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Lazo social II

Carlos Marchevsky
2006
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A todos y a cada uno de los trabajadores
sociales
del Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario de los
Juzgados de Familia y Penal de Menores del
Poder Judicial de Mendoza

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4
ACLARACION
En el libro anterior intenté desarrollar una idea sobre el objeto de estudio para el Trabajo
Social. Lo denominé “lazo social”, la bisectriz que se traza entre la sociología y la psicología.
Los elementos constitutivos del lazo están fundamentados en otras ciencias, de allí se
verá la enorme intrusión del psicoanálisis en este esfuerzo como lo fue el estructuralismo y la
lingúistica en el libro anterior. Estas teorías se cotejan con la práctica profesional y en su síntesis,
con una producción que intenta ser propiedad intelectual del Trabajo Social.
La difusión del Lazo social generó intentos de colegas en su aplicación y en el esfuerzo, la
manifestación de muchas frustraciones, contradicciones, malos entendidos, incluso serias
dificultades en la comprensión del texto. Intentaré subsanar algunos de aquellos inconvenientes,
espero tener mayor éxito en esta oportunidad. Se desarrollarán conceptos como el de fuerza
social, y se reformularán ideas en cuanto a la topología del lazo.
La taxativa afirmación, elaborada en el texto anterior, “en caso que el lazo se encuentre
roto carece de sentido la intervención del Trabajor Social” es recosiderada sosteniendo la
afirmación pero cercándola a su máxima expresión dando una alternativa diferente a lo anterior.
La segunda parte del libro aborda el tema de familia a partir de la óptica del psicoanálisis
vincular que Isidoro Berenstein inauguró con la lectura de Levi-Strauss. Se intenta sumar estos
saberes a la pragmática de nuestra profesión y aportar elementos que se consideran propios. El
trabajo sobre adicción y psicopatía confluyen en esa intensión. Se leerán dos casos familiares que
intentan ilustrar el esfuerzo de aplicación de una modalidad particular de abordaje inédito para el
Trabajo Social. Se ofrece para el desarrollo de una futura terapéutica social las ideas no acabadas
de “salidas traumáticas y soluciones no convencionales”; a partir de ello reubicamos al profesional
en planificador y coordinador de proyectos sociales, no desde lo mega social, sino propio del tipo
de práctica cotidiana que nos acontece.

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Seguimos el esfuerzo por crear una corriente ínsita de teorización para una profesión que
exige salir del precientificismo e ingresar en el mundo del discurso y pensamiento de ideas.
Carlos Marchevsky
2006

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Capítulo I
PRECISIONES

Las críticas y sugerencias que me llegaron por el libro anterior refieren a lo inextricable de
los supuestos conceptuales. Entregamos un nuevo intento de consolidar, mejorar, y hacer más
sustentable el intento anterior, lo que hace necesario que el lector remita al primer libro para poder
comprender las modificaciones logradas.
Si pretendemos una nueva forma de pensar la profesión, deberemos insistir sobre viejas
fórmulas resignificadas ya que, ante la necesidad, palabras trilladas cobran nuevas significaciones.
En el deseo de intensificar el desarrollo teórico del Lazo Social resignificaremos e introduciremos
otros conceptos que, derivados de los anteriores, permitan al lector -eso esperamos- mayor
precisión.
El trípode roto: Las especializaciones y la especificación
Cuando se abordó el lugar y la función del Trabajo Social, se desarrolló el siguiente
esquema que permitía ver diferencias dentro de la profesión:

LA PATRONAL EL SUJETO QUE PORTA EL PROBLEMA

TRABAJADOR SOCIAL

PROFESIÓN

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discerniendo, para el rubro patronal, lo que denominamos las instancias Publica Política, para el
judicial Pública Judicial y para lo privado Privada. Gracias a esa distinción se puede entender la
diferencia de lugar y función del trabajador social judicial del municipal del de salud o de aquel que
trabaja en una empresa privada, etcétera. A partir de estas diferencias podemos enunciar el valor
de la especialización; a saber: un trabajador social de justicia puede especializarse en mayores o
niños, en penal o familia, en maltrato o adicciones o abandono o adopción, etcétera; si elige niños
y/o adolescentes: transgresores de la ley: primer delito, repitencia, homicida, adicto, etcétera. El
estudio de la especialización irá dirigido a los objetivos directos de la institución que se trate. En el
caso del trabajador social judicial ¿qué medidas de protección son las pertinentes a la ley?, para
el caso de la instancia política el mismo interrogante pero referido a las estrategias de
implementación.
Algunos trabajadores sociales se atiborran de cursos para saber más del ámbito donde
trabajan instando a mejorar su acción. De este grupo de estudiosos surge otro menor concientes
que el conocimiento del fenómeno por sí no alcanza para abordar la problemática y que una
técnica particular no cubre la función de la ignorancia. Optan, entonces, por una teoría que
englobe y explique la intervención en su complejidad, iniciando otra serie de especializaciones
como ser la escuela de psicología social, la escuela sistémica, la escuela de psicoanálisis vincular,
maestrías en criminología, políticas sociales, planificación, etcétera. Para quienes hemos hecho
ese recorrido la pregunta que sugiero es: ¿por qué, de cualquier modo, hay insatisfacción en el
actuar?
Al gráfico anterior podemos ilustrarlo como una mesa sostenida por un trípode. Los
trabajadores sociales, a la hora de tener que dar una respuesta sobre su profesión, carecen del
apoyo teórico que de cuenta de su especificidad. Como recurso, el profesional ávido e inquieto
agranda la base del saber en la instancia que se denomina “patronal”1 para no dejar caer la mesa.

T.S

La Patronal o Institución La profesión S.p.P

Como se observa el trípode no es armónico y se intenta agrandar la base del saber


institucional como modo de sostén.
La especificidad
Rehagamos el dibujo original del trípode excluyendo el mesón superior y quedándonos
con las patas que lo sostienen y veamos si podemos reproducir las tres instancias diferenciadas
de esta manera: los vectores A-C/ A-C-B/ y B-C encierran la especialización, ya sea en lo publico

1
Término que rebautizamos como institución o especialización
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A B

Patronal Sujeto que porta el problema


P S.p.P P S.p.P

C
PROFESIÓN

político, público judicial o privado. El vector C se monta sobre la profesión. La profesión es lo


específico que tiene el Trabajo Social para marcar diferenciaciones por especialidad de acuerdo a
la instancia donde el profesional se ubique. Si el profesional cambia de trabajo y sale de la esfera
judicial para ingresar en la privada o política, supuestamente, no cambia el saber específico;
cambia, en todo caso, el modo de especializarse para su nuevo lugar de trabajo.
Las preguntas que sugiero son: ¿qué demanda la patronal/institución a la profesión que no
lo hace a otras profesiones? ¿Qué tiene propio para decir la profesión diferente de otras
profesiones?
En rigor de verdad, el profesional en Trabajo Social ignora lo específico. Desarrollamos
una farfulla interminable de palabras hueras o prestadas de otras profesiones para explicar “el
medio y su contexto”, “los vínculos”, “la dinámica familiar”, “porque vamos a la vivienda”, “las
relaciones internas”, “las relaciones externas”, “las redes sociales”, etcétera o cualquier nuevo
paradigma de la epistemología social: “vulnerabilidad”, “conciencia ciudadana”, “la nueva cuestión
social”, “complejidad”, etcétera. Todos estos conocimientos, tomados prestados y seguramente
útiles, nunca pasan por el cedazo de un saber propio que permita metabolizar y construir una
razón diferente para el análisis.
Krusse formuló alguna vez que nuestra profesión es una ingeniería social 2, Folarri3 que
construimos una tecnología social. Nora Akin, siguiendo a Follari, emula la profesión con la
medicina4. Veamos algunos inconvenientes en la comparación: a) La medicina pone en práctica el
saber de la fisiología, neurología, anatomía, biología, microbiología, inmunobiología, etcétera,
transformándose en una técnica muy especializada en la aplicación de aquellos saberes. En cierto
sentido la medicina es un producto transdisciplinario. Muy lejos está el Trabajo Social de dicha

2
Kruse, Herman, C.: Introducción a la teoría científica del Servicio Social. Editorial Ecro. 3era ed. 1.976
3
Follari, Roberto.. Interdisciplinariedad. Universidad de Azcapotzaico. México. 1.982
4
Akin, N. : ¿Por qué desarrollar la especificidad? (Ficha)
9
ambición. b) El médico trabaja con lo real del cuerpo y un error diagnóstico con su prescripción
pertinente puede costar la vida de ese cuerpo, mientras que el Trabajo Social trabaja con un
cuerpo simbólico y un error diagnóstico y su consecuente prescripción pueden terminar, al igual
que el médico, matando o instando al suicidio o cronificando una patología o destruyendo familias;
pero como nuestro cuerpo es virtual, corremos menos riesgo que el médico, lo nuestro no se nota,
“es social”, carecemos del rigor de la medicina desde el profesional y desde el objeto a intervenir.
Como consecuencia podemos inscribir un axioma: mientras menos rigor tenga nuestra profesión
menos responsabilidad tiene el profesional en las consecuencias de su intervención, de donde,
dejar al Trabajo Social como profesión en una carrera universitaria light, o de conocimientos
infusos o en una logomáquia es una ventaja a favor de la irresponsabilidad. c) Las ciencias y
disciplinas en que se apoya la medicina son específicas para esa técnica y se retroalimentan de
ese quehacer, mientras que el Trabajo Social se apoya en otras disciplinas que en sí mismas son
aplicadas, que se retroalimentan de su propia experiencia y que sólo con generosidad o desinterés
prestan su saber al Trabajo Social sin demasiada esperanza de que esta profesión dé algo en
devolución.
Si un trabajador social que se ha especializado en la teoría sistémica y por razones
cualesquiera toma licencia derivando sus casos a otro trabajador social que no conoce sobre
aquella teoría, éste se ve impelido a reiniciar toda la intervención. Sin embargo, sistémico o no, si
los trabajadores sociales tuvieran lo propio para pensar y decir, el derivado podría entender un
diagnóstico social de un colega sin necesidad de reiniciar todo el proceso.
La propuesta del lazo social va en esa dirección: poder reflexionar desde algo específico
que ataña exclusivamente al trabajador social para poder crear un quehacer que dé una respuesta
propia a los problemas que se nos presentan.
Lazo social como virtual y simbólico

Una cuerda de guitarra para emitir un sonido necesita de dos elementos que la ejecuten:
el dedo que se posa en el traste y el dedo que rasga la cuerda. No son las manos las hacedoras
del sonido, el sonido sale de la cuerda misma. El tipo de sonido, la combinación, varía de acuerdo
al ejecutor pero la cuerda sigue inmutable y siendo la misma. Del mismo modo podemos aseverar
que el lazo social es como una cuerda que permite la articulación de algún sonido cuando está
frente a dos continentes que lo ejecutan.
Afirmamos que el lazo social es independiente de los ejecutores tal como la cuerda lo es
de los dedos. No habrá sonido sin ejecutante, pero eso no inhibe la existencia de la cuerda. No
habrá materialización del lazo sin sus continentes, pero eso no indica que no exista el lazo social.

