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Avaluació i Psicopatologia en Adults (J.A.

Castillo) 1
MCMI-III: Interpretación escalas (resumen)

INTERPRETACIÓN DE LAS ESCALAS


MILLON CLINICAL MULTIAXIAL INVENTORY (MCMI-III):
Información resumida de Groth-Marnat, 2009

VALIDEZ DEL PERFIL

V: Sinceridad debe ser 0; si es 1 indica que se ha podido responder al azar.


X: Obertura, disposición a revelar, en oposición a defensividad y secretismo.
<34: no se refiere patología debido a actitud defensiva
>178 (PD): exageración de síntomas
Y: Deseabilidad. >75: presentación inusualmente moral, interpersonalmente atractiva, emocionalmente
estable, alto respeto a las normas. No es una escala especialmente buena.
Z: Devaluación, auto-descripción negativa, patológica. Puntuaciones elevadas: sentimientos de vaciedad o
ira, la persona llora con facilidad, baja auto-estima, probable actitud auto-destructiva, sentimientos
frecuentes de tensión, culpa y depresión.

X y Z < 34 + Y > 75  minimización de dificultades (o que realmente la persona tiene cualidades positivas, es
cooperativo, etc.).
Puntuaciones altas en X, Y, Z: fingir estar mal o “gritar ayuda”.

I. PATRONES CLÍNICOS DE LA PERSONALIDAD


Esquizoide (1)
Evitativa (2A)
Depresiva (2B)
Dependiente (3)
Histriónica (4)
Narcisista (5)
Antisocial (6A)
Agresivo (sádico) (6B)
Compulsiva (7)
Negativista (pasivo-agresivo) (8A)
Autodestructiva (8B)

II. PATOLOGÍA GRAVE DE LA PERSONALIDAD


Esquizotípica (S)
Límite (C)
Paranoia (P)

III. SÍNDROMES CLÍNICOS


Trastorno de ansiedad (A)
Trastorno somatomorfo (H)
Trastorno bipolar (N)
Trastorno distímico (D)
Dependencia del alcohol (B)
Dependencia de sustancias (T)
Trastorno por estrés postraumático (R)

IV. SÍNDROMES CLÍNICOS GRAVES


Trastorno del pensamiento (SS)
Depresión mayor (CC)
Trastorno delirante (PP)
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PATRONES CLÍNICOS DE LA PERSONALIDAD

Esquizoide (1)
Sin interés por las otras personas, carácter solitario, desapegado, impersonal, distante, no sociable, pasivo,
pocos amigos (si hay alguno). No acostumbran a iniciar la conversación, indiferentes a las otras personas,
raramente buscan implicarse con los demás. En familia, trabajo o situaciones sociales, prefieren tener un rol
marginal. En consecuencia, frecuentemente funcionan en los márgenes de la sociedad. Poco impulso a
cumplir sus necesidades, pocos contactos eróticos, poca calidez, a menudo asexuales. No suelen
experimentar mucha profundidad de sentimientos (placer, tristeza, ira). Indiferentes al elogio o la crítica. Les
gusta mantener distancia interpersonal, no por miedo al rechazo sino porque es su forma más cómoda de
funcionamiento. Falta de vitalidad, movimientos robóticos. Cuando se comunican, lo hacen de manera vaga,
distante, dispersa. Ello hace que puedan parecer extraños. Poca auto-conciencia o insight sobre las
implicaciones de las relaciones interpersonales. La pareja puede quejarse de que no comparte, de
insuficiente proximidad y comprensión.
Puntos fuertes de estas personas: no se alteran demasiado, cuando interactúan se pueden llegar a sentir
cómodos, pueden tomar decisiones sin interferencias interpersonales o emocionales, son auto-suficientes,
pueden estar solos y tener una vida de fantasías rica.

Evitativa (2A)
Soledad, aislamiento, aunque –a diferencia del esquizoide, que no tiene interés en las relaciones- los
evitativos buscan ser aceptados e implicarse con los demás, un deseo que es bloqueado por el miedo a ser
rechazados y humillados. Rastrea su entorno en busca de amenazas e intenta presentarse de manera
favorable. Sin embargo, raramente triunfa en ese objetivo, y se siente en dificultad permanente, inquieto,
ansioso y sobre-reaccionando a hechos menores. Preocupado por pensamientos intrusivos, temerosos y
disruptivos. Se auto-perciben como socialmente ineptos, inferiores e inadecuados y minusvaloran sus logros.
Para protegerse de los sentimientos de soledad, vacío y aislamiento, tienden a restringir su ambiente social y
a mantener distancia y privacidad.
Aspecto positivo: sensibles a las necesidades y perspectivas de los demás, compasión, comprensión,
responden emocionalmente.

