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FRIMER IIRRO fElZflliiO

DE

OFRENDA AL

GRAN MARISCAL DE AYACUCHO

CONTIENE RETRATOS É ILUSTRACIONES

CARACAS
Til* lú.C.ojo, I PariI'. - l'ii’. Mi'OI'KN.v, II Paími-.
MDCCCXCV. ^
CONTENIDO

1*RI3XERA. I^.VRTK:

Las Buenas Letras;


Las Ciencias;
Las Bellas Artes;
La Bibliografía.

SEGrXJlNDA, ;

La Antologia General;
Las Notas Biográficas;
Las últimas páginas;
El Indice.
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DE

LITERATURA, CIENCIAS Y BELLAS ARTES


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DISCURSO PRELIMIlsr^R
(Por el doctor Rafael Fernando SEIJAS)

otros parciales acerca de cada una


El título de este libro no significa la inexistencia de
publicado con los particulares caracteres que
de las materias que abarca pero ningún otro se ha
con tanto ahinco y calor perseguidos, corno
;

aquí se comprenden, ni con la universalidad de fines


los expuestos en las páginas siguientes, que
abrazan toda la historia de un pueblo que nació a la
ser, en lo futuro, rico por natuialeza,
vida independiente con gran suma de elementos para
en la practica, toca
mande por la probidad y respetable por la justicia. Si ello no se ha visto hallar el medio
profundo desengaño, y a patriotismo
al historiador descubrir la causa de tan
de la República y los amigos de
de retrotraer las cosas al estado que soñaron los fundadores
la libertad en el Nuevo Mundo. _ .
^ i n
literatura y bellas artes,
Al emprender este trabajo, la Asociación nacional de ciencias,
admiración y de afecto á los venezo-
ha querido, antes que todo, rendir culto de justicia, de
al progreso de la patria y a su
lanos que en cualquiera de estos ramos hayan contribuido
morales de no poca monta, y ap i-
cultura, venciendo constantemente dificultades materiales y
voluntad humana. Muchos
cando al estudio de la carrera elegida, el inmenso poder de la
una obra completa en el sentido
esfuerzos ha hecho la Asociación por presentar á Venezuela
con que el espíritu nacional
indicado; pero no ha podido vencer la asombrosa indiferencia
satisfacción de sus ne-
desdeña aplicarse al cumplimiento de sus deberes más simples y á la
publicación una novedad, que es
cesidades más apremiantes. Sin embargo, preséntase en esta
la bibliografía nacional, primer ensayo intentado, que,
á lo menos, servirá de modelo y esti-
simpático a la íamilia,
mulo para lo futuro. La Asociación deseaba ofrecer al público un libro
artes; un libro del hogar, que
á la patria, á las buenas letras, á las ciencias y á las bellas
los parientes, conocidos y amigos de los que llenan sus
páginas, sintiesen placer en poseer y en
celebran otra.s naciones li-
enseñar á todo el mundo. Deseaba que, cuando con Venezuela
bres el Centenario del Gran Mariscal de Ayacucho, se presentase
en este día de la posteridad,
el bien cultivado fruto de los dones que la independencia
ha debido procurar á la patria por- ;

que ninguna ofrenda parece mejor que la duradera, cuando lleva en sí,
como ^ta, el lesu-
men del progreso, del desenvolvimiento y de la civilización venezolanas. Las buenas
letras
bellas artes, hombres que
tienen aquí felices cultivadores; las ciencias, notables maestros; las
semejan genios y parecen predestinados á la gloria. Como casi todos ocupan puesto en estas
páginas, lo mejor es que en el Discurso preliminar no se haga especial
mención de ninguno,
primero', por no omitir á nadie, sobre todo cuando al fin está la
Bibliografía ; y segundo por no
nombres, de aptitudes o de
apoyar en el pretexto de la cortedad de tiempo ú otro usual, olvido de
notorio mérito. Como lo primero que hallará el lector es la gran revista de nuestra litera-
tura, allí comenzará á ver nombres, á leer juicios, á conocer la
escuela á que cada uno la
DISCURSO PRELIMINAR
pertenecido, quedando en todo satisfecha su curiosidad. Cuanto hay aquí reunido, es obra de
la perseverancia de la Asociación cuanto falta, es culpa de la indiferencia de los solicitados.
;

En cuanto ha sido posible, además de un juicio crítico y nota biográfica de cada uno de los
que aquí figuran, se da el retrato, algún modelo de lo que haya escrito, copia de las prin-
cipales telas de nuestros pintores
y de las estatuas ó monumentos de nuestros escultores.
Es indudable que, si la Asociación hubiese tenido á la mano mayor cantidad de elementos,
mejor cuenta diera de sus propósitos, y poco ó nada faltaría en un libro destinado á vivir largo
tiempo, á servir de consulta y de cuadro vivo de nuestro estado social. Porque, no lo dude-
mos, en él queda fotografiada la nación, como si se la hubiese colocado delante de un espejo;
sus escritores públicos, honrados; sus hombres de ciencia, premiados; sus artistas, dignamente
loados. Si es verdad que el cerebro refleja las impresiones de la naturaleza, debe este libro
contener mucho de bueno, mucho de bello, mucho de útil. La claridad del cielo, la belleza del
monte, del valle y del lago, la atmósfera siempre despejada de brumas, el día eternamente
claro y sereno, y el espectáculo de una primavera perpetua, forman lo que podría llamarse
perpetua fuente de frescura para el alma, de pintura para la imaginación, de viveza
y entu-
siasmo para el sentimiento. La poesía pindárica, por ejemplo, tiene en tan lozano cuadro,
inagotable manantial de color, de alegría y de éxtasis.
Nuestros hombres de letras han conservado con fervor el culto á los ideales que dieron
aliento á la patria en sus primeros días de libertad, explicándose así el profundo conocimiento
que tienen de la historia de la culta Grecia, de la elegante Atenas. Por ello escriben con en-
tusiasmo que arrebata, con esperanzas que embriagan, con fe incontrastable en mejor suerte ó
más alto destino para la nación. No palpan que esta civilización que tenemos, la recibimos
naturalmente, sin ningún esfuerzo, ni aún siquiera con la. manifestación del deseo; que el cable
y el vapor han acercado tanto á los pueblos, que ya no hay distancias que el europeo se con-
;

funde en todas partes con el americano y el americano en todas partes con el europeo; que
un progreso adquirido en cualquier ramo de las letras, de las ciencias ó de las artes, se hace
al punto universal, por la rapidez con que el cable, el vapor
y el periódico, lo trasmiten, lo llevan
y lo publican en todo el orbe, con la velocidad del rayo y del pensamiento; que el mundo tiende
á confundirse en un cosmopolitismo práctico
y experimental, porque el ansia industrial, la avi-
dez comercial, y el gusto clel lujo, no tienen barreras, ni se detienen ante ningún obstáculo.
Hoy mismo China y el Japón se hacen la guerra, como en [870 se la hicieron Francia y
Alemania; el lejano oriente adopta las costumbres del occidente,
y sigue paso á paso los pro-
gresos de la moda y los tentadores del refinamiento, en cuyos brazos se siente llena de molicie
la sociedad moderna.
El asesinato del Presidente de la República Francesa se supo en todo el universo horas
después de acaecido, de suerte que París recibió el pésame de todas las naciones de la tierra, como
un pésame de familia, ofrecido por todos y cada uno de sus deudos. Las sesiones de los parlamen-
tos se celebran á puerta abierta, con el mundo por espectador,
y los gobiernos atentos á las solu-
ciones políticas de sus oradores ;
las naciones viven en público, como en el escenario del teatro.
Nada se oculta á la civilización, cuya luz de relámpago se difunde doquiera en el mismo día y en
el mismo instante. Asistimos á las penas, á los goces y á los progresos de la comunidad
universal. Las exposiciones internacionales son grandes fiestas de la familia humana, adonde
concurren los viajeros por millares, llevados á las citas por millares de bajeles que rompen
el mar en línea recta, tienen día cierto de arribo
y forman calles inmensas trazadas con sus
quillas en los caudalosos océanos. A bordo se reconocen los propagadores de la civili-
zación, se hablan muchas lenguas, se confunden las costumbres
y se deja establecido fácil
acceso á la amistad, cariñosa comunicación de ideas y borradas las preocupaciones que sepa-
raban las razas. En la feria, se hallan acumuladas las producciones del comercio, de la
industria, de las artes y de la ciencia. Allí se pasa revista á todos los progresos y se ve
de bulto cumplido el destino de la humanidad. De allí se esparcen á todos los suelos
y
á todos los ])ueblos del universo, para que se asimilen y exploten y trasplanten, los
infinitos recursos de la inteligencia, del trabajo
y de la ambición del hombre, representados
en mil objetos diferentes de fondo y forma, en máquinas portentosas, en piedras teñidas de
mil colores, para suplantar las obras maestras de la pintura ;
en moldes donde se vacía el
yeso, ó el col)re, ó el hierro, ó el acero, ó el oro,
y salen copiadas con inimitable nitidez
las obras maestras de la escultura ;
en agujas y macpunillas de mano, que remedan los más
laboriosos tejidos y los bordados más bellos de la lenta mano; en telas de sorprendente
DISCURSO PRELIMINAR
de
belleza donde ven imitados todos los matices de la naturaleza en obras de vidrio,
se ;

del sol ó la tenue luz de otros asti os en alam-


cristal y de alambre, que remedan el brillo
,

nuestras familias la feliz llegada, en e


bres V pilas eléctricas, por cuyo medio decimos á
teléfono que, á largas distancias, nos pone al habla
con los demás, dejando oír nuestra propia
fonógrafo, que recoge y guarda la voz,
voz como si los interlocutores estuviesen presentes en el
;

la armonía y el canto, para reproducirlos á


voluntad. Y luégo, durante_ el viaje, -se va pa-
de una ciudad a una capital,
sando de una aldea á un pueblo, de un pueblo á una ciudad,
quintas, lo.s palacios de los
donde se cuentan por centenas y por millares, las casas, las
acumulando durante siglos,
hombres, representantes de capitales fabulosos, que se han venido
calles lujosamente pavimentadas y teatros primorosos,
donde el arte muestra sus seducciones,
sus atractivos y sus peligrosos encantos. Hé aquí que por tales medios se cumple, se rea
liza la confraternidad universal y viene el hombre á
;
moderar sus costumbres, a suavizar las
antes, cau
asperezas de la índole, á mostrar tan exquisita sensibilidad, que hoy, como nunca
y
cualquier atentado a la er-
san más pesar los crímenes, más dolor el escándalo, más duelo
i

tad ó á la seguridad individual ó pública. La falta que antes se castigaba con alguna pena
recia, se castiga ahora con palabras suaves, que hieren
más que el látigo del verdugo, pero
así como de las tuerzas
que, sin embargo, son ejemplo del refinamiento de las costumbres,
sér humano.
ocultas en el carácter, en el sentimiento y en el corazón del
Y el periódico que se imprime todos los días por millones de ejemplares, y es el pan
inteligencia, á todo cerebro, ya en la
espiritual de todo sér pensante, y lleva su luz á toda
hoja que publica noticias, ya en la ilustrada, que trae grabados y
enseña tanto como aquella ;

al alcance de todos por lo insignificante del precio á


que se vende, diíun-
y finalmente, puesto
de y esparce ideas apacibles ó temidas. . .

De tal suerte difúndese la civilización á raudales, é invade y penetra dominios en que


el suelo no está listo para recibirla, ofreciendo,
por consiguiente, antes que apetecidos bienes,
á todas partes en
temerosos peligros. En el momento actual, la humanidad tiende la vista ^

riquezas que adquirir. esa


solicitud de campos que cultivar, de tierras que poseer y de
demanda, se hja
mirada escrutadora de cuanto la ambición desea, la vida necesita y el lujo
trabajo puede ofrecer cuan-
extasiaría en los inhabitados territorios del Nuevo Mundo, donde el
continente inmenso, casi inculto, e
tas satisfacciones se le pidan y cuantas riquezas brota un
halagos tentadores á la actividad y á la inteligencia humana. , -i-
idioma, en
Así que, estamos amenazados de ser absorbidos por la inmigración y
el
á menor nú-
la casa y la ciudadanía, perdidas para nosotros, que quedaremos reducidos
que veridra a
mero. Casi desierto el país que habitamos, él será invadido por el extranjeio,
para cuando de-
conquistar lo que halle á su alcance y se adueñará de todo. Para ese día es
término de
seamos dejar consignada en este libro la actual literatura, de modo que sirva de
cumplido
comparación entre la civilización que se extinga y la que se implante. Así dejamos
óbolo á generacio-
nuestro deber como miembros activos de la sociedad; pagado nuestro
las

nes sucesivas consagrada la prueba de nuestra existencia como nación


;
y redimido nuestro
;

nombre del olvido, en cuanto sea posible ampararlo con la gracia de la justicia.

Puede acontecer que estas visiones se disipen; pero áun no se ven en el horizonte las
nubes precursoras del cambio, ni se columbran esperanzas fundadas en las observaciones de
la

temores del patriotismo qui-


historia yde la filosofía. Quizá estén vendados los ojos por los ;

zá esté turbada la razón con el ansia de mejores días quizá sufra la inteligencia la prematura
;

ofuscación del desaliento. ¡Ojalá sea todo lo contrario de lo predicho y se cumplan los más
altos destinos de la patria
La AsocíaciÓJi Venezolana de literatura, ciencias y bellas artes, al presentar esta obra a
los contemporáneos y á la historia, se descubre respetuosamente ante la
nación, y bendice el
momento propicio de desempeñar tan elevado papel, el día del Centenario de uno de los hé-
roes más virtuosos, dignos y excelsos de la independencia americana !

ABC
HISTORIADORES DE VENEZUELA
por ©1 Doctor Rafael SEIJA.S.

tinado mayor suma de faenas hasta la última edición, que


¡0 extraño que Venezuela no tenga todavía una His-
es
salió en 1885, y goza de reputación general y merecida.
toria completa. Nacida ayer no mas a la vidji propia
Bien se comprende todo lo que ha debido consultar res-
é independiente, pues los sesenta y cuatro anos tras-
- corridos desde 1830, apenas son un punto en la exis- pecto del asunto, principiando por los Historiadores naciona-
de uno y otro pueblo, y examinando igualmeiite las pro-
¿

tencia de las naciones, no puede equipararse á las que cuentan les

por Sin embargo, en éstas mismas siguen ducciones célebres sobre los mismos temas que de entonces aca
su duración siglos.
tiempos, se han hecho en el mundo culto.
escribiéndose con frecuencia historias de sus antiguos
de desde épocas muy remotas. un hombre que desdesu temprana edad, hasta el
y aún de otras que dejaron
existir Este es
Así vemos, por ejemplo, que los Griegos y Romanos
dan toda- año presente, época de su muerte, hizo de la Historia su ocupa-
vía asunto á obras de esta naturaleza, mas ó menos interesan-
ción favorita, de tal modo que, no sólo compuso las dos
dichas,
tes y copiosas. Tal es en Francia la muy extensa
del aventajado
sino también una Historia general de la antigüedad, la Edad
señor Víctor Duruy, de la cual se ha hecho recientemente tiempos modernos, hasta 1848; una introducción
autor media, v los
una edición espléndida, exornada de infinitos mapas ó planos, general á la Historia de Francia, esa misma Historia, otm an-
conocer
grabados, cromolitografías, &c., que concurren á dar á tigua de los pueblos de Oriente, un breve curso de
Historia
los países por todos los aspectos, principalmente
por el de su Universal, un curso de Historia redactado conforme á los
industrias,
y
Geografía política, el estado de sus ciencias, artes é programas franceses de 1880. Hemos visto también la noticia
que han figurado en el
su religión y costumbres, los personajes de haber formado, poco ha, una nueva Historia Santa.
conciuda-
Gobierno, ó levantádose sobre el nivel común de sus
género, La proporción de hacer viajes, de escudriñar importantes
danos, sus guerras, sus paces, sus vicisitudes de cualquier particulares,
hubo de trasladarse a los bibliotecas, la de inspeccionar archivos oficiales y
sus tratados, etc, etc. El historiador
otras mas, lo cual
museos, colecciones de objetos históricos, y
lugares que describe, á fin de estudiarlos muy detenidamente,
del fruto de sus investigaciones, presupone la posesión de riquezas, estima social y medios de
y con esto, y aprovechándose influjo, han dado á ese escritor una competencia especial, y
á que había dedicado más de media centuria, de los diversos
fecha de la muy difícil de hallarse en quien no reúna tantas circunstan-
libros publicados sobre la materia desde 1851,
resultas de varias excavaciones, hechas cias favorables.
primera edición, de las
últimamente en los territorios respectivos, pudo dar a luz, en A lo dicho han de agregarse las condiciones de capacidad,
ciencia y otras dotes indispensables que ha menester
de la Aca- el Histo-
1887, una nueva edición muy mejorada, y más digna
riador para desempeñarse satisfactoriamente.
demia Francesa, que corondel trabajo desde 1861. Esto por lo
que toca á la Historia de los Griegos. No es maravilla, por tanto, que no haya en este linaje de
Romanos mismo individuo, y composiciones, muchas que merezcan tenerse por acabadas. En
En cuanto á la de los del
más consta de siete grandes volúmenes,
como que España, con todo que es nación tan antigua, decía Jovellanos,
que es larga,
á fines del pasado siglo, que le faltaba una buena
Historia.
mientras la primera no pasa de tres, el Historiador le ha des-
II HISTORIADORES DE VENEZUELA

En el presente se lia dado allí á la estampa,


y figura como la que emprenda la labor consabida la persona á quien se con-
primera, la del señor Modesto de la Fuente, que ha recibido fíe laredacción de la historia de Venezuela; y, como se prosigue
al cabo infinidad de adiciones y complementos. la coordinación de los documentos indispensables al efecto, es
En Venezuela no son muchos los individuos que han po- de creerse que el mismo elegido lleve adelante el empeño, bien
dido dedicar sus conocimientos, su tiempo y sus recursos á las hasta el tiempo arriba fijado, bien hasta cualquier otro posterior
investigaciones históricas; y puede asegurarse que ninguno ha que se jirescriba por el Ejecutivo.
disfrutado de las inúltii)lcs ventajas (jue se han mencionado ha- No se contrae el decreto que fundó la Academia, á ninguna
blando del notable señor Duruy, elevado por sus méritos al época precedente á 1829, acaso porque la señalada en aquél
distinguido puesto de Miembro del era la que menos había ejercitado
Instituto de Francia, y al de Mi- la pluma de los historiadores de la
nistro de Instrucción Pública, ade- República, y por lo mismo se juz-
más de haber sido laureado y obte- garía que valía más esclarecerla,
nido otras singulares distinciones. ya que los acontecimientos ante-
Sin embargo de esto, y de los riores, hasta cierto punto remotos,
muchos inconvenientes con que se se hallaban más ampliamente dilu-
brega en Venezuela, para dar cima k f
y--'-'
vi cidados.
á tales empresas, y de que el }>aís Como quiera ciue sea, el his-
no puede competir en ellas con los toriador de ^^enezuela haría mal
demás á que nos hemos referido, en prescindir de lo que fue ella
es consolador observar que entre cuando colonia, y de las vici.situdes
nosotros se han hecho intensos y de lalucha de emancipación que
más ó menos felices esfuerzos para inició en 19 de Abril tle 1810; y
satisfacer la necesidad de semejante de su unión en 1819 con Nueva
obra, como se verá por la sucinta Granada y después con el Ecuador
enumeración que de ellos haremos }>ara con.stituir la gran República
luégo. Acaso se eche menos el re- que se denominó Colombia, di-
cuerdo de algunos; mas no podrá suelta en 1829.
notarse de voluntaria la omisión, Recon’amos pues, las princi-
como que se ha jniesto eficacísima pales obras que existen sobre los
diligencia })ara lograr cabal noticia sucesos primitivos del país.
de todos y no es imputable á la
; Creemos que se delie el primer
Asociación cpie ni las partes mis- lugar en ellas á los “Documentos
mas, ni sus deudos, ni los amantes para la vida pública del Liberta-
de las glorias patrias, hayan respon- dor, cuya recopilación se atribuye
))

dido á instantes excitaciones. ÍRANCI-SCO JAVIER VANES


al insigne patricio Doctor Francis-
Interesado en esto por su co Javier Yanes, á quien cupo un
l)arte el Gobierno de la Repúbli- papel importante en el drama de
ca, ha venido desde los primeros años de ella contribuyendo á nuestra política transformación, y que, sobre otras dotes, tenía
promover la consecución del objeto; y en 1888, se dictó una fama de magistrado tan inteligente é instruido como recto
y
medida de la cual se esperan provechosos resultados. Nos refe- austero.
rimos aDlecreto ejecutivo de 28 de octubre, en que se creó una Casi no se ven al presente! tales colecciones mas las han
;

coiqioración de carácter literario, con el sustituido las formadas por el General


nombre de Academia ‘Nacional de la His- José Félix Blanco, actor en la revolución
toria, á quien se atilbuyeron obligaciones
y testigo intachable por su ciencia, pro-
adecuadas al propósito, entre otras la de bidad y entereza, con la cooperación del
acopiar materiales para la Historia de diligente investigador y laboriosísimo
Venezuela en todas las diversas manifes- señor Ramón Azpurúa, por cuya inicia-
taciones de la actividad pública,
y de tiva se puso en efecto la reforma, y se
empezar luégo á formar los anales i)atrios, consumó la publicación de 1875 á 1877,
contando desde la fecha de su instalación. bajo los auspicios de los gobiernos de
Por un decreto posterior, de 31 de entonces.
julio de 1880, se dividió la tarea en va- La compilación apareció aumentada
rias secciones, determinándose el período considerablemente, empezando con actos
que ha de abrazar cada una, y fijándose de lejanos tiempos anteriores al descubri-
como primero el espacio de 1829 hasta miento del nuevo mundo, y compren-
la terminación de los trabajos del Con- diendo datos que no se ciñen sólo á
greso Constituyente de 1830, y como úl- Venezuela, sino corresponden á la historia
timo la administración civil iniciada el antigua de las Américas, y á la guerra de
5 de julio de 1888. independencia de la meridional.
Fuera de las otras ocupaciones de la El señor Azpurúa nos informa, en
Academia, entre las cuales merece lugar el prólogo, que la })rimitiva colección,
conspicuo la glorificación del Gran Maris- hecha por los jiatriotas señores Cristóbal
cal (le Ayacucho, que celebró en 1890, Mendoza, Francisco Javier Yanes y Anto-
anticipándose á la época del centenario, nio Leocadio Guzmán, y publicada de
se ha dedicado á coordinar, ilustrar 182G á 1830, se componía de veinte y dos
y
publicar la colección de documentos au- volúmenes pequeños; de suerte que no
ténticos que han de servir para escribir jiodía encerrar todos los datos existentes.
JOSÉ FÉLIX BLANCO
los^ anales de Venezuela incumbencia la
; Además, que no se había atendido al or-
más importante de las que se han })ue.sto den cronológico de ellos. El nuevo re-
á su cargo. pertorio consta de catorce tomos en cuar-
En cumplimiento de ella tiene impresos y circulando once to, abunda en documentos ]n’cciosos y metodizados.
^ y
voluiiK'ncs, (le los cuales el último llega al año de 1842, Se deben además al señor Azpurúa las muchas biografías
y ya
preparado el duodécimo, (jue espera dejar en breve concluido de personas que ya directa, ya indirectamente, han tenido
en la iiiq)r('nta. particijaición en los sucesos de AYnezuela, ú ocupado en
l'.n lo publicado hasta aquí hay
materiales suficientes’para ella puéstos señalados; biografías que reunió en cuatro vo-
POR EL DOCTOR RAFAEL SEIJAS III

Nueva Granada, el Brasil


lúmenes, y en donde se
y la Guayana
Inglesa,
hallan noticias interesan-
tes de ciertos varones. principia la narración de.s-
Acometió igualmente la de el primer viaje de des-
empresa de coleccionar pa- cubrimiento de América
peles para la historia de por Colón, y sigue tra-
Venezuela desde 1829 en tando de los ulteriores,_ y
adelante. Se ignora si al- de las nuevas expedicio-
canzó á realizar el plan en nes que fueron su conse-
toda su extensión; pero cuencia, y de los estable-
es sabido que, también con cimientos de los españoles
auxilio del tesoro público, en estas comarcas. Por
empezó á imprimir los }>ri- aquí pasa brevemente ;

meros de aquellos docu- mas, cuando entra en lo


mentos en un tomo. capital de su libro, que es
El espíritu investigador la lucha de la indepen-
que adornaba al General dencia de la colonia, se
José Félix Blanco, lo tenía detiene á contarla despa-
asimismo el señor Ramón cio y con la gravedad á
Azpuriia, quien á ñivor (jue es acreedora. Seiscien-
cuarenta y seis pági- FELICIANO MONTENEGRO Y COLON
RAMON AZPURUA de él y de un tesón y acti- tas
vidad harto raros, que nas en ello empleadas, aun-
conservó hasta el fin de que incluyendo las sesenta T T

tan abundantes írutos. de la introducción referida, prueban la tal cual amplitud


una larga existencia, pudo recoger
propia inclinación, constancia é infatigable estudio
dada al asunto.
De la
Empleado
,

del Gobierno Español como había sido en Ca-


i

participa el señor Doctor Julicán Viso, de


quien se cree que
racas, se halló en aptitud de conocer
puso su contingente en aquel trabajo,
muchas cosas por el lado de cada una
ha adqui-
y que, gracias á tales dotes, de las partes contendientes, y de uti-
rido mucha familiaridad con los ante- lizar testimonios de ambas.
cedentes históricos de Colombia y Ve- Sin ser elevado ni por demás
nezuela por manera que respecto de
;
castizo su estilo, tiene la claridad ape-
ellos posee caudales inestimables, y se tecible, la suficiente para despertar
da mucho peso á sus opiniones. Seje el interés de los lectores y convidarlos
encomendó, allá por los años de 18 r2 á seguir hasta el fin el libro, que nie-
explorar los
y 1873, la función de reció la buena acogida y patrocinio
antiguos archivos de la colonia, y de del Presidente General Páez. En su
los mismos sacó los materiales de los /
autobiografía él hace justo elogio de
veinte y ocho volúmenes en que cons- prendas del señor Montenegro
las
tan los “ títulos de AAnezuela en su ” como historiador, con las palabras si-
cuestión de límites con Colombia,
guientes.
muchos de los cuales corren impresos “ Feliciano Montenegro, Vene-
Don
en los tres tomos de la obra que lleva zolano de bastante imstrucción, dio
tal nombre, y que fué por él arreglada.
también á su patria un libro dedicado
Sin duda el conocimiento de esas ex-
á la juventud, libro que en pocas
cepcionales condiciones determino su
páginas i’ecorre todos los principales
entrada en la Academia Nacional de
RAFAEL BARA1.T. succsosde lu histoiía fie la indepen-
la Histoi'ia, donde desde el ju’incipio
.M. /

dencia, y de gran precio, pues el autor


desempeña el cargo de Analista, el presenció los hechos que refiere, y
más cónsono con ellas. como estuvo en las filas de los rea-
No sólo la comisión antedicha, sino listas con alta graduación militar, da
también su permanencia en Madiid
valiosas informaciones, que hoy sólo
durante varios años, con esmero in-
pudieran hallarse en los impenetra-
vertidos, en clase de Agente y Abo-
bles archivos Españoles.”
gado de Venezuela en aquel pleito de
De la imprenta que tuvo en Ca-
deslinde con Colombia, le pusieron en
racas el señor Antonio Damirón, y como propiedad suya,
_
^

situación de con.su Itar archivos sobrecosas de América y de Historia de


salió en 1840, anónimo, un «Compendio de la
acrecer el tesoro de los suyos particulares, llenos de libros,
á enezuela desde su descubrimiento hasta que se
declaio
manuscritos, mapas y planos. Fue asi como pudo escribir el
alegato de esta República, impugnar el de Colombia y añadir Estado independiente. » La breve narración va acompañada
otros libros oportunos á su intento. A tener el país muchos
de diez y ocho documentos, v de dos tablas cronológicas, una
sujetos como él y como el infatigable señor General Manuel
de los Gobernadores y Capitanes Generales de la Provincia
Landaeta Rosales, infinitamente más habría adelantado el de Caracas ó Venezuela, y otra, de sus Obispos y Arzobispos.
designio de formar una historia de Venezuela, en que no Se atribuye generalmente al Doctor Francisco Javier \a-
nes, y, á lo que se cree, no sin buen fundamento, pues
su estilo,
pudiera advertir ningún vacío la crítica exjgente. jurisconsulto
sus raciocinios y sus observaciones descubren al
Este lugar corresponde á la más antigua, ó sea la del señor
asunto sobre el cual escribe y en
Feliciano Montenegro Colón, á que él dio el modesto título de y patriota que domina el
“ Apuntes históricos,” al imprimirla el año de 183/ en el cuarto
,
que estaba profundamente versado.
tomo de su Geografía General y como parte de ella. Ofreció el Es lástima queáun no se conozca, por permanecer inédita,
la obra grande de
quinto, en que describiría geográficamente cada provincia ]>or la continuación de ese Resumen, ó más bien

separado, lo cual se cree que nunca llegó á verificarse. En los Historia de Venezuela del mismo autor, que él dejó en poder
tomos precedentes, y conforme á orden alfabético, se halla la de sus herederos, y que no sabemos si ha sido_ adquirida por la
historia de los demás países de una y otra América, inclusive Nación, de lo cual se ha tratado con ellos varias^ veces. No es
diligencia
la ingerencia que en la de algunos cu })0 á Colombia, cuando fuera de propósito recordar que, señaladamente á su
se debe la publicación de los mencionados veinte y dos volú-
estaba incorporada á ella Venezuela.
Previa la bien estudiada demarcación de sus límites con menes de documentos para la vida pública del Libertador, que
IV HISTORIADORES DE VENEZUELA

sirvieron de base á la mucho más de los más notables sucesos del


amj)lia colección de los señores Blan- mundo, entre ellos los que muy de
co y Azpurúa. cerca le tocaban á él por enlazarse
En 1841 salió á luz en París, si- con la patria (querida. Empiezan á
multáneamente con la Geografía de representársele los de.scubrimientos
Venezuela por el Coronel Agustín de Colón, la suerte de los poblado-
Codazzi, Geografía que, dicho sea de res del Nuevo Mundo, la conducta
])aso, no ha sido hasta hoy excedida para con ellos de España y los agen-
por ninguna otra, un “Resumen de tes de su autoridad, que la famo.sa
la historia de Venezuela,” obra del sentencia dada contra el rebelde
señor Rafael María Baralt, uno de José Gabriel Tupac Amaro por el
los hombres más sobresalientes de la licitado!’ general del reino del Perú
Rei)ública. pone de manifiesto.
La })recedc un tomo que trata con Eso le determina á escribir la
bastante latitud de la historia anti- insurrección de la colonia contra la
gua de la colonia ó capitanía general metró})oli y contar los hechos de que
de Caracas, y en que tuvo por eficaz tenía personal evidencia ó fidedig-
colaborador al señor Ramón Díaz. nos testimonios de personas respeta-
Los otros dos tomos, parto exclu- bles. Se produce en el tono severo
sivamente suyo, pci'tenecen á la his- de Tácito, mas con imparcialidad
toria moderna, ({ue trae, como el sin exageración.
y Menos habla el
señor Montenegro, liasta el término narrador que los documentos nu-
de la revolución de las reformas, merosos interpolados en el texto,
es decir, hasta 1837. donde da de lleno cabida á por-
De ella escribió alguien en 1875 menores curiosos, como el de los
estosconceptos, cuya reproducción funerales que el gobierno y el pue-
nos creemos permitida. blo de Caracas celebraron el 3 de
“Entre las historias de Venezuela descuella la de Baralt noviembre de 1810 á la memoria de las inocentes víctimas
porque, sobre tener un plan más comprehensivo y mejor orde- sacrificadas en Quito, con la colección de poesías, inscrip-
nado que las otras, la realzan el decir puro y las otras excelen- ciones, alegorías y demás que adornaron el templo y el monu-
cias que granjearon al autor fama de sabio, distinciones y mento fúnebre ;
nombres de todos los comprometidos en
ios
puéstü en Euro})a, y que le encumbran al primer orden de los la noche del 18 de abril los discursos del coronel Simón
;

patrios ingenios. Pero varones muy Bolívar y del Doctor Miguel Peña en
calificados notan rpre no se dió allí el la sociedad j^atriótica de Caracas el 4
desenvolvimiento indispensable á he- de julio de 1811 el acta de la indepen-
;

chos de suma imi)ortancia, ni se pu.so dencia; el manifiesto con que se pro-


en la mayor claridad la serie de accio- mulgó el 30 del mismo mes la función
;

nes de algunos prohombres cpie no


;
cívica de 2 de setiembre en que se
se ha repartido con igualdad la justicia hicieron honores fúnebres al capitán
distributiva entre los que obraron de Lorenzo Buroz, muerto en la reducción
propio movimiento y })or su cuenta y de Valencia con otros militares el dia-
;

riesgo en pro de la libertad, prestando rioy observaciones del presbítero José


coo])eración espontánea cuanto útil, Cortés Madariaga, en su regreso de
sino postergádose tales servicios, enal- Santa Fe á Caracas después de termi-
teciendo otros con solícita preferencia. nada la comisión de acordar los tra-

Granadinos le hacen cargo de haber tados de alianza entre los dos Estados
mostrado escaso aprecio á la coopera- etc., etc.

ción de su patria en favor nuestro. En De


las diversas obras producidas por
una palabra, se piensa (pre no llena el el sabio y literato señor Juan úheente
objeto de dar á conocer á Venezuela González, una es el « Manual de Histo-
lo bastante, en su estado cuando co- ria Universal», publicado por primera
lonia, y en todas y cada una de las vez en 1863, y que para entonces sólo
causas que prepararon, maduraron y comprendía la antigua y la de la edad
al fin produjeron transformación; sus
la media, pues lo concerniente á la mo-
])rogresos, atrasos, demoras, su corona- derna manifiestan los editores haberlo
miento, la formación de la gloriosa ellos extractado de un compendio (jue

Colombia y su disgregación, etc acababa de salir en Francia. Posterior-
“En su Autobiografía cuenta el Ge- mente el autor empezó á ocuparse en
neral Páez, muy á la larga, los hechos la última narte mas no pasó del año
;

en (pie fue actor, agregando (Aras noti- de 1603.


cias interesantes, y nota y corrige e(pii-
FHI.IPK U.^KRAZ.UlAI. De tal libro formó juicio muy favo-
vocacionos del señor Baralt, observan- rable el eminentísimo señor Fermín
do (pie nacii'i'on de haberse atenido á Toro, á quien otros han seguido. Ve-
los apuntes á vi entregados cuando ya se ])artía á Eiiro¡)a, mos, ])or ejemplo, (jue en unos estudios literarios hechos en
donde no le era posible consultar sus dudas con [lersonas (jue 1802, el Académico señor Marco-Antonio Saluzzo lo calificó
se las aclarasen.” de una de las obras más valiosas del ingenio patrio.
A Baralt sucedió en 1855 el señor Coronel José de Austria No dudamos (pie merezca ese conceiAo, pues por ^su ta-
(;on su “Bos(piejo de la Historia militar de Venezuela,” de (jue lento, variada in.Arucción y fina sindéresis, el señor Gonzá-
desgi'aciadamente no hay sino el primer tomo, y una entrega lez ])odía colocarse al lado de los notables historiadores de
del segundo. Acaso baya (pualado la continuaciihi entro los otras naciones, .sobre todo, tratándose de personas y cosas (jue
manuscritos del autor ello es (pie más de lo dicho no se ha le eran indiferentes, ó sobre las cuales el interés de partido
;

visto impreso. Apenas IK'ga al año de LSlfi. ó pa.sión ]K)lítica no podía amenguar la rectitud de su criterio.
En medio d(' las soUalades del campo, y dando el pensa- En el mismo género escribió la “Biogralía del General José
miento á la contemplación (U'l hombre y sus miserias, como Féli.x Rivas”, y unos “Apuntes para la historia militar del
nos indica en el prólogo, 1(> vinieron á la mente los recuerdos Genei’id Falcón”, á los cuales no dió remate. En la primera con-
V
POR EL DOCrOR RAFAEL SEIJAS
iireparados, cuando los perdió con la vida, en el nauíiagio
(lena con énfasis elmemorable decreto de la guerra a inuerte
sido estimado experimentado en 1873, por el vapor que le conducía a Fian-
expedido por Bolívar en Trujillo, y que ha haber chocado con otro in-
vanas han examinado. cia, y que se hundió á poco de
tan diferentemente por los que á luces lo
Poquísimos pasajeros se salvaron
opiniones glés del modo más imprevisto.
Por lo demás, en todo lo que se enlaza con las trasladándose á los botes del causador de la desgracia; j' se
muestra siempre imbuídc) de senti-
políticas del escritor, él se ser uno de ellos,
que privan de la serenidad nece- dice que el Doctor Larrazábal habría podido
mientos fogosos y exaltados, que con tanto e.smero
si el amor á los preciosos documentos
Aquella vehemen-
saria para formar apreciaciones imparciales. había recogido, no le hubiese emjie-
cia, aquellas acusaciones, aquellos de- ñado en el afán de sacarlos del bu-
nuestos, aquellos sarcasmos, que lee- que, evitando su ]>érdida en aquella
mos en oradores antiguos, así como I

situación premiosa.
1

en las arengas y diálogos que se No únicamente como historiador


dirigían los personajes de Homero, ocupó puésto él en la República de
por ejemplo, formaban desahogos com- las letras; también descollaba en la
patibles con la rusticidad de las cos- jurisprudencia, en la judicatura y en
tumbres de entonces, pero ({ue no ca- la política, sobre la cual escribió un
llen en el refinamiento de las mo- tratado que le sirviese de texto en
dernas. Según ellas, no es lícito insul- la que era catedrático en la
clase de
tar ni al enemigo que nos ofende y Universidad Central de Caracas. Re-
provoca, y autoriza con esto para
_

dactó periódicos, entre él los princi-


hacerle la guerra. palmente El Patriota, desempeño ele-
En año de 1865 y en la ciudad
el vados cargos y comisiones, y en la
de Nueva York, imprimió el señor
música, para la cual tenía raro talen-
Doctor Felipe Larrazábal, una obra to, subió hasta donde pocos han as-
constante de dos tomos, y cuyo titulo cendido, según lo pregonan los inte-
es ((Correspondencia General del Li- ligentes testigos de su consumada pe-
bertador Simón Bolívar, enriciuecida ricia en el ramo, y las composiciones
con la inserción de los manifiestos, que de él se conservan y aplauden.
mensajes, expo.siciones, proclamas, etc., En 1869, y en la ciudad de Nueva
etc.,publicados por el Héroe Colom- York, fue publicada en dos volúme-
biano desde de 1810 hasta 1830 ». nes, la Autobiografía del General
Debía preceder á la colección la vida .José Antonio Páez, c^uien, según se
de Bolívar, y ésta es lo único que la dice, se valió para esto de un escritor
obra incluye. cubano que diese forma y método á
En el prólogo él manifiesta el in- las apuntaciones y documentos de
terés que le inspiraron las cartas del FELIPE TEJERA que había sido constante en -pro-
Libertador, desde la primera que lle- veerse, y que á la sazón tenía consigo.
gó á su noticia, y la cual le eimantó Naturalmente, y como su título
en términos que lo decidieron a so- producción concierne sobre todo á
le íuera posible. mismo lo anuncia, esta
licitar todas las otras cuya consecución autor desde
des]iués á las restantes producciones los hechos en tjue personalmente tuvo parte su
Este empeño lo extendió Notorios son los muy
reunir cantidad sus primeros años hasta el de 1850.
del grande hombre, con lo cual alcanzó á prestados por él á la causa de la Ind e-
señalados servicios
considerable de éllas. En el rápido análisis que de las misiiias
escrutinio de su alto valor, con la ciencia, pendencia, por la cual ejecutó hazañas estupendas, y su va-
presenta, hace el eficazmente al
con lor, que en batallas decisivas contribuyó tan
erudición y sagacidad que eran peculiares de su ingenio, y de patriotas venezolanos. Allí
esfuerza en demostrar las no co- buen éxito de la empresa los
los propios adminículos se
que dieron a Bolívar la aptitud que necesitaba da también cuenta de los principios que adoptó como go-
munes prendas
emancipar bernante, explicando los motivos que á ello le indujeron.
para concebir y poner felizmente en efecto el plan de
América, de la dominación Es- No se avergüenza de manifestar su humilde origen, que no
á su patria, y aun á toda la
reconocer las faltas
le impidió elevarse á tanta altura, ni de
pañola empresa que estaba cercada de innumerables obstáculos,
;
dolo- en que cayó durante su larga vida pública, y que asegura
superados tras una larga lucha, llena de inmensos y
Admira, como es justo, al Caudillo á quien haber emanado, no de su voluntad, sino de error del en-
rosos sacrificios.
tendimiento.
cupo tanta parte en los reveses de la contienda, y en
las

El escritor, conducido por estos senti- Al recordar los actos de sus dos admnnstraciones, hace
glorias del triunfo.
mientos, por su vasta inteligencia y luces, y adiestrado
con memoria de especies notables, relativas particularmente a ne-
ha íormado gociaciones diplomáticas seguidas en aquellas épocas y que en
incesante ejercicio, y la lectura de los clásicos,

fino tejido de los hechos (|ue refiere, no sólo con


plac(?r, vano se buscarían en otras fuentes.
Por todas las observaciones hechas se patentiza que su
'

sino hasta con entusiasmo. Así, las páginas del presente li-
autobiografía arroja copiosa luz sobre los hechos a que
se
semejante
bro constituyen un hermoso panegírico de Bolívar, absolutamente dejai de poneila
nos Plinio, aunque exento contrae, v que no se podra
al que del Emperador Trajano dejo
á logro por el que emprenda la Historia de Venezuela.^
de los lunares que afean al último, dirigido a un hombm
que mas Tal obra es bastante conocida entre nosotros, no^ sólo por
vivo, y cuando áun no había ejecutado las hazañas
contribuyeron á inmortalizarle, para quien íue so- haberse difundido latamente la edición de Nueva ork, sino
adelante y de Caracas.
brado fastidioso.
también reproducídose en una imprenta
Desde 1875 está en circulación el Manual de Historia de
_ . ,

Ello es que no se juzga dotado de la imparcialidad re-


le
Venezuela, redactado por el señor Felipe Tejera, para enseñanza
querida en el historiador, el cual, si debe observar las leye.s
de este géneío de composiciones, tiene que presentar al tribunal en los Colegios y Escuelas. No tardaron en a]U'obarlo y adop-
tarlo para sus respectivos institutos los señores Doctores
Agustín
de la posteridad, así las buenas como las malas acciones de
los individuos, sobre cuya conducta le corresponde a
esotra Aveledo y C. Pérez Calvo, y además, los señores Juan José
Aguerrevere, Pedro Pablo Fontes Juan Manuel Gil, todos
y
fallar cándidamente.
servidores veteranos de la causa de las letras. Ha encontradíi
mip\
Sin embargo se piensa que rectificó no pocas inexactitudes
de sus predecesores. buena aceptación en otros establecimientos y entre el luiblico
Por lo demás, la obra á (jue nos contraemos, volumi- en general, de modo que .se hizo indispensable una segunda
momentos se prepara la tercera, que lU va
nosa y riquísima en datos, cuenta á lo menos dos ediciones edición, y en estos
cuantiosos
los ouiui ...o anteriores
sobre las .......j.. de exquisitas exornaciones, cua-
... ventaja
v... la
íuera del rais;
fuera uel duda nauria
País; y sin aiuta habría reciuiuo
recibido ios> ,
jv
autor llevaba les produce de día en día la acreditada imprenta de Ll ( ojo.
complementos incluidos en su título, que el
VI HISTORIADORES DE VENEZUELA

Cuenta con nuevas opiniones favorables de personas calificadas, Mendoza en defen.sa de la misma tesis, con motivo de un cer-
y que se están sirviendo fructuosamente de ella j>ara la ins- tamen que se abrió en 1878 sobre el tema de “si el decreto de
trucción de sus alumnos. El autor la ha traído hasta tiem- guerra á muerte expedido por el Libertador el 15 de julio
pos muy cercanos á los nuestros, aumpie reduciéndose á señalar (le 1813, fue ó no necesario ])ara llevar á cabo la independencia
en globo acontecimientos trascendentales. Todo lo cual
los de la patria.” El Jurado elegido para apreciar los trabajos se
aumentará importancia que ya logra, y que se dice haber-
la decidió por el del señor Mendoza, añadiendo con esto el peso
se extendido no .sólo j)or varias partes de la República, sino de .su dictamen al de los que sostienen el contra.
también fuera de ella. El .señor Miguel Tejera, dado á
En el ])i'ólogo de la primera edi- estudios físicos, matemáticos, geográ-
ción .se hizo de ella un breve análi- ficos, lingüisticos y diplomáticos, au-
sis, del cual .se extractan los })asajes tor del libro llamado “Origen y Cons-
que van en seguida: titución mecánica del mundo” con-
“Se ha limitado á compendiar lo forme á una nueva teoría cosmogó-
que otros han compuesto, siguién- nica y de otras obras, de un mapa
dolos no tan estrictamente (lue al- grande de Venezuela y varios pe-
gunas veces no se desvíe de ellos y queños, Comisionado por la Repúbli-
e.scriba de projirio marte. Divide la ca para la demarcación de sufroutera
Historia, previa una introducción con el Brasil, representantede élla en
sobro el descubrimiento de América, Río Janeiro y en Colombia, y por
su Geografía y los indios, en antigua fin. Ministro de Obras Públicas,
y moderna. La ju’imera se extiende imprimió en París el año de 1875
desde 148!), en (pie Alonso de Ojeda su “Venezuela pintore.sca é ilustrada,
recorrió las costas de Venezuela, relación histórica del descubrimiento
hasta el 5 de julio de 1811, fecha de la América hasta 1870, geográfica,
de la declaración de la Indepen- e.stadística, comercial é industrial,
dencia. Pasa rápidamente por lo usos, constumbres y literatura na-
más de este período; y se detiene ha- cional, ilustrada con numerosos gra-
blando de los pasos iniciativos de bados y cartas geográficas.” El tra-
los patriotas; y termina con un apén- bajo está dividido en dos tomos. El
dice sobre la literatura, las ciencias, primero trata del descubrimiento y
artes,caminos, comercio y población conquista, de la guerra de la Inde-
en tiempos de la Colonia. Subdivide j)endencia, de Venezuela constituida
la Moderna en cinco partes, y queda ya en República, con la descripción
en la tercera. Una llega á 1810, en general del país, inclusive su agri-
que se con.stituye Colombia ;
otra, cultura y cría, su mineralogía, su
á 1830, éimca de su disolución, y comercio é industria, sus rentas, po-
otra, á 1842, que presencia la entra- blación, inmigración, moneda, pesas
da de los restos de Bolívar á Cara- y medidas, división territorial, ins-
cas. También se introduce la Mo- trucción y todo lo concerniente al
derna con rasgos geográficos, que Distrito Federal. El segundo se des-
esta vez conciernen á Venezuela. MIGUEL TEJERA tina á su etnología, aguas termales,
De.sde 1811 á 1830, espacio el más antigüedades, maravillas de la natu-
importante, se descoge el hilo de raleza y curiosidades naturales, fo-
los sucesos, año por año. En lo ulterior anda más de prisa. mento del país, ó sean, sus obras públicas, instrucción popular
Cada sección va seguida de un resumen y de sincronismos, y é inmigración, su fauna, estadística de los Estados, territorios
al fin de todo hay un apéndice sobre literatura, ciencias, y Distrito Federal, y por fin á las lumbreras venezolanas en
artes y }>rogresos de la Patria.” las ciencias eclesiásticas, las sociales, las naturales, las huma-
Este apéndice se ha suprimido últimamente, en razón de nidades y las bellas artes.
haberse tratado de la materia, con más espacio, en el libro Movióle á esta tarea la circunstancia de haber observado,
llamado “Perfiles Venezolanos”, obra también .suya. durante algunos años de domicilio en París, donde redactaba
“Se verá (pie, sin embargo de ser un epítome, repara hasta un })criódico, que en Euro})a existía una inexplicable igno-
donde cabe en él, algunos de los olvidos que advertimos, v. g. rancia acerca de las cosas de América, de suerte que aun
el tocante al Congreso de Panamá. Agrega otro capítulo hombres, por otra parte muy ilustrados, cometían frecuentes
nuevo acerca de los efectos generales de la Independencia de errores, así en cuanto á la geografía, como á la historia, y
esta parte de América. Están allí narrados los })rincipales al y político (le e.stas nuevas nacionalidades,
estado social
acontecimientos en lenguaje por lo común ca.stizo, y cláusulas según comprueba con citas de Cantú, Balbi, Bouillet, los
lo
cortadas conforme al tipo del Manual de Historia Universal autores de la Biografía U^niversal de contemporáneos, y de
del })reclaro literato Juan Vicente González, y con aspiración á la conversación, el enciclopédico de Gaspar y Roig, el geo-
imitar á Baralt. Se emplean })arágrafos cortos ]ior encerrar gráfico universal y pintoresco, de Thiers, Lamartine, y Henrv
mucho en pocas ])alabras. Encuéntransc breves descripciones, Mayhew, que nos pinta como poblaciones semibárbaras,
teñidas, como varios otros pasajes, de colores tal vez más pro- desmoralizadas y disolutas. Y eso que no entra á exami-
])ios de la poeísa (pie de la Historia. El estilo es siempre nar la inexactitud de los datos que se encuentran, hasta
igual, claro, animado, expresivo del entusiasmo del jiatriota. en obras princij)ales, respecto de la geografía, estadística
Lo más re))arable nos j)arece (]ue en una obra en que no pue- etc., de estos países, cuyas riquezas y grado de civilización
den entrar disertaciones, el autor haya pronunciado fallos y aptitud para todo género de progreso son de todo pun-
rigorosos, algunas veces mal avenido con sus jiredecesores, to desconocidas en aquellas regiones (pie pasan por tan
sin ju.stificarse ab.‘5olutamcnte, como si ba.stara un epíteto para avanzadas.
abonar sus opiniones. Tal sucede en cuanto á la guerra á Agrupando en dos volúmenes no muy extensos las nociones
muerte y ejecuciones que se hicieron por mayor.” apropiadas para disipar esas tinieblas, el señor Tejera hizo
Mas es bueno advertir á los (pie de.seen formar juicio un servicio im¡)ortante, en especial á los extranjeros que de-
acerca de este i)Uuto, (pie en la citada obra “Perfiles Venezola- seen llenar laguna tan notable en e.sa parte esencial de su
nos” el señor lá'jera entra en discusión, y, haciendo mérito de instrucción científica.
diversos argumentos, procura vindicarse de tales críticas y sacar Por lo demás, á la exposición del señor Tejera, llena
iriunfantc su concepto. Además es de consultarse lo escrito de verdad en el fondo, la realza lo castigado de su íraseo-
por el muy imstruído abogado y literato señor Doctor Cristóbal logía, de la cual cuidaba esmeradamente, en el cultivo de
POR EL DOCTOR RAFAEL SEIJAS VII

diversos ramos de la literatura, entre ellos la poesía.


Sus da de Bolívar y se extienden á todos los sucesos de la
América que con ella tienen relación, ya próxima, ya remo-
versos ocupan por sí solos un tomo.
tamente.
Existe un libro de 1870 llamado “Venezuela heroica o sea
Escribióla su autor en el idioma inglés, que le era mas
cuadros históricos por Eduardo Blanco. Fue el primeio ©I de
Ribas; vienen en seguida familiar como el suyo nativo, y ciue por coinsiguiente podía
Ici deífeusci de Ici Victoriu por el Geuertil

Las Queseras, Boyacá y Carahobo. Se ha


manejar con mayor desembarazo. Así, lo que tenemos es la
el de San Mateo,
traducción de ella hecha al español por su hijo Simón y
aumentado desjiués con los de El Sitio de Valencia, Matuiín, otras personas.
la Invasión de los seiscientos, la Ca.sa
Es de apreciarse que un extran-
Fuerte, San Félix y Matasiete.
jero, sobre haber venido espontánea-
No son propiamente historias, .sino mente como muchos de sus compa-
epopeyas en que el estro patriótico del
triotas, á prestar sus servicios per.so-
escritorio arrebata á los e.spacios olím-
nales á la causa de la libertad que
picos para embellecer y sublimar los
so.stenía América contra España, hu-
intrépidos conatos de los luchadores Venezuela
biese cobrado tal afición á
por la independencia, con la vivísima moviese
tintura de una imaginación ardiente. y á su Libertador, que le
á ocuparse en hacer todos los estu-
No habla á las inteligencias impa- dios, y emprender todos los conatos,
sibles, sino mueve la fibra del senti-
necesarios para ponerse en situación
miento, trazando con pinceladas ma-
de ilustrar los anales de la República
gistrales loshechos siempre admira-
allegando documentos con que llevar
bles acabados por el empeño de los
á cabo designio harto noble y propio
que habían resuelto sacudir el yugo
de un espíritu tan inteligente como
extranjero ó morir en el trance.
desinteresado. Se identificó con la
Siendo tal el propósito de los cua-
Nación por la cual expuso su exis-
dros, parecidos al Guillermo Tell de
tencia; mas su interés no procedía
Alejandro Dumas, á las pinturas de
de ciego amor á la patria, sino de
Donoso Cortés, ó á ciertos arranques
un afecto racional y resultado de pro-
de Víctor Hugo, no hay que pedir
fundas convicciones. Años adelante
al autor conceptos ca]>aces de rebajar
juntó su suerte á la de una venezo-
en lo más mínimo la alteza de sus
lana de distinguida familia, y perte-
figuras. Esa tarea él la ha dejado á
neció á .los servidores diplomáticos de
los historiadores que se ]»ropongan
este país.
contar en términos pedestres las cosas
Debemos pues, graduar de espe-
que pasaron entre los combatientes á
cialmente meritorio su testimonio, no
muerte; porque su ol)jeto es, como EDUARDO BLANCO
sólo en vista de las causas indicadas,
lo indica el mismo título, referir las
sino también i>or la de su frecuente
heroicidades que ejecutaron los pa-
acceso á la persona de Bolívar.
triotas en prosecución de su noble an-
flaquezas Su libro es más que la vida de Bolívar, como que traza
helo, y de ningún modo registrar las deficiencias o
todos los sucesos de Venezuela, desde la época de^ su descu-
de ellos.
brimiento, y expone por completo los vicios y crímenes del
Por consiguiente, este libro se lee, no para entretenerse,
Gobierno de la Colonia, que prepararon y justificaron la in-
sino para caldear el patriotismo y extasiarse con el partido
quebrantable resolución de sacudir el odioso yugo de la Me-
que la enérgica concej)CÍón del señor Blanco ha saludo sacar trópoli. Descrilie con minuciosidad las peripecias dé la lucha,
del modo cómo los patriotas llevaron al cabo la determina- lo que tiene relación con el
ción que habían tomado, sin que los arredrasen ningunos y nada omite, particularmente de
Héroe. Bien se alcanza que no ha de faltar allí lo relativo á la
obstáculos, cualesquiera que fuesen.
expedición que salió de Colombia á libertar al Perú, ni á los es-
Después de la colección de los señores General Blanco y pléndidos triunfos obtenidos en Junín y Ayacucho, con el últi-
Azpurúa, vino la del señor General Daniel Florencio O Leary, mo de los cuales, debido al Gran Mariscal Sucre, acabo la domi-
impresa en 1883 con la [)roteccion del Gobierno y a expensas de nación española en América. No hay necesidad de decir que
los fondos públicos. La constituyen treinta y tantos tomos deno- el lector halla en el libro cuánto es necesario para
formarse
minados Memorias. Son }>arte de ellas, y muy de estimarse, por una idea cabal de lo que fue el Libertador Simón Bolívar,
lo importantes, correspondencias de los ])róceres de la
revolu- todo la de las
á quien presenta por todas sus fases, sobre
ción, ya entre sí, ya con su caudillo el General Bolívar, que va.stas concepciones de .su tan privilegiada inteligencia, por
ilustran no pocos i)untos de interés sumo, singularmente las las cuales arrebató la admiración del inundo, y- sobresale en
cartas de él emanadas. la historia de los primeros años de este siglo. ^ Aunque partíci-
de Bolívar, en ocasiones
Acompañóle el General O’Leary desde que en 1818 arribó pe en general délas ojiinionesy actos
á nuestras playas y, andando el tiempo, llegó á merecer en tan- disiente de ellos.

to grado su confianza, que fue elegido por uno de sus


primeros
El segundo tomo no concluye, como era de esperarse, con
edecanes. Nos cuenta cómo se apre.suró luégo á reunir datos y la muerte del protagonista, sino con la proclama en que anun-
documentos que tuvieran relación con la guerra de indepen- ció á los colombianos su vuelta á la Ca})ital de la República
dencia y la vitla del hombre extraordinario que la dirigió, pro- para encargarse del mando supremo; proclama que lleva la
pósito en que le ayudaV)an sus conmilitones Sucre, H eres, José
fecha de 23 de noviembre de 182(>.
Gabriel Pérez, Es[)inar y más que ninguno Pedro Briceño
Méndez cómo los albaceas del Libertador le dieron su archivo,
;
Inútil es añadir que el señor O’Leary retrate igualmente
obtuvo datos que pidió, mientras en Jamaica ordenaba sus- los demás personajes que figuraron al lado de Bolívar, lo mis-
y
j>apeles v escribía, de los Generales Soublette, Salom, Urdaneta, mo en Venezuela, que en las otras partes de qne se componía
Flores, Montilla, Heres, Lara y el Coronel V ilson. A lo cual la primitiva Repúl>lica de Colombia.
.se añaden documentos que en 1835 y en la
Coruña le pro])or-
cionó el General Don Pablo IMorillo, con ocasión de saber que
La Biografía del Doctor José áhirgas, publicada en Ca-
el año de 1883, es un libro en cuarto mayor de 375
racas pági-
trataba de escribir la vida de .su antiguo rival, de quien era
compañía del nas, escrito por el señor Doctor Laureano Villanueva, con moti-
grande admirador, en una visita que le hizo en
General Soublette; documentos tomados por los realistas en los vo de la apoteosis del egregio varón efectuada en princi})io de
campos de batalla de Venezuela. 1877 de orden del Presidente General Francisco Linares Alcán-
Dos de los tomos de esas Memorias contienen la vi- tara, siendo su Ministro de lo Interior el propio biógrafo.
VIII HISTORIADORES DE VENEZUELA

Difícil parece decir más en el asunto. No liay lado por 3' de niñas; se incorpora en la “Sociedad de
del nacional
elcual no se le considere, ni documentos de cuantía que no se amigos del País” |)romueve con ,su influencia la fundación
;

hayan benefíciado. Sobradamente lo merecía el protagonista, de la Academia de matemáticas traduce el “Orbis Pictus”;
;

uno de los hombres que tanto glorifican á Vene/.uela, y en y escribe discursos inéditos sobre diversos ramos de educación.
quien todo fue grande, lo mismo el patriota que el filán- En
sexto res¡)landece como Médico Cirujano, que funda
el
tropo, el sabio, el diplomático, el filósofo, el
político, el la Anatomía en 1826, además de escribir sobre ella
clase de
amigo del bien ¡lúblico, el promotor é introductor de diversos una obra é instituir premios á favor de sus alumnos meri-
ramos de la ciencia, el religioso, el justo impertérrito, invenci- torios, y la de cirujía en 1832, acerca de la cual compone otra,
ble á las amenazas con cpie la fuerza brutal jiretendió extra- 3^ ])ara cu3’o estudio establece los mismos estímulos ;
que crea
viarle del cumplimiento de los deberes do alto cargo. Mucha la Facultad Médica y desyiués la “Sociedad Médica” ;
que
diligencia requería el intento en quesepusoel escritor; mas trabaja Alemorias sobre el mal de Lázaro, el cólera-morbo
debe de haber quedado satisfecho, porque lo finalizó cumplida- 3^ otras enfermedades, la pesca con barbasen
y otras plantas ve-
mente. nenosas, la higiene pública, la eifilepsía, la disentería 3’ la vacuna,
Puede de esto formarse idea por una hreve reseña del así como otras muchas monografías é informes respecto de
contenido. anatomía, cirujía, obstetricia y terapéutica, fuera de escri-
Está dividido en diez libros, á cada uno de los cuales si- tos varios de ciencias médicas que, yioligloto, traduce la obra
;

guen comprobantes res}>ectivos.


los de Abercroml)ie relativa á las enfermedades del estómago,
El primero relata su nacimiento en La Guaira, sus es- la de Tissot, la de Roederer 3' AVegler sobre el morbus muco-
tudios y grados, su prisión en Cumaná, sus trabajos para la so, compendia las de fiebres por Beddoes y Armstrong,
3"

revolución de 1810, puestos que allí desempeñó, su vuelta al y de Ducamp, concerniente á la uretra que también ela-
la ;

lugar nativo y servicios prestados con ocasión del terremoto bora tratados de Obstetricia, de enfermedades de las mujeres y
de 1812, su nombramiento á la Asamblea general del Estado, los niños, de Patología 3’ Cirujía dentaria, 3’ de las enfermedades
regreso á Cumaná 3^ prisión, su viaje á Edimburgo en 1813, de los ojos; que y)ronuncia discursos 3^ da conferenciasen la
sus estudios en Eu]-opa, vuelta á América y residencia en Puer- Facultad de Aledicina y funda en Venezuela el método ex-
;

to Rico hasta 1825, sus labores científicas, su herbario, sus perimental 3^ á quien como Médico eminente se tributan ho-
;

relaciones con naturalistas europeos, destinos servidos en San nores en su ])atria 3' en Europa.
Juan, sus lecciones de historia universal allí, retorno á Vene- En el séptimo se le abre el campo de la escena política,
zuela en 1825, su elección de cirujano del Hospital Militar de donde brilla con luz esplendorosa. Los empleos, que él re-
Caracas, sus ideas religiosas, su voto en un jurado de impren- nuncia, le buscan desde 1829 en que el General Páez le nombra
ta, su matrimonio y su viudez. Prefecto del Departamento de Venezuela. Acepta el de Di-
En el segundo se le presenta como Rector de la Univer- putado al Congreso Constituyente de 1830, donde es hermoso
sidad Central, elegido en competencia con los Doctores Avila verle sosteniendo opiniones hijas de alto criterio, la integridad
3^ Narvarte; se dice loqueantes de Ahirgas había ella sido, y de Colombia 3Ua inconveniencia del decreto de expatriación
se hace el recuento de las innovaciones introducidas al reor- de El Libertador, contra la cual además yirotesta. En el
ganizarla en 1827, establecimiento de la clase de anatomía, mismo año va á Santomas, y en el siguiente, 3" desde allí
])rimera etaj)a en el progreso científico, pronunciamiento de renuncia el puésto de Consejero en él provisto por el Con-
la Universidad á favor de Colombia 3" Bolívar en 1828, y le- greso de 1831, y se retira de la política. Bolívar le había
gado que la hizo Miranda de los libros clásicos griegos de su instituido j)or uno de sus albaceas. En 1834 se proclama
Biblioteca. .su candidatura para la presidencia de la Rey)ública, eyue triun-

En el tercero hallamos al Vargas Botánico correspondién- fó, á |)e.sar de cuanto hizo para contrariarla, declarándose
dose con el yirofesor de Candolle, enviando colecciones de ])lan- desnudo de las dotes precisas yiara bien desempeñarla en aque-
tas á Ginebra, y)romoviendo aquí nuevos cultivos, recibiendo llas circunstancias. La revolución de 8 de julio de 1835 agi-
honores debidos á sus conocimientos, estudiando con A. Plee, ganta su estatura. Antes de su destierro organiza la resistencia
carteándose con Mercier, H. AV3nller de Suiza, el inglés Doc- del país, que sale victorioso. Se le restaura, y se muestra político
tor Ilamilton, Fermín Toro, el licenciado Benítez 3" el Doctor elevado. Renuncia una 3' otra vez, liasta que logra el deseado
Limardo, escribiendo sobre las orquídeas, })lantas de Puerto
3’' retiro en 1836; el Congreso le tributa honores, y más tarde se le
Rico, formando herbarios, clasificando las recogidas en el nombra Senador y Consejero de Estado.
Avila, esforzándose por fundaren Caracas un jardín botánico En el octavo se trazan su carácter moral, prácticas religio-
V viendo su nombre como Botánico inscrito en los anales de sas, costumbres, filantropía, amor á los estudios, su sabiduría,
la ciencia. su admiración con.stante á Bolívar, su nombramiento para la
Al cuarto da materia el Adargas Químico que funda en Comisión que en 1842 fué á buscar y trajo de Santa Alaría
1842 una clase en la Universidad 3" le forma un laboratorio, los restos de él, sus discursos 3’ arenga en la Universidad de
le escribe unas lecciones de Física como y)rej)aratorias, y le Caracas, en honor del Padre de la Patria.
traduce, condensándola en nueva forma, la Química })or Brande, El noveno dice relación ásu última enfermedad, testamen-
3^ le redacta de su y)uño 3^ letra las lecciones que explica to, viaje á Nueva A"ork, donde muere, y seyiractica la antoy>sia
á los más adelantados discípulos, hasta el número de 30; de su cadáver; con mención de los discursos 3' yioesías á él en-
que analiza las aguas del Batatal de Río Chico, el hierro tonces dedicados y los juicios de él por el Doctor Guillermo
especular de Cajraya, el asfalto del Delta del Orinoco; que Aíichelena, que rinde yiúblico homenaje á sus virtudes.
examina y clasifica minerales 3' })iezas geológicas de A^énezuela ;
Porel décimo incluye la enumeración de los actos
fin
que regala á la Universidad sn gabinete de Química que ;
laudatorios yUstumos decretados al hombre ilustre ywr el Con-
.suministra al Gobierno informes sobre el urao, los minera- greso, que en 1857 le aclama “Regenerador 3’ constante yn-otec-
les de Aroa 3' el manejo del alcohómetro de Ga3" Lussac; tor de las ciencias”, 3' manda trasladar sus cenizas á Caracas
<juc estudia la fabi'icación de velas esteáricas; y en su gabinete y tributarle honores fúnebres; y>or los Presidentes de la Reyni-
])articular solidifica varios aceites 3’^ })re})ara los ácidos nítrico 6 blica en 1864, 187(5 y 1877, año este último en que en el Pan-
hiponítrico. teón Nacional .se consuma su apoteosis.
Para el quinto se nos reserva el retrato de A’^argas De ella se da una de-scilyición magnífica, que menciona
Educacionista, ya en la Universidad, va en la Dirección de los yiormenores de la ceremonia desde la salida de La Guaira
instrucción y)ública, ya en el Senado, 3’a en la Pre.sidencia. Por hasta la inhumación de las reliquias, desymés de un discurso
vacar á sus ocupaciones favoritas desecha la pleni])otencia elocuentísimo, que sentimos no hallar incorymrado á los otros
en Londres. Protege la Academia de ])intura y la imstruc- documentos.
ción ])ública en 1835 v 183(1; trabaja infinito como Di- Feliz fue el Doctor Adargas en tener tal biógrafo, yior en-
rector lie ella, elabora provectos de leves orgánicas de la In.s- comiador de sus yu’ondas v virtudes á un Doctor Ildefonso
trucción JMblica y de los colegios nacionale.s, 3' sobre el estable- Riera Aguinagable, ywr relator de la ay>oteosis á un Doctor Je-
cimiento de la educación ¡n-imaria; colabora con la Junta sús Alaría Alorales Alarcano.
de la Universidad, v en los estatutos del colegio de Chaves El Ifoctor Laureano AJllanueva, conocido ventajosamente
POR EL DOCTOR RAFAEL SEIJAS
que se avanzar siempre, lo cual es condición inapreciable en toda
ciencias y practicas á
como escritor, y versado en las
obra literaria.”
los individuos
dedicó su protagonista, era sin duda uno de ^
austera quizás podrá echar de menos en al-
objeto que desenipp'ió superiormente “La crítica
«nás idóneos para el
gunos capítulos de este libro, la serena a])acibilidad del na-
Tenemos á la vista la segunda edición, lieclia en lbbo,^de
hoy Nueva Esparta o rrador absolutameuíte imparcial tal vez el filósofo observará
la “Historia de la Isla de Margarita,
;
,

General Juan B. Arismendi y de la spiora en ella cierto dejo amargo, resultado sin duda de patriotismo
“Biografías del
Mariano de Briceño. La exaltado; es posible que haya cuadros de uu colorido demasia-
Luisa Cáceres de Arismeiidi, por
Académico de la lengua, do vigoroso, en que los Españoles tienen siempre la peoi parte
antecede un muy discreto prólogo del
mérito
El tema está desarrollado en ciento pero estos pequeñísimos lunares, cpe en nada afean el
«eñor J M. Maiiricjue. explicación.
nueve más de notas de la obra, tienen fácil
noventa y dos páginas, con treinta y ^ _

“Cuando el Doctor Briceño escribió esta historia, todos


ampliativas del texto. a la exaltación pa-
estudioso jurisconsulto, sujeto los escritores Americanos pagaban tributo
Fue el Doctor Briceño
periodista ilustrado que penetia- triótica,porque aún manaban sangre las úlceras de las víctimas,
de opiniones independientes, üún do cicj^uol dr3,nici atcricidoi, de
vivÍRii los ¿ictoros
cuestiones políticas, manifestinido siempie porc[U6
ba fácilmente en las
que uno y otro bando agotaron
en sus juicios. aquella lucha en
titánica,
ami)lio conocimiento de ellas y gravedad incurrieron
todos sus esfuerzos, exhibieron todas sus virtudes é
^

Por diverso linaje de razones le excitaron sumo interés


en todas las faltas; aun humeaban amenazantes las iuina.s
las vicisitudes de la guerra de la Independencia
en la Isla de
de aquel cataclismo; aún corrían las lágrimas de las viudas y
Margarita, cuyos hechos le han conquistado con sobra de
jus-
que hoy lleva oficialmente. huérfanos, y se oía la voz gemebunda de la patria entris-
ticia el nombre de Nueva Esparta,
oído_ atento
tecida, no dejando vagar al ánimo para poner
Bien exigían trabajo especial y concienzudo los esfuer- de la completa imparcialidad,
incesantes y recias solamente á la voz inflexible
zos de aquellos insulares por rechazar, con
huestes españo- que acalla afectos, combate simpatías, domina pasiones, en
peleas, los ataques de numerosas y aguerridas
aras de la justicia estricta. Todavía la esponja de la
tole-
mas contra ella cuanto la
las, cuyos jefes se ensoberbecían tanto
rancia no había borrado benévola los rasgos vigorosos que
en
población escasez de pertrechos de^ la Isla les hacían
pequeña y hechos á la medi-
dominarla el cuadro de la contienda exageraban los
parecer como buenamente asequible el propósito de
afirmaba su estado de incomunica- da del sentimiento nacional aún estaba^ abierto el ^abismo
;

por entero; idea en que los


imposibi- amenazador en que se hundieron tantas victimas, y que luego
ción con los compañeros dé causa, y la consiguiente
de vadeó el instinto fraternal, y han colmado hoy los lazos de
lidad de obtener de éstos ni auxilios bélicos, ni otra especie los hijos heroi-
la amistad y del afecto, que existen entre
concurso. _
cos y la gloriosa madre.”
. .

