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DESDE

EL
LADO
DEL SOL
Patricia Karina
Vergara Sánchez

Libro de cuentos liberado// Sólo para mujeres


DESDE EL LADO DEL SOL/ Libro de cuentos liberado/ Sólo para mujeres

ÍNDICE
AYUDA…………………………………...3

ELIZABETH……………………………….6

EVA PREPARA LA CENA………….................8

EL LADO DEL SOL .……………………....10


2
LA CÁTEDRA…………………………….12

JUEGOS INFANTILES…………………......13

LA CARNICERÍA........…………………......14

DESDE EL LADO DEL SOL


Patricia Karina Vergara Sánchez
pakave@hotmail.com

Diseño editorial y foto de portada: Kitzia Montiel


kitzia.montiel@gmail.com

Cihualampa en rebeldía / Año 2017


Libro de cuentos liberado// Sólo para mujeres.
“Es una publicación de distribución gratuita. Los
artículos son responsabilidad única y exclusiva de
la autora y pueden reproducirse citando la fuente.”
Patricia Karina Vergara Sánchez

AYUDA

Toda la mañana y parte de la tarde había estado buscando una ocupación de lo que fuera. Ya no
buscando empleo. Ya me estaba fastidiando me importaba si se trataba de vender helado o 3
por las miradas de burla o de lástima de quienes zapatos, el título universitario bien podía quedar
recibían mis solicitudes. Ponerse a buscar empleo guardado en el cajón de las revistas viejas. Unas
en medio de la crisis económica de mi país no monedas que me sacaran del apuro eran todo lo
parecía muy cuerdo. Me asustaba escuchar en las que yo ambicionaba.
noticias del televisor que había estado creciendo
el número de desempleados cada día. Pero, yo Tenía mucho calor y ya me dolían las piernas.
no tenía opción. Por ello, dejaba una solicitud También estaba hambrienta y me dolía la cabeza.
en un lugar y caminaba a otro para entregar mis No podía tomar un colectivo por esa maldita falta
datos, esperando que en alguno de estos lugares de dinero. La colonia en donde yo caminaba era
contrataran mi labor. Llevaba como 15 solicitudes una zona de alta delincuencia, pero tenía que
entregadas, pero no quería volver todavía a casa atravesarla para poder llevar mi solicitud de empleo
pues entre más sitios visitara, más posibilidades a otro lugar.
creía yo tener de ser llamada a un trabajo pronto.
Trabajar ya era urgente para mí, el dinero ya se me El camino estaba arenoso, de una tierra color café
había terminado, me estaba desesperando. claro con piedras grises enterradas que me hacían
tropezar a cada rato. Las vías oxidadas de un tren
Por más economías que hiciera, el abrir el marcaban la ruta. Tal vez ya ni siquiera pasaba un
refrigerador ya era una fuente de depresión. Lo tren por ese lugar. Pensé en que no me gustaría
había desconectado para no gastar en la cuenta caminar por ese sitio de noche, parecía apto para
de luz. filmar una película de terror. Eran casi las cinco de
la tarde. El calor comenzaba a descender, pero
Ese día había sido de verdad malo. Mis padres yo llevaba horas caminando, subiendo y bajando
habían escrito solicitando ayuda económica y yo no escaleras de edificios y constantemente bajo el sol,
sabía cómo decirles que su querida hija, aquella en por eso me sentía aturdida, como si tuviera fiebre.
la que tenían tantas esperanzas y en la que habían
invertido su dinero pagándole la universidad, En un cruce de camino, la vía del tren era atravesada,
estaba no sólo desempleada, si no desesperada, formando una “t”, por una carretera pavimentada,
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pero igualmente polvorienta y se veía muy poco Me asusté. No entendía qué pasaba. No pude
transitada. Había un incoherente semáforo con su ver a la persona que manejaba o si alguna otra
luz verde o roja que no servía de nada, pues no persona venía en el mismo auto. Mis ojos estaban
había autos a los que indicarles o interrumpirles el fijos tratando de distinguirla a ella, a la mujer que
paso. se movía con violencia. Parecía como si se meciera
hacia delante y hacia atrás con mucha fuerza,
Me detuve un momento, no estoy segura del motivo. con una fuerza desesperada. Sólo se veía a esa
Fue justo al lado del semáforo, antes de cruzar la mujer en el asiento de atrás que se agitaba y su
carretera y seguir la dirección de la vía del tren. cabello que se sacudía en el aire cuando ella movía
4 Me miré los zapatos, estaban muy sucios del polvo adelante o atrás la cabeza.
del camino. Hasta mi pantalón negro presentaba
machas de esa arena tan molesta. Pensé en limpiar No podía yo distinguir qué la retenía en el auto,
los zapatos y sacudir el pantalón para dar un mejor si alguien la amenazaba o por qué luchaba por
aspecto ante mis posibles empleadores. Pero, me escapar con esa furia sin resultado.
sentía sin ánimos y con todo lo que me faltaba por
caminar no sabía si valía la pena ocuparme de ello. El taxi pasó frente a mí. Ella volteó, giró su rostro
rápidamente hacia donde yo estaba, siguiéndome
Me quedé un momento, recuperando el aliento con su cuerpo y recargando sus manos, golpeando
cerca de la casi inexistente sombra que ofrecía el muy fuerte y muchas veces el cristal trasero del
semáforo. Estaba un poco mareada. Algo a lo lejos auto. Como si quisiera llamar mi atención; aun
sonaba y me causaba molestia, pero no lograba cuando, en realidad, no habría forma en que yo
identificar qué era ese sonido. Tal vez alguien pudiera de dejar de atender su paso inesperado y
cantaba muy fuerte, pero no entendía yo qué era su notoria zozobra.
ese canto.
Sus ojos me miraban fijamente. Eran grandes,
No sé por qué, pero imaginé una mujer en el coro enormes, abiertos al máximo, estaban gritando
de una ópera larga, triste y trágica. Miré a los lados también sus ojos, gritaban de miedo, de angustia.
buscando de dónde venía el sonido, pero no había
gente cerca. Luego se hizo más fuerte la voz. No Cuando el auto se alejó, me di cuenta de que ella
eran cantos, eran gritos. Gritos de mujer, gritos seguía llamando:
desesperados.
- ¡Ayúdame! -.
Por la carretera solitaria venía un taxi. Auto compacto, - ¡Ayúdame! - .
con los dibujos a cuadros que indentifican a los autos - ¡Ayúdame! -.
de alquiler. El letrero que indica si se encuentra o
no en servicio estaba apagado. Se acercaba muy Y el grito se alejaba.
rápido y del auto venían los gritos. Yo quise gritarle también, pero no supe qué podría
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decirle. Una sola palabra que le diera esperanza, reportar con sus supervisores. Los miré esperando
que le dijera que yo estaba con ella, que buscaría la llamada a alguien que tuviera autoridad para
auxilio. Mil opciones pensé en ese momento y atender lo que estaba pasando, que pusiera a
después, pero no supe reaccionar a tiempo. La alguien más en alerta. En realidad, volvieron a sus
dejé irse en mi silencio. papeles y dieron la charla por terminada.

