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Il LA TRADICION LITERARIA DE LA MUERTE La MUERTE, ORDENADORA DE LA VIDA La ordenacién de la vida que toma como su centro el amor cortés, nacié dentro de una clase social, la nobleza; fué en su ofigen uno de esos conceptos de minoria que las mino- rias se transmiten unas a otras, en el curso de los siglos, aun- que muchos de sus componentes, a su paso, vayan calando més y mas en otras clases de cultura inferior. Esa tradici6n del amor es valiosa no por el nimero de sus adheridos, sino por su calidad y trascendencia. Pero hay en la Edad Media otra realidad humana que a nadie deja fuera de su drbita, que alcanza por igual al précer y al hombre de la labranza, y que al cristalizac en formas literarias cobra automaticamente una generalidad, un sentido superior a toda limitacién de clase. Es la muerte. Para ser amante cortesano nos decian Jos doctos que se exigian ciertas especiales dotes de nacimiento y formacién; al amor cortés sdlo logran ingreso unos pocos. Pero, ga quién rechaza la muerte? Ella no distingue de cunas ni de sabidurias, A las Cortes sentimentales de Provenza ini- camente concurren damas y galanes escogidos, A las Cortes de la Muerte caminan, por todos fos viales del mundo, los hom- bres sin excepci6n. Si el erotismo adoctrinado es tema poético ‘restricto, la idea de la muerte asoma, lejos de Ja poesia, en los sermones, en la ensefianza de la Iglesia, en el desarrollo de 1a: escultura funeraria, envuelve de ‘tal manera al individuo que se