Está en la página 1de 28

Obras de Erving Goffinan en esta biblioteca Estigma

La identidad deteriorada
Internados. Ensayos sobre la situación social
de los enfermos mentales

La presentación de la persona en la vida cotidiana Erving Goffman

Amorrortu editores
Buenos Aires - Madrid
Biblioteca de sociología
Stigma, .Notes on the Managem.ent of Spoiled ldentity, Erving Goffman
<O Prent1ce-Hall, Inc., 1963
Prólogo
Primera edición en inglés, 1963; segunda edición 1968
Pr.imera ~ción en c~tellano, 1970; tercera rei~presión, 1986- cuarta
rei~presio~, 198~; qumta reimpresión, 1993; sexta reimpresió~, 1995;
5?Ptima re1~p~es1ón,_ 1998; octava reimpresión, 2001; novena reimpre-
sión, 2003; dec1ma reimpresión, 2006
Traducción, Leonor Guinsberg

La reproducció1: total o .parcial de este libro en forma idéntica O modifi- Hace ya más de una década que la literatura de psicología
cada por c:ualquier 1:1ed10_ °'.ec~ico, electrónico o informático, incluyen- social se ocupa intensamente del estigma, vale decir, de la
d~ fotocopia, graba~~n, d1~tahzación o cualquier sistema de almacena- situación del individuo inhabilitado ara una lena ace ta·
~ento Y recuperac1on de información, no autorizada por los editores ción social.1 Con e t1 se agregaron provechosos estu-
viola derechos reservados. ' diosclírricos,2 cuyos alcances y aplicación abarcaron catego-
rías siempre nuevas de personas.3
©Todos los d~rechos de la edición en castellano reservados por
Amorrortu editores S.A, Paraguay 1225, 7" piso Cl057AAS Buenos Aires
Mi propósito en este ensayo 4 es revisar algunos trabajos
sobre el estigma, en especial de índole popular, para ver
www.amorrortueditores.com cuál puede ser su utilidad para la sociología. Debemos em-
Amorrortu editores España S.L., C/SanAndrés, 28. 28004 Madrid
prender la tarea de deslindar el material vinculado con el
estigma de otros hechos cercanos a él, mostrar cómo se
Queda hecho el depósito que previene la ley nº 11.723 puede describir este material de un modo económico, den-
Industria argentina. Made in Argentina tro de un único esquema conceptual, y clarificar el vinculo
existente entre el estigma y el problema de la desviación.
ISBN-10: 950-518-016-0 Esta tarea me permitirá formular y utilizar una serie espe-
ISBN-13: 978-950-518-016-5
1 Entre los más importantes se cuentan sociólogos como E. Lemert;
psicólogos como K. Lewin, F. Heider, T. Dembo, R. Barker y B.
Goffman, Erving Wríght. Véase especialmente B. Wright, Pbysical Disability-A Psy-
cbology Approach (Nueva York: Harper &. Row, 1960), que me ha
. Estigma : la identidad deteriorada.- 1ª ed. 10ª reimp.- Buenos facilitado numerosos párrafos para citar y referencias de gran uti-
Aires: Amorrortu, 2006. lidad.
176 p.; 20xl2 cm.- (Biblioteca de sociología) 2 Por ejemplo, F. Macgregor y colab., Facial Deformities and Plastic
Traducción de: Leonor Guinsberg Surgery, Springfield, Illinois: Charles C. Thomas, 1953.
:; Por ejemplo, C. Orbach, M. Bard y A. Sutherland, «Fears and De,.
ISBN 950-518-016-0 fensive Adaptations to the Loss of Anal Sphincter Control», en Psy-
choanalytical Review, XLIV, 1957, págs. 121-175.
l. Procesos Sociales. I. Leonor Guinsberg trad II Títul 4 Una primera versión resumida se publicó en The Patient and· the
CDD303 ' · · º Mental Hospital de M. Greenblatt, D. Levinson y R. Williams, Nue-
va York: Free Press of Glencoe, 1957, págs. 507-510. Una versi6n
posterior se present6 en la Madver Lecture pronunciada en la
Southern Sociological Society, Louisville, Kentucky, el 13 de abril de
I:11p~o en los Talleres Gráficos Color Efe, Paso 192, Avellaneda pro- 1962. Para el presente trabajo colaboro el Center for the Study of
vincia de Buenos Aires, en mayo de 2006. ' Law and Soclety ( Centro para el Estudio del Derechc y la Sociedad)
Universidad de California, Berkeley, con un subsidio ~· ..1 President's
Tirada de esta edición: 2.000 ejemplares. Committee on Juvenile Delinquency.

7
cial de conceptos: aquellos que tienen que ver con fa «in•
formaci6n social•, la informacl6n que el individuo trans-
mite directamente sobre sí mismo.

Estimada Señorita Cor.azones Solitarios:

Tengo dieciséis años y estoy desorientada; le agradecería


que me aconsejara. Cuando pequeña estaba acostumbrada
a que los chicos que vivían en la cuadra se burlaran de mí
y no era tan terrible, pero ahora me gustarla terier amigos
con quienes salir los sábados a la noche como las demás
cbicas, pero ningún muchacho me va a invitar, porque aun-
que bailo muy J:>i<:11, tengo una linda figura y mi padre me
compra lindos vestidos, nací sin nariz.
Me siento y me observo todo el día y lloro. Tengo un gran
agujero en medio de la cara que asusta a la gente y también
a mi; por eso no puedo culpar a los muchachos de que no
quieran invitarme a salir con ellos. Mi madre me quiere
pero se pone a llorar desconsoladamente cuando me mira.
¿Qué hice yo para merecer esta terrible desgracia? Aunque
hubiera hecho algo malo, nada malo hice antes de cumplir
un año, y sin embargo nad así. Le pregunté a mi papá;
me dijo que no sabía, pero que tal vez algo hice en el otro
mundo antes de nacer, o quizá me castigaron por sus pe-
cados. Eso no lo puedo creer porque él es un hombre muy
bueno. ¿Debo suicidarme?

La saluda atentamente
Desesperada

\ Tomado de Miss Lonelyhearts, de Nathanael West, págs. 14-15. C::O.


¡ Pfright © 1962 por New D.irections. Reimpreso con autorización
de New Directions, editores.

8
1. Estigma e identidad social

12s griegos, que aparentemente sabían mucho de medios


VlSufiles, crearon el término estigma para ~t-erirr _!..§ÍitlOS
corporales con los cuales se m enta a o malo y
poco habitual en e · los ta .
Lo os consistían en cortes o quemaduras en el cuerpo,
y adver ue e un ese avo n unmal o
un tra1 or -una persona corrupta, ritualmente deshonra-
da, aquÍen debía evitarse, especialmente en lugares públi-
cos-. Más tarde, durante el cristianismo, se agregaron al
término dos significados metafóricos: el primero hada alu-
sión a signos corporales de la gracia divina, que tomaban
la forma de brotes eruptivos en la piel; el segundo, referen-
cia médica indirecta de esta alusión religiosa, a los signos
corporales de perturbación física. En la actualidad, la pala-
bra es ampliamente utilizada con un sentido bastante pare-
cido al original, pero con ella se designa preferentemente
al mal en sí mismo y no- a sus manifestaciones corpora-les.
Además, los tipos de males que despiertan preocupación
han cambiado. Los estudiosos, sin embargo, no se han es-
forzado demasiado por déscribir las condiciones estructura-
les previas del estigma, ni tampoco por proporcionar una
definición del concepto en sí. Parece necesario, por consi-
guiente, tratar de delinear en primer término algunos su-
puestos y definiciones muy generales.

Concepciones preliminares
.La sociedad establece los medios para categorizar a las
( personas y el complemento de atributos que se perciben
como corrientes y naturales en los miembros de cada una

11
~( de esas catef;()rías. El merlio soci:tl establece las categorías y la real. Es necesario señal~ qu~ existen ~tras discreI;>aD·
t> ~ de personas que en él se pueden encontrar. El intercambio das entre estos dos tipos de 1dent1dades soe1ales; por ejem-
-t social rutinario en medios preestablecidos nos permite tra- plo, la que nos mueve a rec}asific.ar a un indiv!duo ubicado
.r t tar con «otros» previstos sin necesidad de dedicarles una previamente en una categor1a socialmente prevista, para co-
~ ~ atend6n o reflexión especial. Por consiguiente, es probable locarlo en otra categoría diferente aunque igualmente pre-
' que al encontramos frente a un extraño las primeras a a- vista, o bien la que nos mueve a mejorar nuestra estimación
~...., 1 riendas rios permitan prever _en 9.u_ $e- .y del individuo. Debe advertirse también que no todos los)
~ -e, cuales son sus atr1ll_utos, eLilecír, ~«i.ckntidad social» atributos indeseables son tema de discusión, sino únicamen-
' 'li' -para utiliiáruntérmino más adecuado que el de«status te aquellos que son incongruen~es con nu~stro ~st<:r<;otipo
~ :Í social», ya que en él se incluyen atributos personales, como acerca de cómo debe ser determmada especie de mdividuos.
~ 1a «honestidad», y atributos estructurales, como la «ocu- El término estigma será utilizado, pues, para hacer referen-
~ .; paci6n»-. cia a un atributo profundamente desacreditador; ~o lo gue
~... Apoyándonos en estas anticipaciones, las transformamos en en realidad se necesita es un lenguaje de relaciones e
expectativas normativas, en demandas rigurosamente pre- atributos. a ue estigmatiza a un tipo de posee-
sentadas. dor ptiede confirmar la normalidad de otro y, por consi-
Por lo general, no somos conscientes de haber formulado esas guiente, no es ni honroso ni ignominioso en sí mismo. En
demandas ni tampoco de su contenido hasta que surge un Estados Unidos, por ejemplo, hay empleos donde las ?:rso-
interrogante de índole práctica: ¿serán satisfechas de al- nas sin preparación universitaria se ven obligadas a d_isu::1~-
gún modo? Es entonces probablemente cuando advertimos lar esta carencia mientras en otros países los pocos mdivt-
que hemos estado concibiendo sin cesar determinados su- duos que la pos~n deben mantenerla en secret~, por mi:·
puestos sobre d individuo que tenemos ante nosotros. Por do a que se los señale como fracasados o margmales. Ana-
-:2,. lo tanto, a las demandas que formulamos se las podría deno- logamente, a un muchacho de clase m~dia no le pr?<1uce
~ minar con mayor propiedad demandas enunciadas «en esen- ningún remordimiento que lo vean cammo a una biblioteca
~ ~ y el carácter que atribuimos al indivfclüo debería coñ- pública; sin· embargo, un criminal profesional escribe lo
s1derarse como una imputación hecha con una mirada re- siguiente:
trospectiva en potencia -una caracterización «en esencia»,

l
una identidad social virtual-. La categoría y los atributos Recuerdo que en e1 pasado y en más de una ocasión, por
que, de hecho, según puede demostrarse, le pertenecen, se ejemplo, al dirigirme a una biblioteca pública cercana al
denominarán su identidad social_J,.eal. lugar donde vivía miraba por encima del hombro un par
Mientras el extraño está presente ante nosotros puede de- de veces antes d; entrar, solo para tener la seguridad de1
mostrar ser dueño de un atributo que lo vuelve diferente que ninguno de mis conocidos anduviera por allí y me viese.
de los demás ( dentro de la categoría de personas a la que
él tiene acceso} y lo convierte en alguien menos apetecible Del mismo modo, un individuo que desea pelear por su
--en casos extremos, en una persona casi enteramente mal- patria puede ocultar un defecto físico, P?r temo; a que su
vada, peligrosa o débil-. De ese modo, dejamos de verlo pretendido status físico se vea desacreditado; tiempo des-
como una persona total y corriente para reducirlo a un ser pués, el mismo individuo, amargado y c~n deseos de e;va-
inficionado y menospreciado. Un atributo de esa naturaleza dirse del ejército, puede lograr que lo admitan en el hospit~
es un estigma, en especial cuando él produce en los demás, a militar, donde el descubrimiento de que no posee en reab-
modo de efecto, un descrédito amplio; a veces recibe tam-
bién el nombre de defecto, falla o desventaja. Esto constitu· 1 T. Parker y R. AHerton, Tbe Courage of His Convictions, Lon-
ye una discrepancia especial entre la identidad social virtual dres: Hutchinson & Co., 1962, pág. 109.