Proporcionaba igualmente al Doctor Briceño íamiharidad


"“Además de estas poderosas razones que abonan al historia-
con los sucesos que narra, su conversación incesante acerca de la empresa
los que j>re- dor, debe advertirse que él acomete y lleva á cabo
ellos con su suegro el General Arismeiidi, uno de
de desvanecer los cargos de crueldad hechos al General Juan
sidieron las tenaces y gloriosas luchas, y que por lo mismo
po.seía

tradiciones que liabría sido dificultoso recabar de Bautista Arismeiidi, por haber sido, en su carácter de Jefe
elementos y
ningún otro.
de Caracas en 1814, el ejecutor de terribles represalias de
t renovar heridas, y
la parte agraviada y naturalmente debió
- i

También la esjiosa del General le instruyo individual- ;

lastimar recuerdos y remover cenizas para ^indagar la causa


mente de los trances del terrible episodio que la concieine.
explicación de aquellas medidas. De ahi^ la necesidad de
El historiador se propone, no sólo individualizar los acon- y
perseguir con acuciosa perseverancia la negra historia de los
crí-
tecimientos de la Isla y la extraordinaria ])articipacion del completo
menes enemigos de pintarlos con subidos colores y
General Arismeiidi en ellos, sino también y principalmente y
vindicarle de las acusaciones de crueldad en el cumplimiento
relieve.”
han “Deudo de la heroína y del héroe de quienes escribe la
estricto del formidable Decreto de guerra á niuerte que
otros historiadores. Después de es})ecificar historia, autor
el en esta empresa tenía empeñado su inge-
lanzado sobre él
nio y su corazón.”
los móviles que justificaban la rigorosa medida, el autor
de-
muestra satisfactoriamente que el General Arismeiidi no hizo Es de saber que el Doctor Briceño no solo se muestra
rigoroso cuando aprecia la conducta de Bolívar, á quien
por
sino obedecer en Caracas, como el señor^ Leandro Palacios en muerte del Gene-
otra parte admira, en la prisión, juicio y
La Guaira, las órdenes perentorias recibidas de Bolívar que, ;
condenadores
ral Piar, tomando puesto entre los acérrimos
lejos de propasarse en su observancia, limito sus efectos hasta
de tales actos, sino también al rastrear el origen de
ellos y
donde le fue posible; y que dichas acriminaciones descansan
en frívolos dichos, que no deben encontrar apoyo en la pluma en otros puntos, acreedores á graves disquisiciones.
Observa eso mismo que Porción muy conmovedora de la obra es la que cuenta
de un escritor serio y circunspecto. señora Luisa de
la serie de penalidades y tormentos de la joven
hubo exageración en el número de los sacrificados, el cual no padre un herniano, y sin
Arismeiidi, desde que, asesinados su y
fue de 1806, en que lo fija Restrepo, sino de poco más de 800,
más compañía que la de su madre y otro menor se vió constre-
á saber, 518 en La Guaira y el residuo en Caracas.
Advierte que los censores se han cebado en la persona ñida á emigrar, y fue llevada a Margarita, donde el enlace con
ocul-
del General Arismeiidi, desentendiéndose del Coronel Leandro su novio le prej)araba más infortunios. Se castigo en ella la
tación después la actitud bélica de su marido, recluyéndola
Palacios, sin embargo de que los fusilamientos ejecutados por y
en un sometiéndola a infinitas privaciones^} miserias,
el último en La Guaira superaron con mucho á los que el pri-
castillo,

mero efectuó en Caracas. Le asombra ademas que hayan guar- trasladándola luego á las bóvedas de La Guaira, á Caracas, y _

en fin á Cádiz, en donde, aliviados sus padecimientos y


dis-
dado silencio respecto de las proezas que el General Arismeiidi á efecto con el auxi-
llevó á cabo en los años de 1814, 1815 y 1816, que tanto le mag- puesto un plan de fuga, lo llevó felizmente
lio de algunos amigos, que la hicieron embarcar
en un buque
nifican, y que le granjearon extendida y temprana lama por Eu-
ropa; fama nacida delos hechos de que formó historia especial Americano destidado para Eiladelfia, de donde llegó a Marga-
inartirio.
el Doctor Francisco Javier Yanes. rita cuatro años después de principiado su atroz
Corriendo año de 1877, salió a luz en París la Biogia-
También aspiró el autor á desagraviar la memoria del el
” por Jacinto R. Pa-
señor Nicolás Briceño, otro deudo suyo, á quien cree que se ha fía del Mariscal Juan Crisóstonio Falcón

juzgado con severidad exagerada y por tanto injusta. Con chano; obra de cuatrocientas ochenta páginas, honor de la
ese fin presenta crecido número de razonaniieutos, observa- República que produjo varón tan calificado y sin par mag-
ciones y ejemplos. nánimo, y del escritor que acertó á realzar sus glorias, hasta el
Adoptamos los siguientes conceptos del señor Manrique, punto de merecer encomios de V íctor Hugo.
por lo acertados. El mismo ha seguido la tarea, y le ha puesto digno com-
“Abunda esta historia en datos curiosísimos y pcrmenores plemento, con la refutación de los que han tratado de amen-
de gran interés, y su narración ingenua y fácil cautiva al lec- guar las nobles prendas del héroe coriano.
tor, conduciéndolo de acontecimiento en acontecimiento cada Es fama que la sabia pluma del Doctor Ildefonso Riera
A^ez más interesado en ella, de modo que éste sólo desea
Aguinagalde, tan demócrata como subido orador, esciibió los
X HISTORIADORES DE VENEZUELA

hechos del procer de la independencia General Francisco Me- nos de la procedencia 3" pruebas de la autenticidad de estos do-
jía libro que se ha ocultado á nuestra diligencia, })orque per-
;
cumentos, de los cuales no se tuvo noticia en Venezuela hasta
manecerá inédito. 1888, cosa Cjue él mismo extraña, afirmando que el protocolo de
El señor Doctor José María Rojas, Jurisconsulto, Oficial de la conferencia no se había publicado antes de dicho año.
Instrucción pública en Francia, Miembro de la Academia V ene- Como C|ue se trasluce haberse tomado del archivo del Ge-
zolana Correspondiente de la Real Española de la lengua. Ex- neral Miranda.
ministro Plenipotenciario de la República en las Cortes de No es de ponerse en duda su verdad, porcpie, atentas las
Londres, de París, y de Madrid, primer compilador de las circunstancias, no se concibe c^ue él se hubiera considerado
obras venezolanas de prosa y verso, y residente desde hace mu- con autoridad para firmar un acto que destruía de una vez el
chos años en Europa, publicó en París, en el de 1884, un libro edificio de la naciente República elevado á tanta costa, y los
que se intitula “ El General Mi- planes de inde})endencia que ha-
randa. ” En las primeras sesenta bían venido arraigándose en Ve-
y seis páginas describe la vida de nezuela, con el peligro además de
aquel expectable varón y eminen- C{ue España, como sucedió, tomara
tísimo repúblico, y en las demás, atroz venganza de los autores 3'
basta el número setecientos ochen- cómplices del malogrado movi-
ta y dos, inserta muchedumbre de miento.
documentos que constituyen irre- En la })laza del panteón de Ca-
fragable prueba de los altos ser- racas le fue erigida una estatua
vicios por él pre.stados á la Causa en 1883; 3 en 1889 el Gobierno
^

de la Libertad en general, y par- envió á la Ex}) 0 sición de París


ticularmente á la de la Inde|)en- con nuestro querido amigo, recién
dencia de His])ano-América. muerto por desgracia. Doctor An-
De semejantes testimonios re- drés A. Silva, el libro en francés
sultan completamente desvaneci- dispuesto por otro sentido lite-
das las acusaciones hechas al Ge- rato, Doctor Arístides Rojas, en
neral Miranda por la desgraciada que se juntaron testimonios de
campaña de 1812, que dió en tie- aprecio 3 admiración al General
"

rra con el primer orden de cosas 3



sabio Francisco Miranda, con
establecido por los independientes más su correspondencia, notas ofi-
en 1811. Se le acriminaba seña- ciales 3 proclamas en la época
’’

ladamente por la capitulación que de la Revolución Francesa, de la


celebró con el Jefe realista Mon- cual y de la Anglo-americana,
teverde, y C|ue dió margen á su- triunfante en 1782, fue benemé-
mo descontento de los patriotas, rito, 3 su banda 3 bu.sto
' " todo lo
;

y fue causa de su arre.sto y de que ocupó en el respectivo Palacio


su posterior caída en poder de los (te la fiesta lugar conspicuo, y ob-
femeirtidos enemigos, y de su tuvo el reconocimiento del enton-
encierro en un calabozo de Puer- ces Primer Magistrado de aquella
to Cabello, de donde fue llevado ilustre nación señor Sadi Carnot,
al Castillo del Morro de Puerto víctima en junio último del furor
Rico, y finalmente al Arsenal de un anarquista.
DOCTOR -ARÍSTIDES ROJAS
Gaditano de la Carraca, donde per- Ha 3 una Biografía del General
"

maneció, víctima de rigoroso cauti- José Ensebio Acosta, impresa en


verio, hasta el día de su muerte, 1885, de cu 3m mérito puede juz-
(pie fue el 14 de julio de 1816. garse sabiendo que procede del Doctor Aníbal Domínici, ex-
Ahora bien, consta que el General Miranda no ])rocedió ministro de Instrucción Pública, jurisconsulto de nota, co-
por sí solo en el grave asunto de la capitulación, sino (pie mentador del Código de comercio 3 del civil, académico de
"

tuvo una conferencia secreta con los miemljros del Poder Eje- la lengua, cultivador de estudios históricos y gramaticales,
cutivo Federal, el dijnitado del Congreso y mayor /leí Ejér- novelista, dramático y catedrático de derecho en la Univer-
cito, un funcionario del Poder Judicial de la Provincia de sidad Central de Caracas.
Caracas y el Director General de Rentas; y que, habiéndoles Para bosquejar la vida del señor Santos Michelena, hacen-
descrito al vivo la situación, expuesto sus miras y pedídoles dista, diplomático, estadista lleno de virtudes, talento, instruc-
consejo, quedó resuelto por unanimidad que se llevara á ción V experiencia, 3 que dejó luminosas huellas de sus })asos
"

cabo una cajiitulación con el enemigo. Además de haberse ])or la vida pública, formó un libro apreciable su hijo el .señor
liecho con tal acuerdo jirevio, ella fue confirmada con la ulte- Tomás Michelena.
rior ratificación del Gobierno. Por tanto, es á éste á quien Muchos de .sus últimos años empleó el Doctor Aristides
incumbe la mayor suma de responsabilidad del acto y sus Rojas en e.sclarecer nuestra antigüedad, ])oniendo especial cui-
consecuencias. El resi)ectivo })rotocolo de la conferencia apa- dado en el examen de los rasgos característicos y anécdotas de
rece tíi'inado en el Cuartel General de La Victoria, á Bolívar, y tradiciones al mismo concernientes. Había contra-
12 de julio de 1812, ])or los señores Francisco de Miranda, tado, y estaba pendiente cuando falleció, la publicación de cre-
Antonio Fernández de León, Francisco Espejo, Juan Germán cido número de los cuadros llamados por él “ Orígenes hi.stóri-
Roscio, Francisco Paúl y José Sata y Bussy. Fue el Generalí- cos. ” Su lamentada muerte lo interrumpió todo; mas es de
simo ({uien consultó el medio de la negociación con el Coman- creerse (|ue no serán perdidos sus numerosos trabajos que, co-
dante de las fuerzas enemigas, como necesario en las ptligrosas mo él decía, convergen á un centro: la historia patria. Las
circunstancias en que se hallaba la libertad de Venezuela, ])ara letras lloran .sobre tamaña pérdida, (pie las ha privado de una
asegurar las personas y pro})iedades de todos los que áun no mina abundantísima.
habían caído en manos del enemigo, proponiéndole un armis- Corre con él j>arejas el señor General IManuel Landaeta
ticio y la corres])ondiente estipulación c|ue hiciese cesar el derra- Rosales, que también siega el mismo campo, 3' recoge abundosa
mamiento de sangre y trajese la ])az conforme á la mediación cosedla. Pondremos en jirimer lugar su “ Gran recopilación
ofrecida y publicada ])oi la generosa Nación Inglesa, ó su Go- geográfica, estadística é histórica de Venezuela ”, empezada á
bierno. El acta expre.sa (pie contestaron todos adhiriéndose á publicar por disposición del Gobierno de 1880, 3 que encierra
"

la proposición del Generalísimo, y dejando á su jirudencia y te.soros de datos importantísimos, no sólo jiara los funcionarios
jiericia militar 3 política la ejecución 3 cumplimiento.
’^ ^ de la nación, sino también para los .simples ciudadanos que no
De sentirse es (pie el señor Doctor haya omitido informar- (juieran mostrarse ignorantes de su país.
POR EL DOCTOR RAFAEL SEIJAS XI

A semejanteobra han sucedido muclias y muchas del mis- — Bioírraíia del Preslntero señor Doctor José Manuel Ale-
ellas algunas ^¡erteuecientes a cuestiones gría, por mismo.
el
mo compilador, entre
sobre la sepultura V paradero de los restos del
General Eze- — Bioo'rafía del Presbítero señor Doctor Cecilio Avila, .Io.se

ha entrado por la prensa en i)olé- })or el mismo.


quiel Zamora, para lo cual
i^^icas.
—Títulos de AAnezuela en sus límites con Colombia, por
r. 1 1 n 1
Doctor Julián Viso.
sus últimas labores citaremos la Biografía deJ General
,
el
De
Crespo, cjue compuso en 1893, y el primer tomo de
los docu- — Perfiles Venezolanos señor Felipe Tejera.
])or el

mentos (]ue deben acompañarla, impreso en 1849.


— Biografía del Coronel por señor Julio Calcaño.
-lugo, el

Por no prolongar demasiadamente este artículo, habremos — La familia Jugo, por Doctor Eduardo Calcaño.
el

de limitarnos á enumerar sólo por su título otros libros ó folle- — Biografías de señores Fermín Toro, Valentín Espi-
los
nal y del Ilustrísimo señor Mariano
tos,inclusive algunos antiguos, sobre
Fortique, Obispo de Guayana, por
el particular que nos ocupa, y que
^ el señor F. Núñez de Aguiar.
ó hemos visto, ó han llegado á nues-
tra noticia. Antes de todo, séanos
_
— Biografías de Próceros, por el
señor Félix Soublette (inéditas).
permitido expresar nuestro senti-
miento ])Or la })érdida que en 1814,
— Escritores Venezolanos, por el
señor Doctor José M? de Rojas.
y á causa de
familias de
la emigración de las
Caracas, hizo de sus baú-
— Historia de Bolívar, por el
mismo.
les y papeles, en los cuales había
más de treinta pliegos de la Histo-
— Bosquejo histórico de Venezue-
la, desde Í830 hasta 1888, por el
ria de la Revolución de Venezuela
mismo.
que estaba escribiendo, el insigne
patriota señor Licenciado Miguel Jo-

Vida del General Francisco Mi-
randa, por el señor Miguel Tejera.
sé Sauz.
Se publicaron algunas entregas de
— Noticias históricas de Tierra
la obra, que se dice estar completa.
Firme, por Fray Pedro Simón.
— Décadas de Indias, por Herrera. —
Vida del General San Martín,
por el mismo.
— Historia de Indios, por Ovie-
los

Compendio de la Historia de
do y Valdez.
Venezuela, por el señor Alejandro
— Historia corográfica, natural y Peoli.
evangélica por Padre Caulín.
el
—Viaje á regiones equinoccia-
las
—Compendiode la Historia de
Venezuela, por la señoi’ita Antonia
les,por A. Humboldt.
— Diccionario geográfico, por Al- Esteller.
— Com|)endio de la Historia anti-
cedo.
gua de Venezuela, por los señores
— La Guayana ilustrada, por el
Baralt y Urbaneja.
Padre Gumilla.
— Historia de antigua provin-
la

Compendio de la Historia de
Venezuela, por el señor Amenodoro
cia de Venezuela, por
y Oviedo
Urdaneta.
Baños.
— Historia de las misiones de los

Compendio de Historia Sagrada
por el mismo, con aprobación de Su
llanos de Casanare, y los ríos Ori-
Santidad.
noco y Meta, por el Padre Juan Ri-
vero.
— Biografías de varios hombres
públicos, por el señor Rafael Her-
— Los indios Caribes de Venezuela, JACINTO RECIÑO PACHANO
nández Gutiérrez.
por Borreguero.
— Historia de Indios,
los por Fray —Trabajos por señor históricos, el
Vicente Coronado.
B. Las Casas.
— Memorias del General Miller. — Historia de Venezuela, por Doctor Núiiez de Cá- el J.

— Leyes de Indias. ceres, (inédita).


—Memorias del General Rafael Urdaneta, por Ameno-
— Colección de tratados de Calvo.
—Viaje á parte oriental
la de Tierra Firme, por Depons. doro V Neptalí Urdaneta.
del Ilustre prócer General José Ignacio Pulido,
— Correo del Orinoco, 1818 á 1821 por L. Ramos, I por —Biografía
( ), J.
Doctor Lucio
.

Pulido.
A. Zea, G. Roscio,
J. Mendoza yC. M. Salazar. J. el

— Memorias del Doctor Pedro Gual. — Biografía del General Venancio Pulgar, por señor el

— Biografía del Libertador Bolívar. Barret de Nazaris.


— Esbozos de Isla de Margarita, por Andrés
— Correspondencia del General Miranda. — mismo
A. Level.
la

—Historia de Colombia, por Restrepo. Tradiciones de Margarita, por


— Nomenclátor de Venezuela, por Alfonso.
(Apuntes). el

— Descripción de honores fúnebres consagradosFermín


los á
— Pasado de
los
A^enezuela, por Luís
mismo. el
J.
restosdel Libertador Simón Bolivar, por señor el

Toro. — Estudios señor Pablo Giuseppi.


históricos, [>or el

— Historia de Terreros, sumario político — Perfiles


(inédita). biográficos del General José T. Monagas, por
— Exploración por señor
oficial, FranciscoelMichelena y Domingo Ramos. S.
— La abnegación, lealtad y clemencia de un soldado la la
Rojas.
— Biografías de varios próceros, por señor Doctor Jesús elde Colombia,

por
E.studios
mismo.
histórico-políticos, por
el
señor D. A. Olava- el
María Morales Marcano.
—Guei’ras de Margarita en octavas ( por señor (Luís Ruíz).
reales), el rría,
— Biografías de Carabobeños, por señorpor González Guinan. el
^ ,
• /

Gaspar Marcano.
— Biografía del Licenciado Don Miguel José Sauz. —Historia del Gobierno de Rojas Paúl, señor Fran- el

— Certamen del 28 de Octubre de 1878. cisco González Guinán.


— El Evangelio Liberal, por señor Antonio Leocadio
— La Exposición Nacional de Venezuela en 1883, por Guzmán.
el el

señor Doctor Adolfo A. Ernst.


— Apuntes sobre Táchira, por G. Villafañe.
el J. — Datos históricos suramericanos, por mismo.Suárez (en el

— Historia del Poder por señor


Civil,Juan V. Gon-el —Historia de
prensa
Música, por señor Jesús M*?
).
la el

zález.
XII HISTORIADORES DE VENEZUELA

— iMisayo sobre el Arte en Venezuela, por el General Ra- — Ofrendas literariasen el centenario de Bolívar.
món de la Plaza. — Biografía de Vicente Marcano, por Doctor Ga.spar
el
— Tradiciones populares, por el Doctor Teófílo Rodríguez. Marcano.
— Vida de los Obispos de Mérida, por el Pro. Doctor Enri- — Hombres de revolución de 1893,
la señor Lozada
poi- el
que jVP? Castro. Piñeres.
Historia de Barinas, por el mismo. — Lecciones orales de historia, por Dr. E. M. González.
el
— Un Cura santo, por el mismo. — Resumen de vida militar y política del Ciudadano
la
— Pío VII y Napoleón I, por el mismo. Esclarecido, General José Antonio Páez, por el señor Tomás
— Historia contemporánea, })or el General Luís Level de Michelena.
Goda. —
Apoteosis de Páez, por el Doctor Laureano Villanueva.
— Apuntes para la Historia patria, por el señor Miguel José —
A})oteosis de Páez, por el señor Marco-Antonio Saluzzo.
Romero. —
Memorias de la Academia Nacional de la Historia.
— El Libertador de Sur-Ainérica, porGuzmán Blanco. —
Rasgos biográficos del Mariscal de Ayacucbo, por el señor
— La Causa General Guzmán Blanco.
liberal, ])or el Vicente Pesquera Vallenilla, (se está haciendo la 2? edición).
— Biografía del Prebendado señor Leandro Aristeguieta, por —
Etnografía precolombiana de Venezuela, Valles de
el señor Cabrales y Cabrales.
S. Aragua y de Caracas, por el Doctor Gas])ar Marcano, 1889.
— Médicos Venezolanos, por señor Doctor José M. de
el París.
los Ríos. —Etnografía precolombiana de Venezuela, Región de los
— Geografía é Historia del Zulia, por señor Sánchez.
el S. raudales del Orinoco, })or el mismo, 1890. París.
— Anuario del Zulia, por mismo. el —Apuntes estadísticos de los Estados.
— Historia de Venezuela para niños, lecciones extractadas —Documentos de los Estados.
j)or Socorro González Guinán y aumentadas por Santiago Gon- —
Actos del Congreso y del Ejecutivo Nacional.
zález Guinán. —
Diarios de los debates legislativos.
— Diccionario geográfico, estadístico y biográfico
bi.stórico, —
Memorias anuales de los Ministerios, del Gobernador
del Estado Lara, por Telasco A. Macpherson. del Distrito Federal, del Consejo de Gobierno, de la Alta Corte
— Diccionario biográfico del Estado Miranda, por mismo. el Federal, de la Corte de Casación y del Gran Consejo Militar.
— Exposición universal Colombina de Chicago. Los Es- —Libros, folletos, hojas, periódicos, y demás publicaciones
tados Unidos de Venezuela en 1893. particulares.
— Documentos en honor del Gran Mariscal de Ayacucbo Todo esopuede servir para la historia de Venezuela que
coordinados por la comisión, que nombró de su seno, la Acade- estáen vía de formarse, y ha menester el apoyo del Gobierno,
mia Nacional de la Historia. que continúa prestándolo patrióticamente.
A ANDRES BELLO
I.A ASOCIACION VENEZOLANA 1>E LITERATURA, CIENCIAS Y BELLAS ARTES
LA POESIA LIRICA EN VENEZUELA
ESTXJDIO SOBEE S XJ B B, O <3- E E S O ^ EST E O ^ C X XJ -A. E
POR EL GENERAL PEDRO ARISMENDI LRITO

I Agréguese á esto, la inclinación natural en el hombre,


Arduo empeño será siempre dar una idea, siquier su- llevada á la exageración por el venezolano, de dar más crédito
cinta, de los progresos y estado actual de la Poesía entre nosotros. á la palabra altisonante que al hecho *mudo, y al simple aserto
En esta dulce patria, quién más, quién menos, todos somos que á la demo.stración requerida, y se verá que la crítica
poetas. Familias hay que parecen nacidas en las cumbres del bien intencionada tampoco tiene objeto ni el autor estudiado
:

Parnaso, y casas llamadas sin lisonja y casi con propiedad la acepta, ni el público en su pereza de inquirir y juzgar
nidos de ruiseñores. Ynada de extraño ha de parecer esto, le consagra jamás un instante de seria consideración: más holga-
si consideramos que, por una parte, nación harto joven, no do y obvio es tolerar y aun reconocer y aplaudir generosamente
podemos sino estar en las primeras, fáciles y espontáneas cuantas falsas reputaciones se levanten. Así, cualquiera que
manifestaciones de la vida intelectual y por otra, que en nues-
;
se improvisa entre nosotros General, Doctor, hasta sabio, ve al
tros corazones bulle sangre de aquella estirpe, toda poesía, punto que sus simpatías y relaciones se apresuran á tener-
(jue brotó de la raza árabe en las fecundas márgenes del con- lo y preconizarlo como tal. Si el título adquirido tan fá-
quistado Betis. Con esos precedentes mal podríamos rpcojer cilmente es de literato, la vanidad se supina basta el ensi-
las riendas á la imaginación y excusarnos de prodigar, como mismamiento el individuo no piensa cosa que no le parezca
:

lo hacemos, sin tasa ni medida, sus encantadas concepciones. digna de ser e.scrita, ni escribe nada que no juzgue digno
De aquí, que en nuestra bibliografía habrán de aparecer más de la publicidad. La inq)renta recibe luégo una larga serie
colecciones de versos que de obras de cuakpiier otro género. de artículos haladles, esmaltados de tropos extravagantes y
Reducir esas legiones á los breves términos de un ar- chillones, vulgo sublimes, por lo incomprensibles; y tenemos
tículo de .seis ú ocho páginas, ya sería un extremo toar de en definitiva que cuánto sale de manos del literato es oro
forcé, si no se empeñara en hacerlo casi impo.sible nuestra y perlas y que, nuevo Miguel Angel, él, con tres ó cuatro
presunción legítimamente española, irritable en todos, ora por- rasgos produce cálamo cúrrente, obras que se disputan los
que se les calle, ora porque se les juzgue. conocedores. Y gracias, si Incgo nos \íi hace (\e\ plaudite sfulH
XIV LA POESIA LIRICA EN VENEZUELA

atribuido á Don Esteban Pero ni he de echar sólo


Manuel de Villegas ! En á este siglo y á los actua-
tal situación atrévase uno les parisienses la carga de
á decir siquiera que iro esa poesía resonante, como
entiende, })ara que le llue- habré de llamarla. Nó; ya
van los títulos de igno- los griegos tuvieron por
rante, atrasado, envidioso, acabada expresión de la
etc., ¿ cómo tener enton- tan célebres can-
lírica los
ces franca libertad para tos de Píndaro, descosidos
juzgar según el leal saber y oscuros al grado de que,
y entender? si previamente no se to-
Habría, es cierto, un ma noticia del propósito de
modo de hacer })asar los cada uno, mal puede luégo
escozores de tal juicio, y entendérselos. Creo que
yo, bailándolo justo, no nadie, al pretender que se
vacilaría en admitirlo al los explique, pueda recibir
mirarme ol)ligado : sería otra respuesta que la enu-
como premisa
establecer meración misma de los
ma}^!’ que en Venezuela hermosos, pero desatados
los que se resuelven á op- conceptos que sobre ven-
tar emj)eñadamente por el cedores, pueblos y Dioses,
lauro de Apolo casi siem- prodiga sin tregua ni des-
pre logran alcanzarlo. Los canso el arrebatado |)oeta.
versos que se imblican en Ni más ni menos que lo (|ue acontecerá con no pocas pro-
nuestras revistas literarias ducciones de algunos poetas nuestros, cautivadoras por la
se insinúan por lo general muy gratamente, y aun llegarían á rotundidad de la estrofa, la resonancia de las palabras y la
cautivarnos, si se les encontrase la factura y tendencias de brillantez de las imágenes, pero sin sentido asequible, sin uni-
intencionados poemas. Pero no la holgura del numen, que
: dad, .sin alma. Ciei'to, que en el caso de Píndaro se tiene la

no quiere tolerar disciplina ni freno, y más (]ue todo el res- excusa del entusiasmo que es arrebatado y por lo general
peto desatinado á modelos, que en modo alguno debiemn falto de calma y asiento; pero, tratándose de nuestros poe-
serlo, hacen que no nos curemos de dar á nuestras compo- ta.s, ¿cómo admitir que asuntos manejados, conforme lo pide

siciones el sentido y propósitos que ha de pedirles luego la su índole, en placidísima calma aparezcan en la expresión con
lectura de quien no puede estar en cuenta de las circun,stancias aquel facticio desorden? Nó, nadie podrá hallar nunca justi-
que urgían al autor, y que, por conocidas de él, le permitían ficado que la mente aparezca exaltada hasta el arrebato nebu-
muy justificadamente elipsis y reticencias que para el sinqrle loso de Píndaro cuando se trata sólo de pintar la naturaleza
lector }>erturban, dificultan y aun embrollan y borran todo en su apacible serenidad. La pasión misma arrebatada y vo-
el sentido. raz tiene en Safo, que es otro gran modelo, su lógica, su ila-
Por nuestra índole un tanto oriental nos ocupamos más en ción y sus grados racionalmente seguidos. Así, cuando se la
las galas y sonoridad de la estrofa que en el sustantivo de la lee, se columbra desde la primera estrofa el pasmo de la últi-

com])Osición; podría decirse que casi nos esmeramos únicamente ma. No sucede allí como con los que anteponen el ritmo ó la
en hechizar el oído con dulces cadencias y en deslumbrarla rima al plan adoptado, y anunciando que nos llevan á las
fantasía con hermosas imágenes, sin cuidarnos de dar al juicio, Hespéridas, urgidos por el consonante, tuercen el rumbo y nos
sosegadamente activo, el pasto de breves momentos. Cuando desembarcan, cuando menos lo esperábamos, en una playa hi-
entre nosotros se leen ciertas composiciones poéticas se asiste á perbórea tan extraña como desierta.
una verdadera fantasmagoría, se oyen, y casi como que se ven,
II
cascadas de perlas cayendo sobre sonorísimos cristales; pero
ah! lástima de esmero y arte! todo ese hechizo desaparece al Revelados esos escrúpulos para inteligencia del lector y hon-
cesar la lectura. Ningún recuerdo queda de tantas bellezas, y rada satisfacción mía, decido }"a principiar, y lo haré declarando
aquellos instantes han volado como los discurridos en un grato desde el primer instante mi escaso conocimiento de nuestra poe-
ensueño, cúmulo de encantadoras imágenes sucediéndose ca- sía anterior á la gloriosa guerra que nos separó de España.
prichosamente sin ilación ni plan. Y
fácil es de comprender- Apenas si he oído mencionar alguna vez las picarescas dono-
.se tan efímera fruición, sise recuerda que el galimatías, tan fa- suras del Padre Eguiarreta, las escocedoras maledicencias de los
vorecido por el vario acento y la sonora fluidez de nuestro her- vejámenes universitarios y uno que otro cantar e})igramático sal-
mo.so idioma, obra en nosotros con irresistible magia. Ya, si vado por la tradición, ninguno de los cuales, sin embargo, po-
los oídos, sin complicar al cerebro, se dejan insensiblemente he- dría pasar, sino como muestra de que para la época no era des-
chizar ¿qué mucho que se di.sipen horas enteras, oyendo con conocido el arte de rimar. Verdad es que, estancada y corrom-
agrado á cuantos hablen, curándose más déla música délas pida la literatura en la propia península, no debía sentirse,
palabras que de su sentido? aquende el Atlántico, inclinación ni estímulo suficientes para
Nos olvidamos harto voluntariamente de que cuanto se dar.se á la poesía y aspirar á sus lauros.
habla ó escribe }>ara que se a.sga al cerebro tiene que ser, no en También en la última mitad del siglo XVIII, como es sa-
absoluto un raciocinio, pero sí un razonamiento lúcido y bien bido generalmente, la literatura francesa privaba en todo el
seguido, que deje la impresión de una clara y definida inteli- mundo, menos .sin duda en la América española, donde el es-
gencia, Y por no atender á esto ¿cuántos, que poseen verdade- tudio de idiomas estaba limitado al latín. Eso no obstante, ya
ramente lastres condiciones exigidas por Horacio, aparecerán en los últimos años de aquél y en los primeros de éste, se men-
en este estudio sólo como nombres cuestionables, que mi in- cionaba como poetas al canónigo Montenegro, á García de Sena,
dulgente patriotismo ó mi escaso buen gusto ha dejado des- á Salías, á Tejera, á Nava.sSpínola, á Ramos, á Bello y otros, de
lizar? Por fortuna para éllos, y aun más para mí, ocurre los cuales apenas los dos últimos adquirieron sólida y verdadera
de súbito una incontrastable excusa: los Parnasianos, que fama.
meten tanto ruido en el mundo, admiten como suprema poesía Ya iniciada la guerra de la Independencia, á excitar á los
los versos simplemente musicales, capaces de producir esa va- patriotas que combatían, á cantar sus proezas y á lamentar sus
guísima fruición que he mencionado. En esa e.scuela, pues, martirios, fue á cuanto estuvo reducido todo el movimiento lite-
coloco desde ahora á los ruiseñores y cisnes que se me rechacen rario de la época. El Licenciado Don Gaspar Marcano llevó
y que por fortuna van haciéndose raros, gracias á la oportu- su entusiasmo hasta hacer una ci'ónica en verso de las hazañas
nísima invasión del naturalismo tomado, por .supuesto, en la de los margariteños y el coronel Quintero (Don Juan José)
;

]>ropia y debida acepción. cantaba las de los cumanesessus paisanos, en. llanas improvisa-
POR EL GENERAL PEDRO ARISMENDI BRITO XV

dones, que no dejaban de menos acusan las extra-


tener colorido y movi-
el vagancias de la época.
miento que podía darles Y la que nos ocupa tu-
su conciencia de actor en vo las suyas. Lozano, que,
aquellos combates. como lo demuestran sus
Siguieron por el mo- escasas odas, tenía una
mento disturbios, va-
los musa levantada y apta
cilaciones y malestar aca- para la más esplendorosa
n-eados por la disolución lírica, prefirió hacer ver-
de Colombia y el sólido sos gemebundos y lasti-

establecimiento de Vene- meros en que se quejaba


zuela, como también, más falsamente de un destino
tarde, la revolución lla- cruel y desleía el contra-
mada de la Reforma, y los sentido calderoniano de
espíritus no lograron la que la mayor ventura j)a-

calma precisa para pensar ra mortales sería no


los
en los lauros de Helicona haber nacido. Pues de
ó en las rosas del Pierio. ahí que se levantase un
Apenas si el inolvidable contagio de desdicha, y
Cajigal escribía algunos que de los cuatro puntos
romances y anacreónticas cardinales no llegasen sino
en el estilo de Meléndez lamentos y ayes que, por
Valdez, y señor Talavera, Obispo
si el
fortuna, no eran signos ele catastroie
alguna. Tuvimos, pues, con una co-
de Trícala, publicaba, bajo pseudó-
nimos, sonetos pálidos que nuirca lla- secha de Lozanistas, un buen período
maron la atención. de llantos que terminó ])or hacer mo-
Pero de 1840 á 46 nuestra cultura nótona y fastidiosa aquella literatura,
crece y se lozanea, y surgen á la
en la cual no escasean, por cierto,
lectura de todos las poesías de Fermín
ohras de mérito y singular atractivo,
Toro, Rafael M. Baralt, Cristóbal Men- como podrá haberlas en toda sazón,
doza, Juan Vicente González, Luís ya que el principio de que es helio lo
Alejandro Blanco, los dos Maitín, José que place también será siempre de ri-
Antonio y Fedeidco, Abigaíl Lozano, gurosa exactitud. Lástima, que poí-
Manuel Manrique Jerez, García de no darnos cuenta de que así mismo lo
Quevedo, Simón Carnacbo y las muy es sólo mientras place, incurramos en
apurar la belleza ha.'^ta prostituirla y
solicitadas del donoso y cáustico Don
Rafael Arvelo. De éstos, los cinco pri- hacerla tediosa
meros, que habían hecho estudios clá- Recuerdo que Simón Camacho, que
sicos, conservaron la forma correcta y
á la manía de llorar, cau-
se sustrajo

el gusto disciplinado de sus modelos,


tivado por las leyendas de Zorrilla,
lo que hace que se les busque y lea
ensayó con éxito escribir á su imita-
todavía los otros, con excepción de ción romances indios; pero á poco,
;

Arvelo que sólo pisó, y con toda fir- torciendo equivocadamente el rumbo,
meza y acierto, sobre las huellas de se hizo escritor de costumbres, acaso

Don Francisco de Quevedo, atraídos y con menos brillo y encanto.


deslumbrados por Zorrilla, cuya lec- Manuel Manric[ue Jerez fue un
tura tiranizaba entonces, se afiliaron poeta interesante para la generación
en el romanticismo que lo invadía de entonces. Sus quejas no arranca-
todo.
i

ban de la moda: una dolencia física


Fue en esta época, y á favor de e.sa á que cortejan todas las torturas mo-
JOSÉ ANTONIO CALCAÑO
invasión, cuando principió á estal>le- rales que impone la implacable tira-

cerse entre nosotros la moda de ese nía del egoísmo social, le asaltó des-
sectarismo literario que nos domina y de la adolescencia y cuando la ju- ;

que, al estudiárselo reflexivamente, toma casi el aspecto de ventud le sacudió por fin robusto y enardecido el nol)le

una competencia que, si alcanzara proventos, podría clasifi- corazón, apenas si pudo concebir otro goce que el doloroso
carse entre las meramente industriales como que cada cual se
;
de recordar
las flores de su cuna
afana por tomar la materia prima del modelo, por mejorarla
Con su gayo color y su fragancia.
á su juicio y ofrecerla luégo á nuestras preferencias. Se extra-
ñará que llame sectarismo el acuerdo unísono para seguir éste Tuvo así todos los martirios, inclusive el de la fantasía.
ó el otro modelo; pero verdaderamente, por esquivar una No haré alto en los nombres de José Antonio Maitín y
inmediata contradicción, no puedo llamarlo escuela, como que- Heriberto García de Quevedo, que han sido repetidas veces
rrían los sectarios. La escuela su}(one estudios fijos disci- juzgados con toda imparcialidad en cambio, me detendre a re-
:

y
plina, mientras que el rebaño de imitadores (nervam pecas) comendar, por ser la oportunidad, los cautos mesénicos de José
princi[)ia siem})re j>or blasonar de la más absoluta libertad, Hermenegildo García, el Tirteo de las huestes de su partido,
por declarar su decisión de roni})er con las reglas, por desco- y las bellas imitaciones del francés, inglés é italiano, que daba
nocer toda estética escolar. Ya de ese modo, sin trabas ni por entonces á la estampa el Dr. Rafael Agostini, conocido más
obstáculos, la tarea se facilita, amén de dciánsela abroquelada tarde como dono.so redactor del Diablo Asmodeo.
contra toda crítica. Y esto parece ser cuanto se lleva en mira ;
Tampoco echaré en olvido los nonibres de Silverio Gon-
puesto que nadie ha de comprender tal empeño de libertad en zález, Daniel y Carlos Mendoza, Fernando}’ Pedro P. Díaz y de
quien se esclaviza á la })álida imitación, y renuncia empeñada- los Coroneles Juan .José Illas y Gerónimo Pompa, cpie modestos
al movimiento literario
mente pretender aquella originalidad, dote la más brillante y y discretos contrihuyeron igualmente
buscada en las bellas artes. Pero, como he dicho, ese escrilñr de a(iuellos días. Pero sí omitiré toda opinión sobre Don An-
en coro es a.sunto de pura moda, y i>or lo mismo no resiste tonio Ros de Glano, Don Domingo Delmonte y Don José An-
al tiempo: la moda pasa y los escritos entran luégo en la tonio Echeverría (pie, si nacidos en Venezuela, la clejaron en la
categoría de los figurines viejos que, si no hacen reír, por lo infancia ó en la adolescencia, y más tarde la olvidaron total-
XVI LA POESIA LIRICA EN VENEZUELA

mente, })ara adoptar cuantos le tratan y lo-


por [)atria, como esta- gran su intimidad, 3"
ba en su derecho, el finalmente á los ma-
suelo de nuestro origen racaiberos José de Je-
con el Gobierno de su sús Villasmil 3^ Víctor
predilección. Para mí R. Añez Casas.
no son en absoluto ve-
nezolanos; y hallo que IV
tampoco nos estaría La poesía es de su-
bien dis})utárselos á 3m estacionaria llega- :

Es]>aña. da á la perfección con-


vencional cjue el arte
III
puede hacerle adqui-
La exageración })i- rir, el tiempo discurre
de esfuerzos y, como sin traerle más altera-
es natural, tras éllos ciones que las adje-
viene la fatiga, en la tivas inspiradas por la
misma forma que si- diversa índole que po-
guen á ésta el reposo sea ó la manera de
j la calma. El ro- ver epe
tenga cada
manticismo, en fuerza cual. Así se explica
de esa ley, terminó por cómo, desde Homero
hacerse más sereno y hasta nuestros días,ha-
razonable sus proséli-
; 3’’a podido subsistir en-
tos tuvieron ocasión tre los poetas del mun-
de observar que no de- do esa eterna
culto
jaba de haber buena apelación al simbolis-
copia de bellezas en mo pagano, conocida
las obras clásicas y ;
con nombre de cla-
el
de ahí el feliz eclec- sicismo, 3" cómo, des-
ticismo á que se aspiró de que Víctor Hugo,
generalmente en segui- rompiendo con élla,
da; las ideas se depu- exaltó las ideas y fan-
raron, la forma .se hizo tasías románticas, se-
más y más correcta y guimos todos mendi-
el lenguaje aquilató gando de él, ora los
su propiedad y conci- asuntos, ora las formas,
sión. Por e.sto, José ora la violencia de las
Antonio Gaicano, He- expresiones 3^ tropos.
raclio Guardia, Fran- No es, pues, sino harto
cisco Guaicaipuro Par- natural que el período
do y José Ramón Te- que vá á ocuparnos
pes, que habían hecho aparezca como una
sus primeras armas en- mera continuación del
tre los románticos, apa- anterior.
recen luego poetas com- Preséntanse desde
parables á los mejores luégo, 3^a poseídos de
de la madre ])atria, 3' estro valiente 3" ha-
en modo alguno indig- ciendo gala de muy
FRANCISCO G. PARDO
nos de figurar al lado buenos estudios, 3"a
de Don Andrés Bello. dotados de singular
Acaso no eclipsados por la fecundidad ó la brillantez de é.s- gracia y blandísima filo.sofía, Ildefonso Vásquez, Arícente Coro-
tos, pero sí, no tan leídos ni tan famosos florecen contemporánea- nado, Jacinto Gutiérrez-Coll, Marco-Antonio Saluzzo, Julio
mente: Eloy Escobar, Félix Soublette, Arístides Calcaño, Li- Calcaño, ErmelindoRivodó, Domingo Santos Ramos, Diego Ju-
.sandro Ruedas, José María Salazar, Pedro José Hernández, go Ramírez, Domingo R. Hernández, Pablo José Arocha, 3" Ma-
Jesús María Morales Marcano, Gerónimo E. Blanco, José An- nuel María Fernández, quien de paso sea dicho siega mejores
tonio Pérez Coronado, Amenodoro Ui’daneta, Ramón I.sidro lauros en obras de buen humor gracejo, que en las de más
3’-

Montes, Norberto Betancourt, Cecilio Acosta y Francisco Aranda elevación 3" estudio.
y Ponte, estos dos últimos más afectos á la prosa y con más hol- Ni puedeprescindir.se de nombrar inmediatamente con loa
gura 3^ acierto en él la. 3" aplauso á Simón Calcaño, Juan José I. Rodríguez, José Anto-

Juan Vicente Camacho, que figuró en esos días fue un no- nio Carrillo 3" Navas, Arístides Garviras, José Suárez Luzardo,
table poeta (jue se hizo de gran renombre, especialmente como Apálico Sánchez, Manuel María Silva Federico Arro3ml, quie-
3”^

humorista, senda pisada también con bastante acierto por el Dr. nes nos han legado mu3’’ bellas 3'' simpáticas producciones.
Jesús María Sistiaga, cuyas fábulas aún son leídas con bastante Manuel María Ramos, Francisco Antonio Silva, Luís F.
agrado. García Reverón, Eduardo Pérez, Joaquín Quintero, Manuel
Tengo que colocaras! mismo en esta época á Luís C. Calca- de Jesús Corrales, José María Oi'tega Martínez, Simón A. Es-
ño y Domingo N. Martínez, que desaparecieron cuando la fama cobar, Manuel Alaría Bermúdez, Francisco Tosta García, A’^icen-
comenzaba á lisonjearlos; á José María González, que escribía te A. Rendón, Juan Arícente Álendible, Epifanio Manrique,
le3^enditas leídas con placer 3^ solicitud; á Enricpie Alvarez Julio Guadalajara, Nicolás G. Ponce, Arbonio Pérez é Ildefonso
Ibarra, ])oeta tierno 3' sencillo que hace amables las selvas v el Meserón Aranda, bien por la poca fecundidad con que apa-
3’’

boscaje de su residencia; á Feli[)o Esteves. dotado de una mara- recen los unos, bien, porque el estro no se remonta con toda
villosa facilidad para la versificación, en especial si asonantada; holgura 3' amplitud en los otros, tienen que incluirse entre
á Ricardo O. Limardo, que limita al hogar sus sentidas inspi- aquellos aju’eciadísimos ]>oetas menores (Poefae minores), que
racione.s; al erudito José María Núñez de Cáceres, autor fecun- 3'a los Griegos y los Romanos entregaron á la fama con re-
dísimo que aún vive para deleite y provecho intelectual de putación de bellos ingenios.
POR EL GENERAL PEDRO ARISMENDI BRITO XVII

Como avergonzadosde que nuel María Bermúdez Avila,


se tome por soñadores
les Maximiliano Iturbe, los dos
ó faltos de ocu])ación, han Tejeras, Felipe y Miguel,
cubierto con un espeso man- Francisco Pimentel hijo ,

to de modestia sus produccio- Juan Breca, Antonio


.José
nes y su ingenio, tres inte- Herrera, el delicado pintor,
gérrimos hombres, llenos de Fernando Morales, y dos, cu-
saber y buen gusto. Mal que yo recuerdo no viene á mi
haya de pesar á los dos que pluma, sino á través de lá-
aún viven, quiero estampar grimas.
aquí para honra y regocijo Cuantos me hayan conoci-
de la patria, los nombres de do, alcanzarán que voy á
los Doctores Ramón Montilla hablar de los gemelos Este-
Troanes, Pedro José Coro- 11er quiero, con todo, decla-
:

nado y José Manuel de los rar verazmente que mi cari-


Ríos. ño por ellos no ha de llevar
Hallando algunas veces mi pluma á las hi})érboles JEAN VICENTE

estrecha la prosa á la inspi-


ración que los domina, Fran-
usuales, en la apreciación es-
pecial cpie, justificado por la
\
cisco de Sales Pérez y Rafael muerte, más que por la amis-
Hernández Gutiérrez han tad, quiero consagrarles aquí,
tendido también las alas y cernídose deliciosamente en los con la venia del lector. Favorecidos singularmente por la
cielos de la poesía. Igual cosa podría decirse del Doctor An- naturaleza, poseían ambos, con un vastísimo talento,^ una
drés Antonio Silva, escritor de costumbres bien conocido. instrucción casi enciclopédica: eran políglotos, matemáticos,
Y no, porquesea hoy poderoso y pueda luégo atribuírseme de profundos conocimientos en literatura y filosofía. Acaso
una ruin lisonja, tendré la la serena posesión de esta
cobardía de callar el mnnbre última, estribándose en un
de José Antonio Velutini, cúmulo de virtudes entre las
que en tiempos casi remo- que descollaban la modestia
tos, en que la política no y el desinterés, les condenó
absorbía sus facultades, solía á una vida de ímprobo tra-
enviar á los periódicos ver- bajo manual, lo que, en una
,sos dignos de estimación y sociedad que tiene la idea de
a[)lauso. Por fortuna, para que todos los poetas deben
acabar de vencer mis escrú- ser desocupados, les valió
pulos, me ha ocurrido á la vivir luégo en una quietí-
par el de otro político, hoy sima penumbra. Cruel des- ¡

en desgracia, poeta siempre tino, llevando en las venas


levantado y bidllante: creo la sangre de Bolívar, reunir-
con esto haber nombrado ya lo todo, talento, instrucción,
al señor Marco A. Silva Gan- virtud, hasta esa prenda fal-
dolphi. sa esmaltada de sangre y lá-
grimas que llaman valor,
tan acatada y aplaudida, y
Según va progresando ma- vivir de cigarreros y morir
vicENTE CORONADO República, se
terialmeiite la cuidando sepulturas, cuando julio calcaño
nota que aumenta, como es nulidades de todo género,
natural, el número de los talentos, y que se ensancha el es- políticas, literarias, etc., se hacían casi deslumbradoras con
pacio en que se producen y brillan. La imprenta, que ha su fatuo brillo Ay al recordarlo, no siento que el pecho
! !

dejado de ser el monopolio de Caracas y las otras capitales, fuerce las lágrimas á mis ojos, sino las maldiciones á mis
necesitando pábulo, estimula los esfuerzos y promete, si no labios. Mi sér entero se subleva contra tan villana injusticia.
ya provecho, gloria y aplau- y acusando de ella al cielo
sos á cuantos la ocupen. y á la tierra, bendigo esta
No es tampoco la inclina- cuartilla de papel que hace
ción menos vehemente en la constar que nunca he sido
juventud la que inspiran los cómplice de tan inmerecida
tipos,dispensadores de noto- crueldad. Pero es tiempo de
riedad y brillo. Quién, que poner punto á mi dolor y
sepa leer, no ha deseado á continuar.
los 18 años oírse llamar au- Fue también en este pe-
tor y verse aplaudido como ríodo literario, cuando se
tal? Sumado este anhelo á dieron á conocer cuatro Cal-
la florescencia de las nobles caños más: Juan Baustista,
pasiones que guarda el cora- amartelado al principio de
zón, se comprende cpie la la prosa y de las obras de
poesía ha debido ganar adep- erudición; pero que última-
tos en una juventud, cuya mente suele publicar en ver-
^7CÉNTJ£ A. REN0ON.
alcurnia, como dejo dicho, so bellas traclucciones de di-
predestina inexorablemente versos ¡idiomas, como que
á su cultivo. es polígloto, y aun notables
Y Venezue-
así aconteció. composiciones de propio mar-
DiEGo JUGO RAMIREZ h\ cii csa opoca puede vana- te Eduardo que, encontran-
;

gloriarse de poseer á Juan do ya cansado segar de continuo brillantes lauros en nuestra


Antonio Pérez Bonalde, Manuel Fombona Palacio, Miguel tribuna, la desdeña casi, y seguro de su propicia estrella.
Sánchez Pesquera, Jesús María Monasterios Velásquez, Ma- disputa con éxito á sus propios hermanos la palma de la
XVIII LA POESIA LIRICA EN VENEZUELA

poesía; Francis- mucho de ce-


co, menor que rrar con sus
los anteriores, nombres este
fácil y fecundo, lucido período
ensaya todos los de nuestra lite-
géneros; y final- ratura.
mente, Carlos
canta y se ex- VI
tingue como Hemos llega-
una avecilla do al punto SU.S-
inocente, que no tancial de este
se cura de ¡cen- escrito, como
sar que ya en la que ocurre ya la
enramada le es- revista de nues-
tá acechando la trosflamantes
muerte. poetas. Es mi
Como se ve, opinión, debo
la casa de la fa- confesarlo pala-
milia Cal caño dinamente, que
Paniza ha sido jamás había
un verdadero visto Venezuela
Senado de poe- un movimiento
Ocho de ese
tas. literario de tan-
nombre han fi- ta extensión ni
gurado larga- de tan general
mente como ta- excelencia: casi
JOSÉ NUÑEZ CÁCERES
les,en la prensa, no hay joven
en los certáme- que no escriba
nes, en las Academias y Sociedades literarias. Raro, si no algo que sea gratamente legible, y aun justificamento loa-
único caso, lo aduzco en honra de la Patria, y como un home- ble, en prosa, bien en verso. Por mi parte, muchas
bien
naje debido, pero aún no tributado por nadie que yo sepa, á veces, sorprendido de algunas admirables audacias, les he
los afortunados padres, hoy en la tumba. envidiado pensamientos, giros y aun expresiones. Ya se ve,
Cabe aquí mencionar á Eduardo Scanlan, .Juan Manuel dueños absolutos por su edad de la época, imponen la moda
González Varela, Arístides Garbiras hijo, Ramón y Ambrosio á la cual todos tenemos que sacrificar algo de nuestro gusto,
Aguirre, Eduardo Gallegos Celis, Salvador González Peña, Jo- mucho más, cuando para él hay vastísimo campo de elección,
sé María Reina, Santiago González Guinán, David Villasmil, porque, á no dudarse, tampoco se había visto jamás una
Miguel Luís García, Juan Miguel Gavazut, Jesús María Alas anarquía literaria, como la que presenciamos. Sí, y en fuer-
y Teodosio A. Blanco con buenas credenciales todos ellos ])ara za de ella tenemos una amenísima variedad de producciones,
tener pué.sto en el Parnaso y en esta reseña. desde sonetos y madrigales en c[ue aún se recuerda á A})olo
Hay hechos en el mundo real c^ue á las veces me hacen y á las musas, hasta silvas en que se dan nociones anatómicas
creer las fábulas más absurdas de la mitología. Por ejemplo, ó se desafía á Dios, desde poesías caballerescas y orientales
yo casi admito aquella invulnerabilidad que daban las aguas basta ruidosas baladas, en ese alambicamiento gongórico que
de la Estigia, desde que veo que algo más raro y de mayor en- llaman modestamente “Decadentismo.” Hay, según dicen entre
tidad producen las del Lago Coquivacoa. Pocos hay que se sí los mismos escritores, poetas que sólo dibujan
y otros de-
bañen en él desde la inñxncia,y á los veinte años no sean exce- cididamente coloristas, todos los cuales j)roducen siluetas, retra-
lentes poetas. Así únicamente puede comprenderse, como la tos, croquis, paisajes, acuarelas, pasteles, esfuminos, etc., hay
sola ciudad de Maracaibo baya producido en este })eríodo más melodistas })rendados sólo de la rima, y armoni.stas, que van
escritores que todo el resto de la República. Y ahí están para basta admitir la silva en versos blancos; en fin, hay todo lo
probarlo las obras de Abrabam Belloso, Ramón García, Jesús M? que pudiera permitir y anunciar la aparición de un génio
Portillo, Abrabam Ramírez, Manuel Salvador Soto, Simón Gon- capaz de sacar esplendores de semejante confusión.
zález Peña, Juan Crisóstomo Villasmil, José María Polanco, Y esa anarquía no ha sido oficiosamente inventada, es
Luís Urdaneta Valbuena, Guillermino y Sisóos Pinol, Manuel una coirsecuencia natural de la situación á que hemos lle-
Salvador Romero, Rafixel López, Clodomiro Rodríguez, Trini- gado. El republicanismo caído en marasmo tiempo ha, reac-
dad Bracbo Albornoz, Pablo Antonio Vilcbes, Octavio Her- ciona por fin en la juventud, y un ansia implacable de libertad
nández, Jo.sé Antonio Gando Bustamante, Belarmino Urdaneta, la excita á no aceptar jmgo alguno ni en jxolítica, ni en religión,
Adalberto Toledo, Alejandro Marcuccí Salinas, Antonio Acosta ni en literatura. Para lo primero alega los esfuerzos de sus
Medina, Bartolomé Osorio Urdaneta, y algunos otros de me- antepasados perdidos sin fruto basta hoy para lo segundo
;

nos e.stro y fecundidad. la invasión, creciente cada día, de las verdades científicas
; y
En ningún país acaso tiene más vasta aplicación el “ Ilabent para lo tercero el talento que es prenda casi común en ella.
mafata libelli: recuérdamelo el injusto olvido que ha desterrado Pero, para mejor juzgar, démonos cuenta del singular
de nuestra literatura los versos de José Manuel Barceló, poeta escenario en que se mueven los nuevos protagonistas. En
correcto y delicado, muerto en la flor de los años. El jxobre los últimos años las necesidades del comercio exterior nos
su genial modestia le vedaba esas trazas completamente có- han imjmlsado maravillosamente! Lo fácil y multíplice de
micas que se dan algunos para alcanzar la notoriedad y ni las comunicaciones ha hecho transmigrar las lenguas
;
y los
como el griego de marras, se dedicó á enseñar })apagayos que conocimientos el método llevado al extremo en el filantrópico
;

lo })roclamasen Dios, ni, como se estila boy, estableció con designio de facilitar la com[)rensión ha hecho que toda verdad
sus colegas comercio de elogios recíprocos, ni menos pretendió se insinúe fácil y suavemente en nuestros cerebros, y la
de }>eriodistas indulgentes, basta con la propia incompetencia, ciencia, dejando caer así su semilla sobre el fecundo terreno
(jue lo concediesen iiiHcrcioiiritas anunciadas majestuosamente de mil cerebrosjóvenes, de mil fiintasías tropicales, ha modifica-
con trompetas y Ixombo, Y fue error ! Confió sólo en sumé- po })or completo nuestra pa.sada existencia literaria. Ya no
rito, y apenas si (jueda de él más nada que este recuerdo, estamos reducidos á leer .solamente los antiguos clásicos es-
que tamltién se hundirá en el olvido, arrastrado por la [)Oca au- })añoles, ni limitados á Zorrilla y á Espronceda. No, Goethe,
toridail de mi sola afirmación. Scbiller, Byron, Moore, Longfelíow, Víctor Hago, Lamartine,
Si los .señores Belisario Moneada y Domingo Garbán qui- De Musset, Leopardi, Carducci, Stecbetti, etc., etc., nos son
sieran consentir en ajiarecer venezolanos, yo me bolgaria familiares. La literatura del mundo actual nos es completa-
POR EL GENERAL PEDRO ARISMENDI BRITO XIX

mente conocida. No tenemos, pues, uno ó dos modelos de una que .sabemos, y va en este camino hasta ofrecernos l^ellamente
misma escuela sino ciento de las más varías y a})laudidas. disfrazados aquellos pensamientos comunes que la claridad im-
Detengámonos á estudiar ahora dec[ué manera han obrado pone sin alternativa. Si se presenta una mujer, debe dar.se
en nosotros la iniciación á la ciencia europea y ese vasto conoci- por admitido que la reputamos dotada de cuantas prendas y
miento de la literatura actual. sujeta á cuantos accidentes son la regla general del sexo.
¿ A qué enumerar, entonces, datos que el
solo nombre ha acu-
For el momento, como la ciencia incipiente unge á los

neófitos de cierta varonil digni- mulado de un golpe en nuestro


dad, que .se hermana á loco con cerebro ? Las esj^ecialidades
¡

la natural pre.sunción, tenemos c^ue la distinguen de lo común,

que, llevados de los espejismos y que, por desconocidas é in-


que son el elemento de ésta, lo sospechadas, habría novedad en
primero que nos otorgamos, en dar á conocer, es cuanto me-
homenaje á la otra, es una ili- rece escribirse.
mitada comprensión ultraterre- Por otra parte, así como una
na, con la cual, sin tener en generosa aspiración del alma
cuenta que en el Globo mismo á elevarse y ennoblecer.se la
hay puntos que la razón no al- ha llevado hasta crear virtudes
canza, nos damos á creer cuan- contra la naturaleza, como la
tas hipótesis concebimos, no ya castidad en la mujer y el honor
sobre lo que vemos en torno y en el hombre, el arte urgido de
sobre nuestras cabezas, sino aun análogo impulso, por más que
más sobre aquello que se pier- su misión sea copiar la natura-
leza, .se ha impuesto una abierta
de en una lontananza vertigi-
nosa inaccesible á toda inteli- repulsión á ensayarse en asuntos
gencia. De propia voluntad nos que lo envilezcan, no importa lo
dotamos luégo de una fe cual- reales que puedan ser. De ahí
quiera positiva ó negativa, pero esas desnudeces de la escultura;
irremisiblemente edificada so- que parecen percibidas del alma
bre implacables dudas, y nues- sin intervención de los ojos,
tra razón tiene que vivir así de ahí la cuidadosa elección de
entre nieblas que invaden y líneas y movimientos que ])or
penetran nuestros juicios con no alterar la serenidad de la be-
inevitable pertinacia. lleza,contagian de élla nuestros
Entre tanto los sentidos, arre- nervios y músculos. La litera-
batados por el vértigo de un tura misma tendrá que admitir
progreso sin límite, no bastan, siempre, sin escrúpulos ni ru-
por su parte, á la concienzuda bor, el supremo paroxismo del
percepción que requiere un ati- placer, sipintado, como en los

nado juicio; y el pobre corazón, versos de Safo, con tal discre-


latiendo así en ese doble medio ción y sublimidad que ini})re-
de perpetua inquietud que se siona profundamente sin percep-
empeña en imponerle su celeri- ción ni sacudimiento alguno ma-
dad y sus veleidades, tiene que terial. Ese supremo idealismo,
enfermarse y, envenenado, sen- arrancado inmediatamente de
tir luégo la degeneración viciosa un realismo lato, pero circuns-
de sus inclinaciones y arrebatos. JACINTO GUTIÉRREZ COLE pecto, será bello eternamente y
Ya así, lo bueno no es lo bello probará de seguro que el arte
ni lo digno de la pluma. Un impresionismo insano encuen- puede })intarlo todo, sin apelar á esa intemperancia de imáge-
tra que toda imagen, evocada tan viva y claramente que apa- nes y palabras, más encaminadas á la conmoción del cuerpo
rezca casi visible, tiene una suprema belleza en esa ostensibili- que al deleite del alma.
dad. Sin hacer gran esfuerzo se alcanza que, j)or ese solo El arte })arece destinado sólo á llevar á ésta uno como vago
hecho, queda establecido, que lo bello no reside en una calidad aroma (pae obre, por su sola virtud, la serena inebriación que
especial de la cosa, á las veces hasta de pura convención, sino, j^recede á los éxtasis. Los movimientos del ánimo son entonces
sin más ni más, en la simple existencia de élla. Se escribe ca.si paradójicos: el dolor es un inefable placer; el horror nos
pues para los ojos y para los nervios, no para el juicio: y las atrae, no nos rechaza: en el Teatro sentimos frecuentemente
descri])ciones de todos los actos, por torpes que sean, tienen cabi- una ansia irresistible que nos obliga á pedir la repetición de
da en el libro y en los periódicos, con tal prodigalidad que baj' un pasaje que nos ha arrancado lágrimas ó suspendido de es-
momentos en que se cree ver despierta una verdadera emula- panto. El alma puede así desdeñar el consejo de los nervios,
ción por hacer el milagro de encontrar al fin la belleza de la é ir basta olvidar por completo la existencia délos sentidos que
fealdad; y no en la forma en que los químicos hacen surgir intervienen en la percepción. ¿A quién cuando oye una mú-
perfumes de los aceites corrompidos y fétidos; sino en la que los sica deliciosa, se le ocurre la vulgaridad de recordar que tiene
acróbatas, exagerando las deformaciones del contorsionismo, orejas?
logran ante el público, .sorprendido por la extrañeza, aplausos Los escritos, pues, que, lejos de producir esa inefable^eni-
que no se otorgarían á Apolo mismo, si apareciese en ese instan- briaguez, ocasionen sólo perturbaciones físicas, quedan, á no
te con las formas correctísimas que le dieron los escultores dudarse, fuera de los límites que el Ibuen gusto, secundando
griegos. cierto impulso natural, tiene fijados al arte. De modo que,
Y el mal entendido realismo cuando no toma por sistema, para su decidida implantación, el realismo descarnado tendrá
atento sólo á ese impresionismo, hacer contorsiones desimple que luchar antes que todo con esa ennoblecedora realidad viva
y militante, mientras una profunda degradación no la
exhibición, adopta, creyéndolo el summun de lo natural, una bastar-
sencillez y vaciedad que raya en tontería. Pero en ninguno de dee; y aun entonces no será por cierto la poesía lírica el campo
esos extremos existe el arte Yo no sé que baya estética capaz abandonado á esa lastimosa invasión sino que, como ha
!

de hacer siquiera tolerables para el alma cosas y casos, cuya sucedido antes de ahora, se la contendrá sin mucho esfuerzo,
repulsión principia en el estómago ó que, i)or saludas de ante- en los acordados á la comedia y á la sátira. En la naturaleza
mano, inspiran sólo hastío. humana está que el pensamiento y la palabra arriesguen su
La literatura sensata tiene las discreción de no repetir lo templanza y delicadeza sólo cuando la corrupción sea hábito
XX LA POESIA LIRICA EN VENEZUELA

admitido y corriente en las so- era un águila(pie lo arrebataba


ciedades, tocadas, para entonces, al para que, como el Ba-
cielo,
de una ostensible decrepitud. tilo de Anacreonte, le escanciase
Las crudezas de Aristófanes han el néctar, vino de los Dioses.
sido precedidas por la toleran- Hera [Juno], que debía ser eter-
cia con que el pueblo ateniense namente virgen, lo lograba ba-
veía el cinismo de sus filósofos ñándose en la fuente Canathos.
y las abominaciones de su cen- La ciencia de hoy la supondría
tro elegante, así como las de de aguas ferruginosas ó heladas.
Juvenal aparecen excusadas por Como se ve, la poesía se esme-
la depravación sin freno ni di- raba en celebrar una debili-
simulo de los Emperadores y dad vituperable, pero lo hacía
magnates romanos. Ya sería exaltando una idea análoga, real
motivo de serio y largo estudio también, que ahogaba en su
calcular cuánto tiempo falte a belleza el descarnado materia-
Venezuela, i)ara que en sus lismo de la otra. Yo me ima-
teatros pueda representarse una gino que, si Safo hubiera toma-
comedia como ‘‘
Lisístrata ” ó do por asunto el caso de lo, por
en sus imprentas publicarse li- ejemplo, lo habría tratado de
bremente una traducción literal tal manera que, al caer bajo el
de las sátiras del poeta aqui- pincel de Timantes, éste se ha-
nense. bría limitado á pintar únicamen-
Y digo esto, para celebrar te los bustos de las dos figuras
o])ortunamente la circunspec- unidos en un abrazo y extasia-
ción con que la majmría, casi dos en un beso, envolviendo el.
totalidad, de nuestros jóvenes, resto de las formas en una nie-
á pesar de tener el estímulo bla irisada, bastante discreta pa-
de los maestros europeos, con- ra sólo dejar traslucir de trecho
servan, hasta ahora por lo me- en trecho las bellas líneas que
nos, como muestra de respeto el decoro permitiese. El hecho
a las sanas costumbres y pu- vulgarísimo en el fondo, nada
ros sentimientos de sus ma- tiene que pueda llamarse poéti-
dres y hermanas, una noble co, pero la forma en c|ue lo pre-
impasibilidad, sin aventurar senta el arte lo hace completa-
sus plumas en tópicos y expre- mente tal, bien, porque al agre-
siones vitandos. gar nube
la se lo engrandece
Como se va á ver, no es que denunciando al Dios del rayo,
yo me declare adverso al rea- bien,porque en la misma va-
lismo, no; es simplemente que lo quiero en la forma decorosa guedad que ella presta á las líneas hay cierto matiz dramático,
con que ha existido siempre en todas las literaturas. que preocupa los ojos y la fantasía. Ese, y no otro tiene que
Tomemos j)or ejemplo la literatura griega, que es la más ser el límite del realismo en la poesía lírica para élla la torpe
:

varia, más perfecta y más pródiga en modelos líricos. verdad del asunto tiene que ir disimulada jDor la delicada ver-
Si se la estudia con detención, se la halla profundamente dad ó cuando menos por la aceptable verosimilitud de las be-
realista y no jiodía ser de otra manera, como que, contempo-
:
llas imágenes. Sólo ese doble verismo, si expresado en una
ránea y paralelamente, se veía á '
s pintores
'
y á los genios de dicción noble y sonora, llega á producir la sublime confidencia
la escultura haciendo esfuerzos por llegar al acabado realismo de Safo ó la decente y espiritualísima excusa de Ibico, impedi-
cpie logran al fin Parrhasio, Apeles y Protógenes Fidias, Praxí-
;
do por el momento (íe ceder á los halagos tentadores de una
teles y Policleto. Y el poeta tenía que hacer meiios esfuerzos, fresca hermosura. Agréguese á esto que, como parece muy
])uesto que su arte había partido de la ingenuidad primitiva bien haberse alcanzado á los griegos, lo más real que hay en la
de toda civilización,}'' que sus primeros ensayos, basados sim- naturaleza es la infinita y eterna variedad, sin que le esté per-
plemente en palabras de sentido fijamente propio, no podían mitida la copia y ni siquiera la imitación agréguese esto, repi-
;

ser otra cosa que el realismo desnudo de la percepción ó el to, y tendremos que el realismo en literatura, ])ara acabar de
naturalismo del sentimiento inspirado por é,sta. Había estado, serlo, requiere que cada autor exhiba una manera peculiar de
pues, en la senda desde sus })rimeros pasos le faltaba sólo ha-
: ver las cosas y los hechos y un estilo, pro])io también, en qué
cer adquirirá sus producciones la belleza sin tacha que imi>ri- traducir luégo esa manera.
mían los otros artistas á sus obras. Veamos de qué manera lo Y ya que hablo del estilo, cuya atención nadie negará ser
hicieron. Contrariamente á los hebreos, que habían hecho el imprescindible en toda poesía persuadido de que la forma tie-
;

hombre a semejanza de la Divinidad, los griegos hicieron ésta ne que rejnitarse taml)ién un elemento importante del natura-
á semejanza de aquél y en consecuencia, le atribuyeron todos
;
lismo, que para mí es sólo el realismo referido á la expresión
sus instintos, todas sus debilidades y arrebatos. El Olimpo de los sentimientos, aprovecharé la coyuntura para confesar
era el asiento del más grosero matei ialismo. Los Dioses co- (jue ni lo comprendo ni lo admito entre amplificaciones y ador-
mían y bel)ían, cantal)an y bailaban, tenían pasiones políticas nos accesorios, sino únicamente impregnado de la natural poe-
y amores infames. Zeus [ Júpiter ] el padre de los Dioses y sía, y, aun más, de la espontánea elocuencia de aquélhjs. Esas
délos hombres, si era el más poderoso de los primeros, ai>are- dotes le bastan para producir en su ingénua sencillez las obras
cía también el más ruin de los últimos. Tenía todos los vicios más conmovedoras y ofrecernos innegablemente el summum del
y defectos délos Joniosy Aticos (|uienes, para excusarlos en sí, arte; como que la misma desnudez favorece la fulguración po-
se esmeraban en aplaudiiJos como comunes á la Divinidad. derosamente dramática que luce en el fondo de toda exposición
Pero, de qué modo lograrlo sin que ésta apareciese despreciable? de un sentimiento vei’dadero: díganlo, si no, la súplica de Pria-
Simplemente con una ingeniosa treta: cubriéndolos de un mo á los pies de Aquilesy la introducción al salmo “svper flu-

diáfano y brillante velo de i>oesía, que pasaba la realidad del müna Bahylonis.
hecho como envuelta en un disfraz de gracia y de belleza y Jú-
:
Yll
})iter, si compraba los favores de Danae, descendía á su lecho
convertido en lluvia de oro; si violaba furtivamente á lo, era Creo haber hecho comprender que no rechazo ninguna
una nube (jue la envolvía y embriagaba de voluptuosidad; si escuela ni manera, si exhibe producciones que me liechicen ó
se pi-endaba de un éfebo (jue guardaba un rebaño en el Ida, hagan i)ensar y, dándolo por convenido, vuelvo á la actualidad
FERNANDO MORALES MARCANO CAELOS I. MARÍN
POR EL GENERAL PEDRO ARISMENDI BRITO XXI

JUAN B. CALCAÑO Y PANIZA FRANCISCO PIMENTELjÍHIJO


MANUEL FOMBONA PALACIO

Patria satisfecho de poder tributarles una excelsa ova- desdeñan sacrificar á las Musas; los Doctores Tomás Aguerre-
y á Ití
vere Pacaníns, Alejandro Urbaneja, Tomás Mármol y Juan
;

ción. Sí que voy á hacer desfilar á sus ojos la interminable


Manuel Escalona, y aun algunos jóvenes que las cultivan mo-
;

Theoría de los hijos que el Cielo ha destinado á constituir su


gloria literaria en el primer tercio del siglo XX. de.stamente y huyen el ruido de la publicidad, tales como los
Ni me toca ni puedo hacer más. Siendo, como va á verse, señores Enrique Chaumer, Agustín Loynaz Méndez, Manuel
Benítez y los dos profesores de mú-
tál el cúmulo de aficionados á la
sica señores Francisco de Paula
Poesía, se comprende que tamaña
generalidad impide un juicio dete- Magdaleno y Narciso Salicrup.
nido sobre éllos. Ni para inten- Aún no he levantado la pluma
ni dejado á Caracas para tratar de
tarlo podría yo leer cuanto se ha
en los últimos diez años, otra provincia, y ante mis ojos pasa
escrito
rápida y siniestramente el dolo-
ni cualquiera crítica que aventurase
dejaría de producir una volumi-
roso cortejo de ocho féretros. En
éllos van dormidos para siempre
nosa Antología.
Así que, por demostrar esa im- ocho poetas, todos jóvenes Paulo !

posibilidad, y dar cabal idea de ese Emilio Romero, cuyo solo genio,
si dejado llegar á la madurez, ha-
vasto movimiento, me limitaré á
apuntar los que lo impulsan en bría bastado á hacer la gloria de su
cada localidad. generación. Sebastián Alfredo Ro-
bles, poeta pensador que logró col-
La antigua Provincia de Caracas
(a) presenta inmediatamente á los gar de merecidos laureles su mo-
dos Méndez Mendoza, Eugenio y desto taller de artesano; Francisco
Juan de Dios, los dos Key, San- Hurtado Ayala, tierno y delicado,
tiago y Fernando, los dos Muñoz, como un huésped de breves mo-
Gabriel é Isaías, los dos Beltrán mentos que se despide de nuestro
Diez, Eduardo y Paulo Emilio, y cariño, y esquiva nuestros aplau-
á Simón Soublette, Eduardo Díaz sos; Telésforo Silva Miranda, caído
Lecuna, Luis López Méndez, Pe- en el destierro con sus ilusiones de
dro Fortoul Hurtado, César Zumeta, poeta y su fe de patriota José Tri-
;

Pbro. Carlos Borges, Leopoldo To- nidad Blanco, que se exhala en


rres Abandero, Ramón Alfonzo, cantos sencillos, traducción de sus
Ismael Pereira Alvarez, Juan Fran- sentimientos y modestas aspiracio-
cisco Pérez Bermúdez, Manuel Ma- nes Luís R. Hernández, que acaso
;

ría Villalobos, Pedro Manuel Ruíz, había heredado el numen de su


Carlos Blunck Veloz, Luis Chu- padre el renombrado Domingo Ra-
rión, Lorenzo J. Mendible, Domin- món Luís Poleo Gonell que, á pe-
;

go Alas, Miguel Eduardo Pardo, sar de su cruel dolencia, cantaba


Rafael Medina Jiménez, Luís Ma- GONZALO PICON FEBRES dulcísimas trovas; y por último,
ría Ai’gote, Leopoldo Girón R., Agustín Loynaz Sucre, que desa-
Eduardo Luís Medina, Rafael Aré- parece antes de cumplir los veinte
valo González, Carlos Correa Flínter, José María Fernández, años, dejando dos ó tres composiciones que proclaman lo que
José Ignacio González Narváez, Octavio L. Orta, Rafael habría llegado á ser.
Esteves Buroz, Enrique García Flores, Guido Coronado, Rafael — —
Carabobo .siempre gloriosa da á nuestra pluma los nom-
de los Ríos, Eloy Escobar Llamozas, E. Navas, Carlos Montiel, bres de Manuel Pimentel Coronel, Alejandro Romanace, Rafael
Esteban D. González, Manuel Alzuru y Nicanor Arturo Díaz. Linárez Bernal, Víctor Racamonde, Francisco Betancourt Fi-
A estos debemos agregar cuatro hombres de ciencia que no gueredo, Luís Bouquet, José Antonio Marín, Félix Delfín Or-
tega, Felipe S. Cooper, C’ailos Fernández, José Antonio Pérez

[a] Si no adopto la geografía actual, es porque en el terreno literario ni la


Calvo, Julio Rodríguez, Joaquín Reverón, Manuel Avila .

conozco ni la reconozco. Mi corazón de patriota no admite más Geografía Blanco.


que la antigua, la consagrada por los sacrificios y el heroísmo sin remordi- Coro, que aparece hoy llevando la bandei'a de la cultura
mientos la mezquina de nuestras pasiones políticas me parece un atentado
literaria, presenta en torno de élla á Elias D. Curiel, Antonio
:

contra la sola gloria de que podemos envanecernos, y una ipsensata violación


de nuestra brillante Historia, ininteligible ya para la última generación. Smith Monzón, Felipe Valderrama, José D. Curiel, José Curiel
XXII LA POESIA LIRICA EN VENEZUELA

Al)enatar, Ramón Curiel Coutiño, Rafael Manuel Barceló antes de cum-


R., acaecida
Cayama Martínez, Faustino Fortique, Je- plir los veinte años. Ya
esa edad le bastó
sús G. Castillo, Justiniano Madriz y César para demostrar que era digno hijo de
Mármol. aquel poeta en el olvido, antes mencionado,
Maracaibo fjue, como hemos visto, posee y para hacer saber que llevaba un alma
una inmen.sa Hipocrene en su Lago, trae toda luz y poesía.
á esta glorio.sa Theoría á üdón A. Pérez, No me atrevo á pensar que Apure y
Manuel María Fernández, hijo, Armando Margarita carezcan de poetas, pero su pren-
Troconis, Víctor Raúl Sandoval, Enrique sa, órgano que pudiera hacérmelos conocer,
Vilchez, Carlos L. Marín, Manuel A. Marín, no llega desgraciadamente hasta mí. Sólo
hijo, Miguel María Chacín, Astolfo Paz, ayudado de los periódicos intenté y he lo-
Fernando Guerrero, José R. Yepes, hijo, grado hacer la vasta nómina, esencia de
Rafael Yepes, Carlos E. Echeverría, Telasco estos artículos.
A. Macpherson y Amando Barazarte. Acepto desde luégo cuanto vituperio pue-
Barquisimeto, la reina de Occidente, da da ella acarrearme no la presento, sino
;

asiento en su corte, á José Gil Fortoul, José como derivación de mi gusto que ni re-
Parra Pineda, Lisandro Alvarado, Ezequiel comiendo ni defenderé por acertado é infa-
Bujanda, Antonio J. Briceño, Pedro Mon- lible. Aunque honrados y firmes mis jui-
tesinos, Ricardo Gil Garmendia, Francisco ALFREDO ESTELLER cios, jamás me esfuerzo en hacerlos acep-
Jiménez Arraiz, Rogerio Alvarado, Andrés tar. Siempre he reputado una insensatez,
A. Delgado, J. Mármol Herrera, Gelacio , comparable á la de Jerjes haciendo azotar
Rivero, H. Luna y Lnna, Juan C. Alvarado y Santiago Pé las olas, el empeño de establecer entre nosotros la unifor-
rez Gil. midad de cualquiera opinión. Sin dejarnos poseer de un, des-
Trujillo y Mérida, pueblos] modestísimos, aunque honda- interesado altruismo, y por lo contrario celosamente egoístas
mente poseídos de la reconcentración á que lo; reducen sus de una soberanía que nos esmeramos en mezclar á todos los
montañas casi sin prensa que asuntos, podemos llegar hasta
y
los haga conocer, dejan sin em- acordarnos generalmente en
bargo llegar á mi noticia á G. que X es un buen poeta, pero
Picón Febres, Samuel D. Mal- seguiremos discutiendo por los
donado y Horacio Castro. siglos de los siglos, sobre si me-
Barinas, que después de la rece figurar ó nó en la lista que
guerra de los cinco años parece exalta el nombre de algún pa-
ingerida de una progresiva con- riente, coopartidario ó amigo
sunción, nos ofrece, que yo co- predilecto; comoque toda nues-
nozca, apenas á Cristóbal E. tra energía la ciframos en sos-
Rivera y L. Matías López, jó- tener opiniones baladíes y sin
venes estudiosos que se han objeto en el fondo, poseídos
ensayado con éxito. al parecer del furor inexorable
Cumaná, cuyas desgracias la de los peros.
habían aletargado, despierta y Y aquí pongo punto, sin pro-
se anima confiada en las risue- fanar ni por un momento el
ñas promesas que la hacen á nombre venerando de las quin-
una, Andrés A. Mata, Jo.sé ce ó veinte poetisas de que se
María Díaz R., Pedro Antonio envanece nuestro Parnaso.
Lara, Carlos M. Lares, Alejan- Presentarlas en una simple
dro Villanueva, José María lista no sería digno de éllas ni

Milá de la Roca, José Silverio de mí, mientras que hacer el


González Varela, Aniceto Gon- estudio de sus obras requeriría
zález, Bartolomé Pavera Acos- más espacio, mejor disposición
ta, Ramón B. Lirigi, Jesús M. de ánimo, y una pluma, espe-
Espíndola, Carlos Modesto Es- cialmeirte cortada para estam-
pín, Rafael I. Sánchez, Pedro par juicios que deben asomar
Vicente Silva, Lorenzo Rondón apenas entre el follaje de una
González, Andrés Franceschi discreta galantería.Yo no con-
Cedeño. Sin que, llegados aquí, cibo que una mujer pueda escri-
pueda yo callar tampoco los bir mal en ningún caso; cuando
nombres de los Doctores Clau- más admito que nuestro cere-
dio Bruzual Serra, Andrés An- bro, ó mejor nuestro corazón por
tonio Arcia, Víctor Manuel Ma- inferior al de éllas, no alcanza á
go y José de las Mercedes Ló- comprender su manera pecu-
pez, quienes de cuando en cuan- liar de pensar ó sentir. ¿Qué
do nos sorprenden con notables podemos nosotros, rudos seres,
producciones líricas. J. J. BRECA saber de qué modo piensa y
B ircelona,
contagiada del es- ama una virgen, de qué modo
píritu de la época, nos da los siente é idolatra una madre?
nombres de Tomás I. Poten ti ni, José M. Cova Maza, Eduardo
Méndez, Rafael Marcano Rodríguez, Celestino González Ortíz,
Cosme Daniel Maza, Eladio Grafe Calatrava, Tomás Astudillo
desconfianza con que he
Alfonso, Matías Núñezy Guillermo Vallenilla. y yo de recuperarme un poco de
la

Guayana, aspirando á algo más que ser un vasto mei’cado escrito.


de escala y una fuente inextinguible de oro, se da también á la
literatura y contribuye con los nombres de Luís Felipe Vargas,
Abelardo Gorrochotegui, .Juan Bautista Araujo, Federico á'^i-
llena W., J. M. Agosto Méndez y Félix Montes. Esta })rovin-
cia tendrá que llorar siem})re la prematura muerte de José
POR EL GENERAL PEDRO ARISMENDI BRITO XXIII

POETISAS VENEZOLANAS
2SrOAd:i3SrA. FOE. el, C3í-ElSrBR.A.L IVEAISTUEL LAKTIDAETA ROSA-LES
Landaeta de Henríquez, escritora didáctica; Luisa Uzlarde Lu-
DE CORO
go, escritora.
Juana Zárraga y Heredia de Pilón, poetisa y escritora
DE CARACAS
notable (|ue esidió en Esj:)aña; Polita de Lima, escritora y poe-
l

tisa; Guadalu{)e Fortique, poetisa; Luisa Garcés, poetisa; Sor María Josefa de los Angeles; Lina López, novelista,
María Cli. Navarrete, poetisa V^irginia Gil, escritora Carmen
; ; Trinidad Fausta Ramos, poetisa; Isabel Freire, poetisa Ave- ;

Brigé, poetisa Ana Brigé de Sasso, escritora.


