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INTRODUCCIÓN

Desde que el gobierno inició la denominada Reforma del Poder Judicial son pocos los temas que
al respecto han generado tanto consenso como la necesidad de una Academia de la Magistratura
que forme y capacite a magistrados y operadores de Derecho en general.

En realidad, la academia de la magistratura cumple una labor difícil. Detrás de la imagen del
hombre o mujer que desempeña el papel de Juez, está el ser humano que debe elevarse por
encima de los demás mortales para decidir a quién le corresponde el derecho o sobre quien se
ejercita la acción sancionadora del Estado. Por eso, la Magistratura no es solo una labor, sino
también importa un sacrificio: poner en el fiel de la balanza hacia quien se inclinará la justicia.

Una evaluación general nos permite sostener que parte de jueces y fiscales ingresan a la carrera
judicial sin la debida formación académica y, lo que es más grave, sin una preparación técnica
previa que les permita desempeñar con eficiencia el cargo. Para superar este problema y
asegurar que el Poder Judicial cuente con personal idóneo, se ha realizado diferentes ensayos,
que en las tres últimas décadas han pasado por las formas de selección de magistrados
efectuadas por el Consejo Nacional de Justicia, creado por el Gobierno del General Juan Velasco
Alvarado en 1969 y, luego, por el Consejo Nacional de la Magistratura, creado por la Constitución
de 1979, sin que los resultados hayan sido los esperados.

Sin embargo, como cualquier actividad humana, los Magistrados también tiene sus tropiezos y
errores, y porque no, el Magistrado se encuentra dentro de dicho ámbito y así como existe la
división entre lo bueno y lo malo también existe la división entre los buenos y malos magistrados.
Sin embargo, antes que satanizar los errores es necesario identificar ciertos factores que
contribuyen a la existencia de los mismos, en la búsqueda de soluciones o aportes a fin de
optimizar la administración de justicia.

De tales experiencias se ha llegado a la conclusión que es indispensable la capacitación de los


jueces y fiscales orientada no sólo a reforzar o ampliar los conocimientos sobre la ciencia del
Derecho, sino a proporcionarle conocimientos básicos sobre otras disciplinas vinculadas al
desempeño de la función; aproximarlo a la realidad nacional en una perspectiva que le permita
captar los valores fundamentales, usos y costumbres existentes en el país; así como a analizar
los problemas y posibilidades actuales

Vinculadas al Poder Judicial y al Ministerio Público. La formación debe producirse al ingreso a la


magistratura y, para quienes ya se encuentran en ella, proporcionarla a través de cursos
sucesivos en períodos anuales, que deben recibir a tiempo completo y con dedicación exclusiva.
ANTECEDENTES

En el año 1986 se propuso su creación y por Convenio 527-0303 de 25 de junio de 1986, suscrito
entre la Corte Suprema de Justicia y la Agencia para el Desarrollo Internacional AID; Se
establecieron los lineamentos de las acciones proyectadas para establecer una Academia de la
Magistratura, y la Corte Suprema por Acuerdo de Sala Plena de 10 de Julio de 1986, acordó su
creación como otra dependencia del Poder Judicial.

La Academia inició actividades con la orientación de un Consejo Consultivo y una Dirección


General, realizándose el primer curso de capacitación del 27 de noviembre al 20 de diciembre
de 1989, con asistencia de magistrados de las Cortes de Cajamarca, Callao, Cusco,
Huancavelica, lea, Lima, Piura, Puno y San Martín. En los años 1990 y 1991, continuó actividades
destinadas a la actualización en materia jurídica de los magistrados.

La Ley Orgánica del Poder Judicial, Decreto Legislativo N2 612, derogada antes de su vigencia,
consideró a la Academia de la Magistratura como órgano académico de apoyo, dependiente del
Consejo de Gobierno del Poder Judicial.

La Ley Orgánica del Poder Judicial, Decreto Legislativo N2 767, del29 de noviembre de 1991, y
que inició su vigencia el 12 de enero de 1992, igualmente consideró la existencia de la Academia,
la que así obtuvo su reconocimiento en la Ley; mas ésta ya no funcionaba, por el apartamiento
de sus autoridades.