12 13
dad úna enfermedad aguda puede hundirlo en el oprobio.2 griegos, se encuentran los mismos rasgos sociol6gicos: D ·
Un estigma es, pues, realmente, una clase especial de rela- individuo que podía haber sido fácilmente aceptado en .µo
ción. ~tre atributo y estereotjpo. Sln embargo-;-¡iropongo intercambio social corriente posee un rasgo que puede UD·
modifie:u este concepto, en parte porque existen importan- ponerse por la fuerza a nuestra atención y que nos lleva a
tes atributos que resultan desacreditadores en casi toda alejamos de él cuando lo encontramos, anulando el llamado
nuestra sociedad. que nos hacen sus restantes atributos. Posee un estigma,
El término estigma y sus sinónimos ocultan una doble pers- una indeseable diferencia que no habíamos previsto. Daré
pectiva: el individuo estigmatizado, ¿supone que su calidad el nombre de normales a todos aquellos que no se apartan
de diferente ya es conocida o resulta evidente en el acto, o negativamente de las expectativas particulares que están en
que, por el contrario, esta no es conocida por quienes lo discusión.
rodean ni inmediatamente perceptible para ellos? En' el pri- Son bien conocidas las actitudes que nosotros, los norma-
mer caso estamos frente a la situación del desacreditado, en les, adoptamos hacia una persona que posee un estigma, y
el segundo frente a la del desacreditable. Esta es una dife- las medidas que tomamos respecto de ella, ya que son pre-
rencia importante, aunque es probable que un individuo cisamente estas respuestas las que la benevolente acción
estigmatizado en particular haya experimentado ambas si- social intenta suavizar y mejorar. Creemos, por definición,
tuaciones. Comenzaré con la situación del desacreditado para desde luego, que la ,persona que tiene un estigma no. es
continuar con la del desacreditable, pero sin establecer siem- totalmente humana. Valiéndonos de este supuesto practtca-
pre una separación entre ambos. mos diversos tipos de discriminación, mediante la cual re-
Se pueden mencionar tres tipos de estigmas, notoriamente ducimos en la práctica, aunque a menudo sin pensarlo, sus
diferentes. En primer lugar, las abominaciones del cuerpo posibilidades de vida. Construimos una teoría del estigma,
-las distintas deformidades físicas-. Luego, los defectos una ideología para explicar su inferioridad y dar cuenta del
del carácter del individuo que se perciben como falta de peligro que representa esa persona, racionalizando a veces
voluntad, pasiones tiránicas o antinaturales, creencias rígi- una animosidad que se basa en otras diferencias, como, por
das y falsas, deshonestidad. Todos ellos se infieren de cono- ejemplo, la de clase social.4 En nuestro _discurso cotid~ano
cidos informes sobre, por ejemplo, perturbaciones mentales, utilizamos como fuente de metáforas e imágenes térmmos
reclusiones, adicciones a las drogas, alcoholismo, homosexua• específicamente referidos al estigma, tales como inválido,
lidad, desempleo, intentos de suicidio y conductas políticas bastardo y tarado, sin acordamos, por lo gen~r~, de su
extremistas. Por último, existen los estigmas tribales de la significado real.5 Basándonos en, el defect? or1g1na!, ten;
raza, la nación y la religión, susceptibles de ser transmitidos demos a atribuirle un elevado numero de 1mperfecc1ones
por herencia y contaminar por igual a todos los miembros de y al mismo tiempo, algunos atributos deseables, pero no
una familia. 8 Sin embargo, en todos estos diversos ejemplos deseados por el interesado, a menudo de índole sobrenatu-
de estigma, incluyendo aquellos que tenían en cuenta los
4 D. Riesman, «Some Observations Concerning Marginality», en
2 En relación con esto véase el artículo_ de M. Meltzer, «Counter- Philon, segundo trimestre, 1951, pág. 122.
manipulation through Malingering», en el libro editado por A. Bi-
derman y H. Zimmer, The Manipulation of Human Behavior, Nueva 5 En un artículo de próxima aparición, T. J. Scheff presenta el caso
York: John Wiley & Sons, 1961, págs. 277-304. con relación a los enfermos mentales.
3 En la historia moderna, especialmente en Gran Bretafía, el status 6 Con referencia al ciego, véase E. Henric~ .Y L. Kriegel,. eds.
de clase baja funcionaba como un importante estigma tribal: los pe- Experiments in Survival, Nueva York: Assoc1at1on for ~~e Aid of.
cados de los padres, o al menos su ambiente, eran pagados por el ni- Crippled diildren (Asociación para la Ayuda de los Nmos Inváli-
ño si este crecía inadecuadamente por encima de su condición social dos) 1961 págs. 152 y 186; y H. Chevigny, My Eyes Have a Cold
inicial. El manejo del estigma de clase es, naturalmente un tema Nos:, Nevl Haven, Conn.: Yale University Press, en rustica, 1962.
central en la novela inglesa. ' pág. 201.

14 15
ral, como, por ejemplo, el «sexto sentido», o la percepción acuerdo con lo que efectivamente exigimos de él, y a pc~ar
de la naturaleza interior de las cosas: 7 de ello permanezca relativamente indiferente a su fracaso;
aislado por su alienación, protegido por creencias propias
Algunos vacilan en tocar o guiar a los ciegos, mientras que sobre su identidad, siente que es un ser humano perfecta-
otros generalizan la deficiencia advertida como incapacidad mente máduro y normal, y que, por el contrario, nosotros
total, gritándoles a los ciegos como si fueran sordos o in- no somos del todo humanos. Lleva un estigma, pero no
tentando ayudarlos a incorporarse como si fueran inválidos. parece impresionado ni compungido por ello. Esta posibili-
Quienes se enfrentan con ciegos pueden tener un gran nú- dad es celebrada en relatos ejemplares sobre los menonitas,
mero de creencias aferradas al estereotipo. Pueden pensar, los gitanos, los pícaros desvergonzados y los judíos muy
por ejemplo, que están sujetos a un tipo único de discerni- ortodoxos.
miento, suponiendo que el individuo ciego utiliza canales Con todo, actualmente en Estados Unidos los códigos de
especiales de información, inaccesibles a los demás. 8 honor separados parecen encontrarse en decadencia. El in-
di»iduo estigmatizado tiende a sostener las mismas creen-
Además, podemos percibir su respuesta defensiva a esta cias sobre la identidad que nosotros; este es un hecho fun.
situación como una expresión directa de su defecto, y consi- damental. La sensación de ser una «persona normal», un
derar entonces que tanto el defecto como la respuesta son ser humano como cualquier otro, un individuo que, por con-
el justo castigo de algo que él, sus padres o su tribu han siguiente, merece una oportunidad justa para iniciarse en
hecho, y que justifica, p.or lo tanto, la manera como lo alguna actividad, puede ser uno de sus más profundos sen-
tratamos. 9 timientos acerca de su identidad.10 ( En realidad, cualquiera
Dejemos ahora al individuo normal y ocupémonos de la per- sea su manera de expresarlos, sus reclamos se basan, no en
sona con respecto a la cual este resulta normal. Por lo ge- lo que él piensa que se merece todo el mundo, sino solamen-
neral, parece cierto que los miembros de una categoría so- te aquellos que pertenecen a una selecta categoría social,
cial sustentan sólidamente un modelo de opinión que, se· dentro de la cual, sin duda, él encaja; por ejemplo, toda
gún su parecer y el de otros sujetos, no les es directamente persona de su misma edad, sexo, profesión, etc.) Con
aplicable. Así, un hombre de negocios puede exigir una todo, es posible que perciba, por lo general con bastante
conducta femenina de las mujeres o una conducta ascética corrección, que cualesquiera que sean las declaraciones de
de los monjes y no concebirse a sí mismo como alguien que los otros, estos no lo «aceptan» realmente ni están dispuestos
debe llevar a cabo cualquiera de estos dos estilos de conduc- a establecer un contacto con él en «igualdad de condido-
ta. La diferencia está .entre llevar a cabo una norma, y sim- nes».11 Además, las pautas que ha incorporado de la socie-
emente sustentarla. El problema del estigma no surge aquí
mo tan solo donde existe una expectativa difundida de que 10 La noción de «ser humano normal» puede tener su origen en
el enfoque médico de la humanidad o en la tendencia de las orga-
uienes pertenecen a una categoría dada deben no solo nizaciones burocráticas de gran escala, tales como el estado nacio-
poyar una norma particular sino también llevarla a cabo. nal, a tratar a todos los miembros, en ciertos aspectos, como iguales.
~ ambién es posible que un individuo no consiga vivir de Cualquiera que sea su origen, parece suministrar la imaginería básica
a través de la cual los legos crean generalmente una concepción de
7 Con las palabras de una mujer ciega: «Me llamaron para avalar un sí mismos. Es interesante señalar que parece haber surgido una con-
perfume, presumiblemente porque siendo ciega mi sentido del olfa• vención en la literatura popular de tipo biográfico en la que una
to era superdiscriminativo». Véase T. Keitlen (con N. Lobsenz), Fare- persona dudosa proclama su derecho a la normalidad citando como
well to Fear, Nueva York: Avon, 1962, pág. 10. prueba el hecho de tener una 'esposa e hijos y, curiosamente, decl~
8 A. G. Gowman, Tbe War Blind in American Social Structure, rando que ha pasado con ellos los días de Navidad y de Acción de
Nueva York: American Foundation for the Blind, 1957, pág. 198. Gracias.
9 Para ejemplos, véase Macgregor y colab., op. cit., passim. 11 Parker y Allerton, op. cit., págs. 110-111, presentan la opinión
de un criminal sobre este rechazo.

16 17
dad más amplia lo habilitan para mantenerse íntimamente de mi propia identidad. Me miraba en el espejo y me sobre-
alerta frente a lo que los demás consideran como su defecto, cogía de horror al no reconocerme. En el lugar donde me
hecho que· lo lleva de modo inevitable, aunque solo sea es- encontraba, con ese persistente júbilo romántico que había
porádicamente, a aceptar que, por cierto, 'está muy lejos de en mí, como si fuera una persona favorecida por la suerte
ser como en realidad debería. La vergüenza se convierte en para quien todo era posible, veía a un extraño, una figura
una posibilidad central, que se origina cuando el individuo pequeña, lastimosa, deforme y un rostro que se llenaba de
percibe' uno de sus atributos como una posesión impura de dolor y sonrojaba de vergüenza cuando clavaba la vista en
la que f4.cilmente puede imaginarse exento. él. Era solo un disfraz, pero lo llevaría puesto eternamente.
Es probable que la presencia inmediata de los normales re- Alli estaba, allí estaba, era verdadero. Cada uno de estos
fuerce esta disociación entre las autodemandas y el yo, pero, encuentros era como un golpe en la cabeza. Siempre me de-
de hecho, el individuo también puede llegar ~ odiarse y jaba aturdido, mudo e insensible, hasta que lenta y ter-
denigrarse a sí mismo cuando está solo frente a un espejo: camente volvía a invadirme mi persistente y robusta ilu-
sión de bienestar y belleza personal; olvidaba la irrelevante
Cuando por fin me levanté ( ... ) y aprendí a caminar nue- realidad y estaba desprovisto y vulnerable otra vez.18
vamente, tomé un día un espejo de mano y me dirigí hacia
un espejo más grande para observarme; fui solo. No que- Podemos ya señalar el rasgo central que caracteriza la situa-
ría que nadie ( ... ) se enterara de cómo me sentía al ver- ción vital del individuo estigmatizado. Está referido a lo
me por primera vez. Pero no hubo ningún ruido, ningún que a menudo, aunque vagamente, se denomina «acepta·
alboroto; al contemplarme, no grité de rabia. Me sentía · ción». Las personas que tienen trato con él no logran brin-
simplemente paralizado. Yo no podía ser esa persona refle- darle el respeto y la consideración que los aspectos no con-
jada en el espejo. En mi interior me sentía una persona taminados de su identidad social habían hecho prever y que
saludable, corriente y afortunada; ¡oh, no como la del espe- él había previsto recibir; se hace eco del rechazo cuando
jo! Pero cuando volví mi rostro hacia el espejo, eran mis descubre que algunos de sus atributos lo justifica.
propios ojos los que me miraban ardientes de vergüenza ¿De qué modo la persona estigmatizada responde a esta
( ... ) como no lloré ni emití el menor sonido, me resultó s~tuación? En ciertos casos, le será posible intentar corregir
imposible hablar de esto con alguien; á partir de entonces dir~c~am7nte lo que considera el fundamento objetivo de su
la confusión y el pánico provocados por mi descubrimiento def1c1encra; es el caso de la persona físicamente deformada
quedaron encerrados en mí, e iba a tener que enfrentarlos que se. somete a la cirugía plástica, del ciego que recurre al
solo durante mucho tiempo.12 tratanuento ocular, del analfabeto que intenta una educación
Una y otra vez olvidé lo que había visto en el espejo. Aque- reparadora, del homosexual que ingresa en psicoterapia.
llo no podía penetrar dentro de mi mente y convertirse en ( Cuando dicha reparación es posible, a menudo el resulta-
parte integral de mi persona. Yo me sentía como si eso no do consiste, no en la adquisición de un status plenamente
tuviera nada que ver conmigo; era tan solo un disfraz. normal, sino en la transformación del yo: alguien que tenía
Pero no era el tipo de disfraz que se pone una persona
13 Ibld., págs. 46-47. Para tratamientos generales de los sentimien-
voluntariamente y con el cual intenta confundir a los demás tos de autoaversión, véase K. Lewin, Resolving Social Conflicts, par-
respecto de su identidad. Como en los cuentos de hadas, te III, Nueva York: Harper &:. Row, 1948; A. Kardiner y L. Ove-
me habían puesto el disfraz sin mi aprobación ni mi conoci- sey, The Mark, of Oppression: A Psychosocial Study of the Ameri-
miento, y era yo mismo quien resultaba confundido respecto ca'? Negro, Nueva York: W. W. Norton &:. Company, 1951; y E. H.
Erikson, Childhood and Society, Nueva York: W. W. Norton &:.
Company, 1950 (Infancia y sociedad, Buenos Aires: Paidós, 2a. ed.
12 K. B. Hatbaway, The Little Locksmith, Nueva York: Coward- 1966). '
McCann, 1943, pág. 41, en Wright, op. cit., pág. 157.