; lina Rodríguez, poeti.sa; Elodia Pérez, escritora y poeti.sa
Antonia Esteller, novelista y escritora didáctica; Dolores Gon-
DE MARACAIBO
zález de Ibarra, escritora didáctica; Isabel González Rodil,
Hercilia Rincón Oropeza, poetisa; Inés Yepes, poetisa; escritora; Josefa Gordon de Jove, escritora y poetisa.
María Yepez, escritora; Ana Yepes, poetisa; Adelina Romero, DE BARCELONA
poetisa; Casimira Flores de Santana, poetisa; Soledad Hernán-
dez, poetisa; Bal domera Rincón, poetisa; Juana Añez, poetisa. Zoila de Núñez, escritora y poetisa; Blanca Angélica de
Armas, escritora y poetisa.
DE BARQUISIMETO
DE GUAYA NA
Nieves Jiménez, poetisa.
Magdalena Seijas, escritora; Elisa González de Alegría,
DE VALENCIA novelista; Concepción Acevedo de Taylhardat, poetisa y nove-
Socorro González Guinán, escritora didáctica; Mercedes lista; Emilia Maneiro, escritora.
%

a
TEATRO NACIONAL
FOE/ ETJOEITIO MEITUEZ TT MEITIDOZ-A.

EUGENIO MÉNDEZ Y MENDOZA

K I
se han hecho hasta ahora,
uchos y laudables esfuerzos
aisladamente, por desgracia, para que reviva y rae-
dre entre nosotros el movimiento literario que tanto
se desea, y sin el cual expuestos estamos á que nos crea men-
guados el mundo intelectual, tanto más, cuanto que alguna
es
Mundo
opimo:
son
pequeña, de
del vagón.
á nosotros,
libros que de la península pasan al Nuevo
los
obras traducidas, en su mayor parte, y, en no
esa literatura liviana que llena las horas muertas
Debiéramos esforzarnos más porque, respecto
dejase de tener en esto influencia el abolengo.
En hondo desaliento nos harían caer las consideraciones
condición de nuestra raza, nuestra historia y la influencia
de la región hermosa en que habitamos, no son sino muy con que hemos empezado este escrito, si de otro lado no
propicias al buen éxito de toda labor á que se apliquen las viésemos cómo de día en día se determina, risueña prome-
fuerzas del espíritu. sa de hermoso porvenir, la tendencia al comercio intelec-
Al advenimiento de cada nueva generación sigue un co- tual entre los pueblos hispano-americanos.
nato de actividad intelectual que, sometida al parecer á ley Nunca más oportuna la aparición de este libro. Si
del hado, se hace á poco insostenible, y cesa, dejando apenas cada uno de los pueblos hermanos nuestros hiciese otro tanto
algunas piedras más al edificio en lenta y penosa construc- y en cada uno se pusiesen á logro los esfuerzos de los de-
ción de nuestra literatura nacional. No se nos esconde la más en el cultivo de las letras, se anticiparía el adveni-
causa, si no única, primaria de tan lamentable efecto. ¿No miento de la gran nacionalidad literaria latino-americana, y
nos la descubre lo que sucede en nuestra madre patria? con él la edad de gloria para el mundo de Colón.
El movimiento científico en España, aparte el de las cien- Por lo que toca á nuestra patria, la aparición de este
cias especulativas, no tiene en el de Europa el puesto honorí- libro es, sobre oportuna, necesaria. Causas particulares de
fico que de fijo tendría si hubiese razón bastante para ello; todos conocidas opónense al desenvolvimiento y primacía
y por lo que hace al literario actual, el fruto de éste no de las letras, tenidas, no sólo en menos que cuanto al in-
XXVI TEATRO NACIONAL
teres personal atañe, sinocomo opuestas al medro de educación cada cual entre los suyos; con mayor
artística,
los bienes materiales ;
como si no fuese uno de los fi- razón, si se atiende áque el drama, en cuanto á su objeto,
nes que con ellos se alcanzan, el vagar que dé ocasión al habrá de ser local entanto que razas, lenguas, religiones y
esparcimiento del espíritu, y que es peculiar de las letras costumbres sean diversas en el mundo.
y bellas artes. No nos explicamos, así, de manera decorosa Bien penetrada de estas razones, la Asociación Nacional
para la mayoría de los que entre nosotros se dan al ejer- de Literatura, Ciencias y Bellas Artes, ha querido destinar
cicio de profesiones lucrativas, el desprecio que demuestran en este libro, con separación de otras materias, algunas lí-
por las letras, ni la manifiesta repugnacia á qi:e tome in- neas al Teatro Nacional, bien que convencida de que aún
cremento y se propague cosa de incuestionable excelsiti:d, se halla éste en gestación, y de que sólo merced á general y
que, por orgullo nacional cuando menos, fomenta todo pueblo decidido empeño será de lograrse la viabilidad de nuestra
que aspira á que se le distinga como culto. literatura dramática empeño que ha de aplicarse, así á cap-
;

No queremos anotar más causas: harto dolorosa nos tar para el drama el gusto del público, como á fomentar el
ha sido ya la exposición de esta verdad, y nos acobarda arte escénico, para que de ello se derive el estímulo que han
el considerar otras de igual linaje. Basta eon lo dicho para menester en nuestra patria los autores.

HEEACLIO MARTIN DE LA GUARDIA FÉLIX SOUBLETTE

que se comprenda la necesidad que había de una publicación No ha sido, entiéndase bien, el objeto de la Asocia-
como ésta, cual, con honra señalada para nosotros, se
á la ción, honrarnos con el encargo de dedicar algunas pa-
al
nos ha invitado á contribuir. Este libro, al mostrar el nú- labras á lo que, valiéndonos del lenguaje metafísico, lla-
mero de venezolanos cultivadores de las letras y lo alcanzado maremos nuestro teatro en potencia, el hacer de ello ma-
por ellos, hará que se otorguen el respeto y apoyo que teria de formal estudio, como el que con tanta ilustración
reclama el asunto á que tantos miembros útiles y dignos y acierto ha hecho de nuestra poesía lírica el diserto es-
de la sociedad vienen consagrando laudables y valiosisimos critor á quien le fue cometida la realización de tan nota-
esfuerzos. Descúbrase de hoy más el mercantilismo ante ble empresa sino evitar que pasen en silencio en este
;

las nobles labores del espíritu. libro los esfuerzos de aquellos de nuestros compatriotas que
* se han ensayado en la literatura dramática, á mayor abun-

La dramática es la parte de la literatura venezolana damiento cuando no es otro el móvil de esta obra que le-
que ha sentido más los efectos de las causas que dejamos vantar con ella un monumento en obsequio del esfuerzo
anotadas y los de algunas cuya exposición diferimos para otra intelectual de los venezolanos, con lo cual se dá al mundo,
al propio tiempo, una muestra de lo hecho en ciencias, le-
parte de este escrito.
Bien es verdad que, hasta ahora, no parece ser el dra- tras y artes, en la corta vida independiente del pueblo que

ma fruto que nazca con lozanía del ingenio americano. No supo heroicamente libertarse y libertar á sus hermanos.
hallamos qué nombre de autor dramático, hijo de la Amé- Merecen que en este libro se les dedique un recuerdo es-
rica española, pueda ponerse al lado del de ninguno de los ])ecial los autores dramáticos venezolanos. Culpa no es
poetas líricos que, bebiendo la inspiración de esta “natura- de ellos el qne á la hora presente se lleven á la escena úni-
leza colosal sobre la cual levantó Dios su trono de regalo camente obras extranjeras otra cosa no puede suceder
;

y pasatiempo,” emulan en los acordes de la lira los de desde que la escena sólo es ocupada, esto mismo de tarde
aquella que á Campoamor y Niiñez de Arce legaron festonea- en tarde, por empresas de fuera, que, atentas mayormente
da, Rioja, los Argensolas, Garcilaso. á la ganancia, repulsan todo lo que no sea atraer al pú-
No quiere esto decir que sea la América latina tierra blico con la ejecución de las más sonadas obras de los mo-
no propicia á la germinación de la literatura dramática, si- dernos repertorios francés y español; sin que sea parte á
no que no han llegado aún los pueblos que aquende el temperar lo riguroso de este aserto, el que una que otra vez,
Atlántico hablan la lengua de Castilla, al estado de cultura por vía de exploración, ó por motivo de carácter meramen-
artística que tiene su florecimiento en el teatro. Ni debe te personal, se represente alguna obra dramática de autor
ser esto parte á que se den á esperar el arribo á tal estado, venezolano.
que no está próximo, los que cou dotes para cultivar fruc- Cabe aquí denunciar, de modo permanente, el reclamo-
tuosamente el arte dramático están llamados á activar la de la atención que ha menester el Teatro Nacional. A
POR EUGENIO MENDEZ Y MENDOZA XXVII

menudo y con laudable ahinco, ocúpase la prensa en este asun- en su principio medio de escarnecimiento con que se hiere
to; pero su voz apenas si dura lo que la hoja del papel pe- á Feríeles mismo, y se hace nada menos que á Sócrates
riódico, que, ya leída, satisfecho el interés momentáneo que objeto de irrisión. Débese á que era forzoso reprimir ta-
la hace apetecible, cae de ordinario en el cesto de pape- les abusos, la generalización del objeto de la comedia; y to-
les inservibles, sin dejar en el espíritu huella de otra cosa ca al gran Menandro la gloria de dejar á las nuevas edades
que no sea el asunto de sensación^ la cuestión del día, la el modelo.
última noticia. El libro, que es perdurable, es el medio ¿Qué más? El modelo salió tal en la tragedia del si-
más adecuado á la indicación de ciertos males y á la per- glo de Feríeles, y en la comedía de las manos de Menandro;
manente demanda de remedios para ellos. Volveremos más y ora abrillantado en poder de imitadores felices, ora re-
adelante á este y otros puntos ya indicados, por la impor- bajado, glorificado ó combatido, inquebrantable en sus
tancia que les atribuimos para el porvenir de las letras en reglas viene pasando de pueblo á pueblo y de siglo en siglo
Venezuela. hasta llegar á la noche larga y triste de la Edad Media.
Insistimos en poner en claro que no vamos á ocuparnos Busquémosle después del Renacimiento donde por el hilo
en el examen crítico del Teatro Nacional. Obra sería esta de los sucesos se relaciona con los antecedentes de nues-
de mucho tiempo, prolijo estudio, asidua labor y exten- tra historia literaria: en España. Allí le encontraremos
sión no corta, y de la cual no se obtendría' en definitiva revivido en manos de los eruditos, vanamente empeñados en
otro resultado que la averiguación de qué obras dramáticas hacer que prevalezca el gusto de los antiguos en el pue-
han sido escritas conforme á las reglas del arte y cuáles blo. Entonces aparece el Fénix de los Ingenios, el por-
no. Esto no favorecería nuestro intento, encaminado en tentoso Lope de Vega, padre del teatro español, iniciador
primer lugar á apreciar en qué estado de la evolución que de la obra que á grande altura llevan Tellez, Rojas, Mo-
se viene efectuando en el arte dramático, le han halla- reto, Alarcón y por sobre todos el insigne Don Fedro Cal-
do las letras venezolanas al nacer; á discurrir sobre el de- derón de la Barca, el astro rey de los que poblaron el cielo
rrotero que seguirá esa evolución para llegar al perfec- dramático de España en el siglo XVII. Este es para el
cionamiento del arte, dependiente de la cabal corres- teatro moderno, lo que para el griego el siglo de Feríeles:
pondencia entre los medios y el objeto; y á examinar, por ábrenle, después de cerrar gloriosamante el XVI, Shakes-
último, los elementos con que para cooperar á la obra cuenta peare y Lope: “dos ingenios á igual altura, sólo que uno
Venezuela, el medio en que tales elementos habrán de “es el poder que sufre y obra, el otro el poder que goza
desenvolverse y la forma más conveniente á la aplicación “y abusa” ( 2 ). Rústranle en el teatro francés Corneille,
de ellos, para que no resulte, como hasta ahora, estéril el Racine y Moliere; y en el español los ingenios ya nom-
esfuerzo. brados y el ilustre Calderón que deja creado el drama mo-
No nos dispensa el logro de nuestro objeto de comen- derno y en sus obras un tesoro para España y para el
zar por una ojeada á la historia del teatro, para seguirlo mundo.
en la evolución desde su cuna, la epopeya y la sátira, hasta Fero este esplendor decae; la evolución se paraliza; se
su e.stado actual. Quizás después de haberlo hecho quede- hacen nuevos esfuerzos para volver á lo antiguo, las glo-
mos enterados de algo que mucho nos importa saber an- rias del teatro español del siglo XVII se esclipsan para
tes de que apartemos la vista de lo presente para dirigirla no revivir sino en el siglo XIX. Al fin se hace justicia
á lo porvenir, como que toca á él hacer del arte dramá- á Lope de Vega y sus discípulos, y recobra sus legítimas
tico fuente de muchos bienes para el hombre. glorias Calderón.
* El cetro de la tragedia pasa á manos del drama mo-
Aceptemos opinión de los críticos que se remontan
la derno; el romanticismo ocupa el trono del clasicismo; el
hasta Homero para hallar en él el origen de la tragedia teatro se transforma.
y la comedia griegas, que nacen, la una de la 1 liada y la El período de gestación del teatro empieza con Homero;
Odisea^ la otra del Margites. Ea epopeya y el poema sa- el de formación dura de Tespis á Esquilo y Aristófanes, y de
tírico, aquélla antes que éste, pasan del relato á la acción, éstos á Menandro; el de imitación, interrumpido por la Edad
y surgen, primero la tragedia y más tarde la comedia. Media, puede decirse que dura hasta el siglo XVII; la
El arte escénico (i) de origen tan antiguo como el hom- batalla de la última y más importante transformación em-
bre, porque tan antigua como él es su aptitud para repro- pieza entonces: ¿concluirá en el siglo XX?
ducir con la mímica los efectos exteriores de causas inte- Son los dioses los primeros en huir de la escena; á luego
riores, no cobró importancia sino con el hecho de haber huyen los héroes, reemplázanlos las pasiones, y reinan en el
encarnado en él el arte drámatico. Las fiestas de Baco hu- teatro hasta que entran á disputarles el reinado los sen-
bieran pasado á la historia como todas las religiosas de los timientos. Tales transformaciones, tan apreciables en el
pueblos paganos, con el mero carácter de costumbres, si en paso de la epopeya á la tragedia religiosa, de ésta á la
ellas no hubiera Tespis abierto el camino á Esquilo. No na- tragedia humana y de ésta al drama, no pueden tenerse
ció, pues, del escénico el arte dramático: antes es elevado por efectos caprichosos, no ha de considerárselas arbitra-
aquél por éste cuando Tespis interrumpe el himno sagrado rias. El teatro, de cuya esencia es el reflejar el estado so-
para que con él alterne el monólogo dramático, inspirado por la cial, tiene que modificarse con cada cambio de la sociedad.
epopeya. Así dan los tiempos heroicos la epopeya; el tránsito de
Esquilo, cuyas obras llama él mismo restos del gran ellos á los de la filosofía da la tragedia; el sentimentalismo
festín de Homero, es padre del teatro. Crea la escena, tal moderno da el drama. La intervención del genio ha con-
como hoy existe, decorándola y poblándola de personajes sistido y consistirá siempre en distinguir el momento en
á quienes viste y dá expresión, es decir, ensancha el me- que el estado social exige un cambio en el teatro y satis-
dio donde ha de vivir la acción dramática la vida del diá- facer tal exigencia.
logo, creación suya también. Sófocles, contemporáneo suyo Enestado de transformación han hallado el arte dra-
y continuador de su obra, empieza á humanizar el teatro; mático las letras venezolanas; vengamos á ellas para con-
y Eurípides alcanza tanto que hace retroceder los dioses al siderar lo que han alcanzado y cómo podrán cooperar más
fondo de la escena para que ocupe el primer término el eficazmente á la obra que parece tocar ya á su término.
hombre en lucha ya con sus pasiones. *
La comedia, de la que es Aristófanes en Grecia, si no el
creador, el padre histórico, diferénciase entonces de la tra- La
situación de Venezuela bajo el régimen colonial de
gedia esencialmente. Aquélla ensalza á los dioses y á los España, antes que propicia era de todo en todo contra-
héroes, en tanto que ésta, en forma de sátira personal, sólo es ria á la propagación de las luces; cuánto más al florecimien-
to de las letras, que sólo se efectúa después de alcanzado
(i) En el curso de este escrito designaremos siempre con los nombres
por los pueblos cierto grado de cultura intelectual, al que
de arte dramático y arte escénico, respectivamente, al de la producción
de la obra y al de la representación. (2) Cecilio Acosta.
XXVIII TEATRO NACIONAL

España, por sistema, no dejaba llegasen sus colonias. Fun- jación de un pasaporte; —
negándole la libertad de industria,
daba así, en práctica que ha sido y será siempre reprobada, la so pretexto de monopolio oficial ó por cualquier motivo;
conservación de sus po.sesiones en en el vasto territorio de la negándole la libertad de petición, so pena de graves con-
América. No conviene qne se ihistre á los americanos^ decía —
secuencias si se hace infractor; negándole finalmente la
en real cédula el monarca Carlos IV y el pacificador Mo-
;
libertad religiosa, porque sólo es permitido al colono ser
rillo no encontró después mejor medio de pacificación que católico, apostólico, romano, cualesquiera que sus creen-
cortar la cabeza á los americanos que supiesen leer y es- cias sean.’’
cribir. El, para nosotros, tristemente célebre conde de Car- “Demás de esto, no garantiza la metrópoli al colono
tagena, llegó á dirigir á su teniente coronel Ceruti estas la inviolabilidad de la vida, puesto que tolera que se le
palabras: “ Haga usted en ésa “ someta á tribunales desafo-
“ rados
“ (Guayana) que yo he hecho
lo y extraordinarios y aun
“ en Nueva Granada: cortar la “se le ejecute sin fórmula de
“ cabeza á todo el que sepa leer “juicio; —
no le garantiza la
“ escribir, así se logrará la “ propiedad, porque tolera el
y y ”
“ pacificación de América. “ despojo ó los embargos arbi-
No traemos aquí estos amar- ••
trarios, sin la posibilidad de
gos recuerdos por odio á Espa- “un juicio contencioso; no —
ña; no lo abriga nuestro cora- “ le garantiza el secreto de la
zón, bien que nuestro árbol ge- “ correspondencia, porque ésta
nealógico no sea sino larga lista “ es violada cada vez qúe la
de víctimas de la crueldad espa- —
“ autoridad lo dispone; ni le
ñola. Guardamos e.se timbre de “ garantiza la tranquilidad del
familia en el hogar, y cedemos “ hogar, porque éste puede ser
la palabra para que trace el cua- “ allanado sin fórmula alguna
dro del régimen colonial de Es- “ bajo el pretexto del orden
paña, á uno de nuestros galanos —
“ público; ni le garantiza la
escritores que tiene dadas á la “ seguridad individual, porque
madre patria no pocas pruebas “ el colono por idéntico pretex-
de amistad. “ to puede ser arrestado, preso-

Preciso es confesar que de
‘ “ ó desterrado, á cualquiera ho-
“ todas las naciones europeas “ ra del día ó de la noche, sin
“ que tienen colonias en el Nue- “ apelación alguna.’’
“ vo Mundo, es España la úni-

ca que ha perseverado, cosa al
‘ “ En tal estado de cosas,
“parecer increíble, en el siste- los colonos que han descollado
“ ma de gobierno que estable- en las ciencias ó en la lite-
“ ció desde un principio, que ya ratura, ora por haberse educa-
“ le dió por resultado la pérdida do fuera, ó por haberse forma-
“ de todas las que tenía en el do á esfuerzos propios, procu-
“ continente Americano y que rándose libros á hurtadillas,

le hará perder irremisiblemen-
‘ son los que corren el mayor pe-
“ te, si de sistema no cambia, ligro, pues la autoridad los mi-
“ las que posee aún en las An- MANUEL A. MARIN, HIJO ra con recelo, y á poco andar,
“ tillas. Entonces, como aho- “ para no ser víctimas de la Dic-
“ ra, ha consistido su sistema de “ tadura, vense obligados á emi-
“ gobierno en considerar á sus colonos indignos de disfrutar “ grar á España ó á extranieras tierras, ó á^prostituir el ca-
“ de las regalías y privilegios que tan ampliamente concede “ rácter, poniéndose al servicio de la tiranía, en cambio de
“ á sus naturales, y en creer que las colonias .son simples lu- “ una salvación momentánea, pues de poco vale ese aisla-
“ gares de granjeria qxie la Providencia le ha dado para llenar “ miento y el desamparo si hasta ellos alcanzan la persecu-
“ sus necesidades. Su sistema se reduce en consecuencia á “ ción y la muerte.’’
“ gobernar la colonia por medio de un Virrey ó Capitán Gene- “ Esta era la situación gráfica de la colonia venezolana
“ ral, que es simplemeute un Dictador ab.soluto é irresponsa- “ en i8io.’’ (3)
“ ble, investido por tanto de facultades discrecionales é ilimi- El primer cuarto de este siglo es para Venezuela de lucha

“ tadas; á mantener en ella un ejército puramente español, y de desgracias; las manos fueron todas para
las armas, los
“ cuyo sostenimiento debe salir de las arcas de la colonia; — entendimientos para la generosa idea, los corazones para
“ enviar de España todos los empleados que necesita la co- holocausto por la patria. Honra será siempre^ de ésta el
“ lonia en el orden político, civil, militar, judicial haber presentado los primeros brotes del florecimiento litera-
y ecle-
“ siástico, dispensando simplemente á los nativos el honor rio, apenas trascurrida una década de vida independiente.
“ de desempeñar destinos secundarios, cuando los exiguos La llegada de la primera imprenta á nuestras playas
“ sueldos no permiten que vaya de España el propietario; casi coincide con los albores de la lucha; y apenas^ termina-
“á gravar al colono con contribuciones exorbitantes é ini- da ésta, el periodismo cobra pronta actividad, contribuye des-
“ cuas, no para qvie se cubra el presupuesto ordinario de la de 1830 á hacer trascendentales los estudios literarios, y seis
“ colonia, sino para que se cubran también grandes expen- años después aparece la primera revista de este género funda-
“ sas de la metrópoli, ó quede en las arcas, al finalizar el da por el célebre humanista José Luis Ramos.
“ ejercicio de cada año, un sobrante que pueda ser traspor- No es sino hácia el comienzo de la segunda mitad del

“ tado á la madre patria; á restringir la enseñanza pública siglo, cuando el advenimiento de los partidos políticos abre

“ por todos los medios imaginables; á negar al colono el el largo
y crueñto período de nuestras discordias
intestinas
“ goce de la libertad en sus múltiples formas de pensamiento que surge en hora para ella infausta la literatura dramática, al
“ y de acción, prohibiéndole el uso de la prensa sin previa estímulo quizás de la reciente construcción del primer teatro
“censura ó sin previa advertencia de lo que le será lícito que á las obras de nuestros ingenios podía ofrecer digno hos-

“decir; negándole la libertad de reunión y de asociación, pedaje.
“ sin permiso expreso de la autoridad, permiso que se re-
El drama romántico francés había pasado los Pirineos

“ quiere hasta para las reuniones más inocentes; negándole
“ la libertad de tránsito para salir de la colonia, ó de un y
sentado sus reales, bien que modificado, en la escena espa-

“ pueblo á otro, de un caserío á otro, sin someterlo á la ve- (3) Don José María de Rojas.
POR EUGENIO MENDEZ Y MENDOZA XXIX

ñola. Eas traducciones de Víc-


“ ca. Del francés ha arregla-
tor Hugo y Alejandro Dumas
“ do varios, entre los cuales
alcanzaron boga en España,

podemos citar Miss Multon

\
donde la escuela tuvo imita- “ y Utia mujer sin corazón;
dores, entre otros Martínez de “además de otras piezas ori-
la Rosa, el duque de Rivas y “ ginales y traducidas, que con-
Antonio García Gutiérrez, “ serva aún inéditas.” (4)
quienes produjeron respecti- No se ha limitado Hera-
vamente La Conjuración de clio Martín de la Guardia á
Venecia^ Don Alvaro ó la las piezas de que ya hicimos
fuerza del sino y El Trovador. mención: sube á nueve el nú-
Fué sin duda, aun no pasada mero de las que de este renom-
la influencia de la dramática brado poeta ha aplaudido el
francesa en la española, in- público de Caracas. En 1863
fluencia que traspuso el Atlán- y 1878 revelóse con las mis-
tico para alcanzar en su pri- mas aptitudes en género di-
mera. infancia á nuestra lite- verso del que escogió para sus
ratura nacional, cuando agui- primeras obras; y con Luchas
joneados nuestros poetas por del Progreso y Fabricar sobre
el deseo de probar sus fuer- arena, añadió nuevos timbres
zas en campo tan propicio á los antes conquistados.
MANUEL MARIA FERNANDEZ
JOSÉ MARIA MANRIQUE De Eduardo Blanco es
al lucimiento del ingenio, se
dieron á la obra y produ- muy conocido Lio ifort, dra- 7

jeron ensayos dramáticos en el género surgido del movi- ma que fue representado y aplaudido en 1879 ; y de Elias
miento literario francés de 1830. De ellos merecen especial Calixto Pompa, La dama de la careta, puesta en escena
mención, por el éxito que obtuvieron al ponerse en escena en la misma época con buen éxito notorio.
en Caracas por los años de 1850 á 1860, los dramas de Hera- A á las letras por la muerte los
deshora arrebatados
clio Martín de la Guardia, nuestro fecundo y renombrado
hermanos aquéllos que según Eloy Escobar es-
Esteller,
poeta, cuya inspiración se vigoriza en el ocaso de la vida, taban destinados á ser los Argensolas de nuestro parnaso,
probando así con cuanta razón dijo Cer- sólo dejaron un drama. La ley social,
vantes que “no se escribe con las ca- que el público conoce por haber sido
“ ñas sino con el entendimiento, el cual representado.
“ suele mejorarse con los años.” No hemos vuelto á ver en la esce-
De modo honroso para las letras na ninguna pieza de Bolet Peraza, des-
patrias, aparecieron ellas abriendo el pués de Luchas del Hogar, representa-
repertorio dramático venezolano con Cos- da en 1879, ni sabemos si ha continua-
me de Medicis^ Don Fadrique.^ Gran do cultivando el género para el cual
Maestre de Santiago., Parisina., Don revelaba felices aptitudes aquel donoso
Pedro de Portugal y Güelfos y Gibe- ingenio.
linos.,obras de Guardia. De Alfredo Rey se ha representado,
Uno de los poetas que por aquel Un crimmal inoce^ite de Julio Guada-
tiempo se dieron á conocer y á quien la lajara, El hijo del ajusticiado. El toque
musa elegiaca inspiró composiciones de de Ave María y La carta de tina 77iuer-
innegable mérito, Eloy Escobar, escribió ta y de Agustín García Pompa, recien-
á Nicolás de Rieiizi., drama en cuatro temente, Leonor ó El calvario de la
actos del mismo género de los citados. honra.
Pasado el furor del drama román- Es de justicia y de este instante
enviar nuestro aplauso y voz de aliento,
tico y hallado congruente para el gusto
de la época el drama moderno propia- por humilde que ésta sea, al poeta zu-
mente dicho, aquél en que se refleja la liano Manuel A. Marín, hijo, autor de
sociedad actual, los literatos venezola- varias obras dramáticas, calurosamente
nos no se han qiiedado rezagados en aplaudidas por el público, ante el cual se
el movimiento y la escena ha recibi- han repre.sentado en el Teatro Baralt de
do obras de este género de Heraclio Maracaibo, y muy favorablemente juz-
Martín de la Guardia, Aníbal Dominici, gadas por la prensa. Marín toma sus
F. Soublette, José María Manrique, E. argumentos de la vida actual, los expo-
Blanco, Elias Calixto Pompa, Manuel A. ne con conciencia y sitúa la escena en la
Marín, hijo, los hermanos Esteller, Nica- sociedad á que pertenece. No otra cosa
nor Bolet Peraza, Alfredo Rey, Julio Guadalajara, Agustín corresponde al autor dramático en la fundación del Teatro
García Pompa, y otros que no mencionamos ahora por que Nacional. Das obras de Marín, todas ellas representadas,
no tenemos certeza de que sus obras se hayan representado han sido reunidas en un volumen, que tenemos á la vista y
en la República. en el cual se encuentran: En el borde del abisjno (laureada),
José María Manrique, dotado de muy felices condiciones La copa de acíbar. El deber cimiplido. La espada de dos floSy
para ejercitarse en el género literario que nos ocupa, ha y Dios tarda pero no olvida.
publicado cuatro obras y varios entretenimientos dramáti- Cabe recordar aquí al poeta guaireño Juan J. Breca,
cos, cuyo elogio queda hecho al decir que su autor sería autor de varios dramas, uno de ellos representado por la cele-
una de las mejores columnas del Teatro Nacional, el día brada artista Adela Robreño, titulado: El amor de un libei'-
en que éste llegase á ser viable. El Divorcio., Un proble- tino. Ha compuesto también, El poder de un relicario y Un
ma social.. Los dos diamantes.. El Filántropo y una colec- artículo del código.
ción de eomedias infantiles, monólogos y juguetes cómicos, El género histórico y patriótico no ha dejado, como es
son las obras á que nos hemos referido. natural, de tener cultivadores en Venezuela de Pedro Aris- :

“ Dominici ha escrito para el teatro La honra de la


:
mendi Brito, José Bernardo Gómez, Celestino Martínez,
mujer y El lazo indisohible., dramas originales que entra- F. Goúzález Guinán y Felipe Tejera, hay notables obra.s
“ ñan profunda intención fllosóflca y social y que han sido
“ representados con aplauso, dentro y fuera de la Repúbli- (41 Tej era— Venezolanos.
XXX TEATRO NACIONAL
de este género. Debe el repertorio venezolano á aquellos habra quien de oidas siquiera no conozca á Dos mujeres como
obreros de las letras, las siguientes piezas respectivas Bo- : hay pocas y dos hombres como hay muchos; Oros son triunfos-,
ves^ Eulalia Buroz^ Araure y Triimfar con la patria. Exis- Sin vergüenza, avaro y flojo; Zapatero á tus zapatos; El to-
ten, además, otras desconocidas en su mayor parte, no do de lina charada; El que despabila pierde y Bien por mal ó
porque hayan tenido vida efímera como consecuencia de la Caridad en acción.
éxito dudoso, sino por efecto, así de aquellas causas que Dos comedias de Francisco de Sales Pérez han sido re-
anotamos al principio de este escrito, como de otras de que presentadas con éxito lisonjero en diversas ocasiones: Lo que
más adelante hablaremos y que mantienen al Teatro Nacio- sienibres cogerás y Jugar con dos barajas; y de Felipe Este-
nal dentro de nn medio adverso á su actividad y desen- ves hemos oido celebrar la titulada: Para U 7t celoso it 7ta pmi-
volvimiento. dente, puesta en escena en el Teatro Caracas en 1879,
José Antonio y Eduardo Calcaño y el joven poeta Elias no recordamos.
Toro, han escrito y publica- En el mismo género
do excelentes monólogos en han probado sus fuerzas Ma-
verso sobre asuntos de his- nuel María Bermúdez, au-
toria patria. Policarpa Sa- tor de Don Brimo el litera-
lavarr ieta.^ Bolívar en San- to, Los recalcitrantes. La
ta Marta y Miranda en la escuela de los mtíchachos. La
Carraca., obras res[)cctivas redacción de un periódico ó
de los tres citados escritores, 7/i is colaboradores
y La pota
pueden ser presentadas co- del tallón; y Teodosio Adol-
mo muestras dignas de aplau- fo Blanco, Octavio Hernán-
so en un género que de- dez, Juan C. Fuenmayor y
biera ser el predilecto de Luis Urdaneta Hernández,
nuestros autores, así por la de quienes entendemos que
copia de buenos asuntos que conservan inéditas sus obras
ofrece nuestra historia, co- unos, y los otros aguardan
rno porque nada tiene tan- para presentarlas en el tea-
to poder para inflamar el en- tro, la existencia de éste co-
tusiasmo y dar alas á la ins- mo Teatro Nacional.
piración, como las glorias de
la patria.
Sólo tenemos noticia de
Lisandro Ruedas, Ra- dos zarzuelas cuya parte li-
teraria sea obra de escritores
fael Hernández Gutiérrez,
venezolanos: Doña Iñós ó la
José Antonio Arvelo, Do-
política en el hogar, de Fran-
mingo Santos Ramos, (5)
cisco Tosta García, con mú-
Francisco Pimentel, Eduar-
sica de José Angel Monte-
do Calcaño, Miguel Eduar-
ro; y Las dos deshonras, de
do Pardo, César Pont, Enri-
que Coronado, José Trini- Domingo Alas, con música
de Federico S. Villena. Am-
dad Blanco, Vicente Micolao
bas son conocidas del 'públi-
y Sierra, Amando Barazarte, co, por haberse ejecutado en
Luis M. Mármol, R. R.
los teatros de Caracas.
Hermoso, David Villasmil,
Santiago Vegas, Luis Poleo No terminaremos esta
Gonell y R. lunes Suárez, parte sin anotar los nom-
son los nombres de los ve- bres de otros autores dramá-
irezolanos autores de dramas ticos de cuyas obras no he-
que se conservan inéditos mos podido obtener noticia
los unos, ó que no han sido alguna. Tales son: Rafael
aún representados los otros. Agostini, F. de P. Pardo,
Lástima contemplar dur- Federico Maitín, Juan V.
miendo un sueño cuyo des- Camacho, Domingo Navas
pertar depende de causas que Spínola, F. Núñez de
no es fácil á los autores re- Aguiar, E. Gallegos Celis,
mediar, tantas obras, entre las que debe de haber no pocas Ildefonso Vásquez, Quintero Lizarraga y Briceño.
joyas de nuestra literatura. Y para que vengan como bello y digno remate de la lista
La musa chispeante, donosa y finamente irónica de Ma- que acabamos de hacer de nuestros ingenios dramáticos, los
nuel Bretón de los Herreros, el más fecundo de los modernos nombres de algunas hermosas flores que no son exóticas en
poetas cómicos españoles, no podía menos de cautivar á algu- nuestros campos literarios, recordemos á la inteligente es-
nos de nuestros ingenios; y no ha faltado entre éstos quien, critora hija del Zulia, Julia Añez Gabaldón, quien con
siguiendo las aguas del festivo autor de Marcela ó ¿cuál de El Premio y el Castigo y El sacrificio por oro, ha contri-
los tres?., revele que no escasea el donaire entre nosotros. buido al repertorio dramático venezolano así como con ex-
;

Vivacidad de ingenio, cultivado gusto y encariñamiento del celentes monólogos Virginia Gil de Hermoso y Bolita de
autor con Bretón de los Herreros, muestran las obras de Ma- Lima, hijas de Coro.
nuel María Fernández, en quien si para agotar la sal no han
sido poderosos los achaques ni las penas, sí lo han sido para El teatro, nadie podrá negarlo, está hoy en los pueblos
enervar la vena dramática y detener el vuelo de nn ingenio cuya literatura adoptamos por modelo de la nuestra, abocado
llamado á cosechar inmarcesibles lauros en el teatro. No al término de una transformación que habrá de quedar, sin
sabemos si han llegado á verse en escena todas las obras de di:da, en el siglo XX consumada.
Fernández, sólo sabemos que inéditas como están en su ma- Zola, cuya autoridad aceptamos en lo que concierne á
yor parte, sin que él mismo sepa cuál sea el paradero de sus la necesidad de suprimir el conveneionalismo en la escena,
originales, todo el mundo las celebra, las nombra ha declarado que ésta se halla desierta en Francia, á no ser
y apenas
que se acepten como capaces de poblarla, muñecos de cartón
(5). Es de este lugar que corre acerca de las obras de
rectificar el error
Domingo Santos Ramos. es original de Ramos, v El honor y
z'rtc/a
ó figuras de trapo rellenas de salvado; y cuenta que Francia
el dinero, arreglo de una obra de Ponsard al teatro venezolano.' está más avanzada en el verismo de los medios artísticos que
POR EUGENIO MENDEZ Y MENDOZA XXXI

historia de ésta; mas bastaba ello á nuestro fin, que fue


España. En ésta, lucha solo Echegaray por darle en la
escena forma á algo que quizás no la tiene aún precisa en sólo determinar el momento en que el teatro empezó á atraer
la atención de nuestros ingenios, los que, simplemente cla-
_

su cerebro; pero que evidentemente es inspiración déla exi-


gencia social. El público no reconoce el retrato que de él se sificados por el género de cada uno de ellos preferido, han
desfilado delante del lector. Finalmente hemos discurrido, con
le ofrece en la escena; y aunque ésta llegase á tal grado de
perfección, que el telón' de boca se convirtiese en espejo, ó, la brevedad impuesta por las circunstancias y requerida por
como dice Zola, el tablado se prolongase dentro de la sala, nuestro exigüo saber, sobre el estado actual de la evolución
tanto que llegase á ser uno mismo el piso para actores y es- dramática y sobre la parte que, á nuestro humilde juicio,
pectadores, éstos no se contentarían con la copia, si los ele- toca á los autores venezolanos en la obra de perfeccionamiento
mentos de ella, cualquiera que fuese _ej carácter analí- de un arte llamado á ser, si bien se le entiende, para la socie-
tico que aisladamente tuviesen, no adquiriesen, por virtud dad, fecundo en bienes.
de la síntesis artística, determinado carácter final, grato al Réstanos sólo añadir á las consideraciones con que em-
público. pezámos este escrito, algunas otras que no creemos huel-
Si nos detenemos á pensar en la influencia que el ar- guen donde se habla de una enfermedad á cuyo diagnóstico
te en general ejerce en el hombre, hallamos que es efecto son ellas pertinentes.
e.sencial de aquél, obrar sobre los sentimientos, causa de los Es una verdad, deducida de la observación, y á diario
actos humanos, cuya ley es el orden moral. No ha de ser comprobada, que no tiene el público de Caracas por el tea-
otro el objeto del arte que la verdad moral ni otro el me- tro dramático la misma notable afición que j)or el lírico.
dio que la verdad material; aquella, el fundamento; ésta No entramos á indagar la causa, ni á averiguar si es ese tam-
el brillo de la belleza. Así se explica el desprestigio del bién achaque de otros pueblos. Apuntamos sólo el hecho
convencionalismo en los medios y el desprestigio de la obra y lo señalamos como rémora que debe hacerse desaparecer
que no tenga por objeto la verdad moral. Presentarla en del rumbo del Teatro Nacional. El remedio está en la
mano de los gobiernos: se puso en práctica con buen éxito
el esplendor de su imperio debe ser el resultado de la sín-
tesis artística. una vez, y creemos que al hacerse nuevo ensayo, nuevo y
Se quiere verdad en la escena y no convencionalismo. mayor éxito vendría á corroborar nuestra opinión. En 1879
el Gobierno de la República organizó el teatro nacional
Se lleva á ella la vida real y no queda el público contento.
La obra es incompleta: á la verdad material en los medios y subvencionó una compañía dramática española que fun-
no corresponde la verdad moral en el objeto; los ele- cionaba á la sazón en el Teatro Caracas y que se obli-
mentos, morales ó inmorales, conservan su carácter ana- gaba á representar, previo veredicto de jurado, las obras
lítico, sin adquirir el sintético ó Anal de moralidad. Lograr de autores venezolanos, á quienes correspondería parte de los
beneficios que con aquellas se alcanzasen. Así, en cosa de
esto en una obra es alcanzar en el arte la posible perfec-
ción. ¿Quién dictará en el siglo XX las reglas, quién fijará dos meses, si mal no recordamos, se ejecutaron dramas de
el procedimiento ? Heraclio Martín de la Guardia, Elias Calixto Pompa, Al-
Volviendo á Venezuela, al Teatro Nacional, á la parte fredo Rey, Eduardo Blanco, Nicanor Bolet Peraza, los her-
que nos toca de la obra, debemos reconocer que nada hare- manos Esteller, Felipe Esteves, Francisco Tosta García y
mos de provecho, si no cooperamos á la evolución asi en- Félix Soublette. Bastaron las relaciones sociales de los au-
tendida; si no llevamos á la escena la enseñanza de las verdades tores para llenar el teatro; ellos recibieron aplausos y
_

morales necesarias á nuestro mejoramiento social, empleando proventos y el gobierno de la República conquistó prez que
para ello, en lo posible, como medio, lo que es verdad mate- sus hombres podrán ostentar siempre con orgullo.
rial entre nosotros. Esto requiere atenta observación del La agitación política en que vivimos y que tanta san-
medio social. El drama en Venezuela ha de ser esencial- gre y tantas lágrimas ha hecho verter sobre un suelo cu-
mente venezolano. ¿A qué llevar al teatro aquí lo exótico? yo riego no debiera ser otro que el sudor del hombre la-
¿A qué hablarle al pueblo de lo que no conoce ni le im- borioso, mantiene desde hace medio siglo, precisamente
porta ? ¿ Mejorará nuestras costumbres, corregirá nuestros desde los albores de nuestra literatura dramática, un estado de
vicios, levantará nuestros sentimientos lo que en nada á constante inquietud en los ánimos, opuesto al de serenidad
inspiración
ellos se refiere ? y satisfacción que es ambiente necesario de la
* artística y efluvio de la paz, portadora de alegría a los
corazones y de abundancia á los hogares. Es de esperar-
Bien que muy someramente, por requerirlo así tanto
se que la República, duramente trabajada por discordias
el carácter de ligero estudio que desde un principio nos
estériles, convaleciente después de cruelísimos dolores, alec-
propusimos dar á este trabajo, como el corto tiempo de que
cionada en medio siglo de experiencia, vuelva sobre sus
hemos podido disponer para llevarlo á cabo, hemos observado pasos, convencida de que no es la farmacia de la política,
en la historia del arte dramático, seguida en lo que sólo
ni la cirujía de las guerras intestinas, sino el aire puro de
concernía á nuestro propósito, las principales transforma-
la concordia y de la paz, lo que para su regeneración ha
ciones esenciales de aquel arte hasta llegar al estado en
menester el organismo social.
que se hallaba cuando ofrendóle sus primicias nuestra li-
teratura nacional. Harto compendiosos fuimos al narrar la Enero de 1895.
ESTUDIO SINTÉTICO
ACERCA DE LOS ORADORES SEGLARES DE VENEZUELA

DOMINGO SANTOS RAMOS

I Sócrates, Aristóteles, Platón, el divino, cumplieron igual


destino en la Filosofía y la Política.
Hipócrates y Galeno, en las ciencias médicas.
NO de los más excelsos atributos con que el pródigo Homero, el sublime ciego de Smirua, y Virgilio, el Cisne
Hacedor del Universo quiso regalar al hombre, es el de Mantua, levantaron la poesía épica á la alta cumbre desde
de la palabra. donde irradia sus luces inmortales, y hace oir sus cantos sobe-
escrita ó hablada he allí la palanca poderosa
La palabra :
ranos. —Píndaro y Tirteo, la lírica; Tíbulo, la elejiaca, y Ana-
con la que el ingenio ó el genio humano, han conmovido, des- creonte, la erótica; todos con singular belleza.
de las más remotas edades hasta nuestros días, á pueblos y Esquilo, Sófocles, Eurípides, conmueven el corazón, flaje-
naciones. lan el crimen y ensalzan el valor, el talento y la virtud, en
El gran libro de la creación, la Biblia, es, como si dijéra- aquellas tragedias admirables, á cuya representación asistía el
mos, la primera palabra escrita que el Verbo deja oir á los pueblo en la plaza pública, sirviendo, al par, de espectador y
mundos. de actor.
Las religiones Orientales tienen, así mismo, sus libros sa- Así, Tácito y Tito Livio Confucio y Machiavelo
; ;
Newton
grados, donde están consignados los principios de sus creencias. y Galileo Metastasio,
;
Dante, Tasso y Petrarca;
Pascal, La Bru-
Zoroastro, Solón, Licurgo, llevaron la voz del derecho en yére; Descartes, Shakespeare, Calderón y Cervantes, en otras
los antiguos tiempos, dejándolo consignado en sus leyes escritas. edades como en las modernas, esa innúmera falanje de escrito-
;
XXXIV ORADORES SEGLARES— ESTUDIO SINTÉTICO
res que en ciencias, poesía, artes y letras llenan con sus obras elocuencia, han enaltecido en todos'los varios ramos de la ora-
todo el ámbito de la tierra, y tienen como representantes de toria, insignes oradores. Ya veremos de comprobarlo.
la palabra escrita á Goethe, Lamartine, Hugo: esto es, al genio Para mejor desempeño de este’ [sintético trabajo, vamos
el
que encarna la belleza y defiende la libertad. á metodizarlo; y de consiguiente, lo dividiremos en secciones
II que abarquen cada una, siquiera sea someramente, uno ó más
géneros de la oratoria.
La palabra hablada hace temblar los tronos de los déspo-
tas, enseña al ¡nieblo sus derechos, entusiasma, conmueve y Encomendado el trabajo de la elocuencia y oradores de la
arrebata alas multitudes; y, semejante á la voz del Sinaí, re- sagrada cátedra, á nuestro ilustrado y buen amigo, señor Doc-
suena con acento apocalíptico por toda la haz del mundo, tor Ezequiel María González, juez asaz competente en la mate-
cuando reclama la justicia, cuando defiende al débil, cuando ria, así por sus talentos como por su ilustración
y especiales
combate las tiranías. conocimientos, hemos de prescindir, en absoluto, de tratar de
Demóstenes impone con ella en este escrito, si bien en
su ])alabra y extremece al hijo otromás extenso, que conserva-
de Filipo Cicerón abate á Ca-
: mos aún inédito, ya lo hicimos.
tilina con su enérgico ¿Hasta :
Dividiremos, pues, el pre-
cuándo? (¿Quousque tándem? ) sente, así
Mi rabean, Siéyes y Bar- Oradores parlamentarios
nave, hacen la conquista de Oradores académicos
los Derechos del Hombre. Oradores que abarcan am-
Vergniaud y Valazé, eter- bos géneros
nizan el bello ideal de la Re- Tribunos populares:
pública serena, generosa y cle- Oradores forenses:
mente. Elocuencia militar.
Danton y Camilo Desmou-
lins, simbolizan el odio de las V
turbas sembrado á manos lle- ELOCUENCIA MILITAR
nas por las injusticias de la
rey edad y del fanático asce- Como tributo de admira-
tismo. ción y de respeto al genio im-
O’Conell, en la tribuna ponderable de Bolívar, y á la
inglesa, es valeroso defen-
el
preclara inteligencia de mu-
sor de la oprimida Irlanda.
chos de sus grandes capitanes,
Y
si luego venimos á nues-
diremos, que los anales de
tros días: allí están Manuel,
nuestra magna lucha de Inde-
pendencia, registran aquellas
y Perier, y Foy, y Thiers, y La- arrebatadoras arengas con que,
martine, y Cavour, y Mazzini,
antes ó después de la victoria,
y Gambetta, y Gladstone, y ellossabían entusiasmar al sol-
Castelar, y Pi Margal, derra-
mando á torrentes la sobera- dado, hacer amar la libertad,
na elocuencia de su palabra en y sembrar en el corazón del
vencedor, los nobles y excel-
defensa del derecho y de la li-
sos sentimientos del perdón ge-
bertad inmortalizando sus
;
neroso, de la cristiana clemen-
nombres y dejando prueba es-
cia y del amor á la justicia.
pléndida del inmenso 2>oder de
la tribuna.
Miranda, con pasmosa elo-
GENERALISIMO FRANCISCO DE] MIRANDA cuencia, disputó su vida al te-
III
rrible Tribunal revolucionario
América, la joya que tras francés único ejemplo, acaso,
;

escondidos mares descubrió Co- que registra la historia.


lón, para completar el mundo y dar nuevo espacio al día, Nunca, guerrero alguno, tuvo un arranque de tan atrevida
reclama para sí, con sobrada justicia, una parte en la obra de elocuencia,como cuando Bolívar exclamó Nf la naturaleza se
:

ilustrar los pueblos por medio de la palabra escrita ó hablada. opone á la causa de 'nuestra Independencia, á la naturaleza vence-
Bien quisiéramos ámpliamente extendernos en todo cuan- remos : ó como cuando dijo españoles y canarios, contad con la
:

to á esta “Zovm 9'7/e el sol enamorado circunscribe," se refiere; nmerte aun siendo indiferentes : americanos, contad con la vida aun
empero hemos de conformarnos, en el presente escrito, coii el cuand,o seáis culpables porque esas frases, que al parecer arran-
modesto trabajo que, respecto de Venezuela, nuestra patria, can del consejo del odio y la venganza, fueron, por el contrario,
señaló á nuestra bienintencionada voluntad, la Junta Directi- la encarnación de la justicia revolucionaria que necesitaba en-
va de la Asociación Venezolana de Ciencias, Literatura y Be-
‘‘
frenar la crueldad con que, ora en el cadalso, ya en la tortura,
llas Artes,” es á saber: Los oradores seglares de Venezuela. unas veces en la gemonía, y otras en los trabajos forzados, se
Desde luego, hemos de reconocer, con cabal franqueza, que mataba, castigaba y anicjuilaba á los héroes que, en tierra ame-
trabajos de este linaje han menester tiempo, estudio, examen :
ricana, levantaban en alto el pabellón del derecho del hombre
vagar de es])íi'itu, y menos rudo afán de Icí lucha por la vida-, á ser libre, y pedían justicia para todos.
si bien no nos ha sido dado declinar el honor asignado
y ello, ;
Ese como rayo devastador de la guerra, que cayó sobre las
por deberá la Patria, á la Justicia y á la Amistad. huestes his])anas, dejó de aniquilarlas y trocóse en iris de per-
Nos ocuparemos, por tanto, únicamente, del tema á noso- dón y de clemencia, desde el punto en que el orgulloso conten-
tros cometido, aunque con suma desconfianza en el feliz éxito.
dor reconoció nuestro derecho de beligerantes y nuestro noble
IV anhelo de independencia j libertad.
Damos comenzamiento á ímproba y ardua labor, recha-
la Y para no citar más que otros dos rasgos de nuestra elo-
zando, desde luego, enérgicamente, la aseveración, de que Ve- cuencia militar, recordaremos el de la célebre orden del in-
:

nezuela sólo ha i>oseído tres ó cuatro oradores, y de que los victo Córdova, cuando el Ejército colombiano, comandado en
demás han sido ó son vulgares declamadores. jefe por el inmortal y glorioso Sucre, en la brillante batalla de
Y rechazamos tal aseveración y contra ella protestamos, Ayacucho, postrer esfuerzo del poder ibero en América, é in-
como ([uieia (jue es una [)rofanación de la verdad una falsedad ;
marcesible lauro (|ue coronó para siempre la frente de aquellos
histórica, y una mengua para la Patria, á la que, con soberana héroes recordaremos la orden de Paso de vencedores : armas á
;
:
POR DOMINGO SANTOS RAMOS XXXV

discreción, con que el gallar- tesy en nuestros Congresos,


do mancebo electrizó á la levantaron muy en alto la

/
división de su mando, éliizo
que, á la manera de poderosa
oratoria parlamentaria vene-
zolana como la honran y la
;
/
nube que el huracán no es ilustran muchos de los que
fuerte á combatir, cayera, si- hoy viven, entre ellos Lu- :

lenciosa, sobre el ejército es- cio Pulido,Eusebio Baptista,


pañol, lo deshiciera, lo sote- Laureano Villanueva, Vicen-
rrara, y le arrancara á su pe- te Amengual, Nicanor Bolet
ricia y á su valor, el disputa- Peraza, Antonio Guzmán
do triunfo, con el arrojo y la Blanco, Pedro Ezequiel Ro-
singular valentía de la co- jas, Juan Pablo Rojas Paúl,
lombiana hueste y el de Su-
;
Laurencio Silva, Raimundo
cre, cuando después de la cé- Andueza Palacio, etc., etc.,

lebre batalla de Tarqui, con- etc.


testó al Jefe del vencido ejér- VII
RKRMÍN TORO.
cito peruano, aquella subli- JtSUb a. MüRAI.J;S MARCAN»
ORADORES ACADÉMICOS
me frase, en que se revela
la elevación del alma del hé- Distinguidísimosloshan
- roe y la excelsitud de la cau- tenido nuestras Academias,
sa de la Independencia de un Ateneos y Liceos tales como
;

continente: La justicia de Colombia es la misma antes que des- Cristóbal Mendoza, Fermín Toro, Antonio Leocadio Guzmán,
pués de la victoria. Riera Aguinagalde, Morales Marcano y gran número de
otros, ya muertos; y tales como
VI lo son, al presente, Rafael Villa-
ORADORES PARLAMENTARIOS vicencio, Ricardo Ovidio Limar-
do, Juan Bautista Castro, Félix
Bastaría á Venezuela para Quintero, Cristóbal L. Mendoza,
ocupar primer rango en el tribu- etc.
nado del derecho y de la libertad, Si no todos ellos, la mayor
ostentarlos nombres de Juan Ger-
parte de estos oradores académi-
mán Roscio, tan brillante, tan aus- cos, por una singular prenda del
tero, tan enamorado de la justicia
patrio ingenio, hanse distingui-
y de la virtud como Vergniaud ;
do, así mismo, en el Parlamento ;
de Coto Paúl, tan elocuente y arre-
á lo que es fuerza añadir que,
batador como Dan ton, si bien con
gracias á nuestras necesidades, in-
la honradez de que carecía el te-
cipiente nacionalidad, vida social
rrible Jefe de la Montaña, y á
cuya sonora voz, como á la de éste, y política, y costumbres, menester
ha sido que, multiplicando sus fa-
el pueblo se conmovía agitado, á
cultades intelectuales, hayan obte-
la manera de las olas del mar por
nido iguales triunfos oratorios en
la tempestad azotadas; de Zea,
la tribuna académica y en la ]iar-
que habría podido rivalizar con
lamentaria probando, de eviden-
Demóstenes en elocuencia y en ;

te manera, cuánto ])ueden alcan-


sabiduría. Su grandioso discurso
zar el estudio y el ingenio, cuan-
en el Congreso de Colombia, reu-
do se hallan guiados }>or una
nido en Angostura, es una de
voluntad enérgica, inspirados en
aquellas piezas oratorias que, así
los grandes ideales de lo noble y
como el discurso de Bossuet, sobre
de lo bello, y caldeados al sacro
la Historia Universal, inva ovtíxlizan
fuego del amor de la Patria.
á un hombre y sirven de magnífi-
co y perpetuo modelo á las gene- Es esta la razón por qué,
raciones del porvenir; de Cristó- para no ser inútilmente prolijos,
bal Mendoza, el Prócer, y Miguel nos detenemos poco en este capí-
Peña, cumbres de la oratoria co- tulo, ya que, en el siguiente,
lombiana. comprendemos á los oradores que
Hemos tenido oradores par- han sobresalido en uno y otro
lamentarios como Pedro Gual, género; fuera de que sería fia-
Alejo Fortique y Valentín Espi- grante injusticia, la de no de-
nal, de sólido razonamiento, de VALENTIN ESPINAL cir, con cabal franqueza, que
frase convincente, de gesto aus- quien supo elevarse á las su-
tero, semejantes á oradores del blimes regiones del ideal poé-
Parlamento inglés; como Fermín Toro'y Jesús María Morales tico ;
ó de las árduas lucubraciones de las cuestiones filo-
Marcano, águilas de la tribuna, con todo el ardor y la elocuen- sóficas; ó de los nobles arranques de las pesquisiciones de
cia del tribunado francés. Y así como estos Manuel María
: la literatura y del arte, en la tribuna de la Academia, supo,
Echeandía, J. J. Contreras, Jo.sé G. Villafañe, Ramón Briceño, de igual manera, tener apóstrofos aterradores para el despo-
José Angel Ruiz, Alejandro Ibarra, Jacinto Gutiérrez, Barroeta, tismo; frases de poderoso entusia.smo para defender la Liber-
Ramón Perera, Quintero Angel, Quintero Manuel, Mauricio tad, y lavas de anatemas para calcinar la injusticia, el desafue-
Berrisbeitía, Ramón I. Montes, Pedro José Rojas, Jesús María ro ylos tiranos, en la tribuna parlamentaria.
Paúl, Braulio Barrios, Manuel Norberto Vetancourt, José Sil- VIII
verio González, .José Ensebio Gallegos, el venerable zuliano,
Labastida, José Antonio Fernández, Montel Baralt, José Víctor ORADORES QUE AB.'^RCAN AMBOS GÉNEROS
Ariza, José Gabriel Ochoa, Ildefonso Riera Aguinagalde, y, Hemos tenido y tenemos oradores, al par académicos y
por fin, la innúmera serie, por desgracia ya desaparecida, de parlamentarios, como Cecilio Acosta, el del ingenio peregrino,
aquellos ciudadanos que, en nuestras Asambleas constituyen- la natural modestia y la varia y sólida iiLstrucción, y el cual
XXXVI ORADORES SEGLARES— ESTUDIO SINTÉTICO

I. RIERA AGUINAGALDE
ANTONIO LEOCADIO GÜZMAN

habría podido platicar como Platón en de Aca-


los jardines del Derecho, tales como Antonio Leocadio Guzmán,
que así
demus. Su discurso de recepción en la “ Sociedad
de Cien- seducía^ con la dicción suave é insinuante, la acción ade-
cias, literatura y bellas artes,” fundada allá por los años de cuada ó el arranque entusiasta
y conmovedor, como sabía
1868 á 1861), y, por tanto, muy anterior á la correspondiente llevar la controversia en el Parlamento; como Etanislao
Ron-
Academia de la esi)añola, que ahora existe, es digno, por todo dón, Blas Bruzual, Manuel María Echeandía, José Angel
Ruiz,
concepto, de ser equiparado al del José Silverio González, Raimundo
ilustre don Juan Donoso Cortés, Andueza, Napoleón S. Arteaga, Ru-
cuando hizo su entrada en la de fino González, Tomás Lander, Ma-
Madrid ó como Rafael Seijas,
; nuel V. Betancourt, Raimundo An-
nuestro gran diplomático y emi- '

dueza Palacio, Mariano Espinal, En-


nente humanista, tan sabio como sebio Baptista, Nicanor Bolet Peraza,
modesto; ó como Gerónimo E. Blan- Mateo Guerra Marcano, Fernando
co, profundo en la ciencia médica y Arvelo y muchísimos más que, al
filólogo notable ó como aquel emi-
; combatir por los derechos del pue-
nentísimo hombre de ciencia, su blo, han mostrado cualidades tan
venerable maestro, el varón insig- brillantes, como las del tribunado
ne é ilustre, José María Vargas, en revolucionai’io que proclamó ante el
cuya frente brilló, con fulgores in- viejo mundo monárquico, los Dere-
mortales, la triple aureola del sa- chos del Hombre. La mayor parte de
ber, de la virtud y del patriotismo, aquellos tribunos, si nó todos, han
junto con el sumo ingenio; ó co- soliresalido también en el Parlamen-
mo Marco-Antonio Saluzzo, el de to ó en la Academia.
la dicción bruñida y correcta, que
cautiva, enamora, convence y ense- X
ña; ó como Nicanor Bolet Peraza, oradores forenses
el de la frase incisiva y la réplica Hemos tenido y tenemos, por
contundente, que hiere al contra- último, oradores forenses de la talla
rio con el punzante epigrama, y de los doctores Felipe F. Paúl, José
se atrae el auditorio con el razo- Miguel Unda (el Prócer), Pedro
namiento ó el gracejo; ó como Quintero, Juan Martínez, Pedro Nú-
Francisco Javier Mármol, erudito nez de Cáceres, Tomás J. Sanavria,
y elocuente ó como Eduardo Cal-
;
Pablo Arroyo Pichardo, Diego B.
caño, que prefiere la galanui'a en el Urbaneja [el Prócer], José de J.
decir; ó como Ricardo Ovidio Li- Paúl, Francisco J. Mármol, Manuel
mardo, R. Villavicencio, Cristóbal Cadenas Delgado, Ramón F. Feo,
L. Mendoza, Santiago Terrero Atien- Ensebio Baptista, J. M. Morales Mar-
za, Pedro Eze(juiel Rojas, Ezequiel
cano, Cristóbal L. Mendoza, José
María González, Teófilo Rodríguez, PEDRO JOSE ROJAS Antonio Fernández, Manuel C. ür-
M iguel Tej era La u r can o \b a n ueva
,
1 1
baneja, Pedro José Coronado, Ri-
que así es notable en el Parla- cardo O. Limardo, Francisco M?
mento, como en la Academia ó en la tribuna popular; ó como Villarroel, Carlos Tirado, Pedro Naranjo, Eduardo
Gárate, etc.
J. Pietri y Marco A. Silva Gandolphi, ardientes
y enérgicos etc., y entre los de la nueva generación, tan distinguidos como
en el discurso; ó como tantos otros que, hoy por ho}q dan lus- Bruzual Serra, Félix Quintero, Alejandro Urbaneja, Tomás
tre, renombre y gloria á la Patria, en su calidad de oradores Mármol, R. Cabrei-a Malo, Godoy, Miguel Unda, Galavizy mu-
distinguidos. chos otros cujms nombres suprimimos, no por falta de nuestra
IX voluntad, sino por falta de espacio y por el temor de ser en de-
masía prolijos.
Tliir.UXOS POPULARES
Y basta, ])ara dejar incontestablemente comprobada, la
Hemos tenido y tenemos tribunos populares, grandes gran sinrazón, la tanjible parcialidad de establecer; gae en Te-
luchadores en defensa de la Democracia, de la Libertad neznela, -mío tres ó cuatro oradores ha habido,
y qne todos los demás
POR DOMINGO SANTOS RAMOS XXXVII

por tales han sido reputados por las personas doctas y el blea Constituyente de 1811 : Acta de Independencia, del 5
el
(¡ve
mundo ilustrado, no han pasado de ser unos pobres declama- de julio, del mismo año y de lamisma Asamblea: los princi-
decir, tribunos de ocasión. pios políticos y religiosos en ella establecidos la proclamación
:
dores; va á
de la República Federativa, son otros tantos monumentos de
XI gloria, de nacional orgullo, de sabiduría, de honra, de patrio-

