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SENTENCIAS DE TERCEROS PROCESALES

CAPÍTULO VI.
De la intervención de terceros
Artículo 370
Los terceros podrán intervenir, o ser llamados a la causa pendiente entre otras personas en los casos siguientes:
1° Cuando el tercero pretenda tener un derecho preferente al del demandante, o concurrir con éste en el derecho
alegado, fundándose en el mismo título; o que son suyos los bienes demandados o embargados, o sometidos a
secuestro o a una prohibición de enajenar y gravar, o que tiene derecho a ellos.
2° Cuando practicado el embargo sobre bienes que sean propiedad de un tercero, éste se opusiere al mismo de
acuerdo a lo previsto en el artículo 546.
Si el tercero, sólo es un poseedor precario, a nombre del ejecutado, o si sólo tiene un derecho exigible sobre la cosa
embargada, podrá también hacer la oposición, a los fines previstos en el aparte único del artículo 546.
3° Cuando el tercero tenga un interés jurídico actual en sostener las razones de alguna de las partes y pretenda
ayudarla a vencer en el proceso.
4° Cuando alguna de las partes pida la intervención del tercero por ser común a éste la causa pendiente.
5° Cuando alguna de las partes pretenda un derecho de saneamiento o de garantía respecto del tercero y pida su
intervención en la causa.
6° Para apelar de una sentencia definitiva, en los casos permitidos en el artículo 297.
SCC 26-5-04
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 03-235, dec. Nº 474:
Diferencia entre tercería y oposición a medida
Del escrito ut supra transcrito, se evidencia que lo planteado por la formalizante es la oposición a la medida
preventiva de prohibición de enajenar y gravar decretada, tal como lo señala expresamente al indicar que acude
ante el órgano jurisdiccional “...para interponer FORMAL OPOSICIÓN a la medida...” y que solicita “...la admisión
de la PRESENTE OPOSICIÓN...”.
No obstante, la recurrente pretende que el referido escrito sea tomado en consideración a los fines se su
tramitación como si se tratara de una demanda de tercería, pues estima que por el solo hecho de invocar el artículo
370, ordinal 1°, ello es suficiente.
En este sentido, es oportuno destacar que de conformidad con lo previsto en el artículo 371 del Código de
Procedimiento Civil, la intervención voluntaria de terceros a que se refiere el ordinal 1° del artículo 370 eiusdem, se
realizará mediante demanda de tercería dirigida contra las partes contendientes, lo cual no se evidencia de la
transcripción realizada del prenombrado escrito, pues se limitó a oponerse a la medida decretada, como se indicó
anteriormente.
Considera oportuno la Sala, citar la doctrina patria expuesta por el autor RENGEL ROMBERG Arístides en su obra
Tratado de Derecho Procesal Civil, Tomo III, Caracas, 2001, páginas 161 y 162, en la cual expresa:
“...No debe confundirse la forma de la tercería (mediante demanda autónoma) con la forma de la oposición a
medidas preventivas o ejecutivas de embargo de bienes propiedad del tercero, que es también una intervención voluntaria y
principal de terceros en la causa, la cual adopta la forma incidental en nuestro derecho.
En general, el incidente es un litigio accesorio que se suscita con ocasión de un juicio, entre las mismas partes,
normalmente sobre circunstancias de orden procesal, y que se decide mediante una sentencia interlocutoria en el
mismo proceso.
Por razones de simplicidad y de economía, en algunos casos –como el de la oposición al embargo- la ley adopta para la
intervención del tercero la forma incidental, sin que por ello la actividad del tercero pierda la naturaleza y los efectos de
la intervención en causa. Pero este no es el caso de la tercería en sentido estricto, de la cual estamos tratando, pues la
propia ley establece expresamente que se hará valer mediante demanda de tercería dirigida contra las partes
contendientes (Art. 371 C.P.C.), lo que se ratifica además en el procedimiento que la ley adopta para ella en los siguientes
Artículos 372, 373, 374, 375 y 376 del nuevo código...”. (Subrayado de la Sala)
Por tanto, de acuerdo con lo denunciado por la formalizante y lo expresado por ella en el referido escrito de
oposición a la medida, mal puede considerarse que el trámite dado por los jueces de instancia a la referida
oposición fue incorrecto, toda vez que no se trata de una demanda de tercería de la prevista en el artículo 370,
ordinal 1° del Código de Procedimiento Civil.
SCC 30-9-03
Ponencia del Magistrado Tulio Álvarez Ledo. Exp. Nº 03-801, dec. Nº 157:
Jurisdicción voluntaria se convierte en contenciosa con la intervención del tercero
En el caso de autos, el sentenciador superior negó la admisión del recurso de casación por considerar que la
sentencia contra la cual se recurre, fue dictada en un procedimiento no contencioso que versa sobre la partición
amistosa, y por tanto, es una providencia de jurisdicción “graciosa”, la cual no encuadra en los supuestos de
admisibilidad de casación previstos en el artículo 312 del Código de Procedimiento Civil.
En tal sentido, en decisión de fecha 6 de noviembre de 2002, expediente Nº 02-091, sentencia Nº 98, caso: Carmen
Elena Quintero y otros, la Sala, puntualizó:
“...Ahora bien, las solicitudes de este género, son consideradas como de jurisdicción voluntaria o no
contenciosa, porque el alcance de ellas es solicitar que se declare la existencia o inexistencia de un derecho,
en este caso concreto, la condición de heredero a determinadas personas, por ello, no existe una verdadera litis o
contención, cual es una característica de este tipo de jurisdicción.
En este sentido, Ricardo Henríquez La Roche, en su obra “Código de Procedimiento Civil’. Tomo V. Pag. 554,
hadicho que ‘...estas intervenciones sonimplementadas por vía de auxilio o de control, mediante una declaración de certeza
(vgr. autenticaciones, justificativos o entregas) o la constitución de una situación jurídica especifica...’.
Así mismo, Román José Duque Corredor, en su obra ‘Apuntaciones de Derecho Procesal Civil Ordinario’.
Págs. 87 y 88, ediciones Fundación Projusticia, ha hecho comentario a la normativa que rige la jurisdicción
voluntaria, señalando lo siguiente:
‘...las resoluciones que se dictaren en los asuntos no contenciosos, además de dejar siempre a salvo los
derechos de terceros, sólo se mantendrán en vigencia mientras no cambien las circunstancias que las originaron y
no se solicite su modificación o revocatoria por el interesado, en cuyo caso, el Juez deberá obrar con conocimiento
de causa. Esta determinación fue agregada al antiguo texto del artículo 11 del Código derogado, que aclara el
carácter revisable de las providencias judiciales en los trámites que no representen una contención, que se
denominan de jurisdicción voluntaria a la cual se refieren ahora los artículos 895 al 902 del nuevo Código.
En efecto, estos asuntos no contenciosos o de jurisdicción voluntaria acogiendo la mejor doctrina y jurisprudencia son
aquellos en los cuales el Juez interviene en la formación. complemento y desarrollo de determinadas situaciones
jurídicas; es decir, en aquellas en que la participación del Juez, junto con la del interesado, constituyen o crean un acto que
puede ser necesario para cumplir otros o para realizar válidamente alguna actuación posterior, o para asegurar un derecho. De
acuerdo, pues, con el último aparte de artículo 11 que prevé la revisión y modificación de las resoluciones que se dicten en
estos asuntos, el artículo 898 sólo le atribuye un valor presuntivo desvirtuable, es decir iuris tantum, y le niega fuerza de
cosa juzgada...’.(Subrayado y negrillas de la Sala).
Los asuntos de jurisdicción voluntaria o graciosa, no constituyen un juicio como tal, ya que no se deduce
acción alguna contra nadie, no hay parte demandada ni citaciones, ni nada que le dé al asunto el carácter
de juicio, sino que en ésta ‘el Estado interviene para integrar la actividad de los particulares, dirigida a la
satisfacción de intereses mediante el desarrollo de las relaciones jurídicas. La finalidad a la cual se dirige
esta colaboración dada por el Estado a la actividad negocial de uno o varios interesados, no es la de garantizar
la observancia del derecho, sino la de la mejor satisfacción, dentro de los límites del derecho, de aquellos
intereses privados a los cuales se refiere la relación o situación jurídica que la intervención de la autoridad
judicial sirve para constituir’ (Sentencia de fecha 2 de noviembre de 1994, en el caso de José Rafael Marval Gómez,
expediente Nº 94-150).
De las doctrinas y jurisprudencia antes transcritas, se evidencia que la finalidad de la jurisdicción
voluntaria, es la de asegurar, por parte del Estado, un derecho a los interesados, más no laobservancia de éste,
pero siempre dentro de los límites del derecho, es decir, la función es meramente preventiva; ya que
las resoluciones pronunciadas dentro de esta jurisdicción, no tienen fuerza de cosa jugada por no ser dictadas en
un verdadero juicio, pues no hubo controversia, ni contención, ni litis, menos aún un conflicto de
pretensiones.
Sin embargo, no implica este procedimiento la posibilidad de reconocer el derecho a la defensa a algún interesado,
oponiéndose a la pretensión del solicitante, y es aquí, cuando se abre la posibilidad de que el asunto deje de ser de
jurisdicción voluntaria para convertirse en contenciosa.
Al respecto, esta Sala de Casación Civil, en sentencia de fecha 20 de octubre de 1999, (caso: de Petróleos de
Venezuela y Gas, S.A. contra César y Gilberto Campero Ayala), estableció lo siguiente:
‘...El Código de Procedimiento Civil califica ese tipo de procedimiento como de jurisdicción voluntaria,
según la parte segunda del libro Cuarto, como bien así lo define Borjas ‘aquellos mediante los cuales provee la
autoridad judicial a la solicitud del postulante, sin perjuicio de los derechos de tercero, con o sin citación previa de
otras partes interesadas, pero sin que, en el caso de llamamiento de otras personas, llegue a haber contención o
controversia alguna, pues cada vez que en la expresada hipótesis, puede hacerse oposición legítima a la pretensión
del postulante, el asunto deja de ser de la jurisdicción graciosa, para convertirse en contencioso.
En otras palabras, en estos procedimientos calificados por el Código de Procedimiento Civil como de jurisdicción
voluntaria, por no ser de naturaleza contenciosa, al interponerse oposición o aparecer cualquier otro tipo
de controversia, se entiende que ‘...al juzgador no le queda otra alternativa que desestimar la solicitud misma e
indicar a los intervinientes que la controversia entre ellos debe resolverse por el procedimiento ordinario, si el
asunto controvertido no tiene pautado para su sustanciación y resolución un procedimiento especial, en aplicación del
artículo 338 del Código de Procedimiento Civil y dar por terminado el procedimiento’. (Doctrina reiterada el 24 de abril
de 1998, caso: Carlos Moreno Montagne)...’.(Negrillas de la Sala).
Del criterio jurisprudencial que antecede, se desprende que, en las providencias que se dicten en procedimientos
no contenciosos, como partición amistosa, no existe una verdadera litis, siempre y cuando, “...en el caso de
llamamiento de otras personas, no llegue a haber contención o controversia alguna, pues cada vez que en la
expresada hipótesis, puede hacerse oposición legítima a la pretensión del postulante, el asunto deja de ser de la
jurisdicción graciosa, para convertirse en contencioso...”, porque de existir una oposición en los procedimientos de
jurisdicción voluntaria, ”...al juzgador no le queda otra alternativa que desestimar la solicitud misma e indicar a los
intervinientes que la controversia entre ellos debe resolverse por el procedimiento ordinario...”.
En el presente caso, homologada la partición amistosa de los bienes que integran la comunidad de gananciales
solicitada por los ex cónyuges Yanira Rojas Olarte y Fabián Ernesto Burbano Pullas, intervinieron como terceros
interesados los abogados Tulio Colmenarez Rodríguez y Juan Francisco Colmenares Torrealba, de conformidad con
lo previsto en el ordinal 6º del artículo 370 del Código de Procedimiento Civil, alegando que la partición
homologada va en detrimento de sus derechos dado que tienen incoado contra los comuneros, juicio por
estimación e intimación de honorarios profesionales, lo que obviamente patentiza una actividad procesal que debe
ser considerada como contención o controversia.
Con relación a la intervención de terceros consagrada en el ordinal 6º del Código de Procedimiento Civil, se
observa que ésta no tiene desarrollado un procedimiento propio en el Código Procesal, como las otras formas de
oposición de terceros, lo cual no es motivo suficiente para desecharla; además, el artículo 26 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, establece que:
“...Toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de administración de justicia para hacer valer sus derechos e intereses,
incluso los colectivos o difusos, a la tutela efectiva de los mismos y a obtener con prontitud la decisión correspondiente.
El Estado garantiza una justicia gratuita, accesible, imparcial, idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable,
equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas, sinformalismos o reposiciones inútiles...”
Y por su parte, el artículo 257 de la Ley Fundamental, señala que:
“...El proceso constituye un instrumento fundamental para la realización de la justicia. Las leyes procesales establecerán la
simplificación, uniformidad y eficacia de los trámites y adoptarán un procedimiento breve, oral y público. No se
sacrificará la justicia por la omisión de formalidades no esenciales...”
En el presente caso, se evidencia que la decisión recurrida en casación, confirmó la homologación de la partición
amistosa de los bienes de la comunidad de gananciales solicitada por los ex-cónyuges Yanira Rojas Olarte y Fabián
Ernesto Burbano Pullas, de fecha 10 de marzo de 2003, emanado del Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo
Civil, Mercantil y del Tránsito del la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, lo cual constituye
un pronunciamiento producido dentro de un procedimiento perteneciente a la jurisdicción no contenciosa, pero
con la intervención planteada de conformidad con el ordinal 6º del artículo 370 del Código de Procedimiento Civil,
alegando los intervinientes el detrimento de sus derechos debido a que tienen incoado juicio por estimación e
intimación de honorarios profesionales, modifican el carácter no contencioso del procedimiento, por lo que en
aplicación del criterio jurisprudencial transcrito ut supra, “...el asunto deja de ser de la jurisdicción graciosa, para
convertirse en contencioso...”, y de las garantías establecidas en los artículo 26 y 257 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, hace necesario que la presente causa sea revisable en casación.
Por todo lo antes expuesto, vista la intervención ejercida de conformidad con el ordinal 6º del artículo 370 del
Código de Procedimiento Civil, en concordancia con los artículo 26 y 257 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, es criterio de la Sala que el recurso de casación anunciado el 29 de julio de 2003, contra
la sentencia de fecha 15 de julio de 2003, dictada por el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del
Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, es admisible. Por este motivo, el recurso
de hecho debe declararse con lugar. Así se decide.
SCC 19-12-03
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 03-509, dec. Nº 805:
Cuantía en juicio de tercería
Ahora bien, examinadas las actuaciones que conforman este expediente, la Sala constata que no se encuentra
incorporado al mismo, el libelo de la demanda del juicio principal o copia certificada del mismo, ni documento
público emanado de funcionario que le otorgue fe pública, en los cuales se pueda evidenciar el interés principal del
juicio principal, conforme a las reglas previstas en los artículos 31 al 39 del Código de Procedimiento Civil.
En cuanto a la cuantía en materia de tercería, la Sala en sentencia N° 86, de fecha 31 de marzo de 2000, expediente
Nº 99-926, ratificada por decisiones Nos 113 del 8 de noviembre de 2001, expediente 01-466 y 286, del 12 de junio
de 2003, expediente Nº 02-502, con ponencias del Magistrado que con tal carácter suscribe este fallo, expresó
lo siguiente:
“...Según el artículo 372 del Código de Procedimiento Civil, la tercería se sustanciará en cuaderno separado, lo cual significa que dicha acción
es accesoria de la principal, sustanciada en el cuaderno especial.
Esa demanda a sustanciarse en cuaderno separado, debe proponerse ante el juez de la primera instancia; es decir, el juez que conoce
de la causa entre personas ajenas al tercerista.
Por su parte (sic) el artículo 373 (sic) ordena que si la causa se hallare antes de la sentencia, continuará ésta su curso hasta llegar a
dicho estado y se esperará a que concluya el término de pruebas de la tercería (sic) en cuyo momento se acumulará
para que un mismo pronunciamiento abrace a ambas.
Todo lo anterior, lleva a la convicción de que lo principal es la demanda y lo accesorio, que debe seguir la suerte de
aquél, es la demanda de tercería...
...por lo cual se concluye que, aun y cuando se haya producido la estimación de la demanda de tercería en una suma
mayor a la de la causa principal, tal estimación de ninguna manera puede alterar el interés principal de aquella en lo
relativo a la jurisdicción y competencia y, por tal razón, el proceso debe mantenerse como de menor cuantía, desde
luego que su valor principal no excede de Bs.5.000.000,oo.
...a partir de la publicación del presente fallo, la cuantía que se ha de tomar en consideración para la admisión del recurso de
casación en todos los casos de intervención voluntaria de terceros, ha de ser la establecida en el juicio principal, de
acuerdo con la doctrina expuesta en este fallo. Así se decide...”. (Lo resaltado es de la Sala ).
De la jurisprudencia antes transcrita se desprende claramente, que para la admisión del recurso de casación en los
casos de intervención voluntaria de terceros, se toma en consideración la estimación del valor de la demanda en el
juicio principal y no la estimación de la cuantía consignada en la tercería.
En este sentido cabe destacar que el recurrente en casación tiene la carga de aportar los elementos necesarios para
la determinación de los presupuestos de admisión del recurso de casación, siendo su obligación la de incorporar al
expediente, copia certificada del escrito de la demanda.
Por otra parte, en sentencia Nº 379 de fecha 15 de noviembre de 2000, caso Ismael José Fermín Ramírez contra la
sociedad mercantil Embotelladora Pedregal, C.A. y otra, expediente Nº 99-1033, con ponencia del Magistrado que
con tal carácter suscribe el presente fallo, en la cual se estableció que para los casos cuyo recurso se admitan en
fecha posterior a ésta, tendrán valor demostrativo, a los efectos de verificar la cuantía del interés principal del
juicio como requisito para la admisión del recurso de casación, aquellos documentos que autorizados con las
debidas solemnidades, sean emanados de un juez u otro funcionario o empleado público con facultad para otorgar
fe pública en el ejercicio de sus funciones.
Pues bien, conforme a la jurisprudencia citada y comentada, observa la Sala que, como ya se indicó en las
actuaciones que conforman el presente expediente no consta de modo cierto y definitivo el interés principal del
juicio, por dos razones: La primera, porque la formalizante no cumplió con la carga de consignar el escrito de la
demanda del juicio principal del cual se desprenda el interés principal del presente juicio y, la segunda, porque no
obstante, el sentido y alcance de la doctrina atemperada de la revisión de las actas del expediente realizado por
esta Sala no se evidencia documentos autorizados con las debidas formalidades por el juez, funcionario o empleado
público con facultad de otorgarle fe pública, que demuestren cuál es el interés principal.
En consecuencia, en el presente caso no es posible determinar el interés principal del juicio, lo cual imposibilita
evidenciar si el recurso de casación cumple con el requisito de la cuantía exigido por el artículo 312 del Código de
Procedimiento Civil, en concordancia con el Decreto Presidencial 1.029, de fecha 22 de abril del 1996; lo cual
conlleva la inadmisibilidad del recurso de casación anunciado, tal como se declarará de manera expresa, positiva y
precisa en el dispositivo del presente fallo. Así se decide.
C:\Decisiones tsj\scc\2000-1\febrero\14-100200-99256.htm
SCC 10-2-00
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 99-256, dec. Nº 14:
Intervención por apelación
La abogada Ana Victoria Arriaga Salas, que anunció recurso de casación, intervino como tercero mediante el
ejercicio del recurso de apelación, contra el auto de homologación del convenimiento celebrado en primera
instancia. Dicha apelación fue interpuesta en conformidad con lo previsto en los artículos 370, ordinal 6° y 297 del
Código de Procedimiento Civil.
La Sala, en decisión de 24 de enero de 1990, relativa a la legitimidad del tercero como recurrente en casación,
estableció lo siguiente:
"Esta Sala, en decisión de 14 de agosto de 1976, relativa a la legitimidad del recurrente, estableció lo siguiente”:
“‘...la cualidad para poder hacer uso del recurso de casación la da, únicamente, la de ser parte en el juicio en el cual
se intente el recurso; esta cualidad, es pues, diferente a la que se exige para apelar, que no requiere ser parte en el
proceso, bastando tener interés inmediato en lo que sea objeto o materia del juicio, ya porque resulte perjudicado
por la decisión, bien porque haga nugatorio su derecho, lo menoscabe o desmejore...’”
“De lo anterior se puede colegir que el prenombrado tercero sólo podía intervenir, en el presente caso, bien
impugnando mediante apelación los autos del tribunal de la causa que homologaban los convenimientos suscritos
por la parte demandada; o bien mediante la acción de tercería, prevista en el artículo 371 y siguientes del Código
de Procedimiento Civil. De lo contrario, dicho tercero es un extraño al proceso, y mal podría interponer recurso de
casación contra la referida decisión del Juzgado Superior”.
El tercero intervino en el proceso mediante el recurso de apelación que ejerció contra el auto que homologó el
convenimiento suscrito por las partes, y al haberlo realizado oportunamente, ya es parte en el proceso. Como
consecuencia de ello, quedó satisfecho este presupuesto subjetivo, que constituye requisito indispensable para el
ejercicio del recurso extraordinario, razón por la cual es admisible el recurso de casación anunciado y, en
consecuencia, procedente el recurso de hecho presentado. Así se declara.
SPA 15-7-04
Ponencia del Juez María Luisa Acuña. Exp. Nº 02-1066, dec. Nº S/N:
Juzgado de Sustanciación
En el mismo sentido SPA 16-10-03. Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº 01-0408, dec. Nº
1587.
En el caso de autos, los apoderados del Municipio Montalbán del Estado Carabobo, como se indicó supra, requieren
que este Juzgado cite como tercero en esta causa al Fondo Intergubernamental para la Descentralización (FIDES),
por virtud de que el referido organismo celebró un convenio con dicha Municipalidad a fin de establecer las
condiciones generales de cofinanciamiento en relación con el Proyecto Remodelación y Acondicionamiento del
Estadio Víctor Mosquera Castro de Montalbán, aportando para su ejecución el 97.5 % del valor de la obra, contrato
este, que dio origen a la presente demanda.
Ahora bien, al revisar la naturaleza jurídica del mencionado Fondo Intergubernamental para la
Descentralización (FIDES), este Juzgado observa que dicho organismo fue creado por Ley, cuya última reforma fue
publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 37.066 de fecha 30 de octubre de 2000,
la cual en su artículo 11 establece que es un Servicio Autónomo sin personalidad jurídica, adscrito
administrativamente al Ministerio de Planificación y Desarrollo; por ello, debe entenderse que a quien se pretende
traer como tercero en este juicio es a la República Bolivariana de Venezuela, por órgano del referido Ministerio, por
lo cual, en atención a la norma citada y a la sentencia parcialmente transcrita, debió cumplirse estrictamente con la
instancia del procedimiento administrativo previo a las acciones contra la República.
En tal virtud, como quiera que de la revisión de las actas que conforman el presente expediente, este Juzgado
constata la omisión del agotamiento de la instancia administrativa previa a las demandas contra la República, toda
vez que el demandado no acompañó al libelo ningún documento que permita determinar el cumplimiento de este
requisito, resulta forzoso declarar la inadmisibilidad del presente asunto, con arreglo a lo dispuesto en el aparte
quinto del artículo 19 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela
y, así se decide.
SPA 5-3-03
Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº 02-330, dec. Nº 319:
Intervención de terceros puede proponerse en un procedimiento especial
Estructuralmente se observa que la figura o la institución de la tercería en estudio, se encuentra ubicada en el
Código de Procedimiento Civil, en el Libro Segundo del Procedimiento Ordinario, Título I “De la introducción de
la causa”, Sección 2ª. “De la intervención forzada”.
La intervención forzada es el llamamiento de un tercero a la causa, por voluntad de una de las partes, por ser
común a éste la causa pendiente, o bien porque la parte pretenda un derecho de saneamiento o de garantía
respecto del tercero.
