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TEORÍA ECO NÓMI CA

.C
Primera edición, 1960

Derechos reservados

Copyright © 1970 por S e r g io D o m ín g u e z V a r g a s


Recreo, 23-A, M éxico 12, D. F.

Esta edición y sus características son propiedad de la


ED ITO RIA L PORRÚ A, S. A.
Av. República Argentina, 15, M éxico 1, D. F.

Queda hecho el depósito que marca la ley.

IMPRESO EN MÉXICO

¿ l
A M I ESPOSA Y A MIS H IJO S
NOTA PRELIMINAR

Mientras más profunda fue mi incursión en el vasto campo


del conocimiento de hechos socio-económicos de carácter cien­
tífico, requerí la frecuente consulta de diversos autores y del
contacto con infinidad de fenómenos, leyes y principios de ca­
rácter social. A medida que penetraba en el inmenso mundo
de los teóricos del pensamiento económico, percibía mi propia
pequenez y se hacía consciente en mí la enorme significación
del esfuerzo intentado. Tal amplitud hubo de limitarme tan sólo
a esbozar los temas elementales inherentes a la teoría económica,
enfocándolos, de preferencia, en función de sus relaciones con
el Derecho y, en ocasiones, con la política, por lo que mi ánimo
me llevó a no profundizar demasiado en la exposición de cada
uno de ellos. No podemos desconocer que la experiencia lograda
por el hombre económico en su constante afán de superación,
ha dejado un importante sedimento de hechos que el investi­
gador de nuestro tiempo debe revisar, analizar y jerarquizar de
manera objetiva y ordenada.
Es mi propósito dejar asentado en el contenido de esta breve
nota preliminar, que el haber usado un lenguaje sencillo, llano
y en muchas ocasiones exento de términos técnicos, tanto al
apuntar los diversos fenómenos que se suscitan en el ámbito
de la actividad social que nos ocupa, como en la exposición de
las teorías surgidas para explicarlos, obedece al intento de que
tal sencillez constituya una guía amable que sirva de apoyo al
estudiante de diversas áreas, en sus primeros pasos dentro del
campo de la fenomenología económica.
Se han agregado en esta edición, entre otros, temas relativos
al desarrollo regional, a los derechos humanos de contenido cco-

9
12 TEORÍA ECONÓMICA

E l programa de un curso, la guía del mismo o el texto de la


materia y la exposición del profesor completada con la corres­
pondiente bibliografía, parecen bases suficientes de una buena
enseñanza para el verdadero estudiante.
Por esto es de aplaudirse y estimularse el esfuerzo del señor
profesor Lie. Sergio Domínguez Vargas, que se impuso la tarea,
nada fácil cuando se hace con responsabilidad, de escribir para
sus alumnos el texto de sus lecciones del Primer Curso de Eco­
nomía, que con entusiasmo y positiva capacidad intelectual,
imparte en nuestra Facultad.
En primer lugar, formula un programa que comprende los
conceptos fundamentales de la Economía. A continuación expo­
ne los factores que la Economía clásica ha considerado como
agentes en el proceso económico, pero lo hace dentro de los
conceptos modernos que la ciencia económica ha ido creando
en el acontecer social de nuestros días. Dentro de la temática
de su exposición, hace referencia a los problemas monetarios, de
la distribución del ingreso nacional y los creados por la desocu­
pación en los distintos países en donde prevalece el régimen
capitalista.
Es loable que el señor profesor Domínguez Vargas se es­
fuerce por no exagerar las fórmulas matemáticas y estadísticas
que corresponderían a un programa de la Facultad de Economía
más que a uno de ciencias jurídicas, supuesto que la misma
escuela matemática, aunque ha venido como un auxiliar de gran
eficacia en la interpretación de los fenómenos económicos, no
es para muchos autores, y con los que estamos de acuerdo, la
única solución interpretativa de dichos fenómenos. El alumno,
con el auxilio de las distintas teorías, que si bien algunas se
excluyen, en la mayoría de los casos se complementan, cuen­
ta con un acervo de conocimientos que son básicos, no sólo
para conocer la ciencia económica, cuanto para interpretar la
evolución del Derecho, manteniéndose en contacto con la vida
de la sociedad en sus diversos aspectos fenomenológicos.
Por esas circunstancias, con gusto formulo este breve comen­
tario a sus notas de clase, que la experiencia le harán ampliar
o corregir, según sea necesario, y para lo cual muestra desde
añora la más entusiasta disposición.
M anuel R. P alacios .
CAPÍTU LO I

LA VIDA ECONÓMICA

S U M A R IO : 1 .— E v o lu c ió n de la vid a económ ica. 2 .— E l fen ó m en o


económ ico y el prin cipio de elección . 8.-— O r ig en de la pa labra eco­
n om ía . U.— D e fin icio n es.

1. E volución de la vida económica .-— El hombre, en su


largo y constante afán de evolución, asumió desde su origen la
actitud de combatiente incansable frente a un medio que le fue
siempre hostil. Mucho antes de pensar en resolver los proble­
mas que le planteaba la convivencia con sus semejantes, que
habrían de presentársele con la integración de los primeros gru­
pos sociales, el hombre no pudo sustraerse a una dramática y
cotidiana lucha por su propia subsistencia, para lo cual tuvo
que hacer valer su ingenio y su calidad de ser racional. En la
fórmula de que “ el hombre es bastante más que el alimento
que come, pero si no comiera, no sería nada” ,1 descansa, en for­
ma simple, lo que fue el nacimiento del hombre y de su actitud
económica, que, podemos afirmar, tuvieron una aparición simul­
tánea.
El individuo, al evolucionar, buscó apoyo en la unión con
sus semejantes, con lo que obtuvo más fácilmente los medios
para subsistir y un mejor sistema de defensa; su integración
social nos muestra cómo ha avanzado, desde el tiempo en que
se sirvió de la recolección de frutos silvestres para satisfacer
sus necesidades más urgentes hasta la fabricación en nuestros
días de alimentos artificiales en comprimidos; desde el uso de
las más rudimentarias herramientas hasta los más complicados

1 Barnes, Harry Elmer. Historia de la Economía del Mundo Occidenal, p. 3.

13
14 TE OR ÍA E C O N Ó M I CA

mecanismos electrónicos; ha visto, en fin, desfilar acontecimien­


tos de gran trascendencia científica y ha ensayado, por convic­
ción o por fuerza, multitud de nuevas y complejas doctrinas o
ideologías. Las ciencias avanzan a veces tan vertiginosamente,
que el hombre no siempre se ha encontrado debidamente pre­
parado para hacer frente a la acelerada marcha de la civili­
zación.
No obstante que por la creciente especialización el hombre
ha debido permanecer al margen de un gran número de sus
conquistas cognoscitivas, producto del anhelo humano de pro­
greso, no puede permanecer desligado del fenómeno económico,
que en sus múltiples manifestaciones le persigue, le acosa, le
intimida y le insta a superar su complejo mundo de necesidades.
Desde la prehistoria el hombre se dedicó a utilizar métodos
elementales para lograr su subsistencia; entre tales aportaciones
sucesivas recordamos el arte de hacer fuego y trabajar los me­
tales, el cultivo de las plantas, la navegación en pequeñas áreas,
la domesticación de los animales, el tejido rudimentario, la ce­
rámica y, junto a ello, el definitivo auxilio de la escritura como
medio de comunicación del pensamiento humano. Pronto, el
desenvolvimiento del hombre se realizó a mayor prisa y se llegó
a constituir la base de la civilización que fue integrándose y
sufriendo mutaciones a lo largo de su propia historia, hasta lle­
gar al complicado mundo en que se desenvuelve actualmente.
Los antropólogos han escudriñado la vida del hombre du­
rante la Edad de Piedra a través de su lento avance en los
períodos eolítico, paleolítico y neolítico, y han encontrado que
la imperiosa satisfacción de sus necesidades le condujo con rela­
tiva prontitud al logro de soluciones primigenias para dominar
el medio. A l fin de uno de estos períodos se encuentra al hombre
“ en posesión de cierto número de artes mecánicas que le per­
mitían fabricar considerable variedad de herramientas; lo ve
controlar el fuego, cocer sus alimentos, usar trajes y vivir en
habitaciones acondicionadas; probablemente poseía ya alguna
especie de agrupación social y cierta idea del orden, de la ley
y de la justicia; estaba ya, evidentemente, bajo la influencia de
alguna forma de religión. En resumen, muchos de los elemen­
tos fundamentales de la civilización estaban ya establecidos” .2

2 0;>. cit., p. 7.
LA VIDA E CO N ÓM I CA 15
2. El fenómeno económico y el principio de elección .—
Sólo en un mundo ideal, cuya posible existencia se hace cada
vez más difusa y en la cual la naturaleza fue tan pródiga que
el hombre no requirió realizar esfuerzo alguno para subsistir,
pudo no conocerse el fenómeno económico. Acaso tampoco en
los tipos de organización primitiva en que el medio proporcio­
naba más de lo que se necesitaba e hizo que no se captara el
valor de las cosas. Pero pronto habría de crecer el número de
consumidores y por tanto de necesidades, a la vez que la natu­
raleza se agotaba en su prodigalidad haciendo que los bienes
naturales resultasen insuficientes para cubrirlas y nació el fenó,
meno económico.
Cuando el hombre sintió frío se protegió de la intemperie
introduciéndose en una cueva; arrancó frutos silvestres que
para entonces había en abundancia o cazó animales a su alcan­
ce para saciar su hambre. Pero al paso del tiempo, el creci­
miento natural de los' pobladores, reflejó los primeros rasgos
de lo que iba a ser una dramática competencia, y así, las in­
clemencias del clima hicieron que el hombre, al no encontrar
refugio en cuevas ya ocupadas por competidores más fuertes,
pensase en la construcción de las primeras chozas; los animales,
por instinto, huyeron a zonas poco accesibles al habitual ca­
zador y al no encontrar frutos que otras manos ya habían
arrancado, le hizo meditar en la siembra y cuidado de algunas
especies comestibles. En la historia del hombre se iba a gestar
así el cambio de su actitud nómada por la vida sedentaria.
Ferguson narra con profundo realismo la formación de ese
estado angustioso en que se colocó el hombre como miembro
de la sociedad primitiva y de los esfuerzos que para aquél en­
tonces tiene que realizar “ por conseguir lo que necesita parq
satisfacer el número siempre mayor y más variado de sus ne­
cesidades. La naturaleza rara vez otorga sus dones con liberalidad
y proporciona un nivel normal de nacimientos más elevado que
el de muertes naturales. Por eso jamás tendrá fin la lucha de la
humanidad para escapar de la necesidad. E l hombre, preso entre
sus deseos insaciables y una naturaleza tacaña, dedica la mayor
parte de sus horas de vigilia al drama económico en el que in­
evitablemente se ve envuelto” .3 En efecto, el problema se pre-

3 Ferguson, John M. Historia de la Economía, p. 9.


16 TEORÍA E CONÓMI CA

sonta al hombre en forma de multitud de interrogantes que le


acosan y que le instan a pensar, al tratar de disiparlas, acerca
de qué tipo de actividad es a la que ha de dedicar su esfuerzo,
bajo qué sistema habrá de organizarse para el cultivo de sus
campos y si será o no conveniente dedicarse a producir sólo
algunos objetos útiles para cambiarlos después por bienes pro­
ducidos por otra tribu vecina; de ahí que la actividad del homo
oeconomicus encaminada a resolver tales interrogantes, se haya
encerrado en los siguientes supuestos: *
a) Existe un conjunto de necesidades o de finalidades por
alcanzar, las cuales, en ciertas condiciones pueden adquirir dis­
tinto grado de importancia;
b) Los medios apropiados para la satisfacción de varias ne­
cesidades resultan escasos, por lo cual no todas pueden ser sa­
tisfechas, dando nacimiento a un cierto mecanismo de elección;
c) Un mismo satisfactor puede servir para superar diversas
necesidades;
el) Pueden utilizarse uno o varios medios combinados para
la satisfacción de una necesidad o la consecución de una fina­
lidad determinada.
De aquí que, tomando en consideración que el medio pro­
porciona satisfactores en forma escasa, el hombre debe proceder
a una cuidadosa elección y decidir, entre otras, las siguientes-
cuestiones:4 5 a) escoger entre las múltiples necesidades o fines
los que considere más importantes; b) escoger entre los varios
usos a los cuales puede destinarse un bien los que le resulten
más útiles; c) elegir entre las maneras de alcanzar un fin deter­
minado las que crea más convenientes.
3. O rigen de la palabra economía .— En términos etimoló­
gicos este vocablo proviene de oikonomike, voz formada por dos
raíces griegas: oikos (el manejo de la casa, todo lo que uno
posee) y nomos (tratado, ley, administración), de donde resulta
que los griegos emplearon este término para designar la orde­
nación de la casa o “ el acto de administrar prudente y sistemá­
ticamente el patrimonio familiar” ,6 entendido tal patrimonio no
sólo como la casa en que se habitaba, sino los bienes de la fami-

4 Bresciani-Turroni. Teoría de los hechos económicos, p. 15.


5 Op. cit., p. 16.
6 Ferguson. Op. cit., p. 9.
LA V I DA E C O N Ó M I C A
17
lia, los utensilios, los esclavos y lo que el grupo familiar pro­
ducía.
El término alcanzó tan diversas acepciones que actualmente
se le otorgan variados alcances. Se dice que el hombre actúa
económicamente, es decir racionalmente, con lo que se sugiere
la idea de una correcta distribución; por otro lado se comenta
que cierta persona perdió sus economías, queriendo significar
sus ahorros. Para Bodin son precisamente éstas las dos grandes
significaciones del vocablo; en su primer sentido, al decir que
se oira con economía “ se expresa la idea de una acción bien
concebida, conforme a una regla de conducta ingeniosa y sabia
que permite en consecuencia obtener, de recursos dados, un
máximo de ventajas” ; 7 en el segundo sentido, el hombre al
hacer economías “ no piensa, propiamente hablando, en un buen
empleo de sus recursos sino más que todo en no haber hecho
uso de ellos, al menos de momento” .8 No obstante la separación
de significados, en el fondo encuentran coincidencia, pues sin
duda, quien hace economías, oira con economía.
Pronto surgen derivados de la palabra que van adquiriendo
otros matices, como cuando se habla de economía nacional, de
economía agraria, de economía social o de economía política.
Respecto de esta última acepción se expresa que “ la actividad
que desarrollan los hombres utilizando las reservas materiales
y personales disponibles con el objeto de satisfacer sus necesi­
dades, da nacimiento a una serie de fenómenos económicos ta­
les como la producción, el cambio, la moneda, el precio de las
mercancías, los tipos de cambio, la distribución del ingreso entre
diferentes consumos, etc. El estudio de estos fenómenos consti­
tuye una ciencia especial: la economía política” .9 En suma, aun
cuando “ las lenguas modernas han tomado la palabra economía
de los griegos, designan con ella casi lo contrario de lo que ellos
designaban” .10
Las primeras fuentes de información nos conducen a la re­
flexión de ilustres pensadores griegos que desplegaron especial
interés en el estudio de los fenómenos económicos, entre otros,

7 Bodin, Charles. Principios cié Ciencia Económica, p. 49.


8 Op. cit., p. 51.
9 Bresciani-Turroni. Op. cit., p. 13.
70 Lucas Beltrán. Historia de las Doctrinas Económicas, p. 10.
F .l 149-T. E con óm .— 2
18 TEORÍA ECONÓMICA

Jenofonte, escritor y político, autor de tratados sobre la Admi­


nistración de la Hacienda y el Hogar; de su diálogo Oeconomicus
se conocen las cuestiones relativas a la agricultura y su papel
de actividad productiva. En su ensayo Procedimientos y medios
para aumentar los ingresos de Atenas, examina con brevedad
“ los problemas que entraña la hacienda pública y señala las
ventajas del comercio internacional; recomienda un trato más
liberal a los comerciantes extranjeros como fuente de crecientes
ingresos para Atenas, propone fórmulas de tributación justa y
afirma que los precios se establecen por la interacción de la
demanda y la oferta” .11
Platón subordinó la economía a ciertas coincidencias de
carácter político y ético; Herodoto y Tucídides, historiadores,
resaltaron la importancia de la conducta económica en la his­
toria.
Aristóteles, en su Estudio de la Administración de la Hacien­
da Doméstica, expresa que hay tantas economías o acepciones
del término, como clases sociales existen 12 y señala así la eco­
nomía regia, que estudia el movimiento de ingresos y egresos
en la casa y pertenencias del soberano; la economía provincial,
que estudia similar movimiento en casa de los gobernadores
de las provincias; y la economía política, que estudia lo corres­
pondiente a la casa de los ciudadanos o polis, acepción esta
última que algunos tratadistas consideran como el origen del
nombre de nuestra ciencia.
Por mucho tiempo el término economía política desapareció
inexplicablemente de los libros y de los conocimientos genera­
les, para reaparecer en 1615, en que Antón de Montchrétien
publica un interesante volumen al que titula Traicté de l’ Oeco-
nomie Politique. De entonces a nuestros días encontramos fre­
cuentes aportaciones que conservan en constante evolución a la
ciencia económica.
4. D efiniciones .— La Economía, como ciencia, ha recibido
innumerables definiciones. Se ha dicho que es la ciencia que
estudia el comportamiento humano en el comercio, ya que acti­
vidades como una compra, el pago de impuestos, la percepción

11 Ferguson. Op. cit., p. 14.


12 Citado por Gide. Curso de Economía Política, p. 11.
LA V I D A E C O N Ó M I C A 19
de salarios, el crédito y otras similares se consideran como
actos de comercio. En realidad, al tratar de encontrar una
definición adecuada nos encontramos, tal como afirma Scott,
con definiciones que pecan de estrechas o de amplias;13 así, ai
manifestar que la Economía es la ciencia de los precios o la
ciencia de la riqueza, nos muestran definiciones estrechas, ya
que un gran número de fenómenos netamente económicos no
tienen relación con el concepto de precio y parece arbitrario
hacerla descansar sobre el solo concepto de riqueza. Por otro
lado, la definición que coloca a la Economía como la ciencia
de los negocios habituales, parece demasiado amplia, ya que
los hay que no tienen carácter netamente económico. Scott, no
deseando ser la excepción, propone su definición y afirma que
la economía estudia lo que sucede cuando las cosas son escasas.
La idea de abundancia no debe servir de base para distinguir
a la ciencia económica sino, por el contrario, es el concepto de
escasez el que interesa al economista, tanto como al físico pue­
da interesarle la masa o el peso de los cuerpos. Es la escasez lo
que da nacimiento a problemas y fenómenos de índole eco­
nómica.
Para Bogdanoff “ la ciencia económica o Economía Política
es aquella que estudia las relaciones de trabajo que existen en­
tre los hombres” .14
Yon Mises afirma que la ciencia económica es la actividad
humana dirigida a la satisfacción ,de las necesidades en uso de
la facultad de elección.
Lionel Bobbins, por su parte y después de realizar un deta­
llado análisis sobre un diverso grupo de definiciones a las que
califica de materialistas, indica que la Economía es “ la ciencia
que estudia la conducta humana como una relación de fines
a medios de satisfacción que, siendo escasos, pueden aplicarse a
varios usos, entre los cuales hay que optar” .15
No parecen completas estas dos últimas definiciones de Von
Mises y Robbins, ya que sólo dan preferencia al aspecto subje­
tivo de la voluntad de elección. No obstante la precaria unifi­
cación de criterios, en todas las definiciones transcritas aparece

13 Scott. Curso Elemental de Economía, p. 8.


14 Bogdanoff. Economía Política, p. 10.
15 Zamora. Tratado de Economía, p. 12.
20 TEORÍA ECONÓMICA

nn dato común: que el hombre no vive aislado en nuestro mun­


do actual y que la economía analiza los problemas del hombre,
no como ente aislado sino como parte de un mundo interde­
pendiente y su conducta frente al medio natural en que se des­
envuelve. Es por ello que el conocimiento de la economía con­
tribuye al entendimiento de la sociedad humana, en cuanto
estudia la conducta de los hombres en sus constantes relacio­
nes de interdependencia y en sus luchas por dar satisfacción
a sus múltiples y complejas necesidades.
CAPÍTU LO II

LA ECONOMÍA POLÍTICA

S U M A R IO : 5.-— L a E c o n o m ía P o lític a com o ciencia social. 6.— A c to


económ ico y activid ad económ ica. 7.— O b jeto y f in e s de la E co n o m ía
P olítica. 8.— F u e n t e de in fo rm a ció n . 9.— E ta p a s en el conocim iento
de lo económ ico. 1 0 .— L e y e s econ óm icas e ideas de producción.

5. L a economía política como ciencia social .— El estudio


do la ciencia denominada Economía Política reviste gran impor­
tancia debido a que, tanto en su desarrollo histórico como en
su contenido, se encuentra estrechamente ligada al estudio de
las ciencias sociales de que se auxilia el hombre para poder
explicar los fenómenos que se provocan al convivir con sus se­
mejantes.
En su origen el hombre se constituyó bajo simples formas
de sociedad primitiva, las cuales lian ido evolucionando hasta
la aparición de las más complejas instituciones sociales. Los pro­
blemas que primariamente se presentaron al'hombre, los resol­
vió basándose en normas de conducta que él mismo dictó y
ejecutó, ya fuese en defensa del elemento humano que lo ro­
deaba, o bien para mejor aprovechar los elementos naturales
preexistentes que el medio ambiente le proporcionó. Posterior­
mente, cu las formas sociales de organización más compleja, la
razón substituyó a la fuerza; las normas para sancionar la con­
ducta del hombre social emanaron ya de órganos o cuerpos au­
tónomos y soberanos, cuya finalidad, fue la de lograr la super­
vivencia, ya fuera en el aspecto jurídico, político, económico o
social.
El hombre, por convicción o instinto natural, ha procurado
vivir en grupos sociales y lia buscado, entre otros objetivos, la
21
22 TEORÍA ECONÓMICA

colaboración de sus semejantes para poder dirigir conjuntamen­


te sus conductas a la obtención de satisfactores que calmen sus
necesidades. Una de esas primeras colaboraciones fue sin duda
la de tipo familiar, en donde ya aparecen conceptos de gran
interés para el economista y que habremos de estudiar con ma­
yor detenimiento, tales com o: la división del trabajo, la produc­
ción familiar, el cambio y el patrimonio. Antes de la aparición
de colaboraciones de tipo social, existió,' con el hombre primi­
tivo, una fórmula económica de autoproducción y auto-consu­
mo, en que el hombre se esforzó para producir todo lo que
requería para satisfacer sus necesidades y consumía lo que él
mismo había producido.
Los hombres, por afinidad, se fueron aliando y constituye­
ron relaciones productivas, en las que desarrollaban trabajos
individuales primero y después trabajos de ejecución colectiva;
“ la relación productiva fundamental de la alianza de sangre
o gens, fue la cooperación simple; más tarde desarrollóse dentro
de la misma, cierta división de trabajo, basada en las diferen­
cias fisiológicas de sexo y edad’ ’.1
E l ilustre economista Federico List en su obra Sistema Na­
cional de Economía Política , 12 enfoca el aspecto de relaciones
preferentemente de carácter económico. Para él las naciones
tienen que pasar, en cuanto a su economía, por: 1) una etapa
bárbara o de caza que caracteriza a la sociedad primitiva; 2)
una civilización pastoril del tipo que describen los primeros
libros de la Biblia; 3) una agricultura autosuficiente, como la
que prevaleció en gran parte de Europa y que existió entre los
primeros colonizadores de América; 4) una agricultura que
existía al lado de las manufacturas, para consumo local, y
5) una agricultura que coexistía con las manufacturas para el
mercado general o mundial.
Bücher, al hacer el estudio de las relaciones económicas,
enfoca su evolución en cuanto a la forma de aprovechar los
medios disponibles, y sostiene “ que el puente de unión entre
la economía doméstica de los primeros siglos del medioevo y la
moderna economía social, fue la economía ciudadana, caracte­
rizada por el trueque directo de los productos de las industrias

1 Bogdanoff. Op. cit., p. 25.


2 Citado por Whittaker. Historia del Pensamiento Económico, p. 12.
LA ECONOMÍA POLÍTICA 23

urbanas y las de la campiña” .3 Las fases de la evolución de la


economía política son, para este autor : la economía doméstica,
la economía ciudadana, la economía social, la economía terri­
torial, la economía nacional y la economía colectivista.
Es necesario, en nuestra ciencia, estudiar la naturaleza y ca­
racterísticas de los móviles en la conducta del hombre, sin olvi­
dar que todas las ciencias sociales deben servirnos para tal fin.
Ha sido defecto constante de quienes se dedican a la investi­
gación de una ciencia en particular, el querer explicar todo a
traVés de sus principios, menospreciando la importancia valiosa
del auxilio innegable que prestan las demás ciencias. Por ello
no es de extrañar que, en principio, los economistas piensen que
el único móvil del hombre, al vivir, ya sea aislado o en grupos
sociales, sea la satisfacción (le sus necesidades, sin considerar
que el conjunto de ciencias sociales pueden explicar mejor la
conducta humana. Ciertamente al economista le interesa pro­
fundamente el estudio del individuo en función de la satisfac­
ción de sus necesidades y del esfuerzo que realiza para incor­
porar utilidad a las cosas, mas no debe perder de vista los hechos
de que se ocupan otras ciencias sociales, que son los que com­
pletarán el panorama.

6. A cto económico y actividad económica ,— Para el eco­


nomista, el móvil inicial de la conducta del hombre será, pues,
la satisfacción de necesidades. Para explicar mecánicamente
cómo se encamina la actividad humana a tal logro, se señala
un proceso que consta de tres momentos sucesivos:
a) El primero destaca la presencia de la necesidad, por
ejemplo, la necesidad de sed;
b) El segundo registra el trabajo o esfuerzo variable que el
individuo debe realizar para satisfacerla. El esfuerzo es varia­
ble porque puede darse, en el ejemplo de la sed, desde contar
con un depósito de agua cercano, hasta tener que buscarla afa­
nosamente en una zona desértica;
c) El tercero ñas presenta la satisfacción final, que llega
una vez que ha sido superada la necesidad; en el ejemplo, cuan­
do se ha logrado tomar un líquido que hace desaparecer la sed.

3 Citado por Bresciani-Turroni. Op. cit., p. 18.


24 TEORÍA ECONÓMICA

Este mecanismo, compuesto de tres momentos?, aparece en


el proceso de satisfacción de cualquier tipo de necesidad. Sir­
vámonos de otro ejemplo, para su mejor comprensión, y tome­
mos ahora el mecanismo (pie se opera en la satisfacción de una
necesidad intelectual, como es la de adquirir conocimientos me­
diante el estudio:
a) El primer momento será la necesidad, que en ciertas cir­
cunstancias percibe el individuo, de cultivarse intelectualmente;
b ) El segundo nos muestra el esfuerzo en grado variable
que el hombre debe realizar para satisfacerla. Aquí lo varia­
ble estriba en que tal esfuerzo puede ser imperceptible para una
persona dotada de cierta inteligencia y sentido de captación
o puede serlo muy marcado para una persona poco apta para
el estudio;
c) El tercero será la satisfacción de haber adquirido, me­
diante el esfuerzo intentado, una serie de nuevos conocimientos.
La conducta del hombre, cualquiera que sea la satisfacción
de necesidad a que encamina su esfuerzo, recibe el nombre de
acto económico, y el conjunto de ellos integra la actividad eco­
nómica.
Los tratadistas contemporáneos exponen la forma en que el
mundo entero se dedica a realizar el esfuerzo necesario para
la superación de necesidades. Frederic Benham inicia su inte­
resante Curso Superior de Economía en forma por demás ilus­
trativa al manifestar que “ en los campos, el labrador cuida del
ganado, siembra o recoge la cosecha. El obrero de la fábrica
tiene a su cargo las máquinas y las alimenta de materia prima
que se transforma en productos elaborados. El minero extrae
minerales del subsuelo. El empleado, en su oficina, anota las
ventas del día. El médico, el ingeniero y el abogado, atienden
a sus clientes en sus despachos. Los maestros dan clases en
las escuelas. Los trabajadores del transporte llevan pasajeros
y mercancías de un lugar a otro, por tierra, por mar y por aire.
Se transmiten pedidos por telégrafo, cable y teléfono, con sor­
prendente rapidez. Todo ello nos indica que las ruedas de la
actividad económica están en marcha” .4

4 Benham. Curso Superior de Economía, p. 9.


t,A ec -o n o m í a folítica 25

7. O bjeto y fines de la economía política .— Cuando es­


tudiamos la causa y origen de ciertos fenómenos naturales, nos
sirven de guía las leyes físicas o biológicas; así, a través de ellas
nos explicamos la caída de la lluvia, los terremotos, la electri­
cidad del ambiente o el crecimiento de las plantas. Pero al lado
de esa serie de fenómenos, existe en el hombre algo que ad­
quiere gran importancia para su estudio: el hombre mismo y su
conducta. No podemos explicarnos por una ley natural, por qué
un hombre vive en grupos sociales, por qué se observan en él
ciertas reacciones o se conduce en determinada forma en so­
ciedad. De ahí que nació la inquietud de crear una ciencia dis­
tinta que estudiara la conducta del hombre en sus diversas,
manifestaciones. Augusto Comte consideró que esa ciencia de­
bería ser la Sociología o conjunto de leyes solíales, pero no
llegó a hacer una distinción precisa entre cada una de las cien­
cias sociales que precisaban desgajarse de la rama principal y
colocarse en círculos autónomos e independientes por su propia,
estructura e importancia. Fue así como, bajo el común deno­
minador del material cognoscitivo que fue el hombre y su con­
ducta, surgieron, cada una con luz propia y normas substantivas,,
ciencias como el Derecho, la Historia, la Antropología la Etno­
grafía, la Moral, la. Psicología, la Economía Política.
Comte justificó su actitud analítica al señalar la dificultad
práctica de separar, en forma tajante, ciencias similares en gran
parte de su contenido, y reforzaba su argumentación al explicar
que existen principios económicos como el de la distribución o
reparto, que no es otra cosa que el principio moral de la equi­
dad o el suum cuique como principio jurídico.
La distinción entre estas ciencias se puede dar más bien
desde el punto de vista subjetivo, ya sea del jurista, de mora­
lista, del antropólogo, del historiador o del economista, ya que
ciertamente todos estudian al hombre, pero desde diverso án­
gulo. El jurista lo estudia como un ente capacitado para ser-
sujeto de derechos y obligaciones; el moralista descubre cómo
reacciona ante sus deberes éticos; el historiador lo observa a la.
luz de su participación en los grandes acontecimientos o cam­
bios sociales; al ecónomo le interesa en función de su conducta,
encaminada a satisfacer necesidades.
26 TEORÍA ECONÓMICA

En su aspecto científico se lia dividido a la Economía, para


su estudio, en dos ramas fundamentales: la Economía Política,
que estudia lo que son las cosas, tal como aparecen a nuestros
sentidos, y la Economía Social, que trata de explicar lo que
debe ser y lo que hay que hacer para lograrlo. Esta última apre­
ciación científica se considera más avanzada, ya que estudia los
fenómenos que tiene ante sí el hombre y las leyes que dieta
para superarlos.5
H ay quienes dividen a la Economía en tres ramas: 1) la
Economía como ciencia positiva, que estudia lo que es y lo que
existe; 2) la Economía como ciencia normativa, que estudia lo
que debe ser y lo que hay que hacer, y 3) la Economía como
arte, que señala la forma de conseguir fines e ideales pensados
previamente por el hombre.6
Dentro de las ramas del conocimiento conocidas como cien­
cias humanas o sociales, la Economía ocupa su lugar al lado
de la Política, conocida como la ciencia y el arte de gobernar.
Por cierto que han sido consideradas como inseparables, y hay
quienes opinan que a ello se debe el que nuestra ciencia se
conozca como Economía Política.

8. F uentes de información .— La Economía, como ciencia,


debe encargarse de estudiar hechos de diversa índole y tratar
de disponerlos y ordenarlos en la forma más conveniente con
el objeto de obtener conclusiones. El primer problema que se
presenta es cómo disponer y aprovechar tales hechos. Si desea­
mos llegar a diversas conclusiones, podríamos iniciar nuestra
investigación por realizar interrogatorios entre personas que
pudieran proporcionarnos datos de importancia; pero tal sis­
tema encierra un defecto, que estriba en que cada persona re­
presenta un distinto criterio y no lograríamos obtener una idea
unificada sobre cada uno de los problemas a resolver. ^
Otro dato valioso lo constituye la serie de estudios que pe­
riódicamente publican los órganos especializados del Estado, no
de hechos netamente económicos, pero que pueden ser aprove­
chados por el investigador de la manera que mejor convenga a
sus propósitos.

5 Gide. Curso de Economía Política, p. 10.


0 Zamora. Op. cit., p. 12.
Ij A E C O N O M Í A política 27

Junto a las datos anotados, existe un grupo do ellos que


se conocen como fuentes regulares de información, y que la
experiencia aconseja recoger en forma ordenada y de manera
periódica y cronológica.
Las fuentes regulares de información están constituidas por
los. siguientes datos: 7
a) Censos de población, labor oficial que aporta al econo­
mista estadísticas sobre número de pobladores por región, dis­
tribución geográfica de habitantes, ingresos per capita, edad
promedio, sexo dominante, porcentaje de analfabetismo, índices
de natalidad y mortandad, etc. Se realizan cada diez años.
b) Censos de agricultura, ganadería, industria y empresas
varias, que se recaban cada cinco o diez años y que aportan
entre otros datos los relacionados con e^ número de empresas
dedicadas a actividades específicas, productos sembrados por
zonas, totales recolectados, maquinaria en funcionamiento, nú­
mero de cabezas de ganado, etc.
c) Datos de producción, a través de los que se obtienen
los montos de los productos elaborados, los sistemas empleados
en la producción y la forma en que se disponen para el consumo.
d) Datos de comercio, por los que se conoce el número de
establecimientos comerciales dedicados a ramas específicas y
los sistemas imperantes del cambio tanto en el exterior como
en el interior.
e) Datos de ocupación y salarios, que aportan porcentajes
de habitantes que perciben ingresos por su trabajo desarrollado
en fábricas, en comercios o en instituciones oficiales; de des­
ocupados y de promedio de salarios en los diversos campos
do actividad económica.
f ) Datos de precios, que indican la suma en que un produc­
tor está dispuesto a vender sus artículos, los costos de pro­
ducción, los precios de mercado, la variación en los gustos del
consumidor y datos de oferta y demanda de bienes de consumo.
g) Datos financieros, con el estudio de las operaciones y
actividades de las instituciones de crédito, sistemas monetarios
adoptados, balanza comercial y balanza internacional de pagos
y sistemas que adopta el Estado para obtener ingresos y su
posterior utilización.

7 Hieles y Hart. Estructura de la Economía, p. 15.


28 teoría económ ica

li) Investigaciones especiales, dedicadas a Recabar datos


concretos para lograr la solución adecuada en un fenómeno eco­
nómico determinado.
La anterior enunciación nos proporciona, en conjunto, una
serie de datos estadísticos de carácter cuantitativo, que no siem­
pre resultan suficientes para el investigador, por lo que éste
deberá auxiliarse además con datos cualitativos. La informa­
ción de tipo cualitativo la constituyen: el pensamiento político
de la sociedad imperante en cierto tiempo y territorio, la orien­
tación de los preceptos relativos a propiedad, usos, costumbres,
intervención del Estado en materia económica y los sistemas
de integración social.

9. E tapas en el conocimiento de lo económico.— El in­


vestigador de los fenómenos económicos debe pasar por varias
etapas para llegar a su conocimiento y solución. Cada una de
éllas recibe un nombre especial,8 y son:
Primera etapa denominada teoría económica, en la que se
preparan los cuestionarios con preguntas que deben formularse
para que los resultados que se logren adquieran su verdadera
utilidad. No debemos, por tanto, buscar hechos por buscarlos,
sino conocer previamente la finalidad que perseguimos para
eliminar datos que carezcan de interés.
Segunda etapa que se conoce como la fase inicial de la esta­
dística económica, y que se encarga de ordenar los datos reca­
bados y obtener, de entre todos, los que interesen para la in­
vestigación emprendida.
Tercera etapa que comprende la segunda fase de la estadís­
tica económica, y en ella debemos complementar los datos ya
obtenidos con aportaciones y razonamientos lógicos, con signos
de la experiencia personal y con el estudio global de otras cien­
cias auxiliares.
Cuarta etapa, conocida como economía descriptiva o apli­
cada, en la que los hechos recabados se aplican para resolver
casos prácticos que se presentan con frecuencia al economista
en el vasto campo de la realidad económica.
Respecto del conocimiento de los fenómenos económicos,
John Maynard Keynes, sin duda una de las grandes figuras del

Hicks y Hart. Op. cit., p. 19.


la econom ía política 29

pensamiento contemporáneo, describe las cualidades que deben


distinguir al investigador de esta ciencia. Afirma que “ para el
estudio de lo económico, no se requiere a simple vista ningún
don especial ni un grado desusado de conocimientos, i Acaso
no se le considera, intelectualmente hablando, como una ma­
teria fácil comparada con las más elevadas ramas de la filosofía
o de la ciencia pura? Una materia fácil, sin embargo, en la que
muy pocos han destacado. Esta paradoja encuentra su explica­
ción, quizá, porque el investigador de la economía debe poseer
una rara combinación de dones. Debe ser matemático, historia­
dor, estadista y filósofo en diversos grados. Debe entender los
símbolos y expresarlos en palabras. Contemplar lo particular en
términos de lo general y reunir lo abstracto y lo concreto en un
mismo haz de pensamiento. Debe estudiar el presente a la luz
del pasado y sus propósitos futuros. Ninguna parte de la natu­
raleza del hombre o sus instituciones debe quedar fuera de su
observación. Debe ser perseverante y desinteresado al mismo
tiempo. Ser tan imparcial e incorruptible como un artista y en
ocasiones tan apegado a la realidad como un político” .9

10. L eyes económicas e ideas df. producción.—La Econo­


mía, como ciencia, descansa en leyes a las que denominamos
leyes económicas, que nos dan a conocer los principios y las
circunstancias, las causas y los efectos que acontecen con la con­
ducta del hombre. A través de leyes de ese tipo habrá de cap­
tarse por qué el proceso económico se inicia con la producción
de satisfactores; sigue con la circulación de los mismos, por
medio del crédito y el cambio; continúa con la distribución
de la parte que corresponde desprender a cada uno de los fac­
tores que aportaron su esfuerzo al proceso productivo, y pro­
sigue con el consumo de las satisfactores producidos. El proceso
productivo, al que se designa también con el nombré de ci­
elo productivo, supone que del último momento se repite otra
vez el primero, es decir, el hombre consume para adquirir la
condición necesaria y seguir produciendo.
Para producir, que es el punto de partida del cielo econó­
mico, el hombre aprovecha lo que encuentra en la naturaleza
y lo adapta y transforma para crear satisfactores. Cuando en

0 Heilbroner, Robert I.. The Uorldly Philosophers, p. 27.


30 TEORÍA ECONÓMICA

una sociedad el esfuerzo o trabajo realizado es superior al nú­


mero de satisfactores obtenidos, estamos ante una demostración
de falta de vitalidad, signo de una sociedad decadente. Cuando
el trabajo y el monto de satisfactores están equilibrados, nos
encontramos ante una sociedad de tipo estacionario. Si el tra­
bajo empleado resulta proporcionalmente poco intenso en re­
lación al alto número de satisfactores obtenidos, estamos ante
una sociedad progresista, que aprovechará el esfuerzo marginal
de sus miembros en elevar su sistema interno de vida.
Tomando como base para el cálculo el lapso de un año, ve­
remos que “ si se consume más de lo que se produce en el
año, obligará a recurrir a las mercancías procedentes de perío­
dos anteriores; esa sociedad se verá forzada a reducir sus inven­
tarios 10 y será una sociedad de economía regresiva; en la socie­
dad de economía estacionaria, se consume durante el año la
totalidad de lo que en él se crea; los bienes no aumentan ni dis­
minuyen; en la sociedad de economía progresiva, se consume
sólo una parte de la producción anual, incrementando los in­
ventarios con el sobrante” .11
La idea más aceptada acerca de lo que es la producción es
la de incorporar utilidad a las cosas; pero podemos intentar una
definición en que se incluyan los tres factores que en ella inter­
vienen: trabajo, naturaleza y capital, así como el espíritu que
los combina racionalmente, o sea la organización, que para al­
gunos economistas también debe ser considerada como factor;
de ello tendremos que producción es la actividad del hombre
( trabajo) por la que se procura nuevos medios de satisfacción,
transformando las cosas que encuentra en el medio (naturaleza)
e incorporándoles utilidad. La maquinaria, herramientas o rique­
za necesaria ( capital) y el espíritu de empresa ( organización),
ayudarán a obtener mejores resultados en el proceso económico.
Ya que producir es, antes que otra cosa, incorporar utilidad
a lo que el hombre encuentra en el medio natural, debemos
recordar lo que se ha dicho acerca de los tipos de utilidad que
pueden incorporarse:1 0

10 El término inventarios se toma en la acepción de lista de mercancías


almacenadas que muestra la cantidad y habitualmente el valor de cada una de
ellas. Lo que el hombre desgasta para producir bienes se denomina insumo.
11 Zamora. Op. cit., p. 87.
la econom ía política 31

a) Utilidad de lugar, dada por el transporte, movilizando


los satisfactores de los sitios donde no se pueden o quieren
utilizar a donde sí se quieren o pueden utilizar.
b) Utilidad de tiempo, que se logra al conservar en sitios
adecuados, de una época en que los bienes no se utilizan a otra
en que se ban de requerir.
c) Utilidad de forma, que se obtiene por conducto de inter­
mediarios que actúan entre el productor y el consumidor, y que
se ocupan de cambiar la forma de los productos hasta encon­
trar su verdadera y definitiva forma de utilización: mezclar
líquidos, tostar y moler café, cortar telas de acuerdo a la nece­
sidad de cada consumidor, y en general preparar los satisfac­
tores para que queden dispuestos para su inmediato consumo.
En este renglón, no todos los tratadistas están de acuerdo en
considerar la labor de intermediarios como parte del proceso
productivo y la colocan más bien dentro de la idea del cambio,
como actividad de los comerciantes; y por tanto, como auxilia­
res de la circulación de satisfactores.
Es frecuente que a un bien se le incorporen sucesivamente
los tres tipos de utilidad; en su traslado de los centros de pro­
ducción a los mercados de consumo (de lugar), en su posterior
almacenamiento en bodegas (de tiempo) y, por último, pre­
parándolo para su consumo final (de form a).
CAPÍTULO III

NECESIDADES Y SATISFACTORES

S U M A R IO : 11.— L a s n ecesid ad es. 1 2 .— D o c trin a h e d o n i s t a d e l e s ­


fu e r z o . 13.— C la sifica ción de las n ecesid a d es. 1 4 .— C a ra cterística s de
la n ecesid ad . 1 5 .— L o s m ed io s de s a tis fa c c ió n : bien es y servicios.
1 6 .— C la sifica ción d e los sa tis fa c to r e s . 1 7 .— B ie n es de prod u cción y
bien es de con su m o. 1 8 .— B ie n e s de u so único y d e n s o durable. 1 9 ,—
L a utilidad. 2 0 .— E l va lor. 2 1 .— E s c u e la del va lor. 2 2 .— L a riqueza.

11. L a s necesidades.— Hemos visto que la Economía Polí­


tica es la ciencia que lia de avocarse al estudio de la conducta
del hombre encaminada a satisfacer necesidades; así también
que la producción es la actividad encaminada a buscar nuevos
medios para tratar de superarlas, transformando las materias
que encuentra en la naturaleza para incorporarles utilidad me­
diante determinado esfuerzo. Por tanto, encontramos como cen­
tro de atención que anima al hombre a poner en marcha su
actividad, el concepto de necesidad. ■
A la necesidad la podemos situar eñ el campo fisiológico o
en el afectivo y psicológico del hombre. Tiene este término dos
acepciones usuales: en sentido estricto nos referimos a la nece­
sidad de comer para poder vivir; en sentido derivado, decimos
necesidad de utilizar harina y otros ingredientes para elaborar
el pan.1
La necesidad es una afección desagradable que requiere ser
superada. Quien en determinado momento no siente necesida­
des, vive en un justo equilibrio logrado entre su propio organis­
mo y el medio que le rodea, y siente bienestar al estar colocado
en un plano de estabilidad; pero al paso del tiempo comenza-

1 Zamora. Op. cit., p. 36.


13
F.1449-T. Económ.—3
34 TEORÍA ECONÓMICA

rán a manifestarse en él diversas necesidades y se iniciará un


desequilibrio en su organismo, que tratará de alejar para vol­
ver al estado equilibrado; por ello, se ha definido también a
la necesidad como el estado afectivo provocado por la ruptura
del equilibrio original, o como “ el estado afectivo provocado
por la ruptura del equilibrio psicofisiológico que constituye el
bienestar” .2 Se debe asentar que el equilibrio puede ser roto
por falta o por exceso de algo; en ambos supuestos se requiere
realizar un esfuerzo variable para alcanzar el equilibrio deseado.
Y a que hablamos de deseo, bueno es distinguir el sentido de
dos términos que con frecuencia se confunden: deseo y nece­
sidad. La diferencia, para Gide,3 estriba en que la necesidad es
de orden fisiológico y para su satisfacción no se precisa un bien
predetenninado por la mente del hombre. Así, la necesidad de
sed se saciará con cualquier líquido y la necesidad de comer,
con cualquier alimento. En cambio, el deseo es de orden psico­
lógico y para cumplirlo se piensa en una especie determinada
de satisfactor. Se piensa en ingerir cierto líquido o en consumir
un alimento de determinadas características. Cronológicamente,
primero se despierta la necesidad y después el deseo. Quien
siente necesidad de fumar, busca saciarla con tabaco: el deseo,
si existe la oportunidad de que aparezca, nos hará pensar en
cierta marca de cigarrillos, en tabaco pai’a pipa o en un buen
habano. El mismo mecanismo se opera en las necesidades que
se resuelven con la intervención del elemento humano, como en
caso de la consulta médica: la necesidad nos hará pensar en la
inmediata presencia de un doctor; el deseo, si la urgencia del
caso lo permite, podrá dar paso a que la mente elabore , una
preferencia subjetiva y a la elección, en consecuencia, de deter­
minado doctor.

12. D octrina hedonista del esfuerzo.— El hombre ha sido


definido como el animal que hace herramientas.4 Ciertamente
el hombre posee esa característica, ya que ocupa gran parte de
su tiempo en cristalizar los esfuerzos de su mente en crear nue-

2 Op. cit., p. 38.


3 Gide. Op. ci., p. 37.
4 Efectivamente, Benjamín Franklin definió al hombre como a toolmokú>g
animal.
NECESIDADES Y SATISFACTORES 35

vos medios o procedimientos para ahorrarse esfuerzo. Su espí­


ritu inventivo trabaja arduamente para tratar de incrementar el
número de satisfactores producidos con el menor derroche de
energías. E l hombre, por naturaleza, hace alarde de su ingenio
para servirse de nuevos instrumentos que juegan importante
papel de aliados en su diaria lucha, o elucubra nuevas formas
de organización social para alejarse del trabajo excesivo; si no,
recuérdese que la esclavitud y la servidumbre no hubieran exis­
tido como instituciones sociales creadas por el hombre para
librarse del peso natural del esfuerzo físico. Todo ello no im­
plica que el hombre manifieste repugnancia por el esfuerzo, sino
la idea de lograr el mejor aprovechamiento y utilización de su
tiempo. Este principio, conocido bajo la fórmula de obtener el
mayor provecho posible con el mínimo esfuerzo, es el sostenido
por la doctrina hedonista.

13. C lasificación de las necesidades.— Cada autor ha ex­


puesto su personal punto de vista para agrupar las necesidades.
Las clasificaciones de mayor interés para nuestro estudio son las
siguientes:
Positivas, aquellas que al satisfacerse procuran un placer;
negativas, las que al superarse hacen cesar una pctia.
Esenciales o vitales, de cuya satisfacción depende nuestra
vida; secundarías, las que, aún no satisfechas, no ponen en pe­
ligro la vida.
Innatas, necesidades que trae el individuo desde que nace;
adquiridas, las que el hombre se impone durante el desarrollo
de su existencia.
Permanentes, que deben satisfacerse constantemente; perió­
dicas, cuya satisfacción debe cumplirse cada determinado tiem­
po; irregulares, cuya superación es ocasional en el tiempo.
Atractivas, que requieren allegarse un medio del, que se ca­
rece; repulsivas, que precisan alejar , la causa de. exceso que
provoca desequilibrio.
Físicas, que se presentan con las características de un males­
tar fisiológico; psíquicas, cuya consistencia no es materializable,
y se dividen en necesidades de afecto y comprensión ( mora­
les), de estudio y adquisición de conocimientos (intelectuales),
36 TEORÍA ECONÓMICA

de apreciación de la belleza en sus más variadas manifestacio­


nes ( estéticas).
Junto a los cuadros clasi lacadores brevemente enunciados,
¡se han intentado varios más que consideran que hay necesida­
des fáciles o difíciles sustituibles, presentes y futuras, anti­
guas o nuevas, simples o complejas y tantos más que sería poco
práctico seguir enunciando.
Una necesidad puede quedar comprendida en todos los ren­
glones de clasificación. Así, la necesidad de comer será: po­
sitiva, vital, innata, periódica, atractiva, física, difícilmente
sustituible, presente, antigua y simple. La necesidad de escu­
char buena música, será: positiva, secundaria, adquirida, irre­
gular, atractiva, psíquica, de tipo intelectual y estético, etc.
Gide estudia las necesidades de acuerdo con .su forma de
aparecer ante el hombre e indica que son : 5
a,) Ilimitadas en su número, ya que el hombre, mientras
más progresa, más necesidades se crea. Es como comparar las
necesidades de un niño con las de un adulto, o las de un pue­
blo atrasado con las de uno adelantado.
b) Limitadas en capacidad; toda necesidad se puede, satis­
facer con determinado número o medida de satisfactores. Po­
demos destacar lo que sucede en las necesidades físicas y psí­
quicas. En las primeras, es muy marcado el volumen de satis-
factores requeridos; en cambio, en las psíquicas, nos es difícil
señalar el número de satisfactores que habrán dé servir para
superarlas.
c) Concurrentes; característica que explica que una necesi­
dad coexiste con otras, sin sustituirlas.
d) Complementarias; en ocasiones se encuentra el hombre
frente a variadas necesidades que pueden ser superadas con
un mismo satisfaetor.
e) La repetición del cumplimiento de una necesidad se hace
costumbre y provoca en el individuo la realización de un es­
fuerzo siempre idéntico, que se Convierte en hábito.

14. C aracterísticas de la necesidad.— Toda necesidad en­


cierra tres características: calidad, cantidad e intensidad; de

6 Gide. Op. cit., p. 38.


N ECESI DADES Y SATISFACTORES n

ellas, a las dos primeras se les conoce como esenciales y a ls¡


tercera, ocasional.6
La calidad consiste en el conjunto de peculiaridades distuv
tiras de cada necesidad, que son las que la hacen diferente de
todas las demás y la individualizan. La sed, el frío y el respira?
son necesidades cualitativamente diferentes, a tal punto que
fácil identificarlas por sus caracteres esenciales.
La cantidad nos revela la amplitud del desequilibrio que se
provoca y que ha de determinar el monto de bienes que deberá
utilizarse para lograr el restablecimiento del equilibrio.
La intensidad es la modalidad ocasional que adquiere la.
necesidad cuando algún obstáculo se opone a su normal reali­
zación. Consiste en un matiz doloroso del estado afectivo: asi
el hambre, cuando se cuenta con los medios para satisfacerla,
tiene calidad y cantidad, pero no lleva implícito un obstáculo
que impida su natural superación. La intensidad aparecerá
cuando se sienta hambre y no se tengan alimentos para consu­
mir o posibilidad de adquirirlos. Se toma entonces plena con­
ciencia del desequilibrio; se hace patente la importancia qutr-
significa consumir el alimento para vivir.
Aplicaremos la mecánica de estos tres elementos carácter»
ticos en la necesidad de respirar: la calidad nos explica que <á
respirar es un acto de cuya realización depende nuestra vida f
que consiste en inhalar determinados compuestos de la atmós­
fera que son aprovechados por nuestro organismo y que pro­
vocan que se exhale otro tipo de compuestos. La cantidad in­
dicará lo que es necesario, en volumen, para colmar nuestra
organismo en cada movimiento de nuestro sistema respiratorio^
volumen que será siempre distinto de acuerdo con la naturaleza
misma del individuo. La intensidad no aparece en condicione*
normales en las que respiramos inconscientemente y de modos
mecánico; se da cuando por circunstancias especiales adquirimos
conciencia de que si no respiramos se pone en peligro nuestra
vida. La existencia de un obstáculo que nos impida respirar
libremente hará destacar en nuestra conciencia la importancia
vital de superar la necesidad.

c Zamora. Op. cit., p. 42.


38 TEORÍA ECONÓMICA

15. Los medios de satisfacción : bienes y servicios.— E x­


plicada brevemente la importancia de las necesidades como
motor que pone en marcha la actividad económica del hombre,
nos ocuparemos de lo que tal actividad racional crea para
poder superarlas, a saber: los bienes y los servicios, que en
conjunto reciben el nombre genérico de satisfactores.
Los bienes son objetos que, por sus cualidades reales o
supuestas, tienen la posibilidad de satisfacer una necesidad: un
pan, un vestido, un martillo o un reloj son objetos que el hom­
bre juzga capaces de concurrir directa o indirectamente ¡t la
satisfacción de sus necesidades.
Los servicios se identifican con las actividades que generan
satisfacción, sin manifestarse en forma material. El término
servicio es usado en tres diversas acepciones: a) como la ejecu­
ción de un trabajo en provecho de otro; decimos que Pedro
trabaja al servicio de Juan; b) la ventaja o ayuda que propor­
cionan los bienes en general; un automóvil nos da buen servi­
cio; c) el resultado de la actividad productora que no se ma­
nifiesta en forma material, como son las consultas de los pro­
fesionistas, la sabiduría de un consejo, el timbre de voz de
una eminente soprano, que significan servicio porque, en dis­
tinto grado, representan la superación de un estado de nece­
sidad. En la primera acepción, el servicio lo constituye la
energía que despliega un individuo en provecho de otro; en la
segunda, está representado por las cualidades de un bien, ade­
cuadas a la satisfacción de una necesidad; en la tercera, por
un esfuerzo o actividad de la que no se crea nada material y
que es lo que hace destacarlo de los bienes. Esta última es la
que permite mayor coincidencia con el concepto económico de
servicio.
El medio en que vivimos nos proporciona infinidad de obje­
tos, mas no todos son satisfactores. Aquellos que posean ciertas
aptitudes adecuadas para superar una necesidad se les atribu­
ye la categoría de bienes, para llegar a lo cual tendrá que cum­
plir tres condiciones: 1) que exista cierta relación entre las
propiedades físicas de la cosa y una de nuestras necesidades;
2) que esa relación la conozcamos o simplemente la creamos;
3) que las propiedades de la cosa y la cosa misma puedan ser
aprovechadas.
NECESIDADES Y SATISFACTORES 39

Algunos bienes se encuentran en tal abundancia que no re­


quiere el hombre hacer mayor esfuerzo para aprovecharlos;
éstos se denominan bienes gratuitos, libres o -no económicos.
Existen otros, por el contrario, que por su escasez sí requieren
esfuerzo para conseguirlos o para convertirlos en satisfactores
y se les llama bienes económicos. La distinción no es de ningún
modo tajante, ya que, por ejemplo, el aire, que por su abun­
dancia es considerado como bien libre o gratuito, se convierte
en bien económico, por su escasez, en el fondo de una mina.

16. C lasificación de los satisfactores.— A l intentar una


clasificación de los satisfactores, tomaremos como base el cuadro
elaborado por Bodin y, por tanto, los dividiremos desde sus dos
aspectos: según su naturaleza y según su función.7 Según su
naturaleza se dividen con referencia a la intervención del hom­
bre y según su modo de ser en sí mismos. Con referencia a la
intervención de la mano del hombre, se subdividen en: natu­
rales, cuando en su formación no interviene la mano del hom­
bre; humanos, obra de la actividad creadora, y mixtos, en los
que interviene tanto la naturaleza como el espíritu creador,
por ejemplo, la construcción de una presa en que se conjuntan
la corriente de un río y la concepción técnica proyectada y
realizada por el hombre.
Los bienes, considerados en sí mismos, aceptan la subdivi­
sión en bienes materiales, con existencia física y bienes inma­
teriales, productos de la mente humana.
Atendiendo a su función y desde el punto de vista econó­
mico, los bienes se denominan presatisfatientes, cuando ayudan
a crear un satisfactor y satisfacientes cuando directamente satis­
facen una necesidad. Ambos pueden ser, a su vez, durables,
cuando sirven para varios usos, como un arado para varias
siembras y de uso único, cuando sirven para un solo proceso,
como la semilla para una sola siembra.
Por último, desde el punto de vista técnico, pueden ser
activos o pasivos, según sirvan para ejercer o para recibir la
acción del hombre.
De acuerdo con el criterio clasificador expuesto, se ha formu­
lado el siguiente cuadro explicativo:

7 Bodin. Op. cit., p. 155.


40 TEORÍA e c o n ó m i c a

f naturales ; ssin intervención de la


mano del hombre
M odo de ser humanos: p r o d u c t o de la mente
con referencia humana
Según su
al hombre mixtos: combinación de la mente
naturaleza del hombre y de la natu­
raleza

M odo de ser materiales: con existencia física


en sí mismos inmateriales: sin presencia física

presatisfacientes j durables
Punto de vista
[de uso único
económico
Según su idurables
función satis¡ocíenles
¡de uso único

Punto de vista j activos: si ejercen acción


técnico \ pasivos: si reciben acción

17. B ienes de consumo y bienes de producción.— Dentro


clel cuadro clasificador de satisfactores dado por Bodin, otros
autores han intentado una reclasificación diversa. Por ejemplo,
los pre-satisfacientes, adquieren el nombre de dienes de produc­
ción; los satisfacientes, son llamados bienes de consumo.
Tomaremos de Hieks y H a rt0 un ejemplo claro que puede
darnos la diferenciación precisa entre bienes de producción y
bienes de consumo: “ En un cierto día, un hombre comió un
pedazo de pan en su desayuno. Detrás de ese pedazo de pan,
hay una larga historia de producción. Uno o dos días antes tuvo
que haber sido hecho por un panadero, quien, para realizar esta
etapa en el proceso de la fabricación del pan, usó varios ingre­
dientes, sobre todo harina. Algunas semanas antes la harina
tuvo que haber sido hecha con trigo, y probablemente -se mez­
claron varias clases de este cereal. Este trigo tuvo que haber
sido cultivado, probablemente durante el año pasado, depen­
diendo la fecha exacta del lugar de la tierra ele donde vino. A l­
gunos meses antes del tiempo de recolección, el trigo tuvo que
haber sido sembrado, y antes de la siembra, la tierra en que*9

s Los bienes naturales en que no interviene la mano del hombre, son: el


agua, animales y compuestos del agua, aire, luz y calor del sol. fuerzas nata-
rales, clima, territorio y el conjunto de fenómenos naturales.
9 Hieks y Hart. Op. c i t p. 34.
NECESI DADES Y SATISFACTORES 41

creció tuvo que ararse. Considerando esta simple línea de ope­


raciones desde el comienzo hasta el fin, desde la labranza de la
tierra hasta el pan en la mesa, habrá transcurrido no menos
de un año, y a menudo bastante más. Pero ésta no es la histo­
ria completa que hay detrás de un pedazo de pan.
En cada etapa del proceso descrito — arar, sembrar, recoger
la cosecha, trillar, moler, cocer— se necesitó fuerza o combus­
tible. La fuerza usada para arar pudo haber sido algo tan poco
moderno como el tradicional caballo. Si fue así, ese caballo tuvo
que alimentarse, su alimento tuvo que cultivarse y el creci­
miento de este alimento extiende el proceso de producción hacia
atrás por otros cuantos meses. O la fuerza tal vez fuera pro­
vista por un tractor; los tractores usan combustible, de manera
que la consecución del combustible y su transporte a la finca
(otra etapa que envuelve por lo menos un mes o dos) tiene
también que contarse en el proceso de la producción del pan.
Lo mismo ocurrirá con la fuerza (de cualquier clase) utilizada
en la recolección de la cosecha, en la trilla y en la molienda, así
como con el carbón o la electricidad usados en la cocción. Des­
de luego, muchos de estos últimos procesos se desarrollarán si­
multáneamente, y no alargan, por tanto, el tiempo total reque­
rido para obtener la producción. Sin embargo, tomamos en
cuenta el factor fuerza, el período total se acerca más a los
dos años.
Y esto no es todo. El tractor, la trilladora, los barcos y ferro­
carriles usados para transportar el grano, el elevador empleado
para almacenarlo, el molino para hacer la harina, y aun el horno
del panadero, todos tuvieron que haber sido hechos en uno u
otro tiempo, y la razón por lo cual se hicieron fue porque eran
útiles en la manufactura del pan; desde luego, no de este simple
pedazo de pan, demasiado humilde por sí mismo para reclamar
para sí solo tan importantes antecedentes; pero por este pedazo
de pan y millones como él, llegaron a existir los tractores v los
elevadores, los hornos y el resto de los bienes antes citados.
Todo este complicado equipo fue en realidad construido como
parte del proceso de elaboración del pan.
Si en alguna fecha, antes de que el pan apareciera en la
mesa, hubiéramos examinado cómo se desarrollaba el proceso
de producción, habríamos encontrado que la mayor parte del
42 TEORÍA ECONÓMICA

equipo estaba ya hecho y en uso, en tanto que la materia prima


del pan estaba aún en forma de espiga en crecimiento, o trigo
trillado, o sacos de harina. Estas cosas pueden considerarse to­
das como etapas en la manufactura del pan. Cualquier etapa,
aunque sólo sea la fabricación de un tractor, o la construcción
de un carrotanque de ferrocarril para transportar el combustible
que ha de alimentar al tractor, será útil y ayudará a la produc­
ción final del pan. Los productos que resulten de estas primeras
etapas son productos útiles, pero no directamente útiles para
satisfacer las necesidades de los consumidores. Su utilidad ha
de encontrarse en las etapas posteriores, al final de las cuales
surgirá un producto directamente solicitado por los consumido­
res; es conveniente usar el término bienes, en forma que abar­
que los productos de estas primeras etapas, lo mismo que el
producto final que compra el consumidor” .
A los productos de las primeras etapas se les llama bienes
de producción, para distinguirlos de los bienes de consumo que
satisfacen directamente las necesidades del consumidor. En
nuestro ejemplo, el pan es un bien de consumo; mientras el tri­
go, la harina, el barco y el horno entre otros, son bienes de
producción.

18. B ienes de uso único y de uso durable .— Según el tiem­


po que tarda el consumo de los bienes, éstos pueden distinguirse
en bienes de uso único y bienes de uso durable. Sigamos a Hicks
y Hart en la explicación que hacen ai respecto: 10
“ La primera clase incluye bienes como el pan de nuestro
ejemplo (y en general los comestibles) que se usan y se con­
sumen en un solo acto. E l ama de casa cuidadosa puede hacer
durar un bollo de pan dos o tres días, pero sólo dividiéndolo en
tajadas y consumiendo las tajadas a intervalos. Cada pedazo
de pan se consume tan pronto como se usa. Son también bie­
nes de consumo del mismo tipo, el combustible, el tabaco, los
fósforos y el papel para escribir. Estos bienes son de uso único.
Desde el punto de vista del consumidor, los servicios son seme­
jantes, en carácter, a los bienes de uso inmediato; pero como
hemos indicado, son diferentes en el lado de la producción.

10 Hicks y Hart. Op. cit., p. 36.


necesidades y satisfactores 43
Los otros bienes son de uso durable. Casas, mobiliario, ves­
tidos, radias, bicicletas y automóviles, son ejemplos de esta se­
gunda clase. Su característica común es que puedan seguir
usándose por períodos considerables. El hecho de que hayan
sido usados un día, no implica que no lo puedan ser en el si­
guiente. El lapso durante el cual pueden seguir usándose varía
grandemente. Un lápiz probablemente debe considerarse como
un bien de uso durable, a pesar de que se terminará después
de unos pocos meses de uso. En el otro extremo encontramos
bienes, como el mobiliario viejo, que pueden seguir siendo usa­
dos casi indefinidamente (salvo por accidentes) en tanto se
cuide de ellos y se atienda a sus reparaciones.
La distinción entre bienes de uso único y bienes de uso
durable no debe confundirse con otra distinción de carácter
muy similar que suele hacerse en los libros de Economía; en
efecto, los economistas han acostumbrado clasificar los bienes
de consumo, en bienes durables y bienes perecederos. Los bie­
nes de uso durable son necesariamente durables, pero no todos
los de uso único son perecederos. El algodón en rama, por ejem­
plo, es un bien durable; puede ser almacenado casi indefinida­
mente mientras no se use, sin sufrir grave deterioro, pero no
puede usarse más de una vez. En este aspecto es un bien de uso
único. Existen muchos otros bienes de uso fínico que tienen un
apreciable grado de durabilidad: los alimentos enlatados y los
conservados son ejemplos de esto. E l hecho de que sean sus
consecuencias económicas importantes, al menos por el momen­
to, no es la característica que queremos hacer resaltar” .
Encontramos una distinción similar en los bienes de produc­
ción, en donde hay también de uso único y de uso durable. A l­
gunos bienes de producción se consumen tan pronto como so
usan; otros pueden seguir siendo usados en la misma forma por
largos períodos. En el ejemplo que dimos, el trigo, la harina y
también el combustible y la electricidad, son bienes de uso úni­
co; el tractor, el barco y el horno del panadero son bienes de
uso durable. “ En general, los bienes de producción de uso único
son las materias primas en la industria, aunque las artículos
semielaborados deben considerarse como bienes de uso único
en otra etapa. Los bienes de producción de uso durable son los
44 TÉORÍA ECONÓMICA.

instrumentos de la producción: herramientas, maquinaria o equi­


po industrial de toda clase” .11

19. L a utilidad . — Se conoce en Economía a la utilidad


como la propiedad que poseen ciertos objetos de satisfacer nece­
sidades. Proviene esta voz de la raíz uti que significa: “ ser­
virse d e” . E l término utilidad, en sentido amplio, se usa para
representar la idea opuesta de lo superfino o nocivo. Se afirma
que sólo se califica de útil lo que satisface una necesidad pri­
maria o vital; en el lenguaje común no se le concedería el carác­
ter de útil a la ginebra o a los encajes, bienes que económica­
mente sí son útiles, por ser la una perjudicial y lo otro superfino.
Se requeriría cambiar el término utilidad por otros mejor
aceptados y que captasen concretamente su contenido, y se en­
sayaron los términos “ valor de uso” “ ofelimitad” y “ desea-
bilidad” .1
12 Lo cierto es que, no obstante la variedad de nom­
1
bres, la propiedad que el hombre encuentra en las cosas la
seguiremos conociendo como utilidad.
Para que un objeto se considere útil requiere las tres con­
diciones, ya vistas cuando hablamos de las características de
los bienes económicos.13
La utilidad en sí, habremos de distinguirla de la utilidad
final o utilidad marginal, la cual se mide de acuerdo con la
satisfacción que nos presta un bien en ciertas circunstancias.
Por ejemplo, si conocemos la cantidad de agua con la que po­
demos contar en un momento dado y la colocamos en cubos
numerados, cada porción la dedicaremos a satisfacer necesida­
des en sucesión decreciente en importancia; el agua del cubo 1
representará la máxima utilidad, y la dedicaremos a saciar la
sed; el cubo 2 servirá para cocer alimentos; el 3 para el aseo
personal; el 4 para dar de beber a los animales; el 5 para regar
hortalizas; el 6 para lavar los pisos; el 7 en limpiar a los ani­
males; tal vez el 8 ya no nos traerá utilidad puesto que han
ido desapareciendo una a una nuestras necesidades. Por tanto,
se dice que la utilidad decrece y desaparece en el cubo de agua

11 Hicks y Hart. Op. cit., p. 37.


12 Gicle. Op. cit., p. 43.
13 Ver inciso 15 de este mismo capítulo.
NECESIDADES Y SATISFACTORES 45

que ya no satisface una necesidad concreta y tendrá dicha uni­


dad la utilidad final, que a la vez determinará la importancia
de cada uno de los primeros cubos.

20. E l valor .— La idea de valor en los objetos o en la pres­


tación de servicios de los sujetos parte, para la generalidad, de
una idea de abundancia. Sin embargo, la realidad económica
demuestra que, por el contrario, es un hecho que nace de la
escasez; “ supongamos que un agricultor tiene su huerta en el
fondo de un valle, de manera que al final de un verano muy
seco, es el único que recoge una buena cosecha de coles, mien­
tras la sequía arruina la de los demás. La gente necesitará para
comer tantas coles como antes, pero sólo podrá conseguir las
del hortelano del valle. Por consiguiente, todo el mundo se
precipitará a comprarlas y podrá cobrar más caro por ellas,
sin perder por eso clientes. Será más rico de lo que era.
Sin embargo, las coles son iguales a las del año anterior. No-
cambian ellas sino su escasez; al contrario, puede ser un buen
año para las coles, no sólo en la vecindad de nuestro hortelano,
sino en toda la zona; en este caso, habrá en el mercado más de
las que la gente quisiera comprar al antiguo precio. Para ven­
der las suyas tendrá que bajar el precio. Incluso, puede descu­
brir, como en realidad les ha pasado a muchos agricultores, que
no le compensa enviarlas al mercado. No cabe duda de que la
cosecha valdrá menos de lo que valía, Y aún que no valga nada.
Esto no se debe, como dijimos antes, a que la coles mismas
hayan cambiado, sino sencillamente a que varió su escasez” .14
Además, es importante distinguir entre escasez física y es­
casez en sentido económico. La primera implica la carencia o
rareza de una c-osa, que es por ejemplo lo que acontece con
algunas especies casi extinguidas de insectos; pero tal acepción
no sugiere que los ejemplares escasos sean un bien económico
para el hombre. Para hablar de escasez en sentido económico
debe agregarse el concepto de utilidad. Con ello “ los bienes úti­
les y escasos siempre son objeto de actividad económica. Cuan­
do las cosas son escasas con relación a las necesidades, tienen

14 Scott. Op. cit., p. 9.


46 TEORÍA ECONÓMICA

utilidad marginal más o menos elevada, esto es, adquieren valor


económico” .15

21. E scuelas del valor .— En el campo de la teoría han


prevalecido dos escuelas que tratan de explicar cómo se forma
el concepto del valor en los bienes: la del valor-utilidad y la
del valor-trabajo; otras escuelas intermedias se apoyan en ar­
gumentos de las dos primeras, y con el criterio utilizado en am­
bas configuran un nuevo concepto del valor.
Los defensores de la escuela del valor-utilidad, entre ellos
Condillac y Juan Bautista Say, se basan en el sistema lógico
de considerar que la utilidad es la caractersítica que tienen las
cosas para satisfacer necesidades, por lo que el valor estará
de acuerdo con el grado de satisfacción que nos produzca. Mien­
tras más útil sea una cosa, más valor tendrá.
Volvamos al ejemplo de los cubos de agua. Mientras sea
mayor el número de cubos con que contemos, se irán aprove­
chando para satisfacer necesidades de menor importancia. Si
tenemos ocho cubos y uno de ellos, el marcado con el número 1
se destruye, lo que haremos será recorrer la numeración de los
demás y la necesidad que dejaremos de cumplir será la última,
o sea, la que nos represente menor importancia. Si tenemos
demasiados cubos de agua, los excedentes pierden su valor de­
bido a que no representan mayor utilidad.
Los sostenedores de la escuela del valor-trabajo, entre otros
Adam Smith, Ricardo, Rodbertus y Carlos Marx, dan prepon­
derancia al factor trabajo para determinar el grado de valor de
las cosas y lo calculan de acuerdo con el esfuerzo empicado
en su manufactura. A muchos ha parecido más claro y preciso
este sistema para explicar el valor.16 Opinan que si la construc­
ción de una casa habitación representa mil veces más trabajo
que el demostrado en la elaboración de una mesa, estará justi­
ficado que la habitación valga mil veces más que la íncsa.
Pero pensemos en una caída de agua o en un manantial, que
poseen valor incalculable para el hombre y que para su crea­
ción no han requerido el esfuerzo de nadie. ¿Cómo lo cxplica-

15 Bresciani-Turroni. Op. cit., p. 98.


16 Gide. Op. cit., p. 52.
N ECESI DADES Y SAT1SFACT0EES 47

rían los defensores del valor-trabajo? A esto han contestado


diciendo que los principios de su escuela no se aplican a las
bienes gratuitos o no económicos.
Las escuelas intermedias toman en cuenta tanto el goce o
satisfacción que nos proporciona un bien como el esfuerzo rea­
lizado para obtenerlo. Para este tipo de escuelas eclécticas, el
valor de los bienes se calcula “ ya sea en razón del placer que
su posesión nos proporciona o en razón del esfuerzo realizado
para conseguirlos” .17

22. L a riqueza .— En el lenguaje común se tiene la idea de


que la riqueza es un concepto que siempre va unido al de abun­
dancia, así como el valor se supedita a la escasez. Sin embargo,
la palabra riqueza “ es usada en economía política en sentido
técnico, con mayor amplitud que en el lenguaje común. En éste
distinguimos pobre y rico. En Economía, en cambio, riqueza
significa el conjunto de todos los bienes poseídos por la colec­
tividad; los pocos pertenecientes al pobre, también forman parte
de la riqueza” .18
Resulta paradójico, pero cuando los bienes son abundantes
no contienen tanta riqueza como cuando comienzan a ser esca­
sos en relación con las necesidades de la colectividad. Asimis­
mo, sólo se considerará riqueza lo que tenga carácter de bien
económico y, por lo tanto, “ la riqueza existente en determinado
momento está constituida por tierras, bosques, minas, propie­
dades, fábricas, ferrocarriles, puertos, reservas de mercaderías,
reservas de oro, en síntesis, por todos los bienes materiales que
poseen un valor económico” .19 Junto a estos bienes está la bon­
dad del clima, la situación geográfica, la fácil transportación
por vías fluviales, lacustres o marítimas y la presencia de puer­
tos naturales, los que de acuerdo con el principio económico
anotado, no podrán ser considerados como riqueza, por carecer
de base para calcular su valor económico. Otros economistas
afirman que todo lo que sea capaz de crear nueva riqueza, en
sí es riqueza.