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En este sentido, el lazo social es simbólico y virtual. Preexiste a los sujetos ejecutantes y el
tipo de sonido que emita el lazo ya está predeterminado por el lugar que los ejecutores
ocupan. No existe lazo social imaginario, hay imaginarización del lazo social.
El sonido es el síntoma de la cuerda, el síntoma del lazo, si sale desafinado nos indica
que, ya sea por el dedo en el traste o por el dedo que rasga o por ambos, algo falla en el modo
relacional que se manifiesta fallido. Puede que la cuerda se encuentre muy tironeada y en
determinado momento se rompa. La cuerda rota equivale al lazo social roto que, como la cuerda,
no puede ser emparchada, para continuar su función debe ser cambiada de cuajo. Hay quienes
guardan la guitarra en el ropero y después de un año, en alguna reunión deciden volver a sacarla
encontrándose con que le falta una cuerda. Ciertos guitarristas tocan igual con cinco cuerdas y
hacen todos los movimientos de los dedos como si la faltante existiese, esa faltante no emite
sonido, muestra la presencia de la ausencia de cuerda, la presencia de la ausencia del lazo social.
Aún ausente, se muestra como presencia de falta, esa cuerda equivale al lazo social ausente. En
los tres casos, la cuerda es anterior a los ejecutantes, el lazo social es anterior a sus singulares y
el modo en que estos se ubiquen y ejecuten frente a la cuerda indica el modo de lazo social que
establecen.
Al desarrollar en el tomo anterior los tres niveles diagnósticos (ninguna originalidad,
simplemente otra forma de rehacer el esquema) se imponía como lógica iniciar el mismo a partir
de la hipótesis diagnóstica del tercer nivel.

1º nivel DIAGNOSTICO GENERAL

2º nivel DIAGNOSTICO ESPECIFICO

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3º nivel DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

El primer nivel tiene indicadores medibles, si se quiere visibles o comprobables en la


realidad (el dedo que sesga la cuerda y el dedo que pisa el traste). Para este autor, las
denominadas variables (vivienda, educación, salud, redes comunitarias, situación laboral,
etcétera), son indicadores. El ingreso a la investigación parte necesariamente de estos indicadores
que a priori nos pueden dar elementos suficientes para medir niveles de socialización. Advertía
que se podía observar dichos indicadores como operables o positivos dentro de una configuración
con violencia, fugas, adicciones, etcétera. Por ello, ante la demanda, la hipótesis diagnóstica
debía plantearse sobre el tercer nivel, corroborando la misma desde el segundo y primer nivel.
Aquellos que han tomado al lazo social como posibilidad utilizan (hasta ahora) sólo el primer nivel.
El primer nivel es “fácil” en tanto es observable. Pero el dibujo de la cuerda de guitarra que los
colegas ven en orden a la escolaridad, salud, trabajo y demás es el producto final o el modo de
mostración del lazo propiamente dicho5.

5
Una vez más encontramos la repetición estructural de la profesión: tomar cualquier novedad para seguir haciendo lo
mismo. Hay que tener cuidado de no acomodar una teoría al imaginario del profesional y mucho más cuando lo que se
escribe (nos referimos a los informes) sea para justificar una medida que el profesional cree correcta aunque no sepa
cómo fundamentar. El lazo social como teoría no pretende salvar apariencias del profesional maltratando al sujeto.
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En muchas situaciones nos encontramos con progenitores que disculpan a sus hijos en
nombre de las “juntas”. Leemos aquello como un modo irresponsable de encubrimiento.
Escuchamos decir de nuestros colegas que todas las familias que componen las “juntas” repiten el
mismo discurso concluyendo que “las juntas” son nadie. Sin embargo, este encubrimiento no es tal
pensado desde otra perspectiva. Uno podría escuchar a una progenitora culpar a las juntas de
modificar la conducta de su hijo y comprender que efectivamente “las juntas” no son nadie en
particular sino una configuración que se crea con la reunión de los muchachos. ¿Cómo interpretar
esta afirmación? La progenitora y nuestra experiencia nos dicen que es posible que ese muchacho
sólo no hiciera lo que hace en conjunto. Tal vez ninguno de los muchachos en su individualidad
sea capaz de cometer actos que infringen normas. Entonces ¿qué está dicho en la afirmación de
“juntas”? Que se ha creado un valor con mayor fuerza que la fuerza de las normas familiares.
Vemos aquí cómo una fuerza social se impone sobre otra fuerza hasta declinarla. Tomemos otro
ejemplo: en los años sesenta los homosexuales se escondían, las familias los ocultaban o
expulsaban de sus casas, el resto social lo agredía física, verbal y psicológicamente. A partir de
los 80 comienza a configurarse una fuerza social que establece una novedad normativa y ya en
los 2.000 los homosexuales no sólo son aceptados (la burla y la agresión recaen ahora en aquel
que los discriminan), sino que además buscan legalizar las normas ya tácitas de la sociedad en el
derecho positivo (casamiento, adopción, etcétera). Aquí vemos a la fuerza social6 modificando la
norma vigente sobre la sociedad toda pero también sobre la familia y el sujeto uno de esa
sociedad. En una familia donde todos los indicadores externos se leen como positivos y tiene
dentro del grupo un adicto; afirmar con levedad que el grupo se encuentra socializado por lo que el
problema del adicto es individual y “psi”, hace a un diagnóstico incompleto y, si se quiere, evasivo.
Debemos analizar también las fuerzas sociales externas que influyen en este grupo, ¿por qué una
fuerza social familiar es débil frente a otra grupal? Para esto debemos adentrarnos al tercer nivel.

6
El tema Fuerza social se desarrolla más adelante.
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El problema del trabajador social no radica en su calidad como entrevistador, el
profesional sabe, en general, preguntar y escuchar. Al problema lo ubicamos en la dirección de
esa entrevista. Si se pregunta por los indicadores por el simple hecho de saber si están o no ahí
es una cosa7, si se indaga sabiendo que la pregunta se dirige a la calidad del lazo social es otra.
La pregunta dirigida a: ¿hay o no hay lazo social? nos lleva a saber si estamos frente a la
modalidad neurótica o perversa, si no es ninguna de ellas, estamos frente a la modalidad
psicótica. Si hay lazo social; ¿existe representación del poder o renegación de la representación?
Para el primer caso estamos en la modalidad neurótica, para el segundo en la modalidad perversa
y para aquel que representa la renegación; la psicopática8. Si el lazo social es fallido es factible
que la norma operativa esté inoperante, si está roto o ausente predomine una anomia iatrogénica.
Le hemos atribuido a la Institución o Estado ser el origen y productor de la categoría de grupo
desahuciado, allí donde el lazo está roto o ausente.
Variables e indicadores.
Esbozamos (hasta ahora) la existencia de una variable en el diagnóstico general: la
operatividad y una en el segundo nivel diagnóstico, el específico: la afectación. La medición de la
operatividad nos indica el cómo del funcionamiento mientras que la afectación el nivel de
incidencia sobre y de lo social. Los indicadores para la primera son los conocidos y enseñados,:
vivienda, salud, situación laboral, educacional, filiación, etcétera. Para la segunda las normas
normativas o iatrogénicas; las anomias iatrogénicas y creativas. Para el tercer nivel diagnóstico, el
diferencial, esbozamos (también hasta ahora) dos variables: el poder y la función paterna. Los
indicadores del poder también son dos: la fuerza activa y la reactiva. Los indicadores de la función
paterna son el ser, el tener, el estar por un lado y el representar por el otro. Estas dos variables
(poder y función paterna) pueden ser estudiadas independientes aún actuando en
interdependencia. A menor función paterna mayor estereotípia del poder. A mayor imposición del
poder menor efectividad en la función paterna.

NIVEL DIAGNÓSTICO PREGUNTA VARIABLES INDICADORES TIPO DE LAZO


GENERAL ¿Hay lazo social? Operatividad Vivienda
Salud
. Trabajo
Educación
Inscripción
Redes comunitarias
Rede familiares FALLIDO
Etcétera RENEGADO
ESPECÍFICO ¿Cómo es el lazo Normas normativas AUSENTE
social? Afectación Normas iatrogénicas
Anomias iatrogénicas
Anomias creativas

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No faltarán aquellos que construyan un esquema equivalente a la siguiente presunción: sobre diez indicadores, si
cumplen 6 o más es fallida, si cumplen menos es roto si no hay indicadores es ausente. O sutilicen aún más el esquema y
lo dividan en casos, si se trata de violencia familiar y están vigente los indicadores a, b,c y d es fallida, si no están es roto,
etcétera. Nosotros creemos que si bien puede resultar ejemplificante es falso en cuanto a la búsqueda del diagnóstico.
8
Esta nueva definición se verá en el capitulo dedicado a la psicopatía.
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DIFERENCIAL ¿Cómo esta Poder Fuerza activa/reactiva
estructurado ese lazo Función paterna Ser/estar/tener o
social? representar

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Los indicadores del primer nivel son una puerta de entrada visible a la búsqueda del lazo
social fundante. Puede ocurrir que un indicador del primer nivel diagnóstico se convierta en
variable, pero para ello esbozamos la teoría de la catastrofe, allí donde la demanda se ha retraido
a necesidad. Por ejemplo: si en Mendoza hay un terremoto el indicador vivienda puede pasar a
variable, si en el litoral las inundaciones se llevan casas, éstas de indicador pasan a variable, si la
política economía de un país genera una desocupación elevada, lo laboral puede ser considerado
variable. Cuando la demanda se ha retraido a la necesidad, nos ubicamos en un estado de pre-
intervención, lo que no nos excluye, pero no hay lazo social sino necesidad básica en juego.
No debemos confundir la norma con el lazo. Lo que se establece en los ejemplos dados
es un tipo de lazo que genera una norma y no una norma que genera un tipo de lazo. El lazo
originario resiste o se adapta de forma crítica a la fuerza social. Mediatizada en la estructura por la
función paterna modificando el juego de fuerzas hasta allí existente logrando inscribir la norma y
luego, en algunos casos, hasta escribirla en forma de ley.
Ni la vivienda, el trabajo o la educación (demostraciones externas), las formas normativas
(demostraciones internas y externas) que propugnan o resisten son el lazo social en su efecto. El
diagnóstico social dirigido a una banda de jóvenes infractores a la ley no puede quedar maltrecho
en aquellos indicadores primeros, tampoco en el prejuicio de estar frente a una madre encubridora
sino en la medición de la función paterna y del juego de fuerzas (el poder) que impone una norma
microsocial y la capacidad de aceptación, rechazo o asimilación que el grupo tiene sobre dicha
norma.
Dialéctica de las normas.
Hemos englobado en normas a nuestras cuatro asignaciones: norma normativa u
operativa, norma iatrogénica, anomia iatrógenica, anomia creativa.
Estas categorías son móviles: una norma operativa puede transformarse en iatrogénica.
Padres que educan a sus hijos adolescentes como si aún tuvieran edad preescolar, exclusiones
de hogar a progenitores por violencia ocasional generando el derrumbe de la familia sin posibilidad
de rearme, obligar a menores de edad a casarse, etcétera. Una anomia iatrogénica puede
trasformarse en creativa y esta finalmente en norma normantizante, como ser: separación de
hecho; concubinato; divorcio. La movilidad de las normas es efecto de la aceptabilidad o no de la
sociedad ungida por el juego de fuerzas del poder y del modo en que la función paterna equilibra
(nuevamente) dicho juego. En el primer nivel diagnóstico los indicadores se modifican a
variables por regresión; en el segundo nivel los indicadores se modifican por regresión o
progresión sin dejar de ser indicadores.
Conflicto en la transferencia
Hemos concebido dos tipos de dificultades frente al modelo que cabe aclaran. Ilustramos
el lazo del siguiente modo:

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C

Modelo ideal

Modelo social
Representante: T. S.

I S

S I I S

A B

Hecho o acontecimiento

Primera dificultad: La Institución.