Así, se observa que el caso de autos trata de un juicio de estimación e intimación de honorarios profesionales de
abogado, el cual se ha ventilado bajo las regulaciones del procedimiento especial previsto en el artículo 22 de la
Ley de Abogados, donde la parte intimada en la oportunidad de oponerse a dicha pretensión, una vez hechas las
alegaciones y argumentaciones que la sustentan, solicitó en el mismo acto, el llamamiento a la causa de los terceros
mencionados, con base en los ordinales 4º y 5º del artículo 370 del Código de Procedimiento Civil.
Ahora bien, advierte la Sala que la objeción de la parte intimante a la admisión de estas tercerías por parte del
juzgador, está referida a que esa figura corresponde al procedimiento ordinario. A este respecto, debe precisarse
que si bien la institución de la intervención forzada aparece ubicada en el mencionado procedimiento ordinario,
ello sin embargo, no puede implicar una limitación al derecho que tiene cualesquiera de las partes (demandante o
demandado) en un proceso especial para alegar los medios de defensa que consideren convenientes a sus
intereses. En ese sentido, contrariamente a lo afirmado por la parte intimante, no existe incompatibilidad de
procedimientos en el caso que nos ocupa, ya que de las actas procesales se evidencia que el procedimiento por el
cual se está ventilando el juicio de intimación de honorarios, es el establecido en el artículo 22 de la Ley de
Abogados; además que, con la acción de tercería se le garantiza tanto al tercero su derecho a intervenir en la causa
que le es común, como a la parte solicitante que pretenda un derecho de saneamiento; evitándose así tanto la
multiplicidad de recursos como las decisiones contradictorias.
Con base en lo expuesto, juzga esta Sala que, habiendo la intimada propuesto la solicitud de tercería en estudio, en
el tiempo, forma y cumpliendo los requisitos legalmente previstos, sí le asiste el derecho a llamar al tercero por la
existencia de una causa común pendiente y para que, en caso de que la decisión le fuese adversa, este último le
responda de esas resultas; ello en atención a la preservación del derecho a la defensa, el debido proceso y a la
tutela judicial efectiva, por corresponderse a garantías contenidas en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela en sus artículos 49, ordinal 1º, 257 y 26.
En razón de las argumentaciones anteriores, esta Sala declara, tal como lo hizo el a quo, procedente la
admisibilidad de las tercerías forzadas de la sociedad civil Torres, Plaz & Araujo, y de los
abogados supra mencionados, en este juicio; así como improcedente la oposición a la misma que hiciera
el intimante. Así se decide.
SECCIÓN I.
De la intervención voluntaria
Artículo 371
La intervención voluntaria de terceros a que se refiere el ordinal 1° del artículo 370, se realizará mediante
demanda de tercería dirigida contra las partes contendientes, que se propondrá ante el Juez de la causa en primera
instancia. De la demanda se pasará copia a las partes y la controversia se sustanciará y sentenciará según su
naturaleza y cuantía.
SCC 4-3-04
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 03-042, dec. Nº 139:
No intervino mediante demanda de tercería
Como claramente se desprende de la transcripción parcial del artículo 661 del Código de Procedimiento
Civil, el tercero que puede intervenir en la solicitud de ejecución de hipoteca, es el tercero poseedor
del bien inmueble cuya ejecución se pretende y, en base a ese carácter de tercero poseedo r del bien,
es que el artículo 663 eiusdem, le prevé que:
“...Dentro de los ocho días siguientes a aquel en que se haya efectuado la intimación, más el
término de la distancia si a él hubiere lugar, tanto el deudor como el tercero podrán hacer oposición
al pago a que se les intima, por los motivos siguientes: (Negritas y subrayado de la S ala).
En el sub iudice, trabada la ejecución hipotecaria sobre un inmueble, comparece la profesional
del derecho, Zulima Méndez Molina y mediante escrito de fecha 17 de abril de 2001, “...hace
formal OPOSICIÓN A LA EJECUCIÓN HIPOTECARIA fundamentándola en l a causal PRIMERA del
artículo 663 del Código de Procedimiento Civil...”. Cabe destacar, que la sedicente opositora no
acreditó ser tercero poseedor del bien cuya ejecución se pretende, carácter i ndudablemente
necesario y obligatorio para poder hacer oposición en este especial proceso, tal y como claramente
lo establece el artículo transcrito precedentemente, razón suficiente para que esta Sala
determine que la citada abogada, Zulima Méndez Molina, carece de cualidad o legitimidad para
recurrir en casación. Asi se decide.
Ahora bien, el artículo 370 del Código de Proced imiento Civil, prevé la posibilidad de
intervención de un tercero en una causa pendiente entre otras personas, y en su ordinal 1°, prevé que:
“...Cuando el tercero pretenda tener un derecho preferente al del demandante, o concurrir con
éste en el derecho alegado, fundándose en el mismo título; o que son suyos los bienes
demandados o embargados, o sometidos a secuestro o a una prohibición de enajenar y gravar, o que tiene
derecho a ellos...”.
En el caso bajo análisis, la sedicente opositora, abogada Zulima Méndez Molina, comparece, en el
proceso para oponerse conforme al artículo 663 eiusdem, y señala que sobre el inmueble cuya
ejecución se pretende, se practicó embargo ejecutivo con motivo del mandamiento de ejecución a su
favor dictado en el juicio que por intimación de honorarios profesionales intentó contra el ex
cónyuge de la hoy ejecutada, no evidenciándose que lo haya hecho conforme a lo previsto en el
artículo 371 del Códi go de Procedimiento Civil, que señala que:
“...La intervención voluntaria de terceros a que se refiere el ordinal 1° del artículo 370, se
realizará mediante demanda de tercería dirigida contra las partes contendientes, que se
propondrá ante el Juez de la causa en primera instancia. De la demanda se pasará copia a las partes y la
controversia se sustanciará y sentenciará según su naturaleza y cuantía...”. (Negritas y
subrayado de la Sala).
Del escrito consignado por la sedicente opositora, abogada Zulima Méndez Molina, se observa que el
mismo –ciertamente- no cumple con los requisitos establecidos en el artículo 371 del Código de
Procedimiento Civil, transcrito anteriormente, razón suficiente para que esta Sala, lo deseche
como una posible demanda de tercería. As í se decide.
Por lo anteriormente expuesto, siendo que la hoy formalizante, en relación al caso en particular
y en razón a los argumentos expresados, carece de legitimidad o cualidad para recurrir ante esta
Sede, la Sala estima que el recurso de casación anunciado y formalizado debe ser declarado inadmisible, tal como
se hará de manera expresa, positiva y precisa en el dispositivo del presente fallo. Asi se decide.
SCC 31-3-00
Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G.. Exp. 99-926. Sent. 86:
Cuantía de la tercería
La tercería es una institución por medio de la cual se garantiza a quienes no sean demandados o actores en un
juicio, hacer valer sus derechos en caso de que sus intereses puedan verse afectados. De allí que la intervención de
terceros pueda ser voluntaria o forzada.
El caso de autos se trata de una intervención voluntaria con base en el ordinal 1° del artículo 370 del Código de
Procedimiento Civil, alegando el tercero derechos sobre un inmueble objeto de una medida preventiva ejecutada
en un juicio en el cual no era parte.
Ahora, ese tercero estimó su demanda en Bs. 6.000.000,oo razón por la cual el juzgado de la causa, que lo era un
Juez de Municipio, pasó los autos a un Juez de primera instancia donde se produjo la sentencia apelada que motivó
la hoy recurrida en casación.
Según el artículo 372 del Código de Procedimiento Civil, la tercería se sustanciará en cuaderno separado, la cual
significa que dicha acción es accesoria de la principal, sustanciada en el cuaderno principal.
Esa demanda a sustanciarse en cuaderno separado, debe proponerse ante el juez de la primera instancia; es decir,
el juez que conoce de la causa entre personas ajenas al tercerista.
Por su parte el artículo 373 ordena que si la causa se hallare antes de la sentencia, continuará ésta su curso hasta
llegar a dicho estado y se esperará a que concluya el término de pruebas de la tercería en cuyo momento se
acumulará para que un mismo pronunciamiento las abrace a ambas.
Todo lo anterior, lleva a la convicción de que lo principal es la demanda principal y lo accesorio, que debe seguir la
suerte de aquél, es la demanda de tercería.
De allí que no concibe esta Sala el hecho de que la estimación del valor en una demanda de tercería pueda producir
la incompetencia del juez que viene conociendo de lo principal. Este hecho adquiere superlativa importancia si se
toma en cuenta que según el artículo 38 del Código de Procedimiento Civil, el actor estimará el valor de su acción
cuando el valor de la cosa demandada no conste, pero sea apreciable en dinero; vale decir, cuando no sea posible
determinar el valor principal de la causa, de acuerdo a las reglas contenidas en los artículos 28 y siguientes del
Código de Procedimiento Civil. Luego si la tercería es accesoria, debía presentarse ante el Juez de la primera
instancia, tramitarse en cuaderno separado y acumularse a la causa principal para que un pronunciamiento abrace
a ambos, debe concluirse que el interés principal en materia de tercería tiene que ser el mismo de la causa
principal.
Este razonamiento tiene además su soporte en el artículo 3 del Código de Procedimiento Civil, donde se consagra
la perpetuatio jurisdictionis al señalar que: “La jurisdicción y la competencia se determinan conforme a la situación
de hecho existente para el momento de la presentación de la demanda, y no tienen efecto respecto de ellas los
cambios posteriores de dicha situación, salvo que la ley disponga otra cosa”, y en el artículo 50 del mismo código,
donde se consagra la excepción prevista en la norma anterior y según el cual “ Cuando por virtud de las solas
pretensiones del demandado, como en los casos de oponer de compensación o de intentar reconvención, el
Tribunal haya de decidir sobre una cosa que por su valor corresponda al conocimiento de un Tribunal Superior,
será éste el competente para conocer de todo el asunto, aunque el Tribunal ante quien se la haya propuesto lo
fuese para conocer de la demanda sola”, es decir que la excepción sólo opera en pretensiones ejercidas por la parte
demandada, por lo cual se concluye que, aun y cuando se haya producido la estimación de la demanda de tercería
en una suma mayor a la de la causa principal, tal estimación de ninguna manera puede alterar el interés principal
de aquélla en lo relativo a la jurisdicción y competencia y, por tal razón, el proceso debe mantenerse como de
menor cuantía, desde luego que su valor principal no excede de Bs. 5.000.000,oo.
SCC 7-3-02
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 01-793, dec. Nº 17:
Intervención de menor de edad no modifica competencia civil
1.- El presente juicio trata de una intervención voluntaria de un tercero, menor de edad, el cual se inició ante el
mismo juzgado que conoció de la causa principal de nulidad de contrato de arrendamiento, de conformidad con el
artículo 371 del Código de Procedimiento Civil.
2.- Se sustanció por cuaderno separado, según lo establecido en el artículo 372 eiusdem.
3.- Se interpuso contra la demandante del juicio principal.
4.- El fin de la regulación de la competencia solicitada, es saber que tribunal es el competente para conocer de la
admisión de la tercería.
En este mismo orden de ideas, el Código de Procedimiento Civil, establece referente a la intervención voluntaria de
terceros, en sus artículos 371 y 373, lo siguiente:
“Artículo 371.-la intervención voluntaria de terceros a que se refiere el ordinal 1º del artículo 370, se realizará
mediante demanda de tercería dirigida contra las partes contendientes que se propondrán ante el juez de la causa en
primera instancia. De la demanda se pasará copia a las partes y la controversia se sustanciará y sentenciará
según su naturaleza y cuantía”. (Negrillas de la Sala).
“Artículo 373.-Si el tercero interviniere durante la primera instancia del juicio principal y antes de hallarse en estado
de sentencia, continuara su curso el juicio hasta llegar a dicho estado, y entonces se esperará a que concluya el
término de pruebas de la tercería, en cuyo momento se acumularán ambos expedientes para que un mismo
pronunciamiento abrace ambos procesos, siguiendo unidos para las ulteriores instancia” (Negrillas de laSala).
En virtud de las normas precedentemente transcritas y aplicadas al caso sub iudice, todo lleva a la convicción que,
en primer lugar, lo principal es la demanda de nulidad de contrato de arrendamiento y lo accesorio es la demanda
de tercería; en segundo lugar, la intervención del tercero se llevó a cabo durante la primera instancia del juicio
principal, y en este caso, tanto la demanda principal como la accesoria deben acumularse antes del momento de
dictar la sentencia definitiva, para que un mismo pronunciamiento abrace a ambas pretensiones, siguiendo unidas
para ulteriores instancias, de lo cual se entiende que la tercería sigue la suerte de lo principal, que a pesar de que se
sustancian en cuadernos separados, están íntimamente ligadas.
En el mismo orden de ideas, la tercería se sustanciará de acuerdo a su naturaleza y cuantía, es decir, con relación a
la competencia por la materia, la cual se determina por la naturaleza de la cuestión que se discute, según lo
establecido en el artículo 28 del Código de Procedimiento Civil, es evidente para esta Sala que la competencia
material en la presente demanda de tercería, es civil, ya que es esa la naturaleza de lo que se discute en el juicio
principal.
No obstante lo anterior, considera igualmente oportuno esta Sala destacar lo establecido por la Sala Plena de este
Alto Tribunal en cuanto a la competencia para conocer de las causas en las cuales los menores y adolescentes
funjan como demandantes, decisión Nº. 33, de fecha 24 de octubre de 2001, caso: Bertha Elena Reyes y otros
contra Sociedad Anónima Compañía Nacional de Reforestación (CONARE), expediente Nº. 000034, en la cual se
precisó lo siguiente:
“...Es por ello que, a juicio de la Sala, una coherente y lógica interpretación del contenido del Parágrafo Segundo del
artículo 177 de la Ley Para la Protección del Niño y del Adolescente implica necesariamente afirmar que no forma
parte de la competencia de los Tribunales de Protección del Niño y del Adolescente ni de la Sala de Casación Social
de este Supremo Tribunal el conocimiento de las demandas de naturaleza patrimonial o del trabajo incoadas por
niños o adolescentes...”. (Subrayado de la Sala).
En virtud de lo precedentemente analizado, esta Sala considera que como la competencia por la materia en
el sub iudice es eminentemente civil, el tribunal competente para conocer de la admisión de la demanda de tercería,
lo es el Juzgado Décimo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del
Área Metropolitana de Caracas. Así se decide.
C:\Decisiones tsj\scc\2003-1\Junio\RC-00256-120603-02090.htm
SCC 12-6-03
Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G.. Exp. Nº 02-090, dec. Nº 256:
Tercero no puede intervenir mediante solicitud de nulidad
Ahora bien, de conformidad con lo previsto en el ordinal 1° del artículo 370 del Código de Procedimiento Civil, el
tercero podrá intervenir en una causa pendiente entre otras personas, cuando pretenda que son suyos los bienes
sometidos a una prohibición de enajenar y gravar.
En concordancia con esta norma, el artículo 371 del mismo Código dispone que esta intervención voluntaria debe
ser realizada mediante demanda de tercería dirigida contra las partes contendientes, que se propondrá ante el Juez
de la causa en primera instancia, de la cual debe ser pasada copia a las partes y la controversia se sustanciará y
sentenciará según su naturaleza y cuantía.
Las normas citadas establecen que el tercero afectado por la medida recaída sobre bienes de su propiedad, debe
intervenir en el proceso mediante demanda de tercería, y no a través de solicitudes de nulidad, no previstas en la
ley.
En este sentido, la Sala se ha pronunciado, entre otras, en sentencia de fecha 24 de marzo de 2000 (caso: José
Domingo Medina Saldivia c/ Victor Muñoz Sánchez y otros), en la cual dejó sentado lo siguiente:
“Si la medida precautelativa que recae sobre bienes de un tercero es un secuestro, o prohibición de enajenar y
gravar bienes inmuebles, o alguna de las medidas complementarias de que trata el primer aparte del artículo 588
del Código de Procedimiento Civil, o alguna de las medidas innominadas o atípicas a que se refiere el párrafo
primero del mismo artículo, ese tercero que se sienta afectado, de acuerdo a lo dispuesto por los artículos 370,
ordinal 1º y 371 eiusdem debe proponer demanda de tercería contra las partes contendientes ante el Juez de la
causa en primera instancia. (…).
Estas actuaciones deben realizarse, siempre, de la forma prevista sin que se pueda variar, por expresa prohibición
del artículo 7º del Código de Procedimiento Civil, desde luego que a las partes no a los jueces les está dado
subvertir las reglas de procedimiento y, en caso de hacerse, todo lo que se realice estará viciado de nulidad, no
susceptible de convalidación, ni siquiera con el consentimiento expreso de las partes, por mandato del artículo 212
eiusdem. (Sentencia Sala de Casación Civil, de fecha 20 de octubre 1994).
Asimismo, la Sala ha indicado que no es potestad de los jueces subvertir el debido proceso establecido en la ley, por
lo que la tramitación de cualquier pedimento por un procedimiento no previsto (salvo la dispensa contenida en el
artículo 7 del Código de Procedimiento Civil) o que esté prohibido por la ley, origina necesariamente la nulidad de
los actos tramitados, como también de los pronunciamientos que se verifiquen con ocasión de tal irregularidad.
En este caso, el juez de alzada revocó la medida de prohibición de enajenar y gravar con motivo de una solicitud de
nulidad, lo que no está previsto en la ley, con lo cual alteró la forma procesal prevista en el ordenamiento jurídico
para la intervención de terceros.
Por consiguiente, el juez de alzada no ha debido dar trámite a dicha solicitud y menos aún revocar la medida, con lo
cual infringió el artículo 370 ordinal 1° del Código de Procedimiento Civil, así como el artículo 208 eiusdem, pues
no corrigió el error cometido por el juez de instancia inferior, e impidió al recurrente ejercer su derecho de
defensa, quien no tuvo oportunidad de realizar ningún tipo de actuación procesal y resultó sorprendido por la
referida revocatoria.
Artículo 372
La tercería se instruirá y sustanciará en cuaderno separado.
SCC 30-4-02
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 03-274, dec. Nº 226:
Juicio principal y tercería accesoria
El artículo 371 del Código de Procedimiento Civil, establece que la intervención voluntaria de los terceros se
realizará mediante demanda dirigida contra las partes contendientes, que se propondrá ante el Juez de la causa en
primera instancia.Por su parte, el artículo 372 del mismo Código, dispone que la tercería se instruirá y sustanciará
en cuaderno separado, lo cual significa que dicha pretensión es accesoria de la principal.
El artículo 373 eiusdem establece: “Si el tercero interviniere durante la primera instancia del juicio principal y antes
de hallarse en estado de sentencia, continuará su curso el juicio hasta llegar a dicho estado, y entonces se esperará a
que concluya el término de pruebas de la tercería, en cuyo momento se acumularán ambos expedientes para que un
mismo pronunciamiento abrace ambos procesos, siguiendo unidos para las ulteriores instancias”.
Esa demanda a sustanciarse en cuaderno separado, debe proponerse ante el juez de la primera instancia, es decir,
ante el juez que conoce de la causa principal seguida entre personas ajenas al tercerista, como así lo dispone el
artículo 371 del Código de Procedimiento Civil, ya referido. Ello conduce a esta Sala a considerar que la demanda
de tercería es accesoria de la principal y, por tanto, debe seguir la suerte de aquélla. Así lo expresó la Sala en
decisión de fecha 31 de marzo de 2000 (Fabiola Espitia de Ramírez c/ Nancy Josefina León y otro), citada a
continuación:
“...Según el artículo 372 del Código de Procedimiento Civil, la tercería se sustanciará en cuaderno separado, lo cual
significa que dicha acción es accesoria de la principal, sustanciada en el cuaderno principal.
Esa demanda a sustanciarse en cuaderno separado, debe proponerse ante el juez de la primera instancia; es decir,
el juez que conoce de la causa entre personas ajenas al tercerista.
Por su parte el artículo 373 ordena que si la causa se hallare antes de la sentencia, continuará ésta su curso hasta
llegar a dicho estado y se esperará a que concluya el término de pruebas de la tercería en cuyo momento se
acumulará para que un mismo pronunciamiento las abrace a ambas.
Todo lo anterior, lleva a la convicción de que lo principal es la demanda principal y lo accesorio, que debe seguir la
suerte de aquél, es la demanda de tercería.
De allí que no concibe esta Sala el hecho de que la estimación del valor en una demanda de tercería pueda
producir la incompetencia del juez que viene conociendo de lo principal. Este hecho adquiere superlativa
importancia si se toma en cuenta que según el artículo 38 del Código de Procedimiento Civil, el actor estimará el
valor de su acción cuando el valor de la cosa demandada no conste, pero sea apreciable en dinero; vale decir,
cuando no sea posible determinar el valor principal de la causa, de acuerdo a las reglas contenidas en los artículos
28 y siguientes del Código de Procedimiento Civil. Luego si la tercería es accesoria, debía presentarse ante el Juez
de la primera instancia, tramitarse en cuaderno separado y acumularse a la causa principal para que un
pronunciamiento abrace a ambos, debe concluirse que el interés principal en materia de tercería tiene que
ser el mismo de la causa principal.
Artículo 373
Si el tercero interviniere durante la primera instancia del juicio principal y antes de hallarse en estado de
sentencia, continuará su curso el juicio hasta llegar a dicho estado, y entonces se esperará a que concluya el
término de pruebas de la tercería, en cuyo momento se acumularán ambos expedientes para que un mismo
pronunciamiento abrace ambos procesos, siguiendo unidos para las ulteriores instancias.
SCC 14-3-00
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 99-483, dec. Nº 41:
Demanda principal y tercería se deciden en la misma sentencia
De la lectura de la transcripción que antecede, se observa que el sentenciador de la recurrida actuó correctamente
al reponer la causa al estado al cual lo hizo, en virtud de que, de conformidad con lo establecido en el artículo 373
del Código de Procedimiento Civil, ambos juicios (cumplimiento de contrato y tercería) deben decidirse en una
misma sentencia, ya que deben ser objeto de un único pronunciamiento.
En relación con la suspensión de la causa principal, en el caso de demanda de tercería, el autor Parilli Araujo, en su
obra “La Intervención de Terceros en el Proceso Civil”, nos dice:
“La demanda de tercería suspende el curso del juicio principal cuando el tercero interviene en primera instancia y
antes de hallarse en estado de sentencia. La suspensión no podrá exceder de noventa días contínuos, pasados los
cuales el juicio principal seguirá su curso (Art. 374 del Código de Procedimiento Civil). Esta característica de la
tercería, tiene su fundamento en la seguridad jurídica que debe existir en un estado de derecho, tutelándose, por
un lado, el interés del tercero que pudiera tener mejor posición que las partes en cuanto al derecho discutido; pero
también se garantiza a las partes la celeridad procesal. Con la paralización, se persigue que los dos juicios
(principal y tercería) sean decididos en una misma sentencia por el Juez de la primera instancia, aunque la
autonomía de la tercería la separa del juicio principal, excluyéndose al tercero de dicho juicio en el cual no será
parte en ningún momento, a pesar de ser sus demandados las partes principales a semejanza del carácter que
asumen en el juicio de tercería. Pero ambos juicios, aunque separados, deberán ser objeto de un único
pronunciamiento”. (Parilli Araujo, Oswaldo, La Intervención de Terceros en el Proceso Civil, Libro de Edición
Venezolana. Año 1994. pág. 69).
Sentencia 2-2-99. Ponente Dr. Alirio Abreu Burelli. Exp. Nº 97-433 METRO AMERICA C.A. contra TECNO B.A.G. &
ASOCIADOS C.A.:
El auto que homologa la autocomposición procesal realizada entre las partes, constituye el equivalente, (en
conjunto con el texto de la misma), a la sentencia con la cual el tribunal pondría término al proceso del caso. De allí
que, consignada la autocomposición procesal y pendiente la homologación por el tribunal, el procedimiento se
encuentra en etapa equivalente a estado de sentencia.