Depresiva (2B)
Patrón persistente de pensamientos, actitudes, conductas y auto-conceptos relacionados con la depresión.
Se auto-perciben sin valor, vulnerables, inadecuados, sin éxito y culpables, y frecuentemente se auto-
critican. Afrontamiento derrotista, fatalista. Han aprendido a esperar ridículo y burla. Interpretan un
pequeño signo de indiferencia como desprecio y condenación. Es percibido como una persona abandonada,
sombría, desanimada, sin esperanza. Se auto-describen desanimados, tranquilos, sin energía, desesperados.
Inicialmente despiertan apoyo y empatía, pero con el tiempo hay distanciamiento o se atrae a personas que
usarán su pasividad y depresión para explotarlos o controlarlos. Pocas veces se implica en conductas activas
y asertivas para obtener refuerzo de los demás. Se siente sin poder. Necesita amor y apoyo pero le es difícil
actuar de modo que los demás le encuentren atractivo y gratificante.
La personalidad depresiva puede distinguirse del trastorno depresivo mayor y de la distimia en que, con una
personalidad depresiva, habrá un malestar temprano, extenso (versus más rápido e intenso), junto con
múltiples rasgos de personalidad consistentes con la depresión.
Dado que los depresivos son bastante introspectivos, pueden desarrollar profundidad de insight. Respuesta
emocional, con sentimientos profundos. Su malestar es un motivador para el cambio.

Dependiente (3)
Sentimiento de incapacidad e incompetencia para funcionar de manera independiente. Crea alianzas con
gente que sea capaz de conducirles y cuidarles, para no responsabilizarse de las decisiones. Se sienten
inadecuados e inseguros, con baja auto-estima. Habitualmente se auto-describen como personas aplacadas,
inseguras, pasivas, inmaduras y abandonadas. Una forma en que sobrellevan esos sentimientos es
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identificándose con gente más fuerte, y definiéndose en los rasgos de esas personas. Preocupación por la
posibilidad de perder amigos. Para mantener la amistad, son sumisos y cooperativos, y encubren cualquier
emoción negativa por miedo a que las emociones puedan alejar a los demás. Minimizan los problemas,
pocas veces se muestran en desacuerdo y nunca asumen posiciones fuertes. Los demás les perciben como
crédulos, flojos (o sosos), humildes (o achicados), tímidos, dóciles y pasivos. Internamente tienen un rango
limitado de competencias para reducir la tensión y los estresores.
A menudo las personalidades dependientes son bien consideradas debido a su actitud cooperativa,
complaciente y humilde, y porque valoran la opinión de los demás. También es probable que sean leales,
cálidos, tiernos y no competitivos. Intentan desarrollar y mantener amistad, y lo hacen, en parte, evitando
conflictos innecesarios.