Me quedé parada en donde estaba, congelada de Yo les exigí a voces, preguntando qué les pasaba,
miedo y de sorpresa. El auto se fue mucho más por qué no actuaban. Insistí en la angustia de esa
lejos y dejé de verlo. Nadie más estaba alrededor. mujer. Describí nuevamente el auto. Les dije eran
unos irresponsables, que actuaran, que se dieran 5
De pronto, parecía que nada había ocurrido. prisa. Ellos repitieron con toda calma, que si yo no
El semáforo seguía con sus luces absurdas, había anotado el número de las placas, no podían
parpadeando para nadie. Yo estaba al cruce de la hacer nada.
carretera y todo lo demás parecía difuso. Cuando
atravesé la carretera siguiendo la vía del tren me Salí del módulo horrorizada. No sabía cómo, ni qué
temblaban las manos sin control y no sabía si hacer. Me daba cuenta de que yo tampoco iba a
creer lo ocurrido. Pero, su voz pidiendo auxilio una hacer algo.
y otra vez se había quedado muy adentro de mis
oídos y no dejaba de repetirse. Supe que no era un Me senté un momento en el escalón de la entrada
fantasma, ni un juego de mi imaginación. Supe que de un comercio. La cabeza me latía como si fuera
a su voz suplicante no podría olvidarla. a estallar y seguía el estúpido nudo en mi garganta.