Ahora bien, de la interpretación concatenada de lo dispuesto en los artículos 373 y 375 del Código de
Procedimiento Civil, la tercería propuesta antes de dictarse la sentencia del juicio principal, tiene el efecto de
suspender éste por un lapso máximo de noventa (90) días, para permitir que en aquella concluya el período de
pruebas, acumulándose entonces ambos expedientes y debiendo decidírselos en una misma sentencia. La
interlocutoria recurrida se ajustó a ese orden de actuaciones, al considerar y declarar que, por cuanto la tercería
había sido propuesta antes de homologarse la autocomposición procesal, el auto que decretó la homologación
debía revocarse, a fin de que, concluidas las pruebas de la tercería y acumulados ambos expedientes, un mismo
fallo comprendiera tanto lo relativo al juicio principal, esto es, la transacción y su homologación, como lo
concerniente a la tercería.
No infringió, por consiguiente, la interlocutoria recurrida, las disposiciones denunciadas, al revocar el auto del a-
quo equivalente a la sentencia antes de haber sido dictado dicho auto. Así se declara.
C:\Decisiones tsj\scc\2000-2\Noviembre\398-301100-RC00213.htm
SCC 30-11-00
Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº 00-213, dec. Nº 398:
Sentencia extemporánea debe notificarse al tercero interviniente
Ahora bien, conforme a lo dispuesto en el artículo 251 del Código de Procedimiento Civil, la sentencia dictada fuera
de lapso debe notificársele a las partes siempre y cuando antes de su pronunciamiento, no hayan solicitado se dicte
sentencia, o las partes hayan realizado otras actuaciones procesales, ya que en este casos surge un nuevo lapso
para la publicación del fallo, a fin de que comiencen a correr los lapsos de ley para el ejercicio de los recursos
correspondientes. En el presente caso, la condición de parte de la ciudadana NELLY JOSEFINA MÁRQUEZ es
indudable, pues es una de las personas que propusieron la demanda de tercería de dominio, que posteriormente se
acumuló al juicio principal, por lo que, la orden de notificación de la sentencia definitiva dictada por el a
quo también abarcaba la de dicha ciudadana.
Por tanto, al no haberse notificado a la mencionada tercerista de la sentencia definitiva y haberse continuado la
tramitación del juicio en segunda instancia sin haberse dado cumplimiento a la aludida formalidad, se le ha
producido una situación de indefensión, pues se le ha privado su derecho de ejercer el correspondiente recurso de
apelación en primera instancia, así como la posibilidad de alegar y probar, en los términos previstos en la ley, en el
procedimiento seguido en segunda instancia, por lo que efectivamente se infringió el artículo 251 del Código de
Procedimiento Civil.
Tal situación debió advertirla el Juzgado Superior que dictó la recurrida y, en vez de entrar a resolver el fondo del
asunto, debió ordenar la reposición de la causa al estado en que se notificara a todas las partes intervinientes en el
juicio de la sentencia definitiva dictada fuera del lapso legalmente establecido, por lo que la recurrida infringió de
este modo lo dispuesto en el artículo 208 del Código de Procedimiento Civil.
Artículo 374
La suspensión del curso de la causa principal, en el caso del artículo anterior, no excederá de noventa días
continuos, sea cual fuere el número de tercerías propuestas. Pasado aquel término, el juicio principal seguirá su
curso.
Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 274, si el tercero no diere curso a su tercería, el Tribunal podrá, a
solicitud de parte, aun antes del vencimiento del término de la suspensión, ordenar la continuación del juicio
principal e imponer al tercero una multa que no exceda de tres mil bolívares ni baje de dos mil.
C:\Decisiones tsj\scc\2000-1\Marzo\41-140300-99483.htm
SCC 14-3-00
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 99-483, dec. Nº 41:
Suspensión del proceso principal
En relación con la suspensión de la causa principal, en el caso de demanda de tercería, el autor Parilli Araujo, en su
obra “La Intervención de Terceros en el Proceso Civil”, nos dice:
“La demanda de tercería suspende el curso del juicio principal cuando el tercero interviene en primera instancia y
antes de hallarse en estado de sentencia. La suspensión no podrá exceder de noventa días contínuos, pasados los
cuales el juicio principal seguirá su curso (Art. 374 del Código de Procedimiento Civil). Esta característica de la
tercería, tiene su fundamento en la seguridad jurídica que debe existir en un estado de derecho, tutelándose, por
un lado, el interés del tercero que pudiera tener mejor posición que las partes en cuanto al derecho discutido; pero
también se garantiza a las partes la celeridad procesal. Con la paralización, se persigue que los dos juicios
(principal y tercería) sean decididos en una misma sentencia por el Juez de la primera instancia, aunque la
autonomía de la tercería la separa del juicio principal, excluyéndose al tercero de dicho juicio en el cual no será
parte en ningún momento, a pesar de ser sus demandados las partes principales a semejanza del carácter que
asumen en el juicio de tercería. Pero ambos juicios, aunque separados, deberán ser objeto de un único
pronunciamiento”. (Parilli Araujo, Oswaldo, La Intervención de Terceros en el Proceso Civil, Libro de Edición
Venezolana. Año 1994. pág. 69).
Artículo 375
Si el tercero interviniere después de la sentencia de primera instancia, continuará su curso la demanda principal, y
la tercería seguirá el suyo por separado. Si se encontraren en segunda instancia para sentencia los dos expedientes,
se acumularán para que una sola decisión comprenda ambos.
SCon 23-4-04
Ponencia del Magistrado Antonio García García. Exp. Nº 02-3023, dec. Nº 631:
El juez suspendió indebidamente el curso de la causa principal
Adujo que la demanda de tercería fue admitida después de la sentencia de primera instancia, y aún después de la
sentencia del Juzgado Superior. En este sentido, señaló que el artículo 375 del mismo Código establecía que “Si el
tercero interviniere después de la sentencia de primera instancia, continuará su curso la demanda principal y la
tercería seguirá el suyo por separado...”. Según lo expuesto –afirmó-, “este artículo ha sido violado por el Tribunal de
la causa, pues desobedece el mandato expreso contenido en esta norma, al negarse a cumplir con la continuación del
proceso principal, por el contrario, paralizándolo y lo que es peor aún, condicionando su prosecución a la decisión del
juicio de tercería”.
Ahora bien, de las actas procesales que constan en autos y de los alegatos expuestos por las partes esta Sala pudo
constatar que, en efecto, como fuera denunciado por la parte agraviada hubo una infracción constitucional por
parte de la juez de instancia a los derechos y garantías constitucionales de dicha parte, toda vez que la funcionaria
judicial señalada como agraviante en su proceder durante el juicio del que conocía violó el debido proceso al
ordenar una suspensión del proceso de manera ilegítima, al no estar dados los supuestos o requisitos legales que
daban lugar a tal suspensión en la ejecución del proceso que se encontraba tramitando, lo que sin duda alguna
configuró las violaciones denunciadas.
Por otra parte, tal como lo señaló la consultada la acción de amparo constitucional se presentó como el único
mecanismo idóneo para restablecer inmediatamente la situación jurídica infringida, toda vez que, aun cuando la
parte podía apelar, como lo sostuvo la querellada, con la actuación lesiva se pretendía la paralización del proceso,
cuyo curso debía seguir, pues de lo contrario se le producía una gravísima lesión al quejoso que la apelación no
hubiese podido evitar. Así se declara.
Por tanto, estima esta Sala que al haberse determinado la existencia de aquellas infracciones atribuibles a la juez
agraviante, quien actuó “fuera de su competencia” el amparo resultaba procedente, tal como lo declaró el a quo. Así
se declara
Artículo 376
Si la tercería fuere propuesta antes de haberse ejecutado la sentencia, el tercero podrá oponerse a que la sentencia
sea ejecutada cuando la tercería apareciere fundada en instrumento público fehaciente. En caso contrario, el
tercero deberá dar caución bastante, a juicio del Tribunal, para suspender la ejecución de la sentencia definitiva.
En todo caso de suspensión de la ejecución, el tercero será responsable del perjuicio ocasionado por el retardo si la
tercería resultare desechada.
SCC 27-4-04
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 03-1007, dec. Nº 344:
No es admisible intervención después del remate
Efectivamente, dicha empresa luego de rematado judicialmente el bien, se hace presente para oponerse a la
entrega material del mismo, fundándose erradamente en el artículo 930 del Código de Procedimiento Civil,
norma prevista para los procedimientos especiales no contenciosos, situación distinta a la planteada en
autos. Por otra parte, la oportunidad para hacer valer cualquier derecho, incluso si éste es precario, sobre el bien a
ejecutar lo es hasta la publicación del último cartel de remate, cuestión que no hizo la mentada empresa opositora.
Permitirse que con la intervención de tercero prevista en los procedimientos no contenciosos, pueda suspenderse
los efectos de la adjudicación del remate atenta directamente con lo previsto en el artículo 572 del Código de
Procedimiento Civil, que señala en su parte pertinente, el derecho que nace en el rematador, después de pagar el
precio, de ser puesto en posesión de la cosa que se le adjudicó, por lo que debe entenderse que la entrega material,
será siempre incuestionable por las partes como por cualquier tercero, aún cuando éste allá optado por la vía de la
tercería.
Al respecto la Sala ha emitido su criterio en un caso similar al de autos, en sentencia N° 353, de fecha 15 de
noviembre de 2000, caso HÉCTOR REVANALES contra JUDITH TERESA APONTE, expediente 00-070, en la que
estableció:
“...Con el remate entre el Tribunal y las partes surge una relación jurídico procesal, donde el adjudicatario tiene
derecho a ofrecer una caución y a defenderla si es que alguien la impugna; donde él se ve obligado a pagar los
gastos del nuevo remate, si no consignare el precio (artículo 570 Código de Procedimiento Civil); donde queda
sujeto al pago de costas (artículo 571 eiusdem), y también queda sujeto a que contra él se haga efectiva la
responsabilidad que nace por los perjuicios que causare sino paga el precio (artículo 571 ibidem); teniendo –
además- dentro del proceso el derecho de que se le ponga en posesión de la cosa adquirida.
El legislador sostiene en el artículo 572 del Código de Procedimiento Civil, que la adjudicación en el remate
trasmite al adjudicatario una vez pagado el precio del remate, los mismos e iguales derechos que sobre ella tenía la
persona a quién se le remató, con lo cual se trasmite no solo la propiedad y posesión que tenía el ejecutado, sino
también todos los derechos que tenía, fueren principales, accesorios y derivados sobre la cosa rematada; además
está en el derecho de ser puesto en posesión - por el Tribunal- de la cosa que se le adjudicó, haciendo uso de la
fuerza pública si fuere necesario.
Por lo tanto, debe entenderse que con la adjudicación del bien se consuma el acto de remate, se satisface la
pretensión del actor, cesa la intervención de las partes y la sentencia que le sirve de fundamento
debe considerarse ya ejecutada, por lo que la entrega material viene a constituir la garantía brindada por
el tribunal que garantiza el derecho del adquirente en la posesión legítima del objeto rematado.
En consecuencia, con la adjudicación del inmueble en el acto de remate, culminó la fase de ejecución de la
sentencia por lo que ni siquiera podía el tercero amparar su intervención con base en lo dispuesto en el
artículo 376 del Código de Procedimiento Civil...”. (Resaltado de la Sala)
La Sala pudo constatar de las actas, que la empresa opositora estaba en conocimiento que sobre el bien cuyo
derecho precario reclama, existía un embargo ejecutivo, toda vez que del acta levantada por el juzgado ejecutor
comisionado, se evidencia que estuvo presente, a través de su director Armenio Assis Lourencio Areias,
debidamente asistido de abogado; lo cual crea certeza en quienes sentenciamos, que dicha empresa estaba en
conocimiento del estado del proceso y que tenía a su disposición la institución de la tercería para hacer valer
cualquier derecho que sobre el bien hoy rematado podía tener.
No así, esta Sala encuentra que, tal como lo denuncia el formalizante, en el presente asunto se permitió
la oposición al embargo ejecutivo y se ordenó, en consecuencia una incidencia probatoria, cuando ésta había
sido ejercida de manera extemporánea por tardía, infringiéndose los artículos 533 y 546 de la Ley Adjetiva Civil,
como el artículo 15 del Código de Procedimiento Civil y 49 de la Constitución de la República Bolivariana de
Caracas, al haber permitido el ejercicio de un recurso extemporáneo, creando un desequilibrio entre las partes que,
en definitiva, lesiona el derecho de defensa de la actora, toda vez que se le imposibilitó ejercer los medios de
defensa idóneos para contrarrestar el derecho alegado por la empresa opositora. Así se decide.
Asimismo, encuentra la Sala que con el pronunciamiento de la recurrida, mediante el cual ordenó la
suspensión de la entrega material de la cosa adjudicada en remate, subvirtió el orden procesal con infracción del
artículo 572 de la Ley Adjetiva Civil, toda vez que la intervención de las partes había cesado y la transacción debió
considerarse como ejecutada. También infringió la recurrida los artículos 202, 206 y 208 del Código de
Procedimiento Civil, al permitir la reapertura de un lapso ya vencido, como lo era el de oposición al embargo
ejecutivo, y acordar la suspensión de la entrega del bien rematado judicialmente, mediante la intervención
prevista para los procedimientos no contenciosos. Así se decide.
SCon 23-1-02
Ponencia del Magistrado Iván Rincón Urdaneta. Exp. Nº 01-1957 dec. Nº 23:
Suspensión de la ejecución por tercería
En el caso bajo examen, la denuncia de violación de los referidos derechos constitucionales se fundamenta en la
circunstancia que el Juez Octavo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y Tránsito de la Circunscripción
Judicial del Area Metropolitana de Caracas, una vez que admitió la demanda de tercería propuesta por Residencias
Caribe, C.A. contra los ciudadanos Ange Marie Fratacci Fratacci y Jean Baptiste Fratacci Fratacci, parte actora y
demandada en el juicio de disolución de la compañía Inversiones Caliope, C.A., en el cual se dictó una sentencia
definitiva que supuestamente afecta los derechos e intereses de aquella compañía, suspendió la ejecución de esta
sentencia y posteriormente ordenó tal ejecución, mediante el auto accionado del 23 de mayo de 2001.
Observa la Sala que, de conformidad con lo previsto en el artículo 376 del Código de Procedimiento Civil, la tercería
puede proponerse antes de haberse ejecutado la sentencia, caso en el cual el tercero puede oponerse a que ella sea
ejecutada cuando la tercería apareciere fundada en instrumento público fehaciente o cuando preste caución
suficiente, a juicio del tribunal, para suspender la ejecución, siendo en todo caso responsable el tercero del
perjuicio ocasionado por el retardo si la tercería resultare desechada.
Al respecto, el autor Ricardo Henríquez La Roche, en su obra Código de Procedimiento Civil, Tomo III, explica que el
tercero puede intervenir mientras exista juicio pendiente, aun cuando se encuentre en fase ejecutiva, sin que ello
signifique que pretenda la revisión de la cosa juzgada, pues ésta no le es oponible dado el principio de relatividad
de la misma, consagrado en el artículo 1.395 del Código Civil, según el cual la autoridad de la cosa juzgada no
procede sino respecto de lo que ha sido objeto de la sentencia y es necesario que la cosa demandada sea la misma,
que la nueva demanda esté fundada sobre la misma causa, que sea entre las mismas partes y que éstas vengan al
juicio con el mismo carácter que en el anterior.
Igualmente, el mencionado autor comenta que el “instrumento público fehaciente”, que debe presentar el tercero
con el objeto de lograr la suspensión de la ejecución de la sentencia, debe acreditar plenamente la existencia y
exigibilidad de su derecho y se refiere en general al documento público o privado, reconocido judicialmente.
Aprecia la Sala que en el presente caso, Residencias Caribe, C.A., interpuso su demanda de tercería ante el Juzgado
Octavo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y Tránsito de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana
de Caracas, por considerar que sus derechos e intereses se encontraban afectados con la inminente ejecución de la
sentencia definitiva dictada el 22 de diciembre de 1997 por el Juez Superior Tercero en lo Civil, Mercantil y del
Tránsito de la misma circunscripción judicial que declaró con lugar la demanda de disolución de Inversiones
Caliope, C.A., interpuesta por Ange Marie Fratacci contra Jean Fratacci Fratacci, y luego de expresar que aquella
compañía fue constituida de manera irregular, señaló, por una parte, que los bienes de Inversiones Caliope, C.A.
estaban constituidos, entre otros, por los enseres y mobiliario del Hotel Residencias Caribe, que según la
demandante forman parte de su patrimonio y, por la otra, ordenó el nombramiento de un administrador con
facultades para recabar las sumas de dinero percibidas por el uso de las habitaciones del mencionado Hotel y los
producidos por el bar restaurante anexo al mismo, que según la demandante le corresponden por formar parte de
su actividad comercial.
También aprecia la Sala que, con la referida demanda de tercería, Residencias Caribe, C.A. acompañó el documento
constitutivo estatutario, inscrito en el Registro Mercantil Segundo de la Circunscripción Judicial del Distrito Federal
y Estado Miranda el 25 de enero de 1978, bajo el N° 30, Tomo 22-A sgdo, en el que se indica que ésta tiene por
objeto la explotación del ramo hotelero, y al cual se anexó el inventario de los enseres y mobiliario que integran su
capital social y que supuestamente son utilizados en el Hotel Residencias Caribe.
Tomando en cuenta lo anterior, concluye la Sala, sin hacer ninguna consideración respecto a la procedencia o
improcedencia de la demanda de tercería interpuesta, que el Juez de primera instancia que conoce de la misma,
debió aplicar el comentado artículo 376 del Código de Procedimiento Civil y suspender la ejecución de la decisión
del Juez Superior relativa a la demanda de disolución de Inversiones Caliope, C.A., mientras se decidía aquella
demanda, tal como lo acordó en el auto del 15 de julio de 1999 y no ordenar la ejecución de la misma mediante el
auto accionado, del 23 de mayo de 2001, en el que erróneamente consideró que el juicio principal no podía ser
objeto de paralización por haberse incoado una demanda de tercería.
De esta forma, puede afirmarse que la falta de aplicación de la norma indicada constituye una violación del derecho
constitucional al debido proceso que determina la procedencia de la acción de amparo constitucional interpuesta,
sin necesidad de entrar a analizar ninguna otra denuncia, razón por la cual debe confirmarse el fallo apelado, y así
se declara.
SCC 30-7-02
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 99-527, dec. Nº 341:
Sentencia ejecutada y sentencia en ejecución
De los supuestos de hecho consignados en el transcrito que antecede, esta Sala en ejercicio de la función
pedagógica que le corresponde, estima pertinente considerar lo siguiente:
Indudablemente que son situaciones procesales distintas la sentencia ejecutada y la sentencia en fase de ejecución,
es de importancia relevante esta diferenciación interpretativa en razón a los efectos y consecuencias para el
ejercicio de otras acciones y recursos. En ese sentido con relación al caso que ocupa a esta Suprema Jurisdicción, el
legislador en el artículo 376 del Código de Procedimiento Civil, estableció la posibilidad legal de que se presente
una acción de tercería antes de haberse ejecutado la sentencia. En igual forma se interpreta de dicha norma, que el
instrumento público fehaciente no es requisito para admitir dicha tercería, sino para suspender la ejecución.
En el sub iudidce el ad quem, de la evidencia que se desprende del transcrito parcial de su sentencia realizado
anteriormente, sin lugar a dudas que infringió el debido proceso al confirmar la declaratoria de inadmisibilidad de
la demanda de tercería sobre el errado sustento de que la sentencia ya “...estaba en proceso de ejecución...” y que el
”...el tercero opositor dejó de presentar instrumento público fehaciente del derecho que le asiste...”; negándole de
esta forma el acceso a los Órganos de la Administración de Justicia, al establecer condiciones de inadmisibilidad no
previstas para el caso en particular, infringiendo consecuencialmente el contenido y alcance de los artículo 341,
370 ordinal 1° y 376 del Código de Procedimiento Civil, razón suficiente para que la Sala proceda a corregir el error
delatado, restituya el orden público y el debido proceso violentados, a través de la facultad ya expresada que le
confiere el artículo 320 eiusdem, anulado tanto el fallo recurrido como el del tribunal de primer grado, ordenando
se dicte nueva sentencia con sujeción a esta decisión, tal como se hará de manera, expresa, positiva y precisa en el
dispositivo de esta sentencia. Así se resuelve
SCon 23-1-02
Ponencia del Magistrado Iván Rincón Urdaneta. Exp. Nº 01-1957, dec. Nº 23:
Tercería puede proponerse antes de que sea ejecutada la sentencia
En el caso bajo examen, la denuncia de violación de los referidos derechos constitucionales se fundamenta en la
circunstancia que el Juez Octavo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y Tránsito de la Circunscripción
Judicial del Area Metropolitana de Caracas, una vez que admitió la demanda de tercería propuesta por Residencias
Caribe, C.A. contra los ciudadanos Ange Marie Fratacci Fratacci y Jean Baptiste Fratacci Fratacci, parte actora y
demandada en el juicio de disolución de la compañía Inversiones Caliope, C.A., en el cual se dictó una sentencia
definitiva que supuestamente afecta los derechos e intereses de aquella compañía, suspendió la ejecución de esta
sentencia y posteriormente ordenó tal ejecución, mediante el auto accionado del 23 de mayo de 2001.
Observa la Sala que, de conformidad con lo previsto en el artículo 376 del Código de Procedimiento Civil, la tercería
puede proponerse antes de haberse ejecutado la sentencia, caso en el cual el tercero puede oponerse a que ella sea
ejecutada cuando la tercería apareciere fundada en instrumento público fehaciente o cuando preste caución
suficiente, a juicio del tribunal, para suspender la ejecución, siendo en todo caso responsable el tercero del
perjuicio ocasionado por el retardo si la tercería resultare desechada.
Al respecto, el autor Ricardo Henríquez La Roche, en su obra Código de Procedimiento Civil, Tomo III, explica que el
tercero puede intervenir mientras exista juicio pendiente, aun cuando se encuentre en fase ejecutiva, sin que ello
signifique que pretenda la revisión de la cosa juzgada, pues ésta no le es oponible dado el principio de relatividad
de la misma, consagrado en el artículo 1.395 del Código Civil, según el cual la autoridad de la cosa juzgada no
procede sino respecto de lo que ha sido objeto de la sentencia y es necesario que la cosa demandada sea la misma,
que la nueva demanda esté fundada sobre la misma causa, que sea entre las mismas partes y que éstas vengan al
juicio con el mismo carácter que en el anterior.
Igualmente, el mencionado autor comenta que el “instrumento público fehaciente”, que debe presentar el tercero
con el objeto de lograr la suspensión de la ejecución de la sentencia, debe acreditar plenamente la existencia y
exigibilidad de su derecho y se refiere en general al documento público o privado, reconocido judicialmente.
Aprecia la Sala que en el presente caso, Residencias Caribe, C.A., interpuso su demanda de tercería ante el Juzgado
Octavo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y Tránsito de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana
de Caracas, por considerar que sus derechos e intereses se encontraban afectados con la inminente ejecución de la
sentencia definitiva dictada el 22 de diciembre de 1997 por el Juez Superior Tercero en lo Civil, Mercantil y del
Tránsito de la misma circunscripción judicial que declaró con lugar la demanda de disolución de Inversiones
Caliope, C.A., interpuesta por Ange Marie Fratacci contra Jean Fratacci Fratacci, y luego de expresar que aquella
compañía fue constituida de manera irregular, señaló, por una parte, que los bienes de Inversiones Caliope, C.A.
estaban constituidos, entre otros, por los enseres y mobiliario del Hotel Residencias Caribe, que según la
demandante forman parte de su patrimonio y, por la otra, ordenó el nombramiento de un administrador con
facultades para recabar las sumas de dinero percibidas por el uso de las habitaciones del mencionado Hotel y los
producidos por el bar restaurante anexo al mismo, que según la demandante le corresponden por formar parte de
su actividad comercial.