19
18
un defecto particular se convierte en alguien que cuenta en cabalgar, a jugar al tenis o a pilotear un avión, o en el
su haber con el record de haber corregido un defecto parti- ciego que se convierte en un experto esquiador o escalador
cular.) Aquí debe mencionarse la tendencia ·a la «vic~~- de montañas. 15 El aprendizaje distorsionado se puede aso-
ci6n» resultante del peligro que para la persona est1gmat1, ciar, desde luego, con la ejecución distorsionada de lo que
zada ;ignifica caer en m,!U}os de servidores fraudulentos que se aprende: tal el caso de un individuo confinado a una si-
le venden los medios para corregir la elocución, aclarar el lla de ruedas que se las ingenia para bailar con una mucha-
color de la piel, estirar el cuerpo, devolver la juventud cha en un salón recurriendo a cierto tipo de mímica de la
( como el caso del tratamiento a base de yema de huevo danza.16 Por último, la persona que presenta una diferencia
fertilizado) curar mediante la fe y obtener aplomo en la bochornosa puede romper con lo que se denomina realidad
conversació~. Ya sea que se trate de una técnica práctica e intentar obstinadamente emplear una interpretación no
o de un fraude, la pesquisa, a menudo secreta, que da por convencional acerca del carácter de su idei¡i.tidad social.
resultado revela hasta qué extremos están dispuestas a lle- Es probable que el individuo estigmatizado utilice su es-
gar las ~onas estigmatizadas y, por consiguiente, lo dolo- tigma para obtener «beneficios secundarios», como una
roso de la situación que las conduce a tales extremos. Se excusa por la falta de éxito que padece a causa de otras
puede citar un ejemplo: razones:
La señorita Peck [ una asistente social de Nueva York, pio- Durante muchos años la cicatriz, el labio leporino o la nariz
nera en los trabajos referentes a personas con dificultades deforme fueron considerados como una desventaja, y su
auditivas] decía que en los primeros tiempos los curanderos importancia en la adaptación social y emocional abarca in-
y charlatanes que querían enriquecerse rápidamente veían en conscientemente todo. Es el «gancho» en el cual el paciente
la Liga [para los duros ~; oído] un fructí~e:o camp<> de ha colgado todas las inadecuaciones, todas las insatisfaccio-
caza, ideal para la pro1:1oc10? de cascos :11~~nettcos, milagro- nes, todas las demoras y todos los deberes desagradables
sas máquinas vibratonas, t1mpanos artificrales, sopladores, de la vida social, y del cual ha terminado por depender uti-
inhaladores, masajeadores, aceites mágic<?s, bál~amos y .º~os lizándolo no solo como un medio razonable para evadirse
curalotodos garantizados a prueba de incendios, positivos de la competencia sino como una forma de protegerse de
y permanentes para sorderas incurables. Los anuncios de la responsabilidad social.
tales farsas (hasta alrededor de la década de 1920, en que Cuando la cirugfa elimina este factor, el paciente pierde
la Asociación Médica Norteamericana puso en marcha una la protección emocional más o menos aceptable que le ofre-
campaña de investigación) ac?sa~an desde !a~ páginas ?e da, y no tarda en descubrir, con sorpresa y desaliento, que
los periódicos, incluso de publicaciones prestigiosas, a quie- la vida no es solo un suave navegar, incluso para aquellos
nes tenían dificultades de audición.14 que tienen caras «corrientes», sin mácula. No está prepara•
do para enfrentar esta situación sin la ayuda de una «des-
El individuo estigmatizado puede también intentar corregir ventaja», y puede recurrir a la protecci6n de las pautas de
su condición en forma indirecta, dedicando un enorme es- conducta menos sencillas, aunque similares, propias de la
fuerzo personal al manejo de áreas .de actividad que J.:O? neurastenia, la histeria de conversi6n, la hipocondría o los
razones físicas· o incidentales se consideran, por lo co°:mn, estados agudos 9-e ansiedad.17
inaccesibles para quien posea su defecto. Esto aparece e¡em-
plificado en el lisiado que aprende o re-aprende a nadar, a 1.5 Keitlen, op. cit., capítulo 12, págs. 117-129 y capítulo 14, págs.
1.37-149. Véase también Chevigny, op. cit., pigs. 8.5-86.
14 F. ·wameld, Keep Listening, Nueva ~ork: The ,V~king P~, 16 Henrich y Kriegel, op. cit., pig. 49.
1957 pág. 76. Véase también H. von Henug, The Crtmtnal and hu . 17 W. Y. Baker y L. H. Smith, «Facial Disfigurement and Persona-
VictÍm, New Haven, Conn.: Yale University Press, 1948, pág. 101. lity>, en Journal of the Aw..erican Medical Arsociation, CXII, 1939,

20 21
También puede pensar que las desgracias que ha sufrido que una deficiencia como la incapacidad de acep~. el ~or
son una secreta bendici6n, especialmente por aquello tan humano, que, de hecho, disminuye el placer ~e vivir casi al
difundido de que el sufrimiento deja enseñanzas sobre la punto de hacerlo desaparecer, es una tragedi~ mucho mcf
vida y las personas: grave que la c~gu~ra. Pero, por lo general, quien padece ~
un mal así ni siquiera lo advierte, y no puede, en consecuen
Pero ahora, lejos ya de la experiencia del hospital, puedo cia, sentir compasión por sí mismo.2°
evaluar lo que aprendí [ escribe una madre postrada perma-
nentemente por la poliomielitis]. Porque no era solamente Y un inválido:
sufrir: también era aprender por medio del sufrimiento. Sé A medida que la vida continuaba, ap~endí que exisJ~n mu-
que mi conocimiento de la gente aumentó y se profundiz6, chísimos tipos diferentes de desventaJas, no solo .!lSl~as,, y
que quienes me rodean pueden contar para sus problemas empecé a darme cuenta de que las palabras de la runa. 10váli-
con toda mi mente, mi coraz6n y mi atención. Eso no hu- da del párrafo anterior [palabras de amar~ra] también po-
biera podido aprenderlo corriendo en una cancha de tenis.18 drían haber sido dichas por jóvenes 1;1u1eres. que. nunca
necesitaron muletas, mujeres que se sienten mferio~ Y
Análogamente, puede llegar a una nueva evaluación de las diferentes por su fealdad, su incapacidad para tener hi1os,
limitaciones de los normales, tal como lo sugiere un escle- su impotencia para relacionarse con la gente y muchos otros
r6tico múltiple:
motivos.21
Tanto las mentes como los cuerpos sanos pueden sufrir de Las reacciones de las personas normales y de las estigmati-
invalidez. El hecho de que la gente «normal» pueda mo- zadas que hasta aquí hemos considerado son aquellas que
verse, ver y oír no significa que realmente vean y oigan. pueden aparecer durante períodos de tiempo P:olon~dos Y
Pueden estar muy ciegos ante las cosas que deterioran su cuando no existe entre ellas un contacto corriente. Este
felicidad, muy sordos ante el pedido de afecto de los de- libro, sin embargo, se interesa específicamente por el proble-
más; cuando pienso en ellos no me siento ni más inválido ma de los «contactos mixtos», o sea en los mom;ntos e~
ni más incapacitado. Tal vez pueda, en cierta medida, abrir- que estigmatizados y no:males se ha~an en una mis~a ~S!·
les los ojos a las bellezas que nos rodean: un cálido apret6n tuación social», vale decir, cuando existe una presenoa físi-
de manos, una voz ansiosa de consuelo, una brisa primave- ca inmediata de ambos, ya sea en el transcurso de u~ ~n-
ral, una música, un saludo amistoso. Esta gente me importa, versación o en la simple copresencia de una reuruon in-
y me agrada sentir que puedo hacer algo por ellos.19 formal. ·
La misma previsión de tales contactos puede, naturalmen-
Y un escritor ciego: te llevar a normales y estigmatizados a organizar su vida
d; modo tal de evitarlos. Es probable que esto tenga conse-
Eso llevaría inmediatamente a la idea de que existe una cuencias mucho mayores para el estigmatizado, por ser él
gran cantidad de acontecimientos que pueden reducir el quien, por lo general, debe realizar el mayor esfuerzo de
placer de vivir de modo mucho más efectivo que la ceguera; adaptación:
adoptar esta manera de pensar puede ser enteramente sana.
Desde este punto de vista podemos percibir, por ejemplo, 20 Chevigny, op. cit., pág. 154. .
21 F. Carling, And Yet We Are Hut.van, Londres: Chatto &: Wmdus,
pág. 303. Macgregor y colab., op. cit., pág. 57 y sigs., dan el ejemplo 1962, págs. 23-24. N ¡ p · 1·
de un homb.~e que usaba de muletilla su gran nariz roja. 22 Para una reseña véase G. W. Allport, The ature o • . TffUatce,
18 Henrich y Kriegel, op. cit., pág. 19. Nueva York: Anchor Books, 1958 (La naturaleza del pre,uu:to, Bue-
19 Ibíd., pág. 35. nos Aires, Eudeba, 1962.)

22 23
Antes de su desfiguración [la amputación de la porción dis. estos los momentos en que ambas partes deberán enfrentar
tal de su nariz) la señora Dover, que vivía con una de sus directamente las causas y los efectos del estigma.
dos hijas casadas, era una mujer independiente, cálida y El individuo estigmatizado puede descubrir que se siente
amistosa, a quien le gustaba viajar, salir de compras y visitar inseguro acerca del modo en que nosotros, los normales,
a sus numerosos familiares. Su desfiguración, sin embargo, vamos a identificarlo y a recibirlo.25 Podemos citar un ejem-
provocó una definida alteración de su modo de vida. Du- plo de un estudioso de la incapacidad física:
rante los dos o tres primeros años rara vez salía de la casa
de su hija, y prefería permanecer en su habitación o sentarse Para la persona estigmatizada, la inseguridad relativa al
en el patio trasero. «Estaba desconsolada --dijo----; no status, sumada a la inseguridad laboral, prevalece sobre una
quedaban horizontes en mi vida».23 gran variedad de interacciones sociales. Hasta que el con-
tacto no ha sido realizado, el ciego, el enfermo, el sordo, el
Carente de la saludable realimentación ( f eed-back) del in- tullido no pueden estar nunca seguros si la actitud de la
tercambio social cotidiano con los demás, la persona que se persona que acaban de conocer será de rechazo o de acepta·
aísla puede volverse desconfiada, depresiva, hostil, ansiosa ción. Esta es exactamente la posición del adolescente, del
y aturdida. Podemos citar la interpretación de Sullivan: negro de piel clara, de la segunda generación de inmigran·
tes, de la persona con movilidad social y de la mujer que
Tener conciencia de la inferioridad significa que uno no ingresa a un trabajo predominantemente masculino.29
puede dejar de formularse conscientemente cierto sentimien-
to crónico del peor tipo de inseguridad, y eso trae como La incertidumbre del estigmatizado surge no solo porque
consecuencia ansiedad y, tal vez, algo aún más grave, si con- ignora en qué categoría será ubicado, sino también, si la
sideramos que los celos son realmente más graves que la ubicación lo favorece, porque sabe que en su fuero interno
ansiedad. El temor a que los demás puedan faltarle el res- los demás pueden definirlo en función de su estigma:
peto a una persona por algo que esta exhibe significa que se
sentirá siempre insegura en su contacto con otra gente· y Y siempre siento lo mismo con la gente honrada: aunque
esta inseguridad proviene no de fuentes misteriosas y 'en sean buenos y agradables conmigo, en el fondo ven en mí
cierta medida desconocidas, como sucede con la mayor parte nada más que a un criminal. Ya es demasiado tarde para
de nuestra ansiedad, sino de algo que ese individuo sabe que cambiar, pero aún siento profundamente que esa es la única
no puede arreglar. Ahora bien, esto representa una defi- forma que tienen de aproximarse, y que son totalmente
ciencia casi fatal en el sistema del yo, ya que este no puede incapaces de aceptarme de otra manera.27
ocultar ni excluir una formulación definida: «Soy inferior.
Por lo tanto, la gente me tendrá aversión y yo no me sen- De este modo, aparece en el estigmatizado la sensación de
tiré seguro con ellos» .24 no saber qué es lo que los demás piensan «realmente» de él.
Cuando normales y estigmatizados se encuentran frente a 25 En «The Social Psychology of Physical Disability», en Journal of
frente, especialmente cuando tratan de mantener un en- Social Issues, IV, 1948, pág. 34, R. Barker sugiere que las personas
cuentro para dialogar juntos, tiene lugar una de las escenas estigmatizadas «viven en una frontera social y psicol6gica», enfren..
tando de continuo situaciones nuevas. Véase también Macgrcgor y
primordiales de la sociología, pues, en muchos casos, son colab., op. cit., pág. 87, donde se señala que quienes están más gro,
seramente deformados necesitan saber con menos ambigüedad cómo
23 Macgregor y colab., op. cit., págs. 91-?2. van a ser recibidos en la interacción que quienes padecen una defor-
24 Tomado de Clinical Studies in PJychiatry, H. S. Perry, M. L. mación menos visible.
Gawel Y M. Gibbon, eds., Nueva York: W. W. Norton & Compa.. 26 Barker, op. cit., pág. 33.
ny, 1956, pág. 145. 27 Parker y Allerton, op. cit., plig. 111.

