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La historia de McDonald's y cómo

pasó de "restaurante de barrio" a líder


mundial
18-02-2014 Tres personas fueron clave en la historia de la compañía: los hermanos Dick y
Mac Mc Donald, que desarrollaron el concepto de "comida rápida", y Ray A. Kroc, quien
creó "el imperio". El paso a paso desde la apertura del primer local hasta la gran cadena
de la actualidad
oy en día, McDonald's es sinónimo de comida rápida y franquicia exitosa. Tanto es así que
expresiones como "arcos dorados", "cajitas felices", Ronald McDonald o Big Mac se han
convertido en parte habitual del vocabulario popular.

Sin embargo, esto no siempre fue así. De hecho, el éxito actual es el resultado de la
combinación y el trabajo de varias "mentes innovadoras y emprendedoras" que supieron diseñar
un método sin precedentes y llevar esa visión al mundo.

Sin dudas, hay tres personajes fundamentales en la historia de este "camino a la fama". Por
un lado, los hermanos Richard y Maurice (Dick y Mac) McDonald y, por el otro, Ray A.
Kroc.
A los dos primeros, se les puede atribuir el concepto de "comida rápida", ya que fueron quienes
supieron darle forma a esta idea. Pero fue gracias al tercero que Mc Donald's se transformó en
el imperio que es hoy en día.

Pero para entender el presente, hace falta primero remontarse al pasado y comprender cómo
estos personajes y sus historias se cruzaron para dar forma a un gran éxito.

El modelo de Ford trasladado a la cocina


En sus comienzos, McDonald's tenía una imagen bastante diferente de la que actualmente se
conoce. De hecho, cuando en 1940 los hermanos abrieron su primer restaurante en San
Bernardino (California), se trataba de un "Bar-B-Q" que ofrecía 25 platos diferentes.
Sin embargo, hubo un hecho que cambió el modo de pensar de Dick y Mac y los llevó a
realizar modificaciones: la Segunda Guerra Mundial.

Sucede que, como explica Michael Stern, el coautor de Encyclopedia of Pop Culture, una vez
finalizados los enfrentamientos, los americanos tenían un sentimiento de "hemos luchado,
hemos ganado, ahora nos toca la buena vida. Y por definición, esa buena vida incluye
velocidad, en términos de obtener lo que se quiere, cuando se quiere".
¿Cómo se trasladó esto al mundo de la comida? La idea que tuvieron los hermanos fue
revolucionaria para la época. Si bien su Bar-B-Q venía funcionando muy bien,
decidieron cerrarlo para implementar cambiostendientes a "acelerar" el servicio.
Los ejes de su nuevo concepto fueron claves para que en diciembre de 1948 surgiera el primer
McDonald's propiamente dicho:
• Reducir el menú a sólo 9 opciones (hamburguesas, papas fritas, bebidas y milkshakes), que
eran las más rentables del anterior restaurante. De hecho, el 80% de los beneficios de su
negocio venía de las famosas "burgers".
• "Estandarizar los procesos" en la cocina, convirtiéndola en una especie de "línea de
ensamblaje" como las que Henry Ford había introducido en las fábricas. Para esto, ampliaron
las parrillas y crearon "dispensers" de condimentos para que todas las hamburguesas
siempre salieran iguales.
• Introducir el concepto de "self-service".
"Cuando la gente se enteraba de lo que íbamos a hacer, pensaba que estábamos locos, porque
sin esos cambios éramos el restaurante ‘drive-in' más popular de la ciudad", contó Richard
McDonald en un documental sobre la empresa.

Pero la historia demostró que no estaban equivocados. Y es que, llevadas a la práctica, sus
ideas permitieron reducir el tiempo de servicio de 30 minutos a 30 segundos. Y así nació el
concepto de "comida rápida".
Así, rompiendo todas las reglas existentes en el mercado, los hermanos McDonald se
destacaron de la competencia y su historia comenzó a ser noticia a lo largo y ancho de EE.UU.,
atrayendo la atención de inversores.