A los conjuntos A y B los denominados los continentes u objetos de intervención:
sujeto/pareja/grupo/institución. Advertimos una primera posible confusión; cuando indicamos que
dos sujetos van vía lazo social a la institución con la que pretenden anudarse; A y B se
pretendenden amigos, van vía lazo social a la institución llamada amistad (conjunto C), pero puede
ocurrir que B no sea otro sujeto o familia o grupo sino una institución ¿cómo diferenciamos
entonces la institución B del modelo simbólico de la institución C? Por un lado el vínculo A/B es
imaginario, lo que denominamos el yo/yo, mientras que el vínculo de A con C y de B con C
siempre es simbólico ya sea formal o informal: iglesia, ejército, estado, matrimonio, amistad,
concubinato, etc. La institución a la que remitimos en el continente B puede llevar el mismo
nombre que la institución simbólica pero la diferencia debemos hallarla en la materialización del
simbólico. Si A (un sujeto) se dirije a B (un centro de salud) la institución simbólica puede
denominarse Salud Pública cuyo representante es C. C se materializa en B en un centro de salud.
Se supone que el centro de salud debe funcionar desde su razón simbólica, ahora bien, si hay
disfunción en el lazo puede ser porque B no tramita desde lo simbólico o A genera expectativas
sobre B que son imaginarias (creer que un centro de salud está obligado a solucionar su problema
de vivienda) descomponiendo al lazo o ambas mal funcionan al mismo tiempo. Ya sea uno o
ambos conjuntos quienes malinterpreten, la cuestión trata de como leer ese malentendido. La
disfunción la hallamos en el vector que une a los continentes a través de C por el modo de
introyección de ese vector, como A y B incorporan a C.
Dos sujetos que se dicen amigos van vía lazo a la institución amistad ©, un sujeto que se
dirige a un centro de salud va vía lazo a una organización institucional estatuida, formalizada,
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legalizada ©. El sujeto A se dirige a B a través de C. La institución © comunica a A con B. Si el
centro de salud no responde desde su razón simbólica o si el sujeto desconoce la razón simbólica
de esa institución o si hay equívoco desde ambas instancias, el lazo mal funcionará. Tomando la
analogía anterior de la cuerda, el sonido no será bueno, saldrá distorsionado.
Para diferenciar entonces una institución simbólica de otra imaginaria escribiremos a partir
de ahora a la primera con mayúscula y a la segunda con minúscula9.
Segunda dificultad: El contenido del continente y el referente
Los continentes son un sujeto o su grupo o una organización opuesta (referenciada) a un
sujeto o a un grupo o una organización. Los continentes son imaginarios y laboran el yo/yo. A su
vez, los continentes delegan un representante de su contenido que es el que se enlaza con el lazo
social. En el gráfico se observa que los círculos A y B están divididos y dentro de ellos figuran las
letras I y S indicando imaginario y simbólico respectivamente.
Podemos encontrarnos con conflictos vecinales, un grupo versus otro grupo o un sujeto
versus otro sujeto; la Institución se llamará Vecindad o Comunidad. O podemos encontrar a un
sujeto enfrentado a una organización, llamémosle escuela; la Institución es la educación. O una
organización enfrentada a otra organización: Dirección del Menor versus escuelas, la Institución a
la que se enlazan se puede denominar Política Social.
En nuestro libro anterior dibujamos los tres niveles de diagnóstico del siguiente modo:

A B

PRIMER NIVEL DIAGNÓSTICO GENERAL

SEGUNDO NIVEL DIAGNÓSTICO ESPECÍFICO

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Hemos englobado en este término a todo estamento organizado o que tiene normas, leyes y costumbres que la
rigen. En ese sentido el Estado provincial o nacional es una institución más. En la topología del lazo le dimos al
Estado carácter de Institución matriz y como subrogantes del mismo a las organizaciones institucionales
propiamente dichas. A veces, el encuentro del sujeto (A) es con el mismo estado a través de sus poderes (B), un
gremio enfrentado al ejecutivo, una asociación enfrentada a la justicia, la población solicitando al legislativo “que se
vayan todos”. Por eso también el estado puede aparecer en nuestros ejemplos como una institución reglada por la
Institución madre (C) pero actuando desde lo imaginario. Para diferenciar lo simbólico de lo imaginario utilizaremos
el mismo artilugio que el anterior. La mayúscula para la Organización Institucional (O.I) simbólica, la minúscula
para la organización institucional imaginaria (o.i). Lo propio en relación al Estado. El Estado cuando se representa
en uno de los continentes puede falsear su “estado” simbólico y caer en los artilugios imaginarios del yo/yo. Al
Estado simbólico lo pondremos en mayúsculas (E) mientras que al estado imaginario en minúsculas (e). Esta
ortografía se verá poco porque prácticamente el Estado se representa en subrogantes y difícilmente lo haga de
manera directa. Los tres poderes del Estado son la primera forma de subrogancia y cada uno de ellos puede ser
visto como Institución, como Organización Institucional o como organización institucional.

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TERCER NIVEL DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

De los tres niveles de abordaje para el diagnóstico; el primero, fenomenal, nos puede dar
el indicador más observable de un conflicto, el choque de lo imaginario con lo simbólico. La
interpretación intrasubjetiva de un lazo puede generar distorsiones frente a lo que el lazo social
simbólico puede sostener. La creencia de un sujeto que un centro de salud está obligado a darle
casa para sus hijos o la creencia de los profesionales de una organización que creen que deben
trabajar de acuerdo al monto del salario dejando a la mitad de los solicitantes en espera o ambas
cosas a la vez, es un choque entre lo imaginario con lo simbólico. En este nivel se trata de ubicar a
uno o ambos componentes nuevamente en función. Dicho de otro modo, de reubicar a los
singulares a la razón social simbólica que los convoca.
En el segundo nivel la cosa es semejante pero ya con ciertas dificultades. En un primer
momento dijimos que cada continente debía ser observado como el modo de introyectar el lazo
social, es la forma cronológica de observación del lazo social, luego se corrigió la afirmación
indicando que el lazo no se introyecta de un primer nivel a un segundo nivel sino que se proyecta
del segundo al primero. Este es el modo lógico. Lo observable en el segundo nivel es el modo de
funcionamiento del lazo social dentro de cada continente que explica por qué el lazo social externo
no ha sido bien elaborado o metabolizado. Esto es para cualquiera de los dos continentes y
también pueden ser diagnosticados ambos a la vez si resulta necesario. Sin embargo, en este
punto se nos presenta un problema. Al insistir en que ambos conjuntos deben ser abordados, el
estudio resulta harto complejo. No eludimos esta posibilidad pero la hemos reformulado a partir del
propio ensayo práctico. Se verá dentro de unas páginas.
Adentrados en el continente A en el segundo nivel diagnóstico encontraremos el mismo
yo/yo del primer nivel (entre A y B) pero ahora introyectado del mismo modo que el elemento
simbólico del lazo social, el conjunto C. Es decir, lo que pasa afuera es una duplicación del
funcionamiento interno.
C
A B
c’

a’ b’

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Por ejemplo, si nos encontramos con una familia con severas crisis internas, los vínculos
establecidos entre los miembros remiten al yo/yo, mientras que la acción terapéutica debe dirigirse
a restablecer el lazo social que, en este caso, remite a la Institución Familia.
De manera tal que no se debe confundir el yo/yo del primer nivel con el del segundo. En el
primer nivel el yo/yo se dibuja fuera de los círculos en el segundo se introyecto a los círculos. Es la
misma topología pero no la misma situación. La primera refiere a familia en oposición a algo, la
segundo es dentro de la familia: el hijo con el padre, el padre con la madre, el marido con la
esposa y así. En el dibujo que precede, B es la O.I. o el profesional al que se recurre para pedir
ayuda. Siendo así el conjunto B debe estar vacío porque si el conflicto familiar es entre un padre y
un hijo en el conjunto A, el yo/yo del padre y el yo/yo del hijo se ven en el segundo nivel. B está
vacío porque está cumpliendo con las funciones de C. El conjunto A es una familia en problemas
y acude a B (un centro de salud donde hay un especialista en familia) en el primer nivel A y B
labora el yo/yo entre la familia y el profesional representante de la institución. Ahora, una vez que
el profesional se impregna de la problemática ingresando al segundo nivel, el yo/yo se observa
entre los miembros del grupo mientras que el conjunto C, representante del lazo social simbólico
está ocupado por el profesional.
Entonces para el primer nivel es observable no sólo la existencia y tipo de operatividad de
las O.I con la familia y de la familia con las O.I., sino y además, la falla del lazo desde el choque
imaginario/simbólico de cualesquiera de los dos continentes o de ambos. En el segundo nivel es
semejante pero introduciéndose en el conjunto A y no, como afirmamos en nuestro libro anterior,
en ambos conjuntos. Frente a un conflicto social debemos elegir cual es nuestro objeto de
intervención y ubicarlo en el conjunto A, entonces, ¿qué contiene el conjunto B?
La función simbólica
Debemos diferenciar claramente dos situaciones en la intervención. Si A presenta un
problema con B y B tiene un problema con A, siendo A y B dos instancias separadas del
profesional, éste se ubica fácilmente desde su función simbólica © tratando de mejorar el lazo.
Situación A

Modelo ideal

Modelo social
Representante: T. S.

I S

S I I S

A B

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Hecho o acontecimiento

Una familia con un chico de conductas anómicas puede tener conflictos con la familia
vecina. El chico en cuestión orina el frente, rompe los vidrios e insulta a los otros miembros. La
familia del chico anómico recibe las acusaciones del vecino sin prestarle importancia. Para
reestablecer el lazo no alcanza con el primer nivel de abordaje sino que al menos en la familia A
se deba adentrar al segundo y tercer nivel. Puede ser que el niño en cuestión realice esos actos
porque los vecinos se burlan de su familia, (color de piel, clase social, nivel educativo, etcétera) en
este caso se debe adentrar en el nivel 2 y 3 de ambas familias. En ambas situaciones, el lugar y la
función del trabajador social es tercerizante y salvo un grueso error en la intervención (tomar
partido, pactar con un grupo en contra del otro), no habría razón de confundir la función. No se
ingresa de manera simultánea a las dos familias sino de manera alternada. Si como en el ejemplo,
los dos grupos familiares deben ser abordados, lo serán respectando la individuación de cada
cual, es decir, cada familia es cada familia y cada una debe ser leída desde el conjunto A o más
claramente, cada cual es un objeto de intervención que debe ser abordado por separado y a la vez
interrelacionado.

Situación B

Modelo ideal

Modelo social
Representante: T.S

I S

S I I S

A B/T.S.

Hecho o acontecimiento

21
Para el caso en que B sea la Organización Institucional (situación B) lo consideramos más
complejo, especialmente si el representante institucional es un trabajador social. Este es quien se
dedica a restablecer lo simbólico del lazo. ¿Qué ocurre si es este profesional quien se ubica como
yo en el juego del yo/yo? En principio no aportamos otra solución que la intervención de una
tercera representación que, visualizando el conflicto, reubique a las partes dentro de lo simbólico.
Una vez más afirmamos que si el trabajador social sucumbe a su posición imaginaria es la
supervisión el elemento tercero al que debe acudir para garantizarlo en su función simbólica.
Sin embargo no siempre es necesaria la supervisión ya que no siempre el profesional
declina su función. La función simbólica del profesional se representa en un discurso que lo
atraviesa, de otro, del social, no de su intrasubjetividad. Un médico consultado habla al paciente
de yo a yo pero a la vez habla como médico. Sus preguntas, afirmaciones, consejos, diagnósticos
presuntivos, recetas, vienen de un discurso social que el sujeto en tanto médico hace carne, o sea,
lo manifiesta a su modo pero de cualquier forma no es propio sino del código, de lo social. Por lo
tanto, cuando el trabajador social se ubica en interlocutor está desdoblado en lo imaginario y
simbólico. Actúa el yo/yo pero a la vez funciona como profesional. La caída del profesional en puro
imaginario implica el abandono de la función simbólica. Cuando transforma la escucha en simple
charla, cuando transforma su palabra en confesión y a veces en demanda. (“Para el sueldo que
me pagan no se queje del tiempo que le doy. A mi me pasó lo mismo, fíjese. A propósito, no me
puede conseguir un plomero que me haga una changuita a mí, tengo roto el baño”). De cualquier
modo, A no es un absoluto imaginario, también el sujeto va como sí y su representante, es decir,
en tanto imaginario y simbólico. Lo real, el hecho o el acontecimiento, aparece ahora atravesando
toda la figura, imbricándose en lo imaginario y simbólico. Este esfuerzo no nos termina de
satisfacer. El enredo en que queda ubicado el profesional lo produce la misma teoría que postulo.
Por lo tanto, el supervisor podrá ayudar en lo suyo pero no garantiza mucho porque percibo un
problema anterior. Las consecuencias de este intríngulis obliga a revisar la idea de objeto de
intervención y la propuesta de corte en dicho objeto.
Anteriormente propusimos el abordaje de la mayor complejidad de la situación que nos
demanda como parte de la construcción teórica del profesional que construye a través de ella la
realidad. El primer corte en ese objeto virtual nos daba el objeto de intervención para el
diagnóstico específico, el segundo corte producido dentro del segmento contenido por el primer
corte nos daba el objeto de intervención para el diagnóstico diferencial. Podemos seguir
sosteniendo este esquema o modificarlo en que el corte es uno sólo y el corte determina al objeto
de intervención. Al contener el corte más de un elemento, estos constituyen lo que denominamos
conjunto A. Nuestra confusión fue desdoblar al conjunto A en A y B y tomar entonces dos objetos
de intervención, pero de resultas, B es parte del contenido del conjunto A (se ve en el esquema en
el segundo nivel), en consecuencia modificamos la idea y definimos que el objeto de intervención
es uno solo en su complejidad y que a mayor intensidad de abordaje se busca y encuentra la

22
mayor simplicidad de elementos y que por el contrario a mayor extensión los elementos de
acomplejan, mientras que el conjunto B en el primer nivel diagnóstico es el referente al que se
dirige A y el segundo nivel opera lo que denominamos Fuerza Social.
De este modo aclaramos; el profesional, aún ubicado como referente del conjunto B,
siempre actua como representación del conjunto C.