24 2.5
Además, es probable que durante los contactos mixtos el expresión directa de su estigmatizada calidad de individuo
ª
individuo estigmatizado se sienta «en exhlbición»,2 debien- diferente. Los que fueron enfermos mentales temen a ve-
do llevar entonces su autoconciencia y su control sobre la ces verse envueltos en una acalbrada discusi6n con la espo-
impresión que produce hasta extremos y áreas de conduc- sa o el empleador por temor a que estos interpreten ettó-
ta que supone que los demás no alcanzan. neamente cualquier signo de emoción. Los deficientes men-
Puede también percibir que se ha debilitado el habitual tales se enfrentan con una situaci6n parecida:
esquema que permite interpretar los acontecimientos coti-
dianos. Siente que sus logros menos importantes son con- Sucede también que si una persona de bajo nivel intelectual
siderados como signos de sus admirables y extraordinarias se mete en algún aprieto, la dificultad se atribuye, .más o
aptitudes. Un criminal profesional nos da un ejemplo: menos automáticamente, a un «defecto mental», lDlentras
que si una persona de «inteligencia normal» s~ encu~tra
Me sorprende realmente que usted lea libros como esos; no en una dificultad parecida el hecho no se considera smto-
puedo cr~erlo. Pensaba más bien que leía historias espeluz- mático de nada en particular.31
nante~, libros baratos con tapas sensacionalistas, cosas por
el estilo. ¡Y resulta que está leyendo a Claud Cockbum , Una muchacha con una pierna amputada, al recordar su
Hugh Klare, Simone de Beauvoir y Lawrence Durrell! ' experiencia en los deportes, nos brinda otros ejemplos:
El no pensaba en lo más mínimo que esto fuera una obser-
vación insultante; en realidad, creo que consideraba que Cada vez que me caía se me acercaba una multitud de mu-
había sido honesto al decirme cuán equivocado estaba. Y esa jeres que cloqueaban y se lamentaban como un montón de
es exactamente la clase de condescendencia que usted recibe gallinas desoladas. Era muy ~eneroso de su parte, y a la
de 1~ gente honrada cuando es un criminal. «¡Qué notable! distancia les agradezco sus cuidados, pero en esos mom:n-
,-dicen-. En algunos aspectos usted es exactamente igual tos me sentía agraviada y sumament~ molesta por ~ in-
a un ser humano». No estoy bromeando; esto me da ganas tervención. Daban por sentado que nmguno de ;os riesgos
de estrangularlos.211
habituales propios del patinar -un pal~, una piedra- se
Una persona ciega suministra otro ejemplo: habían interpuesto entre las ruedas de mi patín. La conclu-
sión era inevitable: yo me tenía que caer porque era una
Los que antes eran sus actos más corrientes --caminar des- pobre e impotente inv~1a.32 • • , •

preocupadamente por la calle, poner los guisantes en el pla- Ni uno solo de ellos grito con rabia «¡La uro ese peligroso
to, enc~der un cigarrillo-- son ahora inusitados. El ciego potro salvaje!» --cosa que, Di~s _lo pe;done, hab~a ~echo en
se convierte en una persona exc ·onal. Si lleva a cabo realidad-. Era como si los v1e1os días del pauna¡e sobre
estos actos con tacto y seguridad ierta el mismo asom- ruedas me hicieran una horrible visita fantasmagórica. Toda
bro que un mago que extrae conejos de su sombrero. 30 la buena gente se lamentaba a coro: «¡Esa pobrecita se
cayó!» SS
Al ~smo ~empo, s~ente que un ¿esliz sin importancia o 31 L. A. Dexter, «A Social Theory of Mental Defidency~, en Ame-
una .unpropiedad accidental pueden ser interpretados como rican Journal of Mental Deficiency, LXII, 1918, pág. 923: Par~ otro
estudio de los deficientes mentales en tanto personas est1gmat:rz<1das
28 Este tipo especial de conciencia de sí mismo es analizado por consúltese S. E. Perry, «Sorne Theoretical Problems. of Mental
S. Messinger y colab. en «Llfe as Theater: Some Notes on the Dra- Deficiency and Their Action Implications», en Psychzatry, XVII,
maturgic Approach to Social Reality», en Sociometry XXV 1962 1954, págs. 45-73. .
págs. 98-110. ' ' '
32 Balcer, Out on a Limb, Nueva York: McGraw-Hill Book Com-
29 Parker y A,llerton, op. cit., pág. 111. pany, sin fecha, pág. 22.
30 Chevigny, op. cit., pág. 140. 33 Ibíd., pág. 73.

26
27
~uando fijamos_ nuestra atención (por lo general nuestra tiempos mejores han dejado de ser cordiales conmigo. Cuan-
el defecto de la persona estigmatizada -cuando
Vlllta) en do nos encontramos me saludan con indiferencia. Ya no
en suma! no se trata de una persona desacreditable sin~ me ofrecen un cigarrillo y sus ojos parecen decir: «No te lo
desacreditada-, es posible que esta sienta que el estar pre- • 87
mereces, porque no traba1as».
sente entre los normales la expone sin resguardo alguno a
ver inva<;Hda su intimidad,34 situaci6n vivida con mayor agu- Una niña tullida ofrece un análisis ilustrativo:
deza, qwzá, cuando los niños le clavan simplemente la mi-
rada. 3t1 Esta desagradable sensación de sentirse expuesta Cuando ( ... ) comencé a caminar sola por las call~s de
~uede agrava~ con las conversaciones que los extraños se nuestro pueblo ( ... ) advertí que toda vez que pasaba Junto
sienten autonzados a entablar con él, y a través de las cua- a un grupo de dos o tres chicos, .estos me g~taban ( ... ) A
les expr~.an lo que él juzga una curiosidad morbosa sobre veces, incluso, llegaban a perseguirme con gritos y burlas. N?
su condiaón,
36
o le ofrecen una ayuda que no necesita ni podía soportarlo pero tampoco sabía cómo enfrentar la si-
~esea. Podemos agregar que existen ciertas fórmulas clá- tuación ( . . . ) .
sicas .rara entablar estos tipos de conversación: «Mi estima- Durante algún tiempo estos encuentros calle¡eros me llena-
da, runa, ¿cómo consiguió su audífono?»; «Un tío abuelo ron de un terror frío frente a todos los niños que no co-
mto tenía un audífono, por eso creo que conozco bien su nocía ( ... )
problema»; «Yo siempre he dicho que los audífonos son Un día, advertí de pronto que hab!a llegado a tener t!~ta
excelentes y_solícitos amigos»; «Dígame, ¿cómo se las arre- conciencia de mí misma y tanto miedo de todos los nmos
gla para banarse con el audífono?». Lo que se infiere de extraños que, al igual que los animales, estos sabían. que
estos preámbulos es que un individuo estigmatizado es una yo estaba asustada, y hasta los más suaves y afa.bl~s se dispo:
persona a la cual los extraños pueden abordar a voluntad nían automáticamente a burlarse de mi retraimiento y mi
con. tal de que sean sensibles a situaciones de esta clase. temor. 88
~ab1e1;do lo 9ue e~ posibl~ q?e_ enfrente al participar de una
situación s~~al mixta, el mdividuo estigmatizado puede res- En lugar de retraerse defensivamente, el indiyiduo esti~a-
ponder ant1c1padamente con un retraimiento defensivo. Es- tizado puede intentar establecer contactos mixtos mediante
to pued: ser ejemplificado con las palabras de un albañil baladronadas agresivas, pero esto puede provocar en los
de 4~ anos, tomadas de un antiguo estudio sobre la deso- demás una serie de respuestas impertinentes. Se puede agre-
cupacrón alemana durante la Depresión: gar que el individuo estigmatizado vacila a veces entr~ el
retraimiento y la bravata, saltando de uno a otra, y pomen-
Qué difícil Y humillante es pertenecer a la categoría de los do así de manifiesto una modalidad fundamental, en la cual
?es°';Upados. Cuando salgo, bajo los ojos porque me siento la interacción cara a cara puede volverse muy violenta.
inferior. Cuando camino por la calle me parece que no pue- Considero entonces que los individuos estigmatizados -al
do ser compa:ado con un ciudadano corriente, que todo el menos aquellos «visiblemente» estigmatizados- deben te-
mundo me senala con el dedo. Instintivamente evito encon- ner razones especiales para sentir que las situaciones socia-
trarme con la gente. Los antiguos conocidos y amigos de les mixtas tienden a una interacción incontrolablemente an-
34 Este tema est~ bi;n tra.tado en R. K. White, B. A. Wright y 37 S. Zawadski y P. Lazarsfeld, «The Psychologícal Consequences of
T. D~b?, «Studies m. Ad¡ustment to Visible Injuries: Evaluation Unemployment», en JoumtJJ of Social Psycholof!, VI, 193.5, pág. 2~9.
of Chur1os1ty by the In¡ured», en Journal of Abnormal and Soda/
P 38 Hathaway, op. cit., págs. 1.55-15?, en. S. Richa~~, «!he Social
syc o1og~, XLIII, 1948, págs. 13-28.
Psychologkal Consequences of Handicappmg», traba¡o inédito presen·
35 Para e¡e_:rnplos véa~e Henrich y Kriegel, op. cit., pág. 184. taclo ante 1a Convención de la Asociación Sociológica Americana, ce-
36 Ver Wtight, op. ctt., «The Problem of Sympathy», págs. 233-237. lebrada en Washington en 1962, págs. 7-8.

28
29
siosa. De ser así, habrá entonces que sospechar que también mencione en forma explícita, la condición básica de intensili·
para nosotros~ lo~ _normales, estas resultan molestas. Senti- car y acotar la conciencia que de ella se tiene hace que la
remos q?e el ~n~1v1duo estigmatizado es demasiado agresivo interacción se articule demasiado exclusivamente en función
º. demasiado t1m1do, y, en cualquiera de los dos casos, dema- de ella. Esto, tal como lo describen mis informantes, 1'a
por lo general acompañado por uno o más de los habituales
sia~o pro~nso a leer en nuestras acciones significados que
no m:enta~amos darles. Por nuestra parte, podemos sentir síntomas propios de la incomodidad y la falta de soltura:
q?~ s1 manifestamos un i~te~és sensible y directo por su con- las referencias cautelosas, las palabras corrientes de la vida
~c1ón, nos estamos extralimitando, y que, sin embargo, si ol- cotidiana repentinamente convertidas en tabú, la mirada que
v1d81;1os yerd~de~amen:e su defecto podemos llegar a tener se clava en otra parte, la ligereza artificial, la locuacidad
40
con el ~xigenc1as 1m~o~1bles o despreciar, sin pensarlo, a sus compulsiva, la solemnidad torpe.
C?mp8:1eros de s_ufrtm1ento. Sentimos que el individuo es-
t~mat1zado pembe cada fuente potencial de malestar ori- Es probable que en las situaciones sociales en las que intervie-
gma?9: en la i_nteracción, que sabe que también nosotros lo ne un individuo cuyo estigma conocemos o percibimos, em-
perc1b1mos e incluso que sabemos que él lo sabe. Ya están pleemos categorizaciones inadecuadas, y que tanto nosotros
d.adas, p;1es, las condiciones para el eterno retorno de la con- como él nos sintamos molestos. Existen, por supuesto, fre-
s1derac10n mutua, que la psicología social de Mead nos en- cuentes cambios significativos a partir de esta situación
seña cómo iniciar pero no cómo terminar. inicial. Y, como la persona estigmatizada tiene más oportu-
Dado 1? que el. individuo estigmatizado y nosotros, los nor- nidades que nosotros de enfrentarse con estas situaciones,
mal~s,. mtroduc1mos en las situaciones sociales mixtas, resul- es probable que las maneje con mayor pericia.
ta facd compr_ender que no todo marche sobre ruedas. Es
pro~~ble que mtentemos continuar como si en realidad ese
mdiv1duo correspondiera por entero a una de las clases de El igual y el sabio
~rsonas que nos son naturalmente accesibles en la situa-
ción, ya sea que eso signifique tratarlo como a alguien mejor Se sugirió al comienzo que podía existir una discrepancia
de lo que creemos ~ue. es o como a alguien peor de lo que entre la identidad virtual y la real de un individuo. Cuando
pensamos que es. S1 nmguna de estas conductas es posible, es conocida o manifiesta, esta discrepancia daña su identi-
entonces podemos tratar de .actuar como si fuera una «no- dad social; lo aísla de la sociedad y de sí mismo, de modo
persona», y no existiera como individuo digno de una aten- que pasa por ser una persona desacreditada frente a un
ci?n ritual. Ese individuo, a su vez, probablemente conti- mundo que no lo acepta. En ciertos éasos, como en el del in-
nue con estas estrategias, al menos al principio. dividuo que nació sin nariz, puede descubrir a lo largo de
Por consiguiente, la atención se aleja en forma furtiva de su vida que es el único de su especie, y que todo el mundo
sus blancos obligatorios, y aparece la conciencia del yo y está en contra de él. Casi siempre, sin embargo, advertirá
~<la con:ien~Ja d,el otro», e:epresada en la patología de la que existe gente sensible dispuesta a adoptar su punto de
mteracc1ón. As1 se la descnbe en el caso de los físicamente vista en el mundo y a compartir con él el sentimiento de
disminuidos: que es humano y «esencialmente» normal, a pes.ar de las
apariencias y de sus propias dudas. Hay que considerar, en
Sea ~ue se reaccione abiertamente y sin tacto ante la des- este último caso, dos categorías.
ventaJa como tal o, lo que es más común, que no se la
40 F. Davis, «Deviance Disavowal: 'The Management of Strained In-
39 Para. un enfoque general, .véase E. Goffman, «Alienation from teraeti.on by the Visibly Handicapped», en Social Problems, IX, 1961,
lnteraction», en Human Relat:ons, X, 1957, págs. 47-60. p4g.123. Véase también White, Wright y Dembo,_op. cit., págs. 26-27 .