El Decreto Ley Nº 25726, del 2 de setiembre de 1992, creó otra Escuela con el nombre de
«Academia de Altos Estudios en Administración de Justicia, dependiente del Ministerio de
Justicia, facultada para otorgar títulos a Nombre de la Nación.

Estableció como requisito el ingreso y ascenso en el Poder Judicial y en el Ministerio Público, la


aprobación de estudios en la Academia y derogó los artículos de la Ley Orgánica del Poder
Judicial referentes a la Academia de la Magistratura.

Una comisión preparó el estatuto de esa Academia. Esa Academia, objetable por ser una
dependencia del Poder Ejecutivo, nunca funcionó, La Constitución Política de 1993, en su artículo
151 .

Crea la (Academia de la Magistratura), como institución integrante del Poder Judicial, que se
encarga de la formación y capacitación de los jueces y fiscales, en todos sus niveles, para los
efectos de su selección y su capacitación para el ascenso.
DESARROLLO DEL TEMA

CAPITULO I: GENERALIDADES

1.- DEFINICIÓN ACADEMIA DE LA MAGISTRATURA

La Academia de la Magistratura es la institución oficial del Estado peruano, que tiene como
finalidad desarrollar un sistema integral y continuo de capacitación, actualización,
perfeccionamiento, certificación y acreditación de los magistrados del Poder Judicial y del
Ministerio Público en todas sus instancias, propiciando su formación ética y jurídica, su
conciencia creadora y la permanente reflexión sobre el rol que les compete asumir al servicio
de la administración de justicia en el proceso de desarrollo del país. Asimismo extiende sus
actividades de capacitación a los auxiliares de justicia.

2.- RESEÑA HISTÓRICA

La Constitución Política de 1993 en su artículo 151° estableció la creación de la Academia


de la Magistratura, con fines de formación y capacitación de los magistrados para contribuir
a una mejora en la administración de justicia y con ello, al afianzamiento del sistema
democrático y el Estado de Derecho en el país.

El 21 de julio de 1994 se dio la Ley N° 26335 “Ley Orgánica de la Academia de la


Magistratura”, donde se le reconoce personería de derecho público interno, con autonomía
administrativa, académica y económica.

La Academia de la Magistratura inició sus funciones en 1995, estableciendo tres líneas de


formación académica de carácter permanente denominadas Programas: Programa de
Formación de Aspirantes (PROFA), Programa de Actualización y Perfeccionamiento (PAP),
Programa de Capacitación para el Ascenso (PCA).

El 19 de junio de 1996 se incluyó a la Academia de la Magistratura, en el proceso de reforma


y modernización de las instituciones que integran el sistema judicial, por lo que las funciones
de gobierno se delegaron en la Comisión de Reorganización y Gobierno de la Academia.

A fines del año 2000 en el marco del proceso de recuperación democrática del país y en
especial del sistema de justicia, se dio la Ley N° 27367 que desactivó las Comisiones
Ejecutivas del Poder Judicial, reestableciéndose el funcionamiento de los órganos naturales
de gobierno de la Academia de la Magistratura, por lo que en diciembre de este mismo año,
se constituyó el Consejo Directivo, como expresión democrática de su Ley Orgánica.

3.- MISIÓN DE LA ACADEMIA DE LA MAGISTRATURA

La Academia de la Magistratura tiene como misión la formación de nuevos Magistrados del


Poder Judicial y del Ministerio Público, así como la capacitación y perfeccionamiento de los
actuales, propiciando la integración de competencias técnico-jurídicas, con valores
inherentes a una Magistratura democrática y moderna.

Esta misión se deberá concretizar a través de diferentes medios como son :

 La optimización de la calidad académica de los cursos, con niveles de excelencia en


cuanto a los contenidos, la metodología y los profesores.
 El desarrollo del razonamiento jurídico práctico en el cumplimiento de su función.

 La incorporación de variables como reforzadores de conducta en la magistratura.

 La medición de impacto del aprendizaje académico en el ejercicio de su cargo

La misión de la Academia de la Magistratura, tiene como propósito fundamental configurar


una magistratura independiente, eficiente, creativa, capaz de interpretar jurídicamente las
normas, principios y valores del sistema legal, consciente del impacto socio-económico de
sus decisiones y capaz de contribuir al mejoramiento permanente del servicio público de
Justicia que garantice el desarrollo del Estado de Derecho, democrático y justo.