Tal vez la ilustración ayude:

D. general

D. Específico

D. Diferencial

Lo estructural
Al tercer nivel de abordaje lo llamamos estructural. Lo estructural del sujeto es anterior al
lazo social pero no al lazo mismo. Lo estructural conforma la plataforma propia del sujeto que nos
orienta a cómo se metaboliza el lazo social en aquel. Lo estructural del sujeto conlleva al lazo
como elemento y prepara el espacio del lazo social. A la vez el lazo social es estructura y adviene
a la estructura individual, la atraviesa. Ambas estructuras, la estructura psíquica del sujeto como la
del lazo social son teorías que se escriben como ideal, como idea. La configuración de cada
estructura en el uno a uno muestra el real de aquellas. Lo real de la estructura nunca será la
teoría, será la teoría atravezada por la viscisitud del sujeto y su mundo. Del mismo modo lo real
del lazo social se pone a prueba en el uno a uno de cada estructura que atravieza modificándose y
modificando a aquella. Entonces, en una configuración perversa, el lazo social puede llegar a
mostrarse desde esa modalidad, del mismo modo que otra configuración puede que funcione
“normal” en lo social porque el atravesamiento del lazo conlleva una fuerza capaz de mover la
estructura de la configuración al menos en su quehacer externo. El porqué familias con
características similares, se dediquen a la delincuencia una, otra viva del trabajo o changas y una
tercera se dedique a transgresiones leves puede leerse desde el psicoanálisis como efecto de las
fortalezas yoicas de una respecto a las otras, puede leerse desde lo sistémico como resiliencias
de una en comparación a otras, puede leerse desde lo moral como más temerosas de dios
respecto a otras; nosotros desde el Trabajo Social postulamos que dicha diferencia es efecto
directo del lazo social sobre la estructura donde la metabolización de la función paterna en cada

23
una, marca la diferencia de estructuración. Entonces, así como la estructura originaria del
sujeto/configuración puede modificar la idea del lazo social a ese tipo de lazo social actual, así
también el lazo social puede modificar una estructura en su operatividad (no en su estructuración),
permitiendo que una estructura configurada psicótica actúe socialmente productiva en el mundo.
Se explicaría de este modo porqué hay tanto psicótico suelto en el mundo que nunca dispara su
patología, es factible hipotetizar que el sinthôme que lo sujeta y atravieza es el lazo social. Si un
sujeto cae en una estructura perversa, construirá una realidad de entorno perverso, si una familia
se configura estructuralmente descontextualizada, armará su configuración de acuerdo a dicha
estructura. El lazo se crea junto a la estructura y se recrea en su cotejar social repitiendo la
estructura. Por eso, en el tercer nivel diagnóstico no ubicamos al lazo social como elemento
unificador de los continentes, los continentes se estructuran a su modo, vía fantasmas
inconscientes, fantasías originarias, pactos y acuerdos inconscientes, que al conformar la
estructura conforman relaciones entre el sujeto y el otro pero de manera endopsíquica. Ahora
bien, una configuración, sea familia, pareja, grupo o comunidad es un encuentro de yoes ya
formados, ya estructurados, el nexo estructural que los unificará tendrá la conformación particular
del tipo de pacto que se logre y ya ese pacto hace lazo en lo social dibujando el lazo social pre-
existente. Podemos observalo al revés: el modo en que lazo constituido (estructurado) atravieza la
configuración (en el nivel estructural) retroalimenta de manera mutua la estructura del lazo y de lo
relacional. La estructura vincular hace lazo social, el lazo social hace a la estructura vincular. Sin
embargo los elementos de la estructura vincular no son los mismos que los del lazo social.
La función paterna y poder
No hay lazo social sin función paterna. Este axioma es fundante. La función paterna tiene
como razón imbricar a los representantes de los continentes (los enlaza en lo simbólico, no en lo
imaginario) y trata de mantener las fuerzas del poder lo más cercanas al equilibrio y sin
desdoblamiento.
Cuando el poder se desdobla tenemos al indicador de la falla, ruptura o ausencia de la
función paterna. A medida que esta función se debilita más disfuniona el lazo social y más se co-
rompe el poder, a la vez que se enriquece.
El lugar de la función paterna puede ser ocupado por un singular o un virtual. La
virtualidad de esta función es un logro de la estructura. Pero esto no se da la más de las veces.
Por el contrario, alguien debe desdoblar su participación y ser al mismo tiempo el sujeto imaginario
que desde lo simbólico opera. Recae sobre el padre de familia, el líder o coordinador grupal, el
hombre de la pareja, el presidente de la cooperativa, etcétera, la expectativa sobre quién ocupará
el lugar. La función paterna es como un rey que ostenta el cetro y la corona, es decir es aquel que
ostenta el símbolo (el falo). La función paterna es aquel que ostenta el ser, el tener y el estar en
tanto su representante. Al hablar de lugar estructural, el mismo está a disposición de quien pueda
ejercerlo: la madre, la abuela, el tío, el vecino, el hijo, etcétera. La función paterna no es el rol.

24
Los dos elementos básicos del lazo social son la función paterna y el poder. El poder,
como parásito del lazo, se imbrica como un elemento exógeno pero que no puede sino existir en el
mismo. Al poder le dimos elementos internos, constituyéndolo en estructural y orientamos el
pensamiento en torno a dos fuerzas: la activa y reactiva que, de manera dialéctica y constante,
pulsan en el lazo y las configuraciones. El poder tiene como fin sostenerse a sí mismo, se alimenta
de las instancias y tiende a desequilibrarlas generando una puja de fuerzas que lo alimenta.
Ahora bien, la sociedad y el Estado designaron a un miembro del conjunto familiar o
grupal, a aquel que hace la bisagra entre lo macro y lo micro. Puede ocurrir que quien ejerce la
función lo haga de tan desgraciado modo que es el Estado, a través de sus profesionales,
subroga la función.
Si el profesional actúa en pos de resarcir el lazo, trabajará en dirección al restablecimiento
de la función paterna para que ésta siga luego actuando independiente del profesional y del mismo
Estado, hace un trabajo terapéutico social, a nuestro modo de ver, apropiado. Puede ocurrir que la
inmediatez y la urgencia lo hagan actuar antes que reflexionar. De cualquier modo advertimos que
no se puede justificar en la falta de tiempo el daño al otro. No se puede justificar en la constante
movilidad de las cosas el que un diagnóstico haya sido montado sobre la descripción del aquí y
ahora. La fotografía, la redacción del tema del día, pueden ser útiles como elemento inicial de una
investigación, pero bajo ningún aspecto para dar forma definitiva a una situación social problema.
Cortar la realidad, escribir “situación actual”, debe tener un sentido práctico que responda a un
sentido señero y profesional. No se justifica estudiar cinco años en una facultad para únicamente
saber describir. La descripción de una situación actual está muñida de imaginario del profesional.
No es negativo si ello conduce en la investigación, pero si lo es, incluso ominoso, si ello se realiza
para “sacarse el caso de encima” o para ignorar la propia ignorancia

25
26
Capítulo II
La Fuerza Social

En nuestro libro anterior indicamos la existencia de fuerzas sociales capaces de producir


modificaciones y conflictos en las configuraciones, esto nos permitió aseverar que no todo conflicto
social era parte de una patología. “La posibilidad de abarcar un objeto de estudio nos permite no
tornar patológica a toda la sociedad. Cuando un trabajador social se encuentra encerrado en la
problemática familiar o individual, generalmente recurre a la solicitud de exámenes psicológicos
como modo de ampliar su percepción diagnóstica, pero además, como una modalidad falsa de
interdisciplina. Tener nuestro objeto nos permite diferenciar que no todo el mundo está enfermo
sino que puede ser que una vivencia intrasubjetiva no articule con la inter y transubjetiva. Siendo
así, no siempre es por patología o anomia (el conflicto) sino por una desarticulación propia de la
bisagra entre los representantes (de la razón social con el de la configuración).10
Si sobre un estanque se arroja una piedra, ésta generará pequeñas olas hasta que la
resistencia de la masa acuática vuelva a su estado de equilibrio. Si por el contrario, un meteorito
cae sobre el estanque, éste desparramará todo su contenido y modificará su estructura de
estanque a cráter. Del mismo modo que el meteorito, existen fuerzas capaces de modificar
estructuras sociales.
Existen fuerzas sociales que engloban a la sociedad en su conjunto. Nos parece
pertinente utilizar como ejemplo a la última dictadura militar. Definimos su fuerza social no por los
actos que realizó: secuestros, violaciones, torturas, muertos, desaparecidos, robos de niños, robos
en general, sino por su eficacia social de terror y falta de comprensión de lo que ocurría. La
población reaccionó a la fuerza social de muchos modos: yéndose del país, escondiéndose,
humillándose, sometiéndose, hasta dio con los significantes que pudieron sostener a algunos:
“algo habrán hecho”; “por algo será”, frases para tolerar una fuerza que nadie, en su sano juicio,
podría aceptar. Todas esas maniobras populares pueden considerarse como la manera de
supervivencia ante la masacre.11
10
Marchevsky, C.: Op. cit. Pág. 60
11
Actualmente se está discutiendo sobre el “derecho humano” que le cabe a la víctima de la guerrilla en los años 70
intentando emular el accionar de aquellas con la de la dictadura militar. Desde el argumento de los derechos humanos
poco es lo que pueden objetar los estamentos guerrilleros, la diferencia que intentan promulgar entre terrorismo de estado
27
Tenemos fuerzas sociales que remiten a un grupo social y que inciden en la sociedad toda
como ser los grupos sexistas. El impulso inicial del feminismo primero y luego de todas las
corrientes no heterosexuales impuso su norma social generando, con enorme esfuerzo y sacrificio,
la aceptación social de las diferencias sexuales.
Otras fuerzas sociales se producen en contextos más limitados. Las detonaciones en la
Embajada de Israel, la AMIA, las torres gemelas en EE.UU. produjeron un clima atónito, de
incredulidad, falta de sentido, irracionalidad. Los casos Blumberg, López, Gerez, generaron una
fuerza social. Los ejemplos nos permiten colegir que la sociedad genera fuerzas, algunas
beneficiosas y otras no tanto. Una barra brava en el fútbol puede imponer su fuerza social negativa
y hacer que un evento se suspenda. A toda fuerza social le es inmanente contra fuerzas sociales,
presentándose como choque de intereses.
Fuerza social, clima y contagio.
Diferenciamos el concepto “clima” de fuerza social. Clima es una sensación colectiva ante
determinadas situaciones. Quienes han participado de eventos masivos como un partido de fútbol
pueden reconocer, sin dificultad, la incidencia que tiene el público en el desarrollo del juego. Los
actores de teatro se han manifestado sobre las reacciones del público en una obra y el modo en
que ello incide en la actuación. El efecto que produce ver un recital en vivo, diferente a seguirlo por
televisión. El fenómeno que detectamos es de clima y contagio, más, si bien toda fuerza social
está nutrida de un clima no todo clima colectivo implica la aparición de una fuerza social.
Fuerza social y moda
Tampoco concebimos a la moda como una fuerza social. La moda tal como la distinguió
una colega se diferencia de una tendencia en lo contingente y poco duradero. Los ejemplos sobre
el piercing o el tatuaje remiten a una moda, la razón que mueve a los jóvenes a realizarlo tal vez
sea una tendencia. Si la tendencia se verifica y además se carga de contenido tal vez ello de
origen a una fuerza social.
Trauma y traumatismo
A veces el efecto de la fuerza social es destructivo para unos y constructivo para otros.
Nos valdremos de un ejemplo no muy feliz aunque ayuda en la explicación. Si una persona es
violada física o mentalmente se considera que ha padecido de un trauma. El problema del trauma
freudiano radica en el descubrimiento de fantasías reprimidas muchas veces confundidas con el
hecho. Esto permitió al psicoanálisis salir de la búsqueda de la “veracidad del hecho” para
abocarse al suceso psíquico. Definió trauma y traumatismo del siguiente modo: “Trauma:
Acontecimiento de la vida del sujeto caracterizado por su intensidad, la incapacidad del sujeto a
responder a él adecuadamente y el trastorno y los efectos patógenos duraderos que provoca en la
organización psíquica. En términos económicos, el traumatismo se caracteriza por un aflujo de