.30
El primer grupo de personas benévolas es, por supuesto, el lograrlo deberá resignarse a vivir en un mundo incompleto.
q?e comparte su e~t:1gma. Conocedoras por experiencia pro- En él podrá exponer en toda su plenitud el triste relato
p1a. de lo que se siente al poseer ese estigma en particular que da cuenta de la posesión del estigma. Las explicaciones
~as de esas personas pueden enseñarle las mañas deÍ que dan los deficientes mentales acerca de su ingreso a la
oficro Y ofrecerle un círculo de lamentos en el cual refugiar- institución correspondiente proporcionan un ejemplo:
se en busca del apoyo moral o del placer de sentirse en su
elemento, a sus anchas, aceptado como alguien que es 1) Me enredé con una pandilla. Una noche estábamos ro-
r:almente .igual a cualquier otra persona normal. Se puede bando en una estación de servicio y la policía me agarró. Yo
citar un e1emplo extraído de un estudio sobre analfabetos: no pertenezco a este lugar. 2) Mire, yo no debería estar
aquí. Soy epiléptico, no tengo nada que ver con esta gente.
La existencia de un sistema de valores distinto vigente entre 3 ) Mis padres me odian y me encerraron aquí. 4) Dicen
est~s personas se pone de manifiesto en el carácter comuni- que estoy loco. No estoy loco, pero aunque lo estuviera
t~o de la co~ducta de los analfabetos cuando actúan entre mi lugar no está aquí, con estos infradotados. 43
s1. No s?lo deJan de ser entonces individuos inexpresivos y
confundidos ( como frecuentemente ocurre en la sociedad Por otra parte, puede descubrir que los relatos de sus com-
global), para convertirse en personas expresivas e inteligen- pañeros de infortunio lo aburren, y que ti.,do lo que impli-
tes ,de~tro de su propio grupo, sino que, además, se expresan que centrarse en la d~scripdón de arrocidudes, en la supe-
a s1 mismos en términos institucionales. Comparten un uni- rioridad del grupo, en historias de embusteros, en síntesis,
~e~so de respuestas; dan forma y reconocen símbolos de pres- en el «problema», es uno de los mayor.es castigos por tener
tlgto. 'j de deshonra_; evalúan las situaciones relevantes en un estigma. Por detrás de esta focalización del problema
fun~1on de s':s propias normas y en su propio idioma, y en hay, por cierto, una perspectiva no demasiado diferente de
su~ :nterrelac10nes mutuas renuncian a la máscara del ajuste la de los normales, por cuanto está especializada en un
exigido por las circunstancias. 41 sector:
Otro ejemplo de quienes tienen dificultades en la audición: Todos parecemos propensos a identificar a las personas cu-
yas características nos resultan importantes o consideramos
Recuerdo qué tranquilizador era en la escuela Nitchie estar de importancia general. Si se le pregunta a alguien quién
con gente que. admitía la existencia de deficiencias auditi- era Franklin D. Roosevelt, responderá probablemente que
vas. A~10ra quiero conocer gente que acepte la existencia fue el trigésimo segundo presidente de Estados Unidos, y
de aud1fonos. ¡Cu~to me ~staría poder ajustar el control no un hombre atacado por la poliomielitis, aunque, por cier-
del volumen. de m1 tra~sm1.sor sin tener que preocuparme to, muchos mencionarán su enfermedad como una informa-
porque alguien m~ esta mttando! Poder dejar de pensar ción suplementaria, juzgando interesante el hecho de que se
durant: un ;ato ~1 se ve e! cordón detrás de mi cuello. las hubiera arreglado para abrirse camino hasta la Casa Blan-
O?é luJo, seria decirle a alguien, a los gritos, « ¡Santo Dios,
mt bateria está descargada!». 42
ca a pesar de su desventaja. El inválido, sin embargo, pensa-
43 R. Edgerton y G. Sabagh, «From Mortífication to Aggrandize-
Entre sus i~ales, el individuo estigmatizado puede utilizar ment: Changíng Self-Concepts in the Careers of the Mentally Re-
tarded», en Psycbiatry, XXV, 1962, pág. 268. Para comentarios adi-
su desventaJa como base para organizar su vida, pero para cionales sobre relatos tristes véase E. Goffman, «The Moral Career
of the Mental Patíent», en Psycbiatry, XXII, 1959, págs. 133-134
41 H. Freeman Y G. Kasenbaum «The Illiterate in America», en ( «La carrera moral del paciente mental», en Internados. Ensayos
Social F(!rces, XXXIV, 1956, pág: 374. sobre la situación social de los enfermos mentales, Buenos Aíres,
42 Warfaeld, op. cit., pág. 60. Amorrortu editores, 1970, págs. 133-172).

32 33
rá probablemente en la poliomielitis del señor Roosevelt dones son la culminación de años de esfuerzos llevados a
apenas oiga mencionar su nombre. 44 cabo por personas y grupos situados en diversas posiciones,
y constituyen objetos de estudio ejemplares en tanto movi-
~ ~ estudio sociológico de las personas esiigmatizadas, el mientos socíales.49 Existen redes de ayuda mutua formadas
lllteres se centra, por lo general, en el tipo de vida colecti- por ex presidiarios de un mismo reformatorio o de una
va, cuando esta existe, que llevan aquellos que pertenecen misma cárcel, tal como la sociedad tácita de evadidos del
a una categoría particular. Es evidente que en ellos se en- establecimiento penal francés de la Guayana Francesa, que
cuentra un catálogo bastante completo de tipos de forma- se supone existe en América del Sur; 50 existen también or-
ciones y funciones grupales. Hay personas que poseen de- ganizaciones más tradicionales: redes de individuos que se
fectos del lenguaje cuya peculiaridad desalienta aparente- conocen ( o que están indirectamente relacionados), a las
mente cualquier intento de formación grupal. 45 En el límite cuales parecen pertenecer algunos criminales y homosexua-
del deseo de unirse están los que fueron enfermos mentales les. Hay también medios urbanos que poseen un núcleo de
-solo un número relativamente escaso de ellos está por lo instituciones auxiliares que proporcionan una base territo-
general, dispuesto a apoyar a los clubes de salud m~ntal a rial a prostitutas, drogadictos, homosexuales, alcohólicos y
pesar de los rótulos inocuos que permiten que sus mi:m. otros grupos ignominiosos. Estos establecimientos son, se-
bros se agrupen bajo una envoltura común-. 46 Existen gún los casos, compartidos por diferentes clases de pros-
t~Ir?bién clubes de ayuda mutua para los divorciados, los criptos. Por último, en la ciudad existen comunidades resi-
vteJ?s, los ob:sos, los físicamente impedidos, 41 los que pa- denciales cabalmente desarrolladas -étnicas, raciales o re-
~ec1er~m una ileostomía o una colostomía. 48 Hay clubes re- ligiosas- que cuentan con una elevada concentración de per-
s1denc1ales para ex alcohólicos y ex adictos subvencionados sonas tribalmente estigmatizadas ( a diferencia de muchas
por contribuciones voluntarias de diverso grado. Existen otras formaciones grupales existentes entre los estigmatiza-
a~ociaciones nacionales, tal como la AA (Alcohólicos Anó- dos ) , en las cuales la unidad básica de organización es la
mmos), que proveen a sus miembros de una doctrina com- familia, no el individuo.
pleta Y hasta de un modo de vida. A menudo, estas asocia- Aquí existe, por supuesto, una confusión conceptual muy
44 Carling, op. cit., págs. 18-19.
común. El término «categoría» es perfectamente abstracto
45 E. Lemert, Social Pathology, Nueva York: McGraw-Hill Book y puede ser aplicado a cualquier conjunto, en este caso a
Company, 1951, pág. 151. personas que poseen un estigma particular. Gran parte de
46 Un. ex~men general lo proporciona H. Wechsler, «The Expatient los que se incluyen dentro de una determinada categoría de
Organ12at1on: A Survey», en Journal of Social Issues, XVI, 19CO, estigma bien pueden referirse a la totalidad de los miem-
págs. 47-53. Algunos de los rótulos son: Recuperación Inc., Búsque-
da, Club 103, .Fundación Casa de la Fuente, Club de la Confraterni- bros con el término «grupo» o un equivalente, tal como
dad San Francisco, Club del Centro. Para el estudio de uno de dichos «nosotros» o «nuestra gente». Del mismo modo, quienes
clubes véase D. Landy y S. Singer, «The Social Organization and
Culture of a Club for Former Mental Patients» en Human Relations 49 Warfield, op. cit., en las págs. 135-136 describe una celebración
:X:I:V, _1961, págs. 31-41. Véase también M. B. 'Palmer, «Social Reha'. llevada a cabo en el· año 1950 en Nueva York por el movimiento de
b~1tat1on for Mental Patients», en Mental Hygiene, XLII, 1958 las personas con dificultades auditivas, en la cual estaban presentes
NLU~ ) todas las sucesivas generaciones de dirigentes así como también los
47 Véase Barker, op. cit., págs. 158-159. representantes de cada una de las organizaciones originalmente sepa-
48 D. R. White! «Yo tengo una ileostomía ( ... ) desearía no tenerla. radas. De este modo se pudo obtener una recapitulación completa de
Pero he ~prendido a aceptar!~ y a llevar una vida normal y plena», la historia del movimiento. Para comentarios sobre la historia inter•
en American Journal of Nurszng, LXI, 1961, págs. 52: «En este mo- nacional del mismo, véase K. W. Hodgson, The Deaf and their
mento existen cll!bel! de ileostomizados y colostomizados en dieciséis Problems, Nueva York: Philosophical Library, 1954, pág. 352.
estados y en el d1str1:o de Columbia, así como también en Australia 50 Dato comunicado por F. Poli, Gentlemen Convicts, Londres:
CanaJá, Inglaterra y Africa del Sur». ' Rupert Hart-Davis, 1960.

.34 35
están afuera de la categoría pueden designar a los que están
dentro de ella en términos grupales. Sin embargo, es muy presidiarios o los deficientes mental~s. 51 (Los grupos de
común en esos casos que el conjunto de todos los miembros acción que están al servido de una m1s1?a catego~a de pet•
no constituya un único grupo en el sentido estricto, ya que sonas estigmatizadas pue?en a "."eces discrepar hg«:ramen~
no poseen ni una capacidad para la acción colectiva ni una entre sí. esta discrepancia refleia a menudo. la diferencra
pauta estable y totalizadora de interacción mutua. Lo que ue exi;te entre una dirección a cargo de n~tlvos y otra en
sí sabemos es que los integrantes de una categoría particu- ianos de normales.) Una labor característica de estos. re-
lar de estigma tienden a reunirse en pequeños grupos so- presentantes es la de con_vencer al públic;> para qu~ a~lique
ciales, cuyos miembros derivan de la misma categoría; es- un rótulo social más flexible a la categoria en cuestión.
tos grupos están, a su vez, sujetos a organizaciones que los
engloban· en mayor o menor medida. También se observa Obrando de acuerdo con esta creencia, la plana .~ayor de
1 Liga [Liga Neoyorquina para Personas con Difacul!ades
que cuando un miembro de una determinada categoría en-
tra en contacto con otro, ambos pueden estar dispuestos a d: Audición] convino en utilizar únicame!1:~ expres1on«:s
tales como persona con dificultades de ~1;111c1on, con_ ª?di-
modificar su trato mutuo por creer que tanto el uno como
el_ otro pertenecen al mismo «grupo». Además, en tanto ción disminuida o con pérdida de la audicion, y en ehmmar
miembro de una categoría, un individuo puede tener una la palabra sordo de sus conversaciones, de su cor:esponden-
mayor probabilidad de entrar en contacto con cualquier otro cia y otros escritos de sus enseñanzas y de sus discursos en
miembro e, incluso, como resultado de ello, de establecer público. El procedimiento dio res1;1l.tado. Nueva York, en
una relación con él. general, empezó gradual;111~nte a 1;1t1hzar .el nuevo yoc!~ula-
De esto se desprende que una categoría puede funcionar rio. Una apreciación obJetiva se iba abriendo camino.
para favorecer entre sus miembros el establecimiento de re-
laciones y formaciones grupales, lo cual no significa, sin Otra de sus tareas habituales es la de aparecer COJ?O «~ra-)
embargo, qu.e la totalidad de sus integrantes constituya un dores» ante diversas audiencias de normales .Y est~gdatiza-
, grupo -sutileza conceptual que, en lo sucesivo, no siem- dos· presentan el caso en nombre de los estigmatiza os Y,
pre observaremos en este ensayo-. cua::ido son ellos mismos nativos de ese grupo, se ofrecen
Sea que las personas que poseen un estigma particular for. orno modelo vívido de una realización plenamente normal;
men o no la base de reclutamiento. para una comunidad que ~on héroes de la adaptación, merecedores. d: ;ecompensas
está ecológicamente consolidada de cierto modo, es proba- públicas por haber demostrado que un mdividuo de esa
ble que subvencionen agentes y agencias que las represen- especie puede ser una buena person~. . .
ten. ( Es interesante señalar que no tenemos una palabra Muchas veces, quienes tienen un estigma particular.p~troci-
para. de:ignar con. exactitud a los componentes, adherentes, nan algún tipo de publicación que expresa sentimientos
partidarios, entusiastas, subordinados o defensores de di- compartidos, consolidando y estabilizando en el lect~r la
chos representantes.) sensación de la existencia real de «su» grupo Y de ~u Vln°;·
~os miembros de una categoría pueden disponer, por ladón con él. En estas publiéaciones se ~orn~.ula la 1deolo~1!
eJemplo, de una oficina o de una antecámara desde la cual de los miembros -sus quejas, sus aspira~iones, su JX;ht1-
P:omue~en sus casos ant~ el gobierno o ante la prensa; la ca-. Se publican los nombres de los. amigos. f enemigos
diferencia la establece el individuo que ponen al frente de ue el «grupo» conoce y se adjunta la 10formac1on que ~on-
la misma: una persona igual a ellos, un «nativo» que está flrma la bondad o la maldad de estas personas. Se editan
realmente al tanto de las cosas -como ocurre en el caso de
los :ordos, los ciegos, los alcohólicos y los judíos-, o bien 51 Por eíemplo, en Chev~gny, op. cit., capítulo 5, se presenta la
alguien que pertenece al otro bando, como hacen los ex situación referente a los ciegos.
52 Warfield, op. cit., pág. 78.