17 Gide. Op. cit,, p. 53.


1S Besciani-Turroni. Op. cit., p. 100.
19 O p . C it; P. 101.
•48 TEORÍA ECONÓMICA

Para el cálculo de la riqueza nacional se han propuesto dos


métodos a seguir: el método real, que es el inventario de todos
los bienes materiales, sin tomar en consideración a los indivi­
duos que los poseen; y el método personal “ que consiste en
•sumar las riquezas individuales, agregando las que son propie­
dad de la colectividad” .20 Ambos métodos contienen deficien­
cias insuperables y traen como resultado sólo un indicio o apro­
ximación de la verdadera riqueza de un país.
Es frecuente también la distinción que se hace entre dos
tipos de riqueza, por un lado la riqueza-goce, que consiste en
poseer satisfactores que sirven directamente para superar nece­
sidades, y la riqueza-poder, que es la que puede llegar a ad­
quirir un individuo dentro del proceso de la produeión y que
le permite poseer tierras, capital o control de mano de obra.
Podemos aceptar que la riqueza-goce nace de poseer abundantes
bienes de consumo, mientras que la riqueza-poder se adquiere
con el control de los bienes de producción.21

20 Op. cit., p. 101.


21 La riqueza-goce se desarrolla y se gasta generalmente bajo la forma de
renta, y la riqueza-poder se afirma y fortifica con la apariencia de capital.
’T-idc. Op. cit., p. 55.
CAPÍTU LO IV

LA PRODUCCIÓN
S U M A R IO : 2 3 .— F a c to r e s que la in teg r a n . 2U-— P r im e r fa c to r de la
P r o d u c c ió n : la n a tu ra leza . 2 5 .— S egu n d o fa c to r de la P r o d u c c ió n : el
tra b a jo . 2 6 .— T ra b a jo p rod u ctivo e im p ro d u ctivo . 2 7 .— E l tra b a jo
com o p en a . 28.— L a O rga n iza ción C ie n tífic a d el T ra ba jo . 2 9 .— E l
a p ren d iza je. 30.— T e r c e r fa c to r de la P r o d u c c ió n : el capital. 3 1 .—
D iv e r s o s em pleos d el capital. 3 2 .— C a p ita l f i j o y circu lante. 3 3 .— L e y
de los ren d im ien to s d ecrecien tes o m en o s que p rop orcion a les.

23. F actores que la integran .— Los economistas de la Es­


cuela Clásica distinguieron dos factores fundamentales en el
proceso productivo: el trabajo y el capital fijo o tierra. A través
de ellos explicaron la mecánica por la que se desenvolvía la
producción. De ambos factores, llamaron al trabajo elemento
activo y al capital-tierra elemento pasivo. Posteriormente, los
tratadistas iban a adoptar la célebre división tripartita de facto­
res y así, junto al trabajo, el papel que desempeñaba el factor
tierra o naturaleza se diferenció del que desempeñaba el capi-
pital. Algunos autores consideran que cualquier cosa que con­
tribuye a la producción es un factor de la producción, y que
“ agrupar a los factores de la producción bajo tres encabeza­
mientos generales: la tierra, el trabajo y el capital, no significa
gran cosa. Supone que toda especie de trabajador, ya sea em­
presario, médico o peón ha de ser incluido bajo el encabeza­
miento de trabajo. Supone también que se puede diferenciar la
tierra del capital, aunque a una compañía de ferrocarriles o a
una compañía propietaria de muelles le sería difícil lograr esta
distinción y bajo el encabezamiento de capital, quedan agru­
pados los factores más diversos, desde almacenes hasta camiones
y aceite lubricante” .1

1 Frederic Benham. Curso Superior de Economía. México, 1959, p. 105.


49
F.1449-T. E con óm .— 4
50 TE OR ÍA ECONÓMICA

No podemos sostener que cada uno de los factores opere en


campos perfectamente delimitados, ni que se encierren en círcu­
los aislados que no puedan interferirse entre sí. Por ello, un
sembradío viene a constituir, en su aspecto económico, no sólo
naturaleza (la tierra), sino también capital (semillas, empleo
de implementos agrícolas, sistemas de riego, y dinero invertido
en la siembra) y trabajo (esfuerzo desplegado por el campe­
sino).
A estos tres factores los teóricos han venido a agregar la
organización, factor de características propias, a la que no todos
consideran como esencial o primario en la producción. Quienes
la aceptan, justifican su inclusión al expresar que un campesino
(trabajo), la tierra (naturaleza) y una bolsa de monedas o un
equipo de herramientas (capital), requieren de un espíritu coor­
dinador que aplique el trabajo necesario sobre una determinada
extensión de tierra y utilice el equipo de capital adecuado. Este
cuarto factor está representado por el empresario u organiza­
dor, quien realiza un verdadero trabajo de iniciativa y de direc­
ción, muy distinto a la tarea rutinaria que corresponde al obrero.
Se integra así el siguiente cuadro clasificador de los facto-
res de la producción:

trabajo rutinario ....................... trabajo

Producción
trabajo Ítrabajo de iniciativa . . . . organización

capital (fijo .......................................... naturaleza


(de préstamo .................................. capital

24. P rimer factor de la producción : la naturaleza .—


Para dar una definición de lo que se entiende por naturaleza
dentro de nuestra ciencia, no debemos ocurrir al concepto que
de ella se tiene en otras ciencias, ni considerarla tan sólo como
el conjunto de flora y fauna, ni tampoco darle una connotación
biológica. Para nuestro estudio la tomamos en la acepción de
“ conjunto de elementos preexistentes que encuentra el hombre
en el mundo que le rodea y que le son suministrados por el
medio en que vive” .2
A la economía le interesa, de la naturaleza, avocarse al es­
tudio del medio ambiente, materias primas, fuerzas motrices,

2 Gide. Op. cit., p. 68.


LA PRODUCCIÓN 51

tracción de los animales, así como de los conceptos tiempo y


espacio referidos en cuanto condicionan nuestra conducta eco­
nómica.
En relación al medio ambiente, podemos decir que la cons­
titución racional del hombre ha influido en la formación y
estructuración de los pueblos. No se debe desconocer que un
gran número de especies que habitan en nuestro planeta, no
racionales, están constituidas para poder adaptarse al medio
ambiente en que viven; en cambio, el hombre se ve ante la im­
periosa tarea de adaptarlo para poder estar en posibilidad de
desarrollar racionalmente sus actividades económicas. Así, vemos
cómo un estrecho lo convierte en canal; una selva o un desierto
en tierra habitable; una zona insalumbre y pantanosa, en salu­
dable y fértil; “ el hombre, a medida que procede dentro de las
vías de la civilización, reacciona ante ellas con mayor energía,
por ejemplo, gracias al empleo de abonos químicos, a un sis­
tema de rotación agrícola racional, a la selección de las semi­
llas, a cuidadosos análisis del suelo que permitan aplicar los
terrenos a los cultivos para los cuales se adaptan mejor, aumentó
la productividad de tierras naturales poco fértiles” .3
El medio ambiente consta a su vez de varios elementos, entre
los que destacan “ la atmósfera, territorio, constitución química
del subsuelo y un sitio determinable dentro del territorio” .4
a) La atmósfera, elemento que forma parte del medio am­
biente, es dato que nos es útil para conocer en qué sitios podrá
ser más accesible la vida y desenvolvimiento del hombre; sin
duda éste logra mejor sus propósitos de desarrollo en una re­
gión de mejor atmósfera y no en donde ésta contiene subs­
tancias nocivas o poco aceptadas por un organismo normal.
b) E l territorio se debe apreciar en cuanto a la utilidad que
su constitución representa. El caso lo tenemos al denotar cómo
no obstante que el continente africano tuvo habitantes mucho
tiempo antes que el continente americano, este último alcanzó
un desarrollo económico más acelerado por la indudable in­
fluencia de un territorio mejor constituido. En efecto, en nuestro
continente podemos fácilmente desplazarnos de una a otra ver­
tiente por vías fluviales, al tiempo que su orografía es relativa-

3 Bresciani-Turroni. Curso de Economía Política, p. 234.


4 Gide. Op. cit., p. 69.
52 TEORÍA ECONÓMICA

mente poco accidentada. En cambio, en el territorio africano


han existido obstáculos geográficos superados solo a base de un
constante esfuerzo humano.
c) La constitución química del subsuelo nos indica el por
qué el hombre no puede crear una mina o una industria extrac­
tiva en donde el subsuelo indica que no hay riqueza. En cam­
bio, en lugares donde se descubren yacimientos de minerales,
el hombre puede aprovecharlos gracias a su capacidad racional
y convertir lugares inaccesibles en prósperos núcleos de pro­
ducción.
d) TJn sitio determinable dentro del territorio resulta nece­
sario para que el hombre desarrolle su capacidad económica;
para caminar, para construir una casa o para hacer pastar
ganado, el hombre descubre en el suelo mismo una riqueza.
El valor de la tierra no va en razón directa de su extensión, ya
que un campo sembrado en veinte hectáreas puede tener un
valor inferior al que representa apenas una extensión poco
menor de una hectárea en que estén localizados pozos petro­
leros. En igual sentido clasificador, al designar con el nombre
de tierra al elemento naturaleza, se indica que "otros atributos
de ésta, aparte de su extensión, son la constitución física — mon­
tañas, colinas, llanuras, características de las costas, ensenadas,
puertos naturales, etc.— , las condiciones climáticas — lluvias,
vientos, cantidad de luz solar, temperatura, etc.— , la constitu­
ción del suelo, debida en parte a las condiciones físicas anota­
das; la cantidad de los bienes de consumo directo que ella ofrece
espontáneamente (caza, pesca) y materias útiles — carbón, me­
tales, petróleo que encierra— ” .®
La naturaleza, como elemento de la producción, acumula
una variada serie de problemas y fenómenos económicos, entre
los que destacan el de la renta, el de la rotación de los cultivos,
el de la propiedad y el de la posesión. El uso y la tenencia de
la tierra han de lograr soluciones en el campo jurídico en donde
se reglamentan conceptos tales como el de propiedad, conce­
siones de fundos mineros, servidumbres, constitución y reparto
de ejidos y parcelas, conceptos que sirven de base a la legis­
lación agraria. Esto no es sino un dato más de la estrecha liga

5 Bresciani-Turrcmi. 0;>. cit., p. 234.


LA PRODUCCION 53
que existe entre la economía y las demás ciencias sociales, en
este caso el Derecho.

25. Segundo factor de la producción : el trabajo .— El


trabajo, entendido como el esfuerzo que realiza el hombre para
la obtención de satisfactores, encierra tres aspectos:
Trabajo manual o corporal. La mano del hombre frecuen
temente interviene para crear satisfactores y para procurar cam­
bios de forma y de lugar en las materias primas que maneja,
incorporándoles utilidad. En el proceso de la obtención de pro­
ductos de trigo, antes de la época en que ya fue posible el uso
de mecanismos automáticos, desde su siembra hasta su conver­
sión en harina, todas las fases representaron un esfuerzo ma­
nual.
Trabajo de invención. Representa la disposición intelectual
en la actividad humana. Inventar no es, en la ciencia económica,
tener una idea de cómo hacer una cosa, sino aplicar la mente
a la consecución de nuevos medios para obtener fines previa­
mente señalados.
Trabajo de dirección. De nada serviría el esfuerzo desarro
liado por varios obreros si no hubiera una mente dedicada a
coordinarlo y a obtener de ello un mejor aprovechamiento. Este
tipo de trabajo se asimila, en su aspecto material, al del capa­
taz, y en lo intelectual, al del director de empresa.
No obstante la anterior clasificación, la cual nos indica que
el trabajo puede ser resultado de un esfuerzo ya sea corporal o
mental, ambas características no están totalmente desligadas, ya
que toda actividad encaminada a crear satisfactores o prestar
servicios, conserva en su estructuración tanto un aspecto cor­
poral o manual como uno mental o intelectual. Debido a ello,
resulta casi imposible encontrar ejemplos de un trabajo exclu­
sivamente mental o de uno solamente corporal. Un obrero que
levanta un muro, realiza sin duda un esfuerzo corporal, mas
no deja de aplicar en su tarea ciertos conocimientos básicos
que representan también un esfuerzo mental. Lo mismo se pue­
de decir del campesino que traza un surco o del artesano que
troquela un metal. Por otra parte, un físico-matemático, que en
su papel de teórico realiza un trabajo por excelencia intelec­
tual, requiere de la realización de un mínimo de esfuerzo cor­
54 TEORÍA ECONÓMICA

poral al escribir fórmulas, verificar un experimento del labo­


ratorio o construir un artefacto de su invención.

26. T rabajo productivo e improductivo .— De las diversas


clasificaciones que se han intentado sobre el factor trabajo, es
importante la que se hace del trabajo productivo frente al tra­
bajo improductivo. El trabajo productivo es todo esfuerzo
que tiende a producir satisfactores de tipo material. Los pro­
ductos de la mente humana que se traducen en servicios a la
sociedad, significan trabajo no productivo, ya porque sean es­
fuerzos que no redundan en la creación de bienes materiales
o porque aparentemente no producen ninguna riqueza.
Los fisiócratas afirmaron que la única actividad generadora
de trabajo productivo era la agricultura, pues sólo de ella deri­
vaba la obtención de todos los satisfactores. Su idea la expre­
saron en la siguiente frase: “ la tierra se pone al servicio del
hombre y la naturaleza es la única forma de la actividad hu­
mana que da un producto neto” .6 A l utilizar el término pro­
ductivo, no querían significar la creación de satisfactores físicos,
sino el posible nacimiento de lo que llamaron producto neto o
excedente. Sobre esta idea hicieron descansar, por tanto, su
teoría de que la única actividad que lograba crear riqueza
excedente era la agricultura.
Dentro del pensamiento fisiócrata, Turgot agregó a la agri­
cultura otras actividades en las que el hombre tiene contacto
directo con la naturaleza, provocando con su esfuerzo la obten­
ción de satisfactores y así incluyó dentro del concepto de trabajo
productivo al realizado en la minería, la pesca y la ganadería.
Benjamín Franklin, imbuido notoriamente de las ideas fisió­
cratas, afirmaba que “ no hay más que tres formas por las que
una nación puede adquirir riqueza. La primera es mediante la
guerra, como hicieron los romanos saqueando a sus vecinos con­
quistados. Esto es robo. La segunda es por el comercio, que
generalmente es engañoso. La tercera es por la agricultura, úni­
co medio honesto por el cual el hombre recibe un verdadero
incremento de la simiente arrojada a la tierra, en una especie
de milagro continuo” .7

0 Gonnard. Historia de las Doctrinas Económicas, 1952, p. 192.


7 Citado por Whittaker. Op. cit., p. 417.
la producción 55

Una segunda escuela, difundida por Adam Smith, conside­


raba no sólo a la actividad agrícola como fuente de trabajo
productivo; formulaba esta pregunta: ¿de qué sirve una hor­
taliza sembrada o saber que hay patatas en las raíces de otro
sembrado? Debe ser la manufactura, o sea el trabajo del cam­
pesino o del industrial8 de donde nazca también una actividad
reconocida como trabajo productivo.
Adam Smith absorbió algunas ideas fisiócratas, pero otras
no las aceptó; de ahí que criticó que se sostuviera como verdad
absoluta que sólo la agricultura fuese productiva; “ admitía la
superioridad de la agricultura en la producción pero estimaba
que la industria debía calificarse como menos productiva, no
como improductiva” .9
Nuevas corrientes vinieron a considerar que no sólo la agri­
cultura y la manufactura creaban algo productivo, y afirmaban
que de nada servía extraer del subsuelo un determinado mate­
rial y dejarlo en la boca de la mina; lo que viene a darle utili­
dad es el transporte a los mercados de consumo o a las plantas
fundidoras.
Posteriormente, se agregó otra actividad, la del comerciante,
auxiliar que no debe olvidarse como generador de productivi­
dad, ya que cambia de forma a los bienes y hace que éstos
adquieran el carácter definitivo de bienes de consumo.
Independientemente de las actividades enunciadas, ha ter­
minado por considerarse como trabajo productivo al que nace
de las profesiones libres; aun cuando en un principio se con­
sideró que las actividades de un juez o de un doctor no eran
productivas, no pueden estar separados los aspectos inmateria­
les de actividad y los bienes materiales que tales servicios crean.
A l reunir las sucesivas tareas que han venido agregándose
por diversas corrientes del pensamiento económico, podemos
armar la siguiente definición, las actividades que generan tra­
bajo productivo son: agricultura, ganadería, pesca, minería, in­
dustria, transporte, comercio y profesiones libres.

27. y:E l trabajo como pena .— E l trabajo no es una actividad

8 Los fisiócratas Quesnay y Turgot colocaban a los industriales y comer­


ciantes en una clase social denominada estéril, por su improductividad.
9 Whittaker. Op. cit., p. 418.
56 teoría económica

que el hombre desarrolle en forma espontánea; lo realiza por


circunstancias externas que lo mueven a procurarse satisfactores.
Se ha dicho que el trabajo es una pena, ya que no trabajamos
por placer sino con la finalidad de superar una serie de nece­
sidades. Si el hombre trabaja arduamente y con todo su vigor
es, sin duda, porque piensa en el momento en que dejará de
trabajar; quien realiza una labor y calcula hacerla en cuatro
horas, preferirá esforzarse y terminarla en tres horas para
tener mayor margen de descanso; le anima la idea de quitarse
de encima una pena.
El trabajar no es una pena porque signifique un gran es­
fuerzo, ya que el hombre se encuentra por naturaleza siempre
dispuesto a realizar actividades que requieren mayor esfuerzo
y las hace con placer: el subir una montaña, el remar, el ca­
minar grandes distancias. La diferencia efectiva entre la acti­
vidad realizada por placer y la desplegada como trabajo, consis­
te en que en la primera la satisfacción está implícita en la
propia actividad: el que rema, sube una montaña o camina gran­
des distancias lo hace en sí por el placer de remar, escalar la
montaña o caminar; en cambio, las mismas actividades, ejecu­
tadas profesionalmente como trabajo, no las realiza el hombre
sólo por el placer de hacerlo, sino con el fin mediato de obtener
dinero con el que adquirirá posteriormente los satisfactores que
requiera. Habrá de agregarse que en ocasiones el hombre reali­
zará su trabajo sin entusiasmo o, aún más, sin tener el deseo de
realizarlo.
También se ha dicho que el trabajo es penoso por ser una
actividad constante; sin embargo, el actuar humano no puede
considerarse como una pena; por el contrario, el hombre debe
vivir, en principio, en constante actividad. Tal vez es a la inac­
tividad a la que podríamos considerar penosa, ya que quien no
tiene libertad de movimiento sufre más cuando ve restringida
su natural acción.
Si el trabajo no fuera una pena, no hubieran existido insti­
tuciones como la esclavitud, la servidumbre o la invención de
maquinaria, creadas para evitarle trabajo al hombre. El tra­
bajador obedece a dos fuerzas opuestas que lo impulsan: “ el
deseo de satisfacer sus necesidades y el deseo de trabajar lo
LA PRODUCCIÓN 57
más posible pensando en el momento en que va a dejar de ha­
cerlo” .101
2

28. La organización científica del trabajo .— Con el afán


de incrementar la productividad en las empresas y una cre­
ciente efectividad en la producción, se trató de implantar un
sistema que en su origen se denominó organización científica
del trabajo. Los puntos en que se hizo descansar este sistema
de organización y que requerían el más estricto cumplimiento,
consistían : 11 primero , estudiar meticulosamente los movimien­
tos que debería ejecutar cada obrero; segundo, dividir cada pro­
ceso productivo en sus más simples operaciones; tercero, dese­
char los movimientos inútiles con miras a un efectivo ahorro
de tiempo; cuarto, regular el ritmo y la marcha en la produc­
ción ; 12 quinto, preparar por adelantado lo que correspondía
ejecutar a cada obrero; sexto, organizar el trabajo de manera
que los obreros siempre desempeñasen el tipo de actividad que
correspondía a sus aptitudes. Cumplidos tales propósitos de
fluidez y efectividad en la producción, se torna tan perfecta
la organización de los obreros, que debe señalárseles un suple­
mento a su salario normal. Si el esfuerzo va a ser más eficiente
y técnico y la productividad ha de aumentar, el obrero deberá
ser uno de los factores directamente beneficiados; por tanto, el
punto séptimo consiste en proponer un emolumento suplemen­
tario al salario original del obrero.

29. El aprendizaje .— Existen instituciones de enseñanza


dedicadas a evaluar la capacidad y la idoneidad del obrero en
relación con la actividad a la que ha de dedicarse. Es a través
del aprendizaje como se pueden llegar a conocer los sistemas

10 Gide representa estas fuerzas com o el deseo de proporcionarse un goce


cualquiera y el deseo de sustraerse a la pena motivada por el trabajo. Op.
cit., p. 103.
11 Gide. Op. cit., p. 106.
12 Esto se consigue en los sistemas de producción por cadena o en serie.
Dar ritmo a la producción es calcular el tiempo en que un obrero, en condi­
ciones normales, realiza determinado trabajo. Esto aborra tiempo, ya que en
las factorías que han adoptado el sistema de bandas rodantes, las piezas que se
están fabricando se detienen ante el obrero el tiempo necesario para que rea­
lice su labor.
58 TEORÍA ECONÓMICA

más adecuados de trabajo. A l aprendizaje se le define como


la actividad que le sirve al hombre para conocer los medios y
procedimientos de trabajo que sucesivamente se han puesto en
uso o han pasado por tradición familiar en los oficios. Esta
institución, en la compleja vida económica de nuestro tiempo,
tiende a desaparecer por tres razones: 13
Primera. En las grandes industrias se ha especializado a
tal grado el trabajo (recuérdese que la fórmula actual nos ha­
bla de que a cada obrero le corresponde realizar la milésima
parte de un oficio), que un obrero sólo necesita dedicar su
atención a una labor tan simplificada como lo es apretar una
tuerca u oprimir un botón de un gran mecanismo. Para ello no
se requiere aprendizaje, ya que cualquier persona con breve ca­
pacidad puede eaptar inmediatamente la mecánica de su oficio.
Segunda. En las pequeñas industrias, debido a la presen­
cia de maestros que ejecutan oficios aprendidos por tradición
y que al aceptar aprendices, lo más probable es que se vean en
la necesidad de descubrir ante ellos los secretos del oficio, lo
que equivale a crearse una posterior competencia. En poco
tiempo el aprendiz, ya apto, abrirá por su cuenta un taller en
el mismo ramo y le hará la competencia a su antiguo maestro.
Tercera. Los padres que logran colocar a sus hijos en de­
terminados trabajos, no lo hacen con el fin de que aprendan,
sino con el de que obtengan de inmediato un salario fijo.
Para tratar de recuperar la debida importancia que corres­
ponde en nuestro tiempo a la institución del aprendizaje, se ha
pensado que sería conveniente reglamentar la celebración obli­
gatoria de cierto número de contratos de aprendizaje, en pro­
porción a los contratos individuales de trabajo.
La enseñanza técnica de tipo profesional puede ser una so­
lución para revivir la costumbre del aprendizaje. Si, tanto en
las grandes empresas como en las pequeñas industrias, se han
dejado de aceptar aprendices por las razones ya expuestas, lo
que debe hacerse es crear nuevas escuelas profesionales de tipo
técnico en las que se enseñen oficios diversos. El problema no
encuentra una total solución, y aun cuando la situación se
sanea de manera parcial, persiste la dificultad de que dichas

13 Gide. Op. cit., p. 113.


LA PRODUCCIÓN 59
escuelas, por no ser sostenidas muchas de ellas por el Estado,
son administradas por instituciones particulares, y el aprendiz
tiene que pagar colegiaturas relativamente elevadas para ad­
quirir conocimientos.
30. T ercer factor de la producción : el capital .— La im­
portancia del capital está en el hecho de que ninguna riqueza
puede ser producida sin contar con otra riqueza preexistente.
Toda actividad o esfuerzo requiere de capital. Un cazador,
para poder actuar, requiere cuando menos de una arma; ésta le
representa capital.
A l capital no sólo se le debe representar como dinero en
efectivo, sino que puede ser materia prima, instrumentos o ma­
quinaria, anticipos que se proporcionan al trabajador ya sea en
especie o en dinero y, en suma, toda riqueza capaz de producir
nueva riqueza. Jevons manifiesta que capital es el conjunto de
provisiones acumuladas para la producción. Rodbertus, por su
parte, que es exclusivamente el conjunto de materias primas.
Bóhm-Bawerk reconoce que es un factor productivo indepen­
diente, distinto de la tierra y del trabajo; “ analiza con cierto
detenimiento la naturaleza del capital y estima que la mayor
parte de éste se compone de bienes intermedios situados entre
las materias primas, en las que no se ha empleado trabajo al­
guno (capital de producción) y los artículos terminados, listos
para el consumo (capital de consumo)” .1*
Por tanto, el capital puede abarcar, en su definición, varios
aspectos: a) como materia prima preexistente en todo proceso
de producción; b) como conjunto de instrumentos que, aunque
en sí mismos no satisfacen necesidades, pueden auxiliar al hom­
bre en el proceso productivo; c) anticipos que requieren la na­
turaleza y el trabajo, ya sean en especie o en dinero.
Es tan estrecha la relación entre los factores de la produc­
ción, que el capital sirve para dar movilidad a la naturaleza v
al trabajo; es el resultado lógico de la acción del trabajo sobr
la naturaleza; a la vez, la acción del trabajo sobre la naturaleza
requiere la existencia previa de capital.
31. D iversos empleos del capital .— De acuerdo con el uso
a que se vaya a destinar, el factor de la producción que estu-1
4

14 Whittaker. Op. cit., p. 428.


60 TEORÍA ECONÓMICA

diamos admite diversas clasificaciones. Puede ser lucrativo y


consuntivo. El capital lucrativo se usa por el hombre con el fin
de lograr nuevas riquezas; por ejemplo, el destinado en la cons­
trucción de una factoría, ya que se busca como fin la produc­
ción de satisfactores que suponen nuevas riquezas; es un capital
que no se agota en sí mismo.
El capital consuntivo no es generador de nueva riqueza, sino
que, como su nombre lo indica, se consume a sí mismo; tal es
el caso del carbón utilizado como combustible en una fábrica
o el dinero utilizado para adquirir medicamentos. El capital
puede emplearse, según otra clasificación, en tres formas:
a) Tal como lo emplea el trabajador independiente, quien
no requiere auxiliarse con la intervención de otras personas para
poder obtener satisf actores; siembra en un pequeño terreno, vi­
gila el crecimiento de la semilla cultivada, cosecha los productos
agrícolas obtenidos y los consume. Es un sistema que encuentra
su antecedente inmediato en la autoprodueción y el autocon-
sumo. El trabajo independiente sólo sirve para acrecentar la
producción individual, pues con él no se buscan excedentes des­
tinados al cambio.
b) Como lo emplea el contratista, quien obtiene una ganan­
cia a base del trabajo de otras personas a las que tiene bajo su
control, así como de las máquinas a su cargo.
c) Como lo emplea el capitalista-rentista, sistema en el que
quien aporta el dinero o los implementos necesarios, se desen­
tiende del trabajo y de la productividad; sólo busca que el ca­
pital invertido le reditúe un interés, sin necesidad de desplegar
esfuerzo material alguno.
Las doctrinas socialistas desconocen y aun atacan a los dos
últimos usos del capital, y sólo consideran válido el uso que de
él hace el trabajador independiente. No aceptan que el contra­
tista o el capitalista-rentista inviertan su capital para obtener
frutos con el esfuerzo de otros. De ahí hacen nacer la llamada
lucha de clases, situación provocada por el choque constante
entre un pequeño número de personas que detentan los bienes
de riqueza y otro grupo, constituido por la gran masa, que apor­
la producción 61
ta su esfuerzo y que está siempre en forzada disposición del
pequeño grupo que detenta el capital.15

32. C apital fijo y circulante .— Se da también gran im­


portancia a la distinción entre capital fijo y capital circulante.
La diferencia se logra de acuerdo con la duración del capital
dentro del proceso productivo. Así, el circulante estará repre­
sentado por lo que nos puede servir únicamente en un proceso
económico; en lenguaje técnico es lo que se conoce como con­
junto de materias primas o energías dedicadas a la producción,
por ejemplo: la semilla en una siembra, el gas de un depósito.
El capital fijo, por el contrario, lo encontramos representado
por los bienes que nos pueden servir durante varios procesos
económicos, tales como herramientas, maquinaria o bienes de
producción de tipo durable, por ejemplo: el arado en la siem­
bra, el horno, un edificio o una unidad de transporte.
Aparentemente la posesión de capital fijo representa mayor
potencialidad; sin embargo, como desventajas del mismo debe­
mos considerar que “ la formación de capital fijo exige un sacri­
ficio inmediato, bajo la forma de una gran cantidad de trabajo
o de gastos; si su duración es demasiado larga, arriesga a ser
inútil; no puede transformarse ni desplazarse; y se gasta más
o menos rápidamente por el uso” .16
Por su parte, hay quienes opinan que no son muy apropia­
dos los nombres de capital fijo y capital circulante, y que si se
basa su distinción, ya sea en su inmovilidad en el espacio o en
el período de tiempo durante el cual rinden servicios, resulta
arbitrario el trazo de la línea divisoria que los separe. Para
lograr esta distinción, se realizan cálculos para fijar hasta dónde
se considera que abarca un corto plazo y hasta dónde un largo
plazo; de acuerdo con tales cálculos, “ todo activo liquidable
en un año, se considerará como parte del capital circulante y
todo aquél que requiera más tiempo es parte del capital f i j o ” .17

Ar 33. L ey de los rendimientos decrecientes o menos que


proporcionales.—Uno de los fenómenos que merecen atención

15 Este es uno de los argumentos frecuentemente manifestados por los sec­


tores socialistas como defecto del capitalismo.
16 Gide. Op. cit., p. 121.
17 Samuelson. Curso de Economía Moderna, 1951, p. 43.
62 TE OR ÍA ECONÓMICA

especial en la teoría económica, dentro del estudio de los fac­


tores de la producción, es el de los rendimientos decrecientes.
Los podemos situar al tratar la íntima relación que existe
entre la cantidad de cada uno de los factores que intenvie-
nen en el proceso productivo y el número final de productos
obtenidos. Esta ley explica la ausencia de proporcionalidad
entre ambos datos y demuestra que las matemáticas no inter­
vienen, con su exactitud rígida, dentro del campo económico;
de ahí que a esta ley se le conozca también como de los rendi­
mientos menos que proporcionales.
Aun cuando los economistas clásicos ingleses sólo refirieron
la existencia de esta ley a la agricultura, es aplicable, con ciertas
limitaciones, a todas las ramas de la producción. Esta ley indica
“ de qué manera variaría la producción si en un momento dado
fuera modificada la proporción en que se combinan los facto­
res” ,18 y se agrega que “ la producción adicional resultante,
como consecuencia de iguales aumentos de factores, será cada
vez menor, siendo esta disminución una consecuencia del hecho
de que las nuevas dosis de medios de producción variables
han de trabajar cada vez con menor cantidad de factores cons­
tantes” .192
0
Si un campesino, con su propio esfuerzo obtiene diez uni­
dades de determinado producto, con dos esfuerzos unidos se
obtendrán veinte unidades, con tres se obtendrán treinta y
así' sucesivamente; pero en cierto momento, no se conservará
esa proporcionalidad y aparecerá el fenómeno del rendimiento
decreciente. Así, vemos que el esfuerzo de cuatro campesinos
no dará cuarenta unidades sino treinta y ocho, y el esfuerzo de
cinco no corresponderá a cincuenta, sino a cuarenta y seis.
Donde se rompe la proporcionalidad, aparece el fenómeno del
rendimiento decreciente.
No sólo los elementos trabajo y tierra sirven de base en el
cálculo de unidades producidas; también intervienen las aptitu­
des del sujeto que desarrolla el esfuerzo y los adelantos técnicos,
aun cuando hay quien opina que “ al estudiar la proporción

18 Benham. Op. cit., p. 115.


20 Benham. Op. cit., p. 115.
la producción 63
entre los factores debe excluirse todo cambio en los conoci­
mientos técnicos” .20
Esta ley tuvo sus primeras manifestaciones a través del pen­
samiento de Jenofonte, en cuyas obras encontramos ya noticias
de su existencia. Pasado el tiempo, Turgot expresaba al respecto
que nunca puede pensarse que al duplicar los gastos se dupli­
cará el producto. Malthus lo relaciona íntimamente con el pro­
blema del exagerado crecimiento de la población, pero esta
forma de pensar ha sido superada y como resultado de ello
se ha estudiado al fenómeno “ en una forma que elimine toda
idea de que el aumento de la población realmente disminuye
o tiende a reducir el rendimiento” .21
Además, se ha determinado que los rendimientos decrecien­
tes no sólo son aplicables al caso en que el factor de variación
sea la tierra, sino también cuando hay un número variable de
mano de obra, de capital o de empresarios. La expresión mo­
derna de la ley de los rendimientos decrecientes se resume en
la siguiente fórmula: “ en un momento dado existe un punto
de inversión de cualquiera de los factores de la producción en
una cantidad fija del cuarto factor, el cual excedido, cualquier
inversión ulterior, aunque aumente el rendimiento total, propor­
cionará un rendimiento menos que proporcional a los tres fac­
tores a los que se aplica el cuarto factor d ijo ” .22

19 Samuelson. Op. cit., p. 22.


21 Cannan. Teoría Económica, 1940, p. 73.
22 Ferguson. Historia de la Economía, p. 97.
CAPÍTULO V

OFERTA, DEMANDA Y PRECIO

S U M A R IO : SU-— E l precio. 35.— L o s m erca d os y las m erca ncías.


3 6 .— F ija c ió n del p recio seg ú n la dem anda. 3 7 .— E l precio de re se rv a .
3 8 .— E la sticid a d e inelasticidad. 3 9 .— F ija c ió n d el precio seg ú n la
o fe rta . UO.— M od a lid ad es d e la o fe r t a y la dem anda. U l.— L a in­
flu en cia de o tro s h ech os en el precio.

34. E l precio .— Uno de los conceptos fundamentales en la


teoría económica es el de precio, del que estudiaremos cómo se
fija, cómo influye en la oferta y demanda de satisfactores o ser­
vicios y de qué hechos depende su constante variación. La idea
de precio aparece ligada estrechamente al concepto de dinero,
y se dice que “ el precio de cualquier cosa es la cantidad de di­
nero que se paga por ella, no la que se pide o se ofrece ’ Su
fijación depende del gusto del consumidor, de la cantidad de
mercancías en circulación, del nivel general de los ingresos, del
equilibrio entre producción y consumo y del costo de producción.
Es necesario, además, distinguir entre precio y valor de las
cosas, puesto que son conceptos distintos; cuando hablamos del
valor de un satisfactor, lo identificamos con el grado de apre­
cio, de utilidad o de cambio que una cosa tiene, y nace de
compararlo con el valor de otras cosas. El precio debe consi­
derarse siempre en función de dinero. Existe la tendencia de
relacionar ambos conceptos y se afirma que “ los valores se ex­
presan casi siempre en dinero y entonces se les llama precios” ,1
2

1 Benham. Op. ci., p. 20.


2 Op. cit., p. 20.

65
F.1449-T. E con óm .— 5
66 TEORÍA ECONÓMICA

o cuando se dice que “ el precio de cualquier cosa es su valor


en dinero” .3 Se determina el precio en dinero ya que éste, entre
sus funciones, tiene la de ser un satisfactor de aceptación gene­
ral que sirve de medida de valor de los demás satisfactores.
Para que un bien tenga precio, necesita ser deseado y escaso.
No todas las cosas tienen precio; por ejemplo, el aire, en su
estado natural, debido a su abundancia, o los terrenos panta­
nosos o desérticos por su falta de deseabilidad.
Para Nicholas Barbón, el precio de las mercancías es “ el
valor presente y surge al computar la necesidad de uso de ellas,
con la cantidad que satisface esa necesidad; porque como el
valor de las cosas depende del uso de éstas, el sobrante de lo
que pueda usarse no vale nada. De suerte que la abundancia,
en relación a la necesidad, hace a las cosas baratas, y la esca­
sez, caras” .4
En su sentido más amplio, todo lo que obtienen los factores
de la producción son también precios. Así, el salario de un
trabajador será precio, porque es la cantidad en dinero que
cubrirá una persona por los servicios que otra le presta; lo será
la renta de la tierra por ser la cantidad en dinero por la que se
puede conseguir el uso y aprovechamiento de cierta extensión
de tierra; el interés, por ser la cantidad que debe pagarse por la
utilización de la riqueza necesaria para producir nueva riqueza.
Los dividendos o provechos de un organizador son también
precios, por ser las cantidades en dinero que se adquieren por
quienes aportan trabajo de dirección y espíritu de empresa.
35. Los mercados y las mercancías .— Mercado es, en sen­
tido estricto, el sitio en donde se reúnen compradores y vende­
dores y en donde pueden ofrecerse y adquirirse mercancías;
“ en sentido más amplio se considera como el conjunto de las
demandas y ofertas concernientes a las mercancías” .5
Estaremos en presencia de un mercado perfecto en los casos
en que persiste un precio uniforme para una mercancía, “ ya
que supone que cada comprador tiene la posibilidad de ponerse
en relación con cada vendedor, por lo que el precio resulta
único, porque ningún comprador aceptará pagar un precio más

4 Citado por Whittaker. Op. cit., p. 465.


6 Bresciani-Turroni. Op. cit., p. 154.
3 Op. cit, p. 21.
í OFEETA, DEMANDA Y PRECIO 67

elevado que el ofrecido por otro comprador cualquiera y nin­


gún vendedor aceptará vender su mercancía a un precio infe­
rior al establecido por otro vendedor cualquiera” .6 En este tipo
de mercado, conocer el precio a que vende un local equivale a
conocer el precio al que ofrecen los demás locales que funcio­
nan en un medio de libre competencia.
En los mercados imperfectos no se puede saber de inme­
diato cuál es el precio en todos los locales destinados a la venta
de una mercancía. Sin razón aparente, parece que el precio se
distorsiona tal como acontece en la venta de libros, automóviles
y demás objetos de segunda mano, piedras preciosas, etc.
Mercancía es todo satisfactor al que pueda señalársele pre­
cio, pero deberá, tenerse cuidado al tratar de individualizarla
de otras mercancías, porque se corre el riesgo de confundir mer­
cancía con un conjunto de mercancías. E l frijol, desde este
punto de vista, no es una sola mercancía, sino un conjunto de
mercancías, puesto que cada clase o tipo de frijol es una mer­
cancía en sí, y de una clase a otra varía el precio. Supongamos
que en un momento dado hay varios precios de frijol en el
mercado, ¿ entaríamos por ello ante la presencia de un mercado
imperfecto? No. Tal vez el mercado sea perfecto para cada cla­
se; lo que habrá de considerar es que son diferentes mercan­
cías, cada una con su propio mercado y con su precio uniforme.
Los bienes que se pueden comprar y a los que se les puede
señalar precio, se clasifican en varios grupos: 1) bienes de con­
sumo; 2) bienes de producción; 3) bienes raíces; 4) trabajo
humano; 5) préstamo de capital; 6) títulos de ingreso fijo o
variable; 7) derechos de propiedad, y 8) cambios al exterior.7

1) Se está dispuesto a pagar dinero por la adquisición de


bienes de consumo, que nos permiten superar nuestras diarias
necesidades. Aquí queda integrado uno de los mecanismos más
usuales de la actividad económica: se realiza un esfuerzo, se
obtiene dinero por hacerlo y con éste se está en posibilidad de
adquirir satisfactores.
2) También por los bienes de producción, no obstante que

6 Op. cit., p. 155.


7 Benham. Op. cit., p. 31.
68 TEORÍA ECONÓMICA

no satisfacen directamente nna necesidad, sirven para preparar


satisfactores. Los bienes de producción se encuentran represen­
tados por las materias primas y por las herramientas indispen­
sables para el proceso productivo.
3) El trabajo, como esfuerzo que realizan las personas y
que se traduce en la creación de satisfactores. Se considera que
por el esfuerzo desarrollado debe existir una compensación en
dinero.
4) Los bienes raíces se adquieren con dinero y, a diferen­
cia de lo que acontece en los grupos anteriores, se requiere
cierto conocimiento tanto del adquirente como de intermedia­
rios, para evitar perjuicios en su adquisición.
5) En los préstamos de capital se obtiene dinero con dinero,
es decir, se cumple con el principio de utilizar capital preexis­
tente para crear nuevo capital.
6) En una inversión, los títulos representan para su posee­
dor un ingreso adicional, ya sea fijo o variable. En la adqui­
sición de estos títulos se requiere contar con los conocimientos
que los intermediarios tienen en materia de inversiones y de
movimiento de valores. Los títulos que rinden un ingreso fijo
son, entre otros: los bonos de ahorro, certificados de tesorería,
cédulas hipotecarias. Los títulos que rinden una utilidad va­
riable son: las acciones y dividendos emitidos por diversos tipos
de sociedades mercantiles.
7) Los derechos comprenden la exclusividad legal de pro­
piedad que se adquiere por los particulares con el fin de reser­
varse el uso y explotación ya sea de inventos, procedimientos
técnicos y obras del pensamiento humano de carácter científico
o literario. Los derechos tienen precio, ya que la exclusividad
puede ser materia de cesión.
8) Los cambios al exterior tienen precio, puesto que el ad­
quirir moneda extranjera equivale a comprar una mercancía a
la que se señala un precio en moneda local.

>. 36. F ijación del precio según la demanda .— La fijación


del precio, desde el punto de vista de la demanda, varía debido
en parte a las preferencias psicológicas del público consumidor
y al número de unidades que estén en el mercado, así como
OFERTA, DEMANDA Y PRECIO 69

también a la naturaleza del satisfactor, su calidad particular y


la cantidad de tiempo que puede permanecer en el mercado.
Debemos — dice Scott8— hacer a un lado la importancia que
tiene para el comprador un pescado, y la que tiene para el ven­
dedor desprenderse del pescado, que es mercancía que si no se
vende, se echa a perder; “ nadie compra pescado en abstracto
con dinero en abstracto. Se piensa en tanto pescado compra­
do con tanto dinero. Una compradora que se encuentra ante el
puesto del mercado, puede decidir ofrecer cinco pesos por cua­
tro arenques, pero es seguro que no ofrecerá cincuenta pesos
por cuarenta arenques. Cuatro le son útiles a una ama de casa

normal; cuarenta son sólo un estorbo; no los aceptaría ni como


regalo ’ ’. Lo que es verdad para los extremos, también lo es para
lo que se encuentra entre ellos; podría utilizar veinte arenques
si se los regalasen, pero no se animaría a pagarlos; podría com­
prar diez o doce, pero sólo en caso de que su precio bajara lo
suficiente. La curva de demanda “ nace del grado de la reper­
cusión que tiene en el número de productos que se pueden
adquirir, el cambio de precio por unidad” ,9 como se muestra
en la gráfica número 1.

8 Scott. Op. cit., p. 22.


9 Op. cit., p. 24.
70 TEORÍA ECONÓMICA

Otro de los conceptos que representa un papel de enorme


trascendencia en la fijación del precio es la llamada utilidad
marginal decreciente ,101que resume el hecho de que según tene­
mos más de una cosa, cada incremento sucesivo nos importa me­
nos que el inmediatamente anterior. “ El beber un vaso de agua
cuando se está sediento, es un acontecimiento que se anhela' con
muchas horas de anticipación; el segundo es agradable, también
el tercero, pero es posible que el bebedor dude antes de apurar el
cuarto. No significa para él, ni con mucho, tanto como el pri­
mero. Lo mismo pasa con las demás cosas: pasteles, toneladas
de carbón o lo que sea. Es verdad que existen excepciones apa­
rentes. Se puede objetar que cuanto más whisky se bebe, más
se quiere beber, o que cuanto más se lee, más se desea leer.
Esto es en cierto lapso, pero en casos normales, el segundo vaso
de whisky o la segunda hora de lectura, son menos importantes
que los primeros” .11 Como hemos supuesto que todos los que
concurren en el mercado saben exactamente lo que pasa en él,
no habrá en éste más que un solo .precio. Si alguien intentara
cobrar más, los compradores se irían a otro lado, y si alguien
cobrase menos, los compradores invadirían su puesto y podría
ipso jacto subir su precio. Así, lo que le interesa a cada ven­
dedor, no es sólo la cantidad que cada uno tiene en su local
para la venta, sino también la que tienen sus vecinos; el precio
aquí se determina por el margen y éste, a su vez, depende de
la cantidad total disponible.

37. El precio de reserva.— En el mercado actual se señala


a la mayoría de las mercancías un precio de reserva. Los fabri­
cantes pueden, como último recurso y si las cosas se les presen­
tan demasiado mal, encontrar algún otro uso para la materia
prima de sus productos, cuando el precio de éstos no logra per­
manecer por encima del precio de reserva, y dedicarse a fabricar
otros artefactos; “ esto significa que si el precio desciende por
debajo de un cierto nivel, aparece en el campo un nuevo grupo
de compradores: los vendedores mismos. Es probable que los

10 En algunas ocasiones se usa, para designar este hecho, la expresión im­


portancia marginal decreciente.
11 Scott. Op. cit., p. 25.
r OFERTA, DEMANDA Y PRECIO

márgenes de estos últimos sean muy diferentes de los compra­


71

dores originales, pero varían junto con el precio de la misma


manera” .12 Si asciende el precio en el mercado, será menor la
cantidad que los vendedores recompren.
El precio de reserva es, pues, la cantidad a que un vendedor
está dispuesto a ofrecer sus productos y en la cual deben quedar
incluidos los costos de producción más un breve margen de
utilidad.
Por ejemplo, tal como se indica en la gráfica N° 2, el produ­
cir una veladora de cera de cierto tipo tiene un costo de pro­

ducción de 9 centavos, y la utilidad que calcula el productor


que debe obtener por unidad es de 5 centavos; por tanto, el
precio de reserva será de 14 centavos por unidad. Como es un
mínimo calculado, el productor no estará dispuesto a vender sus
productos sin obtener ese margen de reserva. Ahora bien, cuan­
do por la demanda en el mercado propende a bajar el precio,
los mismos vendedores recompran su mercancía para utilizar la
materia prima en la fabricación de otros artículos que le repre­
sentarán alguna utilidad, aun cuando sea menor a la original­
mente prevista. Recordemos casos, en la historia económica, en
los que se han quemado o destruido grandes cantidades de café
o de azúcar. ¿Cómo podríamos encontrar explicación a estos

12 Op. cit., p. 27.


72 TE OR ÍA ECONÓMICA

fenómenos? Indudablemente en el hecho de que los cosecheros


de café o de azúcar calculan el precio que van a señalar a sus
productos sobre la base de un precio de reserva. En el momento
en que por exceso de producción, o por disminución de la de­
manda en el mercado, el precio tiende a disminuir, prefieren
los productores perder parte de sus artículos con tal de no verse
en la necesidad de venderlos a un precio más bajo que el de
reserva.

38. E lasticidad e inelasticidad .— Si el precio de un pro­


ducto aumenta, bajará la demanda del mismo y se adquirá un

menor número de unidades para el consumo, pero ¿ en qué pro­


porción necesita aumentar el precio para que disminuya la de­
manda?, ¿qué es lo que motiva la relación entre la variación
del precio y la del número de unidades que se pueden adquirir
para el consumo?
La repercusión que cada cambio de precio provoca en el
número de unidades, se representa por tipos de líneas de de­
manda que son: la elástica y la inelástica.
A ) Se logra una curva de demanda elástica cuando es nota­
ble la repercusión que sufre el renglón de las unidades, por

J
OFERTA, DEMANDA Y PRECIO 73

una variación en el precio. En este caso, la elasticidad de la


línea consiste en que se va guardando una proporción en cada
cambio en el precio en relación con el número de unidades
que se pueden adquirir.
Por ejemplo, tal como se expresa en la gráfica N? 3, en este
tipo de línea percibimos que la repercusión que sufre el número
de unidades adquirióles por los cambios de precio, es muy mar­
cada. En el aspecto matemático pueden darse dos situaciones:
a) Las cantidades que los consumidores gastan en cada va­
riación del precio, no necesariamente son las mismas; así, vemos

Gráfica N9 4

que si el producto tiene señalado un precio de 2, se estarán


dispuestas a adquirir 15 unidades y, por tanto, en esta situación,
el cosumidor gastará 30 pesos, diferente suma a la que se gasta
por 12 unidades a 3 pesos (36 pesos); por 8 unidades a 6 pesos
(48 pesos) o por 5 unidades a 8 pesos (40 pesos).
b) Se forma una curva de demanda que siempre guarda, en
cada variación del precio, una proporción matemática, de la
que resulta que los consumidores demuestran estar dispuestos
a gastar globalmente la misma cantidad en el consumo. Por
ejemplo: a 2 pesos la unidad, los consumidores no vacilarán
en adquirir 12 unidades; si el precio se eleva a 3, adquirirán 8;
74 TEORÍA ECONÓMICA

a 4 pesos se comprarán 6 unidades, y a 8 pesos, 3 unidades.


Como se ve en la gráfica N? 4, en cada uno de los momentos
de variación se estará dispuesta a erogar, por los consumidores,
una suma constante. E l dato se obtiene al compaginar el resul­
tado de cotejar los puntos de intersección en que se reúnen la
línea del precio con la de unidades y tendremos, por tanto, que
por 12 unidades a 2 pesos se gastarán 24 pesos; los mismos
que por 8 unidades a 3 pesos; que por 6 unidades a 4 pesos

Gráfica N 9 5

o que por 3 unidades a 8 pesos. Este ejemplo serviría para


mostrar una línea de elasticidad perfecta.
B ) Muy diversa a'las líneas ya vistas, resulta la línea inelás­
tica, que se presenta en productos en los que el consumidor no
encuentra la necesidad cuando el precio varía; aun cuando éste
se eleve o disminuya notoriamente, no interesará variar propor­
cionalmente el consumo. Esto sucede, por ejemplo, con la sal.
Si su precio sube, no por ello se dejará, de adquirir; si el precio
baja, no por ello se adquirirá en abundancia. La variación en
el consumo será poco notoria. En la gráfica mimero 5 se ex­
plica lo que sucede cuando el saco de sal tiene el precio de
4 pesos y que el consumidor está dispuesto a adquirir 15 sacos
que le son necesarios para ser utilizados en un tiempo determi­
OFERTA, DEMANDA Y PRECIO 75

nado. Si el precio por saco sube a 6 pesos, significará que el


consumidor adquirirá sólo 14 sacos. Lo mismo sucederá si el
precio baja a 2 pesos, caso en el que comprará un poco más de
lo acostumbrado, o sean 16 sacos.
La línea puede aun manifestarse con mayor inelasticidad
en el caso de cierto tipo de productos en que la repercusión
del precio en el número de unidades es casi imperceptible. Tal
acontece con la gasolina, los cerillos o las navajas de afeitar,
en los que se verá, que la variación en el precio muestra, en
efecto, una repercusión aún más breve que en el caso de la sal.
Por ejemplo: la cantidad de gasolina de que se sirve un
propietario de automóvil para cumplir con sus necesidades nor­
males de transportación es, para cada semana, casi constante.
Si el precio del combustible aumenta, no por ello pensará en
reducir su consumo; lo mismo si el precio disminuye, no tendrá
interés en adquirir una cantidad adicional. La variación será
sólo perceptible si se da el extremo de una elevación notable
en el precio, lo que hará que el consumidor se abstenga de uti­
lizar su vehículo durante ciertas horas para procurar con ello
consumir menos combustible; por lo contrario, siendo atracti­
vamente barato el producto, procurará hacer un uso más intenso
de su vehículo.
A nivel general podemos afirmar que la elasticidad o la
ineslasticidad de las líneas de demanda, se perciben por la apa­
rición de las siguientes circunstancias:
a) Cuando el precio de un bien varía, se requiere tener
presente el dato del consumo individual y del consumo general.
Cuando desciende, por ejemplo, el precio de los libros de lec­
tura, la persona que ya antes adquiría libros (dato de consumo
individual), comprará más. Quienes originalmente no podían
adquirirlos (dato de consumo general), lo podrán hacer al pre­
cio reducido.
b) Cuando el producto de que se trate tenga o no sucedá­
neos. Si existen en el mercado otros productos que satisfagan
la misma necesidad, se tendrá una línea de demanda de tipo
elástico. Si no tiene sucedáneos, se encontrará entre las de
tipo inelástico.
c) Resulta conveniente tomar en consideración la parte que
dentro del presupuesto general del consumidor se requiere para
76 TE OR ÍA ECONÓMICA

adquirir el producto. Si para adquirir un satisfaetor se requiere


utilizar una gran parte del presupuesto, hará más elástica la
línea de demanda. Por el contrario, si el gasto es mínimo, la lí­
nea será inelástica.
La explicación de las anteriores circunstancias justifica la
estrecha relación que existe entre los problemas de la fijación
del precio y la formación de un monopolio. En efecto, no será
tan lucrativo un monopolio de carne de cerdo o de manzanas,
como lo será uno de níquel o de bulbos de radio ya que éstos
son productos que no tienen sucedáneos y se necesitarán con­
sumir aun cuando su precio se eleve; en cambio, la carne de
cerdo o las manzanas no serán adquiridas por el consumidor
si su precio sube, pues tendrá oportunidad de sustituirlos con
sucedáneos de menor precio: otras carnes u otras frutas.
Veamos cómo, para la creación de una situación monopólica,
cobran gran importancia las causas que hacen variar la elasti­
cidad en la demanda. Para integrar un monopolio, es necesario:
1) que el mayor número posible de personas pueda adqui­
rir los productos sujetos a monopolio. Por ello, no convendrá
exagerar el precio del producto monopolizado, porque muy
pocas personas podrían adquirirlo y no se cumpliría con una
de sus finalidades: el ser lucrativo.
2) que la mercancía que se trate de monopolizar no tenga
sucedáneos.
3) que esa mercancía se pueda adquirir con una parte poco
considerable del presupuesto general de las personas.

39. F ijación del precio según la oferta .— El principal


dato que sirve de base para la fijación del precio, desde el
punto de vista de la oferta, es el costo.13
Nos haremos esta pregunta: ¿qué aparece primero, el dato
sobre el costo de producción o el precio en el mercado? En
realidad, influyen de manera indistinta uno en el otro, lo cual
se destaca con los siguientes ejemplos:
a) Quien piensa en establecer una empresa industrial con
la finalidad de producir aparatos de televisión, debe tener pre­
sente el precio que observan en el mercado los aparatos de

-13 También llamado coste.


OFERTA, DEMANDA Y P R EC I O 77

similar clase y acabado de los que piensa producir. Con ello,


tendrá que actuar con lógica económica y deducir que, si los
competidores han fijado el precio en tres mil pesos, deberá
obtener la unidad a un menor costo de producción, para estar
en posibilidad de competir ventajosamente y percibir, al mismo
tiempo, un margen de utilidad. En este primer ejemplo, el
precio del mercado influye en el cálculo del costo de producción.
b) Si el costo de una silla indica que la unidad se obtiene
en cuarenta pesos, el precio en el mercado será resultado de
tal costo de producción más una utilidad adicional que señale
el propio productor y podrá venderse al consumidor en sesenta
pesos. Ahora bien, si el costo de producción asciende a cin­
cuenta pesos, el original precio del mercado tendrá forzosamente
que variar y ascender de sesenta a setenta pesos. Aquí, el costo
ele producción regula al precio del mercado.
Trataremos brevemente de exponer el proceso que se forma
desde el costo de producción hasta el precio de mercado.
El costo resulta de la suma de lo que se paga a los factores
productivos, es decir, renta al factor naturaleza; salario al tra­
bajo; interés al capital y dividendos al organizador; a ellos se
agregan los impuestos que se cubren al Estado, que aún no
siendo factor es el órgano que interviene en la producción como
regulador o protector. A l dato del costo se agrega la utilidad
adicional que señala el propio productor. No sería lógico pen­
sar que quien vende su producto lo haga en la misma cantidad
que le costó elaborarlo; así, el costo más una breve utilidad nos
da el precio de reserva, que, como se recordará, es la cantidad
mínima a que un vendedor está dispuesto a ofrecer su producto.
A l precio de reserva habrá que agregar utilidades que obtie­
nen quienes intervienen en otras etapas del proceso, por ejem­
plo: el transportista, el almacenista, el publicista y, principal­
mente, el comerciante, quien señala un margen mayor de
utilidad por estimar que debe cubrir a su vez una serie de gas­
tos diversos a los que nacen del costo del artículo. Como
resultado de agregar estas utilidades obtendremos el precio de
mercado, que es el que todos nosotros, como consumidores, ve­
mos colocado sobre una prenda de vestir, un medicamento o
una herramienta.
78 TE OR ÍA ECONÓMICA

Cuando varían los datos de uno o varios de los renglones


de utilidad, repercutirá en el precio de mercado.

40. M odalidades de la oferta y la demanda .— Las opera­


ciones denominadas oferta y demanda se encuentran estrecha­
mente vinculadas al concepto de precio, lo que justifica que se
les defina en los siguientes términos: “ la demanda de cualquier
cosa, dado el precio, es la cantidad que se compra a ese precio,
por unidad de tiempo” .14 Como podemos observar, se incluyen
en esta definición los conceptos de precio y de unidad de tiem­
po, ya que la demanda carece de significado si no se estipula
un precio y, por ser necesario, relacionarla a un determinado
período de tiempo. Por cierto que “ cabe indicar que demanda
no es lo mismo que deseo o necesidad. Indudablemente hay
mucha gente que no puede comprar un automóvil y, sin em­
bargo, desearía poseer uno; también hay muchos niños que ne­
cesitan tomar más leche de la que toman” .15 En cuanto a la
oferta, significa “ la cantidad que se pone a la venta a un precio
determinado por unidad de tiempo” 16 y es la operación lógica
que complementa la idea de demanda.

La oferta y la demanda presentan cuatro modalidades, ya


que a menudo “ los costos de diferentes artículos están relacio­
nados porque algunas cosas se producen simultáneamente ( ofer­
ta conjunta), otras sirven propósitos similares (oferta com­
puesta), otros sólo son útiles juntos (demanda conjunta) y la
mayoría de ellos pueden utilizarse para varios fines diferentes
(demanda compuesta).17 De tales modalidades procuraremos
dar ejemplos que permitan distinguirlas en forma definida:
a) Oferta conjunta. Surge en productos de aparición si­
multánea en el mercado, que provoca que su escasez o abun­
dancia sean también coincidentes. Si sube el precio del trigo
por su escasez, subirá el de la paja, por la misma razón; si baja
el precio de la carne de res por abundancia temporal, bajará
también el precio de las pieles de res. No podría entenderse

14 Benham. Op. cit., p. 43.


15 Op. cit., p. 43.
10 Op. cit., p. 60.
OFERTA, DEMANDA Y PRECIO 79
que hubiera abundancia de carne y escasez de piel, o abundan­
cia de paja y escasez de trigo.
Como excepción se puede recordar que, en caso de desastre
que afecte las siembras o una temporada de cosechas, se dará
el fenómeno de abundancia de paja y escasez de trigo; o abun­
dancia de borra de algodón y escasez de algodón limpio.
b) Oferta compuesta. Cuando se ofrecen varios productos
sucedáneos, como en el caso de un comerciante que vende café,
té y chocolate, ya que los tres sirven de base para elaborar
bebidas aromáticas, notamos que si sube el precio de uno de
ellos, su demanda bajará a la vez que se aumentará la demanda
de los otros dos. En poco tiempo el precio del primero dismi­
nuirá seguramente, mientras que el de los segundos aumentará
al incrementarse la demanda. E l resultado es que, a la larga, el
precio aumentado en uno de los tres sucedáneos, ha afectado
el precio de los otros dos.
c) Demanda conjunta. Se forma en productos que son re­
queridos por grupos y no aisladamente, como sucede en el caso
de un incremento en la construcción, que elevará la demanda de
un conjunto de satisfactores: ladrillos, cemento, madera, cal,
pintura, varilla, herrajes, etc. Aquí la demanda y el precio de
uno de estos productos estará de acuerdo con la demanda de los
demás. Lo mismo acontece con la demanda que se produce en
un aumento de vehículos en circulación, ya que buscarán al
mismo tiempo más neumáticos, combustible, refacciones, lubri­
cantes, servicios mecánicos, etc.
d) Demanda compuesta. Se presenta en productos como
el acero, que se demanda para dedicarlo a diversos usos indus­
triales, desde navajas de afeitar hasta pesadas planchas para la
industria de la construcción. E l precio no debe cambiar por
el hecho de su diversa utilización; en todo caso variará en cuanto
a la cantidad de producto que se demande, ya que por grandes
cantidades la empresa oferente podrá señalar un precio más
atractivo, o también, por supuesto, de acuerdo con su escasez
o abundancia.
Junto a la breve explicación de las modalidades de la oferta
y la demanda, es conveniente repasar los mecanismos que se1 7

17 Scott. Op. cit., p. 40.


80 TEORÍA ECONÓMICA

operan con relación a los precios. Es un hecho que cuando


aumenta la demanda de productos, el precio tiende a subir;
pero si al haber más demanda anima al productor a elaborar
mayor número de unidades; habrá, por tanto, más oferta y el
precio bajará. Ante esta situación, tendremos que reflexionar
qué es lo que sucede en realidad: ¿el precio baja o el precio
sube? Si se analiza esta operación, se verá que estamos ante
dos momentos sucesivos y distintos entre sí. La creciente de­
manda genera la elevación del precio: en tal circunstancia los
productores convienen en producir mayor número de unidades
y es entonces cuando la creciente oferta genera la baja del pre­
cio. Ese constante subir y bajar de precios, así como las varia­
ciones sufridas encuentra su expresión técnica en la llamada
curva de estabilización de la oferta y la demanda.

41. I nfluencia de otros hechos en el precio .— A cada


momento, la actividad humana creadora, representada por in­
dustriales, científicos y profesionistas en general, trata de in­
troducir nuevos sistemas al proceso económico y en especial a
la producción, para evitar que el costo sea elevado.
Se han logrado incorporar inventos de una amplia proyec­
ción, así como otros que sólo pueden ser utilizados en un tipo
específico de empresas. Uno de los inventos de características
más generales ha sido el de la energía eléctrica, que ha servido
para poner en movimiento infinidad de industrias y que se ha
convertido en bien de consumo de carácter insustituible. En
cambio, el obtener un cierto colorante-por determinados pro­
cedimientos es algo que sólo tendrá un campo de utilización
más reducido.
Los sistemas vienen a dar nuevo incremento a la produc­
ción; ayudan a acrecentarla y, a la vez, evitan que el alto costo
se refleje en los precios del mercado.
En nuestro país, merece especial atención lo relativo a la
implantación de sistemas adecuados en todas las manifestaciones
de la actividad económica. En lo que toca a los cultivos, no
se ha logrado conservar un índice de producción anual debido
a que las tierras se cultivan sin un sistema apropiado, provo­
cando que no exista producción adicional cada año, ni siquiera
que se produzca siempre en la misma proporción, lo que crea
OFERTA, DEMANDA Y PRECIO 81

un grave desequilibrio entre las necesidades y el monto de pro­


ducción. Se debe pensar en lograr mayor producción agrícola
por medio de sistemas adecuados y darle así nuevas proyec­
ciones al esfuerzo intentado en el campo. Junto a la actividad
agrícola hemos visto acelerar su ritmo al sector industrial, lo
que requiere ya una serie de programas de planeación y des­
arrollo que sirvan de base para estudiar globalmente las posi­
bilidades reales de un más firme desenvolvimiento económico.
Para tal fin, se ha hablado de la utilidad de bosquejar varios
programas alternativos; “ deberá buscarse un primer proyecto
derivado de cifras macroeconómicas y luego se formulará otro
que ya se habrá afinado microeconómicamente” .13 Los sistemas
adecuados, la planeación y el esfuerzo decidido, son hechos que,
debidamente aprovechados, influyen en forma definitiva en la
fijación del precio.

38 Un programa macro económico, meramente proyecta el desenvolvimiento


de los totales generales, com o: ingreso nacional, importación, exportación,
inversiones extranjeras y capital nacional. Un programa microeconómico lle­
nará esta estructura con cifras acerca de industrias específicas y, si el caso lo
requiere, señalará regiones y hasta plantas importantes concretas. Rangel
Couto. Socioplaneación de M éxico , 1958, p. 234.
F.1449-T. Bcoióm.—S
CAPÍTU LO V I

LA ORGANIZACIÓN

S U M A R IO : A2.— Presencia de la organización. 4 3 . — La Ubre compe­


tencia. 4 4 . — E l monopolio. 4 5 . — Formación del monopolio. 4 6 . — Dis­
criminación monopólica. 4 7 . — La crisis. 4 8 . — Características y con­
secuencia de las crisis. 4 9 . — Causas de la crisis. 50.— La organiza­
ción en las industrias. 5 1 . — Unidad de producción y unidad de con­
trol. 52. — Ventajas y desventajas de la formación de grandes com­
binaciones. 53. — Desarrollo histórico de la organización. 54. — Trust
y cartel. 55. — Ventajas del trust. 5 6 . — Desventajas del trust. 5 7 . —
Inflación y deflación.

42. P resencia de la organización .— Estudiados los facto­


res de la producción: trabajo, naturaleza y capital, se com­
prende que cada uno de ellos, aisladamente, no podría producir
nada, ya que un terreno (naturaleza), un arado (capital) y el
esfuerzo de un campesino (trabajo), no producirían sin la
intervención de un elemento coordinador que los combine en
forma adecuada. Este factor es la organización.
En la etapa histórica en que se arraigó en el hombre la cos­
tumbre sedentaria, prevaleció la actividad del productor autó­
nomo, en la que un solo hombre reunía en sí los tres factores.
El mismo individuo producía para consumir y era a la vez orga­
nizador de sus elementos. La interdependencia y los complejos
sistemas de la organización moderna han hecho desaparecer
paulatinamente esta situación. E l sujeto de la organización vie­
ne a poner en juego y a dar movilidad a los tres elementos; los
ordena, los acomoda y caleula la cantidad de cada uno de ellos
que se ha de requerir para obtener en cada proceso de pro­
ducción el mayor provecho posible con el menor esfuerzo.
El sujeto que la representa se conoce como organizador o
empresario y tiene a su cargo, en el complejo mundo de las em­
83
84 TE OR ÍA ECONÓMICA

presas, calcular qué es lo que se debe producir, qué costo debe


alcanzar por unidad y para qué sector de consumidores se va
a producir.
Un ejemplo de empresario, que ha podido organizar un pro­
ceso productivo o la realización de un plan de empresa, sin con­
tar previamente con ninguno de los tres factores, lo es el caso
de la construcción del Canal de Suez. En efecto, un hombre
visionario, como lo fuera Fernando de Lesseps, tenía la idea
de la gran empresa, pero no contaba con capital, tierra, ni tra­
bajo, mas por su impulso y tenacidad pudo poner en movimiento
una empresa de la magnitud conocida.
La organización juega importante papel en el equilibrio
entre producción y consumo; será el elemento indispensable que
procure mantener la estabilidad socioeconómica de una pobla­
ción; recordemos que el desequilibrio entre el consumo y la
producción provoca un desajuste en todo el mecanismo econó­
mico.
Se ha dicho que las necesidades son ilimitadas en cuanto a
su número; que pueden ser tantas como se imponga el hombre.
La producción, en cambio, tiene límite en cuanto que no con­
viene a los productores mantener un ritmo ilimitado en su pro­
ducción. Si la producción es menor a las necesidades y quedan
muchas de ellas sin satisfacer, aparecerá el concepto de escasez.
Si se produjese demasiado con relación a las necesidades pre­
visibles, aparecerá el fenómeno de la sobreproducción.

43. L a libre competencia .— Existe en la actualidad una


clara tendencia a la libertad de trabajo y al libre juego en los
mercados de cambio. Las frecuentes fluctuaciones entre oferta
y demanda y la variabilidad en la celebración de transacciones
en el orden económico, provocan la libertad de trabajo y ésta,
a su vez, trae como resultado la libre competencia.
El fenómeno de la libre competencia ha sido calificado por
un grupo de tratadistas como funcional y práctico y, por otros,
por el contrario, como impracticable y complejo. Tanto los de­
fensores como los detractores de la libre competencia, han
expresado sus argumentas en relación con su adaptación a la
vida económica y esgrimen sucesivamente las siguientes razones:
LA ORGANIZACIÓN 85

1) Los defensores explican que la competencia, al nacer


junto a la libertad de trabajo, tiende a disminuir los costos de
producción y, por tanto, el precio en el mercado, ya que se
tratará de obtener mayor ganancia a base de vender mayor
número de unidades. En el sistema del mercado libre, suponen
que los productos en competencia harán pensar a los produc­
tores en la reducción de precios en beneficio del consumidor.
Los detractores niegan la anterior aseveración y opinan que
más bien los precios tienden a subir, provocándose con ello la
carestía, ya que al existir múltiples productores y competir
todos en razón de un mismo producto, tratarán de venderlo al
mayor precio posible y obtener así mejores ganancias.
2) Los defensores sostienen que con la libre competencia se
estimula el progreso, ya que cuando varias empresas producen
un mismo tipo de mercancía, procurarán progresar inventando
nuevos métodos, sistemas técnicos y procedimientos racionales,
para obtener una mejor calidad y acabado en él producto.
Los detractores, por el contrario, consideran que los com­
petidores provocan la disminución de calidad y acabado en los
productos. Cuando varias empresas concurren, tratan de au­
mentar en lo posible el número de unidades producidas, para
obtener así el mayor provecho; fijos en ese propósito, no cuida­
rán de la calidad, la cual, en aras del volumen de producción,
tenderá sin duda a disminuir.
3) Para los defensores, la libre concurrencia estandariza be­
néficamente las condiciones del obrero. La presencia de varios
competidores hará que en sus presupuestos se nivele el salario
y las prestaciones a los trabajadores.
Los detractores opinan que en realidad persiste, en este ren­
glón, el deseo de explotar a los débiles y ello obliga a los po­
derosos a lograr ventajas contratando la mano de obra al
menor costo posible. Ello redundará en su deseo de obtener
la mayor cantidad de esfuerzo por parte de las trabajadores al
menor costo. /
4) Los defensores afirman que la libre competencia resalta
la moral de tipo altruista, que no es otra que la que tiende a
ver con buenos ojos que otras personas obtengan riqueza y
compartirla entre todos, para elevar así el nivel de vida de las
clases sociales a las que cada grupo pertenece.
86 TEORÍA ECONÓMICA

Los detractores consideran que la elevación del espíritu al­


truista es un argumento que resulta demasiado idealista, y re­
fuerzan esta idea al comentar que si alguien tiene una empresa,
lo probable es que dirija su conducta a destruir la iniciativa
de los demás, para evitarse competencia.

44. E l monopolio .— Frente a la idea de libre competencia


encontramos el concepto de monopolio. Este término proviene
de las raíces monos (uno solo) y polein (vendedor, el que
o fre ce ): una sola oferta. Su significado viene a aclarar cuál es
el sentido económico de su connotación. Sin embargo, para di­
versos autores contemporáneos, el monopolio no existe; consi­
deran exagerado aceptar que exista una figura de ese tipo en
una organización económica tan compleja y prefieren llamarle
en todo caso competencia imperfecta, considerando que la com­
petencia perfecta es lo contrario a monopolio.1
Cuando existe competencia perfecta, no se hace perceptible
ningún cambio en el sistema de precios. Cuando un solo ven­
dedor ofrece una mercancía, está en su ánimo elevarlos osten­
siblemente, aunque en nuestro tiempo parece, insólito que un
solo oferente controle, por ejemplo, la venta de alimentos,
j En cuanto al monopolio, no debe olvidarse que cae también
'en el principio de relatividad, que acontece en todo lo econó­
mico; así vemos cómo el monopolista tiene la posibilidad de
vender al precio que guste, o bien, de vender el número de
mercancía que guste, pero no puede, al mismo tiempo, vender
la cantidad que guste al precio que guste. Conjuntar ambos
supuestos sería suponer que el monopolista se encuentra siem­
pre en posibilidad de obtener una ganancia exagerada y abierta
en la mercancía que controla.