Histriónica (4)
Las personas histriónicas son dramáticas y emocionales, llaman la atención. Su tolerancia al aburrimiento es
extremadamente baja, y buscan constantemente nuevas situaciones. Se centran en el mundo externo, de
manera que no digieren e integran sus experiencias en su mundo interno. Ya que sus experiencias no se
integran, no crecen y aprenden de ellas. Como resultado, su nivel de maduración no progresa.
Habitualmente se implican en situaciones o con amigos, pero, cuando finaliza la excitación, reinvierten su
energía e interés en otra parte. Se describen a sí mismos como activos, egocéntricos, exhibicionistas,
caprichosos, extrovertidos y tendentes a flirtear. También se ven a sí mismos como encantadores, que
destacan y capaces de llamar la atención de los demás. Como resultado, causan muy buena impresión,
aunque algunas veces podrían ser percibidos como demasiado chillones, exigentes e incontrolables. Además,
podrían ser exhibicionistas y seductores, poniendo un énfasis excesivo en la apariencia física. Dado que
reaccionan con facilidad y espontaneidad a las nuevas situaciones, es fácil para ellos mezclarse con la gente y
establecer amistades rápidamente. Sin embargo, detrás de esas conductas aparentemente asertivas e
independientes hay fuertes necesidades de dependencia. Mientras que los dependientes buscan la
protección y la guía de los demás, los histriónicos también necesitan la atención y el apoyo de los demás
pero lo buscan de manera extrovertida y abierta, más que usando métodos sumisos. Detrás de las actitudes
dramáticas histriónicas y del alto nivel de actividad hay a menudo sentimientos conflictivos y dolorosos que
intentan evitar. La actividad les permite pasar por la superficie de esos sentimientos. Pueden usarse técnicas
disociativas, incluyendo el desarrollo de reacciones de conversión. Habitualmente se comunican de manera
global, general, haciendo juicios arbitrarios con poco foco en los aspectos específicos de un hecho o un
concepto.
Los histriónicos pueden ser cálidos, vistosos, interesantes, atractivos y responder emocionalmente; en
general tienen buen sentido del humor. Se adaptan fácilmente a nuevas situaciones y, al menos
superficialmente, parecen tener pocos problemas para interactuar y ser próximos hacia los otros. Las
elevaciones en la escala histriónica se asocian con un número de eventos vitales positivos por encima de la
media, bajos niveles de malestar y buen ajuste social. Como resultado, si la escala histriónica es la única
elevada, no debería plantearse un trastorno de personalidad sino más bien un estilo de adaptación.

Narcisista (5)
Sentido exagerado de auto-importancia y competencia. Se perciben a sí mismos como especiales, de manera
que es probable que asuman que muchas de las reglas convencionales de convivencia no se apliquen a ellos.
Además, pueden sentir que merecen favores especiales sin tener que mostrar reciprocidad por el tiempo y
los recursos que se les dan. Como resultado, pueden encontrarse muchas personas narcisistas entre los que
buscan compensaciones legales. Internamente, podrían ser bastante creativos a la hora de desarrollar
razones plausibles para centrarse tanto en sí mismos, pero, para los demás, esas razones podrían parecer
endebles y transparentes. Sus fantasías comportan habitualmente situaciones inmaduras, de gloria personal,
en que son el centro de atención porque son queridos, admirados, exitosos y físicamente atractivos. En la
vida real, los fallos personales se racionalizan rápido y los conflictos se minimizan, y se adaptan para
incrementar su sentido de orgullo. Construyendo su imagen pueden despreciar el valor de los demás para
parecer superiores en la comparación. Podrían, así, mostrarse arrogantes, altivos, esnobs, pretenciosos y
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engreídos. Se presentan a sí mismos como inteligentes, sofisticados, que destacan, y encantadores, con un
aire de optimismo fresco y fingida tranquilidad. Raramente expresan una duda sobre sí mismos.
Interpersonalmente, es probable que exploten a los demás, sean autocráticos e insensibles a las necesidades
y sentimientos ajenos. Si están en situaciones en que se les critica, podrían convertirse en bastante
competitivos y agresivos hacia aquellos que les critican, o reaccionar con desprecio o indiferencia. Por tanto,
tienen un estilo de afrontamiento fundamentalmente externalizador. Si explota su burbuja narcisista, están
en riesgo de deprimirse y pueden abusar de sustancias. Un subgrupo de personas con puntuaciones altas
está bien ajustado y no experimenta demasiado malestar emocional. Por tanto, las puntuaciones altas
deberían interpretarse como un estilo de adaptación más que como un posible trastorno. Por el contrario,
otras personas son patológicamente narcisistas. Si la escala narcisista es la única elevada, y de manera
moderada, es posible que la persona pertenezca al grupo bien ajustado.
A menudo provocan excelentes primeras impresiones y podrían recibir respeto y afecto de los demás.
Habitualmente se expresan bien, se comportan con dignidad y tienen buen sentido del humor. Los demás a
menudo les perciben como orgullosos, independientes, confiados y optimistas.

