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¿Puede alguna persona quedar fuera del amor de Dios?

¿Puede alguna cosa alejar a


alguien del amor de Dios? Con un alto costo, a Oseas le fueron dadas, por inspiración
divina, las respuestas a éstas preguntas que él registró en su libro (1:1).

A Oseas se le ordenó que se casara con Gomer, quién era virgen cuando se casó, pero
después se hizo ramera, así como Israel primero fue fiel, luego infiel (1:2). Bajo las órdenes
de Dios, Oseas se casó con Gomer y tuvieron dos hijos y una hija; sus nombres
representan la ruptura de su matrimonio (1:3–9). Posteriormente sus nombres fueron
cambiados e investidos con nuevas promesas y esperanzas (2:1). Gomer abandonó
definitivamente a Oseas y a sus hijos para juntarse con amantes, de quienes ella creía que
le sostenían sus lujos (2:5) cuando en realidad era Oseas quien pagaba sus extravagantes
gastos (2:8). Oseas y sus hijos suplican a la madre que vuelva a casa (2:2). Rechazando
sus súplicas, Gomer se vende en esclavitud, y Oseas, quien todavía la ama, paga el precio
de rescate (3:2). El la ayuda durante un período de rehabilitación, luego el matrimonio se
reanuda (3:1). Por medio de su mucho amor por su infiel esposa, él se da cuenta de cuánto
ama Dios a Israel, su pueblo infiel. Desde la perspectiva del amor de Dios, Oseas le predica
al Israel infiel sermones de restauración y de amenaza de juicio, alternadamente.

Oseas profetizó durante el tiempo de los últimos reyes de Judá, por tanto fue un
contemporáneo de Amós en Israel y de Isaías y Miqueas en Judá (1:1). El vio el deterioro
político y la decadencia moral en cada área de la vida de Israel. La degradación estaba a la
orden del día; el pecado dominaba la vida social y espiritual del pueblo. Aunque estaban
siendo atacados por Asiria, la corrupción interna de la sociedad de Israel era de mayor
peligro que cualquier enemigo externo.

Oseas es el profeta del amor de Dios (11:1, 4; 14:4). Su libro es un recordatorio de que
el pecado es semejante a la infidelidad dentro del matrimonio. El que peca se aleja
voluntariamente de Dios; sin embargo, El ha proporcionado perdón y reconciliación por
medio de la muerte y resurrección de Cristo. Aunque el conocimiento de Oseas acerca de la
provisión de Dios era incompleto, por fe él sabía que Dios reconciliaría a su pueblo consigo
mismo. A causa de la muerte de Cristo, tanto los judíos como los gentiles que creen en Él,
por medio de la fe entran en una relación personal con el Señor en la que no hay acusación
(Ro 8:33), ni condenación (Ro 8:1, 34) ni separación del amor de Cristo (Ro 8:35–39).
¿Puede alguna persona quedar fuera del amor de Dios? ¿Puede alguna cosa alejar a
alguien del amor de Dios? Con un alto costo, a Oseas le fueron dadas, por inspiración
divina, las respuestas a éstas preguntas que él registró en su libro (1:1).

A Oseas se le ordenó que se casara con Gomer, quién era virgen cuando se casó, pero
después se hizo ramera, así como Israel primero fue fiel, luego infiel (1:2). Bajo las órdenes
de Dios, Oseas se casó con Gomer y tuvieron dos hijos y una hija; sus nombres
representan la ruptura de su matrimonio (1:3–9). Posteriormente sus nombres fueron
cambiados e investidos con nuevas promesas y esperanzas (2:1). Gomer abandonó
definitivamente a Oseas y a sus hijos para juntarse con amantes, de quienes ella creía que
le sostenían sus lujos (2:5) cuando en realidad era Oseas quien pagaba sus extravagantes
gastos (2:8). Oseas y sus hijos suplican a la madre que vuelva a casa (2:2). Rechazando
sus súplicas, Gomer se vende en esclavitud, y Oseas, quien todavía la ama, paga el precio
de rescate (3:2). El la ayuda durante un período de rehabilitación, luego el matrimonio se
reanuda (3:1). Por medio de su mucho amor por su infiel esposa, él se da cuenta de cuánto
ama Dios a Israel, su pueblo infiel. Desde la perspectiva del amor de Dios, Oseas le predica
al Israel infiel sermones de restauración y de amenaza de juicio, alternadamente.