45. F ormación del monopolio.— Una situación monopólica


puede nacer al darse las siguientes circunstancias:
a) Por la propiedad o control que detente una persona o un
grupo mínimo de personas, de la casi totalidad de cierto tipo
de producto en un mercado. La explotación y aprovechamien­
to del níquel en los Estados Unidos, es ejemplo que puede

1 Benhairt. fí p . cit.. p. 184.


LA ORGANIZACIÓN 87

servir de base para percibir la creación de un monopolio. En


el aspecto subjetivo de los servicios o en el renglón de las apti­
tudes personales, podría también hablarse de monopolio; cuando
se está., por ejemplo, en el caso de un artista que posee la casi
totalidad de un determinado tipo de aptitudes histriónicas den­
tro del mercado de actores. Ese artista podría señalar el precio
que quisiera a sus actuaciones, ya que posee la cualidad sufi­
ciente para hacerla valer con carácter de exclusividad.
b) La posesión de un privilegio legal exclusivo, como en los
casos en que se estima que una persona es titular de privilegios
reconocidos como derechos. Así, el que descubre un procedi­
miento para extraer cierta substancia del desperdicio de los ce­
reales, puede obtener un monopolio sobre ese procedimiento,
gracias a las patentes o registros de invención que puede hacer
valer frente a terceros. En este caso, si se idea un método y no
se registra oportunamente, da lugar a que otras personas lo re­
gistren con posterioridad. Los preceptos relativos a propiedad
industrial siguen el principio jurídico de que el 'primero en
tiempo es primero en derecho,
c) En cierto tipo de industrias, los sistemas técnicos de pro­
ducción representan un elevado costo; se requiere maquinaria
especial, técnicos para instalaciones, sistemas especiales de in­
versión. Todo ello determina que otras empresas ya no puedan,
en determinado momento, iniciar operaciones en una industria
similar, porque la competencia les sería desfavorable. ¿Por qué
no abundan las empresas fundidoras de hierro y acero? Funda­
mentalmente porque las fábricas o plantas ya establecidas cuen­
tan con técnicos especializados que han reducido al mínimo los
costos, lo que les permite dar a su producto un precio atractivo.
A l calcular el presupuesto que supone la instalación de una
nueva fundidora de hierro y acero, se ve la necesidad de operar
con pérdidas por largo tiempo, ya que la simple instalación de
la maquinaria y la técnica a seguir tienden a provocar, por su
alto costo, la elevación natural de los precios de competencia.
Como ha quedado dicho, no se acepta unánimemente que
pueda darse en la práctica un monopolio perfecto, sino aeaso
una competencia imperfecta. Por tal motivo, persiste aún la ten­
dencia de colocar, frente al monopolio perfecto, figuras tales
como el monopolio parcial, el monopolio bilateral, el duopolio,
88 TEORÍA ECONÓMICA

el oligopolio y un tipo restringido de monopolio competitivo o


competencia monopólica. Dicha corriente de opinión estima que
“ se tiene duopolio cuando una determinada mercancía o servi­
cio se producen por dos empresas solamente, las cuales se hacen
competencia entre sí; oligopolio, cuando las empresas son va­
rias, pero en número limitado. Cuando se enfrentan dos mo­
nopolistas que buscan obtener el máximo beneficio intercam­
biando sus propias mercancías o servicios, tenemos el monopolio
bilateral. Se tiene competencia monopólica cuando una indus­
tria formada por un gran número de empresas, ninguna de las
cuales tiene evidente superioridad sobre las demás, produce
un grupo de artículos afines, caso muy frecuente en la práctica.
Cada empresa produce una determinada variedad de cierto
artículo y respecto a ella goza de un monopolio, especialmente
si la producción de tal variedad se encuentra en competencia
con otras variedades del mismo artículo; de ahí la híbrida ex­
presión: competencia monopólica” .2

46. D iscriminación monopólica .— El monopolio se consti­


tuye, en principio, con la idea de lograr uniformidad en el
precio de oferta. No obstante esta regla económica, sucede en
ocasiones que dentro de una situación monopólica existen diver­
sidad de precios, o bien tantos precios como mercados utilizan
el único oferente. En el transporte por ferrocarril se presenta,
si no un monopolio perfecto, sí una competencia imperfecta
para transportar. Sin embargo, las propias empresas ferrocarri­
leras estipulan en sus tarifas varios precios; cuando esto sucede,
estamos en presencia de un fenómeno que recibe el nombre de
discriminación monopólica.
A l respecto, se afirma que “ un monopolista tiene tantos mer­
cados como distintos precios cobre. Una misma persona puede
naturalmente comprar en dos o más de los mercados del mo­
nopolista, por ejemplo, cuando un individuo remite dos o más
mercancías por la misma compañía ferroviaria y a cada una se
le aplica una tarifa diferente” .3
Una de las fórmulas de discriminación monopólica, frecuen­
temente utilizada, es el dumping, que consiste en la venta de

2 Bresciani-Turroni. Curso de Economía Política, p. 480.


8 Benham, Frederic. Op. cit., p. 189.
LA ORGANIZACIÓN 81)

excedentes de producción, cuando para ello se señalan a una


mercancía “ precios más elevados en el mercado interno y pre­
cios más bajos en los externos y en estos últimos, precios varia­
bles según el mercado” .4

47. L a crisis.—Uno de los fenómenos relacionados íntima­


mente con la organización de los factores de la producción, y
que aparece con cierta persistencia en el campo de la actividad
económica, es la crisis. Este concepto, que en el lenguaje coti­
diano encierra una idea de enfermedad y que implica un con­
cepto patológico,5 conserva tal sentido en materia económica, en
donde viene a ser una enfermedad que puede significar la
muerte o menoscabo de un producto o de toda una institución
productora. La palabra crisis ha sido sustituida en la doctrina
moderna por el término cielo, por considerar se acerca más a
la idea de ritmo. En efecto, existe un ciclo o ritmo en la de­
preciación, en los cambios de precio, en la fijación de la tasa
del interés, en los créditos, repercute en las industrias pequeñas,
en las grandes combinaciones y en el mercado mundial. Aun en
la balanza internacional de pagos de un país, se sufren graves
desequilibrios debido a la influencia de los ciclos.
Podemos relatar la evolución de un ciclo, en los siguientes
términos: “ se registra un período de intensa actividad econó­
mica, acompañado de especulación y niveles de precio en alza,
que culmina en una astringencia monetaria, tal vez con algunas
quiebras mercantiles espectaculares. A esto sigue un colapso
de los precios, de los valores y mercancías, disminuye la inicia­
tiva y se produce la desocupación. Después de ésta, una recu­
peración gradual prepara el camino para un nuevo impulso de
la actividad” .6

48. Características y consecuencias de las crisis.— El


nacimiento y desarrollo de los ciclos, casi siempre se determinan
en forma similar en todas las instituciones de carácter econó­
mico; existen circunstancias más o menos acentuadas por las que
se podría señalar la aparición de la crisis, entre ellas:

4 Bresciani-Tunoni. Curso de Economía Política, p. 468.


5 Gide. Op. cit., p. 144.
6 Whittaker. Op. cit., p. 761.
90 TEORÍA ECONÓMICA

1) TJn alza paulatina, constante o intempestiva del precio.


Si el precio de un producto se eleva, se puede representar grá­
ficamente con una línea ascendente. En el sitio más elevado
y en el momento en que se se inicia el descenso de la línea bus­
cando volver a 1a. posición original, encontramos el punto de
3a crisis.
El alza del precio constituye un signo que anuncia el prin­
cipio del ciclo; el aumento en el consumo o la presencia de
mayor dinero en circulación, tienden a elevar el precio de los
satisfactores, ya que a mayor demanda y a más dinero circu­
lante corresponde mayor precio.
2) Alza de los valores mobiliarios. Las acciones de una em­
presa propenden a subir y producen mayores dividendos a sus
tenedores; cuando el valor de las acciones en una empresa sube
varios puntos, se teme que en la misma o mayor proporción tien­
dan a bajar, provocando con ello otro signo inequívoco de crisis.
3) Alza de salarios. El trabajo aumenta su demanda cuan­
do circula más numerario. El aumento en el número de pro­
cesos productivas hace que el obrero tenga conocimiento de
que puede cobrar más por su mano de obra y encarece así su
esfuerzo.
Las características de la crisis son dos: generalidad y pe-
rioricidad. A l iniciarse un cielo, no sólo se percibe en empre­
sas aisladas o en determinados campos do la actividad econó­
mica; lo que sucede en un sector industrial repercute en la
totalidad de las empresas. La generalidad, característica de la
crisis, consiste en que no sólo es una empresa la que la resiente,
sino que basta localizarla en una empresa y denotar el meca­
nismo por el que se va comunicando a las demás.
La periodicidad trata de explicar que una crisis no aparece
inopinadamente en cualquier tiempo, sino que liay una cons­
tante de frecuencia que sirvo de medida en su aparición. Stanley
Jevons trató de encontrar la causa de las crisis en la aparición
esporádica de manchas solares,7 mas ello nos parece una asevera­
ción con escaso fundamento. A cambio de esa desafortunada
observación, Jevons explicó, con base en el calendario econó­
mico, cómo se sucedieron las crisis durante el siglo pasado apro-

7 Gtde. Op. cit., p. 145.


LA ORGANIZACIÓN 91

ximadamente cada diez años: 1815, 1827, 1836, 18-47, 1857, 1866,
1873 y 1882. La característica de periodicidad se lia querido es­
tablecer con base en el hecho de que cada diez años tiende a
repetirse un estado de sobreproducción.
Se pueden identificar varios tipos de ciclo: a) ciclo secular,
que aparece por dos ocasiones en cada siglo: b) ciclo mayor, que
aparece cada diez o doce años y a los que Jevons prestó especial
atención; c) ciclos de estación, que tienen cabida en diversas
partes del año y que explican la crisis normal que sufre el pre­
cio de algunos bienes o servicios que tienen mayor demanda en
ciertas épocas del año.

49. C ausas de la crisis.—-Varias escuelas se han sucedido


para argumentar sobre las posibles causas de una crisis:
L'a primera escuela manifiesta que se debe a un estado de
sobreproducción; el abarrotamiento de mercancía en el mercado
es anuncio de crisis. A l provocarse un alza en la mano de obra
y en el pago de los demás factores que formarán el costo de pro­
ducción, se da paso a la saturación en el mercado, creándose
con ello la sobreproducción que se convierte en principal causa
de la crisis.
La segunda escuela afirma que la crisis se debe a una sensi­
ble baja en el consumo, es decir, al decrecimiento en la deman­
da; ello se debe a que surgen circunstancias de carácter pecu­
niario que imposibilitan a los adquirentes a comprar satisfac-
tores. No necesita haber sobreproducción, sino una producción
normal, pero en el momento en que los satisfactores están en los
establecimientos a disposición del consumidor, éste no tiene el
suficiente dinero para adquirirlos, lo que provoca la presencia
de la crisis.
La tercera escuela entiende que la crisis se produce por la
sobrecapitalización, como en el caso de una empresa que in­
vierte alto capital para la instalación de una fábrica; al iniciar
sus operaciones, las primeras unidades del producto elaborado
salen al mercado al precio originalmente previsto; pero al se­
guirse produciendo, aparecen estas interrogantes: ¿qué sucede
si la demanda fluctúa y no se adquieren los productos en la
medida fijada?, ¿será necesario disminuir el ritmo de la pro­
ducción? Debido a que la empresa tiene que cubrir distintas
92 TEORIA ECONOMICA

cantidades por concepto de salarios, renta, intereses y a la vez


producir al máximo de su capacidad, resulta que al seguir fa­
bricando unidades, aun cuando ya esté saturado el mercado
de existencias, tal situación provocará un estado de crisis. Las
empresas se dan cuenta de que es preferible trabajar al máximo
que cerrar fábricas, indemnizar a obreros y desperdiciar el
esfuerzo dedicado en la instalación inicial.
La cuarta escuela fija la causa de la crisis en la abundancia
o escasez de moneda circulante y la hacen depender del hecho
de que en el mercado abunden o escaseen billetes de banco.
Esta escuela no ha tenido adeptos porque, además de ser in­
completa la referencia al dinero, se considera que no se da en
ella el principio de periodicidad y ya hemos visto que ésta es
una característica esencial en la crisis.
Existe una serie de instituciones creadas para prever los
momentos de crisis; no las evitan en definitiva, sino tratan sólo
de amortiguarlas procurando que los golpes económicos sean
más leves.
Analizan la situación y anuncian los acontecimientos pre­
liminares a un estado de crisis, haciendo notar, entre otros
hechos, la presencia de excesivo numerario en circulación, la
tendencia al alza en los precios, la fijación de una mayor tasa
de interés en los préstamos bancarios; todo ello con el fin de
que los sectores industrial, financiero, comercial y de consumo,
se den cuenta de la proximidad de una crisis.

50. La organización e n las industrias .— Para lograr una


mayor comprensión de la compleja organización que adoptan
las empresas industriales, debemos reconocer, como ciertos, he­
chos tales como que las industrias naviera o siderúrgica se cons­
tituyen de manera distinta que las industrias del algodón o de
la plata labrada; lo factible que unas industrias sean dirigidas
por un solo individuo y otras, en cambio, prefieran constituirse
como Sociedades Anónimas, Cooperativas, de Capital Variable
o de Responsabilidad Limitada; que interesa al Estado inter­
venir en cierto tipo de empresas y en otras sólo asume un con­
trol indirecto. Todo lo anterior puede constatarse al repasar
las fases históricas por las que ha pasado la organización en
las industrias:
LA ORGANIZACIÓN 93
a) La más rudimentaria y primitiva forma de organización
industrial se llamó pequeña industiia; durante esta etapa vemos
que el herrero, el tendero o el ebanista del pueblo aportan ellos
mismos su trabajo, invierten su capital y se ocupan de las
ventas de sus productos; es un sistema de organización indus­
trial de tipo personal o individual. En él se reúnen en una
sola persona los diversos factores de la producción.
b) Aparece después la asociación o empresa privada, en la
que se diseminan los factores y se organiza más detalladamente
el manejo de una industria. Los factores capital y naturaleza
están bajo el control de una sola persona, pero la mano de obra
la ejecutan otras. Es todavía una organización de tipo rudimen­
tario y alcanza su máxima expresión durante el siglo xvm y
principios del xix.
c) Más adelante se crea la sociedad por acciones, sistema
en el que vemos que el trabajo, el capital y la tierra no se
concentran ya en la misma persona; en la sociedad por acciones
el capitalista coloca su dinero en manos de otra persona que,
con el carácter de empresario, se encargará de manejarlo. Este
tipo de organización tiene dos atractivos fundamentales, que
consisten, el primero, en que el accionista deja el capital in­
vertido en manos de otros y no se preocupa de los problemas
técnicos de la empresa; sólo espera, al final de cada ejercicio
social, cobrar un dividiendo como resultado de su inversión
inieial; el segundo, que animó a muchos capitalistas a invertir,
fue la inclusión de una cláusula especial por la que la sociedad
por acciones declaraba que, en caso de quiebra o de otros pro­
blemas de orden económico de la empresa en la cual se hubiere
invertido capital, solamente se respondería por el valor de
las acciones y no con el total de los bienes que constituyen el
patrimonio del inversionista.
d) Por último, con el siglo x x aparece un nuevo sistema
de organización en las empresas, conocido como gran combina­
ción de empresas industriales, de las cuales son ejemplo el
trust, el cartel o carta contrato, las amalgamas y los consorcios.
Se constituyen estas grandes combinaciones para tener el mayor
control posible dentro de una actividad industrial o comercial.
Pueden constituirse en combinaciones de tipo vertical o de tipo
horizontal. En la horizontal se reúnen varios industriales que
94 TEORÍA ECONÓMICA

se dedican a un mismo proceso dentro del cielo productivo,


como cuando se reúnen varios propietarios de naves pesqueras.
La combinación de industrias en forma vertical aparece cuando
las personas que forman el consorcio se dedican a diversas fases
del proceso productivo de un mismo satisfactor; tal acontece
cuando el concesionario de un fundo minero se combina con
transportadores, fundidores, afinadores y laminadores de metal
para controlar la industria del hierro y del acero.8
La magnitud de los negocios en las empresas industriales
y el sistema de organización que adopta depende de varios
factores:
1) Del mercado que en un momento dado tenga un pro­
ducto y de la variación o fijeza de su demanda; se justifica por
ello el principio de que los negocios individuales nunca ten­
derán a cambiar su sistema, mientras las circunstancias de
consumo en que se establece no varían; así, vemos que un
lechero tiene una industria difícil de crecer, ya que siempre
las necesidades de ese pequeño pueblo serán las mismas o ten­
derán a variar muy levemente. Diez vacas pueden bastar para
cubrir las necesidades de un determinado número de consu­
midores del pueblo de nuestro ejemplo. Si se tuvieran 30 ó 40
vacas, habría producto de sobra.
2) La forma de ejecución, el optimismo y el espíritu de
empresa con que trabaja un organizador, pueden servir para
acrecentar un negocio. En un ejemplo comparativo entre dos
establecimientos comerciales, uno de ellos puede estancarse por
la falta de ánimo del empresario, mientras que otro, cuyo em­
presario demuestra más ahínco y efectividad en su gestión,
podrá ampliarse hasta convertirse en un gran almacén.
3) La utilización de los adelantos alcanzados en el aspecto
técnico y el aprovechamiento racional de nuevos inventos, am­
pliará la calidad y la cantidad de la producción. Mientras más
pueda adelantar técnicamente una factoría, más capacidad po­
drá alcanzar como empresa productiva.

51. U nidad de producción y unidad de control .— En todo


tipo de organización notamos la presencia de dos conceptos de

8 Scott, Op. cit., p. 61.


LA ORGANIZACIÓN 95

primordial interés : la unidad de producción, que se constituye


con la suma o conjunto de las fábricas, instalaciones, imple­
mentos industriales, maquinaria, materia prima, trabajo de los
obreros y, en suma, todo lo que representa el aspecto técnico
de la empresa; y la unidad de control, que refleja el aspecto
comercial de la empresa, es decir, si ésta se va a establecer como
industria privada, sociedad anónima, sociedad cooperativa o
como una gran combinación de empresas.
Entre estas dos unidades, la capacidad de una influye y se­
ñala la capacidad de la otra. Veremos al respecto lo que su­
cede en la industria del hierro y el acero, para cuyo estableci­
miento se requiere gran cantidad de material humano debida­
mente capacitado, y técnicos que planeen la instalación de la
fabrica; una empresa de esta naturaleza, que coloque las calde­
ras y hornos de fundición en sitios distantes de las laminadoras,
no actúa con sentido práctico. Además, se requerirá el concurso
de maquinaria costosa, grandes volúmenes de materia prima
y capital de inversión muy elevado. Por ello, una fundidora de
hierro y acero no podrá establecerse nunca como una industria
o negocio individual; no podrá serlo porque su mantenimiento
requiere efectuar gastos que no pueda absorber un solo patri­
monio personal; deberá, por tanto, establecerse bajo el sistema
de gran combinación de empresas, que habrán de dedicarse
a conjuntar sus esfuerzos y capitales en la fabricación de pro­
ductos de hierro y acero, y procurar, con ello, que los costos
de producción y las ventas en el mercado sean adecuados a la
inversión. Por lo tanto “ la magnitud de la unidad de producción
influye directamente en la magnitud de la unidad de control” .9

52. V entajas y desventajas de la formación de grandes


combinaciones .-—Independientemente de las circunstancias que
hacen que el Estado intervenga en beneficio del consumidor,
evitando la combinación de empresas, la existencia de éstas
reporta cierto tipo de ventajas, como son:
a) Se puede adquirir a menor costo la materia prima. Es de
suponer que si una pequeña empresa que consume carbón para
sus calderas compra cinco toneladas, tendrá que adquirirlas a
un precio determinado; pero si dicha empresa, conjuntamente

9 Scott. Op. cit., p. 62.


96 TEORÍA ECONÓMICA

con otras, hace un pedido de cincuenta toneladas, podrá ob­


tener en el precio una considerable reducción.
b) Se obtienen préstamos con mayor facilidad, a más bajo
interés y a mayor plazo. Las pequeñas empresas, de escasos
recursos, no tienen la misma facilidad de obtener adecuados
créditos por parte de las instituciones bancarias o financieras.
c) Se puede utilizar nueva técnica y aprovechar los proce­
dimientos estudiados por un mayor número de investigadores.
Una pequeña empresa podrá contar aisladamente con un in­
vestigador que estudie técnicamente sus posibilidades, y no po­
drá contar, como en las grandes combinaciones, con los servicios
técnicos de varios especialistas para cada materia.
d) Se reduce el costo de la promoción de ventas, ya que
desaparece, o por lo menos disminuye, la necesidad de desplegar
una publicidad de alto costo para incrementar las ventas del
producto.
e) Puede utilizar los servicios de obreros o personal admi­
nistrativo mejor capacitado.
Las combinaciones de empresas afectan, en ocasiones, el
interés público, porque al constituirse tienden a elevar los
precios y crear situaciones monopólicas. No obstante la labor
que realiza el Estado para tratar de evitarlas, resulta ineludible
su formación, ya que se establecen por fusión o por otros
medios velados.
A las desventajas de la combinación de empresas podrá agre­
garse el que se provoca una baja en el rendimiento y se es­
tanca el incentivo de mejorar la calidad. Sólo habiendo varios
productores, en un sistema de libre concurrencia, tratará cada
uno de ellos de obtener una mejor calidad en sus productos;
unidos en una sola empresa no les importará mejorarla, por
el contrario, ésta decrecerá y la dinámica económica se desva­
nece ante tales hechos.

53. D esarrollo histórico de l a organización .— Los trata


distas enfocan de distinta manera el estudio de las etapas del
desarrollo de las relaciones humanas en el campo de la orga­
nización. Cronológicamente, y guardando cierto paralelismo
histórico, se les ha colocado sucesivamente en las siguientes
etapas: “ comunismo primitivo, comunidad autoritaria, socie-
97
dad feudal, sociedad comercial, sistema de artesanado urbano,
capitalismo mercantil, capitalismo industrial, capitalismo finan­
ciero y sociedad socialista” .101
Las escuelas modernas señalan cinco tipos sucesivos en la
organización de las actividades industriales: 1) industria fami­
liar o doméstica: 2) trabajo alquilado o a domicilio; 3) el
oficio; 4) la manufactura o trabajo a mano, y 5) la fábrica.11
1) En la industria familiar o doméstica, aparece la primitiva
aplicación de la división del trabajo. La familia, como conjunto
de personas que están dedicadas dentro de su seno al trabajo
colectivo, está constituida por el dueño y señor de los esclavos
o siervos dedicados al trabajo dentro de un grupo; dentro de
una familia, a cada uno de sus miembros se señalaba cierto
tipo de labores según su capacidad física o mental, sexo y edad.
Permitió en sus oxigenes crear, en forma más o menos organiza­
da, algunos productos destinados a ser consumidos por los com­
ponentes de una aldea, y marcó el antecedente del trabajo casero
manufacturado y el nacimiento de aquel sello orgulloso de he­
cho en casa.
2) Trabajo alquilado o a domicilio. Gi'an número de tra­
bajadores se separaron del seno de las familias; los esclavos,
y posteriormente los siervos, aprendieron algún oficio o ac­
tividad y también se establecieron, no en el sentido nominal
de establecerse, sino que se dedicaron a realizar trabajos por
su cuenta. No tenían capital para adquirir materias primas,
para alquilar mano de obra o para dedicarlo al pago de la
renta de un establecimiento; por tanto, eran trabajadores que
ofrecían sus servicios de puerta en puerta. No tenían carácter
de asalariados, sino que se mantenían a sí mismos, no dependien­
do de un solo patrón y eran empresarios de su propio trabajo.
3) El oficio. Esta etapa comprende el paso eix que los no
asalariados se establecen definitivamente para desarrollar las
labores propias de una actividad económica; se reúnen maestros
y aprendices en un negocio particular; aún no se constituyen
como asalariados, ya que cada uno de los componentes del
grupo percibe beneficios en forma proporcional. Se constituyen,

10 Bogdanoff. Op. cit., p. 287.


11 Gide. Op. cit.. pp. 168 y ss.
F.M49-T. Económ.—7
98 TEORÍA ECONÓMICA

en esta etapa, los gremios, que congregan a los artesanos de


cada rama de la producción.
4) Los industriales asalariados. Aquí, la empresa se cons­
tituye al reunirse el esfuerzo de varios obreros especializados, a
quienes se les sañala un salario equivalente a los servicios que
proporcionan. La división del trabajo adquiere una dimensión
má.s moderna y funcional.
5) La fábrica. Esta etapa se inicia al intervenir por pri­
mera vez el concepto de la maquinaria aplicada a la produc­
ción. Se denomina maquinaria a la serie de instrumentos cuya
fuerza de producción hace innecesaria la intervención de la ma­
no del hombre para producir y que funcionan mecánicamente.
El empresario maneja tales elementos; y los inversionistas, con
su capital, dan mayor movilidad al proceso productivo.

54. T rust y cartel.— El trust y el cartel o kartel, debido a


que su formación genera el control de cierto preducto por una
sola empresa, han sido motivo de constante preocupación por
parte de las autoridades. Estas grandes combinaciones indus­
triales o comerciales se convierten en verdaderos gigantes que,
en cualquier momento, pueden hacer variar los costos de pro­
ducción, la mano de obra, los salarios y, sobre todo, influir en la
fijación de los precios en el mercado.
El cartel, aparecido en Alemania, significa carta-contrato;
ha sido llamado también sindicato de producción o armonía
comercial.12 Su nacimiento se debe a que varios comerciantes,
al ver que se dañaban entre sí por la cerrada competencia, se
unieron para evitar el elevado costo de su propaganda o la
inevitable disminución en sus precios de mercado.
El trust es la unión de empresas destinadas racionalmente
a producir y controlar, en cualquier momento, el conveniente
equilibrio entre producción y consumo, a diferencia del cartel,
que es la reunión de empresas cuya finalidad es controlar en
el mercado el precio de los productos.
Las unidades de producción, que se reúnen para formar
alguno de estos tipos de grandes empresas, se otorgan mutuas
concesiones: a) a los miembros se les señala una zona para la
venta de sus productos. Es lo que se denomina delimitación de

12 Gide. Op. cit., p. 178.


zanas; b) se fija un precio unitario para todas las zonas ya de­
limitadas; cada uno de los miembros está sujeto a lo que la
cabeza indique; c) se fija un máximo de producción para cada
integrante, es decir, se señalará el número de unidades que
cada empresa deba producir. Esto recibe el nombre técnico de
racionalización; d) en muchas ocasiones, las normas impuestas
no bastan para que se logre un verdadero control; por ello, y
para evitar que haya disparidad en los precios, exagerada pro­
ducción o invasión de zonas, la organización adquiere de todos
los productores los satisfactores ya elaborados, convirtiéndose
en un solo vendedor y creando eon ello un verdadero monopolio.
La integración de tales combinaciones fue combatida a tra­
vés de la expedición de leyes y reglamentos que el Estado
en su papel de legislador, dictaba para frenar actividades que
perjudicaban las intereses del público consumidor.
En la historia económica ha sido sistemáticamente combatida
la existencia de estas combinaciones. Las empresas, al unirse,
tratan de constituirse bajo alguna forma aparentemente legal,
para evitar ser perseguidas y que el Estado las suprima.
La primera forma de defender su existencia fue celebrando
convenios entre grandes industrias o instituciones comerciales,
para reglamentar los precios. En vez de decir: — vamos a formar
un cartel o un trust, se decía: —vamos a formar una liga para
regular el precio de mercado de cierto producto. Aparentemente
no había ninguna prohibición por parte del Estado para la
creación de esas ligas, cuyo propósito no era señalar un precio
bajo, sino uno desmedidamente alto. Estos grupos se llamaron
Pools. Al no corresponderle al Estado ninguna acción en contra
de ellos, se emitió la Ley Sherman Aet, la que expedida en
1890, combatió no sólo al trust y al cartel, sino a toda forma
velada de fusión de capitales que tuviera la misma finalidad.
A l notar esas grandes combinaciones, que no podían cons­
tituirse en ligas o grupos para controlar precios, comenzaron a
efectuar reuniones bajo el nombre de combinaciones de conso­
lidación, en las que una empresa principal calculaba el precio
de las instalaciones e inversiones de otras empresas, pagaba su
valor a través de acciones a cambio de permitírsele un control
sobre la producción total. A esta forma se opusieron nuevas
leyes expedidas por el Estado.
100 TEORÍA ECONÓMICA

Una forma más de violar la ley era atribuir a una sociedad,


formada artificialmente, la mayoría de las acciones de las em­
presas que deseaban reunirse; así, una empresa central podía
controlar el precio y la producción y señalar a cada colabora­
dora, su delimitación de zonas y el sistema de racionalización.
Esta forma se denominó Holding Trust.13

55. V entajas del trust .— No obstante el conciente cuida­


do que las autoridades han observado para evitar la reunión de
grandes empresas, éstas persisten en su empeño, por varias
ventajas que encuentran al constituirse: 1) economizan el costo
de producción, ya que un gran conjunto de empresas unidas,
obtiene mayor beneficio al adquirir combustible para el manejo
de diez fábricas que para el manejo de una sola.; 2) existe un
equilibrio más declarado y estable entre producción y consumo,
evitándose con ello la presencia de los fenómenos que aparecen
cuando existe desequilibrio entre ambos factores, a saber, la so­
breproducción y la escasez; 3) si hay una fábrica que labore
bajo sistema independiente, es seguro que debido a lo que eroga
en el mantenimiento de su inversión, tendrá que esforzarse al
máximo, dando por resultado la elevación del precio de su pro­
ducto en el mercado, lo que viene a constituir indirectamente
una ventaja para las grandes combinaciones de empresas.

56. D esventajas del trust .— Sería arriesgado pensar que


esa entidad central, formada por la unión de varias empresas y
poseedora de gran fuerza, no abuse de su poder. Toda persona
física o moral que detenta poder, sin normas que limiten su
acción, es probable que abuse de él. Por ello, se pueden señalar
las siguientes desventajas al trust: 1) Dejar en manos de una
sola fuerza, ya sea trust o cartel, el destino de la producción
y control de una mercancía, resulta peligroso; 2) Los ingresos
que obtienen esos grupos, ya sea por ventas directas, por ac­
ciones o dividendos, no enriquecen sino a unos cuantos, en de­
trimento del grueso del público consumidor; 3) En ocasiones,
la existencia de un trust es tan ofensiva a los intereses gene­
rales, que se desenvuelve en el campo de la deslealtad, provo­
cando temor entre sus débiles competidores; 4) la presencia

13 Gide. Op. cit., p. 179.


LA ORGANIZACIÓN 101

del turst provoca la formación de un complejo monopolio, afec­


tándose con ello la libre competencia. Se debilita la iniciativa
que, en casos normales, tienen los particulares para tratar de
descollar en el campo de la industria o el comercio; 5) E n á
aspecto político, también juega un papel importante el trust,
pues en su organización se cuenta con un enorme número de
obreros, que no son sino fuerzas vivas dispuestas a seguir el
camino o la tendencia que le sea señalada por la cabeza. Esto
se aprovecha para obtener ciertos privilegios de participación
activa dentro de' la política.

57. I nflación y deflación .— Tal como sucede repetida­


mente en teoría económica, gran parte de los fenómenos so®
provocados por ciertos desequilibrios. Cabe recordar que cuan­
do la producción y el consumo sufren desequilibrio, aparecen
los fenómenos de escasez o sobreproducción. Ello acontece tam­
bién entre los datos moneda circulante y productos manufactu­
rados; cuando entre ellos hay un desequilibrio, aparecen los
fenómenos críticos conocidos como inflación y deflación.
La inflación es el fenómeno económico que se provoca pos
el hecho de pensar que una situación de crisis puede solventarse
por la simple emisión de billetes, y al hacerse ésta en forma
desmedida, no corresponde a la cantidad de productos elabo­
rados.
Normalmente, si a cien sacos de maíz corresponden cié®
billetes; al circular mil billetes y permanecer los cien sacos
— la producción no varía y la emisión sí— , sucede que las per­
sonas manejan billetes con exceso y, al darse cuenta de ello el
comerciante, eleva el precio de su mercancía.
Uno de los momentos más propicios para la formación de
un estado inflacionario es el término de una contienda béli­
ca. En efecto, para que un país pueda sostenerse durante una
guerra, requiere equipo bélico, mantenimiento de combatientes,
instalación de centros militares, y, para ello, debe solicitar de
la clase productora el cambio de su actividad habitual para
dedicar su esfuerzo a la producción de material bélico. A l térmi­
no del conflicto armado, ese país se encontraría con una énorme
deuda interior; debe a los productores, a los combatientes y a los
obreros que han quedado en las fábricas; y a efecto de no au-
102 TE ORÍA E C O N Ó M IC A

mentar el renglón de la deuda extranjera, considera más cómodo


solventar la situación a base de autorizar la emisión de billetes
y pagar así a sus acreedores.
La imprevista aparición en el mercado de una cantidad adi­
cional de billetes y el correspondiente aumento en su circula­
ción, provoca que mayor número de personas deseen convertirse
en productores; nacen nuevas empresas para superar el reinante
estado de escasez, las inversiones se multiplican, la tasa del
interés se eleva, se multiplica también el espíritu de empresa y
los obreros encarecen su trabajo, situación que aceptan los
empresarios porque confían en que sus ingresos serán también
mayores.
El anterior mecanismo viene a colocar al producto, que iba
a obtenerse a bajo costo, en uno más alto y el precio al público
se eleva también. Sin embargo, el público consumidor no recha­
za este aumento, puesto que cuenta con una cantidad adicional
de billetes dispuestos al pago.
El órgano estatal, por determinados signos objetivos, se da
cuenta de que debe suspender la emisión de billetes, o bien
hacer que el exceso de ellos se reintegre a las arcas públicas;
es entonces cuando comienza a gestarse un fenómeno general,
con características propias y contrarias a la inflación, es deeir,
el mercado, al abarrotarse de productos, provoca una baja en
los precios; a la vez, ya nadie compra mercancía en igual grado,
los obreros están dispuestos a trabajar a menor sueldo, el es­
píritu de empresa desaparece inopinadamente y la mano de
obra, los precios y el interés se desploman. En medio de esa
situación de desequilibrio, el Estado se ve en la necesidad de
proveer a la estabilización de la moneda, en ocasiones a base
de una intempestiva devaluación. Este segundo momento es
la deflación.
Hablábamos de ciertos signos objetivos que el Estado descu­
bre y que le indican que ha llegado al límite crítico de la
emisión. Tales signos son:
1) Cuando el oro tiene prima o se paga con una prima,
hecho que consiste en que al ofrecer una moneda de cierto valor
nominal, el adquirente está dispuesto a pagar por ella una can­
tidad adicional.
LA ORGANIZACIÓN 103

2) Alza del cambio exterior, que trae aparejada una fuerte


e inminente devaluación monetaria.
3) Fuga de moneda metálica, la cual tiende a salir como
una medida de protección a las circunstancias que acompañan
al estado deflacionario.
4) Si inflación significa demasiado dinero en circulación,
la manera simple de evitarla es cerrar la fábrica de dinero, esto
es, procurar que el organismo gubernamental a quien se da fa­
cultad de emitir billetes, deje de hacerlo y establezca medidas
adecuadas para retirar paulatina e insensiblemente el exceso
de billetes en circulación.
5) El ofrecimiento exagerado de aumento de salarios, ya sea
por presión de los sectores de trabajo o por una ayuda espon­
tánea del sector patronal o del estatal, provoca un aumento ge­
neral en los precios.
6) Duplicación aparente en los precios; fenómeno que se
presenta cuando una misma mercancía puede adquirirse más
barata si el pago se efectúa en moneda metálica y más cara
si el pago es en billetes de banco.
CAPÍTU LO V II

LA CIRCULACIÓN

S U M A R IO : 58.— Primera referencia al cambio. 59.— Localización


del cambio en la actividad económica. 60.— E l cambio y la divi­
sión del trabajo. 61.— E l trueque y sus necesarias coincidencias.
62.— Auxiliares del cambio. 63.— Los comerciantes. 6U.— Los merca­
dos. 65.— Pesas y medidas. 66.— Los transportes. 67.— Creación y
mantenimiento. 68.— Transporte del pensamiento humano. 69. —
La moneda, mercancía de aceptación general. 70.— Condiciones de la
moneda metálica. 71.— L ey de Gresham. 72.— Funciones de la mo­
neda. 73.— Teoría cuantitativa del dinero.

58. P rimera referencia al cambio .— La evolución de las


sociedades y, por ende, de los grupos económicos que las inte­
gran, aceleró la división del trabajo, institución que en la etapa
primitiva era apenas rudimentaria, y abrió paso en el hombre
a la idea de obtener los satisfactores de que carecía a cambio
de los que, por la especialización de tareas, le correspondió
producir. A l centrar su atención en un tipo específico dentro de
la actividad económica, el hombre se vio imposibilitado de ac­
tuar do tal manera que pudiese abarcar la producción de todos
y cada uno de los satisfactores necesarios para su subsistencia,
situación que sólo existió bajo los sistemas primarios de auto-
producción y auto-consumo.
La palabra cambio la encontramos frecuentemente utilizada
en diversos renglones de la actividad social del individuo; por
tal motivo, resulta necesario distinguir la diferente connotación
con que se le destaca en la ciencia económica, de la que tiene,
por ejemplo, en el campo jurídico. A l respecto, Bodin estima
que existen dos datos diferenciales entre las características del
cambio como concepto económico y el cambio tal como lo defi­
nen los juristas. Para la economía es “ una doble transferencia
105
106 TEORÍA ECONÓMICA

de poderes económicos que tiene por objeto distribuir útilmente


los bienes que, al producirse bajo el régimen de la división del
trabajo, están mal repartidos” .1 El cambio jurídico, por el
contrario, significa siempre la transferencia del derecho de
propiedad, ya opere éste a través de una compra-venta, una per­
muta o una donación.
Mantilla Molina, al referirse al origen del comercio, indica
que “ tan pronto como la economía cerrada o natural, en la
cual cada grupo satisface íntegramente sus necesidades por sí
mismo, resulta inadecuada a la organización compleja de una
sociedad, surge un fenómeno: el trueque, que tal vez no puede
ser calificado en sí mismo de mercantil, pero que tiene como
necesaria consecuencia el comercio. La división del trabajo, al
manifestarse, hace que en algunos núcleos se produzca en exceso
algún satisfactor pero se carezca de otro. De ahí que la función
de cambiar los satisfactores que sobran por otros que faltan la
asuma de manera especializada un grupo de personas, cuya
actividad económica consista justamente en efectuar trueques,
no con el propósito de consumir directamente los objetos adqui­
ridos, sino con el de destinarlos a nuevos trueques que lleven
al satisfactor de quien lo produce a quien lo ha de requerir
para su consumo; surge así el comercio, el cambio para el
cambio y junto a la figura del labrador, del herrero, del car­
pintero, aparece la del comerciante, el hombre que se dedica
a intervenir como intermediario para facilitar el cambio de sa­
tisfactores” .1
2

59. L ocalización del cambio en la actividad económica .


—La conducta racional del hombre encaminada a satisfacer sus
necesidades se encuentra ordenada a través del cumplimiento
de las diversas etapas que integran el proceso económico, den­
tro del cuadro estructural que los autores están de acuerdo en
considerar y que se inicia con la . producción, para proseguir
sucesivamente con la circulación, la distribución y el consumo.
La idea de cambio la encontramos localizada en el segundo
momento, esto es, en la circulación de los satisfactores ya pro­
ducidos. En efecto, la circulación descansa en ideas de cambio

1 Charles Bodin. Principios de Ciencia Económica. México, 1946, p. 434.


2 Mantilla Molina. Derecho Mercantil. M éxico, 1961, p. 3.
LA CIRCULACIÓN 10 7

y de crédito, sin olvidar que, para algunos tratadistas, el cam­


bio debe quedar incluido dentro de la primera etapa, o sea la
producción, debido a que le dan al eambio una acepción similar
al de transformación. Así, consignaban que el cambiar de forma
o de lugar a los satisfactores, constituía tan sólo proporcionar
a las cosas el último atributo para que fuesen consideradas
útiles.
La economía del eambio tiene dos ventajas: a) permite uti­
lizar de la mejor manera posible riquezas que sin él serían in­
útiles, y b) permite utilizar lo mejor posible a las personas y sus
capacidades productoras, ya que si no lo hubiera, el hombre
tendría que producir todo aquello que necesitara consumir.

60. El cambio y la división del trabajo .—Aun cuando se


establece que la división del trabajo, en cuanto a la especializa-
ción que provoca entre los componentes de un grupo social, es
el fenómeno que va a dar nacimiento a las primeras manifesta­
ciones del cambio, su aceptación por el hombre fue diversa.
Mientras que la división del trabajo, como institución económi­
ca, fue instintiva y aceptada desde un principio, el cambio fue
repudiado por el hombre. Ciertamente la división del trabajo
fue adoptada insensiblemente desde las primeras formaciones
sociales en que se constituyó el individuo. En la familia encon­
tramos ya manifestaciones primigenias de la división del tra­
bajo y, tal como ha sido ya estudiado, le fueron señaladas di­
versas tareas a sus miembros de acuerdo con su edad, sexo y
capacidades físicas o mentales. A l pater familiae le correspon­
dían las tareas más pesadas: la caza mayor, la lucha contra los
elementos, la adaptación de una cueva y la protección de la fa­
milia. A la mujer, le fueron señaladas actividades tales como
la manufactura de vestimentas, la conservación de los animales
cazados o pescados y la protección de las pertenencias del grupo
familiar, en ausencia del padre. Los menores tenían a su cui­
dado tareas como la recolección de frutos, caza menor, acarreo
de agua, mantenimiento del fuego y auxilio en la manufactura
primitiva de armas. Aun los ancianos, carentes ya de fuerza
física, tuvieron como misión orientar y señalar, por su experien­
cia, lo que más convenía al grupo familiar; baste sólo i'ecordar
la existencia de los consejos de ancianos.
108 TEORÍA E C O N Ó M I C A

Esa división del trabajo, primaria y rudimental, habría


de perfeccionarse con el transcurso del tiempo y llegar a jugar
papel principal en el desarrollo social de nuestro tiempo, con las
ventajas y desventajas de todos conocidas.
Hemos dicho ya que el cambio no fue idea que el hombre
aceptara de inmediato. E n los primeros tiempos de la integra­
ción social, los hombres consideraron que lo que producían con
sus manos, les era proporcionado por el medio en que vivían
— era un don otorgado por la Naturaleza— , o por las divinida­
des, y que desprenderse de ellos significaba provocar la ira de
sus dioses. De ahí que quien obtenía una buena cantidad de
animales cazados, supusiera que el haberla obtenido era un don
que le otorgaban sus lares; lo mismo acontecía al que disfruta­
ba de agua en abundancia o podía contar con un gran número
de frutos. Sobre esta idea tuvo que crearse otra, superior, con­
sistente en permitir al hombre el cambio de un don por otro don
y, superando los ritos religiosos, optó por realizar los primeros
cambios, que dieron vida al trueque.
Cuando el hombre sintió mayor libertad de permutar satis-
factores, no importó ya idioma, raza, ni obstáculo de otra índole
para que los sujetos entre sí efectuasen transacciones buscando
como fin la verdadera utilidad en el cambio. Herodoto nos ilus­
tra acerca de la forma en que se llevaba a cabo lo que él llamó
la permuta silenciosa y que en las tribus primitivas constituyó
el sistema primigenio del cambio. Una tribu llegaba cargada
de bienes, que en su zona eran abundantes, y los depositaba
en un islote, a la vista de los miembros de otra tribu que
carecía de tales bienes, y se retiraban estratégicamente para no
despertar el temor del grupo opuesto. Los de la segunda tribu
acudían, revisaban y tomaban los granos, frutos, utensilios o
tejidos rudimentariamente elaborados que consideraban útiles
o simplemente valiosos; a cambio de esta libre disposición, de­
positaban bienes y objetos propios de su zona y regresaban por
el mismo sitio por el que habían aparecido. Los del primer grupo
encontraban entonces ocasión de retornar al islote y tomar a la
vez los bienes que sus congéneres habían dejado a cambio. La
permuta era silenciosa, en efecto, pero eficaz y de un sentido
profundamente económico.
'

LA CIRCULACIÓN 109

61. E l trueque y sus necesarias coincidencias.— El valor


de los objetos destinados al cambio, muy variado por causa de
la ausencia de un sistema de medición adecuado, fue uno de los
motivas que proporcionaron ventajas a quienes dedicaban su
tiempo a realizar diversos cambios frente a aquellos que even­
tualmente realizaban permutas. Además, para el trueque de
persona a persona necesitaban concurrir diversas coincidencias
para su existencia. Estas coincidencias eran: a) que a una perso­
na le sobrara algo que no necesitara y que lo tuviera disponible
para efectuar el trueque; b) encontrar a una persona a quien
también le sobrase algo y a quien a su vez algo le faltara; c) que
hubiera una similitud en el encuentro, es decir, que simultánea­
mente lo que a uno le faltase fuera lo que le sobrase a otro.
Debido a ello, el trueque resultaba ser “ la más incómoda y a
veces la más dificultosa de las operaciones” .3 Debemas agregar
que existía gran desproporción entre el valor de los objetos
cambiados, lo que provocó una dificultad más en el trueque y
ante la cual el hombre tuvo que superarse para encontrar un
sistema que hiciera evolucionar el cambio.

62. A uxiliares del cambio .— El cambio no tendría el des­


arrollo que actualmente ha alcanzado, si no fuese por la presen­
cia de varios factores que han ayudado a fortalecerlo y que lo
hacen cumplir su verdadera misión. Esos elementos auxiliares
son los siguientes: a) Mercaderes o comerciantes, encargados de
intervenir como intermediarios entre productores y consumido­
res; b) lugares de reunión, llamados mercados o ferias; c) ins­
trumentos conocidos como pesas y medidas, para regular las can­
tidades de lo que va a cambiarse; d) medios de transporte que
sirven para acelerar el cambio y superar el problema de la dis­
tancia; e) una mercancía especial, intermedia, de aceptación
general llamada moneda, cuyo propósito fundamental es facili­
tar el cambio.4

63. Los comerciantes.— Actúan como intermediarios entre


productores y consumidores y se encargan de mantener la mer­
cancía, ya sea almacenada o en movimiento, a efecto de benefi-

8 Gide. Curso de Economía Política. Madrid, 1952, p. 213.


4 Op. cit., pp. 216 y ss.
110 TEORÍA ECONÓMICA

ciar el cambio; los comerciantes conservan las mercancías de


toda clase que puedan servir para satisfacer diversas necesida­
des. De no haber comerciantes, el consumidor tendría que acudir
a los productores y eso ocasionaría una grave lentitud en el
cambio.
En la historia de los comerciantes hay dos etapas definidas
en cuanto a su actividad:
1) Aparecen los mercaderes ambulantes, como pregoneros,
que van ofreciendo mercancías de toda especie por la calle y a
cuyo paso renacían, en gran número de personas, las necesidades.
2) Los mercaderes ambulantes ven la conveniencia de esta­
blecerse, por la gran cantidad de mercancías que tenían que
transportar de un lugar a otro, situación que les perjudica mu­
chas veces por el excesivo peso y se establecen preferentemente
en sitios en los que se reúne la gente: orillas de los ríos, calles
céntricas, cercanías de los templos, cruce de dos caminos. Los
mercaderes que se establecen se llaman teiuleros.
Las ventajas que los comerciantes aportan al cambio, son:
a) servir de intermediarios entre los productores y los consumi­
dores; b) ofrecer los satisfactores al por mayor, con lo que se
rebaja el precio de cada mercancía; c) conservar los productos
en almacén; si en un momento dado no pueden ser utilizados o
no son deseados algunos productos, los guarda para aprovechar­
los en el momento en que sean necesarios; d) preparar la mer­
cancía para el consumidor, incorporando cambios en su forma,
para hacerla consumible.

64. Los mkrcados.— Mercado es el lugar que sirve de punto


de reunión a comerciantes y consumidores, quienes acuden para
ofrecer y demandar artículos, no sólo bienes de consumo in­
mediato, sino todo aquello que tenga las cualidades de ser con­
siderado como mercancía o que se pueda adquirir con dinero;
habrá, por tanto: mercado de bienes raíces, de trabajo, de cam­
bio exterior, de títulos, de capitales, etc. Se ha definido al mer­
cado como “ cualquier espacio y extensión en que compradores
y vendedores puedan entrar en tratos, ya sea directamente o por
intermedio de agentes, de modo tal que los precios que se pidan
LA CIRCULACIÓN 111

en una parte del mercado, influyan sobre los que se paguen en


otras partes” .5
A l mercado lo podemos considerar, desde el punto de vista
geográfico, como una extensión física de territorio, cuya ampli­
tud dependerá de la naturaleza de la mercancía; desde el social
“ como un grupo más o menos organizado de personas que están
en íntimo contacto de naturaleza mercantil” .6
El tiempo y el espacio son conceptos que influyen directa­
mente en los precios del mercado. No puede señalarse el mismo
precio a dos satisfaetores idénticos, si uno está en México y
otro en el Japón; los costos de traslado, fletes, embarque y los
impuestas logran esa variación. Lo mismo podemos decir de dos
artículos similares, en cuanto al tiempo; no tiene el mismo pre­
cio un bien en nuestros días, que el que tenía hace veinte años.
Vanas circunstancias, entre ellas el poder adquisitivo de la mo­
neda, se conjuntan para que tal diferencia se realice.
Junto al mercado se lian desarrollado otros órganos desti­
nados a ser señalados como lugares de reunión para realizar
transacciones; ellos son las ferias y las bolsas en que “ el cambio
se efectúa de manera permanente y continua” ,7 con ciertas mo­
dalidades. La feria es una especie de mercado que se establece
periódicamente en sitios escogidos por ser zonas de influencia
mercantil; algunas tienen su origen en la celebración de festi­
vidades religiosas y han adquirido gran fama (la de San Marcos
en Aguascalientes, la de San Isidro en España, etc.). Según
su extensión hay ferias regionales, estatales, nacionales e in­
ternacionales; su celebración se encarga a organismos especia­
lizados y a ellas acuden los oferentes a exhibir sus mercancías,
los distribuidores a seleccionar productos y los demandantes a
adquirirlas para su consumo.
Las bolsas son un tipo sai generis de mercado; se originaron
como formas regional istas de cambio en las ventas de ganado.
Su nombre se usa hoy para denominar, entre otras actividades,
la transacción de valores de renta variable (acciones) o el mer­
cado de mano de obra (bolsas de trabajo).

5 Benham. Op. cit., p. 24.


B Zamora. Op. cit., p. 302.
7 Gide. Op. cit., p. 219.
112 TEORÍA ECONÓMICA

65. P esas y m edidas — Las pesas y medidas comenzaron a


usarse en el mercado cuando se vio la necesidad de medir las
■cantidades de una misma especie que se destinaban al cambio.
En un principio, cuando se cambiaban por ejemplo dos carneros
por tres sacos de trigo, era convencional entre las partes y que­
daba a su criterio cambiar un número determinado de carneros
por un número determinado de sacos de trigo. Pero al darse
cuenta el hombre de la relación que debía existir entre el valor
de los bienes cambiados, comenzó a utilizar sistemas rudimen­
tarios de medición.
Las medidas de longitud las tomó el hombre de su propia
naturaleza: una cuarta, una pulgada, un pie, un palmo; pos­
teriormente se adoptó, entre otros, el sistema métrico decimal.
Iíay quienes opinan que es más práctico el sistema de docenas,
debido a que el doce, que servía de unidad, tenía mitad, tercera
y cuarta partes, cosa que facilitaba el cálculo en el cambio.
Las medidas de peso y volumen fueron más impersonales
.y evolucionaron desde medidas heterogéneas, según los usos y
costumbres de cada región, hasta el uso más o menos uniforme
de la libra, la arroba, el quintal, el kilogramo y el litro.
En los orígenes de su adopción, los interesados hubieron de
recurrir a la autoridad del Estado para que, en última instan­
cia, fuera quien señalara si estaba bien calculada una longitud,
un peso o un volumen. Esta situación comprometía, tanto a
los comerciantes como al Estado mismo, a realizar una labor
■extensa, ya que provocaba una interminable serie de solicitudes
por parte de los consumidores que se sentían afectados. Ante
•ello, las autoridades manifestaron que la solución era unifor­
mar los sistemas de pesas o medidas, y para tal fin se crearon
reglamentos sobre la materia. En México, funciona en la ac­
tualidad el Departamento de Pesas y Medidas, dependiente de
la Dirección General de Normas (Secretaría de Industria y
‘Comercio), que señala los requisitos que deben cumplirse para
•cada una de las pesas y de las medidas oficialmente aceptadas.
Recordemos que la balanza ha sido considerada no sólo
•como un símbolo de la justicia, sino también como símbolo del
comercio.

66. Los transportes .— Sin el auxilio de los medios de trans-


LA CIRCULACION 113
porte, habría productos desconocidos para ciertas zonas y otros
tal vez conocidos, pero con poca oportunidad de uso.
El transporte no ha sido siempre una fácil forma de comuni­
cación; ha sorteado serias dificultades, las que gracias a la téc­
nica se han podido superar.
1) La primera dificultad es la distancia. No hay poder hu­
mano que pueda acortar geográficamente dos puntos; pero sí
puede inventar medios de transporte que ahorren tiempo en el
traslado.
2) La segunda dificultad es la naturaleza de las mercancías,
ya que no siempre transportamos una misma clase de ellas, ni
todas a un lugar determinado. Dehemos tomar en consideración,
con respecto a las mercancías: su sensibilidad, su fragilidad, la
dificultad de conservación y su peso.
a) La sensibilidad la podemos encontrar en el caso de los
medicamentos; no se pueden transportar ampolletas igual que
caballos en un camión de redilas. Se deben buscar temperatura,
refrigeración y cuidados especiales.
b) La fragilidad la encontramos en el cristal o en objetos
delicados que deben transportarse con distinto trato que si fue­
sen maderas o pacas de algodón.
c) La fácil o difícil conservación puede abarcar mercancía
de fácil descomposición que requiera un rápido traslado. Si el
objeto que vayamos a transportar es de este tipo, requerirá
enviarse por la vía más rápida; los otros transportes no serían
efectivos.
d ) El peso de la mercancía es otro dato de interés; no es lo
mismo llevar en un camión pac-as de algodón que vigas de acero.
Se requiere conocer el peso para señalar el transporte adecuado.
3) El estado de las vías de comunicación os la tercera difi­
cultad indispensable de resolver para el transporte. Una carrete­
ra inundada o una vía destruida son nulas, así como un vuelo
que se tenga que suspender por niebla o una travesía marítima
suspendida por mar picado o bruma. El hombre debe vigilar la
conservación de las vías de comunicación e inventar aparatos o
sistemas adecuados para que un barco pueda zarpar aun con el
mar picado, para que un avión pueda despegar con bruma o
para que las carreteras o vías no sufran interrupciones en su
servicio.
F.1449-T. E co n óm .— 8
114 TEORÍA ECONÓMICA

67. Creación y mantenimiento .— ¿Cuánto cuesta crear y


mantener un sistema de transporte? La persona que desee.mane­
jar una empresa de transportes deberá tener en cuenta dos
clases de gastos: los gastos iniciales de utilización de una .ruta,
o sea el peaje, consistente en el establecimiento y construcción
de vías o carreteras, aeropuertos o muelles; y los gastos que se
van a cubrir por concepto de sueldos a personal, mantenimiento
de las unidades de transporte, combustibles y fuerza motriz en
general.
Todos los sistemas de transporte deben fijar una tarifa ge­
neral de servicios, en que intervengan diversos factores, que son:
la distancia, el medio que se va a emplear para transportar, la
naturaleza de la mercancía, la posible velocidad del transporte,
el confort al pasajero cuando se trate de este tipo de servicio
y la cantidad necesaria de combustible.

68. T ransporte del pensamiento hum ano .— No sólo las


mercancías o personas se pueden transportar de un sitio á otro;
también han evolucionado los sistemas que sirven para el trans­
porte del pensamiento humano.
Este ha observado tres formas: la palabra, como primer me­
dio con que se contó para transportar el pensamiento, la carta
o mensaje escrito y los signos o señales convencionales.
a) Estos conductos observaron en su origen una forma ru­
dimentaria. La palabra, como medio natural por el que se
transportaba originalmente el pensamiento humano, sólo era
utilizable entre personas presentes y no entre personas que
estuvieran a distancia.
La carta tuvo también deficiencias, ya que los interesados
debían mandarla con un mensajero, con la desventaja de que
tardaba en llegar a su destino tanto como tardara el propio
mensajero.
Las señales, rudimentarias, eran manifestación de transporte
del pensamiento humano; deficientes puesto que no había una
clave que incluyese todas las palabras. Los medios de comuni­
cación de este tipo eran: cuernos, reflejos de luz, tambores,
humo y caracoles.
b) En nuestra época, los transportes del pensamiento han
evolucionado gracias a los inventos nacidos de la imaginación
del hombre:
LA CIRCULACION 11 5

La palabra, en lugar de ser utilizable sólo entre personas


presentes, ha ampliado su uso con la aparición del sistema te­
lefónico y el de radiodifusión, que hacen que actualmente el
homhre pueda establecer comunicación con sus semejantes a
grandes distancias.
El uso de la carta se intensifica gracias a la creación de
las oficinas de correos, encargadas de hacer llegar a todas las
partes del mundo las misivas que se le encomiendan; para com­
pletar su labor, se inventaron sellos postales y diversas formas
de identificación de las piezas postales para que se permitiese,
por acuerdos internacionales, hacerlas llegar a cualquier parte
del mundo.
Por lo que toca a los signos, es el renglón en que más ha
progresado la ciencia; el telégrafo y la electricidad son nuevos
medios de transmitir el pensamiento humano a gran velocidad,
con poco costo y a cualquier distancia.

69. L a moneda , mercancía de aceptación general .— El


abuso que frecuentemente se cometía con trueques realizados en
condiciones de verdadera desproporción en valor o medida, hi­
cieron concebir la idea de adoptar una mercancía de aceptación
general, que pudiera en todo caso servir de vínculo y a la vez
de auxilió en el cambio, descomponiendo así el trueque en dos
operaciones distintas aunque simultáneas, de las cuales la pri­
mera sería dar un bien a cambio de la mercancía de aceptación
general, y la segunda, entregar ésta a cambio del satisfactor de­
seado. Según datos en la historia de la evolución de los pueblos,
en todos ellos, sucesivamente, se adoptó una mercancía de acep­
tación general, como moneda, para lo cual se tomaron, de acuer­
do con la región y el valor que en ellas tuviera cada objeto: las
pieles, las plumas de colores, los caracoles, las hojas de té, ro­
dajas de hueso, carneros, etc. De ellos, el carnero, que en la
Grecia primitiva era llamado pecuniae, iba a dar paso, por la
dificultad que representaba manejar carneros como moneda,
al uso de los metales, los cuales apuntaron desde entonces ven­
tajas innumerables para ser adoptados como mercancía de acep­
tación general. i
El metal era un instrumento fácil de transportar, de uso
durable, de conservación del valor, de fácil identificación por
su color, peso y sonido y de difícil falsificación.
11(5 TE OR ÍA ECONÓMICA

Al mismo tiempo la apareción de la moneda metálica venía


a significar un motivo de moralización en los cambios, ya que
fue desterrándose la desproporción que existió entre los bienes
cambiados y a constituirse como medida general de cambio.
Junto a esa función, la moneda es portadora del valor en el
tiempo y en el espacio, medida de todos los valores, único me­
dio de liberación y medio de adquisición directa do satisfactores
y servicios. El metal, que iba a sufrir modificaciones impor­
tantes que le harían servir mejor como instrumento de cambio,
tuvo que pasar por el sometimiento de control de peso y de
calidad; poco después se le agregarían dibujos alusivos a su
valor y a su procedencia, para llegar a convertirse, tal como
lo describe Stanley Jevons, en “ un lingote de metal cuyo peso
y ley se encuentran debidamente garantizados por el Estado a
través de los dibujos y leyendas que cubren su superficie” .8
El metal amonedado y su atesoramiento vendría a constituir­
se en elemento esencial de una doctrina que en todas sus mani­
festaciones sostuvo, como denominador común, la creencia cri-
sohedónica, o sea la preponderancia de los metales como fuente
de riqueza. Los mercantilistas tomaron el principio de que:
de dos partes que cambian, siempre una de ellas obtiene bene­
ficio y, por tanto, la otra sufre perjuicio; basados en él, pro­
hibieron el cambio entre instituciones nacionales, ya que con­
sideraban que ello debilitaba la economía local, al no crear
riqueza. “ Proclamaron la oposición de los intereses nacionales
entre sí adoptando como máxima la de que nadie gana más de
lo que otro pierde, proclamada por Montaigne en el siglo xvi
y vuelta a enunciar por Voltaire en el siglo xviii como una
evidencia” .9
La escuela fisiócrata, superando a su antecesora en este ren­
glón, manifestó por voz del doctor Quesnay que todo cambio
era equitativo y por tanto no existía ganancia por una parte
ni perjuicio por otra, e indicó que de haber una víctima cons­
tante en el cambio, hubiera sido esta institución de muy breve
duración. Cambiamos algo que no nos representa utilidad por
algo que consideramos que sí la tiene.

8 Citado por Charles Gide. Op. c i t p. 246.


s Gonnard. Historia de las Doctrinas Económicas, p. 47.
LA CIRCULACIÓN 117

70. C onsideraciones de la moneda metálica .— Toda mo­


neda hecha de metal tiene dos valores: el nominal que se repre­
senta con un número estampado en su superficie y el real que
equivale al precio del metal con que está elaborada. El orga­
nismo encargado de la acuñación debe procurar que una mo­
neda, cuyo valor nominal sea de veinte centavos, esté hecha
con metal cuyo valor real, en lingote, sea también de veinte cen­
tavos. A l fundir una moneda de cierta denominación, debe co­
rresponder al valor del metal.
Ahora bien, si para la elaboración de una moneda de veinte
centavos, se emplea metal que vale veintidós centavos, resulta
ser una moneda fuerte; si esa misma moneda, por el contrario,
está hecha con metal cuyo valor es de diecinueve centavos,
estamos ante una moneda débil o feble.
El deseo de los particulares será adquirir moneda fuerte,
para que en todo caso, al fundirla, obtengan una cierta prima
por moneda.

71. L ey de G resham .— Recibe este nombre la teoría susten­


tada en Inglaterra, por uno de los Consejeros de la Reina; ley
que es siempre conveniente revisar, porque nos da a conocer el
procedimiento que se sigue cuando existen al mismo tiempo dos
monedas de distinta calidad en circulación. Cuando circulan
dos monedas, “ la mala quita siempre el puesto a la buena” ,10
o sea, que de ambas, la fu erte tiende a desaparecer y la feble
circula; la fuerte se guarda, se atesora, tiende a subir su valor
y será aceptada más tarde con prima.
La moneda fuerte no desaparece definitivamente de la circu­
lación; se utiliza para: a) atesoramiento, o sea la conservación
de la moneda que parece ser la mejor o en la que el metal no
cambia su valor; b) pagos al extranjero, ya que entre los co­
merciantes de una misma nación se sujetan a la aceptación de
pago en moneda de curso legal, no importa que ésta sea antigua,
nueva o usada; pero en operaciones con el extranjero, la moneda
de curso legal es sólo la buena o la mejor; c) ven ta al peso,
puesto que se pueden vender por el metal que representa, ad­
quiriendo un valor adicional al nominal.

10 Gide. Op. cit., p. 253.


118 TEORÍA ECONÓMICA

La Ley de Gresham aparece: a) cuando están en circula­


ción, al mismo tiempo, una moneda gastada y una nueva; b)
cuando la moneda de papel o billete devaluado, se encuentra
circulando con una moneda metálica'; y c) cuando aparecen
juntas una moneda metálica de valor equilibrado con una mo­
neda débil o úna fuerte.

72. F unciones de la moneda .— Entre las funciones seña­


ladas a la moneda, se la considera primordialmente como:
único instrumento de adquisición directa, único medio de libe­
ración, conservadora del valor en el tiempo y en el espacio y
medida de todas los valores. A l respecto, las teorías modernas
señalan al dinero las siguientes funciones:11
1) El dinero es un medio de cambio que podría resultar, por
definición, idéntico al de adquisición directa de las mercan­
cías provacada por la división del trabajo. Por ella, las ope­
raciones que realizó el hombre se dividieron en dos: prestar
su esfuerzo por una cantidad de dinero y con esa cantidad
adquirir satisfactores.
2) El dinero es una unidad de cuenta, gracias a la cual, un
empresario puede calcular su margen de utilidad real, su costo
de producción y el precio en el mercado.
3) Es portador de valor en el tiempo y en el espacio. E l di­
nero es un título sobre mercancías; en sí mismo no nos sirve
para satisfacer necesidades.1
12

73. T eoría cuantitativa del dinero.— Esta teoría explica


la “ dependencia en que se encuentra el nivel de precios de la
cantidad de dinero en circulación” .13 Sirve para estudiar si pue­
de presentarse un estado de inflación, de deflación o si nos
encontramos en una fase normal de equilibrio entre precios
y emisión de moneda; en suma, estudia la relación de mercancía
producida. El jurisconsulto Paulo sostuvo en su tiempo lo que
había de servir para integrar la teoría cuantitativa del dinero

11 Scott. Op. cit., p. 71.


12 La persona que atesore oro, no podrá satisfacer con él sus necesidades
en forma directa; el oro acumulado representará para él un título libre para
adquirir mercancías.
13 Scott. Op. cit., p. 74.
LA CIRCULACIÓN 119

al expresar, con un gran sentido económico, lo siguiente: “ eaque


materia forma publica percussa usum dominiumque non tam ex
substantia praebet quam ex quantitate (el dinero, una vez acu­
ñado, establece el uso y el dominio, no tanto por la substancia
de que está formado, como por su cantidad)” .14
Como la cantidad de billetes en circulación genera el au­
mento o la disminución en los precios, los gobiernos deben
tratar de conservar cierta cantidad de billetes en circulación,
para procurar equilibrio en los precios. Esta ley cuantitativa
es variable, no es una teoría rígidamente matemática, y en ello
influyen diversas circunstancias externas. No es posible supo­
ner que un artículo valga lo mismo en el mercado, si guarda­
mos un feillete en una caja que si lo hacemos circular por va­
rias manos. Un alza en los precios puede deberse a la falta de
moneda circulante o a la falta de velocidad en la circulación,15
En un principio los economistas manifestaron que lo primor­
dial era conocer las propiedades físicas de cualquier mercancía
que fuera idónea para utilizarse como moneda. Actualmente
se da más importancia al hecho de adoptar un sistema moneta­
rio debidamente reglamentado, que a otros datos sobre propie­
dades intrínsecas de los objetos. El sistema monetario consiste
en la relación que debe haber entre el valor de una moneda y
sus múltiplos y submúltiplos utilizables, aquellos con los que se
pueden llegar a adquirir determinados bienes en el mercado.
Asimismo, en el sistema monetario, es preciso señalar si se
dará título legal de moneda a un metal o a dos metales a la
vez, que es lo que se conoce como adopción de los sistemas
de monometalismo o de bimetalismo.

14 Beltrán, Lucas. Historia de las Doctrinas Económicas, 1961, p. 13.


15 Al tratar del valor del dinero, no parece necesario introducir el concepto
de velocidad de circulación; “ en vez de hablar de un aumento o una disminu­
ción de la velocidad de circulación, podemos hablar de un aumento o dismi­
nución en la demanda de dinero” . Benham. Op. cit., p. 371.
CAPÍTU LO V III

EL CRÉDITO

S U M A R IO : 7 ó.— Id e a s de crédito. 75.— H isto ria del crédito. 7 6 .—


T ip os de crédito. 77.— ¿C ó m o p a ga el E s ta d o sus c r é d ito s ? 78.— L os
bancos e in stitu cion es de crédito. 79. — T ítu los de* crédito. 8 0 . — B ille­
tes de banco. 81.— P rin cip a les opera cion es de los bancos. 8 2 .— M o ­
neda de papel y pa pel m oneda. 83.— P r é s ta m o s banca/rios. 8 ó .— E m i ­
sión de billetes. 8 5 .-^ L e y O rgá n ica d el B a n co de M éx ic o .

74. I deas d e crédito.— E l crédito es el complemento del


cambio para lograr una idea integral de la circulación. El cam­
bio, como hemos visto, es la figu ra p or la cual los productos
pasan a ser útiles a través del constante desplazamiento que
de ellos se hace y cu yo mecanismo casi siempre va unido al
concepto de espacio.
El crédito es, en cierto modo, también un cambio, pero no en
el espacio sino en el tiem p o; es “ el cambio de una riqueza pre­
sente por una riqueza futura” .1 Prevalece también la idea de
que se tiene un acto de crédito “ cuando en el intercambio falta
la simultaneidad entre la prestación y la contraprestación de
bienes, dinero o servicios, y a una prestación económica presente
corresponde el compromiso de una contraprestación económica
futura. Mientras que el tiempo es el elemento constitutivo del
crédito, la confianza es su condición.1 2
Las dos manifestaciones más frecuentes en que se desenvuel­
ve el crédito son: el préstamo, ya sea en dinero o en especie y
la venta a crédito.
El crédito en dinero surge “ cuando el prestamista entrega
al que toma el préstamo una suma de dinero con la intención

1 Cide. Op. cit., p. 276.


2 Napoleón!, Claudio. Diccionario de Economía Política, p 384.

121
122 TEORÍA ECONÓMICA

de percibir en el plazo convenido una cantidad igual o mayor;


nace, además, siempre que un comprador de bienes físicos o de
servicios, en lugar de pagar inmediatamente la mercancía com­
prada o los servicios recibidos, pide y obtiene una dilación en
el pago. Esta permite al que lia obtenido el crédito, tener
directamente los bienes que desea sin poseer la correspondiente
capacidad de compra en dinero, o bien, teniéndola, sin tener
que privarse de ella” .3
Con el crédito también aparecen los primeros conceptos de
garantía. La persona que proporciona una riqueza a otra, ya
sea en efectivo o en especie, lo hace no sólo basada en la pa­
labra del deudor o en la confianza que éste le inspira, sino
que aprendió a evitarse perjuicio en su patrimonio contando
con el respaldo de una garantía. Los sistemas de garantía más
usuales son: la hipoteca, la prenda y la fianza, conociéndose a
las dos primeras como formas del crédito real y a la última como
erédito personal.

75. H istoria del crédito.-—E l crédito viene a constituir en


la vida social un tipo de auxiliar de carácter reciente. Original­
mente se acostumbraba efectuar préstamo de ganado para de­
volverlo en un tiempo determinado, situación que no podía
considerarse como verdadero crédito.
El crédito, como instrumento económico del cambio de ri­
quezas, inició su papel de auxiliar cuando se consideró que se
podía negociar con las futuras cosechas, con las crías de un
rebaño o con la expectativa de una redada en la pesca. Todos
estos bienes futuros, respondían por una operación presente.
A l desarrollarse el cambio se dio con frecuencia el caso de
que un probable comprador se encontraba privado transitoria­
mente de moneda, y aun cuando requería de inmediato los
satisfactores, no tenía con qué pagar su precio no obstante tener
la seguridad de que contaría con moneda suficiente en breve
plazo. Ante esta situación “ el vendedor accedía a entregar su
mercancía a crédito, es decir, basado en la confianza” .4
Se ha preguntado si el crédito crea en sí mismo riqueza. En

3 Op. cit., p. 385.


4 Por su origen etimológico, el crédito supone un acto de fe. Proviene de
la voz creditum, credere: creer, tener fe.
EL CR É DI TO 123

realidad no sería usado si las personas que lo solicitan fueran


a esforzarse con el solo propósito de consumirlo; la persona que
pide y obtiene un crédito trata de producir más para pagar así
la suma originalmente solicitada y gozar de la riqueza que le
proporciona el excedente producido.
El crédito ha servido para que personas que no quieten,
no saben o no pueden utilizar cierta cantidad de dinero o bie­
nes,-los proporcionen a otras personas que sí quieren, saben o
pueden utilizarlos.