Antisocial (6A)
Competitividad y actuaciones impulsivas de sentimientos antisociales. A menudo son descritos como
provocadores, violentos, viciosos, egocéntricos, dominantes, deshonestos, brutales y desviados. Sus
acciones pueden ser precipitadas, poco previsoras e imprudentes, y en general no tienen en cuenta las
consecuencias de sus acciones, incluso hasta el grado de desatender la seguridad de ellos mismos y de los
demás. Pueden ser interpersonalmente irresponsables, de manera que violenten los derechos personales de
los demás en contextos laborales, de pareja, familiares o económicos. Puede esperarse que tengan
dificultades legales porque se impliquen en actividades criminales. Otras personas con puntuaciones
elevadas, sin embargo, limitan sus actuaciones a ámbitos legales como el abuso del alcohol, la insensibilidad
interpersonal, las prácticas laborales poco fiables y la conducta sexual irresponsable. Sin embargo, no se
muestran conformes con las normas sociales y pueden sentir y expresar desprecio hacia esas normas.
Disfrutan con el sentimiento de no estar encerrados por modos estándar de conducta y proyectan la imagen
de ser libres, flexibles, sin trabas y de tener pocas obligaciones con horarios, compromisos o personas.
Desafortunadamente, esa imagen está habitualmente asociada con la falta de compasión, de empatía, de
remordimiento y de caridad. Justifican sus expresiones de competitividad señalando cómo los demás
explotan a otros o planteando que el mundo funciona de acuerdo a la ley de la jungla. Debido a esas
actitudes no son dignos de confianza, son suspicaces y reservados. Podrían también ser agresivos,
intimidatorios, fríos, insensibles, crueles y maliciosos, llegando a provocar miedo. Pueden tratar con
desprecio a aquellos que consideran “débiles”, o pueden atribuir sus tendencias maliciosas a otros. Cuando
se les desafía, es probable que se muestren impulsivamente iracundos o resentidos, vindicativos y
vengativos.
En su mejor perfil, los antisociales pueden ser graciosos, encantadores, amistosos. Algunas personas podrían
percibirles como interesantes y excitantes, al menos en parte porque no están limitados por las mismas
reglas de conducta y las restricciones de otras personas.

Agresivo (sádico) (6B)


Aunque fue suprimido del DSM-IV, el constructo de sadismo sigue formando parte del MCM1 Como
constructo de personalidad, este estilo o patrón amplia los límites de la formulación del DSM-III-R en una
dirección nueva e importante, que reconoce que individuos que no se consideran antisociales pueden
obtener placer y satisfacción personal humillando a otras personas y violando sus derechos y sentimientos.
Dependiendo de la clase social y de otros factores moderadores, pueden ser análogos a los rasgos clínicos de
lo que se conoce en la bibliografía como el carácter sádico, o pueden exhibir estilos de carácter parecidos a
la competitiva y ambiciosa personalidad Tipo A. Denominadas como personalidades agresivas en la teoría de
Millón, generalmente son hostiles y globalmente combativos, y parecen indiferentes o incluso complacidos
por las consecuencias destructivas de sus comportamientos contenciosos, abusivos y brutales. Aunque
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algunos encubren sus tendencias más maliciosas y orientadas al poder desempeñando roles y vocaciones
que reciben la aprobación publica, se delatan por sus acciones dominantes, antagónicas y a menudo
persecutorias.