También aprecia la Sala que, con la referida demanda de tercería, Residencias Caribe, C.A. acompañó el documento
constitutivo estatutario, inscrito en el Registro Mercantil Segundo de la Circunscripción Judicial del Distrito Federal
y Estado Miranda el 25 de enero de 1978, bajo el N° 30, Tomo 22-A sgdo, en el que se indica que ésta tiene por
objeto la explotación del ramo hotelero, y al cual se anexó el inventario de los enseres y mobiliario que integran su
capital social y que supuestamente son utilizados en el Hotel Residencias Caribe.
Tomando en cuenta lo anterior, concluye la Sala, sin hacer ninguna consideración respecto a la procedencia o
improcedencia de la demanda de tercería interpuesta, que el Juez de primera instancia que conoce de la misma,
debió aplicar el comentado artículo 376 del Código de Procedimiento Civil y suspender la ejecución de la decisión
del Juez Superior relativa a la demanda de disolución de Inversiones Caliope, C.A., mientras se decidía aquella
demanda, tal como lo acordó en el auto del 15 de julio de 1999 y no ordenar la ejecución de la misma mediante el
auto accionado, del 23 de mayo de 2001, en el que erróneamente consideró que el juicio principal no podía ser
objeto de paralización por haberse incoado una demanda de tercería.
De esta forma, puede afirmarse que la falta de aplicación de la norma indicada constituye una violación del derecho
constitucional al debido proceso que determina la procedencia de la acción de amparo constitucional interpuesta,
sin necesidad de entrar a analizar ninguna otra denuncia, razón por la cual debe confirmarse el fallo apelado, y así
se declara.
SC 24-1-02
Ponencia del Magistrado Jesús E. Cabrera Romero. Exp. Nº 0-3106, dec. Nº 82:
Ejecución suspendida mediante caución
Con miras a ello, la Sala observa que se desprende de los autos que la accionante (Comercializadora Calcetera y
Textil, Caltexa, C.A.) demandó en tercería a Corporación Sundaram, C.A. y OptionBeauty & Fashion, C.A. (las cuales
habían celebrado una transacción), a los fines de suspender la ejecución del referido mecanismo
de autocomposición procesal, de conformidad con lo dispuesto en artículo 376 del Código de Procedimiento Civil,
cuyo tenor es el siguiente:
«Si la tercería fuere propuesta antes de haberse ejecutado la sentencia, el tercero podrá oponerse a que la sentencia
sea ejecutada cuando la tercería apareciere fundada en instrumento público fehaciente. En caso contrario, el tercero
deberá dar caución bastante, a juicio del Tribunal, para suspender la ejecución de la sentencia definitiva.
En todo caso de suspensión de la ejecución, el tercero será responsable del perjuicio ocasionado por el retardo si la
tercería resultare desechada».
Del contenido de la norma transcrita, debe desprenderse que, prestada la caución requerida por el a quo con este
objeto, y aun cuando la misma resultó cuestionada por el apoderado de Corporación Sundaram, C.A., correspondía
al Juzgado de la causa sustanciar la tercería incoada, mas no decretar la ejecución forzosa de la transacción
celebrada por las partes demandadas. De allí que resulte incorrecta la apreciación esbozada por el Juzgado
Superior Noveno en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de
Caracas, en torno a la disponibilidad por parte de la presunta agraviada, de mecanismos capaces de salvaguardar
su situación jurídica, pues al haberse ignorado el principal efecto de la tercería por ella intentada, como es la
suspensión de la ejecución de una sentencia firme (carácter del que goza la transacción celebrada por las
partes, ex artículo 255 del Código de Procedimiento Civil), se le desproveyó de posibilidad alguna de impedir los
efectos lesivos que tal ejecución hubiese podido generar, al menos acudiendo a los recursos ordinarios.
De esta forma, a la presunta agraviada quedaba abierta la vía de amparo constitucional para salvaguardar su
situación jurídica supuestamente infringida, y dado que el a quo declaró lo contrario, debe esta Sala revocar la
decisión sometida a consulta, y ordenar al Juez de la causa efectuar un nuevo análisis de la admisibilidad de la
pretensión de amparo objeto de estos autos, excepto de la causal contenida en el numeral 5 del artículo 6 de la Ley
Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales y, si hubiere lugar a ello, continuar la tramitación
de la solicitud de amparo conforme el procedimiento señalado por esta Sala Constitucional mediante
sentencia N° 7/2000. Así se declara.
SCC 15-11-00
Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº 00-070, dec. Nº 353:
Documento que sustenta la tercería no es oponible
Ahora bien, si la tercería se propone antes de haberse ejecutado la sentencia, el tercero podrá oponerse a que la
decisión sea ejecutada en fundamento a lo que establece el artículo 376 del Código de Procedimiento Civil, cuando
se justifique en un instrumento público fehaciente, que cumpla con lo determinado en el artículo 1.357 del Código
Civil, y con lo contemplado en el artículo 1.920 eiusdem, que establece:
“Artículo 1.357: Instrumento público o auténtico es el que ha sido autorizado con las solemnidades legales por un
Registrador, por un juez u otro funcionario o empleado público que tenga la facultad para darle fe pública, en el
lugar donde el instrumento se haya autorizado.”
“Artículo 1.920: Además de los actos que por disposiciones especiales están sometidos a la formalidad del registro,
deben registrarse:
4° Los actos de adjudicación judicial de inmuebles u otros bienes y derechos susceptibles de hipoteca”.
De manera que el documento oponible debe tener fuerza erga omnes, es decir, debe ser público y no sólo auténtico;
en caso contrario, el tercero deberá dar caución suficiente, a juicio del Tribunal, para suspender la ejecución de la
sentencia definitiva.
En el presente caso, el recurrente no ostenta la condición intrínseca de parte, sino que alega el derecho de
propiedad del bien ejecutado, por lo que considera la Sala que lo ajustado a derecho era intentar en su debida
oportunidad, y no lo hizo, demanda de tercería de conformidad con el ordinal 1º del artículo 370 del Código de
Procedimiento Civil, o la acción reivindicatoria de conformidad con lo establecido en el artículo 584 del Código de
Procedimiento Civil.
De acuerdo a lo que establece el artículo 370 del Código de Procedimiento Civil, la oposición a la entrega material -
que en este caso, ejerció el tercero interviniente- no constituye ningún medio legal que permita la intervención de
los terceros al proceso. Al tercero oponer su condición de propietario del inmueble ejecutado alegando única y
exclusivamente la cosa juzgada contenida en sentencia no registrada, obtenida en otro juicio, cuyos efectos
solamente surten entre las partes del fallo, no lo hace de la manera –demanda de tercería- ni en la oportunidad
prevista por la ley para su intervención.
Además, la Sala en sentencia de fecha 10 de agosto de 1994, en el caso de José Ignacio Bustamante Ettedgui y otro
vs. Jesús Paulino Alvarez, se estableció lo siguiente:
"La oportunidad de intervención de terceros en el juicio precluye con la culminación de las diligencias de ejecución,
toda vez que de acuerdo al artículo 376 del Código de Procedimiento Civil, un tercero interesado puede oponerse a
que la sentencia sea ejecutada, cuando la tercería apareciere fundada en documento público fehaciente, o se dé
caución suficiente para suspender la ejecución.
Una vez culminadas las diligencias de ejecución con el remate del bien, concluye el proceso, y por mandato del
artículo 584 del mismo Código, el remate no puede atacarse por vía de nulidad por defecto de forma o de fondo, y
la única acción que puede proponerse contra sus efectos jurídicos es la reivindicatoria; por lo tanto, el Juez de
alzada no hizo más que restablecer la legalidad infringida."
Con el remate entre el Tribunal y las partes surge una relación jurídico procesal, donde el adjudicatario tiene
derecho a ofrecer una caución y a defenderla si es que alguien la impugna; donde él se ve obligado a pagar los
gastos del nuevo remate, si no consignare el precio (artículo 570 Código de Procedimiento Civil); donde queda
sujeto al pago de costas (artículo 571 eiusdem), y también queda sujeto a que contra él se haga efectiva la
responsabilidad que nace por los perjuicios que causare sino paga el precio (artículo 571 ibidem); teniendo –
además- dentro del proceso el derecho de que se le ponga en posesión de la cosa adquirida.
El legislador sostiene en el artículo 572 del Código de Procedimiento Civil, que la adjudicación en el remate
trasmite al adjudicatario una vez pagado el precio del remate, los mismos e iguales derechos que sobre ella tenía la
persona a quién se le remató, con lo cual se trasmite no solo la propiedad y posesión que tenía el ejecutado, sino
también todos los derechos que tenía, fueren principales, accesorios y derivados sobre la cosa rematada; además
está en el derecho de ser puesto en posesión - por el Tribunal- de la cosa que se le adjudicó, haciendo uso de la
fuerza pública si fuere necesario.
Por lo tanto, debe entenderse que con la adjudicación del bien se consuma el acto de remate, se satisface la
pretensión del actor, cesa la intervención de las partes y la sentencia que le sirve de fundamento debe considerarse
ya ejecutada, por lo que la entrega material viene a constituir la garantía brindada por el tribunal que garantiza el
derecho del adquirente en la posesión legítima del objeto rematado.
En consecuencia, con la adjudicación del inmueble en el acto de remate, culminó la fase de ejecución de la sentencia
por lo que ni siquiera podía el tercero amparar su intervención con base en lo dispuesto en el artículo 376 del
Código de Procedimiento Civil, y al no haber agotado el camino de la acción de tercería previamente, carece de
legitimación como parte en el proceso y por ende, para recurrir en casación, al no cumplirse uno de los requisitos
necesarios para la admisión del recurso extraordinario, como es el interés legítimo del recurrente.
En tal sentido la Sala, en decisión del 4 de agosto de 1976, relativa a la legitimidad del recurrente en casación,
estableció lo siguiente:
“...la cualidad para poder hacer uso del recurso de casación la da, únicamente, la de ser parte en el juicio en el cual
se intente el recurso; esta cualidad es pues, diferente a la que se exige para apelar, que no requiere ser parte en el
proceso, bastando tener interés inmediato en lo que sea objeto o materia del juicio, ya porque resulta perjudicado
por la decisión, bien porque pueda hacerse ejecutoria contra el mismo, bien porque haga nugatorio su derecho, lo
menoscabe o desmejore...”
Así que, sólo pueden recurrir en casación las partes o quienes se hubiesen constituido en parte mediante alguno de
los medios procesales previstos en la ley, de lo contrario se carece de legitimidad para interponer el recurso de
casación.Por todas las razones anteriormente expuestas, se declara inadmisible el presente recurso.
Artículo 377:La intervención de terceros a que se refiere el ordinal 2° del artículo 370, se realizará por vía de
oposición al embargo, mediante diligencia o escrito ante el Tribunal que haya decretado el embargo, aun antes de
practicado, o bien después de ejecutado el mismo.
Artículo 378:Formulada la oposición, el Tribunal procederá como se indica en el artículo 546 de este Código.
Artículo 379:La intervención del tercero a que se refiere el ordinal 3° del artículo 370, se realizará mediante
diligencia o escrito, en cualquier estado y grado de proceso, aun con ocasión de la interposición de algún recurso.
Junto con la diligencia o el escrito, el tercero deberá acompañar prueba fehaciente que demuestre el interés que
tenga en el asunto, sin lo cual no será admitida su intervención.
SCC 15-11-00
Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº 99-1039, dec. Nº 367:
Por su fundamento se trata de una intervención adhesiva no demanda de tercería
En el caso de autos, como bien lo interpreta el sentenciador de alzada, las empresas en cuestión no se presentan al
proceso pretendiendo tener un mejor derecho, conforme a lo previsto en el ordinal 1° del artículo 370 del Código
de Procedimiento Civil, por el contrario, intervienen en el proceso alegando interés jurídico en sostener las razones
de la parte demandada, pues el querellado fungía como Director General de dichas Sociedades Mercantiles, razón
por la que la recurrida tiene “…por legítima su intervención en la presente causa, ya que cualquiera sea el resultado
definitivo de la causa, sus efectos se extenderían a aquellas como entes abstractos por él representadas”, por lo
tanto, la tramitación alegada por el formalizante resultaba improcedente en el presente caso, pues solo bastaba que
el tercero interviniese mediante diligencia o escrito en cualquier estado o grado del proceso, aceptando la causa en
el estado en que estuviese, luego de lo cual quedaba autorizado para hacer valer los medios de defensa admisibles
en tal estado del proceso.
SCC 27-4-04
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 00-822, dec. Nº 341:
El tercero sólo debe acompañar la prueba de su interés
Considera la Sala que el criterio expuesto por el Juzgador de la Segunda Instancia, en relación con la intervención
del tercero adhesivo, ciudadano José L. Martínez, es erróneo, pues de acuerdo con el artículo 379 del Código de
Procedimiento Civil, lo que se le exige al tercero interviniente es “...acompañar prueba fehaciente que demuestre el
interés en el asunto, sin lo cual no será admitida su intervención...”.
La ley procesal no le pide al tercero interviniente que desarrolle ninguna otra actividad que no sea la de presentar
prueba fehaciente que demuestre su interés en el asunto, con lo cual el tercero cumplió, como lo expresa la
recurrida, con la exigencia de la Ley, al señalar documentos que cursan en el expediente.
En ese orden de ideas si bien es cierto que el juzgador con esta conducta se extralimitó al señalar en la recurrida
requisitos que no exige el artículo 379 del Código de Procedimiento Civil, no es menos cierto que los supuestos y
efectos de su conclusión jurídica producto de su error sólo causan agravio al tercero interviniente, razón por la que
no habiendo éste ejercido en contra de la decisión el recurso que permitiera revisarla para reestablecer si fuese el
caso, los derechos e intereses que considerara se le conculcaron, la Sala estima que el recurrente demandante en
esta oportunidad no tiene legitimidad o interés sobre las delaciones que hace en relación a la denuncia analizada,
toda vez que como se indicó el único agraviado con los supuestos enmarcados con el pronunciamiento del
ad quem respecto a la denuncia, y que se vería beneficiado de una declaratoria con lugar lo sería el
tercero interviniente. En consecuencia la denuncia en cuestión debe ser declarada improcedente. Así se resuelve.
C:\Decisiones tsj\scc\2002-2\Julio\RC-0319-170702-99044.htm
SCC 17-7-02
Ponencia del Magistrado Tulio Álvarez Ledo. Exp. Nº 99-044, dec. Nº 319:
El tercero sólo puede presentar otras pruebas dentro de las oportunidades preclusivas del juicio principal
Expresa la formalización, después de transcribir el texto del artículo 379 del Código de Procedimiento Civil,
(páginas 11 y 12):
"... Como podrán observar los señores Magistrados, la norma transcrita obliga al tercero interviniente a acompañar
con su escrito prueba fehaciente que demuestre el interés que tenga en el asunto. Precisamente eso fue lo que hizo
mi mandante, dando cumplimiento a dicha obligación, presentando al efecto con su demanda de tercería adhesiva
los instrumentos mencionados supra, desechándose por la recurrida las comunicaciones de fechas 27 y 29 de
enero de 1987, por haber considerado que fueron 'promovidas' extemporáneamente, lo cual fue un error por parte
del juzgador. Indudablemente que tal conclusión es consecuencia directa de la falta de aplicación de la
norma supra transcrita, ya que si la recurrida la hubiese aplicado, hubiese concluido que tales comunicaciones
acompañadas con la demanda de tercería fueron presentadas tempestivamente (no promovidas
extemporáneamente como erróneamente sostiene el ad-quem), sino consignadas en la oportunidad legal prevista
en la norma adjetiva...”
Planteada la denuncia en los términos precedentes, la Sala, para resolver, pasa a formular las siguientes
consideraciones:
PRIMERA: El Juez de la causa admitió la intervención adhesiva, la cual fue impugnada por la parte actora, quien
desconoció los documentos presentados por el tercero para acreditar su interés en el asunto.
En la parte narrativa de la recurrida se reseña este trámite, y en su parte motiva se rechazan las pruebas
documentales, por cuanto las mismas no fueron presentadas en el lapso de promoción del juicio.
Expresa la recurrida (página 19):
“... Ahora bien, con la prueba que antecede el Tercero (sic) Adhesivo (sic), asistido de Abogado (sic), pretendía
demostrar la autenticidad de las firmas suya y del ciudadano NICOLA D´AMATO que aparecen suscribiendo las
comunicaciones promovidas por las cuales notificaba al ARRENDADOR de su deseo de ejercer el derecho de
compra venta sobre el inmueble arrendado de conformidad con la cláusula SÉPTIMA del contrato de fecha 2 de
Septiembre (sic) de 1985, sin embargo, como el cotejo evacuado correspondía a dos (2) documentales
privadas que no fueron consignadas en el lapso de promoción de pruebas a que se contrae el artículo 396 del
Código de Procedimiento Civil y toda vez que las probanzas del Tercero (sic) Adhesivo (sic) deben seguir la suerte
de la parte a la cual se adhiere, vencido como estaba el término de promoción cuando aquel produjo junto con su
intervención en juicio los aludidos documentos privados, esta Alzada debe forzosamente desechar los resultados
arrojados por el cotejo y desestimar la prueba misma por cuanto no fue evacuada en la oportunidad de Ley. Y ASI
SE DECLARA”. (Doble subrayado de la Sala).
SEGUNDA: La norma denunciada (artículo 379 del Código de Procedimiento Civil), contiene dos (2) disposiciones
solamente: 1) Que la intervención adhesiva se puede interponer por diligencia o escrito en cualquier estado y
grado del proceso, aún con ocasión de la interposición de algún recurso; y 2) Que para admitirla es
necesario acompañar una prueba fehaciente que demuestre el interés del tercero en el asunto.
La anterior disposición legal se limita a exigir la presentación de la prueba fehaciente a los solos fines de ADMITIR
O NO LA TERCERIA; y el Juez de la causa estimó que A ESOS FINES los documentos producidos junto con el escrito
de intervención eran idóneos.
Ahora bien, existen dos (2) momentos en los que puede el tercero presentar pruebas: Junto con su escrito o
diligencia, y dentro del juicio en el cual interviene. En el primero de ellos sólo tiene que producir el documento
fehaciente que acredite su interés; y durante el lapso de promoción de pruebas del juicio, cuando puede promover
todas las probanzas tendientes a cumplir su coadyuvancia.
En la situación sub-litis no hubo conflicto en lo relativo a la admisión de la tercería, pues el tercero fue aceptado
con tal carácter; pero respecto a la admisión de las pruebas del tercero como material para decidir el fondo del
juicio, el Superior declaró que ya había precluido para él la oportunidad de promoverlas, toda vez que se incorporó
al proceso después de vencido el lapso probatorio.
Este pronunciamiento está a tono con el artículo 380 del Código de Procedimiento Civil, que ordena que “...
el interviniente adhesivo tiene que aceptar la causa en el estado en que se encuentre...”; y por cuanto en este
caso el tercero, en efecto, se apersonó en juicio con posterioridad al vencimiento del lapso de promoción de
pruebas, es obvio que los documentos presentados con su escrito de intervención resultaron extemporáneos.
La razón de ser de esta norma es conservar el principio de igualdad de la partes en el proceso, y evitar que
mediante intervención adhesiva de un Tercero puedan traerse a juicio, como en este caso, documentos privados
que favorezcan a la parte coadyuvada, para quien había precluido la oportunidad de promoverlas.
En resumen: El problema de la admisión de las pruebas documentales del interviniente adhesivo, cae dentro de los
supuestos de hecho del artículo 380 del Código de Procedimiento Civil, según los cuales dichas probanzas
resultaron extemporáneas; y por ello la delación por falta de aplicación del artículo 379 eiusdem, no se hace lugar.
Así se declara.
Artículo 380:El interviniente adhesivo tiene que aceptar la causa en el estado en que se encuentre al intervenir en
la misma, y está autorizado para hacer valer todos los medios de ataque o defensa admisibles en tal estado de la
causa, siempre que sus actos y declaraciones no están en oposición con los de la parte principal.
SCC 27-4-04
Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G.. Exp. Nº 3-854, dec. Nº 319:
Tercero adhesivo no puede oponerse a la voluntad del coadyuvado
En relación a la posición jurídica del tercero adhesivo simple o ad adhiuvandum -contraponiéndolo
al litisconsorcial-, el tratadista patrio Arístides Rengel Romberg señala que “...no es la de parte en el proceso, ni la de
representante de la parte a la cual coadyuva, ni sustituto procesal de ésta, sino la de un auxiliar de la parte que actúa
en nombre propio y por su propio derecho...” (Tratado de Derecho Procesal Civil Venezolano, Tomo III, pág. 181).
Por su parte, el autor Hernando Devis Echandía considera que el tercero adhesivo “...no formula ninguna pretensión
propia para que en el proceso le sea definida...”, y en base a ese razonamiento sostiene que “...no puede actuar en el
proceso en contradicción con la parte coadyuvada, lo que es consecuencia de su condición de parte accesoria o
secundaria y de las circunstancias de no introducir una litis propia en el proceso. Significa esto que si coadyuva al
demandante no puede desistir de la demanda, ni transigir con el demandado, ni aceptar las excepciones de este
cuando aquél las rechace o guarde silencio acerca de ellas...” (El Tercerista en el Derecho Procesal Civil,
Ediciones Fabretón, págs. 518 y 519).
La Sala ha sostenido en torno a la tercería adhesiva, que “...ésta tiene lugar cuando el tercero concurre sosteniendo
las razones de una de las partes en litigio; por esa razón, “...el tercero adhesivo es aquél que interviene por tener un
interés personal y actual en la defensa de la pretensión de una de las partes, es decir, su interés procesal lo constituye
la existencia de una relación de hecho o de derecho tutelada por el ordenamiento jurídico; sin embargo, dicha
intervención es accesoria, y por ello debe adecuarse a la posición asumida por la parte principal, sin que puede actuar
en contradicción con la coadyuvada...” (Sentencia N° 357 de 10 de diciembre de 1997, caso: Corporación Degil, C.A.,
expediente N° 97-240).
También, es criterio reiterado de este Alto Tribunal, que la legitimidad para interponer el recurso extraordinario
de casación la da únicamente la de ser parte en el juicio en el cual se intente el recurso, diferente a la legitimidad
para apelar, donde no se requiere ser parte, bastando que se tenga un interés inmediato en lo que sea objeto o
materia del juicio, “...ya porque resulta perjudicado por la decisión, bien porque pueda hacerse ejecutoria contra el
mismo, bien porque haga nugatorio su derecho, lo menoscabe o desmejore...” (Sentencia de fecha 13 de julio de 2000,
Hugo Martínez contra sucesores de Félix Zerpa).
Entonces, en principio son partes en el proceso el demandante y el demandado, y aquellas que han asumido tal
condición, al intervenir en la causa en alguna de las formas previstas en el artículo 370 del Código Civil, y de allí se
deriva su legitimación para interponer el recurso de casación.
Sin embargo, el tercero adhesivo sólo estará legitimado para ejercer el recurso de casación siempre y cuando sus
actos y declaraciones no perjudiquen la situación de la parte a cuya pretensión se adhiere, ya que al ser la
intervención accesoria de la parte a la que pretende coadyuvar, no le está permitido ir en contra de su voluntad, ni
tampoco modificarla ni desmejorarla.
Advierte la Sala que en el caso bajo examen, la ciudadana Bertha Fuentes Fernández carece de legitimación para
recurrir en casación, pues su intervención en el juicio fue con ánimo de coadyuvar a la parte actora en su
pretensión, y esta última desistió de la acción, por lo cual no le es posible oponerse a la voluntad de la parte
coadyuvada de renunciar a la demanda, mediante el ejercicio del recurso de casación contra el auto que homologó
ese acto de autocomposición procesal.
En efecto, la Junta de Propietarios de las Residencias Ávila Park, actuando por órgano de su Presidente y
Vicepresidente, manifestó expresamente en escrito de fecha 6 de agosto de 2003, que renunciaba en forma positiva
y directa de la acción intentada para reclamar judicialmente el pago de la indemnización descrita en el libelo de la
demanda.