Seguí caminando con el corazón oprimido y la Me fui a casa, sin poder, desde entonces, distraer
garganta muy seca. Tardé mucho, como 15 minutos la mente del recuerdo de su mirada, de sus ojos
o más, cuando llegué a una zona de comercios, en desesperados que me pedían que la ayudara.
donde había personas y casas, pregunté por un
módulo de policía. Los dos policías que encontré
estaban llenando muchos documentos, se
encontraban adentro del módulo y con el ventilador
encendido. Parecían muy ocupados en los papeles.
Fue evidente que les molestó que los interrumpiera.
Se acercaron a la barra de atención al público con
prisa. Yo me sentía muy desesperada. Les conté
lo que había visto, pero apenas me hicieron caso,
me dijeron que ya debían estar muy lejos y además
yo no había anotado el número de placas del auto.
Pregunté si no harían nada y me dijeron que lo iban a
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ELIZABETH
Tenía 15 años y era estudiante de mi clase. Ella era se encerraba con la hermana de Elizabeth en una
6 pequeñita y muy delgada. Era tranquila, uniforme habitación. La hermana salía triste y silenciosa de
pulcro, cumplida con sus tareas, silenciosa. ese encierro. Elizabeth se sentaba en un rincón de
su sala, cubriendo sus oídos hasta que el tío por fin
Una tarde hablaba yo de los cambios que en apagaba el aparato de sonido.
materia jurídica ha tenido la noción de justicia para
mujeres…. Ella lloraba por su hermana, y lloraba porque la
asustaban las caricias recientes del tío y porque se
Ella preguntó que si hasta la familia podía ser sentía desprotegida por completo. Me preguntaba
castigada por maltratos, yo apenas poniendo qué podía hacer.
atención le dije que sí, expliqué un poco sobre las
nuevas leyes contra la violencia de género y en el Todos en la clase guardamos silencio unos
ámbito doméstico y pensé seguir con otro tema. momentos. Le dije que había instituciones, la policía
y otras, a donde podíamos acudir en busca de
Sin embargo, algo de lo que dije debió impresionarle, apoyo y que no se preocupara, que terminando las
se sintió en confianza o tal vez sólo necesitaba una tres horas de clases que me faltaban por dar esa
esperanza a la que aferrarse. Lo que haya sido, hizo mañana, yo misma iría a acompañarla para hacer la
brillar en ella su rostro y soltó el dique. Lo dijo casi denuncia que correspondía y buscaríamos la forma
sin respirar, rápidamente, como queriendo expulsar de protegerla.
de una sola vez todo lo desagradable y cuando
terminó estaba roja y sin aliento. Sus compañeros y Sus compañeros y compañeras se mostraron en
yo nos quedamos silenciosos y consternados. solidaridad, la abrazaron y consolaron.

Ella habló: tenía un tío que la hacía sentirse acosada, Preocupada, antes de pasar a mi siguiente
que la besaba para saludarla o despedirse clase, fui a comentar el caso con la directora del
introduciendo la lengua en su boca. Ella se sentía plantel y estuvo de acuerdo en ir conmigo ante
perseguida, asustada. Por las tardes, cuando no las autoridades después de que se atendiera la
estaban sus papás, el tío ponía el radio a todo jornada del resto de los estudiantes.
volumen, prohibiéndole que bajara el sonido, y
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Tres horas más para que sonara la campana de posibilitarían inscribir a Elizabeth en otra escuela,
final del día y la niña podría denunciar al agresor. su archivo quedó abandonado en la gaveta del 7
En cierta forma me alegraba, ojalá encerraran por limbo de la oficina escolar.
mucho tiempo al criminal.
La policía dijo que no había nada que investigar
Había transcurrido apenas una hora cuando un puesto que era con sus padres con quien se había
alumno, compañero de Elizabeth, me fue a buscar marchado.
en el salón donde daba yo otro curso. El padre de
Elizabeth había ido por ella y se la habían llevado Sus compañeros la llamaron inútilmente al teléfono
del plantel sin avisar a nadie, al parecer una celular y le saturaron la cuenta de los correos
emergencia familiar. electrónicos, sin obtener repuesta.

Yo corrí para ver si les alcanzaba en el Elizabeth, al paso del tiempo, es un nombre que
estacionamiento, pero ya no estaban. El portero les los alumnos, la directora y yo pronunciamos,
había visto irse cinco minutos antes. sin quererlo, despacio y en voz baja. Como si
hubiese alguien muy cerca que convaleciera y no
La directora y yo nos sorprendimos por la le quisiéramos importunar. Como si quisiéramos
coincidencia. Al terminar la jornada, fuimos a casa evitarnos un poco la desazón. Porque, desde que
de Elizabeth para pedir información sobre ella y se la llevaron, el pensar en ella nos produce una
los vecinos dijeron que la familia había salido con como angustia en el pecho que no sabemos cómo
maletas en forma apresurada. Sí, el tío iba con ellos. aliviar.

Por semanas dejamos incontables mensajes en la


contestadora telefónica de la familia y visitamos la
casa otras tantas veces, hasta que nos convencimos
de que la vivienda había sido abandonada.