4.- OBJETIVOS DE LA ACADEMIA

Teniendo como referente el perfil del magistrado, la Academia de la Magistratura debe fijar
con claridad sus objetivos y el contenido curricular. Del acierto que se tenga en ello,
dependerá en mucho abordar exitosamente los aspectos centrales del proceso de
capacitación de los magistrados. Naturalmente se hizo una encuesta entre algunos jueces,
preguntándoles a su concepto qué debía enseñarse en la Academia.

Todos pidieron cursos de Derecho. Esto fue considerado muy revelador. No, la Academia no
será otra facultad de Derecho, ni doctorado ni maestría.

Para eso están las Universidades. Los tratadistas reconocen en una escuela judicial dos
funciones fundamentales:

a) La formación de quienes ingresan a la carrera de la magistratura mediante la preparación


en los conocimientos, habilidades y destreza específicos de la labor del juez o del fiscal,
según corresponda.

b) El perfeccionamiento, capacitación y especialización de los magistrados y demás


funcionarios del Poder Judicial y del Ministerio Público, en forma permanente, durante su
desempeño.

5.- NECESIDAD DE LA ACADEMIA

Las facultades de Derecho de las universidades del país forman abogados. La currícula de
esas facultades está orientada al conocimiento del Derecho y de la ley.

Ninguna de ellas se preocupa de la formación de jueces y fiscales. Es innegable que los


jueces y fiscales primero debemos ser abogados, pero para desempeñar tan elevada como
delicada función hace falta algo más, diferente y adicional a la formación que brindan las
facultades de Derecho.

En el pasado, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a iniciativa del doctor Mario
Alzamora Valdez, estableció una escuela judicial, pero hace mucho que se desactivó. Países
de América, como Uruguay, Brasil, Colombia, Costa Rica y Estados Unidos ya cuentan con
escuelas judiciales. Chile, Paraguay y Perú ya están preparando la propia.

Naturalmente, cada academia debe adecuarse a su realidad. Habrá que enseñar aquello que
falta y, si hay que suplir algo, es necesario hacer un examen para determinar lo que se debe
hacer. Entonces se comienza por un diagnostico
CAPITULO II: MARCO TEÓRICO

1.- EL MAGISTRADO:

La palabra magistrado designa a aquellos jueces que forman parte de los tribunales de orden
superior en cada país, es decir, tribunales no ordinarios (tribunales superiores de justicia,
constitucionales y otros órganos similares). Hay que tener en cuenta que en la mayoría de
naciones (singularmente las occidentales), el poder judicial es independiente del poder
legislativo y el ejecutivo y para que la independencia de la justicia se mantenga se crean
instituciones con este propósito (en Italia sería el Consejo Superior de la Magistratura, en
Estados Unidos la Corte Suprema y en España el Tribunal Superior de Justicia).

Como norma general, la palabra magistrado designa a aquellos jueces que forman parte de
los tribunales de orden superior en cada país, es decir, tribunales no ordinarios (tribunales
superiores de justicia, constitucionales y otros órganos similares). Hay que tener en cuenta
que en la mayoría de naciones (singularmente las occidentales), el poder judicial es
independiente del poder legislativo y el ejecutivo y para que la independencia de la justicia
se mantenga se crean instituciones con este propósito (en Italia sería el Consejo Superior
de la Magistratura, en Estados Unidos la Corte Suprema y en España el Tribunal Superior
de Justicia).

Los magistrados que forman parte de estos órganos de la justicia tienen competencias
diversas: actúan como tribunales extraordinarios para resolver un recurso de casación, se
pronuncian en relación con controversias legales relacionadas con tribunales de orden
inferior y deciden en última instancia sobre asuntos de interés general.

2.- EL PERFIL DEL MAGISTRADO

La Reforma Jurisdiccional no debe concebirse sólo como la optimización del Magistrado del
presente, sino que implica, fundamentalmente, la formación del Magistrado del próximo
milenio. Este enfoque prospectivo es particularmente importante en el contexto de
provisionalidad que atraviesa la magistratura en el ámbito nacional.