76. T ipos de crédito.-—Entre las diversas especies de cré­


dito que el hombre ha utilizado para auxiliar la circulación,
tenemos las siguientes:
A. Crédito mobiliario, con garantía prendaria. Resulta ser
ésta la fórmula más antigua; nace como resultado de que. la
Iglesia,, en un principio, no permitía los préstamos con interés
exagerado. El abuso desmedido de los prestamistas dio naci­
miento a instituciones destinadas a refrenarlo. A l préstamo
con interés elevado o con una desmedida garantía prendaria
se le llamó usura.
Con el tiempo habría también de desvirtuarse la bondad esen­
cial con que originalmente se quiso vestir a la garantía prenda­
ria. Contamos desafortunadamente con infinidad de ejemplos
que muestran que no tuvo correcto uso este tipo de crédito. .
B. E l crédito sobre tierras, observó su mayor auge en los
principios del crédito. La garantía era la tierra misma donde se
iba a sembrar y el atractivo principal de su frecuente uso consis­
tía en que tal garantía, por su naturaleza, no podía ser cambiada
de lugar ni sustraída de ningún modo. Presentaba, sin embargo,
serias y en ocasiones insuperables desventajas para ambas partes.
Para el que prestaba el dinero resultaba muy breve la cantidad
que percibía por intereses; para el que sembraba era difícil cu­
brir un interés tan alto, y mucho menos amortizar capital, con el
reducido beneficio que obtenía en el campo.
Para fomentar este tipo de crédito, se introdujeron en di­
versas épocas fundamentales innovaciones; entre ellas:
a) Se crearon instituciones agrícolas de crédito con el nom­
bre de “ sociedades de crédito sobre fincas rurales” 5 que pres-

5 Gide. Op. cit., p. 284.


124 TEORÍA ECONÓMICA

taban a los campesinos eon baja tasa de interés, proporcionán­


doles refacciones, semillas, instructivos sobre nuevas técnicas de
cultivo, aperos de labranza y todo lo que hiciera posible un sis­
tema adecuado de refacción y avío, con el fin de que aprove­
charan racionalmente tales préstamos. Las instituciones banca-
rias que sirvieron de intermediarias en este tipo de operaciones
dieron inusitado auge al crédito sobre tierras.
b) Los documentos base de los préstamos sobre tierras se
permitió que fueran transmitidos por endoso, es decir, que
una persona que había facilitado un préstamo para que otro
sembrara una tierra podía endosarlos o descontarlos en cierto
tipo de instituciones.
C. El crédito agrícola, se distingue del crédito sobre tierras
en tres puntos: su fin económico, su fin jurídico y por las insti­
tuciones creadas para fomentarlo.
a) Según el fin económico, el crédito sobre tierras se da para
poder conseguir una tierra donde sembrar; el crédito agrícola,
en cambio, es para explotar la tierra, para sembrarla, comprar
semilla, equipo y materias primas.
b) Según el fin jurídico, se separan en cuanto a la garantía;
en el crédito sobre tierras la garantía es la tierra misma, cuando
ésta es propiedad directa del deudor; en el crédito agrícola la
garantía la constituyen los aperos, equipo de trabajo, o bien
la solvencia personal del deudor.
c) Las instituciones creadas para ayudar e incrementar am­
bos tipos de crédito son, por un lado, los bancos agrícolas o de
crédito ejidal, y por otro, las cooperativas y los almacenes
generales de depósito.
D. E l crédito popular, que constituyó el problema fundamen­
tal en la economía interna de los países en desarrollo; se le hizo
consistir en la posibilidad de dar a la clase trabajadora cierta
cantidad de dinero marginal, para que los obreros estuviesen en
posibilidad de convertirse en capitalistas y evitarles, con ello,
que estuvieran bajo la presión y expoliación de los que deten­
taban el capital.
Otra corriente d el p e n s a m ie n to opinaba que el camino
adecuado para tal fin debería constituirlo el ahorro personal,
circunstancia por demás difícil de aceptar en la práctica, ya
que es imposible que un obrero que vive al día se convierta
EL C R É DI TO 125
en un incipiente capitalista gracias a su ahorro. No se concibe
que los obreros y campesinos, que constituyen la clase despo­
seída, puedan, por medio del ahorro personal, llegar a situarse
al mismo nivel que un capitalista. Los representantes del pen­
samiento socialista opinan que el camino a seguir es sustraer
los bienes a los capitalistas en forma más directa y aun por
medio de la violencia. Con el fin de no despojar así a los que
tienen dinero, ni tener que basarse en un argumento tan débil
como es el del ahorro, una tercera solución se propuso para
evitar la desigualdad de la riqueza: el crédito popular, sistema
por el cual los pequeños industriales, y aun los obreros, se en­
cuentran en posibilidad de poder conseguir una cantidad mayor
de la que normalmente obtienen como ingreso para dedicarlo
a la inversión. Esto puede realizarse gracias a la formación
de instituciones gremiales, como las cooperativas y posterior­
mente los sindicatos, que fomentan la creación de un fondo
de reserva para ser utilizado por todos sus miembros.
E. El crédito público. En ocasiones, el papel de deudor no
lo tiene un particular sino que lo asume el propio Estado. Tal
como acontece a un particular a quien no alcanzan sus ingresos (
y que por tal motivo se ve impelido a pedir prestado, también
el Estado puede llegar a encontrarse, por circunstancias ex­
ternas o internas, en situación de que sus ingresos no alcancen
para el adecuado desarrollo de su programa, encontrándose,
por tanto, en imposibilidad de cumplir con sus fines.
El Estado solicita préstamos para solventar la anterior si­
tuación, para lo cual adopta tres formas distintas:
a) Emitiendo bonos a la vista, negociables a corto plazo, pa­
gaderos en tres o seis años. Estos bonos se representan, en tiem­
po de guerra, por bonos de la Defensa Nacional; en tiempo de
paz, por bonos de Ahorro Nacional. El Gobierno contará así
con laS necesarias reservas para sufragar sus gastos generales
de programación.
b) Efectuando empréstitos en renta perpetua, en los cuales
se manifiesta cómo deberá pagarse el interés, mas no el capital,
el cual habrá de cubrirse en un plazo que va de los diez a los
veinte años. Podría suponerse que a los capitalistas no les favo­
rece en nada una medida de esta naturaleza; sin embargo,
quienes poseen capitales que no pueden mover en cierto tipo de
126 TEOEÍA ECONÓMICA

empresas, les interesa colocarlos donde les produzca un interés


y, por tanto, eligen hacerlo a través de la adquisición de bonos
negociables a cierto tiempo.
c) Emitiendo billetes, lo que, después de todo, resulta ser
la forma más sencilla que encuentra el Gobierno a la mano para
contar, con una cantidad mayor de dinero en circulación; pero
tras su fórmula simple se esconde un inminente peligro: se pro­
voca una inflación que habrá de llegar acompañada de un pos­
terior estado de deflación y una violenta nivelación del poder
de la moneda.

77. ¿C ómo paga el E stado sus créditos?— La forma más


conocida de liberación es la amortización, medio adecuado y
natural de liberarse de una deuda pagando el capital a. los
particulares si se trata de deuda pública interna o a otros go­
biernos si se trata de deuda exterior. Como regla general, los
economistas advierten que no debe amortizarse el capital más
allá de los 40 ó 50 años, puesto que no resulta justo, ni política,
ni social, ni económicamente, que un nuevo gobierno tenga
sobre sí el peso enorme de una deuda adquirida por gobiernos
anteriores. E l logro de esta amortización, que conduce auto­
máticamente a la liberación del adeudo, puede intentarse en
tres.formas diversas:6
1) A l emitir obligaciones amortizadles, el propio gobierno
señala un fuerte interés, con lo que se ve obligado a pagar lo
antes posible una deuda, puesto que dejar que permanezca
su compromiso un largo plazo supone pagar un alto porcentaje
de intereses que le reportan grandes erogaciones.
2) Por anualidades terminadles, cuyo mecanismo de ope­
ración consiste en no cubrir de inmediato lo que se adeuda por
concepto de capital sino sólo lo que corresponde a intereses.
Se basa este sistema en la confianza de los acreedores de que
el dinero se encuentra debidamente asegurado, pero que no se
pagará sino en un plazo mayor al que se señala para el pago de
intereses. En poder del Estado estos capitales sirven para in­
crementar servicios públicos.

6 Autores como Citarles Gide agregan otras formas por las que el Estado
puede reducir sus deudas, como la constitución de un fondo especial llamado
caja de amortización o al llevar a cabo la estabilización de la moneda.'
el c ré dito 127

3) Por. el sistema de conversión del interés. Esta facultad


potestativa del estado emisor, consiste en rebajar la tasa al in­
terés originalmente ofrecido. Ha disminuido en la práctica su
uso ya que, cuando las causas no son justificadas, los adquiren-
tes de certificados pierden la confianza por la poca estabilidad
del interés convenido.

78. . Los bancos e instituciones de crédito.-—Los banque­


ros son comerciantes, si se considera que la moneda es una es­
pecie sui generis de mercancía.
Los orígenes de la actividad bancaria los encontramos en las
antiguas civilizaciones mediterráneas; en Grecia “ existieron los
trapecitas y en liorna los argentarii que recibían depósitos,
efectuaban pagos por cuenta de terceros mediante giros en sus
registros y concedían préstamos” .7 Por algún tiempo, debido
sobre todo a los acontecimientos externos, se da un salto his­
tórico en el desenvolvimiento de las instituciones bancarias, a
las que encontramos en el medioevo cumpliendo funciones es­
pecíficas de custodia de monedas, la certificación de su ley y
valor y efectuando pagos en otras plazas.
E l nacimiento de los bancos, tanto como instituciones de
depósito como de cambio de monedas se remonta a la época
en que el natural temor de los particulares de conservar metal
amonedado sin la debida protección, les hizo acudir a personas
que, por tener el oficio específico de orfebres, con frecuencia
manejaban materiales valiosos, y para su guarda contaban con
sitios seguros casi siempre en bóvedas subterráneas. Mediante
un precio acordado, los particulares podían temporalmente
depositar sus monedas en estos sitios. Así, diversos documen­
tos de carácter mercantil iniciaron su función a la luz del uso
de guarda y conservación del metal. Quien custodiaba dinero
perteneciente a varios clientes, se dio cuenta que el retiro de
los depósitos no era simultáneo y que siempre quedaba una
cantidad en sus arcas; “ esto significaba que con parte de ese
dinero podía obtener, sin ningún inconveniente, una utilidad,
ya fuese empleándolo en su propio negocio o prestándolo
a otros con interés” .8 Cuando fueron debilitándose los frenos

7 Napoleoni. Op. cit., p. 386.


8 H. M. Scott. Curso Elemental de Economía, p. 79.
128 T HOKÍ A ECONÓMICA

religiosos que prohibían dedicarse al préstamo de dinero con


interés, inicióse el uso de una nueva fórmula para realizar los
pagos: el billete de banco. Y junto a este instrumento, las casas
que servían de depositarías de valores amonedados formaron
alianzas con negociaciones similares situadas en otros puntos
de importancia, y la creciente integración del comercio marí­
timo dio nacimiento a la letra de cambio, certificados bancarios
y otros títulos que hoy prestan indudable auxilio al crédito.
En cuanto a la función de cambiar moneda, el origen es
otro. Era lógico, sin duda, que cada señor feudal tuviera adop­
tada para su reino o territorio, una moneda de cierto peso y
aleación de metal, por lo que el comerciante o mercader que
tuviera que recurrir al uso de diversos tipos de moneda, tarea
hasta cierto punto posible por lo reducido del ámbito de va­
lidez de cada moneda, se veía en la necesidad de desprenderse
de un buen número de las que acababan de serle pagadas en
un reino, para obtener las válidas para otro reino. De ahí, la
presencia de ciertos personajes se hizo indispensable; su tarea
fundamental consistía en permanecer a la vera del camino, a
la entrada de las ciudades, con monedas de diversas proceden­
cias y valores, encargados de realizar los cambios que convi­
nieran al mercader (y a él mismo por supuesto), midiendo el
equivalente entre dos monedas para cada transacción que in­
tentaba. Las dos funciones de los bancos y las primeras ideas
sobre manejo de crédito parecen unirse en la Edad Media, du­
rante la cual “ los cambistas participaban también en los prés­
tamos de dinero y en el manejo del crédito. El cambio de mo­
neda era lucrativo y el negocio de los metales preciosos era
privilegio de ellos y les procuraba pingües utilidades” .9
Los primeros bancos, integrados ya como instituciones y ofi­
cialmente permitidos por príncipes y señores de las villas, fue­
ron sin duda los establecidos en los Países Bajos en 1280; en
Italia, la Casa de San Gioi'gio, antecedente del Banco de San
Jorge en Genova, así como las casas de préstamos de Venecia
y Florencia. “ Se conservan los registros de un banco florentino
que negociaba en cuentas corrientes en el año de 1211. Los
banqueros sienenses del Papa llevaban a cabo extensas opera-

9 Henri Pirenne. Historia Económica y Social de la Edad Media , p. 102.


EL' GRÉDI TO 129
ciones banearias en el año de 1233” .101 Posteriormente, en Es­
paña, asistimos a la apertura de los primeros bancos públicos
de depósito; en Barcelona, en 1401 y en Valencia, en 1407.
Poco después, la supremacía bancaria la tuvo Holanda con las
actividades del Banco de Amsterdam en 1609. A partir de 1710
fue Inglaterra quien tuvo las firmas de mayor prestigio en el
mundo de las finanzas, sobre todo por la creación del Banco
de Liverpool y el de Londres, que inician operaciones para dis­
minuir el poder que entonces alcanzaban los sistemas bancarios
de Rotterdam y Bruselas.

79. T ítulos de crédito— Hemos estudiado el peligro que


ocasiona el que bancos autorizados emitan billetes en exceso,
sobre todo si no tienen cuidado de respaldar tal situación con
suficiente reserva. El creciente movimiento comercial ha pro­
vocado que primero los usos y después la ley previera el na­
cimiento de títulos de diversa índole con el común denominador
de servir como auxiliares del cambio. Tales son los llamados
títulos de crédito como el cheque, la letra de cambio y el pa­
garé.11
En el manojo de cheques se presentan regularmente dos si­
tuaciones :
a) Cuando dos personas realizan una operación por medio
de un cheque y ambos tienen cuentas en la misma institución
bancaria; el procedimiento es sencillo, j a que el propio banco
resta de una cuenta la cantidad girada y la agrega en la cuenta
del acreedor.
b) Cuando las cuentas banearias de los participantes no se
encuentran abiertas en la misma institución, acontece algo dife­
rente. Las operaciones efectuadas en estas condiciones pasan a
formar parte de los movimientos del día entre las instituciones
banearias y se compensan extendiéndose un título único por la
diferencia; labor ésta que corresponde realizar a la Cámara
de Compensación.12 Si el Banco de Comercio, S. A., por con-

10 Iíarry Elrner Raines. Op. cit., p. 220.


11 Nuestro Código de Comercio los estudia detalladamente a través de la
Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito.
12 Cualquier saldo que un banco quede debiendo a otro en la Cámara de
de Compensación, se liquida mediante un cheque sobre su cuenta en el Banco
Central. Benham. Op. cit., p. 360.
F.1449-T. E con óm .— 9
130 TEORÍA ECONÓMICA

cepto de diversas operaciones, resulta deudor por la suma de


cien mil pesos al Banco Nacional de México, S. A., y a su
vez éste resulta deudor del primero, por sesenta mil pesos, la
Cámara compensa estas dos sumas y quien tiene a su cargo la di­
ferencia — en este caso el Banco de Comercio, S. A.— , extiende
un cheque a favor de la institución acreedora, por la diferencia.
El cheque y demás títulos de crédito son documentos mer­
cantiles que vienen, junto al billete de banco, a prestar auxilio
en la circulación y en la fluidez del comercio. Los títulos de
crédito no son en sí moneda, sino una promesa de pago que
requiere un depósito previo en una institución bancaria a nom­
bre de la persona que lo emite. Los auxiliares del crédito son
llamados también documentos negociables y hay quienes, a los
ya vistos, agregan los certificados de Tesorería y ciertos do­
cumentos emitidos por el Estado.

80. B illetes de banco .— El billete de banco o moneda de


papel resulta un poderoso auxiliar de las operaciones comercia­
les y financieras; se puso en circulación cuando las instituciones
bancarias notaron la conveniencia de que, además del capital en
reserva, podían tener otro capital semejante en circulación, del
cual podían responder en cualquier momento. Hecha esa distin­
ción aparecieron dos capitales: uno, acumulado, en reserva o en
garantía de operaciones y otro, los billetes en circulación. A
los depositantes que tenían crédito en los Bancos y que frecuen­
temente negociaban con títulos de crédito tales como cheques o
letras de cambio, les despertaba más confianza tener billetes
de banco, que aun cuando venían a ser teóricamente otros títu­
los de crédito, creaban una atmósfera de seguridad y respaldo.
No resultó difícil convencer a los comerciantes y financieros
de las bondades del billete de banco frente a la letra de cambio
y denotaron las siguientes diferencias: 1) El billete es transmisi­
ble al portador y no requiere de ninguna formalidad para poder
pasar de una mano a otra; la letra de cambio necesita para trans­
mitirse la formalidad del endoso; 2) El billete es pagadero a la
vista; la letra tiene una fecha estipulada de vencimiento, li­
teralmente impresa, que le hace adquirir validez sólo a su tér­
mino; 3) E l billete, al transmitirse, no sufre descuentos ni cau­
sa intereses, conserva su valor nominal; la letra de cambio, por el
EL C R É DI TO 131
contrario, si se desea cobrar anticipadamente sufre descuento;13
4) Un billete queda siempre exigible y conserva su mismo valor
nominal; la letra caduca o prescribe después de cierto tiempo;
5) El billete tiene un valor redondo que facilita su manejo;
la. letra tiene en ocasiones valor fraccionario que dificulta su
manejo; 6) El billete está emitido por un Banco de reconocida
solvencia, casi siempre por un Banco Central, y por tanto es
fácil de exigir su pago en cualquier momento; la letra, la más
de las veces, proviene de personas de dudosa solvencia y pro­
voca el riesgo de falta de recursos por parte de quien la ex­
pide.14

81. P rincipales operaciones de los bancos .— Son funda­


mentalmente dos las operaciones de los Bancos:
1) Allegarse fondos a base de la labor de crear confianza
en los depositantes.
2) Descontar documentos y efectuar préstamos a corto y
largo plazo, lo que prácticamente mantiene y proporciona bene­
ficios al Banco.
Las instituciones que funcionan bajo la base de estas dos
operaciones, se denominan Bancos de depósito y descuento,
nombre que aun el Banco Central o “ banco de báñeos” adopta
a nivel nacional.15
La operación de descuento se realiza en la forma conocida
en lenguaje bancario como negocio sobre títulos negociables.
Los títulos representan en forma práctica la venta a crédito,
como una operación sobre futuro, ya que por la fecha que tiene
señalada es la promesa futura de pago por un bien presente.

82. M oneda de papel y papel -moneda .— El billete de banco


influye con su presencia la fisonomía del comercio internacio­
nal. Se confunden con frecuencia los significados de moneda

r¿ Op. cit., p. 351.


11 Gide. Op. cit., p. 317.
15 En la actualidad, casi todos los países poseen en su organización finan­
ciera un banco central encargado de llevar a cabo la política monetaria. Casi
siempre Gobierno y Banca Central cooperan estrechamente para llevar a su
fin tal política. En nuestro país, el Banco de M éxico desempeña las funciones
de banco central.
132 TEORÍA ECONÓMICA

de papel y papel-moneda; los nombres con los que se les desig­


na ayudan a esa confusión. Veamos la diferencia entre ambos
conceptos. La moneda de papel es el billete de banco. El papel-
moneda lo constituye el conjunto de certificados, títulos o bonos
que emite el Estado, en un determinado momento, con el fin
de sufragar gastos propios de su elevada jerarquía de promotor
del desarrollo interno. 1) El billete de banco se puede reembol­
sar en cualquier momento por moneda metálica de reserva; el
papel-moneda sólo se reembolsa en el término que el Estado fija;
2) Los bancos autorizados emiten billetes para auxiliar la mo­
vilidad de las operaciones mercantiles; los bonos y certificados
se emiten cuando el Estado requiere fondos para cumplir con
sus propios fines; 3) El billete es emitido por un banco de emi­
sión; los bonos y certificados son emitidos por el Estado. ¿En
qué circunstancias pueden confundirse estos dos conceptos? Sólo
cuando los billetes adquieren la característica de los bonos, esto
es, cuando se emiten billetes para reforzar el renglón de finan­
zas públicas, o cuando el Estado ordena, en circunstancias de
emergencia, que se emita un alto volumen de billetes.

83. P réstamos bancarios.— Cuando los bancos manejan su­


mas depositadas por particulares, piensan de inmediato en apro­
vecharlas al otorgar préstamos a corto o largo plazo; mas no
tan a largo plazo que resulte arriesgado. Como proveedores de
capital, los Bancos tienen posibilidad de fijar garantías ade­
cuadas a sectores que requieren realizar frecuentes inversiones.
Si los bancos no se dedicaran a prestar el dinero que los
particulares depositan, se provocaría que en lugar de pagarle un
interés a los depositantes, se verían precisados a cobrar un in­
terés por la guarda y protección del dinero. Además, redun­
daría en una visible desventaja para el propio funcionamiento
del Banco, que se basa en la reunión de capitales pequeños que
no pueden aisladamente ser productivos y formar capitales de
un monto aprovechable.
Otras formas de préstamo que efectúan los bancos, aparte de
los que hace a comerciantes e inversionistas, son :
a) Adelantos sobre títulos. Si una persona tiene acciones de
una compañía, bonos o cédulas y requiere dinero, el Banco se
lo puede facilitar conservando en garantía tales títulos para
cobrarlos al tiempo de su vencimiento.
el c ré dito 133
b) Una especie de crédito, que se otorga a los propios de­
positantes, consistente en la autorización de apertura de cuentas
corrientes, en las que el depositante no requiere girar forzo­
samente sobre la cantidad previamente depositada sino por can­
tidades mayores.

84. E misión de billetes .— Cada país adopta un sistema di­


verso para la organización de su actividad bancaria. Esta tiene,
por lo que toca a la emisión de billetes, dos opciones: dar ab­
soluta libertad para emitirlos, o bien reglamentarla y limitarla.
El sistema que implica dar libertad para emitir billetes se
conoce como Banking Principie; el sistema que regula la emi­
sión recibe el nombre de Currency Principie.
A. El sistema de libertad considera que no puede haber
peligro, cualquiera que sea el grado de emisión, ya que las ope­
raciones bancarias son las que van regulando la cantidad exacta
que deba emitirse. Cuando el Banco nota la cercanía de un
estado de inflación, dejará, automáticamente de emitir billetes.
El emitirlos no resulta de un capricho sino del incremento
de operaciones bancarias y responde a una necesidad que en
un momento dado tenga el banco de emisión; además, los billetes
que se emiten salen por poco tiempo y después regresan; se
basan en el principio de que tantos salen, tantos vuelven a
entrar.
B. Por su parte el Currency Principie considera que son de­
masiado optimistas los defensores del primer sistema, ya que
no se puede pensar que la cantidad de billetes en circulación
se supedite sólo al grado de necesidad que tenga en un momento
dado el banco de emisión; tampoco puede servir de base la re­
gla de que tantos salen, tantos entran, ya que pueden quedar
desprovistos de protección si el regreso de billetes no se efectúa
a la velocidad de tiempo requerida. Si el banco no consigue que
reingresen los billetes que salieron, quedará con la obligación
de restituir a los particulares sus depósitos y esto puede pro­
vocar obviamente una quiebra. 4
Dentro del Currency Principie se adoptan diversos sistemas
de reglamentación, y consisten en:
a) Limitar el número de billetes en circulación a una can­
tidad semejante a las existencias en reserva.

I
134 TEORÍA ECONÓMICA

b) F ijar una proporción entre las existencias en caja y los |


billetes en circulación. Casi siempre un porcentaje de las re­
servas en caja es la que se toma en consideración para emitir
billetes.
c ) Reglamentar la emisión de billetes a base de señalar un
máximo de emisión cualesquiera que sean las circunstancias ex»—
ternas.
d) Obligar al Banco Central a garantizar con una cantidad
constante en depósito, la suma que emita en billetes.

85. L ey orgánica del B anco de M éxico .— Por escritura del


19 de septiembre de 1925, se constituyó la sociedad anónima de­
nominada Banco de México,17 con domicilio en la ciudad de
México, duración indefinida y autorizada para establecer sucur­
sales o agencias o nombrar corresponsales. Su capital, que po­
drá ser aumentado en los términos que establezcan los estatu­
tos, se ha señalado por lev en 50 millones de pesos y estará
representado por acciones nominativas íntegramente pagadas
en efectivo. Corresponde al Banco de México desempeñar las
siguientes funciones:
I. Regular la emisión y circulación de la moneda y los cam­
bios sobre el exterior. Tiene la facultad exclusiva de emitir y
fabricar sus propios billetes. El Consejo de Administración es
quien, con aprobación de la Secretaría de Hacienda, determina
las características y denominaciones de los billetes. La acuña­
ción y emisión de moneda deberá hacerse en la Casa de Mo­
neda, exclusivamente por acuerdo del Banco de México, quien
regulará su circulación conforme a las necesidades del público.
II. Operar como banco de reserva con las instituciones a él
asociadas y fungir respecto a éstas como cámara de compensa­
ción. Mantendrá en todo momento una reserva suficiente para
sostener el valor del peso y no será menor del 25% de la cantidad

ir' Los, bancos modernos no guardan reservas por un valor igual a sus de­
pósitos. En las grandes ciudades, y esto e n , el caso de los Estados Unidos,
deben tener depósitos en los bancos de reserva, por sumas equivalentes al 22%
de ios depósitos a la vista, y en las pequeñas ciudades necesitan tener reservas
equivalentes al 14%. Samuelson. Op. cit., p. 328i
17 Los datos se han tomado del texto de la Ley Orgánica del Banco de
México. Ediciones Andrade, S. A., 1959, tomo II, p. 818.
EL CRÉDI TO 135

a que asciendan los billetes puestos a circulación. La reserva


se compondrá de oro y plata acuñados o en barras o de di­
visas extranjeras, listas últimas pueden ser: billetes de banco
y moneda extranjera, cheques, órdenes de pago, giros y demás
efectos literales pagaderos sobre el exterior, en moneda y por
empresas clel extranjero, etc.
III. Constituir y manejar las reservas que se requieran para
los objetos antes expresados.
TY. Revisar las resoluciones de la Comisión Nacional Ran­
earía.
Y. Actuar como agente financiero del Gobierno Federal en
las operaciones de crédito externo e interno y en la emisión y
atención de empréstitos públicos, y encargarse del servicio de
tesorería del propio Gobierno.
VI. Participar, en representación del Gobierno, y con la ga­
rantía del mismo, en el Fondo Monetario Internacional y en
el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, así como
operar con estos organismos.
El Banco de México será depositario de todos los fondos
de que no haga uso inmediato el Gobierno Federal. Se encar­
gará igualmente de la situación y concentración de fondos de
todas las oficinas del propio Gobierno, del servicio de la Deuda
Pública en el interior y en el exterior, y será su agente de todos
los eobros o pagos que hayan de hacerse en el extranjero, así
como para las operaciones banearias que requiera el servicio
público, a menos que por ley se encomiende a otra institución
de crédito alguna de esas funciones.
La actuación del Banco de México, con las funciones que
se le han asignado, ha sido decisiva en el desarrollo de la polí­
tica económico-social del país. Ha cooperado con las autori­
dades gubernamentales vigorizando el mercado de valores, ha
impulsado la inversión, ha procurado que los recursos captados
y canalizados a través de las sociedades de crédito hipotecario,
se destinen al fomento de actividades productivas y de la
construcción de casas-habitación de tipo popular y ha logrado,
en suma, “ una más estrecha vinculación de las empresas de
participación estatal y de los organismos descentralizados entre
sí y con todo el organismo financiero nacional y en particular
136 TEORÍA ECONÓMICA

con el mercado de valores y de capitales, a fin de que el fi-


naneiamiento de estas empresas no gravite sobre el presupuesto
de la Federación ni sea causa de una expansión inmoderada, de
los medios de pago” .18
Para la mejor comprensión de la estructura del Sistema
Bancario Mexicano, se incluye un cuadro recientemente publi­
cado en el que, de manera objetiva, se advierten las deriva­
ciones más importantes tanto de la banca pública como de la
privada y sus instituciones y organizaciones auxiliares respec­
tivas.

18 Campos Salas, Octaviano. Las Instituciones Nacionales de Crédito. M é­


xico: 50 años de Revolución. La Economía, p. 431.
SISTEMA BANCARIO MEXICANO

COMITÉ COORDINADOR
SECRETARIA DE HAC ENDA
£>E INSTITUCIONES NACIONALES
Y CRÉDITO PÚBU : o
DE CRÉDITO

COMISIÓN ASESORA SUBSECRETARIA 1


PERMANENTE DE CRÉDITO

DIRECCION DE CRÉDITO

COMISIÓN NACIONAL BANCARIA BANCO DE MÉXICO COMISIÓN NACIONAL DE VALORES

"" ¡" 1 1 i
A B c D

INSTITUCIONES INSTITUCIONES
NACIONALES PRIVADAS

DEPÓSITO AHORRO FINANCIERAS


BANCO DEL BANCO NAL. BANCO NAL. BANCO NAL.
PATRONATO BANCO NAL.
PEQUEÑO DE COMERCIO
DEL AHORRO MONTE DE DEL EJÉRCITO CINEMATO­
COMERCIO GRAFICO EXTERIOR AHORRO Y PRÉSTAMO
NACIONAL PIEDAD Y LA ARMADA FIDUCIARIAS
DEL D. F.

HIPOTECARIAS
ca|
p it a l iz a c io n
BANCO NAL. BANCO NAL. BANCO NAL. BANCO NAI­ FINANCIERA
BANCO NAL. DE FOMENTO DE CRÉDITO NACIONAL
DE OBRAS Y DE CRÉDITO
AGROPECUARIO EJIDAI. COOPERATIVO AGRICOLA AZUCARERA
SERV. POB.

ORGANIZACIONES PRIVADAS
T AUXILIARES
9 | 11 e¡ 12 | 14 1 H
3 5 7 18 10 i 13 15

ORGANIZACIONES N'AIS UNIONES BOLSAS DE


í’ondo de Garantía y A poyo a los Créditos para la V ivienda (F O G A ). B Fondo para el Fom ento de AUXILIARES DE CRÉDITO VALORES
Exportaciones de Productos M anufacturados. C Fondo de O peración y Descuento B ancario a la V i­
da (F O V I). D I'ondo de Garantía y Fom ento para la A gricu ltu ra, Ganadería y A vicultura. E F on­
je Garantía y Fom ento del Turism o. F Fondo de Garantía y Fomento a la Industria Mediana y ZZL
leña. G Fondo de Fom ento a las A rtesanías. H Fideicom iso del Azúcar. I Fondo Especial para ALMACENES NALS.
ALMACENES CÁMARAS DE
inciam ientos A gropecuarios. J Fideicom iso Pesquero. K Fondo de Garantía y Fom ento para la P e ­ DE DEPÓSITO
DE DEPÓSITO COMPENSACIÓN
ía y Mediana M inería.

asociación H ipotecaria M exicana, S. A . 2 B an co A gropecuario del Norte, S. A .-' 3 Banco de Za -


a, S, A . 4 Banco A gropecuario del Sureste, S. Á , 5 B anco P rovincial de Sinaloa, S. A . 6 B anco
opecuario del Noroeste, S. A . 7 B anco A gropecuario de Occidente, S. A. 8 B anco. A gropecuario del UNIÓN NACIONAL
te, S. A . 9 .Banco A gra rio de la Laguna, S. A . 10 B anco A gra rio de Michoaeán, S. A . 11 B anco DE PRODUCTORES
ario de Yucatán, S. A . 12 B anco Regional A grícola del Papaloapan, S. A . 13 Banco N acional de DE AZOCAR
lito A grícola del G rijalva, S. A . 14 B anco Regional de 'Crédito A grícola del B ajío, S. A . 15 Banco
ional de Crédito A grícola de ' Matam oros, S. A . 16 Banco Regional A grícola M lchoacano, ' S» A.
Banco Regional de Crédito A g rícola de Occidente, S. A . 18 Banco A gropecuario del Sur, S. A . 19
co A grop ecuario del Centro, S. A ,
C A PÍTU LO IX

PROTECCIONISMO Y LIBRE CAMBIO

S U M A R IO : 86.— Balanza comercial. 87.— Ventajas de la exportación.


88.— Ventajas de la importación. 89.— Argumentos proteccionistas.
90.— Aplicación de impuestos aduanales. 91.— Escuelas nacionalistas o
intermedias. 92.— La protección tutela. 93.— Primas a la producción.
9h.— Reciprocidad de tarifas. 95.— Derechos compensadores. 96 .—
Puertos o zonas libres. 97.— Nuestra política de Comercio Exterior.
98.— Principales exportaciones e importaciones de México.

86. B alanza comercial .— La balanza comercial es un me­


canismo que se calcula por el movimiento que se produce en
las transacciones habidas en el renglón de mercancías y ser­
vicios y que pueden, además, ser consideradas como salida o
entrada de divisas. Se mide por el grado de exportaciones e
importaciones que realice un país; de ello resulta que aquel
que tiene un renglón de exportaciones más grande que el de
importaciones, o sea, que puede ofrecer más productos al ex­
tranjero y ganar con ello más dinero del que tiene que pagar
por adquirirlos del extranjero, tendrá una balanza favorable;
los que observan una importación mayor ’ que su exportación,
tendrán una balanza desfavorable. Son exclusivamente dos los
datos que sirven de base para calcular la balanza comercial, a
diferencia de lo que sucede en la Balanza Internacional de Pa­
gos,1 para cuyo cálculo se requiere un número mayor, más va­
riable y complejo de datos.
Los dos datos que por ahora nos interesa conocer son: la ex­
portación o serie de operaciones que un país realiza, tendientes

1 Ver lo relativo a la Balanza Internacional de Pagos, en este mismo vo-


lumen.

137
138 TEORÍA ECONÓMICA

en general a colocar el excedente de su producción nacional o


sus servicios, en mercados extranjeros; y la importación, como
el conjunto de operaciones que realiza un país para adquirir
satisfactores, ya sean mercancías o servicios del extranjero que,
por algunas circunstancias, no pueden fabricarse o prestarse
dentro de su territorio.
Como característica diferencial entre ambas operaciones, po­
demos agregar que la exportación es un lujo, y la importación
una necesidad. En ocasiones se lia dicho, equivocadamente y por
un error de apreciación, que la importación es un lujo, tal vez
pensando en función del tipo de artículos que se importan.
Decimos que la exportación es Un lujo, porque un país que
puede exportar es porque, en la generalidad de los casos y
salvo las ocasiones de emergencia o circunstancias específicas,
le sobra mercancía; con sólo una parte del total de su produc­
ción satisface ampliamente sus necesidades y el excedente lo
dedica a la exportación; ese margen puede salir del país o em­
plearse en otro tipo de cambios con mercancía extranjera; es un
lujo que se da, gracias al margen obtenido con su propio es­
fuerzo.
Ija importación, en vez de ser un lujo, es una necesidad. El
país, que tiene que importar es porque no puede producir, por
determinadas circunstancias, los satisfactores necesarios para
cubrir el total de sus necesidades. También en este principio
se dan casos de excepción.

..._87. V entajas de la ex p ortación .— Las operaciones que in­


tegran la exportación sirven a un país más que las de impor­
tación,2 debido a que:
1) La exportación es la forma activa de la producción mien­
tras que la importación es la forma pasiva.
2) La exportación alienta, de mejor manera que la importa­
ción, el progreso industrial de un país.
3) La utilización de materias primas naturales se efectúa
mejor con la exportación, mientras que a través de la importa­
ción es nula. Es necesario hacer notar que, para que exista po­
sibilidad de exportar o para que este renglón aumente, se requie­
re la realización adecuada de esfuerzos. Veamos lo que sucede

2 Gide. Op. cit., p. 372.


PROTECCIONISMO Y LIBRE CAMBIO 139
con el pescado y las riquezas de nuestros litorales. ¿ Qué pasaría
si nosotros aprovecháramos debidamente las riquezas naturales
que nos brindan nuestras costas, teniendo una flota pesquera a
la altura que requiere el enorme litoral? Sin duda se aprove­
charían mejor osas riquezas, y tal vez nuestro consumo de pes­
cado i estaría por abajo del total obtenido de la pesca, y nos
daríamos el lujo de exportar a otros países con un estimable
beneficio económico; pero con la calidad de embarcaciones con
que actualmente contamos y con la anarquía en los sistemas, no
podemos aprovechar ni el 20% de esa riqueza. Nuestros re­
cursos naturales están pidiendo el debido esfuerzo, para lograr,
primero, su mejor aprovechamiento y después, en el futuro, la
consecución de un margen que se dedique a la exportación.
4) A las instituciones de erédito les conviene más la expor­
tación que la importación, por el incremento en sus operacio­
nes de crédito.
VTj'La exportación crea beneficios para los factores nacio­
nales de producción, mientras que la importación, los crea para
los factores extranjeros. Es decir, cuando un país exporta, habrá
un empresario, un trabajador, un capitalista y un rentista nacio­
nales que ganen; por lo cual la ganancia quedará en el país.
Por lo que toca a un artículo importado, aun cuando nos con­
venga por su naturaleza o su calidad, sabemos que el capi­
talista, el obrero o el empresario que pusieron su esfuerzo en
la creación de tal satisfactor son extranjeros y los beneficios
quedarán fuera del país.

88.' V entajas de la importación .— La importación, apa­


rentemente con una fisonomía exenta de ventajas, por lo que
llevamos dicho, las tiene sin embargo en ciertos casos :
1) Es necesario para un país importar artículos cuando su
propia capacidad productiva se lo impide o sus recursos na­
turales lo imposibilitan para producir algo dentro de sus fron­
teras. Nosotros podríamos producir cacao, porque el clima de
ciertas zonas do la Bepública nos permiten hacerlo, mientras
que un país nórdico necesitaría importar ese producto ya que,
por su clima, no estaría en posibilidad de producirlo sino a un
alto costo.
2) Aun cuando se pudiere producir en el país la misma mer­
cancía que se requiere importar y se note que el costo de pro-
140 TEORÍA ECONÓMICA

duceión es semejante, conviene seguir importando, porque con


ello se ahorra materia prima, esfuerzo de trabajadores, energía
y otros elementos. Esta segunda ventaja no es aceptada por
todos como tal.
3) Aun cuando resultase a menor costo producir alguna mer­
cancía de las que se importan, existe la conveniencia de seguir
haciéndolo, para lograr alguna combinación que facilite la salida
de otros productos. Así, aun cuando podríamos producir con
menor costo cierto producto que normalmente importamos, nos
es útil seguirlo importando, a cambio de beneficiar la salida de
otro producto que tenemos en exceso.

89. A rgumentos proteccionistas .— Los dos sistemas de con­


trol que debemos estudiar, por la gran influencia que presentan
a la balanza comercial, son el proteccionismo y el libre cambio.
En el primero se establece un control directo y general del Es­
tado hacia toda la actividad económica. Es un verdadero inter­
vencionismo de Estado. Por otro lado, el libre cambio es el sis­
tema que apoya la idea de una mayor libertad en la actividad
productiva: libre concurrencia, no intervencionismo, libertad de
comercio exterior. Entre ambos sistemas ha existido siempre,
y a través del tiempo, una abierta pugna, pues representan los
extremos opuestos de la conducta económica. Esa pugna cobra
forma en las mutuas críticas que se formulan los sostenedores
* de ambas posturas.
Las críticas y argumentos en contra del libre cambio y las
desventajas de tal sistema, expuestas por los defensores del pro­
teccionismo,8 son:
Primer argumento: Peligro de la competencia extranjera.
Cuando, se habla de libre cambio, hay una desmedida compe­
tencia internacional que sin duda beneficia a los países poderosos
y daña a los débiles. El comercio, que para los defensores del
libre cambio significa cooperación internacional, para los pro­
teccionistas es una lucha desigual de competencia entre todos
los países. Este argumento tiene como base la existencia del
peligro de que los países poderosos venzan a los débiles, ya
que el libre cambio provocaría la invasión de productos de los

3 Gide. Op. c i t p. 376.


PROTECCIONISMO Y LIBRE C A MB I O 141

países de gran poder y el estancamiento de los países débiles,


de mínima potencialidad.
Segundo argumento: La independencia económica. Los paí-
sés que se encuentran en una posición de competencia desleal
en relación con otros más poderosos, no pueden conseguir nunca
su independencia económica. Ninguna nación debe tocar en sus
sistemas de producción dos extremos que son peligrosos: ni de­
dicarse a producir dentro de su territorio todo lo que necesita,
porque se convierte en un país que todo lo produce mal, por
la falta de técnica especializada; ni caer en una exagerada es-
pecialización. Pongamos por caso un país que sólo se dedicara
a producir tubos de acero y que contara exclusivamente con
obreros especializados en su fabricación; tendría que acudir
a lo producido por otros países para satisfacer sus más urgentes
necesidades. Un país debe producir lo que esté más cercano a sus
posibilidades económicas de inversión, y geográficas de ubica­
ción, aprovechando los recursos naturales que estén a su alcance
hasta el máximo, para producir con ventaja. Así, el país que
tenga yacimientos de oro, níquel o zinc, deberá dedicarse de
preferencia a la industria metalúrgica; el que cuente con gran­
des extensiones de pastos y clima adecuado, se dedicará a la
cría de ganado. Esto provoca un cambio de satisfaetores entre
todos los países. El que produce carne, la cambia al que pro­
duce trigo; el que produce ropa la cambia al que produce ma­
quinaria. Estos cambios deben estar debidamente controlados
por el Estado.
Tercer argumento: Dicen los librecambistas que un país que
cambia mercancía con otro, lo hace para ahorrar energía, ma­
quinaria, materia prima y trabajo de sus obreros. Así, en lugar
de dedicar a 200 obreros a fabricar vigas de acero en el país A
y a otros 200 obreros a la misma actividad en el país B, se
podrán descartar para esa actividad a los obreros de este
último y dedicarlos a la siembra de trigo, con el resultado de
que, entre sí, podrán cambiar las mercancías que produzcan
y que serán en mayor número por la especialización. Lo que
los defensores del libre cambio llaman simplemente economía
del trabajo, la traducen los proteccionistas como la provocación
de un estado de desocupación para los trabajadores en general.
Cuarto argumento: Balanza de comercio. Se afirma que un
142 TEORÍA ECONÓMICA

país va a la ruina si sus importaciones son mayores que sus


exportaciones, porque traduciendo esta fórmula en dinero, irá a
la ruina el país que tenga que pagar mayor cantidad de dinero
a otros países de la que va a recibir de ellos. Esto provoca que
las países débiles permanezcan estáticos ante la desleal com­
petencia que provocan los países poderosos. Estos últimos tratan
de detener la marcha y progreso de los pequeños, para en­
sanchar sus mercados.
Quinto argumento: Los proteccionistas manifiestan que debe
aprovecharse la cantidad que percibe el Estado por concepto
de impuestos aduanales para la creación de nuevas industrias,
bajo el principio de que “ una nación que tiene empleados todos
sus factores productivos, puede servirse con éxito de una tarifa
de aduanas como medio para emplearlos de una manera más
lucrativa” .4
Sexto argumentó: Consiste en opinar que “ una tarifa sobre
importaciones proporciona un punto de escape a una situación
en donde existen hombres, campos y maquinaria desocupados
o sin la adecuada utilización” .5

90. A plicación de impuestos aduanales .— Los impuestos


de importación y de exportación no deben considerarse como
necesarios sólo en épocas de abundancia o prosperidad. Deben
más bien estipularse en caso de emergencia, cuando en un país
exista una situación tal de depresión económica que sus campos
nada puedan producir, ni aprovechar sus tierras y cuyas ma­
quinarias estén arrumbadas. Lo normal, en una situación de tal
naturaleza, es que un país vecino inunde con sus productos
los mercados del país en depresión. A efecto de evitar ese
aspecto desleal de competencia, se permite a aquellos países
sostener una serie de altas tarifas de importación a efecto de
que sirva de dique a la invasión de productos extranjeros y
rehabilitar, dentro de sus fronteras, su propia economía.
He aquí diversos comentarios acerca de la implantación de
un sistema rígido en las tarifas aduanales, algunos señalando
sus ventajas y otros sus desventajas.

4 Scott. Op. cit., p. 162.


5 Op. cit., p. 163.
PROTECCIONISMO Y LI BRE CAMBIO 143

a) En un momento dado, el Gobierno abre sus puertas a


la idea de creación de industrias incipientes y hace con ello
que mercancías que antes no se producían dentro de sus fron­
teras, comiencen a producirse. Pero esto entraña un grave peli­
gro : no siempre esas nuevas industrias tienen un futuro asegu­
rado, porque aunque tengan muy buenos antecedentes en otras
latitudes, pueden no surtir el impacto deseado. Los gobiernos
que dejan que el dinero que se percibe por impuestos aduanales
se dedique a tales fines, están dejando al azar el progreso o
fracaso de su programa de industrialización.
h) Las tarifas aduanales impiden la especialización exage­
rada. Ningún país debe caer en ese extremo porque caería en
el peligro de las siguientes situaciones: que los gustos del con­
sumidor varíen, que cambie el grado de demanda y que pueda
encontrarse un artículo sucedáneo de mejor precio o calidad.
Cualquiera de esas causas puede, por sí misma, provocar un
desequilibrio económico interno; por lo tanto, el país en tal
situación deberá tener como norma, en su programa de produc­
ción, elaborar variedad de productos, a efecto de que si exis­
ten pérdidas en uno, se compensen con las ganancias que se
obtengan en otro. Existe un principio económico que afirma que
a mayor abundancia y variedad de producción, podrá existir
una mejor nivelación en la balanza de pérdidas y ganancias.
c) Son importantes los impuestos aduanales, porque con ellos
se crea una verdadera independencia económica, sobre todo
en épocas en que exista el temor cercano de una conflagración
armada. Cuando un país — opinan los tratadistas— produce su­
ficiente cantidad de mercancías de primera necesidad, se en­
cuentra, en caso de guerra, con la posibilidad de permanecer
independiente de otras naciones, ya que no necesita adquirir
alimentos, ropa, implementos bélicos ni otros productos, sino que
estará en condiciones favorables de irlos elaborando para con­
servar así su independencia económica. Este comentario consti­
tuye relativo valor porque sólo se aplica a casos en que se da
un posible conflicto bélico, y no podemos suponer que en todo
momento histórico exista tal expectativa.
d) El beneficio que representa la imposición de un sistema
de tarifas aduanales es desechar lo que en teoría económica
se denomina trabajo envilecido.11 La formación de los sindicatos
6 Op. cit., p. 164.
144 TEORÍA ECONÓMICA

reafirma el interés de proteger al trabajador nacional, para evi­


tar que obreros extranjeros puedan invadir al país, creando una
competencia desleal tanto en salarios como en conocimientos
técnicos y en posible creación de fuentes de trabajo. Ahora bien,
si los obreros nacionales se reúnen en sindicatos a efecto de no
permitir, entre otras cosas, la entrada de obreros especializados
del extranjero, ¿ por qué no prohibir mejor la entrada de los
artículos que esos obreros extranjeros fabrican? Los proteccio­
nistas aluden a este problema, para resaltar la importancia de
colocar en alta estima los impuestos aduanales y no permitir
que mercancías manufacturadas por obreros extranjeros logren
fácil entrada al país.
Bajo un sistema de libre cambio, estas mercancías, por su
acabado, por la técnica empleada en su manufactura, provoca­
rían un conflicto obrero en el país que invaden y que puede
consistir ya sea en la desocupación o en la presencia de bajos
salarios.
e) La imposición de tarifas para proteger el producto na­
cional, señalando impuestos a los artículos extranjeros, encierra
dos desventajas fundamentales:
a') A l señalar una diferencia específica entre obreros nacio­
nales y extranjeros, se está violando un principio de coopera­
ción internacional y de democracia mundial.
V ) Al colocar un impuesto elevado al producto extranjero,
el perjudicado indirecto es el propio consumidor nacional, ya
que con la esperanza de proteger lo elaborado en el país, el
consumidor tendrá que adquirir la mercancía extranjera a un
precio más elevado; lo que se hace más notorio en los casos en
que no puedan producirse tales artículos dentro del territorio
nacional en cantidad suficiente para satisfacer la demanda in­
terna.
f ) Son útiles los impuestos aduanales para casos de emer­
gencia. Cuando un país se encuentra en situación de haber pa­
sado una crisis económica, ya sea producto de circunstancias
internas o como resiütado de consecuencias externas, tiene ne­
cesidad de establecer en sus fronteras un elevado muro de im­
puestos a la importación, para defender a los productores na­
cionales y acelerar su plan de recuperación.
g ) Si el mercado de un producto está asegurado dentro de
PROTECCIONISMO Y LIBRE CAMBIO 145
un país, se puede racionalizar su sistema de producción.7 Esto
evita que los precios puedan bajar o subir exageradamente. Los
proteccionistas consideran que es fácil señalar impuestos adua­
nales, cuando al conocer el consumo del mercado se racionaliza
la producción. A esto, los librecambistas contestan diciendo
que el control de la producción trae como consecuencia: peligro
de caer en un monopolio que a la larga eleva los precios y el
estancamiento en los sistemas de producción; es lógico suponer
que ya conocido el consumo, no preocupará el acabado en la
mercancía, ni implantar nuevos sistemas ni adelantos técnicos
en la maquinaria. Toda La actividad se transforma en una sim­
ple rutina.
h) Por último, otro beneficio, nacido al establecer impuestos
aduanales, es evitar el dumping. Este se presenta por la venta
que hace un país de sus mercancías a precio más bajo del esta­
blecido en el mercado internacional, ya sea por falta de ventas
en su territorio o por un excedente en su producción.
Los proteccionistas señalan un impuesto elevado para evitar
que esos excedentes lesionen al producto nacional o al comercio
interno.
En resumen: las tarifas aduanales pueden ser útiles para
apresurar el progreso nacional, como medida temporal o de
emergencia, pero son peligrosas como instrumentos para con­
trolar el comercio internacional.

91. E scuelas nacionalistas o intermedias .— Los sistemas


de libre cambio y de proteccionismo son extremos. Actualmente,
ningún país hace descansar su comercio internacional y su con­
ducta económica ni en el libre comercio ni en el intervencionis­
mo absoluto. Estos dos extremos han sido sustituidos en la
actualidad, en los regímenes político-económicos, por diversas
escuelas intermedias o nacionalistas, llamadas así en contrapo­
sición de las teorías intemacionalistas. De todas las ensayadas,
destacan fundamentalmente las siguientes: protección tutela,
primas a la producción, reciprocidad de tarifas, derechos com­
pensadores y zonas o puertos libres.
7 La racionalización consiste en poder controlar el dato numérico de la
producción de cierta mercancía, cuando se conoce de antemano el consumo
que va a tener; es benéfica porque impide una elevación desmedida en el
precio por unidad.
F.1449-T. E con óm .— 10
146 TEORÍA ECONÓMICA

Estas cinco escuelas nacionalistas o intermedias han sido


adoptadas por quienes no desean caer en los extremos del libre
cambio puro o del proteccionismo absoluto.8

92. La protección tutela .— Esta teoría es creación de Fe­


derico List, quien manifestaba que los países atraviesan en su
desarrollo económico por dos etapas: la primera es de creación,
papel que desempeñan las naciones nuevas, en formación o en
expansión; la segunda etapa es de madurez. Teóricamente List
consideró que los países que atravesaban por la primera etapa
deberían colocar altas tasas de impuestos, tanto de importación
como de exportación, y todo tipo de alcabalas internas entre
zonas, mientras que los que atraviesan por la etapa de madurez,
ya formados y que cuentan con sólidas instituciones económicas,
deberían adoptar el sistema de libre cambio, despojándose de
todo control impositivo. En la práctica ha sido poco demostra­
ble esta teoría y cae por su base con un solo ejemplo que se cite:
Los Estados Unidos, país maduro, no se ha visto que abra
sus fronteras como sucedería de acuerdo con la proposición de
List. Aun más, como país maduro, mantiene un intrincado
sistema de tarifas aduanales, para su debida protección.

93. P rimas a la producción.— Con esta teoría se trata de


proteger a la empresa nacional, sin necesidad de recurrir a la
implantación de derechos aduanales. Es decir, busca el estable­
cimiento de otras protecciones tales como:
a) Tarifas diferenciales. En el transporte por ferrocarril no
cuesta lo mismo el uso de un vagón para conducir ganado que
para conducir barras de plata. Se establece esta diferencia en
las tarifas para proteger y distinguir las distintas clases de in­
dustrias y de mercancías transportadas, dando preferencia a las
de primera necesidad.
b ) Garantía a los intereses de los capitalistas, para prote­
ger a quienes invierten su capital en la creación de nuevas
industrias que no cuentan con un futuro plenamente asegurado,
presentando un atractivo o seguridad a las inversiones.
c) Exención o reducción de impuestos a nuevas empresas.
En los casos en que desee establecerse una empresa que bene-

8 Gide. Op. cit., p. 383.


PROTECCIONISMO Y LI BRE C A MB I O 147

ficie tanto a los obreros, por ser una nueva fuente de trabajo,
como a la economía nacional, los empresarios solicitan al go­
bierno una exención o reducción de impuestos por determinados
años de ejercicio. En casos justificados, se autoriza este tipo de
prerrogativas, llamadas incentivos fiscales.
d) Subsidios, que se crean por el gobierno con el fin de
beneficiar a los consumidores de algxin producto. Por ello, se
subsidia a ciertos establecimientos, para que adquieran materia
prima a precio razonable y no se encarezca el producto en be­
neficio del público consumidor.
¿Qué es lo que más conviene a un Gobierno, otorgar primas
a la producción o recabar impuestos? Indiscutiblemente que
recabar el producto de los impuestos, porque éstos, vienen a
significar un ingreso al tesoro de la nación, mientras que el
subsidio es una salida de dinero de carácter consuntivo. Sin
embargo, para la economía nacional, las primas a la produc­
ción observan varias ventajas, entre ellas: 1) en nada estorban
las exportaciones o las importaciones. Ni siquiera se llegan a
tocar; una cosa es el subsidio que el Gobierno otorga a ciertas
actividades, sobre todo en la producción de artículos de pri­
mera necesidad, y otra la posibilidad de poder adquirir materia
prima del extranjero; 2) se evitan conflictos económicos de
carácter internacional; 3) logra que no se aumente el precio
de ciertos artículos en beneficio del consumidor; 4) no se au­
menta el costo de la materia prima al productor de satisfaetores
de primera necesidad, y 5) al no encarecer el precio de la ma­
teria prima, se logra el mantenimiento en el costo de produc­
ción y en el precio del mercado, consolidándose con ello una
estabilidad benéfica para la economía nacional.

94. R eciprocidad de tarifas .— Lo aportado por esta tercera


escuela nacionalista, consiste teóricamente en que si un. país
señala un porcentaje determinado en sus tarifas de exportación,
el país con el que se celebre convenio o tratado comercial,
recíprocamente deberá señalarlo en forma igual. Si en un tra­
tado comercial México indica para el ad-valorem un 15%, los
Estados Unidos indicarán el mismo 15%.
En la práctica no se puede plenamente realizar este tipo
de reciprocidad por la diferencia en el valor y en el poder ad-
148 TEORÍA ECONÓMICA

quisitivo de las monedas, ya que un 15% calculado en función


de dólar, no es lo mismo, en proporción, si se le calcula en pesos
mexicanos.

95. D erechos compensadores.— Esta teoría es matemática­


mente fácil de explicar, pero tampoco en la práctica lia sido
aceptada porque en ella se encuentra una situación desigual.
Los artículos producidos en México se adquieren a cierto precio
en el mercado; pero si otro país está en disposición de surtir
artículos similares que se pueden vender a precio inferior al
del producto nacional, se les señala como derecho aduanal la di­
ferencia, para que se puedan vender ambos productos al mismo
precio. Falta a esta teoría resolver el problema que queda en
la mente del adquirente, ya que al mismo precio, puede preferir
aún el artículo extranjero, como es frecuente que suceda en
nuestro medio.

96. P uertos o zonas u bres .— Es una forma de fomentar la


creación de nuevos centros de producción y de consumo, per­
mitiendo que a ellos entren mercancías o materias primas, nacio­
nales o extranjeras, sin el pago de ningún tipo de impuesto. Al
tener facilidades para producir con materia prima importada,
se van ensanchando esos centros denominados zonas o puertos
libres. Se establecen en teoría dos grados dentro de la tarifa
impositiva: una cuota mínima y una máxima. Su uso es el
siguiente: para entrar a la zona libre, se cubre un impuesto
aduanal mínimo y para salir de ahí al interior del país, la cuota
máxima. En México, el Gobierno ha querido dar facilidades
a determinadas zonas; Ti juana, Mexicali, La Paz y Chetumal
son ejemplo del propósito de incorporar a la vida económica
nacional algunas zonas geográficamente alejadas de los tradi­
cionales centros de producción y de consumo. La revisión de
salida de mercancía al interior del país debe ser rigurosa y
eficaz; de no serlo, las zonas o puertos libres se convertirían
en simple trampolín de entrada de mercancía extranjera a te­
rritorio nacional, sin el correspondiente pago de impuestos.

Por su parte Marsella, Lyon, Liverpool y Manchester, fue­


ron declaradas en diferentes épocas como zonas o puertos li­
bree, gracias a lo cual se desarrollaron como centros industriales
PROTECCIONISMO Y LIBRE C A MB I O 149

y como núcleos de población de la importancia que hoy les con­


cedemos. Con ello se puede comprender por qué ciertos pro­
ductos pueden comprarse y venderse en una zona libre a un
precio más bajo que en el resto del territorio nacional.

97. N uestra política de comercio exterior .— Se han se­


ñalado diversas metas dentro de nuestra política de comercio
exterior. En algunas de ellas se han alcanzado los resultados
previstos y en otras, diversas circunstancias han impedido su
total realización. Las metas indicadas son las siguientes:8 9
1) Diversificación geográfica de nuestras exportaciones. Esta
meta consiste en procurar que nuestros productos de exporta­
ción se coloquen en un mayor número de mercados del exterior,
para evitar que se cuente con un solo mercado que ha sido hasta
ahora, tradicionalmenfe, el de los Estados Unidos.
Son diversos factores los que han impedido que esta diver-
sificación tenga éxito, entre ellos: la facilidad de penetrar a un
mercado cercano geográficamente junto a la dificultad de iniciar
trámites de apertura de otros mercados internacionales; falta de
una promoción empresarial adecuada; el manejo de nuestras ex­
portaciones por empresas norteamericanas.
No obstante los anteriores factores se comienza a percibir
estadísticamente una mejor distribución de nuestras mercancías
de exportación entre varios mercados.
2) Diversificación geográfica de nuestras importaciones.
Esta meta se refiere a la importancia de contar con diversos
proveedores del exterior y no depender solamente de uno solo.
Cumplido este propósito se permitirá que nuestro país pueda
adquirir, a precios razonables, diversas mercancías o servicios
provenientes de distintos países. En este renglón se ha visto
descender el porcentaje de importaciones provenientes de los
Estados Unidos y se han registrado aumentos en las de Canadá,
Europa, x\sia, Oceanía y diversos países de América Latina.
3) Diversificación de productos destinados a la exportación.
No es recomendable que un país promueva una exagerada es-
pecialización en sus actividades económicas ya que resulta in­
congruente con el desarrollo del mercado internacional; debe

8 Seis años en el Comercio Exterior de México. Banco Nacional de Co­


mercio Exterior, S. A., 1964.
150 TE OR ÍA ECONÓMICA

dedicarse a la producción de un mayor número de articulas


que puedan ser destinados a la exportación. Resulta conveniente
depender en menor escala de productos primarios tradicionales
y hacer crecer las ventas al exterior de nuevos productos. Un
poco más adelante, en este mismo capítulo, se dan a conocer los
principales productos de exportación de México.
4) Sustitución paulatina en las expoliaciones. En este pro­
pósito se establece la necesidad de ir disminuyendo el número
de exportaciones de materias primas por el de artículos semiela-
borados o totalmente elaborados. Salta a la vista que la meta
fundamental que se persigue es aprovechar al máximo la mano
de obra de trabajadores mexicanos y propiciar la industriali­
zación en diversas ramas de materiales que hasta ahora no
se habían transformado en nuestro país.
5) Selectividad de las importaciones, consiste en evitar la
importación de mercancías que en nada favorecen nuestro des­
arrollo. Resulta desalentador hacer notar que el primer lugar,
tanto en volumen como en valor, lo ocupa la importación de.
vehículos para uso particular. Lo ideal será importar un nú­
mero creciente de maquinaria, equipo, implementos y servicios
técnicos adecuados que sirvan de estímulo a una más acelerada
industrialización.
En las anteriores metas que se ha fijado nuestro Gobierno,
deben participar de manera activa todos los sectores econó­
micos interesados en lograr nuestro desarrollo de manera uni­
forme y rápida.

98. P r i n c i p a l e s e x p o r t a c i o n e s e i m p o r t a c i o n e s d e M é x i ­
co.— E l Banco Nacional de Comercio Exterior,10 proporciona
periódicamente los datas estadísticos sobre los productos que
nuestro país exporta. Por constituir un informe de esta natu­
raleza un dato de primera importancia para quienes se interesan
en la actividad productiva de Méxieo, damos a conocer breve­
mente, en forma de lista y por orden alfabético, los tradicionales
renglones de exportación.
1) Aceite esencial de limón. Se extrae de la cáscara y del
jugo de limón. Se usa como materia prima en industrias embo-

10 Principales Exportaciones de México. Banco Nacional de Comercio Ex­


terior, S. A., 1960.
PROTECCIONISMO Y LIBRE CAMBIO 151
telladoras de refrescos, en empresas farmacéuticas, fabricación
de barnices y jabones. La mayor producción se localiza en los
Estados de Michoacán, Colima y Veracruz.
2) Algodón. A partir de 1950, la producción algodonera ad­
quiere rasgos de significación económica nacional. Se sobrepa­
sa en el ciclo agrícola de ese año el nivel de un millón de
pacas. Desde entonces, la tendencia al incremento de la pro­
ducción ha sido constante, hasta alcanzar en la cosecha 1958-
1959 la cifra más alta: 2.3 millones de pacas. En la zona norte
del país se ha concentrado la producción algodonera, por las
condiciones climatológicas; en esa zona se ha logrado el mejor
uso de fertilizantes, de equipo y técnica de cultivo y de esfuerzo
humano, así como el empleo de semillas seleccionadas de alto
registro, lo que, combinado con un eficaz combate de plagas
y enfermedades, ha permitido elevar el rendimiento por hec­
tárea cultivada al igual que la cantidad de fibra producida.
3) Azúcar. Artículo de gran significación económica en el
mercado internacional. Para evitar fluctuaciones excesivas en
el precio mundial, su mercado se regula por medio de un me­
canismo de cuotas de exportación. Si la tendencia de precios
es ascendente, se amplían las cuotas a cada país para evitar la
escasez, lo que supone la elevación del precio. Si la tendencia
de precios es a la baja, se reducen las cuotas de exportación,
para disminuir el volumen de azúcar en el mercado y causar
la reacción deseada en los precios. El azúcar so obtiene de la
caña de azúcar o de la remolacha azucarera. En México, como
país con zonas tropicales o sub-tropicales, con un período seco
bien definido en que se lleva a cabo la zafra, el azúcar se
obtiene de la caña.
El organismo encargado del control de producción, fijación
de precios y cumplimiento de las cuotas para el mercado in­
ternacional es la Unión Nacional de Productores de Azúcar,
S. A. (U N P A S A ). Se revisan periódicamente los sistemas
administrativos en los ingenios y la legislación respectiva y
se fomenta un mayor beneficio económico para los trabajadores
azucareros y sus familias.
4) Azufre. Metaloide que se encuentra en México en estado
nativo o elemental o en combinación con otras substancias.
Hace cinco años se incorporó al conjunto de renglones expor-
152 TEORÍA ECONÓMICA PROTECCIONISMO Y LI BRE CAMBIO 153
tablea de México. En orden de importancia, las fuentes mexica­ marón ha representado siempre una riqueza latente no siempre
nas de azufre son: domos salinos, gas natural de petróleo, ya­ aprovechada totalmente por falta de vigilancia adecuada.
cimientos de origen volcánico y gas de fundición de minerales. La Ley de Pesca vigente se ha elaborado con el alto pro­
Recientemente se lia fortalecido la idea de nacionalizar las pósito de proteger nuestra riqueza marina, explotar racional­
empresas productoras de azufre, para incorporar esta impor­ mente las diversas especies, mejorar los sistemas de pesca, pre­
tante industria a la economía nacional. Los estudios son rea­ parar técnicamente al elemento humano y fundar centro de
lizados específicamente por la Secretaría del Patrimonio Na­ capacitación para el aprovechamiento integral de nuestros re­
cional. cursos.
5) Borra de algodón. Es un producto derivado de la indus­ 10) Carnes frescas de ganado bovino. Se comercia para la
tria del algodón. El procedimiento de despepite del algodón, o exportación con dos tipos de carne: en canal y deshuesada.
sea la separación de la fibra de su semilla, deja una especie de La primera equivale a la presentación del animal una vez sa­
pelusa o vello que se separa después por procedimientos espe­ crificado. La canal se corta a la vez verticalmentc denominán­
ciales. Los usos industriales de la borra son: cuerdas, alfom­ dose a cada una de las partes media canal. Se agrupa a los
bras, gasas, fabricación de colchones, muebles, vestiduras de animales según peso, edad y calidad, lo que determina la cla­
automóviles y recientemente en la industria del papel fino. sificación de la carne en varios tipos. La carne deshuesada
6) Cacahuate. Planta tropical sumamente sensible al frío, equivale sólo a partes blandas y con menos del 10% de grasa.
requiere abundancia de sol y temperatura alta. Las variedades Se vende en cajas de diferente capacidad. Por la calidad de su
que más se cultivan en el país son: Virginia criollo mexicano que carne, México ha podido colocar en el mercado mundial sus
aporta del 80% a 85% de la producción total; el Salvatierra excedentes anuales de producción.
con 7 % ; el Español, 5% , y el Rojo también con 5%. 11) Zinc. Los principales yacimientos de Méxieo se encuen­
7) Cacao. Proviene del cacaotero, planta tropical que re­ tran localizados en los Estados de Chihuahua, Zacatecas y San
quiere para su cultivo clima cálido y húmedo. Es más difícil Luis Potosí. Los centros mineros de dichos Estados, cuya pro­
de cultivar que otras plantas tropicales, ya que las lluvias ex­ ducción de zinc es importante, son: Santa Eulalia, Naica, Parral,
cesivas resultan dañosas para los frutos. El grano recolectado Santa Bárbara, Fresnillo, Ávalos y Santa María de la Paz. Tam­
debe ser sometido para su venta en el mercado a un tratamiento bién poseen yacimientos, en menor cantidad, los Estados de So­
consistente en lavado, fermentado y secado. nora, Durango, Jalisco, Michoacán, Hidalgo y Guerrero.
8) Café. Es posible que en ningún otro producto de expor­ 12) Cobre. En México se encuentran yacimientos de cobre
tación se hayan hecho tantos esfuerzos en los últimos años para en casi todo el país, destacándose la producción de los Estados
equilibrar la oferta con las exigencias del consumo mundial de Sonora, Zacatecas, Territorio Sur de la Baja California y
como en el caso del café. Para dar estabilidad a los precios, Michoacán. El más importante yacimiento se localiza en Cana-
convenientes al productor y atractivos al consumidor, los países nea, Son., de donde procede el 50% de la producción nacional;
interesados deben apoyarse en acuerdos internacionales. además, una parte importante se obtiene como sub-producto en
9) Camarón. México es un país cuyo contacto con el mar la explotación de los metales sulfurosos de plomo y zinc que se
es muy amplio. Del perímetro total de la República, el 71.3% es trabajan en toda la República.
de costas que en su conjunto mide 9,219 Km. Los fondos de 13) Cera de candelilla. Es un producto típico de las regio­
profundidades variables y las corrientes de diversas tempera­ nes áridas del norte de México, en las que crece la yerba de
turas permiten que los mares de México produzcan especies de donde se obtiene. La planta desarrolla la facultad de secretar
clima frío y clima templado; de fondo o superficiales, regionales una cera para protegerla de las condiciones precarias del me­
y migratorias; de cercanía de la costa o de alta mar. El ca­ dio natural en que vegeta. Por eso, una de las características
154 TEORÍA ECONÓMICA

básicas de la cera de candelilla es su impermeabilidad a la


humedad. Ocupa un destacado lugar en el mercado de ceras
vegetales por su infinidad de usos y su precio es asequible.
Los sistemas rudimentarios utilizados para su obtención han
creado un problema social en las zonas de recolección. El Es­
tado interviene frecuentemente para asegurar la venta del pro­
ducto. El tratamiento al problema de los candelilleros se ha
dado también a los ixtleros y en ocasiones a los henequeneros.
14) Discos fonográficos. E l comercio mundial de discos fo ­
nográficos se caracteriza por ser una corriente de doble circu­
lación. Un país puede ser gran exportador y a la vez impor­
tador de ellos, sin ninguna incompatibilidad con el principio
estricto de una protección al producto nacional. Cada país tiene
diversas manifestaciones artísticas plasmadas en acetatos, lo que
procura ese intercambio elevado en el comercio. México, desde
que plasmó en grabaciones su rico acervo artístico, ha difun­
dido ampliamente su venta en todo el mundo, sobre todo en
el mercado latinoamericano.
15) Forrajes. La agricultura próspera permite cultivos que
proporcionan forraje para los animales y a la vez constituyen
medios para la conservación y mejoramiento del suelo. Los fo ­
rrajes de alta productividad alimentan a bajo costo el ganado
y mejoran las condiciones del suelo, evitando la erosión.
16) Fresa. E l cultivo de la fresa adquiere en México impor­
tancia con el establecimiento, en 1948, de la primera congeladora
en el Estado de Guanajuato; el poder conservar el fruto durante
más tiempo y la adecuada selección de variedades que se cul­
tivan, permite abastecer a lejanos mercados de consumo.
17) Ganado vacuno. Tanto la crianza como la etapa de pre­
paración del ganado para abasto, ha adquirido en nuestro país
gran auge, por la posibilidad de proporcionarle una alimenta­
ción técnica balanceada a fin de obtener la mejor calidad de
carnes y mayores rendimientos en su posterior industrialización.
18) Garbanzo. Planta leguminosa que se cultiva principal­
mente en climas húmedos, resistente a las plagas y no requiere
mayores cuidados. Se cultivan dos tipos de garbanzo: para fo ­
rraje y para alimentación de consumo humano. En Sonora y
Sinaloa se localizan zonas de cultivo de la segunda variedad,
misma que desde hace tiempo se destina al mercado exterior.
T
I PROTECCIONISMO Y LIBRE CAMBIO

19) Henequén. Producto tradicional del comercio exterior


155

de México, se obtiene por desfibración de las pencas del agave


fourcroydes, planta nativa de la península de Yucatán. Junto
con las del sisal y el abacá se forma el grupo de los tres grandes
de la producción mundial de fibras duras y largas. Su produc­
ción se caracteriza por su alta concentración geográfica. Hablar
de henequén, es referirse en especial a la zona de la península
vucateea.
20) Hormonas. Se usan en la terapéutica como refuerzo en
el funcionamiento de las glándulas de secreción intema. Muchos
de sus usos están aún en investigación. Tanto las hormonas na­
turales como las sintéticas tienen igual grado de utilización en la
industria químico-farmacéutica. Su explotación se inició en Mé­
xico en 1944 y se les considera como un producto nuevo en la
farmacéutica mexicana.
21) Ixtle de lechuguilla. Se obtiene de la desfibración del
cogollo del agave de lechuguilla que crece silvestre en la zona
norte del país. Es sucedáneo de las cerdas de cerdo y de caba­
llo. México es su principal productor y, por tanto, el volumen
de su producción bien puede tomarse como la casi totalidad
del monto mundial.
22) Manufacturas de henequén. Dentro de los productos
mexicanos que han aumentado su significación en el comercio
exterior, se encuentran las manufacturas del henequén, de las
que destacan tapetes, hilo para empacar, hilo de engavillar,
hilos para amarres en general y jarcias. La mayor industria­
lización del país, ha disminuido las ventas de fibra cruda al
mercado internacional. La industria cordelera se encuentra lo­
calizada en Yucatán, sede de Cordemex.
23) Miel de abeja. Substancia dulce y aromática derivada
del néctar de las plantas por la recolección de las abejas. Se
compone de dos azúcares simples: dextrosa y levulosa. Se uti­
liza en la alimentación humana, por su alto contenido de vita­
minas y minerales.
24) Mieles incristalizables. Son un sub-producto de la ela­
boración de azúcar y se destinan principalmente a la fabricación
de alcoholes para uso industrial. La industrialización de mieles
parece tener amplias perspectivas y en la actualidad se exportan
en su mayoría a los Estados Unidos.
150 TEORÍA ECONÓMICA

25) Naranja. Fruto que forma parte de la dieta alimenticia


de casi todos los pueblos del mundo. Producto típico de climas
mediterráneos, tropicales y templados. En el Estado de Nuevo
León se produce cerca del 40% de la cosecha nacional y el que
cubre en su mayoría los pedidos del mercado exterior. Ve-
racruz aporta el 19% ; le siguen en orden de importancia San
Luis Potosí, Tamaulipas, Jalisco y parte de Puebla.
26) Petróleo crudo y combustible. La industria petrolera es
una de las de mayor importancia y sirve de sustento al des­
arrollo industrial de la nación. Es una actividad nacionalizada;
su explotación, producción y distribución de hidrocarburos co­
rresponde a P E M E X (Petróleos Mexicanos). Más del 90% de
la energía consumida en México tiene por base el petróleo y
sus derivados.
27) Plomo. México cuenta en casi todo su territorio con
yacimientos de plomo, pero su explotación se realiza princi­
palmente en los Estados de Chihuahua, Zacatecas, Durango y
Sinaloa. En el centro y sur de México se encuentran otros
centros mineros en que se explota el óxido de plomo, destacando
los de Zimapán, Hidalgo y Taxco, Guerrero.
28) Raíz de zacatón. En el mercado internacional se le co­
noce como Mexican broom root (escoba mexicana) y como bunch
grass (manojo de hierba). Se obtiene de una planta que crece
en los suelos profundos y ricos de las áreas boscosas desfores­
tadas. Se produce por cultivo en varias regiones de la altipla­
nicie mexicana, se propaga por cultivo y también puede crecer
espontáneamente de las mismas raíces.
29) Telas de algodón. La industria textil de México, gracias
a las condiciones climatológicas especialmente favorables a la
producción del algodón, dispone de un abastecimiento adecuado
para la fabricación de telas de diferentes tipos. Aunado ello
a la habilidad artística del pueblo mexicano, las telas estampa­
das tienen un atractivo especial en muchos países del mundo.
Las telas vienen a constituir un importante renglón del con­
sumo internacional.
30) Tomate. El cultivo del tomate es una actividad de in­
gresos aleatorios que exige amplios conocimientos de las condi­
ciones ambientales de las zonas dedicadas a su producción;
también exige previsión y rapidez en el exportador, por tratarse
PROTECCIONISMO Y LI BRE CAMBIO 157
de un producto altamente perecedero. Esta planta era conocida
como tomatl desde el tiempo de los aztecas y aparece como
renglón regular de exportación de México.
Además de los productos mencionados, se consideran de
importancia en el renglón de exportaciones, los siguientes:
aparatos y material eléctrico, refacciones para maquinaria, pie­
zas para vehículos de transporte, fluorita, láminas de hierro o
acero, libros impresos, hortalizas frescas, mercurio metálico y
tabaco en rama. Por lo que toca a la importación, son productos
que México adquiere de mercados del exterior los siguientes:
automóviles, refacciones y accesorios, máquinas y aparatos me­
cánicos, máquinas y aparatos para uso electrónico, productos
químicos orgánicos, fundición de hierro y acero, instrumentos
de precisión, material rodante para vías férreas, plásticos ar­
tificiales, chatarra o desecho de hierro o acero, pieles y cueros,
hule natural y sintético, tractores agrícolas o industriales, pro­
ductos fotográficos y cinematográficos, herramienta, harinas de
animales marinos, lana sin peinar, textiles sintéticos, productos
farmacéuticos, desinfectantes e insecticidas, entre otros.
El amplio programa de industrialización en que se encuen­
tra empeñado México, hará variar sin duda la lista que ahora
hemos enunciado. Para dar una mayor posibilidad para la pro­
moción industrial privada en México, se ha formulado una lista
de seiscientos artículos que contarán con incentivos especiales,
tales como exenciones fiscales, facilidades para la exportación
de productos manufacturados, importación de materias primas
que no se produzcan en el país, crédito a la producción y a la
distribución, incorporación de las zonas o perímetros libres al
mercado nacional, etc. Se advierte asimismo que “ a fin de que
los recursos que canalice la iniciativa privada a estas promo­
ciones y los estímulos que conceda el Estado tengan su apro­
vechamiento más económico, se procurará evitar la duplicación
de inversiones en una misma actividad, ya que de ello se deri­
van problemas de costos y precios excesivos” .11

11 Posibilidades para la Promoción Industrial priv-ada en México. Secre­


taría de Industria y Comercio. M éxico, 1962, p. 5.
CAPÍTU LO X

EL ESTADO Y LA POLÍTICA ECONÓMICA

S U M A R IO : 99.— La intervención del Estado en la producción. 100.