Ni siquiera los familiares de la niña acudieron al


plantel a recoger los documentos oficiales que
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EVA
PREPARA
LA CENA
8

Eva entra en la cocina de su casa. Esta tarde el lugar siente responsable de lucir hermosa para su familia
se encuentra frío y oscuro. Abre las cortinas para e invitados a cenar.
que entre un poco de luz del exterior. Comienza
por barrer y pasar el trapeador por el piso, aunque Eva abre el refrigerador, de color blanco también,
previamente ya estaba brillante. Pero, Eva siente y comienza a sacar los víveres que coloca sobre
que es su responsabilidad el que todo en casa se una mesa.
presente impecable.
Lava y desinfecta verduras que luego deja en una
Sobre todo, le agrada su cocina, siempre olorosa a ensaladera de vidrio, para más tarde. Luego, pica
limpio, todo ordenado, decorada con buen gusto. ajos muy finamente, pone trozos de carne a cocinar
Cocinar en ella es un placer. Todo a la mano, tiene en un sartén y les agrega pimienta y sal. Llena una
más de los utensilios necesarios. Los muebles, olla de aluminio con agua y la pone en otra hornilla,
la estufa, el horno, hasta los sartenes han sido al fuego. Coloca un trozo de cebolla, sal, los ajos y
adquiridos con cubiertas en tonos del color blanco abre nuevamente el refrigerador, para buscar en el
y han sido distribuidos con cuidado y elegancia. cajón de las verduras.

Es preciosa esta habitación y tiene espacios amplios. Eva toma del refrigerador unos cuantos tomates
Aunque hace frío en este momento, la frescura de verdes todavía cubiertos de la cascarilla, tela
la cocina evita que se acumule la temperatura por delgada que los cubre. Cuando termina de limpiar
el fuego de las parrillas para cazuelas o por el los tomates, quedan convertidos en pequeñas
horno, al cocinar. El saber que no tendrá calor en esferas color verde claro, brillantes, de piel suave
exceso, aun cuando prepare varios platillos la hace y delgada, olorosos. Destapa la olla de aluminio,
sentir bien. Suspira y se coloca un mandil color que ya se ha calentado lo suficiente, y sostiene
claro, para proteger su vestido de telas suaves. Se los tomates verdes con ambas manos, luego los
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deja caer juntos en el agua hirviendo. Los tomates la olla algunos jirones de esa misma piel verdosa,
hacen saltar algunas gotitas de agua al caer en la semitransparente. Por un segundo, le parecen
olla. Aun cuando Eva se resiste a dejar entrar cierto ranas muertas flotando.
pensamiento, de pronto, se da cuenta de que el
salpicar del agua se parece a una escena que ella Asqueada, toma la olla ayudándose con una toalla
ha visto antes. de cocina y arroja el contenido en el lavadero. La
violencia con la que vierte el contenido de la olla
Algo sucede entonces. Algo cambia. La cocina se hace que salte un poco de agua caliente en su mano
vuelve estrecha, oscura, sucia, maloliente y sórdida. que enrojece rápidamente. Eva mira la quemadura
Eva mira con náusea a su alrededor y escucha la por un segundo y luego toma la toalla para secar el
voz: agua que también salpicó el piso, sin hacer caso
del ardor que siente en la piel.
-De ti depende-, le dice él a una Eva niña, de nueve
años de edad, que llora. Se incorpora al terminar de secar. Eva siente un
nudo en la garganta y los ojos le arden como si
Él ha tomado del contenedor de vidrio a las cinco fuera a llorar. Aprieta con sus manos ambos lados
ranitas verdes, mascotas que Eva adora. Las pone de la cabeza, que le está doliendo.
en una cacerola con agua, coloca la tapa para evitar
que escapen, las pone en la estufa y amenaza con Sólo se permite un momento, porque luego respira
prender el fuego. Eva desesperada, primero le jala profundamente y vuelve a abrir al refrigerador,
el brazo para tratar de quitárselas pero no tiene ni busca rápidamente otros ingredientes para hacer
la fuerza ni la estatura suficiente, entonces suplica. salsa que acompañe a la carne, antes de que
lleguen los invitados. Se exaspera porque le queda
-Vas a obedecer, entonces.- poco tiempo para terminar de cocinar.
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Eva jura que sí, pide una y otra vez que se detenga. Suena el teléfono. Eva, sin ganas de hacerlo,
contesta tomando el aparto de la pared de la
Él, parado a un lado de la estufa, se abre el cierre cocina. Tiene un volteador en la mano derecha.
del pantalón y muestra su pene erecto. Saluda, sosteniendo el teléfono en el lado izquierdo
con dos dedos, mientras estira la otra mano con
Atrae con la mano a la niña de ojos llorosos. el volteador para mover una pieza de carne en el
sartén. Eva responde con amabilidad a la llamada.
Eva se acerca con angustia y se introduce en la Al otro lado del teléfono alguien le pide instrucciones
boquita el pene del hombre. El esfuerzo lastima sus confirmando su dirección para la cena. Ella indica
labios. varias veces cómo llegar a su casa y espera
pacientemente a que su interlocutor tome notas.
Él estira las manos y en un solo gesto pone el Le asegura que espera encantada su asistencia y
encendedor y gira la perilla que enciende el la de su adorable familia y se despide con actitud
calentador de la estufa bajo la cacerola. Eva se gentil. Incluso lanza una sonrisa al teléfono. Cuando
horroriza. Pero, él la retiene tomándola del cabello, cuelga, borra la sonrisa de adorno y se apresura a
con el pene torturando todavía su garganta. terminar la salsa, para después llevar el pan a la
mesa. Sabe que es su responsabilidad que quede
-Si haces que yo acabe rápido, lo apago. Tú eres la bien la cena.
responsable.-