36
37
historias que reseñan los triunfos de los héroes de 1a asimi-
~ción que lograron penetrar en nuevas áreas con 1a acepta- manejando el conmutador en caso neces~rio. Los ~ércoles
aón de los normales. Se publican antiguos y modernos por la tarde ayudaba al médico en la <:1fnica de la Liga ~
cuentos de horror que relatan hasta qué extremos pueden la prevención de la sordera, que funcionaba en e.1 Hospital
llegar los abusos cometidos por los normales. Bajo la forma de Ojos y Oídos de Manhattan, en una tare~ que me 9;8N·
de biografías y autobiografías se publican historias de moral daba particularmente: se trataba de, confe~c.1on_ar 1~ histo-
ejemplar, que ilustran el código de conducta que debe ob- rias de los niños que a causa de resfrios, otitis,. infecaones Y
servar un estigmatizado. La publicación funciona también enfermedades infantiles --cuyos efectos poster10res eran po-
como un tribunal donde se presentan ciertas opiniones di- tencialmente perjudiciales para la audición- obtenían el
vergentes sobre 1a manera más adecuada de manejar 1a situa- beneficio de los nuevos conocimientos, de las drogas de
ción de la persona estigmatizada. Si el defecto del individuo reciente aparición y de las modern~~ ;écnicas o~ológicas, to-
req~iere equipos especiales, es aquí donde se los publicita y do lo cual probablemente.les perm1tma crecer sm algodones
analiza. Los le~tores de estas publicaciones constituyen un en los oídos. Los jueves por la tarde asistía a las cla~es yara
me1;Sdo para libros y folletos que siguen una línea similar. adultos donde se les enseñaba a )nterpretar el movimiento
Es unportante subrayar que, al menos en Estados Unidos de los Íabios, y después tomábamos juntos el té Y Jugába-
por muy J::Cque~a y maltrecha que sea una categoría particu: mos a las cartas. Los viernes me ocupaba del Bolettn. Los
lar de est1gmat1zados, el punto de vista de sus miembros sábados preparaba cocoa y sa~dwiches d~ ,ensalada de hue-
g~zará probablemen.te de algún tipo de representación pú- vos. Una vez por mes concurria a la reu~11on de Damas Au-
blica. Se puede decir entonces que, por incultos que sean, xiliares, un grupo de voluntarias orgamzado en 19~1 por
los norteamericanos estigmatizados tienden a vivir en un fa señora Wendell Phillips y otras esposas de otologos,
mundo definido literariamente; si no leen los libros refe- i~teresadas en recaudar fondos, aumentar el número. de so-
rentes a las personas que se encuentran en su misma situa- cios y representar a la Liga socialmente. Para los chicos. de
ción, por lo menos leen revistas y van al cine; y, en caso seis años organizaba la fiesta d~ _Todos los ~antos Y ayudaba
de no poder hacerlo, escuchan, entonces, a los miembros del a servir la cena del día de Acc1on de. Gracias de l?s v~tera-
nos. Para Navidad redactaba el pedido de contribuciones,
grupo, voceros del problema, pertenecientes a su localidad.
ayudaba a escribir la direcci_ón en los sobres y a pegar las
Así, la mayoría de los estigmatizados tiene acceso a una
versión intelectualmente elaborada de sus puntos de vista. estampillas. Colgaba las cortmas nu~vas y arregla~a la me$11
de ping-pong; acompafí.aba a los Jóvenes al baile de San
Es necesario aquí una explicación acerca de aquellos que
Valentín y me encargaba de un puesto de venta en la
actúan como representantes de una categoría de estigmatiza- Feria de Pascua.58
dos. Se trata de personas estigmatizadas que tienen, para
empezar, mayores oportunidades de expresar su parecer, son Se podría agregar que cu~~~o una pe_rsona co~ _un est!gma
un pocc más conocidas o están más relacionadas que el particular alcanza una posic10n ocupacional, pohtica o ~man-
rest~ de sus compañeros de infortunio y que, al cabo de ciera elevada -su importancia depende del grupo estigma-
un tiempo, descubren que el «movimiento» les absorbe el tizado en cuestión- es posible que se le confíe una nueva
día entero y que se han convertido en profesionales. Una carrera: la de representar a su categoría. Advierte que es
persona con dificultades en la audición ejemplifica la culmi- demasiado importante como para evitar que sus .!;ares lo
nación de este proceso:
presenten como ejemplo de todos ellos. (La debilidad de
En 1942 estaba casi todos los días en la Liga. Los lunes 53 Warfield, op. cit., págs. 73-74; véase tambi~n el capftulo 9, ~-
cosía co1;1 _la unid~d. de la Cru; ~oja Los martes trabajaba 129-158, donde aparece una especie de confesión r¡lauva. a la vida
en la oficina escribiendo a maquina, llevando el archivo y profesional. La vida de un profesional amputado ~sta descripta en H.
Russell, Victory in My Hands, Nueva York: Creat1ve Age Press, 1949.

38
39
un es~a puede entonces ser medida por la forma en que
un ~emb:o de esta cat:goría, por más importante que sea, una comunidad local; estos aconteci~ent?! pueden, in<;Iuso,
consiga evitar estas presiones. L ~ noticia en los medios de comurucacton de la soctedad
Sobre este tipo de profesionalización se suelen formulár dos más amplia. Sea como fuere, aquellos que comparten el es-
obsezv:aciones. ~n primer ~ugar, convertir su estigma en una tigma de la persona célebre se vuelven repenttnamente ~-
cesibles para !os normales que. los rodean en f<:rmda ~
( profesión; los líderes nativos están obligados a tratar con mediata y son objeto de una lige_ra tt:1,;1sferencta e . to
representantes de otras categorías, descubriendo de ese mo-
do que rompen con el círculo cerrado de sus iguales. En 0 descrédito. De este modo, su s1tuae101: Jos lleva fá?1men-
lugar de ~poyarse en sus muletas, las utilizan para jugar al te a vivir en un mundo donde se publicita como heroes Y
golf, y deJan de ser, en términos de participación social re- villanos a los que pertenecen a su misma categoría, Y~ que
presentativos de las personas que representan. 54 ' las personas que los rodean, tanto no~ales como est!gma·
En segundo lugar, aquellos que presentan profesionalmente tizadas son quienes subrayan las relaciones que mantienen
el punto de vista de su categoría pueden introducir ciertas con e~ mundo, trayéndoles la noticia de que alguno de sus
parc!alidades sistemáticas en su exposición, por el simple pares lo está pasando bien o mal. . . . . la
motivo de que están demasiado implicados en el problema He considerado un conjunto de 111div1duos de quienes
com? para escr!bir sobre él. Aunque cualquier categoría persona estigmatizada puede esperar cierto apoyo: aque~<:s
particular de estigma puede tener profesionales que adopten que comparten su estigma, en virtud de. lo cual son def1111-
líneas diferentes _e, incluso, subvencionar publicaciones que dos y se definen a sí mismos ~omo sus 1gu3!<:s, El s.e;rndo
po es -tomando en préstamo un térm1110 que gt:ma
abogan por programas distintos, existe un tácito acuerdo
uniforme de que la situación del individuo que posee ese ~ fuera utilizado por los homosexuales-:- el _de los «~a-
estigma peculiar es digna de atención. Sea que se ocupe se- bios», es decir, personas normales cuya situactón ei;p~daal
riamente del estigma o que le reste importancia, un escritor las lleva a estar íntimamente informadas acer~a de. la V1
deberá definirlo como algo sobre lo cual vale la pena escri- secreta de los individuos estigm!tizados y a _s1mpatizd ccJ.°
bir. Este acuerdo mínimo, aun cuando no haya otros, ayuda ellos y que gozan, al mismo tiempo, de cierto gra o e
a consolidar la creencia en el estigma como base para el au- acep;adón y de cortés pertenencia al clan: Las pe~so~a~ sa-
toconocimiento. En este caso, una vez más, los represen- bias son los hombres marginales ante qmenes el 1?diy1duo
tantes no son representativos, pues es difícil que la repre- que tiene un defecto no necesita avergonzars.e ru eJer~
sentación pueda provenir de quienes no prestan atención a un autocontrol, porque sabe que a pesar .de su imperfecctó?
su estigma o son relativamente analfabetos. será considerado como una persona corriente. ~e puede Cl·
No pretendo sugerir con esto que los profesionales son tar un ejemplo tomado del mundo de las prostitutas:
el único recurso que tienen los estigmatizados para lograr
que se advierta públicamente su situación vital; existen Aunque se burle despectivamente de la respetabili':1ad, la
otros. Cada vez que alguien con un estigma particular al- prostituta en especial la call-girl, es sumamente sensible en
canza notoriedad, ya sea porque infringe una ley, gana un la socied;d bien educada y busca refugiarse, en sus horas
premio o llega a ser el primero de su categoría, es posible libres, en compañía de artistas, escritores, actores y seudo-
que el hecho llegue a formar parte de la chismografía de intelectuales bohemios. Allí se la acepta como una persona-
lidad marginada y no como una curiosidad.1111
54 Desde el comienzo, esos líderes pueden ser reclutados entre los
miembros de la categoría que aspiran a dejar de vivir como sus pares Antes de adoptar el punto de vista de quienes tien~n un
Y q~e son relativamente capaces de hacerlo, dando lugar a lo que estigma particular, la persona normal que se converttrá en
~~ (op. cit., págs. 195-196) denomina «liderazgo desde la pe-
riferia».
55 J. Stearn, Sísters of the Night, Nueva York: Popular Library,
1961, pág. 181.

40
41
Un tipo de persona sabia es aquella cuy,a. sabidurla proviene


sabia deberá pasar primero por una experiencia personal de
arrepentimiento, de la cual existen numerosos testimonios
literarios.116 Y después que el simpatizante normal se pone a
de sus actividades en un establecimiento, que satisface taJltO
las necesidades de quienes tienén un estigma particular co-
mo las medidas que la sociedad adopta respecto de estas
disposición de los estigmatizados, a menudo debe aguardar personas. Por ejemplo, las enfermeras y lo~ terape1:ta~ pue-
a que estos legalicen su condición de miembro aceptado. La den ser sabios: pueden llegar a tener mas conoCUDlentos
persona no solo debe ofrecerse; tiene, también, que ser sobre una determinada clase de equipo de prótesis que el
aceptada. A veces, por supuesto, la iniciativa para dar el úl- paciente que debe aprender a usarlo para. minimizar su de-
timo paso parece tomarla el normal; lo siguiente es un ejem- formación. Los atentos empleados de las tiendas que venden
plo de esto. manjares delicados son, a menudo, sabios; también lo son
los correctos cantineros de los bares frecuentados por homo-
No sé si podré o no hacerlo, pero permítame relatar un sexuales y las mucamas de las prostitutas de Mayfai~.118• El
incidente. En una oportunidad fui admitido en un grµpo de agente de polida, debido a su trato constante con. crimma-
muchachos negros de aproximadamente mi misma edad, con les, se puede convertir en sabio, tal co!llo lo S?gteren las
quienes solía ir a pescar. Cuando comencé a salir con ellos, palabras de un profesional: « ... el: :eal1dad, deJ~n?o a un
en mi presencia utilizaban con cuidado el término «negro». lado a los -otros criminales, los policias son los umcos que
Gradualmente, a medida que nuestras excursiones ~e hadan lo aceptan a ?sted tal como es>~.59 • \
más frecuentes, empezaron a bromear entre ellos en mi pre- Un segundo tipo de persona sabia es aquella que se relacto· \
sencia, y a llamarse unos a otros <(motudo».* El verdadero
cambio residía en el empleo de la palabra «motudo» cuando
na con un individuo estigmatizado a través de la estructurau
social; esta relación hace 9-ue en. algunos aspectos el resto
bromeaban, palabra que anteriormente no podían mencionar de la sociedad más amplia considere a ambos como un
siquiera. sola persona. Por lo tanto, la esposa fiel ~el ,e;1fermo m~-
Un día, mientras estábamos nadando, uno de los muchachos tal la hija del ex presidiario, el padre del mválido, el amigo
me empujó con fingida violencia y entonces le dije: «As{ dd ciego, la familia del verdugo,60 están ob~gad~s a com-
tratan los motudos». «Bastardo», me contestó con una gran partir parte del descrédito de la persona est1gmat1zad.a con
sonrisa. A partir de ese momento todos podíamos usar la la cual los une una relación. Una respuesta a e~~e destino. es
palabra «motudo», pero las viejas categorías habían cam- abrazarlo y vivir dentro del mundo del familiar o amigo
biado totalmente. Jamás olvidaré, mientras viva, la sensa- estigmatizado. Debe agregarse que Jas personas que de este
ción, que ~erimenté en el estómago después de haber modo adquieren un grado de estigma pueden, a su vez,
utilizado la palabra «motudo» sin restricción alguna. 5' estar relacionadas con otras que contraen algo de la enfer-
medad en forma indirecta. Los problemas que enfre~tan la_s
56 N. Mailer, «The Homosexual Villain», en Advertisements for M,y. personas estigmatizadas se expanden .en oleadas de 10tens1-
self, Nueva York: Signet Books, 1960, págs. 200-205, presenta un
modelo de confesión detallando el ciclo básico de intolerancia, expe- dad decreciente. Veamos aquí un eJemplo:
riencia esclarecedora y, finalmente, retractación del prejuicio a través
de la aceptación pública. Véase también la introducción de Angu_s Estimada Ann Landers: . .
Wilson a Carling, op. cit., para una historia confesional de la redef1- Soy una niña de 12 años a quien se excluye de toda actIVl·
nición de los inválidos según Wilson.
* El autor emplea aquí nigger, que, a diferencia de negro, tiene un 58 C. H. Rolph, ed., Women of the Streets, Loncl:-es: Secker and
carácter despreciativo e insultante. (N. del E.)
57 Ray Birdwhistell en B. Schaffner, ed., Group Processes, Transac- Warburg, 1955, págs. 78-79.
tions of the Second (1955) Conference, Nueva York: Josiah Macy 59 Parker y Allerton, op. cit., pág. 150.
60 J. Atholl, The Reluctant Hangman, Londres: John Long, Ltd.,
Jr. Foundation, 1956, pág. 171.
1956, pág. 61.