Compulsiva (7)
Conformidad, disciplina, auto-restricción y formalidad. Se adhieren estrictamente a las normas sociales y
pueden sentir incomodidad ante nuevas ideas, especialmente si desafían las normas establecidas de
conducta. Son concienzudos, están bien preparados, son rígidos y meticulosos. Rinden bien cuando se les
requiere para trabajar con un horario. Habitualmente trabajan duro, algunas veces excluyendo actividades
de ocio. Sus emociones y conductas están firmemente controladas. Interpersonalmente son formales,
morales, perfeccionistas y rígidos. Son exageradamente respetuosos con las personas que tienen autoridad.
Por el contrario, pueden ser exigentes, perfeccionistas y despreciativos hacia los subordinados, insistiendo
para que actúen en estricta adherencia a las reglas y a los métodos correctos y prestablecidos. Se auto-
describen como responsables, dignos de confianza, ordenados, puntuales y tercos. Internamente están
controlados de manera rígida y no se permiten experimentan pensamientos o impulsos prohibidos. Su
mundo está construido en términos de horarios, plazos, reglas, éticas y formas prescritas de conducta.
Aunque rinden bien en ambientes estructurados y de trabajo concretos, tienen dificultades para ajustarse a
situaciones laborales cambiantes que requieran respuestas creativas y espontáneas. Esas estrategias les
proporcionan un alto grado de control sobre su mundo y sus impulsos internos, pero pagan el precio de una
vida severa, tensa, sin disfrute, en la cual los sentimientos de calidez y espontaneidad se mantienen bajo
férreo control.
Sus cualidades positivas incluyen la lealtad, la prudencia, la consistencia, el ser predecibles y con un fuerte
sentido del deber. A menudo son capaces de afrontar una situación difícil con madurez y competencia. En un
contexto laboral, son puntuales, directos, diligentes, honestos y cometen pocos errores. A menudo las
personas con elevaciones en la escala compulsiva consiguen muchas cosas y no informan de malestar
psicopatológico. Hay fuerte evidencia de que esta escala no mide aspectos del trastorno sino que más bien
refleja un estilo adaptativo personal. Por ejemplo, difícilmente presentan elevaciones en esta escala las
personas que han sido diagnosticadas de trastorno obsesivo-compulsivo.
Un perfil defensivo, de mostrar buena imagen, puede producir una elevación en la escala compulsiva. En
esos casos, la interpretación de la escala no debe centrarse en la disciplina y las restricciones sino en la
defensividad del paciente.

Negativista (pasivo-agresivo) (8A)


Mezcla de obediencia pasiva combinada con resentimiento y oposición. Estos pacientes habitualmente
actúan esos resentimientos de manera impulsiva y errática. Alimentan su resentimiento a partir de sentir
que en su vida ha habido injusticias y de que las relaciones les decepcionarán. Sin embargo, también sienten
que su resentimiento y su ira no son emociones que ellos mismos puedan aceptar. Como resultado, la culpa
y el conflicto impregnan sus vidas. Este estilo conflictivo interno también se externaliza y crea problemas en
las relaciones interpersonales. Tienen humor cambiante, son quejosos e intermitentemente hostiles. En un
momento podrían estar enfadados y tercos, pero en el siguiente se muestran culpables y piden disculpas. Es
probable que expresen su negativismo de manera indirecta, con retrasos, ineficacia y llevando la contraria,
lo cual mina la felicidad de los demás. Pueden actuar su resentimiento con comentarios cáusticos, quejas y
expresiones de desprecio hacia los demás. Una manera de afrontar esos sentimientos es negarlos y
atribuírselos a los otros. Otra forma es conceptualizar que ese resentimiento y esa ira están justificados por
las numerosas razones para envidiar a los demás, que tienen cosas mucho mejores. Su falta de felicidad
crónica se expresa a través del pesimismo, la desilusión y el cinismo. Dado que culpan a los demás de su falta
de suerte, tienen poco insight sobre cómo su conducta y actitudes generan rechazo. Sin embargo, cuando
sus actitudes y conductas conducen al rechazo por parte de los demás, los pacientes se sienten degradados,
abandonados, no queridos y desilusionados. Por tanto, sus dificultades cumplen lo pronosticado y se auto-
mantienen. Se describen habitualmente a sí mismos como malhumorados, irascibles, resentidos,
oposicionistas y descontentos.
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Otro conflicto central es el sentimiento de que les gustaría depender de los demás, pero esa dependencia no
es socialmente aceptable ni segura, ya que los demás inevitablemente explotarán y decepcionarán. Por
tanto, parecen malhumorados e impredecibles cuando rumian sobre esos sentimientos contradictorios. A
menudo perciben las relaciones como amenazantes para su seguridad. Para protegerse, pueden parecer
auto-suficientes e independientes.
En su mejor aspecto, pueden ser agradables y amistosos, flexibles, sensibles y con adecuada respuesta
emocional.

