Está en la página 1de 2

LAS CAPULLANAS Y LA SEÑORA DE CAO Por otro lado, el hallazgo de la Señora de Cao en el año

2006 es un ejemplo muy claro que evidencia el rol femenino en


Hablar de la mujer y el poder en el antiguo Perú nos sugiere la élite moche hace 1700 años. La tumba de esta dama fue
revisar el concepto de matriarcado, es decir, el gobierno de un hallada en el sitio arqueológico Huaca Cao Viejo del complejo
pueblo dirigido por una o más mujeres. El primer estudio que arqueológico El Brujo en La Libertad. Su espectacular ajuar
sugirió esta forma de organización fue presentado por el alemán funerario comprendía objetos que habitualmente eran hallados
Johann Jakob Bachofen en 1860 y a partir de este hito se, produjo en las tumbas de los grandes gobernantes y guerreros de la
un interés especial en la verificación de dicha teoría en las cultura moche; los tatuajes que aún se conservan en los brazos,
diferentes culturas del mundo. manos y pies confirman su alta jerarquía. De otro lado, el
mausoleo en el que fue enterrada denotaba su importancia en
En el Perú por mucho tiempo, y aún en la actualidad, se ha los periodos más tempranos de esta cultura. Esta mujer tuvo
presentado la figura masculina como el personaje por excelencia entre 25 y 30 años al momento de su muerte y por los estudios
respecto a la tenencia de poder político, religioso, social y de antropología física se sabe que tuvo por lo menos un hijo;
económico. Los incas y el Señor de Sipán son los casos más además, fue enterrada junto a cuatro personas, de las cuales
difundidos de patriarcado. De hecho, la investigación histórica y dos de ellas fueron mujeres sacrificadas.
arqueológica documenta constantemente evidencias que sugieren
organizaciones patriarcales en donde la mujer es vinculada a las Para las culturas prehispánicas es ya conocido que la
tareas de elaboración de tejido, cerámica y labores agrícolas, como mujer de élite tenía un rol relacionado con la adivinación y
la siembra y preparación de la tierra; también se le vincula con curación; asimismo, era partícipe de ceremonias ampliamente
deidades "secundarias", como la Luna, la Mamacocha (mar) y la representadas en las vasijas de cerámica moche (Gentile,
Pachamama (tierra); mientras las deidades masculinas, como el 2007); estas costumbres también fueron adoptadas en el
Sol, Pachacámac y Huiracocha, son los más importantes del Imperio del Tahuantinsuyo. Las evidencias arqueológicas que
panteón andino. registran sacrificios femeninos, entierros suntuosos de mujeres y
representación de deidades femeninas en tejidos y vasijas son
A pesar de esa evidencia, en los últimos 20 años, los hallazgos también indicadores de la importancia de la mujer en el mundo
arqueológicos han logrado confirmar lo que las crónicas nos andino, no como un ser de menor importancia que el varón, sino
indicaban acerca de aquellas mujeres que cumplieron el papel de como su contraparte o complemento, tal y como indica la
gobernantes. El caso registrado con mayor frecuencia en las dualidad de la cosmovisión andina.
crónicas corresponde a las denominadas capullanas, mujeres
que dirigieron los pueblos de la costa norte del Perú. Según Verónica Chirinos Cubillas
estas fuentes se trataba de mujeres de élite que desempeñaron
funciones de guerreras, gestoras de la producción y del orden
social. La sucesión del poder debió ser matrilineal
(Rostworowski, 1961) y su origen puede rastrearse en las
primeras invasiones de los chimú a los pueblos norteños, como
el de los tallones. En esta última cultura, la mujer del curaca era
quien debía sucederle en el mando en caso este no pudiera
continuar a causa de muerte o rendición frente a los invasores.
.