La niña cierra con fuerza los ojos mientras resiste


las embestidas en su boca.

Eva mira los tomates verdes sumergidos en el agua,


el calor los ha hecho reventar y tienen trozos de
pulpa cocida que se han escapado de la piel rota y
las burbujas de la ebullición hacen subir y bajar en
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EL LADO DEL SOL


Seis libretas, cinco libros, el diccionario, los En la banqueta favorecida por la sombra hay varios
lápices, y la botella con agua pintada de azul para comercios, uno donde arreglan autos, otro local en
el experimento de Ciencias Naturales, la torta a donde los pintan, uno de venta de loterías y uno
10 medio comer. Todo ello junto con la bolsita con más de reparación de aparatos electrónicos. Hay
plumas, colores y resistol, pesan mucho dentro de varios hombres que trabajan en cada local y que
su mochila. Lo peor es que una de las correas para bromean, y se provocan unos a otros. Cuando una
sostener la bolsa de libros en sus hombros parece a mujer pasa cerca de sus negocios le gritan toda
punto de romperse, tiene que llevarla con cuidado. clase de insultos, palabras ofensivas, sexuales y la
miran en una forma en que la hacen sentir como si
El camino de la escuela primaria a su casa es largo. la tocaran. Ellos parecen divertirse mucho con esa
Es medio día. Hay un sol intenso que está a todo lo agresión.
alto y ella va caminando sobre el asfalto caliente,
Además lleva puesto el suéter del uniforme escolar, Ella ya ha pasado por esa experiencia alguna
lo que la hace transpirar. vez y sabía que era como una pesadilla, algo
amenazante, que hacía temblar las piernas y latir el
¿Por qué tuvo su madre que tomar dos turnos en corazón acelerado.
el trabajo, obligándola a ella a quedarse sola en
casa todo el día, sin nadie que la esperara o que la Prefiere estar sudando bajo el sol a enfrentar a
acompañara en el camino de regreso a casa? esos hombres. Claro que pueden verla desde la
banqueta de enfrente, pero de lejos sólo le gritan
Está tan enfadada. Si encontrase una piedra la cosas ocasionalmente. Por ejemplo, el día en que
patearía en el camino, pero no puede porque hasta olvidó su suéter en la escuela y la blusa blanca del
las piedras parecen haber buscado un sitio mejor uniforme dejaba ver su silueta de preadolescente,
que ese camino seco y caluroso. A la hora de la en la que sus pequeños senos apenas se notaban.
salida de la escuela, a la banqueta en que ella Ellos, al mirarla le gritaron obscenidades con
camina le dan directamente los rayos del sol furioso fuerza, provocando que otros transeúntes voltearan
de la tarde. En cambio, a la banqueta de enfrente se a mirarla y le silbaron hasta hacerla sonrojar. Por
le proyecta una sombra desde las construcciones, eso, siempre porta el suéter, sin importar el clima
casas y edificios, la gente puede tomar ese camino que haga o lo incómodo que sea.
para circular refugiada del sol. Sin embargo, ella no
intenta hacerlo. Le da miedo. Tiene tanta sed, siente seca la boca y la mochila
Patricia Karina Vergara Sánchez

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parece pesar cada vez más. Sabe que la correa esos hombres dueños de la calle. Luego piensa
puede romperse en cualquier momento, sólo en la policía, pero sabe que los policías de la zona
espera que los acosadores de la banqueta de llevan a ese sitio sus autos para que se los reparen,
enfrente no se den cuenta si se rompe, para que no que son amigos de los acosadores y también hacen
le griten burlas hirientes. Entonces, decide llevar la bromas y silbaban a las mujeres que pasan.
mochila al frente y rodearla con ambos brazos para
evitar que se rompa y caigan sus útiles al suelo. Lo No se le ocurre, por más que piensa, cómo
inconveniente es que así pesa más la mochila, pero solucionar el acoso. Piensa que tal vez no tiene
piensa que no hay más remedio. solución.