A grandes pinceladas hemos trazado los varios géneros de tismo, que Venezuela puede ostentar en presencia del mundo,
oratoria en que han sobresalido todos aquellos ilustres ciuda- para comprobar, de un lado, la elocuencia de su tribuna, y,
danos, honra, timbre y orgullo de la República de Venezuela, del otro,que fue ella la iniciadora, la generatriz del trascen-
cuyos nombres hemos citado, sin que por ello queden excluidos dental movimiento de emancipación de la parte latino-ame-
ricana de este conti-
los que, por flaqueza de
nente.
nuestra memoria, ó por
carencia de datos, en es-
Hermoso y rico fru-
to de la insigne obra
te estudio no ai)arezcan.
acometida por aquellos
Vamos ahora á in- titanes de la libertad,
dicar, aunque en breve
son las diez y ocho Re-
forma, la escuela orato-
públicas soberanas é in-
ria á que esos diversos
dependientes, que pue-
grupos han pertenecido;
blan el dilatado territo-
los ideales que han per-
rio, que se extiende del
seguido los derechos
;
Orinoco al Seno Mejica-
que han reclamado los
y del Amazonas al
;
no,
errores que han comba-
Cabo de Hornos.
tido, y los bienes ó ma-
les que á la Patria han XII
producido el empleo de Emancipada de la
sus talentos y las doctri- España la gran Repú-
nas que han sustentado. blica de Colombia, crea-
Aquel primer gru- ción del genio de Bo-
po que aparece por los lívar,y con ella casi to-
años de 1808, 1810 y dos los otros países de la
1811, proclamando la In-
América española, so-
dependencia de la Amé- brevino la desmembra-
de Es-
rica, del coloniaje
ción de aquella y la
paña, entre los cuales constitución, por sí sola,

sobresalen Miranda, el de la nacionalidad ve-


venerable Néstor de nezolana.
nuestra redención po- En breve, cum-
lítica Bolívar, el genio pliéndose así una que
;

incomparable de las pa- pudiéramos llamar ley


sadas y de las futuras histórica, formáronse,
edades Roscio,
;
Goto del seno mismo de los
Paúl, Rodríguez del To- hombres eminentes que
ro, Isnardi, etc ese pri- contribuyeron con sus
;

mer grupo representa el luces, con sus esfuerzos,


movimiento de las nue- con sus talentos, con su
vas ideas políticas, reli- palabra, con su valor,
gio.sas sociales que, con sus intereses, con
y
arrancando de la Refor- el sacrificio de su vida,

ma, primero, y luego, de á la grande empresa de


las teorías que los En- redimir é independizar,
ciclopedistas del siglo la Patria ;
formáronse,
XVIII y la gran Revo- decimos, los dos partidos
CECILIO ACOSTA que son en to-
políticos
lución francesa hicieron
viajar, por medio del li- dos los países civili-
bro y del periódico, del zados del orbe, como
Continente Oriental al Occidental, de Europa á Améri- una necesidad para el equilibrio de la buena^ adminis-
ca, produjeron la sustitución de la monarquía por la Re- tración púlrlica para la controversia y discusión de las
;

pública Federativa la abolición de los privilejios, de la


;
árduas cuestiones económicas, sociales, religiosas, industria-
esclavitud y de los impuestos injustos; el establecimien- les; vale decir, que se formaron el partido liberal y el con-
to de la igualdad legal la libertad de la palabra, del pensa-
;
servador; con su caudal de doctrina, de hombres, de intereses,
miento, de la prensa, de la conciencia y, por ende, la religiosa; cada uno respectivamente; y, así mismo, en persecución desús
y, en suma, todas aquellas nobles conquistas que el espíritu propósitos é ideales.
humano ha ido alcanzando, tras largos y cruentos siglos de En igual forma constituyéronse las varias escuelas litera-
lucha, sobre las preocupaciones; sobre- los privilejios; sóbrelos rias ya en el libro o en el lolle-
oratorias, que, ora en la prensa,
y
monopolios; sobre el fanatismo; sobre la soberbia de los reyes to, ya en la tribuna, han ilustrado y enriquecido el tesoro inte-
y señores, hasta* dejar sentado en el trono de la Razón, de la ’lectual de Venezuela.
Justicia y del Derecho, al ciudadano, al hombre, que no formó
Deallí, el que hayamos citado y enumerado, dividiéndo-
Dios para ser siervo del homVjre; infeliz hijo de la gleba; pobre los en grupos, los nombres de todos aquellos ilustres ciudada-
desheredado de los tesoros de la Educación, del Hogar, de la nos, que, en primer término, han brillado por la •elocuencia do
Libertad, de la Fraternidad, sino, antes bien, el igual de sus
su palabra, en la oratoria, bajo las múltiples formas que ella
semejantes, en cuanto se halla dotado délos altísimos atrilmtos
abarca.
con que la Providencia sajúentísima y la próvida naturaleza
le enriquecieron.
De allí, el que, á manera de un singular y justo homenaje
á los heroicos gvierrei’os de nuestra clásica, epopeya de Indepen-
Los discur.sos, ó mejor, arengas, pronunciados en la Asam- dencia, hayamos mencionado las arengas y proclamas de gue-

6
XXXVIII ORADORES SEGLARES— ESTUDIO SINTETICO
rra con que aquellos hom- buen nombre literario de Ve-
bres extraordinarios, no so- nezuela, no es la del aná-
lo exaltaron en el america- lisis de cada una y de to-
no el sentimiento de la Li- das las producciones del in-
bertad, que también em-
sí genio patrio de todos y ca-
;

bargaron la admiración del da uno de los caracteres y


mundo. nombres de los ilustres ciu-
Con el poder de su ver- dadanos que son honra y
bo ardiente, Miranda acalla orgullo de este suelo, sino
y vence á la traición v al la de presentar, una vez más
odio. lo repetimos, en cuadro sin-
La palabra de Bolívar tético, abstracto y general,
electriza, conmueve y arre- como dijéramos, de re-
si
bata;
tiene la elocuencia de lieve, el caudal, no escaso,
César y el fuego de Napo- y el número mu}^ exten-
león Sucre discurre como
:
so de aquellas iiroducciones
Ulises_y arrebata como Aní- y de sus autores dado que, ;

bal: Mari ño. Ribas, Páez, para lo primero, se ha me-


tienen una frase para vencer nester el trabajo, largo, la-
toda dificultad y un gesto borioso y asiduo de aU'u-
|)ara anonadar todo peligro nos anos, y la consiguien-
GERONIMO E. BLANCO bay sobra de arrogancia, pe- te producción de una obra VICENTE AMENGUAL
ro no falta de verdad, cuan- que constaría, por fuerza, de
do José Francisco Bermú- volúmenes en tanto que,
;

dez dice á sus tenientes: los españoles que nos cercan son dos lo segundo, si bien constituirá una obra meritoria y patrió-
mil y más nosotros, mil escasos ; pero ¿ no sabéis, vosotros, que
: tica,combina y condensa, perfectamente, tiempo
el de
José Francisco Bermúdez vale por mil hombres? Y así lo pro- que podemos disponer, la oportunidad del objeto, y la re-
bó el bizarro cumanés, abriéndose paso, á punta de bayoneta, futación inmediata^ de juicios apasionados, inconsultos, par-
con su escasa hueste, por en medio del ciales, y, para decirlo de una vez, antipatrió-
enemigo que en más del doble número los ticos.
cercaba de improviso.
De allí, el que hayamos destacado, como XIII
conspicuos representantes del principio con-
servador, las figuras ilustres de Gual, Toro,
Nos ha sujerido las reflexiones que
Fortique, Espinal, Morales Marcano y otros;
en anterior capítulo dejamos consigna-
el
das, la errónea idea que algunos espíritus
y cuando decimos principio conservador, ha estrechos se han formado de nuestro es-
de entenderse, que ello se refiere á todo
tado intelectual.
cuanto comprenden las varias esferas del
pensamiento humano, así en política, como No señor: pasaron, felizmente, los tiem-
en religión, como en hacienda, como en le- pos en que pudo creerse que el talento,
gislación, como en lo social. el saber, el ingenio, las letras, las artes,
De allí, el que hayamos exhibido en la poesía, las ciencias, eran [u’ivilejio de
la primera fila de combate, á los grandes unos pocos; así como
también amor-
yace,
tribunos y elocuentes oradores del partido tajada, para siempre, la época en que ha-
liberal; Á. L. Guzmán, Rendón, Ecbean- bía señores y esclavos; porque el mundo,
día, Andueza, Banavria, Urbaneja, Lander, según la gráfica expresión de Pelletan,
Level, Ariza, Ocboa,- etc., etc., los cuales marcha; porque todos los hombres tie-
combatieron y lucharon por implantar y nen derecho á aprender, á discutir, á pro-
establecer en Venezuela, la libertad absolu- ducir; porque llegaron, al fin, las eda-
ta de la prensa; la religiosa; la abolición des que lian obligado á la humanidad
completa de la esclavitud la de la pena de
;
MARCO-ANTONIO SALUZZO á reconocer, que el Supremo Hacedor
mueite; la extinción de los conventos; de cuanto existe, dotó á los hombres,
la supresión de los privilegios el estableci-
; todos, que habitan la tierra, de alma,
miento definitivo de la República Federativa; el del po- inteligencia
y pensamiento; sin conceder á estos más que á
der municipal la independencia de los altos poderes nacio-
; aquellos, ni á aquellos más que á estos; sin ¡irivilejiar á
nales la autonomía de los Estados que componen la confede-
; ninguno; por manera que, cuantos cultivan su espíritu y su
ración venezolana; los adelantos de la ciencia económica, de inteligencia, pueden producir, y producen, obras meritorias,
y
las ciencias sociales; de la administración pública; unas, admirables, otras.
y, porUilti-
mo, todas aquellas reformas que la Democracia y los nuevos
Preguntad si Franklin, ó Foulton, ó Edison, en estos
ideales han ido realizando de uno á otro extremo" de la tierra,
tiempos ó Cervantes, ó Camoens, ó Milton, en otros, nacieron
sobre los intereses y las edades que ya fueron; sobre las [ireocu- ;

en cuna nobiliaria ó recibieron de alguien, que no fuese


paciones ya muertas, de la reyedad, que [>asa de la aiástocra-
Dios, el derecho de maravillar al orbe con sus obras in-
;

mortales.
Puesmismo acaece por acá, por estas tiei'ras que ilumi-
lo
preciado tesoro que Dios concedió al hombre. na el meridional; este sol, del cual dijo Garlos Y: que
sol
De allí, el que hayamos indicado los varios representantes' en sus dominios nunca se ponía el astro rey en sus do- ;

de las diversas escuelas literarias, que en la tribuna parlamen- minios, de aquende del Atlántico, que jamás visitó, por-
taria, en la académica, en la forense, han sostenido que él prefirió morir como monje, prior de un conven-
y defendido
sus ideas; las- unas, tendentes al clasicismo; las otras, al libre to, y no como Emperador de dos mundos triste prueba :

examen ya se trate de la })olítica, ya de la religión, ya de la


;
de lo que son la grandeza del mortal v la humana va-
literatura, ya de la jioesía, ya de las ciencias sociales, ya de las nidad.
bellas artes.
De donde se infiere, que la labor atribuida á los colabora-
dores de esta obra, que bien puede llamarse: Desagravio del
POR DOMINGO SANTOS RAMOS XXXIX

XIV Así lo han practicado, desde los más apartados tiempos,


los pueblos todos de la tierra.
Los anales de nuestra vida política y parlamentaria,
La literatura griega nos conserva las arengas de Demós-
desde las célebres Asambleas Constituyentes de Angostura,
tenes, de Pericles, y de todos los grandes oradores del más culto,
Ocaña y Panamá, en tiempo de la Gran Colombia, hasta las del más artista y del más sabio de todos los pueblos.
de Venezuela, reunidas en Valencia, en el año de 1830; en
la misma ciudad, el año de 1858; en Caracas, el año de 1804; Roma, rival y sucesora de aquel pueblo Roma, la que :

luego fue soberana del mundo y llevó las artes, la poesía, las
y en esta capital, el año anterior de 1893 del mismo modo
;

que todos los Congresos Legislativos, que durante setenta y letras y la elocuencia al más alto grado de esplendor, nos
cuatro años de vida so- ha trasmitido la arre-
berana é independiente batadora elocuencia de
cuenta la República de Catón, de Bruto, de Cé-
los Estados Unidos de sar, de Cicerón, que ya

Venezuela; los Diarios en la tribuna pública,


de Debates-, el periodis- ya en el forum, ya en
mo la historia, en su- el Senado, riñeron las
;

ma, guardan el precia- batallas de la oratcnáa


do tesoro de nuestro en defensa de la justi-
parlamentarismo políti- cia, del derecho y de

co, de nuestro tribuna- la libertad,cuando aún


do, de la elocuencia pa- no había cegado la am-
tria. La prensa toda, el bición á alguno de ellos.
de nuestros tribunos po- España tiene orgu-
pulares. llo en mostrar al mun-
Las Academias y do imponderable elo-
la
Liceos nacionales con- cuencia de su tribuna
servan la riqueza de que, en los tiempos mo-
nuestra elocuencia lite- dernos, sobre todo, han
raria. elevado á excelsa cum-
Los archivos y ana- bre, Castelar y Cánovas
lesde nuestra magistra- del Castillo; Sagasta y
tura judicial, muestran Pi Margal; Moret y mu-
la alteza de miras del chos más.
tribunado forense en V e- Italia ha tenido á
nezuela. Mazzini, Cavour, Crispi
Respecto de la y tantos otros que en la
tedra sagrada, ya diji- suave música de su di-
mos, que la voz autori- vino idioma, han hecho
zada del señor Doctor admirar la tribuna de
Ezequiel María Gonzá- aquella gloriosa tierra.
lez, expresará cuán ele- Hasta la vieja Al-
vada, cuán sabia ha si- bión, ese país de la nie-
do la doctrina que de bla y del frío egoísmo,
los labios de sus princi- mantiene enhiesto y en
pales representantes ha alto el pabellón de sus
brotado en raudales de triunfos parlamentarios,
elocuencia. representados en O’Co-
nell, ó en Palmerston,
¿ Por qué tratar de
empequeñecer á la Pa- ó en Gladstone.
tria, en lo que tiene de todas, ó casi to-Y
más grande, de más no- das las naciones, conser-
ble, de más duradero la ; van, recogen é ilustran,
obra del ingenio de sus en obras de subido pre-
hijos, por el mundo ya cio y estima, el caudal de
reconocida elocuencia, de enseñan-
y procla- EDUAEDO CALCAÑO
mada ? zas y sabiduría que
¿Qué especie de jus- brota de los labios de
ticia cuál amor de la
;
sus grandes oradores, de
Patria es ese singular, mezquino sentimiento que en algunas sus grandes pensadores, de sus grandes tribunos, de sus gran-
almas germina, y así las ofusca, para hacer que amengüen des patriotas, de todos los esforzados campeones de la Democra-
la verdad, á la manera que el ciego de nacimiento negase cia y de la Libertad; de todos los que ilustran, con verbo
la luz del sol, únicamente porque la adversa suerte de ella ardiente y elocuente, las ciencias, las artes, la poesía, las le-
le privara? tras, el derecho de los pueblos esparcidos en toda la super-
ficie del mundo por el hombre habitado.
XV ¿Qué. mucho, pues, que Venezuela, cuyos hijos tienen ar-
Obra digna del ingenio patrio acometer una
sería la de diente imaginación meridional aman lo bello, lo grande y lo
;

publicación semejante al “ Libro de los oradores,” con que noble, y poseen una asombrosa facilidad de expresión, recoja
el señor Vizconde de Cormenin (limón), levantó monumento de en una obra nacional, edite y publique los brillantes discursos
perpetua gloria á la elocuencia de la moderna Francia. de sus oradores, en uno ú otro género, y haga conocer mejor del
Caudal con que formarlo, poseemos; y ¡ojalá! que la mundo á esta nación, tan combatida y tan mal juzgada, á las
Academia Nacional de la Historia, laboriosa y asidua como veces, por extraños y, lo que es aifii más sensible, por algunos
es, ó bien Gobierno de la República, iniciaran tan noble
el de sus propios hijos ?
empresa empresa que vendría á dar lustre y gloria á la Pa-
; Presentaría ello, además, la ventaja de dejar comprobados
tria, y á servir de modelo
y estímulo á las generaciones del pre- ante la historia universal, los esfuerzos, la heroicidad,
la cons-
sente y del porvenir. tancia, el ingenio, la elocuencia con que, en todo tiempo, los
XL ORADORESJSEGLARES— ESTUDIO SINTÉTICO
Incompleto, por fuerza, ha de ser este rápido trabajo, ya
que nos faltan tiempo y vagar para darle mayor amplitud, me-
jores formas y brillo tal, que pusiera, como de relieve, el tesoro
valiosísimo de nuestros grandes oradores.
Sobra de buena voluntad ponemos siempre en todo aquello
que contribuye á realzar el nombre de la Patria y por eso, á la ;

empresa acometida por muchos ilustrados compañeros, de es-


cribir un libro encaminado á mostrar á Venezuela, tal como ha
sido, tal como es, en ciencias, poesía, artes, historia, letras, ora-
toria,no hemos podido menos de contribuir con este sintético
estudio sobre los oradores seglares, que se nos encomendó.
j
Ojalá que en alguna manera contribuya á la reiviudica-

MAECO A. SILVA GANDOLPHI

venezolanos han defendido sus derechos, combatido las tiranías,


ilustrado las letras, enaltecido la Patria, luchado por la justicia
y levantado altares á la libertad.
Así mismo, serviría, como de espejo que reflejase la verdad
sobre los déspotas, y les hiciera comprender y estimar en su
verdadero valor, aquella atrevida expresión de Loustalot Los :

grandes no nos parecen tales, sino porque los demás estamos de ro-
dillas levantémonos ; ó aquella otra de Dantón, cuando excitaba
:

al pueblo á conquistar sus derechos Audacia, audacia y más


:

audacia, para pedir lo que la naturaleza os dio y el despotismo os EAMON PEEEEA


arrebata : la Libertad.

XVI
ción de la verdad á la justicia que se debe á los obreros todos,
:

Desde nuestra primera edad comprendimos la influencia que fueron y que son, del progreso intelectual, social y político
que sobre los ciudadanos y los pueblos ejerce la palabra habla- de Venezuela, para que, así la presente como las futuras gene-
da, cuando, inspirada por la creencia en Dios, por el amor de la
raciones, no nos hagan el cargo de habernos mostrado remisos
Patria, por la defensa de la Justicia y del Derecho, ó embelle-
ó cobardes, en la defensa del buen nombre de nuestrqs predece-
cida con los arreos de la Historia, de la Filosofía, de las Cien-
sores del de nosotros mismos, y del de la Patria, en suma pu-
; ;
cias, de la Literatura y de la Poética, se hace oir desde la sa-
diendo decir ála posteridad con el poeta latino
grada cátedra ó desde la tribuna profana.
Tuvimos la fortuna de presenciar los debates de nuestros Hic verum : hic justum
grandes oradores en Asambleas Constituyentes y Congresos le- Lie allí lo verdadero : he allí lo justo !
gislativos, y aun la de formar parte de alguno de estos así co-
;

mo la de haber oído repetidas veces á nuestros elocuentes pre- Caracas: 6 de junio de 1894.
dicadores, á nuestros ardientes tribunos populares, y, en suma,
á muchos de los que son honra del tribunado venezolano en
sus varias manifestaciones. NOMINA DE LOS ORADORES SEGLARES,
Así, de jóvenes, nos enamoramos de ese sublime don, por
FORMADA POR EL GENERAL MANUEL LANDAETA ROSALES
medio del cual el hombre trasmite al hombre las enseñanzas
de la Historia, las inspiraciones del talento y el progreso de las Cecilio Acosta, Elias Acosta, Raimundo Andueza, Rai-
Naciones; y pudimos estimar y valorar, hasta donde nuestra mundo Andueza Palacio, Vicente Amengual, Francisco Aran-
inteligencia lo ha permitido, la alta prez alcanzada por nues- da, José Victor Ariza, Pablo José Arocha, Napoleón S. Arteaga,
tros insignes oradores. Rafael Arvelo, Rafael Agostini, Fernando Arvelo, Antonio
Cumplimos, por tamo, no ya solamente el deber contraído Aranguren, Simón Bolívar, Angel Félix Barberil, Félix Esteban
con la Junta Directiva de la “ Asociación Venezolana de li- Bigotte, Gerónimo E. Blanco, Blas Bruzual, Claudio Bruzual
teratura, ciencias y bellas artes,” sí que tamliién un acto de Serra, Braulio Barrio.s, Francisco E. Bustamante, Nicanor Bo-
estricta justicia; un deseo de nuestra alma y, sobre todo, llena- let Peraza, Ensebio Baptista, Francisco Baptista, Mauricio Be-
mos el de concurrir, siquiera sea con nuestro humilde óbolo, al rrisbeitia, Jesús Blanco, José Vicente Boífil, Juan
desagravio del l)uen nombre de Venezuela, al restablecimiento Manuel Cagigal, Eduardo Calcaño, Juan Calcaño Ma-
de la verdad histórica, y al mejor conocimiento de nuestras le- thieu, Miguel Carmona, Fulgencio l\h? Carias, José Anto-
tras y de nuestra tribuna. nio Carrillo y Navas, Sebastian Casañas, Luis M‘l Castillo, Tri-
POR DOMINGO SANTOS RAMOS XLI

nielad Celis Avila, Pedro José Coronado, Gonzalo Cárdenas, Manrique, Pedro Manrique, Juan Antonio Muñoz Tébar, Hila-
Pedro Bennúdez Cousin, Manuel Carrasquero, Pedro M. rión Nadal, José Ramón Núñez, José M? Núñez de Cáceres, Pe-
Pebres Cordero, Manuel Cadenas Delgado, Pascual Casanova, dro Naranjo, José Gabriel Ochoa, Fernando Olavarría, Domin-
Manuel C. Correa, Juan Francisco Castillo, Rafael Cabrera go A. Olavarría, Francisco Ochoa, Bartolomé Osorio Urdaneta,
Malo, Carlos Pérez Calvo, Pedro Pérez Calvo, Agustín Chipia, Jacinto Regino Pachano, Miguel Peña, Manuel J. Pardo,
Pedro Pablo Díaz Flores, Luis M'l Díaz, Aníbal Dominici, Enrique Pérez de Velazco, Jesús M*! Portillo, Manuel Porras,
Tomás A. Domínguez, Francisco Espejo, Manuel M*} Echean- Lucio Pulido, Tomás Ignacio Potentini, Ramón Palenzuela,
día, Simón Escobar, Eduardo Espelozín, Valentín Espinal, José de Jesús Paúl, Juan Tomás Pérez, Eloy Paredes, Ga-
Valentín Espinal, hijo, Mariano Espinal, Feli])e Estoves, briel Picón Pebres, Gonzalo Picón Pebres, Manuel A. Puli-
Alejo Fortique, Poción Pebres Cordero, Julio Pebres Cor- do y Pulido, Esteban Ponte, Arbonio Pérez, Francisco A. Paúl,
dero, Ramón F. Feo, José Antonio Fernández, Manuel Fom- Felipe Fermín Paúl, Jesús M. Paúl, Ramón Perera, Juan Pietri,
bona Palacio, José Gil Fortoul, Fancisco J. Fontainés, Nicanor Manuel Machín Quintero, Angel Quintero, Pedro Quinte-
Freites, Helímenas Pinol, Pedro Gual, José Gran, Julián García, ro, Benjamín Qüenza, Francisco Quintero, Félix Quintero,
José Hemenegildo García, José Silverio González, J uan M. Gonzá- Juan G. Rojas, Ramón Ramírez, Angel D. Ramos, Domingo
lez Varóla, Ezequiel M? González, Francisco González Guinán, Santos Ramos, Estanislao Rendón, José Rafael Revenga, Ilde-
Santiago González Guinán, Jacinto Gutiérrez, Antonio Leocadio fonso Riera Aguinagalde, José M. de los Ríos, Eugenio A. Ri-
Guzmán, Antonio Guzmán Blanco, A. M. de Guruceaga, Mateo vera, Juan Pablo Rojas Paúl, José Reyes Piñal, José M‘f Rojas,
Guerra Marcano, Miguel N. Guerrero, Arístides Garbiras, Luis Pedro José Rojas, Pedro Ezequiel Rojas, Juan G. Rojas, Teófilo
F. García Reverón, José A. Gando Bustamante, José Ensebio Rodríguez, Carlos Rangel Garbiras, José M^ Riyas, José An-
Gallegos, Eloy G. González, Heriberto Gordón, Nicolás Gil, José gel Ruiz, Francisco Antonio Rísquez, Gonzalo A. Ruiz,
M? Gil, Garlos F. Grisanti, Pedro José Hernández, Alejandro Iba- Marco-Antonio Saluzzo, Luis Sanoja, Antonio M? Soteldo,
rra, Carlos F. Irwing, Ricardo Labastida, León Lameda, Tomás Miguel J. Sanz, Rafael Seijas, Jesús M‘> Sistiaga, José Fé-
Lander, Manuel Tomás Lander, José Dolores Landaeta, Andrés lix Soto, Tomás J. Sanavria, José A. Serrano, Federico
Ensebio Level, José de la Cruz Limardo, José Ignacio Lares, Pe- Salas, Marco A. Silva Gandolphi, Juan V. Silva, Laurencio Sil-
dro Vicente López Fontainés, José de las Mercedes López, David va, Pedro Sederstrong, Miguel Tejera, Santiago Terrero Atien-
López Fonseca, Miguel Machado, José M?^ Manrique, Francisco za, Carlos Tirado, Fermín Toro, Pedro J. Tortolero, Diego L. Tro-

J. Mármol, Jesús M. Medina, Cristóbal Mendoza, Cristóbal conis, Diego B? Urbaneja, Modesto Urbaneja, Diego B*1 Urba-
L. Mendoza, Juan J. Mendoza, Juan de D. Morales, Francisco neja, hijo, Manuel Clemente Urbaneja, Alejandro Urbaneja,
Michelena y Rojas, Santos Michelena, Bartolomé Milá de la Ro- Wenceslao Urrutia, José M. Unda, José M. Unda Bárbara,
ca, Ramón Isidro Montes, José Manuel Montenegro, Manuel V. José M? Vargas, Ildefonso Vásquez, José R. Villasmil,
Montenegro, Ramón Montilla Troanes, Jesús M? Morales Mar- Rafael Villavicencio, Laureano Villanueva, Guillermo Tell Vi-
cano, Jesús Muñoz Tébar, Juan Martínez, Gregorio F. Méndez, llegas, José Gregorio Villafañe, José A. Velutini, Ramón Yepes,
Pedro Monsalve, Simón Montes, Manuel Montiel Pulgar, José de Nicomedes Zuloaga, hijo, Luis Zagarzazu.
J. Montesinos, Francisco J. Mármol, Tomás Mármol, Ejúfanio
ORADORES SAGRADOS-SOMERO ESTUDIO
IPOI^ EL LOCTOE EZ¡EQ;TJIEL (3-OZTZA.LEZ

SOMERO ESTUDIO patria maestros insignes del buen decir, después que la Liber-
tad abrió amplísimos horizontes á los anhelos del entendi-
SOBRE LA
miento y pudo el buen gusto formarse con los estudios de
IMPORTANCIA QUE LA ORATORIA SAGRADA HA TENIDO EN VENEZUELA retórica y con la lectura de los grandes escritores clásicos de
los siglos XVII y XVIII, ha resonado en todas las tribunas
con acentos vibrantes, la voz fascinadora de la elocuencia,
Imposible eludir el árduo intento que acometer me exi- sirviéndole de escenario el templo, el foro, el campamento,
ge la Junta de ilustrados compatriotas cultores de las letras, las academias y sociedades patrióticas, literarias y científicas,
que por la honra de la nacional literatura han resuelto volver, cuando no ha repercutido en las plazas públicas, electrizando
exhibiendo el rico tesoro que en todos los géneros de la elo- las multitudes con los nombres mágicos de patria, libertad,
cuencia han acumulado los ingenios venezolanos, desde la fueros sociales, soberanía, para lanzarlas inflamadas de entu-
época colonial hasta la presente. siasmo á conquistar triunfales palmas en heroicas lides.
Tal empresa ha sido encomendada á gallardos justadores, Ya en el período que antecedió á nuestra gloriosa emanci-
que á esfuerzos de su ingenio han conquistado palmas y co- pación, tuvo esta región de la tierra americana nombres que
ronas. Entre ellos se me asignó puésto á mí, simple aficio- dieron con el brillo de sus talentos, páginas de oro á nuestros
nado del buen decir, por la admiración que me inspira. Rese- fastos. Basta á demostrarlo citar los de Roscio y Sauz, ilus-
ñar la importancia que la elocuencia sagrada ha tenido en tres abogados y el de José Luis Ramos, el primero de loshuma-
;

Venezuela es el encargo que á mis humildes fuerzas se ha nistas venezolanos, que eii el “Correo del Orinoco” levantaron
confiado. Ni porla notoria incompetencia, ni por la escasez monumento inmortal, después de haber ilustrado los dos pri-
de datos, meera dable rehusarlo, tauto menos cuanto en la meros el Foro con sus triunfos oratorios y el tercero con sus
oratoria sagrada, como en la forense, en la parlamentaria, producciones literarias, enaltecedoras de la causa de la indepen-
en la académica y en la tribunicia, Venezuela ha producido dencia. Ya el insigne Bello había revelado las primeras fulgu-
ingenios, de quienes con legítimo orgullo puede envanecerse, raciones de su genio, predestinado á ceñir la corona de prín-
que con majestuoso vuelo se han remontado á las alturas, á cipe de los poetas americanos, que no había de impedirle
sorprender los misterios de la belleza y respirar las auras de conquistar la de escritor modelo, por la pureza del estilo y la
la gloria. Si en la época colonial, en que tan difícil era al- profundidad y variedad délos conocimientos ya ascendía los
:

canzar ilustración literaria y científica, por las trabas que á peldaños de la gloria el sabio Cagigal, fundador de los estu-
los vuelos del espíritu oponía el régimen imperante, tuvo mi dios de las ciencias exactas en Venezuela ya el doctor José
:
XLIV ORADORES SAGRADOS — SOMERO ESTUDIO
Antonio Montenegro, el amigo de Hnm- El orador profano es un luchador
boldt, poeta snave y orador diserto, que desciende á la arena ardiente del
había fundado escuela, en la que formó combate en que se agitan intere.ses y
discípulos como los Ilustrísimos Pontí- pasiones, disputándose con encarniza-
fices Talayera y Fortique, lumbreras miento el triunfo, sin otras armas que
de la iglesia venezolana, que habrían su dialéctica, sin otros estímulos que el
brillado con luz propia en aquellos tiem- entu.siasmo por su causa y el valor que
pos heroicos del cristianismo, en que le infunden sus convicciones la con-
:

llenaban con su gloria los ámbitos del tradicción le comunica supremas ener-
mundo católico los Gerónimos, los Ba- gías, la pasión lo enardece, las oposi-
silios, los Agustines y los Crisóstomos. ciones lo exaltan y lo fortalecen, comu-
Aun perduraba en la Iglesia de Caracas nicándole arranques de audacia domi-
la fama de los sacerdotes Lindo y nadora con que confunde y anonada á
Bello, que se renovaba en los nombres sus contrarios; y tal vez con un após-
de Maya, de Suárez Aguado, de Esca- trofo obtiene una victoria decisiva. Así
lona, de Échezuría y de Pablo Antonio triunfaron Demóstenes en Atenas, Ci-
Romero. cerón en Roma, Mirabeau, titán de la
Ycon esos nombres venerandos, que elocuencia, en Francia: así la palabra
inscritos conserva en sus fastos la igle- ardiente de O’Connell, condensó todas
sia venezolana, encontramos perpetua- las quejas y protestó contra todas las
dos otros de grata recordación el de ;
opresiones de que era víctima la Irlan-
aquel primer sacerdote que de origen da herida en su creencia, en su inde-
nativo americano ciñó la sacra mitra pendencia y en sus libertades.
de Guayana, de reciente fundación, al El orador sagrado se impone con la
final del siglo último y fue también
;
autoridad, no de su pensona sino de su
el primer metropolitano de la iglesia de Caracas, el Ilus- carácter, que le confiere la misión de enseñar. No habla
trísimo señor doctor don Francisco de Ibarra, honorable por en su nombre sino en nombre de Dios y su palabra tiene
la cuna, por el saber y por las virtudes de que estuvo adorna- prestigio sobrehumano, porque no defiende intereses terre-
do. Su elogio estaba sintetizado nales, sino intereses que tienen
en el epitafio grabado sobre el se- su centro más allá del espacio y
pulcro que en el pavimento de uno del tiempo, en la eternidad, en el
de los Monasterios de Caracas en- infinito, en el cielo, en la gloria
cerraba su lengua y sus entrañas : de Dios, que cantan los cielos y
disserta lingiia ac tenerrima vis- atiuncia con sublimes armonías el
cera ; y el de aquel otro sabio pon- Universo. Su auditorio está de
tífice, Ilustrísimo señor Mohedano, hinojos en el recogimiento, ha-
segundo Obispo de Guayana, que ciendo esfuerzos para reanimar su
dejó memorias imperecederas en fe y levantar sus esperanzas el ;

sus labores apostólicas y en el crimen siente espasmos de terror,


cultivo que en el valle feraz de que despiertan el remordimiento,
Chacao implantó, del arbusto sa- y su voz resuena en el Santuario
beo, cuyo precioso fruto constituye augusto, donde en sombras de mis-
elemento principal de la riqueza terio está velada en el tabernáculo
agrícola nacional. la majestad divina. Son sus te-
Ni brilló con menor esplendor mas la grandeza de Dios, la nada
en aquel tiempo la cátedra univer- de las humanas glorias, la muerte
sitaria, en la que resonaba la elo- y el polvo de los sepulcros, la in-
cuencia de ilustres infulados. En mortalidad del alma y la santa
nuestra juventud oímos recitar al paz de la conciencia del justo, los
Ilustrísimo señor Obispo Talav'e- misterios de la religión, los secre-
ra, retazos de un discurso elocuen- tos del corazón humano, abismo
tísimo, pronunciado en una fiesta nunca bastantemente explorado,
de distribución de premios en la las excelencias de la humildad,
Universidad, real y pontificia en- las sublimes bellezas de la casti-
tonces, de Caracas, por el Dr. dad, las grandezas del perdón y
Juan Agustín de La Torre, caro- las heroicidades de la caridad. Si
reño. en sus labios la palabra divina se
MARIANO DE TALAYERA Y GAROES
Lo qi:e ha sido
elocuencia
la convierte en fulminante espada, es
civil en los días de la República, para herir los vicios, imponer hu-
ya lo ha puesto en evidencia, con mildad á los soberbios, el amor
los nombres y las obras de insignes oradores, nuestro dis- á sus semejantes al egoísta, conminar al impío, apartar de
tinguido literato General Domingo Santos Ramos, que con las sirtes del deleite al incauto adormecido en sus enervado-
su amistad me honra. Es juez competente; el estro ]ioético res halagos; es para mostrar á las conciencias espantadas el
ilumina su frente, el estilo castizo da forma á sus produc- abismo sin fondo y sin orillas de la eternidad y elevarlas del
ciones literarias, don natural en él, fue perfeccionado con temor á la esperanza y de la muerte á la vida de la inmorta-
los sabios consejos de su ilustre progenitor y con el estudio lidad, en alas de la fe, hasta las puertas eternales para mos-
de los maestros del buen decir y lo ha desplegado en escritos trarles las inefables visiones de la gloria divina.
y discursos, conquistando aplausos y renombre. Si inflamado de santa ira se acalora, se indigna y fulmi-
=i<
na anatemas contra los vicios, si asusta y aterra las concien-
He *
cias, nada puede limitar la autoridad imjionente de su pala-
Difiere la elocuencia .sagrada de todas las demás mani- bra, que se cierne sobre las miserias y flaquezas humanas,
festaciones en que la palabra convertida en verbo poderoso azotándolas almas ulceradas y punzándolas con el implacable
penetra como dardo, conmueve, persuade, convence, subyuga, aguijón de los remordimientos.
fascina y arrebata con trasportes de entusiasmo las multi- Eni})ero, para tratar tales asuntos, cuántas cualidades de-
tudes. ben realzar al orador sagrado !
Qué estudios tan profundos
POR EZEOUIEL MARIA GONZALEZ XLIX

debe hacer de los secretos del cooperado con patriótico entu-


corazón humano lleno de deva- siasmo á propagar en los pue-
neos, de aspiraciones, de ímpe- blos venezolanos, el movimien-
tus tumultuosos, de vagos de- to del 19 de abril de 1810, ge-
seos, tan continuos como sus nerador de la gran revolución de
pulsaciones Qué vastos cono- la independencia americana, los
!

cimientos ha de poseer de las tres siguieron con denodada cons-


grandezas de la Religión, de que tancia la cau.sa de la Libertad en
es oráculo su enseñanza !
todas sus peripecias de los años
Por más que su palabra se terribles del 12 al 19, de este si-
vela en la miseria humana del glo, los tres prestaron valiosísi-
ministro y se apoya en la autori- mos servicios en Iglesia, en
la
dad del carácter, sólo la hará los parlamentos, en los altos con-
fecunda y viva la gracia divina, sejos y en los campamentos de la
iluminando con sus esplendores Patria.
los esfuerzos del' ingenio y co- Si era vehemente el señor
municándole la fuerza persuasi- Méndez, ostentó hasta su muerte
va y conmovedora de la elocuen- el señor Fernández Peña, her-
cia. Fue así como conquistaron manadas en su alma, la discreción
victoria para la fe católica en los y la firmeza. Ambos rindieron
antiguos siglos los denodados hé- sus genero.sas vidas, sosteniendo
roes del Evangelio, fue a.sí como los fueros de la Iglesia. Unda,
se inmortalizaron Bourdaloue, manso y pacífico, si no comba-
Bossuet, Masillon y Flechier en tió en las campañas por la Inde-
el siglo XVII Lacordaire, Ra-
:
pendencia, la proclamó oportu-
vignan y el Padre Ventura, en na y necesaria en el discurso que
nuestro siglo; y fue a.sí que bri- en la mañana del 5 de julio de
llaron en nuestra Patria, Talave- 1811, pronunció en el seno del
ra, Méndez, Unda, Avila, P'or- Congreso constituyente.
tique. Peña, Pérez de Velasco, “No me preocupa, dijo en
Espinosa, Alegría, el dominico Ravelo, el Doctor José Ma- aquella crítica situación, mi estado, para inclinarme ciega-
nuel Rivero, el Doctor Zerpa, merideño, como Mas y Rubí; mente á favor de los reyes, ni oponerme á la felicidad de mi
el Doctor José Antonio Rincón, y el Patria, ni estoy imbuido en los pres-
Doctor Miguel A. Baralt, y el Doctor tigios y antiguallas que se quieren
Antonio José Sucre, y el Doctor José oponer contra la justicia de nuestra re-
Octaviano González, y José I. Gi- volución, que conozco y declaro.”
rón, y los Doctores Andrés María “Suscribo pues, á la independencia
Riera Aguinagalde y Perera, hijos absoluta de Venezuela.”
de Carora, y el Doctor Plaz, de Cu- De la firmeza de Méndez, enér-
maná, y Vizcaya y Espinoza (Miguel gica y razonada, sirva de muestra esta
Antonio), y Nicanor Rivero como ;
cita de la carta que en 2 de enero de
brilla todavía, manteniendo el esplen- 1831, dirigió al entonces Presidente
dor del púlpito en nuestra Iglesia, con de Venezuela, General José Antonio
la autoridad del talento y el brillo Paez :

del buen decir, el señor Doctor Juan “Mis deberes como hombre y
Bautista Castro. como ciudadano están cumplidos, ha-
Y otros vendrán en pos, que no biendo ofrecido mi obediencia á la
se han agotado las fuentes del inge- ley y á las autoridades que emanan
nio en Venezuela. Ya ensaya sere- de ella, en todo lo que esta ley y
no vuelo un joven, talentoso levita, estas autoridades, no violen la ley pri-
el Doctor Borges. Nos empuja una mera del Univer.so creado; á saber:
generación, ávida de saber, que más amar, obedecer y adorar á su creador.
feliz que la nuestra, que ha vivido La Iglesia y su divino fundador, me
convulsa en las agitaciones de la at- han enseñado cuando es que esta ley
mósfera tempestuosa que la ha ro- originaria y sobrenatural es violada
deado, encuentra pasto para su inteli- y cual es la firmeza que como Obispo,
gencia en Bibliotecas y Liceos y ho- debo oponer á las maquinaciones de
rizontes abiertos en qué brillar, y en la impiedad é irreligión. Toda con-
los cuales la ciencia moderna avanza sideración, todo respeto, toda pruden-
disputadora, provocando nuevas lu- cia, que no sea sino humana, me está
chas á los dogmas evangélicos. La DOMINGO QUINTERO absolutamente prohibida y la misma
verdad católica, que infundió heroís- vida es el íuenor sacrificio que debo
mo á sus mártires, inspirará fuerza ofrecer, antes de concurrir de cual-
incontrastable á sus confesores. quier modo, ¿qué digo?, antes que
Probemos demostrar que en Oratoria Sagrada, Venezuela callar siquiera, al ver amenazadas y en peligro, la religión
ha tenido representación que la enaltece, como la ha tenido, y la iglesia.”
brillante, en los demás géneros de elocuencia. Austero en sus costumbres, afable en su trato, varón de
>!<
doctrina y de fe pura, que expuso en sus sermones y en si:s car-
* * tas pastorales y en su enseñanza, fue el Ilustrísimo señor Doc-
Tres sacerdotes de alta talla por su inteligencia y sus tor Ignacio Fernández Peña, cuarto Arzobispo de Caracas.
virtudes, tuvieron asiento en el primer Congreso constituyen- Como su predecesor, defendió hasta rendir por ellas la vida,
te de Venezuela; los Doctores Ramón Ignacio Méndez, Igna- las prerrogativas disciplinarias de la Iglesia. De él puede
cio Fernández Peña, más tarde, uno en pos del otro. Arzo- decirse como del heroico Macabeo GVa decessit^ universce
:

bispos de Caracas, y el Doctor José Vicente Unda, Obispo genti metnoriammoríii^ succ ad exemplum virtutis et fortitii-
de Mérida. Los tres po.seían vasta instrucción, los tres habían dinis dereliníjtiens.

7
L ORADORES SAGRADOS— SOMERO ESTUDIO
Una majestuosa figura emoción al auditorio, y es-
aparece, iluminando con res- to con tal naturalidad, que
plandores de astro la Iglesia no interrumpía jamás el hi-
venezolana, en los mismos lo de su narración.”
dias en que la regía como “Servíanle de comple-
Pastor, el Ilustrísimo señor mento á estas bellas cuali-
Doctor José Ce-
Méndez, el dades, la pureza y armonía
cilio Avila, de cuyos labios de su prosa.”
fluía en el pulpito, en los Presentemos algunos
Congresos, en la enseñanza rasgos del sublime orador.
universitaria y en sus escri- Así pinta los gloriosos
tos la sabiduría, en rasgos triunfos del Príncipe de los
de conmovedora elocuencia. apóstoles en Roma, en el
Su vida fue ejercicio cons- sermón que en 1832 predicó
tante de la palabra que vi- en la S. I. M. de Caracas,
vifica y de la virtud que in- en su reciente regreso de
funde admiración. Su nom- la expatriación que sufrió
bre constituye su elogio. en 1830 el episcopado vene-
Pero ninguuo entre los zolano.
oradores sagrados de Co-

Pero un teatro más

lombia y Venezuela, desple- grande le llama. Es nece-


juAN B. CASTRO sario establecer en Roma el Ladislao amitbsaeove
g5 niayor vuelo en alas de
la elocuencia que el Ilustrí- reino de la Cruz, y la ca-
simo señor Obispo Mariano pital del mundo idólatra só-
de Talavera, á quien mi gratitud consagra en estas líneas lo espera á su vencedor para venir á ser la capital del
homenaje de respetuosa admiración. El terminó la obra de mundo cristiano. Un pueblo de fieles derrama lágri-
mi educación, que inició el venerable Arzobispo Fernández mas por su partida: Pedro le mira, le consuela, le tras-
Peña. El señor Talavera fue mite su espíritu con el de Je-
el gran orador sagrado de Co- sucristo 5^ se embarca para nue-
lombia. vas conquistas. Mares impla-
El sintió infiamarse su al- cables, someted vuestras olas;
ma con las inspiraciones de la vientos impetuosos, moderad
Libertad, cuando la Libertad vuestro furor; respetad un ba-
era la voz de la Patria, protes- jel que lleva los intereses del
tando contra tres siglos de ser- cielo y el destino de la tie-
vidumbre, que se alzaba á la rra! Pedro llega, la Italia re-
faz del mundo reclamando in- cibe á su conquistador, ¿ pero
dependencia aquella voz en qué estado ? Pobre, débil,
; y
conmovió su corazón y lo lan- sin otras armas que la Cruz,
zó denodado á las luchas que sin otros ornamentos que sus
era necesario acometer, para con- humildes vestiduras, sin otra
quistar los fueros de nación in- esperanza que la muerte. ¡Oh
dependiente. Roma! que diferencia de la
La emigración, el cautive- entrada de Pedro en tus mu-
rio, las persecuciones, las cár- ros á la de tus antiguos triun-
celes y las amenazas de pros- fadores! Entonces eran capi-
cripción no le hicieron desmen- tanes famosos coronados de
tir la profesión de sus princi- laureles; ahora es un Pontí-
pios, ni quebrantar su firmeza, fice perseguido, escapado por
que conservó íntegra hasta la un milagro de las cadenas de
edad en que las blancas canas Jerusalén. Entonces tus so-
cubrieron su cabeza venerable. berbios guerreros conducidos
Pero no es al gran patrio- en un carro de victoria, lle-
ta, esal gran orador al que vaban los reyes encadenados,
quiero en este estudio presen- los pueblos sometidos, las na-

tar en su singular grandeza. ciones tributarias, lisongeando


JOSE ANTONIO MOHEDANO
El retrato que de él hace la vanidad de una República
su biógrafo, el Doctor Francisco ambiciosa, por el espectáculo
Javier Mármol, otra gloria de de la humillación de los tro-
las letras venezolanas, nos hace recordar á San Pablo. nos: ahora un hombre desconocido, solo, rodeado de una
“Apesar de su estatura pequeña, él la engrandecía sobre plebe tumultuosa, es el vencedor que Dios prepara á
la cátedra: su semblante se inmutaba profundamente: era un Roma vencedora y triunfante. Ella ignora, dice San León,
hombre distinto.” que Pedro va á ser el autor de su exaltación. Los héroes de
“Su voz daba fácil y espontáneamente todas las modu- esta activa República subían con pompa al Capitolio y se
laciones que svi asunto requería.” presentaban en el templo con un aparato de grandeza digno
“ En los pasajes graves era solemne y majestuosa, como de la majestad de los Dioses, el apóstol de una ley santa
delicada y tierna en los sentimentales; y todo sin violentas aparece bajo las exterioridades de la humillación. Dado
transiciones.
” algún tiempo en espectáculo á un pueblo sediento de sangre,
“Era felicísimo en los apóstrofos que en él producían se le ocultará á su vista para ofrecerlo después en medio
la ilusión de aparecer como exclamaciones súbitas nacidas de los suplicios. Se le mirará como insensato, se le tratará
del momento.” como sedicioso, se le castigará como criminal, y es de es-
“ Pero sobre todo, y este era el gran resorte de su ta manera que él sabrá vencer. El morirá y por su muerte
poder oratorio, era imposible que llegase á una parte de se establecerá el imperio déla religión.”
su discurso, interesante al corazón bajo cualquier aspecto, Ese era el predicador á quien el eminente literato Juan
sin conmoverse hasta el enternecimiento sin comunicar
y su Vicente González, en un escrito sobre oratoria sagrada, llamó
POR EZEQUIEL MARIA GONZALEZ LI

el orador sagrado de Colombia, era él, añade, “de cuantos ciñó á su frente aureola de confesor y mártir, el Ilustrísimo
había escuchado, quien más lo había acercado al tipo de la señor Manuel José Mosquera, exclamaba:
verdadera elocuencia.” “Una lección más, amados hermanos míos, una lección
El rasgo que de él hemos citado lo revela, como cual- más sobre la vanidad de las grandezas humanas, lo transito-

MONSEÑOR NARCISO COLE Y PRAT


Segundo Arzobispo de Venezuela

quiera otro que al acaso hubiésemos tomado de sus grandes rio de las terrenales glorias y la rapidez con que pasan las fi-
sermones de Patria; de sus pláticas morales, en que si no guras de este mundo. Ayer no más admirábamos la felici-
arrebataba con los vuelos de su imaginación, daba á sus dad del varón ilustre, cuya memoria nos ocupa tristemente en
discursos tono de naturalidad y sencillez accesibles á todas este día: ayer no más, le veíamos rodeado de todo el brillo
las inteligencias, que conmovían, enseñaban y modificaban que dan el nacimiento, la fortuna, la ciencia, las altas digni-
las costumbres, prodigando en ellas su espíritu apostólico. dades, sorprendido él mismo de su propia dicha. Y hoy ya
No tuvo tanto vuelo la elocuencia del señor Fortique, le vemos perseguido, desterrado y enfermo, rendirse al peso
su continuador en la Sede guayanesa; no obstante, era elo- de tantos infortunios y expirar por último en una tierra ex-
cuente su dicción, era afable y cultísimo su trato y conocía traña, lejos de su amada grey, sin el consuelo de dirigirle las

el lenguaje de los clásicos, que en sus escritos reproducía últimas palabras de su amor y darle su postrera bendición.
con galana dicción. Oigámosle cuando, fijas sus miradas an- “ Profundidades adorables de la divina sabiduría, que
i

te el túmulo que bajo la bóveda del Santuario metropoli- rige los destinos de la humanidad y donde no le es dado al
tano de Caracas, se había erigido para ofrendar obsequio fu- hombre penetrar Pero en que se descubre el designio de
!

neral á la memoria de aquel gran Arzobispo de Bogotá, que instruirnos sobre la necesaria dependencia de Dios en que
LII ORADORES SAGRADOS— SOMERO ESTUDIO
vivimos, el do- Dr. Juan Bau-
minio soberano tista Castro, cu-
que tiene en las yas dotes de ora-
criaturas, su ex- dor preexcelen-
celsa grandeza te confirman su

y nuestra nada, oración fúnebre


y más que todo, en las exequias
sobi'e la iiicer- de Pío IX, su
tidumbre del panegírico en el
tiempo de nues- Centenario de
tra peregrina- Santa Teresa de
ción sobre la tie- Jesiisy su dis-
rra. Pero si esa curso de entrada
tumba es el sím- á la Academia
bolo de la que Venezolana Co-
contiene las hu- rrespondiente
mildes cenizas de la Real Espa-
del Prelado ilus- ñola.
tre que llora- Una última
mos; si nos está pincelada para
anunciando la terminar las de
miseria del hom- esta reseña tra-
bre y el triunfo zada con fuga-
de la muerte ;
ces recuerdos,
también
ella es como la memo-
á mis ojos un ria los ha ido
monumento de produciendo.
honor y de glo- En quere-
ella GREGORIO SEIJAS
ria en que me mos representar
parece ver escri- la figura vene-
” rable de un sacerdote que puso especial estudio en ve-
tas estas dos palabras de la Fe Cielo, Inmortalidad.
:

Numerosa es la pléyade de oradores sagrados que ha lar sus merecimientos y sus talentos oratorios y sus vir-
brillado en el cielo de la tudes eximias, en el san-
Iglesia venezolana. tuario de una modestia sin-
Cuánto sentimos no po- gular. Me refiero al canó-
der hacer de cada uno de nigo don Gregorio Seijas,
ellos específica mención; cuán- que cuantas veces ocupó la
tos nombres escapan á nues- cátedra sagrada, fue para de-
tra memoria, desde los de Uro- rramar en el estilo de los
sa y Moreno, hasta los de Ale- grandes modelos, luz en la
gría, Macario Yepes y Ral- inteligencia, consuelos en las
diris los de Barroeta y Ra- almas y confianza en las
;

fael María Al varado los de divinas misericordias. Vivió


;

los Ilustrísimos Arzobispos para la iglesia y formó con


José Antonio Ponte, discípu- su protección y sus consejos,
lo de Fortique y como él eru- sacerdotes que fueron lum-
ditísimo el Obispo de Bar- breras del santuario, como
;

quisimeto, Dr. Víctor José aquel malogrado suaví.simo


Diez y aquel de Guayaua de Obispo de Guaj'ana y aquel
dulce decir, tan temprana- otro, respetabilísimo Hipólito
mente malogrado para las le- Alexandre, de virtudes ejem-
trasy el apostolado, Manuel
plares y en su hogar de-
;

Felipe Rodríguez jó fragancia de inocencia


;y el pri-
mer Obispo de la Iglesia ca- angelical Rafael Rojas, que
labocense, el diserto Dr. Sa- nos parecía reencarnación
lustiano Crespo, mi amigo, de San Luis Gonzaga, co-
como hermano y el Dr. Rie-
;
mo él muerto eii florida ju-

ra Aguinagalde, también en- ventud, cuando apenas ha-


trañablemente caro á mi co- bía pisado las gradas del al-
razón, y el Dr. Amitesarove, tar.

cuya voz aún parece vibrar Humilde ensayo éste, es-


en las bóvedas sagradas, ta- crito sin pretensiones, abre
lento luminoso y })alabra de camino á estudios más for-
grandiosa resonancia y Es-
; males de la importancia, que
pinosa, Miguel Antonio, al- nadie revocará á duda, ha
ma apasionada de la verdad tenido la oratoria sagrada
católica, que difundió en el en Venezuela.
púlpito y defendió con dia- NICANOR Rm:RO
léctica contundente en la Así imperfecto, me atre-
prensa periódica.; y cien más vo á ofrendarlo como débil
que á la memoria escapan, testimonio de mi respeto á
hasta el Dr. Arteaga, en quien el esfuerzo intelectual su- la Academia Nacional de la Historia.
pera á la deficiencia de la voz, y el que en el piilpito
sagrado y en la prensa religiosa y en el sillón acadé-
mico, brilla por el talento y domina por la palabra.
POR EZEQUIEL MARIA GONZALEZ LUI

ORADORES SAGRADOS NOTABLES


ISr01SZtI3NT-A. el OE3SrERA.L IS^AnSTUEL LA.NIDA.ET A. EOSA-LES
Pro. Doctor José IManuel Alegría, Rafael María Alva- José Mas y Rubí, José Manuel Mendoza, limo. Doctor Ra-
rado, Aguedo F. Alvarado, limo. Doctor José Manuel Arro- món I.Méndez, Pros. Doctores Fernando Antonio de Me-
yo, Pros. Doctores Juan Francisco Avis, Leandro Ariste- riño, José Martiarena, Pedro Moratti, Fray Nicolás de Odena;
guieta, Antonio Patricio Alcalá, Francisco M. Arrais, José Pros Doctores Eduardo Olaechea, Rafael M? Osuna, José
Cecilio Avila, Ladislao Ainitesarove, Ricardo Arteaga, Fer- Plaz, José María Pérez Limardo, José Antonio Pérez de
nando Barreto, José I. Bereciartu, Diego Bolínos, Miguel An- Velazco, José Patricio Quintero, Fray Tomás Riera, José
tonio Baralt, José María Barroeta, José María Bobadilla, María Raldiris, Andrés M. Riera Aguinagalde, Andrés Rie-
Andrés A. Callejón, limo. Doctor José Salustiano Crespo, ra Montesdeoca, José Antonio Rincón, José Manuel Rive-
Pros. Doctores José Lorenzo Castro, José Cortés Madariaga, ro, Nicanor Rivero, limo. Doctor Manuel F. Rodríguez,
Juan Pablo Cabrales, Juan Bautista Castro, Martín de la Pro. Doctor José V. Ramírez, Juan Crisóstomo Rodríguez,
Cova, Liborio Colmenares, limo. Doctor Víctor José Diez, José Antonio Ramos Martínez, Antonio José de Sucre, limo.
Pro. Doctor Pascual Del Pueyo, José Alberto Espinosa, Mi- Doctor Felipe N. Sandua, Pro. Gregorio Seijas, canónigo
guel A. Espinosa, Alejandro Echezuría, José Félix Espi- honorario, Pro. Doctor Juan Agustín de la Torre, limo.
nosa, Cayetano Esteller, limo. Doctor Mariano Fernández Doctor Mariano Talavera y Garcés, Fray Arcángel de Tarra-
Fortique, Pros. Doctores Isidro Girón, Víctor González, Oc- gona, Pros. Doctores Emiliano Torres, Juan José Tovar,
taviano González, Maximiano Hurtado, limo. Doctor Fran- Fernando Tamayo, Pro. Doctor José María Urdaneta, Pro.
cisco de Ibarra, Ramón Lovera, Pro. Doctor Pedro León Doctor Daniel Vizcaya, Pro. Doctor Juan Pablo Wonsiedler,
León, Fray Marcelo Laguna, Pro. Doctor Luis María Lu- Pro. Doctor José Macario Yepes, Pro. -Doctor Tomás Zerpa.
zardo, limo. Doctor José Antono Mohedano, Pros. Doctores
REVISTA DE AUTORES DIDACTICOS E INSTITUTORES
1=01?, Mi^nsrE,iC2,’crE

PEDRO MAlíRIQUE

ONDEROSA deuda de gratitud pesa sobre nosotros por nes tenemos que hacer historia; por tanto, por más que nos
la honra que nos discierne la Junta Directiva de la tornemos sepultureros y exhumadores de oficio, alcanzaremos
'''‘Asociación Venezolana de Literatura, Ciencias y no hacer una revista, sino algo así como esos planos geográfi-
Bellas Artes" -pava hacer la reseña general de los Profeso-
,
cos que los niños llaman mapas-ciegos y en los cuales se de-
res, Institutores y Educacionistas, que desde los orígenes de terminan, sólo relativamente, por la práctica y tesonera repe-
la República, se han echado á cuestas el pesado fardo de la tición del profesor, la posición de ciudades, ríos, montañas,
enseñanza nacional. etc., etc; y tanto así lo creemos, que para no callar el nombre
Difícil, muy difícil, si no irrealizable tarea, es la que nos de ninguno y para hacer justicia merecida á todos, aquí con-
corresponde, si se tiene en cuenta la dificultad de las comuni- cluiríamos con una frase sintética, con el argumento magis-
caciones, la ausencia casi absoluta de archivos, la apatía del tral, con el golpe de gracia para vencer, dominar
y abatir á
carácter nacional, la oscuridad impuesta por la injusticia de los los ateos— no creéis en Dios, ni en su obra, ni en sus infini-
hombres y aceptada cristianamente por los humildes sacerdo- tos atributos, sabiduría, justicia, misericordia, etc., etc., mi-
tes del augusto é imprescindible ministerio de la enseñanza. rad arriba, abajo, á derecha, á izquierda, mirad en derredor !

Hemos leído alguna historia particular y general vidas


;
Esa bóveda azul, esa trasparencia de la atmósfera, esos
de hombres ilustres, no ilustres é inútiles y hasta dañinos ;
astros radiantes, ese cúmulo de rutilantes estrellas, ese sol,
biograíías de artistas, arquitectos, pintores, escultores ;
de ese mar, ese infinito de grandezas y ese otro infinito de peque-
mujeres bellas en lo físico y ascosas en lo moral hemos, en-
;
ñeces más admirable aún que el otro ¿ lo hizo un hombre, lo
fin, leído algo de todo ;
pero, con dolor lo decimos, en nuestras —
hizo la casualidad, lo hizo la inerte materia? Nó alguien
manos no ha caído un libro que ensalce, que honre, que esti- más sabio, muchísimo más sabio, sapientísimo, poderoso, muy
mule siquiera ese tipo especial, ese carácter sobrio, modesto, poderoso, mucho, muchísimo más sabio y poderoso es su au-
sufrido, ese mártir en fin, que se llama Maestro de Escuela. tor, su creador, su eterno ordenador !

Y sin embargo ¿ dónde, en qué época, en qué país, sea Pues bien, subid al Himalaya, más aun, elevaos hasta la
cual fuere su civilización, no se le tiene? “El nombre, ha luna, mirad hacia abajo, abarcad con una mirada todo el glo-
dicho un poeta español, es un clavo, una alca)^ata, una ar- bo, contemplad el campo cultivado, las ciudades, el mar po-
golla de la cual cuelga el que lo lleva” y todos tienen su blado, la materia en vertiginosa marcha, el alambre hablan-

nombre para el mundo y para la posteridad. Eos Instituto- do, la luz pintando, la industria creciendo, el hombre más
res no lo tienen ni para sus contemporáneos, ni para la his- —
hombre y contestad ¿ quién hizo todo eso? La casualidad
toria ellos no son conocidos como persona social, sino como
; — —
nó el maestro de escuela sí, él que encontró tinieblas por
una especie, por decir así, zoológica, todos con un solo nom- doquiera y sin más linterna que la cartilla, ha formado un
— —
bre maestro de escuela y algunos hay que para más de- foco de luz tan esplendoroso, tan útil para la familia humana,
primirlos, le quitan la preposición, quizás por lo que huele á como el sol, obra admirable de Dios, para la naturaleza toda.
grandeza y dicen simplemente máestro-escuela. No una revista sino un voluminoso diccionario, quisiéra-
Y es de esta especie, de estos seres innominati, de quie- mos poder hacer si allegáramos los datos, para sacar del ol-
LVI REVISTA DE AUTORES DIDACTICOS E INSTITUTORES

vido desde la remota anti- señor José Ignacio Paz Cas-


güedad hasta nosotros, el tillo, que fundaron poco des-
/- nombre de todos y cada nno pués, respectivamente. La
de esos que tan humilde, Independencia y La Paz^ que
tan caritativa, tan cristia- tantas notabilidades por su
namente, se han contentado talento,' su ciencia y su mo-
en el mundo con inscribir ralidad pública y pi'ivada,
su nombre en el gran mar- produjeron; á los señores Isi-
tirologio de los institutores. dro Espinosa, Manuel A. Ca-
Pero ya que trabajo tan ri'eño y Tomás Victor Ber-
árduo no está á nuestro al- múdez, director y fundador
cance, reseñemos, muy á la éste, del Colegio «Caracas))
lijera, los nombres de aque- á los Doctores Juan José
llos que más destacados en Agiierrevere y Juan José
nuestro país, son los verda- Mendoza, fundadores y di-
deros propulsores del capi- rectores del Colegio «Ros-
tal, chico ó grande, de civi- cio)); á Juan Vicente Gonzá-
lización que poseemos. lez y su hijo Jorge Gonzá-
Recordemos, en primer lez Rodil; á los Doctores
\
'•V \’

i>v término, á aquel señor Si- Ramón Isidro Montes y Ma-


món Rodríguez, Maestro de nuel María Urbaneja, fun-
AMENODOEO UEDANETA JUAN JOSE AGUEEEEVEEE
nuestro Libertador, tan bien dadores y directores del Co-
juzgado y estimado por éste legio «Santo Tomás»; al Doc-
en su correspondencia fami- tor C. Arvelo, hijo; Pedro
liar; Don Martín Soto, español, que en Barinas, en las pos- Pablo Fontes, quien por su simple carácter de letra [si no por
trimerías de la colonia y en las alboradas de este siglo, 64 años de profesión], trasmitido á millares y millares de dis-
fundó una escuela, en la cual se educaron con el General cípulos, es digno de una estatua, más que muchos que ya la
José I. Pulido, padre, todos aquellos hombres fuertes por tienen, por des-servicios prestados á la Patria, estimulan-
su inteligencia, por su valor y por su acendrado patriotismo, do las bastardas pasiones de los partidos políticos; al Doctor Pé-
que pusieron con sus pechos el pri- rez Calvo y al Doctor Jesús Muñoz
mer muro, en que vino á estrellarse Tébar y al Reverendo señor Doctor
la pujanza de los descendientes de José Antonio Ponte; Lisandro Pom-
nuestros conquistadores. pa, que fundó y regentó por luen-
Don Vicente Méndez, que re- gos años una escuela particidar en
gentó la primera escuela fundada esta ciudad, y el respetable Bruno
y pagada por la Municipalidad de María González, que hace cuarenta
Caracas. años es institutor y quien apesar de
El Libertador presidió, (i) ya la crueldad de la suerte, con su
en el ocaso de su existencia, un acto cuerpo mutilado por la sierra del
de distribución de premios en este cirujano, con medio cuerpo sola-
plantel, condecoró con medalla es- mente (3), aparece todavía en la
pecial al más digno de sus alum- empolvada silla de s\i escuela co-
nos, y para todos tuvo una pala- mo el retrato de la eterna Miner-
bra de aliento y una caricia de pa- va, y como protesta elocuente con-
dre. y la injusticia,
tra la indiferencia
Fray Ildefonso Aguinagalde, el de quienes debieron enaltecerle pa-
gran latinista de aquellos tiempos, ra estímulo de sus sucesores y para
á quien conocimos en su respetable modelo acabado de constancia, de
ancianidad; al Dr. Ramón Perera voluntad, de virtud y de sobrena-
(Barqnisimeto), yalDr. Ejidio Mon- tural heroísmo; Doctor Agustín Ave-
tesinos, fundador del Colegio «Con- ledo, fundador y director del Cole-
cordia)); el Presbítero Df. José Ma- gio “Santa María,” sabio y filántro-
cario Yepes y el Reverendo Dr. po, que no tendrá imitadores; al Doc-
Domingo Quintero, Canónigo y tor Angel Rivas Baldwin y Doc-
Deán de nuestra Catedral y Prela- tor Gerónimo E. Blanco; al Doc-
do Domésticode si: Santidad Pío IX; tor Adolfo Frydensberg, fundador
Dr. José Alberto Espinosa, Dr. Ale- del Colegio «Venezuela»; al Doctor
jandro Ibarra, catedrático de Físi- PEDED PABLO PONTES Guillermo Tell Villegas, fundador
ca en nuestra I. U. C. y en los del Colegio «Villegas»; á Eduar-
Colegios particulares de esta ciu- do Castro, que lucubró y escri-
dad, Doctor José Antonio Rodríguez, Doctor Nicanor Bor- bió miicho antes de 1870 las bases de nuestra ley vi-
ges. Doctor José Manuel García, ambos abogados y ambos gente de Instriicción Pública; al Doctor José F. Frías; á
rectores del citado instituto. Presbítero Doctor Montenegro los Doctores Miguel Páez Pumar, Jesús María Sifontes,
y Doctor Elias Rodríguez, el anciano-joven, honra de esta Miguel Villavicencio, Antonio José Villegas y Cruz Guitián,
sociedad, como hombre, como ciudadano y como sabio; al actuales directores de los principales institutos de educa-
Maestro Acevedo (Doctor Rafael (2), el precursor de las cien- ción qi:e cuenta la capital; á los señores Henry Wyrell y
cias matemáticas en Venezuela, y luégo, de Octubre de 1830 Carlos Zapp, ambos alemanes, y el cual [Zapp], desde muy
en adelante, co-director, con el inolvidable Juan Manuel Ca- joven, fundó un Colegio; y hoy, ya anciano, con familia ve-
jigal, de la Academia, simiente fecunda, origen de la actual nezolana, ostenta en si: cana cabeza los merecimientos de
pléyade de Ingenieros que poseemos; al Presbítero Doctor José sus relevantes virtudes; al Doctor Miguel Machado, funda-
Vicente Unda, decano fundador del primer Colegio federal dor de un Colegio bastante acreditado, y al Doctor Rafael
(Guanare, 1832); al señor Feliciano Montenegro y Colón y al Echeznría, director del “Colegio Avila.” Muerto éste
prematuramente, le sucedió el entonces Bachiller Teófilo
[ij vSinial lio recordamos, el año de 1827.
[2] Padre del Doctor P'eliciaiio Acevedo. [3] Hace más de 15 años que sufrió la amputación de ambas piernas.
POR PEDRO MANRIQUE LUI

Rodrfo^uez [3], y en su época se refundieron ambos institu- para oficiar desde los primeros años de la República en los
tos y el “ Colegio Avila ” continuó bajo la dirección de Ma- altares, que
ellas saturaron con el exquisito y delicado
chado y el señor Emiliano Freire; Miguel Toro, Doctor perfume de sus sublimes virtudes, del Templo de Miner-
Juan P. Wohnsiedler, [Barquisimeto], Mariano Blanco, Jesús va? ¿Qué hogar tiene Caracas formado en los últimos
María Páez y Bernardo Baute, [Rio Chico], todos inteligen- cincuenta años, que no esté cubierto bajo la egida de alguno
tes, todos esforzados colaboradores de nuestra civilización, délos ángeles que ellas vivificaron con su cariño, educaron
y el Doctor Demetrio Aguerrevere, quien pudiendo gozar con su constancia é ilustraron con la sabiduría de sus máxi-
tranquilo de las dulzuras de su hogar, por amor á las letras, mas ?
por propia inclinación, cruza á diario las calles de la ciudad, Y de sus sucesoras, la señorita Antonia Esteller, heroina
para sostener mejor, para despertar en nuestra inteligente incansable, actual Directora de la primera Escuela Normal de
juventud el fervor al estudio del latín y del griego, tan mujeres, que hoy tiene la República de las señoras Dolores Gon-
:

decaído hoy entre nosotros; á Norberto José de Franchi, men- zález de Ibarra y Carolina Conde, las señoritas Amitesarove,
tor durante treinta años de toda la juventud de La Guaira; á tan virtuosas, tan abnegadas, tan patriotas las señoritas Tere.sa
:

Inés María Marcano, bajo cuya acertada dirección bebieron Eduardo, las Chitty, las niñas Limardo (Mercedes y Luisa),
en igual período en el mismo puerto, néctar de virtudes, quienes educadas en Europa, lo mismo hablan la lengua de
todas ó casi todas las matronas- Cervantes que saborean y ense-
modelo de aquella escogida socie- ñan la de Racine y Victor Hugo;
dad; á José Eladio Ruiz [hoy las señoritas González Guinán y
Presbítero y Doctor], quien fundó Carolina Thesdoríi de Vidal, Elo-
la primera escuela respetable de dia Pérez, Octavia B. de Coking
la aldea en que vimos la luz pri- , .
'•'aSí '
;• 1 y su virtuosa é ilustrada hija,
mera [4]; á Juan José I. Rodrí- Amelia Micaela O. de Baute, (Río
guez, fundador de “La Frater- Chico), y Virginia Lange de Ro-
nidad,” en La Guaira; al Doctor dríguez y las niñas Matilde y Lui-
Juan de la Cruz Carreño, por su sa Amitesarove y Avelina Dami-
carácter, yankee, nacido en Ca- rón, que son los precursores, V an-
racas, filólogo aventajado; al Doc- gellica farfalla^ que anuncia con
tor José Maria Núñez Cáceres, sus revoloteos la alborada de nues-
lingüista, orador y poeta, que por tra práctica civilización, ellas, que
vivir siempre en el Olimpo con niñas todavía, depuestas preocu-
las Musas y los Dioses de sus paciones ridiculas, van regando
ideales, se ha olvidado que es por todo el territorio nacional, co-
hombre, no ha estudiado la prác- mo el eterno sembrador, el polen
tica de la vida y por ende no ha fecundante de su saber y de sus
podido grangearse, sino por po- cristianas virtudes; ellas, quienes
cos amigos, toda la estimación han comprendido que el trabajo
que su talento, su erudición y su las indepeudiza, las dignifica y
laboriosidad merecen; ájosé l\Ia- las redime (á todo su sexo), de la
ría Martel, que por su carácter miseria y del vicio, y ellas las
y su constancia se ha hecho, lle- que con su último beso de amor
vando cuentas mercantiles y en en la eterna despedida del mori-
el mismo escritorio, escritor aven- bundo esposo, le dejarán morir
tajado, naturalista ya conocido y tranquilo, porque su trabajo ga-
citado allende el Atlántico; al se- rantizará á sus hijos, pedazos de
ñor Ramón Estudillo, [Píritu], á su alma, frutos puros de su legí-
Martínez Mata, (Carúpano), que timo cariño, que no tendrán que
hace treinta y cinco ó cuarenta ir de puerta en puerta á recibir la
años han monopolizado, cada uno JUAN JOSE MENDOZA
limosna amarga y nauseabunda
en su localidad, esta nobilísima que les ofrezca la mano sucia,
industria; á los señores Doctor ascosa, del infame seductor ó del
Luis Espelozín, Rafael Hermoso, (Coro), Eduardo Ochoa, explotador criminal de la renta pública.
Antonio Bello, Doctores Luis Felipe Castillo, (Mérida), Y llegados aquí, ¿podremos silenciar el nombre de un
Rafael Villavicencio, Luis María Díaz, Pedro Sederstrong varón, único entre nosotros, que después de vida honorabilí-
y Andrés Bello, inteligencia múltiple, poeta eximio, filó- sima, dechado de laboriosidad, de economía y de piadosas ac-
logo consumado, pensador profundo, astrónomo, juriscon- ciones, lega al morir B. 400.000 para fundar y sostener un
sulto, Mecenas de la juventud chilena Colegio de señoritas pobres que,. aunque tísico^ vive todavía
y escritor erudito,
cuyo nombre es timbre de honor y de gloria para Vene- después de medio siglo, inmortalizando y trasmitiendo á la
zuela, su patria, y para todos los pueblos de medio conti- posteridad su respetable y respetado nombre; “Chaves”?
nente; á tantos y tantos, en fin que por su saber, su mo- Nos honramos recordándolo y destacándolo ante tantos
destia, su constancia, su laboriosidad, sus virtudes públicas poderosos que podemos enumerar, para estimular á alguno á
y privadas, sirven y han servido este augusto sacerdocio, á imitarlo ó superarlo, ó siquiera para que al suyo asocie su
quienes nosotros, indignos, pero fervorosos imitadores suyos, nombre, salvando los restos de su obra, ya en vísperas de pe-
rendimos homenaje de cariño, de admiración
y de respeto.
Y ¿que decir de la señora viuda de Lozano, el antiguo

recer los B. 3. 000 de renta mensual asegurada que el filán-

maestro de Capilla de la Catedral, la cual regentó la primera



tropo dejó, están reducidos á B. 348 el capital, el capital !....
El, el filántropo Chaves y su Colegio, se abrigan, se cu-
escuela de niñas fundada por el Municipio de Caracas; de bren de intemperie en un escombro y en él, como las Ves-
la
la señora Mercedes Meneses
y Estanislaa Gutiérrez, Direc- tales antiguas y como los últimos guardianes de su excelsa
tora de la primera escuela mixta que aquí conocimos; de la grandeza, la señora Amalia Amitesarove de Landáez y sus
señora Concepción Miyares deSmith; délas señoras Gui-
do, Luque, Monserratte, que alcanzaron venerable ancia-
virtuosas hijas últimas, —quizás, directoras del Colegio
Chaves.
nidad como proceres ilustres, como escojidas sacerdotisas A ellos y á ellas y á todos los que se escapan á nuestra
frágil memoria, les suplicamos nos envíen, cada uno de su
[3] Nuestro condiscípulo á quien le debemos y agradecemos altíunos
respectiva residencia, apuntes biográficos precisos, por si al-
de estos datos. gún día, con menos privaciones y más vagar, pudiéremos rea-
[4] Rio Chico. lizar una obra que halaga nuestro corazón. Salvar del olvi-

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LIV REVISTA DE AUTORES DIDACTICOS E INSTITUTORES

do á los hombres y á mujeres que sin' pretensiones, ni


las la enseñanza; y señor Adolfo de Tourreil y el Doctor Rafael
el

ridicula ambición, como hormigas, trabajan en silencio,


las Domínguez y Doctor Adolfo Ernst y el Licenciado Juan
el

vuelcan el humus fecundante de la tierra y hacen con su B. Calcaño y Paniza y elDoctor Juan José Mendoza y los Doc-
esfuerzo, eficaz la civilización de la familia venezolana. tores Ramón Palenzuela y Juan déla Cruz Carreño hau publi-
A los nombres ya anotados conocidos como profesores, cado sendas obras para el estudio de la lengua fraucesa.
debemos agregar un lar- Y el Doctor Ernst,
el Doctor Antonio María
go catálogo de otros que
Soteldo, y Palenzuela, y
con sus trabajos didácti-
Carreño, y el General
cos los han ayudado efi-
Alejandro Ibarra, han es-
cazmente, y si no todos,
crito recomendables gra-
como complemento de lo
máticas inglesas y tam-
que precede, recordamos
bién el primero (Doctor
que Andrés Bello, Juan
Ernst) y el Doctor Juan
Vicente González y Jor-
B. Calcaño y Paniza, han
ge González Rodil, Doc-
escrito dos alemanas.
tor Gerónimo E. Blanco,
Del Doctor Diego Ca-
Ingeniero Olegario J. Me-
sabas Burguillos, de los
neses. Doctor José Tomás
señores Pedro Fortoul
González, Lucas Cuervo,
Hurtado, Julio Castro,
Doctor Ramón I. Mon-
Camejo, Antonio Jesús Silva, Ga-
tes y José R.
briel Núñez, Ramón de
Presbítero Juan Andrés
la Plaza y el Doctor
Domínguez, Amenodoro
Doctor Jesiis
Eduardo Calcaño, tene-
LTrdaneta,
mos, de los tres primeros,
María Portillo, Doctor
obras de dibujo, y de los
Ricardo O. Limardo, Doc-
restantes, obras sobre mú-
tor Guillermo Tell Vi-
llegas y otros, han escrito
sica y el Doctor Felipe
;

Larrazábal, quien más que


y publicado por su propio ningún otro compatrio-
esfuerzo otros tantos tra-
ta, ha escrito con entu-
tados de Gramática Cas-
siasmo y profundidad so-
tellana.
bre el arte musical.
Recordamos que los
señores Martín Chiqui-
Y en Eeonomía te-
nemos los trabajos del
to, Doctor Manuel María
Echeandía, Juan Bautis-
Doetor W. Monserrate,
Juan Antonio Losada Pi-
ta Montenegro, Doctor
ñenes Doctor Fran-
3" el
Gerónimo E. Blanco,
cisco Machado; yen Re-
Presbítero Piñero Olive-
tórica, Literatura, Mo-
ro, Eduardo Ochoa, Doc-
ral, Higiene, Taquigra-
tor Alejandro Ibarra, Doc-
fía, Constitución Política
tor Ramón
I. Montes y

ó compatriotas
30 y Pedagogía, citaríamos
25 otro catálogo extenso, si
más, han escrito y pu-
no tuviéramos por cierto
blicado buenos tratados
que con lo expuesto hay
de Aritmética práctica y
ya suficiente para fatigar
razonada.
RICARDO OVIDIO LIMARDO albondadoso lector.
Recordamos que el
Al ocuparnos de este
Ingeniero Olegario J. Me-
Ra- somero opúsculo, sin tiem-
neses y los señores
po de qué disponer, sin datos á qué referirnos, sin la tranqui-
_ ^

món Iradi, Jesús Iradi, B. Rivodó, Bonifacio Coronado Millan,


lidad de espíritu que requiere todo trabajo intelectual, esta-
Ramón M. Palacio, José M. Martel, José Trinidad Urdaneta,
obras mos muy lejos de creer que sea completo ni acabado, y
José Silverio González y Rafael Malo, han publicado
notables sobre Teneduría de libros.
declaramos que si él relativamente es de alguna utilidad,
Sobre Geografía han escrito; Doctor Arístides Rojas, Bar- no se nos agradezea el fruto que produzca, sino al amigo
insistente. Doctor Rafael F. Seijas, que nos ha puesto la
tolomé Milá de La Roca, padre. Doctor Alejo Zuloaga, se-
ñora Mercedes Landaeta de Henríquez, Francisco de Paula pluma en la mano para hacerlo y cuyo nombre es harto
Andrade, Pedro A. Lara, Juan Hilario Sambrano, Francisco conocido en el mundo de las letras, por sus obras literarias
diplomaeia, por sus servi-
de Paula Acosta, Miguel Tejera y Rafael Luis Iradi. y políticas, y en el mundo de la
cios á la República y sus estudios eruditos sobre nuestras
Y se han publicado obras de Historia Universal por Juan
cuestiones internacionales todavía pendientes.
Vicente González y de Venezuela por el Doctor Manuel M?
Urbaneja, señorita Antonia Esteller, señorita Socorro Gon- Para concluir, presentamos nuestra sincera gratitud a la
zález Guiiián, Francisco de Paula Andrade, Silvestre Sán- Junta Directiva de la Asociación Venezolana de Literatura,
Ciencias y Bellas Artes, por la honra que nos ha dispensado,
chez A., Amenodoro Urdaneta, José Ignacio Lares, Alejan-
escogiéndonos como uno de los colaboradores de su obra
dro Peoli y Doctor Gerónimo E. Blanco.
reinvindicadora y patriótica, la cual deseamos sea tan perfec-
El Doctor José María Núñez Cáceres ha piiblicado su estimulo
ta, como la necesita nuestra estudiosa juventud, para
Gramática latina con todo loque Burnouftrae en la suya, literario, que sean
y aliento en obras de alcance
científico y
aumentada con lo que este no tiene, ejercicios de traducción
alterna y trozos de los antiguos clásicos, de suma utilidad en honra propia y gloria para la Patria.
INSTRUCCION POPULAR
FOI?/ Ell-j IDOCTOE- OTTILI-iEliaiVCO TBIjI-. VILLEia-J^S

GUILLERMO TELL VILLEGAS

I^^aka poder graduar la marcha, indicar los adelantos y colectivamente, el que tripuló las naves, infló sus velas, desig-
Y
demostrar el estado de nuestra instrucción popular, nó su derroterro y guió las expediciones que de Europa par-
forzoso es considerará Venezuela en sus cuatro esta- tieron hacia el Continente descubierto. —Y por eso fue que, con
dos ó faces políticas, y sucesivamente examinarlas porque es
;
algunas excepciones, ya en posesión de él, no se pensara en la
poderosa la influencia que la política ejerce en el adelanto, propagación de las luces sino en la conservación de la con-
;

paralización ó decadencia de los pueblos. Es una fuerza que quista y en la explotación de sus riquezas.
los impulsa ó un muro que los detiene un peso que los opri-
:
En la enseñanza primaria nada se hizo. Sólo los jesuítas,
me ó un germen que los desarrolla: un vicio que los corrom- fieles á las reglas de su orden, fundaron, de mota proprio, y sin
pe ó una luz que los civiliza. la más insignificante ayuda oficial, casas de enseñanza, que ellos
Estas cuatro épocas ó faces, son :
regentaban y que con ellos desaparecieron cuando, por real

Primera. La del tiempo que permaneció bajo el gobier- orden de Carlos III, fueron simultánea y bárbaramente ex-
no de España, ó séase la colonial, que principió el 1? de Agosto pulsados de toda la monarquía en la fúnebre noche del 31 de
de 1498, en que las carabelas ibéricas descubrieron nuestras —
marzo de 1767. Feo lunar que desperfecciona la hermosa fiso-
costas, y su jefe tomó posesión de nuestro país á nombre de la nomía de aquel glorioso reinado espectro horrible que, con la
:

corona de Castilla, hasta el 19 de Abril de 1810, en que el país, mano sobre el hombro del victimario, andará siempre detrás
iluminado políticamente por la antorcha de la revolución fran- de la gran figura del hijo coronado de Isabel de Farnesio.
cesa, y con la conciencia de su derecho, dio el primer paso que En cuanto á la instrucción secundaria, el primer ¡dantel que
lo separara de la madre patria. se abrió en Venezuela fue el Seminario de Santa Rosa que, pa-

Segunda. La de la guerra, comenzada por España, que re- ra la enseñanza del Latín, Filosofía Aristotélica y Ciencias
chazó la demanda, y terminada en el glorioso campo de Cara- Eclesiásticas, de los jóvenes que quisieran dedicarse al servicio
bobo el 24 de junio de 1821. de los altares, fundó por si solo en esta ciudad, el año de 1696,

Tercera. Laqueen 1821 principió en la cuna, y en 1830 su inolvidable obispo, Don Diego de Baños y Sotomayor, natu-
terminó en la tumba de Colombia, de esa colosal República que ral de Bogotá, y el mismo á quien se deben las constituciones
surgió para crear una ilusión y engendrar una esperanza. sinodales que rigen en nuestra Iglesia. —Y el segundo fue la

Cuarta.— La de su autonomía, que data desde 1830 en que, Ilustre Universidad Central que, después de reiteradas instan-
separándose de la unidad colombiana, tomó asiento entre las cias de los obispos, gobernadores y cabildos de Caracas, fue de-
naciones soberanas. cretada por Felipe V, en 1721, confirmada el siguiente año por

Primera época. Ninguna instrucción recibió el pueblo en el Pontífice Inocencio XIII, é instalada el de 1725. — Mandada
ella y eso era lógico.
;
agregar al Seminario, con el aumento único de una cátedra de
Al regresar Colón de su primer viaje, llevando muestras Derecho Civil y otra de Medicina, permanecieron unidos hasta
de los habitantes, de las riquezas y de las preciosidades de las que la ley de 22 de Abril de 1856 dispuso su separación. Y aun-
tierras con que extendió los dominios desús soberanos, y justi- que los vecinos de Mérida pidieron una Universidad, la negó Car-
ficó la generosa protección de Isabel, despertóse el espíritu de los IV, á principios de este siglo porque “S. M. no consideraba
;

conquista en los reyes, de ambición en los gobiernos, de aven- conveniente el que se hiciese general la ilustración en América.
turas en los hombres de mar, de proezas en los de corazón egre- En materia, pues, de instrucción, la colonia venezolana
gio, de codicia en todos, y de civilización en ninguno. —Fue el sólo recibió de la España la creación de una Universidad, de
espíritu del hombre, y no el espíritu de Dios ; el espíritu del escasa dotación y de estrecha entrada puesto que á ella sólo
;

interés, y no el e.spíritu de caridad el espíritu del egoísmo, y


: podían penetrar los hijos de distinguido nacimiento, previa in-
—Y
no el espíritu del progreso. fue ese espíritu, individual ó formación de vida, co.stumbres y cuna. Pero esto no fué un
LVI INSTRUCCION POPULAR

error de España ;
ui de su Gobierno
de su época. Por-;
sino Española, Gramática Latina, Principios de Retórica, Filosofía
que las é{)Oca.s, como los hombres y
pueblos, tienen sus los 3^Matemáticas; facultando al mismo tiempo á los quej>udieran
creencias sus caprichos, su fanatismo 3' sus preocupaciones,
3'^ verificarlo, para la en.señanza del Derecho Civil, Patrio, Ca-
sus faltas 3^ sus errores, que ejercen absoluto imperio; 3^ á los nónico, Natural y de Gentes, y la Teología Dogmática.
<{ue, de grado ó por fuerza, tenemos todos que someternos. Y La de 2 de agosto del mismo año, mandando abrir parados
á tal llegó la preocupación de aquella época, que á la mujer, niños de ambos sexos, por lo menos, una escuela de primeras
j)uesta por Dios en la tierra bajo la protección del hombre, le letras en todas las ciudades, villa.s, j)arroquias 3' })ueblos que
estuvo vedado aprender á escribir, como un escudo para su pu- tuvieran de cien vecinos para arriba.
dor, 3" una medida preventiva para resguardo de su inocencia. La de 28 de julio de 1823 e.stableciendo la “Escuela de
,

Y si hombres instruidos y eminentes tuvo entonces Venezuela, Minería,” contratada en Londres por Zea.
C[ue ella, con orgullo, enumera entre sus hijos, débese única 3^ La de 7 de marzo de 182 5 creando “ E.scuelas de Nave-
.
,

exclusivamente á la acción privada, que pudo suplir á la inac- gación.
ción oficial. La de 18 de marzo de 1820 sobi'e organización 3" arreglo de
,

Y
para no abrigar queja contra la noble España, cuya la instrucción pública. Constante de doce caj)ítulos, es un ver-
sangre es la nuestra, que nos en.señó la lengua que hablamos, dadero código C{ue abraza todos los ramos de la instrucción
nos comunicó la religión que profesamos, y de la que hemos primaria y enseñanza secundaria, de.sde la creación de una
heredado sus costumbres y sus faltas, sus virtudes 3' sus erro- Academia Nacional en la capital de la República, ha.sta el esta-
res, es preciso no olvidar que en la Península misma, fue en blecimiento de escuelas primarias en todas las })arroquias para
los claustros donde tuvo su residencia el foco de las luces; 3' los niños de ambos sexos.
que, con exce[>ción de Cervantes, los Argensola, Quintana 3' Y otras le3^es 3^ algunos decretos protectores de la instruc-
otros, de ellos salieron los hombres ilustres que en las letras ción, que demuestran cuánto haluía hecho Colombia en otras
constituyeran su vei'íladero gloria, como Quevedo, Garcilaso, circunstancias 3' sin tantas contradicciones 3^ obstáculos, que em-
Fra3^ Luis de León, Era 3" Luis de Granada, Santa Teresa de Je- barazai'on su marcha atormentaron su existencia!
3’"

sús y miles más, (pie sería largo y ageno de esta ocasión enu- Yno sería justo cerrar esta sección sin dos recuerdos alta-
merar. mente Iionrosos para Bolívar. Es uno, el re.stablecimiento de
Y era tan imperioso el deseo de instniirse que en los vene- la Universidad de Caracas; ha.sta lo último abatida j)or la gue-
zolanos existía; 3"tanta la necesidad que de ello tenían, que la rra,proveyéndola de nuevas cátedras, creándola rentas, dándola
“Junta Patriótica ” de Mérida, foi-mada revolucionariamente á buenas leyes y poniéndola bajo la sabia dirección de hombres
consecuencia de los sucesos del 19 de Abril, creó bajo el título eminentes, como Vargas, que la llevaron al estado floreciente
de “ San Buenaventura de los Caballeros de Mérida,” la Uni- á que llegó. Y el otro, su noble empeño en plantear el sistema
versidad que había negado el sucesor de Carlos III, que desde de enseñanza de Lancaster, con los escasos recursos que le re.s-
entonces existe y de cu>'as aulas han salido tantos sabios ilus- taban de la cuantiosa fortuna que heredara de sus padres, 3’-

tres y tantos hombres eminentes. que, arruinado por la guerra, murió en una sublime pobreza,

Segunda época. Venezuela fue en ella un campo de ba- después de haber, por muchos años, ejercido un omnímodo po-
talla. Su necesidad imperiosa fue combatir su empeño, ven- : der en Colombia y fuera de Colombia.
cer, y su aspiración, independizar.se del Gobierno de España, —
Cuarta época. Venezuela principió en ella por crearlo
como independizar.se quiere todo hijo que, al llegar á su mayor todo gobierno, tesoro 3' hasta las prácticas republicanas, que
:

edad, se siente en aptitud para dirigirse 3' con elementos para habían quedado sepultadas en las ruinas de Colombia. Sus
sostenerse. Contrariada por la madre patria, la lucha fue lar- primeras é ingentes necesidades fueron, pues, políticas 3" eco-
ga, sostenida y terrible. Los venezolanos todos se armaron, los nómicas, que siempre es preciso atender con prescindencia de
alumnos de la Universidad trocaron los libros de su estudio todo, para que pueda funcionarla máquina social.
por el fusil del .soldado, la Academia quedó desierta 3^ en mar- Sancionada y puesta en práctica la le3" fundamental de
cha á su decadencia y durante once años, fue la guerra el
;
1830 quedaron atribuidas la educación secundaria á la nación,
,

pensamiento 3^ la ocupación de los venezolanos. No era propia y la primaria á las provincias.


aquella ocasión para fundar escuelas, ni habría habido recunsos Y fue en ejercicio de esa importante atribución que el mis-
para .so.stenerlas, que si podían arbitrarse, pocos eran })ara las mo Constitu3^ente, por decreto del 14 de octubre de 1830 esto ,

necesidades déla guerra. Debía, pues, continuar el país, como es, catorce días después de sancionada la Constitución, creó 3^
continuó, en su estado de ignorancia, fuera de los resultados de puso bajo la dirección de los ingenieros Juan Manuel Cagigal
la acción privada, de suyo reducida.
y Rafael Acevedo, la Academia de Matemáticas, que tanto pros-

Tercera época. Careció Venezuela en ella de iniciativa, peró: .semillero fecundo de hombres importantes, cu3’os buenos
como .sometida al gobierno de Colombia, de que formaba parte. resultados está hoy [>alpandola República en la dirección cien-
Esta República, concebida por la gigantesca cabeza de Bolívar, tífica de sus obras ])úblicas.
sólo con él podía subsistir. Por lo extenso 3^ poco poblado de Las Diputaciones Provinciales, luego que se organizaron,
su territorio, la forma central de su sistema político y los ele- fueron paulatina 3^ prudentemente estableciendo escuelas muni-
mentos heterogéneos que la componían, su existencia necesa- cipales, regentadas por profesores mu3" competentes, que se
riamente debió ser precaria. Y así sucedió, cayendo, como aumentaban á proporción que las rentas locales crecían, hasta
cayó, con el hombre que la creara 3' que con su }>restigio la sos- haber dejado provi.sta de esta necesidad á la ma3’-or parte
tuviera no dejando detrás, sino el recuerdo de su corta vida,
;
de las parroquias, apesar de la indolencia é ignorancia de mu-
tan llena de dolorosas enseñanzas. Y á pesar de ello, de lo chos padres, que no podían comprender el beneficio que se les
exhausto de su te.soro y de los cuantiosos gastos que le ocasionara brindaba, ni graduar el bien que para sus hijos se les ofrecía.
la libertad de los pueblos que 1103^ constitU3^en las Re[)úblicas A la civilización preciso es trataría para conocerla, conocerla
del Perú y Bolivia, donde envió sus ejércitos, de los consecuentes para amarla 3" amarla para rendirla culto. Y por eso, los que
á la guerra que tuvo inmediatamente que so.stener contra la no la conocen y aman son los que la rehu3"en ó rechazan, los
primera, por su ingratitud 3^ la deslealtad de sus jefes y, sobre ;
que la calumnian ó maldicen.
todo, del estado caótico á que la condujeran las i)erfidias y las Debido á ello, Venezuela ha ido avanzando intelectual-
intrigas de los émulos de Bolívar, ella, aunque sin mucho éxi- mente de una manera visiblemente progre.siva, en términos
to, al menos para Venezuela, se ocupó del adelanto intelectual que si hasta la tercera y gran parte de la cuarta década de este
de .sus hijos. siglo, el pueblo no sabía leer, ni escribir, I103' contados serán los
Así ver
lo liacen venezolanos que lo ignoren. La semilla ha venido sembrándose
La de 12 de junio de 1821 mandando establecer en
le3" ,
desde que principió nuestra vida autonómica y fecundo como
;

Bogotá, “un Colegio de ordenandos.” es el terreno, aceleradamente ha germinado, y ópimos frutos se


La de 28 de julio de 1821 estableciendo “ Escuelas de ni-
,
recogen.
ñas,” en los conventos de religiosas. Un artesano no es 3'a un autómata que maquinalmente le
La de la misma fecha, creando en cada provincia, un Co- da forma á la materia que toma en sus manos es un sér que
:

legio ó “ Casa de educación, ” para la enseñanza de Gramática piensa y medita un hombre que discurre 3' discute un obrero
: :
:

POR GUILLERMO TELL VILLEGAS LYII

<]ue traza y crea: una criatura inteligente y entendida que sa- El de 13 de junio de 1830, })or el General José Antonio
be lo que hace y se da razón por qué lo hace. Y esa trans- Páez, erigiendo el de Calabozo. Gaceta 430.
formación social es debida á la paternal acción del Poder Pú- El de 28 de abril de 1842, por el General José Antonio
blico, que en su niñez lo educó y en su juventud lo instruyó, y Páez, creando el de Barcelona. Gaceta 5ÍHJ.
muy notablemente á la es[)ontánea cooperación de tantos hom- El de 24 de febrero de 1860, por el Doctor Guillermo Tell
bres que han venido consagrándose á la enseñanza primaria Villegas, creando un Seminario en el convento de San Francisco,
y secundaria. de Coi’o. Gaceta Federal, número 56.
Hoy no hay en la República parrociuia ni caserío que no El de 8 de junio de 1875, por el General Antonio Guzmán
tenga escuela para niños de ambos sexos, del)ido al Poder Mu- Blanco, estableciendo un Colegio Federal en la capital de cada
nicipal, al esi)ontáneo concurso de los institutores y maestros, y uno de los Estados, en que, jjara entonces, estaba dividida la
últimamente al decreto del 27 de junio de 1870, exi>edido por República. Como por este decreto quedaban incluidos los Na-
el presidente General Antonio Guzmán Blanco, que hizo para cionales, antes creados, resultaron de nueva creación los de
todos obligatorio el aprendizaje, colocó la instrucción primaria Maturín, San Fernando, Petare, Ciudad de Cura, San Carlos,
entre las atribuciones del Ejecutivo Nacional, la organizó de San Felipe, Barinas, Mérida y San Cristóbal; formando un total
una manera conveniente, y la proveyó de fondos propios y sufi- de veinte Colegios que funcionan con regularidad.
cientes para su sostenimiento; todo en uso de las ilimitadas facul- El de 14 de marzo de 1884, por el General Antonio Guz-
tades con que lo invistiera la revolución victorio.sa de aquel año. máii Blanco, creando en Caracas la Escuela Politécnica Ve-
Pasando ahora, para concluir, á la in.strucción secundaria nezolana.
ó científica, haré de ella una, lijei'a reseña histórica, c|ue ya este El de 14 de marzo de 1884, por el Genera) Antonio Guzmán
informe se }>rolonga, y temo can.sar. Blanco, erigiendo en Caracas una Escuela de Artes y Oficios.
El decano de nue.stros colegios federales es el deGuanare, El de 2 de noviembre de 1886, por el General Antonio
fundado el 21 de junio de 1832, por el Pre.sbítero Doctor José Vi- Guzmán Blanco, estableciendo una Escuela Normal en cada
cente Unda, hijo de aquella ciudad, varón de ciencia y de vir- Estado ])arala formación de maestros, délas que hay cuatro en
tudes, hombre de iniciativa y de progre.so, ])atriota sincero y de actividad.
acción, y uno de los egregios diputados al Congreso de 1811, El de 4 de agosto de 1887, por el General Antonio Guzmán
que el 5 de julio proclamaron nuestra Independencia y firmaron Blanco, estableciendo en Caracas una Academia Nacional de
aquella célebre acta que debemos leer con re.speto, conservar Bellas Artes.
con veneración y ostentar con orgullo, y quien sirvió su recto- El de 21 de febrero de 1856, por el Doctor Guillermo Tell
rado basta 1837, en que fue consagrado obispo de Mérida. Villegas, como Gobernador de la antigua provincia de Cojedes,
Y aquí se asoma una consideración que es de oportuni- —
creando el “Colegio Provincial de Cojedes.” “Gaceta de Coje-
dad consignar. Hále dado Diosa la Iglesia Católica, legítima- des,” número 7.

mente representada en sus pastores y ministros, el ])rivilegio Al llegar aquí es de oportunidad cumplir un debei' que
de fundar, la primera, nuestras casas de enseñanza. Fueron impone la gratitud, y hacer un recuerdo que aconseja la jus-
los sacerdotes jesuítas, los que abrieron y regentaron en AYne- ticia.
zuela las primeras escuelas primarias: el .señor Baños y Soto- A princii)ios de la ])rimera década de nuestra nacionali-
mayor, obispo de Caracas y cuya efigie está en una de las dad, se fundaron en Caracas dos célebres colegio.s: el de “La
capillas de nuestra Catedral, el que fundó el primer Seminario Independencia”, por el señor Feliciano Montenegro Colón; y el
para la enseñanza secundaria los obispos de Caracas, los pri-
: de “La Paz”, por el señor José Ignacio Paz Castillo. A esos dos
meros que instaron á la Corte de España para la erección de grandes planteles, que de gran fama gozaron, débese la intro-
la Universidad Central: el señor Unda, obispo de Mérida, el ducción en el país del sistema de enseñanza moderna y, más
primero que estableció un Colegio: el señor Ponte, arzobispo que todo, su ampliación; pues que las cla.ses e.staban reducidas
de Caracas, el que, eliminados los Seminarios, creó en esta á una de latín y dos de filosofía. Eir estos dos institutos for-
ciudad la “Escuela Episcopal”, que buenos frutos ha producido máronse multitud de hombres que han enaltecido á la patria
ya y que muchas esperanzas promete; y el señor Uzcátegui, con su ilustración, la han elevado con su talento y la han hon-
actual Arzobispo de Caracas, el que creó la Escuela Episcopal rado con sus virtudes. De ellos han tomado, altos y distingui-
de Valencia, y le está haciendo construir un edificio para su dos funcionarios, la República: sabios y virtuosos ministros, la
residencia definitiva, después de haber levantado desde sus Igle.sia: útiles y honorables miembros, la Sociedad.
cimientos el hermo.so palacio que, como hogar propio, ocupa la Con no menos fama y éxito se fundaron en la década si-
de esta ciudad. Adoremos los juicios de Dios, y bendigámosle guiente, los de “Roscio” y “Caracas”, por los señores Manuel
en los instrumentos quee.scoje para realizarlos. Antíniio Carroño y Tomás V
íctor Bermúdez.
Constituida la República, fueron suce.sivamente instalán- Posteriormente se han ido fundando colegios particulares
dose los Colegios Nacionales mandados e.stablecer por los si- en Caracas y en otros muchos puntos de la República, que han
guientes decretos del Poder Ejecutivo. correspondido á las miras de sus autores; y seguirán surgiendo
El de 20 de noviembre de 1832, expedido por el Licenciado otros y otros y otros, porque la civilización, puesta por el Eter-
Diego Bauti.sta Urbaneja, erigiendo el de Trujillo. “Gaceta de no fuera del alcance de la ley común, no envejece con el tiem-
Venezuela” número lUI. po: con el ejercicio de su actividad, lejos de gastarse, crece
El de 5 de Julio de 1833, por el Doctor Andrés Narvarte, los años, en vez de debilitarla, la fortifican; y será siempre de
creando el de Margarita. Gaceta número 132. todas las épocas, amiga, y de todas las edades, contemporánea.
El de 21 de ago.sto de 1833, por el General José Antonio La civilización es el reflejo de Dios, y Dios es eterno.
Páez, estableciendo el del Tocuyo. Gaceta 141. La educación de la mujer no ha sido ni es simplemente
El de 11 de octubre de 1833, por el General Jo.sé Antonio rudimental: ella ha recibido un ensanche en armonía con su
Páez, erigiendo el de Carabobo. Gaceta 148. sexo y á la altura de .sus de.stinos. Una niña sale de los Co-
El de 26 de octubre de 1833, por el General José Antonio legios instruida en las letras, fortificada en la moral y enri-
Páez, creando el de Coro. Gaceta 152. quecida con útiles é indispensables conocimientos para lo
El de 28 de febrero de 1834, por el General José Antonio domé.stico.
Páez, estableciendo el de Cumaná. Gaceta 167. A más de los Colegios particulares, que .son muchos, y
El de 8 de abril de 1834, por el Doctor Airdrés Narvarte, que perfectamente bien servidos, hay diez nacionales,
e.stán
erigiendo el de Guayana. Gaceta 170. ocho en los Estados y los dos siguientes en Caracas, que fue-
El de 20 de enero de 1835, por el General José Antonio ron creados:
Páez, creando el de Barquisimeto. Gaceta 220. El “ Nacional de Niñas, ” por el decreto legislativo del 10
El de 2 de marzo de 1837, por el General José María Carro- de abril de 1840, reglamentado por el Poder Ejecutivo en su
ño, estableciendo el de Maracaibo. Gaceta 320. decreto del 19 del mismo mes, é instalado el 14 de enero de
El de 24 de abril de 1837, por el General Carlos Soublette, 1841, el cual se halla á cargo de una hábil directora y en
elevando á la categoría de Colegio Nacional el fundado en Gua- estado floreciente.
naro por el señor Unda. Gaceta 327. Y el “ Colegio de Chaves,” fundado por el señor Juan.
LVIII INSTRUCCION POPULAR

Nepomuceno Chaves; nombre que debe estar grabado en to- superior á la anterior. Ambas, en su mayor parte, siguen
dos los corazones, presente en todas las memorias, y ser bende- las doctrinas de Bello. La única edición que se hizo de
cido por todos los labios. Aquel hombre de sentimientos ella está agotada.
filantrópicos, que, con la paciencia del trabajo y la prudencia Gramática para niños, jior el Doctor Jorge Gonzá-
5.

de economía, formó una honrosa fortuna, dejó, al morir en


la lez Rodil, hijodel primero, quien la publicó en Caracas el
temprana edad, la suma de setenta y siete mil pesos para la año de 1865, y de la que se han hecho ocho ediciones. Está
fundación de un Colegio de niñas pobres en esta ciudad, que pu- mandada observar como texto, y es la que más generalmente
so bajo la proteción y autoridad del Gobierno Nacional, quien, se sigue.
por un acto de justicia, le dio el nombre de su fundador. Este 6. Gramática Elemental de la Lengua Castellana, por
plantel tuvo su edad florida; y hoy por la pérdida de la ma- el Doctor José Tomás González. Escrita en San Felipe, ciudad
yor parte de sus capitales, se encuentra en abatida situación del Estado Lara, fue editada en Puerto Cabello, en 1866.
rentística. Y si boy funciona con todas sus clases y con La segunda edición, corregida y aumentada, aún no está
aprovechamiento de sus muchas alumnas, débese á la cons- impresa, por haberla presentado el autor al Ministerio de Ins-
tancia y abnegación de su virtuosa directora, la señora Ma- trucción Pública, pidiendo se la declare texto de enseñanza.
tilde Conde, y al patriotismo y desprendimiento de sus pro- 7. Compendio Sintético de Gramática Castellana. Fue
fesores y demás empleados, que por ello se han hecho me- escrito para los niños de siete á ocho años, por Lucas del
ritorios. Cuervo, y publicado en Caracas, en 1868.
Los ocho de los Estados fueron mandados establecer por 8. Compendio de Gramática Castellana, por Juan de Dios
los siguientes Decretos: Bustamante, publicado en San Cristóbal, en 1870.
El de 3 de octubre de 1874, del General Guzmán Blanco, 9. Compendio de Gramática Castellana para Escuelas
creando el de Carabobo. primarias, por el Doctor Ramón Isidro Montes y José Ra-
El de 25 de mayo de 1880, del General Guzmán Blanco, món Camejo. Fue publicado en 1870, en Ciudad Bolívar,
erigiendo el de Barquisimeto. capital de Guayana. Su única edición fue de 5.000 ejempla-
El de 16 de julio de 1880, del General Guzmán Blanco, res y está agotada. Ha servido y sirve de texto en muchas
estableciendo el de Mérida. casas de enseñanza.
El de 28 de setiembre de 1883, del General Guzmán Blan- 10. Compendio de Gramática Castellana, por el pres-
co, creando el de Trujillo, bítero Juan Andrés Domínguez. Fue publicado en Barqui-
El de 14 de febrero de 1884, del Doctor Juan de Dios Mon- simeto, en 1870, y se han hecho de él varias ediciones que
zón, erigiendo el de Coro. parecen haberse agotado; pues no se encuentra ningún
El de 25 de setiembre de 1884, del General Joaquín Crespo, ejemplar.
estableciendo el de Zaraza. 11. Guía Gramatical, por Amenodoro Urdaneta, quien la
El de 3 de octubre de 1884, del General Joaquín Crespo, publicó en esta ciudad, el año de 1870, con el laudable pro-
creando el de Calabozo. pósito de conducir al niño por una vía fácil en el estudio
El de 3 de junio de 1889, del Doctor Juan Pablo Rojas de la lengua madre.
Paúl, erigiendo el de San Cristóbal. 12. Principios de Gramática Castellana, por Amenodoro
A la eficaz protección de nuestras leyes, á la acción be- Urdaneta. Fue impresa en esta ciudad, en 1873, y realmente
néfica del Gobierno y á la espontánea cooperación de los insti- es una continuación de la Guía Gramatical, aunque en volu-
tutores y maesti’os, debe Venezuela el verdadero adelanto en men diverso puesto que el autor se propone enseñar al niño
;

que se encuentra su instrucción. De ello es evidente prue- las reglas gramaticales indispensables para el conocimiento de
ba el crecido número de textos de enseñanza cjue en el país este arte.
se han publicado, y que constan del catálogo ciue, en angus- 13. Nociones prácticas de Gramática Castellana, por el
tiado tiempo, be formado, por comisión del ciudadano Presi- Doctor Jesús MaríaPortillo. Es un opúsculo gramatical, como
dente de la República, Doctor Juan Pablo Rojas Paúl, Ma- su mismo autor lo llama. En los útiles apuntamientos que
gistrado modelo, como ya lo llaman sus compatriotas, y cuya contiene, hay al principio una importante lista de los galicis-
liberal, justiciera y progresista Administración, será conside- mos en que más frecuentemente se incurre, con buenas ex-
rada por la Historia patria como una de sus fechas civilizadoras; plicaciones y un curioso tratado de la terminología gramatical.
y que presento al ilustrado y muy digno Ministro de Instruc- Sólo una edición se ha hecho de e.ste pequeño libro, publicado
ción Pública, á quien respetuosamente tengo la honra de en Caracas, en 1880, aunque escrito en Maracaibo, de donde
dirigirme. era su autor.
Gramática castellana. —
Compendio de Gramática
1. 14. Compendio de Gramática Castellana de la Real
Castellana, por el Licenciado Juan Vicente González. Fue Academia Española, por el Doctor Ricardo Ovidio Limardo.
publicado en Caracas, el año de 1842, y se han hecho de Como su título lo indica, y como en ella se dice, esta Gra-
él 14 ediciones. Compuesto según la de Don Vicente Salvá, mática es un fidelísimo compendio de la última edición de
á quien tanto debe la lengua, sus primeras ediciones están la de la Real Academia ;y, según la expresión del autor, su
en un todo conformes con las de él. Modificadas las últi- objeto ha sido uniformar la enseñanza en toda la República.
mas con arreglo á la que en Chile escribió el distinguido El Gobierno la ha declarado texto nacional, y solo una edición
filólogo venezolano Don Andrés Bello, su nomenclatura fi- se ha publicado de ella.
losófica es la misma. Por muchos años fue el texto preferido 15. Gramática Castellana, por el Doctor Guillermo Tell
en nuestros colegios y escuelas, como que se mandó á adop- Villegas. Publicada en Caracas, en 1884, su edición está
tar por la Dirección General de In.strucción Pública; y hoy al agotarse. Entre otros fines, tuvo el autor el de hacer
lo es con otras Gramáticas escritas en el país, por autores conocer á la juventud el origen etimológico de las palabras,
que hicieron ó jirincipiaron el estudio de la lengua pati’ia y su orden gradual hasta el sánscrito, de las de procedencia
en el comj)endio de González. Está escrita en forma de diá- latina ó griega, creando en el niño el espíritu de investigación
logo, y las últimas de sus ediciones son, por lo metafísico, literaria.
superiores al alcance del niño. La mejor es la tercera, por 16. Comj>endio de Gramática Castellana, por el Doctor
su sencillezy claridad. Rafael Julián Castillo, quien lo publicó en San Cristóbal el
Gramática Castellana Elemental para niños, por el
2. año de 1866, con arreglo á los principios generales de la Fi-
Doctor Gerónimo E. Blanco. Fue publicada en Caracas el losofía de la lengua, poniéndolos al alcance de la capacidad
año de 1852, ha venido .sirviendo de texto en algunos ins- de los niños.
titutos, .se han hecho de ella ocho ediciones, y está en prensa 17. Gramática Elemental de la Lengua Castellana, por
la novena. el Licenciado Pedro Ca.stillo. El autor ha querido armonizar
3. Gramática Ca.stellana, jior el Ingeniero Olegario Me- la doctrina de Bello, que tomó por base, con la de la Aca-
neses. Pul)licada en Caracas, en 1854. demia y de otros gi’amáticos notables. Su plan es nuevo y bue-
4. Gramática de la Lengua Castellana, por el Doctor Geró- no pues dividió su estudio en dos partes; la primera, que
;

nimo E. Blanco. Fue publicada en 1850, y es más exten.sa y es estrictamente rudimental, está destinada á los niños que-
POR GUILLERMO TELL VILLEGAS LIX

principian, redactada en forma de diálogo, y contiene las mismos autores y en el mismo lugar que la Gramática que
principales definiciones y las reglas más generales que es ocupa el número 9, se comprende que el completar aquella es
forzoso aprender; y la segunda, puesta en forma de adver- el objeto de este texto.
tencias, es para los jóvenes que poseen los rudimentos, y 35. Lecciones simultáneas y fáciles de Gramática Caste-
de la que los maestros pueden servirse como un auxiliar llana y Aritmética, por el General José Miguel Torres y An-
tonio Briceño Briceño. Escritas en Caracas, el año de 1880,
para sus explicaciones. Principióse á publicar en Valen-
cia, en 1875, y su impresión no está aún terminada, por haber- para los alumnos de las escuelas primarias de Venezuela, se-
la suspendido el autor, que piensa ya continuarla.
gún el sistema francés de Rapet, es un opúsculo ó prime-
18. Gramática Castellana para los principiantes, por Ju- ra parte de una obra no terminada aún, y que contiene,
lián Ramírez, quien la extractó de varios autores y puso en for- alternativamente colocados, ligeros conocimientos; en Gramá-
tica, del nombre, artículo y pronombre y en la Aritmética,
ma de diálogo, en Caracas, el año de 1886. ;

19. Compendio de Gramática Castellana, en forma de de sumar, restar y multiplicar.


diálogo, sin indicación de autor, lugar, fecha, ni imprenta. 36. Breves Nociones de Ortografía, por Pedro J. Bestard.
20. Compendio de Gramática Castellana, por José Zirí. Publicadas en Valencia, el año de 1880.
Publicado en Puerto Cabello. Se ignora la feclia. 37. Apuntes Lexicológicos, por Francisco María Hurtado.
21. Lexigrafía por José Silverio González. Publicada Fueron publicados en Barquisimeto, el año de 1882, y su autor
en Cumaná, en 1840, tiene el mérito de la iniciativa, la im- recibió por ellos una nota muy satisfactoria del Secretario de
portancia de su contenido y los títulos de su antigüedad. No ha la Real Academia Es])añola.
sido reimpresa. 38. Resumen Histórico de la Lengua Castellana, por el
22. Tratado de Ortología, por Pedro José Hernández. Doctor Gerónimo Ensebio Blanco. Publicado en Caracas, el
Fue publicado en Coro, el año de 1844. año de 1856, se han hecho de él ocho ediciones. El autor,
23. Métrica Castellana, por José Silverio González. Pu- movido del buen deseo de que el niño, desde temprano, adquie-
blicada en Cumaná, en 1849, su única edición está agotada. ra conocimientos que después han de serle de muchísima utili-
24. Arte Métrica, por el Doctor Gerónimo Ensebio dad, escribió en esta obrita, al alcance de su tierna inteligencia,
Blanco. Fue publicada en Caracas, en 1853, y ha sido mu- una breve y clara reseña de las lenguas que han dado origen
chas veces editada por el autor, y reimpresa particular- á la nuestra, de los escritores más notables desde el siglo XI
mente. hasta nuestros días, tanto españoles como de la América latina,
25. Conocimiento de los tiempos de la Conjugación Cas- y de los principales autores, españoles y americanos, que han
tellana, por el Bachiller Bartolomé Milá de la Roca, hijo, quien, escrito sobre los diversos ramos que comprende el arte de ha-
adoptando la nomenclatura de Bello, la compuso para el uso blar bien en prosa y verso.
de sus alumnos y la jmblicó en 1856. 39. Tratado de Ortografía Castellana, por José D. Medra-
26. Elementos de Ortología Castellana, por el Licenciado no. Fue publicado en Caracas, el año de 1884.
Juan Vicente González, quien con esta publicación quiso com- 40. Acentuación Ortográfica, por el Doctor Gerónimo
pletar su Gramática, enseñando la pronunciación de la palabra Ensebio Blanco, quien, penetrado de la importancia y urgen-
en un tratado especial. Es un cuaderno que sólo una vez se cia de su estudio, por las innovaciones contenidas en la
editó está agotado. última edición de la Gramática de la Real Academia, la
y
27. Reglas de Ortografía, por el Bachiller Egidio A. Monte- orden del Gobierno Nacional para que se observaran estric-
sinos. la ciudad del Tocuyo, en 1872.
Fueron publicadas en tamente en las oficinas públicas, publicó, en 1884, un cuader-
28. Prontuario de la Acentuación Castellana, por Baldo- no con arreglo á aquellas doctrinas, y al alcance de los niños,
mero Rivodó. Creyendo el autor encontrar entre la Gramá- que, en crecido número, distribuyó en los colegios y escuelas
tica de la Real Academia y la de algunos autores, contra- de la capital.
dicciones, pareceres opuestos, vaguedades y vacíos, ha queri- 41. Método práctico para aprender la Ortografía Caste-
do, como lo dice, coordinar y fijar las reglas establecidas, y llana, por el Bachiller Julio Castro. Publicado en Valencia,
llenar los huecos notados por él. Su única edición fue publi- el año de 1886.
cada en Caracas, en 1872. 42. Homófonos de la Lengua Castellana, por el Doctor
29. Nociones de Ortología Castellana, por Baldomero Guillermo Tell Villegas. Se publicaron en Caracas, el año de
Rivodó. Fueron publicadas en Caracas, en 1874, y el título da 1887- y como el fin que el autor se propuso fue hacer cono-
;

á conocer su contenido é importancia. cer las letras de que dehe hacerse uso, para que tenga el sig-
30. Análisis Gramatical, por Amenodoro Urdaneta. Con- nificado que se intenta la palabra que lo cambia ó tiene diver-
vencido el autor, como profesor que es, de que el objeto de la sos, vienen los homófonos á constituir parte de la ortografía.
Etimología ó Lexicología es dar á conocer las palabras y 43. Nociones de Pronunciación y Ortografía, por el Ba-
enseñarlas á avaluar, pone al alumno en camino de hacer- chiller Pedro Jo.sé Montesinos. Fueron publicadas en el Tocu-
lo con eficacia y facilidad. Fue publicada en Caracas, en yo, el año de 1887.
1876. 44. Lecciones de Ortografía Castellana, por el Doctor Je-
31. Manual de OrtografíaCastellana, por Amenodoro Ur- sús Muñoz Tébar. Su método es claro y sencillo, y de fácil
daneta. En publicado en Caracas en 1876, el autor,
este tratado, aprendizaje para el niño. Publicadas en Caracas, en 1878, esto
reconociendo la importancia de la Ortografía, reunió metó- es, antes de la última edición de la Academia, su acentuación

dica y minuciosamente en un libro todos los casos que pueden está arreglada á la que entonces regía.
ocurrir en el uso de las letras que se confunden, con sus respec- 45. Los verbos ca.stellanos que rigen preposición, por el
tivas excepciones y el uso gramatical de los acentos y pun- Doctor Juan Bautista Calcaño y Paniza. Este tratado, por
tuaciones. cierto de mucha utilidad, está ilustrado con ejemplos y ob-
32. Catálogo de los verbos irregulares, por Amenodo- servaciones críticas y textos de autores muy notables. Escrito
ro Urdaneta. Este es un laborioso trabajo, de mucha uti- en Caracas, fue mandado imprimir en Curasao.
lidad y de frecuente uso, porque, sin perder tiempo, se en- 46. Tratado de Oraciones Castellanas, por el Bachiller
cuentra la irregularidad del verbo que presente alguna duda José Antonio Infante. Se publicó en Maracaibo, en 1886.
ó se desée conocer; y porque el alumno encuentra allí un 47. Breve Tratado de Ortografía Castellana, para uso
modo cómodo de estudiarlo. Fue publicado en Caracas, el de las escuelas primarias, por Rafael María Leal. Fue publi-
año de 1877. cado en Maracaibo, el año de 1884.
33. Suplemento á la Ortografía, por Amenodoro Urda- —
Aritmética. 48. Conocimientos de las definiciones de
neta. Del mismo título se desprende que el objeto de este li- las tablas de sumar, restar, multiplicar y partir. Publicados
bro es completar el Manual que ocupa el número 31. No ex- en Valencia en 1840, sin expresión del autor.
presa la fecha de su publicación. 49. Compendio de Aritmética Razonada, según Lacroix,
34. Arte de hablar y escribir correctamente la lengua por Martín Chiquito, quien la escribió en Maracay y la hizo
castellana, por el Doctor Ramón Isidro Montes y José Ra- imprimir en Caracas, en 1842.
món Camejo. Publicado en el mismo año de 1880, por los 50. Compendio de Aritmética Razonada, por el Doctor Ma-
LX INSTRUCCION POPULAR

miel María Eclieandía, o^ue lo extractó de muy buenos autores, Aritmética Práctica, ¡)or el Ingeniero Olegario Mene-
64.
para los alumnos de los colegios y escuelas. Publicólo en Ca- ses. Publicada en Caracas, en 1847.
racas, el año de 1843; se lian hecho de él quince ediciones 65. Aritmética para niños, ¡)or el Ingeniero Juan José
y
sirve de texto en muchos institutos. Agúerrevere. Publicada en Caracas, en 1854.
51. Elementos de Aritmética Teórica y Práctica, ])or Juan 66. Nociones Elementales de Aritmética, por el Doctor
Bautista Montenegro. Deseoso el autor de que sus “Elemen- Juan JoséBracho. Fueron publicadas en Barquisimeto, el año
tos” íueran efectivamente provechosos á los niños que concu- de 1882, y eshin adoptadas como texto de enseñanza en algunas
rren á las escuelas, los extractó con mucha habilidad de Lacroix escuelas.
y otros autores, y de los cuadros de Veruter y Lamotte. Fue- 67. Compendio de Aritmética Práctica, para uso de las
ron publicados en Valencia, en 1844, se han hecho diez edicio- escuelas ¡)rimarias, por Rafael María Leal.— Fue publicado en
nes de ellos, y sirven de texto en varios ¡ríanteles. Maracaibo, en 1883.
52. Preliminares de Aritmética, ¡rara las escuelas prima- 68. Iirtroduccion al estudio de la Aritmética, ¡>or Julio
rias, por el Doctor Gerónimo Ensebio Blanco. El objeto prin- Castro, publicada en Valencia, en 1888. El autor, además de
cipal de estos Preliminares es facilitar, por un método sencillo la experiencia adquirida como Director de la Escuela Normal,
y práctico, la lectura y escritura de las cantidades. Fueron pu- número 2, consultó para su libro la obra de J. Johomot
y J. G.
blicados en Caracas, en 1849, y se han hecho muchas ediciones Fitchi, Director de los institutos de maestros de Nueva York,
de ellos. el primero, e Inspector de las Escuelas de la Gran Bretaña,,
53. Tratado de Aritmética Elemental, por el Presbítero el segundo.
Manuel Piñero Olivero. Escrito según el sistema moderno, 69. Aritmética práctica, por el Ingeniero Henrique Vil-
en sus definiciones, puestas al alcance de las inteligencias más ches. Se publicó en Maracaibo, en 1880, y es un texto muy
débiles, hay exactitud y precisión y contiene todo lo concer- adecuado en todo, para la íácil y eficaz enseñanza de niños,
niente á la aritmética comercial. Una respetable comisión, resultado de la práctica adquirida por su autor en el magisterio.
que lo examinó, dijo ser “un texto sencillo, brevísimo y claro, 70. Curso de Aritmética Práctica, por Bonifacio Coronado
para los niños, y un poderoso auxilio, para los maestros.” Fue Millán. Escrita para niños, su método es sencillo, sus defini-
publicado en Valencia, el año de 1850. Ha sido editado cinco ciones lacónicas y sus explicaciones claras. Impresa en Caracas,
veces, y sirve generalmente de texto. el año de 1882.
54. Compendio de Aritmética, por Eduardo Ochoa. Fue 71. Lecciones de Aritmética Práctica, por José Fernando
escrito en Caracas, el año de 1852, y dedicado á la enseñanza Núñez. Las publicó en Cumaná.
de los alumnos dé las escuelas de Venezuela. En este texto 72. Aritmética Comercial, por el ciego Ramón Palacio.
hay método, sencillez y claridad, como escrito por un hombre Dictada por un hombre sin vista que, cual otro Homero, andu-
amaestrado en la enseñanza de niños. vo de puerta en puerta, vendiendo su libro para atender á su
55. Compendio de Aritmética Teórica y Práctica, por el subsistencia, esta Aritmética andará siempre cortejada por las
Doctor Alejandro Ibarra. El autor, práctico en la enseñanza, simpatías de la desgracia y el mérito de la virtud. Fue impre-
ha separado de una manera hábil lo teórico ó filosófico, de la sa en Puerto Cabello, el año de 1884.
ejecución. Hace que el niño, primero se instruya; é instruido, 73. Tratado de Aritmética Práctica, para uso de las es-
lo pone á ejecutar aquello que aprendió. Es un buen método, cuelas primarias, con un apéndice que contiene abreviaciones
escrito en Caracas y publicado en 1855. prácticas y desarrollo del cuadrado y cubo,
y extracción de las
5(). Compendio de Aritmética Práctica, ¡>or el Doctor Ra- raíces, por el Doctor José Antonio Hernández. Publicado en
món Isidro Montes. Lo escribió paralas escuelas primarias, Tovar, en 1887.
que en gran parte lo han adoptado como texto. Se publicó en 74. Compendio de Aritmética, por Rafael Gallegos Celis^
Ciudad Bolívar, el año de 1856, y se han hecho de él nueve Escrita en Valera, antigua ¡n-ovincia deTrujillo, que hace hoy
ediciones, y algunas de ellas en Euro¡)a. parte del Estado de los Andes, fue impresa en Maracaibo el
57. Aritmética Razonada, por el Bachiller José Miguel año de 1889. El autor, dedicado por más de veinte años á la
Crespo, de Maracaibo. Sin haberse podido averiguar dónde, enseñanza primaria de los niños, para ellos hizo su libro, con-
ni en qué fecha fue publicada, se sabe sólo que la tercera edi- signando en él las definiciones que creyó convenientes, de las
ción, ya agotada, se liizo en San Cristóbal, el año de 1867. Aritméticas de Echeandía y Crespo, y añadió algunas de Geo-
58. Tratado Elemental de Aritmética práctica, por el metría y Algebra, para facilitar anticipadamente el estudio de
Bachiller Egidio A. Montesinos, publicado en la ciudad del estas ciencias.
Tocuyo, el año de 1 873. 75. Tratado de Aritmética Práctica, por N. Hernández
59. Aritmética Comercial, por Ramón Irady. Contiene Otero, que está ya en prensa y que se publicará en San Cristó-
esta obrita varias noticias útiles á los principiantes,
y breves bal.
reglas para todos los cálculos que se efectúan con los núme- 76. Aritmética, según Lacroix otros avhores, por J. M.
y
ros. í\ie ¡mblicada en Caracas, el año de 1874. Carrera, de Coro. (En ejecución).
60. Tratado Elemental de Aritmética, por el Bachiller Sistema métrico. — 77. Lecciones de Sistema Métrico De-
José A vis. Fue publicado en Cumaná, el año de 1865, y adop- cimal, ¡)or Juan de Dios Bustamante, publicadas en San Cris-
tado como texto de enseñanza en casi todas las escuelas del tóbal, en 1873.
oriente déla Repúl)lica. De sus muchas ediciones, la última 78. Lecciones de Sistema Métrico, por el Doctor Gonzalo
fue adicionada con el Sistema Métrico y varias tablas útiles. Fajardo. Es un extracto de Moreno, que el autor, como profe-
61. Clave de la Aritmética, por el ingeniero Gualterio sor del “Colegio Ramírez,” compuso para sus alumnos y publicó
Cbitty. Conqmesta según el sistema de Jorge Darnell y con en Valencia, en 1883.
el fin de formar un texto de enseñanza inteligible para los 79. Catecismo del Sistema Métrico Decimal, por el Doctor
niños, ella se reduce á una reuirión de tablas muy útiles que Jesús Muñoz Tébar, quien lo compuso para el uso de las escue-
tienen su mérito especial. Fue ¡)ublicada en Caracas, el año las y lo publicó eu Caracas.
de 1876. 80. Ex¡)osición coin¡)leta, teórica y práctica, del Sistema
62. Principales definiciones de la Aritmética y Sistema Métrico, por el Ingeniero Gualterio Cbitty.
de medidas antiguas y modernas, ¡)or Bruno María González. Geometría. — 81. Nociones de Geometría para uso de las
El autor, benemérito en la enseñanza, que ha continuado con- escuelas, por el Ingeniero Doctor Jesús Muñoz Tébar. Publica-
sagrado á ella á ¡)esar de sus sufrimientos físicos de su abso- das el año de 1887.
y
luta im])osibilidad ¡)ara caminal-, ¡lor la amputación desús 82. Nociones (le Geometría, }>or el oficial de Marina, Eu-
¡liernas, consignó los tVutos de su exqieriencia logio S. Saldías, quo las dedicó á los alumnos de Instrucción
y el resultado de
sus observaciones, en este libro que escribió en Caracas, al al- Primaria de la Sección Zulia, y que el Presidente del Estado
cance de los niños, el año de 1876, y que ha sido editado dos veces. Falcón las declaró texto obligatorio de enseñanza en las escue-
<53. Prontuario de Aritmética Práctica, para el estudio de las de ambos sexos del Estado, ¡>or decreto del 23 de febrero de
las E.scuelas Primarias, ¡)or Juan de Dios González. Fue ¡)u- 1888, en cuyo año se publicó en la ciudad de Maracaibo.
hlicado en Caracas, el año de 1883. —
Te.neduria de libros. 83. Curso completo de Tenedu-
JOSÉ MANUEL ARROYO

SISOES PINOL LISANDRO RUEDAS


FRANCISCO DE P. QUINTERO
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POR GUILLERMO TELL VILLEGAS LXI

libros por partida doble, por Ramón


Irady, que lia sido al alcance de la tierna inteligencia de un niño de poca edad.
ría fie

el primero que en Venezuela ha publicado obra de


texto sobre Está arreglada al sistema de Smith, fue publicada en 1874 y
materia. Su primera edición fue en Cumaná, se han hecho 5 ediciones de ella.
esta im}iortante
Las siguientes, que han llegado á seis, son más 96. Lecciones de Geografía, para el “ Colegio Cagigal,”
el año de 1833.
extensas y están arregladas á las oficinas de Venezuela. En lo por su fundador y Director, el Doctor Alejo Zuloaga, hijo.
general, el autor ha acertado más en la contabilidad de Hacien- Fueron publicadas en Valencia, el año de 1878, y son un
da pública, en que estuvo siempre más versado, que en la prác- excelente tratado de esta ciencia, y en lo general, muy im-
tica mercantil, -que no fue su profesión. Tiene en esta materia portante, por lo esencialmente descriptivo y preciso en la parte
la gloria de la iniciativa.
de América. Es un buen texto de enseñanza.
84. Teneduría de libros y Conocimientos Generales de Co- 97. Compendio de Geografía Descriptiva Elemental, por
mercio. Por el Ingeniero Olegario Meneses. Publicada en Ca- Mercedes Landaeta de Henríquez. Fue escrito en Coro y edi-
racas, en 1854. tado en la i.sla de Curazao, el año de 1885. Dedicada su auto-
85.Teneduría de libros por partida doble, por Bonifacio ra al profesorado, su libro es bueno y muy adecuado á la
Coronado Millán. Seguida de un apéndice de conocimientos enseñanza de los niños. Sirve de texto en muchos colegios
generales de comercio y cálculos mercantiles, fue publicada en y escuelas y el gobierno lo ha mandado observar como tal
Caracas, el año de 1868. Examinada y aprobada por el Cole- para los niños principiantes. Se han hecho cuatro ediciones
gio de Ingenieros de la Rei)ública, está aceptada como texto en de este libro.
algunos de sus Colegios y en otros del extranjero Tiene buenas 98. Lecciones de Geografía Elemental, por el ingeniero
enseñanzas en el conjunto del método, y algo difiere de la^ doc- Francisco de Paula Andrade. Fueron publicadas en Maracaibo,
trina moderna en materia de forma de partidas y de análisis. en 1887.
86. Teneduría de libros por partida dolfie simplificada, 99. Geografía de Cumaná, por Pedro A. Lara. Publi-
por Ramón M. Palacio. Compue.sta y publicada en Caracas, el cada en 1887.
año de 1870; su autor aun no había tenido la irreparable des- 100. Elementos de Cosmografía y Geografía Física y Ci-
gracia de perder el sentido de la vista. Por razón del modo, no vil, y Nociones Particulares de Venezuela, por Juan Hilario

es aparente este libro para la enseñanza, ya por que empieza Sambrano.' Esta obra, que, por cierto, es buena para difundir
con demostraciones geroglíficas que hacen recordar los estudios en los niños las primeras nociones geográficas, se publicó en
egiptiológicos, ya porque, por lo mismo, contiene materias muy Barquisimeto, el año de 1889.
extrañas á su objeto, ya porque es muy avanzada la obra, en 101. Mapa délos Estados Unidos de Venezuela, por el Li-
que entra á formar asientos que no obedecen á las reglas de la cenciado Francisco de P. Acosta.
partida doble. 102. Mapa Físico y Político de los Estados Unidos de
87. Teneduría de libros, por José María Martel. Es una Venezuela, por el señor Miguel Tejera.
exposición completa de todos los principios y reglas. El autor, 103. Mapa Físico y Político é Histórico de Venezuela,
consagrado al comercio por muchos años, y profesor de Tene- por Bonifacio Coronado.
duría desde 1875 en el Colegio de Santa María, ha e.stado en Estos tres mapas tienen }>or base el de Codazzi, en menor
aptitud y contado con los suficientes elementos }>ara íormar, e.scala, y no expresan la fecha de su publicación.

como lo ha hecho, un tratado de en.señanza claro y sencillo, 104. Nociones de Geografía de Venezuela, por Rafael
para facilitar mucho su aprendizaje. En el método de llevar Luis Irady. Publicadas en Maracaibo.
los libros de comercio, allí está la forma moderna perfectamen-

Religión. 105. Catecismo razonado é histórico y dog-
te explicada. Se public/) en Caracas, en 1876. mático, por Manuel Antonio Carreño y el Doctor Manuel María
88. Teneduría de libros por partida doble, por José Tri- Urbaneja, quienes, tomando el catecismo’ del abate Thérou, lo
nidad Urdaneta. Fue publicada en Caracas en i880,ysere- adojitaron á la disciplina y á las costumbres de las diócesis de
siente del antiguo sistema de partida sencilla, ya abolido, por Venezuela y lo adicionaron notablemente con conocimiento y
la forma de las partidas, de las contrapartidas y de la liquida- de acuerdo con el Prelado de la Arquidiócesis. Publicado en
ción anual de una casa de comercio. Caracas, en 1850, la Dirección General de Instrucción Pública
89. Lecciones elementales de Teneduría de libros, por lo recomendó para la enseñanza en los institutos literarios y
partida doble, por José Silverio González. Fue publicada en escolares del país.
Cumaná, el año de 1856, y no se encuentra en Caracas. 106. Catecismo de Religión é Hi.storia Sagrada, por el
90. Teneduría de libros, ¡)or Rafael Malo. Publicada en Doctor Gerónimo Ensebio Blanco, quien tomó por liase para
Caracas. No se sabe la fecha. formar un solo libro los de Ripalda y Fleury. Publicado en Ca-

Geografía. 91. Compendio de la Geografía de Vene- racas, el año de 1853.
zuela, por el ingeniero Coronel Agustín Codazzi, autor de 107. Sinopsis de las pruebas de la verdadera religión, por
la Geografía General, y el mismo que levantó nuestro ma])a Bartolomé Milá de la Roca, hijo, quien la compuso para los
que de tanta utilidad ha sido oficial, privada y científicamente. alumnos del instituto escolar que regentaba en Cumaná. Pu-
Publicado en 1840. blicada en aquella ciudad, el año de 1856, fue acogida como tex-
92. Llave de Cronología, j)ara uso de las escuelas y co- to en muchas escuelas de la República.
legios, por Bartolomé Milá de la Roca, padre. La publicó 108. Educación del alma, por el Doctor Gerónimo En-
en Cumaná, el año de 1847, en forma de diálogo. En 1851 sebio Blanco. Publicada en Caracas en 1876 y dedicada, por
y en la misma ciudad, se hizo la segunda edición bajo un plan sus sanas máximas, á la lectura, para los alumnos de las escuelas.
filosófico, y sustituyendo el razonamiento al diálogo. 109. Extractos de los libros de la Biblia en forma de diá-
93. Primer libro de Geografía Elemental, por el Doc- logo, por Pedro José Hernández. Fueron publicados en Coro,
tor Arístides Rojas. El autor, tomando por base el método el año de 1875.
de Smith, lo escribió para la enseñanza de los niños, bajo 110. El Catecismo del Credo, por Amenodoro L^rdaiieta.
un nuevo plan y á la altura de los conocimientos actua- Es una clara y breve exposición del símbolo de los apóstoles,
les, ilustrándolo con mapas y figuras intercaladas en el puesta en forma de diálogo con las debidas explicaciones pa-
texto. Se publicó en Caracas, en 1889, se han hecho de ra la instrucción religio.sa de los niños. Lo publicó en Caracas,
él 10 ediciones, y es el texto generalmente aceptado en todo en 1878.
el país. 111. Instrucción sagrachi para la juventud, por el Doc-
94. Primer libro de Geografía de Venezuela, ])ormis-
el tor Ramón Julián Castillo. La publicó en Mérida, el año
mo autor. Está escrito según la Geografía de Codazzi y con de 1879.
arreglo á la última división política de la República, y ba sido 112. Catecismo de Religión Cristiana, }>or Amenodoro
editado cuatro veces. Está agotada la última edición. Fue Urdaneta. Es un libro que contiene la instrucción religiosa
publicado en 1869. que debe recibir un niño para conocimiento de su religión, y
95. Geografía de niños, para uso de las escuelas primarias, que lo pone en capacidad de adquirir mayores conocimientos
por el mismo Doctor Arístides Rojas. Por su sencillez, la clari- cuando éntre en la edad de la refiexión. Fue jiublicado en
dad y el laconismo de las definiciones es muy adecuada ó está Caracas, en 1881.