De hecho, en 1952, los hermanos vendieron su primera franquicia a Neil Fox en Phoenix,
ocasión que aprovecharon para hacer un prototipo de cómo serían los futuros restaurantes
McDonald's, creando en ese proceso los arcos amarillos que se transformarían con los años en
el símbolo de la multinacional.
el internet y su relación con
el estado

No solo los políticos usan Internet durante las campañas electorales, también cuando llegan al poder. La
reciente edición de Diálogo Político realiza un balance sobre la relación entre la política y la red en
Latinoamérica.
En este número se presentan diversos artículos sobre la política y los escenarios de riesgo político en los
medios sociales. “Salta a la vista que en la región está poco desarrollado todo el potencial que Internet
ofrece para el así llamado e-gobierno. E incluso son pocas las movilizaciones políticas y/o ciudadanas de
la región en las que Internet haya jugado un rol protagónico”, se indica en la Editorial. También se
estima que la brecha digital se reducirá en los próximos años en toda la región.
Además, se comparte los resultados de una reciente encuesta de la Facultad Latinoamericana de Ciencias
Sociales, en la que se precisa que los medios son las instituciones con más credibilidad en América
Latina. Este dato es muy importante pues la participación de los ciudadanos informados en la red puede
reforzar la democracia.
En principio, el internet aparece como una instrumento con un gran potencial para fortalecer el
desempeño y legitimidad de los gobiernos y actores que toman parte en el proceso político acelerando
los ciclos “input-output” con la ciudadanía, mejorando la calidad, gama y accesibilidad de las respuestas
y haciendo posible una mayor participación de los ciudadanos en los procesos de decisión política. Sin
embargo, lo que se puede observar es que hasta el momento, y salvo algunas excepciones, las
posibilidades de internet como herramienta de gobierno sigue siendo un gran desconocido para la
mayoría de la clase política y los burócratas. Frente a esta situación, las cuestiones que emergen son,
principalmente ¿de qué forma y en qué medida se está produciendo el proceso de incorporación del
internet a la gobernabilidad de los países?, ¿cuáles son los factores que promueven o inhiben este
proceso? y finalmente, ¿cómo seguir avanzando?.

Hasta hace poco tiempo, el internet era una herramienta desconocida para la política. Una herramienta
que en los últimos años ha pasado a ser incorporado masivamente tanto por las distintas instancias del
Estado, como por aquellos actores que toman parte en el proceso político. Los principales alicientes que
han promovido esta transición hacia el internet ha sido, tal y como reiteradamente menciona la literatura
especializada, incrementar los niveles y abrir nuevas posibilidades para la eficiencia, transparencia y
participación ciudadana en las funciones de gobierno y la política. A todo ello cabe añadir, tal y como
menciona Pippa Norris, las nuevas oportunidades que crea internet para fortalecer el compromiso
cívico24. Un elemento, que tal y como apuntamos anteriormente, adquiere una gran relevancia bajo los
nuevos parametros de gobernabilidad.

Este acelerado proceso de incorporación y asimilación del internet nos ha privado, hasta el momento, de
contar con una definición sobre Gobernabilidad Digital exclusiva y exhaustiva que cuente con un amplio
consenso. Las diferentes variantes, se encuentra hacia un extrema una definición minimalista que
entiende Gobernabilidad Digital como la aplicación del internet y las tecnologías digitales con el
objetivo de optimizar las acciones de aquellos actores públicos y privados que participan en la
determinación y asignación de bienes públicos. Al otro extremo se encuentra una definición maximalista
en el que Gobernabilidad Digital no pasa solamente por una optimización de los procesos existentes,
sino por una reconfiguración de la forma en que es concebida, organizada y ejecutada a partir del uso de
internet y las tecnologías digitales. Nuestro enfoque se encuentra mucho más cercana a este enfoque.
Protocolo de Kioto (pK)

