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DANIEL MEDVEDOV

TEORÍA DEL ENCAJE

MADRID
2010
Todas las cosas tienen su encaje,
todo ruido tiene su habitación y toda
incomodidad se acomoda en su sitio,
lo dice Cervantes en el Quijote, en el
prólogo de la Primera Parte: “ [. . .]
bien como quien se engendró en una
cárcel donde toda incomodidad tiene
su asiento y donde todo ruido hace
su habitación . . .”
¿Sabéis qué es una muesca?
Es una concavidad, o un hueco que
hay, o se hace, o se practica, en una
cosa para encajar con otra. Viene del
verbo moscar – del latín vulgar
mossicare, mordisquear, mordiscar.
Una muesca es un vis, dicen los
franceses, un entorno helicoidal que
permite a una tuerca enrollarse en su
tornillo. El tornillo es un tronco
cilíndrico o troncónico, de madera o
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de metal, presentando una parte
saliente en hélice, llamada filete, o
hilera, la cual se hace meter o
penetrar en una pieza igualmente
fileteada, o directamente en madera o
en hierro, haciéndola tornar, o girar
sobre si-misma. El tornillo mismo, en
su nombre, indica que algo se puede
tornar, como en un torno, un artilugio
que puede rotar. La rotación es doble,
tanto para enroscar, he aquí otra
palabra – rosca – elemento que
muestra una suerte de camino
preconcebido, como los rieles de la
vía férrea. Por la rosca se enroscan las
cosas.
Las muescas fueron practicadas
antaño en los pedernales, los llamados
flint en inglés:

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Otras cosas entran una en otra, no
necesitan de rosca, se contienen
fielmente, quedan fijas, firmes, como
los ladrillos en un muro. Hay
construcciones de madera que no
tienen clavos, como las casas de la
China antigua y de Japón, que se
construyen con puros encajes. Es un
encanto ver los perfiles japoneses de
las construcciones de madera. Son
una creación genial de los carpinteros.

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Y mira, que Jesús era hijo de
carpintero, el mismo un maese.
Pero no todos los objetos encajan:
necesitan su símbolo, su contrafigura,
su elemento YIN, aquél que tiene una
forma exactamente opuesta para
recibir lo que le falta y así formar el
todo al cual pertenecen las dos partes.

En realidad es un juego de LEGO,


un tipo de letras móviles, como la
imprenta de Guttenberg.
La famosa muñeca china llamada
MATRIUSHKA representa con brío
la teoría de los encajes.
He visto a muchos que sacan las
ocho muñecas que contiene la muñeca
más grande y las regalan por separado
a ocho personas, gesto de una
imbecilidad inconcebible.
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¡Ellos piensan que son ingeniosos!
Con ese gesto se destruye una idea
genial: la de saber que dentro de una
cosa hay otras. La última de esas
muñecas es compacta, y no está
pintada, pues representa el límite, el
borde y final de este juego de
oportunidades: ¡Ya no se puede abrir
más!

En el cuerpo humano,
precisamente en el mundo de los
huesos, estos encajes adquieren
valores de inteligencia natural donde
se percibe el trabajo de la energía y de
la dinámica del movimiento.
La sínfisis es, en griego, unión, y
en el cuerpo representa el conjunto de
partes orgánicas que aseguran la
unión de dos superficies óseas.
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Pero hay también un tornillo que
se llama sinfín, pues su rosca nunca
termina . . .
El tornillo es, en griego clásico,
STROPHEÚS, y de allí las estrofas,
que giran en los versos como tornillos
de la poética. La escritura en
BUSTROPHEDON, tal como aran los
bueyes en el campo del sembradío,
gira en un vaivén, hasta terminar la
labor. El término francés
TOURNEVIS – tornillo, es definido
en griego como STROPHEÚS TES
BIDAS. En inglés tenemos las
palabras SCREW, con su connotación
erótica. La tuerca es NUT.
Hay una graciosa expresión
coloquial en inglés – to clamp down
on - que se traduce más o menos así:
¡apretarle a alguien las tuercas!
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La famosa tuerca-mariposa es
WINGNUT. ¿Recuerdan a los
caimancitos? ¡Son aquellos clips con
dientes que parecen mandíbulas de
cocodrilo! En Venezuela hay un tipo
de saurio llamado caimán.
El trompo, famoso juguete infantil,
tiene múltiples sinónimos: peonza,
peón, trompa, pulga, tanguillo,
perinola, pirindola, vuelta, derrape.
Pero la teoría del encaje se percibe
mecánicamente en la perinola: algo
encaja en otra cosas, cada tornillo con
su tuerca y cada cuello de botella con
su tapa, y aún mejor, con su corcho.

Los sinónimos de la tuerca son:


mariposa, palomilla, palometa,
matriz, y el regionalismo caracola.
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El caracol, aquél bello
NAUTILUS, representa precisamente
el trayecto matemático del tornillo,
regido por el número de oro.
Un tornado es como un tornillo.
¿Recuerdan los viajes de Odiseo
llamados en griego NOSTOS? Son el
retorno, el regreso el volver, el
retornar sobre sus pasos perdidos,
devolverse, reintegrase en la ITHACA
paterna y familiar.
Créanme, hay personas que no
saben la diferencia entre una tuerca y
un tornillo:

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No desprecies los tornillos y las
tuercas encontradas en la calle: ¡no
sabes cuando las vas a necesitar!
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Además, representan un poderoso
talismán, un amuleto maravilloso,
cuanto más oxidados y llenos de orín.
Observa todo objeto y reflexiona
sobre la posibilidad de su encaje.
Imagínate la contraparte, aquello
que en griego se llama SYMBOLON,
lo que le falta para ser un todo,
completo, perfecto, único y compacto.
Con los gestos y las palabras
ocurre un fenómeno parecido.
En realidad escribo esto con el
propósito de evocar y de sugerir el
hecho de que nosotros también
podemos encajar en alguna parte.
Siempre hay un sitio para el
marginado, no temas . . . No debes
sentirte aislado, aislada.

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Eres ya una ISLA, una ISOLA,
como dicen los italianos, una isola
sola . . . En mi libro TRATADO DE
NAVEGACIÓN PARA NIÑOS
MEDIEVALES encontrarás la
respuesta a la pregunta ¿Qué es una
Isla?
Adelante . . .

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Con ocasión de este escrito he
compuesto el siguiente poema:

Había una vez una tuerca turca,


Se enroscaba por doquier, al amar,
Hasta que un día encontró su tornillo,
Y dejo de loquear . . .

Para que no sean trece


páginas voy a incluir este
dibujo:

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