42 43
dad social porque mi padre es un ex presidiario. Trato de La relación entre el estigmatizado y su aliado pue1e set
ser amable y simpática con todo el mundo, pero es inútil. difícil. La persona que tiene un defecto puede sentir que
Mis compañeras de la escuela me han dicho que sus madres en cualquier momento es posible· un retom? a~ estado an-
no quieren que se junten conmigo porque eso dañarla su terior, especialmente cuando las defensas dismmuyen Y la
reputaci6n. A mi padre los diarios le hicieron mala fama, y, dependencia aumenta. Lo muestran las palabras de una pros-
a pesar de que ha cumplido su condena, eso nadie lo ol- tituta:
vidará.
¿Qué puedo hacer? Me siento muy triste porque a nadie Bueno, yo quería ver qué pasaJ:,a si ~e a~elantaba a los
le gusta estar sola todo el tiempo. Mi madre trata de que la acontecimientos. Le expliqué a el que s1 estabamos ca~ados
acompañe en sus salidas pero yo quiero estar con chicos de y teníamos una pelea me podía abandonar. Me contesto que
64
mi edad. Por favor, déme algún consejo. no, pero los hombres son asÍ.
Una proscripta. 61
Por otra parte, el individuo con un estigma acepta~o pued~
En general, la tendencia del estigma a difundirse desde el descubrir que debe soportar muchas de las pnvac1ones tl·
individuo estigmatizado hacia sus relaciones más cercanas picas del grupo que lo admite y que, aun así, no puede ~ozar
explica por qué dichas relaciones tienden a evitarse o, en de la exaltación de sí mismo, que es la defensa corr1ente
caso de existir, a no perdurar. frente a dicho tratamiento. Además, de una manera muy
Las personas que tienen un estigma aceptado suministran semejante a lo que le ocurre al estigmatizado con respecto
un modelo de «normalizaci6n»,62 mostrando hasta d6nde a él, le resulta dudoso que en último análisis su grupo de
pueden llegar los normales cuando tratan a un individuo admisión lo «acepte» realmente.6 º
estigmatizado como si no lo fuera. (La normalización es
distinta de la «normificaci6n», o sea, el esfuerzo que realiza
el individuo estigmatizado para presentarse a sí mismo como
una persona corriente, aunque no oculte necesariamente su La carrera tnora
defecto.) Por otra parte, puede aparecer un culto al estig-
matizado cuando la respuesta estigm6fila del sabio contra- Las personas que tienen un estigma particu!ar. tiend~ a \
ataca la respuesta fóbica del normal. La persona que tiene pasar por las mismas expei:1endas de. ~pre?d1za¡e relattvas
un estigma aceptado puede, en realidad, colocar tanto al a su condición y por las m1smas modiftcac10nes en la con-
estigmatizado como al normal en una situación incómoda: cepción del yo -una «carrera moral» similar que es,. a la
al estar siempre dispuestos a cargar un peso que no es vez, causa y efecto dd com rom o co . na. se neta se-
«realmente suyo» pueden arrostrar a los demás con una mejante de · s es ales-. ( La h1stona ~aí?ral. de
exce--siva moralidad; al tratar el estigma como una entidad una categorta de personas estigmatizadas .debe d~stmgu1rse
neutral que debe ser considerada de un modo directo y sin claramente de la historia natural del est1wr;a m1smo -1~
cumplidos, exponen a si mismos y a los estigmatizados a historia de los orígenes, difusi6n y decadenc1a de la capac1·
una interpretación errónea, ya que los normales pueden vi-
vir esa conducta como agresiva.63 ness and the Role of the Companion», en Social Problems, IV, 1956,
págs. 68-75.
61 Berkeley Daily Gazette, 12 de abril de 1961. 64 Stearn, op. cit., pág. 99. d
62 La idea proviene de C. G. Schwartz, «Perspectives en Deviance- 65 El número de posibilidades fue cuidadosamente eY:p1ora o por
Wives' Definitions of Their Husbands' Mental Illness», en Psycbia- C Brossard «Plaint of a Gentile Intellectual>l>, en Bros~ard, ed., Tbe
S~ene Befo;e You, Nueva York, Holt, Rinehart & Winston, 1955,
try, XX, 1957, págs. 275-291. .
63 Para un ejemplo relativo a los ciegos véase A. Gowman, «Bhnd- págs. 87-91.

44 45
dad de un atributo para servir como estigma en una socie- do el círculo familiar ya no puede seguir cobijándolo, varia-
dad particular-; por ejemplo, el divorcio en la sociedad rá según la clase social, el lugar de residencia y ~1. tipo de
norteamericana de clase media alta.) Una fase de este pro- estigma, pero, en cada uno de estos casos, su aparición dará
ceso de socialización es aquella en la cual la persona estig- lugar a una experiencia moral. De este modo, a menudo se
matizada aprende a in~rar el punto de yjsta dcuos nor- señala el ingreso a la escuela como la ocasión para el apren-
f:!:1ales, adquiríenao así fas creencias relativas a la identidad dizaje del estigma, experiencia que muchas veces se produce
propias del resto de la sociedad mayor, y una idea general muy precipitadamente el primer día de clase y que se67ma-
de lo que significa poseer un estigma particular. O t ~ nifiesta mediante insultos, burlas, ostracismo y peleas. Es
es ~Lwend_e__que-pes@e UQ estigm_a patticu- interesante advertir que, cuanto mayores son las «desventa-
lar y -esta vez en detalle- las con~ec:;uencias-.de poseerlo, jas» del niño, mayores son las probabilidades de que. sea
~sincronización e interjuego de-estas dos fases iniciales dit enviado a una escuela especial para personas de su misma
la carrera moral crean pautas importantes, estableciendo la clase, y de que se enfrente abruptamente c~n los conceptos
base del desarrollo ulterior y proporcionando un medio pa- que el público en general tiene de él. Le dirán que dentro
ra distinguir entre las carreras morales accesibles a los estig- de su «propio» mundo se sentirá mejor; aprenderá así que
matizados. Se pueden mencionar cuatro de dic~autas. lo que consideraba como su mundo no es tal y que, en
Una de las pautas involucra a los-queposeen-~ a cambio, lo realmente suyo es ese universo más pequeño.
innato son soc· liza s dentro de su desventaJosa situa- Debe añadirse que, cuando el esEgmatizado desde la iI:fan-
d n a mismo tiempo que aprenden e incorporan los están- cia logra conservar algunas ilusiones a lo largo de los prime-
dares ante los cuales fracasan. 66 Por ejemplo, un huérfano ros años escolares, 'la búsqueda de trabajo o el comienzo de
aprende que los niños tienen, natural y normalmente, pa- las relaciones de pareja lo enfrentarán, a menudo, con el
dres y, a la vez, también lo que significa no tenerlos. Des- momento de la verdad. En algunos casos entrañará tan solo
pués de haber pasado los primeros dieciséis años de su 1~ creciente probabilidad de una revelación incidental.
vida en la institución, aún puede sentir, en un momento
posterior, que él, naturalmente, sabe cómo ser un padre Creo que la primera aprehensión verdadera de mi situaci~n
para su hijo. y el primer dolor profundo que ello me causó se produJo
Una segunda pauta deriva de la capacidad de una familia, y de manera enteramente casual durante un día de playa con
en menor grado de una comunidad local, de constituirse en el grupo al que pertenecía en mi temprana adolescencia.
( cápsula de su joven miembro. Un niño c:;on un estigma con- Estaba acostada en la arena, y creo que los otros pensaban
génito puede ser cuidadosamente protegido dentro de dicha que dormía. Uno de los muchachos dijo: «Doménica me
cápsula mediante el control de la información. No se per- gusta mucho, pero jamás saldría con una chica ciega». No
mite su entrada en el círculo encantado de definiciones que conozco ningún prejuicio que produzca tanto rechazo. 68
lo disminuyan, mientras que otras concepciones sostenidas
por la sociedad mayor tienen un acceso fácil: son aquellas En otros casos, implica algo parecido a una sistemática ex-
que llevan a que el niño encapsulado se vea a sí mismo como posición al peligro, tal como lo sugiere una víctima de ,pa-
un ser humano corriente, enteramente calificado, con una rálisis cerebral:
identidad normal en función de aspectos tan básicos como
la edad y el sexo. 67 Un ejemplo tomado de la experiencia de una persona ciega puede
encontrarse en R. Criddle, Love is Not Blind, Nueva Yor.·: W. W.
El momento crítico en la vida del individuo protegido, cuan- Norton & Company, 1953, pág. 21; la experiencia de una persona
enana está descripta en H. Viscardi (h.), A Man's St(,lture, Nueva
66 Para un examen de esta pauta véase A. R. Lindesmith y A. L. York: The John Day Company, 1952, págs. 13-14.
Strauss, Social Psychology, ed. rev., Nueva York: Holt Rinehart &:. 68 Henrich y Kriegel, op. cit., pág. 186.
Winston, 1956, págs. 180-183. '

46 47
Salvo una excepción extremadamente dolorosa mientras es. po tribal de estigmatizados o que sus padres poseen un
tuve bajo el cuidado protector de la vida fam'iliar y de los ecto moral contagioso, el caso más habitual es el de los
p~gramas de 1a e~cuela superior, y viví sin poner en práctica impedimentos físicos que «irrumpen» tardíamente en la vida:
lDls derecho~ de ciudadano adulto, las fuerzas de 1a sociedad
fueron cordiales y ~enévolas. Fue después de haber conclui- Pero de pronto, me desperté una mañana y descubrí que
do ~a escu~la superior y 1a escuela de comercio, y de haber no podía mantenerme de pie. Tenía polio; la poliomielitis
~ado innumerables esfuerzos como trabajador volunta. era simplemente eso. Me sentía como un niño muy pequeño
rio .e~ .Programas comunitarios, cuando me sumergí en los a quien se arroja a un enorme pozo negro; de lo único que
preiw~ios Y supers~ciones medievales del mundo de los estaba seguro era de que no iba a poder salir de él sin
negoc1?s· ~uscar trabajo era como pararse ante un pelotón ayuda. Aparentemente, la edu_cación, las cl~s~ y las e~se-
de fusilamiento. A los patrones les disgustaba que tuviera fianzas de mis padres, que recibí durante vemticuatro anos,
el descaro de solicitar un empleo.69 no hicieron de mí una persona capaz de ayudarse a sí mis-
ma. Yo era un ser como cualquier otro -normal, peleador,
Los qi:e en un m~mento tardío de la vida son víctimas de alegre, lleno de proyectos-, y, de golpe, pasó algo. Pasó al-
un es~gma, o advier~en que han sido siempre personas de- go, y me convertí en un extraño. Un extraño, más ante mí
~credit~bles --el primer caso no implica una reorganiza- 'mismo que ante los demás. Ni siquiera mis sueños me co-
cr~~ radical de la visión de su pasado; el segundo sí-, ejem. nocían. No sabían lo que podían dejarme hacer -y cuando
plifican una .tercera pauta de socialización. Son individuos soñaba que iba a bailes o a fiestas había, sin cesar, una ex-
que han. r~ado un concienzudo aprendizaje de lo normal traña condición o limitación, siempre la misma, de la cual
Y. lo estigmaflZª?º mucho tiempo antes de tener que con- no se hablaba ni se la mencionaba-. Tuve de pronto el
siderarse a s1 mismos como personas deficientes. Es proba- enorme conflicto mental y emocional de una mujer que
~le qu~ tengan un problema especial en re-identificarse con- lleva una doble vida. Era algo irreal que me llenaba de con-
sigo mismos, Y una especial facilidad para la autocensura: fusión, pero no podía dejar de prestarle atención. 71
Ant~s de la colostomía, cada vez que percibía un olor en el En estos casos, los médicos son los más indicados para infor-
ómrubus o en el subterráneo me solía sentir sumamente mar en particular al enfermo sobre su situación futura.
~olesto. Pensaba, q?e la g~te era horrible, que no se ba- Una cuarta parte está representada por aquellas personas
ñaba o que deberia 1r a1 bano antes de viajar. Acostumbraba socializadas inicialmente en una comunidad alienada, ya sea
pensar que los alimentos que ingerían eran los causantes de dentro o fuera de los límites geográficos de la sociedad nor-
sus olores .. Me sentía te1:1blemente fastidiado; para mf eran
mal, que deben luego aprender ui:a segunda mane:ª .de ser:
persona~ Inmundas, sucias. Por supuesto, en la primera aquella que quienes las rodean sienten como la umca real
oportunidad que se me presentaba cambiaba de asiento y y válida.
en caso de no poder hacerlo mostraba la repugnancia que Debemos agregar que cuando un individuo adquiere tardía-
sentía .. Por eso creo, 1;aturalmente, que 1a gente joven siente mente un yo nuevo, estigmatizado, las dificultades que expe-
coásn :is olores lo mismo que yo sentía antes con los de-
m. rimenta para entablar nuevas relaciones pueden extender-
se en forma lenta a sus vínculos anteriores. Aquellos con
Aun cuando indudablemente hay muchos individuos que los que se vincula después de adquirir el esti.gma pueden
descubren recién en su vida adulta que pertenecen a un verlo simplemente como una persona que tiene. un <fu.
69 Ibíd., pág. 156. 71 N. Linduslm, My Polio Past, Chicago: Pellegrini and Cudahy,
70 Orbar.h y colab., op. cit., pág. 165. 1947, pág. 177.

48
49
feéto; quienes lo conocen desde antes están ligados a una
realidad, la primera vez que t??1é conciencia de la
co~epci6n ~ lo. que fue alguna vez, y pueden, por consi-
guiente, sent:1tse mcapaces de brindarle, sea un trato natural ~stencia de meca~smos ~e adaptacro~, fue al coml?arar a
sea una total aceptación familiar: ' .~ compañeros ttuos, pacientes tambien del Hospital de
Ojos y Oídos. Tenían por costumbre visitarme cu~do yo
··estaba en la cama, y llegué a conocerlos bastante b1~. Ha-
~ tarea [como un escritor ciego que entrevista a futuros cía siete años que los dos eran ciegos. Tenían aproxunada-
clientes de su pr~cfocci~n literaria] consistía en hacer que ':mente la misma edad -un poco más de treinta años-- Y
los hombres a quienes iba a ver se sintieran a sus anchas
ambos habían estudiado en la universidad.74
-lo opuesto a la situación habitual-. Curiosamente me
res~taba más fácil hacerlo con hombres que no habí; co-
nocrdo antes. Eso se debía, tal vez, a que con los extra- En los múltiples casos en que la es~ig1:13t~~ci6n d~I _indi:7i-
duo se asocia con su ingreso a una mstitucion de vigilancia,
ños no había una cantidad de recuerdos que ocultar antes de
ya sea una cárcel un sanatorio o un asilo para huérfanos,
pasar a l~~ negocios; no se producía, entonces, la dolorosa
comparacron con el presente. 72 gran parte de lo que aprende acerca de su estigma le será
transmitido a lo largo de estrechos y prolongados contactos
con aquellos que se encuentran en el .proceso de transfor-
Prescindi~do. ~e la pa:1ta general ilustrada por la carrera marse en sus compañeros de infortunio.
moral del mdivtduo estigmatizado, es especialmente intere- Como ya se sugirió, cuando el individuo compren~e por
sante abordar la fase de experiencia durante la cual aprende
primera vez a quiénes debe ~ora acep:ar co~o sus iguales
que es portador de un estigma, porque es probable que
suele sentir, cuando menos, cierta amb1vaie1:oa: es<?s .otros
e;1 ese. momento establezca una nueva relación con otros es- no solo son portadores manifiestos de un estigma, distmt:os,
tigmatizados.
por consiguiente, de la persona norm~I que él cree ser, smo
En algunos casos, el único contacto que el individuo tiene que también pueden tener otros atributos con l?s que le
con sus pares es fugaz, pero lo suficientemente significativo resulta difícil asociar su caso. Lo que puede termmar como
como para mostrarle que existen otros iguales a él:
una masonería, bien puede empezar con un _ademán de ~-
chazo. Una muchacha ciega desde hace poco tiempo, al de1ar
Cuando Tommy llegó por primera vez a la clínica había allí el hospital realiza directamente una visita a la Casa de la
otros ~os muchachitos, a cada uno de los cuales le faltaba Luz:
congénitamente una oreja. Al verlos, Tommy llevó en for-
ma lenta la. mano derecha hacia su propia oreja defectuosa Mis preguntas relativas a un per~ lazarillo fueron co.rtés-
Y, con los OJos muy abiertos, dirigiéndose a su padre le dijo: mente dejadas de lado. Otro traba1ador, que no era ciego,
«Hay otro chico con una oreja igual a la mía».1ª
se encargó de mostrarme el lllgar. Visitamos la bibliotl\!ca
Braille, las aulas, los salones del club, d_onde se reunían los
En el ;aso de un individuo cuya desventaja física data de miembros ciegos de los grupos de musica y !eatro; 1~ sala
poco ttempo atrást sus compañeros de infortunio, más ex- de recreación donde durante las fiestas los ciegos bailaban
pei:tos que. él en e! !llanejo del defecto, suelen hacerle una con las ciegas; el restaurante donde todos. se reunía!l para
~erte ~pec1al de visitas para darle la bienvenida al club e comer; las canchas de bolos donde jugaban Juntos; el inmen-
lllstrwrlo sobre la manera de arreglárselas física y psíqui- so taller en el cual ganaban un sueldo para mantenerse, h~-
camente:
ciendo trapos de piso y escobas, tejiendo alfombras)' e.sJer1-
72 Chevigny, op. cit., pág. 136. llando sillas. A medida que pasábamos de una hab1taoon a
73 Macgregor y colab., op. cit., págs. 19-20.
74 Chevigny, op. cit., pág. 3.5.