Por ende, el recurso de casación anunciado y formalizado contra el auto que homologó el desistimiento es
inadmisible. Así se declara.
Artículo 381:Cuando según las disposiciones del Código Civil, la sentencia firme del proceso principal haya de
producir efectos en la relación jurídica del interviniente adhesivo con la parte contraria, el interviniente adhesivo
será considerado litisconsorte de la parte principal, a tenor de lo dispuesto en el artículo 147.
SCon 3-8-01
Ponencia del Magistrado Antonio García García. Exp. Nº 01-474, dec. Nº 1329:
Legitimación para intervenir
En igual sentido, pero en lo que atañe a la intervención de terceros en la acción de amparo constitucional, se ha
pronunciado esta Sala en sentencia del 1º de febrero de 2000 (Caso: José Armando Mejías), en los términos
siguientes:
“Las partes del juicio donde se dictó el fallo impugnado podrán hacerse partes en el proceso de amparo, antes y
aún dentro de la audiencia pública, más no después, sin necesidad de probar su interés. Los terceros coadyuvantes
deberá demostrar su interés legítimo y directo para intervenir en los procesos de amparo de cualquier clase antes
de la audiencia pública”.
De tal manera, que se evidencia que la noción de parte debe ser vinculada al interés que se hace valer en el juicio,
pues, es en función de tal interés, que las partes afirmarán el derecho de merecer la tutela jurídica. De allí que será
la posición subjetiva entre el peticionante y el interés jurídico controvertido lo que legitimará tal condición.
Ahora bien, tal legitimación o, lo que es lo mismo, dicha posición subjetiva deviene de la existencia,
específicamente en lo relativo a la acción de amparo constitucional contra sentencia, de una providencia judicial
que perjudica presumiblemente, pero de forma directa, una situación jurídica subjetiva, ya que ante la misma no se
puede desconocer la facultad de promover un control constitucional sobre su presunta validez jurídica.
De tal premisa partió esta Sala Constitucional cuando, en la sentencia citada supra, calificó directamente como
partes en la acción de amparo, a las intervinientes en el proceso donde se dictó el fallo impugnado, en virtud de que
la legitimación activa pende de situaciones jurídicas individuales, tal como lo contempla el artículo 381 del Código
de Procedimiento Civil, al señalar que cuando: “(...) la sentencia firme del proceso principal haya de producir efectos
en la relación jurídica del interviniente adhesivo con la parte contraria, el interviniente adhesivo será considerado
litisconsorte de la parte principal (...)” y no, como lo afirma Distribuidora Samtronic de Venezuela C.A. cuando
señaló, refiriéndose a la sentencia dictada por esta Sala, citada ut supra, que de la misma se colegía que si bien las
partes del proceso donde se dictó la sentencia impugnada, están habilitadas para intervenir en el amparo que
impugne el acto jurisdiccional, su intervención debía ser canalizada por la vía establecida en el numeral 3, del
artículo 370 del Código de Procedimiento Civil, pues, aceptar esto sería tanto como desconocer el elemento
teleológico que motivó a esta Sala para sentar el referido precedente judicial, por cuanto la normativa que señala la
parte accionante, se refiere al tercero coadyuvante simple que, obviamente, dista de ser considerado totalmente
como parte.
De tal manera, que el Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción
Judicial del Área Metropolitana de Caracas, debió fundamentar la cualidad con que intervenía
Samsung Electronics Latinoamerican (Zona Libre) S.A. en la presente acción de amparo, en el precedente judicial
establecido por esta Sala y no realizar una traspolación de la normativa de un procedimiento especial como lo es la
referente al contencioso administrativo, a otro procedimiento especial, como lo constituye el de amparo
constitucional, ya que: “ l as personas que originalmente no intentaron la acción de amparo pero que desean
hacerse parte en el juicio posteriormente, debido a la ausencia de disposiciones legales específicas sobre está materia
en la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, deben ceñirse a los principios legales
estipulados en la ley procesal ordinaria” (Sentencia de la entonces Corte Suprema de Justicia en Pleno del 16 de
marzo de 1999).
Sin embargo, teniendo en cuenta el precedente judicial establecido en la sentencia del 1º de febrero de 2000, según
el cual, en las acciones de amparo contra sentencia, las partes del juicio donde se dictó el fallo impugnado se
consideran partes en éstas, esta Sala considera, tal como lo señaló la consultada, que efectivamente
Samsung Electronics Latinoamerican (Zona Libre) S.A., es parte en la presente acción de amparo, por cuanto es
contraparte de Distribuidora Samtronic de Venezuela C.A. en el juicio donde se dictó la decisión accionada en
amparo, razón por la cual el desistimiento que presentara Distribuidora Samtronic de Venezuela C.A. no abarcó la
pretensión sostenida por Samsung Latinoamerican (Zona Libre) S.A.
SECCIÓN II.
De la intervención forzada
Artículo 382:La llamada a la causa de los terceros a que se refieren los ordinales 4° y 5° del artículo 370, se hará
en la contestación de la demanda y se ordenará su citación en las formas ordinarias, para que comparezcan en el
término de la distancia y tres días más.
La llamada de los terceros a la causa no será admitida por el Tribunal si no se acompaña como fundamento de ella
la prueba documental.
SCC 16-5-03
Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº 01-604, dec. Nº 207:
Diferencia entre integración del contradictorio y llamada de terceros a la causa
Como puede observarse, la parte demandada mencionó que existían otros herederos, pero no alegó la existencia de
un litisconsorcio necesario ni la falta de cualidad activa de la actora para sostener la acción. Al no estar alegada
expresamente la falta de cualidad activa, toca a la Sala analizar si el Juez de instancia podía declararla de oficio,
como expresa el recurrente en su escrito de formalización. Al respecto, la Sala de Casación Civil ha sostenido lo
contrario, como se expresa en el siguiente fallo:
“...De acuerdo a la sentencia recurrida, las ciudadanas Gladis, María Consuelo y Haydee Martínez demandaron a su
hermano Manuel Otilio Martínez para que rinda cuentas de la administración de la comunidad hereditaria, y les
haga entrega de la parte que les corresponde en los frutos que producen los inmuebles arrendados. De existir
un litisconsorcio activo necesario, del cual forma parte incluso como demandante, de acuerdo al Tribunal de
alzada, el propio demandado, ello fundamentaría la declaratoria de falta de cualidad, previa interposición de la
correspondiente excepción en el acto de contestación a la demanda, lo cual no es el caso, y nunca a una
especie de ‘integración del contradictorio’ para lo cual tiene facultades el Juez italiano, pero no el nuestro,
quien debe atenerse a los términos de la demanda y de la contestación.
Si existe un litisconsorcio necesario, activo o pasivo, y no demandan o son demandados todos los litisconsortes tal
situación conduciría a la declaratoria con lugar de la excepción de falta de cualidad, ahora sólo oponible como
defensa de fondo. En el derecho italiano, en el caso de litisconsorcio necesario, que se presenta cuando la decisión
no puede pronunciarse más irregularmente con la exclusión de algún litisconsorte, puede el Juez ordenar la
integración del contradictorio en un término perentorio por él establecido. Al respecto explica Calamandrei que no
debemos confundir este llamamiento para la integración del contradictorio con la citación por comunidad de causa,
pues en el segundo caso la relación del tercero puede ser decidida separadamente de la relación común.
En nuestro sistema no existe ese llamamiento a la integración del contradictorio, y si una persona, no demanda o
no es demandada, incurre el Juez en incongruencia, si otorga algo en su favor o en su contra. (Sentencia de la
Sala de Casación Civil de fecha 21 de junio de 1995, en el juicio seguido por la ciudadana Haydee Martínez y otros
contra Manuel Otilio Martínez, expediente N° 230). (Negritas de la Sala).
En igual sentido, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, se ha pronunciado sobre la necesaria
alegación de la falta de cualidad en la contestación de la demanda, para que el Juez pueda pronunciarse sobre ella.
En efecto, ha señalado lo siguiente:
“...La supuesta violación denunciada por los accionantes se produjo cuando el Juzgado Superior Segundo en lo Civil,
Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana de Caracas, en su decisión de fecha
28 de mayo de 1996, declaró con lugar la apelación ejercida contra la sentencia dictada por el Juzgado Primero de
Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de esa misma Circunscripción Judicial de fecha 10 de junio de
1995, sin lugar la demanda y sin lugar la reconvención, fundamentándose en la falta de cualidad procesal
de los demandados, ya que a juicio del juzgador no son los ciudadanos Reynaldo Wohler Saucedo y María de los
Ángeles Hernández de Wohler, sino la empresa Rema Invest C.A., la parte arrendadora, alegato que según
los accionantes en amparo constitucional no fue opuesto por ninguna de las partes en el proceso, por lo
que el juez estaría supliendo defensas de la parte demandada, violando así sus derechos a la defensa y al
debido proceso.
Precisado lo anterior, esta Sala debe analizar las actas procesales del juicio principal para poder así determinar si
el fallo impugnado incurrió en las violaciones constitucionales denunciadas.
Así las cosas, esta Sala observa los siguientes hechos relevantes en el proceso:
1.- Consta del libelo de demanda que los ciudadanos Michael Tenenbaum y Melissa Wildman Albornoz,
demandaron por resolución de contrato de arrendamiento y devolución de un dinero entregado a los
ciudadanos Reynaldo Wohler Saucedo y María de los Ángeles Hernández de Wohler.
2.- No consta que en el juicio de resolución de contrato de arrendamiento haya sido citada o intervenido la
sociedad mercantil Rema Invest C.A., ya que sólo intervinieron los ciudadanos ReynaldoWohler Saucedo y María de
los Angeles Hernández de Wohler.
3.- No consta en autos alegato alguno formulado por las partes en el acto de contestación de la demanda, ni
en la oportunidad de oponer cuestiones previas o alguna otra etapa del juicio principal, respecto a la falta
de cualidad de los demandados –reconvinientes- Reynaldo Wohler y María Hernández de Wohler.
4.- Consta en autos un contrato de arrendamiento presentado ante la Notaría Pública Sexta de Caracas, no firmado,
donde se evidencia que los arrendadores son los ciudadanos Reynaldo WohlerSaucedo y María de los Ángeles
Hernández de Wohler (folio 86 al 98).
5.- No consta en autos los estatutos de la empresa Rema Invest C.A., con el fin de verificar su existencia o quien
ejerce su representación.
De lo anterior se evidencia que a pesar de que la falta de cualidad ad procesum no fue alegada por las
partes en el juicio principal y que esa omisión fue advertida por el Juzgado Superior, dicho juzgador
constató del análisis de las pruebas aportadas al proceso que el titular del derecho reclamado era la
empresa Rema Invest C.A., quien actuó por intermedio de su Director Gerente Reynaldo Wohler, y no los
ciudadanos Reynaldo Wohler y María de los Angeles Hernández de Wohler, argumento que justificó en la
obligación del juez de atenerse a lo probado en autos, conforme lo dispone el artículo 12 del Código de
Procedimiento Civil.
Ahora bien, no comparte esta Sala el criterio que utilizó el fallo impugnado para justificar la falta de
cualidad de los demandados –reconvinientes- (Reynaldo Wohler Saucedo y María de los Ángeles
Hernández de Wohler) en el juicio principal, ya que del análisis del artículo 341 del Código de
Procedimiento Civil se desprende que las partes pueden alegar la falta de cualidad, al momento de la
contestación de la demanda o de oposición de cuestiones previas (sic), lo que no ocurrió en el presente
proceso, donde no fue controvertido en ninguna de estas etapas preclusivas la falta de cualidad de ninguna
de las partes.
De otro lado, observa esta Sala que el fallo accionado, al concluir que la empresa Rema Invest C.A., era la titular del
derecho reclamado, realizó un análisis superficial, ya que no consta en autos la existencia de los estatutos de la
referida empresa, de los cuales derive su existencia y la representación atribuida al
ciudadano Reynaldo Wohler como Gerente.
Al suplir el fallo impugnado defensas propias de una de las partes, no alegadas en el curso del juicio
principal, ni en la apelación del fallo de Primera Instancia, como lo fue la falta de cualidad, violó el derecho
a la defensa y a la igualdad de las partes en el proceso, a los ciudadanos
Michael Tenenbaum y Melissa Wildman Albornoz, consagrado en el artículo 49 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, y así se declara.” (Sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de
fecha 30 de noviembre de 2000, en el amparo constitucional intentado por los ciudadanos
Michael Tenembaum y Melissa Wildman Albornoz, contra sentencia de fecha 28 de mayo de 1996, dictada por el
Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana
de Caracas, expediente N° 00-0564). (Negritas de la Sala).
De acuerdo a los criterios doctrinarios expuestos, no puede imputarse indefensión al Juez de alzada por no haberse
pronunciado sobre el afirmado litisconsorcio necesario o la falta de cualidad activa de la actora para sostener el
juicio, cuando la parte demandada guardó silencio sobre el punto en su escrito de contestación al fondo de la
demanda, que era el momento idóneo para hacerlo. La indefensión, para que pueda calificarse como tal, debe ser
imputable al Juez y no a una omisión alegatoria de las partes. De haberse declarado en Segunda Instancia la falta de
cualidad de oficio y desechado la demanda, como aspira la demandada a pesar de no haberse alegado en el escrito
de contestación a la demanda, seguramente la Sala debería conocer del recurso de casación de la actora y anular el
fallo ante la denuncia por el vicio de incongruencia.
Distinto es el caso en que la ley de forma excepcional faculta al juez para integrar de oficio el litis consorcio pasivo
necesario. Un ejemplo de ello está previsto en el artículo 777 del Código de Procedimiento Civil, el cual dispone que
en los procedimientos de partición y liquidación de herencia “...si de los recaudos presentados el Juez deduce la
existencia de otro u otros condóminos, ordenará de oficio su citación...”.
Asimismo, el artículo 661 del Código de Procedimiento Civil establece que en el juicio de ejecución de hipoteca “...Si
de los recaudos presentados al juez se desprendiere la existencia de un tercero poseedor y el solicitante no lo hubiere
indicado, el Juez procederá de oficio a intimarlo...”.
Por consiguiente, la Sala estima que la falta de cualidad e interés no puede ser declarada de oficio por el juez, salvo
los casos de excepción en que el legislador le permite advertir esta circunstancia y le impone el deber de integrar
debidamente el litis consorcio pasivo necesario, tal y como quedó establecido en sentencia de esta Sala de fecha 16-
02-2001, (caso: Pedro Ignacio Herrera Mata vs. José Ignacio Herrera Pérez y Berta Pérez de Herrera).
SCC 5-5-2004
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 03-548, dec. Nº 412:
No es suficiente con llamar al tercero, hay que intimarlo
Respecto de lo denunciado por el formalizante, la recurrida en casación hizo el siguiente señalamiento:
“...De la revisión hecha a las actuaciones remitidas a este Tribunal Superior, se observa que el 13 de noviembre de
2001, la representación del demandado, solicita la intimación de Blanca Nubia Ortiz de García, en razón de que es
la poseedora del bien inmueble objeto de la acción y acompaña copia del acta de matrimonio Nº 84, expedida por la
Primera Autoridad Civil del Municipio García de Hevia, Estado Táchira, correspondiente a Luis Alberto García
Sarmiento y Blanca Nubia Ortiz Jaimes; en decisión del 21 de noviembre de 2001, el juzgado de la causa, declara
con lugar la demanda de ejecución de hipoteca y en relación al pedimento hecho por la cónyuge del demandado, el
a quo lo niega y en razón de que el artículo 661 del Código de Procedimiento Civil, impone la carga de llamar a
juicio solo a los que poseen la cosa con animus domini y por cuanto no consta del documento constitutivo de la
hipoteca, ni de la certificación de gravámenes, la existencia del tercero poseedor, de conformidad con el artículo
382 ibídem, la llamada a la causa de los terceros se debe hacer en la oportunidad de la contestación a la demanda.
Ahora bien, de autos se desprende que el demandado Luis Alberto García Sarmiento y Blanca Nubia Ortiz de García,
son cónyuges desde el 09 (Sic) de diciembre de 1987, según consta de la copia fotostática del acta de matrimonio
Nº 84, expedida por la Primera Autoridad Civil del Municipio García de Hevia, Estado Táchira, en la que consta que
contrajeron matrimonio civil, la cual se valora conforme al artículo 448 del Código Civil (Sic) y el documento
constitutivo de la hipoteca, es protocolizado por ante la Oficina Subalterna de Registro del Municipio García
de Hevia, el 30 de mayo de 2000, bajo el Nº 96, tomo I, protocolo primero; documento este que se valora conforme
al artículo 449 del Código de Procedimiento Civil; inmueble adquirido el 09 de febrero de 1998, según documento
Nº 93, tomo I protocolo primero, protocolizado por ante la misma Oficina de Registro Público.
(...OMISSIS...)
Así las cosas, el bien objeto de la acción fue adquirido durante la relación matrimonial habida entre Luis Alberto
García Sarmiento y Blanca Nubia Ortiz de García, según documento suscrito por ante la Oficina Subalterna de
Registro Público del Municipio García de Hevia, Estado Táchira, bajo el Nº 93, tomo I, del 09 de febrero de 1998 y
constituida la hipoteca el 30 de mayo de 2000, por lo que forzoso es concluir que debe reponerse la causa al estado
de que se intime de la demanda de ejecución de hipoteca, interpuesta por el Banco Mercantil contra Luis Alberto
García Sarmiento, a su cónyuge Blanca Nubia Ortiz de García y así se resuelve...”.
Para decidir, la Sala observa:
En la presente denuncia el formalizante plantea que la recurrida incurrió en el vicio de reposición mal decretada, al
reponer la causa al estado de que se intime a la cónyuge del demandado, quien además es tercera poseedora del
inmueble cuya ejecución se solicita, cuando ésta –según el dicho del recurrente- ni siquiera era parte de este
especial proceso.
En este sentido, cabe destacar al recurrente que el especial proceso de solicitud de ejecución de hipoteca contenido
en el Código de Procedimiento Civil, establece en su artículo 661, en su parte in fine, lo siguiente:
“...Si el Juez encontrare llenos los extremos exigidos en los ordinales anteriores decretará inmediatamente la
prohibición de enajenar y gravar el inmueble hipotecado, lo notificará inmediatamente al Registrador respectivo a
los efectos establecidos en el artículo 600 de este Código y acordará la intimación del deudor y del tercero
poseedor para que paguen dentro de tres días, apercibidos de ejecución. Si de los recaudos presentados al Juez se
desprendiere la existencia de un tercero poseedor y el solicitante no lo hubiere indicado, el Juez procederá de
oficio a intimarlos...”. (Subrayado de la Sala).
Ahora bien, tal como se desprende de la transcripción del artículo 661 del Código de Procedimiento Civil, si al Juez
se le señala la existencia de un tercero poseedor, éste debe proceder a su intimación, aún de oficio, como lo
establece la parte in fine del citado artículo 661 eiusdem. En este sentido, del texto de la
recurrida ut supra transcrito, se observa que el demandado, mediante diligencia del 13 de noviembre de 2001,
acompañó copia del acta de su matrimonio con la ciudadana Blanca Nubia Ortiz de García; que su cónyuge es la
poseedora del inmueble cuya ejecución se demanda y que solicitó al a quo que la intimase de oficio, a tenor de lo
previsto en el artículo 661 ibídem.
En este orden de ideas, vista tal manifestación realizada por el demandado y los documentos que acompañó, debió
el juez de la causa ordenar la intimación de la ciudadana Blanca Nubia Ortiz de García, tal como imperativamente lo
establece el transcrito artículo 661 del Código de Procedimiento Civil, lo que no hizo.
Por tanto, era una obligación del juez de instancia la intimación de la ciudadana Blanca Nubia Ortiz de García, que
al no hacerla subvirtió el debido proceso lesionando el derecho de defensa de la tercera poseedora a quien se le
negarían las oportunidades procesales de defenderse y, peor aún, quedaría sin sustento la seguridad jurídica de la
decisión que recayera en el juicio sin la participación de la referida tercera poseedora, por lo que el ad quem al
detectar tal subversión del a quo procedió a corregirla de manera por demás acertada, cuando al determinar: 1) la
existencia del vínculo matrimonial; 2) que el inmueble fue adquirido durante la vigencia del matrimonio, y 3) que
la hipoteca se constituyó con posterioridad a esos dos hechos, procedió a ordenar la reposición de la causa al
estado de la intimación de la cónyuge del demandado.
Por lo antes expuesto, la Sala concluye que la recurrida no adolece del vicio de reposición mal decretada delatado
por el recurrente, por el hecho de que el Juez Superior ordenó acertadamente la reposición de la causa al estado de
que se intime a la cónyuge del demandado Luis Alberto García Sarmiento, ciudadana Blanca Nubia Ortiz de García,
razón por la cual no existe la infracción de los denunciados artículos 12 y 15 del Código de Procedimiento Civil,
motivo suficiente para declarar la improcedencia de la presente delación, lo que conlleva a la declaratoria de sin
lugar del presente recurso de casación, tal como se hará de manera expresa, positiva y precisa en el dispositivo del
presente fallo. Así se decide.
SCC 16-2-01
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 99-669, dec. Nº 16:
Caso excepcional de citación del tercero de oficio
Ahora bien, siendo extraíble de los documentos presentados con la demanda, la presunción de existencia de otro
condómino que debió ser demandado, el juez de la primera instancia sólo ordenó la citación de los dos
codemandados indicados en el libelo de la demanda, como son José Ignacio Herrera Pérez y Berta Pérez de
Herrera, omitiendo toda citación sobre Merly Herrera.
La obligación del juez de efectuar la referida citación, aun cuando expresamente no hubiese sido demandada la
mencionada ciudadana, viene contenida en el artículo 777 del Código de Procedimiento Civil que, en su parte
pertinente, indica: “...si de los recaudos presentados el Juez deduce la existencia de otro u otros condóminos,
ordenará de oficio su citación”. Norma que entiende la existencia de una comunidad hereditaria en los procesos de
partición de herencia, que provoca, cuando son mas de uno los herederos, la constitución de litis consorcios
necesarios, ya sean activos o pasivos, para que la declaratoria judicial que recaiga en el procedimiento no excluya a
ninguno y, de esta manera, no se condene o favorezca a quien no haya sido parte en el juicio y tenga derechos sobre
los bienes a partir.
La citación de Merly Herrera, en el presente proceso era por tanto, obligatoria, por lo que al no verificarse la misma
en las actas del expediente se produce la nulidad del acto de citación.
Esta obligación en el cumplimiento de la citación es una consecuencia directa del principio procesal contenido en el
artículo 7 del Código de Procedimiento Civil, el cual establece que en los actos procesales se deben cumplir las
formas preestablecidas en la ley, salvo cuando no existan las mismas, casos en los que el juez podrá aplicar por
analogía la forma que considere mas conveniente; en concordancia con el artículo 4 del Código Civil, que advierte
cual es el sentido que se le debe atribuir en todo momento a la Ley. Asimismo, la jurisprudencia de este Tribunal ha
mantenido la obligatoriedad, por parte de los jueces, no sólo de cumplir con las normas legales, sino de imponerlas
en los procesos sin mayores interpretaciones, cuando éstas son claras y no cabe duda en cuanto su contenido y
alcance.