Autodestructiva (8B)
Personas que continuamente se ponen a sí mismas en situaciones en que serán víctimas. Se presentan a sí
mismas como inferiores, auto-anuladas, inseguras, que rechazan el placer y la felicidad. El placer es visto
como algo no merecido, y sienten que si experimentan placer después habrá más dificultades u otras
experiencias no placenteras. Si hay algo positivo se expresa con poco entusiasmo. Las relaciones
interpersonales se caracterizan por ser serviles, con la persona anulada, auto-sacrificada, de manera que se
permite o incluso se anima a los demás a explotarles o a tratarlos mal. Esta implicación activa en la creación
de situaciones en que será explotado, diferencia al perfil autodestructivo del depresivo. Las relaciones
próximas se asocian habitualmente con decepciones y frustraciones. Aquellos que apoyen y ayuden es
probable que sean ignorados o que resulten ineficaces. Un objetivo de esta respuesta es aparecer débil e
inofensivo, de manera que no se propicien críticas y agresiones sino que se evoque culpa. Además, su
imagen de abatimiento inicialmente genera simpatía y un permiso tácito para evitar responsabilidades
desagradables. Otro propósito de la actitud autodestructiva es mantener la auto-identidad organizada a
partir de ser avergonzado, humillado y degradado. Pueden estar tan absorbidos en su propio sufrimiento y
miseria que tengan pocos recursos para apreciar los dilemas en los que en otras circunstancias se
encontrarían. Aunque superficialmente, podrían mostrarse simpáticos hacia los demás, aunque por debajo
son desconfiados y no empáticos. Se centran de manera rumiativa en las relaciones del pasado que fallaron y
menosprecian cualquier logro personal, de manera que se sienten ansiosos, aprensivos, tristes y
atormentados.
Como cualidades positivas, en comparación con trastornos como el esquizoide, se implican y conectan con la
gente. A menudo pueden desarrollar buen nivel de insight sobre sus dificultades. Además, su nivel de
malestar es probable que sea suficientemente alto como para implicarse en terapia.

PATOLOGÍA GRAVE DE LA PERSONALIDAD

Esquizotípica (S)
Excentricidad, desorganización y aislamiento. Estas dificultades acostumbran a ser de larga duración. La
excentricidad se asocia a gestos peculiares, ropas extrañas y expresiones bizarras. Se le ve gris, sin vida,
apático y sin alegría. Auto-descripciones de alienación, aislamiento, fragmentación y desapego. Pueden
implicarse en conductas mágicas y rituales para intentar neutralizar pensamientos, obras o presagios
“diabólicos”. A menudo hay poca distinción entre fantasía y realidad. Su estilo de comunicación se
caracteriza por comentarios tangenciales, irrelevantes, y asociaciones mágicas. Todo ello conduce a vidas
vacías y sin sentido, en las que van a la deriva de un lugar y un trabajo a otro. Se sitúan en los márgenes de la
sociedad. Algunos son desapegados y emocionalmente débiles; otros son más suspicaces, ansiosos y
aprensivos. Dado que desconfían y se comunican mal, sus relaciones les resultan incómodas, de manera que
desarrollan pocas amistades próximas, o ninguna, y prefieren la privacidad y el aislamiento. Carecen de
interés y energía para iniciar interacciones sociales. Internamente, tienen un profundo sentido de vacío y
falta de sentido, que a veces es suficientemente grave como para propiciar un episodio esquizofrénico. Sus
procesos de pensamiento son dispersos, autistas y desorganizados. Es probable que tengan experiencias de
despersonalización y disociación. En resumen, los esquizotípicos están cognitivamente dañados para
comprehender las motivaciones y las comunicaciones interpersonales.
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Límite (C)
Estado de ánimo y conducta inestables e impredecibles. Pueden sentirse abatidos y desilusionados, y más
tarde eufóricos, o con ira intensa, irritabilidad y auto-destructividad (implicando posiblemente auto-
mutilaciones). Su auto-destructividad refleja una conciencia punitiva. Además, mucha de su conducta
inestable parece estar propiciada por factores internos, más que como reacción a hechos ambientales.
Muchos cambios de humor, periodos intermitentes de depresión, ansiedad generalizada e intensos ataques
emocionales a los demás, seguidos de apatía y abatimiento. Aunque esas conductas a menudo crean
dificultades interpersonales significativas, estos pacientes están también extremadamente preocupados por
mantener el cuidado y el apoyo emocional de los demás. A menudo provocan rechazo, pero reaccionan con
fuerza a los temores de abandono. Podrían idealizar a las personas, pero su ambivalencia les acostumbra a
llevar a criticar y devaluar a esas mismas personas previamente idealizadas. Por tanto, sus relaciones se
caracterizan por la ambivalencia, la inestabilidad y la intensidad. Subyaciendo a muchas de esas conductas
encontramos un sentido de identidad muy pobre, que es el núcleo de la disolución del control. Su pobre
definición del sentido del self les lleva a sentimientos de vacío y a pensamientos desorganizados. Bajo estrés,
podrían tener episodios psicóticos transitorios. Sin embargo, esos episodios son raramente suficientes para
ser considerados un trastorno formal del pensamiento, y esos pacientes retornan rápido a sus niveles
previos de funcionamiento. Habitualmente se describen a sí mismos como depresivos, impacientes, tensos,
irritables, perturbados y ansiosos.