y “lucha de clases” argumenta a favor de los progolpistas. Sin embargo si se ciñera el análisis en los efectos de la fuerza
social se podría obtener una diferenciación notable. La fuerza social de la guerrilla no impulsaba un miedo social, sí miedo
de clases y de castas; por el contrario su accionar generó la expectativa, la ilusión de otro orden u otro mundo, mientras
que las Fuerzas Armadas impulsaron el orden tradicional de la mano del terror.
28
excitaciones excesivo, en relación con la tolerancia del sujeto y su incapacidad de controlar y
elaborar psíquicamente dichas excitaciones”.12 Nosotros elaboramos una diferencia: llamaremos
trauma al hecho o acontecimiento en sí que genera los efectos que dan la significación anterior y
por traumatismo al trauma significado.13
En Trabajo Social conocemos que la violación psíquica o mental no siempre es producto
de la fantasía, accedemos las más de las veces al hecho real, por lo que sugiero adoptar la
semántica dando valor en el concepto “traumatismo”, ya sobre el hecho nada se puede hacer, más
algo se puede percibir de ese significante introducido a la fuerza en el sujeto. El significante que
ingresa en la situación traumática carece de par, se hace imposible de significar, es un ruido
nuevo incorporado en la psiquis del sujeto sin saber dónde ubicarlo, con qué emparentarlo, a qué
remitirse para darle cabida y metabolización. La tarea terapéutica, justamente, intenta producir al
menos otro significante que pueda generar alguna significación, aún nefasta, pero que permita al
sujeto poder ubicarlo dentro de la gama de significantes conocidos para no caer en estados
patológicos, imposible de tratar con medicamentos.
La fuerza social destructiva es un acto con un solo significante, enunciado de manera
imperativa que impide la posibilidad de comprensión. Cuando decimos acto, expresamos más que
lo fenomenal su efecto premeditado; generar terror y falta de lógica como es en el caso de la
dictadura. En ese sentido, se diferencia de la fuerza social productiva porque, aún ingresando
violentamente, lo hace con al menos dos significantes o, para decirlo en llano, ingresa con
discurso, argumento, permitiendo a la gente oponerse o acordar. Puede producir confusión,
desconcierto y, a medida que se metaboliza, ésta fuerza tiene adherentes o adversarios14. La
fuerza social destructiva se produce cuando falta el sentido, generando el terror, la vacuidad, la
angustia; mientras que la fuerza social positiva se produce cuando el ingreso abrupto de la
novedad o cambio viene significado.
En nuestro trabajo anterior, remitidos al poder, hicimos una diferenciación entre cambio y
evolución indicando que la evolución se producía por la imposición de la fuerza activa sobre la
pasiva, mientras que el cambio era el cambiar una cosa por otra sin que supiéramos el resultado al
que advendrá15. Ahora estamos en condiciones de indicar una nueva diferencia; las
configuraciones (estructuras) evolucionan o se cristalizan producto de las fuerzas del
poder y de la función paterna, mientras que son fuerzas sociales las que promueven los

12
Laplanche,J Pontalis;J.B.: “Diccionario de Psicoanálisis.” Editorial labor. Bs., As.
13
Castoriadis hace otro tipo de distinción: “El acontecimiento traumático es real en tanto que acontecimiento, e imaginario
en tanto que traumatismo.” En Castoriadis, Cornelius. “La institución imaginaria de la sociedad.” Vol. I. Tusquets. Bs. As.
Pág. 233
14
Remitimos una vez más a la cita 59. La dictadura generó terror, angustia, un solo significante. La gente frente a ella sólo
podía obedecer o esconderse. La guerrilla, en acuerdo o no con ella, generó discurso. Pero dado que estamos en el año
2.009 se hace imperiosa la siguiente corrección. Si algo debe ser valorado de la política jurídica de Cristina Kishner es el
retorno a los juicios de los homicidas en la dictadura. Cristina procura no dejar demasiados huecos en la historia argentina,
dándole un contenido que las generaciones futuras valorarán: Argentina participo del genocidio. En nuestra lógica, la
presidenta está poniendo significación a aquella fuerza social nefasta para que deje de ser un hueco doloroso y pase a ser
un dolor significado.
15
Ibíd. Pág.94.
29
cambios. Con esta definición cuestionamos el rol del trabajador social como agente de cambio, el
trabajador social es un acompañante activo en los procesos evolutivos o involutivos de los agentes
con quienes actúa.
Los cambios generados por la fuerza social pueden producir una norma normatizante que,
por anticipada, se entiende como iatrogénica o como una anomia creativa. Ambas pueden
transformarse en normas normativas, para el caso de la fuerza social productiva y para el caso de
la fuerza social destructiva, en anomia iatrogénica.
Veamos ejemplo de lo señalado: el estado deslinda responsabilidades respecto a las
barras bravas del fútbol. Por omisión, produce una norma que aún normativa es iatrogénica
generando una fuerza social destructiva. Cuando los Juzgados de Menores de Mendoza obligaban
a los niños menores de dieciocho años a contraer matrimonio sostenían, con su norma
normatizante, una norma iatrogénica generando una fuerza social destructiva. En casos como el
de Evangelina16, recaerá en las instituciones el peso de la fuerza social destructiva, en casos como
el de Pedro17, la fuerza social destructiva recae sobre su grupo familiar. El teléfono celular modificó
la norma social de convivencia evaluándose como fuerza social productiva. El divorcio fue una
necesidad social sentida que presionó como fuerza social positiva para modificar las situaciones
que, de hecho, se producían en la sociedad. La informática, la biogenética, las comunicaciones
satelitales producen fuerzas sociales, aún desconocemos sus efectos aunque sí las reacciones
sociales.
Cambios sociales

Fuerza social positiva Fuerza social negativa

Producida por:

Norma normativa Anomia creativa Anomia iatrogénica Norma iatrogénica

Generando:
La fuerza social y el conflicto social
Las fuerzas sociales se filtran en las configuraciones18 y no siempre son esperadas o
deseadas por las estructuras que ya han logrado un determinado equilibrio. Este equilibrio puede

16
Se verá más adelante.
17
Ibíd.
18
Este autor define configuraciones a las familias, grupos, sujetos, instituciones y pareja.
30
ser roto por estas novedades sociales produciendo lo que denominamos grupos en crisis
ocasional. El tatuaje y el piercing son modas identificatorias de una generación. Más de una vez
nos encontramos con familias donde los adolescentes de súbito, tatuados o llenos de colgajos,
muestran una fuerte oposición a la tradición o cultura familiar. Esta rebeldía, esperable del
adolescente, no siempre es bien interpretada por los progenitores que, instalados en padres de
niños y prepúberes, colisionan sin entender la modificación producida en la familia por la sociedad.
En ocasiones una adolescente se queda embarazada, la familia reacciona mal en razón a que su
cultura, honor y tradición se han visto mancillados. La familia puede optar por el aborto, por tenerlo
y criarlo o dar el niño por nacer en adopción. Pero a veces las soluciones elegidas no palean el
dolor, la mácula, la vergüenza, la desilusión que el acto en sí ha provocado. Puede ocurrir un
accidente que deje a un miembro familiar activo en discapacitado o una muerte o un suicidio o un
familiar preso o que pierde el trabajo; todos estos ejemplos deben evaluarse no desde el hecho en
sí, sino desde la connotación social que apareja dolor, vergüenza, odio, impotencia, etcétera, al
grupo familiar que ante la novedad, no sabe cómo funcionar y entra en crisis. Los últimos ejemplos
remiten a los denominados casos Grupos en Crisis Ocasional o Grupos Descabezados19 y
consideramos no estar frente a una patología sino a un desajuste temporal en el proceso
constructivo del grupo.
Fuerza social; su génesis.
A los fines de poder diferenciar un fuerza social de un clima, moda, contagio, etcétera;
colegimos cuatro elementos: el empuje, la existencia de un interés, el otro prójimo (que dicho de
manera vulgar significa “el qué dirán”) y el objetivo o fin.
1- El empuje lo puede producir la sociedad como un todo, o las Organizaciones
Institucionales representantes del Estado, las configuraciones y el sujeto.
2- Para promover una fuerza social debe haber un interés que atrape a un conjunto de
personas o el confluir en un conjunto de intereses, como ser económicos, políticos,
culturales, comunitarios. El interés puede ser un producto natural o artificial. Las
reacciones populares en Entre Ríos contra las papeleras de Botnia o las manifestaciones
populares en Alvear contra la explotación de minas, son ejemplos del interés natural. Un
interés artificial puede ser creado por el mercado con fines determinados, como ser: hoy
una fuerza social negativa es la inseguridad, como efecto de ésta, el shopping se ha
transformado en el lugar más seguro para que los niños puedan andar entre sí solos.
3- Pero el interés colectivo necesita de un efecto rebote que lo consolide, que la opinión
pública haga eco del mismo, a favor o en contra. Si carece de esa resonancia no hay
fuerza social. El reclamo aborigen en nuestra Argentina cobró significado cuando algunas
organizaciones hicieron eco de aquellas. Mucho antes existieron los reclamos que no eran
sociales porque la sociedad no daba acuso de recibo de aquellas. Respecto a los

19
Ver el Lazo social I.
31
ejemplos anteriores, la muerte de un niño, el suicidio, la desocupación, el embarazo son
temas con interés social que hacen eco en el “qué dirán social”. Si cada uno de aquellos
actos fueran solipsistas no generaría problema social alguno, tan sólo la crisis individual
del sujeto afectado. Pero en tanto atañe a una institución social, como en los casos
señalados que se hacen públicos, la resolución familiar atañe al conjunto social y este
conjunto juzga, aún que no juzgue. Es decir, hace juicio aunque sea en el imaginario
social del mismo grupo familiar.
4- Podemos colegir, pues, dos objetivos en las fuerzas sociales: uno destructivo y otro
productivo cuyo fin es, para la primera una acción regresiva de la sociedad y para la
segunda una instancia progresiva.
5- La fuerza social no es una sola se producen de maneras simultáneas colisionando entre sí
o enredándose sin que generen necesarias modificaciones entre ellas. Fuerzas sociales
de clases, de géneros, de ideologías, de políticas sociales o económicas, conforman un
universo rizomático.
De cualquier modo esta gnoseología de la fuerza social es propia del ámbito de la
sociología. Para el trabajador social es imperioso saber que existe y afecta sobre el lazo social que
afecta al individuo y su configuración social. Del mismo modo, la afectación sobre la estructura de
personalidad o de la estructura del sujeto entra en el ámbito de la psicología y del psicoanálisis.
Sea que la afectación sobre el individuo lo lleve a zonas oscuras y desconocidas de su ser, sea
que no pueda adaptarse a las novedades sociales, el hecho es que ese uno, en su debilidad, crea
efectos de conjunto y a su vez, el conjunto los hace resonantes en el mutuo atravesamiento. Sobre
ese desajuste ingresa el Trabajo Social, sobre la operatividad y afectación que la configuración
manifiesta, vía lazo social.
El desarrollo del concepto fuerza social nos ha presentado una novedad: Si la afectación y
operatividad son dos variables propias de la definición del Lazo Social y la fuerza social se mide
sobre esas variables; ¿estamos frente a una contradicción respecto al objeto de estudio?; ¿el lazo
social es la fuerza social? Si no es una contradicción; ¿dónde ubicamos a la fuerza social dentro
del desarrollo teórico?
Las dos variables en cuestión rigen para el diagnóstico específico y la inclusión de la
fuerza social dentro de este desarrollo nos permite mayores precisiones que nos obliga al
rearmado del dibujo de la página 38.