El desarrollo de un Poder Judicial renovado, exige determinadas características de un


Magistrado:

 Capacidad de interpretación, análisis y entendimiento de la normatividad vigente, para


aplicarla en la solución de conflictos, así como dar razones que justifiquen su decisión
final.

 Atención a su entorno socioeconómico y valoración del impacto que sus decisiones


provocan al interior de la comunidad. Apto para evaluar la conveniencia social de sus
sentencias para privilegiar el o los valores sociales más importantes y consensuales en
su comunidad. Diestro para emitir resoluciones coherentes a partir de normas actuales;
así como adecuar su función a la satisfacción de las necesidades cambiantes de la
sociedad.
 Independiente e imparcial. Preparado para resistir las influencias que agentes externos
a su función pretendan ejercer, sin tomar en cuenta su origen (político, económico, de
cuerpo, etc.).

 Con una personalidad definida, cuya autonomía para la toma de decisiones sea
incuestionable. Dispuesto a conservar su autoridad neutral frente a los intereses en
conflicto.

 Promotor y defensor de los derechos y garantías constitucionales, que protegen la vida,


la integridad física y la dignidad de las personas.

 Honesto, con solidez ética irreprochable, cuya prudencia y honestidad sean bien
conocidas por su trayectoria personal y profesional, de manera que el Magistrado
aumente su autoridad y sea un difusor efectivo de los valores constitucionales.

 Competente profesionalmente, conocedor del derecho vigente, tanto en sus aspectos


positivos, procesales y de su fundamentación en el ámbito de principios doctrinarios.

 Eficiente y con espíritu de servicio, capaz de lidiar con altas cargas de trabajo. Experto
en priorizar los casos que merecen mayor atención para su estudio y resolución. Hábil
para administrar eficientemente su tiempo y cumplir las demandas de una fuerte carga
procesal.

 Inteligente para facilitar los medios a fin que su potestad jurisdiccional llegue a los
justiciables en forma expedita y oportuna, sin trabas burocráticas ni impedimentos.
Dispuesto a escuchar las críticas que le formulen y rescatar de ellas los elementos que
le permitan mejorar su función.

En fin, un Magistrado líder, capaz de participar en el autogobierno del Poder Judicial,


identificado con el servicio de Administración de Justicia, con habilidad para manejar
herramientas de gestión y paulatinamente constituirse en responsable de las políticas
jurisdiccionales.

Las características que perfilamos de un Magistrado acorde con el desarrollo de un Poder


Judicial renovado, más legítimo, eficiente y eficaz, son las siguientes:

a) Un Magistrado interpretativo y de espíritu creativo, capaz de entender la


normatividad vigente con la finalidad de aplicarla para resolver los conflictos llevados
ante su Despacho, así como para dar razones que justifican la decisión final sobre cada
caso.

El Magistrado no debe ser un mero aplicador de la ley, sobre todo, frente a casos difíciles
en los que el sistema legal no ofrece una respuesta inmediata a primera vista. Su
capacidad de interpretación sobre las normas debe incorporar una apreciación respecto
a los valores sociales regulados por la Constitución y las leyes, teniendo a su vez,
conciencia de que su sentencia significa una toma de decisión en el marco de diferentes
opciones interpretativas que el espectro normativo ofrece.

b) Un Magistrado atento a su entorno socioeconómico, capaz de apreciar el impacto


que sus decisiones provocarán al interior de su comunidad, capaz de evaluar la
conveniencia social de sus sentencias para privilegiar el o los valores sociales más
importantes y consensuales en su comunidad y emitir resoluciones coherentes a partir
de normas desactualizadas; capaz de adecuar su función a la satisfacción de las
necesidades cambiantes de la sociedad.
c) Un Magistrado independiente e imparcial, capaz de resistir a las influencias que
agentes externos a su función pretendan ejercer, cualesquiera sea la fuente de dicha
influencia (política, económica, de cuerpo, etc.). Un Magistrado con una personalidad
bien definida, cuya autonomía para la toma de sus decisiones sea incuestionable, capaz
de conservar su condición de autoridad neutral frente a los intereses en pugna en un
conflicto dado.
d) Un Magistrado promotor y defensor de los derechos constitucionales.