— Estatización, municipalización y la Comisión Nacional Tripartita.
101.— E l articulo 28 constitucional. 102.— Diversas formas de inter­
vención. IOS.— E l Estado empresario. 10ó.— Política económica.

99. L a intervención del E stado en la producción.— Re­


sulta importante conocer la forma en que el Estado interviene
en la producción, sobre todo si se considera que en este renglón
cobra su más cabal expresión el hecho de que lo político y lo
económico son circunstancias que se complementan. Son dos
los papeles que el Estado puede asumir en materia económica:
como legislador, cumpliendo una de sus preeminentes funcio­
nes de órgano soberano y como empresario o contratista}
A. Como legislador, puede ejercer gran influencia y con­
trol en el aspecto económico por los siguientes conductos:
a) Por vía de estímulo, otorgando concesiones o subsidios
para que las empresas de iniciativa privada procuren destinar
sus esfuerzos a la obtención de cierto renglón de productos que
requiera el consumidor nacional. A l mismo tiempo fomenta la
creación de cajas de ahorro, de sociedades cooperativas y de
organismos de protección mutua.
b) Por vía de reglamentación, tarea que realiza al legislar
en los diversos aspectos del campo económico. En lo que toca
a los factores de la producción, a manera de ejemplo, el Es­
tado reglamenta lo relativo a la propiedad de la tierra, formas
de adquirirla y transferirla y sobre arrendamientos; en materia1

1 Gide. Op. cit., p. 194.

159
160 TEORÍA ECONÓMICA

laboral, reglamenta horas de trabajo al día, protección a los


menores y a las mujeres, salario mínimo, días de descanso obli­
gatorio, condiciones de salubridad, vivienda, prestaciones a los
obreros y otras medidas similares; del capital, el Estado regla­
menta el interés legal, funcionamiento de las instituciones de
crédito y fomento en cierto tipo de inversiones; por lo que toca
a la organización de las empresas se establecen algunos aspec­
tos de su constitución en la Ley General de Sociedades Mer­
cantiles.2
c) Por vía de protección, interviene el Estado ya sea al
tudiar y fija r impuestos y contingentes, cuya finalidad estriba
en controlar la importación excesiva de materias primas o de
bienes de consumo producidas en el exterior, y evitar con ello
que se causen graves perjuicios a las empresas locales y a la
estabilidad interior del país; o bien al aconsejar el empleo de
la mejor técnica disponible para disminuir, o fomentar en su
caso, las inversiones extranjeras, sujetándolas a la legislación
nativa, en aras de una creciente trayectoria de industrialización.
B. Por otra parte, al Estado le interesa intervenir com
empresario o contratista por causas de diversa índole, aun cuan­
do primordialmente se han señalado las de carácter fiscal, social
y político, o bien “ cuando el rendimiento bajo de la actividad
indispensable al progreso, no ofrece un campo atractivo a la in­
versión de los particulares, cuando la empresa requiere un
capital elevado difícil de conseguir por medio de aportaciones
privadas y asimismo, cuando hay interés general en actividades
no desarrolladas o cuyo progreso no haya producido los bene­
ficios económicos y sociales que se esperaban” .3
a) Para conocer la causa de carácter fiscal, debemos rec
dar que el Estado proyecta su programa de actividades a través
del renglón de egresos, que comprende las cantidades que va a
canalizar para la creación y sostenimiento de servicios públicos,
tales como: apertura de nuevas carreteras, construcción de es-

2 Además de la creciente participación directa del Estado en la produc­


ción, debemos añadir la gran expansión de leyes y disposiciones oficiales dic­
tadas para regular la actividad económica. Ya no puede creer ningún hombre
moderno que el mejor gobierno es el que menos gobierna. Samuelson. O¡>.
cit., p. 146.
3 Margáin, Hugo B. Intervencionismo Estatal en la Economía. Revista de
Comercio Exterior. Abril, 1961, p. 209.
EL E S T A DO Y LA POLÍTICA ECONÓMICA 161

cuelas, hospitales, presas, plantas hidroeléctricas, servicios de


drenaje, agua, policía, etc. Todo ello requiere previamente rea­
lizar un cálculo de los ingresos que son, después de todo, los
que le permitirán solventar sus gastos. El Estado percibe como
ingreso lo correspondiente a impuestos, productos, servicios y
aprovechamientos.
Recordado lo anterior, se comprende que en las circuns­
tancias en que el Estado requiera realizar gastos mayores, cosa
que le significa un elevado renglón de egresos, necesitará au­
mentar lógicamente el monto de sus ingresos. Esta medida la
soporta directamente el causante a través del aumento de im­
puestos o creación de nuevas obligaciones fiscales.
Los particulares — como dramáticamente fue comentado por
Federico Bastiat— desean que el Estado atienda un complejo
conjunto de peticiones; “ claman todos al unísono: organice el
trabajo y los trabajadores, cubra el país de ferrocarriles, irrigue
las llanuras, reforeste los bosques, funde granjas agrícolas mo­
delo, eduque a la juventud, asista a los ancianos, nivele las
utilidades de todas las profesiones, preste dinero sin intereses
a todo el que necesite, restrinja el comercio y a la vez establez­
ca una marina mercante” .4 Tratare de darles gusto — contesta
el Estado solícitamente— pero para eso tengo que disponer
de recursos. He preparado planes para cinco o seis impuestos
enteramente nuevos, los más leves del mundo; ya verán lo
fácilmente que los paga la gente. Ante ello los particulares con­
sideran que no es ésta una actitud digna del Estado; “ en lugar
de agobiarnos con nuevos impuestos, le pedimos que derogue los
viejos; que disminuya el impuesto de la sal, el impuesto a los
licores, el impuesto del timbre, los derechos de aduana, las
regalías de los monopolios y los peajes” .5
Ante todo lo anterior, el particular agrega: si el Estado de­
sea obtener más ingresos, que lo logre trabajando igual que lo
hacemos nosotros. A su vez, el Estado se hace esta considera­
ción: efectivamente, si determinadas empresas de servicios o
productoras de bienes de consumo obtienen beneficios y éstos
quedan en manos de intereses privados, será mejor intervenir
directamente como empresario, para que sea el Estado quien

4 Información Económica. IISE. No. 206. Dic. 1963, p. 1.


5 Op. cit., p. 3.
F.1449-T. E con óm .— 11
162 TEORÍA ECONÓMICA

perciba tales beneficios; éstos, al fin y al'cabo, serán dedicados


a la creación de servicios públicos que aprovecharán no sólo a
unos cuantos sino a la generalidad de 'los integrantes del grupo
social.
b) La causa de carácter social se refiere a que al intervenir
el Estado en la producción, adquiere fondos que aplicará en be­
neficio de los contribuyentes. El aprovechamiento será general
y no limitado a cierto núcleo de inversionistas.
c) La causa de carácter político adquiere gran relevancia en
el aspecto de la unidad nacional. Si una empresa que emplea a
miles de obreros pertenece al Estado, es factible que observe
cada uno de sus miembros una ideología política acorde con la
proyección gubernamental.
Los particulares no sólo aceptan la existencia del Estado,
que en realidad viene a constituir un órgano que coarta su
libertad individual, sino que exigen su constante presencia
coactiva, porque representa el único medio de realizar el mante­
nimiento del orden y el cumplimiento de la ley. Además, “ pres­
ta servicios que producen un servicio indivisible, servicios que
pueden proporcionar, más ventajosamente que las empresas par­
ticulares, la asistencia pública y la limitación de monopolios en
manos de empresas privadas” .6

100. E statización , municipalización y la C omisión N a ­


cional T ripartita .— El tipo de empresas que es factible que
el Estado tome por su cuenta, para intervenir con el carácter
de empresario, será en las que tienda a crearse un monopolio
y no en las que se constituyan bajo la norma de libre concu­
rrencia.
En principio, si el Estado manejara una empresa colocada
dentro del sistema de libre concurrencia, ocasionaría una gra­
ve desigualdad frente a los particulares, ya que éstos se verían
en la necesidad de competir contra el Estado, sin muchas po­
sibilidades de éxito.
Dentro del papel que desempeña el Estado como empresa­
rio, aparecen dos grados de intervención: la estatización y la
municipalización.
La estatización nos explica el por qué las empresas más ne-

e Benliam. Op. cit., p. 298.


p

EL E S T A DO Y LA POLÍTICA ECONÓMICA 16S

cesarías dentro de cierta actividad, deben ser controladas en


todo el territorio nacional. Quedarán aquí comprendidas em­
presas tales como ferrocarriles, caminos de peaje, correo, telé­
grafo, combustibles y servicios de salubridad.
La municipalización explica la intervención y control de
empresas de tipo regional. El Estado interviene en el control
del algodón, tabaco, café, extracción de minerales y otras in­
dustrias de carácter local.
Las empresas que se acercan más a las de tipo monopolice
y, por tanto, con posibilidades de ser controladas por el Estado,
son aquellas que deben observar las siguientes características:
1) Que sean empresas que produzcan artículos o presten
servicios que satisfagan necesidades de carácter ineludible;
2) Que tal necesidad sea común a todas los integrantes de
la comunidad y que represente una forma de satisfacción si­
milar para todos;
3) Que dicha mercancía o servicio pueda hacerse llegar a
los consumidores de una manera sencilla, uniforme y general.
Una moderna fórmula que se lia adoptado para la partici­
pación del Estado en la solución de los problemas económicos,
es la integración de grupos de trabajo en que están represen­
tados los trabajadores, los empresarios y miembros del propio
Gobierno. Tal es el caso de la Comisión Naeional Tripartita,
órgano encargado, en nuestro país, de estudiar detalladamente
con amplios elementos de la técnica, algunos de los renglones
que integran la problemática económica.
La Comisión Nacional Tripartita se integra por seis comi­
siones de estudio, encargadas de analizar los diez temas que
se estimaron de mayor interés. La primera Comisión se avoca
a temas de inversiones para la mano de obra, productividad y
descentralización de la Industria; la segunda analiza los temas
sobre desempleo y capacitación de los recursos humanos; la ter­
cera, los relativos a maquiladoras y exportaciones; la cuarta,
al estudio de la carestía de la vida; la quinta, lo relativo a la
vivienda popular; y la sexta, todo aquéllo vinculado al pro­
blema de la contaminación ambiental. Esta forma de interven­
ción estatal, permite proponer soluciones, a nivel nacional, es­
tatal, o municipal, mediante la aportación de opiniones de los
sectores interesados y puede ser instrumento para lograr una
real y efectiva unidad naeional.
164 TEORÍA ECONÓMICA

101. E l artículo 28 constitucional .—Dentro de nuestra


Carta Magna, el artículo 28 nos proporciona un vivo ejemplo
de cómo interviene el Estado en materia económica, concre­
tamente en la pi’ohibición de formaciones monopólicas. Por su
importancia, consideramos necesario transcribir su texto ínte­
gramente para su mejor comprensión:
“ Artículo 28.— En los Estados Unidos Mexicanos no habrá
monopolios, ni estancos de ninguna clase; ni exención de im­
puestos; ni prohibiciones a título de protección a la industria,
exceptuándose únicamente los relativos a la acuñación de mo­
neda, a los correos, telégrafos y radiotelegrafía, a la emisión
de billetes por medio de un solo banco que controlará el Go­
bierno Federal y a los privilegios que por determinado tiempo
se concedan a los autores y artistas para la reproducción de sus
obras, y a los que, para el uso exclusivo de sus inventos, se
otorguen a los inventores y perfeccionadores de alguna mejora.
En consecuencia, la ley castigará severamente y las auto­
ridades perseguirán con eficacia toda concentración o acapara­
miento en una o pocas manos de artículos de consumo necesario
y que tenga por objeto obtener el alza de los precios; todo acto
o procedimiento que evite o tienda a evitar la libre concurrencia
en la producción, industria o comercio, o servicios al público;
todo acuerdo o combinación, de cualquier manera que se haga,
de productores, industriales, comerciantes y empresarios de
transportes o de algún otro servicio, para evitar la competencia
entre sí y obligar a los consumidores a pagar precios exagerados;
y, en general, todo lo que constituya una ventaja exclusiva in­
debida a favor dé una o varias personas determinadas y con
perjuicio del público en general o de alguna clase social.
No constituyen monopolios las asociaciones de trabajadores
formadas para proteger sus propios intereses. Tampoco cons­
tituyen monopolios las asociaciones o sociedades cooperativas
de productores para que en defensa de sus intereses o del in­
terés general, vendan directamente en los mercados extranjeros
los productos nacionales o industriales que sean la principal
fuente de riqueza de la región en que se produzcan, y que no
sean artículos de primera necesidad, siempre que dichas aso­
ciaciones estén bajo la vigilancia o amparo del Gobierno Fede­
ral o de los Estados, y previa autorización que al efecto se ob-
EL ESTADO Y LA POLÍTICA ECONÓMICA 165

tenga de las legislaturas respectivas, en cada caso. Las mismas


legislaturas, por sí o a propuesta del Ejecutivo, podrán derogar,
cuando las necesidades públicas así lo exijan, las autorizaciones
concedidas para la formación do las asociaciones de que se
trata” .7
Como se desprende del texto transcrito, el Estado tiene inte­
rés en vigilar legalmente renglones relativos no sólo a la produc­
ción, sino también a la circulación y al consumo.

102. D iversas formas de intervención .— En los dos siste­


mas ya revisados de librecambio y de proteccionismo, que reci­
ben respectivamente la denominación de economía de mercado
y economía planificada, podemos ver cómo surge la diferencia­
ción entre ellos a la luz de los siguientes datos:
En la economía de mercado: “ a) el mecanismo de los precios
está libre substancialmente de interferencias gubernativas, tanto
en lo concerniente al cambio de bienes de consumo, como en
lo relativo a oferta y demanda de factores de producción y a
distribución de la renta nacional.
b) La propiedad privada se extiende tanto a los factores
productivos como a los bienes de consumo.
c) Las funciones del Estado en el campo económico se limi­
tan en esencia a la defensa contra el exterior, la salvaguarda del
orden público y la administración de justicia.
En la economía planificada: a) el mecanismo de los precios
tiene una función doblemente limitada tanto por que sólo los
bienes de consumo pueden ser materia de compraventa, como
porque no sirven como mecanismo de distribución de la renta
nacional.
b) La propiedad privada se limita a los bienes de consumo
y no a los factores de producción.
c) Las funciones del Estado comprenden las decisiones en
torno a los bienes que se van a producir, los recursos producti­
vos a emplear y cómo deben ser distribuidos los bienes entre los
componentes de la sociedad” .8
La conducta que adopta un Estado para realizar intercam-

7 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Edición de la


Cámara de Senadores. M éxico, 1962.
8 Napoleoni, Claudio. Op. cit., p. 1364.
166 TEORÍA ECONÓMICA

bios de naturaleza económica, da por resultado la presencia de


dos políticas antitéticas, las cuales, como hemos visto, son la del
libre cambio y la proteccionista, enmedio de cuyos extremos se
dan sistemas en que varía el grado de libertad o de intervención.
La política librecambista “ no es otra cosa que la proyección
en el terreno económico internacional del liberalismo o sea aque­
lla política que se opone a cualquier interferencia del Estado
en la esfera de las relaciones económicas” .9
Los proteccionistas indican que “ la política favorable a la
intervención en el sector de los cambios internacionales se reduce
a. dos argumentaciones científicamente aceptadas: la posibilidad
de favorecer el empleo de los factores productivos ociosos e in­
crementar el desarrollo de las industrias nacientes” .10
Diversos autores resultan ser librecambistas en cuanto al fin
y proteccionistas en cuanto a los medios, y opinan que los países
pueden, por diversas circunstancias, pasar de un sistema eco­
nómico a otro. Puede darse el caso de substituir un sistema de
libre cambio (economía de mercado) por uno proteccionista
(de economía planificada), pero a la inversa resulta difícil que
un Estado, que ha adoptado cierto grado de intervención en
materia económica, retorne a un sistema liberal. Esto obedece
a dos razones fundamentales: “ en primer lugar, los órganos es­
tatales encargados de dirigir y controlar los sectores económicos
se resisten a abandonar las funciones que les confieren poder
político, prestigio y, tal vez, riqueza. En segundo lugar, la eco­
nomía controlada elimina o reduce notablemente la tensión emo­
tiva implícita en la economía de mercado (iniciativa, disposición
para aceptar riesgos, continuo estudio del m ercado)” .11
Se afirma que el Estado puede tener interés en intervenir,
en materia económica, por dos causas: a) ya sea porque desea
modificar el comportamiento de los sujetos económicos o de los
datos concretos en una empresa determinada, lo que se ha de­
nominado intervención directa; b) prohibiendo a los sujetos
económicos dedicarse a ciertas actividades y haciendo variar los
datos generales de la colectividad, lo que equivale a una forma
de intervención indirecta.
9 Op. cit., p. 218.
10 Op. cit., p. 219.
11 Bresciani-Turroni, Constantino. Introducción a la política económica.
1943, p. 180.
el estado y la política económica 16 7

103. E l E stado empresario .— Como acontece en el desen­


volvimiento del pensamiento económico, existe dualidad de pos­
turas al considerar si debe el Estado aplicarse a la tarea de em­
presario o si debe permanecer sólo como órgano supremo de
control y vigilancia. Es conveniente, por tanto, repasar los co­
mentarios de quienes defienden al Estado en su calidad de em­
presario haciendo resaltar las deficiencias de la iniciativa pri­
vada, con la ineludible crítica a la tibieza de las inversiones
particulares, como aquellos comentarios de quienes, convencidos
de la exclusividad de acción que pertenece al sector privado,
consideran indebido y hasta arriesgado para la estabilidad po­
lítica, la intromisión del Estado en terrenos que, de hecho, sólo
corresponden al sector particular.
Un punto de vista frecuente ha sido afirmar — acompañando
a tal afirmación una serie de datos estadísticos— que el Estado
ha demostrado ser un pésimo administrador, o bien que repre­
senta en la realidad el papel de un superempresario.
En efecto, al comentar el fracaso económico del Estado en
empresas que deberían ser privadas, se afirma que la tendencia
manifiesta por parte del Estado, al absorber empresas particu­
lares o invadir su campo de acción, se reduce a dos aspectos
básicos: “ si debe o no participar el Estado en la operación de
empresas en que la iniciativa privada pueda actuar y si, ha­
biendo demostrado incompetencia en la administración de algu­
nas empresas, el Estado debe reintegrar su operación a la ini­
ciativa privada, en especial aquellas que han registrado pérdidas
con alguna periodicidad” .12
En el mismo sentido se inclinan quienes opinan que “ otra
prueba irrefutable de la decisión de no desplazar a los particu­
lares en las actividades económicas, sería la liquidación de
aquellas empresas que no han cumplido la función para la
que fueron creadas o cuya explotación, por una dirección inepta
o cualquiera otro motivo, arroja déficit constantes” .13
Por lo que toca a la afirmación de la existencia de un Estado
super-empresario, se ha comentado que es pertinente observar
un fenómeno que causa desconcierto, por el cual se da naci­
miento a un poderoso competidor de la actividad particular en

12 Hernández, Ramón. Espejo, Órgano del HSE. No. 13, p. 16.


18 Industria. Volumen X II. No. 137, enero, 1961, p. 30.
168 TEORÍA ECONÓMICA

la persona del Estado, quien junto a las empresas o instituciones


descentralizadas, crea y establece una competencia desleal de ca­
rácter eminentemente mercantil “ en seguros, fianzas, producción
de medicinas, manufactura de automóviles, carros de ferroca­
rril y aun el manejo de las zonas agrícolas más ricas del país,
como lo son los dristritos de riego” .14 El argumento central que
ha servido para calificar al Estado como un mal administrador
de empresas, tiene su base de sustentación en el hecho de que los
organismos oficiales no pueden alcanzar un grado de eficien­
cia similar al de aquellos en que los directamente responsa­
bles, cuidan y protegen sus propios intereses, para procurar que
la trayectoria de su esfuerzo crezca paralelamente al volumen
de los rendimientos obtenidos.
Otro grupo de opiniones, ^entran su atención en el hecho de
que, no obstante la armonía entre las autoridades del Poder
Público y la organización de la empresa privada, debe delimi­
tarse la zona de actuación del Estado, como empresario, en ma­
teria económica. En una interesante labor de síntesis, se han
expuesto los principios de esa idea delimitadora, en los siguien­
tes puntos:15
a) Señalar los graves peligros que implica el que el Estado,
olvidándose de sus funciones propias, se transforme en indus­
trial o comerciante;
b ) La experiencia histórica de los últimos tiempos, la grave
crisis económica que ha padecido el mundo y el ejemplo de los
diversos sistemas de política económica y social realizados en
otros países, lleva a la convicción de que un régimen de inter­
vencionismo del Estado y de absorción por parte de éste de las
funciones que corresponden a la iniciativa privada, restinge
el margen de las libertades individuales, civiles y políticas, y
hace que lo económico deje de ser tal para transformarse en
político, que el mercado se convierta en un órgano oficial y la
producción misma en una simple función administrativa;
c) Es indudable que la realidad política y la gravedad de los
problemas que debe afrontar una administración, exigen la exis-

14 Ochoa A., Rodolfo. Superempresario M exicano: Pensamiento Económi­


co Moderno. Marzo, 1961, p. 38.
15 Ortiz Farías, Carlos. La intervención del Estado y las empresas de par­
ticipación estatal. 1958, p. 98.
EL E S T A DO Y LA POLÍTICA ECONÓMICA 169
I
tencia de un Estado fuerte, de un Estado que pueda gobernar.
Pero también es indudable que un Estado fuerte no es el que en
todo interviene;
d) Por el contrario, lo que caracteriza al Estado no es una
actividad múltiple, ni una personalidad proteica; un estado ver­
daderamente fuerte es el que debe trazar con toda claridad y
precisión la línea divisoria entre lo que le incumbe y lo que
no le pertenece, e impone su autoridad en el terreno que le co­
rresponde, absteniéndose en cambio de toda intervención fuera
del mismo;
e) El Estado, por su esencia misma y como autoridad que
es, tiene como función armonizar la actividad de los particu­
lares en busca del interés general; puede suplir las deficiencias
de la iniciativa privada, pero tan sólo de una manera temporal
y siempre teniendo en cuenta el interés general.
Pasemos ahora a considerar los argumentos cuya finalidad
es justificar la creciente intervención estatal en materia econó­
mica. Así encontramos la afirmación, entre otras opiniones, de
que “ actualmente se admite que sin la intervención estatal en la
esfera económica, no se habrían desarrollado las grandes poten­
cias industriales de la época, y tampoco hubieran mantenido el
alto nivel de desenvolvimiento, tan difícil y trabajoso de lograr
como el mismo progreso alcanzado. En los países insuficiente­
mente desarrollados, el intervencionismo de Estado pretende
formar la base de la industrialización con inversiones en la in­
fraestructura, alentando de esta manera el esfuerzo de la inicia­
tiva privada en todo el proceso de integración posterior que,
sin las inversiones estatales, no podría realizarse. Además, las
inversiones del sector público se orientan a amortiguar la infla­
ción o deflación, utilizando el gasto público como factor de
equilibrio económico y por cuanto a la programación del esfuer­
zo se procurarán destruir las trabas que se forman en la inte­
gración industrial. En las naciones en desarrollo, la escasez de
los recursos disponibles, aplicables a la economía, obligan a que
se empleen en la mejor forma posible, después de la elabora­
ción cuidadosa de un programa en el cual se adopten las técnicas
más adecuadas al país y siempre que la inversión, además de
necesaria, sea conveniente y compatible con los recursos del Es­
tado y la estabilidad monetaria, evitando en todo caso inversio-

i
170 TE OR ÍA ECONÓMICA

nes inflacionarias que causan daño a los grupos de más bajos


recursos. Se trata de progresar lo más rápidamente posible, en
vista del aumento demográfico y el estado de miseria de las
mayorías y redistribuir, por el camino de la inversión pública,
el ingreso nacional” .16
A l analizar las opiniones hasta ahora expuestas, renace el
deseo de conjuntar lo positivo de ambas tendencias y evitar las
críticas que se lancen en ambos sentidos, para procurar alcanzar
la meta que, después de todo, es la que persiguen ambos
sectores: la constante superación de la vida económica de un
país.
Directriz fundamental de la actividad económica, represen­
tada tanto por el sector público como por el privado, debe ser
el aceleramiento constante en el aprovechamiento productivo
de nuestros recursos, debidamente garantizados por las fórmu­
las y técnicas puestas a su servicio por el órgano estatal, o sea, la
conjunción ineludible de ambas fuerzas, no significando la dua­
lidad un motivo constante de lucha entre ambas, sino el apoyo
mutuo, necesario, para alcanzar las metas previamente señala­
das. Lo anterior nos lleva a entender la postura correcta que
debe adoptarse en un país, como el nuestro, que vive en la hora
presente un proceso acelerado de desarrollo industrial. Debemos
tener presente, tal como se explica en los recientes estudios he­
chos sobre la situación económica del México actual, que “ por
fuerza de las circunstancias, por reafirmación de su soberanía
o por tratarse de actividades básicas para el desenvolvimiento
económico del país, hay campos que han resultado privativos
de la actividad estatal, otros en que ha podido integrarse la
acción de fomento del Estado coexistiendo con la de la propia
iniciativa privada y otros más que atienden exclusivamente la
actividad privada. En todos ellos se observa una inversión cre­
ciente, tanto estatal como privada. También es general a todos
los campos un aumento en la producción de bienes y servicios” .17
En resumen, consideramos que para la realización del progreso
nacional se requiere una adecuada coordinación entre la ini­
ciativa privada y el Estado. Esto último debe crear incentivos

16 Margáin, Hugo B. Una Adecuada Administración Pública. 1961, p. 209.


17 Fernández Hurtado, Ernesto. La Iniciativa Privada y el Estado como
Promotores del Desarrollo. M éxico. 50 Años de Revolución. F.C.E. 1960, p. 613.
EL E S T A DO Y LA POLÍTICA ECONÓMICA 171

y condiciones propicias de carácter social y aun político, que


sirvan de estímulo y apoyo a la actividad de los particulares.
No es ni a través del ataque agazapado o del uso de la fuerza
política, como logrará disminuirse, ya sea el valor real del Esta­
do, cuando éste tiene el papel de empresario, como el valor
efectivo de la iniciativa privada, cuando ocupa el lugar de
sujeto activo en el proceso económico.

104. P olítica económica .— Con relación a los fines media­


tos o inmediatos que el Estado se propone alcanzar al intervenir
en el proceso económico, su actividad puede agruparse en di­
versos renglones, los que, en conjunto, constituyen la política
económica, verdadero programa a seguir para tratar de resol­
ver los problemas torales de un país. Estos renglones son:18
a) Política del pleno empleo, encaminada a conseguir y man­
tener un elevado y estable nivel de ocupación interna.
b) Política anticíclica, para procurar moderación en las fluc
tuaciones propias de la actividad económica. Ya en otra parte
de este volumen hemos hablado del papel que el Estado debe
jugar en la prevención de las crisis o cielos.
c) Política del trabajo, para disciplinar las relaciones jurí­
dicas, sociales y económicas de los trabajadores con los sujetos
que representan a los demás factores de la producción.
d) Política social, que estudia las medidas dirigidas a ele­
var el nivel de vida de las clases obreras a través del estable­
cimiento de seguros sociales, reglamentación de las horas de
trabajo, fijación de salarios mínimos por zonas, trabajo de mu­
jeres y niños, etc.
e) Política agraria, que se ocupa de lo que en nuestro país
ha tenido un incremento extraordinario en lo que respecta a
materia de titulación, repartición y reforma agraria integral,
por considerarlo un problema básico y fundamental en el plan
de desarrollo macroeconómico.
f ) Política industrial, referente a la organización, disciplina
y control de la actividad industrial. Renglón que ha alcanzado
en México su máxima aceleración en nuestro tiempo a través
del plan de industrialización en que se encuentra empeñado.
Esta política admite subdivisiones, con base en los distintos

18 Baechi Andreoli, Silvio. Política Económica. Madrid, 1962, p. 1375.


172 TE OR ÍA ECONÓMICA

sectores industriales; así existe política siderúrgica, petroquími­


ca, minera, de la construcción, etc.
g ) Política de los transportes, que estudia las normas rela­
tivas a la organización y gestión de las vías y medios de comu­
nicación. En nuestro país responde a un amplio programa de
caminos carreteros de peaje (labor que corresponde realizar a
Caminos y Puentes Federales de Ingreso) e incremento en la
construcción y apertura en general de vías ferroviarias, maríti­
mas y aéreas.19
h) Política monetaria, que estudia las medidas relacionadas
con el dinero en circulación, control en la emisión de billetes,
estabilidad en el poder adquisitivo y vigilancia en el monto de
las reservas del Banco Central (en nuestro país, el Banco de
México).
i) Política crediticia, cuyo objeto es la reglamentación del
crédito en todas sus formas; se vigila en ella la fluctuación de
la deuda exterior y los sistemas de garantía real y personal, así
como el importante renglón del crédito agrícola.
j ) Política de precios, que se ocupa del control de los precios
de diversos grupos de artículos, conjunta o separadamente, de
acuerdo con su importancia en el mercado interno.
k) Política comercial, que trata de la distribución de los
bienes y servicios en el interior del país.
l) Política comercial internacional, que estudia los inter­
cambios de mercancías y servicios, los movimientos de oro y
capitales. Se auxilia el Estado, en este renglón, con los datos
estadísticos que nacen en el cálculo de la balanza internacional
de pagos.
Otros renglones de la política económica se dan en los as­
pectos de: educación, salubridad, turismo, recursos hidráuli­
cos, pesca, inversiones, protección a los recursos naturales, obras
públicas, etc.

10 En cuanto a los medios de transpone del pensamiento humano, tales


como los sistemas telegráfico, telefónico, de radio y televisión, dan al país que
los posee una personalidad estructural y cultural distinta y de más consisten­
cia, por lo que también interesa al Estado avocarse a su control y vigilancia.
CAPÍTU LO X I

LOCALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA
Y CENTROS DE POBLACIÓN

S U M A R IO : 105.— Localización de la industria en el medio geográfi­


co. 106.— Limitaciones. 107.— Centros de población. 108.— Elementos
determinantes. 109.— Factores fundamentales en la creación de cen­
tros. 110.— Teorías sobre la población. 111.— Equilibrio entre pobla­
ción y subsistencias. 112.— Variaciones en el índice de población.
113.— El control de la natalidad. 1 H .— Subpoblación y sobrepobla­
ción. 115.— Situación actual: el óptimo.

105. L ocalización de la industria en el medio geográfico.


-— En los capítulos anteriores liemos dedicado nuestra atención a
repasar los problemas que surgen con el desarrollo y funciona­
miento interno de las industrias, el trabajo en el campo y los
factores que en estas actividades intervienen. De la forma en
que hemos estudiado tales temas económicos, podríamos saber
cuántos campesinos pueden dar mayor rendimiento a un campo
cultivado; por qué es necesario un determinado sistema de riego
para ciertas siembras; por qué en un taller es necesario contar
con maquinaria adecuada; o a qué se debe que una institución
bancaria pueda proporcionar créditos a las empresas que consi­
dere lucrativas.
En este capítulo intentaremos descubrir en nuestro territo­
rio el por qué las compañías pesqueras se establecen en puertos
que reúnen ciertas condiciones; los talleres y comercios de
platería labrada se establecen en Taxco; las fábricas textiles
en Puebla; en Sonora y Coahuila se cultiva el algodón; en
Aguascalientes la uva; en fin, a qué mecanismos obedece el
que las industrias se localicen en determinados puntos geográ-

173
174 TEORÍA ECONÓMICA

fíeos. Este estudio nos dará ocasión de descubrir el nacimiento


de zonas comerciales, industriales, centros de producción y de
consumo, cuyos problemas de localización están íntimamente
ligados con las teorías sobre la población, que también revisa­
remos dentro del capítulo.
Partimos del principio de que las industrias, salvo excep­
ciones, se localizan geográficamente en los sitios en donde existe
mejor medio ambiente, los más atractivos recursos naturales,
facilidad de transportación y sobre todo, en donde existan hom­
bres debidamente preparados y con el espíritu necesario para
desplegar una creciente actividad económica.

106. L imitaciones .— Toda industria, para el inicio de sus


operaciones, requiere sujetarse a dos limitaciones:
a) La primera consiste en las condiciones de producción, las
cuales no sólo deben basarse en las bondades de los recursos
naturales; no basta que un país posea gran cantidad de yaci­
mientos mineros, que se localice cerca de ríos de fácil navega­
ción, que cuente con un clima ideal; si una región con tales ven­
tajas, tiene sin embargo una población formada por personas
que están en constante conflicto o que no poseen espíritu de
trabajo, iniciativa propia ni otras aptitudes personales, no ten­
drá la formación ideal que se requiere para poner en marcha
empresas productivas. Por tanto, existen factores que no son
naturales sino de carácter humano. No debemos hablar sólo de
la pereza de los habitantes de un pueblo, sino también del papel
que juega el propio Estado en cuanto a su organización, grado
de intervención y estabilidad política.
Si en un país con pocas posibilidades naturales, el Estado
alienta el espíritu de empresa entre sus ciudadanos, los protege
y los estimula, tendrá un más rápido progreso que aquel que
cuente con todos los recursos imaginables, pero cuyo gobierno
sea despótico, irresponsable y no trate de ver más allá de cual­
quier posibilidad inmediata de beneficio personalista o de grupo.
b) La segunda limitación se conoce como ventajas relativas
o relatividad de las ventajas, que explica que éstas no deben to­
marse como absolutas; el hecho de que en un país existan las
cualidades que acabamos de mencionar: clima favorable, vías
de comunicación, recursos y riquezas naturales y además, los
LOCALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA Y CENTROS DE POBLACIÓN 175

hombres necesarios y capaces de producir o lanzarse a cualquier


empresa, no alcanza un carácter absoluto ni será, por tanto, un
país gigante en la producción. Tiene, como todas las cosas,
cierta relatividad. En la situación económica de un país influ­
yen, además de los factores naturales, otros datos variables
como lo son el temperamento de las personas, la iniciativa de
los gobiernos, la estructuración política de los grupos sociales
y la forma de gobierno en que se descansa.

107. C entros de población .— ¿Qué nació primero: el cen­


tro de producción o el centro de población? Indistintamente
ambos conceptos se han complementado y han estimulado su
respectivo crecimiento en forma simultánea. Contamos con in­
finidad de ejemplos en que las ciudades se han creado gracias
a la existencia previa de ciertas industrias y otros tantos en
que, debido a la existencia previa de centros de población, se
establecen con posterioridad industrias y establecimientos co­
merciales.
A ) Ciudad Marfil, en el Estado de Guanajuato, que per­
tenece ya al rico acervo de las leyendas de nuestra provincia y
a la que se ha llegado a llamar Ciudad Fantasma, es ejemplo
viviente de un centro de población que se creó, creció, se des­
arrolló y desapareció debido a la industria metalúrgica, con­
cretamente a la explotación de metales nobles. Su historia es
ésta: algunos gambusinos encontraron en una amplia zona si­
tuada entre las poblaciones de Silao y Guanajuato, yacimientos
metalúrgicos. Inspeccionaron en las cercanías y localizaron fi­
nalmente grandes vetas de metales preciosos que atrajeron
inmediatamente la atención de muchas otras personas hacia esa
zona, deseosas de lograr riqueza por medio de la explotación
minera. A l aumentar el número de pobladores se construyeron
las primeras casas, lo que provocó el nacimiento de necesidades
tales como la alimentación y la salubridad, la actividad comer­
cial, templos, consultorios y escuelas para cumplir con necesida­
des subjetivas creándose, con todo ello, un verdadero centro de
población que llegó a figurar prominentemente a mediados del
siglo pasado. Creció en importancia y llegó a figurar como uno
de los principales centro proveedores de metales nobles de la
República, hasta que, por la naturaleza propia del subsuelo,
176 TEORÍA ECONÓMICA

fue notándose que las vetas se iban agotando. Paralelamente y


debido a la anarquía en los sistemas de explotación, no pudo
evitarse que el líquido que servía de mantenimiento a las ne­
cesidades primordiales de sus habitantes se contaminara, cau­
sándoles graves daños y llegando a provocar que los mismos
empezaran a desalojar la población buscando dedicarse a las
actividades mineras en diversas zonas vecinas. Los habitantes
que en reducido número permanecían aún en Ciudad Marfil,
notaron que los adobes con los que originalmente se había edi­
ficado la ciudad, contenían pequeños residuos de oro y plata y
comenzaron a demoler las construcciones para aprovechar, hasta
lo último, la mínima riqueza que ello les proporcionaba y des­
truyeron así muchas de las casas que habían sido signo de
progreso y señorío en la región. Aquel pueblo que nació y flo­
reció gracias a la industria minera, desapareció también por
causa de esa misma industria.1
B ) Ejemplo de actividades que nacen gracias a la existencia
previa de un centro de población, son la serie de establecimien­
tos comerciales en cadena, cuyo asiento principal y sucursales
inician sus operaciones tomando en cuenta la previa existencia
de un considerable núcleo urbano; idéntico factor toman en con­
sideración las empresas industriales, para contar con suficiente
mano de obra y fácil transportación de sus productos. Sus
mercancías, ya elaboradas y dispuestas para la venta, son más
fáciles de colocar en centros de consumo ya establecidos que en
zonas despobladas. El origen de la formación de las ciudades y
el hecho de que el hombre procuró no vivir aislado sino agru­
pado con sus semejantes, obedeció originalmente a la defensa
en contra de ataques del exterior; por ello las primeras ciudades
medioevales y aún las de época anterior en Oriente y Europa,
eran ciudades fortificadas, rodeadas de grandes murallas que
el señor o soberano construía para permitir que dentro de ellas
vivieran los habitantes de zonas cercanas, mediante el pago de
ciertos impuestos o contribuciones en especie, que se cubrían
por quienes deseaban protegerse dentro de las murallas.

1 Actualmente, Ciudad Marfil puede, visitarse por quienes recorran las


cercanías de la ciudad de Guanajuato; se percibe lo que fue un centro de
población con sus calles, templos y establecimientos comerciales en ruinas y
abandonados sin aparente explicación.
LOCALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA Y CENTROS DE POBLACIÓN 177

108. E lementos determinantes .— No debe considerarse a


la defensa como el motivo fundamental que en todos los tiempos
haya prevalecido para dar nacimiento a las ciudades. Actual­
mente su creación es motivada por cuestiones eminentemente
económicas. Son dos los elementos que en forma determinante
influyen en la creación de centros de población, de producción
o de consumo: la técnica industrial y los transportes o las co­
municaciones.2
No debemos olvidar la decisiva influencia del elemento geo­
gráfico, es decir, la constitución orgánica de la tierra, el sentido
de la corriente de los ríos, la configuración de las costas, la exis­
tencia de grandes llanuras, el clima; todo ello podría integrar
el elemento preexistente que el hombre encuentra, llamado na­
turaleza, para establecer cualquier tipo de industria. Pero ya
visto el aspecto geográfico, entran en juego la técnica indus­
trial y la facilidad de transportes.
a) Las industrias crecen en donde más conviene técnica­
mente establecerlas. Las empresas afinadoras de metal que se
dedican a separar las materias impuras del metal industriali-
zable, deben establecerse cerca de los yacimientos mineros;
sería poco práctico que existiera en Durango una mina de
donde se extrae el metal mientras que las plantas de afina­
ción se establecen en el Distrito Federal. Por lo tanto, el as­
pecto de la técnica industrial debe cuidar de la adecuada loca­
lización de los elementos que intervienen en determinada rama
industrial.
b ) Las ciudades se han creado y se seguirán creando en
donde exista facilidad de transporte o se reúnan dos rutas co­
merciales. Éste es el caso de los puertos, lugares en donde ter­
mina una ruta marítima y comienza una ruta terrestre. Esto,
aparentemente, representa para el investigador, cierta facili­
dad, pero deben reunirse varios requisitos: que el mar sea lo
suficientemente profundo para que los barcos de gran calado
puedan llegar hasta los muelles de carga y descarga y que a
ese lugar sean accesibles los transportes terrestres; es decir,
que puedan llegar fácilmente caminos carreteros o vías de fe­
rrocarril. Si se encuentran estas facilidades, podrán crearse
puertos de importancia y de gran actividad comercial.

2 Scott, Op. cit., p. 87.


F.1449-T. Económ.— 12
178 TEOKÍA ECONÓMICA

La existencia de algún obstáculo natural también facilita la


formación de centros de población o de comercio. Un sitio en
donde se interrumpe una ruta terrestre, los legendarios oasis de
los desiertos, la interposición de un río caudaloso o el único
paso en una cordillera de difícil acceso, son obstáculos que
provocan una detención temporal en el viajero, y al haberla,
facilita la creación de centros de población o, cuando menos, un
posible centro de consumo temporal.
Los ríos fueron considerados como los medios de transporte
más importantes antes del nacimiento de otros vehículos pro­
ducto del ingenio del hombre. Hubo países que tuvieron mayor
facilidad de utilizar el transporte fluvial y aprovecharon los
ríos para poder subsistir económicamente y dedicarse al comer­
cio con otras poblaciones ribereñas; por ejemplo, a orillas del
Danubio se constituyeron las principales ciudades del centro
de Europa. Eecuérdese anteriormente la importancia que en la
historia tuvieron el Eufrates, el Tigris, el Nilo y en América el
Amazonas y el Mississippi. Con la aparición del ferrocarril, del
automóvil y posteriormente con los grandes transportes maríti­
mos y aéreos, ha ido decreciendo la importancia de los ríos. Sin
embargo, el sistema hidrográfico ha servido para localizar los
principales centro de producción y consumo y ha dado fisono­
mía propia a multitud de ciudades que deben su vida a las vías
fluviales.
Debido a las dificultades del transporte, se inició la utiliza­
ción de ciertos auxiliares tales como los almacenes y las bode­
gas. En sí no fueron actividades industriales sino un auxilio
para el transporte de materias primas y mercancías elaboradas.

109. F actores fundamentales en la creación de centros.


■—Las características que requiere la formación de centros in­
dustriales, son las siguientes:
1) La cercanía de la materia prima. Cuando se establece una
fábrica de conservas o de empaque de frutas frescas, debe loca­
lizarse lógicamente cerca de los lugares en que estén situadas las
huertas o sembradíos. Lo mismo sucede en el caso de las en-
latadoras de pescado, que deberán estar situadas en los puertos
en que se obtiene el producto de la pesca.
2) E l transporte. Por el gran peso que representan las vi-
LOCALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA Y CENTROS DE POBLACIÓN 179
gas de acero, no conviene en ningún momento tener las grandes
calderas u hornos de fundición en un sitio, el almacenamiento
de los productos elaborados en otro y más lejos aun las máqui­
nas cortadoras y calibradoras. Ello requeriría la ocupación de
un gran número de medios de transportes para trasladar el
producto por varios sitios. El tratar de evitar estos problemas
es lo que hace que en las grandes empresas de esta rama, los
hornos de fundición, los grandes depósitos y los comercios al
por mayor de artículos de hierro y acero se localicen en sitios
cercanos entre sí.
3) Posible utilización de mano de obra. El obrero especia­
lizado debe permanecer en las zonas aledañas para que se le
pueda localizar y utilizar fácilmente. Un obrero calificado o
un técnico en actividades conectadas con la minería deberá ha­
bitar cerca de las empresas que puedan necesitar de sus servi­
cios. Su constante cambio de lugar, puede crear al obrero un
forzado estado de desocupación, de ahí que se haga notar la
estrecha liga que tiene la localización geográfica de las in­
dustrias con la ocupación plena de la mano de obra disponible.

110.— T eorías sobre la población .— Uno de los nombres que


aparece constantemente ligado a las teorías sobre la población
es sin duda el de Thomas Robert Malthus, quien en 1798 pu­
blicó su conocido Ensayo sobre el principio de la población,
obra en la que aporta su teoría, de manera pesimista, a la luz
de la ley de los rendimientos decrecientes. Después de insis­
tentes observaciones, Malthus sentó el postulado de que "existe
una tendencia universal de la población a aumentar en pro­
gresión geométrica,, a menos de ser reprimida por las disponi­
bilidades de alimentos” ;3 y agrega que en ello tiene importante
papel una causa íntimamente ligada a la Naturaleza que es
“ la tendencia constante, que se manifiesta en todos los seres
vivientes, a aumentar su especie más de lo que consiente la
cantidad de alimentos que tiene a su alcance” ,4 y ese instinto
natural, arrastra al humilde al hambre, a la muerte y al vicio.

3 Samuelson. Op. cit., p. 23.


4 Gonnard. Op. cit., p. 311.
180 TEORÍA ECONÓMICA

Se ha colocado a Malthus entre los pesimistas56por el oscu­


ro panorama que pinta al futuro de la humanidad, si ésta no
combate en forma directa el mal que — según él— se cierne in­
defectiblemente por el exagerado número de pobladores frente
al limitado número de subsistencias. Eecordemos uno de sus
conocidos párrafos, por el que justificadamente le atacaron, en
su tiempo, los que se preciaban de tener sentimientos humani­
tarios. Malthus decía que “ el hombre que nace en un mundo
ya ocupado, si no puede obtener su subsistencia y si la socie­
dad no necesita de su trabajo, no tiene ningún derecho ni si­
quiera a la más mínima porción de los alimentos, y en reali­
dad, no tiene que estar donde está. En el gran banquete de la
Naturaleza no hay sitio vacante para él. La Naturaleza pide
que se marche, a menos que logre mover a compasión a algún
invitado; si éste se levanta y le hace un lugar, de inmediato
aparecerán otros intrusos pidiendo el mismo favor. El anun­
cio de que hay provisiones para todo el que llega, llena la
antesala de numerosos solicitantes. Se ha perturbado el orden
y la armonía; la abundancia que antes reinaba se ha trocado
en escasez; y la felicidad queda destruida por el espectáculo
de la miseria” .0
Todas estas ideas llevaron a Malthus a realizar un cuadro
explicativo para que el hombre se diera cuenta del porvenir
que le esperaba, si no se disponía a evitar el constante desequi­
librio que creaba cada 25 años, el desigual crecimiento de la
población y el de los alimentos.
Eepresentada la población por su progresión geométrica,
en la que cada término es el doble del que lo precede y las
subsistencias por su progresión aritmética, que es el aumento
natural por unidades, se forma el siguiente cuadro:
Crecimiento de la población 2 4 8 16 32 64 128
Crecimiento de subsistencias 2 3 4 5 6 7 8

5 Para tratar el tema de la población, hay a quienes se considera como


pesimistas y a quienes como optimistas, de acuerdo con su forma de enfocar
el problema. Las fórmulas que han servido de identificación a unos y otros,
son para los pesimistas: cada nuevo habitante que llega al mundo, es una boca
más que alimentar. Los optimistas opinan que efectivamente es así, pero sin
olvidar que cada boca que llega, trae consigo dos brazos destinados al trabajo
y a producir más subsistencias.
6 Whittaker. Op. cit., p. 233.
LOCALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA Y CENTROS DE POBLACIÓN 181

La explicación gráfica intentada sería aceptada si se hubie­


sen comprobado plenamente tales hechos. Sin embargo, no to­
dos los que estudiaron este problema expresaron su conformidad
con la teoría malthusiana, superada en diversos renglones por
las causas que a continuación se indican:
a) La primera progresión que corresponde al crecimiento
de la población, es correcta en cuanto que representa la ley
biológica de la generación, la cual se mide en función de la
multiplicación de la especie, pero Malthus no tomó en conside­
ración que los humanos no se multiplican desde que nacen hasta
que mueren, sino sólo en un lapso de su vida, lo que sin duda
disminuye el crecimiento.
ó) En cuanto a la segunda progresión, la que toca a las sub­
sistencias, no parece lógico aceptar su simple crecimiento arit­
mético, ya que en muchas ocasiones son animales y plantas los
que sirven de subsistencia; según eso, deben sujetarse a las
mismas leyes biológicas de mutiplicación ya que es imposible
negar que se reproducen “ según las mismas leyes que la especie
humana y a veces según una progresión geométrica mucho más
rápida” .71

111. E quilibrio entre población y subsistencias .— El


hombre ha puesto en práctica determinados métodos para lograr
lo que la naturaleza misma le impone, es decir, el logro de un
equilibrio entre el crecimiento de la población y el número de
subsistencias disponibles para el consumo. Han existido por
ello, desde manifestaciones salvajes y brutales, hasta las más
moderadas y atenuadas. Hay quienes opinaron que el medio de
lograr el equilibrio era el establecimiento de un sistema repre­
sivo a la ancianidad, basándose inhumanamente en una consi­
deración de descarnada frialdad práctica, o sea, considerar que
los ancianos reportaban una carga a la sociedad y que por no
pertenecer ya a la clase productora, deberían desaparecer. El
toque humanitario en la civilización y el principio de solidari­
dad humana, hicieron que los sistemas para lograr el equilibrio
deseado “ reemplazara el obstáculo represivo, que es el acre-

7 Gide. Historia de las Doctrinas Económicas, p. 140.


182 TEORÍA ECONÓMICA

centamiento de la mortalidad, por el obstáculo preventivo que


es la reducción de la natalidad” .8
Para lograr tal equilibrio, se recuerda que no basta aumen­
tar la cantidad de subsistencias, sino obrar directamente sobre
el dato de la población, ya que "intentar que los alimentos mar­
chen al mismo paso que la población, sería como poner a la
tortuga a perseguir a la liebre. Encontrando pues que por las
leyes de la Naturaleza es imposible hacer que los alimentos
marchen al mismo paso que la población, el intento debe con­
sistir en lograr que la población marche al paso de los alimentos.
Si podemos persuadir a la liebre de que se duerma, la tor­
tuga tendrá cierta posibilidad de alcanzarla” .9
Si no es actualmente aplicable en todos sus aspectos la teo­
ría malthusiana, por lo menos para estudiar el desenvolvimien­
to de la población en países como China, la India y otros en
condiciones demográficas similares, aparece como factor v ita l101
su crecimiento, respecto de la proporción de alimentos.
Algunos autores hacen mención del tema de la población y
de su equilibrio con las subsistencias, sólo para tratar de resol­
ver problemas concretos, por ejemplo, se afirma que “ en el
supuesto de que no varíen otros factores, es evidente que la
demanda total de cualquier mercancía, varía con la magnitud
de la población consumidora” .11

112. V ariaciones en el índice d e población .— Indepen­


dientemente de los diversos cuadros que han ensayado los eco­
nomistas, para demostrar con cifras y estadísticas la variación
constante que ha sufrido el índice de población, ya sea calcu­
lándolo proporcionalmente por años o por países, se debe
precisar que todo cambio acusado en el índice de población es
por incremento o disminución natural, o sea, por exceso de
nacimientos sobre defunciones o viceversa; y por la conducta
migratoria del hombre.
La primera causa, o sea el aumento natural de población, en
que intervienen los datos de natalidad y mortalidad, nos indi-

8 Gide. Op. cit., p. 142.


9 Wliitaker. Op. cit., p. 382.
10 Samuelson. Op. cit., p. 25.
11 Benham. Op. cit., p. 14.
LOCALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA Y CENTROS DE POBLACIÓN 183

ca que “ la tasa del crecimiento natural, es igual a la diferencia


entre la tasa de natalidad y la tasa de mortalidad” .12 Cualquier
variación en los índices, genera cambios en la densidad de la
población.

113. E l control de la natalidad .— El tema de la varia­


ción de la densidad de población, se conecta en forma directa
con los llamados sistemas de control de la natalidad. A través
de ellos se ha querido justificar el por que la tasa de la nata­
lidad tiene, día a día, un índice menor. Sin embargo, tal control
explica “ cómo la gente puede limitar sus familias sin mayor
dificultad, pero no explica por qué desea limitarla en forma
tan drástica” .13
Quienes han realizado estudios estadísticos acerca de las
fases de crecimiento o disminución en el índice de población,
han querido encontrar en ellos la explicación de muchos fenó­
menos socio-económicos. En la doctrina socialista, es un hecho
que el crecimiento de la población, influye en el desarrollo de
la sociedad, en el desenvolvimiento económico, en la posibili­
dad de asimilación de nuevas tierras y en el ritmo de las fuer­
zas productivas, pero es también un hecho aceptado el considerar
que no influye en la determinación del carácter del régimen
social. A l respecto, Stalin llegó a afirmar que “ si el crecimiento
. de la población fuese el factor determinante del desarrollo del
régimen social, a una mayor densidad de población tendría que
corresponder forzosamente, en la práctica, un tipo proporcio­
nalmente más elevado de régimen social. Pero en la realidad
no ocurre así” .14
Las teorías neomalthusianas revivieron la tendencia pesimis­
ta acerca de la población; en Inglaterra y los Estados Unidos
aparecen obras y opiniones tendientes a señalar la importancia
que adquiere la densidad de población en el desenvolvimiento
de la sociedad. El Primer Ministro Winston Churchill trataba de
justificar y demostrar que algunos de los aspectos de la vida
descendente del predominio inglés, era causado principalmente
por el enorme problema de la sobrepoblación; por su parte,

12 Hicks y Hart. Op. cit., p. 51.


13 Op. cit., p. 54.
14 Citado por Konstantinov: El Materialismo Histórico, 1957, p. 54.
184 TEORÍA ECONÓMICA

Wilhelm Vogt, en Norteamérica, publicó un libro titulado El


Camino de la Salvación, en que destacaba el interés de consti­
tuir el sistema de la limitación de la natalidad y la restauración
de los recursos, ya que para él “ los recursos naturales son
limitados y la natalidad es excesiva” .15
En conclusión, deben estudiarse las consecuencias que pro­
vocaría en la humanidad, la existencia de una mayor o menor
densidad de población; deben colocarse, como en dos platillos
de una balanza, una serie de factores determinantes. De un
lado “ las ventajas que podrán obtenerse de las mayores posi­
bilidades de cooperación, cuando la población es numerosa” y
del otro “ las ventajas que resultan de una mayor abundancia
relativa de tierras, fuerzas naturales y materiales y satisfactores
de fabricación humana, cuando la población es menos densa” .16

114. S ubpoblación y sobrepoblación.— Podemos decir que


los problemas de población han tenido dos directrices definidas:
la primera, que estudia el crecimiento rápido, a veces despropor­
cionado de la población, y la segunda, al terminar ese ascenso
constante y producirse el fenómeno contrario, o sea una dismi­
nución perjudicial del índice de población. Cualesquiera de las
dos tendencias puede llevar a la humanidad a serios peligros,
apuntados hace tiempo. Maquiavelo, en su obra Historia de
Florencia, afirmaba, al hacer una especie de profecía del des­
tino del mundo, que “ una parte, debido al pequeño número de
habitantes, quedó desolada; la otra, estando recargada, fue opri­
mida por la pobreza” .17 Este pensamiento no es sino un antici­
po de lo que posteriormente habrían de estudiar los economistas,
al manifestar que los peligros de la subpoblación o sea una
población demasiado pequeña para que pueda existir eficiencia
económica y de la sobrepoblación, o sea, demasiada población
con relación al número de subsistencias, deben tomarse con el
interés que merecen.
El problema de la subpoblación lo podemos ejemplificar en
el caso de una colonia con escasos habitantes, la cual por su
número limitado, no puede intentar trabajos que requieran

15 Op. cit., p. 75.


16 Cannan. Teoría Económica, p. 75.
17 Citado por Hicks y Hart. Op. cit., p. 61.
LOCALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA Y CENTROS DE POBLACIÓN 185

grandes esfuerzos ni en gran escala, por ser incapaces en mi-


mero. Los motivos por los que no podría constituirse una entidad
productiva serían: a) que el pequeño número de trabajadores
no podría realizar el esfuerzo necesario para producir aquellas
cosas cuya necesidad sea inaplazable; y b) las sistemas de cul­
tivo tendrían que ser primitivos, ya que la agricultura moder­
na, con maquinaria y fertilizantes no se entiende sino a través
de una empresa en gran escala, en donde puede caber la espe-
cialización.
Por otra parte, la sobrepoblación, se enfrenta también a gra­
ves problemas. Aun cuando sugiere la presencia de mayor
número de elementos que ayudan al trabajo y al aumento de
satisfactores, no se debe olvidar que una mayor cantidad de
material humano aumenta las necesidades que han de satisfa­
cerse. Asimismo, para producir no sólo es necesario el factor tra­
bajo, sino el capital, y si no hay un crecimiento paralelo entre
ambos, de nada sirve contar con un gran contingente humano.
Lo mismo sucede con el otro factor o sea la tierra, que debe
ser proporcional a la población, ya que "la sobrepoblación por
escasez de tierra, es una de las grandes causas de la pobreza
que existe en el mundo” .18
El peligro de la sobrepoblación aparece cuando han sido
ocupadas y utilizadas plenamente las tierras cutilvables y se
deben comenzar a invadir zonas que normalmente no sirven ni
se utilizan para el cultivo.

115. Situación a c t u a l : el óptimo .— Lo cierto es que en


nuestra realidad actual, el índice de población tiende a disminuir
en forma alarmante, tal vez por haber alcanzado gran difusión
el uso del obstáculo preventivo aconsejado por Malthus, y que
ha hecho que sociólogos, ecónomos y aun estadistas se preocupen
ahora de manera inversa, no ya por el desmedido aumento, sino
por la presencia de una natalidad controlada que provoca un
índice decreciente de la población.
Las causas que se aducen como generadoras de esta tenden­
cia hacia una futura y posible subpoblación son:19

18 Gide. Historia de las Doctrinas Económicas, p. 154.


19 Scott. Op. cit., p. 51.
186 TEORÍA ECONÓMICA

a) La voluntad deliberada de los padres de no tener hijos o


de limitar previamente el número de ellos.
b) Por efecto de los progresos de la civilización, ya que se
crean necesidades incompatibles con los deberes y cargas de
la paternidad.
c) Decrece a medida que avanzan los progresos de la demo­
cracia; el número limitado hace posible llegar a figurar promi­
nentemente.
d) Le Play invoca en su escuela la regla de la sucesión del
reparto equitativo, que se explica más simplemente diciendo que
mientras menos personas existan, más satisfactores tocarán en
proporción a cada uno.
e) E l debilitamiento de las creencias morales y religiosas.
f ) La intemperancia bajo todas sus formas: libertinaje, al­
coholismo, promiscuidad, vicios.
Sin embargo y no obstante la variedad de causas anotadas,
éstas no resuelven el problema demográfico actual. En nuestros
días, es cosa común y com ente oír hablar del tema del control
de la natalidad a la luz de varias proyecciones, es decir, desde
el punto de vista social, moral, religioso, científico, mas no esen­
cialmente desde el económico, cosa que sería de gran interés, ya
que todas las leyes y fenómenos que se mencionan sobre pobla­
ción se encuentran estrechamente vinculados a la teoría econó­
mica.
Por último, dentro del tema de la población, merece men­
ción especial el problema de calcular, en ciertas circunstancias,
cuál es el número más adecuado de habitantes que puede pro­
ducir más per cápita y, por tanto, vivir con desahogo. Este
dato del número mejor es el óptimo, el cual, por supuesto, no es
siempre igual, ya que su fijación está sujeta a varias circunstan­
cias externas. Además, no sólo se refiere al número de habitan­
tes, sino también a su correcta distribución. Cuando todo se
conjunta de manera que la productividad sea la más adecuada
respecto de la población, se está en presencia del óptimo.
CAPÍTU LO X II

EL INGRESO NACIONAL

S U M A R IO : 116.— E l Ingreso Individual y el Ingreso Nacional.


117.— Producto e Ingreso Nacional. 118.— Métodos para su cálculo.
119.— Las actividades del Estado y el Ingreso Nacional. 120.— Di­
ficultades en el cálculo del Ingreso Nacional. 121.— Causas de va­
riación. 122.— Hecho fundamental en la distribución de la riqueza.
123.— E l reparto de utilidades.

116. E l ingreso individual y el ingreso nacional .— Para


lograr una idea aceptable de lo que se conoce como ingreso na­
cional, los tratadistas hacen una distinción en tres tipos de in­
greso: el monetario, que se representa por una suma en moneda;
el real, que se identifica con una cantidad de bienes y servicios;
y el psíquico, como la suma de satisfacciones logradas y de
utilidades obtenidas. En conjunto, el individuo persigue la
obtención de un ingreso que, como tal, incluye los tres tipos ya
anotados.
E l ingreso nacional, de acuerdo con la clasificación intentada,
puede ser el resultado de la suma de los ingresos individuales
calculados en un año o el conjunto de bienes y servicios produ­
cidos en un período determinado, casi siempre de un año. “ En
una sociedad fundada en el reconocimiento de la propiedad in­
dividual, el ingreso de la colectividad resulta del conjunto de los
ingresos individuales. En cambio, en una sociedad colectivista, el
ingreso nacional es, por así decirlo, el fenómeno antecedente;
el Estado determina en base al ingreso nacional los ingresos in­
dividuales según ciertos criterios” .1

1 Bresciani-Turroni. Op. cit., p. 501.

187
18 8 TEORÍA ECONÓMICA

177. P roducto e ingreso nacional .— El producto nacional


es, por tanto, un conjunto de bienes difíciles de precisar, por
estar constituido por “ una gran variedad de artículos diferentes
a aquellos con que se forma el capital social. Debido a esa va­
riedad, la única forma de reducirlos a un denominador común,
con el objeto de obtener una sola cifra, es tomar sus valores
expresados en dinero” 2 y por supuesto, sólo se incluirán en el
cálculo aquellas riquezas producidas durante un lapso deter­
minado, obteniéndose así el ingreso nacional. Para algunos auto­
res el ingreso nacional no es sino la medición, en dinero, del
volumen de la producción. Benham, por ejemplo, indica que
“ el volumen de la producción de una comunidad, es la produc­
ción de bienes y servicios por unidad de tiempo, y para medirlo
generalmente se emplea como unidad un año, unidad bastante
conveniente puesto que la producción de muchos bienes y ser­
vicios varía con las estaciones” .3
Aun cuando el ingreso nacional se basa en la suma de rique­
zas producidas en cierto tiempo y dentro de ciertas fronteras,
no resulta de una operación tan simple y su compleja estructura
estimativa no siempre hace factible obtener un dato exacto,
a lo más, nos proporciona una estimación aproximada o lo que
se ha llamado un simple indicio. Esto acontece por las siguien­
tes razones:
1) Frecuentemente quien se encarga de calcular el ingreso
nacional se encuentra con la dificultad de contar repetidamente
los bienes. En efecto, un edificio construido en determinado año
y que por lo tanto va a ser contabilizado en el cálculo del ingre­
so, contiene ciertos datos que habrán de ser tomados en cuenta
en otros renglones: el valor de los ladrillos, de la varilla o del
cemento, la mano de obra empleada, el interés que obtuvo el
inversionista, la valuación del servicio que presta el edificio una
vez terminado, etc.
2) Un mismo satisfactor desempeña diverso papel económico
de acuerdo con el fin al que se le destine. Si una semilla se
siembra, es bien de producción, si junto con otras semillas se
utiliza para preparar un nutritivo platillo, es bien de consumo.

2 Hicks y Hart. Introducción al Estudio del Ingreso Nacional, p. 123.


3 Benham. Op. cit., p. 98.
el ingreso nacional 189

3) Además, la provisionalidad de los precios, distorsiona el


valor de los bienes.45 Esto nos indica que un bien no conserva
el mismo precio en varios establecimientos al mismo tiempo.
Baste recordar lo que acontece con los mercados imperfectos.
En algunos sitios se le señalará un precio diferente al de otros
y el problema se hará presente al no saber cuál de las manifes­
taciones del precio distorsionado es la que habremos de tomar
en consideración para el cálculo del ingreso nacional.

118. M étodos para su cálculo estimativo .— E l cálculo del


ingreso nacional puede intentarse desde el punto de vista de la
cantidad de riqueza producida o bien desde el punto de vista
de la cantidad de ingresos totales obtenidos. En ambos casos sólo
obtendremos un índice o aproximación y no una suma precisa.
Las fórmulas que se han empleado con más frecuencia para
obtener un dato estimativo del ingreso nacional, son las si­
guientes :
a) El método de los ingresos pagados, que estima el monto
total de ingresos percibidos por personas dedicadas a diversas
tareas económicas. Ciertos países consiguen este dato a base
de sumar, en una larga lista, el monto total de ingresos, datos
provenientes de nóminas, pago de intereses, dividendos o be­
neficios percibidos por cada individuo; ventas netas en efectivo,
utilidades netas de agricultores y así hasta llegar a renglones
cada vez más difíciles de apreciar. Es tan complicado este
sistema, al que habrían que agregarse las utilidades no distri­
buidas, las rentas no pagadas en efectivo y ciertas transacciones
gubernamentales, que nos proporciona sólo “ una burda apro­
ximación del total de ingresos pagados” ?
b) El método del censo de producción o del flujo de mer­
cancías, serie de datos tomados del renglón de producción por
actividades.
Se tomarán productos elaborados por grupos industriales
dedicados a determinadas ta re a s o ramas. Se comienza en
ocasiones a considerar los productos agrícolas, los ganaderos,
los obtenidos en la industria metalúrgica y en las empresas.
Ello crea problemas de apreciación contable, ya que se encuen­

4 Scott. Op. cit., p. 97.


5 Hicks y Hart. Op. cit., p. 136.
190 TEORÍA ECONÓMICA

tran satisfactores como la gasolina que no sabremos si colocar


entre los bienes de producción de la industria de los derivados
del petróleo o entre los de consumo, cuando sirve de combus­
tible para mover vehículos. Toda vez que es un producto que
desempeña ambos papeles puede caerse en una doble conta-
bilización.
c) El método del gasto, basado en la recolección de datos
del comercio al menudeo, desde el punto de vista de quien paga
por adquirirlos; resulta el más complicado y tal vez el menos
exacto, pues sólo toma la estimación del ahorro en sus diversas
formas.
Para otros autores, los métodos empleados para el cálculo
del ingreso nacional son:
a) El método real, con el que se obtiene el ingreso de una
colectividad, al multiplicar la suma de los productos elabora­
dos por su precio unitario o calculando el precio de la materia
prima empleada en cada proceso productivo y agregando el
valor de cada uno de los factores que van incorporándole uti­
lidad a esa materia. En suma, en el método real “ se calcula
el valor de los productos de la agricultura, de la explotación
de bosques, de las minas, de la caza, pesca, diferentes indus­
trias, el valor de los servicios prestados por los transportadores
de mercancías y así sucesivamente” .6
b) El método personal, que considera los ingresos indivi­
duales y en el que se considera al ingreso nacional como “ la
suma de todas las remuneraciones recibidas por los que han
contribuido de cualquier manera a la producción de bienes:
propietarios de fundos, capitalistas, t r a b a ja d o r e s agrícolas,
obreros y empresarios que suministran las máquinas agríco­
las y los abonos y personas que se ocupan de los transportes” .7
En este tipo de cálculo se distinguen los ingresos originarios,
que son los que adquieren quienes intervienen directamente en
la producción de los satisfactores o quienes prestan un servicio
personal y los ingresos derivados que son asignaciones que re­
cibe una persona que depende económicamente de otra, un do­
nativo, o una ayuda monetaria o en especie a quien la requiere.
La importancia de esta distinción la encontramos en el hecho

6 Bresciani-Turroni. Op. cit., p. 502.


7 Op. cit., p. 503.
el in g r e so n a c io n a l 191

de que para el cálculo del ingreso nacional sólo deben tomarse


en cuenta los ingresos originarios y excluirse los ingresos de­
rivados.
En cuanto a datos de otra naturaleza, provenientes de las
relaciones comerciales de tipo' internacional, se incluyen tam­
bién en el cálculo del ingreso nacional, ya que cuando existen
inversiones extranjeras en cierto país o bien inversiones de los
nacionales en el extranjero, deberá tenerse presente el pago de
intereses y dividendos que en ambos casos se obtienen. Deberá
aumentarse al ingreso nacional la suma de lo obtenido por los
nacionales en el extranjero y después deducir lo que por tales
conceptos deba cubrirse a los inversionistas extranjeros. Cuando
las obligaciones son favorables al país, calculado ello a través
de una simple balanza, se dice que es una nación acreedora;
cuando son desfavorables, se dice que es deudora,8
En la práctica, especialmente en los países de bases estadís­
ticas deficientes, como son la mayoría de los de América Latina,
los métodos que se emplean para el cálculo del ingreso están
determinados, en muy alto grado, por el material estadístico
disponible y se apartan a veces de los métodos clásicos ya ci­
tados para formar métodos especiales, sui generis, en los que se
combinan parte de uno y parte de otro.