9
LXII INSTRUCCION POPULAR

113. El Catecismo de Fleury, aumentado con los viajes —


Urbanidad. 129. Lecciones de buena crianza, moi’al
y
de Jesucristo, por el Doctor Arístides Rojas, que quiso con mundo, por el Doctor Feliciano Montenegro Colón. Su úiiica
ello ilustrar al niño con el conocimiento de los principa- edición fue publicada en Caracas, en 1841.
les actos do su Divino Redentor. Publicado en Caracas, en 130. El libro de la juventud ó conocimientos esenciales
1881. para la buena crianza. Publicado en Cumaná, en 1849. Sin
114. Doctrina Cristiana, según Ripalda y otros autores, expresar el autor.
por el Presbítero Juan Andrés Domínguez. Se publicó en 131. Manual de Urbanidad y buenas maneras, para
Caracas, y como se ha agotado la edición, se ignora el año. el uso de la juventud de ambos sexos, por Manuel Anto-
115. Apéndice de la Doctrina Cristiana, por Rafael María nio Carroño. Se encuentran eu este interesante libro todas
Leal. Publicado en Maracaibo. las reglas de civilidad
— y etiqueta que deben observarse en
Escritura 116. Arte de Escribir, por José Ignacio Paz todos los actos de la vida pública
Castillo. Es una buena colección de muestras litografiadas y y privada, política y
religiosa, local
y doméstica. Fue iniblicado en Caracas, en
publicadas en Caracas, el año de 1843, y cuya edición está 1874.
agotada. 132. Compendio de urbanidad y buenas maneras, por el
117. Método sencillo para aprender á escribir
y leer á mismo autor. Publicado en Caracas"
un tiempo, por el mismo Paz Castillo. Este cuaderno, lito- 133. Catecismo de Urbanidad, por Evaristo Fombona.

grafiado y publicado en Caracas, el año de 1883, cuando el Fue publicado en Caracas, en 1869.
autor, á pesar de su edad septuagenaria, tiene el pulso firme 134. Catecismo de Urbanidad, por el Presbítero Juan An-
y la cabeza fresca, contiene diferentes muestras y reglas su- drés Domínguez, quien lo escribió para los alumnos de la “ Es-
ficientes para el laudable objeto que se propone como un ser- cuela del Niño Jesús”, que él regentaba en Caracas, donde se
vicio en favor de los niños á cuya educación moral publicó.
y li-
teraria estuvo por tanto tiempo y con tan feliz éxito con- 135. Historia. Lecciones Primaiias de la Historia de
sagrado. Venezuela, por Juan E.sté, quien las compuso en forma de diá-
^

Lectura. 118. Silabario de la Lengua Castellana, por logo, para los alumnos de la Escuela Munici])al de San Fer-
José Luis Ramos, el decano en Venezuela, de todos los au- nando de Apure, que él dirigía. Fué publicada en Caracas, en
tores. Tan modesto como ilustrado, y tan ilustrado como 1858.
humilde, dio humilde título á su ilustrado libro, que bien 136. Manual de Historia Universal, por el Licenciado
podría calificarse de ortológico. Fue impreso en Caracas, en- Juan Vicente González. Sirve de texto en Venezuela y aún
tre los años de 20 y 25,
y más de 25 ediciones se han he- fuera de ella. Obra completa y de un gran mérito. Publi-
cho de él. cóla en Caracas.
119. El Primer libro para aprender á deletrear con 137. Catecismo de la Historia de Venezuela, desde el
propiedad y según los principios de la Ortología Castellana, descubrimiento de su territorio en 1497, hasta su emancipación
por el Bachiller Benito Herrera. Publicada en San Carlos, política de la Monarquía Española, en 1811, por el Doctor Ma-
en 1857. nuel María Urbaneja, quien lo formó con vista de la Historia de
120. Citolegia ó Nuevo Método de lectura práctica sin Baralt, para ponerla al alcance de los niños de las escuelas
deletrear, para uso de las escuelas primarias.
y
Publicóse en Ca- colegios. Publicólo en Caracas, el año de 1865.
racas, en 1871, sin indicación de su autor. 138. Catecismo de Historia de Venezuela, desde su des-
121. Fábulas para los niños, por Amenodoro Urdaneta, cubrimiento hasta la muerte del Libertador, por la señorita
quien las publicó en Caracas, en 1874, para que sirvieran en las Antonia Estel 1er, quien lo compuso, recogiendo datos de nues-
escuelas, de texto de'lectura. tros historiadores, para la enseñanza de sus discípulas. Está
122. Silabario Castellano, por Dolores González de Iba- mandado por el Ejecutivo Nacional que se adopte como texto
rra, quien, como In,spectora de las escuelas de niñas del en las Escuelas Federales. Se publicó en 1885,
Distrito Federal, lo compuso para la enseñanza de sus alumnas
y se han hecho
dos ediciones de él.
y lo publicó en Caracas, el año de 1877. 139. Historia de Venezuela para niñas, por la señorita
123. El Consejero de la juventud, por el Licenciado Socorro González Guinán, quien la extractó para que los niños,
126.
Francisco González Guinán. Libro de profunda moral, que á los que ha cansagrado algunos años de su vida, conociendo
lia sido declarado texto de lectura
y se ha editado ya siete ve- las vi.scisitudes que ha sufrido nuestra patria
y las glorias que
ces. Fue impreso en Valencia, en 1878. ha alcanzado, se formen útiles ciudadanos estas son sus pala-
:

124. Consejos de un padre á su hijo, por el Bachiller bras y también su noble aspiración. Fue aumentada por su
Egidio Montesinos. Fue publicado en la ciudad del Tocuyo, hermano Santiago González Guinán. El Ejecutivo Nacional
en 1882, y en muchas escuelas se pone en las manos del niño lo declaró texto para la enseñanza de la historia, como antes lo
para que se ejercite en la lectura, impregnándose en sus saluda- había hecho también la Junta de Inspección déla Ilustre Uni-
bles máximas. versidad Central. Se publicó en Valencia, en 1883.
125. Libro de lectura, por el Bachiller Ananías Cote. 140. “ Reminiscencias Históricas, ” por el Licenciado
Fue impreso en Barquisimeto, en 1882, y escrito según el siste- Francisco González Guinán. El autor ha tenido especial tino
ma de Pestalozzi. Ha sido acogido como texto en algunos co- en recojer y pulilicar nuestras anécdotas históricas de gran in-
legios y escuelas, y es apreciado, por estar en él desarrollado con terés, para que, leyéndolas el niño con agrado
claridad y precisión, el método objetivo.
y avidez, las
grave en su corazón y las deposite en su memoria, á fin de que
Nuevo libro primario, por Clodomiro F. Hermo- su alma juvenil se inspire patrióticamente para el porvenir.
^
so. Está seguido del Diccionario primario, y es un nuevo mé- Fueron publicadas en Valencia, en 1866.
todo para enseñar á leer silabeando, según el generalmente 141. “ Catecismo de la Virgen, ” por Amenodoro Urda-
adoptado eu los Estados Unidos del Norte. Fue texto en la neta. Noble y piadoso ha sido el propósito del autor de este
Escuela Normal, número 19, en Barquisimeto, é impreso en Ca- interesante libro, porque á la vez que instruye al niño en la
racas, en 1887. vida de la verdadera madre de Dios, que todo cristiano tiene el
127. El A B C, por José Ignacio Paz Castillo. Rico imprescindible deber de conocer é imitar, impregna su alma
legado c|ue este viejo apó.stol de la causa educacionista deja de las máximas cristianas, que son el pedestal de la caridad y
á los niños, que paternalmente ama libro bueno que ha
: el derrotero á la Patria celestial. Fue publicado en Caracas,
_

merecido juicios fiivorables, y que su autor publicó en Cara- en 1887, previa la aprobación de nuestro dignísimo Prelado.
cas, en 1888. 142. Lecciones de Historia Patria, por el ingeniero Fran-
128- Libro Primario, que el Doctor Arístides Rojas escri- cisco de Paula Andrade. Publicadas en Maracaibo, en 1887.
bió según el sistema de Mandevil, aumentándolo con rico 143. Compendio de Historia y Geografía de la Sección
tratado sobre los principales deberes de los niños
y con nue- Zulia, por Silvestre Sánchez. Publicado en Maracaibo, en
vos cuentos que deleitan su espíritu y forman su tierno co- 1888.
razón en las máximas de la moral. Fue publicado en Caracas, 144. Elementos de Geografía de la Sección Zulia, por el
en 1870. ingeniero Francisco de Paula Andrade.
POR GUILLERMO TELL VILLEGAS LXIII

145. Catecismo de Historia Antigua, por Amenodoro Ur- 167. Rudimentos de la música, por Jesús M. Suárez.
daneta. Publicado en Caracas, en 1888. 108. Teoría Elemental de Música, por el Dr. Eduardo Cal-
14G. Compendio de la Historia de Venezuela, por José caño.— Aún no ha sido impresa.
Ignacio Lares. Publicado en Mérida, ignorándose la fecha de 169. —
Economía. Rudimentos de economía política, por
su publicación. el Doctor AV enceslao Monserratte. El objeto de este libro, por
147. Compendio de la Historia de Venezuela, por Alejan- cierto bien interesante, es poner, en lo posible, esta ciencia al al-
dro Peoli. Publicado en Caracas. Se ignora también la fecha. cance de los niños, á la limitada inteligencia de su tierna edad ;

148. Clave de Historia Universal, por el Doctor Gerónimo y prepararlo así para un estudio serio. Publicados en Caracas,
Ensebio Blanco. el año de 1876.
140. —
Lengua FRANCESA. Mecanismo de la lengua fran- 170. Lecciones de Economía Doméstica, por Juan Anto-
cesa, por Adolfo de Tourreil. Escribiólo á fines de la 2? ó á nio Lossada Piñeres. El significativo título de este pequeño
])rincipios de la 3^ década de este siglo, para sus alumnos de libro está en armonía con su contenido.
Francés en la Ilustre Universidad Central. Su objeto es ense- 171. Catecismo de Economía Doméstica, por el Doctor
ñar la pronunciación con arreglo a la Gramática Francesa de Francisco Machado, quien, conociendo la importancia de esta
aquella Academia. Su 2*1 edición se publicó en 1848. virtud en la mujer, que es el jefe en el hogar, lo escribió para
150. Método simplificado para aprender á leer bien el escuelas de niñas el año de 1846, en la ciudad de Valencia. Se
francés, en quince lecciones, por el Doctor Rafael Domínguez. han hecho cinco ediciones.
Lo [)ublicó en Valencia, en 1852, y se han hecho de él tres edi- 172. —
Retóríga. Nociones de Retórica, por el Presbítero
ciones. Doctor José Octaviano González, elocuente orador sagrado que
151. Nuevo Método Práctico y fácil del idioma francés, con su importante libro ha llenado un vacío que se notaba.
por el Doctor Adolfo Ernst. Escrito según el sistema de Ahn, Publicadas en Maracaibo, en 1889.
y publicado en Caracas, en 1804. 173. —
Literatura. Prontuario de Literatura, según Her-
152. Tratado de pronunciación francesa, por el Doctor mosilla, Cam{)illo y otros autores, por Atanasio Cote. Publi-
Juan Bautista Calcaño y Paniza. ¡)ublicado en Maracaibo, en cado en Maracaibo, en 1885.
1871. 174. —
Morai,. Compendio de los Deberes Morales del
Nociones Elementales de la Lengua Francesa, por el
153. Hombre, por el Doctor Gregorio Fidel Méndez. Publicado en
Licenciado Juan José Mendoza. Están arregladas al método de Maracaibo, el año de 1877. Se han hecho dos ediciones de él.
Ollendorff. 175. —
Higiene. Principios elementales de Higiene, por
154. Método para aprender á leer, escribir y hablar el el Doctor José Manuel de los Ríos. El autor, al escribir este
francés, por los Doctores Ramón Palenzuela y Juan de la Cruz libro al alcance de la juventud, en una forma sencilla
y en un
Carreño. Está compuesto según el si.stema de Ollendorff, con estilo claro, ha querido que los niños en las escuelas los jóve-
y
un tratado de pronunciación al principio y un importante nes en los colegios, adquieran aquellos conocimientos que á la
apéndice al fin, que completa la obra. vez que los deleiten, los instruyan con utilidad. Publicados en
155. —
Lengua inglesa. Libro Primario de lenguaingle- Caracas.
sa, porDoctor Adolfo EriLst. El autor, al vertir el libro de
el 176. Consejos á las Madres, por el Doctor Laureano Vi-
A. T. Ahn, lo ha aumentado notablemente, y de una manera llanueva. Esta obra, que se está publicando en la “Gaceta de
conveniente al más fácil aprendizaje del inglés, para los jóvenes los Hospitales, ” de los que el Doctor Villanueva es Inspector,
que quieran dedicarse á su estudio. Publicado en Caracas, en tiene el mismo objeto que la del Doctor Ríos.
1880. 177. —
Taquigrafía ^Taquigrafía Castellana ó Método

156. Gramática inglesa >ara los es})añoles, por el Doctor


]
rápido [)ara escribir la Lengua Española, por el Doctor Geróni-
Antonio María Soteldo. Publicada en 1889. mo Ensebio Blanco. Propónese el autor vulgarizar el conoci-
157. Método para aprender la lengua inglesa, por los miento de este Utilísimo arte, y al efecto le escribe con tal sen-
Doctores Juan de la Cruz Cai'reño y Ramón Palenzuela. Es- cillez 3^ claridad, que puede un niño a[irenderlo con facilidad.
tá escrito según el sistema de Ollendorff. Hase publicado en Caracas, el año de 1868.
158. Método práctico para aprender el inglés, por el Ge- 171. —
Constitución política. Catecismo Republicano,
neral Alejandro Ibarra. Ha merecido elogios de los profesores, por Amenodoro Urdaneta. El autor, (pie ha querido que la
quienes hacen uso de él como un excelente auxiliar. constitucicín de A^enezuela sea enseñada en las escuelas
y en
159. —
Lengua alemana. Primer curso de alemán, según forma de diálogo, la ha puesto al corto alcance de los niños.
el método de Ahn, por el Doctor Adolfo Ernst. Publicado en Publicada en Caracas, en 1870.
Caracas, el año de 1874. 179. Teoría Elemental de Tratado de Constitución Fede-
160. Gramática completa por el sistema de Ollendorff, pa- ral, publicada en Caracas en 1876. Sellan hecho tres edicio-
ra aprender en seis meses á leer, escribir, hablar y traducir el nes, y es su autor el Doctor Eduardo Calcaño.
alemán los españoles, por el Doctor Juan Bautista Calcaño y 180. Catecismo de Constitución nacional, por Rafael Ga-
Paniza, quien dice haberla escrito en 1858 y no haberla im- llegos Celis, que loesci'ibió en Valera, para el uso de los niños.
preso aún. 181. Elementos de Administración y de Gobierno, jiara
161. —
Bellas artes. Método de dibujo topográfico, por el las escuelas, por el ingeniero Francisco de Paula Andrade.
Doctor Diego Casañas Burguillos, el cual sirve de texto en los Publicados en Maracaibo, en 1888.
Colegios. Publicado en Caracas, en 1880. 182. —
Peüagíjgia. Método de enseñanza, por Alariano
162. Método fácil para dibujar los mapas de los cinco Blanco y Julio Castro: mandado imprimir en Nueva York, en
continentes, según el sistema de Apgar, para las escuelas pri- 1877.
marias, por Pedro Fortoult Hurtado. Publicado en Caracas, 183. Nociones del arte de enseñar dirigidas á los maestros
en 1881. y maestras de Instrucción Elemental, por el Doctor Manuel
163. Lecciones de Color, por Julio Castro, quien las ex- Velázqupz Level. Su objeto es la introducción en el país del
tractó para las escuelas primarias, de la obra que N. A. Colking método objetivo. Publicadas en Caracas, el año de 1880.
escribió bajo el título de Manual de Instrucción Elemental, pa- 184. Primeras lecciones de Pedagogía, por el Bachiller Ju-
ra padres y maestros. Fue publicada en Valencia, en 1886. lio Castro. Publicadas en A’’alencia, en 1887.
164. Tratado Teórico Musical, [>or Antonio Jesús Silva. 185. Nociones de Pedagogía, por el Bachiller Bartolomé
Publicado en Caracas, el año de 1884. Milá de la Roca, (piien, como Director de la Escuela Normal de
165. Tec'ría de la Música al alcance de todos, por José Cumaná, las escribió pai-a sus alumnos, en 1877, y fueron repro-
Gabriel Núñez, en Cumaná. ducidas ¡(or el periódico “La Escuela Normal, Número 2?,’^
166. Ensayo sobre el Arte en Venezuela, por el General que servía de órgano á dicho plantel.
Ramón de la Plaza. Publicado en 1883.
LXIV INSTRUCCION SUPERIOR

DOCTORES, LICENCIADOS Y MAESTROS


IDE LA. XJlSri VEDRSII3A.X3 CElSrTE.A.L. IDE VEZSTEZXJELA., EESEE SXJ EUISTE A.CI03ST HASTA. 1889

RELACION Doctor Miguel Muñoz, maestro y doctor en teología.


Caracas, 8 de setiembre de 1733 y 22 de julio de 1736.
DE LOS GRADOS CONFERIDOS POR LA UNIVERSIDAD CENTRAL, Doctor Juan Fernández Quintana, doctor en teología.
DESDE SU FUNDACIÓN HASTA EL 3I DE DICIEMBRE DE 1882 Caracas, 29 de setiembre de 1736.
Doctor José Francisco Machado, doctor en teología.
Caracas, 30 de setiembre de 1736.
(CONTIENE EE NOMBRE, El- GRADO Y LA FECHA Y LUGAR DE LA COLACIÓN)
Doctor Francisco Lozano Mirabal, doctor en teología.
Caracas, 3 de febrero de 1737.
Doctor Francisco Martínez de Porras, maestro y doctor Doctor Luis José de Vargas, doctor en teología. In-
en teología. Santo Domingo, el 26 de febrero de 1709 y corporado en 10 de julio de 1737.
el 28 del mismo mes y año.
Doctor José Martínez Gordones, doctor en teología.
Caracas, 16 de agosto de 1739.
Doctor Félix de Acuña, doctor en teología. Santo
Domingo, el 21 de enero de 1690. Doctor Pedro González Figueredo, doctor en teología.
Caracas, 2 de febrero de 1741.
Doctor Gabriel M. de Ibarra, doctor en teología. Santo
Domingo, 2 de noviembre de 1693. Doctor Juan Pérez Hurtado, doctor en cánones. Cara-
cas, 13 de diciembre de 1741.
Doctor Angel de la Barreda, doctor en cánones. Avila,
Doctor Miguel Ledezma, maestro y doctor en teolo-
9 de mayo de 1708.
Doctor J. Mijares de Solórzano, maestro y doctor en gía. Caracas, 4 de noviembre de 1736 y 24 de agosto
teología. Santo Domingo, 9 de febrero de 1709 y el 16 de 1742.
del mismo mes y año. Doctor Bonifacio Frías Abadiano, maestro y doctor
Doctor J. Martínez de Porras, maestro y doctor en teo- en teología. Caracas, 28 de enero de 1742 y 24 de febrero
logía. Santo Domingo, 20 de diciembre de 1717 y el 26 de 1743.
del propio mes y año. Doctor Juan Eguiarreta, maestro y doctor en geo-
Doctor P'rancisco de Vargas, maestro y doctor en teo- logía. Caracas, 12 de setiembre de 1734 y 28 de agosto de
logía. Santo Domingo, 12 de diciembre de 1710 y 28 del 1743- ,
, ,

mismo mes de 1717. Doctor Juan de Arrechedera, doctor en teología. Ca-


Doctor Fernando Perera Lozano, doctor en teolo- racas, 4 de setiembre de 1743.
gía. Avila, 8 de octubre de 1723. Doctor Domingo Naranjo, doctor en teología. Cara-
Doctor Agustín de Istúrriz, doctor en ambos derechos. cas, 8 de setiembre de 1743.
Santo Domingo, 7 de noviembre de 1723. Doctor Juan de Mendoza, doctor en teología. Cara-
Doctor Antonio de Tovar y Bañes, doctor en teología. cas, 22 de octubre de 1743.
Caracas, 30 de agosto de 1725. Doctor Domingo Hermoso, doctor en teología. Cara-
Doctor Gerónimo de Rada, doctor en teología. Cara- cas, 2 de febrero de 1744.
cas, 28 de octubre de 1725. Doctor Lorenzo Hermoso, doctor en cánones. Caracas, 2
Doctor Fernando Gascón, doctor en teología. Caracas, de febrero de 1744.
II de agosto de 1726. Doctor Gabriel Ramón Ibarra, maestro y doctor en teo-
Doctor Pedro Tamarón, doctor en cánones. Caracas, 17 logía. Caracas, 10 de agosto de 1742 y 16 de agosto
de febrero de 1727. de 1744.
R. P. Fr. Juan Merentes, doctor en teología. Cara- Doctor José Francisco Gainza, maestro y doctor en
racas, 9 de noviembre de 1727. teología. Caracas, 13 de agosto de 1742 y 16 de agosto
Doctor Gabriel Martínez de Ibarra, doctor en cánones. de 1744.
Caracas, 24 de setiembre de 1730. Doctor Rafael Alvarado Serrano, doctor en teología.
R. P. Fr. Francisco Bello, maestro y doctor en teo- Caracas, 13 de junio de 1746.
logía. Caracas, 19 de octubre de 1730. Doctor Bartolomé de Vargas, maestro y doctor en
R. P. Fr. Tomás de Peralta, maestro y doctor en teo- teología. Caracas, 17 de febrero de 1743 y 22 de junio
logía. Caracas, 10 de octubre de 1730. de 1746.
Doctor Pedro Monasterio, doctor en teología. Cara- R. P. Fr. Tomás Somosa, doctor en teología. Incor-
cas, 29 de octubre de 1730. porado el I? de julio de 1746.
R. P. Fr. José Carpió, maestro y doctor en teología. R. P. Fr. Tomás Valero, doctor en teología. Cara-
Caracas, ii de noviembre de 1730. cas, 17 de julio de 1746.
Doctor Blas Arrais y Mendoza, maestro y doctor R. P. Fr. Juan B. Marrón, doctor en teología. Cara-
en teología. Caracas, 6 de julio de 1730 y 19 de noviembre cas, 26 de julio de 1746.
del mismo año. R. P. Fr. Juan Marcos Garaván, doctor en teología.
Doctor Antolino de Tiendo, doctor en cánones. Cara- Caracas, 25 de junio de 1747.
cas, 3 de noviembre de 1730. Doctor Francisco de Ibarra, doctor en cánones. Cara-
Doctor Pedro Juan Díaz Orgas, maestro y doctor en cas, 6 de enero de 1750.
teología. Caracas, 23 de julio de 1730 y 3 de diciembre Doctor Felipe Antonio Prado, maestro y doctor en
del mismo año. cánones. Caí icas, 22 de mayo de 1746 y 6 de enero de
Doctor Carlos de Fíerrera, maestro y doctor en teolo- 1750-
gía. Caracas, 25 de julio de 1730, y 8 de diciembre de Doctor José Blas Hernández, doctor en teología.
mismo año. Caracas, 6 de enero de 1750.
R. P. Francisco Véliz, doctor en teología. Caracas, 14 Doctor Domingo Velásquez, doctor en teología. Ca-
de enero de 1731. racas, I? de enero de 1751.
Doctor Juan Osorio, doctor en teología. Caracas, ii Doctor Sebastián Arrechedera, maestro y doctor en
de julio de 1733. teología. Caracas, 26 de abril de 1750, y 22 de setiembre
R. P. Fr. Bartolomé Villanueva, maestro y doctor eii de 1754. '
^
teología. Se incorporó con los grados recibidos en Santo R. P. Fr. Juan Ravelo, doctor en teología. Incorpora-
Domingo, el i? de febrero de 1735. do en 5 de octubre de 1754.
GRADOS UNIVERSITARIOS LXV

Doctor Tomás Gil Yepes, cánones y leyes. Caracas, Dr. José Ignacio Herrera, maestro y doctor en teolo-
lo de noviembre de 1754 y 16 de octubre de^ 1757. gía. Caracas, 18 de abril de 1762 y 2 de febrero de 1767.
Doctor Antonio Urbina, doctor en teología. Caracas, Doctor Santiago Zuloaga, maestro y doctor en cáno-
nes. Caracas, 2 de febrero de 1767.
24 de febrero de 1755.
Doctor José Antonio Lindo, doctor en teología. Ca- Doctor Miguel I. Herrera, maestro y doctor en teolo-
racas, 24 de febrero de 1755. gía. Caracas, 18 de abril de 1762 y 15 de febrero de 1767.
Doctor Domingo Martel, doctor en teología. Caracas, Doctor Miguel Urosa, doctor en cánones. Caracas, 15
24 de febrero de 2755. de febrero de I767.
Doctor Félix Yepes, doctor en cánones. Caracas, 8 de Doctor José Antonio Cabrera, doctor en cánones. Ca-
diciembre de 1755. racas, 15 de febrero de 1767.
R. P. Fr. José Manuel Vizcaya, doctor en teología. Doctor José Lorenzo Borges, doctor en cánones. Ca-
Caracas, 8 de diciembre de 1755. racas, incorporado en 4 de mayo de 1768.
Doctor Diego Haedo, maestro y doctor en teología. Doctor Fernando Xerez Aristeguieta, maestro y doctor
Caracas, 7 de julio de 1754 y 27 de diciembre de 1756. en teología. Caracas, 2 de mayo de 1762 y 20 de noviem-
Doctor Juan Antonio Urbina, doctor en teología. Ca- bre de 1768.
racas, 3 de octubre de 1737. Doctor Ignacio Ramón Herrera, doctor en teología.
Doctor Juan Antonio Montero, doctoren leyes. Incor- Caracas, 20 de noviembre de 1768.
porado en 24 de noviembre de 1757. Doctor José Francisco Méndez, maestro y doctor en
Doctor Juan Félix Aristeguieta, maestro y doctor en teología y cánones. Caracas 10 de noviembre de 1765,
teología. Caracas, 24 de junio de 1751 y 26 de diciembre 5 de febrero de 1769 y 22 de enero de 1775.
de 1757.
Doctor José Ignacio Moreno, maestro y doctor en
.
Doctor Domingo Bnceño, doctor en cánones. Caracas, teología, leyes y cánones. Caracas, 28 de setiembre de 1766 ;

26 de diciembre de 1757. 25 de diciembre de 1769 ; 15 de agosto de 1778 y 16 de


Doctor Juan Antonio Monasterios, doctor en leyes. diciembre de 1778.
Incorporado en 31 de diciembre de 1757. Doctor Juan Pablo Montilla, doctor en cánones. Cara-
Doctor Luis Méndez, maestro y doctor en cánones. cas, 25 de diciembre de 1769.
Caracas, 22 de mayo de 1746 y 31 de diciembre de 1757. Doctor José Vicente Machillanda, doctor en teología.
R. P. Fr. Ventura de Castro, doctor en teología. Ca- Caracas, 25 de diciembre de 1769.
racas, 25 de julio de 1759. Doctor Nicolás Talavera, doctor en leyes. Caracas,
Doctor Carlos Chavert, doctor en cánones. Caracas, 25 25 de diciembre de 1769.
de julio de 1759. Doctor Lorenzo Fernández de León, doctor en cáno-
Doctor Vicente Pérez, doctor en leyes y cánones. nes. Caracas, 23 de junio de 1771.
Caracas, 25 de julio de 1759 y 23 de octubre de 1763. Doctor Dionisio Méndez, maestro y doctor en teolo-
Doctor Francisco José Urbina, maestro y doctor en gía. Caracas, 5 de febrero de 1769 y 25 de julio de 1771.
teología. Caracas, 23 de octubre de 1757 y i? de no- R. P. Fr. F. Antonio Castro, maestro y doctor en teo-
viembre de 1761. logía. Caracas, 26 de enero de 1766, y 26 de julio de 1771.
Doctor Gabriel José Lindo, maestro, doctor en teolo- Doctor Carlos Monasterios, maestro y doctor en teo-
gía y en ambos derechos. Caracas, 24 de agosto de 1755 ;
22 logía. Caracas, 21 de noviembre de 1762 y 26 de julio
de noviembre de 1761 y 12 de diciembre de 1762. de 1771.
Doctor Antonio Monserrate, doctor en teología. Cara- R. P. Fr. J. Antonio Rodríguez, maestro y doctor en
cas, 22 de noviembre de 1761. teología. Caracas, 25 de julio de 1771 y 26 de julio de
Doctor Sebastián Talavera, maestro y doctor en teolo- 1771-
, ,

gía y en ambos derechos. Caracas, 24 de julio de 1757 ;


22 Doctor Baltasar Marrero, maestro y doctor en teología.
de noviembre de 1761 y 3 de junio de 1764. Caracas, 24 de octubre de 1773 y 22 de mayo de 1774.
Doctor Agustín Herrera, doctor en teología. Caracas, Doctor Miguel A. Castro Marrón, maestro y doctor en
13 de diciembre de 1751. teología. Caracas, 31 de marzo de 1771 y 30 de octubre
Doctor José M. Belisario, maestro y doctor en teolo- de 1774.
gía. Caracas, 24 de agosto de 1755 y 13 de diciembre de 1751. Doctor Juan Rafael Rodríguez, doctor en cánones. Ca-
R. P. Fr. Pedro Hernández, maestro y doctor en teo- racas, 5 de marzo de 1775.
logía. Caracas, incorporado en 18 de diciembre de 1761. Doctor Diego Domínguez, doctor en cánones. Cara-
Doctor José Rafael Landaeta, maestro y doctor en cas, 18 de abril de 1775.
teología. Caracas, 21 de febrero de 1762. Doctor José Antonio Osío, doctor en cánones. Cara-
Doctor Fernando Monasterios, maestro y doctor en cas, 18 de abril de 1775.
teología. Caracas, 31 de diciembre de 1757 y 28 de fe- Doctor Domingo Díaz Argote, doctor en cánones. Ca-
brero de 1752. racas, 18 de abril de 1775.
Doctor Domingo Castro, maestro en cánones. Cara- Doctor Juan Agustín de la Torre, doctor en cánones,
cas, incorporado en 13 de octubre de 1762. Caracas, 18 de abril de 1775.
R. P. Fr. Domingo Blanco, maestro y doctor en teo- Doctor Juan Vicente Echeverría, maestro y doctor en
logía. Caracas, 12 de diciembre de 1762. teología. Caracas, 10 de agosto de 1772 y 8 de octubre de
R. P. Fr. Mateo Blanco, maestro y doctor en teología. 1775-
Caracas, 12 de diciembre de 1762 Doctor Agustín Arnal, maestro en Teología. Caracas, 8
R. P. Fr. Jacinto Puerta, maestro y doctor en teolo- de octubre de 1775.
gía. Caracas, 10 de julio de 1763. Antonio Díaz Argote, doctor en cánones. Caracas, 22
Doctor Lorenzo Campins, maestro y doctor en medici- de octubre de 1775.
na. Caracas, incorporado en 30 de julio de i j’,'63. R. P. Fr. Mateo Espinosa, maestro y doctor en teo-
Doctor Domingo Berroterán, maestro y doctor en cá- logía. Caracas, 8 de abril de 1776 y 26 de mayo de 1776.
nones. Caracas, incorporado en 15 de octubre de 1763. R. P. Fr. Y'icente Acosta, maestro y doctor en teolo-
Doctor Jacobo Montero, maestro y doctor en teología. gía. Caracas, 6 de mayo de 1776 y 26 de mayo de 1776.
Caracas, incorporado en 6 de junio de 1764. Doctor Juan Agustín González, maestro en cánones,
R. P. Fr. Lucas Martel, maestro y doctor en teología. Caracas, 30 de marzo de 1777.
Caracas, 31 de diciembre de 1766 y i 9 de enero de 1767. Doctor José D. Blanco, maestro y doctor en teología y
R. P. Fr. Juan Miguel Mérida, maestro y doctor en derecho civil. Caracas, 13 de febrero de 1774, 30 de mar-
teología. Caracas, 19 de enero de 1767. zo de 1777 é incorporado el 14 de febrero de 1785.
R. P. Fr. Pedro Figueira, maestro y doctor en teolo- Doctor José Suárez Aguado, maestro y doctor en teolo-
gía. Caracas, 19 de enero de 1767. gía. Caracas, 13 de febrero de 1774 y 30 de marzo de 1777.
LXVI INSTRUCCION SUPERIOR

Doctor José Francisco Ibarra, maestro y doctor en teo- Doctor Domingo Fremarias, doctor en teología. Caracas,
logía. Caracas, 22 de mayo de 1774 y 31 de marzo 1777. 26 de diciembre de 1794.
Doctor Francisco A. Pimentel, maestro y doctor en teo- Doctor Marcos Cuesta, doctor en teología. Caracas, 27
logía. Caracas, 22 de mayo de 1774 y i? de abril de 1777. de diciembre de 1794.
Doctor Tomás Hernández Sanavria, maestro y doctor Doctor José Domingo Díaz, doctor en medicina. Caracas,
en leyes. Caracas, 29 de setiembre de 1772 y 17 de mayo 12 de abril de 1795.
de 1778. Doctor José Mateo Machillanda, doctoren medicina. Ca-
Doctor Ignacio Meneses, doctor en teología. Caracas, racas, 23 de agosto de 1795.
21 de noviembre de 1779. Doctor José Ignacio Briceño, doctoren teología. Caracas,
Doctor Francisco J. Fuenmayor, doctor en leyes. Ca- 17 de abril de 1796.
racas 21 de noviembre de 1779. Doctor José Carlos Monagas, doctor en teología. Cara-
Doctor José Fernández Feo, doctor en leyes. Caracas, cas, 34 de abril de 1796.
17 de abril de 1785. Doctor Vicente Tejera, doctor en teología. Caracas, 15
Doctor Francisco de Molina, doctor en medicina. Ca- de mayo de 1795.
racas, 17 de abril de 1785. Doctor José Cayetano Montenegro, maestro y doctor
Doctor Domingo Blandain, maestro y doctor en teolo- en teología. Caracas 9 de marzo de 1794 y 15 de mayo de
gía. Caracas, 26 de julio de 1778 y 26 de julio de 1785. 1796.
R. P. Fr. Joaquín Castilloveitía, maestro y doctor en Doctor Rafael Escalona, maestro y doctor en cáno-
teología. Caracas, 25 de julio de 1785 y 26 de julio de 1785. nes. Caracas, 8? de abril de 1793 y 18 de diciembre de
Doctor José Estanislao Veroes, doctor en teología. Ca- 179Ó.
racas, 21 de agosto de 1785. Doctor Pedro Martínez, maestro y doctor en cánones.
Doctor Juan José Herrera, doctor en teología. Cara- Caracas, 22 de diciembre de 1796.
cas, 23 de abril de 1786. Doctor Alejandro Echezuría, maestro y doctor en teo-
Doctor Felipe Tamariz, doctor en medicina. Caracas, logía. Caracas, 10 de marzo de 1793 y nde marzo de
28 de agosto de 1788. 1798.
Doctor Mariano Cova, maestro y doctor en leyes. Ca- Doctor Juan Antonio Monagas, doctor en cánones. Ca-
racas, 17 de abril de 1785 y 4 de enero de 1789. racas, 30 de setiembre de 1798.
Doctor Francisco José Rivas, maestro y doctor en teolo- Doctor José María Tovar, doctor en cánones. Caracas, 8
gía. Caracas, 17 de abril de 1785 y 4 de enero de 1789. de diciembre de 1798.
Doctor Nicolás Antonio Osío, maestro y doctor en Doctor Ramón I. Méndez, maestro y doctor en cánones
teología. Caracas, 13 de junio de 1778 y 22 de febrero de y en derecho civil. Caracas, 23 de agosto de 1825; ^2 de
1789. mayo de 1799 y 19 de octubre de 1800.
Doctor Luis Peraza, doctor en leyes. Caracas, 14 de Doctor José Vicente Unda, maestro y doctor en teo-
noviembre de 1790. logía. Caracas, iV de mayo de 1796 y 26 de mayo de
R. P. Fr. José Antonio Tinedo, doctor en teología. Ca- 1799.
racas, 14 de noviembre de 1790. Doctor José Manuel Padrón, doctor en cánones. Caracas,
R: P. Fr. Juan José Izasa, maestro y doctor en teolo- 24 de junio de 1799.
gía. Caracas, 15 de junio de 1788 y 3 de julio de 1790. Doctor José Vicente Vergara, maestro y doctor en
Doctor Luis Antonio Mendoza, doctor en teología. Ca- cánones. Caracas, 27 de diciembre de 1794 y 30 de junio
racas 8 de diciembre de 1791. de 1795.
Doctor José Antonio Montenegro, doctor en teología. Doctor Pedro M. Yepes, doctor en teología. Caracas, in-
Caracas, ii de diciembre de 1791. corporado en 7 de diciembre de 1799.
Doctor Juan de Rojas, maestro y doctor en cánones. Doctor Félix Fermín Paúl, doctor en teología y en
Caracas, 21 de marzo de 1788 y ii de diciembre de 1791. derecho civil. Caracas, 2 de febrero de 1800 y 4 de fe-
Doctor Rafael Castro, doctor en teología. Caracas, ii brero de 1809.
de diciembre de 1791. Doctor Francisco Llanos, doctor en teología. Caracas,
Doctor Domingo Lander, doctor en teología. Caracas, 9 de marzo de 1800.
II de diciembre de 1791. Doctor Félix Sosa, doctor en cánones. Caracas, 16 de
Doctor Domingo Gómez Rus, doctor en derecho civil. marzo de 1800.
Caracas, ii de diciembre de 1791. Doctor Francisco Javier Narvarte, maestro y doctor
Doctor Jo.sé Antonio Borges, doctor en cánones. Cara- en teología. Caracas, i? de mayo de 1796 y 23 de mar-
racas, i‘? de abril de 1793. zo de 1800.
Doctor Juan Francisco Zárate, doctor en cánones y en Doctor Juan Martínez, maestro y doctor en cánones.
derecho civil. Caracas, 28 de agosto de 1793 y 6 de enero Caracas, i? de mayo de 1796 y 13 de abril de 1800.
de 1789. Doctor Sebastián Gallegos, maestro y doctor en cá-
Doctor Manuel Vicente Maya, maestro y doctor en am- nones. Caracas, 15 de mayo de 1796 v 4 de mayo de
bos derechos y en teología. Caracas, 28 de agosto de 1793, 1800.
20 de octubre de 1793 y 26 de febrero de 1797. Doctor Juan Antonio Zárraga, doctor en cánones. Cara-
Doctor José Antonio Anzola, maestro y doctor en me- cas, 22 de mayo de 1800.
dicina. Caracas, 7 de octubre de 1787 y ii de mayo de Doctor Juan Antonio Zavala, doctor en cánones. Caracas,
1794. 22 de mayo de igoo.
Doctor Francisco Morales, doctoren medicina. Caracas, Doctor José Ignacio Zavala, doctor en derecho civil. Ca-
15 de mayo de 1794. racas, 22 de mayo de 1800.
Doctor Bernabé Díaz, doctor en derecho civil. Caracas, Doctor Nicolás Anzola, maestro y doctor en derecho
incorporado el 6 de abril de 1794. civil. Caracas, i‘? de mayo de 1796 y 20 de julio de 1800.
Doctor Juan de Dios Fernández, doctor en cánones. Ca- Doctor José María Aguado, doctor en cánones. Caracas,
racas, 21 de diciembre de 1794. 28 de setiembre de 1800.
Doctor Juan José Osío, doctor en cánones y en derecho Doctor Mariano Talavera, maestro y doctor en teo-
civil. Caracas, 21 de diciembre de 1794 y 28 de octubre de logía. Caracas, 8 de diciembre de 1797 y 23 de noviem-
1795- bre de 1800.
Doctor Juan Germán Roscio, en cánones y en dere- R. P. Fr. Felipe Espino.sa Mota, doctor en teología.
cho civil. Caracas, 21 de diciembre de 1794 y 19 de ene- Caracas, 25 de enero de 1801.
ro de 1800. Doctor Juan Nepomuceno Quintana, maestro y doctor
Doctor José Carvallo, doctor en cánones. Caracas, 24 en teología. Caracas, 8 de diciembre de 1797 y 8 de fe-
de setiembre de 1794. brero de 1801.
GRADOS UNIVERSITARIOS LXYII

Doctor Domingo Maestri, doctor en teología. Caracas, R. P. Fr. Ramón Betancourt, doctor en teología. Cara-
8 de febrero de i8oi. cas, 23de agosto de 1807.
Doctor José M. Oropeza, maestro en derecho civil. Cara- Doctor Ramón García, doctor en derecho civil. Caracas,
cas, lo de mayo de i8oi. 8 de noviembre de 1807.
Doctor Leonardo García Espino.sa, doctor en cánones. Doctor José Ambrosio Llamozas, doctor en cánones. Ca-
Caracas, lo de noviembre de i8oi. racas, 13 de diciembre de 1807.
Doctor Salvador Delgado, doctor en teología. Caracas, R. P. Fr. Domingo Viana, doctor en teología. Caracas,
8 de noviembre de i8oi. 20 de diciembre de 1807.
Doctor Joaquín M. Quintana, doctor en cánones. Cara- Doctor José Manuel Sánchez, doctor en derecho civil.
cas, 8 de setiembre de 1802. Caracas, 25 de diciembre de 1807.
Doctor José Joaquín Hernández, doctor en medicina. Doctor Martín González, doctor en cánones. Caracas,
Caracas, 14 de noviembre de 1802. 26 de diciembre de 1807.
,
Doctor José Angel Alamo, doctoren medicina. Caracas, Doctor Manuel Miranda, doctor en derecho civil. Cara-
21 de noviembre de 1802. racas, 3 de enero de 1808.
Doctor Simón Herrera, doctor en teología. Caracas, 25 Doctor Antonio Gómez, doctor en medicina. Caracas,
de diciembre de 1802. 2 de febrero de 1808.
Doctor Manuel Rivas, doctor en teología. Caracas, 27 Doctor José Francisco Diepa, maestro y doctor en teo-
de diciembre de 1802. logía. Caracas 23 de agosto de 1795 y 10 de julio de
Doctor Juan Alvarez, doctoren cánones. Caracas, 21 de 1808.
junio de 1803. Doctor Mariano Fchezuría, doctor en teología. Caracas,
Doctor Manuel Narciso Falcón, doctor en teología. Ca- 20 de noviembre de I808.
racas, 20 de noviembre de 1803. Doctor José María Vargas, maestro y doctor en me-
Doctor Francisco Delgado Correa, doctor en teología. dicina. Caracas, 12 de marzo de 1806 y 27 de noviem-
Caracas, ii de noviembre de 1803. bre de 1808.
R. P. Fr. Rafael Avalos, maestro y doctor en teolo- Doctor José Cecilio Avila, maestro y doctor en cánones.
gía. Caracas, 30 de octubre de 1803 y 4 de marzo de Caracas, ii de agosto de 1805; 25 de diciembre de 1808 y
1804. 3 de octubre de 1814.
Doctor José Antonio Mendoza, doctor en teología. Ca- Doctor Rafael Bergoya, doctor en teología. Caracas. 26
racas, 10 de agosto de 1804. de diciembre de 1808.
Doctor Felipe Avila, doctor en teología. Caracas, ii de Doctor José Timoteo Llamozas, doctor en medicina. Ca-
noviembre de 1804. racas, 8 de enero de 1809.
Doctor Andrés Narvarte, doctor en derecho civil. Ca- Doctor Ramón Pena, doctoren cánones. Caracas, 12 de
racas, 9 de diciembre de 1804. marzo de 1809.
R. P. Fr. Francisco Javier Sosa, doctor en teología. Doctor José María García Siverio, maestro y doctor
Caracas, 6 de diciembre de 1804. en teología. Caracas, 20 de enero de 1811 y 22 de oc-
Doctor José María Gedler, doctor en teología. Cara- tubre de 1809.
cas, 21 de diciembre de 1804. Doctor Domingo Quintero, doctor en teología y cá-
Doctor Miguel Peña, doctor en derecho civil. Caracas, nones. Caracas, 26 de diciembre de 1809 y 29 de junio
6 de enero de 1805. de 1834.
Doctor José Antonio Pérez, doctor en cánones. Caracas, Doctor Juan Antonio Garmendía, doctor en derecho ci-
lo de febrero de 1805. vil. Caracas, 25 de febrero de 1810.
Doctor Domingo Peláez, doctor en teología. Caracas, Doctor Pedro Pablo Romero, doctor en teología. Ca-
25 de marzo de 1805. racas, 4 de febrero de 1810.
Doctor José M. Villavicencio, doctor en cánones. Ca- Doctor Vicente López Méndez, maestro y doctor en
racas, 25 de Julio de 1805. teología. Caracas, 22 de febrero de 1807 y ii de marzo
Doctor Juan Antonio Rojas Queipo, doctor en teología. de iSio.
Caracas, 5 de agosto de 1805. Doctor Juan Buenaventura Núñez, doctor en teología.
Doctor Lorenzo Santander, doctor en teología. Caracas, Caracas, 30 de mayo de 1810.
24 de noviembre de 1805. Doctor Carlos Arvelo, doctor en medicina. Caracas, 10
Doctor Francisco X. Jaén, doctor en teología. Caracas, de julio de 1810.
15 de diciembre de 1805. Doctor J. Concepción Reyes Piñal, doctor en derecho
Doctor Francisco Rodríguez Tosta, doctor en derecho civil. Caracas, 14 de julio de 1811.
civil. Caracas, 25 de junio de 1806. Doctor Pablo Alavedra, doctor en teología. Caracas, 25
Doctor José García Garay, doctor en cánones. Caracas, de julio de 1811.
15 de agosto de 1806. Doctor Jo.sé Nicolás Márquez, doctor en teología. Cara-
Doctor P. Fchezuría Echeverría, doctor en teología. cas, 25 de julio de 1811.
Caracas, 23 de noviembre de 1806. Doctor José Félix Amestoy, doctoren teología. Caracas,
Doctor J. Lorenzo López Méndez, doctor en cánones. 17 de noviembre de 1811.
Caracas, 14 de diciembre de 1806. R. P. Fr. Juan García Padrón, maestro y doctor en
Doctor Bernardo Marrero, maestro y doctor en teolo- teología. Caracas, 5 de febrero de 1815 y 28 de julio de
gía. Caracas, 18 de diciembre de 1803 y 21 de diciembre 1816.
de 1806. R. P. Fr. Celestino Alemán, doctor en teología. Ca-
Doctor José Nicolás Díaz, maestro y doctor en teolo- racas, 28 de marzo de 1815.
gía, cánones y derecho civil. Caracas, 25 de diciembre Doctor Pablo A. Romero, doctor en cánones. Caracas,
de 1806, II de enero de 1807 y 2 de abril de 1820. 23 de julio de 1815.
Doctor Pedro Gual, doctor en teología. Caracas, 8 de Doctor José Antonio Armada, maestro y doctor en
febrero de 1807. cánones. Caracas, 17 de enero de 1813 y 6 de diciem-
Doctor Miguel Lauda, doctor en teología. Caracas, 26 bre de 1816.
de abril de 1807. R. P. Fr. Lorenzo Rivero, maestro y doctor en teo-
Doctor José Delgado, doctor en teología. Caracas, 24 de logía. Caracas, ii de agosto de 1816 y 14 de diciem-
mayo de 1807. bre de 1816.
Doctor Francisco Rafael Silva, doctor en cánones. Ca- Doctor Tomás José Sanavria, maestro y doctor en dere-
racas, 14 de junio de 1807. cho civil y canónico. Caracas, 13 de noviembre de 1814, 25
Doctor Gabriel Mata, doctor en teología. Caracas, de enero de 1818 y i? de febrero de 1818.
5 de ju-
lio de 1807. Doctor José Luis Montesinos, maestro y doctor en teo-
LXVIII INSTRUCCION SUPERIOR

logia. Caraca.s, 24 de junio de 1808 y 2 de agosto de Doctor Juan Díaz Avila, maestro y doctor en teolo-
1818. gía. Caracas, 28 de abril de 1824 y 30 de mayo de
Doctor Angel Perdoino, doctor en teología. Caracas, 1830.
8 de diciembre de 1818. Doctor José Julián Osío, doctoren teología. Caracas, 30
Doctor Jacinto Machado, doctoren teología. Caracas, 27 de mayo de 1830.
de diciembre de 1818. Doctor Medardo Medina, doctor en derecho civil. Cara-
Doctor José Alberto Espinosa, maestro y doctor en cas, 30 de mayo de 1830.
teología. Caracas, 20 de noviembre de 1814 y 18 de ju-, Doctor Ramón Bermúdez, maestro y doctor en teo-
lio de 1819. logía. Caracas, 15 de noviembre de 1829 y 1? de agosto
Doctor Jo.sé Vicente Polacre, doctor en teología. Ca- de 1830.
racas, 18 de julio de 1819. Doctor José Manuel García, maestro y doctor en de-
Doctor José Manuel Avila, doctoren teología. Caracas, recho civil. Caracas, 4 de octubre de 1829 y 31 de ju-
16 de enero de 1820. lio de 1831.
Doctor José Ramón Hernández, doctor en teología. Ca- Doctor José Lorenzo Espinosa, maestro y doetor en
racas, 23 de enero de 1820. derecho civil. Caracas, 10 de agosto de 1828 y 4 de se-
Doctor Pedro Pineda, doctor en teología. Caracas, 24 de tiembre de 1831.
setiembre de 1820. Doctor Calixto Madrid, doctor en derecho civil. Cara-
Doctor Valentín Osío, doctor en cánones. Caracas, 15 cas, 4 de setiembre de 1831.
de agosto de 1821. Doctor Sulpicio Frías, doctor en dereeho civil. Caracas,
R. P. Fr. J. Gregorio Betancourt, maestro y doctor 4 de setiembre de 1831.
en teología. Caracas, 29 de setiembre de 1823 y 12 de Doctor Luis Blanco, doctor en derecho civil. Caracas,
mayo de 1825. 11 de setiembre de 1831.
Doctor José Manuel Alegría, maestro y doctor en teo- Doctor Luis López Méndez, doctor en derecho civil. Ca-
logía. Caracas, 23 de abril de 1821 y 18 de abril de racas, 11 de setiembre de 1831.
1824. Doctor Wenceslao Urrutia, doctor en derecho civil.
Doctor Juan Hilario Bosset, maestro y doctor en teo- Caracas, 11 de setiembre de 1831.
logía. Caracas, 23 de abril de 1821 y 18 de abril de Doctor Rufino Blanco, doctor en derecho civil. Caracas,
1824. 11 de setiembre de 1831.
Doctor José Félix Roscio, maestro y doctor en teología. Doctor Juan de Dios Ponte, doctor en derecho civil.
Caracas, 28 de abril de 1824. Caracas, 11 de setiembre de 1831.
Doctor José Alejo Fortique, maestro y doctor en teo- Doctor Manuel Alfonzo, doctor en derecho civil. Cara-
logía. Caracas, 28 de abril de 1824. cas, 19 de julio de 1832.
Doctor Juan José Urbina, maestro y doctor en teolo- Doctor Matías González, doctor en teología. Caracas, 25
gía. Caracas, 28 de abril de 1824. de noviembre de 1832.
Doctor José Sistiaga, maestro y doctor en derecho ci- Doctor Jesús María Olachea, doctor en medicina. Cara-
vil. Caracas, 20 de noviembre de 1814 y 13 de julio cas, 25 de noviembre de 1832.
de 1824. Doctor Diego Sierra, doctor en medicina. Caracas, 25
Doctor Pedro Bárcenas, doctor en medicina. Caracas, de noviembre de 1832.
13 de junio 1824. Doctor Juan de la Cruz Macías, doctor en medicina.
Doctor José Joaquín González, doctor en medicina. Ca- Caracas, 25 de noviembre de 1832.
racas, 13 de junio de 1824. Doctor R. G. Rodríguez López, doctor en derecho civil.
Doctor Juan Manuel Manzo, doctor en medicina. Ca- Caracas, 25 de marzo de 1833.
racas, 23 de junio de 1824. Doctor Juan Bautista Carreño, doctor en derecho civil.
Doctor José Manuel de los Ríos, doctor en derecho Caracas, 25 de marzo de 1833.
civil. Caracas, 12 de mayo de 1825. Doctor Joaquín Boton, doctor en derecho civil. Caracas,
Doctor Angel Quintero, doctor en derecho civil. Ca- 25 de marzo de 1833.
racas, 12 de mayo de 1825. Doctor Fernando Aurrecoechea, doctor en derecho civil.
Doctor Tomás Francisco Borges, doctor en teología y Caracas, 13 de mayo de 1833.
derecho civil. Caracas, 2 de febrero de 1826 y 4 de se- Doctor Liborio Colmenares, maestro y doctor en teo-
tiembre de 1831. logía. Caracas, 24 de junio de 1830, y 7 de diciembre
Doctor Félix M. Alfonso, doctor en derecho civil. Cara- de 1834.
cas, 25 de noviembre de 1827. Doctor Pedro José Silva, doctor en medicina. Cara-
Doctor José Nicolás Milano, doctor en derecho civil. cas, 7 de diciembre de 1834.
Caracas, 25 de noviembre de 1827. Doctor José María Vaamonde, maestro y doctor en de-
Doctor Pedro Quintero, doctor en derecho civil. Cara- recho civil. Caracas, 24 de junio de 1830 y 26 de diciem-
racas, 9 de diciembre de 1827. bre de 1834.
Doctor Juan José Herrera, doctor en derecho civil. Doctor Diego Córdova, maestro y doctor en cánones.
Caracas, 9 de diciembre de 1827. Caracas, 24 de junio de 1830 y 26 de abril de 1835.
Doctor Pedro Estoqnera, doctor en derecho civil. Cara- Doctor Juan Francisco Rodríguez, maestro y doctor en
cas, 9 de diciembre de 1827. teología. Caracas, i9 de julio de 1832, y 26 de abril de 1835.
Doctor Antonio José Rodrígiiez, doctor en medicina. Doctor José María Raldiris, doctor en teología. Cara-
Caracas, 6 de abril de 1828. cas, 26 de abril de 1835.
Doctor P'rancisco Díaz, doctor en derecho civil. Caracas, Doctor Manuel Ledezma, doctor en medicina. Caracas,
20 de abril de 1828. 3 de mayo de 1835.
Doctor Santiago Hernández, doctor en derecho civil. Doctor Tomás Aguerrevere, doctor en medicina. Cara-
Caracas, 24 de junio de 1828. cas, 3 de mayo de 1835.
Doctor Antonio María Vale, doctor en derecho civil Doctor Francisco Delgado, doctor en medicina. Cara-
y canónico. Caracas, 15 de noviembre de 1829 y 12 de cas, 16 de octubre de 1836.
mayo de 1831. Doctor Luis García, doctor en medicina. Caracas, 30
Doctor Miguel Anzola,- doctor en derecho civil. Caracas, de octubre de 1836.
22 de noviembre de 1831. Doctor José de Jesús Lucena, doctor en medicina. Ca-
Doctor Ramón Delgado, doctor en derecho civil. Cara- racas, 18 de junio de 1836.
cas, 22 de noviembre de 1831. Doctor Manuel Antonio Páez, maestro y doctor en de-
Doctor Isidro Vicente Osío, doctor en derecho civil. Ca- recho civil. Caracas, 20 de julio de 1834 y 30 de octubre
racas, 22 de noviembre de 1831. de 1838.
GRADOS UNIVERSITARIOS LXIX

Doctor Pío Ceballos, maestro doctor en medicina. Doctor Calixto González, doctor en medicina. Caracas,
y
Caracas, 8 de marzo de 1845 y 28 de octubre de 25 de abril de 1841.
1838.
Doctor Francisco Carmona, doctor en medicina. Cara-
Doctor José Briceño, doctor en medicina. Caracas, 28 cas, 2 de febrero de 1842.

de octubre de 1838. Doctor Francisco Unda, doctor en derecho civil. Cara-


Doctor Mariano Briceño, doctor en derecho civil. Ca- cas, 9 de octubre de 1842.

racas, 18 de octubre de 1838. Doctor Felipe Larrazábal, doctor en derecho civil. Ca-
Doctor Bernardo Páez, doctor en medicina. Caracas, racas, 9 de octubre de 1842.
28 de octubre de 1838. Doctor Pedro Medina, doctor en medicina. Caracas, 20
Doctor Ignacio Oropeza, doctor en derecho civil. Ca- de octubre de 1842.
racas, i 9 de noviembre 1838. Doctor Daniel Quintana, doctor en medicina. Caracas,
Doctor Elias Acosta, doctor en derecho civil. Caracas, 30 de octubre de 1842.
i 9 de noviembre de 1838.
Doctor Miguel Oráa, doctor eu medicina. Caracas, 30 de
Doctor José Reyes Piñal, doctor en derecho civil. Ca- octubre de 1842.
racas, I? de noviembre de 1838. Doctor Manuel Porras, doctor gn medicina. Caracas,
Doctor Miguel López Umérez, doctor en derecho civil 30 de octubre de 1842.
Caracas, i 9 de noviembre de 1838. Doctor Vicente Cabrales, doctor en medicina. Caracas,
Doctor Ignacio Célis, doctor en teología. Caracas, 4 30 de octubre de 1842.
de noviembre de 1838. Doctor Vicente Linares, doctor en medicina. Caracas,
Doctor Fernando Tamayo, doctor en teología. Cara- 30 de octubre de 1842.
cas, II de noviembre de 1838. Doctor José Arnal, doctor en medicina. Caracas, 30 de

Doctor Julián Martínez, maestro y doctor en medicina. octubre de 1842.


Caracas, 8 de marzo de 1835 y ii de noviembre de 1838. Doctor Ramón Perera, doctor en derecho civil. Cara-
Doctor Alejo Betancourt, doctor en medicina. Cara- cas, 30 de octubre de 1842.
cas, II de noviembre de 1838. Doctor José Miguel Blanco, doctor en medicina. Ca-
Doctor Juan José Jiménez, doctor en medicina. Cara- racas, II de diciembre de 1842.
cas, II de noviembre de 1838. Doctor Felipe Ascanio, doctor en medicina. Caracas,
Doctor Fernando Basalo, doctor en medicina. Cara- II de diciembre de 1842.
cas, 9 de diciembre de 1836. Doctor Cosme Giménez, doctor en medicina. Caracas,
Doctor Juan José Díaz, doctor en medicina. Caracas, II de diciembre de 1842.

19 de diciembre de 1838. Doctor Fabián Avila, doctor en derecho civil. Caracas,


Doctor Miguel Antonio González, doctor en derecho II de diciembre de 1842.
civil. Caracas, 16 de diciembre de 1838. Doctor Hilarión Nadal, doctor en derecho civil. Caracas,
Doctor Julián Tejera, doctor en medicina. Caracas, 16 II de diciembre de 1842.
de diciembre de 1838. Doctor Francisco López Méndez, doctor en derecho ci-
Doctor Miguel Antonio Montiel, doctor en medicina. vil. Caracas, ii de diciembre de 1842.

Carabas, 31 de marzo de 1839. Pro. doctor Martín Tamayo, doctor en teología. Cara-
Doctor Nicanor Bolet, doctor en medicina. Caracas, cas, II de diciembre de 1842.
16 de junio de 1839. Doctor José Antonio Rodríguez, doctor en teología.
Doctor José Domingo Fuentes, doctor en teología. Ca- Caracas, 18 de diciembre de 1842.
racas, 16 de junio de 1839. Doctor Joaquín Herrera, doctor en medicina. Caracas,
Doctor Pedro Portero, doctor en medicina. Caracas, 22 de enero de 1843.
26 de julio de 1840. Doctor Manuel María Zuloaga, doctor en medicina. Ca-
Doctor Blas Balbuena, doctor en medicina. Caracas, 9 racas, 2 de febrero de 1843.
de agosto de 1840. Doctor Tomás Troconis, doctor en medicina. Caracas,
Doctor Raimundo Andueza, doctor en derecho civil. 2 de febrero de 1843.
Caracas, ii de octubre de 1840. Doctor José Garbiras, doctor en medicina. Caracas, 6 de
Doctor Esteban Tellería, doctor en derecho civil. Cara- febrero de 1843.
cas, II de octubre de 1840. Doctor Jaime Bosch, doctor en medicina. Caracas, 6 de
Doctor Francisco de P. Arroyo, doctor en medicina. febrero de 1843.
Caracas, 25 de noviembre de 1840. Pro. doctor José Domingo Fuentes, doctor en derecho
Doctor Fernando Bolet, doctor en medicina. Caracas, civil. Caracas, 5 de marzo de 1843.
22 de noviembre de 1840. Doctor Juan Félix Hurtado, doctor en derecho civil,
Doctor Eliseo Acosta, doctor en medicina. Caracas, 22 Caracas, i 9 de octubre de 1843.
de noviembre de 1840. Doctor Andrés Villanueva, doctor en derecho civil.
Doctor Miguel González, doctor en medicina. Caracas, Caracas, i 9 de octubre de 1843.
22 de noviembre de 1840. Doctor Francisco Caracciolo Parra, doctor en derecho
Doctor Juan Tamayo, doctor en medicina. Caracas, 22 civil. Caracas, i 9 de octubre de 1843.
de noviembre de 1840. Doctor Nicolás García, doctor en derecho civil. Cara-
Doctor José María Pelgrón, doctor en medicina. Cara- cas, i 9 de octubre de 1843.
cas, 13 de diciembre de 1840. Doctor Nicanor Borges, maestro en filosofía y doctor
Doctor Salvador Michelena, doctor en medicina. Ca- en derecho civil. Caracas, 13 de diciembre de 1843 Y G
racas, 13 de diciembre de 1840. noviembre de 1844.
Doctor Manuel María Echeandía, doctor en derecho Doctor Espíritu Santo Gil, doctor en derecho civil. Ca-
civil. Caracas, 13 de diciembre de 1840. racas, 17 de noviembre de 1844.
Doctor Fulgencio Vaamonde, doctor en medicina. Ca- Doctor Daniel Garmendia, doctor en derecho civil.
racas, 3 de enero de 1841. Caracas, 17 de noviembre de 1844.
Doctor Rafael Briceño, doctor en medicina. Caracas, Doctor Jesús María Goya, doctor en derecho civil. Ca-
3 de enero de 1841. racas, 17 de noviembre de 1844.
Doctor Pedro Pablo Castillo, doctor en derecho civil. Doctor Carlos Elizondo, doctor en derecho civil, ('ara-
Caracas, 12 de abril de 1841. cas, 22 de diciembre de 1844.
Doctor Luciano Arocha, doctor en medicina. Caracas, Doctor José Tomás González, doctor en derecho civil. ^

25 de abril de 1841. Caracas, 22 de diciembre de 1844.


Doctor Antonio Parra, doctor en medicina. Caracas, Pro. doctor Manuel Felipe Yepes, doctor £ii teología.
25 de abril de 1841. Caracas, 6 de abril de 1844.

10
LXX INSTRUCCION SUPERIOR

Doctor Agustín Agüero, doctor en derecho civil. Cara- Doctor Tito Alfaro, doctor en derecho civil. Caracas,
cas, i8 de mayo de 1844. 26 de mayo de 1850.
Doctor Toribio González, maestro en filosofía y doctor Doctor Modesto Urbaneja, doctor en derecho civil. Ca-
en medicina. Caracas, 17 de abril de 1842 y junio 20 de racas, 26 de mayo de 1850.
1845. Doctor Juan Bautista Cal caño, doctor en derecho civil.
Doctor Juan Antonio León, doctor en medicina. Cara- Caracas, 26 de mayo de 1850.
cas, 20 de junio de 1845. Doctor Francisco Barreto, doctor en derecho civil. Ca-
Pro. doctor José Manuel Mendoza, maestro en filosofía racas, 8 de setiembre de 1850.

y doctor en teología. Caracas, 16 de octubre de 1836 y 21 Doctor Francisco de Paula Castro, doctor en derecho
de setiembre de 1845. civil. Caracas, 8 de setiembre de 1850.
Doctor Francisco Parejo, doctor en derecho civil. Ca- Doctor Carlos Anderson; doctor en derecho civil. Ca-
racas, 28 de setiembre de 1845. racas, 8 de setiembre de 1850.
Doctor Fidel Ribas y Ribas, doctor en derecho civil. Doctor José Miguel Núñez, doctor en medicina. Cara-
Caracas, 23 de noviembre de 1845. cas, 8 de setiembre de 1850.
Doctor Felipe Machado, doctor en derecho civil. Ca- Doctor Antonio José Sotillo, doctor en medicina. Cara-
racas, enero 6 de 1846. cas, 22 de setiembre de 1850.
Doctor Rafael Luis Echezuría, doctor en medicina. Doctor José Antonio Frías, doctor en medicina. Cara-
Caracas, 8 de febrero de 1846. cas, 22 de setiembre de 1850.
Doctor Ramón Palenzuela, doctor en derecho civil. Doctor Vicente Guánchez, doctor en medicina. Cara-
Caracas, 31 de mayo de 1846. cas, 22 de setiembre de 1850.
Doctor Ramón Burguillos, doctor en derecho civil. Ca- Doctor Tulio Alvarez de Lugo, doctor en derecho ci-
racas, 12 de julio de 1846. vil. Caracas, 22 de setiembre de 1850.
Doctor Tomás Gedler, doctor en medicina. Caracas, Doctor Diego Bautista Barrios, doctor en derecho civil.
22 de noviembre de 1846. Caracas, 29 de setiembre de 1850.
Doctor Antonio Parejo, doctor en medicina. Caracas, Doctor Carlos Tirado, doctor en derecho civil. Caracas,
22 de noviembre de 1846. 29 de setiembre de 1850.
Pro. doctor Manuel A. Briceño, doctor en teología. Doctor Mauricio Berrisbeitia, doctor en derecho civil.
Caracas, 13 de diciembre de 1846. Caracas, 22 de setiembre de 1850.
Doctor Pablo Arroyo Pichardo, doctor en medicina. Doctor Carlos Gómez, ^doctor en medicina. Caracas,
Caracas, 13 de diciembre de 1846.
27 de octubre de 1850.
Doctor Marcos J. Gedler, doctor en medicina. Cara- Doctor Bonifacio Márquez, doctor en medicina. Cara-
cas, 27 de diciembre de 1846. cas, 27 de octubre de 1850.
Doctor José de Jesús Paúl, doctor en derecho civil. Doctor Martín Hernández, doctor en medicina. Cara-
Caracas, 2 de febrero de 1847. cas, 27 de octubre de 1850.
Doctor José Gabriel Núñez, doctor en derecho civil. Doctor Silvestre Pacheco, doctor en medicina. Cara-
Caracas, 2 de febrero de 1847. cas, 2 de noviembre de 1850.
Doctor Ezequiel Garmendia, doctor en medicina. Ca- Doctor Manuel Hernández, doctor en medicina. Cara-
racas, 4 de abril de 1847. cas, 2 de noviembre de 1850.
Doctor José María Pérez, doctor en medicina. Cara-
Doctor Joaquín León, doctor en medicina. Caracas,
cas, 4 de abril de 1847.
2 de noviembre de 1850.
Doctor Elias Acuña, doctor en derecho civil. Caracas,
Doctor Manviel Cárdenas, doctor en medicina. Caracas, 2
2 de mayo de 1847.
de noviembre de 1850.
Doctor José Antonio Montiel, doctor en derecho civil.
Doctor Juan E. Gando, doctor en medicina. Caracas,
Caracas, 3 de junio de 1847.
2 de noviembre de 1850.
Doctor Bartolomé Liendo, doctor en medicina. Recibi-
Doctor Benito Gordils, doctor en medicina. Caracas, 22
do en la Universidad Central de Colombia, en 26 de no-
de diciembre de 1850.
viembre de 1826 é incorporado en ésta, en 26 de junio de
Doctor Ignacio Carreño, doctor en medicina. Caracas,
1847.
22 de diciembre de 1850.
Pro. doctor José Andrés Riera, doctor en teología. Ca-
Doctor Felipe Cardier, doctor en medicina. Caracas,
racas, 26 dejunio de 1847.
22 de diciembre de 1850.
Doctor Angel María Unda, doctor en derecho civil.
Doctor Juan V. González Delgado, doctor en medi-
Caracas, 26 de junio de 1847.
cina. Caracas, 22 de diciembre de 1850.
Doctor Enrique Pérez de Velasco, doctor en derecho
civil. Caracas, 21 de mayo de 1848. Doctor Carlos Echenique, doctor en medicina. Cara-
Doctor Juan Luis Escalona, doctor en derecho civil. cas, 22 de diciembre de 1850.

Caracas, 21 de mayo de 1848. Doctor Eloy Montenegro, doctor en derecho civil. Ca-
Doctor Manuel María Alvarado, doctor en medicina. racas, 22 de diciembre de 1850.
Caracas, 15 de octubre de 1848. Doctor Gerónimo E. Blanco, doctor en medicina. Cara-
cas, 15 de diciembre de 1850.
Pro. doctor José María Céspedes, doctor en teología.
Caracas, 10 de diciembre de 1848. Doctor Jesús María Blanco, doctor en derecho civil.
Doctor Carlos Arvelo, hijo, doctor en medicina. Cara- Caracas, 15 de diciembre de 1850.
cas, I*? de enero de 1849. Doctor José Antonio Fernández, doctor en derecho
Doctor Diego Bautista Urbaneja, doctor en derecho ci- civil. Caracas, 15 de diciembre de 1850.
vil. Caracas, 25 de marzo de 1849.
Doctor Antonio José Urquinaona, doctor en derecho
Doctor Angel Jesurun, doctor en derecho civil. Cara- civil. Caracas, 15 de diciembre de 1850.

cas, 25 de marzo de 1849.


Doctor Félix Narciso Cordero, doctor en derecho ci-
Doctor Alejandro Romero, doctor en derecho civil. Ca- vil. Caracas, 15 de junio de 1850.

racas, 25 de marzo de 1849. Doctor Felipe Giménez, doctor en derecho civil. Ca-
Doctor Alejandro Ibarra, doctor en filosofía. Caracas, racas, 15 de junio de 1851.

3 de junio de 1849. Doctor Julián Viso, doctor en derecho civil. Caracas,


Doctor Hilarión Antich, doctor en derecho civil. Ca- 15 de junio de 1851.
racas, 3 de junio de 1849. Doctor José María Zamora, doctor en derecho civil.
Doctor Bartolomé Suárez, doctor en derecho civil y Caracas, 5 de julio de 1851.
canónico. Caracas, 17 de junio de 1849 Y 3° noviembre Doctor Juan B. Meza, doctor en derecho civil. Caracas,
de 1849. 5 de julio de 1851.
GRADOS UNIVERSITARIOS LXXI

Doctor Remigio Colmenares, doctor en medicina. Ca- Doctor Juan Rafael Hernández, doctor en derecho civil.
racas, i6 de noviembre de 1851. Caracas, 21 de noviembre de 1852.
Doctor Melitón Pérez, doctor en medicina. Caracas, Doctor Rudecindo Freites, doctor en derecho civil. Ca-
16 de noviembre de 1851. racas, 21 de noviembre de 1852.
Doctor Ramón Alejandro Ramos, doctor en medicina. Doctor Juan Lucena, doctor en derecho civil. Caracas,
Caracas, 16 de noviembre de 1851. 21 de noviembre de 1852.
Doctor Francisco Soto, doctor en medicina. Caracas, Doctor Ezequiel María González, doctor en teología. Ca-
16 de noviembre de 1851. racas, 21 de noviembre de 1852.
Doctor Lope María Tejera, doctor en derecho civil. Doctor Joaquín Esteva, doctoren medicina. Caracas, 12
Caracas, 16 de noviembre de 1851. de diciembre de 1852.
Doctor Gonzalo A. Ruiz, doctor en derecho civil. Ca- Doctor Jesús María González, doctor en medicina. Cara-
racas, 16 de noviembre de 1851. cas, 12 de diciembre de 1852.
Doctor José Lorenzo Llamozas, doctor en derecho ci- Doctor José María Pérez, doctor en medicina. Caracas,
vil. Caracas, 16 de noviembre de 1851. 12 de diciembre de 1852.
Pro. doctor Juan Pablo Cabrales, doctor en teología. Doctor José Antonio Zárraga, doctoren medicina. Cara-
Caracas, 16 de mayo de 1852. cas, 12 de diciembre de 1852.
Pro. doctor José Manuel Arroyo, doctor en teología. Doctor Cristóbal Rojas, doctor en medicina. Caracas,
Caracas, 16 de mayo de 1852. 12 de diciembre de 1852.
Pro. doctor José Manuel Rivero, maestro en filo.sofía Doctor Pedro Hurtado, doctor en medicina. Caracas, 12
y doctor en teología. Caracas, 17 de abril de 184.3 y 13 de de diciembre de 1852.
junio de 1852. Doctor Vidal vSiso, doctor en medicina. Caracas, 12 de
Doctor Ramón Tirado, doctor en derecho civil. Cara- diciembre de 1852.
cas, 27 de junio de 1852. Loctor Camilo Rotundo, doctor en derecho civil. Cara-
Doctor Elias Borjes, doctor en derecho civil. Caracas, cas, 12 de diciembre de 1852.
27 de junio de 1852. Doctor Ramón P'eo, doctor en derecho civil. Caracas, 12
Doctor Tomás Martín Guardia, doctor en derecho ci- de diciembre de 1852.
vil. Caracas, 27 de junio de 1852. Doctor Nicolás Milano, hijo, doctoren medicina. Cara-
Doctor Ricardo O. Limardo, doctor en derecho civil. cas, 19 de diciembre de 1852.
Caracas, ii de julio de 1852. Doctor Carlos Pérez Calvo, doctor en derecho civil. Ca-
Doctor Jonás Alvarez, doctor en derecho civil. Caracas, racas, 23 de enero de 1852.
II de julio de 1852. Doctor Francisco A. Saudoval, doctor en derecho civil.
Doctor Florencio Guzmán, doctor en medicina. Cara- Caracas, 23 de enero de 1852.
cas, I? de agosto de 1852. Doctor Pablo María Briceño, doctor en medicina. Cara-
Doctor Fermín Medina, doctor en derecho civil. Cara- cas, 2 de febrero de 1853.
cas, 5 de setiembre de 1852.
Doctor Domingo H. Bello, doctor en medicina. Caracas,
Doctor Guillermo Tell Villegas, doctor en derecho civil.
2 de febrero de 1853.
Caracas, 5 de setiembre de 1852.
Doctor Miguel Arismendi, doctor en medicina. Caracas,
Doctor Gregorio Paz, doctor en derecho civil. Caracas,
2 de febrero de 1853.
5 de setiembre de 1852. Doctor Diego Bustillos, doctor en medicina. Caracas, 2
Doctor Canuto García, doctor en derecho civil. Cara-
de febrero de 1853.
cas, 5 de setiembre de 1852.
Doctor Benjamín Acuña, doctor en medicina. Caracas, 2
Doctor Mariano Herrera, doctor en derecho civil. Cara-
cas, 8 de setiembre de 1852.
de febrero de 1853.
Doctor José Nicolás Milano, doctor en derecho canó- Doctor Juan de Dios Monzón, doctor en medicina. Cara-
cas, 2 de febrero de 1853.
nico. Caracas, 3 de octubre de 1852.
Doctor Miguel Toro, doctor en derecho civil. Caracas, Doctor Ramón Amestoy, doctor en medicina. Caracas, 2
de febrero de 1853.
3 de octubre de 1852. Doctor Angel María Alamo, doctor en derecho civil. Ca-
Doctor José María Rojas, doctor en derecho civil. Ca-
racas, 2 de febrero de 1853.
racas, 3 de octubre de 1852.
Doctor Ramón Narvarte, doctor en derecho civil. Cara- Doctor Fernando Arvelo, doctor en ambos derechos. Ca-
racas, 27 de marzo de 1853.
cas, 3 de octubre de 1852.
Doctor Atahualpa Domínguez, doctor en derecho civil. Doctor Martín Aguinagalde, doctor en medicina. Cara-
cas, 27 de marzo de 1853.
Caracas, 3 de octubre de 1852.
Doctor Alejandro Wallis, doctor en derecho civil. Cara- Doctor Manuel Montenegro, doctor en derecho civil. Ca-
racas, 24 de abril de 1853.
cas, 3 de octubre de 1852.
Pro. Doctor Andrés Riera, doctor en teología. Caracas,
Pro. Doctor José Juan García, doctor en teología. Cara-
cas, 10 de octubre de 1852. 24 de abril de 1853.
Pro. Doctor José Antonio Uzcátegui, doctor en derecho Pro. Doctor Salustiano Crespo, doctor en teología. Cara-
canónico. Caracas, 10 de octubre de 1852. cas, 24 de abril de 1853.
Pro. Doctor Manuel Egui, doctor en teología. Caracas, Doctor Aquilino Ponte, doctor en medicina. Caracas, 24
10 de octubre de 1852. de abril de 1853.
Doctor Manuel María Ortiz, doctor en medicina. Cara- Doctor Simón Landa, doctor en medicina. Caracas, 24
cas, 10 de octubre de 1852. de abril de 1853.
Doctor Alejo Montes de Oca, doctor en derecho civil. Doctor José Montesinos, doctor en medicina. Caracas, 5
Caracas, 21 de octubre de 1852. de julio de 1853.
Doctor Bartolomé Salazar, doctor en medicina. Caracas, Doctor Gabriel Camacho, doctor en medicina. Caracas,
21 de octubre de 1852. 14 de mayo de 1854.
Doctor Francisco Padrón, doctor en medicina. Caracas, Doctor Federico Ponce, doctor en medicina. Caracas, 14
21 de de octubre de 1852. de mayo de 1854.
Doctor Lope Guaderrama, doctor en medicina. Caracas, Pro. Doctor Víctor José Diez, doctor en teología. Cara-
31 de octubre de 1852. cas, 14 de mayo de 1854.
Doctor Angel Martínez, doctor en medicina. Caracas, Doctor José Eugenio Domínguez, doctor en derecho ci-
31 de octubre de 1852. vil. Caracas, 14 de mayo de 1854.
Doctor Arístides Rojas, doctor en medicina. Caracas, Doctor Félix F. Quintero, doctor en derecho civil. Ca-
31 de octubre de 1852. racas, 14 de mayo de 1854.
LXXII INSTRUCCION SUPERIOR

Doctor Celedonio Rodríguez, doctor en derecho civil. Doctor Angel E. Rivas, doctor en medicina. Caracas,
Caracas, 14 de mayo de 1854. I? de agosto de 1856.
Doctor Manuel F. Samuel, doctor en derecho civil. Ca- Doctor Casimiro Vegas Herrera, doctor en medicina. Ca-
racas, 14 de mayo de 1854. racas, I? de agosto de 1856.
Doctor Domingo Montbrún, doctor en medicina. Cara- Doctor José de J. López Alcalá, doctoren medicina. Ca-
cas, 8 de setiembre de 1854. racas, 5 de octubre de 1856.
Doctor Manuel Norberto Vetancourt, doctor en derecho Doctor José R. Hernández Bastardo, doctor en medicina.
civil. Caracas, 8 de setiembre de 1854. Caracas, 5 de octubre de 1856.
Doctor Guillermo Michelena, doctor en medieina. Cara- Doctor Laureano Báez, doctor en medicina. Caracas, 5
cas, 17 de setiembre de 1854. de octubre de 1856.
Doctor Agustín Istóriz, doctor en ambos derechos. Cara-
Doctor José Manuel Berrisbeitia, doctor en medicina.
cas, 5 de octubre de 1856.
Caracas, 17 de setiembre de 1854.
Doctor Mauuel Hernández Bastardo, doctor en derecho
Doctor José Manuel de los Ríos, doctor en medicina. Ca-
civil. Caracas, 5 de octubre de 1856.
racas, 17 de setiembre de 1851.
Doctor Manuel Felipe García, doctor en medicina. Ca-
Doctor Nicanor Guardia, doctor en medicina. Caracas,
racas, 12 de octubre de 1856.
17 de setiembre de 1854.
Doctor Vicente Manzo, doctor en medicina. Caracas, 12
Doctor Pedro E. Hernández, doctor en medicina. Cara-
de octubre de 1856.
cas, 24 de setiembre de 1854.
Pro. Doctor Rafael Hernández, doctor en teología. Ca-
Doctor Ramón C. Delgado, doctor en medicina. Caracas, racas, 19 de octubre de 1856.
24 de setiembre de 1854. Pro. Doctor Juan Francisco Avis, doctor en teología.
Pro. Doctor José Antonio Ponte, doctor en teología. Ca- Caracas, 19 de octubre de 1856.
racas, I*? de octubre de 1854. Doctor Pedro Gómez, doctor en medicina. Caracas, 19
Doctor Luis Betancourt, doctor en medicina. Caracas, i 9 de octubre de 1856.
de octubre de 1854. Doctor Bernardo Bermúdez, doctor en medicina. Caracas,
Doetor Ezequiel Contreras, doctor en medicina. Caracas,
19 de octubre de 1856.
I? de octubre de 1854. Doctor José Miguel Alcalá, doctoren medicina. Caracas,
Doctor Pedro Gómez Izasi, doctor en medicina. Caracas, 19 de octubre de 1856.
I? de octubre de 1854. Doctor Félix Moreno, doctor en medicina. Caracas, 19 de
Doctor José Urbano, doctor en medicina. Caracas, i? de octubre de 1856.
octubre de 1854. Doctor Andrés Eloy Meaño, doctor en medicina. Cara-
Doctor Antero Cabrera, doctor en medicina. Caracas, i? cas, 19 de octubre de 1856.
de octubre de 1854. Pro. Doctor Manuel V. Irady, doctor en teología. Cara-
Doctor Carlos Sosa, doctor en medicina. Caracas, 5 de cas, 2 de noviembre de 1856.
noviembre de 1854. Pro. Doctor Hipólito Alexandre, doctor en teología. Ca-
Doctor Antonio Carreño, doctor en medicina. Caracas, racas, 2 de noviembre de 1856.