32
OBJETO DE INTERVENCIÓN
X α

Intercambio social
demanda INDICADORES
respuesta a la demanda DEL INTERCAMBIO
Lugar del profesional y de la institución
PRIMER NIVEL
DIAGNÓSTICO GENERAL
LO FENOMENAL

HIPÓTESIS DIAGNÓSTICA PARA DAR RESPUESTA A LA DEMANDA

FUERZA SOCIAL

SEGUNDO NIVEL
DIAGNÓSTICO ESPECÍFICO
LA DINAMICA PODER

TERCER NIVEL
DIAAGNÓSTICO DIFERENCIAL
LA ESTRUCTURA

Redefinimos el objeto de intervención. Ya no se hablará más de conjuntos, el conjunto A


es el objeto de intervención. El conjunto A representa a la configuración con la que tratamos. A la
derecha se encuentran los objetos al que se ligan y sobre el cual medimos al objeto de
intervención. En lo que otrora era el conjunto B tenemos: para el primer nivel diagnóstico, los
indicadores que implican lo propio y los objetos externos, escolaridad, trabajo, etcétera. Al
trabajador social, a la institución que el representa, a todas las instituciones intervinientes. Para el
segundo nivel diagnóstico ubicamos a la Fuerza Social incidiendo sobre la configuración, sobre los
indicadores y a la vez, generando la fuerza del poder que exógena a la estructura se adhiere a
ella como parásito. Esto último nos permite redefinir el origen del Poder en el Lazo Social. En
nuestro libro anteror indicamos “Cada vez que un grupo funda una organización, los miembros

33
desligan de sí parte del monto narcisista que conllevan haciendo confluir ese monto a un espacio
común al que luego catectizarán como lo creado por el conjunto (los yoes se configuran en un
nosotros). El monto de energía entregado forma la organización, que investida de libido, construye
la pertenencia y pertinencia a ese lugar man (común) ado. Al mismo tiempo que un monto de
energía va hacia la creación de la organización y a la catectización de esta, queda un resto de
aquella, desligada y autónoma aunque funcional y parásita de la misma que denominamos
poder.”20; ahora podemos simplificar la afirmación y decir que cuando se crea una organización el
yo entrega parte de sí a un proyecto mancomunado que origina el nosotros, otro monto queda en
el yo y un tercero se proyecto a lo social como ideal de la organización. Este ideal se afianza en la
Fuerza Social ya sea para confirmar o combatir el proyecto y esta fuerza retorna como poder a la
organización. Con este esquema podemos precisar de mejor manera el diagnóstico específico,
ahora no sólo mide la manera de introyección del lazo sino que lo mide en relación directa a la
afectación y operatividad que genera en él las fuerzas sociales. Su capacidad de absorción,
asimilación, adaptación y modificación a ellas, no dará el indicio del modo estructural de la
configuración. El afuera con el que hace vínculo nuestro objeto no es nuestro objeto de
intervención sino nuestro objeto referencial. El vector X es el lazo social existente. El lazo creado
previamente por la cultura que se recrea en los aquí y ahora de los singulares, efectores de dicho
lazo en su particularidad. El vector α representa lo real, el hecho o acontecimiento y atraviesa lo
visible o manifiesto porque allí se oculta y, a la vez, allí se muestra.
Si en el desarrollo de un caso nos encontramos con que la difuncionalidad no es de la
configuración que abordamos sino de la Institución que no responde a la demanda de nuestro
objeto, tal como señalamos en la página 35, y en caso de querer continuar la investigación,
debemos cambiar el objeto de intervención y colocar a la O.I. de que se trate en dicho lugar. Lo
propio si nuestro objeto de intervención es la familia y detectamos que el conflicto debe ser
abordado desde lo marital, es decir desde pareja reubicamos a aquella como el objeto de
intervención y al resto de la familia la desplazamos a la derecha. De este modo, el corte en el
objeto de intervención queda, así lo esperamos, más precisado.
A modo de síntesis indicamos que al encontrarnos con conflictos leemos:

Para el diagnóstico general: el choque de lo imaginario con lo simbólico

20
Marchevsky,C. “Lazo Social. Pág. 95
34
promovidas por:
Para el diagnóstico específico: el choche entre la fuerza Social y la estructura
Gestando:
Normas operativas
anomias creativas
anomias iatrogénicas
normas iatrogénicas

de acuerdo a
Para el diagnóstico diferencial: el declinar de la función paterna
el autoritarismo de la función paterna

En todos los casos, las fuerzas constitutivas del poder se desligan y dividen en los
continentes existiendo siempre predominancia de la fuerza reactiva sobre la activa. En todos los
casos, la función paterna debe ser evaluada como disfuncional (lazo social fallido), no funcional
(lazo social roto) o a-funcional (lazo social inexistente).

Nueva definición del Lazo Social.


Redefinimos el concepto Lazo social como el elemento que mide a la función paterna
con relación a las fuerzas del poder considerando la afectación de las fuerzas sociales
sobre lo individual y el modo individual de operar sobre lo social generando tipos de
configuraciones.

El sujeto vocero no es el objeto de intervención

En el Lazo Social I se lee: “… no se debe confundir al sujeto que porta la demanda con el
objeto de intervención, éste se va conformando a partir del sujeto vocero y sus relaciones. De
acuerdo con el tipo de demanda las relaciones serán familiares, vecinales, barriales,
institucionales, etcétera. (…) La confusión entre el objeto de intervención con el objeto de estudio
no le ha dado dividendos a la profesión. El objeto de intervención nos delimita el campo de
operaciones. El objeto de estudio remite a los conceptos teóricos previamente aprendidos que nos
permiten evaluar al objeto sobre el que se interviene. El objeto de intervención determina sujetos,
lugares, funciones y vínculos. El objeto de estudio remite a la teoría que promueve la
convergencia de lo anterior y permite un análisis de aquello. El Trabajo Social conoce su objeto de
intervención. Denominado de muchas maneras el objeto está allí y es operado de distintas formas
por el profesional quien, bien o mal, puede dar cuenta de su quehacer.”21
El primer punto a aclarar es sobre aquel que realiza la demanda y la posible confusión
entre este vocero, emergente de alguna situación, con el objeto de intervención. El vocero viene a
nosotros en tanto representante de una situación que puede ser atinente al mismo en tanto sujeto,

21
En el lazo Social I, Páginas….
35
a su pareja o su familia. En tanto representante presenta el vértice simbólico, desde el relato, sin
dudas, presenta el vértice imaginario, de intrasubjetividad. En este primer encuentro el solicitante
nos muestra el objeto de intervención que él supone debe ser intervenido, también muestra el
imaginario interlocutor con que el que habla, que por transferencia nos cabe como lugar. Es en
este encuentro, en esta entrevista donde desde nuestra función simbólica perfilaremos el objeto
sobre el que se intervendrá.
El objeto de intervención no es el objeto de conocimiento
Nosotros hemos denominado al objeto de intervención como configuraciones; estas son el
sujeto, la pareja, la familia, el grupo y la institución. Ahora bien, el estudio de indicadores y
variables sobre el objeto de intervención recaen sobre el saber de la especialidad. El problema
que observamos es que el trabajador social se lía con este saber obturando o negando el mismo
en relación al objeto de conocimiento. Nosotros consideramos como indicadores la investigación
sobre filiación, grupo familiar, trabajo, educación, salud, vivienda, recreación, redes comunitarias,
etcétera. La investigación abarca ambos planos pero con finalidades diferentes. Si tramitamos
estas variantes para diagnosticar el objeto de intervención se va en una dirección, en la dirección
que el profesional recorre a través de su marco teórico, si además lo hace diagnosticando el objeto
de conocimiento, en tanto este objeto es el propio de la profesión y no el de la especialización va
en otra. De acuerdo al modo en que se especializa el profesional, los indicadores pueden ser
considerados variables para el objeto de intervención. Veamos esto desde un ejemplo.
Supongamos una familia con violencia hacia la mujer, podemos observar distorsión en la
percepción, creencia mágica, vivencia de catástrofe, resistencia silenciosa, indefensión aprendida,
etcétera. Estos síntomas, (señales, indicadores) vienen de la psicología y tranquilamente pueden
ser observados por el Trabajador Social especializado que le permitirá confirmar o no datos de la
demanda. Pero ello no ofrece una perspectiva desde el Trabajo Social al estado de violencia. El
aporte específico sigue en orden a los primeros indicadores que nos dan la pauta de lo relacional
al mundo. Este “relacional al mundo” es la oferta ostensible por medio de la observación empírica
sobre la operatividad del sujeto o pareja en cuestión con la sociedad y de esta con aquella.

Primer nivel diagnóstico


Diagnóstico general:

36
Objeto de intervención Objeto de estudio
configuraciones lazo social referente

Pareja Operatividad sociedad


Sujeto
Familia
Institución

Indicadores del lazo social

trabajo grupo familiar educación salud vivienda etcétera

Como se observa estamos frente a una doble tarea de estudio. Y debe quedar claramente
establecida que una no nos desvincula de la otra. Se puede tener una visión global de situación
política que alimenta una situación de agresiones en un grupo familiar donde hay maltrato infantil y
poner todo el énfasis en mejorar dicha situación; Ahora bien, ¿cuántos casos enfrentamos donde
el mejoramiento externo no evitó la muerte de alguien por los golpes recibidos? La lectura de los
indicadores del lazo social pueden ser para diagnosticar las fallas institucionales y políticas de un
Estado sordo ante las leyes22 de protección, pero nunca se debe perder de vista al propio objeto
de intervención que puede tener una dinámica propia que se ve favorecida por el entorno para
desenvolver una conducta o un modo de dinamismo interior que a su vez debe ser tratado.
Entonces, lo indicadores del lazo social no sólo marcan el modo de intervención de las
instituciones del estado sobre la configuración sino y además el modo en que la configuración
actúa frente al afuera para que ella misma sea medida.
Por lo tanto, encontramos, en varias situaciones que los indicadores sociales de la
operatividad ofrecen un panorama social positivo que puede implicar un modo de funcionamiento
encubridor de la dinámica interna. Nosotros postulamos que no es vía derivación psicológica como
se continúa la investigación sino que el propio trabajador social puede dar cuenta de esta
situación. Si la demanda enuncia abuso y los indicadores externos no nos dan pautas de ello; la
contradicción entre abuso y lo social es materia a resolver. En la mayoría de los casos
obtendremos de los indicadores externos, de la operatividad del grupo respecto al mundo,
disfunciones suficientes para pensar en el abuso pero si ello no ocurre, es menester adentrarse en
el segundo nivel diagnóstico.23

Segundo nivel diagnóstico.