119. L as actividades del E stado y el ingreso nacional —


Para el cálculo del ingreso nacional, adquieren especial interés
las actividades que en el campo económico realiza el Estado,
ya que los servicios públicos y la línea general en la conducta
estatal deben quedar incluidos dentro del ingreso. Para tal
efecto, los servicios que mantienen la seguridad y el orden,
deben agruparse en la siguiente form a:
1. Servicios que satisfacen directamente necesidades en los
consumidores.
2. Servicios que facilitan la producción de bienes y servicios
por parte de la iniciativa privada.
3. Operaciones de inversión pública que aumentan concre­
tamente la riqueza nacional.
Es difícil, por supuesto, calcular la contribución del gobier­
no al ingreso nacional, ya que éste mide los bienes de consumo

8 Hicks y Hart. Op. cit., p. 140.


192 TEORÍA ECONÓMICA

producidos por los sectores privados, al precio del mercado


pagado efectivamente por el consumidor. En cambio, en los
servicios prestados por el Gobierno, no puede calcularse con
exactitud su monto ya que lo único con que contamos para
hacerlo es el grado de bienestar económico que representa para
quienes lo reciben.
Junto a ello surgen problemas delicados para mantener las
buenas relaciones con los demás Estados, por ejemplo, “ la re­
lación de deudor-acreedor entre las diferentes naciones tiene
una extraordinaria importancia en el mundo moderno. Los cam­
bios en esas relaciones producen repercusiones económicas y
políticas de gran trascendencia” .9

120. D ificultades en el cálculo del ingreso.— Resulta


sumamente difícil comparar, por el dato de su ingreso nacional,
el desarrollo económico de un país en relación con el de otros.
Las dificultades son en función del tiempo y del espacio.
a) Si queremos saber si el México actual cuenta con un ma­
yor índice en su ingreso nacional que el México de principios
de siglo, encontraremos dificultades temporales para lograrlo,
ya que no podremos comparar en el tiempo ambos momentos
históricos, aun cuando sean referidos a un mismo país. Los
métodos de producción son distintos en ambas épocas, lo mismo
que los sistemas de organización política, las funciones de las
instituciones de crédito y fomento, los satisfactores y hasta las
necesidades personales.
b) Si deseamos obtener datos sobre la diferencia en el desen­
volvimiento económico de un país con relación a otro, de acuer­
do con su índice de ingreso nacional, no nos será del todo fácil
lograrlo por cuestiones de ámbito espacial. En efecto, México y
Egipto, aun en el mismo año, son países con diverso grado de
desarrollo económico; su cultura, su densidad demográfica por
kilómetro cuadrado, sus recursos naturales, sus costumbres, su
ingreso per cápita son esencialmente diferentes. Sin conocer
estos datos y su influencia en el desenvolvimiento económico
de tales países, no podremos decir cuál ha logrado alcanzar el
mayor grado de aceleración en el desarrollo.
No obstante las dificultades que hemos repasado para ob-

9 Hicks y Hart. Op. cit., p. 140.


EL I NGRESO NACIONAL 193

tener el índice del ingreso nacional, se considera a éste como


“ la mejor medida unitaria que es posible obtener para conocer
el bienestar y el progreso económico de una nación” .10 El in­
greso nacional sólo mide el volumen total de bienes y servicios
a disposición de la comunidad durante un año, mas no puede
decir en qué forma se distribuye ese total entre la población,
sobre todo si consideramos que el cálculo mismo del ingreso o sea
del todo distribuible adolece de imperfecciones tales como que:
a) Los servicios que se incluyen son solamente aquellos por
los que se paga. Quedan fuera muchos de los que se prestan
socialmente y que no tienen apreciación en dinero, sino sólo
se reflejan en el bienestar económico de los individuos que los
reciben.
b) No se presta atención al esfuerzo humano, ya que n n
aumento motivado por la dedicación de un mayor número de
horas de trabajo, no sería base para el mejoramiento en el
bienestar económico.
c) Ciertos servicios públicos considerados útiles y que incre­
mentan la protección y seguridad social no quedarían incluidos
en el cálculo.
d) El cálculo de los precios quedaría a nuestro arbitrio,
sobre todo cuando éstos fluctúan constantemente; dará un re­
sultado siempre provisional.
e) Si se nota crecimiento en el índice de población, traerá
más brazos para el trabajo y esto hará que aumente en pro­
porción el ingreso nacional. Esto último es de una importancia
tal, que nos permitirá conocer no sólo los cambios del ingreso
nacional global'sino el ingreso real per cápita.

121. C ausas d e variación .— Existen ciertos datos, no obs­


tante las imperfecciones ya anotadas, que puedan servirnos de
base para calcular a grosso modo si un país enriquece, empobrece
o guarda una situación estacionaria, conforme a los datos esta­
dísticos de su ingreso nacional. A estos datos se les conoce como
causas de variación y son: la calidad de la raza, el medio físico,
los equipos de capital y los sistemas de organización.11

10 Op. cit., p. 197.


11 Scott. Op. cit., p. 99.
F.1449-T. E con óm .— 13
194 TEORÍA ECONÓMICA

1) La calidad de la raza influye en la magnitud del ingreso


nacional. Un país con habitantes en buenas condiciones de sa­
lud, fuertes y preparados, puede contar con un margen mayor
de facilidades para acrecentar su ingreso que aquel otro con
habitantes enfermizos, débiles o carentes de intelecto. Dentro
de ese supuesto, la influencia radica también en la edad pro­
medio de la población. Un alto índice de pobladores ancianos
o niños, contará con un número menor de elementos de trabajo
disponibles para la productividad. Sin embargo, el dato de la
fuerza física tiene limitaciones, ya que una comunidad con
miembros de tal manera fuertes que produjeran el doble de lo
normal pero que necesitasen alimentarse cuatro veces más, no
sería sino un pueblo pobre, porque no alcanzaría a producir lo
necesario para que cada uno de sus habitantes estuviera plena­
mente satisfecho.
A l lado de la fuerza física y la inteligencia, como factores
elementales, se sitúan otras cualidades personales que resultan
también indispensables, como son: educación, destreza, honra­
dez, espíritu de empresa e iniciativa y todas las que forman
parte del concepto calidad de la raza.
2) No sólo las cualidades de los individuos que forman una
comunidad han de influir en el ingreso nacional y su variación.
No basta que un territorio esté habitado por sujetos adiestra­
dos, honrados, con iniciativa y capacidad productora; interesa
también que ese territorio esté situado geográficamente en una
zona de clima aceptable o estimulante, con vías de comunicación
accesibles y recursos naturales aprovechables. Por eso, la ge­
neralidad de los centros de población se sitúan en zonas cli­
matéricas adecuadas y no en sitios insalubres o de difícil acceso.
E l medio físico indicará el tipo de ingreso nacional de un país,
no como dato aislado, sino en combinación con las otras causas
de variación.
3) La tercera de estas causas la constituyen los equipos de
capital o sea el tipo de sistema que se adopte en la utilización
del capital, como regulador de la producción presente y su
equilibrio con el consumo, creación de reservas para el futuro
y su papel en los sistemas de cambio. E l país que produzca
bienes de producción en proporción adecuada al renglón de bie­
nes de consumo, buscando no sólo una estabilidad en el presente
el ingreso n acio n al 195

sino proyectarse a una creciente producción futura, tiene mayor


oportunidad de que su ingreso nacional se eleve. En cambio, un
país que se dedica a consumir de inmediato los bienes que pro­
duce, sin proveerse para el futuro ni pensar en la creación de
bienes de producción, tendrá un índice bajo en su ingreso.
4) Los sistemas de organización indican que los alicientes
y estímulos por parte del órgano estatal pueden servir para
incrementar el ingreso nacional. Sistemas político-económicos
sin alicientes ni libertad en la conducta de los gobernados, en
lo individual o en lo colectivo, acarrea un índice bajo de in­
greso. Se ha comentado al respecto que “ a fin de que el desen­
volvimiento sea firme y constante, una economía debe asentarse
en ciertas condiciones fundamentales como la de un mínimo de
seguridad y estabilidad general, pero especialmente en el as­
pecto económico. Debe además el gobierno poseer ciertos instru­
mentos de política económica y debe usarlos adecuadamente” .12

122. H echo fundam ental en la distribución de la rique­


za .— Se había comentado que el ingreso nacional sólo mide el
volumen total de bienes y servicios a disposición de la comuni­
dad, pero no explica en qué forma se distribuye entre la pobla­
ción y los elementos de la producción. Esta forma de reparto
se explicará en el siguiente capítulo, pero cabe mencionar que
al estudiar la distribución existe un hecho fundamental que no
se puede ignorar: la extremada desigualdad entre las riquezas
individuales, que da nacimiento a la constante diferencia entre
ricos y pobres.
La diferencia entre ricos y pobres es tan antigua como el
mundo mismo. Siempre existió alguien a quien se consideró po­
bre, porque carecía de algo y alguien a quien se consideró rico
por poseer alguna riqueza. Debemos recordar que riqueza es
cualquier elemento que pueda servir al hombre para crear más
riqueza; por ello, desde el inicio de la vida social del hombre,
la diferencia existió entre el que tenía frente al que no tenía.
Ante la constante demostración de la pésima e injusta distri­
bución, los pobres consideran que lo que resulta más desagra­
dable es la indefinida tenencia de la riqueza por parte de un

12 Rangel Couto. Socioplaneación de M éxico , p. 228.


196 TEORÍA ECONÓMICA

sector minoritario y la carencia de la riqueza por otro sector


mayoritario.
Según una curiosa tesis socio-económica denominada teoría
de la oportunidad, cada hombre debería contar con un momento
decisivo de prueba, para que se decidiera el camino que merez­
ca seguir: hacia la pobreza o hacia la riqueza. Quienes lanzaron
esta teoría sostuvieron que todo hombre, al llegar a cierto mo­
mento de su vida, debe tener una oportunidad ante sus seme­
jantes, prueba en la que deberá demostrar, ya sea a base de
fuerza física, inteligencia o astucia, que tiene merecimientos
para pertenecer al grupo de los detentadores de la riqueza, o
bien, si fracasa en la prueba de oportunidad, permanecer en el
grupo de los pobres en forma indefinida; en uno u otro caso, la
oportunidad será única y no volverá a presentarse por ninguna
circunstancia.
Tal tesis, independientemente de su originalidad, nos parece
de difícil aplicación, debido a que no “ se detuvieron sus auto­
res a calcular en qué momento de la vida de cada hombre debe
darse esa oportunidad. Si es a los veinte años, la aptitud mental
es breve, aun cuando la fuerza física es mayor; si es a los cua­
renta años, la fuerza decrece y la inteligencia aumenta; si es a
los sesenta, la fuerza física declina pero la experiencia es ma­
yor. Además, faltó determinar qué grupo habría de calificar a
los individuos a quien se concediera oportunidad. En realidad,
el hombre debe valerse por su propio impulso y obtener riqueza
por los medios normales y justos a su alcance.
Con relación a la diferencia entre pobres y ricos, han preva­
lecido circunstancias que realzaron aún más tal distinción:
a) En el mundo social del hombre, existieron diferencias
entre los miembros del orbe que han ido desapareciendo; tal
acontece con la diferencia de raza, de religión, de idioma o de
acceso a la cultura, que aparentemente eran obstáculos infran­
queables y que se han ido resquebrajando debido a la buena
disposición de los miembros de diversas comunidades para lo­
grarlo. En cambio, la diferencia en las riquezas personales no
tiene para cuándo desaparecer.
h) La desigualdad económica es la que crea las más graves
consecuencias de tipo social.
c) Los pobres, creyentes de cualquier culto, no consideran
EL INGRESO NACIONAL 197

que la desigualdad en las condiciones económicas sea motivada


por un designio divino; comprenden que tal distinción ha sido
creada artificialmente por el hombre y que sólo terminará por
voluntad del mismo hombre.
La ideología socialista, ha tomado la injusta distribución de
la riqueza entre los factores económicos de la producción, como
base constante de sus argumentaciones; así, expresan que “ la
tendencia de la acumulación capitalista, que conduce a la cre­
ciente concentración de la riqueza en uno de los polos de la
sociedad y en el otro a la concentración de la pobreza, se ma­
nifiesta con una fuerza excepcional en la época del imperialis­
mo. Los capitalistas, al arrancar las ganancias máximas, con­
centran en sus manos fabulosas riquezas” .13
El ingreso nacional se considera como el todo de donde van
a participar los factores que intervienen en el proceso produc­
tivo, para percibir proporcionalmente lo que les corresponde.
No podrá explicarse debidamente el reparto o distribución, sin
haber tenido ocasión de repasar las ideas de lo que constituye
el ingreso nacional.

123. E l reparto de utilidades.— La fracción I X del artícu­


lo 123 constitucional establece : “ IX.-—Los trabajadores tendrán
derecho a una participación en las utilidades de las empresas,
regulada de conformidad con las siguientes normas: a) Una
Comisión Nacional integrada con representantes de los traba­
jadores, de los patronos y del Gobierno, fijará el porcentaje de
utilidades que deba repartirse entre los trabajadores; b ) La
Comisión Nacional practicará las investigaciones y realizará los
estudios necesarios y apropiados para conocer las condiciones
generales de la economía nacional. Tomará en consideración
la necesidad de fomentar el desarrollo industrial del país, el
interés razonable que debe percibir el capital y la necesaria
reinversión de capitales” .14
Por su parte, la Ley Federal del Trabajo establece en su
artículo 100 H, a propósito de la determinación del porcentaje,
que “ la Comisión practicará las investigaciones y los estudios
necesarios y apropiados para conocer las condiciones generales

13 Konstantinov. Op. cit., p. 216.


14 Constitución Política de los E.U .M . Cámara de Senadores, 1962.
198 TEORÍA ECONÓMICA

de la economía nacional y tomará en consideración la necesi­


dad de fomentar el desarrollo industrial del país, el derecho del
capital a obtener un interés razonable y la necesaria reinversión
de capitales” .15
De las anteriores disposiciones, los organismos representati-
tivos de la iniciativa privada hacen desprender garantías al de­
recho del capital a un interés razonable que debe ser deducido
de la utilidad gravable para determinar la utilidad repartible.
Por su parte, existen opiniones de que el reparto de utilidades
ha sido una decisión “ tomada por las autoridades políticas del
país, teniendo a la vista el logro de objetivos de carácter no
económico” .16
En realidad, la reglamentación a la participación de utilida­
des junto con las reformas al sistema impositivo, no son sino
propósitos que buscan una mejor redistribución del ingreso. De
acuerdo con estudios que se han emprendido por los sectores
interesados en la aplicación de esta fórmula, se considera que
“ una reforma fiscal que lograse el doble objetivo de captar una
fracción mayor del producto nacional, dando adecuada progre-
sividad al sistema, habría sido francamente más provechosa al
desarrollo económico del país, que la participación de los tra­
bajadores en las utilidades, la cual prácticamente no modifica
las proporciones de los factores de la producción en el ingreso
nacional” .17
La naturaleza de la medida a adoptar produjo, lógicamente,
enconados debates entre los sectores afectados, sobre todo por
lo que tocó a determinar la utilidad gravable, el monto del in­
terés razonable y el mecanismo que debía utilizarse en la rein-
versión de capitales. E l proyecto de la participación de los
trabajadores en las utilidades de las empresas, resuelve que
“ los trabajadores participarán de las utilidades netas de las em­
presas una vez deducidos los impuestos; a la cantidad restante
se le deducirá el 30% para el capital (por concepto de interés
y para fines de reinversión); sobre el 70% restante se aplicará
un factor de corrección de las relaciones capital-trabajo que irá

15 L ey Federal del Trabajo. Ediciones Andrade, 1958.


16 Pichardo, Ignacio. Algunas Consideraciones Generales sobre la Parti­
cipación de Utilidades. Comercio Exterior, p. 11. Enero, 1964.
17 Op. cit., p. 13.
el ingreso n acio n al 199

del 10% al 80% ; del saldo restante el 20% corresponderá a las


utilidades distribuibles entre el factor trabajo. Esta disposición
afectará a la totalidad de las empresas, salvo las excepciones
indicadas por la propia resolución que son: las de nueva crea­
ción durante los dos primeros años; las de nueva creación que
elaboren productos nuevos, durante los primeros cuatro años;
las personas físicas con ingresos menores de 120,000 pesos y las
sociedades con ingresos menores de 125,000 pesos; las indus­
trias extractivas durante el período de exploración; y las insti­
tuciones asistenciales privadas reconocidas por las leyes que,
con bienes de propiedad particular ejecuten actos con fines
humanitarios de asistencia, sin propósito de lucro y sin designar
individualmente a los beneficiarios. Además, estarán exentos el
IMSS y las instituciones públicas descentralizadas con fines
culturales, asistenciales o de beneficencia” .18
Del renglón de Considerandos en que se apoya la repartición
de utilidades se desprende que éste “ es un nuevo derecho la­
boral que tiene como fundamento la participación de la fuerza
del trabajo en los beneficios de las empresas, por lo que es per­
tinente estudiar el concepto de la utilidad de las empresas
como hecho generador del reparto de utilidades o sea el de
renta gravable como base de esa participación. Se reconoce que
tanto el capital invertido, como la fuerza de trabajo empleada
en la producción, son los dos factores esenciales que, combina­
dos, producen las utilidades” .19
Para quien pudiese tener dificultad de distinguir el salario
que corresponde al trabajador frente a las utilidades reparti­
bles, debemos hacer referencia a que el salario es la cantidad
que debe pagarse invariablemente al trabajador a cambio de
su actividad, en tanto que la participación de utilidades es el
derecho que corresponde al trabajador a participar en los bene­
ficios de la producción.

18 Trabajo y Población. Revista de Comercio Exterior. Dic. 1963, p. 895.


19 Resolución de la Comisión Nacional sobre Participación de los Trabaja­
dores en las Utilidades de las Empresas. Diario Oficial del 13 de diciembre d e
1963, México.
U

CAPÍTULO X III

LA DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO

S U M A R IO : 121f .— Ideas de distribución. 1 25 .— El salario: valor del


trabajo. 1211.— La intervención de los sindicatos. 1 27 .— La eficiencia
en el trabajo. 1 2 8 .— La renta: valor de la naturaleza. 1 29 .— La propie­
dad y sus formas de adquisición. 1 3 0 .— Objetos materia de propiedad.
1 3 1 .— Sujetos propietarios. 1 32 .— Propietarios de fincas rurales. 133.
— El interés: valor del capital. 1 3 U.— El préstamo con interés. 1 3 5 ___
Fijación de la tasa del interés. 1 36 . — El provecho: valor de la organi­
zación. 1 3 7 .— Personalidad del empresario. 1 38 .— Tipo de trabajo que
realiza el empresario. 1 39 . — Intervención del Estado en el reparto.
HO.— Ingresos del Estado: los impuestos. 111.— Finanzas públicas.

124. I deas de distribución.— La distribución o reparto nos


enseña, dentro del ciclo económico, qué parte ha de recibir, por
su aportación, cada uno de los factores que intervienen en el
proceso productivo; esto es, lo que percibe el trabajador por su
esfuerzo, el rentista por proporcionar la tierra, el capitalista al
invertir su capital y también el empresario, por su trabajo
de dirección y espíritu de empresa.
La proporción entre las cantidades que tales factores habrán
de recibir es relativa, y a cada uno de los renglones que se
reciben como compensación, se le asigna un nombre especial:
lo que recibe la persona que aporta la naturaleza es la renta; lo
que percibe el capitalista es el interés; la compensación al tra­
bajo humano es el salario y la utilidad con que se beneficia el
empresario es el provecho.
No habrá de estudiar la distribución cuáles son las pretensio­
nes individuales, sino en general las del grupo social a que per­
tenecen los factores productivos que tienen derecho a recibir
parte de lo obtenido. Por ello, el reparto no estudia lo que debe
20 1
202 TE OR ÍA ECONÓMICA

recibir Juan, el obrero de una fábrica de automóviles; Pedro,


el carpintero; o qué interés va a percibir determinado inversio­
nista; la distribución no estudia individualidades sino genera­
lidades; sabremos cuánto va a obtener el factor trabajo, qué
tasa de interés se paga al capital, cuál es, en circunstancias
normales, el monto de las rentas.
Además de los sujetos que obtienen una compensación en el
reparto, el Estado, como órgano soberano que vigila y protege
la actividad económica, ha de obtener una parte de la produc­
ción, tomando la representación de la sociedad, ya que la parte
que corresponda al Estado por concepto de impuestos a la pro­
ducción, se aplicará a la creación de servicios públicos.
En cualquier ámbito en que se menciona la palabra reparto,
pueden surgir signos de disgusto y controversia; desde repartir
un bien entre varias personas hasta la complicada división de
bienes hereditarios, provoca discusiones y litigios. Si tal suce­
de con los particulares, lo mismo acontece en los grupos sociales
en el reparto de las riquezas obtenidas en los procesos de pro­
ducción. A eso se debe que exista una pugna constante y cada
grupo defienda su bienestar colectivo. El trabajador, el capita­
lista, el rentista, los empresarios y en ocasiones el propio Es­
tado, luchan por obtener mayor porcentaje en el reparto.

125. E l salario : valor del trabajo .— Uno de los factores


de la producción a quien toca parte considerable del ingreso
nacional es el trabajador, debido a que en una empresa los sa­
larios representan, en conjunto, una elevada suma del gasto.
Individualmente no representan mayoría, pero en conjunto sí,
en relación con lo que perciben los otros factores.
A l iniciar el estudio del salario, debemos hacernos estas
preguntas: ¿por qué no todos los obreros perciben el mismo sa­
lario? y ¿cuál es al respecto la política conveniente que deben
seguir las agrupaciones sindicales?
a) A l hablar de diferenciación de salarios, la teoría clásica
consignaba, en forma por demás optimista, que los salarios de­
berían ser regulados de acuerdo con las circunstancias en que
se desarrollaba el proceso productivo.
En el caso de que una actividad se tuviera que desarrollar
en condiciones menos agradables para el trabajador, se le asig­
LA DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO 203

naría un salario más alto, es decir, a aquellas personas que tu­


vieran un empleo agradable correspondería un salario menor;
a un empleo positivamente desagradable correspondería un sa­
lario mayor.
En la práctica, comprendemos que esta escuela es idealista
y descansa en fundamentos falsos, ya que es fácil comprobar
que, “ casi siempre las malas condiciones de trabajo y los bajos
sueldos van juntos” .1
Quien trabaja en recolectar basura no tiene ciertamente un
empleo agradable, al contrario, se mueve en condiciones de
poca salubridad y decoro, mas no por ello vemos que goce
de un salario más alto que una persona que trabaja en buenas
condiciones de salubridad y confort.
b ) ¿A qué se debe entonces la diferencia entre los salarios?
no es factible sostener el argumento de la escuela clásica, pero
tampoco podemos decir que sea la diferencia de conocimientos
ni de habilidades personales, ya que un campesino que traza
un surco, poda un árbol o conoce en qué momento debe levan­
tar la cosecha, requiere más conocimientos que un obrero de
una fábrica de automóviles que sólo tenga que estar apretan­
do una tuerca durante la jornada; sin embargo, proporcional­
mente, gana más el obrero de la fábrica de automóviles que el
campesino.
c) Para tratar de contar la razón de la diferencia de sa­
larios, debemos recurrir nuevamente a aquel principio econó­
mico llamado productividad marginal.1 2 Dependerá la fijación
del salario del número de personas que puedan realizar cierta
actividad; si muchas personas demuestran aptitudes para barrer
una calle, el salario por tal actividad será bajo. Si el número
de personas que pueden construir un puente es menor, el sa­
lario por esta actividad técnica será más alto.3
d) La fijación del salario depende también de la eficacia
del equipo con que se trabaja y del estado económico de la em­
presa o actividad a la que tenga que dedicarse; un obrero que

1 Scott. Op. cit., p. 103.


2 Gide. Op cit., p. 535.
3 No significa que la productividad marginal determine los salarios, sino
que mide lo que el demandante de servicios está dispuesto a pagar. Zamora.
Op. cit., p. 659.
204 TEORÍA ECONÓMICA

trabaje en una fábrica dedicada a la producción de aparatos


de televisión, industria que en el mundo actual se encuentra en
auge, por la demanda de aparatos y por el costo y utilidades que
representan para el patrón, podrá gozar de un salario más alto,
en relación con lo que ganaría un obrero de una fábrica em­
peñada en la elaboración de algún producto que ya no tuviera
gran demanda en el mercado, por ejemplo, fonógrafos de cuerda.
La constante desigualdad en los salarios nace por las si­
guientes causas:'4
1) La falta do conocimientos del obrero acerca de la existen­
cia de otros centros de producción donde pueda obtener mayor
salario, provoca una desigualdad en ingresos para obreros del
mismo ramo.
2) El inconveniente que tiene el obrero especializado de per­
der las ventajas de su especialización si cambia de trabajo.
3) El peso de la inercia, que se explica al decir que el obrero
que se habitúa a un ambiente, no desea abandonar su hogar y
un medio social que le es ya familiar, para trasladarse a otros
sitios. Se amolda a una rutina y es difícil hacerlo desprenderse
de ella. Este problema de los lazos familiares, del medio am­
biente, de la rutina, no se presenta en todos los casos; a los
jóvenes no les es difícil cambiar constantemente de lugar, por­
que no se les ha creado arraigo; muchas veces no tienen que
dejar hogares ya establecidos, ni han tenido tiempo de amoldar­
se a un determinado ambiente. En ciertas empresas es preferido
el joven al maduro, porque se le puede desplazar a cualquier
sitio, sin que tenga que resentirlo.
4) Las causas enunciadas anteriormente, llamadas causas de
fricción no son las únicas que influyen en la desigualdad de
salarios. Una cuarta causa basada en la realidad, consiste en
que la situación desigual se perpetúa y pasa por tradición.
Quienes se han dedicado a trabajar en actividades poco re­
munerativas, no pueden permitirse el lujo, en circunstancias
normales, de hacer que sus hijos lleguen a dedicarse a otras
actividades mejor remuneradas.
La lucha de los altos por no bajar y de los pobres por subir,
tiende a perpetuar en el tiempo la disigualdad de los salarios.

Scott. Op. cit., p. 107.


LA DISTRIBUCION' O REPARTO DEL INGRESO 205

126. L a intervención de los sindicatos.— Según los costos


de producción que calcula un patrón, existe, bajo ciertas cir­
cunstancias, una posibilidad de atender peticiones hechas por
parte de los sindicatos, para lograr de los empresarios, aumen­
tos o concesiones para los trabajadores.
Si un patrón tiene ya determinados sus costos de producción,
sabe cuánto va a gastar en su proceso, qué margen de utilidad
desea obtener y, por lo tanto, calcula perfectamente cuánto
puede pagarle a cierto número de obreros. Una persona que va
a percibir utilidades que le permitan pagar al obrero cierta can­
tidad diaria, no podrá atender del sindicato una petición ten­
diente a obtener un porcentaje elevado de aumento, porque exis­
te un costo de producción sobre el que se ha basado y utilidades
moderadas que le sirven para calcular la cantidad de sueldos
o salarios que va a cubrir. Existe sin embargo un momento que
los sindicatos deben aprovechar para obtener sus peticiones de
aumento o de concesiones para los trabajadores.
Ese momento existe cuando- las utilidades que va a percibir
el patrón se elevan y el costo de producción permanecerá inva­
riable. El sindicato podrá argumentar que existiendo el mismo
costo de producción y elevándose las ganancias, el patrón ob­
tiene un margen (pie le permite proporcionar a los obreros un
mayor salario.
Los sindicatos estudian las condiciones adecuadas en que
puede presentarse el desequilibrio entre el costo de producción
y la elevación en las utilidades futuras del patrón, para proce­
der a sus peticiones.

127. E ficiencia en el trabajo .— Un salario bajo significa


proporcionar al obrero un nivel de vida también bajo. Un obre­
ro que percibe apenas lo indispensable, no puede alimentarse
debidamente ni comprar ropa adecuada; habitará, en viviendas
insalubres en donde permanecerá en una promiscuidad indebida,
y llegará al día siguiente falto de eficacia para trabajar. En
ese sentido, hay ocasiones en que los patrones se dan cuenta,
sin necesidad de que los sindicatos lo apresuren, de que si
aumenta el sueldo a sus trabajadores, ellos podrán vivir en
mejores condiciones de salud, podrán alimentarse y vestirse me­
206 TEORÍA ECONÓMICA

jo r y por tanto trabajar con más eficacia en su fábrica y pro­


curarle mayor utilidad.
Esto en teoría económica se llama eficiencia en el trabajo.5
El patrón previsor puede darse cuenta de la situación y procura
espontáneamente aumentar sueldos para recibir a la larga una
utilidad mayor, sin necesidad de que sea el sindicato el que le
obligue a tal actitud.
En ocasiones el patrón se da cuenta del estado de miseria
de sus obreros, pero no actúa de acuerdo con lo anterior por­
que de inmediato, el pago de bajos salarios, le está proporcio­
nando una utilidad; con el hecho de pagar poco a sus obreros y
obtener una ganancia más amplia, demuestra una ceguera ab­
soluta hacia sus obreros; en estos casos sí es deseable la labor
del sindicato al pedir aumento de salarios aun en detrimento de
las ganancias del empresario.
En México hemos tenido el caso lamentable de que los au­
mentos que perciben los obreros, no son dedicados precisamente
al logro de una mejor condición; el obrero tiene miedo e in­
certidumbre de que no pueda durar en su empleo y no se de­
cide a alimentar mejor a sus hijos, vivir mejor, ni adquirir vi­
viendas más amplias. Por fortuna se ha ido creando paula­
tinamente una conciencia en el obrero, que hace que se sienta
con mayor seguridad; con ello procura elevar su nivel de vida,
parte por su confianza y parte por la ayuda que recibe de las
empresas en que presta sus servicios. ¿ Qué pasa cuando el sin­
dicato exige al patrón más de lo que puede dar? ¿ Qué pasa si
en lugar de calcular la productividad de la fábrica en relación
con los salarios que se ganan, trata de elevar la petición de los
salarios por encima de la ganancia o provecho de la fábrica?
Sucede que el sindicato mismo está provocando la desocupa­
ción de obreros. El patrón que ve encarecer la mano de obra, se
inclina a producir menos o a elevar el costo de sus produc­
tos. La demanda será menor y tendrá la necesidad de separar a
varios obreros de su fábrica. Por lo tanto, aquí el sindicato ha
sido contraproducente en su labor; en lugar de obtener un alza
real de salarios para sus asociados, el empresario se ve constre­
ñido a despedir a un sector de ellos.
El patrón puede implantar otro sistema al ver que sus obre-

5 Scott. Op. cit., p. 109.


LA DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO 207

ros exigen demasiado: idea la instalación de maquinarias en su


taller. A la larga podrían recibir un beneficio los obreros con
esta situación, pero es muy difícil que tal cosa suceda.
En resumen, las causas que influyen en lo que puede ser la
paga de un obrero por un tiempo determinado de su esfuerzo
son las siguientes:
La demanda del producto de su trabajo, sus dotes personales
y sus conocimientos, eficiencia con que trabaja, la actividad de
los sindicatos para nivelar los salarios y la forma de escoger su
trabajo buscando el que pueda desarrollar mejor, conforme a
sus aptitudes personales.

128. L a r e n t a : Valor de la Naturaleza.— Algunos econo­


mistas toman el concepto de renta en un doble sentido; llaman
renta tanto al valor que desprende el dueño de la tierra, como
al valor que desprende el capitalista. A este último le llamare­
mos interés, para distinguirlo del primero. Para Ricardo, cuyo
nombre se enlaza a las teorías de la renta, ésta, “ es la parte
del producto de la tierra que se paga al propietario por el
uso de la capacidad productiva original e indestructible del
suelo” .6

129. L a propiedad y sus formas de adquisición .— ¿Cómo


podemos distinguir quién es el propietario de un pedazo de tie­
rra? ¿ Cómo nace el concepto de propiedad? El propietario, como
concepto económico similar a la apreciación jurídica, tiene una
personalidad distinta a la de aquel que solamente detenta una
cosa a título de simple uso. La persona que a título de arriendo
tiene un bien, sólo goza del uso, mas no de la propiedad. Según
los romanos, la persona que gozaba del uso tenía el llamado jus
utendi, es decir, el derecho de usar algo que aunque no era
de su propiedad, por cierto acuerdo de voluntad entre las partes
le permitía hacer uso de tal, como si fuera propietario. Otra
persona puede tener el uso y disposición de los frutos y por
tanto el jus fruendi. A diferencia de estas personas, el verdade­
ro propietario puede, si lo desea, usar la cosa, dejar que otras
la usen, destruirla, en suma, abusar de ella y en ese sentido los

Bresciani-Turroni. Op. cit., p. 359.


208 TEORÍA ECONÓMICA

romanos le llamaron tener sobre la cosa un jus abutendi, como


el derecho total que se tiene sobre ella.
Los modos de adquirir la propiedad pueden ser originales y
derivados.
Los modos originales o directos de adquirir la propiedad
son : la ocupación, la accesión o incorporación, y la prescripción
o usucapió.
1. Ocupación.— La prioridad en la ocupación de una frac­
ción de tierra, daba cierto derecho a quien la había conseguido
a detentarla como poseedor y posteriormente como propietario.
2. Accesión o incorporación.— Esta forma tiene su funda­
mento en el principio jurídico de que lo accesorio sigue siempre
la suerte de lo principal. En un terreno sembrado de trigo, lo
principal es el terreno y lo accesorio es el trigo; si A es propie­
tario del terreno, el trigo sembrado se presume propiedad del
mismo A.
Este principio, traducido al lenguaje económico, señala como
propietario de productos sembrados en un campo, de alguna
habitación construida sobre un terreno o en ocasiones de pro­
ductos del subsuelo, a quien detenta la propiedad del terreno.
3. La prescripción.-—Conocida también como prescripción
adquisitiva o usucapió, por la cual se puede adquirir la propie­
dad por el transcurso del tiempo y la presencia de ciertas cir­
cunstancias. Esta figura se presenta frecuentemente en nuestros
días; si una persona ocupa un terreno baldío sin legítimo pro­
pietario, durante un tiempo determinado, en forma pública y
pacífica, podrá reputarse, con el tiempo, propietario del mismo.
Se llaman derivadas las formas de adquirir la propiedad en
que el sujeto no tiene contacto directo con el bien de una ma­
nera original, sino que interviene una persona intermedia entre
el bien y el adquirente. Se han reconocido tres maneras deriva­
das de adquisición: la compra-venta, la donación y la herencia.
En la compra, adquirimos la propiedad del vendedor; en la
donación, del donante; en la herencia, del de cu jus o autor de
la sucesión. Nos son formas originales porque pasan a ser de
nuestra propiedad bienes que lo fueron antes de otras personas.
Esta formas de adquisición suponen poca solidez económica
y aun menas solidez moral. Por ello, aun cuando con escasa
fortuna, se han intentado buscar argumentos más sólidos y es-
LA DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO 209

tables.7 Se ha expuesto que la propiedad nace del derecho na­


tural, o sea, de poder gozar en forma idéntica las oportunida­
des que brinda el vivir en sociedad. Esta tesis ha sido atacada
y actualmente está desacreditada; con un simple ejemplo cae
por su propio peso: en efecto, el mundo actual vive en una
absoluta desigualdad de carácter económico, unos porque tienen
muchas propiedades, otros porque no las tienen; la propiedad
siempre es un medio de adquirir independencia y el que no la
tiene necesita vivir dependiente de las personas que sí la tienen.
Tal desigualdad no podría haber nacido del derecho natural o
sea de la oportunidad de vivir en sociedad con oportunidades
semejantes.
Otro argumento se ha buscado en el trabajo y se afirma
que todo lo que sea producto del esfuerzo personal de un hom­
bre debe ser de su propiedad. ¿ Es cierto esto? No del todo. Los
padres de un individuo pueden haber sido quienes le heredaron
la casa que habita y en todo caso los albañiles fueron los que
realizaron un esfuerzo al construirla; el traje que usa el hombre
de nuestro ejemplo ¿es producto de su esfuerzo? No. Es pro­
ducto del esfuerzo de los tejedores y del sastre; los alimentos
que compra para consumir ¿ acaso se puede decir que sean pro­
ducto de su esfuerzo? Tampoco. Es decir, que considerar ue el
producto de los esfuerzos personales tiene como resultado la
propiedad, tiene base poco sólida. Ciertamente, el trabajo o
el producto de nuestro esfuerzo nos da la propiedad de muchas
cosas, no directamente, pero sí indirectamente. Una persona
que se esfuerza y obtiene una cantidad de dinero, la ocupa
para adquirir bienes que le son necesarios y que llegan por lo
general a ser de su propiedad.

130. O bjetos Toda riqueza puede


materia de propiedad .—
llegar a ser materia de propiedad privada; lo primero que fue
factible de apropiarse fueron pequeñas extensiones de tierra,
por personas que, hallando cierta fertilidad en ellas, cercanía
con los ríos o fáciles medios de comunicación, comenzaron a cer­
carlas y a considerarlas de su exclusiva propiedad; los hombres
quisieron, poco después, aprovechar la cría de ganado porque
les representaba alimento seguro. Viene a agregarse la maqui­

7 Gide. Op. cit., p. 430.


F.1449-T. E conóra.— 14
210 TEORÍA ECONÓMICA

naria y comienzan a tomar valor, entre otras cosas, el carbón y


los productos del subsuelo. Si antes existía una mina de carbón,
las personas, en vez de apropiarse de ella, la rehuían porque
no constituía tierra fértil para la siembra o el ganado; pero ape­
nas creció la industria, tuvo nacimiento el valor del carbón y
sus derivados y de ellos también comenzaron a apropiarse los
particulares.
Actualmente pueden ser objeto de propiedad:
1) Privilegios de invención.— Quien inventa un nuevo pro­
cedimiento o aparato, tiene derecho a poder usarlo y consi­
derarse propietario del mismo; las autoridades le extienden un
certificado de registro de invención que le permite cobrar de­
rechos a quienes lo usen8 o deseen aprovecharlo.
2) Marcas de fábrica.— Se concretan exclusivamente a la
modalidad o innovación que algunas personas introducen en los
procesos de producción. La invención de un mejor sistema de
revelado fotográfico o de una maquinaria para producir más
rápidamente o con mejor acabado un artículo, se convierten en
sellos originales de fabricación.
3) E l nombre comerciát.— Si un determinado estableci­
miento adquiere fama gracias a su prestigio entre el público
consumidor, tiene el derecho incorporal de propiedad sobre el
prestigio y conocimiento de la clientela sobre el mismo.
4) La propiedad literaria.— Reúne todas aquellas obras del
pensamiento humano que pueden ser susceptibles de apropiar­
se por una persona, ser explotadas o ser materia de cesión.9

131. S ujetos propietarios.— La costumbre primero y des­


pués las diversas legislaciones han previsto quiénes pueden ad­
quirir una propiedad y a quiénes les está expresamente prohi­
bido adquirirla.
Históricamente el primero que pudo reputarse propietario
de alguna riqueza fue el más fuerte, dentro de una tribu o
grupo determinado; es lo que se llamó el ejercicio del derecho
del más fuerte.

8 Actualmente en nuestro país lo relativo a los privilegios de invención se


regulan por la Ley de Propiedad Industrial.
9 Las obras literarias, didácticas, musicales y científicas, en lo relativo a
su régimen jurídico, se regulan por la Ley General de Derechos de Autor.
LA DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO 211

Podríamos agregar después a los soberanos, quienes junto a


los más fuei’tes, se consideraron propietarios no sólo de los bienes
materiales de una tribu, sino también de sus mujeres, esclavos,
ganados, terrenos y demás pertenencias.
Cuando aparece en los grupos sociales la familia, el propie­
tario de todos los bienes era el jefe de familia.
Llegaron a obtener el privilegio para adquirir propiedades
los que se consideraban nacionales de una región, en oposición
a los extranjeros; lo mismo que los patricios lo fueron en opo­
sición a los esclavos. Con el tiempo, se dieron algunas liber­
tades de adquirir a los extranjeros, a las mujeres y a los menores
de edad.
En nuestro Derecho actual, los seres que aún no han na­
cido, pueden ser considerados como propietarios y a ciertos su­
jetos, aun después de muertos, se les sigue transitoriamente con­
siderando como propietarios.

132. P ropietarios de fincas rurales .— A este tipo de pro­


pietarios se les divide en tres categorías en el sistema capita­
lista :
1) Las personas que ponen a trabajar a otras para que su
tierra produzca se les conoce como capitalistas activos o con­
tratistas.
2) Personas que alquilan o arriendan su tierra para que
otros la trabajen y que reciben el nombre de pasivos o rentistas.
3) Los propietarios de fincas rurales que trabajan por sí
mismos y consumen sus propios productos. A ellos se les conoce
como trabajadores independientes o desligados del capital.
En la historia de los sistemas de propiedad de la tierra po­
demos encontrar sucesivamente siete etapas con datos propios
y distintivos.10
Primera etapa. La propiedad del campo no nació en la
época de la pesca y la caza, ni en el tiempo del pastoreo del ga­
nado, o recolección de granos. En esta primera etapa a nadie
le interesó cercar o bardar un pedazo de terreno debido sobre
todo a la gran cantidad de tierras deshabitadas que había; tam­
poco se interesaban en estudiar científicamente la composición
orgánica del suelo para su siembra, porque cuando considera­

10 Gide. Op. cit., p. 462.


212 TEORÍA ECONÓMICA

ban que disminuía el rendimiento de una tierra la dejaban y


marchaban a otras más fértiles.
Segunda etapa. Los pobladores se vuelven sedentarios y
comienzan a pensar que puede existir cierta conveniencia de
poseer un pedazo de tierra para su exclusivo uso. Pero esa
propiedad no es todavía de un solo individuo, tampoco de una
familia; son tierras de la comunidad que se siembran entre todos
y cuyos beneficios van tocando, por rotación periódica, a cada
una de las familias que intervienen en el proceso productivo.
Tercera etapa. Se percibieron defectos en el sistema rota­
tivo, porque algunas familias trabajaban mucho y otras poco y
sin embargo, por el sistema periódico de reparto, todas deberían
recibir lo mismo.
Viendo esto, ciertos núcleos familiares no quisieron seguir
cooperando en grupo y pidieron se les permitiese que cada
familia ocupase la propiedad de distintas tierras; de ahí nació
la propiedad familiar, en la cual el padre o jefe de familia no
podía vender la tierra, desprenderse de ella ni cambiarla, por­
que no era aún propiedad individual, sino de toda la familia.
Cuarta etapa. Los miembros de hordas que invadían vio­
lentamente un territorio se consideraron propietarios de todo
lo invadido, pero por ser vencedores no trabajaron las tierras,
sino que las proporcionaron a los vencidos para que éstos las
trabajasen, no en forma libre, sino dependientemente de ellos.
Esta forma de propiedad dependiente se prolongó en la
época de los señores feudales, quienes fueron haciéndose de
grandes extensiones de tierra gracias a las conquistas de sus
ejércitos; vencer, era obtener el producto del trabajo de los ven­
cidos en los mismos terrenos que habían conquistado.
Quinta etapa. Nacen las primeras ideas sobre propiedad in­
dividual, gracias a los principios impartidos por los enciclopedis­
tas franceses: Rousseau, Condorcet, Diderot, Montesquieu, quie­
nes con su talento pudieron lograr el movimiento libertario de
1789, conocido en la historia como Revolución Francesa. Estas
ideas, sobre todo las de Rousseau, vinieron a crear en la mente
de los hombres una nueva acepción socio-política: el individua­
lismo. Desaparecen el sistema colectivo de producción y el sis­
tema familiar y aparece la propiedad evolucionista individual.
Sexta etapa. Se moviliza el concepto de la propiedad a tra­
LA DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO 213

vés del sistema de inscripción en los Registros Públicos de


Propiedad. Esta evolución nació en Australia con el legislador
Torrens, de origen francés, quien ideó que para no estar arrai­
gado a las propiedades, se pudiesen hacer valer de los derechos
a través de un título inscrito ante autoridad competente.
Séptima etapa. La propiedad podrá llegar a considerarse en
un futuro cercano como un título al portador. Esta etapa aún
no se configura plenamente en legislaciones de nuestra época;
es simplemente lo que piensan los autores que pueda llegar a
ser el nuevo sistema de la propiedad.
Las teorías modernas no sólo estudian el concepto de lo
que es renta, sino también el de cuasi-renta. Renta, siguiendo la
idea original de David Ricardo, es el rendimiento de la fertili­
dad original e indestructible del suelo, mientras que cuasi-
renta, es el rendimiento de los instrumentos de producción he­
chos por el hombre.11

133. E l interés : valor del capital .— A la parte que des­


prende la persona que proporciona el capital para poner en
marcha un proceso productivo, se le designa con el nombre de
interés.
Todas las personas en el mundo se desenvuelven bajo el
principio de trabajar para poder vivir; sin embargo, nos encon­
tramos con personas que se sostienen en un alto nivel sin tener
que trabajar, y de quienes se diee viven de sus rentas.
El vivir con el producto de la renta, tiene un origen exclusi­
vamente económico; los defensores del capitalismo opinan que
estas personas sí viven de su trabajo, pero no de un trabajo pre­
sente, sino del esfuerzo desplegado en el pasado y gracias al
cual se encuentran en posibilidad de formar parto del proceso
productivo sin necesidad de desarrollar ningún esfuerzo o nin-
gim trabajo en el presente.
Los ingresos que por concepto de intereses percibe el ca­
pitalista, tienen dos características fundamentales que no en­
contramos en los otros elementos:
a) Si el trabajador está enfermo, no puede desplegar su es­
fuerzo habitual y en esas condiciones no podrá percibir salario.
Con escasez o abundancia desmedida de lluvias, el rentista no

11 Scott. Op. cit., p. 114.


214 TEORÍA ECONÓMICA

podrá obtener renta por la utilización de sus propiedades para


ciertas siembras. En cambio, existe cierta seguridad o estabili­
dad por parte de la persona que recibe ingresos por concepto de
intereses, ya que no le importa que haya inundación o sequía o
que se enferme; al término convenido obtendrá dinero por con­
cepto de intereses.
b) Es independiente y no está, en principio, bajo la depen­
dencia o dirección de otra persona. E l rentista está sujeto a que
le renten su tierra y a proporcionar ciertos datos a los interesa­
dos acerca de las bondades que representa sembrar en su terre­
no; el trabajador tiene que estar bajo la dirección y dependencia
de su patrón. El único que goza de independencia absoluta es
aquél que posee capital, lo presta a otra persona y no tiene que
ocuparse más que de cobrar la cantidad que le corresponde por
intereses.
De la explicación anterior se ha llegado a la conclusión de
que todo ser humano vive dos etapas en su vid a: la primera co­
mo trabajador constante; la segunda, como capitalista-rentista.
Esta afirmación resulta aventurada pues equivaldría a pen­
sar que ün hombre tendría que vivir trabajando durante 40
años y a partir de esa edad, dedicarse a ser capitalista, utili­
zando para entonces el trabajo de los demás.

134. El préstamo con interés.— E l préstamo con alto in­


terés fue llamado usura y a las personas que prestaban en- esas
condiciones se les conoció como usureros.
La usura pudo ser practicada tanto por las bondades que
representaba el ganar dinero a base del préstamo con interés,
como porqué al prohibir ciertas religiones las operaciones de
préstamo cón interés, otras personas sin la presión de tales prin­
cipios religiosos, quedaron dispuestas a celebrar operaciones
de este tipo.
Los mahometános, en sü libro religioso El Corán proponían
cierta prohibición hacia los préstamos con interés. A l no prohi­
bir la venta, le dieron el carácter de venta al préstamo e involu­
craron dentro del precio, el interés que querían obtener.
En la Edad Media, se justificaba el préstamo con interés
con base en dos situaciones:
Primera. Toda persona que presta está sufriendo el riesgo
LA DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO 215

de que no se le vaya a devolver a tiempo el capital prestado y no


es justo que ese riesgo lo corra gratuitamente; debe percibir
un valor adicional por ello.
Segunda. Cuando un capital pasa a manos de otra persona,
significa que quien lo presta se queda en un momento dado sin
capital y el perjuicio que le ocasiona hace justificable cobrar
un interés.
Durante la Reforma, Cal vino, entre otros, atacó las j osifi­
caciones al préstamo con interés dadas por el Derecho Canó­
nico y opinó que se podría aceptar el préstamo con interés siem­
pre y cuando estuviera sujeto a una condición: que el que va
a prestar el dinero esté dispuesto a correr los riesgos de la quie­
bra o el beneficio que obtenga la persona a quien se le preste.
Si una persona presta cierto número de monedas a un sembrador
o un pescador, debe correr el riesgo de ganar o perder según
le fuese al sembrador en sus campos o al pescador con sus reda­
das; en caso de una ganancia excesiva, tendrá derecho a obtener
un interés alto y en las pérdidas, debe pasar sobre esa situación
y no cobrar interés. Todos estuvieron de acuerdo con esta pro­
posición equitativa, menos los prestamistas, por supuesto.

135. F ijación de la tasa del interés .— E l concepto de


productividad, aplicado para el caso de los salarios y la renta;
aparece también como motivo regulador de la tasa del interés.
Efectivamente, el concepto de productividad entra en la fi­
jación del interés y sirve para señalar la baja o alta tasa que
se marque por parte de los capitalistas.
En las doctrinas modernas, el préstamo con interés se justi­
fica claramente, gracias a un silogismo integrado por una suce­
sión de conceptos lógicos cuyo antecedente va sirviendo para
fundar el siguiente. He aquí el silogismo al que aluden los
economistas modernos:
El captial es útil porque con él se crean nuevas riquezas que
satisfacen necesidades y porque teniendo capital se evita el es­
fuerzo del trabajo; por ser útil el capital, todo el mundo lo
desea; hay personas que tienen capital y que están dispuestas
a proporcionarlo a otras personas que lo desean; se señala un
precio a su utilización; el precio que pone la persona que presta
el capital se llama interés.
216 TEORÍA ECONÓMICA

Varios fenómenos económicas están ligados íntimamente al


problema de la fijación del interés, entre otros tenemos los si­
guientes :
a) Es imposible suponer que un trabajador esté dispuesto
a desarrollar un esfuerzo sin cobrar salario, o que el dueño de
la tierra la presto sin el cobro de una renta; tales principios
justifican por tanto que quien presta capital, tampoco esté
dispuesto a hacerlo sin cobrar un interés.
b) Existen variantes en la demanda y oferta de capitales;
oferta de capitales por parte de personas que quieren colocarlo
y demanda, por parte de personas que, no teniéndolo, poseen
ideas o posibilidad para poner en movimiento una empresa y
están dispuestas a admitir capital en préstamo y desembolsar
una cantidad por concepto de intereses.
Las variaciones de oferta y demanda y sus consecuencias
vuelven a cobrar importancia en este tema y así tenemos que si
aumenta la demanda de capital, y la oferta no varía, los que
ofrecen el capital podrán elevar la tasa del interés, porque
existe manifiesta necesidad de adquirirlo.
A l contrario, si existe una oferta de capital muy extendida
y poca demanda, tendrán que sujetarse los capitalistas a prestar
con bajo interés, porque calculan que a menor demanda es me­
jor ganar aunque sea un bajo interés, a no ganar nada.
c ) El hombre tiende a ver más difíciles de resolver las ne­
cesidades presentes que las futuras. Es lógico suponer que pien­
se más en la merienda de esta noche, que en la merienda de la
próxima Navidad, que parece más lejana.
d) Quien solicita en préstamo una suma de dinero debe
calcular, dentro de su costo de producción, el pago de intereses
además de la devolución de la suma principal.

136. E l provecho : valor de la organización .— El organi­


zador, empresario o contratista, aporta como valor a la produc­
ción su espíritu de empresa y sus conocimientos; al aportar esos
elementos tiene que recibir del ingreso obtenido un nuevo va­
lor: el beneficio o provecho.

137. P ersonalidad del empresario .— A l empresario se le


conoce también como el gran repartidor, ya que además do tenor
a su cargo el control y vigilancia de los tres factores de la pro­
LA DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO 217

ducción, es el encargado de combinar racionalmente la cantidad


de trabajo, de tierra y de capital que se requieren para obtener,
con menor gasto, mayores ganancias; aparte de ello se encarga
de repartir a cada uno de los factores lo que les corresponde.
La máxima de que al que parte y comparte, le toca la ma­
yar parte, es algo que en Economía no siempre resulta cierto,
porque a veces el que reparte o sea el empresario, al cubrir la
renta, los salarios y el interés, se encuentra con que no le ha
•quedado casi nada. De aquí la diferencia que el asalariado, el
capitalista y el rentista tienen frente al empresario, que con­
siste en que el empresario no tiene preestablecida la cantidad
que va a obtener en un ciclo de producción; nunca sabe si va
a ganar mucho o no va a ganar casi nada.
La diferencia se ve clara, puesto que la renta es una cantidad
preestablecida; los trabajadores, saben también cuánto se les va
a cubrir por concepto de salarios; al capitalista también se le
señala de antemano la cantidad que va a cobrar por intereses al
prestar una suma dedicada a la producción; mientras que el
empresario no sabe previamente cuánto va a ganar ni cuál será
la cantidad que se le irá a asignar; corre con todos los riesgos
del proceso de producción; es imposible suponer por ello que
pueda señalársele previamente el beneficio o provecho.
En sus relaciones con el trabajador se le ha llamado patrón,
y una idea paternal aparece implícita en tal concepto.
La idea de patrón, aplicada al empresario, ha pasado por
varias etapas en las cuales se destaca su relación con los ele­
mentos del proceso productivo:
Durante la primara etapa existían personas, sin asignárseles
algún nombre concreto, que se dedicaban a conseguir capital de
quienes no quisieran invertirlo por falta de entusiasmo o de
conocimientos; reunían a un grupo de trabajadores y disponían
adecuadamente de materias primas, tierra, sembrados o plantíos
y con ellos procuraban producir lo más posible con el menor
gasto, para obtener una ganancia que en aquel entonces se co­
menzó a llamar utilidad.
La segunda se llama etapa del buen patrón y en ella pre­
valece el criterio de que el patrón debe dar al obrero no sólo
el salario, sino que está obligado moralmentc a darle mayores
protecciones; el obrero se debía sentir bajo la tutela absoluta
■218 TEORÍA ECONÓMICA

del patrón. Así nacieron los Seguros Sociales, Bolsas de Tra­


bajo, Seguros de Vida, Hospitales, Escuelas, Asilos y una infi­
nidad de instituciones creadas en ocasiones por el propio patrón
para dar un lugar adecuado al obrero.
Pero como la lucha de clases se reflejaba ya en las rela­
ciones de trabajo, el obrero no veía con buenos ojos al patrón
y le insultaba ridicula y odiosa la comparación que hacían estas
doctrinas al decirle que el patrón era como su padre, que debe­
ría respetarlo y venerarlo; odiaba esa idea y no aceptaba ayuda
alguna de parte del patrón, más que a través de aumentos de
sueldo. La contestación por parte del obrero era: — Si el patrón
quiere ayudar, que me aumente el salario; no tendrá que meter­
se en mi vida, ni saber cuántos hijos tengo, ni cuántos habitan
en casa; quiero contar con vida privada fuera de la fábriea;
que ayude dentro de la fábrica, que adopte buenas instalaciones,
campos de recreo, horas especiales para aprendizaje y condi­
ciones deseables de salubridad, pero que fuera de la fábrica no
interfiera.
Durante la tercera etapa, la escuela del ecónomo Leplay,
manifiesta la idea de que los patrones deben defender a los
obreros, pero no en un sentido paternal, sino como una obli­
gación moral de ayudarlos con otras prestaciones además de
su salario.
En esta etapa ya no se encuentran los obreros aislados; na­
cen sindicatos y agrupaciones que les permiten, a través de
una cabeza o líder, obtener mayor fuerza para exigir presta­
ciones a la empresa. Los patrones ya no deben dedicarse a
defender a los obreros, sino que tienen que buscar nuevas
fórmulas para defenderse de ellos.
La cuarta etapa se llama Fordiana,12 tomada del nombre de
Henry Ford, por haber sido quien implantó la idea de que el
trabajador no sólo tenía el carácter de obrero, sino a la vez era
un consumidor. Conviene al patrón aumentar el sueldo al obre­
ro y otorgarle otras prestaciones, para que el operario, una vez
en su papel de consumidor, esté en posibilidad de adquirir los
productos de la fábrica y con ello lograr que el mercado de la
misma se ensanche.

12 Gide. 0/>. cit., p. 595.


LA DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO 219

138. T ipo de trabajo que realiza el empresario .— E l em­


presario, con relación a los otros factores de la producción, des­
empeña un diverso tipo de actividad; su trabajo es sui generis
y presenta varios aspectos diferenciales:
1) Es un trabajo de dirección o de coordinación; se encarga
de coordinar o dirigir a los factores productivos para poder
combinar la cantidad necesaria de trabajo, tierra y capital, y
obtener con el menor costo posible, altos índices de productivi­
dad, tarea que estará bajo su responsabilidad, ya que si hay
mayores utilidades, le reportará un mejor beneficio, y si hay
menos utilidades, habrá menos ganancias para él. Un empre­
sario que no d ien ta con elementos suficientes para poderse des­
envolver en cierta empresa, fracasará, pero no por ello los obre­
ros; capitalistas o rentistas fracasarán.
2) Su trabajo también es de invención. El empresario se
distingue del trabajador, porque este último recibe una orden,
la cumple y terminada su misión no le importa el sistema de
precios o los problemas de concurrencia de artículos producidos.
El empresario, por el contrario, tiene que estar constantemente
apbrtando nuevas ideas. El hecho de calcular qué trabajadores
son más aptos para dedicarlos a determinadas operaciones, es
ya una idea que parte de su mente para poder lograr mayores
ganancias.
3j Es un trabajo de creación de clientela. El empresario no
sólo se conforma con llevar a buen término el proceso produc­
tivo; en ocasiones necesita vender, luchar por conservarse en
competencia en el mercado, estudiar el consumo de los bienes
que se ha ocupado en producir. Si su misión fuera exclusiva­
mente producir, sería gran empresario el que mayor número
de productos sacara al mercado.
Los sistemas para el cálculo de las cantidades que el empre­
sario percibe por su intervención en la producción no se rigen
por las mismas leyes del salario que percibe el obrero.
La teoría clásica decía que todos los obreros debían tener
el mismo salario; mientras más atractiva sea una ocupación,
sería menor; mientras menos atractiva, sería mayor. Así habría
siempre una compensación que era la ganancia neta. Esta teo­
ría vuelve a aparecer y con relación a los provechos se. opina
que las empresas deben tener un grado proporcional de utili­
220 TEORÍA ECONÓMICA

dades; si la empresa es grande, un porcentaje elevado; si es


pequeña, un porcentaje menor, que podrá variar según la can­
tidad y calidad de lo producido.
La práctica nos demuestra que esta teoría es poco aplicable
ya que no todos las empresarios ganan lo mismo; hay empresa­
rios que pierden y aun perdiendo, siguen trabajando en la
misma empresa. En cuanto a los emolumentos, cuando a un
obrero no conviene el salario, está en aptitud de cambiarse a
otro empleo y compensa las pérdidas del primero con las ga­
nancias del segundo. El empresario no se encuentra con tal
libertad de acción; se le entrega capital y se pone bajo su res­
ponsabilidad una empresa; el hecho de que en ella fracase, no
quiere decir que tenga libertad de dejarla c ir a dirigir otra
empresa; existe un compromiso previamente establecido por el
cual no puede desprenderse de las obligaciones adquiridas.
Los ingresos varían, no así las cantidades que se van a pa­
gar a los demás factores, las cuales ya están preestablecidas.13
Existen, en suma, diferencias concretas entre la actividad
que despliega el trabajador y la del empresario, entre otras:
a) El empresario corre con la responsabilidad de todos los
riesgos de la fábrica y el obrero no tiene más que cumplir con
su propio trabajo.
b) E l empresario está dispuesto a trabajar con pérdidas
mientras el obrero trabaja bajo la condición de percibir un
sueldo fijado previamente.
c) Se paga más a los empresarios que al obrero común y
corriente porque existen menos personas capacitadas o dotadas
de conocimientos que pueden servar como empresarios.
d) La creación de sociedades por acciones, viene a dar al
empresario una categoría distinta a la del obrero común y co­
rriente.
e) Las sociedades por acciones reúnen a una persona con
capital, pero sin conocimientos, con otras personas con conoci­
mientos, pero sin capital; se dedican a trabajar conjuntamente
para crear mayor riqueza con lo aportado originalmente.

13 El riesgo en los resultados de una empresa debe correr por cuenta del
empresario; de ahí que si la empresa es exitosa, podrá obtener altos provechos;
si por el contrario la empresa fracasa, justo es que el empresario, quien no su­
po llevarla a buen fin, sea quien cargue con la responsabilidad y las pérdidas.
LA DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO 221

139. I ntervención del E stado en el reparto.— Hemos vis­


to cómo cada uno de los factores de la producción recibe un
valor que significa la compensación por el esfuerzo que han
aportado al sistema de producción, esfuerzo que se traduce en
salario para los trabajadores, interés para el capitalista; renta
para quien proporciona la tierra y beneficio, para el empresario;
junto a ellos aparece un órgano institucional que interviene en
todo reparto: el Estado.
El Estado, al cobrar impuestos a cada uno de los factores
que intervienen en la producción, hace variar radicalmente la
cantidad que debe recibir cada uno de ellos.
Su intervención en este renglón, se hace notar por las si­
guientes causas:
a) El Estado cobra impuestos con base en una finalidad fis­
cal, planea allegarse fondos necesarios para invertirlos en servi­
cios públicos. Con el fin fiscal trata de resolver el principio
equitativo de quitar a los que tienen para poder dar a los que
no tienen,141
5
b) El Estado interviene para modificar el reparto a los fac­
tores de la producción. Surge una clase de ingreso distinto que
se otorga a todas las personas: los servicios públicos. Desde el
momento en que un hombre se considera ciudadano, tiene un
ingreso en servicios de seguridad social tales como: pensiones
de retiro, hospitales, servicios médicos gratuitos, préstamos hi­
potecarios y además, servicios públicos generales, como servicios
de agua, policía, bomberos. Todos ellos son ingresos con que
cuentan los particulares aparte de lo que les corresponde en la
^distribución; es por ello que el Estado proporciona a quienes
intervienen en la producción una nueva clase de ingreso, prove­
niente de los Derechos Civiles de Ciudadanía15 a los que se les
conoce como servicios públicos en general.
Para el efecto, se entiende por Estado, no sólo a los gobier­
nos centrales, sino a todas aquellas autoridades municipales,
regionales o estatales que permiten la creación de servicios pú­
blicos que puedan ser aprovechados por todos los particulares.

14 Se supone que quienes pagan más impuestos, es porque tienen mayores


ingresos. El producto de los impuestos aprovechará a quienes no perciben
grandes ingresos, a través de la creación de servicios públicos.
15 Scott. Op. cit., p. 129.
222 TEORÍA ECONÓMICA

La intervención del Estado para repartir ,tal riqueza, es ne­


cesaria por varias causas:10
Primera. Porque hay cierta clase de servicios o mercancías
cuya creación no puede estar en manos de un particular; no
podemos dejar a una empresa el acondicionamiento del drenaje
en una ciudad; tiene que ser el Gobierno, por su capacidad
quien tome a su cargo esta clase de servicios.
Segunda. Hay diversos servicios que no se pueden propor­
cionar en forma adecuada por los particulares. A los patrones
de cualquier fábrica les convendría, sin lugar a duda, contar
en sus factorías con obreros sanos e instruidos, pero es imposi­
ble que cada patrón abra escuelas y sostenga hospitales para
proteger a sus obreros. No puede hacerlo porque se vería im­
pelido a realizar gastos extraordinarios. Por ello los particula­
res permiten que el Estado sea quien establezca esas escuelas
y hospitales e indirectamente ellos colaboran por medio del pago
de impuestos.
Tercera. El Estado es responsable de sus ciudadanos. Las
personas que han trabajado durante buena parte de su vida y
se agotan, no pueden ser consideradas como maquinaria y ti­
rarlas al montón de la basura. Aun en lapsos en que no trabaja
el hombre, necesita alimento constante; por lo tanto el Gobier­
no, al ver la situación de sus trabajadores, debe pensar en re­
solverla en forma distinta de como lo hace tratándose de ma­
quinaria. Debe ser responsable de esas personas y por ello reúne
un fondo común producto de las aportaciones de todos los tra­
bajadores en activo, para proteger en su oportunidad a cada
uno de los que vayan pasando del renglón de actividad al de
pasividad, o sea, del de productividad al de improductividad.

140. I ngresos del E stado : impuestos .— Los ingresos que


tiene el Estado pueden ser ordinarios y extraordinarios. “ Los
ingresos ordinarios son aquellos que percibe el Estado regular­
mente, repitiéndose en el presupuesto fiscal de cada año y que
se destinan a cubrir los gastos públicos de la Federación, de los
Estados y de los municipios” .17 Los impuestos pertenecen a la*1 7

10 Scott. Op. cit., p. 130.


17 Serra Rojas, Andrés. Derecho Administrativo. México, 1959, p. 517.
LA DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO 223

categoría de ingresos ordinarios junto con los derechos, pro­


ductos y aprovechamientos.
Conforme al artículo 2? del Código Fiscal de la Federación:
“ Son impuestos las prestaciones en dinero o en especie que fija
la Ley con carácter general y obligatorio a cargo de personas
físicas y morales, para cubrir los gastos públicos” .18
Los impuestos son, por ello, las cantidades que el Estado
recaba de los particulares, ya sea en forma directa o indirecta,
procurando, según la fracción IV del Art. 31 constitucional,
efectuarlo de manera proporcional y equitativa.192 0
De los impuestos, creemos de interés señalar los siguientes
tipos:
Directos, que se cobran sobre los ingresos de cada persona.
El Impuesto sobre la Renta, es un ejemplo claro de ellos.
Indirectos, que se cobran por la producción de ciertas mer­
cancías. Las cajas de cerillos están selladas con un timbre, prue­
ba de que se ha pagado un impuesto por su elaboración. Es
indirecto porque lo viene a cubrir el consumidor a través del
pago del precio de mercado.
Personales, que se cubren de acuerdo eon la cantidad de
ingresos de una persona y según sus actividades.
Reales,™ que se cubren sobre la propiedad de cosas u ob­
jetos, tales como los impuestos prediales que se pagan por bie­
nes raíces, y que varían a medida que el terreno sea más extenso
o esté mejor situado.
Los impuestos deben tener ciertas peculiaridades para que
se consideren beneficiosos:
1) Debe calcularse que el gasto que ocasione su cobro sea
menor al total que se vaya a recolectar o sea, que los impues­
tos deben ser mayores a la cantidad que se vaya a gastar en su
mecanismo de cobro.
En el Impuesto sobre la. Renta, se da a cada causante un
libro en donde va anotando sus ingresos y egresos. Los causan­
tes llenan sus libros y periódicamente los presentan a las auto­
ridades hacendarías, para que se les indique la cantidad que

18 Código Fiscal de la Federación. Ediciones Andrade. México, 1967.


19 Constitución, cit., art. 31, frac. IV.
20 El término real proviene de la voz latina res, rei que significa cosa y se
usa en oposición a personal.
224 TE OR ÍA ECONÓMICA

deben cubrir por concepto de impuesto. Esto, además de signi­


ficar bajo costo en el sistema de cobro, permite la recaudación
de un elevado monto por concepto de impuesto. Recientemente
el mecanismo de manifestación de ingresos y por ende, el cobro
mismo del impuesto, ha variado notoriamente.
2) En su aspecto social, los gobiernos deben prever y pro­
gramar la finalidad a que van a destinar los impuestos. Asi­
mismo se cobrará una tasa más elevada de impuesto a la pro­
ducción de artículos que representan una actividad antisocial,
como en el caso de bebidas alcohólicas, sorteos, apuestes y lo­
terías, o para desalentar el consumo suntuario y una tasa de
impuesto bajo a la de artículos de primera necesidad como ali­
mentos, vestido y vivienda.
3) Se considera que un impuesto cumple mejor su cometido
mientras menos obstáculos provoque en los procesos de pro­
ducción.
4) Debe conservar un carácter equitativo y proporcional.
La forma del cobro y los sistemas empleados para tal fin,
sobre todo en los de tipo personal y real, revisten tres caracte­
rísticas que les distinguen:
a) Cuando el gobierno se basa para cobrarlo en simples sig­
nos exteriores u objetivos que sean suficientes para indicar los
ingresos obtenidos. Aquí no es necesario conocer el papel que
desempeña el particular dentro del sistema social en que se
desenvuelve.
b) Cuando se calcula la cantidad de ingresos de acuerdo con
la actividad propia y personal de cada causante. La proporcio­
nalidad en este tipo de impuesto se basa en la regla de que a
mayores ingresos se señalará mayor impuesto. Es de carácter
subjetivo.
c) Cuando el impuesto se calcula haciendo uso combinado de
los dos primeros aspectos, caso en que se le denomina impuesto
global. Toma en cuenta tanto el valor de las propiedades ( datos
externos) como los ingresos obtenidos por las actividades que
el individuo desarrolla (datos subjetivos).

141. F inanzas públicas — El concepto de finanzas ha resul­


tado siempre vago e impreciso y se le ha dado similitud con las
cuestiones relacionadas con el manejo de dinero.
LA DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO 225

Finanza es una voz que proviene del latín finís que significa
terminación o fin de una cosa. En teoría económica, para re­
dondear la idea de finanza, se dice que es la terminación o fin
de algo mediante una contribución en dinero.
Durante los siglos xvr y xvn la palabra finanza fue usada
en forma de sinónimo con los términos usura y extorsión; decir
por entonces que una persona era financiera, era calificarla de
usurera o extorsionadora del pobre. Los españoles prefirieron
llamar al manejo de dinero con el nombre de hacienda.21
Entre las definiciones que se han intentado dar tanto de
finanza como de finanza pública, las más importantes, en las
que se contiene una idea monetaria, son las siguientes:
a) Es la aplicación del dinero a fines prácticos.
h) Estudia todas las categorías de transacciones monetarias.
c) Investiga las diferentes maneras por las cuales el Estado
adquiere dinero de los particulares y lo transforma en servicios
públicos.

21 Hacienda es una palabra que proviene de la voz arabiga chasena que


significa fondo donde se guarda el tesoro.
F.1449-T. E conóra.— 15
CAPÍTU LO X IV

EL CONSUMO

S U M A R IO : H 2 .— bwportancia del Consumo. U S .— E l Gasto. 1UU.—


Cooperativas de Consumo. H 5 .— Sociedades Cooperativas de Cons­
trucción. H 6 .— Crédito al Consumo. H 7 .— La Asistencia Pública y
la Asistencia Privada. H 8 .— El Ahorro. U S .— Formas de Economi­
zar. 150.— Condiciones del Ahorro.

142. I mportancia del, consumo .— Todo proceso económico


se inicia con la producción, considerada como primer paso del
ciclo, en el cual se logra incorporar utilidad a las cosas para
que sean aprovechadas como satisfaetores; después, estos satis-
factores deben ponerse al alcance en los sitios en que pueden
ser aprovechados, lo que estudiamos en la etapa de la circula­
ción; más adelante, la distribución o reparto del ingreso nos
muestra qué porción de lo obtenido en el proceso productivo
corresponde a cada uno de los factores que en él intervinieron.
Vistas las tres primeras etapas, nos corresponde detenemos en
el último tramo del proceso económico: el consumo. ¿Cómo
se produce, por qué habrán de circular los bienes y a qué obe­
dece la distribución del ingreso? El consumo habrá de ayudar­
nos a despejar estas incógnitas al estudiar el empleo que ha
de darse a las cantidades que perciben los diversos factores de
la producción y el destino a que habrán de dedicarse los bienes
que se producen.
Lo repartido entre los factores, puede emplearse por éstos;
consumiéndolo, en el sentido de acabarlo o terminarlo, en for­
ma directa e inmediata para satisfacer necesidades presentes;
o ahorrándolo con el espíritu previsor de satisfacer necesidades
227
228 TEORÍA ECONÓMICA

futuras. Consumir una riqueza es, por tanto, emplearla para


satisfacer necesidades presentes o futuras y se le considera
como el fin idtimo del proceso económico.
Este proceso encierra la idea de una actividad de tipo circu­
lar, en cuanto que el hombre produce para poder consumir y
a la vez consume para poder producir.