5 de noviembre de 1854. Doctor Rafael Domínguez, doctor en derecho civil. Ca-


Doctor Hermógenes Rivero, doctor en medicina. Caracas, racas, 16 de noviembre de 1856.

5 de noviembre de 1854. Doctor Rafael Torres, doctor en medicina. Caracas, 16


Doctor Rafael Osío, doctor en medicina. Caracas, 5 de de noviembre de 1856.
noviembre de 1854. Doctor Ildefonso Riera, doctor en medicina. Caracas, 16
Doctor José Ramón García, doctoren medicina. Caracas, de noviembre de 1856.
de noviembre de 1854. Doctor Evaristo Montenegro, doctor en medicina. Cara-
5
Doctor Vicente Betancourt, doctoren derecho civil. Ca- cas, 16 de noviembre de 1856.

racas, 6 de enero de 1855. Doctor Felipe A. Espinosa, doctor en medicina. Cara-


Doctor Víctor Molowny, doctor en medicina. Caracas, cas, 16 de noviembre de 1856.
Doctor Ezequiel Gelambi, doctor en medicina. Caracas,
5 de enero de 1855.
8 de diciembre de 1856.
Doctor José María Amítesarove, doctor en medicina. Ca-
Doctor Manuel María Hícher, doctor en medicina. Cara-
racas, 6 de enero de 1855.
cas, 8 de diciembre de 1856.
Doctor Mariano Ascanio, hijo, doctor en medicina. Ca-
Doctor Ramón Montes de Oca, doctor en medicina. Cara-
racas, 6 de enero de 1855.
cas, 8 de diciembre de 1856.
Doctor Francisco Rodríguez, doctor en medicina. Cara-
Doctor Rafael Pérez, doctor en medicina. Caracas, 8 de
cas, 6 de enero de 1855.
diciembre de 1856.
Doctor Juan Bautista Rodríguez, doctor en medicina.
Doctor Manuel Vicente Díaz, doctor en medicina. Cara-
Caracas, 6 de enero de 1855.
cas, 12 de abril de 1857.
Doctor Arístides Umérez, doctor en medicina. Caracas,
Doctor Argimiro Gabaldón, doctor en medicina. Caracas,
6 de enero de 1855.
12 de abril de 1857.
Doctor Jesús María Fernández, doctor en medicina. Ca- Pro. Doctor José Antonio Rincón, doctor en cánones. Ca-
racas, 6 de enero de 1855.
racas, 17 de mayo de 1857.
Doctor Juan Vicente Mendible, doctoren medicina. Ca- Pro. Doctor José Martiarena, doctor en cánones. Cara-
racas, 23 de diciembre de 1855.
cas, 17 de mayo de 1857.
Doctor Pablo Bufanda, doctor en medicina. Caracas, 23 Doctor Francisco Díaz Rojas, doctor en derecho civil.
de diciembre de 1855. Caracas, 17 de mayo de 1857.
Doctor Eduardo Ortíz, doctor en derecho civil. Caracas, Doctor Luis Calcaño, doctor en derecho civil. Caracas, 17
I? de enero de 1856.
de mayo de 1857.
Doctor José Tadeo Monagas, hijo, doctoren derecho civil. Doctor José Gabriel Lugo, doctoren medicina. Caracas,
Caracas, i 9 de enero de 1856. 17 de mayo de 1857.
Doctor Marco A. Rojas, doctor en medicina. Caracas, 2 Doctor Juan Antonio Báez, doctor en medicina. Caracas,
de marzo de 1856. 17 de mayo de 1857.
Doctor Paulo E. Morales, doctor en derecho civil. Cara- Doctor Martín J. Sanavria, doctor en derecho civil. Cara-
cas, 6 de abril de 1856. cas, 14 de junio de 1857.
Doctor Félix Martínez Egaña, doctor en derecho civil. Pro. Doctor Buenaventura Soto, doctor en teología. Cara-
Caracas, 6 de abril de 1856. cas, 15 de noviembre de 1857.
Doctor José Antonio Díaz, doctor en medicina. Caracas, Doctor Crescencio Montero, doctor en medicina. Caracas,
6 de abril de 1856. 15 de noviembre de 1857.
GRADOS UNIVERSITARIOS LXXIII

Pro. Doctor Cástor Silva, doctor en cánones. Caracas, 17 Doctor Mauricio Báez, doctor en derecho civil. Caracas,
de enero de 1858. 28 de abril de 1861.
Doctor José G. Rodríguez, doctor en derecho civil. Cara- Doctor Eloy Lares, doctor en derecho civil. Caracas, 28
cas, 7 de febrero 1858. de abril de 1861.
Doctor José Francisco Solano, doctoren derecho civil. Doctor Felipe Lares, doctor en medicina. Caracas, 28 de
Caracas, 7 de febrero de 1858. abril de 1861.
Doctor Pablo Hernández, doctor en medicina. Caracas, Doctor Federico Villalobos, doctor en medicina. Caracas,
de julio de 1858. 28 de abril de 1861.
4
Doctor Facundo Vidal, doctoren derecho civil. Caracas, Doctor Tomás Tirado, doctor en medicina. Caracas, 28
de abril de 1861.
5 de diciembre de 1858.
Doctor Modesto Plaz, doctor en medicina. Caracas, 5 de Doctor Liborio Lovera, doctor en medicina. Caracas, 28
diciembre de 1851. de abril de 1861.
Doctor Rosendo Pérez, doctor en medicina. Caracas, 5 de Doctor Jorge Garrote, doctor en derecho civil. Caracas,
diciembre de 1858. 28 de abril de 1861.
Doctor José Vicente Rojas, doctor en medicina. Caracas, Pro. Doctor Miguel Antonio Baralt, doctor en cánones.
de diciembre de 1858. Caracas 5 de mayo de 1861.
5
Doctor Tomás Ruiz, doctor en derecho civil. Caracas, 5 Pro. Doctor Manuel J. Villanueva, doctor en teología.
Caracas, 5 de mayo de 1861.
de diciembre de 1858.
Doctor Fernando Key, doctor en medicina. Caracas, 16 Pro. Doctor Alberto González, doctor en teología. Cara-
cas, 5 de mayo de 1861.
de enero de 1859.
Doctor Félix Ayala, doctor en derecho civil. Caracas, 16 Pro. Doctor Buenaventura Olivero, doctor en teología.
Caracas, 5 de mayo de 1861.
de enero de 1859.
Doctor Pedro Antonio Parra, doctor en medicina. Cara- Pro. Doctor José María Istúriz, doctor en teología. Cara-
cas, 5 de mayo de 1861.
cas, 6 de febrero de 1859.
Pro. Doctor Santiago Delgado, doctor en teología. Cara-
Doctor José de Jesús Freites, doctor en medicina. Cara-
cas, 5 de mayo de 1861.
cas, 6 de febrero de 1859.
Doctor Francisco Codecido Otálora, doctor en medicina.
Doctor Juan Bautista Gual, doctoren medicina. Caracas,
Caracas, 14 de julio de 1861.
6 de febrero de 1859.
Doctor Santiago Colom, hijo, doctor en medicina. Cara-
Doctor Manuel F. Pimentel, doctor en medicina. Cara-
cas, 14 de julio de 1861.
cas, 6 de febrero de 1859.
Doctor Felipe V. González, doctor en medicina. Caracas,
Pro. Doctor Antonio María Villoría, doctor en teología.
17 de noviembre de 1861.
Caracas, 25 de marzo de 1859.
Doctor Fernando Figueredo, doctor en derecho civil
Doctor Eloy Núñez, doctor en medicina. Caracas, 25 de
y canónico. Caracas, 13 de abril de 1862 y 22 de di-
marzo de 1859.
ciembre de 1877.
Pro. Doctor Efrén Cordero, doctor en teología. Caracas,
Doctor Miguel F. Sagarzazu, doctor en medicina. Cara-
25 de marzo de 1859. cas, 13 de abril de 1862.
Doctor Francisco Goicoechea, doctor en medicina. Ca-
Doctor Francisco de P. Acosta, doctor en medicina. Ca-
racas, 24 de abril de 1859.
racas, 13 de abril de 1862.
Doctor Ignacio Oropeza, hijo, doctor en medicina. Cara- Doctor Manuel María Ovalles, doctor en teología. Cara-
racas, 24 de abril de 1859.
cas, 8 de setiembre de 1862.
Doctor Leónidas Anzola, doctor en derecho civil. Cara- Doctor Faustino Figueredo, doctor en medicina. Cara-
cas, 24 de abril de 1859.
cas, 8 de setiembre de 1862.
Pro. Doctor Nicanor Rivero, doctor en teología. Cara- Doctor Fermín Lugo, doctor en medicina. Caracas,
cas, 17 de julio de 1859.
8 de setiembre de 1862.
Pro. Doctor Gregorio Rodríguez, doctor en teología. Ca-
Doctor Manuel Vicente Montenegro, doctor en medici-
racas, 17 de julio de 1859.
na. Caracas, 8 de setiembre de 1862.
Doctor Aníbal Dominici, doctor en derecho civil. Cara- Doctor Simón Silva, doctor en medicina. Caracas, 8
cas, 24 de julio de 1859.
de setiembre de I862.
Doctor Francisco C. Yepes, doctor en medicina. Caracas, Doctor Manuel María Urbaneja, doctor en filosofía.
2 de diciembre de 1860. Caracas, 8 de setiembre de 1862.
Doctor Manuel Durán, doctor en medicina. Caracas, 2 Doctor Wenceslao Monserrate, doctor en medicina.
de diciembre de 1860. Caracas, 28 de setiembre de 1862.
Doctor Manuel Dagnino, doctor en medicina. Caracas, 2 Doctor Sebastián Casañas, doctor en medicina. Cara-
de diciembre de 1860. cas, 14 de diciembre de 1862.
Doctor Carlos L. Sánchez, doctor en medicina. Caracas, Doctor Ramón E. Amitesarove, doctor en medicina.
2 de diciembre de 1860. Caracas, 14 de diciembre de 1862.
Doctor Ramón López, doctor en medicina. Caracas, 2 de Doctor José Clavier, doctor en medicina. Caracas, 14
diciembre de 1860. de diciembre de 1862.
Doctor Francisco J. Narvarte, doctor en medicina. Cara- Doctor Carlos F. Cordero, doctor en medicina. Caracas,
cas, 16 de diciembre de 1S60.
14 de diciembre de 1862.
Doctor Rafael Villavicencio, doctor en medicina. Cara- Doctor Manuel Antonio Sifonte.s, doctor en medicina.
cas, 16 de diciembre de 1860. Caracas, 28 de diciembre de 1862.
Doctor Alejandro Frías, doctor en medicina. Caracas, 16 Doctor Florencio Oviedo, doctor en medicina. Caracas,
de diciembre de 1860. 28 de diciembre de 1862.
Doctor José Manuel Mancó, doctoren medicina. Caracas, Doctor Jorge González Rodil, doctor en cánones. Cara-
16 de diciembre de 1860. cas, 25 de marzo de 1863.
Doctor Carlos E. Rojas, doctor en medicina. Caracas, 16 Pro. doctor Antonio José Sucre, doctor en cánones.
de diciembre de 1860. Caracas, 25 de marzo de 1862.
Doctor José Antonio Méndez, doctoren medicina. Cara- Doctor Eulogio González, doctor en medicina. Cara-
cas, 16 de diciembre de 1860. cas, 31 de mayo de 1862.
Doctor Estanislao Landaeta, doctor en medicina. Caracas, Doctor Ignacio Escobar, doctor en medicina. Caracas,
16 de diciembre de 1860. 31 de mayo de 1863.
Pro. Doctor Pedro León Lovera, doctor en teología. Ca- Doctor Lisandro Díaz, doctor en medicina. Caracas, 31
racas, 20 de enero de 1861. de mayo de 1863.
LXXIV INSTRUCCION SUPERIOR

Pro.doctor Manuel Alpizar, doctor en teología. Cara- Doctor Nicolás Delgado, doctor en derecho civil. Ca-
cas, 2 de agosto de 1863. racas, 4 de junio de 1865.
Doctor Agustín Rodríguez Trilla, doctor en derecho Doctor Pablo Borjas, hijo, doctor en derecho civil. Ca-
civil. Caracas, 30 de agosto de 1863. racas, 4 de junio de 1865.
Doctor Ramón Montilla Troanes, doctor en derecho Doctor Teófilo Villegas, doctor en medicina y cirujía.
civil. Caracas, 30 de agosto de 1863. Caracas, 4 de junio de 1865.
Doctor Juan Manuel Velázquez Level, doctor en medi- Doctor Pro. Manuel José Avila, doctor en teología.
cina. Caracas, 30 de agosto de 1863. Caracas, 9 de julio de 1865.
Doctor José María Ibarra, doctor en medicina. Cara- Doctor Pro. Francisco Guevara, doctor en teología.
cas, 30 de agosto de 1863. Caracas, 9 de julio de 1865.
Maestro Jesús María Sistiaga, maestro en filosofía. Ca- Doctor Pro. Francisco Almeida, doctor en teología. Ca-
racas, 16 de abril de 1842. racas, 9 de julio de 1865.
Maestro Nicanor Cardier, maestro en filosofía. Caracas, Doctor Jesús María Arroyo, doctor en teología. Cara-
9 de octubre de 1842. cas, 9 de julio de 1865.
Maestro Lino Hurtado, maestro en filosofía. Caracas, Doctor Pro. Román Lovera, doctor en teología. Cara-
9 de octubre de 1842. cas, 21 de enero de 1866.
Maestro Carlos Piñero, maestro en filosofía. Caracas, Doctor Agustín Contasti, doctoren derecho civil. Ca-
20 de noviembre de 1842. racas, 10 de junio de 1866.
Doctor Ignacio Dugarte, doctor en derecho civil. Doctor Francisco Díaz Grafe, doctor en medicina y
Caracas, 24 de lebrero de 1864. cirujía. Caracas, 10 de junio de 1866.
Doctor Feliciano Acevedo, doctor en medicina y ciru- Doctor Diego Eugenio Chacón, doctor en filosofía. Ca-
jía. Caracas, 15 de mayo de 1864. racas, I? de julio de 1866.
Doctor Manuel Antonio Michelena, doctor en derecho Doctor Bartolomé Ortiz, doctor en medicina y cirujía.
civil y canónico. Caracas, 15 de mayo de 1864. Caracas, i 9 de julio de 1866.
Doctor Trinidad Acuña, doctor en derecho civil. Ca- Doctor Ildefonso Vásquez, doctor en medicina y cirujía.
racas, 15 de mayo de 1864. Caracas, i? de julio de 1866.
Doctor José Antonio Ramos Martínez, doctor en dere- Doctor Jorge Nevado, doctor en medicina y cirujía.
cho canónico. Caracas, 2 de octubre de 1864. Caracas, i? de julio de 1866.
Doctor José María Graterol, doctor en medicina y ciru- Doctor Maximiano Rincón, doctor en medicina y ciru-
jía. Caracas, 2 de octubre de 1864. jía. Caracas, i? de julio de 1866.
Doctor Henrique Urdaneta, doctor en medicina y ciru- Doctor Baldomcro Benítez, doctor en medicina y cirujía.
jía. Caracas, 2 de octubre de 1864. Caracas, i? de julio de 1866.
Doctor Pro. Juan José Bolet, doctor en teología. Ca- Doctor Paulino Balbuena, doctor en medicina y cirujía.
racas, 2 de octubre de 1864. Caracas, i? de julio de 1866.
Doctor Francisco E. Bustamante, doctor en medicina y Doctor Augusto Herrera, doctoren medicina y cirujía.
cirujía. Caracas, 2 de octubre de 1864. Caracas, i 9 de julio de 1866.
Doctor Andrés Riera Silva, doctor en medicina y ciru- Doctor Antonio R. Hernández, doctor en medicina y
jía. Caracas, 2 de octubre de 1864. cirujía. Caracas, i 9 de julio de 1866.
Doctor Carlos González Bona, doctor en medicina y Doctor César Espino, doctor en medicina y cirujía.
cirujía. Caracas, 30 de octubre de 1864. Caracas, i 9 de julio de 1866.
Doctor Rosendo Pereira, doctor en medicina y cirujía. Doctor José Ignacio Ponte, doctor en medicina y ciru-
Caracas, 30 de octubre de 1864. jía. Caracas, 29 de julio de 1866.
Doctor Trinidad Figuera, doctor en teología. Caracas, Doctor Federico Tejera doctor en medicina y cirujía.
30 de octubre de 1864. Caracas, 29 de julio de 1866.
Doctor Pro. Elíseo Acuña, doctor en teología. Cara- Doctor Pablo A. Liendo, doctor en medicina y cirujía.
cas, 30 de octubre de 1864. Caracas, 29 de julio de 1866.
Doctor Alejandro Rotundo, doctor en medicina y ciru- Doctor Simón Vaamoude, doctor en medicina y cirujía.
jía. Caracas, 18 de diciembre de 1864. Caracas, 12 de agosto de 1866.
Doctor José Eugenio Gómez, doctor en medicina y ci- Doctor Eladio L. Bello, doctor en medicina y cirujía.
rujía. Caracas, 18 de diciembre de 1864. Caracas, 12 de agosto de 1866.
Doctor Manuel Antonio Urbina, doctor en medicina y Doctor Mariano Parra, doctor en medicina y cirujía.
cirujía. Caracas, 18 de diciembre de 1864. Caracas, 12 de agosto de 1866.
Doctor Nicolás Reverón, doctor en medicina y cirujía. Doctor Juan Cuello, doctoren medicina y cirujía. Cara-
Caracas, 5 de febrero de 1865. cas, 31 de agosto de 1866.
Doctor Luis María Rodríguez Hernández, doctor en Doctor Pro. Antonio María Durán, doctor en derecho
medicina y cirujía. Caracas, 5 de febrero de 1865. canónico. Caracas, 23 de setiembre de 1866.
Doctor Manuel Isidro Osío, doctor en medicina y ci- Doctor Pro. Juan José Bolet, doctor en derecho canó-
rujía. Caracas, 5 de febrero de 1865. nico. Caracas, 23 de setiembre de 1866.
Doctor Pro. José Angel García, doctor en teología. Ca- Doctor Pro. Pedro José Miserol, doctor en derecho ca-
racas, 5 de febrero de 1865. nónico. Caracas, 23 de setiembre de 1866.
Doctor Andrés Antonio Silva, doctor en derecho ci- Doctor Pro. Juan Jo.sé Tovar, doctor en teología. Ca-
vil. Caracas, 4 de junio de 1865. racas, 23 de setiembre de 1866.
Doctor Manuel Antonio Diez, doctor en medicina y Doctor Pro. Pedro León Lovera, doctor en cánones.
cirujía. Cai'acas, 4 de junio de 1865. Caracas, 23 de setiembre de 1866.
Doctor Manuel María Urbaneja, doctor en derecho civil. Doctor Pro. Francisco Marvez, doctor en teología. Ca-
Caracas, 4 de junio de 1865. racas, 23 de setiembre de 1866.
Doctor Pedro Centeno, doctor en derecho civil. Cara- Doctor Pro. José Regino Cuba, doctor en teología. Ca-
cas, 4 de junio de 1865. racas, 23 de setiembre de 1866.
Doctor Santiago Terrero, doctor en derecho civil. Ca- Doctor Pro. Manuel Felipe Pereira, doctor en teología
racas, 4 de junio de 1865. y derecho canónico. Caracas, 13 de enero de 1867.
Doctor José Claro Tirado, doctor en medicina y ciru- Doctor Pro. Francisco Huerta, doctor en derecho canó-
jía. Caracas, 4 de junio de 1865. nico. Caracas, 31 de marzo de 1867.
Doctor José Luis Uzcanga, doctor en derecho civil. Doctor Pedro E. Campos, doctor en medicina y ciru-
Caracas, 4 de junio de 1865. jía. Caracas, 12 de julio de 1868.
GRADOS UNIVERSITARIOS LXXV

Doctor Fernando Tainayo, doctor en medicina y ciru- Doctor Alberto Guerra, doctor en medicina y cirujía.
jía. Caracas, 12 de julio de 1868. Caracas, 20 de abril de 1873.
Doctor Salvador Plaza, doctor en medicina y cirujía. Doctor Fulgencio María Carias, doctor en derecho ci-
Caracas, 12 de julio de 1868. vil. Caracas, 15 de mayo de 1873.
Doctor Gerónimo Salazar, doctor en medicina y cirujía. Doctor Jesús María Portillo, doctor en derecho civil.
Caracas, 12 de julio de 1868. Caracas, 15 de mayo de 1873.
Doctor Antonio María Cárdenas, doctor en medicina y Doctor Diego Casañas Burguillos, doctor en derecho
cirujía. Caracas, 12 de julio de 1868. civil. Caracas, 10 de junio de 1873.
Doctor José de Jesús Gabaldón, doctor en medicina y Doctor Alfonso Rincón, doctor en medicina y cirujía.
cirujía. Caracas, 2 de febrero de 1869. Caracas, 13 de julio de 1873.
Doctor Telésforo Oberto, doctor en medicina y cirujía. Doctor José María Núñez, doctor en medicina y cirujía.
Caracas, 2 de febrero de 1869. Caracas, 13 de julio de 1873.
Doctor Pro. Ladislao Amitesarove, doctor en teología. Doctor Alfredo Rincón, doctor en derecho civil. Cara-
Caracas, 23 de mayo de 1869. cas, 26 de octubre de 1873.
Doctor Simón W. Lazo, doctor en teología. Caracas, Doctor Pro. Virgilio L. Andrade, doctor en teología.
23 de mayo de 1869. Caracas, 23 de noviembre de 1873.
Doctor José déla Cruz Rodríguez, doctor en teología. Doctor Aguedo F. Alvarado, doctor en teología. Cara-
Caracas, 23 de mayo de 1869. cas, 23 de noviembre de 1873.
Doctor José Plaza, doctor en teología. Caracas, 23 de Doetor Manuel Russian, doctor en medicina y cirujía.
mayo de 1869. Caracas, 21 de diciembre de 1873.
Doctor Manuel Vicente Domínguez, doctor en teología. Doctor Tomás Lander, doctor en derecho civil. Cara-
Caracas, 23 de mayo de 1869. cas, 19 de abril de 1874.

Doctor Juan Pablo Wohnsiedler, doctor en teología. Doctor Raimundo Andueza Palacio, doctor en derecho
Caracas, 23 de mayo de 1869. civil. Caracas, 19 de abril de 1874.
Doctor Juan Bautista Castro, doctor en teología. Cara- Doctor Patricio Sánderson, doctor en medicina y ciru-
cas, 23 de mayo de 1869. jía. Caracas, 30 de mayo de 1874.
Doctor Jaime Antonio Picón, doctor en medicina y Doctor Gerónimo González, doctor en medicina y ciru-
cirujía. Caracas, 10 de marzo de 1870. jía. Caracas, 13 de agosto de 1874.
Doctor Eugenio Morasso, doctor en medicina y cirujía. Doctor P. Daniel Rodríguez, doctor en medicina y
Caracas, 3 de abril de 1870. cirujía. Caracas, 13 de agosto de 1874.
Doctor Teófilo Rodríguez, doctor en derecho canónico Doctor Pedro Arnal, doctor en medicina y cirujía.
y civil. Caracas, 4 de diciembre de 1870. Caracas, 13 de agosto de 1874.
Doctor Manuel Escuin, doctor en medicina y cirujía. Doctor José Ignacio Cardozo, doctoren medicina y ciru-
Caracas, 4 de diciembre de 1870. jía. Caracas, 3 de setiembre de 1874.
Doctor José María Rodríguez Armas, doctor en medici- Doctor Manuel M. Ponte, doctor en medicina y cirujía.
na y cirujía. Caracas, 4 de diciembre de 1870. Caracas, 3 de setiembre de 1874.
Doctor Domingo Céspedes, doctor en medicina y ciru- Doctor Ignacio Benítez, doctor en medicina y cirujía.
jía. Caracas, 19 de febrero de 1871. Caracas, 3 de setiembre de 1874.
Doctor José María Velázquez, doctor en medicina y Doctor Miguel A. Troconis, doctor en medicina y ci-
cirujía. Caracas, 19 de febrero de 1871. rujía. Caracas, 3 de setiembre de 1874.
Doctor Diego Cipriano Rodríguez, doctor en medicina Doctor Salvador Mena, doctor en medicina y cirujía.
y cirujía. Caracas, 19 de febrero de 1871. Caracas, 6 de setiembre de 1874.
Doctor Adolfo Frydensberg, doctor en medicina y ci- Doctor José Tomás Márquez, doctor en derecho civil.
rujía. Caracas, 16 de julio de 1871. Caracas, 6 de setiembre de 1874.
Doctor Santiago Gil, doctor en medicina y cirujía. Doctor Luis F. Guevara, doctor en medicina y cirujía.
Caracas, 16 de julio de 1871. Caracas, 6 de setiembre de 1874.
Doctor Pro. José Octaviano González, doctor en dere- Doctor Juan Francisco Castillo, doctor en derecho civil.
cho canónico. Caracas, 14 de abril de 1872. Caracas, 6 de setiembre de 1874.
Doctor Agustín Rodríguez, doctor en medicina y ciru- Doctor Manuel E. Uroza, doctor en cánones. Caracas,
jía. Caracas, 14 de abril de 1872. 25 de abril de 1875.
Doctor José Domingo Montero, doctor en medicina y Doctor Francisco Suárez, doctor en medicina y cirujía.
cirujía. Caracas, 14 de abril de 1872. Caracas, 26 de mayo de 1875.
Doctor Lorenzo Figallo, doctor en derecho civil. Ca- Doctor Jesús María Rivas Mundaráin, doctor en medicina
racas, 28 de julio de 1872. y cirujía. Caracas, 5 de setiembre de 1875.
Doctor José Alejandro Serrano’, doctor en medicina y Doctor Federico R. Chirinos, doctor en medicina y
cirujía. Caracas, 8 de setiembre de 1872. cirujía. Caracas, 5 de setiembre de 1875.
Doctor Leónidas Agüero, doctor en medicina y cirujía. Doctor José Ildefonso Torrealba, doctor en medicina y
Caracas, 20 de octubre de 1872. cirujía. Caracas, 5 de setiembre de 1875.
Doctor Rafael Cortez, doctor en medicina y cirujía. Doctor Luis A. Ibarra, doctor en medicina y cirujía.
Caracas, 20 de octubre de 1872. Caracas, 26 de setiembre de 1875.
Doctor José Angel Ruiz, doctor en medicina y cirujía. Doctor Ignacio Núñez, doctor en medicina y cirujía.
Caracas, 20 de octubre de 1872. Caracas, 26 de setiembre de 1875.
Gabriel Briceño Picón, doctor en medicina y cirujía. Doctor Juan Marcos Imery Riissian, doctoren medici-
Caracas, 5 de noviembre de 1872. na y cirujía. Caracas, 5 de setiembre de 1875.
Doctor José Francisco Rincón, doctor en medicina y Doctor Diego Bautista Barrios Parejo, doctor en derecho
cirujía. Caracas, 22 de diciembre de 1872. civil. Caracas, 28 de noviembre de 1875.
Doctor Rafael Antonio García, doctor en medicina y Doctor Guillermo T. Villegas Pulido, doctor en dere-
cirujía. Caracas, 22 de diciembre de 1872. cho civil. Caracas, 28 de noviembre de 1875.
Doctor Francisco Sánchez, doctor en medicina y ciru- Doctor Ceferino Hurtado, doctor en medicina y cirujía.
jía. Caracas, 22 de diciembre de 1872. Bogotá, incorporado en 2 de diciembre de 1875
Doctor Luis Mario Montero, doctoren medicina y ciru- Doctor Lorenzo Lucena, doctor en medicina y cirujía.
jía. Caracas, 22 de diciembre de 1872. Caracas, 23 de enero de 1876.
Doctor Juan de Jesús Rodríguez, doctor en derecho Doctor Francisco de Paula Méndez, doctor en teología.
civil. Caracas, 22 de diciembre de 1872. Caracas, 23 de enero de 1876.
L XXVI INSTRUCCION SUPERIOR

Doctor Camilo S. Michelena, doctor en medicina y ci- Doctor José Antonio Chávez, doctor en derecho civil.
Caracas, de julio de 1876. Caracas, 27 de octubre de 1878.
rujía. 23
Doctor Rodolfo Basalo, doctor en medicina y cirujía. Doctor Jesús María Llavaneras, doctor en medicina y
cirujía. Caracas, 28 de octubre de 1878.
Caracas, 23 de julio de 1876.
Doctor Francisco A. Rísquez, doctor en medicina y ci- Doctor Pedro Ignacio González, doctor en derecho
civil. Caracas, 28 de octubre de 1878.
rnjía. Caracas, 30 de julio de 1876.
Doctor Eladio S. Matute, doctor en medicina y cirujía. Doctor Rafael María Castillo, doctor en medicina y
cirujía. Caracas, 15 de diciembre de 1878.
Caracas, 30 de julio de 1876.
Doctor José de Jesús Olivares, doctor en medicina y
_

Doctor Antonio Ramella, doctor en medicina y cirujía.


cirujía. Caracas, 15 de diciembre de 1878.
Caracas, 30 de julio de 1876.
Doctor Miguel Machado, doctor en derecho civil. Cara- Doctor Eduardo Briceño Gabaldón, doctor en derecho
canónico. Mérida, incorporado el 7 de enero de 1878 á la
cas, 27 de agosto de 1876.
Doctor José de Jesús Paúl, doctor en derecho civil. Ilustre Universidad Central.
Doctor Antonio R. Silva, doctor en teología. Caracas,
Caracas, 27 de agosto de 1876.
Doctor Jesús María Sanavria, doctor en medicina y 8 de setiembre de 1879.
Doctor Pedro Herrera Tovar, doctor en medicina y
cirujía. Caracas, 27 de agosto de 1876.
cirujía. Caracas, 8 de setiembre de 1879.
Doctor Miguel Machado, doctor en medicina y cirujía.
Doctor Crispido Uzcátegui, doctor en teología. Cara-
Caracas, 3 de setiembre de 1876.
cas, 8 de setiembre de 1879.
Doctor Joaquín Oropeza, doctor en medicina y cirujía.
Doctor Candelario Oquendo, doctor en medicina y ciru-
Caracas, 4 de setiembre de 1876.
jía. Caracas, 22 de enero de 1880.
Doctor Francisco Filomena, doctor en medicina y ciru-
Doctor Manuel Montiel Pulgar, doctor en derecho civil.
jía. Caracas, 4 de setiembre de 1876.
Doctor Juan Antonio Peña, doctor en teología. Cara- Caracas, 23 de mayo de 1880.
Doctor Arturo Ayala, doctor en medicina y cirujía.
cas, 29 de octubre de 1876.
Doctor Eusebio Bejarano, doctor en teología. Caracas, Caracas, 1° de agosto de 1880.
octubre de 1876. Doctor Juan Bautista Tamayo, doctor en medicina y
29 de
cirujía. Caracas, i 9 de agosto de 1880.
Doctor Antonio Guznián Blanco, doctor en derecho
Doctor Guillermo Morales, doctor en medicina y cirujía.
civil. Caracas, 3 de diciembre de 1876.
Doctor Manuel María Valverde, doctor en medicina y Caracas, i 9 de agosto de 1880.
Doctor Diógenes Siverio, doctor en teología. Caracas,,
cirujía. Caracas, 8 de diciembre de 1876.
de agosto de 1880.
Doctor Eustaquio González, doctor en medicina y ciru- 5
Doctor Ladislao Castillo, doctor en medicina y cirujía.
jía. Caracas, 27 de diciembre de 1876.
Caracas, 5 de setiembre de 1880.
Doctor Francisco de Asís Mejía, doctor en medicina y
Doctor Lorenzo Araujo, doctor en medicina y cirujía.
cirujía. Caracas, 27 de diciembre 1876.
Caracas, 5 de setiembre de 1880.
Doctor Gil Martínez, doctor en teología. Caracas, 22 de
Doctor Joaquín H. Lamas, doctor en medicina y cirujía.
abril de 1877.
Caracas, 5 de setiembre de 1880.
Doctor Euis Felipe Esteves, doctoren teología. Caracas,
abril de 1877.
Doctor Juan Aponte, doctor en medicina y cirujía.
22 de
Doctor Miguel Salazar, doctor en derecho civil. Cara- Caracas, 5 de setiembre de 1880.
Doctor Leandro Herrera, doctor en medicina y cirujía.
cas, 29 de julio de 1877.
Doctor Silvestre Izaguirre, doctor en derecho civil. Ca- Caracas, 5 de setiembre de 1880.
Doctor Rafael González Gómez, doctor en medicina y
racas, 29 de junio de 1877.
cirujía. Caracas, 5 de setiembre de 1880.
Doctor Felipe Sandrea, doctor en teología. Caracas, 30
Doctor Simón Montiel, doctor en medicina y cirujía.
de setiembre de 1877.
Doctor Juan José Herrera, doctoren derecho civil. Ca- Caracas, 5 de noviembre de 1880.
Doctor Luis A. Piña, doctor en derecho canónico. Ca-
racas, 30 de noviembre de 1877.
racas, 30 de noviembre de 1880.
Doctor José León Aguilar, doctor en teología. Caracas,
Doctor Antonio P. Mora, doctor en teología. Caracas,
30 de noviembre de 1877.
Doctor Miguel E. Palacio, doctor en filosofía. Caracas, 30 de noviembre de 1880.
Doctor Calixto González, doctor en teología. Caracas,
30 de noviembre de 1877.
Doctor José Gregorio F. Cordero, doctor en cánones. 30 de noviembre de 1880.
Doctor Elias Rodríguez, doctor en medicina y cirujía.
Caracas, 30 de noviembre de 1877.
Doctor Alejo Zuloaga, doctor en cánones. Caracas, 30 Caracas, 15 de diciembre de 1880.
Doctor Manuel Cadenas Delgado, doctor en derecho
de noviembre de 1877.
civil. Caracas, 15 de diciembre de 1880.
Doctor Carlos Alvarez, doctor en medicina y cirujía.
Doctor Agustín Aveledo, doctor en filosofía. Caracas,
Caracas, 22 de diciembre de 1877.
de diciembre de 1880.
Doctor Jesús Muñoz Tébar, doctor en filosofía. Caracas, 15
Doctor Olegario José Meueses, doctor en filosofía. Cara-
22 de diciembre de 1877.
Doctor Miguel Parra Picón, doctor en derecho civil. cas, 15 de diciembre de 1880.
Doctor Eduardo Calcaño, doctor en derecho civil.
Mérida, incorporado en 27 de noviembre de 1877 en la Ilus-
Caracas, 15 de diciembre de 1880.
tre LTniversidad Central.
Doctor José de Jesús Dávila, doctor en' derecho civil y Doctor Manuel C. Urbaneja, doctor en derecho civil.
Caracas, 28 de febrero de 1878. Caracas, 15 de diciembre de r88o.
canónico.
Doctor Domingo Alas, doctor en derecho civil. Caracas, Doctor Luis R. Zamora, doctor en medicina y cirujía.
marzo de 1878. Caracas, 31 de diciembre de 1880.
25 de
Doctor Teodardo González, doctor en derecho civil. Doctor Alberto Sniith, doctor en filosofía. Caracas, 4
Caracas, 28 de julio de 1878.
de setiembre de 1881.
Doctor Angel Barreto Lima, doctor en medicina y Doctor Alfredo Ravard, doctor en filosofía. Caracas,
cirujía. Caracas, 28 de julio de 1878. 27 de noviembre de 1881.
Doctor José Rafael Revenga, doctor en medicina y ci- Doctor Manuel Felipe Rodríguez, doctor en teología.
Caracas, 30 de noviembre de 1881.
rujia. Caracas, 28 de julio de 1878.
Doctor Martín Tamayo Pérez, doctor en medicina y Doctor Leopoldo Araujo Rojas, doctor en derecho ci-
vil. Caracas, 17 de enero de 1882.
cirujía. Caracas, 28 de julio de 1878.
.

Doctor Pedro Luengo, doctor en derecho civil. Cara- Doctor José C. Fnenmayor, doctor en derecho civil.
Caracas, 12 de marzo de 1882.
cas, 30 de agosto de 1878.
— — — — —

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I?i*esiclciites Coiistitiicioiialos <le Voiioxiiolti iíü»:3i — lí^o^

I General José Antonio Pttez. 2 Dr. José María Vargas. 3 General Carlos Soublette.— 4 General José Tadeo Monagas. 5 General José Gregorio Monagas.
6 Manuel Felipe de Tovar. — 7 Mariscal Juan Crisóstomo Falcón. — 8 General Antonio Guzmán Blanco. 9 General Francisco Linares Alcántara.
10 General Joaquín Crespo. — ii Dr. Juan Pablo Rojas Paúl. 12 Dr. Raimundo Andueza Palacio.
GRADOS UNIVERSITARIOS LXXVII

Doctor Victoriano Márquez Bustillos, doctor en derecho Licenciado José Tomás Quintero, licenciado en teología,
civil. Caracas, sS de mayo de 1882. 28 de enero de 1813. /ii|K

Doctor Tulio Vásquez, doctor en medicina y cirujía. Licenciado Rafael Arvelo, licenciado en derecho civil, 29
Caracas, 30 de julio de 1882. de julio de 1820.
Doctor Ramón Hernández Matute, doctor en medicina Licenciado Antonio González, licenciado en teología, 9
de noviembre de 1820.
y cirujía. Caracas, 30 de julio de 1882.
Doctor Manuel Jiménez Cruz, doctor en medicina y Licenciado Juan Nepomuceno Orta, licenciado en derecho
cirujía. Caracas, 30 de julio de 1882. civil, 9 de julio de 1831.

Doctor Pedro María Brito González, doctor en derecho Licenciado José María Ramírez, licenciado en derecho ci-
civil. Caracas, 30 de julio de 1882. vil, 9 de noviembre de 1831.

Doctor Luis Aguerrevere Pacanins, doctor en medicina Licenciado Juan Jacinto Rivas, licenciado en derecho ci-
cirujía. Caracas, 6 de agosto de 1882. vil, 12 de noviembre de 1831.
y
Doctor Tomás Aguerrevere Pacanins, doctor en medi- Licenciado Manuel Rivas, licenciado en derecho civil, 5
cina y cirujía. Caracas, 6 de agosto de 1882. de noviembre de 1832.
Doctor Ramón Penzini, doctor en derecho civil. Cara- Licenciado José Francisco Cobos Fuertes, licenciado en
cas, 20 de agosto de 1882. derecho civil, 7 de febrero de 1833.
Doctor Nicomedes Zuloaga, doctor en derecho civil. Licenciado Andrés Oropeza, licenciado en derecho civil,
Caracas, 20 de agosto de 1882. 25 de mayo de 1833.
Doctor Antonio María Díaz, doctor en derecho civil. Licenciado Miguel G. Maya, licenciado en derecho civil,
Caracas, 20 de agosto de 1882. 15 de' octubre de 1834.
Doctor Maximiliano Iturbe, doctor en medicina y ciru- Licenciado Gerónimo Pérez, licenciado en derecho civil,
jía. Caracas, 20 de agosto de 1882. 24 de noviembre de 1834.
Doctor Luis Felipe Blanco, doctoren medicina y ciru- Licenciado José Cruz Monascal, licenciado en derecho ci-
jía. Caracas, 20 de agosto de 1882. vil, 25 de noviembre de 1834.
Doctor Juan Pedro Chuecos, doctor en medicina y Licenciado Francisco Gárate, licenciado en derecho civil,
cirujía. Caracas, 20 de agosto de 1882
24 de marzo de 1835.
Doctor Benigno Campos, doctor en medicina y cirujía. Licenciado Rodrigo Nicolás Briceño, licenciado en dere-
Caracas, 20 de agosto de 1882. cho civil, 19 de diciembre de 1835.
'
Doctor Juan Pablo Rojas Paúl, doctor en derecho ci- Licenciado Luis Arévalo, licenciado en derecho civil, 26
vil. Caracas, 2 de noviembre de 1882. de febrero de 1S36.
Doctor Rafael Seijas, doctor en derecho civil. Caracas, Licenciado Felipe Sojo, licenciado en derecho civil, ii de
2 de noviembre de 18S2. noviembre de 1836.
Doctor José Tomás Urdaneta, doctor en derecho civil. Licenciado Carlos Requena, licenciado en filosofía, 28 de
Caracas, 30 de noviembre de 1882. octubre de 1836.
Doctor José María Gil, doctor en medicina y cirujía.
Licenciado Mariano Arteaga, licenciado en derecho civil,
Caracas, 3 de diciembre de 1882.
10 de diciembre de 1836.
Doctor Martín Herrera, doctor en medicina y cirujía.
Licenciado Marcelino Rodríguez, licenciado en medicina,
Caracas, 3 de diciembre de 1882.
18 de enero de 1837.
Doctor Jesús María Sauce, doctor en medicina y cirujía.
Licenciado José María Hurtado, licenciado en derecho ci-
Caracas, 23 de diciembre de 1882.
vil, II de febrero de 1837.
Licenciado Mateo Esteves, licenciado en derecho civil,
21 de abril de 1837.
CATÁLOGO DE LOS LICENCIADOS QUE NO HAN UECIBILO EL Licenciado Ramón Alcántara, licenciado en derecho ci-
GRADO DE DOCTOR EN ESTA ILUSTRE UNIVERSIDAD vil, 2 dejunio de 1837.
CENTRAL, DESDE SU FUNDACIÓN EN 1725 HASTA EL 3I Licenciado Francisco Javier Yanes, licenciado en derecho
civil, 14 de junio de 1837.
DE DICIEMBRE DE 1882, FORMADO DE ORDEN DE LA RES-
Licenciado Pedro Rafael Peraza, licenciado en derecho
PETABLE JUNTA DE INSPECCIÓN Y GOBIERNO.
civil, 5 de agosto de 1837.

Licenciado Miguel Morillo, licenciado en derecho civil, Licenciado Juan Antonio Jiménez, licenciado en medici-
na, 20 de setiembre de 1837.
13 de setiembre de 1747.
Licenciado Pedro Verois, licenciado en cánones, 23 de Licenciado Cristóbal Mendoza, licenciado en derecho ci-
vil, 27 de enero de 1838.
octubre de 1748.
Licenciado José Hernández, licenciado en teología, 27 Licenciado Miguel María de Casas, licenciado en derecho
civil, 3 de abril de 1838.
de junio de 1749.
Licenciado Francisco Oropeza, licenciado en cánones, Licenciado Juan Martínez, licenciado en derecho civil,
14 de noviembre de 1838.
25 de noviembre de 1751.
Licenciado Rafael Monserrate, licenciado en cánones, Licenciado Vicente Linares, licenciado en medicina, 15
18 de mayo de 1763. de diciembre de 1838.
Licenciado Pedro Muñoz, licenciado en cánones, i 9 de Licenciado José Ibarrolabnru, licenciado en derecho civil,
junio de 1763. 12 de diciembre de 1840.
Licenciado Mannel Tirado, licenciado en teología, 18 Licenciado Narciso Fragachán, licenciado en derecho ci-
de diciembre de 1765. vil, 6 de junio de 1840.
Licenciado Marcos Rivas, licenciado en teología, 6 de Licenciado Jesús María Sistiaga, licenciado en filosofía, 8
julio de 1791. de abril de 1842.
Licenciado José Rafael Naranjo, licenciado en teología, Licenciado Juan Jo.sé Mendoza, licenciado en derecho ci-
13 de de diciembre de 1797. vil, 9 de setiembre de 1842.
Licenciado Salvador Delgado, licenciado en teología, Licenciado Juan de la Cruz Carreño, licenciado en dere-
23 de agosto de 1798. cho civil, 6 de junio de 1842.
Licenciado Juan Antonio Zárraga, licenciado en derecho Licenciado Angel Aguerrevere, licenciado en medicina,
civil, 27 de julio de 1800. 6 de junio de 1S42.
Licenciado Manuel Monserrate, licenciado en teología, Licenciado Nicanor Cardier, licenciado en filosofía, 14 de
19 de noviembre de 1800. junio de 1842.
Licenciado José Félix Roscio, licenciado en teología, 27 Licenciado Lino Mercedes Hurtado, licenciado en filoso-
de noviembre de 1800. fía, 13 de setiembre de 1842.
LXXVIII INSTRUCCION SUPERIOR

Licenciado Gregorio Cegarra, licenciado en derecho civil, Licenciado Nicanor Cardier, licenciado en derecho ci-
16 de setiembre de 1842. vil, 30 de julio de 1847.
Licenciado Carlos Pinero, licenciado en filosofía, 17 de di- Licenciado Urbano Herrera, licenciado en derecho ci-
ciembre de 1842. vil, 14 de setiembre de 1847.
Licenciado Nicolás Toledo, licenciado en derecho civil, Licenciado Eugenio A. Rivera, licenciado en derecho
15 de octubre de 1842. civil, 18 de setiembre de 1847.
Licenciado Alberto Rojas, licenciado en derecho civil, 29 Licenciado Miguel R. García, licenciado en derecho
de octubre de 1842. civil, 9 de octubre de 1S47.
Licenciado Nicolás Garisa, licenciado en derecho civil, 10 Licenciado Ramón Sandoval, licenciado en derecho ci-
de noviembre de 1842. vil, 23 de noviembre de 1847.
Licenciado Manuel Acosta, licenciado en derecho civil, Licenciado Pablo Ucelai, licenciado en derecho civil,
12 de noviembre de 1842. 10 de enero de 1848.
Licenciado Cecilio Acosta, licenciado en filosofía, 15 de Licenciado Bonifacio Umanes, licenciado en medicina,
noviembre de 1842. 12 de enero de 1848.
Licenciado Miguel Herrera, licenciado en medicina, 22 Licenciado Domingo Villardiel, licenciado en derecho
de noviembre de 1842. civil, 27 de junio de 1848.
Licenciado Gabriel Ramos, licenciado en medicina, 18 Licenciado Eusebio Baptista, licenciado en derecho ci-
de diciembre de 1842. vil, 23 de setiembre de 1848.
Licenciado Francisco Siso, licenciado en medicina, 15 Licenciado Cecilio Acosta, licenciado en derecho civil,
de julio de 1843. 31 de octubre- de 1S48.
Licenciado Manuel Eusebio Irigoyen, licenciado en Licenciado Daniel Mendoza, licenciado en derecho ci-
medicina, 30 de julio de 1843. vil, 6 de diciembre de 184S.
Licenciado Rafael Martínez, licenciado en derecho civil, Licenciado Ramón Isidro Montes, licenciado en derecho
17 de octubre de 1843. civil, 12 de diciembre de 1848.
Licenciado Joaquín Hernández, licenciado en derecho Licenciado José María Machado, licenciado en derecho
civil, 24 de noviembre de 1843. civil, 13 de diciembre 1848.
Licenciado Diego Luis Troconis, licenciado en derecho Licenciado Ramón Ramírez, licenciado en derecho ci-
civil, 24 de enero de 1844. vil, 6 de febrero de 1849.
Licenciado Pedro Monsalve, licenciado en derecho ci- Licenciado Juan de Mata Ovalles, licenciado en derecho
vil, 9 de octubre de 1844. civil, 27 de marzo de 1849.
Licenciado Luis Sanojo, licenciado en derecho civil, 30 Licenciado Pablo Acosta, licenciado en derecho civil,
de octubre de 1844. 29 de marzo de 1849.
Licenciado Jesús María Sistiaga, licenciado en derecho Licenciado Leonardo Brito, licenciado en medicina, 26
civil, 20 de diciembre de 1844. de setiembre de 1849.
Licenciado José María Lucena, licenciado en derecho Licenciado José María Domínguez, licenciado en medici-
civil, 21 de diciembre de 1844. na, 7 de noviembre de 1849.
Licenciado Bartolomé Pebres Cordero, licenciado en Licenciado Jesús María González, licenciado en medici-
derecho civil, 14 de mayo de 1844. na, 6 de febrero de 1850.
Licenciado Antonio Pineda, licenciado en derecho civil, Licenciado Gerónimo González, licenciado en derecho
30 de mayo de 1844. civil, 21 de febrero de 1850.
Licenciado Mateo Agujlar, licenciado en teología, 3 de Licenciado Lucio Pulido, licenciado en derecho civil, 13
junio de 1844. de mayo de 1850.
Licenciado José Antonio Rodríguez, licenciado en de- LicenciadoFrancisco Sevillano, licenciado en medicina,
recho civil ,16 de setiembre de 1845. 29 de mayo de 1850.
Licenciado Manuel Delgado, licenciado en derecho civil, Licenciado Juan de la Trinidad Cazorla, licenciado en
14 de octubre de 1845. derecho civil, 5 de junio de 1850.
Licenciado Lucio Siso, licenciado en derecho civil, 18 Licenciado Marcelino Medina, licenciado en medicina, 8
de noviembre de 1845. de noviembre de 1850.
Licenciado Candelario Valera, licenciado en medicina, Licenciado Félix González Delgado, licenciado en dere-
29 de abril de 1846. cho civil, 19 de noviembre de 1851.
Licenciado Miguel Carmoua, licenciado en derecho ci- Licenciado Ramón Moreno, licenciado en derecho civil,
vil, 30 de abril de 1846.
5 de julio de 1851.
Licenciado Toribio Briceño, licenciado en derecho ci- Licenciado Juan de Dios Morales, licenciado en filosofía,
vil, 20 de octubre de 1846. 28 de julio de 1852.
Licenciado Carlos Piñero, licenciado en derecho civil, Licenciado Lino J. Revenga, licenciado en filosofía, 29
30 de setiembre de 1846. de julio de 1852.
Licenciado Juan de Dios Méndez, licenciado en derecho Licenciado Gregorio Fidel Méndez, licenciado en filosofía,
civil, I? de octubre de 1846. 30 de julio de 1852.
I/icenciado Rafael Echezuría, licenciado en medicina, Licenciado Eduardo Castro, licenciado en filosoíía, 31 de
21 de noviembre de 1846. de julio de 1852.
Licenciado Andrés Herrera, licenciado en medicina, 16 Licenciado José Antonio Huizi, licenciado en derecho ci-
de diciembre de 1846. vil, 2 de agosto de 1852,
Licenciado Lino Hurtado, licenciado en derecho civil, Licenciado Rafael González Delgado, licenciado en de-
5 de enero de 1S47. recho civil, 13 de setiembre de 1852.
Licenciado Francisco Pimentel y Roth, licenciado en Licenciado Antonio Ednardo, licenciado en derecho civil,
derecho civil, 6 de marzo de 1847. 25 de setiembre de 1852.
Licenciado Lorenzo Tamayo, licenciado en derecho ci- Licenciado José Félix Soto, licenciado en derecho civil,
vil, iV de mayo de 1847.
5 de octubre de 1852.
Licenciado Juan de Dios Morales, licenciado en derecho Licenciado Francisco J. Mármol, licenciado en derecho
civil, 22 de mayo de 1847. civil, 20 de octubre de 1S52.
Licenciado Rafael Lozada, licenciado en derecho civil, Licenciado Francisco G. Pardo, licenciado en derecho ci-
25 de mayo de 1847. vil, 23 de octubre de 1852.
Licenciado Abdénago Espinosa, licenciado en medici- Licenciado Carlos Moreno, licenciado en medicina, 6 de
na, 8 de julio de 1847. noviembre de 1832.
GRADOS UNIVERSITARIOS LXXIX

Licenciado Juan José Briceño, licenciado en medicina 23 Licenciado Rosendo Gómez, licenciado en medicina y ci-
de noviembre de 1852. rujía, 4 de marzo de 1859.
Licenciado Antonio Palacios, licenciado en filosofía, 29 Licenciado Domingo Céspedes, licenciado en medicina y
de noviembre de 1852. cirujía, 4 de mayo de i%9-
Licenciado Crii,z Llamozas, licenciado en medicina, 10 de Licenciado Pedro Blanco, licenciado en derecho civil, 21
diciembre de 1852. de setiembre de 1860.
Licenciado Isaías Herrera, licenciado en medicina, 16 de Licenciado Antonio Hernández, licenciado en derecho ci-
diciembre de 1852. vil, 22 de setiembre de 1860.
Licenciado Ceferino Bello, licenciado en medicina, 5 de Licenciado Pacífico Gual, licenciado en derecho civil, 9
de enero de 1853. de octubre de 1860.
Licenciado Rufino Reverón, licenciado en derecho civil, Licenciado Francisco Umérez, licenciado en derecho ci-
20 de enero de 1853. vil, 3 de noviembre de 1860.
Licenciado Paulo Emilio Pardo, licenciado en medicina, Licenciado Federico Pimentel, licenciado en derecho ci-
5 de febrero de 1853. vil, 24 de noviembre de 1860.
Licenciado Vicente Amparan, licenciado en medicina, 26 Licenciado Graciliano González, licenciado en medicina
de febrero de 1853. y cirujía, 30 de noviembre de 1860.
Licenciado Zacarías Briceño, licenciado en derecho civil, Licenciado Luis Mateo Céspedes, licenciado en derecho ci-
14 de junio de 1853. vil, II de diciembre de 1860.
Licenciado Antonio Palacios, licenciado en derecho civil, Licenciado Valentín Espinal, licenciado en derecho civil,
26 de noviembre de 1853. 5 de diciembre de 1860.
Licenciado Luis Rodríguez, licenciado en derecho civil, Licenciado Belisario Gallegos, licenciado en medicina y
16 de marzo de 1854. cirujía, 12 de enero de 1861.
Licenciado Juan Cazorla, licenciado en cánones, 18 de Licenciado Tomás Castillo Alvarenga, licenciado en de-
marzo de 1854. recho civil, 15 de enero de 1861.
Licenciado Ricardo Espinal, licenciado en medicina, 30 Licenciado Pedro Delgado, licenciado en derecho civil,
de mayo de 1854. 25 de enero de 1861.
Licenciado Juan de Dios Roo, licenciado en medicina, 15 Licenciado Manuel Ponce de León, licenciado en medi-
de julio de 1854. cina y cirujía, 20 de febrero de 1861.
Licenciado Gregorio Méndez, licenciado en medicina y Licenciado Juan Nepomuceno Urdaneta, licenciado en de-
cirujía, 25 de julio de 1854. recho civil, 6 de abril de 1861.
Licenciado José María Hurtado, licenciado en derecho Licenciado Francisco E. Caballero, licenciado en derecho
civil, 30 de setiembre de 1854. civil, 28 de junio de 1861.
Licenciado Ramón Antonio Parra, licenciado en teología, Licenciado José Cardozo, licenciado en medicina y cirujía,
25 de enero de 1855. II de julio de 1861.
Licenciado Jesús María Pérez, licenciado en derecho civil, Licenciado Santiago María Rodríguez, licenciado en de-
16 de marzo de 1855. recho civil, 19 de diciembre de 1861.
Licenciado Félix María Escorcha, licenciado en derecho Licenciado Antonio María Iriarte, licenciado en derecho
civil, 20 de junio de 1855. civil, 13 de junio de 1861.
Licenciado Vidal Pérez, licenciado en derecho civil, 27 de Licenciado Diego B. Urbaneja, licenciado en derecho ci-
junio de 1855. vil, 30 de julio de 1S62.
Licenciado Angel Fermín Ramírez, licenciado en derecho Licenciado Simón Zárraga, licenciado en derecho civil,
civil, 26 de octubre de 1855. 31 de julio de 1862.
Licenciado Eustaquio González, licenciado en medicina Licenciado Jesús María Morales Marcano, licenciado en
y cirujía, 17 de noviembre de 1855. derecho civil, 16 de setiembre de 1862.
Licenciado Ensebio Díaz, licenciado en derecho civil, 26 Licenciado Santiago Ibarra, licenciado en derecho civil,
de enero de 1856. 31 de octubre de 1862.
Licenciado Miguel Caballero Herrera, licenciado en me- Licenciado Heraclio Ortiz, licenciado en derecho civil,
dicina y cirujía, 23 de julio de 1856. 7
de noviembre de 1862.
Licenciado Eladio Lara, licenciado en medicina y cirujía, Licenciado Teófilo Hurtado, licenciado en derecho civil,
31 de julio de 1856. 16 de mayo de 1863.
Licenciado José Vallenilla Cova, licenciado en medicina Licenciado Federico Izaguirre, licenciado en derecho ci-
y cirujía, 15 de octubre de 1856. vil, 26 de mayo de 1863.
Licenciado Miguel Zárraga, licenciado en derecho civil, Licenciado Carlos Salom, licenciado en derecho civil, de
3
7 de noviembre de 1856. junio de 1863.
Licenciado José Rojas Paúl, licenciado en medicina y ci- Licenciado Francisco de P. Vásquez, licenciado en dere-
rujía, 12 de diciembre de 1856. cho civil, 27 de junio de 1863.
Licenciado Jorge Ríos, licenciado en medicina y cirujía, Licenciado Elias Reverón, licenciado en derecho civil, 25
25 de diciembre de 1856. de julio de 1863.
Licenciado Joaquín Caraballo, licenciado en medicina y Licenciado Eduardo Gárate, licenciado en derecho civil,
cirujía, 14 de enero de 1857.
4
de agosto de 1863.
Licenciado Manuel M. Martínez, licenciado en derecho Licenciado Jaime Roberto Sánderson, licenciado en dere-
civil, 6 de mayo de 1857. cho 22 de agosto de 1863.
civil,
Licenciado Carlos F. Bigott, licenciado en medicina y Licenciado Pedro Bermúdez, licenciado en derecho civil,
cirujía, 12 de agosto de 1857.
29 de agosto de 1863.
Licenciado Fernando G. Meza, licenciado en derecho ci- Licenciado Santiago Ponce de León, licenciado en medi-
vil, 10 de setiembre de 1857. cina y cirujía, 31 de octubre de 1863.
Licenciado Rafael Rodríguez, licenciado en medicina y Licenciado Juan Manuel Riera, licenciado en derecho ci-
cirujía, 30 de octubre de 1857. vil, 14 de noviembre de 1863.
Licenciado Carlos A. Rodríguez, licenciado en teología, Licenciado Arbonio Pérez, licenciado en derecho civil,
12 de diciembre de 1857. 3
de diciembre de 1863.
Licenciado José Gregorio Solano, licenciado en filosofía, Licenciado Brígido Natera, licenciado en derecho civil, 12
2 de marzo de 1858. de abril de 186^.
Licenciado Emeterio Fornes, licenciado en medicina licenciado Andrés González, licenciado en medicina
y y
cirujía, 23 de octubre de 1858. cirujía, 21 de mayo de 1864.
LXXX INSTRUCCION SUPERIOR

Licenciado Manuel María Díaz, licenciado en medici- Licenciado Miguel Carabaño, licenciado en derecho
na y cirnjía, i6 de julio de 1864. civil, 5 de setiembre de 1868.
Licenciado Manuel M. Anrrecoechea, licenciado en Licenciado Diego Amitesarove, licenciado en medicina
medicina y cirnjía, 20 de julio de 1864. y cirujía, 16 de diciembre de 1868.
Licenciado Santiago Izaguirre, licenciado en medicina Licenciado José Antonio Hernández, licenciado en me-
cirnjía, 20 de julio de 1864. dicina y cirujía, 23 de enero de 1869.
y
Licenciado José María González Tovar, licenciado en Licenciado Luis María Castillo, licenciado en derecho
derecho civil, 23 de julio de 1864. civil. 13 de mayo de 1869.
Licenciado Manuel L- Hurtado, licenciado en derecho Licenciado Cristóbal Mendoza, licenciado en derecho
civil, I? de setiembre de 1864. civil, II de junio de 1869.
Licenciado Nicolás Ascanio, licenciado en derecho ci- Licenciado Felipe Aguerrevere, licenciado en derecho
vil, 15 de setiembre de 1864. civil, 12 de junio de 1869.

Licenciado Froilán Correa, licenciado en medicina y Licenciado Juan Jo.sé Mendoza, hijo, licenciado en dere-
cirnjía, 22 de setiembre de 1865. cho civil, 30 de junio de 1869.
Licenciado Nicolás Anzola, licenciado en derecho civil, Licenciado Ramón Parra Picón, licenciado en medici-
22 de setiembre de 1864. na y cirujía, 22 de julio de 1870.
Licenciado IMiguel María Rodríguez, licenciado en Licenciado Carlos Urrutia, licenciado en derecho civil,
derecho civil, 22 de setiembre de 1864. 10 de diciembre de 1870.
Licenciado Pedro José Coronado, licenciado en derecho Licenciado Francisco María Villarroel, licenciado en
civil, 6 de octubre de 1864. derecho civil, 24 de marzo de 1871.
Licenciado Santos Ortega, licenciado en derecho civil, Licenciado Rómulo E. D’ Aubeterre, licenciado en
27 de octubre de 1864. medicina y cirujía, 21 de abril de 1871.
Licenciado Ramón Pompa, licenciado en derecho civil, Licenciado Asunción Farreras, licenciado en medicina
28 de octubre de 1864. y cirujía, 24 de julio de 1872.
Licenciado Angel María Díaz, licenciado en derecho Licenciado Ricardo M. Núñezy Núñez, licenciado en
civil, 12 de noviembre de 1864. derecho civil, 22 de octubre de 1872.
Licenciado Fernando Burgnillos, licenciado en derecho Licenciado Alfredo Machado, licenciado en medicina
civil, 30 de diciembre de 1864. Y cirujía, 16 de noviembre de 1872.
Licenciado Teóíilo Trujillo, licenciado en medicina y Licenciado Ensebio Bejarano, licenciado en cánones, 13
cirnjía, 31 de diciembre de 1864. de enero de 1873.
Licenciado José Urbano Olivares, licenciado en medi- Licenciado Lorenzo S. Mendoza, licenciado en medici-
cina y cirnjía, 24 de febrero de 1865. na y cirnjía, 5 de marzo de 1873.
Licenciado Miguel Gerónimo Arroyo, licenciado en Licenciado Francisco Izquierdo, licenciado en teología,
derecho civil, 28 de marzo de 1865. 11 de marzodei873.
Licenciado Laureano Villanueva, licenciado en medi- Licenciado José M. Cepeda Pinillo, licenciado en dere-
cina y cirnjía, 29 de abril de 1865. cho civil, 26 de abril de 1873.
Licenciado José Manuel Barceló, licenciado en derecho Licenciado Aniceto Ramírez, licenciado en medicina y
civil, 17 de mayo de 1865. cirujía, 28 de junio de 1873.

Licenciado Francisco Suárez, licenciado en medicina Licenciado Ramón Seijas, licenciado en derecho civil,
I? de abril de 1874.
y cirnjía, 2 de setiembre de 1865.
Licenciado Andrés A. Pérez, licenciado en medicina Licenciado Camilo Alfaro, licenciado en derecho civil,
y cirnjía, 2 de setiembre de 1865. 15 de abril de 1874.
Licenciado Jesfis María Pereira, licenciado en derecho Licenciado José Martínez Maíz, licenciado en derecho
civil, 18 de noviembre de 1865. civil, 21 de abril de 1874.
Licenciado José María Ruiz, licenciado en derecho ci- Licenciado José Rafael Pacheco, licenciado en derecho
vil, i” de diciembre de 1885. civil, 28 de abril de 1874.
Licenciado |osé Rafael Briceño, licenciado en medici- Licenciado Fernando Urdaneta, licenciado en derecho
na y cirnjía, 22 de diciembre de 1865. civil, 20 de junio de 1874.
Licenciado Domingo J. Guzmán Bastardo, licenciado Licenciado Luis Ortega, licenciado en medicina y ci-
en medicina y cirnjía, 14 de julio de 1866. rujía, 31 de octubre de 1874.

Licenciado Juan José Rangel, licenciado en medicina y Licenciado Francisco Trujillo Bello, licenciado en me-
dicina y cirujía, 12 de diciembre de 1874.
cirnjía, i? de agosto de 1866.
Licenciado Luis Ignacio Guevara, licenciado en teolo- Licenciado Federico Urbano, licenciado en derecho ci-
gía, 2 de agosto de 1866. vil, 24 de julio de 1875.
Licenciado Juan Lorenzo Cordero, licenciado en medi- Licenciado Luis Laloubie, licenciado en medicina y
cina y cirujía, 23 de febrero de 1867. cirujía, 31 de julio de 1875.
Licenciado Simón Barceló, licenciado en medicina y Licenciado Manuel Araujo, licenciado en medicina y
cirujía, 5 de abril de 1867. cirujía, 7 de setiembre de 1875.
Licenciado Vicente Benítez, licenciado en derecho ci- Licenciado Narciso López Camacho, licenciado en me-
vil, 14 de mayo de 1867. dicina y cirnjía, 19 de noviembre de 1875.
Licenciado Mariano Diez, licenciado en derecho civil, Licenciado Nicolás María Olivares, licenciado en teo-
I? de agosto de 1867.
.
logía, 20 de noviembre de 1875.

Licenciado Graciano Riera Aguinagalde, licenciado en Licenciado Eduardo Ezpelosín, licenciado en derecho
cánones, 10 de agosto de 1867. civil, 4 de diciembre de 1875.
Licenciado Juan Pablo Diez, licenciado en derecho ci- Licenciado Helímenas F'inol, licenciado en medicina y
vil, 13 de febrero de 186S. cirujía, 16 de diciembre de 1875.
Licenciado Manuel Castro, licenciado en medicina y Licenciado Miguel Villalobos, licenciado en medicina
cirujía, II de julio de 1868. y cirujía, 8 de abril de 1876.
Licenciado Andrés Agnerrevere, licenciado en medici- Licenciado José R. Mejías, licenciado en medicina y ci-
na y cirnjía, 16 de julio de 1868. rnjía, 15 de julio de 1876.
Licenciado Gerónimo A. Blanco, licenciado en medici- Licenciado Pedro José Saavedra, licenciado en derecho
na y cirnjía, 17 de julio de 1868. civil, 12 de agosto de 1876.
Licenciado Eduardo Célis, licenciado en medicina y Licenciado Manuel Palacios Renjifo, licenciado en me-
cirnjía, 6 de agosto de 1868. dicina y cirujía, 10 de agosto de 1877.
GRADOS UNIVERSITARIOS LXXXI

Licenciado Eliodoro Pineda, licenciado en derecho ci- J.icenciado Manuel María Roo, licenciado en medicina
vil, 13 de agosto de 1877. y cirnjía, 26 de julio de 1882.
Licenciado Jnan de Dios Méndez, licenciado en derecho Licenciado Atilano Vizcarrondo, licenciado en medicina
civil, 14 de agosto de 1877. y cirujía, 2 de agosto de 1882.
Licenciado Miguel R. Ruiz, licenciado en medicina y Licenciado Francisco de Paula Quintero, licenciado en
cirnjía, 14 de agosto de 1877. derecho civil, 28 de agosto de 1882.
Licenciado Alberto Splieth, licenciado en medicina y Licenciado Cecilio Sarmiento, licenciado en medicina y
cirnjía, 17 de agosto de 1877. cirujía, 14 de setiembre de 1882.
Licenciado Timoteo Pérez Vanes, licenciado en medi- Licenciado José Félix Soto Silva, licenciado en medici-
cina y cirnjía, 18 de octubre de 1877. na y cirujía, 21 de setiembre de 1882.
Licenciado Juan Penzini, licenciado en filosofía, 17 de Licenciado Jesús María Sifontes, licenciado en teología,
noviembre de 1877. 23 de setiembre de 1882.
Licenciado Diego Bautista Urbaneja Padrón, licencia-
do en filosofía, 19 de noviembre de 1877.
Licenciado Daniel Mijares, licenciado en derecho civil, LISTA DE LOS MAESTROS EN FILOSOFIA GRADUADOS EN ESTA
I? de diciembre de 1877. ILUSTRE UNIVERSIDAD CENTRAL, DESDE SU FUNDACIÓN
Licenciado Jnan Pablo Tamayo, licenciado en medicina EN HASTA EL 20 DE NOVIEMBRE DE 1842 (*)
1725
julio de 1877.
y cirnjía, ii de
Licenciado Pedro Viceftte Mijares, licenciado en dere- Juan Antonio Ponce, maestro en filosofía. Caracas, 26
cho civil, 14 de agosto de 1878. de julio de 1730.
Licenciado Ignacio Páez Pumar, licenciado en derecho Ensebio Díaz, maestro en filosofía. Caracas, 30 de julio
civil, 9 de setiembre de 1878. de 1730.
Licenciado Eladio Lugo, licenciado en medicina y ci- Pedro Nicolás Monasterios, maestro en filosofía. Cara-
rujía, 22 de enero de 1879. cas, 13 de agosto de 1720.
Licenciado Francisco Pérez, licenciado en medicina y Clemente Ortiz, maestro en filosofía. Caracas, 15 de
cirnjía, 21 de febrero de 1879. agosto de 1733.
Licenciado Francisco José Acosta, licenciado en medi- Vicente Hermoso de Mendoza, maestro en filosofía. Cara-
cina y cirnjía, 24 de abril de 1879. cas, 4 de setiembre de 1733.