El Magistrado debe promover la plena vigencia de los derechos y garantías


constitucionales que protegen la vida, la integridad física y la dignidad de las personas.

e) Un Magistrado honesto, con una solidez ética irreprochable, cuya prudencia y


honestidad sean bien conocidas por su trayectoria personal y profesional, de manera
que el Magistrado aumente su autoridad y, sea un difusor efectivo de los valores
constitucionales.

f) Un Magistrado competente profesionalmente, buen conocedor del derecho vigente,


tanto en sus aspectos positivos, procesales y de su fundamentación a nivel de principios
doctrinarios.

g) Un Magistrado eficiente y con espíritu de servicio, capaz de lidiar con altas cargas
de trabajo, capaz de priorizar los casos que merecen mayor atención para su estudio y
resolución y con la habilidad de administrar eficientemente su tiempo para cumplir con
las demandas de una fuerte carga procesal. Pero, a su vez, como servidor debe facilitar
los medios para que su potestad jurisdiccional llegue a los justiciables en forma expedita
y oportuna, sin trabas burocráticas ni impedimentos; debe estar dispuesto a escuchar las
críticas que se le formulen y a rescatar de ellas los elementos que le permitan mejorar
su función.

h) Un Magistrado líder, capaz de participar en el autogobierno del Poder Judicial,


identificado con el servicio de Administración de Justicia, con capacidad de manejar
herramientas de gestión para paulatinamente constituirse en responsable de las políticas
jurisdiccionales.

Para alcanzar este perfil, el Magistrado debe ser titular de una serie de características que
son condición necesaria, mas no suficientes, de un cumplimiento exitoso de su misión. Al
menos, podemos mencionar las siguientes:

a) Condiciones psicológicas.-

 Capacidad para tomar decisiones,


 Estabilidad emocional,
 Capacidad de liderazgo,
 Madurez,
 Sentido común,
 Dinamismo y eficiencia en la organización del trabajo y
 Capacidad de adaptación al cambio.

b) Condiciones axiológicas.-

 Sentido de Justicia,
 Sentido de igualdad,
 Sentido de libertad,
 Prudencia,
 Probidad,
 Espíritu de servicio,
 Defensa de los derechos fundamentales,
 Defensa de los valores constitucionales y
 Defensa de la autonomía e independencia de la función jurisdiccional.

c) Condiciones intelectuales.-

 Capacidad crítica y creativa para analizar problemas complejos y llegar a decisiones


aceptables socialmente,
 Capacidad de comprensión de la dinámica coordinación/ conflicto de las relaciones
humanas,
 Conocimiento de las instituciones jurídicas nacionales,
 Conocimiento de las metodologías de interpretación e integración jurídicas,
 Capacidad de comunicación oral y escrita en forma eficaz,
 Conocimiento comprensivo del entorno socioeconómico en el cual se desempeña
como Magistrado y capacidad de evaluar el impacto de sus decisiones en tal
contexto y
 Capacidad e interés por la constante actualización de sus conocimientos jurídicos y
su cultura general.
CAPITULO III: FUNCIONAMIENTO

1.- PROGRAMA DE FORMACIÓN DE ASPIRANTES - PROFA

El Programa de Formación de Aspirantes – PROFA, está destinado a preparar


académicamente, aspirantes a la carrera de la Magistratura.

Está dirigido a Magistrados provisionales o suplentes que vienen desempeñando cargos en


el ámbito de Justicia de Paz Letrada y en Juzgados Especializados o Mixtos. Igualmente, a
abogados de ejercicio libre, interesados en postular ante el Consejo Nacional de la
Magistratura a cargos titulares en el Poder Judicial y el Ministerio Público.

Conforme a la Resolución Administrativa del Titular del Pliego del Poder Judicial Nº 333-98-
SE-TP-CME-PJ, del 14 de Agosto de 1998, los cursos de formación de aspirantes se llevan
a cabo en 24 meses. Seis se destinan a la formación general, y es común para los aspirantes
a Jueces y Fiscales. Seis, se destina al dictado de cursos teóricos de especialización, los
cuales se realizan por separado a los aspirantes a Jueces y Fiscales. Finalmente, 12 meses
para la ejecución de prácticas y tutorías.