143. E l gasto.—Así como el precio es la representación en


dinero del valor de todos los bienes o servicios, el gasto es la
representación, en dinero, de lo que se consume.
Cada persona debe ajustar su gasto a la cantidad de ingreso
que percibe; por lo menos esa es la regla económica que preva­
lece en circunstancias normales y sin tomar en cuenta lo que
acontece en medios sociales en que influye una idiosincrasia
especial. Existen ciertos principios económicos que permiten
distinguir a qué se debe que en determinados renglones del
consumo varíe la proporción entre las cantidades de un pre­
supuesto, cuando el monto de ingresos varía; por ejemplo:
A. En la alimentación, las personas mientras más ingresos
perciben, dedican proporcionalmente un menor porcentaje para
alimentos. Quien gana 50 pesos diarios, dedicará la tercera
parte para alimentos; quien gana 80 pesos diarios dedicará un
porcentaje menor, ya que no gastará necesariamente la tercera
parte sino tal vez un 25% o un 20% y así sucesivamente.
B. En el renglón de ropa o vestido, el gasto será proporcional
de acuerdo con los ingresos que se obtengan. La persona que
perciba 50 pesos diarios, dedicará el 25% a este renglón, mismo
porcentaje que dedicará quien gane 100 pesos o 200 pesos dia­
rios. No hay variación.
C. En los gastos de alojamiento o habitación, la proporción
es inversa; las personas con mayores recursos gastan una gran
cantidad destinada a hospedaje o habitación en relación con
las de menos posibilidades; así, quien gana 50 pesos diarios de­
dicará el 10% a cubrir el monto de una renta; en cambio, la
persona que percibe 300 pesos, destinará el 15% o el 20% al
mismo fin.
D. Los gastos destinados a diversiones, que comprende tam­
bién viajes, recreos y gastos imprevistos, es el renglón en donde
aparece una mayor desproporción. Quien gana 40 pesos diarios
el consum o 229

posiblemente no disponga casi de nada para satisfacer sus ne­


cesidades de distracción; pero las personas que diariamente
perciben 200 pesos dedicarán un buen porcentaje a este renglón.

144. C ooperativas de consumo .— Para estar en posibilida­


des de combatir cierto tipo de abusos cometidos por sectores
comerciales de escasa solvencia moral y con ello ofrecer al con­
sumidor productos de mejor calidad y precio razonable, los par­
ticulares se constituyen en cooperativas de consumo, grupas
que buscan la unión para poder procurarse artículos de con­
sumo necesario en las mejores condiciones tanto de precio como
de calidad. Esto puede lograrse por medio de das tipos de
asociación d
a) Procurando la vida en común, es decir, cuando varios
patrimonios se reúnen para obtener un mejor precio en la renta.
El hecho de que un solo bolsillo afronte el gasto de una renta,
significa un mayor desembolso que si son varios patrimonios
familiares los que deben cubrirla. A ello obedece que una so­
ciedad cooperativa pueda obtener, a mejor precio, mayor ca­
lidad en el alojamiento.
b) En la adquisición de alimentos se obtiene menor precio
cuando se adquiere en el mercado una cantidad de productos
destinada a la satisfacción de necesidades de un grupo mayor
de personas. Es mejor el precio de mercancías al mayoreo que
al menudeo. Además del ahorro existe una defensa para los
consumidores consistente en todos los beneficios que reporta com­
prar directamente las mercancías del productor, sin interme­
diarios.
Las sociedades cooperativas de consumo se constituyen nor­
malmente bajo el sistema que originalmente se propuso en Eoch-
dale y para cuya correcta operación se requiere el cumplimiento
de las siguientes reglas:
a) Vender a los particulares al contado, jamás a crédito.
Estas cooperativas funcionan como intermediarias entre pro­
ductores y consumidores.
b) Vender al mismo precio de mercado y no a uno menor
para obtener con ello un margen propio de utilidad.1

1 Gide, Op. cit., p. 621.


230 TEORIA ECONOMICA

c) Devolver a prorrata las utilidades obtenidas a los socios


de la cooperativa, en proporción a las compras que éstos hayan
efectuado.
d) Dedicar parte de esas utilidades a la aplicación de obras
de carácter social, verdadero espíritu y fin de las sociedades de
este tipo.
Teóricamente las ventajas que produce la creación de: estas
instituciones son:
1. Economía en el gasto.— Los particulares consiguen , un
ahorro en su gasto que les permitirá dedicar el breve remanente
a cubrir necesidades de otros renglones. A personas de pequeños
recursos les puede servir para dedicarlo a diversiones, vivir
con mayor confort, realizar viajes, ampliar sus conocimientos
culturales o para gastos extras.
2. Obtención de alimmtos más sanos.— Se adquieren produc­
tos sin adulterar y existe el interés por parte de quienes con­
trolan la cooperativa de no alterarlos, ya que serán ellos mismos
o sus familiares quienes van a ser consumidores.
3. Eliminación progresiva de comerciantes.—Las cooperati­
vas de consumo hacen desaparecer a los comerciantes que acos­
tumbran realizar una actividad desleal y se les reduce a un
ámbito de acción media, obligándoles a establecer precios justos
y equilibrados.
4. Se eliminan vicios comerciales.— Las llamadas liquidacio­
nes, baratas, ajustes de precios, remates y todos los demás sis­
temas similares de atracción comercial tienden a desaparecer,
dando paso a una mayor moralidad en el comercio.
5. Absorción progresiva de las industrias.— Sabiendo las em­
presas industriales que sus artículos se destinarán a surtir a las
cooperativas de consumo, tratarán de producir a un costo estable
y ello beneficiaría no sólo a las propias cooperativas sino al pú­
blico consumidor en general.
6. Educación al consumidor.— En países en que la libre con­
currencia provoca en el mercado una gran variedad de precios
y de productos, el consumidor resulta ser el primer desconcer­
tado al no saber qué adquirir, a qué precio y en qué cantidad;
las cooperativas de consumo vienen a proporcionarle una edu­
cación para actuar correctamente.
7. Se logra un equilibrio entre producción y consumo.—No
EL C ON SU MO 231

se consumirá más de lo que se produce, con lo cual se evita la


escasez de productos, ni se producirá más de lo que normal­
mente se consume, con lo que se evita la sobre-producción. Un
equilibrio entre producción y consumo representa indudable­
mente beneficio para la zona o el país que lo logra.

145. S ociedades cooperativas de construcción .— Las aso­


ciaciones que el hombre forma para poder obtener alojamiento a
mejor precio, han recibido el nombre de sociedades cooperativas
de construcción, las cuales han aportado diversas soluciones para
tratar de terminar con el grave problema de la habitación, el
cual se hace más notorio en esta época por el exagerado afán
de permanecer en cerrados núcleos de población. El alquiler
adquiere gran importancia en nuestro tiempo y representa un
renglón considerable en el presupuesto general de los particula­
res. En la antigüedad, contar con un techo bajo el cual vivir no
sólo significaba proporcionar morada a la familia sino que su­
ponía que los lares o dioses de la casa, tendrían donde morar.
Por ello ricos o pobres consideraron indispensable, por razones
religiosas, contar cuando menos con una pequeña habitación.
En la actualidad, habiendo perdido fuerza esa creencia religiosa
y por haberse vuelto a la costumbre nómada, no hace ya indis­
pensable ser propietario de una vivienda; a esto ha ayudado, el
hecho de que pueden existir fuentes de trabajo en varios puntos
geográficos así como la ventaja de contar con transportes ade­
cuados que facilitan el traslado.
Por lo elevado del precio de alquiler, se descuidan otros ren­
glones del presupuesto general para dedicar los fondas precisa­
mente al alojamiento.
La solución primaria que se ha propuesto para tratar de re­
solver los problemas que trae consigo la configuración de gran­
des concentraciones humanas, es incrementar el amor a la agri­
cultura, a la ganadería y, en general, a todas las actividades
que se desarrollan en el campo, para frenar los exagerados nú­
cleos de poblción. Con ello las ciudades y las fábricas queda­
rían con un óptimo de población indispensable y no habida el
poblema de desocupación. En nuestro medio tal solución parece
pecar de optimismo, ya que, aun cuando el hombre adquiriera
gusto por las actividades del campo, no sentiría que se le pro­
232 TEORÍA ECONÓMICA

porcionan las debidas garantías, desanimándose a salir de los


centros de población cpie le representan un sistema más seguro
de vida.
La construcción de viviendas no se rige por las mismas leyes
de oferta y demanda de otros satisfactores, debido especialmen­
te a dos circunstancias:
1. La construcción de casas requiere un elemento previo que
es el terreno y este elemento es el que escasea o abunda en
diversas proporciones y provoca que los precios de construcción
se eleven.
2. Los adelantos técnicos para producir otro tipo de satis-
factores no han beneficiado a la industria de la construcción, y
en nuestra época — se llega a afirmar— construimos igual que
como lo hacían los romanos.2
El urbanismo, como ciencia, estudia la forma en que las ciu­
dades tienden a ensancharse tanto en superficie como en altura;
permite técnicamente solucionar los problemas de la habitación.
El urbanismo es también un arte, al señalar estilos adecuados
que deben considerarse para la creación y ensanchamiento de las
ciudades. Sin embargo, esto no llega a solucionar el problema.
Los constructores de rascacielos no pueden señalar una renta
baja a sus locales, por la necesidad de recuperar lo que han
gastado en los materiales de alto rendimiento, en el trabajo de
los técnicos y en la situación urbana del edificio.
La solución debe encontrarse en el hecho de que tanto el
sector oficial como el privado deben colaborar en la multiplica­
ción de las unidades de habitación existentes para que dismi­
nuyan, tanto el precio de construcción como el de la renta, en
beneficio de las clases sociales de menores ingresos.
Este llamado urgente a la construcción ha tenido respuesta
en varias formas:
1. Los patrones construyen casas y aun zonas completas de
urbanización para sus obreros. Conviene a los patrones avocarse
a la construcción de escuelas, hospitales, mercados y otra clase

2 No coincidimos con esta aseveración; debemos reconocer que en la ac­


tualidad existen procedimientos en la industria de la construcción que permiten
fabricar casas en serie, trasladarlas de un lugar a otro y modificarlas en su
estructura. Los romanos, aunque con magnífica técnica para su época, nunca
conocieron los sistemas de construcción de rascacielos o de casas prefabricadas.
EL CONSUMO 233

de servicios públicos en zonas cercanas a los centros de produc­


ción. Tenemos así ciudades industriales creadas en las cercanías
de Tlalnepantla y San Bartolo Naucalpan, las de Río Blanco e
Irolo o las instalaciones de San Juan de Aragón. Las empresas
pueden procurarse así mejores trabajadores, que vivirán en con­
diciones de salubridad y de confort de tal naturaleza, que podrán
reportarle un mayor coeficiente de efectividad en el trabajo.
Cuando el patrón es el Estado, construye para los empleados a
su servicio centros urbanos conocidos como multifamilíares.
2. Las sociedades cooperativas de construcción constituidas
por trabajadores, tienen dentro de sus finalidades, planes de
construcción de viviendas populares. En nuestro país se inició
este plan de desarrollo con poca convicción debido a la especial
idiosincrasia de nuestros obreros, quienes en un principio no
percibieron las verdaderas ventajas de estos planes.
3. A través de sociedades semifilantrópicas o semicapitalistas
que construyen casas-habitación para obreros y cuya ayuda con­
siste en rentas bajas en beneficio de las clases populares.
4. Las fundaciones perpetuas que funcionan en México tales
como la Mundet, la Mier y Pesado y la Donde, entre otras, que
construyen con fondos aportados desinteresadamente, cuyo pro­
ducto obtenido de las rentas de las primeras viviendas, sirve
para construir un segundo grupo de casas habitación y así su­
cesivamente.
5. La construcción de viviendas populares por las sociedades
cooperativas de consumo para sus miembros y familiares. Como
ejemplo tenemos la Colonia del Periodista, de los empleados de
Teléfonos, de Educadores, de Comunicaciones, etc.
6. La creación de organismos destinados a programar la
construcción de habitaciones, tales como el Instituto Nacional
de Desarrollo de la Comunidad Rural y de la Vivienda Popular
(IN DECO) y el Instituto Administrador del Fondo Nacional
de la Vivienda. Este último para dar cumplimiento a lo esta­
blecido en las reformas a la Ley Federal del Trabajo, que
otorga oportunidades de casa habitación para los obreros.
El problema habitacional se presenta en todos los países y
es consecuencia del crecimiento de los centros urbanos. Se ha
manifestado que “ lo ideal es que los centros habitacionales
estén cerca de los lugares de trabajo; que puedan llegar quienes
234 TE OR ÍA ECONÓMICA

en ellos luchan por ganarse la vida, a pie, o usando medios de


transporte que no signifiquen, para ellos, grandes gastos, y
que no signifiquen tampoco un medio de llegar fatigados a
donde trabajan” .

146. C rédito al consumo .— El crédito al consumo crea un


problema a las personas que piden prestado para satisfacer sus
necesidades presentes, ya que adquieren la obligación de pagar
en el futuro. Esta figura cuenta con las siguientes desventajas:
a) incita al consumidor a adquirir más de lo que normalmente
puede pagar, y b) limita al comprador a adquirir productos en
un solo establecimiento aun cuando éste le señale precios altos.
El Estado, por su parte, tiene la obligación de vigilar, por los
medios que considere adecuados, el consumo para el pueblo, es
decir, que no haya escasez, ni carestía, ni tendencia de parte del
consumidor popular a caer en los errores del crédito al consumo.
Asimismo desalentar el consumo suntuario y prohibir actividades
consuntivas de bienes que se califiquen de nocivos como son el
alcohol, las drogas, los enervantes, los juegos y apuestas, que de­
berán ser suprimidos o en todo caso controlados por el Estado.
La intervención de las autoridades en materia de consumo
tiene las siguientes características:
1. Asegurar a los consumidores la cantidad suficiente de
productos. En momentos en que exista problema de alojamiento,
tendrá el Estado que tomar bajo su cargo la construcción de
centros urbanos o llevar a cabo programas para incrementar la
vivienda popular; si existe una escasez notable de alimentos,
tendrá que fomentar la producción de los satisfactores necesa­
rios para el pueblo o bien, por medio de subsidios, lograr que
los costos de los productos sean menores y puedan ofrecerse
satisfactores de primera necesidad a menor precio.
2. Proteger a los consumidores sobre la posible falsificación
de productos. Pueden darse casos de falsificación cuantitativa y
cualitativa. La cuantitativa equivaldría a que en un determina­
do establecimiento dieran 900 gramos en lugar de un kilogramo;
o 48 unidades en un paquete que dice contener 50; la cualitativa
consistiría en que ofrecieran en venta frijol de primera clase y
en realidad dieran de segunda clase; azúcar morena en lugar
de azúcar blanca; cobre plateado por plata de buena calidad.
el consum o 235

Estas dos posibilidades de falsificación son controladas en Mé­


xico por la Dirección General de Normas de la Secretaría de
Industria y Comercio, a través del funcionamiento del Depar­
tamento de Pesas y Medidas y de los Comités Mixtos de Nor­
malización y de Vigilancia.
3. Proteger a los consumidores sobre aumento desmedido en
los precios de artículos de primera necesidad.
4. Impedir el consumo y producción de mercancías nocivas,
así como regular las actividades legales de apuestas, juegos y
loterías.3
5. El Estado no sólo debe intervenir para proteger al consu­
midor sino, al mismo tiempo, para exigirle cierta conducta que
resulte benéfica en la protección y conservación de la flora
y la. fauna, por ejem plo: señalando vedas en épocas del año
para la caza y pesca o la tala de ciertas especies de árboles. El
no cumplir tales disposiciones provocaría la extinción de di­
versos recursos naturales.

147. L a asistencia pública y privada .— Reciben el nombre


de indigentes las personas que, para poder solventar la satisfac­
ción de sus propias necesidades, se encuentran por diversas cir­
cunstancias en estado de incapacidad.4 También es indigente la
persona que, por circunstancias naturales o económicas se en­
cuentra temporal o momentáneamente sin poder satisfacer sus
necesidades. La existencia de indigentes en una sociedad trae
c-orno mal no sólo el de las propias personas que se han colocado
en tal situación sino el de la sociedad en que viven.
Las causas por las cuales un individuo puede considerarse
indigente son:
1. Naturales: este grupo abarca a los menores de edad,
ancianos, inválidos, alienados y retrasados mentales, casos todos
ellos en que los familiares en primer término y el Estado des­
pués, deberán de proveer a su supervivencia.

! En principio, la celebración de sorteos y loterías está prohibida en


varios países. En el nuestro está permitido por estar controlados y vigilados
por el Estado y además porque se señala un fin último de beneficio. Recuér­
dese que el nombre completo de la institución es el de Lotería Nacional
para la Asistencia Pública.
4 Gide. Op. cit., p. 649.
230 TEOI I Í A ECONÓMICA

2. De carácter económico: implica la presencia de los des­


ocupados que no tienen forma, en un momento dado, de solven­
tar sus necesidades. Este tipo de indigencia es temporal porque
una persona sin trabajo puede hacer cambiar su situación y ob­
tener al poco tiempo una fuente de ingresos suficiente para sa­
ciar sus necesidades; en este mismo renglón se encuentran quie­
nes pierden su apoyo económico de sostén: viudas y huérfanos.
3. Por causa voluntaria: aquí encontramos a los sujetos
que pudiendo trabajar y satisfacer por ese medio sus necesida­
des prefieren, por pereza, permanecer ai margen de cualquier
actividad creadora y se dedican a la vagancia profesional, ante
la desesperación de los sectores productivos para quienes repre­
sentan una verdadera lacra social. A estos elementos no se les
puede llamar indigentes en todo el sentido de la palabra, ya
que pueden satisfacer sus necesidades y cuentan con capacidad
suficiente y no se esfuerzan por hacerlo.
La asistencia puede darse en dos aspectos: como asistencia
ptivada y como asistencia pública.
La más antigua y leal manera de poder atacar la indigencia,
a través de la asistencia privada, es lo que hemos conocido como
limosna y que históricamente se encuentra vinculada a princi­
pios de carácter religioso. Junto a ella podemos colocar la ac­
tividad que realizan los sectores privados a través de la funda­
ción de centros de asistencia y capacitación para auxiliar a los
indigentes. Se ha recomendado, por cierto, que la mejor forma
de ayuda es en especie y no en efectivo, ya que esta última
forma hace crecer el número de indigentes voluntarios.
En la asistencia pública interviene directamente el Estado
para realizar una conducta encaminada a velar por los desvali­
dos. En este renglón es importante recordar nuevamente a
Malthus quien dio una definición que resulta acertada desde
el punto de vista económico y en la que afirma que: “ el
número de indigentes aumenta en relación directa con los
socorros o ayudas asegurados” ,5 es decir, cuando el Estado ma­
nifiesta públicamente que ayudará a los indigentes proporcio­
nándoles alimentos, ropa y habitación, provocará que aumente
el número de éstos y no que disminuya. En efecto, la existencia

5 Op. cit., p. 652.


el consum o 237

de tales socorros o ayudas que el Estado establece, trae consigo


dos desventajas:
a) Desarrolla el espíritu de imprevisión, ya que a nadie
interesará conservar su ti’abajo si conoce la existencia de cen­
tros de auxilio que el Estado pone a su disposición para poder
solventar necesidades tanto del trabajador como de su familia.
Ello perjudica no sólo al obrero sino a todo el sistema de pro­
ducción, ya que no tendrá interés en laborar eon ahinco y
dedicación, pues no le interesará perder o conservar el empico.
b) Se fomenta la multiplicación ele la especie en familias de
pocos recursos; esto obedece a que quienes aumentan prolífica-
mente el número de descendientes, no sólo piensan en la carencia
de satisfaetores para superar necesidades, sino por el contrario,
suponen que el Estado les premiará sobre la falsa base de que
mientras más hijos tengan recibirán mayor ayuda.
Para que la asistencia se distribuya y preste sus beneficios
de mejor manera, se requiere:
a) Que sea comunal, es decir, que se procure prestar no en
una institución única y de carácter central desde donde se de­
cida y autorice a quiénes se va a ayudar, sino que de preferen­
cia sean varios los establecimientos integrados en los Estados y
municipios, a efecto de que exista un control efectivo en zonas
debidamente localizadas en las que se destaquen con mayor
certeza los grupos sociales que requieren realmente ayuda.
b) Que se efectiíe en establecimientos adecuadamente orga­
nizados para resolver los problemas de cada tipo de indigencia
a fin de que la asistencia se preste en forma- coordinada y ra­
cional. Habrá que diferenciar por tanto la organización que
requieren centros asistenciales para niños desvalidos, para alie­
nados, para enfermos indigentes, para ancianos, para inválidos,
para mujeres por causas de maternidad o para indigentes váli­
dos temporalmente desocupados. En cada uno de los anteriores
casos, el Estado vigilará que la ayuda prestada esté de acuer­
do con el tipo de indigencia que se atiende.

148. El ahorro .— Dentro del tema del consumo, cabe ana­


lizar el concepto del ahorro. En teoría económica una cosa es
ahorrar y otra muy distinta es economizar; en lenguaje común
es frecuente que ambos conceptos se confundan.
238 TEORÍA ECONÓMICA

Economizar es aprovechar lo mejor posible los recursos na­


turales o materias primas ele que el hombre puede disponer en
un momento dado, para tratar de obtener el mayor número po­
sible de satisfaetores. En el momento en que un individuo tiene
una satisfacción que cumplir y encuentra dos satisfaetores di­
versos que pueden servirle para tal fin, al escoger el de menor
costo no ahorra sino economiza.
Ahorrar es poder cumplir tanto una necesidad presente como
una necesidad futura conservando un margen que permita tener
la posibilidad de superar ambas. Para que esta actitud del hom­
bre pueda ser considerada como verdadero ahorro debe darse
por supuesto que hayan sido satisfechas las necesidades presen­
tes y exista, una vez logrado esto, la posibilidad de dedicar un
remanente de satisfaetores para saciar necesidades futuras.
Aquel que piensa dedicar un excedente de riqueza obtenido
en el presente para la superación de necesidades futuras, está
ahorrando; pero aquel que por satisfacer una necesidad futura
deja de saciar las presentes, no practica el ahorro sino la ava­
ricia.

149. F ormas de economizar — Se puede economizar cierta,


clase de materias primas para poder subsistir y contar con una.
reserva. Las formas más viables para economizar, tanto en el
caso de un particular como de un país, se manifiestan:
1. Utilizando la ley de la substitución de satisfaetores para
el consumo. El Estado aprobará la producción de bienes que
resulten más baratos para la mayoría de los consumidores, pro­
curándose que no varíe su calidad.
2. Procurando la mejor utilización de los residuos para aho­
rrar materia prima suficiente, economizar en el costo de pro­
ducción y con ello, estar en posibilidad de rebajar el precio
en el mercado.
3. La mejor utilización de los recursos naturales, que con­
signa el aprovechamiento de las corrientes fluviales, del clima,
de los productos marinos y de la riqueza del subsuelo.
4. La mejor utilización del tiempo, que supone un menor
gasto de energía, de esfuerzo y de desgaste en la maquinaria.

150. C ondiciones del ahorro .— En suma, para que la con­


el consum o 239
ducta del hombre sea considerada como ahorro, deben conjun­
tarse las siguientes condiciones:
1. Que exista en la persona que ahorra, espíritu de previsión;
esto as algo que no puede denotarse externamente por ser una
condición que sólo se da en el interior del individuo.
2. Se requiere que la actividad desarrollada por el hombre
le permita crear un número suficiente de satisfaetores y la posi­
bilidad de obtener un margen que pueda ser materia de ahorro.
3. Que las cosas que se piensan ahorrar puedan ser conser­
vadas en el tiempo; de ahí que se aconseje efectuar el ahorro
en moneda y a través de instituciones de depósito con caracte­
rísticas propias de seguridad.
4. Que funcionen instrumentos o instituciones dedicados a
facilitar y fomentar el ahorro. Estas instituciones pueden ser
de tres tipos:
a) Cajas de ahorro, que funcionan de la manera tradicional
y simple de las alcancías. El mecanismo sicológico que opera
en las cajas de ahorro consiste en separar la cantidad de dinero
que se deposita de la frecuente tentación del gasto inmediato.
Aquel que ahorra, pero hace permanecer el dinero en un sitio
accesible, es posible que en poco tiempo lo gaste y disponga de
su totalidad. Por ello las cajas de ahorro tienen el efecto de
dar facilidades para el depósito y ciertas dificultades o requisi­
tos para el retiro.
b) Sociedades mutuas de previsión, que permiten la reunión
e integración de un capital considerable gracias a las aportacio­
nes de diversos particulares. Los depositantes pueden disponer
de una parte alícuota del capital acumulado, además de gozar
del pago de intereses que les corresponden por préstamos efec­
tuados con los fondos de la sociedad.
c) Sociedades cooperativas de consumo y de crédito, que
tienen, además de las finalidades ya estudiadas, funciones pro­
pias de fomento y ayuda a quien desea ahorrar.
CAPÍTU LO X V

PROBLEMAS DE COMERCIO EXTERIOR

S U M A R IO : 151.— Relaciones comerciales. 152.— Balanza Inernacio-


nal de Pagos. 153.— Etapas históricas de la evolución económica.
15U.— Teoría de Rostow. 155.— Tipos de cambio al exterior. E l pa­
trón oro. 156.— Adopción de sistemas de cambio. 157.— Política de
empobrecer al vecino. 158.-— Ocupación plena y buenas relaciones.
159.— La especialización.

151. R e l a c i o n e s c o m e r c i a l e s .— En el campo de las relacio­


nes de cambio qne el hombre crea para poder subsistir, existen
transacciones comerciales tanto de tipo individual como a nivel
general y otras de carácter nacional o internacional. Las de
carácter nacional no presentan, en principio, inconvenientes por
lo que toca a la moneda que ha de pagarse por el producto
materia de la transacción. Si queremos, como nacionales, com­
prar telas deshiladas en Aguasealientes o tubos de acero en
Monterrey, casos ambos en que las empresas oferentes son na­
cionales, señalaremos el precio en moneda nacional.
Los vendedores la aceptarán por tratarse de una moneda de
curso legal que en su oportunidad podrá ser ahorrada, gastada
o reinvertida.
El problema de la fijación de precios y de tipo de moneda
con que deberá pagarse, nace del frecuente cambio exterior y
del comercio internacional. Cuando nuestro propósito comercial
nos lleva a adquirir un refrigerador fabricado por una empresa
establecida en Estados Unidos, una maquinaria alemana o un
automóvil armado en Francia, tendremos que pagar tales pro­
ductos del extranjero en moneda extranjera o su equivalente en
241
F.1449-T. Eeonóm.— 16
242 TEORÍA ECONÓMICA

moneda nacional, según se haya estipulado entre las partes. Al


comprar los productos del extranjero podremos mandar el pre­
cio por correo, por medio de una institución bancaria o por un
agente establecido en el país de origen del artículo.
En los ejemplos dados, podremos adquirir los productos y
pagar por ellos dólares, marcos o francos. A l enviar su equiva­
lente en pesos mexicanos, estaremos, con moneda nacional, com­
prando divisas extranjeras.
Aun si no existieran agentes o bancos debidamente estable­
cidos, podríamos pagar directamente en pesos mexicanos. Siem­
pre habrá forma de que el vendedor los cambie por moneda de
su país en cualquiera de sus instituciones de crédito.1
El comercio internacional da nacimiento a los sistemas de
control monetario que recibe en parte el nombre de fijación
de tipos de cambio exterior. Siempre existe en este renglón un
metal amonédable que sirve de base a todos los sistemas de cam­
bio y así vemos cómo paralelamente a los cambios libra-peso,
quetzal-marco, franco-cruzeiro, existe un cambio frecuente con
vase en el dólar (oro), por ser éste un metal amonedado adop­
tado como tipo genérico de cambio exterior.
El hecho de que los bancos o agentes puedan conseguir fá­
cilmente diversas clases de monedas extranjeras se debe a que
el comercio internacional es como una carretera de doble senti­
do, van y vienen por ella mercancías, van y vienen monedas de
diversos países y es por ello que en un momento dado cuentan
en su poder con monedas de todas las nacionalidades.1 2

152. B alanza internacional de pagos.— Como ya hemos


visto al hablar de las operaciones de exportación e importación,
del movimiento de ambas pueden; surgir figuras como la de
balanza comercial; si las primeras son superiores a las segundas
la balanza será favorable y viceversa. No vamos ahora a ocu­
parnos sólo de esos datos sino que pensaremos en la importancia
de una balanza más general, a la que se conoce como balanza
internacional de pagos y que contiene datos más amplios. De

1 Johnson. Qué es economía. 1958, p. 240.


2 Op. cit., p. 242.

i
PROBLEMAS DE COMERCIO EXTERI OR 243

ahí que se podrá dar el caso de que un país con balanza comer­
cial desfavorable tenga en cambio una balanza internacional de
pagos favorable, en la que se habrá de percibir que a pesar de
importar en grande escala, sin embargo se "balancea en otros
renglones; o bien, un país que exporta lo suficiente para alcan­
zar una balanza comercial favorable, puede al final de un ejer­
cicio tener una balanza internacional de pagos desfavorable.
Lo que nos interesa, por lo que hemos visto, no es lograr un
equilibrio, al exportar o importar mercancías y servicios, sino
que la balanza internacional de pagos logre su equilibrio a tra­
vés de todos los renglones que la componen.
La balanza internacional de pagos consta de cuatro secciones
o apartados que nos permiten hacer la siguiente división para
su estudio:3
1. El renglón de mercancías y servicios, que adquiere pro­
piamente el nombre de balanza comercial y que acepta la divi­
sión en partidas visibles que las autoridades pueden calcular
en su monto, y partidas invisibles, constituidas por todos aque­
llos gastos de los que las autoridades no se dan cuenta cabal e
inmediata tales como gastos de pasajes, fletes, donativos y trans­
ferencias, erogaciones realizadas en actividades turísticas y to­
das las demás similares que indican por lo general movimiento
de divisas. En este caso se encuentra el renglón de inversiones
extranjeras en. territorio nacional en que nuestra moneda se
ausenta a manera de importaciones y donde las ganancias ob­
tenidas por empresas extranjeras saldrán a los países de origen
ocasionando la salida de moneda nacional.
Al mismo tiempo, los gastos realizados en transportes nacio­
nales utilizados por turistas en general, las cantidades que dejan
por la compra directa de artículos y en el gasto de servicios de
hotel y demás empresas turísticas, son consideradas como parti­
das de tipo invisible.
2. El movimiento de oro entre dos países se calcula por las
transferencias que se logran efectuar de un particular a otro o
de gobierno a gobierno.

Samuelson. Op. cit., p. 651.


244 TEORÍA ECONÓMICA

3. El movimiento de capitales en general, se encuentra cons­


tituido por el intercambio natural que se realiza en la compra
de materias primas, herramientas, bienes de consumo o de pro­
ducción y salida o entrada de intereses y dividendos por con­
ceptos de inversiones.
4. El renglón de errores u omisiones, que conocemos también
como contrabando, o sean partidas que el Estado no tiene posi­
bilidad de detectar, pese a sus sistemas de vigilancia y que se
convierten en intangibles.
Cualquier transacción internacional puede llegar a colocarse
en la columna de exportaciones o de importaciones: cuando un
extranjero visita nuestro país y consume un producto nacional,
se aloja en un hotel mexicano o utiliza un transporte local, rea­
liza operaciones que toman la característica de una exportación
debido al consumo que hace de satisfactores nacionales, con su
moneda de origen.
Cuando un mexicano consume un producto en el extranjero
es una operación que puede tomarse como similar a una impor­
tación, ya que dejará moneda nacional fuera del país al adquirir
una mercancía que entrará a nuestro territorio.
Para estar en posibilidad de colocar en su sitio a toda clase
de partidas, debemos examinarlas de antemano para ver si se
asemejan a una exportación o a una importación; contamos para
ello con das columnas: créditos, en donde se colocan las opera­
ciones que se equiparan a exportaciones, y débitos, en donde se
colocarán las actividades equiparables a importaciones.
Se debe procurar que la balanza internacional de pagos no
llegue a sufrir desequilibrio ni a favor ni en contra; cada país
deberá buscar un equilibrio entre sus partidas deudoras y sus
partidas acreedoras.
Ejemplo de equilibrio lo ha sido la balanza internacional de
pagos lograda para el año de 1949 por los Estados Unidos, año
en que se llevó a cabo el Plan Marshall de ayuda económica a
países europeos con problemas de postguerra, balanza cuyo
cuadro se transcribe a continuación para mejor ejemplo:
PROBLEMAS DE COMERCI O EXTERIOR 245

Créditos Débitos Crédito Débito


Exporta- Importa­ Neto Neto
ción ción (+ ) (-)
>
I. Partida de Mercancías
y servicios
1. Mercancías 12.300 7.100 5.200
2. Fletes 1.200 700 500
3. Gastos de viaje 300 600 300
4. Intereses y Dividendos 1.300 400 900
5. Servicios varios 600 700 100

II. Movimientos de oro 700 800 100


Transferencias a) entre particulares 500
y donativos b) entre gobiernos 5,300

III. Movimiento de capital 2.200 2.200

IV. Errores u omisiones


(contrabando) 1.900 1.900

Totales + 8.500 - 8.500

Daremos ahora una breve explicación del anterior cuadro


para comprender cómo pudo lograrse, en esa ocasión, una ba­
lanza internacional de pagos equilibrada.
Aun cuando en el cuadro original se trabaja con millones de
dólares, damos sólo cantidades exactas para evitar confusiones.
I. En el renglón de mercancías y servicios salieron de los
Estados Unidos por valor de 12.300 y entraron como operacio­
nes de importación 7.100; la diferencia entre una y otra nos da
el resultado de 5.200 'positivo o saldo favorable.
En cuanto a fletes (transportes, envíos, fletes), entraron
1.200 y salieron 700, lo que da un saldo favorables de 500.
En los gastos de viaje percibimos una entrada de 300 y gas­
tos salidos por 600. Esto se explica porque la estadística de­
muestra que los ciudadanos americanos utilizaron servicios de
viaje en mayor proporción de los demás países del mundo que
la cantidad consumida por extranjeros en territorio norteame­
ricano. Resulta por ello un saldo neto negativo por valor de 300.
El renglón de intereses y dividendos está representado por
las cantidades que los capitalistas americanos tienen invertidas
en otros países y por las que obtienen intereses o dividendos.
También supone las cantidades que empresarios de diversos paí­
246 TEORÍA ECONÓMICA

ses invierten en compañías o industrias ubicadas en territorio


norteamericano. Entraron por tal concepto a Estados Unidos
1.300 y se ausentaron por valor de 400; por lo tanto resulta un
saldo positivo de 900.
En el renglón de servicios varios se incluyen los que se pro­
porcionan a los turistas en general tales como hospedaje, agen­
cias de viajes, compras de artículos de manufactura nacional y
utilización de diversos medios de transporte. Para 1949 ingre­
saron cantidades por valor de 000, pero los ciudadanos norte­
americanos gastaron 700, lo que dio un saldo negativo de 100.
II. En el segundo apartado que corresponde a movimientos
de oro se realizó un movimiento directo de reservas de este me­
tal de 700 como crédito y 800 como débito; en consecuencia
hubo de anotarse un débito neto de 100.
Las transferencias o donaciones que se incluyen en este ren­
glón son cantidades que un gobierno proporciona a otros o bien
donativos efectuados entre instituciones de carácter público o
privado. Se dividen por tanto en transferencias efectuadas en­
tre particulares y de gobierno a gobierno. Con motivo de los
donativos efectuados por instituciones particulares resultó un
saldo negativo de 500, producto lógico de la ayuda de organis­
mos privados norteamericanos a sectores privados de diversos
países. En el renglón de donativos aprobados por el gobierno
norteamericano a gobiernos extranjeros aparece un débito de
5.300, resultado el programa de donativos a países europeos afec­
tados directamente por la crisis de la postguerra y que se realizó
a través del programa económico conocido como Plan Marshall.
Este renglón resulta, por su ejecución, lo que logró estabilizar
con exactitud la balanza internacional de pagos.
Con relación al problema de las transferencias se ha afirma­
do que “ debido a la creciente tendencia de los países a colocar
sus relaciones mutuas sobre una base de equilibrio bilateral, el
inversionista de muchas partes del mundo sólo puede tener con­
fianza en cobrar sus intereses y dividendos si su país propor­
ciona suficientes divisas a la nación prestataria” .4 Además “ los
capitalistas que prestan al exterior pueden encontrarse cada vez

4 Feis Herbert. The Changing Pattern of International Economic Reía-


tions. 1946, p. 74.
PROBLEMAS DE COMERCI O EXTERIOR 247

más involucrados en el complejo de relaciones internacionales y


políticas nacionales. El aumento en el control oficial que pro­
yecta la planeación interna al campo exterior puede hacer que
la función del financiero internacional esté sometida a la polí­
tica económica del gobierno del prestamista, del prestatario o de
ambos; la transferencia de pagos de intereses puede depender
de las relaciones políticas que existan entre dos países” .5
III. En la tercera sección que corresponde al movimiento
de capitales no se percibieron entradas a los Estados Unidos y
en cambio se cubrieron por valor de 2,200 suma que debemos
colocar en la columna de débitos.
IY. Dentro del renglón de errores u omisiones, producto de
partidas tan imprevistas e invisibles como lo pueden ser los con­
trabandos, encontramos colocada en la partida de crédito la
suma de 1.900 que se supone debió percibirse oficialmente pero
que, debido a su carácter imprevisto de contrabando, no se tomó
como ingreso definitivo dentro del primer apartado de fletes y
movimientos de mercancías o servicios.
En el panorama general y haciendo el cálculo por columnas
resulta que el crédito neto reúne todos los saldos positivos y el
débito neto m in e los resultados negativos. A l sumarlas tendre­
mos un total de 8.500 positivo frente a un total de 8.500 negati­
vo. La balanza internacional de pagos se encuentra equilibrada.

153. E tapas históricas de la evolución económica .— Los


países atraviesan por varias etapas en relación con los movi­
mientos que sufre su balanza internacional de pagos. Veremos
las etapas por las que los Estados Unidos de Norteamérica han
atravesado, no sin advertir antes que tomamos a este país como
ejemplo por ser uno de los que han tenido oportunidad de haber
pasado por las cuatro etapas a estudiar:6
Primera etapa: nación deudora, joven y en expansión. Esta
etapa se inicia con la guerra de independencia y termina al final
de la guerra civil de secesión. Durante ella diversos países eu­
ropeos aportaron capitales considerables para lograr el des­
arrollo del tei’ritorio norteamericano, con lo que se consiguió su

5 W . Feuerlein y E. Hannan. Dólares en la América Latina. M éxico, 1944.


F.C.E., p. 16.
s Samuelson. Op. cit., p. 653.
24 8 TEORÍA ECONÓMICA

más rápida industrialización, una notoria mejoría en sus sis­


temas agrícolas de producción, un más racional programa de
colonización y sin duda su mejoramiento general. Se adopta
la actitud de un país en plena expansión en que sus habitantes
incursionan por diversos ámbitos del territorio para conocer el
verdadero alcance de sus recursos naturales. Es deudora por­
que se encuentra recargada de una gran cantidad de créditos
a favor de otros países que le proporcionan ayuda.
Segunda etapa: nación deudora en su madurez. Abarca esta
época del año de 1873 a principios de la primera guerra mun­
dial y en ella vemos que la balanza internacional de pagos co­
mienza a nivelarse gracias a la adecuada inversión de los cré­
ditos que obtiene por parte de otros países. Se empieza a ma­
nifestar la especial forma de ser del habitante norteamericano
de independizarse económicamente en el menor tiempo posible;
los inversionistas norteamericanos que para entonces obtenían
sus primeras ganancias en industrias incipientes, buscan de in­
mediato la colocación de sus excedentes en el exterior. A l ni­
velarse la balanza y aun cuando persiste la calidad de ser una
potencia deudora, se procura el pago de la deuda externa con el
concurso de capitales nacionales. Es la época en que los Esta­
dos Unidos paulatinamente compran a las empresas extranjeras
las instalaciones en el país bajo un sistema de nacionalización.
Al mismo tiempo se procuran reducir las desigualdades que
existen en sus sociedades, se mejora y diversifica la producción
agrícola, se impulsa la industria y se mejoran las comunicacio­
nes interiores. Con ello se espera no sólo elevar el nivel de vida
de su población sino llegar a depender económicamente menos de
las naciones de mayor madurez. Este impulso humano de in­
vertir para obtener un rápido crecimiento económico, ha sido
expresado por Keynes en un aforismo en que explica tal mo­
tivación; afirma que " s i la naturaleza humana no sintiera la
tentación de probar suerte, ni satisfacción en construir una
fábrica, un ferrocarril, una mina o una hacienda, no habría
mucha inversión como resultado simplemente de cálculos pon­
derados” .7
Tercera etapa: nación joven acreedora. Se ubica en los Es­

7 Keynes. Teoría General de la Ocupación, el interés y el dinero. F.C.E.


1958, p. 149.
PROBLEM AS DE COMERCI O EXTERI OR 249

tados Unidos después de la terminación de la primera guerra


mundial. Los norteamericanos no se dan cuenta en forma inme­
diata de que van dejando de constituirse en un país deudor y
que han adquirido las características propias de un país acree­
dor. Debido a ello y por simple inercia, siguen fomentando las
exportaciones y prestando ayuda a otras naciones afectadas di­
rectamente por la guerra. Facilita una considerable suma de
dólares a los países necesitados. Estos actos le permiten alcan­
zar la situación de una nación acreedora.
So inicia una fase favorable en la composición estadística
de su balanza internacional do pagos, ya que además de su
programa de productividad, recibe intereses y dividendos con­
siderables de todos aquellos países a quienes prestó auxilio.
Cuarta etapa: nación acreedora en su madurez. Los Estados
Unidos hubieron de superar un grave problema de crisis interna
antes de alcanzar plenamente esta última etapa. A pesar de
haberse encontrado constituida como una nación acreedora,
continúan empeñados en un vasto programa de exportación y
llegan a saturarse de documentos cobrables que provienen en
grandes cantidades del extranjero. Es en la década de los vein­
tes, concretamente durante el año de 1929, cuando se produce el
gran derrumbe en la economía interna norteamericana que se
considera como la mayor crisis a que se haya enfrentado esta
nación. Una vez superado el estado crítico, los Estados Unidos
se asientan en la etapa de madurez en la que se encuentran
actualmente.
Inglaterra, España, Francia y Alemania son países, entre
otros, que en alguna época alcanzaron la cuarta etapa, habién­
dose sostenido en ella durante algún lapso o cayendo a las
anteriores etapas por falta de estabilidad interna. Los Estados
Unidos, tal como acontece con otras naciones, se ha afianzado
a base de la celebración de convenios comerciales adecuados
con los que logra obtener un equilibrio estable y duradero en
su balanza internacional de pagos.
Una vez estudiadas las etapas históricas de la evolución eco­
nómica, la interrogante que se nos presenta es la siguiente:
¿cómo es posible que un país pobre se vuelva rico y logre
acumular capital sin haberlo tenido antes?
La mejor forma en que un país puede pasar de la categoría
250 TEORÍA ECONÓMICA

de deudor a la de acreedor es desviando una serie de elementos


para su propia reorganización económica, por ejemplo, aho­
rrando materias primas, dinero y esfuerzo de los obreros con lo
que consigue capital propio del que podrá servirse para pagar
intereses o amortizar capital de préstamos del exterior y conver­
tirse paulatinamente en una nación con suficientes recursos y
reservas disponibles.
Los países de escasos recursos siguen por lo general los prin­
cipios de la ley de la oferta y la demanda y los aplican a los
préstamos de capital. Con ello facilitan cantidades que no re­
quieren de momento que le sean devueltas con un alto tipo de
interés. El capital obtenido se reinvierte en empresas de diversa
índole y así, dentro de un círculo en que se multiplican espontá­
neamente los recursos de capital es factible que con un origen
de pobreza se integren las bases de un progreso definitivo.
Aun cuando existe un plazo generalmente señalado en el
que un país deudor tiene que cubrir su adeudo, sucede en oca­
siones que cuando los dos países que intervienen en la operación
de crédito internacional obtienen beneficios con la vigencia del
préstamo, no se manifiesta prisa ni en devolver el capital pres­
tado ni en exigir su devolución; el país deudor desarrolla mejor
su industria con ese capital de préstamo y el país acreedor se­
guirá recibiendo intereses por más tiempo.

154. T e o r ía d e R o s t o w .— “ Es posible identificar las socie­


dades en sus dimensiones económicas, dentro de una de estas
cinco categorías: la sociedad tradicional, las condiciones previas
para el impulso inicial, el impulso inicial, la marcha hacia la
madurez y la era del gran consumo en masa” .8 Con estas pa­
labras'inicia Rostow su interpretación personal acerca de las
etapas del crecimiento económico. Considera el destacado pro­
fesor del Instituto Tecnológico de Massachussetts que el creci­
miento en lo económico implica el crecimiento paralelo del mun­
do de la política, de la organización social y de la cultura. Las
cinco etapas a que alude habremos de sintetizarlas para la mejor
comprensión de su teoría.
1. La sociedad tradicional.— Se considera como aquella cuya

8 W . W . Rostow. Las etapas del crecimiento económico. F.C.E. 29 edi­


ción. 1963, p. 16.
PROBLEMAS DE COMERCIO EXTERIOR 251

estructura impone una serie de limitaciones tanto en el aspecto


productivo como en el de la circulación de bienes. Es una época
de cambios incesantes y un tanto anárquicos: la población au­
mentaba o disminuía por razón de diversos acontecimientos y la
técnica moderna no encontró posibilidades de aplicación en for­
ma regular o sistemática. Rostow incluye en esta categoría de
sociedades variables a las civilizaciones de la Europa medieval
así como aquellas que “ durante algún tiempo permanecieron
intactas y sin ser movidas por la nueva capacidad humana de
manejar regularmente sus circunstancias para su propio be­
neficio económico” .9
2. Condiciones previas para el impulso inicial.— Esta se­
gunda etapa encuentra al hombre empeñado en explotar adecua­
damente y en forma regular los frutos de la ciencia moderna.
Logra al fin captar la idea de la importancia que reviste un
sistema adecuado de reinversiones y de los rendimientos decre­
cientes. Se ubica en las sociedades de la Europa Occidental de
fines del siglo xvii y principios del xvm, tiempo en que la técni­
ca abarca la producción agrícola y la incipiente industrializa­
ción. Se consideró como principio generador que el progreso
económico una vez logrado podría abrir paso a otros objetivos de
igual jerarquía tales como la dignidad nacional, la ganancia
personal, el bienestar general o un aumento en el índice de vida.
Las finanzas empiezan a tomar su verdadero ritmo a través de
la actuación de los primeros bancos y se extiende el campo de
actividad del comercio interno y externo.
A diferencia de lo que sucedía en la sociedad tradicional
en que el poder político se encontraba en manos de los terra­
tenientes, en esta segunda etapa el poder descansa en “ un es­
tado nacional centralizado y efectivo” .
3. El impulso inicial.-— Se alcanza un crecimiento perma­
nente por el que logra desligarse a la sociedad de las fallas y
obstáculos que le impidieron su normal desenvolvimiento. Se
aprovecha adecuadamente el impulso de los territorios coloniales
y nuevas industrias logran una expansión efectiva produciendo
utilidades que se reinvierten bajo un sistema preestablecido.
Llegan a detentar el poder hombres convencidos de que el cre­
cimiento económico se encuentra íntimamente ligado al desarro-

9 Op. cit., p. 19.


252 TEORÍA ECONÓMICA

lio político y social. A l mismo tiempo “ el impulso inicial tuvo


que esperar la formación de capital social fijo y una oleada de
desarrollo tecnológico en la agricultura y la industria, así como
la aparición en el poder público de un grupo preparado para
considerar la modernización de la economía como asunto tras­
cendental y de gran categoría política” . Cronológicamente esta
tercera etapa se sitúa en Inglaterra a fines del siglo xvm y prin­
cipios del x ix ; en Francia poco antes de 1860; en Alemania en
el tercer cuarto del siglo x ix ; en el Japón a fines del siglo xix,
en Rusia y Canadá a partir de 1914; y en la India y China el
impulso inicial se consigue apenas en 1950.
4. La marcha liada la madurez.—Para la consecución de
esta etapa se requiere que transcurran cerca de 60 años desde
el impulso inicial. A l llegar a ella el hombre reconoce que la
técnica empleada debe diversificarse a un campo más amplio de
la actividad económica y no sólo utilizarla en el campo o en la
industria. Se destaca la importancia del papel que juega un
país en el concierto económico internacional y adquieren su
correcta importancia las operaciones de exportación e impor­
tación. Rostow define esta etapa como aquella “ en la cual la
economía demuestra su capacidad para desplazar las primeras
industrias que propiciaron su impulso inicial, y absorber y apli­
car, efectivamente, sobre un amplísimo conjunto de sus recursos
los frutos más adelantados de la tecnología moderna” .10 Se ad­
quiere conciencia de que sin el cambio internacional muchas
zonas carecerían, por simple ausencia de recursos naturales y
clima adecuado, de una gran cantidad de satisfactores, situación
que ha de provocar la sustitución y el cambio.
5. La era del alto consumo en masa.— En esta etapa los sec­
tores sociales que se han movido en el campo económico buscan
la obtención de bienes y servicios duraderos de consumo. Rostow
indica que los Estados Unidos han alcanzado ya esta fase; los
países de la Europa Occidental y el Japón la inician con energía
y la Unión Soviética se empeña aún en alcanzarla. El consumo
en masa obedece al aumento del ingreso real per capitae y a que
los recursos tienden a ser dirigidos hacia la producción de bie­
nes duraderos de consumo y a la difusión de servicios tendientes

30 Op. cit., p. 23.


PROBLEMAS DE COMERCI O EXTERI OR 253

a satisfacer las crecientes demandas de los consumidores. Se im­


pulsa el uso de los aparatos eléctricos y se incrementa la llamada
producción en serie que habrá de cambiar los sistemas de tra­
bajo y de inversión. Tal como Rostow expresa, parece ser que
el punto culminante para los Estados Unidos en la consecución
anhelada de esta última etapa de crecimiento “ fue la implanta­
ción de la banda sin fin de montaje por Henry Ford en los años
de 1913 a 1914; pero fue en el decenio de 1920 y, de nuevo, en
la década de la postguerra de 1946 a 1956 cuando esta etapa
de crecimiento fue virtualmente obligada a llegar a su conclu­
sión lógica. Europa Occidental y el Japón parecen haber entra­
do de lleno en esta fase en el decenio de 1950, como respuesta
esencial a un impulso de sus economías totalmente inesperado
en los primeros años de la postguerra. En el aspecto técnico, la
Unión Soviética se encuentra preparada para esta etapa y tiene
todos los visos de que sus ciudadanos la esperan con ansiedad;
pero si se llega a iniciar, los dirigentes comunistas tendrán que
encarar difíciles problemas sociales y políticos de adaptación” .11
En trabajos complementarios de su teoría, Rostow ha dado
a conocer su personal punto de vista en relación con el creci­
miento económico de los países en vías de desarrollo. A l respec­
to manifiesta que el crecimiento en diversos países latinoame­
ricanos se realiza en forma irregular y aparentemente sin un
plan predeterminado. En estos países pueden darse circunstan­
cias que hagan pensar que no están tan atrasados y a la vez otros
datos pueden impresionar en sentido contrario. Considera que
para superar el desequilibrio que se provoca en su etapa de in­
dustrialización, la nación subdesarrollada debe crear primero
mercados nacionales, para lo cual es necesario promover una
expansión que se autofortalezca tanto en la agricultura como en
la industria. En realidad se necesitan dos revoluciones — la
agrícola y la industrial—■ que se nutran la una de la otra. El
destacado economista en un reciente artículo en que analiza la
economía de los países latinoamericanos, afirma que estas revo­
luciones pueden iniciarse con cuatro pasos básicos y simultáneos:
“ 1) Yigorización de la productividad agrícola; 2) Moderniza­
ción del comercio de productos agrícolas en las ciudades; 3)
Encauzamiento de la industria hacia la producción de sencillos

11 Op cit.t p. 25.
254 TEORÍA ECONÓMICA

equipos agrícolas y mercancías de consumo general; 4) Bús­


queda de nuevos métodos de venta de los productos manufac­
turados, sobre todo en zonas rurales” .12 Considera Rostow que
la América Latina “ cuenta con la materia prima para dar el
gran salto hacia adelante que otras naciones ya han dado; tiene
la aptitud y la organización industriales necesarias; lia adqui­
rido considerable experiencia en programas de ayuda rural; ha
logrado éxitos con pequeños experimentos de supermercados y
otros nuevos métodos de comercio. Lo importante ahora es coor­
dinar todos estos esfuerzos y ponerse en marcha. De este modo,
sencillo pero efectivo, los mercados nacionales pueden propor­
cionar la base para un desarrollo económico que ponga las ven­
tajas de la sociedad moderna al alcance de todos” .
Por su parte, Levin ha estudiado la evolución que presentan
los pases cuya estructura económica y relaciones externas se
basan principalmente en la producción de materias primas para
la exportación, caso en que se encuentran diversas repúblicas
de África, Asia y América Latina. Afirma al respecto que en la
evolución de las economías de exportación destacan fundamen­
talmente dos etapas, “ la primera, en que no obstante las décadas
y aun los siglos de su participación en el comercio internacio­
nal, la mayor parte de los países con economía de exportación
permanecieron en un bajo nivel de desarrollo y con escasos
ingresos para la mayoría de su población. La segunda, ubicada
dentro de las dos últimas décadas, demuestra que muchas de las
repúblicas con economía de exportación se revelaron contra esta
situación creando profundos cambios en la estructura de sus
economías internas y haciendo concebir esperanzas de otros
grandes cambios para el futuro” .13

155. T ipos de cambio al exterior .— El tipo de cambio ad­


mite varias modalidades tales como tipo de cambio libre, tipo
flexible y tipo basado en el patrón oro, que requieren una breve
explicación y ejemplos concretos para su mejor comprensión.
A. Entre los Estados Unidos e Inglaterra varió con alar­
mante frecuencia el valor del dólar en relación a la libra esterli­

12 W . W . Rostow. Receta de la abundancia. Life Internacional. Febrero,


1964.
13 Levin, Jonathan V. The Export Economies , p. 4.
PROBLEMAS DE COMERCIO EXTERI OR 255

na, admitiéndose en ocasiones cinco dólares por libra y en otras,


cuatro y medio dólares por libra. Tal variación llegó a produ­
cirse diariamente, ya que los movimientos de mercancías, oro
y capitales se presentaban como transacciones fluctuantes, lo
que hizo que ambos países convinieran en que su sistema de
cambios fuese libre. El temor que prevaleció fue sin embargo
que en algún momento dado el cambio bajase a menos de cuatro
y medio dólares por libra o subiese a más de cinco, pero las
fuerzas económicas lograron nivelar el tipo de cambio y aun
denominándose tipo de cambio libre, tuvo limitaciones basadas
en las propias leyes económicas. En efecto, existe un principio
denominado mecanismo equilibrador, enunciado ya por David
Hume hace dos siglos, por el que se explicaba el hecho de que
siempre que sale oro de un país y baja por tanto su reserva, no
debe haber motivo de preocupación, ya que el oro buscará vol­
ver a entrar al país del que originalmente salió. Si el país A
compra productos a B con cierta frecuencia, llegará, un mo­
mento en que su reserva de oro baje y hará subir la reserva de B.
A l subir las reservas de este último habrá posibilidad de que
sus miembros estén en mejor disposición de importar artículos
que A produce y que, por las circunstancias, observan cierto
atractivo en precio; ello hará que el oro regrese por el mismo
camino hacia A y se nivele nuevamente el monto de las reservas.
B. La variación en la oferta y la demanda es un dato que
junto con los cálculos de exportación e importación de mercan­
cías y servicios, hacen que el tipo de cambio adquiera la carac­
terística de flexibilidad. Son concretamente cuatro elementos los
que determinan la presencia de un tipo de cambio flexible:
1. La intensidad en el deseo de obtener bienes y servicios
del extranjero. Si en un momento determinado los consumido­
res del país A expresan su gusto de adquirir productos del país
B, la moneda del primero tenderá a disminuir su valor adqui­
sitivo y la del segundo habrá de aumentarlo.
2. Mientras más consumo exista en un país en función de un
producto, mayor número de importaciones habrá. Supongamos
que el consumo de trigo en México alcanza un índice de “ 100”
por año y que se logra producir un índice también de ” 100” .
No existirá problema. Pero si en cierto año México llega a pro­
ducir ” 120” y no varía el dato de su consumo, tendrá posibili­
256 teoría econ óm ica

dades de exportar el excedente. Si por el contrario es el índi­


ce de consumo el que se eleva a “ 120” por un aumento demo­
gráfico y no varía el dato de producción, habrá necesidad de
importar el faltante para saciar las necesidades del interior.
Ello puede hacer variar el tipo de cambio, ya que cuando pode­
mos exportar excedentes nos interesa que el tipo de cambio sea
elevado, para que lo exportado signifique la adquisición de una
cantidad elevada de pesos mexicanos. Cuando están a la par
consumo y producción no interesa que el tipo de cambio varíe,
ya que no habrá movimiento de mercancía. Cuando se requiere
importar del exterior, el poder adquisitivo del peso mexicano
tenderá a bajar con relación a la moneda extranjera.

3. Si el precio de una mercancía nacional es mayor al precio


de una mercancía similar elaborada en el extranjero, hará que el
monto de importaciones aumente y cree ciertas dificultades den­
tro del mercado local: este fenómeno se denomina 'paridad del
poder adquisitivo. E jem plo: un artículo mexicano de cierta cali­
dad y acabado, con un precio señalado de $ 120.00 se encuentra
concurriendo en el mercado con otro producto extranjero de
similar calidad y acabado y al que se le señala un precio de
$ 100.00. La paridad del poder adquisitivo, baja para adquirir
el segundo producto, se hará sentir en el aumento de importa­
ciones en perjuicio directo de los productores locales. En el mo­
mento en que la paridad se eleve, en beneficio del producto
nacional, podremos adquirir mayor número de ellos por su mejor
precio comparativo. Esta labor corresponde controlarla al Es­
tado a través de lo que hemos visto como intervención estatal
legislativa en vía de protección y estímulo a lo nacional.

4. Existen ciertos acontecimientos externos que provocan


flexibilidad en el cambio monetario. La inestabilidad política,
los planes de industrialización y las tendencias ideológicas impe­
rantes son causas externas que pueden hacer pensar en cambios
súbitos en el poder adquisitivo de una moneda. Por ejemplo,
todas las personas que en cierta época tuvieron inversiones,
cuentas bancarias, títulos o acciones en francos, optaron por
venderlas o desprenderse al menor tiempo posible ante la pre­
sencia de una situación de incertidumbre que hizo pensar en
la variación en el valor del franco. Estas especulaciones se de-
PROBLEMAS DE COMERCI O EXTERI OR 257

nominan de hot money porque “ ninguna persona desea tener


en sus manos ese dinero caliente por mucho tiempo” .14

C. La idea medular que ha preocupado al comercio ex­


terior, tratándose del aspecto monetario, ha sido precisamente
conformar un sistema de cambio que no encuentra escollos en
su integración; “ es preciso procurar la estabilización de los cam­
bios y la creación de organismos económicos internacionales pa­
ra consulta y coordinación y en último análisis para una acción
común supranacional. En el mundo actual no se puede justi­
ficar una política arancelaria nacional autónoma o una política
monetaria independiente” .15 Es el momento en que al realizarse
con mayor frecuencia transacciones comerciales entre los países,
impone la necesidad de proponer soluciones a los diversos pro­
blemas que nacen del comercio exterior. Lo que aparecía más
notorio era la diversidad de moneda que de acuerdo con dos o
más legislaciones, podría servir de base para cumplir con los
compromisos de pago.
Junto a los sistemas de cambio adoptados para dar mayor
fluidez a la llamada “ carretera de doble sentido” de divisas, que
han sido tradicionalmente los tipos de cambio flexibles, estables,
rígidos y libres, habría de tomar forma la idea de lograr una es­
tabilidad más sólida en los tipos de cambio a base de encontrar
un común denominador en el valor de todas las monedas del
mundo con el que se evitasen, entre otras cosas, las alteraciones
competitivas de una moneda sobre otras y, sobre todo, que la
devaluación exagerada e imprevista de una moneda determi­
nada, no repercutiera en el valor de las demás. Se pidió para
ello la adopción definitiva y general del patrón oro. Una gran
diversidad de proyectos se sucedieron para lograr el estableci­
miento con base en acuerdos a nivel internacional sobre los que
se operaran comercialmente con el oro, sin que ningún país su­
friera detrimento en su mecanismo monetario interior. Llamaron
la atención, entre otros sistemas, los relacionados a la forma­
ción de un Fondo Monetario Internacional en el cual se estipu­
laba la supremacía del oro en los sistemas de cambio. Esta ini­
ciativa fue materia de estudio en la Corte Internacional de Jus­

14 Samuelson. Op. cit., p. 665.


15 J. B. Condliffe. Agenda para la post-guerra. México, 1944, p. 199.

F.1449-T. E con óm .— 17
258 TEORÍA ECONÓMICA

ticia, organismo que resolvió las cuestiones relativas a su im­


plantación en una serie de reuniones que culminaron el 27 de
diciembre de 1945, en "Washington, bajo la fórmula de un trata­
do colectivo.10 Nuestro país lo suscribió con base en el decreto
publicado el 31 de diciembre de 1945, en que se autorizó al
Ejecutivo Federal para que, en representación del Gobierno de
México, firmase el convenio sobre el Fondo Monetario Interna­
cional conforme al texto aprobado en la conferencia monetaria
y financiera de las Naciones Unidas, celebrada en Bretton
Woods en julio de 1944.
Entre los principales argumentos que se tomaron en consi­
deración para establecer como norma sistemática el patrón oro,
afirmó que “ el oro tiene la ventaja de constituir desde el punto
de vista formal un patrón de valor incontrovertible para fines
internacionales al cual no sería fácil encontrar por ahora un
sustituto adecuado. El oro posee un gran valor psicológico y
es probable que persista el deseo de contar con una reserva
de oro para eventualidades imprevistas” .1 17
6
A l respecto, Mauriee Niveau ha comentado que “ el oro ha
ejercido siempre una verdadera fascinación en el espíritu de la
gente y, aún hoy, es objeto de una como idolatría intelectual” .18
Keynes había afirmado por su parte que el oro era una vieja
reliquia bárbara, y en oposición a los partidarios de la implan­
tación del patrón oro se expresó en los siguientes términos: “ el
conservadurismo y el escepticismo suelen darse la mano; y tal
vez debamos agregar la superstición, puesto que el oro goza
todavía del prestigio que le dan su olor y su color” .19
Para algunos tratadistas, el patrón oro representa un sistema
ideal que, mediante las variaciones “ automáticas” del poder de
compra interno que siguen a los movimientos del oro entre los
países, podrá poner fin rápidamente a los desequilibrios externos.
El sistema inglés de adopción del patrón oro proponía un
patrón de cambio en libras esterlinas y consideraron que la ver­
dadera moneda internacional era la letra de cambio extendida en

16 Annuarie. Cour Internationale de Justice, p. 277.


17 J. Prados Arrarte. La Inflación y otros Problemas Monetarios. Buenos
Aires, 1947, p. 282.
18 Revista del Banco de Comercio Exterior. Febrero de 1961.
19 J. M. Keynes. Reforma Monetaria. México, 1953, p. 114.
PROBLEMAS DE COMERCI O EXTERI OR 259

libras esterlinas, girada sobre las casas de aceptación de Inglate­


rra y descontada por cualquier institución de descuento. Pusie­
ron como base el conocimiento de que no obstante que el Banco
de Inglaterra siempre había tenido una reserva de oro relativa­
mente endeble, no impidió a Londres ser el banquero del mundo
hasta que estalló la primera guerra mundial, siendo el princi­
pal medio de pago internacional la libra esterlina y no el oro.

156. A dopción de sistemas de cambio .— A l estudiar los sis­


temas de cambio monetario que pueden servir para regular la
actividad financiera de un país, conviene considerar qué sistema
debe adoptarse y cuáles otros rechazar. Diversos hechos eco­
nómicos han de servir para regular el criterio e identificar el
sistema más adecuado y con posibilidades de mejor adaptación
a las circunstancias imperantes y al sistema comercial de cada
país. Tales hechos se refieren concretamente a ló siguiente:
a) El principio de que las exportaciones estimulan en todo
momento el progreso de un país ya que un mayor número de
personas pertenecientes a las fuerzas productivas tendrán una
ocupación asegurada. Las importaciones, en cambio, no sólo no
estimulan la producción sino que provocan que un número
considerable de obreros queden en situación de desempleo. Al
cambiar dinero nacional por productos manufacturados en el
extranjero, los que obtendrán ganancias serán precisamente los
factores extranjeros.
b) Conviene más exportar aun cuando sepamos que el precio
no se nos cubra de inmediato, que dejar de exportar en defi­
nitiva. Con ello se evitará el nacimiento de problemas de com­
petencia desleal.
c) Los países que cuentan con un gran movimiento de capi­
tales, de intereses y dividendos, deberán tomar en cuenta que
sin un sistema adecuado en el tipo de cambio harán que sus
fluctuaciones se conviertan en riesgosas por su inestabilidad.

157. P olítica de empobrecer al vecino .— Para que la ba­


lanza comercial de un país esté en posición de permanecer en
una situación favorable, ha venido existiendo el uso de meca­
nismos arancelarios que globalmente se denominan políticas de
260 TEORÍA ECONÓMICA

empobrecimiento al vecino.20 En estos mecanismos se comprueba


que cuando un país atraviesa por una época de depresión, des­
ocupación de obreros o crisis financiera y su balanza comercial
por tanto, se torna desfavorable, debe tomar una serie de medi­
das a efecto de hacer desaparecer tal situación haciéndola pasar
a otros países; es decir, procura el equilibrio de su balanza des­
viando los problemas cíclicos a países vecinos.
La política de empobrecer al vecino supone, en su forma de
aparición, la presencia de las siguientes normas:
1. Prohibir definitivamente o señalar.un alto porcentaje en
la tasa de derechos aduanales de importación, así como desple­
gar una efectiva campaña de propaganda encaminada a resaltar
las bondades del consumo de artículos nacionales.
2. Dejar intervenir al Estado en el manejo del comercio ex­
terior, quien extenderá licencia especial para la importación de
ciertas líneas de artículos; tal fue el sistema adoptado por Hitler
durante la segunda Guerra Mundial y que se estableció en el
programa económico del nacional-socialismo.
3. Depreciar la moneda temporalmente con relación al tipo
general de cambio exterior.
4. Proporcionar a países solventes una serie de préstamos a
bajo interés. La colocación de capitales en el presente supone
la posibilidad de recuperarlos, en cierto plazo, con intereses que
habrán de beneficiar su economía futura.
5. Señalar un límite máximo a las importaciones, lo que equi­
vale a controlar la cantidad de cada producto que podrá entrar
en ciertas condiciones. Esta limitación recibe el nombre espe­
cífico de contingentes de importación.
En general la doctrina de empobrecer al vecino resulta a
simple vista benéfica sólo si considerara, en forma ideal, que el
país que se propone cambiar su balanza desequilibrada a un es­
tado de equilibrio, pudiera tener a los demás países de simples
espectadores. Si dos naciones al mismo tiempo quisieran apli­
car esa doctrina para empobrecerse mutuamente, no obtendrían
ganancia alguna y acabarían destruyéndose.

158. O cupación plena y buenas relaciones.— E l hombre


demostró, desde su temprana existencia, poseer cualidades na­

20 Op. cit., p. 671.


PROBLEMAS DE COMERCI O EXTERIOR 261

turales de adaptación que le caracterizaron como un ser social


por excelencia. No podemos concebir actualmente que el hom­
bre pueda vivir aislado en una zona desierta, no sólo en cuanto
al constante contacto con otros individuos sino por lo complejo
de los problemas a que debe enfrentarse. La misma situación
prevalece en las relaciones entre los Estados. No podemos ima­
ginar, a la luz de los sistemas internacionales de cambio, que
un país pueda vivir aislado de los demás; ello no es recomenda­
ble y es una cuestión en la que todos están de acuerdo.
Si un país desea alcanzar dos metas a la vez: ocupación
plena y eficiente en el interior y relaciones ventajosas y pací­
ficas en el exterior, sobre bases duraderas, deberá enfrentarse
y tratar de resolver los siguientes problemas:
a) El de la plena ocupación en el interior, ya que resulta
de primordial importancia tener a la mayoría o a la totalidad de
los obreros debidamente ocupados en cada una de las activida­
des que le reporten la mayor cantidad de beneficios.
b) Los conflictos bélicos ocasionan que los países directa­
mente afectados requieran préstamos y otro tipo de auxilios
para lograr su pronta recuperación. Para ello no requerirán sólo
alimentos, sino todo aquello que les permita volver a colocarse
en la posición de países productivos. Aquí los países de economía
estabilizada deberán velar por la mayor efectividad en los pla­
nes de recuperación. Recuérdese la aplicación del Plan Marshall
de ayuda a los gobiernos de naciones europeas en la postguerra.
c) Se requiere crear organismos de tipo internacional que,
a nivel general, auxilien en las actividades financieras de las
naciones. Con este propósito se crearon instituciones tales como
el Banco Interamericano de Desarrollo, que se ocupa de otorgar
préstamos a largo plazo y el Fondo Monetario Internacional, de­
dicado a préstamos a corto plazo y a actuar como estabilizador
de los tipos de cambio al exterior. Junto a estas dos institucio­
nes, se ha creado también el Export-Import Bank, conocido
mejor como Eximíanle y que se ocupa de canalizar los fondos
acumulados para operaciones estrictamente dé exportación e
importación.
d) La presencia necesaria de un estabilizador en los cambios
que, como ha quedado dicho, abrió paso a la adopción del patrón
oro automático. La desventaja de que adolecía en un principio
262 TEOKÍA ECONÓMICA

este sistema hizo que en un tiempo sólo se utilizara para conta­


das operaciones de tipo internacional; cuando un país en de­
flación hace uso excesivo del patrón oro en sus transacciones
comerciales, arrastra a otros países a ese fenómeno.
e) Los países que alcanzan grandes avances en la ciencia y
la tecnología deben proporcionar sus conocimientos a otros me­
nos desarrollados. En los Estados Unidos fue muy discutida
en un tiempo la cuestión de la ayuda técnica a naciones sub­
desarrolladas y llegó a resolverse a través de la política deno­
minada del Cuarto Punto, nombre que nace de lo dicho por el
entonces Presidente Traman en su discurso inaugural ante las
Cámaras el 4 de enero de 1949. Incluyó en su Punto Cuarto
la cuestión de la ayuda. Textualmente, la-parte conducente de
ese discurso dice: “ .. .Debemos lanzarnos a un valeroso progra­
ma nuevo, para que los beneficios de nuestros adelantos cientí­
ficos y de nuestros progresos industriales estén a disposición de
las zonas retrasadas, para su mejora y desarrollo. Más de la
mitad de la población del mundo vive en condiciones que se
aproximan a la miseria: su alimentación es inadecuada, son víc­
timas de las enfermedades. Su vida económica es primitiva y se
halla estancada, su pobreza es una traba y una amenaza tanto
para ellos como para otras zonas más prósperas. Por primera
vez en la historia, la humanidad posee el conocimiento y la ha­
bilidad necesarias para aliviar las penalidades de estas gentes.
Los Estados Unidos ocupan un lugar preeminente entre las na­
ciones por lo que respecta al desarrollo de la técnica industrial
y científica. Los recursos materiales que podemos permitirnos
emplear en ayuda de los demás pueblos tiene un límite, pero
nuestros recursos imponderables de conocimiento técnico, au­
mentan constantemente y son inagotables. Creo que deberíamos
hacer que los pueblos amantes de la paz puedan disponer de
nuestro caudal de conocimientos técnicos, a fin de ayudarles a
convertir en realidad sus aspiraciones a una vida mejor y de­
bemos fomentar, cooperando con otras naciones, la inversión de
capital en las zonas atrasadas. Nuestra finalidad debería ser
el ayudar a los pueblos libres del mundo a que por su propio
esfuerzo produzcan más alimentos, más ropa, más materiales
de construcción, más energía mecánica con que aliviar sus
cargas. Invitamos a los demás países a reunir en esta empresa
PROBLEMAS DE COMERCI O EXTERI OR 263

sus recursos tecnológicos con los nuestros, sus aportes serán ca­
lurosamente acogidos; ésta, deberá ser una empresa cooperativa
en la que todas las naciones deberían laborar juntas por medio
de las Naciones Unidas y sus agencias especializadas; siempre
que fuese practicable, debe ser un esfuerzo de amplitud mun­
dial, para lograr la paz, la abundancia y la libertad” .21
f) Se dirige a tratar de establecer un comercio internacional
de tipo multilateral y evitar que se establezca un sistema de
cambio comercial de tipo bilateral, sistema en el cual dos po­
tencias controlan todas las transacciones comerciales de alta
importancia. Para ser posible tal multilateralidad se han creado
diversos organismos tales como la Organización Internacional
de Comercio (I.T.O.) y el Consejo Económico-Social de la
O.N.U. Paralelamente se han sentado las bases de la creación
de zonas de libre comercio a través de la A.L.A.L.C. (Asociación
Latinoamericana de Libre Comercio), la C.E.E. (Comunidad
Europea Económica) y otras similares.