Licenciado Miguel Célis, licenciado en derecho civil, Diego Muñoz, maestro en filosofía. Caracas, 13 de se-
21 de mayo de 1879.
tiembre de 1733.
Licenciado Emilio Pérez, licenciado en medicina y ci- José Atienza, maestro en filosotía. Caracas, 13 de se-
rujía, 6 de junio de 1879.
tiembre de 1733.
Licenciado Pedro Ignacio Aguerrevere, licenciado en Bartolomé Carrasquel, maestro en filosofía. Caracas, 10
medicina y cirnjía, 13 de junio de 1879. de octubre de 1874.
Manuel Monasterios, maestro en filosofía. Caracas, 25 de
Licenciado Juan Manuel Escalona, licenciado en medi-
julio de 1736.
cina y cirnjía, 18 de junio de 1879.
Luis José Vargas, maestro en filosotía. Caracas, 26 de
Licenciado Luis Ezpelosín, licenciado en medicina y
julio de 1736.
cirnjía, 19 de junio de 1879.
Licenciado Jnan Pietri, licenciado en medicina y cirnjía, José de Castro, maestro en filosofía. Caracas, 16 de se-
tiembre de 1736.
21 de junio de 1879.
Licenciado Manuel María Vargas, licenciado en medici- Juan de Castro, maestro en filosofía. Caracas, 23 de se-
tiembre de 1736.
na y cirnjía, 23 de julio de 1879.
Diego Aguado, maestro en filosofía. Caracas, 28 de octu-
Licenciado Miguel Parra, licenciado en medicina y
bre de 173Ó.
cirnjía, 26 de julio de 1879.
Licenciado José de jesús Vigas, licenciado en medicina Juan Sustaiza, maestro en filosofía. Caracas, 2 de di-
ciembre de 1736.
y cirnjía, 30 de julio de 1879. Cristóbal Chirinos, maestro en filosofía. Caracas, 23 de
Licenciado Francisco de Paula Quintero, licenciado en
diciembre de 1736.
filosofía, 30 de agosto de 1879.
Juan de Rada, maestro en filosofía. Caracas, 3 de no-
Licenciado Miguel Páez Pumar, licenciado en filosofía,
viembre de 1737.
31 de agosto de 1879. Francisco Chirinos, maestro en filosofía. Caracas, 16
Licenciado Francisco Villegas, licenciado en medicina
de julio de 1741.
y cirujía, 13 de setiembre de 1879. Francisco Monasterios, maestro en filosofía. Caracas, 18
Licenciado Pedro S. Barrios, licenciado en filosofía, 14
de febrero de 1742.
de setiembre de 1879. Blas Hernández, maestro en filosofía. Caracas, 26 de
Licenciado Julio Dugarte, licenciado en derecho civil,
diciembre de 1742.
4 de octubre de 1879.
Diego Camejo, maestro en filosofía. Caracas, 10 de fe-
Licenciado Rafael González, licenciado en derecho ci-
brero de 1743.
vil, 18 de noviembre de 1879.
Ambrosio Cena y Castillo, maestro en filosofía. Caracas,
Licenciado Alejandro Carrillo, licenciado en derecho
15 de agosto de 1744.
civil, 19 de noviembre de 1879.
Juan Marrón, maestro en filosofía. Caracas, 8 de noviem-
Licenciado Julio González, licenciado en derecho civil, bre de 1744.
20 de noviembre de 1879. Diego Mejías, maestro en filosofía. Caracas, 25 de di-
Licenciado Manuel María González, licenciado en me- ciembre de 1744.
dicina y cirujía, 29 dé noviembre de 1879. R. P. Fray Pedro Noguera, maestro en filosofía. Cara-
Licenciado Simón Montiel, licenciado en medicina y cas, 14 de agosto de 1746.
cirujía, 4 de noviembre de 1880. R. P. Fray José M. Vizcaya, maestro en filosofía. Cara-
Licenciado Rafael A. Pérez, licenciado en medicina y cas, 9 de octubre de 1746.
cirujía, II de noviembre de 1880.
Juan Borges, maestro en filosofía. Caracas, 15 de agosto
Licenciado Alejandro Andrade, licenciado en derecho de 1748.
civil, 7 de mayo de 1881.
José Cúrvelo, maestro en filosofía. Caracas, 15 de
Licenciado Leopoldo Sánchez, licenciado en derecho agosto de 1748.
civil, 7 de mayo de 1881.
Licenciado Pedro Celestino Muñoz, licenciado en me- (*) El grado de maestro en filosofía quedó abolido por el Código de Instruc-
dicina y cirujía, 25 de julio de 1882. ción Pública de 20 de junio de 1843.
LXXXII INSTRUCCION SUPERIOR

Juan José Oropeza, maestro en filosofía. Caracas, 1 8 de Miguel Vera, maestro en filosofía. Caraeas,
agosto de 1748. 7 de diciem-
bre de 1791.
Juan Luis Escalona, maestro en filosofía. Caracas, 19 Cristóbal Mendoza, maestro en filosofía. Caracas, i? de
de abril de 1750. abril de 1793.
Francisco Atienza, maestro en filosofía. Caracas, 19 de Juan José Maya, maestro en filosofía. Caracas, i9 de
abril de 1750. abril de 1793.
Simón Machado, maestro en filosofía. Caracas,
5 de José María Gárate, maestro en filosofía. Caracas,
23 de
abril de 1751. junio de 1794.
R. P. Fray Pedro Figueira. Caracas, 26 de diciembre Juan de Dios Fcharri, maestro en filosofía. Caraeas, 23
de 1751.
_

de junio de 1794.
Carlos Pulido, maestro en filosofía. Caracas, 30 de José Rafael Naranjo, maestro en filosofía. Caracas, 26 de
agosto de 1752. diciembre de 1794.
Diego Acosta, maestro en filosofía. Caracas, 22 de abril José Prudencio Lanz, maestro en filosofía. Caracas,
de 1753. 27

de diciembre de 1794.
Francisco Siso, maestro en filosofía. Caracas, 22 de Ramón García Roa, maestro en filosofía. Caracas 13
abril de 1753. ^
de mayo de 1796.

Bernardo Francisco Arias, maestro en filosoíía. Cara- Manuel Montenegro, maestro en filosofía. Caracas, 13
cas, 6 de junio de 1756. ^
de mayo de 1796.
Juan Lorenzo González, maestro en filosofía. Caracas, Manuel Cayetano Monserrate, maestro en filosofía. Ca-
6 de junio de 1756. racas, 27 de mayo de 1796.
R. P. Fray Bernardo de Castro, maestro en filosoíía. José Vicente Mercader, maestro en filosofía. Caracas 6
Caracas, 15 de julio de 1759. de enero de 1798. ’

Manuel Tirado, maestro en filosofía. Caracas, 21 de Tomás Serrano, maestro en filosofía. Caracas, n de
noviembre de 1762. mayo de 1799.
Mateo Monasterios, maestro en filosofía. Caracas, 21 de Francisco Antonio López, maestro en filosofía. Caracas
noviembre de 1762. II de mayo de 1799.

José Antonio López, maestro en filosofía. Caracas, 10 José Angel Machillanda, maestro en filosofía. Caracas
de julio de 1763. ’

23 de junio de 1799.
Francisco José Navarrete, maestro en filosofía. Cara- José Antonio Zagarzazu, maestro en filosofía. Caracas
cas, 7 de octubre de 1764. ’

31 de octubre de 1802.
Manuel José España, maestro en filosofía. Caracas, 20 Tomás Bermúdez, maestro en filosofía. Caracas, 17 de
de enero de 1765. noviembre de 1805.
Bartolomé Antique, maestro en filosofía. Caracas, 28 Tomás Montenegro, maestro en filosofía. Caracas, 24
de setiembre de 1766. de agosto de 1806.
Diego Muñoz, maestro en filosofía. Caracas, i? de ene- Antonio Muñoz, maestro en filosofía. Caracas, 20 de
ro de 1767. _

junio de 1808.
R. P. Fray Diego Muñoz. Caracas, maestro en filoso- Juan Bautista Riverol, maestro en filosofía. Caracas
fía, 10 de enero de 1767. 31 de julio de 1808.

Silvestre Méndez, maestreen filosofía. Caracas, 5 de fe- Juan Zubiría, maestro en filosofía. Caracas,
brero de 1769. ’ 9 de octubre
de 1808.
Juan José Lugo, maestro en filosofía. Caracas, 31 de José Francisco Azcue, maestro en filosofía. Caracas 2
marzo de 1771. de febrero de 1809.
'

Pedro Domingo Gil, maestro en filosofía. Caracas, 26 de José María Benítez, maestro en filosofía. Caraeas, 18
diciembre de 1771. de marzo de 1810.

José Antonio Mengo, maestro en filosofía. Caracas, 10 Tomás Sanes, maestro en filosofía. Caracas, 18 de ao-os-
de agosto de 1772. to de 1811.
Juan Pablo Marrero, maestro en filosofía. Caracas, 24 José Joaquín Freites, maestro en filosofía. Caracas, 17
de octubre de 1773. de enero de 1813.
Lucas Ladera, maestro en filosofía. Caracas, 25 de Pedro José González, maestro en filosofía. Caracas, 22
julio de 1775. de abril de 1821.
^
Nicolás Díaz Padrón, maestro en filosofía. Caracas, 25 Rafael Acevedo, maestro en filosofía. Caracas, 20 de
_

de julio de 1775. abril de 1824.


Luis Méndez, maestro en filosofía. Caracas, ii de mayo Manuel Félix Huizi, maestro en filosofía. Caracas, 20
de 1777. de abril de 1824.

Rafael Verdes, maestro en filosofía. Caracas, 28 de di- Anselmo Méndez, maestro en filosofía. Caracas. 20 de
ciembre de 1777. abril de 1824.
Vicente Ascanio, maestro en filosofía. Caracas, 24 de José Macario Yepes, maestro en filosofía. Caracas, 24
junio de 1778. de junio de 1824.
José Estanislao Veroes, maestro en filosofía. Caracas, 24 Miguel Mujica, maestro en filosofía. Caracas,
de junio de 1778. 24 de ju-
nio de 1830.
Luis Escalona, maestro en filosofía. Caracas, 19 de no- Esteban Gómez, maestro en filosofía. Caracas,
viembre de 1780. 4 de se-
tiembre de 1831.
Martín Cova, maestro en filosofía. Caracas, 25 de julio Nicolás Anzola Tovar, maestro en filosofía. Caracas, i?
de 1785. de julio de 1832.
‘ ’

José María Terrero, maestro en filosofía. Caracas,


7 de Alejandro Ibarra, maestro en filosofía. Caracas,
29 de
octubre de 1787. junio de 1834.
Marcos Rivas, maestro en filosofía. Caracas, 27 de ene- Martín Herrera, maestro en filosoíía. Caracas,
ro de 1788. 29 de
junio de 1834.
Luis de Castro, maestro en filosofía. Caracas, 2 de marzo Pedro Nolasco Amestoy, maestro en filosofía. Caracas,
de 1788. 26 de diciembre de 1834.
\ Bernabé Otamendi, maestro en filosofía. Caracas, 2=^ de Manuel Mendoza, maestro en filosofía. Caracas, 16 de
julio de 1788. abril de 1836.
Juan José Iribárren, maestro en filosoíía. Caracas, 6 de Nicanor Borges, maestro en filosoíía. Caracas, 13 de di-
enero de 1789. ciembre de 1840.
GRADOS UNIVERSITARIOS LXXXIII

Jesús María Sistiaga, maestro en filosofía. Caracas, i6 Pro. Doctor Ramón González, doctor en ciencias ecle-
de de 1842.
abril siásticas. Caracas, 18 de mayo de 1884.
Nicanor Cardier, maestro en filosofía. Caracas, 9 de oc- Doctor Félix G. Montes, doctor en ciencias políticas.
tubre de 1842. Caracas, 16 de junio de 1884.
Lino Hurtado, maestro en filosofía. Caracas, 9 de octu- Doctor Gabriel Matheus, doctor en ciencias médicas.
bre de 1842. Caracas, 30 de julio de 1883.
Carlos Piñero, maestro en filosofía. Caracas, 20 de no- Doctor Francisco Mier y Terán, doctor en ciencias po-
viembre de 1842. líticas. Caracas, 31 de julio de 1883.
Doctor Mariano Herrera, doctor en ciencias políticas.
Caracas, 1° de agosto de 1883.
doctores y ijcenciados de la universidad central de Doctor Juan José Labié, doctor en ciencias médicas.
VENEZUELA DESDE 1883 HASTA 1889. Caracas, i? de agosto de 1883.
Doctor Fernando Yepes Peraza, doctor en ciencias
Licenciado Ramón Sosa Navarro, licenciado en cien- médicas. Caracas, i? de agosto de 1883.
cias médicas. Caracas, 9 de febrero de 1883. Doctor Francisco de Paula Reyes, doctor en ciencias
Licenciado Pedro Santiago Bárrios, licenciado en cien- políticas. Caracas, 2 de agosto de 1883.
cias médicas. Caracas, 17 de marzo de 1883. Doctor Lisandro Alvarado, doctor en ciencias médicas.
Licenciado José Tomás Sosa Saa, licenciado en derecho Caracas, 2 de agosto de 1883.
canónico. Caracas, 8 de junio de 1883.
Doctor Manuel E. Carreyó Luces, doctor en ciencias mé-
Licenciado Rafael Silveira, licenciado en ciencias filosó-
dicas. Caracas, 2 de agosto de 1883.
ficas. Caracas, 18 de junio de 1883.
Doctor Andrés A. Arreaza, doctor en ciencias eclesiás-
Licenciado Santiago Aguerrevere, licenciado en cien-
ticas. Caracas, 4 de agosto de 1883.
cias filosóficas. Caracas, 28 de junio de 1883.
Pro. Doctor Elias Bello, doctor en ciencias eclesiásti-
Licenciado Jorge Nevett, licenciado en ciencias filosó-
cas. Caracas, 4 de agosto de 1883.
ficas. Caracas, 6 de julio de 1883.
Doctor Luis Razetti Martínez, doctor en ciencias mé-
Licenciado Gustavo Nevett, licenciado en ciencias filo-
dicas. Caracas, 4 de agosto de 1883.
sóficas. Caracas, 6 de julio de 1883.
Doctor Angel Martínez, doctor en ciencias médicas.
Licenciado José María Ortega Martínez, licenciado en
Caracas, 4 de agosto de 1883.
ciencias filosóficas. Caracas, 21 de julio de 1883.
Doctor Agustín Aponte, doctor en ciencias médicas.
Licenciado Torcuato Ortega Martínez, licenciado en
Caracas, 5 de agosto de 1883.
ciencias filosóficas. Caracas, 21 de julio de 1883.
Doctor Doroteo Armas, doctor en ciencias médicas. Ca-
Licenciado Miguel Angel Meoz, licenciado en ciencias
racas, 5 de agosto de 1883.
filosóficas. Caracas, 15 de agosto de 1883.
Licenciado Germán Giménez, licenciado en ciencias Doctor Nicanor Guardia, hijo, doctor en ciencias médi-
filosóficas. Caracas, 4 de julio de 1883. cas. Caracas, 5 de agosto de 1883.

Licenciado Manuel Felipe Herrera, licenciado en cien- Doctor Alejandro F. Feo, doctor en ciencias médicas.
cias filosóficas. Caracas, 22 de julio de 1883. Caracas, 6 de agosto de 1883.
Doctor Federico Pimenteí, doctor en ciencias políticas. Doctor Antonio J. Villegas, doctor en ciencias médi-
Caracas, 20 de julio de 1883. cas. Caracas, 6 de agosto de 1883.

Licenciado Manuel Silveira, licenciado en ciencias po- Doctor Andrés Rolando, doctor en ciencias médicas.
líticas. Caracas, 9 de agosto de 1883. Caracas, 6 de agosto de 1883.
Licenciado Trinidad Lavado, licenciado en ciencias Doctor Enrique Siso, doctor en ciencias médicas. Cara-
^
políticas. Caracas, 29 de agosto de 1883. cas, 7 de agosto de 1883.
Doctor Manuel Antonio Fonseca, doctor en medicina y Doctor Julio Olavarrieta, doctor en ciencias médicas.
cirujía. Caracas, i? de octubre de 1883. Caracas, 7 de agosto de 1883.
Doctor José Abel Montilla, doctor en ciencias políticas. Doctor Lorenzo José Mendible, doctor en ciencias mé-
Caracas, ii de octubre de 1883. dicas. Caracas, 7 de agosto de 1883.
Doctor Tomás Mármol, doctor en ciencias filosóficas. Doctor Egidio Montesinos, doctor en ciencias médicas.
Caracas, 30 de diciembre de 1883. Caracas, 8 de agosto de 1883.
Doctor José Trinidad Montiel, doctor en ciencias políti- Doctor Demetrio Aguerrevere, doctor en ciencias polí-
cas. Caracas, 3 de octubre de 1883. ticas. Caracas, 8 de agosto de 1883.
Doctor Miguel Angel Meoz, doctor en ciencias filosófi- Doctor Pablo Bujanda, doctor en ciencias médicas.
cas. Caracas, 3 de octubre de 1883. Caracas, 8 de agosto de 1883.
Doctor Ramón Sosa Navarro, doctor en medicina Doctor Tesalio Cadenas Delgado, doctor en ciencias po-
y ciru-
jía. Caracas, 9 de noviembre de 1883. líticas. Caracas, 9 de agosto de 1883.
Doctor Manuel Antonio Martínez, doctor en ciencias Doctor Emilio H. Velutini, doctor en ciencias políti-
^
políticas. Caracas, 6 de marzo de 1884. cas. Caracas, 9 de agosto de 1883.
Doctor Claudio Bruzual Serra, doctor en ciencias po- Doctor Arnaldo Morales, doctor en ciencias médicas.
líticas. Caracas, 19 de mayo de 1884. Caracas, 9 de agosto de 1884.
Doctor Rómulo Parías, doctor en medicina Doctor José Gregorio Domínguez, doctor en ciencias
y cirujía.
Caracas, 3 de abril de 1884. médicas. Caracas, n de agosto de 1884.
Doctor Carlos Grisanti, doctor en ciencias políticas. Ca- Doctor José Antonio Hernández, doctor en ciencias
racas, 17 de abril de 1884. médicas. Caracas, 12 de agosto de 1884.
Doctor Martín F. Feo, doctor en ciencias políticas. Ca- Doctor Jesús María Garmendia, doctor en ciencias mé-
racas, 19 de abril de 1884. dicas. Caracas, 13 de agosto de 1884.
Doctor Vicente Blanco Buroz, doctor en ciencias po- Pro. Doctor Jo.sé Antonio Lucena, doctor en ciencias
líticas. Caracas, 20 de abril de 1884. eclesiásticas. Caracas, 13 de agosto de 1885.
Doctor Temístocles N. Vaamonde, doctor en ciencias Doctor Pablo Osío, doctor en ciencias médicas. Caracas,
médicas. Caracas, 24 de abril de 1884.
14 de agosto de 1884.
Doctor José Policarpo Arreaza, doctor en ciencias mé- Doctor Jesús María Palacios, doctor en ciencias políticas.
dicas. Caracas,
5 de mayo de 1884. Caracas, 14 de agosto de 1884.
Doctor Manuel A. Carreyó, doctor en ciencias médicas. Doctor Teodomiro Ruiz, doctor en ciencias médicas.
Caracas, 8 de mayo de 1884. Caracas, 14 de agosto de 1884.
Doctor Tomás Gibbs, doctor en ciencias médicas. Ca- Doctor Dionisio Centeno Grau, doctor en ciencias mé-
racas, 14 de mayo de 1884. dicas. Caracas, 14 de agosto de 1884.
LXXXIV INSTRUCCION SUPERIOR

Doctor Antonio Sosa Saa, doctor en ciencias políticas. Doctor Henrique Razetti, doctor en ciencias filosóficas.
Caracas, 15 de agosto de 1884. Caracas, 13 de noviembre de 1885.
Doctor Elenterio Aguirre, doctor en ciencias eclesiás- Pro. Doctor Ricardo Arteaga, doctor en ciencias eclesiás-
ticas. Caracas, 15 de agosto de 1884. ticas. Caracas, 16 de noviembre de 1885.
Doctor Carlos Bujanda, doctor en ciencias médicas. Ca- Doctor Carlos Esguerra, (graduado en Bogotá é incor-
racas, 15 de agosto de 1884. porado en esta Universidad), doctor en medicina. Caracas, 27
Doctor Carlos González, doctor en ciencias médicas. de noviembre de 1885.
Caracas, 16 de agosto de 1884. Doctor Elias Urdaneta, doctor en ciencias políticas. Ca-
Doctor José Antonio Romero, doctor en ciencias médi- racas, 28 de noviembre de 1885.
cas. Caracas, 16 de agosto de 1884. Doctor Casimiro Hernández, doctor en ciencias médicas.
Doctor Rómnlo Espino, doctor en ciencias eclesiásticas. Caracas, 30 de noviembre de 1885.
Caracas, 19 de agosto de 1884. Doctor Bernardo Herrera Vegas, doctor en ciencias médi-
Doctor Rafael Vera, doctor en ciencias médicas. Cara- cas. Caracas, 4 de diciembre de 1885.
cas, 20 de agosto de 1884. Doctor Manuel I. Ruiz, doctoren ciencias médicas. Cara-
Doctor Pedro M. Serrano, doctor en ciencias eclesiás- cas, 5 de diciembre de 1885.
ticas. Caracas, 15 de setiembre de 1884. Doctor Narciso de la Rosa, doctor en ciencias médicas.
Doctor José María Palacios, doctor en ciencias eclesiás- Caracas, 7 de diciembre de 1885.
ticas. Caracas, 9 de octubre de 1884.
Doctor José María Rodríguez Garmendia, doctor en cien-
Doctor Antonio Aguilar, doctor en ciencias eclesiásti- cias médicas. Caracas, 21 de diciembre de 1885.
Doctor Emilio Ochoa, doctor en ciencias médicas. Cara-
cas. Caracas, 5 de noviembre de 1884.
cas, 30 de diciembre de 1885.
Doctor Eugenio Lugo (Ingeniero), doctor en ciencias
políticas. Caracas, 15 de diciembre de 1884.
Doctor Enrique Tejera, doctor en ciencias políticas. Ca-
racas, II de enero de 1886.
Doctor Alberto Taboski, doctor en ciencias médicas.
Caracas, 19 de enero de 1885.
Doctor Andrés Octavio Giménez, doctor en ciencias ecle-
Doctor José Gil Fortoul, doctor en ciencias políticas. siásticas. Caracas, 12 de enero de 1886.
Caracas, 19 de enero de 1885.
Doctor Rafael Medina Torres, doctor en ciencias políticas.
Doctor Andrés A. Arreaza, doctor en ciencias políticas. Caracas, 13 de enero de 1886.
Doctor Andrés Alfonzo, doctor en ciencias políticas. Ca-
Caracas, 27 de enero de 1885.
racas, 27 de enero de 1886.
Doctor Juan Rafael Fernández, doctoren ciencias po-
Doctor José Gregorio Sánchez, doctor en ciencias filosófi-
líticas. Caracas, 2 de febrero de 1885.
cas. Caracas, 30 de enero de 1886.
Doctor Juan Francisco Bustillos, doctor en ciencias po-
Doctor Canuto Ugueto, doctor en ciencias filosóficas. Ca-
líticas. Caracas, 6 de febrero de 1885.
racas, 6 de febrero de 1886.
Doctor Juan Antonio Paz Castillo, doctor en ciencias
Doctor Ramón Rojas Vale, doctor en ciencias médicas.
médicas. Caracas, 6 de junio de 1885.
Caracas, 20 de febrero de 1886.
Doctor Gerónimo Pérez Marcano, doctor en ciencias
Doctor Ramón Sifuentes, doctor en ciencias médicas. Ca-
médicas. Caracas, 12 de junio de 1885.
racas, 23 de febrero de 1886.
Doctor Felipe L. Lebrún, doctor en ciencias médicas.
Doctor José Isidoro Arroyo, doctor en ciencias médicas,
Caracas, ii de julio de 1885.
Caracas, 24 de febrero de 1886.
Doctor Jnvenal Anzola, doctor en ciencias políticas. Doctor Emilio Vanes, doctoren ciencias médicas. Cara-
Caracas, 13 de julio de 1885. cas, 26 de febrero de 1886.
Doctor Rafael Cruz Guitián, doctor en ciencias filosófi- Doctor Fernando Calzadilla Valdés, doctor en ciencias
cas. Caracas, 31 de julio de 1885. médicas. Caracas, 27 de febrero de 1886.
Doctor Luis Pérez Bustamante, doctor en ciencias mé- Doctor Juan Bautista Posada, doctor en ciencias médicas.
dicas. Caracas, 3 de agosto de 1885. Caracas, 1? de marzo de 1886.
Doctor Diego García, doctor en ciencias médicas. Ca- Doctor Lisandro Gil, doctor en ciencias médicas. Cara-
racas, 4 de agosto de 1885. cas, II de de marzo de 1886.
Doctor Tomás E. Llamozas, doctor en ciencias filosófi- Doctor Pedro Luis Briceño, doctor en ciencias médicas.
cas. Caracas, 5 de agosto de 1885. Caracas, 22 de marzo de 1886.
Doctor Miguel A, Seco, doctor en ciencias médicas. Doctor Hermógenes Rivero Saldivia, doctor en ciencias
Caracas, 29 de agosto de 1885. médicas. Caracas, 26 de marzo de 1886.
Doctor Pablo Hernández Cartagena, doctor en ciencias Doctor Antonio Rodil, doctor en ciencias médicas. Cara-
médicas. Caracas, i 9 de setiembre de 1885. cas, 27 de marzo de 1886.
Doctor Germán Jiménez, doctor en ciencias políticas. Doctor Víctor Mamrel Mago, doctoren ciencias políticas.
Caracas, 26 de setiembre de 1885. Caracas, 17 de abril de 1886.
Doctor Jnvenal Anzola, doctor en ciencias eclesiásti- Doctor Benjamín Blanco Plaza, doctor en ciencias médi-
cas. Caracas, 28 de setiembre de 1885. cas. Caracas, 24 de abril de 1886.
Doctor Vicente Carrasquero, doctor en ciencias médicas. Doctor David Villasmil, doctor en ciencias eclesiásticas.
Caracas, 30 de setiembre de 1885. Caracas, 14 de mayo de 1886.
Doctor Manuel Antonio Mujica, doctor en ciencias mé- Doctor Luis Rogerio Briceño, doctor en ciencas filósofi-
dicas. Caracas, 3 de octubre de 1885. cas. Caracas, 10 de julio de 18S6.
Doctor Francisco Monroy González, doctor en ciencias Doctor José Alfonso Ortega, doctor en ciencias médicas.
médicas. Caracas, 19 de octulrte de 1885. Caracas, 15 de julio de 1886.
Doctor Henrique Palacios, doctor en ciencias médicas. Doctor Alejandro Urbaneja, doctoren ciencias políticas.
Caracas, 23 de octubre de 1885. Caracas, 16 de julio de 1886.
Doctor Pablo Acosta Ortiz, doctor en ciencias médicas. Doctor Eloy Calvo Cedeño, doctor en ciencias médicas.
Caracas, 27 de octubre de 1885. Caracas, 17 de julio de 1886.
Doctor Juan Alberto Olivares, doctor en ciencias médi- Doctor Francisco Octavio,doctor en ciencias ecleciásticas,
cas. Caracas, 30 de octubre de 1885. Caracas, 22 de julio de 1886.
Doctor Juan Manuel Crespo, doctor en ciencias médicas. Doctor José Manuel Giménez, doctoren ciencias eclesiás-
Caracas, 2 de noviembre de 18S5. ticas. Caracas, 29 de julio de 1886.
Doctor Carlos A. Pérez, doctor en ciencias médicas. Doctor Francisco María Lucena, doctor en ciencias polí-
Caracas, 3 de noviembre de 1885. ticas. Caracas, 7 de agosto de 1886.
Doctor Miguel G. Ponce de León, doctor en ciencias Doctor Tertuliano Herrera, doctor en ciencias médicas.-
médicas. Caracas, 4 de noviembre de 1885. Caracas, 21 de de agosto de 1886.
CIUDADANOS QUE HAN EJERCIDO EL PODER EJECUTIVO EN VENEZUELA

1 —
Dr. Diego Bautista Urbaneja.— 2 General Santiago Mariño.—3 General José M. Carreño. 4 Dr. Andrés Narvarte.—5 Santos Michelena.—6 Antonio Leocadio Guzmán.
— — —
7 Dr. Joaquín Herrera. 8 General Julián Castro. 9 Dr. Pedro Gual. 10 General José González.

h
GRADOS UNIVERSITARIOS LXXXV

DoctorTomás Michelena Díaz, doctor en ciencias médi- Doctor José Manuel de los Ríos Ll., doctor en ciencias mé-
cas. Caracas, 21 de agosto de 1886. dicas. Caracas, 21 de junio de 1888.
Doctor Ónillermo Hoyer, doctor en ciencias médicas. Ca- Doctor Justiniano Graterol, doctor en ciencias médicas.
racas, 9 de setiembre de 1886. Caracas, 22 de junio de 1888.
Doctor Simón Wohnsiedler, doctor en ciencias médicas. Doctor Pedro Torres Borges, doctor en ciencias médicas.
Caracas, 10 de setiembre de 1886. Caracas, 23 de junio de 1888.
Doctor Adriano Riera A, doctoren ciencias políticas. Ca- Doctor Jesús María González Lazo, doctor en ciencias
racas, 15 de setiembre de 1S86. médicas. Caracas, 25 de mayo de 1888.
Doctor Crispín Yepes, doctor en ciencias políticas. Cara- Doctor Elias Rodríguez, doctor en ciencias médicas. Ca-
cas, 18 de setiembre de 1886. racas, 26 de junio de 1888.
Doctor Pablo H. Carranza, doctor en ciencias filosóficas. Doctor Manuel Antonio Ruiz, doctor en ciencias médicas.
Caracas, 24 de setiembre de 1886. Caracas, 27 de junio de 1888.
Doctor Mannel P'. Henríquez, doctor en ciencias eclesiás- Doctor José Gregorio Hernández, doctor en ciencias mé-
ticas. Caracas, 16 de octubre de 1886. dicas. Caracas, 29 de junio de i888.
Doctor David Lobo, doctor en ciencias médicas. Caracas, Doctor Espíritu Carrizales, doctor en ciencias médicas.
18 de octubre de 1886. Caracas, 30 de junio de 1888.
Doctor Ascanio Negretti, doctor en ciencias políticas. Doctor Martín Ugueto, doctor en ciencias médicas. Ca-
Caracas, 18 de noviembre de 1886. racas, 2 de julio de 1888.
Doctor Camilo Negretti, doctor en ciencias políticas. Ca- Doctor José de Jesús Vallenilla Lanz, doctor en ciencias
racas, 18 de noviembre de 1886. médicas. Caracas, 14 dejnlio de 1888.
Doctor José Tomás Sosa Saa, doctor en ciencias políticas. Doctor Nicolás Silva, doctor en ciencias médicas. Cara-
Caracas, 21 de noviembre de 1886. cas, 6 de Julio de 1888.
Doctor José Antonio Baldó, doctor en ciencias médicas. Doctor Gabriel Muñoz, doctoren ciencias médicas. Cara-
Caracas, 4 de diciembre de 1886. cas, 6 de julio de 1888.
Doctor Pedro Hermoso Tellería, doctor en ciencias políti- Doctor Luis María Sierra, doctor en ciencias médicas.
cas. Caracas, 12 de diciembre de 1886. Caracas, 7 de julio de 1888.
Doctor Bernardo Esteves, doctor en ciencias médicas. Ca- Doctor José Manuel Prato, doctor en ciencias médicas.
racas, II de julio de 1887. Caracas, 9 de julio de 1888.
Pro. Doctor Francisco M. Arráiz, doctor en ciencias ecle- Doctor Manuel María Peraza, doctoren ciencias médicas.
siásticas. Caracas, 23 dejulio de 1887. Caracas, 12 de julio de 1888.
Doctor Abrahan Tirado, doctoren ciencias filosóficas. Ca- Doctor Manuel María Ponte, doctoren ciencias médicas.
racas, 3 de setiembre de 1887. Caracas, 13 de julio de 1888.
Doctor Henrique Delgado Palacios, doctor en ciencias fi- Doctor Francisco de Paula Meaño Rojas, doctor en cien-
losóficas. Caracas, 13 de setiembre de 1887. cias médicas. Caracas, 14 dejnlio de 1888.
Doctor Federico Parra, doctor en ciencias filosóficas. Ca- Doctor Agusto P'igueredo, doctor en ciencias médicas
racas, 22 de setiembre de 1885. Caracas, 14 de julio de 1888.
Doctor Francisco de Sales Breca, doctor en ciencias filo- Doctor Ramón Carcaño, doctor en ciencias médicas. Ca-
sóficas. Caracas, 6 de octubre de 1887. racas, 19 de julio de 1888.
Doctor Emeterio Gómez Franco, doctor en ciencias filosó- Doctor Belisario Plaza, doctor en ciencias médicas. Cara-
ficas. Caracas, 13 de octubre de 1887. cas, 28 de julio de 1888.
Doctor Pedro José Torres, doctor en ciencias filosóficas. Doctor Ignacio González, doctor en ciencias médicas. Ca-
Caracas, 15 de octubre de 1887. racas, 30 de julio de 1888.
Doctor Tomás Antonio Domínguez, doctor en ciencias Doctor Gabriel Maya, doctor en ciencias políticas. Cara-
políticas. Caracas, 18 de agosto de 1887. cas, 6 de agosto de 1888.
Doctor Alfredo Ramírez, doctor en ciencias políticas. Ca- Doctor Manuel María Giraud, doctoren ciencias médicas.
racas, 10 de setiembre de 1887. Caracas, 7 de agosto de 1888.
Doctor Francisco L. Caballero, doctor en ciencias políti- Doctor Federico Yepes, doctor en ciencias políticas. Ca-
cas. Caracas, 17 de setiembre de 1887. cas, 9 de agosto de 1888.
Doctor Luis Soriano, doctor en ciencias filosóficas. Cara- Doctor Henrique Toro, doctor en ciencias médicas. Ca-
cas, 28 de enero de 1888. racas, 18 de agosto de 1888.
Doctor Carlos Toro, doctor en ciencias filosóficas. Cara- Doctor Jaime Sánderspn, doctor en ciencias filosóficas.
cas, 17 de marzo de 1888. Caracas, 20 de agosto de 1888.
Doctor Eleodoro Ríos Salazar, doctor en ciencias políti- Doctor Henrique Meier Flegel, doctor en ciencias médi-
cas. Caracas, 2 de abril de 1888. cas. Caracas, 22 de agosto de 1888.
Doctor Angel Poleo, doctor en ciencias médicas. Cara- Doctor Carlos Tamayo, doctor en ciencias médicas. Cara-
cas, 9 de mayo de 1888. cas, 22 de agosto de 1888.
Doctor Alberto Couturier, doctor en ciencias médicas. Doctor Eduardo Fernández, doctor en ciencias médicas.
Caracas, 10 de mayo de 1888. Caracas, 23 de agosto de 1888.
Doctor Tomás González, doctor en ciencias médicas. Doctor Francisco F. Feo, doctor en ciencias médicas.
Caracas, 19 de mayo de 1888. Caracas, 24 de agosto de 1888.
Doctor José de las Mercedes López, doctoren ciencias mé- Doctor Pablo Padrón García, doctor en ciencias médicas.
dicas. Caracas, 23 de mayo de 1888. Caracas, 24 de agosto de 1888.
Doctor Juan de Dios Villegas R., doctor en ciencias médi- Doctor Luis Alejandro Blanco Plaza, doctor en ciencias
cas. Caracas, 24 de mayo de 1888. médicas. Caracas, 25 de agosto de 1888.
Doctor Carlos Tovar, doctor en ciencias médicas. Caracas, Doctor Rafael Loreto Vautrai, doctor en ciencias médi-
25 de mayo de 1888. cas. Caracas, 27 de agosto de 1888.
Doctor Vicente Arvelo, doctoren ciencias médicas. Ca- Doctor Teodoro Frías, doctor en ciencias médicas. Cara-
racas, 26 de mayo de 1888. cas, 28 de agosto de 1888.
Doctor Manuel M. Hicher, doctor en ciencias médicas. Doctor Rodolfo Pérez, doctor en ciencias médicas. Cara-
Caracas, 30 de mayo de 1888. cas, 3 de setiembre de 1S88.
Doctor Juan Manuel Brito Salazar, doctor en ciencias Doctor José Vicente Zavala, doctor en ciencias médicas.
médicas. Caracas, 2 de junio de 1888. Caracas, 3 de setiembre de 1888.
Doctor Francisco de Paula Orta, doctor en ciencias mé- Doctor Segundo Flores, doctor en ciencias médicas. Ca-
dicas. Caracas, 2 de junio de 1888. racas, 10 de setiembre de 1888.

12
LXXXVI INSTRUCCION SUPERIOR

Doctor Leopoldo Puche Fonseca, doctor en ciencias mé- Doctor José María Bracho, doctor en teología. Mérida, 6
dicas. Caracas, 17 de octubre de 1888. de enero de 1822.

Doctor Antonio Puche Fonseca, doctor en ciencias Pro. Doctor Ciríaco Piñero, doctor en teología. Mérida,
^
políticas. Caracas, 19 de setiembre de 1888. ’

7 de enero de 1822.
Doctor Francisco R. García, doctoren ciencias médicas. Doctor Agustín Chipia, doctor en teología. Mérida, 14 de
Caracas, 24 de octubre de 1888. julio de 1827.
Doctor Luis Mata, doctor en ciencias médicas. Caracas, Doctor Rafael Alvarado, doctor en teología. Mérida, 20
3
de diciembre de 1888. de mayo de 1832.

Doctor Carlos Eduardo Cruz, doctor en ciencias médicas. Pro. Doctor Antonio José Eraso, doctor en teología. Mé-
Caracas, 7 de diciembre de 1888. rida, 15 junio de 1832.
Doctor Manuel Massenet y Ballester, revalidado el grado Pro. Doctor Esteban Arias, doctor en teología. Mérida,
de doctor en ciencias médicas. Caracas, 18 de diciembre 22 de abril de 1884.
de 1888. Pro. Doctor Silvestre Durán, doctor en teología. Méri-
Doctor Agustín Alvarez, doctor en ciencias médicas. da, 20 de diciembre de 1884.
Caracas, 22 de diciembre de 1888. Pro. Doctor José Antonio Escalante, doctor en teología.
Doctor Francisco C. Betancourt Vigas, doctor en cien- Mérida, 5 de noviembre de 1842.
cias políticas. Caracas, 31 de enero de 1889. Pro. Doctor Amando Pérez, doctor eu teología. Mérida,
Doctor Eucario Araujo, doctor en ciencias politicas. Ca- 20 de junio de 1843.
racas, 6 de febrero de 1889. Doctor José de la Cruz Dugarte, doctor en teología.
Doctor Luis R. Rada, doctor en ciencias eclesiásticas. Mérida, 30 de junio de 1843.
Caracas, 14 de febrero de 1889. Pro. Doctor José Asunción Contreras, doctor en teología.
Doctor Tomás Garbiras, doctor en ciencias políticas. Ca- Mérida, 18 de julio de 1843.
racas, II de abril de 1889. Pro. Doctor José Antonio Moreno, doctor en teología.
Doctor Félix Francisco Quintero, doctor en ciencias filo- Mérida, 12 de agosto de 1843.
sóficas. Caracas, 26 de abril de 1889. Pro. Doctor Francisco Pacheco, doctor en teología. Mé-
Doctor Raúl Cuenca, doctoren ciencias filosóficas. Cara- rida, 20 de agosto de 1843.
cas, 17 de junio de 1889. Pro. Doctor Santiago Sánchez, doctor en teología. Mé-
Doctor Manuel Porras Ortiz, doctor en ciencias médicas. rida, I? de enero de 1^53.
Caracas, 19 de junio de 1889. Pro. Doctor Rafael Antonio González, doctor en teolo-
Doctor Pedro Veroes Rivas, doctor en ciencias médicas. gía. Mérida, 7 de diciembre de 1856.
Caracas, 21 de junio de 1889. Doctor José Rafael Almarza, doctor en teología. Méri-
Doctor Melchor Centeno Grau, doctor en ciencias filosó- da, 9 de diciembre de 1860.
ficas. Caracas, 19 de julio de 1889.
Pro. Doctor E:^equiel Arel laño, doctor en teología. Mé-
Doctor Jaime Luzardo Esteva, doctor en ciencias políti- rida, 28 de setiembre de 1862.
cas. Caracas, 29 de julio de 1889. Pro. Doctor Maximiano Hurtado, doctor en teología.
Doctor Deogracia Méndez, doctor en ciencias filosóficas. Mérida, 14 de diciembre de 1S62.
Caracas, 10 de agosto de 1889. Pro. Doctor Juan Ramón Chaparro, doctor en teología.
Doctor Luis Alfonso Blanco, doctoren ciencias filosóficas. Mérida, 14 de diciembre de 1862.
Caracas, 13 de agosto de 1889. Pro. Doctor Luis María Luzardo, doctor en teología.
Doctor José Herrera Manrique, doctor en ciencias filosó- Mérida, octubre de 1866.
ficas. Caracas, 24 de agosto de 1889.
Juan Nepomuceno Pagés Monsant, doctor en teología.
Doctor Víctor Manuel Rada, doctoren ciencias filosóficas. Mérida, 10 de marzo de 1872.
Caracas, 13 de agosto de 1S89. Pro. Doctor Miguel Lorenzo Gil, doctor en teología.
Doctor Antonio Sandoval, doctor en ciencias filosóficas. Mérida, 9 de diciembre de 1877.
Caracas, 2 de de setiembre de 1889.
Doctor Carlos Meyer, doctor en ciencias médicas. Cara- Doctor Lorenzo Reiner, doctor en derecho canónico.
cas, 25 de setiembre de 1889. Mérida, 4 de diciembre de 1808.
Doctor Juan Landaeta Llovera, doctor en ciencias políti- Doctor Nicolás Pumar, doctor en derecho canónico.
cas. Caracas, 26 de setiembre de 1889. Mérida, 10 de julio de 1810.
Doctor Filiberto Rodríguez, doctor en ciencias políticas. Pro. Doctor José Francisco Mas y Rubí, doctor en de-
Caracas, 27 de setiembre de 1S89. recho canónico. Mérida, 28 de abril de 1S36.
Doctor Carlos Madera, doctor en ciencias médicas. Cara- Pro. doctor Demetrio Briceño, doctor en derecho canó-
cas, 30 de setiembre de 1889. nico. Mérida, 14 de julio de 1849.
Doctor Anstides Landaeta, doctor en ciencias médicas. Pro. Doctor José Merced Pineda, doctoren derecho ca-
Caracas, i? de octubre de 1889. nónico. Mérida, 12 de octubre de 1851.
Doctor José María Carreño Pérez, doctor en ciencias mé- Pro. Doctor Federico Urtiz, doctor en derecho canónico.
dicas. Caracas, 2 de octubre de 18S9. Mérida, 14 de julio de 1852.
Doctorearlos Madriz Seijas, doctor en ciencias filosóficas. Doctor José Concepción Acevedo, doctor en derecho ca-
Caracas, 24 de octubre de 1889. nónico. Mérida, i 9 de enero de 1853.
Doctor Elias Landines, doctor en ciencias médica.s. Cara- Pro. Doctor Henrique María Castro, doctor en derecho
cas, 14 de noviembre de 1889. canónico. Mérida, 6 de octubre de 1855.
Pro. Doctor Juan Bautista Arias, doctor en derecho
canónico. Mérida, 7 de diciembre de 1856.
DOCTORES, LICENCIADOS Y MAESTROS DE LA UNIVERSIDAD
Doctor Pedro María Arellano, doctor en derecho ca-
DE MEHID'I, DESDE iSo8 Á 1889, (TOMADO DE LAS MEMO- nónico. Mérida,
15 de julio de 1860.
RIAS DE INSTRUCCIÓN PUBLICA.) Doctor Rafael J. Castillo, doctor en derecho canónico.
Mérida, 15 de julio de 1860.
Illmo. Sr. Doctor Buenaventura Arias, doctor en teolo- Pro. Doctor Eloy Caicedo, doctor en derecho canónico.
gía. Mérida, 4 de diciembre de 180S. IMérida, 27 de enero de 1861.
Pro. Doctor Mateo Mas y Rubí, doctor en teología. Méri- Pro. Doctor Maximiano Hurtado, doctor en derecho
da, 4 de diciembre de r8o8.
canónico. Mérida, 14 de diciembre de 1862.
Doctor Miguel Navas, doctor en teología. Mérida, 10 de Doctor Mauricio del Pino, doctor en derecho canóni-
diciembre de 1809. co. Mérida, 18 de julio de 1S63.
Pro. Doctor Jo.sé de la Cruz Olivares, doctoren teología. Pro. Doctor José de Jesús Carrera, doctor en derecho
Mérida, 29 de julio de 1811. canónico. Mérida, 20 de noviembre de 1S64.
GRADOS UNIVERSITARIOS LXXXVII

Pro. Doctor José María Pérez Limardo, doctor en dere- Doctor Juan Nepomuceno Ochoa, doctor en derecho ci-
i 9 de enero de 1853.
cho canónico. Mérida, 20 de noviembre de 1864. vil.

Doctor Antonio María Uzcátegui, doctor en derecho Doctor Manuel María Merchán, doctor en derecho civil.
canónico. Mérida, 20 de noviembre de 1864. Mérida, 8 de diciembre de 1853.
Pro. Doctor Eduardo Briceño G., doctor en derecho Doctor Ensebio Baptista, doctor en derecho civil. Mé-
canónico. Mérida, octubre de 1866. rida, 23 de abril de 1854.
Pro. Luis María Luzardo, doctor en derecho
Doctor Doctor Mateo Troconis, doctor en derecho civil. Mérida,
canónico. Mérida, octubre de 1866. 26 de agosto de 1855.
Doctor José de Jesús Dávila, doctor en derecho canó- Doctor José de Jesús Betancourt, doctor en derecho ci-
nico. Mérida, 13 de diciembre de 1868. vil. Mérida, 6 de octubre de 1855.

Doctor Juan Nepomuceno Pagés Monsant, doctor en Doctor José de la Paz Fernández, doctor en derecho ci-
derecho canónico. Mérida, 10 de marzo de 1872. vil. Mérida, 30 de diciembre de 1855.
Pro. Doctor Francisco José Delgado, doctor en derecho Doctor Poción Pebres Cordero, doctor en derecho civil.
canónico. Mérida, 26 de setiembre de 1872. Mérida, 30 de diciembre de 1855.
Pro. Doctor Luis María Gil Chipia, doctor en derecho Doctor Manuel María Salas, doctor en derecho civil.
canónico. Mérida, 12 de julio de 1874. Mérida, 7 de diciembre de 1855.
Pro. Doctor Fernando Gil Mendoza, doctor en derecho Doctor Ignacio Dugarte, doctor en derecho civil. Méri-
canónico. Mérida, 23 de julio de 1876. da, 15 de diciembre de 1856.
Pro. Doctor Nicolás María Olivares, doctor en dere- Doctor Pedro de Jesús Godoy, doctoren derecho civil.
cho canónico. Mérida, 23 de julio de 1876. Mérida, 15 de julio de 1860.
Doctor Gabriel Picón Pebres, doctor en derecho civil.
Mérida, 15 de julio de 1860.
Licenciado Benjamín Qüenza, licenciado en derecho
Doctor Ramón Perdomo, doctor en derecho civil. Mé-
canónico. Mérida, 8 de agosto de 1856.
rida, 10 de marzo de 1861.
Licenciado Francisco A. Guerrero, licenciado en dere-
Doctor Alberto Contreras, doctor en derecho civil. Méri-
cho canónico. Mérida, 4 de agosto de 1862. da, 10 de marzo de 1861.
Licenciado José Federico Bazó, licenciado en derecho
Doctor Pío María León, doctor en derecho civil. Méri-
canónico. Mérida, 16 de agosto de 1862.
da, 23 de setiembre de 1862.
Pro. Doctor José Ignacio Bereciartu, licenciado en dere-
Doctor Züsigo Jugo, doctor en derecho civil. Mérida,
cho canónico. Mérida, 31 de mayo de 1865.
14 de diciembre de 1862.
Pro. Doctor Antonio María Durán, licenciadoen dere-
Doctor José de Jesús Dávila, doctor en derecho civil.
cho canónico. Mérida, i? de junio de 1865. Mérida, 13 de diciembre de 1868.
Doctor Prancisco A. Parra Picón, doctor en derecho
Doctor Esteban Pebres Cordero, doctor en derecho ci- civil. Mérida, 16 de marzo de 1862.
vil. Mérida, 7 de octubre de 1827. Doctor Santiago Briceño, doctor en derecho civil. Mé-
Doctor Pedro Pablo Pebres Cordero, doctor en derecho rida, 8 de mayo de 1872.
civil. Mérida, 7 de octubre de 1827. Doctor Acisclo Bustamante, doctor en derecho civil.
Doctor Ricardo de Labastida, doctor en derecho civil. Mérida, 8 de mayo de 1872.
Mérida, 14 de setiembre de 1828. Doctor Miguel Parra Picón, doctor en derecho civil.
Doctor José María Rodríguez, doctor en derecho civil. Mérida, 21 de julio de 1S72.
Mérida, 7 de marzo de 1830. Doctor Manuel González Moreno, doctor en derecho
Doctor José Ramón Almarza, doctor en derecho civil. civil. Mérida, 21 de julio de 1872.
Mérida, 20 de mayo de 1832. Doctor Juan Antonio Paredes, doctor en derecho civil.
Doctor Agustín Chipia, doctor en derecho civil. Mérida, Mérida, 21 de julio de 1872.
2 de diciembre de 1832. Doctor Francisco Uchoa, doctor en derecho civil. Mé-
Doctor Hilarión Unda, doctor en derecho civil. Méfi- rida, 23 de agosto de 1874.
da, 2 de diciembre de 1832. Doctor Francisco Baptista, doctor en derecho civil.
Doctor Eloy Paredes, doctor en derecho civil. Mérida, Mérida, 10 de enero de 1875.
20 de junio de 1839. Doctor Juan Nepomuceno Pagés Monsant, doctor en
Doctor Manuel Ponce, doctor en derecho civil. Mérida, derecho civil. Mérida, 24 de julio de i88r.
2 de setiembre de 1841. Doctor Agustín Carrillo, doctor en derecho civil, hié-
Doctor Pedro Juan Arellano, doctor en derecho civil. nda, 24 de julio de i88r.
Mérida, 24 de abril de 1841. Doctor Juan Pebres Cordero, doctor en derecho civil.
Doctor José Emigdio González, doctor en derecho civil. iMérida, 3 de setiembre de 1882.
Mérida, 26 de mayo de 1842. Doctores desde 1883 á 1889, los señores Santiago Fon-
Doctor Pedro Mornsalve, doctor en derecho civil. Méri- tiveros, Federico Baptista, José A. Parra Picón, Manuel
da, 12 de octubre de 1851. Troconis, Fermín Orosco Suárez, Antonio Domínguez,
Doctor Juan de Dios Méndez, doctor en derecho civil. Juan A. Gil, Marcelino Román, Melquíades Parra, Hora-
Mérida, 12 de octubre de 1851. cio Briceño, Juan Bautista Chaves, Abel Santos, Diego
Doctor Gabriel Briceño, doctor en derecho civil. Méri- Matute, Jesús Rojas, Jesús Uzcátegui, doctores en derecha
da, 12 de octubre de 1851.
Doctor Víctor Alvarado, doctor en derecho civil. Méri-
civil. — Mérida.

da, 12 de octubre de 1851.


Doctor Bartolomé Pebres Cordero, doctor en derecho Licenciado Rafael Alvarado, licenciado en dereeho ci-
civil. Mérida, 4 de enero de 1852. vil. Mérida, 21 de octubre de 1830.
Doctor Miguel N. Guerrero, doctor en derecho civil. Licenciado Fermín Medina, licenciado en derecho civil.
Mérida, 4 de enero de 1832. Mérida, 24 de julio de 1844.
Doctor Francisco Jugo, doctor en derecho civil. Méri- Licenciado Antonio María Soteldo, licenciado en de-
da, 29 de febrero de 1852. recho civil. Mérida, 23 de agosto de 1845.
Doctor José Benedicto Gálviz, doctor en derecho civil. Licenciado Aurelio Perrero, licenciado en derecho ci-
Mérida, 29 de febrero de 1852. vil. Mérida, 13 de diciembre de 1845.
Doctor José María Salas, doctoren derecho civil. Mé- Licenciado Rafael María Rodríguez, licenciado en de-
rida, I? de enero de 1853. recho civil. Mérida, 3 de noviembre de 1846.
Doctor Candelario Contreras, doctor en derecho civil. Licenciado Rafael Antonio Alvarez, licenciado en dere-
Mérida, i? de enero de 1853. cho civil. Mérida, 26 de agosto de 1847.
LXXXVIII INSTRUCCION SUPERIOR
Licenciado Agustín Camargo, licenciado en derecho Maestro José Manel Díaz de Hevia, maestro en filoso-
civil. Mérida, 5 de diciembre de 1847. fía. Mérida, 8 de diciembre de 1817.
Licenciado Felipe Méndez, licenciado en derecho civil. Maestro Francisco Oberto, maestro en filosofía. Mérida
Mérida, 18 de enero de 1848. 8 de diciembre de 1817.

Licenciado Mariano de J. Contreras, licenciado en dere- Maestro José Rafael González, maestro en filosofía. Mé-
cho civil. xMérida, 6 de diciembre de 1856. rida, 8 de diciembre de 1817.
Licenciado Isilio Peraza, licenciado en derecho civil. Maestro Esteban Febres Cordero, maestro en filosofía.
Mérida, 29 de agosto de 1858. Mérida, 4 de noviembre de 1821.
Licenciado José Manuel Gabaldón, licenciado en dere- Maestro Juan Crisóstomo Barrios, maestro en filo.sofía.
cho civil. Mérida, 28 de junio de 1860. Mérida, 4 de noviembre de 1821.
Licenciaílo Pedro María Uzcátegui, licenciado en dere- Maestro José María Rodríguez, maestro en filosofía.
cho civil. Mérida, 27 de noviembre de 1861. Mérida, 14 de julio de 1825.
Licenciado Froilán Gabaldón, licenciado en derecho Maestro Rafael Alvarado, maestro en filosofía. Mérida.
civil. Mérida, 19 de enero de 1862.
14 de julio de 1825.
Licenciado Buenaventura Lacruz, licenciado en derecho Maestro Francisco Rivas, maestro en filosofía. Mérida
civil. Mérida, 24 de julio de 1S62. ’
II de marzo de 1832.
Licenciado José Fernando Mendoza, licenciado en dere- Maestro Eloy Paredes, maestro en filosofía. Mérida
cho civil. Mérida, 18 de marzo de 1873. ’

25 de marzo de 1832.
Licenciado Juan Antonio Ovalles, licenciado en dere- RIaestro Pro. José Francisco Rías
cho civil. Mérida, 20 de julio de 1875. y Rubí, maestro en
filo.sofía. RIérida, 20 de mayo de 1832.
Licenciado Francisco Antonio Celis, licenciado en dere- Maestro Miguel RIaría Caudales, maestro en filosofía.
cho civil. Mérida, 17 de noviembre de 1878. ^
RIérida, 20 de mayo de 1832.
Licenciado José Rafael Pacheco, licenciado en derecho Maestro Buenaventura Arias, maestro en filo.sofía.
civil. Mérida, 17 de noviembre de 1878.
Mérida, 20 de mayo de 1832.
Rlaestro RIanuel Ponce, maestro en filosofía. RIérida ’
Doctor Hugo Sambelli, doctor en ciencias eclesiásticas. 17 de diciembre de 1836.
Mérida, 1888. Rlaestro Pedro Monsalve, maestro en filosofía. RIérida

Doctor Hemeterio Fornes, doctor en medicina. Mérida, 27 de junio de 1837.

15 de julio de 1860. ^
RIae.stro Pedro Juan Arrellano, maestro en
filosofía.
Doctor Jaime Antonio Picón, doctor en medicina. Mé- Mérida, 19 de agosto de 1837.
rida, J2 de noviembre de 1869. Rlaestro Pablo María Ríéndez, maestro en filosofía. Mé-
Doctor Ramón Parra Picón, doctor en medicina. Méri- rida, 24 de octubre de 1839.
da, 16 de marzo de 1872. Maestro Pro. Zoilo Troconis, maestro en filosofía.
Doctor Adolfo Briceño Picón, doctor en medicina. Mé- Mérida, 29 de octubre de 1841.
rida, 10 de febrero de 1878. Maestro Rafael Antonio Alvarez, maestro en filosofía.
^
Mérida, 7 de diciembre de 1842.
Rlaestro Juan de Dios Ríéndez, maestro en filo.sofía.
Maestro Pro. José de la Cruz Olivares, maestro en filo- ^
Mérida, 7 de diciembre de 1842.
sofía. Mérida, 10 de febrero de 1S08.
Maestro Domingo Vilardell, maestro en filosofía. RIé-
Maestro Fructo Santander, maestro en filosofía. Méri-
rida, 18 de diciembre de 1842.
da, 10 de febrero de 1808.
Rlaestro Felipe Méndez, maestro en filosofía. RIérida
Maestro José Antonio del Castillo, maestro en filosofía. ’
^
Mérida, ro de febrero de 1808. 13 de julio de 1S43.
Maestro Aurelio Ferrero, maestro en filosofía. RIérida,
Maestro Bartolomé Osorio, maestro en filosofía. Méri-
da, 10 de febrero de 1808. 13 de julio de 1843.
Maestro Mateo Troconis, maestro en filosofía. RIérida,
Maestro Pedro Pablo Payares, maestro en filosofía. Mé- ’
10 de agosto de 1843.
rida, de mayo de 1809.
i'.’

Maestro Pro. Esteban Arias, maestro en filosofía. Méri-


da, 24 de setiembre de 1809. INCORPORACIONES
Maestro Juan Nepomuceno Rubio, maestro en filosofía.
Licenciado^ Luis Troconis, licenciado en derecho civil.
Mérida, 24 de setiembre de 1809.
Maestro Agustín Chipia, maestro en filosofía. Mérida
RIérida, 17 de junio de 1844.
’ Doctor Caracciolo Parra, doctor en derecho civil. RIéri-
24 de setiembre de 1809.
da, 20 de setiembre de 1844.
Maestro Pro. Salvador León, maestro en filosofía. Mé-
Licenciado Gregorio Cegarra, licenciado en derecho ci-
rida, 24 de setiembre de 1809.
vil. RIérida, 14 de enero de 1845.
Maestro Pro. Miguel Palacios, maestro en filosofía. Mé- Doctor Juan José Cosme Giménez, doctoren medicina.
rida, 24 de setiembre de 1809.
RIérida, 2 de junio de 1845.
Maestro Antonio Rangel, maestro en filosofía. Mérida, Doctor RIanuel Hernández Sosa, doctor en medicina.

24 de setiembre de 1809. RIérida, 30 de junio de 1852.


Maestro Juan de Dios Picón, maestro en filosofía. Mé- Doctor Domingo Hernández Bello, doctor en medici-
rida, 23 de setiembre de 1810.
na. RIérida, 12 de noviembre de 1853.
Maestro José Miguel Pimentel, maestro en filosofía. Doctor Juan E. Gando, doctor en medicina. RIérida, 10
Mérida, 25 de setiembre de 1810. de abril de 1854.
Maestro Juan José Maldonado, maestro en filosofía. Licenciado Gregorio Fidel Ríéndez, licenciado en medi-
Mérida, 6 de enero de 1811. cina y filosofía. RIérida, 7 de diciembre de 1855.
Maestro Joaquín Lozano, maestro en filosofía. Mérida, Doctor Guillermo Tell Villegas, doctor en derecho ci-
29 de noviembre de 1817. vil. RIérida, 29 de mayo de 1860.
Maestro José Isidro Silva, maestro en filosofía. Mérida, Doctor Gabriel Briceño Picón, doctor en medicina. RIé-
2 de diciembre de 1817.
rida, 2 de diciembre de 1872.
Maestro Pro. José de Jesús Romero, maestro en filosofía. Doctor Pro. RIanuel Felipe Perera, doctor en teología
Mérida, 8 de diciembre de 1817.
y derecho canónico. RIérida, ii de setiembre de 1873.
Maestro Pro. José María Angulo, maestro en filosofía. Doctor Pro. Pedro José Rliserol, doctor en ciencias ecle-
Mérida, 8 de diciembre de 1817. siásticas. RIérida, 18 de octubre de 1S78.
Maestro Pro. Ciriaco Piñeiro, maestro en filosofía. Licenciado Fernando Urdaneta, licenciado en derecho
Mérida, 8 de diciembre de -1817. civil. RIérida, 10 de mayo de 18S0.
GRADOS UNIVERSITARIOS LXXXIX

Licenciado Juan N. Urdaneta, licenciado en derecho Bachiller Manuel Silvestre Móntes, bachiller en filo-
civil.Mérida, 20 de setiembre de 1880. sofía, rector del colegio, licenciado Ramón Afanador, 24 de
Doctor Illmo. señor Román Lovera, doctor en teología. julio de 1834.
Mérida, 30 de abril de 1881. Bachiller Antonio Real, bachiller en filosofía, rector
Licenciado Francisco de Paula Vázquez, licenciado en del colegio, licenciado Ramón Afanador, 25 de julio de
derecho civil. Mérida, i 9 de mayo de 1852. 1854.
Bachiller Juan Vallés, bachiller en filosofía rector
del colegio, licenciado Ramón Afanador, 26 de julio de
Existen también en el archivo de la Universidad, no- 1854-
ticias dealgunos miembros de élla, sin que se conozca la Bachiller Ramón Natera, bachiller en filosofía, rec-
Facultad á que pertenecieron, ni la fecha y lugar en que tor del colegio, licenciado Ramón Afanador, 28 de julio
recibieron el grado éstos son los siguientes
: :
de 1854.
Illmo. señor doctor Santiago Hernández Milanés. Bachiller Ricardo Ortiz, bachiller en filosofía, rector del
Illmo. señor doctor Ramón Ignacio Méndez. colegio, doctor Manuel María Ortiz, 29 de julio de 1854.
Illmo. señor doctor Mariano de Talavera y Garcés. Bachiller Juan Bautista Perreras, bachiller en filoso-
Pro. Doctor Juan José Mendoza. fía, rector del colegio, licenciado Ramón Afanador, 2 de
Doctor Juan Marimón y Henríquez. agosto de 1854.
Doctor Antonio María Briceño. Bachiller Manuel Antonio Sifóntes, bachilleren filosofía,
Pro. Doctor Luis Ignacio Mendoza. rector del colegio, presbítero bachiller Luciano Zuera, 16 de
Pro. Doctor José Antonio Mendoza. julio de 1856.
Pro. Doctor Bartolomé Pagés Monsant. Bachiller José María Arismendi, bachiller en filosofía,
Pro. Doctor José Hipólito Pagés Monsant. rector del colegio, presbítero bachiller Luciano Zuera, 24 de
Pro. Doctor Francisco A. Uzcátegui. de julio de 1856.
Doctor J. María Unda. Bachiller Alejo Vallés, bachiller en filosofía, rector
Doctor Sulpicio Frías. del colegio, señor Alejandro Mantilla, 27 de julio de 1858.
R. P. Fray Agustín Ortiz. Bachiller Federico León, bachilleren filosofía, rector del
colegio, señor Alejandro Mantilla, 31 de julio de 1858.
Bachiller Franci.sco Antonio Serrano, bachiller en fi-
RELACIÓN NOMINAL DE LOS INDIVIDUOS QUE HAN OBTE- losofía, rector del colegio, señor Alejandro Mantilla, 10 de
NIDO GRADOS ACADÉMICOS EN EL COLEGIO NACIONAL agosto de 1858.
DE GUAYANA, HOY COLEGIO FEDERAL DEI. ESTADO Bachiller Luís Cedeño, bachiller en filosofía, rector del
BOLIVAR, DESDE SU FUNDACIÓN HASTA HOY 31 DE colegio, señor Alejandro Mantilla, ii de agosto de 1858.
Bachiller José Manuel Barceló, bachiller en filosofía,
OCTUBRE DE 1882, CON EXPRESIÓN DEL GRADO OBTE-
rector del colegio, señor Alejandro Mantilla, 13 de agos-
NIDO, RECTOR QUE LO CONFIRIÓ Y FECHA DEL ACTO DE
to de 1858.
COLACIÓN DEL GRADO. Bachiller Cecilio Alemán, bachiller en filosofía, rector
del colegio, señor Alejandro Mantilla, 18 de agosto de 1858.
Bachiller Francisco Díaz, bachiller en filosofía, rector
Bachiller Manuel Antonio Urbina, bachiller en filo-
interino, bachiller Pedro M. Gómez [por ausencia temporal
sofía, rector del colegio, señor Alejandro Mantilla, 24 de
del rector, licenciado Ramón I. Móntes], 15 de agosto de
diciembre de 1858.
Í850.
Bachiller Mamerto Sifóntes, bachiller en filosofía, rec-
Henrique Volastero, bachiller en filosofía,
Bachiller
tor del colegio, bachiller Juan Bautista Perreras, 28 de
rector interino, bachiller Pedro M. Gómez, 15 de agosto
junio de 1861.
de 1850.
Bachiller Luis Alcalá, bachiller en filosofía, rector Bachiller Ildefonso E. Núñez, bachiller en filosofía,
interino, bachiller Pedro M. Gómez, i8‘ de agosto de rector del colegio, bachiller Juan Bautista Perreras, 19 de
1850. julio de 1861.
Bachiller José Ramón Alcalá, bachiller en filosofía,
Bachiller Fermín Ramos, bachiller en filosofía, rector
rector del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 5 de diciem- del colegio, bachiller Juan Bautista Perreras, 28 de julio
bre de 1850. de 1861.
Bachiller José Afanador, licenciado en filosofía, rector Bachiller Antonio Ezeiza, bachiller en filosofía, rector
del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 6 de diciembre de del colegio, bachiller Juan Bautista Perreras, 30 de julio
1850. de 1861.
Bachiller Juan Martín Móntes, bachiller en filosofía, Bachiller Ramón Cordero, bachiller en filosofía, rector
rector del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 7 de diciem- del colegio, licenciado Francisco Mármol, 12 de setiem-
bre de 1850. bre de 1861.
Bachiller Julián García, bachiller en filosofía, rector del Bachiller Andrés Felipe Silva, bachiller en filosofía,
colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 3 de abril de 1851. rector del colegio, licenciado Francisco Mármol, 12 de oc-
Bachiller Eugenio María León, bachiller en filosofía, tubre de 1861.
rector del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 12 de junio Bachiller Jo.sé Ramón Camejo, bachiller en filosofía,
de 1852. rector colegio,
del licenciado Francisco Mármol, 16 de oc-
Bachiller Antonio José Soublette, bachiller en filoso- tubre de 1861.
fía, rector del colegio, licenciado Ramón I. Móntes,
13 de Bachiller Manuel María Díaz, bachiller en medicina,
junio de 1852. rector del colegio, licenciado Francisco Mármol, 12 de julio
Bachiller Carlos Salom, bachiller en filosofía, rector del de 1862.
colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 14 de junio de 1S52. Bachiller José E. Gómez, bachiller en medicina, rec-
Bachiller Luciano Zuera, bachiller en filosofía, rector tor del colegio,licenciado Francisco Mármol, 25 de julio
del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 15 de junio de de 1862.
1852. Bachiller Ramón María Mejías, bachiller en medicina,
Bachiller Esteban Jesús Móntes, bachiller en filosofía, rector del colegio, licenciado Francisco Mármol, 30 de ju-
rector del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 16 de junio lio de 1862.
de 1852. Bachiller Carlos Vallés, bachiller en filosofía, rector
Bachiller Heraclio Ortiz, bachiller en filosofía, rector del colegio, licenciado Francisco Mármol, 4 de octubre de
del colegio, licenciado Ramón Afanador, 22 de julio de 1S62.
1854. Bachiller Justo Tomás Lezama, bachiller en filosofía.
xc INSTRUCCION SUPERIOR

rector del colegio, licenciado Francisco Mármol, 15 de no- Bachiller Ramón Bárrios Gómez, bachiller en filoso-
viembre de 1862. fía, rector del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 20 de
Bachiller José María Arroyo, bachiller en filosofía, agosto de 1878.
rector del colegio, doctor W. Monserrate, 2 de setiembre Bachiller José María Aveledo, bachiller en filosofía,
de 1866. rector del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 31 de agosto
Bachiller José Alejandro Reyes, bachiller en filosofía, de 1878.
rector del colegio, doctor W. Monserrate, 2 de setiembre Bachiller José Félix Armas Bazán, bachilleren filosofía,
de 1866. rector del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, i? de setiem-
Bachiller Eduardo Machado, bachiller en filosofía, rec- bre de 1878.
tor del colegio, doctor José Miguel Núnez, 27 de julio Bachiller Onofre Pereira, bachiller en filosofía, rector
de 1869. del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, s de setiembre
Bachiller Juan Montes Dávila, bachiller en filosofía, de 1878.
rector del colegio, doctor José Miguel Núñez, 28 de julio Bachiller Guillermo Betancourt Sucre, bachiller en filo-
de 1869. sofía, rector del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 15 de
Bachiller Tomás Vásquez, bachiller en filosofía, rec- setiembre de 1878.
tor del colegio, doctor José Miguel Núñez, 29 de julio Bachiller Federico Antonio Hammer, bachilleren filoso-
de 1869. rector del colegio, licenciado
fía, Ramón I. Móntes, 23 de no-
Bachiller Hilarión Gambús, bachiller en filosofía, rec- viembre de 1880.
tor del colegio, doctor José Miguel Núñez, 30 de julio Bachiller Julián Mendoza, bachiller en filosofía, rec-
de 1869. tor del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 5 de agosto
Bachiller Martín Batalla, bachiller en filosofía, rec- de 1882.
tor del colegio, doctor José Miguel Núñez, 10 de agosto Bachiller Rafael Monserrate, bachiller en filosofía, rec-
de 1869. tor del colegio, licenciado Ramón I. Móntes, 6 de aeosto
Bachiller Juan Martín Flores, bachiller en filosoíía, de 1882.
rector del