En este sentido, el Nuevo Plan Curricular (Resolución N° 333-98 citada y Resolución Nº


014-98-CRG-AMAG), comprende los siguientes módulos temáticos:

Primer semestre: formación general.

a. Razonamiento Jurídico.- Lógica jurídica. Interpretación e integración jurídicas. Métodos


de argumentación jurídica. Técnicas de redacción jurídica.
b. Temas de Derecho Constitucional.- La Constitución como fuente. Estructura del
ordenamiento jurídico. La interpretación constitucional. Derechos Fundamentales y
procesos constitucionales
c. Temas de Derecho Penal.- Teoría del injusto penal. Imputación subjetiva-culpabilidad-
punibilidad, sistema de penas e individualización judicial de la pena. Delitos contra el
patrimonio individual y socioeconómicos. Delito de tráfico de drogas, lavado de dinero y
de funcionarios públicos. Penas y reparación civil.
d. Temas de Derecho Civil .- La invalidez de los actos jurídicos. La ineficacia contractual
y la resolución de los contratos con prestaciones recíprocas. Mecanismos modernos de
contratación y defensa del consumidor. Sistema de responsabilidad civil.
e. Contexto Socioeconómico de la Magistratura.- Análisis económico del derecho.
Acceso a la justicia. El Magistrado que el Perú necesita. Procesos de transformación en
la Administración de Justicia.

Segundo semestre: especialización para jueces.

a. Gestión administrativa y del despacho judicial. Las garantías constitucionales de


la Administración de Justicia bajo la óptica de la gestión administrativa. La estructura
administrativa del Ministerio Público. La Justicia de Paz y la Carrera Judicial y Fiscal.
Lineamientos generales de política fiscal.

b. Temas de derecho procesal penal. Resoluciones y dictámenes. Introducción a la


teoría de las pruebas. Obtención y valoración de pruebas penales. Problemas especiales
de derecho procesal penal.
c. Temas de derecho procesal civil. Acceso a la tutela jurisdiccional efectiva. La
nulidad de los actos procesales y los principios que rigen su conservación. Tutela
ordinaria y tutela urgente. La prueba en el proceso civil.

d. Ética y revalorización del Juez y el Fiscal. Introducción y nociones generales de


Ética. Realidad Ética del hombre. La profesión como forma de conducta. Ética
Profesional concreta del Magistrado.

Segundo semestre: formación especializada para fiscales

a. Gestión administrativa y del despacho fiscal. Las garantías constitucionales de la


Administración de Justicia bajo la óptica de la gestión administrativa. La estructura administrativa
del Ministerio Público. La Justicia de Paz y la Carrera Judicial y Fiscal. Lineamientos generales
de política fiscal.

b. Temas del proceso penal y Técnicas de investigación del delito. Resoluciones y


dictámenes. Introducción a la teoría de las pruebas. Obtención y valoración de pruebas penales.
Problemas especiales de derecho procesal penal. Criminalística.

c. Ética y revalorización del Juez y el Fiscal. Introducción y nociones generales de Ética.


Realidad Ética del hombre. La profesión como forma de conducta. Ética Profesional concreta del
Magistrado.

Segundo Año: Prácticas y Tutorías para aspirantes a Magistrados del Poder Judicial y del
Ministerio Público.

CONTENIDO CURRICULAR

Como corolario de esta enumeración, se puede proponer el siguiente contenido curricular,


teniendo en cuenta las propuestas que sobre cursos y materias expusieron los propios
magistrados. Cursos de materias dogmático-jurídicas

• Derecho Civil

• Derecho Penal

• Derecho Procesal

• Tendencias Teóricas Contemporáneas

• Leyes Penales Especiales

• Medicina Lega

l • Derecho Financiero

• Derecho de Menores

• Derecho Laboral y Previsional


• Derecho Administrativo

• Derecho Tributario

• Derecho Comercial

• Aplicación de Principios Generales del Derecho

• Derecho Internacional

• Derecho de Aguas

• Derecho de Energía y Minas

• Derecho de Transporte

Cursos relacionados con materias de orden práctico

• Enseñanza clínica a través de talleres, habilidades y técnicas para interrogatorios, conciliación,


examen de pericias.