Paranoia (P)
Sospecha y defensividad, combinadas con sentimiento de superioridad. Están en vigilancia constante porque
sienten que los demás les criticarán o engañarán. Hechos inocuos son percibidos como insultos o acciones
de un mundo en que los otros intentan controlarles o dañarles. Distorsionan su mundo interpretando los
hechos de manera que se ajusten a su visión idiosincrática. Ya que se sienten frecuentemente en peligro, son
ásperos, quisquillosos, hostiles e irritables. Es probable que sientan amargura hacia la gente que ha tenido
éxito y que crean que su éxito ha sido conseguido con deshonestidad y posiblemente de manera ilegal. Ese
proceso implica negar sus propias limitaciones y atribuirlas a los demás. Rápidamente se dan cuenta y
subrayan faltas menores en los demás, las mismas que ignoran en sí mismos. Estas dinámicas se usan para
establecer la propia superioridad en relación con los demás. A menudo se describen a sí mismos como
incomprendidos, rectos, suspicaces, maltratados y defensivos.
Si percibe que alguien está tratando de controlarle o influirle, siente amenazada su independencia y ataca y
humilla a quien lo intenta. Como consecuencia, a menudo inducen miedo y exasperación en los demás. Ello
implica que se cumplan sus expectativas, reforzándose así el patrón de creencias en un mundo peligroso e
inseguro. Cuando los demás actúan de manera negativa hacia ellos, se aíslan y su pensamiento deviene
extremadamente rígido. La rigidez y aislamiento se mantienen porque dependen de sus propios procesos
internos para su estimulación y refuerzo. Les aterroriza ser dominados y consideran cualquier signo de
dependencia una indicación de debilidad e inferioridad. Insisten en diseñar su propio destino y, por tanto,
necesitan sentirse libres. Temen perder su control personal y su sentido de autonomía. En consecuencia, su
personalidad rígidamente organizada y coherente y su estructura cognitiva les hacen sentirse física y
emocionalmente desconectados de los demás. En casos extremos pueden aparecer delirios de grandeza,
ideas de referencia y temores persecutorios intensos.

SÍNDROMES CLÍNICOS

Trastorno de ansiedad (A)


Tensión, dificultad para relajarse, indecisión y aprensión. Persona asustadiza, en hiperalerta y con temores
asociados a dificultades poco definidas. Sobreactivación fisiológica, que puede incluir insomnio, dolor de
cabeza, náuseas, escalofríos, problemas estomacales, palpitaciones, alteraciones de la respiración y dolores
musculares. La ansiedad puede ser generalizada o más focalizada, por ejemplo en situaciones sociales o
fobias específicas.
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Trastorno somatomorfo (H)


Quejas somáticas: dolores generalizados, fatiga, quejas vagas diversas y/o preocupación con dificultades
relacionadas con la salud. Todo ello acostumbra a implicar dificultades psicológicas que se expresan a través
del cuerpo. Si hay enfermedades físicas, es posible que preocupen excesivamente y que se exageren. A
menudo las quejas se expresan de manera dramática y/o vaga. Una función importante de esas quejas es
conseguir simpatía, atención o cuidados médicos. Puede haber un patrón hipocondriaco y uso excesivo del
sistema sanitario.

Trastorno bipolar (N)


Cambios de humor, desde el júbilo a la depresión. Cuando domina el sentimiento de júbilo, la persona no
descansa, pierde la atención, tiene un sentido exagerado de auto-estima y es optimista e impulsiva. Hay un
sentido general de entusiasmo y se plantean objetivos no realistas. Las relaciones interpersonales adquieren
un tono demandante, intrusivo y apresurado. Necesidad de sueño reducida, cambios erráticos de humor e
ideas frívolas. Elevaciones extremas indican un proceso psicótico con delirios y posibles alucinaciones.