Ya quiere llegar a casa. La sed crece y al mismo Mete la llave en la cerradura. Por fin ha llegado
tiempo tiene ganas de orinar. Se pone a pensar en a su casa. Dentro, cierra la puerta. Arroja lejos la
cuánto le agradaría poder caminar por la sombra y mochila. Se quita el suéter. Se sirve un vaso con
llegar con un poco más de comodidad a su casa, agua. Entra al baño y al terminar de orinar, se mira
Con la mochila abrazada, va imaginando que tal en el espejo y descubre que tiene la piel del rostro
vez podría decirle a su madre para que la defienda, dañada por la fuerza del sol, con pellejitos que se
pero luego lo piensa mejor y reconoce que si su levantaban alrededor de la nariz.
madre caminara por esa banqueta también sería
agredida, como cualquier otra mujer del vecindario. Decide no mirar las quemaduras en su rostro y se
siente cansada. Trata de convencerse de que ya
Puede también pedirle a su padre o a Chucho, se acostumbrará, encontrará otro camino, aunque
su amigo de su escuela, que hable con aquellos resulte más largo o que tal vez no hay otro camino
hombres y les obligue al respeto. Sin embargo, posible, quién sabe. Enciende el televisor, toma su
enseguida se da cuenta de que su padre vive lejos mochila e intenta imaginar cómo reparar la correa.
y tal vez la ignoraría y que aun cuando la escuchara
ni él ni Chucho podían enfrentarse solos a todos
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LA CÁTEDRA
Eran fines de los noventas, en la Universidad. Fue También nos contó como el Ministerio Público casi
poco antes de la Huelga General, en el apasionado no investigó nada sobre el agresor, todo se centraba
ambiente de ese momento, en donde todo se debatía en la ropa que portaba su hermana, por qué pasaba
y todo se politizaba. Se respiraba intensidad. Había a tal hora por tal lugar. Tan responsable parecía
una clase que era básicamente de psicoanálisis. El quien había sido asesinada, parecía asumirse que
maestro era un docente respetadísimo. Estaba al ella lo había buscado.
frente del grupo vestido con saco de pana, pantalón
de mezclilla, actitud un poco mesiánica y usaba una Explicó cómo la creencia generalizada en esa
loción barata y apestosa. fantasía de violación para las mujeres, de la que
12 hablaba el maestro, costaba vidas e injusticia para
Ese día se había estado hablando de cómo los muchas.
tabúes sociales nos obligan a ocultar nuestros
verdaderos deseos. Por ejemplo, dijo el maestro: Entonces, mi compañera desafió al maestro
con la mirada y lo invitó a preguntarse sobre la
-En todas las mujeres está la fantasía de ser responsabilidad que cabía en él y en lo que decía
violadas. Es un deseo común, recurrente, producto ante un grupo de casi cincuenta estudiantes
de la neurosis esperable y las mujeres, ustedes las universitarios.
estudiantes, tendrían que reconocerlo y asumirlo
sin culpa ni moralinas. Es el diálogo entre la pulsión Por un momento nos quedamos silenciosos, sin
de vida y de muerte, la ambivalencia constante saber qué decir o qué hacer. Yo no sabía en donde
y humana entre Eros y Tánatos- explicó con posar la mirada y la dirigí al maestro que inclinaba
apasionamiento casi poético. el rostro hacia un lapicero que tenía en la mano.
Pensé que estaba construyendo una larga perorata
Yo me sentí aturdida ante la exposición, apenas teórica con la que justificaría su punto. Sin embargo,
comenzaba a asimilar lo que se había dicho, cuando me daba la impresión de que no quería tener que
una compañera se puso en pie. Sus ojos se habían levantar el rostro hacia sus alumnos y alumnas
hecho pequeños y su boca estaba contraída,
furiosa. Un compañero, allá en el fondo del salón, levantó
la mano y sin esperar que le dieran la palabra
Narró cómo su hermana había luchado contra el se levantó y habló. Sólo una frase tenía para
agresor y éste la había tenido que apuñalar siete compartirnos:
veces en el rostro, siete veces en el cuerpo. Tuvo
que dejarla medio muerta para poder violar su -Bueno, pero no van a negar que hay viejas que van
cuerpo. Después terminó estrangulándola. por la calle con ropa apretada porque les encanta
que les agarren las nalgas-.
-Un costo muy alto en torno de una fantasía, ¿no? -,
dijo mi compañera con los dientes apretados.
Patricia Karina Vergara Sánchez