Diagnóstico específico:

22
Remito al caso Evangelina trabajado en el libro El Lazo Social II
23
Obviamente puede resultar que la demanda sea falsa y que detrás de ella haya un interés oculto para realizarla.
37
Objeto de intervención Objeto de estudio
configuraciones lazo social referente

Pareja Operatividad sociedad


Sujeto
Familia
Institución indicadores de la operatividad del lazo social

Trabajo grupo familiar educación salud constitución familiar etcétera

afectación

indicadores de la afectación del lazo social fuerza social

normas/anomias

En este segundo nivel es cuando se mide la afectación de la fuerza social sobre la


configuración; los conflictos de la intromisión entre el afuera con el adentro de la configuración. Se
hace notar que la fuerza social incide tanto para la configuración como para las instituciones que
representan la sociedad. El objeto de intervención se ve directamente influenciado por la fuerza
social, tanto en lo positivo como negativo. Esto nos permitió colegir que en ciertas oportunidades
algunos conflictos eran ocasionales, el encuentro con una novedad social que afectaba
directamente a alguno de los miembros rompiendo un equilibrio en la configuración factibles de
resolver con el tiempo, con su propia dinámica o por intermedio de un profesional que ayudase a
la reflexión de la novedad. También que hay ocasiones donde la incidencia de la fuerza social
rompe no sólo con el equilibrio sino y además con la tradición, costumbre, modo de vida y que en
esos caso la crisis era ya cuantitativa y cualitativamente mayor. Al mismo tiempo vemos la
devolución de la configuración a esa fuerza con su propia fuerza interna que a veces funciona
como fuerza social y no sólo como mera resistencia a la novedad. Vemos grupos capaces de
instalar una dinámica interna que genera afectación en el entorno. Un grupo que lidera una
organización barrial para la seguridad provoca una modificación de entorno en su comunidad. Un
grupo que transgrede normas generando una conducta en el entorno, ya sea por contagio, ya sea
por temor, actúa una operatividad que choca con la establecida. Aquí pretendemos replantear un
concepto: la fuerza social incide sobre la configuración y esa incidencia actuada se la
observa en su operatividad. Durante mucho tiempo planteamos que la incidencia entre la fuerza
social y la configuración eran mutuas, ahora corregimos esta afirmación. La configuración actúa

38
operando en lo social la afectación. Esto no es excluyente de aquella afirmación donde
postulamos que el grupo pequeño e incluso el uno son capaces de generar una fuerza social. Pero
debemos diferenciar, si el uno (en aquella oportunidad citamos a Freud, Nietzsche, Marx, Jesús,
entre otros) es capaz de provocar una fuerza social, ello es estudio de la sociología. La
configuración recibe de la fuerza social, no da fuerza social, opera en la sociedad de modo afín o
trasgresor a dicha fuerza. La operatividad es observable empíricamente, la afectación se infiere
tomando como referentes de estas las denominadas por nosotros normas/anomias.
Las diferencias provocadas por las colisiones entre la fuerza social y la configuración nos
permitieron elaborar tipologías. Estas fueron un intento de caracterizar las diferencias en sus
efectos operativos. Hubo errores en su ubicación conceptual, en un inicio las consideramos como
nominaciones de estructuras, luego como un modo de describir el lazo y ahora afirmamos que es
un intento de dar nominación al objeto de intervención. Si bien estas etiquetas surgen en el primer
nivel diagnóstico, consideramos que se visualiza con mayor precisión en el abordaje del segundo.
Entonces; el objeto de intervención consta de configuraciones tipos:
Configuraciones

Sujeto.
Pareja.
Familia.
Institución.

Tipos
Crisis ocasional.
Descabezado.
Crónico.
Muerto o terminal.
Encubridor.
Manipulador.
Anoréxico/bulímico social.
Adictivo.
Confusional.
Desamparado o Estado tiránico.

En su momento se aclaró, ningún tipo es puro, van mixturados. El servicio que ofrece la
tipología es poder diferenciar sujetos, familias, parejas e instituciones. De ningún modo va a
contraparte de las definiciones psicológicas y sociológicas que el Trabajo Social tomó prestadas.
Familia nuclear, ensamblada, de origen, de procreación, monoparental, etcétera, pueden ser
usadas si el profesional se siente cómodo con ellas, nosotros proponemos una tipología referida al
objeto de intervención en relación a… es decir, los tipos intentan describir no la conducta ni lo
fenomenal de la configuración sino la incidencia de la fuerza social en la configuración operando
de un determinado modo el lazo social. O sea, la tipología nos debería servir para anticipar que la
descripción tipo del objeto de intervención va referida al lazo social. El psicoanálisis vincular logró
39
salir del uno a uno freudiano al demostrar que la confluencia de yoes disponía de modalidades
estructurales autónomas al sujeto pero de directa afectación a él. El lazo social es la inclusión a
dicha configuración de los elementos exógenos que también la modifican ya no sólo como una
construcción del inconsciente y sus resonancias con los otros yoes, sino y además de la fuerza
social que conciente o inconsciente penetra sobre cada yo y sobre cada configuración.
El diagnóstico no acaba allí. La configuración es afectada por el lazo social que es anterior
a la misma. El lazo social es autónomo, anterior y atraviesa a la estructura. Cada estructura 24,
metaboliza el atravesamiento del lazo social de acuerdo a su constitución. Es allí donde podemos
comprender la diferencia que se produce entre grupos, familias, sujetos, parejas que tienen una
morfología semejante pero que operan desigual. Un elemento endógeno pertenece a la estructura
y es la función paterna en su calidad de delegado social, de represntante de las normas del
conjunto para funcionar en sociedad; la otra, exógena, la otorga la fuerza social que se encarna en
la estructura como Poder. La fuerza social alimenta a las estructuras sociales con el poder para
realizarse sin que ello defina el qué y el cómo realizar. El poder se encarna en la estructura para
potenciar a la misma pero a condición del desenvolvimiento de la función paterna. Una estructura
sin función paterna es pura alienación (a mi modo de ver esto es una abstracción), la estructura
conlleva la función paterna ya sea que esta labore fallida, rota o ausente. La posición de la función
paterna nos da los tipos de lazo social como homónimos, y dado que la terminología es sustraída
del psicoanálisis, describimos modalidades estructurales con las denominaciones de aquella
disciplina. Modalidad neurótica, perversa y psicótica. Sin embargo, hemos elaborado una
diferencia dentro de la modalidad perversa equivalente al Lazo social roto, con la modalidad
psicopática del mismo tipo de lazo social. Aquí tenemos que valorar la estructura inconsciente de
la configuración o sea del objeto de intervención y como ella toma el lazo social. Diferencia entre
un diagnóstico psicoanalítico de estructura vincular con uno social.

Tercer nivel diagnóstico.


Diagnóstico diferencial:

24
Llamamos estructura al fundamento de cada configuración.
40
Objeto de intervención Objeto de estudio
configuraciones lazo social referente

Pareja Operatividad sociedad


Sujeto
Familia
Institución indicadores de la operatividad del lazo social

Trabajo grupo familiar educación salud constitución familiar etcétera

afectación

indicadores de la afectación del lazo social fuerza social

normas/anomias

Estructura del Lazo social

Función paterna poder = fuerza activa/fuerza reactiva

Lazo social

Una dificultad con el devenir del diagnóstico ocurre cuando la operatividad del grupo
muestra que las instituciones sociales a las que se dirigen le son refractarias. Esta situación
implica la necesidad de modificar al objeto de intervención y ubicar en su lugar a la o las
instituciones (representantes de la sociedad).

41
42
Capítulo III
FAMILIA
1. Introducción
El abordaje de esta Institución nos obliga a adentrarnos en el tema jurídico, por ello se
hace imprescindible la lectura de los codigos civiles y penales de la nación, la ley matrimonial, la
de filiación, la de los niños y sus derechos, la de violencia familiar y todas aquellas que la regulan.
Sugerimos casi su estudio para quienes desean especializarse en el tema. Por nuestra parte
trabajaremos sobre una ley inconsciente que no figura en los libros de derecho.
Para la historia de la familia como Institución remitimos a los estudios de Morgan, al
trabajo de Engels25 donde se detalla el salvajismo, la barbarie, la horda, la familia consanguínea, la
familia punalúa, la familia sindiásmica, hasta llegar a la familia monogámica. También en los libros
de Liliana Barg sobre familia26 se historiza la Institución; hemos encontrado una síntesis
interesante en el libro “Familias en litigio”27 y obviamente redunda bibliografía sobre el tema.
Nosotros haremos un breve relato sin pretender la linealidad histórica o un análisis de aquellos
paradigmas que modificaron los rituales y sus costumbres, más sí con el objetivo hacer una
lectura, una interpretación que pretende un resultado diferente.
Parametros
Podemos indicar varios parámtros para lograr un acuerdo sobre lo conceptual de familia.
• Autodefinicón
• Configuración de acuerdo al desenvolvimiento histórico social
• Definición legal
• Que existan dos generaciones
• Convivencia
• Grupo conviviente