Respecto a este necesario acatamiento de las normas procesales y de la no interpretación cuando las mismas son
claras, esta Sala en ponencia del Magistrado que con tal carácter suscribe ésta, en fecha 14 de junio del año que
discurre, en el caso Yajaira López contra Carlos Alberto López Méndez y otros, dejó establecido, lo siguiente:
“Con base al análisis precedente realizado en el caso bajo estudio, considera la Sala, que efectivamente el Juez
Superior del conocimiento incurrió en error de interpretación de las previsiones contenidas en el artículo 341 del
Código de Procedimiento Civil, al deducir, que fueron excluidas las pretensiones de la actora, en razón de haberse
mencionado únicamente en el auto de admisión, la de simulación de contrato de compra venta, asi mismo
inobservó al no aplicar ni tomar en cuenta el contenido y alcance programático del el (Sic) artículo 4 del Código
Civil, que expresa:
‘A LA LEY DEBE ATRIBUIRSELE EL SENTIDO QUE APARECE EVIDENTE DEL SIGNIFICADO PROPIO DE LAS
PALABRAS, SEGÚN LA CONEXIÓN DE ELLAS ENTRE SÍ Y LA INTENCIÓN DEL LEGISLADOR’, y la doctrina del
Supremo Tribunal de Justicia (Sic) en Sala Político Administrativa de fecha 7 de marzo de 1951, cuya parte
pertinente, a la letra, dice:
‘Cuando la Ley es diáfana muestra su propia transparencia; cuando la ley es clara, ella misma refleja la imagen de
su contenido de una manera sencilla y natural; sin un gran trabajo de la mente, sin mayor esfuerzo de raciocinio,
por lo cual el juez la aplica sin propiamente interpretarla según las reglas clásicas de interpretación, pues en este
caso es cuando se entiende el adagio que dice que cuando la Ley es clara no necesita interpretación’”.
Principio procesal así también sostenido por el autor R. Marcano Rodríguez, en su obra “Apuntaciones Analíticas”,
tomo I, 1960, pág. 188, quien señala que “cuando la ley impone una formalidad, ésta debe ser cumplida”.
Por tanto, en aplicación de las consideraciones anteriores y de la doctrina supra transcrita, se observa
que el juez en aplicación exacta del artículo 777 del Código de Procedimiento Civil, debió ordenar la
citación referida; al no hacerlo, se declara la infracción, por la alzada, de dicha norma procesal.
SPA 16-10-03
Ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa. Exp. Nº 01-408, dec. Nº 1587:
Llamado de la República a la causa requiere procedimiento administrativo previo
Al respecto, advierte la Sala que mediante escrito presentado en fecha 03 de abril de 2003, el abogado Oleg Alberto
Oropeza, inscrito en el Inpreabogado bajo el N° 51.164, actuando en su carácter de apoderado judicial del Instituto
Autónomo Comisión Nacional de Telecomunicaciones, solicitó la citación en calidad de tercero de la Procuraduría
General de la República, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 361, último párrafo, 370 ordinal 4° y 382
del Código de Procedimiento Civil, ello por considerar la intervención de la República común a la causa pendiente.
Por su parte, el Juzgado de Sustanciación admitió la intervención de la Procuraduría General de la República en el
presente juicio, de conformidad con lo establecido los artículos 370, ordinal 4° y 382 del Código de Procedimiento
Civil, los cuales son del tenor siguiente:
“Artículo 370: Los terceros podrán intervenir, o ser llamados a la causa pendiente entre otras personas, en los casos
siguientes:
...omissis...
4°) Cuando alguna de las partes pida la intervención del tercero por ser común a éste la causa pendiente.
...omissis...2
“Artículo 382: La llamada a la causa de los terceros a que se refieren los ordinales 4° y 5° del Artículo 370, se hará en
la contestación de la demanda y se ordenará su citación en las formas ordinarias, para que comparezcan en el
término de la distancia y tres días más.
La llamada de los terceros a la causa no será admitida por el Tribunal si no se acompaña como fundamento de ella la
prueba documental”.
Ahora bien, en fecha 13 de noviembre de 2001 entró en vigencia el Decreto con Fuerza de Ley Orgánica de la
Procuraduría General de la República, publicado en la Gaceta Oficial N° 5.554 Extraordinario de la misma fecha, el
cual establece:
“Artículo 60: Los funcionarios judiciales deben declarar inadmisibles las acciones o tercerías que se intente contra la
República, sin que se acredite el cumplimiento de las formalidades del procedimiento administrativo previo a que se
refiere este Capítulo”
Tal situación también se encuentra prevista en el artículo 106 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia,
publicada en la Gaceta Oficial de la Republica de Venezuela N° 1.893 extraordinario, de fecha 30 de julio de 1976, el
cual dispone:
“...No se admitirá tercería contra la República sin haberse agotado previamente la vía administrativa.
...Omisis...”
De las normas antes transcritas, se evidencia con meridiana claridad que para la admisión de la intervención de la
República en juicio, es necesario el cumplimiento del procedimiento administrativo previo a las acciones que se
intenten contra la República; en caso contrario, esto es, si no se acredita en autos el cumplimiento del referido
procedimiento, corresponde a los funcionarios judiciales declarar su inadmisibilidad.
De lo expuesto, se advierte que no habiéndose acreditado en el expediente el cumplimiento de las formalidades del
procedimiento administrativo previo, correspondía al Juzgado de Sustanciación declarar su inadmisibilidad. Por
tanto, resulta forzoso para esta Sala declarar con lugar el recurso de apelación ejercido. En consecuencia, se revoca
el auto dictado en fecha 21 de mayo de 2003 por el Juzgado de Sustanciación y se declara inadmisible la
intervención de la República en el presente juicio. Así se declara.
Artículo 383:El tercero que comparece, debe presentar por escrito su contestación a la cita y proponer en ella las
defensas que le favorezcan, tanto respecto de la demanda principal como respecto de la cita, pero en ningún caso
se le admitirá la promoción de cuestiones previas.
La falta de comparecencia del tercero llamado a la causa, producirá el efecto indicado en el artículo 362.
Artículo 384:Todas las cuestiones relativas a la intervención, serán resueltas por el Juez de la causa en la sentencia
definitiva.
SCC 25-2-04
Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G.. Exp. Nº 01-588, dec. Nº 80:
Condiciones de procedencia de la cita de saneamiento
El artículo 1.504 del Código Civil establece que “aunque en el contrato de venta no se haya estipulado el
saneamiento, el vendedor responderá al comprador de la evicción que le prive del todo o parte de la cosa vendida,
y de las cargas con que se pretenda gravarla, que no hayan sido declaradas en el contrato”.
Conforme a la norma transcrita, el hecho generador de la obligación de saneamiento que corresponde al vendedor
es la evicción, es decir, la perturbación de derecho que prive al comprador del todo o parte de la cosa vendida, en
virtud de una causa anterior a la adquisición del bien. No obstante, para que se considere consumada la evicción
deben concurrir los siguientes requisitos: a) Que el comprador quede privado total o parcialmente de la cosa
adquirida; b) Que la causa que la produjo sea anterior al contrato de venta; y, c) Que la privación se haya
establecido mediante una sentencia firme.
La concurrencia de tales requisitos tiene como propósito demostrar, que el vendedor es responsable por la
perturbación de derecho causada al comprador, pues la exigencia de una sentencia definitiva que establezca que un
tercero tiene un derecho preferente o uno mejor que el que ostenta el adquirente del bien, implica que ya ha
ocurrido la privación total o parcial del derecho sobre la cosa vendida, por una causa anterior a la celebración del
negocio jurídico.
A tal efecto, se trae a colación el comentario realizado por el autor José Luis Aguilar Gorrondona:
“...C) Condiciones para que la evicción haga nacer la responsabilidad:...el comprador tiene que probar: 1) que se ha
impedido entrar en posesión o que se le ha privado de ella; 2) que tal efecto derivó del ejercicio de un derecho real
por parte de un tercero; 3) que dicho derecho correspondía al tercero; y 4) que ese derecho del tercero lo facultaba
para producir aquel efecto. La manera más evidente de comprobar todos esos extremos es producir una sentencia
pasada por autoridad de cosa juzgada entre el comprador y el tercero; pero no es la única forma posible...”
(Contratos y Garantías, Universidad Católica Andrés Bello, Manuales de Derecho, 7° Edición, Caracas, 1989, pág.
213. Destacado de la Sala).
En el actual Código de Procedimiento Civil, el legislador, considerando el principio de economía procesal y para
evitar fallos contradictorios sobre pretensiones que tienen vinculación material, estableció en su artículo 370
ordinal 5° la llamada cita de saneamiento o de garantía; procedimiento que se inicia por vía incidental en un juicio
pendiente en el cual el comprador demandado (garantido) llama al vendedor (garante) como tercero, para que
coadyuve en la defensa de su derecho real sobre la cosa, y a su vez, responda por la evicción que le prive del todo o
parte de ella, mediante el pago de una indemnización por los perjuicios causados, en caso de resultar perdidosos en
el juicio.
La cita de saneamiento configura un juicio diferente que se desarrolla como accesorio del principal, el cual se haya
condicionado a lo que en éste se resuelva, pues de proceder la pretensión deducida contra el garantido,
privándosele de su derecho de propiedad, el sentenciador deberá pronunciarse en ese mismo fallo sobre la cita
planteada.
Al respecto, el autor Román Duque Corredor ha expresado lo siguiente:
“...la inserción en el proceso pendiente en la vía incidental de la cita, que permite el Legislador en el mencionado
ordinal 5° del artículo 370, se tramitan dos pretensiones y dos procesos diferentes, el de la demanda principal y el
de la cita, para que un mismo juez se pronuncie, en primer lugar, sobre la causa principal, y en segundo lugar,
eventualmente, sobre la demanda de la cita si la primera pretensión resultó favorable al demandante y en contra
del demandado...”. (Apuntaciones sobre el Procedimiento Civil Ordinario, Editorial, Ediciones
Fundación Projusticia, Colección Manuales de Derecho, Caracas, 1989, pág. 129, Tomo 2).
Asimismo, esta Sala expresó en sentencia de fecha 4 de noviembre de 1987 (Construcciones Anubis S.R.L., c/
Talleres Consolidados S.A. y otro), lo siguiente:
“...La doctrina de Casación ha acogido reiteradamente la tesis de que la cita de saneamiento configura un juicio que,
si bien se desarrolla como accesorio del principal, es distinto de él; en tal sentido, la cita propiamente dicha es una
verdadera demanda que, si bien se opone en forma condicional, para el supuesto de que el citante sea vencido en el
juicio principal, implica necesariamente una decisión condenatoria o absolutoria. Sólo en caso de que la acción
intentada en el juicio principal sea declarada sin lugar, puede entenderse que de manera implícita ha quedado
fuera de la decisión la cita de saneamiento (Sent. Del 6 de julio de 1957); por el contrario en situaciones como la
presente en donde el juicio principal ha sido declarado con lugar, resulta imprescindible un pronunciamiento sobre
lo que fue materia de la cita, a fin de que el citado, contemporáneamente condenado junto con el citante, quede en
la imposibilidad de desconocer jurídicamente ese vencimiento; o por el contrario, a fin de que resulte
definitivamente determinado que no existe derecho, de parte del citante, de reclamar en contra del citado la
asunción de una eventual responsabilidad...” (Negrillas de la Sala)
En el caso planteado, los actores demandaron: a) La resolución de los contratos de venta con pacto de retracto de
las acciones de Centro Sonido Internacional C.A., el primero de éstos tenía por objeto doscientas noventa y nueve
(299) acciones, y el otro una (1) acción, es decir, un total de trescientas (300) acciones; b) La nulidad de dos
contratos de compraventa de un inmueble: el primero, celebrado entre Centro Sonido Internacional C.A. y
Escritorio Técnico Económico Melean Pérez y Asociados S.A. (Etemepe), y el otro negocio jurídico, que fue
celebrado posteriormente entre esta última empresa y Valores Inmobiliarios B.P C.A., también tenía por objeto la
transmisión de la propiedad de ese mismo inmueble; c) La nulidad de la garantía hipotecaria que pesaba sobre
dicho bien a favor del Banco Provincial S.A.I.C.A S.A.C.A; y, d) Los daños y perjuicios sufridos.
En ese mismo juicio, la codemandada Valores Inmobiliarios B.P C.A, intentó una cita de saneamiento contra el
vendedor Escritorio Técnico Económico Melean Pérez y Asociados S.A. (Etemepe), de conformidad con lo
establecido en el artículo 370 ordinal 5° del Código de Procedimiento Civil, debido a que los actores demandaron la
nulidad de la venta celebrada entre ambos codemandados respecto del inmueble que fue propiedad de Centro
Sonido Internacional C.A.
[…]
En criterio de esta Sala, los hechos establecidos en la sentencia impugnada permiten constatar con claridad que en
el caso planteado se habían cumplido los presupuestos de la evicción, por lo siguiente:
La privación de la cosa vendida provino de una causa anterior. En efecto, el propio sentenciador expresó que la
resolución de los contratos de venta con pacto de retracto de las acciones de Centro Sonido Internacional C.A.,
acarreaban necesariamente la nulidad de las ventas del inmueble realizadas por Centro Sonido Internacional C.A. al
Escritorio Técnico-Económico Melean Pérez Asociados, S.A. (ETEMEPE), así como la hecha por esta última a
Valores Inmobiliarios B.P C.A, pues el bien vendido en los referidos negocios, era un activo del que no se podía
disponer al momento de realizarse dichas ventas, por no haber transcurrido el lapso acordado en los contratos de
venta con pacto de retracto mencionados.
Dada la tramitación incidental de la cita de saneamiento, el pronunciamiento del juez sobre la procedencia de las
pretensiones principales deducidas, no impugnado en casación, es suficiente para considerar cumplido el requisito
relativo a la existencia de una sentencia que declare el mejor derecho de los actores sobre el bien vendido al
garantido, pues es obvio que tratándose de una pretensión subsidiaria de la principal, la privación de su derecho de
propiedad sobre el inmueble no puede provenir sino del mismo fallo.
Artículo 385:En los casos de saneamiento, la parte puede pedir, a su elección, la intervención de su causante
inmediato, o la del causante remoto, y o la de cualesquiera de ellos simultáneamente.
Artículo 386:Si el citado que comparece pidiere que se cite a otra persona, se practicará la citación en los mismos
términos, y así cuantas ocurran.
Al proponerse la primera cita, se suspenderá el curso de la causa principal por el término de noventa días, dentro
del cual deberán realizarse todas las citas y sus contestaciones. Pero si no se propusieren nuevas citas, la causa
seguirá su curso el día siguiente a la última contestación, aunque dicho término no hubiere vencido, quedando
abierto a pruebas el juicio principal y las citas.
Artículo 387:Lo dispuesto en los artículos anteriores no impedirá que el interesado pueda proponer, si lo prefiere,
su demanda principal de saneamiento o garantía contra la persona que deba sanear o garantizar; pero en este caso,
la decisión sobre esta demanda, corresponderá al Tribunal donde está pendiente la causa principal, a la cual se
acumulará aquella para que una sola sentencia comprenda todos los interesados.
La acumulación de que trata este artículo sólo podrá realizarse en primera instancia, siempre que, tanto la
demanda de saneamiento o de garantía, como la principal se encuentren en estado de sentencia.
DISPOSICIONES RELACIONADAS
Artículo 297:No podrá apelar de ninguna providencia o sentencia la parte a quien en ella se hubiere concedido
todo cuanto hubiere pedido; pero, fuera de este caso, tendrán derecho de apelar de la sentencia definitiva, no sólo
las partes, sino todo aquel que, por tener interés inmediato en lo que sea objeto o materia del juicio, resulte
perjudicado por la decisión, bien porque pueda hacerse ejecutoria contra él mismo, bien porque haga nugatorio su
derecho, lo menoscabe o desmejore.
SCC 24-9-03
Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº 02-074, dec. Nº 563:
Admitida apelación de tercero acatando decisión de amparo
El recurso extraordinario de casación anunciado por la tercera interesada, hoy formalizante, fue declarado
inadmisible en una primera oportunidad por el Tribunal de alzada; luego admitido en virtud de la orden contenida
en un fallo que decidió el recurso de amparo constitucional sobrevenido (folios 667 al 680 del expediente),
interpuesto por la prenombrada ciudadana CAROLINA RODRÍGUEZ DE GÓMEZ, ante la Sala Constitucional de este
Supremo Tribunal, y donde textualmente se dejó establecido lo siguiente:
“...De modo pues, se observa que cursan en el expediente suficientes elementos probatorios que demuestran que la
accionante sí tenía interés en el proceso iniciado con ocasión del juicio reivindicatorio incoado por la tercera
coadyuvante sobre el inmueble en cuestión, y que el mismo se deriva de las distintas actuaciones que realizó
durante el proceso, consistente en la contestación de la demanda, oposición de cuestiones previas, promoción de
pruebas, etc.; por lo que considera esta Sala que cuando el Juez Superior declaró inadmisible el recurso de casación
con fundamento en que la accionante no había demostrado el interés que poseía en la causa, incurrió en un error
de juzgamiento, privando o coartando con ello la facultad procesal para efectuar un acto de petición que a ella
privativamente le correspondía por su posición en el proceso, y lo que a juicio de esta Sala, configuró la violación
de su derecho a la defensa.
En tal sentido, esta Sala ha reiterado en varias oportunidades que la acción de amparo será procedente cuando los
errores de juzgamiento efectivamente hagan nugatoria la Constitución, que la infrinjan de una manera concreta y
diáfana, o como en el caso bajo examen cuando el derecho o garantía constitucional, en la forma preceptuada en la
constitución, quede desconocido..., por lo que, cuando el Juzgado Superior declaró inadmisible el recurso de
casación ejercido contra el auto que había declarado sin lugar el recurso de hecho, le impidió a la accionante su
participación en el proceso y en el ejercicio de su derecho a la defensa...
En consecuencia, se deja sin efecto dicha decisión, y se ordena a dicho órgano jurisdiccional que admita el recurso
de casación interpuesto por la referida accionante...”.
De esta forma, el razonamiento de la Sala Constitucional en apoyo al derecho de la ciudadana CAROLINA
RODRÍGUEZ DE GOMÉS, para interponer el recurso extraordinario de casación bajo análisis, igualmente brinda
respaldo al derecho que le asistía para interponer recurso de apelación contra la sentencia definitiva dictada por el
Tribunal de Primera Instancia, así como para recurrir de hecho contra la negativa de su admisión; que en todo
caso, fue también indebidamente declarado inadmisible por la alzada, de allí que se tenga como bien recurrido ante
esta sede casacional, pues como ya se señaló, la Sala Constitucional dejó sentado en el citado fallo que: “...Cursan en
el expediente suficientes elementos probatorios que demuestran que la accionante sí tenía interés en el proceso
iniciado con ocasión del juicio reivindicatorio incoado por la tercera coadyuvante sobre el inmueble en cuestión, y que
el mismo se deriva de las distintas actuaciones que realizó durante el proceso, consistente en la contestación de la
demanda, oposición de cuestiones previas, promoción de pruebas, etc...cuando el Juez Superior declaró inadmisible el
recurso de casación con fundamento en que la accionante no había demostrado el interés que poseía en la causa,
incurrió en un error de juzgamiento, privando o coartando con ello la facultad procesal para efectuar un acto de
petición que a ella privativamente le correspondía por su posición en el proceso...”.
Lo anterior ha de adminicularse al contenido de los citados artículos 288 y 297 del Código de Procedimiento Civil,
delatados por falta de aplicación y errónea interpretación, respectivamente, que claramente disponen:
“Artículo 288. De toda sentencia definitiva dictada en primera instancia se da apelación, salvo disposición especial
en contrario”.
“Artículo 297. No podrá apelar de ninguna providencia o sentencia la parte a quien en ella se hubiere concedido
todo cuanto hubiere pedido; pero, fuera de este caso, tendrán derecho de apelar de la sentencia definitiva, no sólo
las partes, sino todo aquel que, por tener interés inmediato en lo que sea objeto o materia del juicio, resulte
perjudicado por la decisión, bien porque pueda hacerse ejecutoria contra él mismo, bien porque haga nugatorio su
derecho, lo menoscabe o desmejore”. (subrayado de la Sala).
Por todo ello, esta Sala considera procedente la presente denuncia, toda vez que el Juzgador de alzada con su
decisión de fecha 24 de enero del 2001, efectivamente, incurrió en falta de aplicación de los artículos 12, 288 y 305
del Código de Procedimiento y errónea interpretación del artículo 297 del mencionado Código. Y así se decide.
SCC 2-8-01
Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº 00-222, dec. Nº 252:
Apelación de terceros otorga cualidad de parte para recurrir en casación
Por otra parte, en cuanto al alegato de los impugnantes relativo a que la empresa BEIPEDRAL INMOBILIARIA C.A.
(BEIPEDRALCA) carece de interés directo e inmediato en lo que es objeto o materia del juicio, por considerar que
tal condición o circunstancia no conforma interés directo e inmediato respecto al tema de la decisión, la Sala estima
que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 297 del Código de Procedimiento Civil, que prevé el derecho
apelación no sólo para las partes sino a favor de aquél que por tener interés inmediato en lo que sea objeto o
materia del juicio resulte perjudicado por la decisión, tal alegato de la parte impugnante resulta improcedente,
visto que la prenombrada empresa BEIPEDRAL INMOBILIARIA, C.A. (BEIPEDRALCA), en su condición de accionista
del CENTRO COMERCIAL SAN JACINTO, C.A., cualidad esta debidamente comprobada ante el Tribunal de Alzada y
que la dota de interés inmediato en las resultas del presente juicio, interpuso conjuntamente con la representación
judicial de las sociedades de comercio INVERSIONES EUFRATES, C.A. y CENTRO COMERCIAL SAN JACINTO, C.A.,
recurso de apelación contra la decisión dictada en primera instancia por el Juzgado Quinto de Primera Instancia en
lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana de Caracas, por tanto bien
puede recurrir en sede casacional.
SCC 25-6-02
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 99-008, dec. Nº 303:
Tercero que carece de interés
De la norma transcrita se desprende que legal y subjetivamente, debe existir un interés para que se pueda ejercer
con legitimidad el derecho subjetivo procesal de apelar, dicho asi por interpretación en contrario y de lógica
elemental, de no existir ese interés, consecuencialmente no existe legitimidad y por consiguiente no le está dado a
la parte que carece de interés, ejercerla.
En el subiudicie, del texto de la recurrida transcrito se desprende que la acreedora hipotecaria demandante BANCO
HIPOTECARIO DEL ZULIA C.A., desconoció las actuaciones y la representación que el profesional del derecho
RAFAEL MARIO MARTÍNEZ realizó en juicio arrogándose el carácter de apoderado judicial de la misma.
Al respecto, del folio 53 al 55 en la pieza 5 de las que conforman este expediente, se encuentra
consignado fotocopia del documento autenticado a través del cual el ciudadano FRANCISCO ARAGORT ARANGU
en su carácter de Coordinador del Proceso de Liquidación del Grupo Financiero Banco de Maracaibo conformado
por las sociedades de comercio distinguidas con las denominaciones mercantiles BANCO MARACAIBO, C.A.,
SOCIEDAD FINANCIERA MARACAIBO C.A., BANCO HIPOTECARIO EL ZULIA, C.A., y FONDO BANCOMARA, C.A.,
expresa:
“Yo, FRANCISCO ARAGORT ARANGU, (...) en representación del Grupo Financiero Banco Maracaibo, el cual incluye
las sociedades mercantiles BANCO MARACAIBO, C.A., SOCIEDAD FINANCIERA MARACIBO, C.A., BANCO
HIPOTECARIO DEL ZULIA, C.A. y FONDO BANCOMARA, C.A., sociedades mercantiles en liquidación de acuerdo a
Resolución de la Junta de Emergencia Financiera
(...Omissis...)
HAGO CONSTAR: Que mis representadas no han contratado los servicios profesionales del abogado RAFAEL MARIO
MARTÍNEZ QUINTANILLA (...) inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado (Inpreabogado) bajo el Nro.