Oseas profetizó durante el tiempo de los últimos reyes de Judá, por tanto fue un
contemporáneo de Amós en Israel y de Isaías y Miqueas en Judá (1:1). El vio el deterioro
político y la decadencia moral en cada área de la vida de Israel. La degradación estaba a la
orden del día; el pecado dominaba la vida social y espiritual del pueblo. Aunque estaban
siendo atacados por Asiria, la corrupción interna de la sociedad de Israel era de mayor
peligro que cualquier enemigo externo.

Oseas es el profeta del amor de Dios (11:1, 4; 14:4). Su libro es un recordatorio de


que el pecado es semejante a la infidelidad dentro del matrimonio. El que peca se
aleja voluntariamente de Dios; sin embargo, El ha proporcionado perdón y
reconciliación por medio de la muerte y resurrección de Cristo. Aunque el
conocimiento de Oseas acerca de la provisión de Dios era incompleto, por fe él sabía
que Dios reconciliaría a su pueblo consigo mismo. A causa de la muerte de Cristo,
tanto los judíos como los gentiles que creen en Él, por medio de la fe entran en una
relación personal con el Señor en la que no hay acusación (Ro 8:33), ni condenación
(Ro 8:1, 34) ni separación del amor de Cristo (Ro 8:35–39).

Importancia en la Biblia

La historia del → PACTO de Dios y la infidelidad del pueblo, desde la salida de Egipto, se
presenta en Oseas con la figura del matrimonio (2.2ss; 11.1). Dios no puede pasar por alto
la infidelidad, cuyo fruto es desorden y caos (4.4–6; 8.7; 10.13). La caída de Israel será el
resultado final de ese proceso, pero en medio de esta situación, Oseas afirma lo que es el
centro mismo de su mensaje: la gracia de Dios disciplina pero no abandona a su pueblo
(11.3, 4, 8). En esa fidelidad inquebrantable descansa la esperanza de la restauración
(11.9–11). Solo el amor de Dios puede inducir al arrepentimiento y a la conversión (2.14–23;
6.1–3). El reconocimiento de la misericordia divina hará posible un nuevo trato entre los
israelitas (6.6).Oseas habla frecuentemente de un juicio o litigio de Dios con su pueblo
(2.2ss; 4.1, 4;7.10; 12.2), de clamor (8.2) o de sentencia (2.6, 9, 10–16), recursos literarios
que señalan el quebrantamiento del pacto. Pero a menudo el profeta (cuya conciencia de
hablar en nombre de Dios es muy clara, como se deduce de su estilo) introduce quejas en
las que se
expresa la piedad de Dios y del profeta por el pueblo (7.13ss; 8.8ss) y en que Oseas
intercede por Israel (9.14).

Lo fundamental del mensaje de Oseas es la relación de Dios con Israel. Oseas ve los
mismos males morales y religiosos que su contemporáneo Amós, pero halla la raíz de los
mismos en la infidelidad de Israel al pacto. La nación ha abandonado a su esposo y se ha
entregado a los dioses cananeos (baales), confiando en ellos, o en su propio poder militar
y en alianzas extranjeras (5.13; 7.11; 12.1). Como consecuencia, toda su vida privada y
pública se ha corrompido (4.11). Israel no tiene conocimiento de Dios, ha quebrado la
relación con Él y no discierne ni sigue su voluntad. En Oseas, más que en ningún otro
profeta del Antiguo Testamento, se ve la relación que existe entre su mensaje, su persona,
y las experiencias de vida personales y de su pueblo.