50
51
otra podía ofr el ruido de los píes que se arrastraban, , las habrán de encontrarse en estos cambios de participación y
voces acalladas, el golpeteo de los bastones. Aquí estaba el creencia.
mundo seguro y segregado de los que no veían: un mundo Las relaciones del individuo estigmatizado con la comunidad
completamente diferente -me afirmaba la asistente social- informal y con las organizaciones formales a las que perte-
del que yo acababa de dejar ... nece por su estigma son, pues, decisivas. Estas relaciones
Esperaban que yo integrara este mundo. Que abandonara señalarán, por ejemplo, una gran distancia entre aquellos
mi profesión y me ganara la vida haciendo trapos de piso. cuya diferencia apenas los provee de un nuevo «nosotros»
La Casa de la Luz se iba a sentír muy feliz de enseñarme y aquellos que, como los miembros de un grupo minorita-
a hacer ese trabajo. Estaba destinada a pasar el resto de rio, se encuentran formando parte de una comunidad bien
mi vida haciendo trapos de piso con otros ciegos, comiendo organizada con una tradición establecida: una comunidad
con otros ciegos y bailando con otros ciegos. A medida que que formula apreciables reclamos de lealtad e ingresos, defi-
esta imagen crecía en mi mente, el miedo me producía náu- niendo al miembro como a alguien que debe enorgullecerse
seas. Jamás me había encontrado con una segregación tan de su enfermedad y no buscar una mejoría. En cualquier
destructiva.711 caso, trátese o no de un grupo estigmatizado establecido,
es en gran parte con relación a este grupo de pertenencia
Dada la ambivalencia que crea en el individuo la pertenen- que es posible examinar la historia natural y la carrera
cia a su categoría estigmatizada, es lógico que aparezcan moral del individuo.
oscilaciones en el apoyo, en las identificaciones y en la par- Al revisar su propia carrera moral, el individuo estigma-
ticipación que tiene entre sus pares. Existen «ciclos de afi- tizado puede escoger y elaborar retrospectivamente las ex-
liación» mediante los cuales llega a aceptar las oportuni- periencias que le permiten explicar el origen de las creen-
dades especiales para una participación endogrupal, o recha- ~ias y de las prácticas que ahora tiene con respecto a sus
zarlas después de haberlas aceptado previamente.76 Sus iguales y a los normales. Un acontecimiento vital puede, así,
-creencias sobre la naturaleza de su grupo de pertenencia y tener un doble significado en la carrera moral, primero
la naturaleza de los normales sufrirán oscilaciones corres- como causa objetiva inmediata de una crisis verdadera, y
pondientes. Por ejemplo, la adolescencia ( y el grupo de pa- luego ( esto es más fácil de demostrar) como medio para
res de la escuela secundaria) puede traer una marcada de- explicar una posición corrientemente adoptada. Para este
clinación de la identificación con el grupo de pertenencia y último propósito a menudo se elige la experiencia del indi-
un notorio aumento de la identificación con los norma- viduo recientemente estigmatizado que comprende que los
les.77 Las fases posteriores de la carrera moral del individuo miembros veteranos del grupo se parecen bastante a los
seres humanos corrientes:
75 Keitlen, op. cit., págs. 37-38. Linduska, op. cit., págs. 159-165,
describe las primeras vicisitudes de la identificación con los otros [Habla una muchacha joven que se estaba dando a una vida
lisiados de un paciente poliomielítico hospitalizado. J. W. Johnson inmoral y que debía encontrarse por primera vez con su
The Autobiography of an Ex-Coloured Man, ed. rev., Nueva York'
Hill and Wang, American Century Series, 1960, págs. 22-23, ofr~ madama.] Cuando di vuelta la esquina de la calle Cuatro
el relato novelesco de una reidentífkación racial. mis fuerzas volvieron a traicionarme; estaba a punto de
76 Se puede hallar un enunciado general en dos artículos de E. C. batirme en retirada, cuando salió Mamie de un restaurante
Hughes, «Social Change and Status Protest», en Phylon, primer tri- d~ enfrent; y me s!ludó afectuosamente. El portero, que
mestre, 1949, págs. 58-65, y «Cycles and Turning Points» en Men
and Their Work, Nueva York, Free Press of Glencoe, 1958. vmo a abrirnos al 01r nuestro llamado, dijo que la señorita
77 M. Yarrow, «Personality Development and Minority Group Mem- Laura estaba en su cuarto, y nos indicó el camino. Me en-
bershíp», en M. Sklare, The Jews, Nueva York: Free Press of Glen- contré ante una mujer bien parecida y de mediana edad
coe, 1960, págs. 468-470. que nada tenía que ver con la horrible criatura que había

,2 S.3
imaginado. Me dio la bienvenida con voz suave y educada. Se puede agregar que al reflexionar sobre el momento en
Todo en ella hablaba con tanta elocuencia de sus potencia- que descubre que los que poseen su estigma son seres hu-
lidades para la maternidad que instintivamente busqué a manos como los demás, el estigmatizado puede llegar a to-
los niños que hubieran debido estar prendidos de sus lerar que los amigos que tenía antes del estigma consi-
polleras.78 deren inhumanos a los que para ese entonces él aprendió
a ver como personas tan cabales como él mismo. Así es
Otro ejemplo lo proporciona un homosexual refiriéndose cómo una joven, al repasar su experiencia en un circo, ad-
a su cambio: vierte, en primer lugar, que aprendió que sus compañeros
de trabajo no son monstruos y, en segundo lugar, que los
Me encontré con un hombre que había sido compañero mío amigos que tenía antes de ingresar al circo temían que
en la escuela ( ... ) Era, desde luego, homosexual, y dio viajara en un ómnibus junto con otros miembros de la
por supuesto que yo también lo era. Me sentía sorprendido compañía. 81
y bastante impresionado. No coincidía en lo más mínimo Otro momento crítico -retrospectiva, si no originalmente
con la idea popular que se tiene de un homosexual; era un considerado-- es la experiencia de aislamiento e inhabili-
individuo bien plantado, viril y pulcramente vestido. Esto tación, que coincide a menudo con un período de hospita-
era algo nuevo para mí. Aunque estaba perfectamente pre- lización, que se revela posteriormente como el momento en
parado para admitir la existencia del amor entre hombres, que el individuo tenía la posibilidad de pensar en su pro-
siempre sentí una ligera repugnancia por los homosexuales blema, de aprender acerca de sí mismo, de adaptarse a su
manifiestos que había conocido, a causa de su vanidad, sus situación y de llegar a una nueva comprensión de lo que
maneras afectadas y su cháchara interminable. Comprendí es importante y merece buscarse en la vida.
entonces que ellos constituían solo una pequeña parte del Hay que agregar que no solo las experiencias personales
mundo de los homosexuales, si bien la más notoria ( ... ) 79 son las únicas en ser consideradas retrospectivamente
como momentos decisivos, sino que también pueden utili-
Un lisiado suministra una afirmación semejante: zarse en este sentido algunas de segunda mano. Por ejem-
plo, la lectura de la literatura relacionada con el grupo
Si yo tuviera que elegir el conjunto de experiencias que me puede proporcionar por sí misma una experiencia sentida
convencieran finalmente de la importancia de este proble- como reorganizadora:
ma ( el de la imagen de sí mismo) y de que debía librar
mis propias batallas de identificación, haría referencia a los No pienso que sea demasiado presuntuoso decir que La
acontecimientos que me llevaron a comprender profunda- cabaña del tío T om muestra un panorama perfecto y verí-
mente que a los lisiados se los puede identificar con otras dico de la esclavitud; como quiera que sea, me abrió los
características que no coinciden con su desventaja física. ojos sobre qué y quién era yo y cómo me veían en mi país;
Me di cuenta que los lisiados podían ser, al igual que el me dio, de hecho, una orientación. 82
resto de la gente, bien parecidos, encantadores, perversos,
amorosos, estúpidos y brillantes, y descubrí que podía odiar-
los o amarlos a pesar de su deficiencia. 80
81 C. Clausen, I Love You Honey But the Season's Over, Nueva
York: Holt, Rinehart & Winston, 1961, pág. 217.
78 Madeleine, An Autobiography, Nueva York: Pyramid Books 1961, 82 Johnson, op. cit., pág. 42. La novela de Johnson, como otras de
págs. 36-37. ,
su clase, ejemplifica cabalmente la creación de un mito al organizar
79 P. Wildeblood, Against the Law, Nueva York: Julian Messner, en forma literaria muchas de las cruciales experiencias morales y de
1959, págs. 23-24.
80 Carling, op. cit., pág. 21. las crisis a las que están sujetos, retrospectivamente, los que perte-
necen a una categoría de estigmatizados.

54 55
cada una de ellas es simplemente un área a la cual debemos Indice
aplicar diversas perspectivas, y que es probable que el desa-
rrollo de cualquiera de estas perspectivas analíticas col»
rentes no provenga de quienes circunscriben su interés ex-
clusivamente a una única área esencial.

7 Prólogo

11 l. Estigma e identidad social

11 Concepciones preliminares
31 El igual y el sabio
4.5 La carrera moral

.56 2. Control de la información e identidad


personal
.56 El desacreditado y el desacreditable
.57 La información social
63 La visibilidad
67 La identidad personal
79 La biografía
83 Los otros como biógrafos
91 El encubrimiento
111 Las técnicas de control de la informaci6n
122 El enmascaramiento

126 3. Alienación grupal e identidad del yo

127 La ambivalencia
129 Las presentaciones profesionales
13 3 Alienaciones endogrupales
136 Alienaciones exogrupales
145 La política de la identidad

170 171
148 4. El yo y el otro Biblioteca de sociología
148 Divergencias y normas
152 El desviado normal
157 Estigma y realidad
162 5. Las divergencias y la desviación

Michele Abbate, Libertad y sociedad de masas


Hayward R. Alker, El uso de la matemática en el análisis político
Pierre Ansart, El nacimiento del anarquismo
Pierre Ansart, Las sociologías contemporáneas
Daui,d E. Apter, Estudio de la modernización
Peter Bachrach, Crítica de la teoría elitista de la democracia
Brian M. Barry, Los sociólogos, los economistas y la democracia
Reinhard Bendi.x, Estado nacional y ciudadanía
Reinhard Bendi.x, Max Weber
Oliuer Benson, El laboratorio de ciencia política
Peter L. Berger, comp., Marxismo y sociología. Perspectivas desde Euro-
pa oriental
Peter L. Berger y Thomas Luckmann, La construcción social de la realidad
Norman Birnbaum, La crisis de la sociedad industrial
Hubert M. Blalock, Introducción a la investigación social
Luc Boltans ki, El Amor y la Justicia como competencias. Tres ensayos de
sociología de la acción
Tom Bottomore y Robert Nisbet, comps., Historia del análisis sociológico
Severyn T. Bruyn, La perspectiva humana en sociología
Walter Buckley, La sociología y la teoría moderna de los sistemas
Donald T. Campbell y Julian C. Stanley, Díseños experimentales y cua-
siexperimentales en la investigación social
Morris R. Cohen y Ernest Nagel, Introducción a la lógica y al método
científico, 2 vols.
Lewis A Coser, Nuevos aportes a la teoría del conflicto social
Michel Crozier, El fenómeno burocrático, 2 vols.
Michel Crozier, La sociedad bloqueada
Dauid Easton, Esquema para el análisis político
Davkl Easton, comp., Enfoques sobre teoría política
S. N. Eisenstadt, Modernización. Movimientos de protesta y cambio social
Anthony Elliott, Teoría social y psicoanálisis en transición. Sujeto y so-
ciedad de Freud a Kristeva
Mike Featherstone, Cultura de consumo y posmodemísmo
Raymond Firth, Elementos de antropología social
Jonathan Friedman, Identidad cultural y proceso global
Robert W. Friedrichs, Sociología de la sociología
Joseph Gabel, Sociología de la alienación

172