JUEGOS
INFANTILES
13

Uva, de 13 años de edad, orinó sobre la prueba tremendamente hermosa. Tenía eso que nunca
farmacéutica y supo que estaba preñada. Se miró tendría Uva, quien alcanzó a pensar que tal vez sería
en el espejo del sanitario de la escuela. Pensó en el aroma a bien alimentada y fragancia de jabones
él. costosos, por ello Uva tiró con más violencia del
cabello.
Él la amaba. Lo sabía por la forma en que la
acariciaba, le decía cosas dulces y le hacía el En un único gesto, Marcia reaccionó clavando
amor lento, con ternura; no era como el resto de los profundamente sus uñas en las mejillas de Uva.
adolescentes que conocía, esos que sólo pensaban Ambas lloraban de rabia, quietas, sin soltarse,
en eyacular en ella y era todo. Él era distinto, él era aguantando, mirándose a los ojos.
maravilloso, él era su mundo. Uva no se inquietó
por ese embarazo, él estaría con ella y todo iría Marcia escupió en el rostro de Uva.
muy bien. Uva caminaba dentro de la burbuja del
encanto, buscándolo por los pasillos de la escuela Uva miró el borde de la banqueta a unos centímetros
secundaria, hasta que lo encontró y la burbuja se de ellas y teniéndola del cabello, rápida y sin
rompió. estremecerse, comenzó a azotar con fuerza el
rostro de Marcia contra el cemento duro de la
Los miró besándose, entrelazados. No pensó en banqueta, una y otra vez. La nariz de la niña estaba
culparlo a él. Ella fue el objeto de su furia. Él sólo se destrozada, sangrante. Sus dientes rotos fueron
apartó, observando sardónico y con aire halagado cayendo uno a uno. Uva no se detenía.
la escena.
Él se marchó corriendo, asustado.
Uva atrapó el cabello de su rival, obligando
a la chiquilla a mirarla de frente. Marcia era
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LA
CARNICERÍA
Desde donde yo sé la historia, es desde lo que pasó llevaron para que en la casa de ellos trajera el agua,
con la abuela Berta, pero seguro que más antes barriera, trapeara y se acomidiera. La patrona,
habían pasado otras cosas, sólo que esos sucesos encantada, siempre exclamaba: ¡Es de piernas
no me los refirió nadie. Entonces, te cuento desde fuertes, la muchacha, nunca se cansa!
aquí y rapidito -que se acaba el tiempo-, al menos
eso tienes que saberlo, de cómo fue con la abuela No vayas a creer que la obligaron, la tía Silvita se
Berta y lo que vino después: fue porque le ofrecieron sus buenas quincenas,
Ella había recién parido a mi tía Silvita. Vino el también porque le dijeron que comería de la mesa
14 patrón, ella no alcanzó a cubrirse con el rebozo del patrón y porque la familia necesitaba el dinero y
y él vio esas tetas repletas de leche. Se llevó a la porque quién le dice que no a la patrona.
abuela Berta para que le amamantara al hijo. Que
a la Silvita le dieran atole o cualquier cosa pa´ que Cuando Silvita se hizo vieja y se cansaron sus
comiera, ¿a quién importaba? piernas que nunca se cansaban, la mandaron de
regreso a casa y no comió más las sobras de la
No vayas a creer que el patrón era un malvado, no. mesa que no le pertenecía.
No se la llevó a la fuerza, la abuela Berta cuenta que
dijo que sí porque le darían un montón de pesos y Con lo que ahorró Silvita, de sus buenas quincenas,
porque quién dice que no al patrón. compraron una máquina de coser para su hija
Florencia que se hizo costurera y ayudaba a los
Cuando el niño Robertito, el hijito del patrón, dejó gastos de la casa mediante los vestidos que
de necesitar nodriza y quien lo meciera y le limpiara les cosía a las hijas de las señoras que podían
la caca, regresó la abuela Berta a la casa. Traía pagarlos. -Vestidos bonitos de verás-, y, vieras,
medio herido el corazón porque dejaba al niño ponían re contentas a las niñas gueritas del pueblo.
Robertito -que ya lo quería como suyo- y porque Cuando tenía 17 años, la prima Sol decidió que no
la tía Silvita ya no la reconocía y, la verdad, Berta se acabaría sus ojos, como se acabaron los de su
tampoco se hallaba con ella. hermana Florencia, cosiendo para otros, ni serviría
en la mesa de la señora, que las maltrataba tanto.
Ya nadie se acuerda de qué hizo la abuela con el
montón de pesos que dice que le dio el patrón. Ella, Ella había escuchado a alguien en la ciudad que
a veces, trata de recordar y se imagina que pudo le dijo que sólo tenía que vestirse linda, sonreír y
mandar poner el cobertizo de las gallinas que se compartir alegres caricias. Con eso, ganaría mucha
cayó en el año cuando fue la tormenta grande, esa plata.
que dejó tanto destrozo.
Robertito, que en ese tiempo ya lo conocíamos
Cuando Silvita cumplió los 9 años, vieron los como Don Roberto, la visitaba muy seguido.
patrones que era buena para el trabajo y se la No vayas, mi niña, a creer que era malo Don
Patricia Karina Vergara Sánchez