2.742 (...) no han suscrito contrato de mandato con el referido ciudadano, ni le han otorgado poder judicial, de
administración o disposición; no han facultado a abogado alguno para proceder a la sustitución de mandato, ni
aprobado en ningún momento su sustitución, no le han contratado como abogado de planta, consultor o asesor. En
consecuencia, el mencionado abogado no es representante de alguna de mis representadas y no debe tenérsele como
parte en ningún proceso, sea éste judicial, administrativo, de carácter público o privado; y en general, en ningún negocio jurídico
del cual formen parte cualesquiera de mis representadas o tengan interés...” (Las mayúsculas y negritas del texto)
Para resolver, la Sala observa:
De las precedentes consideraciones, es evidente que la manifiesta y expresa voluntad de la demandante BANCO
HIPOTECARIO DEL ZULIA C.A., deja sin legitimidad para actuar al mentado abogado, consecuencialmente queda
delatado que la misma no tiene interés en ejercer el recurso de casación, como en efecto no lo ejerció sino que por
el contrario objetó y negó las actuaciones que se arrogó en su nombre dicho abogado, por consiguiente siendo la
facultad de ejercer el recurso, un derecho devenido del interés mismo de la parte interesada, conforme lo prevé el
precitado artículo 297, cuyo alcance y propósito analógicamente estima la Sala es aplicable al anuncio del
recurso extraordinario de casación, es concluyente establecer que, independientemente de los derechos que le
puedan asistir o no al mencionado profesional del derecho, el mismo, carece de legitimidad en razón a que no
existe interés en la demandante BANCO HIPOTECARIA DEL ZULIA C.A., en recurrir, quien en todo caso sería la que
le delegaría dicho interés, de alli que su actuación debe tenerse como no realizada siendo indefectible declarar
la inadmisibilidad del recurso de casación anunciado tal como se declarará de manera expresa, positiva y precisa
en el dispositivo de esta decisión. Asi se resuelve.
Artículo 546:Si al practicar el embargo, o después de practicado y hasta el día siguiente a a publicación del último
cartel de remate, se presentare algún tercero alegando ser el tenedor legítimo de la cosa, el Juez aunque actúe por
comisión, en el mismo acto, suspenderá el embargo si aquélla se encontrare verdaderamente en su poder y,
presentare el opositor prueba fehaciente de la propiedad de la cosa por un acto jurídico válido. Pero si el ejecutante
o el ejecutado se opusieren a su vez a la pretensión del tercero, con otra prueba fehaciente, el Juez no suspenderá el
embargo, y abrirá una articulación probatoria de ocho días sobre a quién debe ser atribuida la tenencia, decidiendo
al noveno, sin conceder término de distancia.
El Juez en su sentencia revocará el embargo si el tercero prueba su propiedad sobre la cosa. En caso contrario
confirmará el embargo, pero si resultare probado que el opositor sólo es un poseedor precario a nombre del
ejecutado, o que sólo tiene un derecho exigible sobre la cosa embargada, se ratificará el embargo pero respetando
el derecho del tercero. Si la cosa objeto del embargo produce frutos se declararán embargados éstos, y su producto
se destinará a la satisfacción de la ejecución. En este último caso la cosa podrá ser objeto de remate, pero aquél a
quien se le adjudique estará obligado a respetar el derecho del tercero, y para la fijación del justiprecio de la cosa
embargada se tomará en cuenta esta circunstancia. De la decisión se oirá apelación en un solo efecto, y en los casos
en que conforme al artículo 312 de este Código sea admisible, el recurso de casación. Si se agotaren todos los
recursos la sentencia producirá cosa juzgada, pero la parte perdidosa en vez de apelar de la sentencia de primera
instancia podrá proponer el correspondiente juicio de tercería, si hubiere lugar a él.

SCC 5-4-01
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 99-836, sentencia Nº 64:
Requisitos de procedencia de la oposición al embargo
En el Código procesal vigente, la oposición a la medida de embargo sufrió modificaciones sustanciales a como se
encontraba prevista en el Código de Procedimiento Civil, de 1916. En efecto, el artículo 469 del precitado Código
derogado, exigía la demostración de la posesión, por un acto jurídico que la ley no considerara inexistente. En
cambio en el vigente, solamente es procedente la comprobación de la propiedad de la cosa por un acto jurídico
válido.-
En este sentido, la Sala en decisión del 12 de junio de 1997 expresó:
“...Según la doctrina, la oposición al embargo ‘es la intervención voluntaria del tercero, en la cual éste impugna por
la vía incidental el embargo practicado sobre bienes de su propiedad, o alega que los posee a nombre del ejecutado,
o que tiene un derecho exigible sobre la cosa embargada’. (A. Rengel Romberg. Tratado de Derecho Procesal Civil
Venezolano. Tomo III. Pág. 154).
La oposición al embargo tiene como característica: a) Es una de las formas de intervención de terceros en la causa,
que no excluye la pretensión del actor, ni concurre con él en el derecho reclamado, sino en protección de su
derecho sobre la cosa que ha sido embargada. b) Que procede la oposición cuando el tercero alega ser tenedor
legítimo de la cosa y presenta título fehaciente de su derecho de propiedad por un acto jurídico válido.
El criterio expuesto en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, exige que la cosa se encuentre
verdaderamente en poder del tenedor y que presente prueba fehaciente de su propiedad por un acto jurídico
válido. Por eso, la oposición al embargo la tiene que hacer el propietario de la cosa embargada que tiene la
posesión legítima de ella. Para que prospere la oposición al embargo, el tercero tiene que comprobar
sumariamente que es propietario de la cosa embargada.
Ahora bien, cuando se trata de bienes embargados sobre los cuales la ley exige la solemnidad del Registro Público,
como el caso de embargo de bienes inmuebles, la doctrina y la jurisprudencia de este alto tribunal han venido
sosteniendo que... ‘La oponibilidad se extiende igualmente a los actos de adquisición de derechos cuyo título debe
registrase, de suerte que si el comprador de un inmueble, un vehículo, una nave o cuotas de participación de una
sociedad de responsabilidad limitada, no exige el título registrado, su oposición petitoria no puede prosperar, a
tenor del artículo 1.924 del Código Civil’. (Ricardo Henríquez La Roche. Medidas Cautelares. Pág. 253)....”
En este mismo sentido se pronunció en sentencias de 10-10-90 y 16-6-93, citadas en el mismo fallo.
En el caso de autos, la opositora hizo oposición al embargo del bien inmueble, involucrado en el presente asunto,
con la copia certificada de una sentencia que no ha sido registrada, ignorando el juzgador que las decisiones
judiciales tienen efectos “RES INTER ALIOS IUDICATA” es decir que solamente tiene efectos entre las partes, y no
daña ni aprovecha a terceros.-
EL artículo 1.924 del Código Civil, es muy claro al respecto cuando expresa:
“Los documentos, actos y sentencias que la Ley sujeta a las formalidades del registro y que no hayan sido
anteriormente registrados, no tienen ningún efecto contra terceros, que por cualquier título, hayan adquirido y
conservado legalmente derechos sobre el inmueble.
Cuando la Ley exige un título registrado para hacer valer un derecho, no puede suplirse aquél con otra clase de
prueba, salvo disposiciones especiales.”
Por tanto, no es válida jurídicamente la sentencia que acuerde el derecho de propiedad sobre un inmueble, si ésta
no ha sido autorizada con la solemnidad del registro para que pueda ser oponible a terceros.-
En consecuencia, estima la Sala, en la recurrida se infringe el artículo 1.924 del Código Civil, en su interpretación y
alcance, al declarar con lugar la oposición al embargo de un bien inmueble con la presentación únicamente de la
sentencia que acuerda el derecho, sin que previamente se hubiere protocolizado en la oficina de Registro Público
correspondiente.
En relación con la denuncia del artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, por errónea interpretación, la
Sala la considera procedente por cuanto, al declarar el juez de la recurrida con lugar la oposición al embargo del
bien inmueble dándole valor “erga omnes” a la copia de la sentencia sin protocolizar, desconoció, que dicho título
no puede ser oponible a terceros y solamente tiene valor entre las partes.-
SCS 9-3-00
Ponencia del Magistrado Omar Alfredo Mora Díaz. Exp. Nº 98-365, sentencia Nº 07:
Cuantía para la admisión de la casación contra decisión de oposición al embargo
Sobre el carácter incidental de la oposición al embargo ejecutivo por parte de un tercero, la doctrina patria ha
señalado:
“No puede confundirse la forma de tercería mediante demanda autónoma, con la forma de la oposición a medidas
preventivas o ejecutivas de embargo de bienes propiedad del tercero, que es también una intervención voluntaria
principal de terceros en la causa, la cual adopta la forma incidental en nuestro derecho" (Rengel Romberg,
Arístides; Tratado de Derecho Procesal Civil Venezolano, Tomo III, Editorial Arte, Caracas, 1992, p. 161).
“La oposición de tercero al embargo, equivale a una tercería de dominio, es decir, al ejercicio incidental de una
demanda reivindicatoria, pues como lo indica el ordinal 2º del artículo 370, su pretensión tiene por objeto la
declaratoria de que él y no el ejecutado es propietario de la cosa embargada”. (Henríquez La Roche, Ricardo;
Código de Procedimiento Civil, Tomo III, Caracas, 1995, p. 164)
Es en virtud de los criterios antes señalados, que esta Sala le aclara a la recurrente que la oposición al embargo
ejecutivo interpuesta por su representada la empresa Servicios y Suministros Paria, C.A., representa una incidencia
dentro del proceso principal por cobro de prestaciones sociales.
Sobre la autonomía de la incidencia surgida en el proceso principal por oposición de un tercero al embargo, tanto
la doctrina patria como este Supremo Tribunal, han señalado:
“La oposición al embargo por el tercero es una incidencia que carece de vida propia, va adherida necesariamente a
la relación principal, como la hiedra al muro, corre su misma suerte”. (Cuenca, Humberto; Curso de Casación Civil,
Tercera Edición, Ediciones de la Biblioteca, Caracas, 1980, p. 373).
“Si bien las incidencias sobre oposición a medidas preventivas o ejecutivas son autónomas a los efectos de la
admisibilidad del recurso de casación en relación al juicio principal, esta autonomía no puede llegar hasta el
alcance de que si, por ejemplo, por la cuantía sobre la cuestión de fondo, el recurso de casación no es admisible,
tampoco puede serlo sobre la incidencia, surgida con ocasión o en razón del juicio principal” (Cfr. SCC, 2-11-88).
Con fundamento en las transcripciones hechas en último lugar, esta Sala de Casación Social le aclara a la recurrente
que, la incidencia donde interviene su representada como tercero opositor, corre la misma suerte que el juicio
principal, y en consecuencia, si en virtud de la cuantía estimada en el libelo introductivo del presente proceso, la
causa no tiene acceso al extraordinario recurso de casación, tampoco lo tendrá la decisión que recaiga sobre dicha
incidencia. Así se declara.
SC 11-6-02
Ponencia del Magistrado Iván Rincón Urdaneta. Exp. Nº 01-0917, sentencia Nº 1253:
Oposición realizada por el inquilino del inmueble ejecutado
El fallo pronunciado por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito y Agrario de la
Circunscripción Judicial del Estado Vargas el 13 de agosto de 1999, declaró improcedente la oposición formulada
por el ciudadano Eugenio De Los Santos Reynoso -arrendatario- a la medida de embargo ejecutivo decretada por
dicho Tribunal, por cuanto el mencionado ciudadano es un simple poseedor precario que no puede ser considerado
como un tercero en relación con el ejecutado. Asimismo, dicho fallo declaró la improcedencia de la oposición
formulada, por cuanto la misma “no está prevista en ninguno de los ordinales contenidos en el artículo 663 del Código
de Procedimiento Civil”.
Ahora bien, el artículo 662 del Código de Procedimiento Civil, establece lo siguiente:
“Si al cuarto día no acreditaren el deudor o el tercero haber pagado, se procederá al embargo del inmueble, y se
continuará el procedimiento con arreglo a lo dispuesto en el Título IV, Libro Segundo de este Código, hasta que deba
sacarse a remate el inmueble. En este estado, se suspenderá el procedimiento si se hubiere formulado la oposición a
que se refiere el Artículo 663”.
De tal modo, que decretado el embargo, se seguirán las disposiciones que regulan dicha medida hasta que deba
sacarse el inmueble a remate, el cual se suspenderá -el remate- “si se hubiere formulado la oposición a que se refiere
el Artículo 663”, que establece los motivos por los cuales “tanto el deudor como el tercero podrán hacer oposición al
pago al que se les intima” (negrillas propias). Por tanto, los motivos contemplados en este artículo -663- se
refieren es a la oposición que se haga a la intimación para el pago, con ocasión a una demanda por ejecución de
hipoteca.
Conforme a lo anterior, las disposiciones que regulan la oposición o la suspensión que se formule a una medida de
embargo, están contenidas en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, el cual prevé la oposición a dicha
medida formulada “por algún tercero alegando ser el tenedor legítimo de la cosa”, o cuando el opositor es un
poseedor precario.
En este último caso, establece el citado artículo -546- que si “resultare probado que el opositor sólo es un poseedor
precario a nombre del ejecutado, o que sólo tiene un derecho exigible sobre la cosa embargada, se ratificará el
embargo pero respetando el derecho del tercero”, y por tanto, el bien podrá ser objeto de remate, “pero aquel a quien
se le adjudique estará obligado a respetar el derecho del tercero, y para la fijación del justiprecio de la cosa
embargada se tomará en cuenta esta circunstancia”.
En el caso que nos ocupa, la Sala observa que el presunto agraviante declaró improcedente la oposición formulada
por el ciudadano Eugenio De Los Santos Reynoso -arrendatario- a la medida de embargo ejecutivo decretada sobre
el bien propiedad de los ejecutados, por cuanto el argumento esgrimido por el tercero opositor no se refería a
ninguno de los motivos previstos en el artículo 663 del Código de Procedimiento Civil, los cuales, tal como se
señaló precedentemente, se refieren es a la oposición que se haga a la intimación del pago en un juicio de ejecución
de hipoteca.
Por tanto, observa la Sala, que el fallo que resolvió la oposición al embargo -del 13 de agosto de 1999- formulada
por el tercero opositor, el cual sirvió de fundamento para declarar que no tenía materia sobre la cual decidir
respecto de la oposición a la entrega material del inmueble embargado -decisión cuestionada en amparo- ni
siquiera entró a analizar, ni se atacó ni desconoció la condición de arrendatario del ciudadano Eugenio De Los
Santos Reynoso, por lo cual, analizadas como han sido las actas procesales, presupone esta Sala que dicho
ciudadano sí era arrendatario del inmueble objeto de litigio, sin que ello signifique que mediante la presente
acción, sean dilucidados definitivamente, los derechos del accionante como tercero sobre el inmueble ejecutado,
por cuanto no es esta vía constitucional, ni la oposición al embargo, los medios idóneos para debatir dicha
condición, únicamente se permite la continuación de la ejecución, respetando los derechos del tercero como
arrendatario.
En este sentido, la Sala en su decisión del 20 de octubre de 2000, (Caso: Ramón Toro León y Cruz de los
Santos Lares), criterio que se reitera en el presente fallo, estableció lo siguiente:
“Luego, la sentencia en contra del tercero opositor con motivo de la oposición del artículo 546 del Código de
Procedimiento Civil, lo que permite es que se siga la ejecución sobre el bien al cual se le ratificó el embargo... (omissis).
Siendo este el marco legal de la ejecución, la entrega material no podrá desconocer los derechos del arrendatario... a
continuar gozando del bien arrendado... y por tanto la medida contra el ejecutado no podrá perjudicar a quien no era
deudor condenado”.
Así las cosas, la Sala observa, que en el presente caso si bien la acción de amparo constitucional fue interpuesta
contra la decisión dictada por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito y Agrario
de la Circunscripción Judicial del Estado Vargas el 29 de enero de 2001, dicho fallo declaró que no tenía materia
sobre la cual decidir respecto a la oposición formulada por el arrendatario a la entrega material del inmueble
ejecutado, por cuanto la misma ya había sido resuelta en la sentencia del 13 de agosto de 1999 (que declaró
improcedente la oposición al embargo).
Por tanto, en el presente caso esta Sala estima, que los derechos del ciudadano Eugenio De Los Santos Reynoso,
como arrendatario del inmueble ejecutado, no fueron respetados ni en la oportunidad de la práctica del embargo ni
en el acto de remate judicial, toda vez que su oposición, formulada inicialmente a la medida de embargo, fue
declarada improcedente sin entrar a analizar sus derechos como tercero poseedor del referido bien, sustentada
dicha improcedencia en unas causales no aplicables a la oposición planteada -artículo 663 del Código de
Procedimiento Civil- las cuales se refieren es a la intimación en el juicio de ejecución de hipoteca.
Dicha improcedencia, fue ratificada por el presunto agraviante en la decisión cuestionada en amparo -dictada el 29
de enero de 2001- la cual no consideró la oposición formulada por el arrendatario a la entrega material del
inmueble objeto de litigio, fundado en la decisión dictada el 13 de agosto de 1999 (comentada en el párrafo
anterior).
Por lo anterior, visto que en el presente caso ya fue librado el mandamiento de ejecución para la entrega material
del inmueble ejecutado, esta Sala, conforme al criterio citado ut supra, precisa que el ciudadano Eugenio De Los
Santos Reynoso, en su condición de arrendatario, no puede ser desalojado por una medida dictada en un proceso
en el cual no fue parte, motivo por el cual la Salaestima, que la causa que originó la acción de amparo interpuesta -
ejecución de hipoteca- debe reponerse al estado en que se decida la oposición formulada por el accionante a la
medida de embargo ejecutivo decretada por el Tribunal de la causa, conforme a lo expuesto en el presente fallo y a
las previsiones legales que regulan dicha incidencia, a fin de que, según lo resuelto en la misma, se tomen en cuenta
en los sucesivos actos del procedimiento -remate y adjudicación del inmueble- los derechos del tercero poseedor
en su condición de arrendatario del bien objeto de litigio, y así se decide.
SCC 27-2-03
Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº 01-762, dec. Nº 44:
No procede oposición de terceros contra otras medidas preventivas
Se constata de lo transcrito que, efectivamente, la recurrida avaló la determinación adoptada por el tribunal de la
causa, en el sentido de que la oposición del tercero a la medida de prohibición de enajenar y gravar decretada
sobre el inmueble cuya propiedad alegó, debió hacerse a través de un incidente fundamentado en el ordinal 1° del
artículo 370 del Código de Procedimiento Civil; vía procesal que en criterio de esta Sala necesariamente debe
agotarse en los casos de oposición de terceros a las medidas de secuestro, de prohibición de enajenar y gravar
bienes inmuebles, y a las contempladas en el parágrafo primero del artículo 588 ejusdem.
En efecto, la Sala, en sentencia de fecha 20 de octubre de 1994, ratificada en decisión del día 24 de marzo de 2000,
(caso: José Domingo Medina Saldivia c/ Victor Muñoz Sánchez y otros), estableció:
“...si la medida precautelativa que recae sobre bienes de un tercero es un secuestro, o prohibición de
enajenar y gravar bienes inmuebles, o alguna de las medidas complementarias de que trata el primer aparte del
artículo 588 del Código de Procedimiento Civil, o alguna de las medidas innominadas o atípicas a que se refiere el
párrafo primero del primer artículo, ese tercero que se siente afectado, de acuerdo a lo dispuesto por los
artículos 370, ordinal 1°, y 371 ejusdem debe proponer demanda de tercería contra las partes
contendientes ante el juez de la causa de primera instancia. (...)
Estas actuaciones deben realizarse, siempre de la forma prevista sin que se pueda variar, por expresa
prohibición del artículo 7° (sic) del Código de Procedimiento Civil, desde luego que a las partes no a los
jueces les está dado subvertir las reglas de procedimiento y, en caso de hacerse, todo lo que se realice
estará viciado de nulidad, no susceptible de convalidación , ni siquiera con el consentimiento expreso de
las partes, por mandato del artículo 212 ejusdem...” (Negrillas de la Sala).
La tramitación de cualquier pedimento por un procedimiento no previsto (salvo la dispensa contenida en el
artículo 7 del Código de Procedimiento Civil) o que esté prohibido por la ley, origina necesariamente la nulidad de
los actos así tramitados, como también de los pronunciamientos que se verifiquen con ocasión de tal irregularidad.
En el presente caso, el Juez de la recurrida expresó que el tercero amparó su intervención en el presente juicio, en
lo establecido en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, y al respecto dejó sentado que éste manifestó
que “no forma parte del juicio, ni como demandante ni como demandado, que es el legítimo propietario del inmueble
objeto del juicio..”. Por ello, el Juez de alzada consideró que al no ostentar el tercero la condición intrínseca de parte,
sino que alegó el derecho de propiedad del bien inmueble objeto de la medida sin proponer la respectiva demanda
de tercería prevista en el artículo 370 ordinal 1° del Código de Procedimiento Civil, tal oposición es improcedente.
La Sala ha establecido en forma reiterada y pacífica que el tercero puede intervenir en el procedimiento cautelar
para hacer oposición a la medida decretada, a través de la vía prevista en el artículo 546 mencionado, en el
supuesto de que la oposición verse contra una medida de embargo.
Considera este Alto Tribunal que es correcto el pronunciamiento del Juez de Alzada, pues de haber declarado con
lugar la oposición interpuesta por el tercero, habría desconocido el procedimiento legalmente establecido (artículo
370 ordinal 1° del Código de Procedimiento Civil) para tramitar la intervención del tercero en el procedimiento
cautelar, cuando se trata de medidas distintas del embargo, verbi gratia la medida de prohibición de enajenar y
gravar decretada en el presente juicio.
SC 19-6-02
Ponencia del Magistrado José M. Delgado Ocando. Exp. Nº 01-2827, dec. Nº 1317:
Procede oposición de terceros contra otras medidas preventivas
No obstante lo anterior, la Sala juzga que contra el decreto y ejecución de las medidas cautelares, la empresa
accionante podía haber formulado la oposición prevista en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, el
cual constituye un medio ordinario, eficaz y especialísimo, para impugnar la eficacia del decreto, sin que pueda
alegarse que contra la medida de secuestro no era posible su interposición, pues el artículo 604 eiusdem, describe
la posibilidad del tercero para ejercer oposición en contra de las medidas cautelares.
Ahora bien, aunque la doctrina ha discutido la posibilidad para el tercero de realizar oposición a la medida
preventiva de secuestro, cuando apoye su pretensión en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, esta
Sala, acorde con su doctrina y en resguardo de la garantía constitucional a la tutela judicial efectiva, plasmada en el
artículo 26 del Texto Constitucional, ha dejado sentado lo siguiente:
“Por otra parte, contra el decreto y ejecución de las medidas cautelares, las empresas accionantes podían haber
formulado la oposición prevista en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, el cual constituye un medio
ordinario, eficaz y especialísimo, para impugnar la eficacia del decreto, sin que pueda alegarse que contra la
medida de secuestro no era posible su interposición, todo conforme lo dispuesto por el artículo 604 del Código de
Procedimiento Civil, de cuyo texto emerge la posibilidad del tercero para ejercer oposición en contra de las
medidas cautelares.
En este sentido, la doctrina ha discutido la posibilidad para el tercero de realizar oposición a la medida preventiva
de secuestro, cuando apoye su pretensión en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil.
...omissis...
Esta Sala, acorde con su doctrina y en resguardo de la garantía constitucional a la tutela judicial efectiva plasmada
en el artículo 26 del Texto Constitucional dejo sentado lo siguiente:
‘Ello revela, a juicio de esta Sala que, una vez dictada la medida de secuestro, la empresa accionante contaba con la
posibilidad de ejercer una tercería, de conformidad con lo dispuesto en el ordinal 1° del artículo 370 del Código de
Procedimiento Civil; sin embargo, esta vía judicial prevista de manera especial y precisa en el Código adjetivo para
la defensa de los derechos e intereses de aquellas personas que sin ser partes en la causa, requiere de un trámite
que no es breve ni sumario, y por lo tanto, no puede ser considerado como un medio judicial idóneo para la
protección inmediata de los derechos de un tercero ajeno a la demanda. Conforme a los artículo 373 y siguientes
del indicado Código de Procedimiento Civil, quien intenta la tercería se inserta en un procedimiento largo, que no
permite el restablecimiento inmediato de la situación jurídica infringida por la violación de derechos y garantías
constitucionales’ (Confróntese. Sentencia n° 1130 del 5 de octubre de 2000, con Ponencia del Magistrado doctor
Jesús Eduardo Cabrera Romero).