Trastorno distímico (D)


Tristeza, pesimismo, falta de esperanza, apatía, baja auto-estima y culpa. Introversión, tristeza, sentimiento
de inutilidad, duda sobre uno mismo. Desánimo y preocupación por la propia inadecuación. Sentido de
futilidad, lloran con facilidad. Insomnio, falta de apetito o comer mucho, pobre concentración, cansancio,
falta de interés por actividades placenteras. Aunque su efectividad está reducida, permanecen implicados en
su vida diaria. Podría aparecer ideación suicida. A menos que la escala de depresión mayor esté
marcadamente elevada, es improbable que la depresión sea suficientemente grave como para ser
considerada psicótica.

Dependencia del alcohol (B)


Es probable que haya una historia de problemas con la bebida. Puede que haya intentado sin éxito dejar de
beber. Puntuaciones altas pueden indicar problemas sociales, familiares o laborales asociados al alcohol. Sin
embargo, el grado en que el alcohol es problemático debe evaluarse en función de otras informaciones.

Dependencia de sustancias (T)


Historia recurrente de abuso de drogas. Presencia de rasgos asociados a las drogas: hedonismo,
impulsividad, dificultades para comportarse de manera estándar, auto-indulgencia, explotación y
características narcisistas de la personalidad. Puntuaciones altas señalarían dificultades en las actividades
cotidianas y problemas sociales, familiares, legales y/o laborales.

Trastorno por estrés postraumático (R)


Posibles experiencias de amenaza intensa que han provocado miedo, indefensión y activación extrema. Esas
experiencias han provocado imágenes incontroladas, intrusivas y recurrentes o emociones relacionadas con
el evento: flashbacks, pesadillas o sentimientos disociativos que reactivan el evento. Hipervigilancia,
sobrerreacción y evitación compulsiva de circunstancias que podrían relacionarse con el trauma.

SÍNDROMES CLÍNICOS GRAVES

Trastorno del pensamiento (SS)


Pensamientos inconsistentes, bizarros, fragmentados y desorganizados. Su conducta puede ser regresiva,
reservada e incongruente; confusión, aislamiento, desorientación. Afecto embotado, y pueden informar de
alucinaciones. Es posible un diagnóstico de esquizofrenia, trastorno esquizofreniforme y psicosis reactiva
breve.
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MCMI-III: Interpretación escalas (resumen)

Depresión mayor (CC)


Las puntuaciones altas en esta escala sugieren depresión grave, hasta el punto de que las personas tengan
dificultades en su vida diaria. Sentido de desesperanza, ideación suicida, pesimismo, rumiación y miedo al
futuro. Quejas somáticas diversas: insomnio, pobre concentración, lentitud o agitación psicomotor, falta de
apetito, fatiga crónica, despertarse temprano y falta de deseo sexual. Es posible que se sientan sin valor y
culpables. En algunas personas puede aparecer irritabilidad y quejas, mientras que en otras mostrarse
timidez, pasividad, introversión y un carácter solitario.

Trastorno delirante (PP)


Estados paranoides agudos, delirios, pensamientos persecutorios, grandiosidad. Hiperalerta ante posibles
amenazas. Suspicacia hostil, beligerancia, sentimiento de maltrato, celos y traición.

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MCMI-III: Interpretación escalas (resumen)

EJE 2 Esquizoide (1)


Evitativa (2A)
Depresiva (2B)
Patrones Dependiente (3)
clínicos de la Histriónica (4)
Narcisista (5)
personalidad Antisocial (6A)
Agresivo (sádico) (6B)
Compulsiva (7)
Negativista (pasivo-agresivo) (8A)
Autodestructiva (8B)
EJE 1
EJE 1

Síndromes Síndromes
cl‫ؙ‬ínicos cl‫ؙ‬ínicos
graves
Trastorno de ansiedad (A)
Trastorno somatomorfo (H) Trastorno del pensamiento (SS)
Trastorno bipolar (N) Depresión mayor (CC)
Trastorno distímico (D) Trastorno delirante (PP)
Dependencia del alcohol (B)
Dependencia de sustancias (T)
Trastorno por estrés postraumático (R)
Patologia
grave de la
personalidad

EJE 2 Esquizotípica (S)


Límite (C)
Paranoia (P)