159. L a especialización .-— E l personal de una fábrica, sa­


be que si ha logrado hacer de su trabajo una verdadera espe­
cialización, obtendrá ventaja. Los países deben tener también
presentes sus recursos naturales, capacidad productiva, o ri­
quezas susceptibles de explotación y una vez repasados tales
datos, dedicarse a la especialidad que considere con mayor
margen de utilidad social. Tocante a los problemas de la es-
pecializaeión existe una solución ya apuntada por John Stuart
Mili a través de su doctrina de los costos comparativos que
parte del siguiente supuesto: que exista en todos los países una
ocupación total de sus recursos; es decir, que se aprovechen al
máximo las materias primas, los recursos naturales, la mano
de obra y el capital” .22
Dentro de la especialización, la empresa que cuente con las
posibilidades técnicas y materiales para dedicarse a la produc­
ción de alimentos, deberá producirlos en abundancia en bene­

21 Párrafo textual del discurso del Presidente Traman. Citado por Sa-
muelson. Op. cit., p. 681.
22 La teoría de los costos comparativos fue desarrollada por David Ricardo,
John Stuart M ili y otros seguidores ingleses de Adam Smith. Es una doctrina
cuidadosamente razonada que, si se establece en forma apropiada, es inatacable.
264 TEORÍA ECONÓMICA

ficio de su propio interés, ya que al contar con técnicos, cam­


pos y demás elementos propios de una actividad de esa natu­
raleza, podrá aprovechar parte de lo producido al consumo in­
terno y el excedente a la exportación. No debe perderse de
vista el principio de que aun cuando se esté en posibilidad
de producir tres o más líneas de artículos, conviene siempre
especializarse y llegamos de la mano a-este ejemplo que siempre
resulta práctico: si en un pueblo existe un sujeto que es el
mejor abogado y a la vez el mejor mecanógrafo, le hará pensar
en las ventajas de no dedicarse a ambas actividades sino que
observará cuál de las dos le rendirá mayores beneficios y no
dividirá su tiempo entre ellas sino que dejará una para dedi­
carse por entero a la que le resulte más lucrativa.
En resumen, los elementos que deben tenerse presentes para
llevar a cabo un mecanismo de especialización adecuado son los
siguientes:
1. Si la naturaleza dota desigualmente a dos regiones, los
costos para convertir esos productos serán distintos en cada
región.
2. En el comercio internacional se señalará, para el cambio
de mercancías, un precio intermedio, basado en la oferta y
la demanda que exista entre dos o más países. Si se demanda
mayor número de productos, su precio tenderá a subir y si
la demanda decae, el precio tenderá a bajar.
3. Cada país deberá buscar especializarse en la producción
de una mercancía en que posea una determinada ventaja.
4. Cada país estará en condiciones de mejorar su especia­
lización gracias a las amplias perspectivas del cambio interna­
cional.
5. El comercio viene a constituirse como un medio indirecto
de producir, ya que gracias al cambio, podemos adquirir artícu­
los que otros países producen y a la vez proporcionarles nues­
tros excedentes. Así gozaremos de lo que otros países producen
en la misma forma que los países extranjeros gozan con los
productos que a nosotros nos corresponda elaborar.
CAPÍTULO X V I

MERCADOS COMUNES

S U M A R IO : 1 6 0 . — El cambio por zonas de libre comercio. 1 6 1 . — La


Comunidad Económica Europea. 1 6 2 . — Sus órganos de ejecución.
163.— Integración económica de Centroamérica. 16 U.— Organismos de
integración. 165.— Asociación Latino Americana de Libre Comercio.
166.— El Tratado de Montevideo.

160. E l cambio por zonas de libre comercio.— En su acep­


ción económica, tal como ha quedado expresado en otra parte de
este volumen, mercado es el sitio donde se reúnen compradores
y vendedores con el propósito de intercambiar mercancías. En
cuanto a su extensión, el mercado puede resultar reducido,
cuando la naturaleza del producto así lo requiere o los grupos
sociales están constituidos bajo un sistema de economía prima­
ria, o bien tan amplio como el mundo entero en los casos en que
la mercancía circula con facilidad debido a la gran prolifera­
ción de medios y sistemas de comunicación.
La interdependencia hizo pasar al hombre del comercio
local al nacional y de éste al internacional. E n la evolución
expansiva y debido tanto al complejo incremento del comercio
como a la necesidad de determinados países de adquirir ciertos
productos que por su situación climatérica o recursos naturales
no podían producir, aparece un importante fenómeno: la crea­
ción de zonas de libre comercio que, una vez desarolladas ple­
namente, habrán de dar paso a los mercados comunes.
Así como en el origen del cambio los individuos conforma­
ron un mercado señalando determinado lugar donde vendían
y compraban sus productos, de la misma manera los países, de
común acuerdo, establecen determinada circunscripción geográ­
fica en donde pueden desarrollar su comercio y celebrar entre
265
266 TE OR ÍA ECONÓMICA

sí transacciones comerciales con apoyo en nna nrutua colabo­


ración. Ello trae como consecuencia la mejor distribución geo­
gráfica de los medios de producción y la mejor planeación en
la distribución de mercados que hacen desaparecer las desven­
tajas de una competencia desleal.
Con el fin de organizar el movimiento de mercancías, nues­
tro comercio exterior se realiza con bloques económicos que
han ido integrándose en todo el mundo y que a continuación
se indican:1
1) Comunidad Económica Europea (Alemania Federal, Bél­
gica, Francia, Holanda, Italia y Luxemburgo). En este grupo,
con el objeto de nivelar el poder económico, tres de estos países
forman el Benelux.
2) Asociación Europea de Libre Comercio (Austria, Dina­
marca, Finlandia, Noruega, Portugal, Suecia, Suiza y Reino
Unido).
3) Países de Planificación Central (Albania, Alemania De­
mocrática, Bulgaria, Corea Popular, Checoslovaquia, China Po­
pular, Hungría, Mongolia, Polonia, Rumania, Unión Soviética,
Vietnam Popular y Yugoslavia).
4) Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, a la
que conocemos por sus siglas A.L.A.L.C. (Argentina, Brasil,
Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay). En
esta zona de Libre Comercio figura México como país signatario
del Tratado de Montevideo.
5) Mercado Común Centroamericano (Costa Rica, E l Sal­
vador, Guatemala, Honduras y Nicaragua).
6) Asia (excluidos Japón y países de planificación central).
7) Resto de Europa (Andorra, España, Grecia, Irlanda, Is-
landia, Malta y Turquía).
8) Resto de América Latina (Bolivia, Cuba, Haití, Pana­
má, República Dominicana y Venezuela) y otras posesiones de
la región.
Algunos países forman por sí solos bloques independientes
como en el caso d e : Estados Unidos, Canadá y Japón, los cuales
no se han adherido formalmente a ningún proceso de integración

1 Seis años de Comercio Exterior de México. Banco Nacional de Comercio


Exterior. M éxico, 1964, p. 230.
ME RC ADOS COMUNES 267

económica. Junto a ellos encontramos dos continentes que for­


man, cada uno, su propio bloque económico: África y Oceanía.

161. L a comunidad económica europea.— El deseo de fu ­


sionar las economías europeas se concretizó en la creación de un
mercado común basado en un principio de cooperación y en un
principio de integración económica. Dicha cooperación respeta
íntegramente las prerrogativas nacionales de cada uno de los
Estados miembros; la integración sólo se concibe por la desinte­
gración de las competencias nacionales en aras de una autoridad
supranaeional.
Son precisamente los principios de cooperación e integración
los que llevaron a los seis países interesados a firmar el tratado
de Eoma por el que se instituyó la C.E.E.
En el tratado suscrito se señala como objetivo esencial de la
comunidad el promover “ un desarrollo armonioso de las acti­
vidades económicas en el conjunto de la propia comunidad, una
expansión continua y equilibrada, una estabilidad acrecentada,
un mejoramiento acelerado del nivel de vida y relaciones más
estrechas entre los Estados que dicha comunidad reúne. A todo
ello se llega con el establecimiento de un mercado común y por
el acercamiento progresivo de las políticas económicas de los
Estados miembros” .2
Tal objetivo es enorme y resulta evidente que no puede
ser alcanzado de inmediato; toda rapidez excesiva podría com­
prometer gravemente la aplicación compleja de las reglas de un
mercado común. Es por ello que el tratado prevé en su ar­
tículo 8° un período de transición y de adaptación progresiva
de doce años, divididos en tres períodos de cuatro años cada
uno. A cada período corresponde un plan que deberá ser eje­
cutado plenamente antes de pasar a la fase siguiente.
Se señalan para la Comunidad Económica Europea las si­
guientes metas:
a) La eliminación progresiva, entre los Estados miembros,
de los derechos de aduana y de las restricciones cuantitativas
a la entrada y a la salida de las mercancías.

2 European Economic Community: Report on the Execution of the Treaty:


Julio 1962, p. 18.
268 TEORÍA ECONÓMICA

b) El establecimiento de una tarifa aduanal común, de una


política comercial común hacia terceros Estados, la abolición
entre los Estados miembros de los obstáculos a la circulación
de personas, de servicios o de capitales.
c) La instauración de una política común en el terreno de la
agricultura.
d) La instauración de una política común en el terreno de
transportes.
e) E l establecimiento de un régimen específico para ase­
gurar que la concurrencia nunca será falseada en el Mercado
Común.
f ) La aplicación de procedimientos que permitan coordinar
las políticas económicas de los Estados miembros y evitar po­
sibles desequilibrios en sus balanzas de pagos.
g) El acercamiento de las legislaciones nacionales en la me­
dida necesaria a la formación del Mercado Común.
h) La creación de un Fondo Social Europeo con miras a
mejorar las condiciones de empleo de los trabajadores y de con­
tribuir al mejoramiento de su nivel de vida.
i) La creación de un Banco Europeo destinado a facilitar
la expansión económica de la comunidad.

162. Sus órganos de ejecución .— El tratado de Roma pre­


vé cierto número de órganos de ejecución que son los siguientes:
La Asamblea, el Consejo, la Comisión, la Corte de Justicia y el
Comité Económico y Social.
La Asamblea, compuesta por los representantes de los Esta­
dos reunidos en la Comunidad, ejerce poderes de deliberación
y de control.
De hecho, la Asamblea está formada por delegados de los
parlamentos de los Estados miembros y su participación se
establece en la siguiente forma: Bélgica, 14; República Federal
Alemana, 36; Francia, 36; Italia, 36; Luxemburgo, 6; Países
Bajos, 14; en total 142 delegados.
La Asamblea deberá establecer los requisitos permanentes
de elección de sus delegados bajo una regla uniforme para todos
los Estados miembros. La Asamblea se reúne normalmente una
vez al año; pero a petición de la mayoría de los miembros podrá
convocarse a reuniones extraordinarias. La regla esencial con-
ME RC ADOS COMUNES 269

siste en controlar los trabajos de la Comisión y del Consejo a


quienes puede pedir explicaciones ya sean orales o por escrito.
La Asamblea procede en sesión pública, a la discusión del re­
porte general anual que le es sometido por la Comisión.
El Consejo es el organismo que realiza la coordinación de
las políticas económicas generales de los Estados miembros.
Dispone al efecto de poder de decisión.
El Consejo está formado por los representantes de los go­
biernos de los Estados miembros. En principio, los acuerdos son
tomados por la mayoría de los miembros del consejo. Para los
acuerdos que requieran una mayoría específica, cada miembro
tendrá los votos siguientes: Bélgica 2, Alemania 4, Francia 4,
Italia 4, Holanda 2 y Luxemburgo 1.
El Consejo se reunirá, por convocatoria de su Presidente,
a iniciativa de uno de sus miembros o de un miembro de la Co­
misión. Forma junto con ésta el órgano ejecutivo de la C. E. E.
La Comisión tiene a su cargo la aplicación o ejecución de
los acuerdos del trabajo así como las disposiciones que deben
adherirse en virtud del mismo. Formula igualmente las reco­
mendaciones o los acuerdos sobre la materia del tratado. Ejerce
la competencia que el consejo puede conferirle para la ejecu­
ción de cierto tipo de decisiones. La Comisión dispone al efecto
de un poder de decisión propio. Publica todos los años, un mes
antes de la iniciación de las sesiones de la asamblea, un re­
porte general sobre la actividad de la Comunidad.
La Comisión está compuesta por nueve miembros electos en
razón de su competencia general. Deben ejercer sus funciones
con plena independencia frente a sus Estados de origen y fijar­
se sólo en el interés general de la comunidad. Ellos son electos
de común acuerdo con los Gobiernos de los Estados miembros.
Su encargo dura cuatro años y es de carácter renovable.
La Corte de Justicia vigila el respeto a la ley en cuanto a
la interpretación y la aplicación del Tratado. Se compone de
siete jueces y de dos abogados generales. Los jueces son desig­
nados de común acuerdo por los gobiernos de los países miem­
bros y duran en su encargo seis años. La Corte formula los
avisos y las recomendaciones y participa en la elaboración de
las actas del Consejo y de la Asamblea en que se requiere for­
malidad. Tiene puntos análogos con la forma de funcionar de la
270 TEORÍA ECONÓMICA

Corte Suprema Americana. La Corte de Justicia es compe­


tente para conocer, en materia de interpretación del tratado,
la validez de la interpretación de los actos realizados por las
Instituciones de la Comunidad.
Es igualmente competente en todo lo que concierne a la
ejecución de las obligaciones de los Estados miembros así como
de las deliberaciones de los consejos de los países miembros.
E l Comité económico y social, es de carácter consultivo y
debe dar sus resoluciones u opiniones para ciertos casos previs­
tos por el tratado que pueden ser consultados por el Consejo o
la Comisión en todos los casos en que lo juzgue oportuno.
Está compuesto de 101 miembros representantes de las di­
versas categorías de la vida económica y social, especialmente
de productores, agricultores, transportistas, trabajadores, co­
merciantes, artesanos, miembros de profesiones liberales. Están
distribuidos como sigue: Bélgica 12, Alemania 24, Francia 24,
Italia 24, Luxemburgo 5, Países Bajos 12. Los miembros son
nombrados cada cuatro años y su mandato es renovable.
Se establecen igualmente en el seno del Comité secciones
especializadas (agricultura, países de ultramar asociados a la
comunidad, problemas económicos, mercados e intercambio).
La C.E.E. es una persona jurídica y moral distinta de cada
uno de los Estados que la componen. Ella puede jugar el papel
de árbitro; para las materias que son de su competencia está
autorizada para imponer a los países miembros las decisiones
del Consejo o de la Corte de Justicia. Con ello afirma su ca­
lidad de autoridad supranacional. Por otro lado, la Comunidad
debe tomar las debidas precauciones para evitar, en la medida
de lo posible, inmiscuirse en los problemas propios de los Es­
tados miembros. La competencia de la C.E.E. está estricta­
mente limitada a materia de orden económico. Consecuentes
con la idea original que reunió a los seis países signatarios del
Tratado de Roma, la comunidad permanecerá largamente abier­
ta a todos los otros países europeos que decidan ingresar a ella,
como es el caso reciente de la Gran Bretaña.

163. I ntegración económica de C entroamérica .— A raíz


de la independencia de España en 1821, las 5 provincias que for­
maban la Capitanía General de Guatemala, decretaron en junio
de 1823 que Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y
MERCADOS COMUNES 271

Costa Rica se llamarían en lo sucesivo Provincias Unidas de


Centroamérica. Pero no fue sino hasta abril de 1925 cuando se
firmó en Guatemala la Carta Fundamental de la República Fe­
deral de Centroamérica. Ese magnífico propósito se desintegró
por una serie de acontecimientos de diversa índole que hicieron
fracasar a la Federación. Cada país fue desarrollando su propio
sistema político, enfocó de forma diferente sus planes educa­
cional, económico y social. Todo ello hizo que, pese a la evi­
dente ventaja que representa para las cinco Repúblicas contar
con una zona geográfica unida, cada país presenta condiciones
de desarrollo distintas a las de los otros.
Los movimientos mundiales de integración despertaron la
corriente integracionista que hoy es patente en la región centro­
americana. Los métodos que se seleccionaron para llevar a cabo
el proceso integracionista han sido inteligentes y a través de
ellos se busca una integración económica juiciosamente estudia­
da que va cumpliendo sus propósitos en etapas previamente
planeadas y que llegarán a crear la unión política.
En 1952 se integró el Comité de Cooperación Económica
del Istmo Centroamericano para lograr en la práctica la inte­
gración económica regional. En 1961 se suscribió el Tratado
General de Integración Económica Centroamericana, por los go­
biernos de Guatemala, E l Salvador, Honduras y Nicaragua,
quienes acordaron dejarlo abierto a la adhesión de Costa Rica.
Ese país se incorporó al Tratado en el año de 1962.
La integración de la zona cuenta actualmente con los si­
guientes instrumentos:
1. Un arancel común estructurado sobre las bases reales de
Centroamérica, considerando el diverso nivel de desarrollo de
cada país signatario.
2. La creación de instituciones centroamericanas de carác­
ter financiero, de tecnología industrial y de enseñanza y adies­
tramiento en el campo administrativo.
3. La constitución del Consejo Económico, del Consejo E je­
cutivo y la Secretaría Permanente del Tratado General para
lograr un adecuado funcionamiento del mercado común.
A estos puntos deben agregarse como factores favorables en
la integración económica: la decisión por parte de los gobiernos
centroamericanos de planear el desarrollo económico en forma
272 TEORÍA ECONÓMICA

coordinada y sobre una base regional, el estímulo a una intensa


inversión pública, la existencia de fuentes de financiamiento
externo mayores en capacidad de las que han estado disponibles
hasta ahora.

164. O rganismos de integración . — Existen instituciones


avocadas a proporcionar un mayor impulso a la integración
económica, así como tratados celebrados con la finalidad de dar
una mayor movilidad al programa señalado. De su enumeración
se puede desprender el importante papel que cada uno de ellos
tiene encomendado: la Escuela Superior de Administración Pú­
blica para América Central; el Instituto Centroamericano de
Investigación y Tecnología Industrial; el Instituto de Nutrición
para Centroamérica y Panamá; el Consejo Superior Universita­
rio Centroamericano; la Cámara de Compensación Centroame­
ricana; el Banco Centroamericano de Integración Económica;
-el Convenio sobre Régimen de Industrias Centroamericanas de
Integración; la Federación de Cámaras y Asociaciones Indus­
triales de Centroamérica; la Comisión Centroamericana de Te­
lecomunicaciones.
En cuanto a objetivos logrados, puede considerarse que ha
quedado terminada la fase de celebración de Tratados y de
configuración del marco en que ha de llevarse a cabo la inte­
gración de las economías centroamericanas. E l libre comercio
ha sido considerado en forma total para la mayoría de los
productos; para los demás se han establecido especiales carac­
terísticas sobre plazos y tasas de liberación. Ha pasado la etapa
de integración a su fase de operaciones prácticas de intercambio.
Principal obstáculo en la integración regional es el que radica
en las marcadas diferencias que existen en los bienes de capital,
técnica aplicada y volumen de ahorro que prevalecen en cada
país, así como las condiciones diversas en cuanto a vías de co­
municación, obras hidoeléctricas y escasa red de conexiones entre
los mismos países componentes de la región centroamericana.
Para superar esta situación será necesario impulsar el des­
arrollo de las distintas actividades tomando en consideración la
perspectiva actual de toda la región. Ello permitirá dar el
incremento necesario para aprovechar, en debida forma, las
economías externas de cada país miembro.
MERCADOS COMUNES 273

El sector industrial que hasta antes de la integración ado­


lecía de una constante duplicidad de esfuerzos, habrá también
que buscar superarse por medio de la creación de un plan de
programación industrial similar al que se usa en la creación
de zonas de libre comercio. Con la ampliación de los mercados
nacionales hacia un mercado regional, la iniciativa privada de­
berá racionalizar su producción y dar cabida a nuevas formas
de estructura económica en las empresas y a la especialización.
La distribución del ingreso en los distintos países centro­
americanos, constituye uno de los mayores obstáculos para ima
rápida integración económica. Actualmente el ingreso se con­
centra en algunos sectores, lo que hace, que el mercado dispo­
nible para las materias manufacturadas sea reducido.3

165. A sociación L atino A mericana de L ibre C omercio .


Hasta el año de 1956 no se había hablado de manera directa de
un “ mercado común latinoamericano” . Lo que se había apun­
tado, con motivo del primer período de sesiones de la C.E.P.A.L.
era la idea de integrar la “ unión aduanera latinoamericana” ,
formada para “ intensificar e incrementar el comercio latiname-
ricano” , lo mismo que modificar en lo posible la política comer­
cial en materia de pagos. En 1951 se habló de una iniciativa
centroamericana encaminada al estudio de proyectos de esos
países con el fin de fomentar mercados más amplios así como
integrar sus economías. Esto ocurrió también en el seno de la
C.E.P.A.L.
En 1954, con motivo de la reunión extraordinaria de mi­
nistros de Hacienda y Economía convocada por la O.E.A., pre­
sentaron un informe de desarrollo y comercio de Latinoamérica.
En el mencionado informo se usó la expresión “ Liberación del
intercambio inter-latinoamericano ” . También se apuntó la ne­
cesidad de promover “ arreglos de reciprocidad, que dejando a
salvo ciertas situaciones existentes, aspiren más bien a estimular
el intercambio recíproco de artículos que hoy no se producen,
o que se producen en pequeña escala, o que sólo se producen
en cuantía importante en unos países y no en otros” .4

8 Datos tomados de la Revista Comercio Exterior. Núms. de 1960 a 1963.


4 Documento de Trabajo de la A.L.A.L.C . México, 1960. Banco de Comer­
cio Exterior.
F.1449-T. E con óm .— 18
274 TE OR ÍA ECONÓMICA

Dicha junta preparatoria hizo notar, además, que los acuer­


dos directos de trueque “ no presentan las mismas ventajas que
tendría una eliminación total de determinados derechos aran­
celarios por un país de América Latina respecto a los produc­
tos provenientes de otro, o una reducción apreciable de esos
derechos” ; se recomendó la política de “ liberalizar el intercambio
entre los países latinoamericanos eliminando derechos aduaneros
y otras restricciones comerciales entre ellos” . Estas propuestas,
sin embargo, tuvieron escaso eco. Sólo se dejó nota de que
resultaba conveniente aprobar medidas para promover el co­
mercio regional y elaborar un estudio sobre las posibilidades
de intensificación del intercambio regional sobre la base de
regímenes aduaneros y comerciales de carácter especial entre
países de América Latina. Este último fue resultado de un
estudio encomendado al Consejo Interamerieano Económico y
Social (C.I.E.S.).
En 1956, se constituye el Comité de Comercio. Entre sus
puntos sobresalientes anotamos: los problemas de pagos y en
forma incipiente los aspectos industriales de la ampliación co­
mercial interlatinoamericana. A quí nace el término “ mercado
regional” . En uno de los capítulos del estudio, denominado
E l Mercado Regional se plantearon las bases fundamentales de
justificación de un mercado regional como medio de acelerar
la industrialización.
En 1957, durante el séptimo p e r ío d o de sesion es de la
C.E.P.A.L., se debatió con amplitud el programa del mercado
zonal y los pagos. Las ideas de los países variaban considera­
blemente. Perú, Uruguay y Argentina traían, a través de sus
delegados, pensamientos diversos.
México, por su parte, expresó que era necesario aclarar los
estudios para establecer “ posibles bases de acuerdo para la re­
ducción selectiva y paulatina de los aranceles y las restricciones
en todo el comercio latinoamericano” y que, con posterioridad,
se llevaran a la práctica conferencias regionales de países
agrupados en “ zonas regionales suficientemente grandes” para
así determinar los procedimientos específicos que deberían se­
guirse. E n los años de 1958 y 1959, respectivamente, la C.E.P.
A.L. convocó a un grupo de expertos para considerar y sugerir
los lincamientos del posible “ mercado común” . E l mencionado
ME RC ADOS C OM UN ES 275

tipo de trabajo, dividió su tarea en dos e t a p a s primera, pro­


poner bases generales y haeer recomendaciones sobre la estruc­
tura y forma del mercado común. Tal parece que en la segunda
etapa se adoptó la expresión “ mercado común” en vez de “ mer­
cado regional” . Reviste particular importancia el becho de que
en estas resoluciones quedaron aceptados los principios del
“ Documento de México” como bases para construir el Mercado
Común Latinoamericano. Dichos principios son los siguientes:
“ 1. Estar integrado por todos los países latinoamericanos que
decidan participar en su formación; 2. Permanecer abierto a
la participación de los demás países latinoamericanos; 3. Ba­
sarse en condiciones competitivas y abarcar el mayor número
posible de productos; 4. Tomar en consideración las desigual­
dades existentes entre los países latinoamericanos en lo que
concierne al diferente grado de desarrollo económico; 5. Carac­
terizarse por la progresiva uniformidad de los regímenes aran­
celarios y de otros instrumentos de política comercial de los
países latinoamericanos, en sus relaciones con otras áreas, te­
niendo en cuenta los compromisos internacionales; 6. Contar,
para su realización, con la más amplia colaboración de la inicia­
tiva privada; 7. Promover una creciente especializaeión de las
actividades económicas con vistas a la mejor utilización de los
factores de producción disponibles en el área; y 8. Contribuir a
la expansión y di versificación del intercambio comercial entre
los países latinoamericanos y entre éstos y el resto del mundo” .5
En 1959, se hicieron recomendaciones más detalladas a los
gobiernos respectivos sobre el régimen que debería adoptarse
para la creación de un “ Mercado Común Latino-Americano ” y
la política a seguir para cumplirlo.
Todos estos acontecimientos dieron margen a que en el año
de 1960, el 18 de febrero, se suscribiera en Montevideo un tra­
tado multilateral estableciendo una “ zona de libre comercio ’ ’
entre siete países de América Latina: Argemina, Brasil, Chile,
México, Paraguay, Perú y Uruguay. Posteriormente se adhirie­
ron Colombia y Ecuador, quedando en estudio el ingreso de
Venezuela y Bolivia. El tiempo indicará si los esfuerzos eco­
nómicos de integración entre los países latinoamericanos, fructi­

6 Revista Bancaria: Mercado Común Latinoamericano. Vo!. VIII. Nú ni. 5,


Octubre de 1960, pág. 382.
27G TEORÍA ECONÓMICA

fica y proporciona resultados positivos, cosa que no está lejana


de acontecer, ya que en poco tiempo se ha establecido un
sistema de reducción inmediata de aranceles, que se estima
un importante paso en la consecución de los fines planteados
en el Tratado de Montevideo.

166. E l T ratado de M ontevideo.— Con el fin de repasar


los propósitos que animaron a los países latinoamericanos a la
consecución de una zona de libre comercio, resulta pertinente
recordar las palabras que sirvieron como nota preliminar al
Tratado que establece la zona de mercado común e instituye la
Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, suscrito por
los representantes de los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile,
México, Paraguay, Perú y Uruguay.0
En el referido preámbulo se expresa que “ los Gobiernos de
los países que suscriben:
PERSUADIDOS de que la ampliación de las actuales dimen­
siones de los mercados nacionales, a través de la eliminación
gradual de las barreras al comercio intrarregional, constituye
condición fundamental para que los países de América Latina
puedan acelerar su proceso de desarrollo económico, en forma
de asegurar un mejor nivel de vida para sus pueblos;
CONSCIENTES de que el desarrollo económico debe ser
alcanzado mediante el máximo aprovechamiento de los factores
de producción disponibles y de la mayor coordinación de los
planes de desarrollo de los diferentes sectores de la producción,
dentro de normas que contemplen debidamente los intereses de
todos y cada uno y que compensen convenientemente, a través
de medidas adecuadas, la situación especial de los países do
menor desarrollo económico relativo;
CONVENCIDOS de que el fortalecimiento de las economías
nacionales contribuirá al incremento del comercio de los países
latinoamericanos entre sí y con el resto del mundo;
SEGUROS de que mediante adecuadas fórmulas podrán
crearse condiciones propicias para que las actividades produc­
tivas existentes se adapten gradualmente y sin perturbaciones

G Tratado de M ontevideo: Comité Intersecretarial Mexicano de la A .L.A.


L.C. Banco de México, S. A., 1961, p. 14.
MERCADOS COMUNES 277

a nuevas modalidades de comercio recíproco, originando otros


estímulos para su mejoramiento y expansión;
CIERTOS de que toda acción destinada a la consecución de
tales propósitos debe tomar en cuenta los compromisos derivados
de los instrumentos internacionales que rigen su comercio;
DECIDIDOS a perseverar en sus esfuerzos tendientes al es­
tablecimiento, en forma gradual y progresiva, de un mercado
común latinoamericano y, por lo tanto, a seguir colaborando,
con el conjunto de los gobiernos de América Latina, en los
trabajos ya emprendidos con tal finalidad; y
ANIMADOS del propósito de aunar esfuerzos en favor de
una progresiva complcmentación e integración de sus econo­
mías, basadas en una efectiva reciprocidad de beneficios, deci­
den establecer una Zona do Libre Comercio y celebrar, a tal
efecto, un Tratado que instituye la Asociación Latinoamericana
de Libre Comercio” .
CAPÍTU LO X V II

SISTEMAS POLÍTICO-ECONÓMICOS

S U M A R IO : 167.— Relación entre lo político y lo económico. 168—


El nacionalsocialismo. 169.— Aspecto económico del nacionalsocia­
lismo. 170.— El fascismo. 171.— Aspecto económico del fascismo.
172.— E l comunismo ma/rxista, 173.— Aspecto económico del comunis­
mo marxista. 17i .— E l socialismo. 175.— Crecimiento y desarrollo.
176.— Consideraciones optimistas sobre el futuro económico.

167. RELACIÓN ENTRE LO POLÍTICO Y LO ECONÓMICO.— LOS


diversos sistemas que, tanto en lo político como en lo económico,
se han venido adoptando en nuestra época, habrán de ser mo­
tivo de estudio en el presente capítulo; daremos en cada caso
una adecuada ingerencia al aspecto económico y su innegable
influencia en la estructuración política de los pueblos. Este
último aspecto sólo nos servirá de referencia para encontrar el
puente de unión entre la forma de gobierno imperante y el sis­
tema de desarrollo económico que resulte adecuado.
Habremos de partir de la afirmación que han hecho diversos
economistas de que el capitalismo lia entrado en una etapa de
crisis. En 1927, una gran mayoría de las naciones europeas
cuyos territorios sirvieron de escenario al conflicto bélico ante­
rior, buscaron la oportunidad de equiparar sus fuerzas a las de
países que para entonces habían alcanzado mayor madurez, e
imitando por tal razón instituciones norteamericanas, trataron
de adoptar para sí mismos el sistema capitalista.
Pronto se dieron cuenta que tal sistema sólo podía dar resul­
tados positivos en países con una economía sólida y un gobierno
estable, por lo que al descubrir que el solo nombre no era sufi­
ciente para estabilizar sn política económica, optaron por subs­
tituir el sistema capitalista, infructuosamente adoptado, por
27 9
28 0 T EORÍA ECONÓMICA

otros diversos sistemas tales como el fascismo, el comunismo, el


socialismo en sus diversas manifestaciones, el laborismo y el to­
talitarismo.
En nuestro tiempo, podemos identificar en cuanto a siste­
mas político-económicos, dos grandes bloques ideológicos. En
uno de ellos están comprendidos los países socialistas que in­
cluyen a la Unión Soviética y a algunos otros países europeos
y asiáticos considerados como satélites do la primera. Todos
conservan como común denominador una marcada orientación
socialista tanto en lo económico como en lo político. En el otro
grupo están incluidos los países que integran el bloque occiden­
tal; entre los países que lo forman no existe unificación decía,
rada de criterios ni de sistemas, y encontramos dictaduras,
diversas manifestaciones de socialismo, laborismo, democracia
y algunas monarquías.
Por lo que toca a los países integrantes del continente ame­
ricano, han procurado adoptar el sistema capitalista, no preci­
samente porque su estructura político-económica se encuentre
en muchos de los casos capacitada para ello, sino porque su
principal mercado en el comercio panamericano hace que con­
venga su adopción para poder contar con el mismo sistema
imperante en el país con el que seguramente habrán de comer­
ciar, en este caso, con los Estados Unidos de Norteamérica.
Platón en La República, Tomás Moro en su Utopía, Adam
Smith en La Riqueza de las Naciones, Juan Jacobo Rousseau en
Los Derechos del Hombre, Carlos Marx en La Dictadura del
Proletariado y recientemente John Maynard Keynes en sus im­
portantes estudios económicos, han sido todos ellos en su tiempo,
pensadores que trataron de perfeccionar la sociedad en que les
ha tocado vivir, con vías a mejorar su nivel do vida y adoptar
sistemas adecuados. Afirmaron que en los grupos sociales exis­
ten sin duda imperfecciones de tipo socio-económico, político,
moral y jurídico, dignas de ser tomadas en cuenta y superadas.
Las formas de gobierno, por la imperfección sañalada, no se
han logrado unificar ni en la práctica ni mucho menos en la
doctrina. Tenemos, entre ellas, desde el anarquismo, en que no
se reconoce ningún poder ni clase alguna de autoridad guber­
namental y soberana, hasta el apologismo en el otro extremo,
SISTEMAS POLÍTICO-ECONÓMICOS 281

que considera que el poder radica en cada uno de los compo­


nentes del grupo social.
La serie de sistemas socio-económicos contemporáneas ya
apuntados, tales como el capitalismo, el comunismo, el nacional­
socialismo y otros más, son los que habremos de estudiar más
adelante. De ellos, el que acepta subdivisiones es el socialismo;
así encontramos socialismo cristiano, socialismo estatal marxis-
ta, socialismo gremial, nacional-socialismo, socialismo fabiano y
socialismo evolucionista, entre otras modalidades.
Hubo históricamente una larga etapa en la cual decir que
una persona era socialista era imaginar una reunión con otras
personas de ideas similares, sentados al derredor de una mesa,
a la luz de una vela incrustada en una botella, en un sótano
obscuro, elucubrando planes para derrocar a un gobierno, para
arrojar bombas a los altos mandatarios o derrocar una monar­
quía. En otras palabras, el pueblo conservó en esa época la
idea de que el socialismo tenía como fin el terrorismo y la
anarquía. Sin embargo, actualmente existen en diversas partes
del mundo grupos de indudable tendencia socialista que llegan
a integrarse aun entre personas clericales.
Nos limitaremos a esbozar por ahora los principios básicos en
que descansan tanto el nacional-socialismo y el fascismo, como
el comunismo marxista y el socialismo, este último en algunas
de sus modalidades.

168. E l N acional -S ocialismo .— Encontramos la más pro­


funda raíz de este sistema en la ideología nazista. Sus adeptos
y seguidores, consideran que es el sistema socio-económico más
apegado a la realidad. Por sus elementos doctrinales aparece
como su aspiración fundamental la dominación mundial. El
tema central de tal ideología indica que “ hay que rechazar
todas las doctrinas y todos los valores tradicionales, tanto si
proceden del racionalismo francés, del idealismo alemán, del
empirismo inglés o del pragmatismo norteamericano, lo mismo
que sean liberales o que sean absolutistas. Todos ellos son hos­
tiles a la meta fundamental del nacional-socialismo” .1
En su aspecto externo, y no sólo en su aplicación concreta

1 Neumann. Behemoth, 1943, p. 57.


282 TEORÍA ECONÓMICA

dentro de determinadas fronteras, la ideología totalitaria del na­


cional-socialismo difiere de la ideología democrática. En esta
última, la ideología compite con otras formas de pensar y si
se aeepta una de ellas, es por su atractivo o argumentos con­
vincentes; en cambio, la ideología del nacional-socialismo no
encuentra competencia: es única y soberana y convence me­
diante el uso del terror.
El nacional-socialismo careció desde un principie de un
plan que explicase su funcionamiento, estructura y desarrollo.
Sus fines y aspiraciones fueron siempre cambiantes y esto la
distinguió de otros sistemas politicoeconómicos, en donde lo
fundamental es el plan previo de acción. No obstante que la
ideología se desplaza y es cambiante, “ tiene ciertas creencias
mágicas, como la adoración al Führer, la supremacía de la raza,
pero no se encuentra expuesta tal ideología en una serie de
afirmaciones categóricas y dogmáticas” .2
El nacional-socialismo va a dar forma al nuevo orden nazi,
al cual se calificó como “ un orden carnívoro en busca de la
víctima a la cual devorar. La única manera de poder convivir
en el mismo mundo, es fabricarse una armadura defensiva,
mantenerse dentro de los límites de la defensa y, aun así, ejer­
cer una eterna vigilancia” .3
Por su parte, el Nuevo Orden de Hitler, según sus expo­
sitores y de acuerdo con la propaganda del Partido, “ ofrecía
unión en vez de anarquía, una moneda simplificada; un vasto y
homogéneo territorio, no dividido por fronteras sin sentido, den­
tro del cual el espíritu de empresa pueda desplegar sus energías
sin cortapisas; el vigor racional de un sistema económico y pla­
nificado en substitución de las rivalidades nacionales. El sistema
monetario se basaría en un índice del valor de cada moneda
con respecto al marco alemán. Como el más grande estado con­
tinental, el Reich controlaría todas las economías europeas, dis­
tribuiría racional y justamente todos los bienes de capital y
asignaría a cada nación ciertas tareas especiales” .4
169. A specto económico del N acional -S ocialismo . — En
este sistema, el aspecto económico adquirió gran importancia;

2 Op. cit., p . 59.


3 Condliffe. Agenda para la posl-guerra, 1944, p. 17.
4 Tawney, citado por Condliffe. Op. cit., p. 17.
SISTEMAS POLÍTICO-ECONÓMICOS 283
sus rasgos podrían definirse como los de un capitalismo mono-
pólico totalitario.5
El Estado controla los aspectos fundamentales de la activi­
dad industrial y comercial. Aparentemente da libertad a los
particulares para dedicarse a tales actividades, pero en sus re­
glamentos indicaba que se confiscarían a favor del Estado las
empresas dirigidas por negociantes que no fueran dignos de con­
fianza. Para controlar definitivamente y en forma más unitaria
las actividades económicas de tales empresas, se expide una ley
en que se declara la creación de carteles obligatorios “ para obli­
gar a los extraños a unirse a ellos, prohibir la creación de nuevas
empresas o la ampliación de la magnitud y capacidad de las ya
existentes. No se conceden indemnizaciones por los daños con­
secuentes a tales actos” .6
Se reunieron la tendencia política y la económica en la crea­
ción de combinaciones industriales; para lograr lo que dentro
del nuevo orden se llamó arianización, se prefirieron las adqui­
siciones, sin previa indeminzación, de las propiedades de los
judíos; asimismo, se extiende la germanizacién a base de or­
ganizar y controlar, dentro de una órbita central, los negocios
de los territorios conquistados.
Podemos concluir indicando que “ el nacional-socialismo uti­
lizó la osadía, los conocimientos y la agresividad de su política,
mientras los líderes industriales utilizaron la antidemocracia, el
antiliberalismo y el antisindicalismo, ideados por el propio
Partido como técnicas necesarias para controlar y dominar a
las masas” .7

170. E l fascismo .— Se distingue de los otros sistemas o for­


mas de gobierno en el mandato unipersonal y en la presencia
de un solo partido político que en ese caso es el Partido Fas­
cista y que a nombre de todos sus miembros designa a la persona
que cree debidamente capacitada para dirigir los destinos de
su país, formándose una especie de dictadura. Geográficamente
se ubica en Italia, país en que el Partido único fue dirigido por
Benito Mussolini.

5 Neumann. Behemoth, p. 295.


6 Op. cit., p. 300.
7 Op. cit., p. 401.
284 TEORÍA ECONÓMICA SISTEMAS POLÍTICO-ECONÓMICOS 285

El fascismo comprende como bases fundamentales las si­ ticaron su forma de organización, procurando hacer resaltar las
guientes: a) una sola persona en el mando; b) un solo partido desventajas que reportaba el vivir en un país constituido de
político; y c) ausencia de varias libertades civiles clásicas de acuerdo con los principios de un sistema capitalista. Lamenta­
la democracia, blemente, y así lo reconocen sus propios seguidores, dirigieron
En el fascismo no existe libertad de expresión, de prensa el grueso de sus comentarios hacia una meta destructiva y muy
ni de reunión, por ser el partido y el Gobierno quienes pro­ poco dedicaron a una labor de aportación constructiva.
curan tener en sus manos el control absoluto sobre todos los Con posterioridad al conocimiento que se tuvo en varios paí­
componentes de la nación. ses del primer manifiesto, se celebraron diversas convenciones
El fascismo es netamente nacionalista, trata de proclamar la de carácter internacional, en las que hubo ocasión de reunir
supremacía de una raza o de un país. a partidarios de las nuevas ideas, convencidos plenamente de
A l tomar posesión Benito Mussolini como candidato a ocu­ los beneficios de atacar los sistemas capitalistas por medio de
par el puesto más elevado del partido fascista y, en consecuencia, las ideas difundidas por Marx y Engels. Se fijaron en tales
indudablemente poseedor del más alto rango de Italia, manifestó convenciones las bases en que debería apoyarse el comunismo y,
que quien se considerara realmente fascista debería vivir peli­ además, se formularon nuevos argumentos para convencer a
grosamente; que la guerra, el despojo y la violencia eran actos quienes iban engrosando las filas del nuevo grupo ideológico.
naturales, siempre y cuando beneficiaran al partido y a los Durante el año de 1917, el grupo ya constituido en el Par­
elevados propósitos de nacionalidad. Así, la guerra y la violen­ tido Comunista, tuvo su gran oportunidad para hacer notar la
cia en todas sus manifestaciones se convirtieron en normas de fuerza alcanzada y para llegar al poder aprovechando el clímax
conducta siempre justificadas. reinante en esa época ocasionado por la guerra contra Alemania.
Para entonces, el zar Nicolás II se tambaleaba en el poder y sus
171. A specto económico en el fascismo . — La economía, aliados le abandonaban; este parecía ser el momento propicio
debidamente planificada y dirigida se integra en este sistema que los comunistas esperaban para ocupar el poder por medio
a través de la creación de un cuerpo de sindicatos y de cor­ de la implantación de un presidium.
poraciones dependientes del propio partido. Toda aquella acti­ Dos de los dirigentes que más se habían distinguido en la
vidad que se suponía productiva era centralizada en corpora­ difusión del pensamiento comunista, decidieron promover el gol­
ciones que manejaba el Estado o bien en sindicatos que dirigía pe de Estado, situación que los llevó automáticamente a figurar
el partido. Estos grupos sindicales o corporativos tienen como como viables directores del partido: León Trotsky y Nicolai
misión planear conjuntamente el medio idóneo de organizar la Lenin. Ambos se encontraron rodeados de grupos que deseaban
economía interna del país.
tener cabida en los puestos clave de dirección y control, hecho
que creó de inmediato un desacomodo interno. A l mismo tiempo,
172. E l comunismo m arxista .— La aplicación más acabada simpatizantes adictos aun a los soberanos reales, veían en la
de este sistema se localiza geográficamente en la Rusia sovié­ actividad de Trotsky y Lenin una usurpación al pasado glorioso
tica, y su inicio se ubica en 1848, año en que se lanza al mundo de los zares. En este clima se inicia la gran revolución, en
lo que se conoció entonces como Primer Manifiesto Comunista, que figuraban, por un lado los rusos rojos, bolcheviques o sos­
reflejo del pensamiento de dos importantes personajes, destaca­ tenedores de llevar al poder la ideología comunista; por otro
dos por sus ideas políticas y sociales en aquella época: Carlos lado los rusos blancos, mencheviques o partidarios de sostener
Marx y Federico Engels. en el poder a los zares y las alianzas tradicionales.
En tal Manifiesto, sus autores trataron de demostrar las de­
Ante tal situación, reflejo de un clima de notoria inestabili­
ficiencias del sistema capitalista; atacaron sus principios, cri­
dad, los demás países del mundo supusieron que el comunismo
28 6 TEORÍA ECONÓMICA

habría de fracasar, o bien el prestigio de los zares tendería


a delimitarse en alto grado; ambos casos acarrearían graves
desventajas externas en el aspecto económico y político, por
lo que optaron por retirar sus representaciones diplomáticas y
consulares, cerrar sus mercados a todos los productos de pro­
cedencia soviética y a cancelar la vigencia de tratados comer­
ciales y otro tipo de transacciones similares. Rusia por su parte,
sin autoridad definida y en medio de una lucha interna, no pudo
evitar un obligado aislamiento.
A medida que avanzaba la revolución y sus ideales iban,
algunos desvaneciéndose y otros tomando fuerza, surge a la
palestra un personaje adicto a Lenin y Trotsky, y quien apo­
yado en sus personales dotes de dirigente, se apodera del mando
del Partido Comunista y alcanza a destacar dentro del mismo.
Este personaje es Joseph Stalin, quien para reforzar su envi­
diable posición, tuvo que emplear la fuerza y la violencia, en
muchas ocasiones injustificadamente y aun en contra de sus
allegados, para poder cumplir con los compromisos de ayuda
ofrecida a quienes a su vez le habían abierto el camino hacia
el poder absoluto. Stalin, en un gesto de habilidad política, se
adelantó a los acontecimientos y limpió el panorama de núcleos
que adquiriesen la suficiente fuerza como para disputarle el
poder. Se inicia entonces en todo el mundo una ola de terroris­
mo dentro de la cual se ordena la liquidación de Trotsky, preci­
samente y de manera incidental en nuestro país, por habérsele
considerado como uno de los más fuertes oponentes. Los pos­
teriores jefes del Partido dan a su mandato un sello personal
que, en ocasiones, ha frenado el avance de la Unión Soviética.

173. A specto económico del, comunismo m arxista . — Los


comunistas se proponen dar la propiedad de la tierra a las per­
sonas que la merezcan, procurando proporcionar al consumidor
en general las ventajas más amplias. Proceden a formar una
sola clase social y evitan a toda costa el desequilibrio entre
estas clases. La tierra, los implementos, los recursos naturales,
el capital y las empresas son todas del Estado o del Partido.
Mientras no hubo de tomar su ritmo adecuado este nuevo sis­
tema de integración económica, se motivó un enorme debilita­
miento físico y moral en el pueblo ruso, tanto en sus proble­
mas internos como en sus relaciones internacionales.
SISTEMAS POLÍTICO-ECONÓMICOS 287

A l tener tan sólo la posibilidad de producir apenas lo su­


ficiente para saciar sus necesidades de consumo interno, no
podían contar de momento con un margen de excedentes para
dedicarlos a la exportación, tal como sucedía para entonces con
Francia, Alemania o Inglaterra, naciones empeñadas en progra­
mas específicos de expansión de sus mercados.
Pasados los lustros, cargados de penuria e insatisfacción, el
sistema comunista soviético empezó a dar frutos, no sin haber
sacrificado antes a gran parte de su propia población y surgió
la doctrina hasta alcanzar su más amplio ámbito de aplicación
que le conocemos en nuestros días. Queda así integrado su me­
canismo productivo a través de la actividad que desarrolla una
sola clase social : la del proletariado.
Económicamente, el comunismo se presenta como un sis­
tema diverso al individualismo; ser comunista no quiere decir
ser individualista sino, en ocasiones, todo lo contrario; vivir
en común es su primordial aspiración, así como constituirse en
una sola clase social que, apoyada en los principios emanados
del partido, pueda llegar a dar su mayor rendimiento, su me­
jo r incremento en la producción y un más estable papel en el
plano económico, político y social a nivel internacional.
En la Unión Soviética funciona el Comité Central de Pla­
neamiento, organismo que determina las fórmulas que deberán
adoptarse para la solución de los problemas básicos de: qué
se va a producir, cómo se va a producir y para quién se va
a producir.
Y a que la tierra, el capital y los sistemas de organización
son factores que están bajo el control directo del Estado, será
el órgano que proporcione a los trabajadores los medios necesa­
rios para producir. E l propio Comité Central de Planeamiento
resolverá estas cuestiones al determinar el tipo de productos que
habrán de elaborarse, la distribución de la utilidad productiva
por zonas geográficas, los sistemas industriales, la forma de la
constitución de las empresas, la racionalización, los medios idó­
neos de circulación y el aprovechamiento previamente planeado
de los recursos naturales.
E l Gosplan es el organismo encargado de fija r en definitiva
la solución al tercer problema: para quiénes se va a producir.
Para ello requiere indicar el mecanismo que habrá de seguirse
288 TEORÍA ECONÓMICA

en el reparto del ingreso entre los factores participantes, dando


a cada quien de acuerdo con sus necesidades y no de acuerdo
con sus esfuerzos. Asimismo, señala los productos que serán
de exportación o a destinarse al consumo interior y, además,
fija r las tablas de impuestos aduanales.
Los economistas soviéticos presumen de contar con una ver­
dadera democracia industrial, distinta por supuesto a una de­
mocracia política. La democracia industrial la basan los trata­
distas soviéticos en los sistemas de trabajo en común implan­
tados en los koljos, en donde el Estado participa directamente
de los beneficios del esfuerzo general. S in em b a rg o , más
que democracia, debe identificarse esta situación como una so-
cioplaneación dirigida por el Partido Comunista, cuya finalidad
no se desvía en lo más mínimo de sus lincamientos originales,
a saber: actuar de tal manera que el beneficio final sea para
el partido, ya que ello redundará en beneficio de todos sus
integrantes.

174. E l socialismo.— Existe una serie de principios bási­


cos en que se funda el socialismo y que quedan comprendidos
en los siguientes puntos, que sirven de común denominador a
las diversas modalidades que este sistema sufre en sus variadas
manifestaciones:
1. La propiedad pública de los recursos productivos.— Se
trata de evitar en lo posible la existencia de la propiedad pri­
vada; ninguna persona deberá tener sino un máximo limitado
de ella; so le permitirá poseer sus pertenencias personales, ali­
mentos, vestimentas y tal vez la casa en que habita. Se fomenta
la propiedad del Estado, sobre todo de los bienes o recursos
productivos. Se nacionalizan las grandes empresas, los ferro­
carriles, la minería, las plantas termoeléctricas, los servicios pú­
blicos. Todas ellas pertenecerán a organismos dependientes del
Partido Socialista.
2. Planificación dirigida.— La libre competencia es substi­
tuida por una planificación coordinada. El Partido Socialista
estudia previamente cuál ha de ser el índice de producción y
de consumo, cómo se ha de verificar la distribución y cómo han
de circular los bienes de producción entre el público consu­
midor.
SISTEMAS POLÍTICO-ECONÓMICOS 289

3. Sistema de redistribución de la renta.— En este renglón,


los socialistas opinan que debe implantarse un nuevo sistema
j para lograr la mejor re-distribución de la renta, de manera
que no exista un desnivel entre las clases sociales o algo que
lo provoque.
4. Evolución pacífica y no violenta para obtener la pro­
piedad pública.— La propiedad pública es aquella en que el
Estado aparece como propietario o detentador de los factores
productivos.
Los comunistas y los fascistas manifestaban que la violencia
estaba justificada cuando se trataban de obtener los fines del
Estado. El socialismo se distingue de estas doctrinas porque
considera que la obtención de la propiedad pública debe ser
pacífica y no violenta; todo lo que trata de adquirir en propie­
dad el Estado, para que se convierta en propiedad pública, debe
de adquirirse por medio del convencimiento gradual que supon­
ga que los particulares están de acuerdo con que sus propieda­
des formen parte del Estado y dejen de ser propiedad privada.
5. Piden la participación de los particulares en la adminis­
tración de los servicios públicos, o sea que las personas que se
dediquen a trabajar en transportes, agua, luz o policía, sean
personas recomendadas directamente por el Partido Socialista,
para tener mayor control respecto de tales actividades.
Entre los puntos que podemos concretar en el estudio del
sistema socialista, encontramos que: 1) se obtiene mejor idea
del funcionamiento de precios, y 2) se introduce al estudio de
los problemas de la denominada economía de bienestar.
A l obrero, que representa el único elemento de la producción
que no está en manos del Estado, se le compensa por el es­
fuerzo que le corresponde en la producción a través de dos
renglones fundamentales: dejando que obtenga la porción que
le corresponde en forma de salario; y complementando esos
salarios con una cantidad llamada pago global, cuyo tipo social
coincide con lo que en otros sistemas se conoce como dividendos
o participación en las ganancias.
Existe una serie de organismos que han de influir tanto en el
paso de la propiedad privada a la pública, como en cumplir con
propósitos tales como hacer valer la ley económica del salario
en contra de los patronos y aun lograr la abolición del sistema
F.1449-T. E con óm .— 19
290 teoría económ ica

del asalariado. Estos organismos se denominan sindicatos espe­


cializados, trade unions o tradeuniones, que regulan el mecanis­
mo de nacionalización de los servicios públicos y de los recursos
naturales; entre otros y por su orden, los siguientes: las tierras,
las minas y los minerales, los ferrocarriles, las empresas que
atienden servicios públicas, correos, telégrafos, luz y servicios
de transporte urbano.
A l mismo tiempo, las tradeuniones hacen resaltar la esci­
sión en dos clases antagónicas en que se halla la sociedad ac­
tual: de una parte, los capitalistas, propietarios de todos los
medios de producción, y de otra los obreros, que no poseen
más que su fuerza de trabajo. “ A la actuación de las tradeunio­
nes se debe el que la ley del salario se haga valer frente a la
resistencia de los patronos, el que las obreros de toda rama
industrial bien organizada puedan percibir, por lo menos apro­
ximadamente, el valor íntegro de la fuerza de trabajo alquilada
por ellos a los patronos y el que, con la ayuda de las leyes
del Estado, el tiempo de trabajo no exceda demasiado del lí­
mite máximo más allá del cual la capacidad de trabajar se agota
prematuramente ’ ’.8
E l programa económico de un sistema socialista puede resu­
mirse, por tanto, en los siguientes puntos:
1. Un sistema socialista podrá hacer uso de cuatro distintos
sistemas de precios: a) señalando precio bajo a los bienes de
consumo; b) salarios de carácter estimulante (mayor en las
actividades desagradables y menor en las agradables); c) seña­
lando precios estables y siempre fijos a los bienes de producción
(herramientas y materias primas); d) pagar dividendos glo­
bales, sobre el principio de que a cada persona se le pagará no
de acuerdo con su esfuerzo sino con sus necesidades.
2. Para que la población consumidora pueda elegir libre­
mente las mercancías, se les señalarán precios de mercado y se
fijarán diferentes tipos de salarios para ocupaciones diversas.
3. Se fijarán tasas estables al interés del capital, propor­
cionalmente, no conforme a la oferta y demanda de capitales,
sino de acuerdo con las necesidades actuales de tipo social y
humano.9

Engels, Federico. Escritos Económicos Varios, p. 293.


Samuelson. Op. cit.. p. 732.
SISTEMAS POLÍTICO-ECONÓMICOS 291

175. C recimiento y desarrollo. — Es frecuente que en


nuestra época se usen, como sinónimos, dos términos que tienen
diversa connotación en teoría económica. Estos términos son
crecimiento y desarrollo. Para distinguirlos, es conveniente re­
cordar que el crecimiento lleva en sí una idea de expansión
de tipo horizontal, y así decimos que las ciudades crecen, el
índice de habitantes opera un crecimiento o bien que crece el
número de necesidades en ciertos sectores de la población.
El desarrollo lleva en sí una idea de elevación vertical en
las condiciones de vida de los miembros de un grupo social y
se logra cuando se detecta un incremento en el ingreso per
capitáe de sus habitantes. Ciertamente son términos vinculados
entre sí, ya que para que una población que ha crecido se des­
arrolle, requiere que sus componentes obtengan un mayor in­
greso personal.
Propósito de todo gobierno constituido es lograr, dentro
del territorio nacional, un desarrollo regional equilibrado, pro­
curando establecer un sistema de descentralización industrial
y la creación planificada de centros productivos y de pobla­
ción. Las zonas tradicionalmente atrasadas han recibido en
nuestro país un tratamiento especial, con el afán de incorpo­
rarlas a la economía nacional a través de programas de cons­
trucción de carreteras, centros de enseñanza a diversos niveles,
electrificación, seguridad social y creación de fuentes de trabajo.
Parece también sutil la diferencia entre dos términos cali­
ficativos que se confunden frecuentemente, como son el de es­
timar a una nación sub-desarrollada o en franca vía de desarro­
llo. La distinción la podemos encontrar en que la calidad de
sub-desarrollado se le da a un país que no ha logrado su pleno
desarrollo y que se encuentra estático, sin ningún programa
que propicie avances. En cambio un país en franca vía de
desarrollo, tampoco lo ha logrado, pero actúa en forma diná­
mica para alcanzarlo; para ello lleva a cabo complejos pro­
gramas de industrialización, de relaciones comerciales con mer­
cados del exterior, de reformas fiscales, de una correcta redis­
tribución de su ingreso nacional. México, que frecuentemente
es incluido en listas de países sub-desarrollados, debe ser con­
siderado, dada la diferencia explicada, como país en franca
vía de desarrollo.
202 TEORÍA ECONÓMICA

Recientemente, con el afán de promover un justo y equili­


brado ritmo de desarrollo entre los países que se encuentran
empeñados en alcanzarlo, el ejecutivo de México propuso, du­
rante la celebración de la Tercera Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) crear un ins­
trumento que, a su juicio, podría ser complementario de la
Declaración Universal do los Derechos Humanos y que vendría
a ser una “ Carta de Deberes y Derechos Económicos de los
Estados” , cuyos principios fundamentales serían: libre dispo­
sición de los recursos naturales; respeto irrestricto del derecho
que cada pueblo tiene a adoptar la estructura económica que
le convenga e imprimir a la propiedad privada las modalidades
que dicte el interés público; renuncia al empleo de instrumentos
y presiones económicas para reducir la soberanía política de los
Estados; supeditación del capital extranjero a las leyes del
país al que acuda; prohibición expresa a las corporaciones trans­
nacionales de intervenir en los asuntos intemos de las naciones;
abolición de las prácticas comerciales que discriminan las ex­
portaciones de los países no industrializados; ventajas econó­
micas proporcionales según los niveles de desarrollo; acuei’dos
que garanticen la estabilidad y el precio justo de los productos
básicos; amplia y adecuada transmisión de los avances tecno­
lógicos y científicos, a menor costo y con más celeridad a los
países atrasados; mayores recursos para el financiamiento del
desarrollo, a largo plazo, bajo tipo de interés y sin ataduras” .10
Dentro de la misma intervención,, es importante señalar un
párrafo que denota el interés de los países que no alcanzan aún
su oabal desarrollo, por llegar a obtenerlo en forma equili­
brada y que dice: “ Ningún equilibrio puede fundarse sobre la
inconformidad de la mayor parte de los habitantes del mundo.
Nuestros pueblos tienen conciencia de que su miseria produce
riqueza para otros. Los rencores acumulados en contra del
colonialismo político renacen ahora en contra del colonialismo
económico.
Construir una economía para la paz es, en esta hora, el
deber primordial de la colectividad internacional. Negarse en
cambio a cooperar para que disminuyan las disparidades entre

10 Carta de M éxico.— Presidencia de la República, 1972, pág. 6.


SISTEMAS POLÍTICO-ECONÓMICOS 293

los pueblos, es evitar que adquieran contenido real los princi­


pios de las Naciones Unidas.
Si no nos mostramos capaces de encontrar las fórmulas de
un desarrollo equilibrado, pronto se acabará, tal vez, la edad
de las conferencias internacionales, como se terminaban los
períodos de infecundas transacciones en la víspera de las gran­
des guerras. De nuestros debates, sólo quedarían testimonios de
indignación e incomprensión y de nuevo, lo irracional dejaría
su huella en la historia” .11

176. C onsideraciones optimistas sobre el futuro econó­


mico .— Los representantes de diversas posturas del pensamiento
económico, después de repasar el panorama general de los
sistemas económicos que privan en la actualidad, coinciden en
considerar que el progreso de la humanidad, en cuanto a la
consecución de satisfactores y al nivel productivo alcanzado, se
ha elevado en forma notable. Ya veíamos cómo Rostov ha ma­
nifestado que la dinámica ha logrado que se cuente con recur­
sos tecnológicos suficientes, aun en los países subdesarrollados,
para aprovecharlos en el aceleramiento de su desarrollo. A l dis­
minuir el índice de mortalidad debe elevarse la tasa de inver­
siones, para que el desarrollo sea paralelo, y esto debe lograrse
llevando a cabo la revolución agrícola y la revolución indus­
trial con el mayor vigor, para que el proceso de desarrollo no
quede malogrado por falta de subsistencias.
La existencia de un mayor acercamiento entre los pueblos,
no sólo en ideología sino en programas de cooperación mutua,
dará paso a una nueva concepción de integración. Prueba de
ello es el afán de abrir nuevas zonas de libre comercio y la
creciente industrialización en que se encuentran empeñados los
países que hasta ahora han sido considerados sub-desarrollados.
Por su parte Samuelson, destacado economista, resume el
grado de adelanto con lo que él llama una última palabra opti­
mista que conviene hacer llegar a quienes se han interesado en
el estudio de las nociones elementales de teoría económica que
se resumen en este volumen.
“ Hemos visto — comenta este autor— a través del estudio de
los problemas económicos, cómo funciona la economía moder-

31 Op. cit., pág. 6.


294 t e o r ía e c o n ó m ic a

na; la hemos sometido a una minuciosa investigación, sin andar


con miramientos cuando hubo de tomar nota de críticas amis­
tosas o enemistosas acerca del funcionamiento de los sistemas
económicos. Se han podido repasar: comunismo, frascismo y
socialismo, y al explicar qué sistema de fijación de precios pu­
diera emplear una economía socialista, hemos podido apreciar
y respetar mejor el funcionamiento y sistema de fijación de
precios del capitalismo, que no es tampoco perfecto, pero cuyas
imperfecciones pueden ciertamente ser superadas dentro del
marco de nuestras ideas e instituciones actuales. Ante esto,
existe una nota de profundo optimismo: la actual economía de
las naciones se encuentra desde los primeros años de la década
de 1950 en mejor forma que lo estuvo nunca. En la actualidad,
con el 6% de la población del mimdo se produce algo así como
el 40% de la renta mundial. Con todos sus defectos, tiene tras
sí la historia de los más rápidos adelantos conseguidos en nin­
guna época en cuanto a productividad y tipo de vida. Haciendo
a un lado los conflictos bélicos y la enorme diferencia de ideo­
logía con otros sistemas, la economía tiene ante sí un gran
porvenir” .12
Aunado a ello, la economía de los países latinoamericanos,
por su elevado espíritu de trabajo puesto al servicio de la acti­
vidad creadora, tiene un alto signo de optimismo en su futuro.
Dentro de este marco previsor y optimista, recordemos que
para lograr una más amplia política de desenvolvimiento, “ de­
berá hacerse un estudio de las posibilidades del país en la forma
más sistemática, haciendo una investigación general de todos
los recursos nacionales, una descripción de las calidades del
suelo en las distintas regiones, de los depósitos minerales, de
las habilidades de la población” .13
Con las anteriores consideraciones, opiniones y teorías que
hemos revisado, creemos haber completado en este capítulo, un
panorama general de los sistemas político-económicos más im­
portantes para el estudio de la teoría económica.

12 Samuelson. Economía Moderna , p. 733.


13 Rangel Couto, Hugo. Socioplaneación de México , p. 257.
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ÍNDICE
PáKS.

Nota P reliminar ............................................................................. 9


Prólogo a la P rimera E dición .................................................... 11

C apítulo I

L A V ID A ECONÓMICA
S U M A R IO : 1.— Evolución de la vida económica. 2.— E l fenó­
meno económico y el principio de elección. 3.— Origen
de la palabra economía. 4.— D efin icion e s............................... 13

C apítulo II

L A ECONOMÍA PO LÍTICA
S U M A R IO : 5.— La Economía Política c o m o c i e n c i a social.
6.— Acto económico y actividad económica. 7.— Objeto y
fines de la Economía Política. 8.— Fuentes de inform a­
ción. 9.— E tapas en el conocimiento de lo económico.
10.— Leyes económicas e ideas de producción ..................... 21

C apítulo III

N ECESID AD ES Y SATISFACTO RES


S U M A R IO : 11.— Las necesidades. 12.—-Doctrina hedonista del
esfuerzo. 13.— Clasificación de las necesidades. 14.— Ca­
racterísticas de la necesidad. 15.— Los medios de satis­
facción : bienes y s e r v i c i o s . 16.— Clasificación de los
satisfactores. 17.— Bienes de p r o d u c c ió n y bienes de
consumo. 18.— Bienes de u s o ú n ic o y de uso durable.
19.— La utilidad. 20.— E l valor. 21.— Escuelas del valor.
22.— L a riqueza.......................................................................................... 33

299
300 TEORÍA ECONÓMICA

C a p ít u l o IV

L A PRODUCCIÓN

S U M A R IO : 23.— Factores que la integran. 24.— Prim er factor


de la Producción: la naturaleza. 25.— Segundo factor de
la Producción: el trabajo. 26.— Trabajo productivo e im­
productivo. 27.— E l trabajo como pena. 2 8 .— La O rga­
nización Científica del Trabajo. 29.— E l a p r e n d i z a j e .
30.— Tercer factor de la Producción: el capital. 31.— D i­
versos empleos del capital. 32.— Capital fijo y circulante.
33.— Ley de los rendimientos decrecientes ............................... 49

C apítulo V

O FERTA, DEM ANDA Y PRECIO

S U M A R IO : 34.— E l precio. 35.— Los mercados y las mercan­


cías. 36.— Fijación del precio según la demanda. 37.— E l
precio de reserva. 38.— Elasticidad e inelasticidad. 39.—
Fijación del precio según la oferta. 40.— Modalidades
de la oferta y de la demanda. 41.— La influencia de otros
hechos en el precio .............................................................................. 65

Capítulo V I

L A ORGANIZACIÓN
S U M A R IO : 42.— Presencia de la organización. 43.— La libre
competencia. 44.— E l monopolio. 45.— Formación del m o­
nopolio. 46.— Discriminación monopólica. 47.— L a crisis.
48.— Características y consecuencias de las crisis. 49.—
Causas de la crisis. 50.— La organización en las indus­
trias. 51.— Unidad de producción y unidad de control.
52.— V entajas y desventajas de la formación de grandes
combinaciones. 53.— Desai-rollo histórico de la organiza­
ción. 54.— T r u s t y c a r t e l . 55.— V en tajas del Trust.
56.— Desventajas del Trust. 57.— Inflación y D eflación. . 83

C apítulo V II

L A CIRCULACIÓN

S U M A R IO : 58.— Primera referencia al cambio. 59.— Locali­


zación del cambio en la actividad económica. 60.— El
cambio y la división del trabajo. 61.— E l trueque y sus
necesarias coincidencias. 62.— A u x i l i a r e s d e l cambio.
ÍNDI CE 301

63.— Los comerciantes. 64.— Les mercados. 65.— Pesas y


Medidas. 66.— Los transportes. 67.— Creación y Manteni­
miento. 68.— Transporte del pensamiento humano. 69.—
La moneda, mercancía de aceptación general. 70.— Con­
diciones de la moneda metálica. 71.— L ey de Gresham.
72.— Funciones de la moneda. 73.— Teoría cuantitativa
del dinero .................................................................................................... 105

C apítulo V IH

EL CRÉDITO
S U M A R IO : 74.— Ideas de crédito. 75.— H istoria del crédito.
76.— Tipos de crédito. 77.— ¿Cómo paga el Estado sus
créditos? 78.— Los Bancos e Instituciones de C r é d i t o .
79.— Títulos de Crédito. 80.— Billetes de banco. 81.— Prin­
cipales operaciones de los Bancos. 82.— Moneda de papel
y papel moneda. 83.— Préstamos banearios. 84.— E m i­
sión de billetes. 85.— Ley Orgánica del Banco de M éxico. 121

C apítulo I X

PROTECCIONISMO Y LIB R E CAMBIO


S U M A R IO : 86.— Balanza comercial. 87.— V en tajas de la ex­
portación. 88.— V en tajas de la importación. 89.— A r g u ­
mentos proteccionistas. 90.— Aplicación de i m p u e s t o s
a d u a n a le s . 91.— Escuelas nacionalistas o intermedias.
92.— La protección tutela. 93.— Primas a la producción.
94.— Reciprocidad de tarifas. 95.— Derechos Compensado­
res. 96.— Puertos o Zonas Libres. 97.— N uestra política
de Comercio E xterior. 98.— Principales exportaciones e
importaciones de México ..................................................................... 137

C apítulo X

EL ESTADO Y L A PO LITICA ECONÓMICA


S U M A R IO : 99.— L a intervención del Estado en la producción.
100.— Estatización, municipalización y la Comisión N acio­
nal Tripartita. 101.— E l a r t í c u l o 2 8 C o n s t i t u c i o n a l .
102.— Diversas form as de intervención. 103.—-El Estado
empresario. 104.— Política económica ........................ .. 159
ao2 TE OR ÍA ECONÓMICA
1
C apítulo X I

LOCALIZACIÓN DE L A INDUSTRIA
Y CENTROS DE POBLACIÓN
S U M A R IO : 105.— Localización de la industria en el medio geo­
gráfico. 106.— Limitaciones. 107.— Centros de población.
108.— Elementos determinantes. 109.— F a c t o r e s funda­
mentales en la creación de centros. 110.— Teorías sobre
la población. 111.— Equilibrio entre población y subsis­
tencias. 112.— V a r i a c i o n e s en el índice de población.
113.— E l control de la natalidad. 114.— Subpoblación y
sobrepoblación. 115.— Situación actual: el óptimo ............ 173

C apítulo X II

EL INGRESO NACIONAL

S U M A R IO : 116.— E l Ingreso Individual y el Ingreso Nacional.


117.— Producto e Ingreso Nacional. 118.— Métodos para
su cálculo. 119.— Las actividades del Estado y el ingreso
nacional. 120.— Dificultades en el cálculo del Ingreso N a ­
cional. 121.— Causas de variación. 122.— Hecho funda­
mental en la distribución de la riqueza. 123.— E l reparto
de utilidades ............................................................................................... 187

C apítulo X III

L A DISTRIBUCIÓN O REPARTO DEL INGRESO

S U M A R IO : 124.— Ideas de distribución. 125.— E l salario: va­


lor del trabajo. 126.— La intervención de los Sindicatos.
127.— L a eficiencia en el trabajo. 128.— L a ren ta; valor
de la naturaleza. 129.— L a propiedad y sus form as de ad­
quisición. 130.— Objetos materiales de propiedad. 131.—
Sujetos propietarios. 132.— Propietarios de fincas rurales.
133.— E l interés: valor del capital. 134.— E l préstamo con
interés. 135.— Fijación de la tasa del interés. 136.— E l
provecho: valor de la organización. 137.— Personalidad
del empresario. 138.— Tipo de trabajo que realiza el em­
presario. 139.— Intervención del Estado en el r e p a r t o .
140.— Ingresos del E stad o: los impuestos. 141.— Finanzas
Públicas ...................................................................................................... 201
Í NDI CE 303

C a p ít u l o X IV

E L CONSUMO
S U M A R IO : 142.— Importancia del consumo. 143.— E l gasto.
144.— Cooperativas de c o n s u m o . 145.— Sociedades Co­
operativas de Construcción. 146.— C r é d i t o a l consumo.
147. — La A s i s t e n c i a P ú b li c a y la Asistencia Privada.
148. — E l ahorro. 149.— Form as de economizar. 150.— Con­
diciones del ahorro ................................................................................. 227

C apítulo X V

PROBLEM AS DE COMERCIO E X T E R IO R
S U M A R IO : 151.— Relaciones comerciales. 152.— Balanza In ­
ternacional de Pagos. 153.— E tap as históricas de la evo­
lución económica. 154.— Teoría de Rostow. 155.— Tipos
de cambio al exterior. E l patrón oro. 156.— Adopción de
sistemas de cambio. 157.— Política de empobrecer al ve­
cino. 158.— Ocupación plena y buenas relaciones. 159.— La
especialización .......................................................................................... 241

C apítulo X V I

MERCADOS COMUNES
S U M A R IO : 160.— E l cambio por zonas de l i b r e c o m e r c io .
161.— L a Comunidad Económica Europea. 162.— Sus ór­
ganos de ejecución. 163.— Integración económica de Cen-
troamérica. 164.— Organismos de integración. 165.— A so­
ciación Latino Am ericana de Libre Comercio. 166.— El
Tratado de Montevideo.......................................................................... 265

C apítulo X V II

SISTEM AS POLÍTICO-ECONÓMICOS
S U M A R IO : 167.— Relación entre lo político y lo económico.
168.— E l Nacional-Socialismo. 169.— Aspecto económico
del Nacional-Socialismo. 170.— E l fascismo. 171.— Aspec­
to económico del Fascismo. 172.— E l comunismo m arxista.
173.— Aspecto económico del comunismo m arxista. 174.—
E l Socialismo. 175.— Crecimiento y desarrollo. 176.— Con-
siderciones optimistas sobre el futuro económico................. 279

Bibliografía ........................................................................................................... 295


SE TE R M IN O DE IM PR IM IR ESTE
LIBRO EL D IA 15 DE NOVIEMBRE
DE 1972, EN LOS TALLERES DE LA
IM P R E N T A “ A L D I N A " , ROSELE Y
SORDO N O R IE G A , S. DE R. L.,
A VE . OBRERO M U N D IA L N U M . 201,
C IU D AD DF. M EXICO.

T iro: 5,000 ejemplares

más sobrantes para reposición.