En efecto, considera esta Sala, que los artículos 26, 49 y 257 de la Constitución de la Republica Bolivariana de
Venezuela hacen posible la oposición al embargo, consagrada en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil,
en la medida en que la tutela judicial efectiva exige cualquier medio idóneo eficaz para garantizar la propiedad del
tercero que presentare prueba fehaciente de su derecho a la cosa por acto jurídico válido.
Bajo la nueva perspectiva constitucional, por tanto, la tutela judicial efectiva frente a la violación a derechos o
garantías constitucionales no puede menos que avalar el uso de los medios judiciales ordinarios creados por el
legislador para sostener la defensa de los derechos e intereses del justiciable (Ver sentencia de la Sala del 9 de
noviembre 2001 exp. nº 00-2202).
Los artículos 26, 49 y 257 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela hacen posible la oposición a
cualquier medida preventiva, mediante el medio contemplado en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil;
además, no existe argumento legal, que pueda hacer nugatorio el derecho de un tercero que evidentemente no
forma parte de la situación o relación procesal, para que a través de los medios ordinarios, establecidos por el
legislador, obtenga la tutela jurisdiccional del derecho sustancial reclamado.
Por ello, en el presente caso, el tercero contaba con un medio ordinario especialísimo y eficaz contemplado en el
artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, que aparte de satisfacer pretensiones petitorias -cuando lo que se
alega es la propiedad-, también tutela la pretensión de quien resulte poseedor, incluido, por supuesto, el poseedor
precario.
Al respecto señala la doctrina:
“La pretensión posesoria queda consagrada tangencialmente en la norma, cuando expresa, en su segunda parte,
que si resultare probado que el opositor sólo es un poseedor precario a nombre del ejecutado, o que sólo tiene un
derecho exigible sobre la cosa embargada, se ratificará el embargo pero respetando el derecho del tercero. El
opositor-mero poseedor no propietario, pero con título propio de posesión; arrendatario, comodatario, etc.- tendrá
derecho a que se le devuelva la cosa” (Ver Ricardo Henríquez La Roche, Código de Procedimiento Civil. Tomo IV,
Caracas, Centros de Estudios Jurídicos del Zulia. 1998, pág.178).
Cabe observar, que aunque en el presente caso, la medida de secuestro fue dictada en un procedimiento especial, -
Interdicto de Despojo-, el procedimiento para la tramitación de la oposición de tercero, establecido en el artículo
546 del Código de Procedimiento Civil, no atenta en forma alguna en contra de la celeridad y concentración exigida
en el procedimiento especial pautado para la tramitación del amparo interdictal, ni tampoco en contra de su
función última, como lo es la protección de la paz social y el reconocimiento de situaciones de hecho como lo es la
posesión, que reconocida desde Ihering como un derecho, obtienen la protección mediante el mandamiento de
amparo interdictal.
En efecto, cuando el querellante, tal y como sucede en el presente caso, manifiesta que no está dispuesto a
constituir caución a fin de la restitución del bien, se puede decretar el secuestro y es obvio que la cosa deberá ser
puesta en manos de un depositario, que, en este caso, si la hoy accionante hubiere interpuesto el medio idóneo,
como lo es, la oposición de tercero contemplada en el artículo 546 eiusdem, de haberse encontrado procedente
ésta, podría haber solicitado que se le dejara como secuestratario del bien y así seguir poseyéndolo, y no solicitar
erradamente, mediante el ejercicio de esta acción de amparo constitucional, la tutela que ha podido conferirse a
través del recurso ordinario señalado.
En el mismo orden de ideas, la Sala considera que la tutela efectiva consagrada en el artículo 546 del vigente
Código de Procedimiento Civil, es posible aun en el caso, de que, la medida de secuestro haya sido dictada en un
procedimiento especial, conforme lo ha admitido la Sala de Casación Civil de este Tribunal Supremo de Justicia
de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo texto se transcribe de seguida:
“En este sentido, percatándose esta Sala que los procedimientos interdictales posesorios están enmarcados dentro
del principio de la especialidad, la celeridad y la brevedad de las actuaciones, luego de un detenido análisis de la
situación, y con fundamento en el precitado artículo 7 del Código de Procedimiento Civil, a los fines de contemplar
la apertura efectiva del contradictorio, la Salaestablece, una vez citado el querellado, éste quedará emplazado para
el segundo día siguiente a la citación, a fin de que exponga los alegatos que considere pertinentes en defensa de sus
derechos, permitiéndose así, que ambas partes, en entera igualdad de condiciones, formulen alegatos y promuevan
pruebas oportunamente, (las cuales deberán ser admitidas siguiendo para ello la previsión establecida en el
artículo 398 del Código de Procedimiento Civil), pudiendo seguir el procedimiento pautado en el artículo 701 del
Código Adjetivo Civil, en lo relativo al período probatorio y decisión, garantizándose de esta manera el
cumplimiento de los artículos 26, 49 y 257 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Lo expuesto significa que la parte contra quien obre el procedimiento interdictal de carácter posesorio, podrá
realizar sus alegatos para dar contestación a la querella interdictal, incluyendo en estos la oposición de
cuestiones preliminatorias, las cuales deberán ser resueltas, se insiste, por el principio de brevedad que abraza a
los procedimientos interdictales posesorios, de conformidad con las previsiones de los artículos 884 y siguientes
del Código de Procedimiento Civil, otorgando así la viabilidad de contradecirlas o subsanarlas (Ver Sentencia de la
Sala de Casación Civil, del 22 de mayo 2001, con Ponencia del Magistrado doctor Carlos Oberto Vélez exp. nº: 00-
202 AA20-C-2000-000449).
Por ello, si el Juicio Interdictal se debe tramitar mediante la utilización de la normativa prevista para la
substanciación del juicio breve, es indudable que al ser dictada una medida preventiva, la misma debe someterse al
debido control de legalidad, con la posibilidad de que, para impugnarla y tratar de enervar sus efectos, se pueda
hacer uso, de los medios de impugnación, establecidos tanto para las partes, como para los terceros.
De esto se colige que, ante la falta de agotamiento de la vía judicial previa, creada por el legislador para impugnar el
decreto de las medidas cautelares, la Sala considera que la presente acción de amparo constitucional resulta
inadmisible de conformidad con lo establecido en el artículo 6, numeral 5 de la Ley Orgánica de Amparo sobre
Derechos y Garantías Constitucionales, y así se declara.
El a quo declaró sin embargo la presente acción “inadmisible e improcedente”, cuando lo pertinente era declararla
inadmisible, por lo que esta Sala confirma la sentencia apelada en los términos expuestos y así se decide.
SCC 5-4-01
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 99-836, dec. Nº 64:
Título no registrado de un inmueble no puede fundar la oposición
En el Código procesal vigente, la oposición a la medida de embargo sufrió modificaciones sustanciales a como se
encontraba prevista en el Código de Procedimiento Civil, de 1916. En efecto, el artículo 469 del precitado Código
derogado, exigía la demostración de la posesión, por un acto jurídico que la ley no considerara inexistente. En
cambio en el vigente, solamente es procedente la comprobación de la propiedad de la cosa por un acto jurídico
válido.-
En este sentido, la Sala en decisión del 12 de junio de 1997 expresó:
“...Según la doctrina, la oposición al embargo ‘es la intervención voluntaria del tercero, en la cual éste impugna por
la vía incidental el embargo practicado sobre bienes de su propiedad, o alega que los posee a nombre del ejecutado,
o que tiene un derecho exigible sobre la cosa embargada’. (A. Rengel Romberg. Tratado de Derecho Procesal Civil
Venezolano. Tomo III. Pág. 154).
La oposición al embargo tiene como característica: a) Es una de las formas de intervención de terceros en la causa,
que no excluye la pretensión del actor, ni concurre con él en el derecho reclamado, sino en protección de su
derecho sobre la cosa que ha sido embargada. b) Que procede la oposición cuando el tercero alega ser tenedor
legítimo de la cosa y presenta título fehaciente de su derecho de propiedad por un acto jurídico válido.
El criterio expuesto en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, exige que la cosa se encuentre
verdaderamente en poder del tenedor y que presente prueba fehaciente de su propiedad por un acto jurídico
válido. Por eso, la oposición al embargo la tiene que hacer el propietario de la cosa embargada que tiene la
posesión legítima de ella. Para que prospere la oposición al embargo, el tercero tiene que comprobar
sumariamente que es propietario de la cosa embargada.
Ahora bien, cuando se trata de bienes embargados sobre los cuales la ley exige la solemnidad del Registro Público,
como el caso de embargo de bienes inmuebles, la doctrina y la jurisprudencia de este alto tribunal han venido
sosteniendo que... ‘La oponibilidad se extiende igualmente a los actos de adquisición de derechos cuyo título debe
registrase, de suerte que si el comprador de un inmueble, un vehículo, una nave o cuotas de participación de una
sociedad de responsabilidad limitada, no exige el título registrado, su oposición petitoria no puede prosperar, a
tenor del artículo 1.924 del Código Civil’. (Ricardo Henríquez La Roche. Medidas Cautelares. Pág. 253)....”
En este mismo sentido se pronunció en sentencias de 10-10-90 y 16-6-93, citadas en el mismo fallo.
En el caso de autos, la opositora hizo oposición al embargo del bien inmueble, involucrado en el presente asunto,
con la copia certificada de una sentencia que no ha sido registrada, ignorando el juzgador que las decisiones
judiciales tienen efectos “RES INTER ALIOS IUDICATA” es decir que solamente tiene efectos entre las partes, y no
daña ni aprovecha a terceros.-
EL artículo 1.924 del Código Civil, es muy claro al respecto cuando expresa:
“Los documentos, actos y sentencias que la Ley sujeta a las formalidades del registro y que no hayan sido
anteriormente registrados, no tienen ningún efecto contra terceros, que por cualquier título, hayan adquirido y
conservado legalmente derechos sobre el inmueble.
Cuando la Ley exige un título registrado para hacer valer un derecho, no puede suplirse aquél con otra clase de
prueba, salvo disposiciones especiales.”
Por tanto, no es válida jurídicamente la sentencia que acuerde el derecho de propiedad sobre un inmueble, si ésta
no ha sido autorizada con la solemnidad del registro para que pueda ser oponible a terceros.-
En consecuencia, estima la Sala, en la recurrida se infringe el artículo 1.924 del Código Civil, en su interpretación y
alcance, al declarar con lugar la oposición al embargo de un bien inmueble con la presentación únicamente de la
sentencia que acuerda el derecho, sin que previamente se hubiere protocolizado en la oficina de Registro Público
correspondiente.
En relación con la denuncia del artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, por errónea interpretación, la
Sala la considera procedente por cuanto, al declarar el juez de la recurrida con lugar la oposición al embargo del
bien inmueble dándole valor “erga omnes” a la copia de la sentencia sin protocolizar, desconoció, que dicho título
no puede ser oponible a terceros y solamente tiene valor entre las partes.-
SCC 6-10-22
Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº 00-135, dec. Nº:166
Recursos contra la sentencia que decide la oposición de terceros
En aplicación de esta norma, la Sala ha establecido, entre otras, en decisión de fecha 30 de marzo de 1996,
caso: Fidelina León de Sánchez c/ Jesús Angel Sánchez, lo siguiente:
“En efecto, si se trata de una medida de embargo que haya recaído sobre bienes de un tercero, éste, de acuerdo a la
letra de los artículos 370, ordinal 2° y 377 y 546 del Código de Procedimiento Civil, debe oponerse mediante
diligencia o escrito ante el Tribunal que haya decretado el embargo, o ante el que se haya comisionado para su
práctica, aun antes de practicado y hasta el día siguiente a la publicación del último cartel de remate y el Tribunal,
si se dan los supuestos del citado artículo 546, suspenderá el embargo, ...
... (OMISSIS) ...
En caso de embargo, la vía es la oposición, por diligencia o escrito, aún ante el Juez comisionado, sin formalidad
especial y pudiendo, inclusive, suspenderse el embargo de manera inmediata a la oposición o, de no ser así, se
abrirá la articulación a que se refiere el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil y, por último, la decisión que
allí se dicte es apelable en un solo efecto y, en los casos permitidos por el artículo 312 eiusdem será admisible el
recurso de casación y si se agotaren todos los recursos la decisión producirá cosa juzgada pero, la parte perdidosa
en la primera instancia puede elegir entre ejercer el recurso de apelación y, con posterioridad, de ser el caso, el de
casación o proponer el juicio de tercería si hubiere lugar a él.
... (OMISSIS) ...
Estas actuaciones deben realizarse siempre de la forma prevista, sin que se pueda variar, por expresa prohibición
del artículo 7° del Código de Procedimiento Civil, desde luego que ni a las partes ni a los jueces les está dado
subvertir las reglas de procedimiento y, en caso de hacerse, todo lo que se realice estará viciado de nulidad, no
susceptible de convalidación, ni siquiera con el consentimiento expreso de las partes, por mandato expreso del
artículo 212 eiusdem”.
La Sala reitera el precedente jurisprudencial y establece que el recurso de casación es admisible, de conformidad
con lo previsto en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, pues fue anunciado contra la sentencia que
decidió la oposición de un tercero contra una medida de embargo ejecutivo. En consecuencia, el recurso de hecho
debe ser declarado con lugar. Así se establece.
SC 22-03-02
Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº 01-979, dec. Nº 48:
En el presente procedimiento, la sentencia recurrida declaró con lugar la oposición del tercero contra las medidas
de embargo ejecutivo y prohibición de enajenar y gravar decretadas. y practicadas
Con respecto a la admisibilidad del recurso de casación contra este tipo de decisiones, el artículo 546 del Código de
Procedimiento Civil, dispone que:
“Si al practicar el embargo, o después de practicado hasta el día siguiente a la publicación del último cartel de
remate, se presentare algún tercero alegando ser el tenedor legítimo de la cosa, el Juez, aunque actúe por comisión,
en el mismo acto suspenderá el embargo si aquella se encontrare verdaderamente en su poder y presentare el
opositor prueba fehaciente de la propiedad de la cosa por un acto jurídico válido. Pero si el ejecutante o el
ejecutado se opusieren a su vez a la pretensión del tercero, con otra prueba fehaciente, el juez no suspenderá el
embargo y abrirá una articulación probatoria de ocho días sobre a quien debe ser atribuida la tenencia, decidiendo
al noveno, sin conceder término de distancia.
El Juez en su sentencia revocará el embargo si el tercero prueba su propiedad sobre la cosa. En caso contrario,
confirmará el embargo, pero si resultare probado que el opositor sólo es un poseedor precario a nombre del
ejecutado, o que sólo tiene un derecho exigible sobre la cosa embargada, se ratificará el embargo pero respetando
el derecho del tercero. Si la cosa objeto del embargo produce frutos se declararán embargados éstos y su producto
se destinará a la satisfacción de la ejecución. En este último caso la cosa podrá ser objeto de remate, pero aquel a
quien se le adjudique estará obligado a respetar el derecho del tercero, y para la fijación del justiprecio de la cosa
embargada se tomará en cuenta esta circunstancia.
De la decisión se oirá apelación en un solo efecto, y en los casos en que conforme al artículo 312 de este Código sea
admisible, el recurso de casación...” (Subrayado de la Sala).
En aplicación de esta norma, la Sala ha establecido, entre otras, en decisión de fecha 30 de marzo de 1996,
ratificada en auto del 30 de marzo de 2000, expediente Nº 99-355, sentencia Nº 68, en el caso:
César Uban Cortez contra Constructora Quince, C.A., lo siguiente:
“...En efecto, si se trata de una medida de embargo que haya recaído sobre bienes de un tercero, éste, de acuerdo a
la letra de los artículos 370, ordinal 2° y 377 y 546 del Código de Procedimiento Civil, debe oponerse mediante
diligencia o escrito ante el Tribunal que haya decretado el embargo, o ante el que se haya comisionado para su
práctica, aun antes de practicado y hasta el día siguiente a la publicación del último cartel de remate y el Tribunal,
si se dan los supuestos del citado artículo 546, suspenderá el embargo, ...
(...OMISSIS...)
En caso de embargo, la vía es la oposición, por diligencia o escrito, aún ante el Juez comisionado, sin formalidad
especial y pudiendo, inclusive, suspenderse el embargo de manera inmediata a la oposición o, de no ser así, se
abrirá la articulación a que se refiere el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil y, por último, la decisión que
allí se dicte es apelable en un solo efecto y, en los casos permitidos por el artículo 312 eiusdem(sic) será admisible
el recurso de casación y si se agotaren todos los recursos la decisión producirá cosa juzgada pero, la parte
perdidoso en la primera instancia puede elegir entre ejercer el recurso de apelación y, con posterioridad, de ser el
caso, el de casación o proponer el juicio de tercería si hubiere lugar a él.
(...OMISSIS...)
Estas actuaciones deben realizarse siempre de la forma prevista, sin que se pueda variar, por expresa prohibición
del artículo 7° del Código de Procedimiento Civil, desde luego que ni a las partes ni a los jueces les está dado
subvertir las reglas de procedimiento y, en caso de hacerse, todo lo que se realice estará viciado de nulidad, no
susceptible de convalidación, ni siquiera con el consentimiento expreso de las partes, por mandato expreso del
artículo 212 eiusdem”.
La Sala reitera el precedente jurisprudencial y establece que el recurso de casación es admisible, de conformidad
con lo previsto en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, pues fue anunciado contra la sentencia que
decidió la oposición de un tercero contra una medida de embargo ejecutivo y prohibición de enajenar y gravar.
Asimismo, se puede constatar que la cuantía en el libelo de demanda, fue estimada en la cantidad de cincuenta y
tres millones cincuenta y un mil trescientos cincuenta y un bolívares (Bs. 53.051.351,00), lo cual determina que el
interés principal del juicio, excede a la suma exigida en el artículo 312 del Código de Procedimiento Civil, en
concordancia con el Decreto Presidencial Nº 1.029, vigente desde el 22 de abril de 1996, en los juicios civiles,
mercantiles y los referidos a laudos arbitrales es admisible el recurso de casación, siempre que el interés principal
exceda de cinco millones de bolívares (Bs. 5.000.000,00).En consecuencia, por los razonamientos antes expuestos,
el recurso de hecho debe ser declarado con lugar, tal como se hará mediante pronunciamiento expreso, positivo y
preciso, en la dispositiva de la presente decisión. Así se
SCC 24-03-00
Ponencia del Magistrado Antonio Ramírez Jiménez. Exp. Nº 99-676, dec. Nº 72:
No es procedente contra la medida de secuestro
Se acusa en el presente caso la subversión de forma substanciales del procedimiento, que no fueron corregidas por
el juzgado superior con la declaratoria de la reposición . Así, se denuncia que ante el errado trámite incidental que
da el juez de la Primera Instancia a la oposición del tercero contra la medida cautelar de secuestro decretada en el
procedimiento, el Juez Ad quem no decretó la reposición al estado en que se declarara la inadmisibilidad de dicha
oposición.-
Estima esta Sala que lo determinante a ser resuelto en el presente caso es la procedencia del procedimiento
empleado para revocar la medida de secuestro decretada.-
Se aprecia que la tercerista interviene en el proceso como opositora a la medida de secuestro invocando, según
indica el fallo recurrido, la posesión del inmueble, así como un compromiso de venta del mismo, así señala al efecto
que:
“Es de observar, que la ciudadana CARMEN MEDINA (antes identificada), evidentemente se encuentra en posesión
del bien inmueble objeto de secuestro, y por cuanto la misma consignó a los autos, documento público
debidamente autenticado por funcionario autorizado para dar fe pública, y siendo este un acto jurídico válido, es
por lo que se tiene como suficientemente demostrada su intervención como tercero en la presente causa, y en
consecuencia ajustado a derecho, su oposición y la revocatoria de la Medida de Secuestro sobre el bien inmueble en
cuestión, dictado por el Juzgado A-quo, todo de conformidad con lo dispuesto en el Artículo 546 del Código de
Procedimiento Civil, y así se decide”.
Se constata de lo transcrito que efectivamente, la recurrida avala la determinación adoptada por el Juzgado de
Primera Instancia, al resolver la oposición de la tercerista a la medida de secuestro, en un incidente fundamentado
en el artículo 546 del Código de Procedimiento Civil, reservado según lo tiene establecido la doctrina de esta Sala
de Casación Civil, a la oposición de terceros a la medida de embargo. Lo anterior evidencia que existe en el presente
caso una subversión procedimental atentatoria contra las normas adjetivas que rigen la oposición de los terceros a
las medidas cautelares distintas al embargo.-
En el sentido expuesto ya esta Sala se ha pronunciado sobre el particular dejando sentado que:
“Si la medida precautelativa que recae sobre bienes de un tercero es un secuestro, o prohibición de enajenar y
gravar bienes inmuebles, o alguna de las medidas complementarias de que trata el primer aparte del artículo 588
del Código de Procedimiento Civil, o alguna de las medidas innominadas o atípicas a que se refiere el párrafo
primero del mismo artículo, ese tercero que se sienta afectado, de acuerdo a lo dispuesto por los artículos 370,
ordinal 1º y 371 eiusdem debe proponer demanda de tercería contra las partes contendientes ante el Juez de la
causa en primera instancia. (…).
Estas actuaciones deben realizarse, siempre, de la forma prevista sin que se pueda variar, por expresa prohibición
del artículo 7º del Código de Procedimiento Civil, desde luego que a las partes no a los jueces les está dado
subvertir las reglas de procedimiento y, en caso de hacerse, todo lo que se realice estará viciado de nulidad, no
susceptible de convalidación, ni siquiera con el consentimiento expreso de las partes, por mandato del artículo 212
eiusdem. (Sentencia Sala de Casación Civil, de fecha 20 de octubre 1994).
La tramitación inadecuada de cualquier pedimento, por un procedimiento no previsto (salvo la dispensa contenida
en el artículo 7 del Código de Procedimiento Civil) o que este prohibido, resulta necesariamente en una nulidad de
los actos así tramitados, así como de los pronunciamientos que se verifiquen con ocasión de tal irregularidad. En
abono de lo expuesto la doctrina colombiana enseña, que la tramitación inadecuada desemboca en una nulidad, al
aplicar un procedimiento inadecuado o simplemente distinto al que prevé la Ley, al efecto, Humberto Murcia
Ballén comenta:
“Refiriéndose al trámite inadecuado, la Corte ha definido que dicha irregularidad procesal ‘no puede hallarse sino
en los casos en que, para su composición por la justicia, un conflicto de intereses se somete a procedimiento
distinto del indicado por la ley para él, como cuando debiéndose imprimir el trámite ordinario se lo hace transitar
por el sendero del abreviado o el del especial, en todo o en parte; o cuando siendo de una de estas dos clases se
tramita indistintamente por una o por la otra vía, o se acude a las fórmulas esquemáticas propias del proceso
ordinario.” (Humberto Murcia Ballén, Recurso de Casación Civil, pág. 188 y ss).
Por su parte, el autor colombiano Fernando Canosa Torrado, en su obra La Nulidades en el Derecho Procesal Civil,
expresa sobre el particular que:
“Ampliando el concepto de nulidad por trámite inadecuado, expresó la Corte en sentencia dictada el 20 de
noviembre de 1980, dentro del ordinario de Carlos Restrepo Arango contra los herederos de María Restrepo:
<Mediante la causal cuarta de nulidad del artículo 152 (hoy 140) citado, no se pretende la tutela de la sucesión
ordenada de las distintas etapas del proceso, sino la propia individualidad del trámite respectivo. Es decir, la causal
mencionada sólo puede presentarse cuando debiéndose transitar por la vía de un determinado procedimiento, se
escoge el camino de otro”.
En atención a lo apuntado, estima este Alto Tribunal que en el presente caso se alteró el trámite procesal adecuado,
lo que ocasiona la procedencia de la acusación proferida por el recurrente. Así se declara.-
Al encontrar esta Sala procedente una de las denuncias por defectos de actividad, se abstiene de seguir analizando
el resto de las delaciones formuladas en el presente escrito de formalización, tal y como lo dispone el artículo 320
del Código de Procedimiento Civil.-