Este protocolo compromete a los países industrializados a estabilizar las emisiones de gases de
efecto invernadero. La Convención por su parte solo alienta a los países a hacerlo.
El PK, fue estructurado en función de los principios de la Convención. Establece metas vinculantes
de reducción de las emisiones para 37 países industrializados y la Unión Europea, reconociendo
que son los principales responsables de los elevados niveles de emisiones de Gases Efecto
Invernadero GEI que hay actualmente en la atmósfera, y que son el resultado de quemar
combustibles fósiles durante más de 150 años. En este sentido el Protocolo tiene un principio
central: el de la «responsabilidad común pero diferenciada».
El Protocolo ha movido a los gobiernos a establecer leyes y políticas para cumplir sus
compromisos, a las empresas a tener el medio ambiente en cuenta a la hora de tomar decisiones
sobre sus inversiones, y además ha propiciado la creación del mercado del carbono.
En general el Protocolo de Kyoto fue considerado como primer paso importante hacia un régimen
verdaderamente mundial de reducción y estabilización de las emisiones de GEI, y proporciona la
arquitectura esencial para cualquier acuerdo internacional sobre el cambio climático que se firme
en el futuro. Ya concluyó el primer período de compromiso del Protocolo de Kyoto en 2012 y se
amplió hasta el 2015, tiempo en el que tiene que haber quedado decidido y ratificado un nuevo
marco internacional que pueda aportar las severas reducciones de las emisiones que según ha
indicado claramente el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)
son necesarias.
En la Reunión de las partes que se realizará en Paris a finales de 2015, se espera quede
establecido ese nuevo protocolo, vinculante y con contribuciones ambiciosas y significativas de los
países miembro para iniciar nuevamente en el 2020 y luchar para que la temperatura del planeta
no supere los 2 grados, evitando con esto consecuencias que ponen en riesgo nuestra vida en el
planeta.

Principios de PK
El Protocolo de Kyoto tiene los mismos objetivos y principios que la Convención, pero la refuerza
de manera significativa ya que a través de él las Partes incluidas en el anexo I se comprometen a
lograr objetivos individuales y jurídicamente vinculantes para limitar o reducir sus emisiones de
gases de efecto invernadero.
Sólo las Partes en la Convención que sean también Partes en el Protocolo (es decir, que lo
ratifiquen, acepten, aprueben o se adhieran a él) se ven obligadas por los compromisos del
Protocolo.
Los objetivos individuales para las Partes incluidas en el anexo I de la Convención se enumeran en
el anexo B del Protocolo de Kyoto. Entre todos suman un recorte total de las emisiones de gases
de efecto invernadero de al menos el 5% con respecto a los niveles de 1990 en el período de
compromiso de 2008-2012.
Las metas cubren las emisiones de seis gases de efecto invernadero, a saber:
Dióxido de carbono (CO2)
Metano (CH4)
Óxido nitroso (N2O)
Hidrofluorocarbonos (HFC)
Perfluorocarbonos (PFC)
Hexafluoruro de azufre (SF6)
La cantidad máxima de emisiones (medidas como el equivalente de dióxido de carbono) que una
Parte puede emitir a lo largo del período de compromiso con el fin de cumplir su meta de emisiones
es lo que se conoce como «cantidad atribuida» de la Parte.
Al igual que la Convención, el Protocolo reconoce las necesidades y los problemas específicos de
los países en desarrollo, especialmente los de los más vulnerables. Por tanto las Partes en el
anexo I deben informar de sus esfuerzos por cumplir sus metas de reducción de las emisiones al
mismo tiempo que reducen todo lo posible los efectos adversos que sufren los países en
desarrollo.

Protocolo de Kyoto
El Protocolo de Kyoto es lo que «pone en práctica» la Convención. Basándose en los principios
de la Convención, este protocolo compromete a los países industrializados a estabilizar las
emisiones de gases de efecto invernadero. La Convención por su parte solo alienta a los países a
hacerlo.

El PK, como se le denomina por abreviar, fue estructurado en función de los principios de la
Convención. Establece metas vinculantes de reducción de las emisiones para 37 países
industrializados y la Unión Europea, reconociendo que son los principales responsables de los
elevados niveles de emisiones de GEI que hay actualmente en la atmósfera, y que son el resultado de
quemar fósiles combustibles durante más de 150 años. En este sentido el Protocolo tiene un principio
central: el de la «responsabilidad común pero diferenciada».

El Protocolo ha movido a los gobiernos a establecer leyes y políticas para cumplir sus compromisos, a
las empresas a tener el medio ambiente en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre sus
inversiones, y además ha propiciado la creación del mercado del carbono.

El camino a seguir
En general el Protocolo de Kyoto es considerado como primer paso importante hacia un régimen
verdaderamente mundial de reducción y estabilización de las emisiones de GEI, y proporciona la
arquitectura esencial para cualquier acuerdo internacional sobre el cambio climático que se firme en el
futuro. Cuando concluya el primer período de compromiso del Protocolo de Kyoto en 2012, tiene que
haber quedado decidido y ratificado un nuevo marco internacional que pueda aportar las severas
reducciones de las emisiones que según ha indicado claramente el Grupo Intergubernamental de
Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) son necesarias.

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