• Práctica profesional operativa en juzgados. cursos de materias éticas

• Etica Profesional

• Personalidad Cursos de disciplinas auxiliares

• Contabilidad

• Administración Organizacional

• Sicología y Relaciones Humanas

• Lógica Jurídica

• Sociología

• Criminología

PROGRAMA DE CAPACITACIÓN PARA EL ASCENSO


Otro tema, que también es de sumo interés para los presentes, es el del ascenso en la carrera
Judicial y Fiscal. La AMAG, en cumplimiento de las funciones establecidas por el ordenamiento
constitucional (Art. 151º, in fine), por la Ley Orgánica del Poder Judicial en sus artículos 178º,
179º, 180º y 182º y de lo dispuesto por la Resolución Administrativa N° 032-99-SE-TP-CME-PJ,
viene implementando el Programa de Capacitación Para el Ascenso. Para esta tarea se viene
convocando a distinguidos Magistrados para que participen activamente en el diseño y ejecución
de este Programa con el apoyo y asesoría de destacados juristas y metodólogos; pero bajo la
conducción de aquellos.

AMAG Y AUTOCAPACITACIÓN DE MAGISTRADOS

La AMAG considera de fundamental importancia promover la autocapacitación de los


Magistrados, por ello ha creado el Proyecto de Redes de Autocapacitación Asistida, que viene
operando desde 1996, y en 1999 se dará asistencia a la autocapacitación de más de 300
Magistrados a nivel nacional.

En este marco, la Academia de la Magistratura considera que la creación de la "Escuela de


Capacitación y Autocapacitación de Magistrados de la Corte Superior de Justicia de Lima", pone
en evidencia que las necesidades de capacitación de los Magistrados, se encuentra en proceso
de resolver, y considera que es alentador que esta percepción provenga de los propios
Magistrados. La AMAG, que por mandato constitucional, forma parte del Poder Judicial y es el
órgano especializado en capacitación, promoverá, coordinadamente, los mecanismos de apoyo
académico a esta iniciativa de la Presidencia de la citada Corte Superior.

ACADEMIA DE LA MAGISTRATURA Y PROVISIONALIDAD

La superación del tema de la provisionalidad de los Magistrados es, seguramente, el que mayor
atención merece de la AMAG. Es por ello que, en el presente ejercicio presupuestal, se ha
destinado la mayor parte de los recursos a la Formación de Aspirantes al Poder Judicial y al
Ministerio Público; de esta manera, la AMAG en 1999 contará con un promedio de un millar de
alumnos, que estarán en condiciones de postular ante el Consejo Nacional de la Magistratura.

Sin embargo, nuestra preocupación no se agota en la tarea de formar aspirantes, sino que
también venimos desarrollando gestiones al más alto nivel a efectos de reducir los plazos de
formación sin desmedro de la calidad académica. Con esta finalidad se viene procurando la
normatividad que faculte la convalidación del año de prácticas del PROFA, para los aspirantes
que se encuentren desempeñando el cargo de Jueces Suplentes por más de un año.

Con el mismo objeto se ha solicitado a los niveles correspondientes que se designe como Jueces
Suplentes a los aspirantes aprobados en los cursos generales del PROFA.
CONCLUSION :

La Academia de la Magistratura es la institución oficial del Estado peruano, el cual tiene como
finalidad desarrollar un sistema integral y continuo de capacitación, actualización,
perfeccionamiento, certificación y acreditación de los magistrados del Poder Judicial y del
Ministerio Publico en todas sus instancias, propiciando su formación ética y jurídica, su
conciencia creadora y la permanente reflexión sobren el rol que les compete asumir al servicio
de la administración de la justicia en el proceso de desarrollo del país. Asimismo extiende sus
actividades de capacitación a los auxiliares de justicia.

BIbliogracias

http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/libros/csociales/gadministrativa/a_magistratura.htm

http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/libros/csociales/festructurales/academia.htm

http://estudiojuridicodantecervantes.blogspot.pe/

http://www.amag.edu.pe/en/node/18

http://elperuano.pe/noticia-academia-de-magistratura-23-anos-docencia-57828.aspx

http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/derechoysociedad/article/viewFile/14285/14905

https://docs.peru.justia.com/federales/leyes/26335-jul-20-1994.pdf

http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/libros/csociales/festructurales/academia.htm