Roberto con ella, no. La gente cuenta que a otras Tampoco, nadie la obligó a Lucia, tienes que ver
en la ciudad les pegaban o les hacían cosas malas, eso, había dicho que sí porque era madre soltera
pero de Don Roberto y otros señores, dicen que a con tres chicos y, así, quién dice que no a un cheque
Sol le dejaban bien buenas propinas. bien gordo -ése que supuestamente le darían, pero
no llegó- y porque quién dice que no, si, según, esa
Todo fue hasta que los senos de mi prima dejaron es una forma de ser libre, dicen las convincentes
de oler a fruta fresca y sus caricias dejaron de ser nietas universitarias del patrón.
bien pagadas por Don Roberto y por sus amigos.
Los del negocio encontraron otras favoritas, dicen ¡Ay, hijita mía, mecida en estos brazos míos!, ¿qué
que bien jovencitas, casi niñas. será de ti?

Nadie sabe qué pasó con toda la plata que cuenta Todo lo tuyo les apetece: tus senos, tus piernas, tus
Sol que ganó. Ahora trabaja en la maquila y sigue ojos, tus manos, tu sonrisa, tus caricias, tu vagina,
sin poder decir que no, a las órdenes del patrón. tu mente, tu vientre, ve tú a saber qué más…No
tienen llenadero, siempre quieren más.
A mi hermanita Frida, le dijo Don Roberto que era
bien lista, que la iba a mandar a la escuela, para que Se relamen mirándote desde apenas nacida. Afilan 15
aprendiera y para que se superara. Toda la familia los dientes y los cuchillos como cuando ellos
estaba tan agradecida. Qué considerado y grande mandan engordar a un pequeño lechón para la
era nuestro amigo Don Roberto que apoyaba a fiesta. El día en que te parí alguien puso fecha para
la niña en sus estudios. Ella estudió retemucho, el día en que querrán atraparte.
se esforzaba más que ninguna. Sacó buenas
calificaciones y mención honorífica cuando acabó la Nos vienen devorando hace tiempo. No sé para
escuela. Ella quería irse a otro país y estudiar otras dónde podrías fugarte, no sé en dónde estarías
cosas, pero Don Roberto necesitaba alguien leal en a salvo. Como las vaquitas del abuelo de Don
su empresa, ¿cómo decirle que no, si fue siempre Roberto, nacimos ya en cautiverio y no sabemos
tan generoso? Frida lleva las cuentas, les enseña a para dónde queda la libertad. Si nos abren la puerta
los hijos de Don Roberto, que son rete flojos, cómo nos desorienta el destello del sol.
hacer las cosas para que sigan ganando dinero.
Frida no viaja, ni ve a su madre, ni sonríe porque Tampoco tengo nada para heredarte, nada que te
de tanto trabajo nunca tiene tiempo de nada. Pero puedas llevar, ni tengo un mapa ni plan de escape
agradecida sí está porque Don Roberto le ha dado para ti. Sin embargo, así y todo, te lo tengo que
tanta oportunidad. pedir: ¡huye, hija, vete, a dónde sea!

A Lucia, la hija de Florencia, le ofrecieron un dineral ¡Tienes una única oportunidad! ¡Intenta, intenta,
por llevar en la panza un hijo para unos señores de busca ponerte a salvo de su mandíbula cruel!…
otra parte del mundo que podían darse el lujo de un ¡Corre!, ¡corre!, ¡corre! No hay tiempo, que ya
capricho de esos -un niño mandado a nacer, por vienen a buscarte a ti. Si no escapas ya, te van a
contrato-. Ella se nos murió con un hijo que no era atrapar…
suyo atorado en su útero en ese mal parto.
Vete, te lo ruego, vete, ¿qué vamos a hacer?, ¿quién
Nadie dio ni el dineral prometido ni tantito consuelo puede detenerles?, ¿quién puede decirles que no?
a los niños que sí eran de ella.

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