25
Engels, F. “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado”. Cartago. Bs. As. 1.975.
26
Barg, L.:
27
Husni, A y Rivas M.; “Familias en litigio.” Lexis Nexos. Bs. As. 2.008
43
• Hábitos
• Grupo con roles distribuidos
• Economía común
• Lugar donde se inscriben valores, ideologías, modos.
• Lugar de indetifcaciones.
Se puede observar que estos parámetros y muchos otros que se pueden invocar tienen
valor a condición de saber que no todos se cumplen pero teniendo por cierto algunos de ellos
podríamos acercarnos a la idea de la configuración. Por otro lado los casos abordados ponen en
cuestión estos parámetros como ser, la cohabitación de un grupo con padres separados ¿incluye
o no a quien no vive con el conjunto? Un grupo de hermanos con padres presos, muertos o
autoexluidos; ¿son o no familia? Uno solo ¿es o no familia? Una pareja sin hijos; ¿ingresa en la
definición? ¿Si la familia está ligada a los procesos históricos sociales y estos están en
permanente cambio; ¿abordar familia significa empezar siempre otra vez de cero?
Lo que intentamos demostrar es que los parámetros utilizados describen fenomenalmente
una configuración pero que no definen y además mucho de aquellos están tomados de
paradigmas sociológicos o psicológicos que a los fines de dichas ciencias pueden llevar a algún
puerto.
Repeticiones
¿Por qué se celebra el cumpleaños de quince? ¿Por qué los judíos celebran el bar y bat
mitzva de sus hijos a los trece y doce años respectivamente? ¿Por qué el padre entrega a la novia
en la iglesia? ¿De dónde sale el prejuicio del solterón/solterona? ¿Por qué se arroja arroz en las
ceremonias matrimoniales? ¿Qué es la dote? ¿Por qué la mujer pierde el apellido o adosa otro al
suyo al casarse?
En la ceremonia de los quince años, el padre lleva a su hija vestida de novia y baila con
ella el vals dentro de una ronda donde figuran los pretendientes que la sacarán a bailar uno a uno.
El matrimonio es la continuidad de este acontecimiento donde el padre lleva a la novia hasta el
altar y la entrega al varón que ganó la puja entre los pretendientes. El vals también se baila pero
ahora el partenaire es el marido. El cumpleanos de quince es una confirmación a la comunión
previa hecha a los 11 años por la niña. Y la edad asemeja al bar o bat mitzva de los judíos donde
el niño o la niña pasaban a ser hombre y mujer, ya con edad de procrear. En la edad media la
edad para la actitud nupcial coincide con las anteriores, 13 y medio años para el varón once y
medio para la mujer. En esa época aparece el ofrecimiento de la dote que consistía en bienes o
suma de dinero. Hoy no se da la mujer con dote pero aún es costumbre que sea el padre de la
novia quien se haga cargo de la fiesta. Cuando los novios salen de la iglesia se le arroja arroz,
costumbre originaria a pueblos del oriente como deseo de fecundidad. En sus orígenes la
ceremonia connotaba valores mágicos y religiosos, la misma se traslado a la bendición de Dios
como valor mágico y religioso a través de la autoridad paterna y luego del jefe del ceremonial,
44
parroco, rabino, etcétera. La soltería era mal vista en los pueblos primitivos que aislaban al célibe
considerándolo una desgracia por no dar descendencia. En aquellas épocas la mujer que ya había
concebido era más valorada que la aún virgen o que no concibio porque daba muestras de
fecundidad. En la edad media el padre pasa a ser guardían de la virginidad de sus hijas debido a
la necesidad de asegurar continuidad familiar y patrimonial. El giro del valor de repudio al celibato
en oposición a el valor de la virginidad no es tal si se considera que aquello con valor para los
primitivos, que era lograr mayor cantidad de miembros en el clan o tribu para fortalecerlos, se
transformó en el bien material que otorga lo mismo. Para grupos antiguos la importancia era
obtener el hijo varón, cosa que hoy se mantiene respecto al valor de la primogenitura. En la
antigua Roma con el casamiento religioso la mujer pasaba a formar parte de la familia del esposo
y profesaba el culto de esta familia. En la actualidad la mujer o adosa a su apellido el del marido o
simplemente pierde el paterno en canje por el del marido. Los matrimonios tuvieron modalidades
como por arreglo, por intereses comunitarios, por compra de la mujer, o por mutua cooperación. El
amor como valor fue cuestionado hasta la etapa del iluminismo. Y aunque hoy en día se hable de
libre elección y consentimiento de los conyuges, las elecciones siguen siendo de clases, por
intereses, o por mutua cooperación, hoy existen matrimonios por conveniencia social y
económica; a veces el matrimonio asemeja a una compra con la diferencia de no pagar a la familia
vendedora sino a la propia mujer, todavía existen comunidades que propugnan el casamiento
endogámico por intereses comunitarios.
Configuración familia para trabajo social
En primer lugar definimos familia como una institución. Y a organización los modos en que
se configura una institución por lo que existen varios tipos de organizaciones que responden al la
misma institución. Entonces nosotros laboraremos a la nstitución a los fines de obtener una matriz
que ns permita estudiar el fenómeno sin caer en la variablidad de las organizaciones. ¿Nos
preguntamos que función política tiene la familia como institución?
La familia ocupa un lugar en la estructura social radical. Es la primera organización que se
utiliza para que las ideas sociales sean metabolizadas y entregadas a sus miembros. La sociedad
en un todo deposita en la familia la tarea de ser reproductora de los modelos sociales a los fines
de obtener de sus miembros nuevos ciudadanos. Pero a su vez la familia al reproducir, produce
modelos sociales. Los produce puesto que el modo en que colige el mensaje social es interpretado
por sus iembros por lo que ellos no pueden calcar el modelo social pero si asemejarlo. Al hacerlo
semejante la familia produce de acuerdo a su entendimiento, comprensión, situación social e
histórica.

45
SOCIEDAD

FAMILIA

En este sentido concebimos a la familia como base de la sociedad y a la vez como base
de la enfermedad individual y social.

Socialización Reproductora disfuncional


Y
Formas innovadores de socialización productora formas anómicas de socialización

De modo tal que podemos indicar que familia es toda institución que cumple con la función
política de reproducir y producir los modelos sociales donde la estructura esta inmersa.

La familia puede ser convalidada de constantes cambios de acuerdo a las épocas y


muchas de las costumbres y tradiciones se mantienen por la calidad de tal. Lo que no se opondría
y podría complementarse con pensar a la institución familia como una institución que repite
estructuralmente. Como sea en lo fenomenal: poligimia, poliandría o monogámia; a través del
rapto o con consentimiento de los padres, bendecidos por Dios, o por los propios votos maritales;
la familia en sus distintas vertientes siempre ocupó un lugar necesario como eslabón entre el
sujeto y la sociedad. En ese sentido, ese lugar estructural mutando en sus formas por los nuevos
paradigmas o revoluciones económicas nunca se modificó. Si durante más de 1.900 años la mujer
era quien se encargaba del cuidado de los hijos y del hogar y el hombre de la manutención y hoy
ello se ve modificado dado que ambos se encuentran insertos en el mercado laboral, sigue siendo
la casa y la familia, con roles complementarios: abuelos, nodrizas, empleadas de servicio
doméstico quienes suplen la función sin que ello indique modificación del lugar que le cabe a la

46
familia como estructura. Del mismo modo, sea monoparental, nuclear, integradas, aglutinadas,
etcétera; todas estas modificaciones de forma no modifican el lugar que le cabe a la familia como
institución, como estructura, situada como el nexo entre lo individual y social.
Desde esta perspectiva, la familia es pensada como una estructura. Y como tal nos
proponemos estudiarla.
2-El aporte del psicoanálisis
Definiendo “función”

Previamente redefinimos función diferenciada fundamentalmente de rol. Se considera que


cualquiera puede ocupar un lugar en la estructura en tanto cumpla con la función. Tomemos como
ejemplo a la función paterna: definida por proveedor de alimentos, en sentido amplio, concierne al
discurso jurídico, ser dueño del espermatozoide al discurso médico, ocupar el lugar de
representante de la ley, interdictor de la fusión hijo-madre refiere el discurso psicoanalítico. Este
conjunto de actuaciones le cabe a la función paterna, que no emula a un padre, cualquiera puede
ocupar un lugar cuando se trata de simular conductas, no así cuando se ocupan funciones donde
si bien cualquiera puede realizarlas imposible simularlas. De ello dan cuentas claramente los
actores.
El lugar paterno es el de un personaje. El personaje paterno pone en duda, justamente, la
función. Llamamos función a lo inconsciente que actúa en un lugar, y rol a aquello consciente,
esperable, idealizado para el lugar. La función es lo que se actúa no lo que se espera de alguien
cuando se encuentra en determinado lugar. En este sentido queremos advertir que no debe
confundirse al señor que se presenta como el padre de familia con quien está ocupando el lugar
paterno.
Diferenciando sistema de estructura

Si bien es cierto que la confusión se puede atribuir a los gestores del estructuralismo, ya
que tanto Saussure como Levi-Strauss utilizaron ambos términos sin mayor precisión, la evolución
del estudio generó una diferencia que debe ser contemplada. Marx, dio con el zócalo del sistema
capitalista, describió la base infraestructural, material, económica y relacional que determina la
superestructura de las ideas, ideologías y leyes. Si sistema es lo observable, lo factible de ser
razonado conscientemente, la estructura como inferencia toma estatuto de inconsciente. Si la
familia como sistema es un conjunto de objetos o personas y de relaciones entre sus componentes
donde, modificando la conducta de uno de los elementos se genera el supuesto movimiento del
sistema todo, la estructura familiar es un conjunto relacional entre singulares donde la modificación
o cambio de alguno de sus componente no modifica la estructura en conjunto, sino la posición de
esos mismos singulares respecto a un elemento pivote de esa estructura.
La diferencia no es menor: el sistema se ubica en el ámbito de lo perceptivo, de lo
consciente y es modificable desde lo voluntarioso; la estructura, que es un conjunto de
intercambios de significantes, es inconsciente y simbólica y toda modificación se produce con
47
relación a un objeto vacío que circula en ella. Definimos: el sistema detectado desde lo perceptivo
y que funciona fenoménicamente es consciente e imaginaria, mientras que la estructura es
inconsciente y simbólica.
Tomaremos como fuentes a las disciplinas que más exhaustivamente investigaron a la
configuración familia: el estructuralismo levi-straussiano que fue base para la teoría psicoanalítica
de las configuraciones vinculares de familia.
El concepto básico que funda a la psicología social freudiana reza: “Es verdad que la
psicología individual se ciñe al ser humano singular y estudia los caminos por los cuales busca
alcanzar la satisfacción de sus mociones pulsionales. Pero sólo rara vez, bajo determinadas
condiciones de excepción, puede prescindir de los vínculos de este individuo con otros. En la vida
anímica del individuo, el otro cuenta, con total regularidad, como modelo, como objeto, como
auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo la psicología individual es
simultáneamente psicología social en este sentido más lato, pero enteramente legítimo. (…) Por lo
tanto, la oposición entre actos anímicos sociales y narcisistas cae íntegramente dentro del campo
de la psicología individual y no habilita a divorciar esta última de la psicología social o de las
masas”.28 Como consecuencia el desarrollo de la psicología social logró incorporar la terapéutica a
los grupos, instituciones y ya llegó a las comunidades. El Trabajo Social no debe temer a los
elementos psicoanalíticos y por el contrario entender que también debe inmiscuirse en lo individual
y endopsíquico porque desde este oficio habría que adherir al postulado freudiano y declamar que
lo social no está divorciado de lo individual.
Freud logra encontrar el origen de las organizaciones sociales conjuntamente con el mito
que da origen al sujeto. La prohibición del incesto, la castración y su operador lógico, la función
paterna, elementos bisagras para el pasaje de la naturaleza a la cultura, elementales para el
Trabajo Social y sus fundamentos. Sobre la base del complejo de Edipo, Freud trató de dar
respuestas a una serie de interrogantes: ¿cómo se produce el pasaje del cuerpo biológico al
cuerpo erótico? ¿cómo se llega a la diferencia anatómica de los sexos?¿cómo pasa el sujeto del
estadio narcisista al objetal?
Todas las cuestiones son del interés para el Trabajo Social, particularmente la tercera
porque el lazo social opera sobre objetos exteriores con quienes se relacionan. En la respuesta a
la tercera pregunta veremos la importancia del padre como función. Lo exogámico y objetal en
familia, grupo, pareja e individual se lía necesariamente con la función paterna.
Lugares de madre-hijo y padre
Partimos de la idea que el cachorro humano se diferencia del cachorro animal en que el
humano sin la presencia de otro no sobrevive.
Esto nos puede permitir tres tipos de conclusiones:
a) el ser humano es una especie que nace prematura,

28
Freud, S. Obras Completas. “Psicología de las masas y análisis del yo.” Amorrortu, ed. T.XVII, Bs.As., 1.984.
48
b) la especie humana, la más evolucionada de las especies es, paradójicamente, la más
débil o:
c) los dos anteriores en conjunto.
Siendo así no podemos creer que un recién nacido nace con inteligencia, con memoria,
con capacidad deductiva, asociativa, etcétera. Tenemos que pensar al niño como una enorme
pantalla blanca, una enorme página en blanco pronta a ser llenada, pero desde el inicio
absolutamente vacía de contenido. Una pantalla en blanco con un motor (el aparato psíquico y el
orgánico) encendido que deberá incorporar todos los elementos necesarios para su
funcionamiento.
Entonces, piénsese a un niño recién nacido vuelto al mundo. ¿Qué puede decir que
conocía hasta su nacimiento? En una gestación relativamente normal, el único registro posible de
aceptar para el bebe es el de homeostasis, ante la necesidad, vía cordón umbilical obtuvo la
satisfacción.
Una vez afuera, comienza el conjunto de insatisfacciones. Le molesta la luz, los ruidos,
tiene hambre y no se puede satisfacer automáticamente. Es tocado ya sea por médicos, parientes,
las telas que lo visten. El bebe se enfrenta a un cúmulo de estímulos externos e internos
desconocidos hasta ahí y con los cuales no puede lidiar, ello le genera grandes insatisfacciones.
Funciónes maternas
¿Y cómo opera la madre en estos momentos? La madre pasa a ser para el niño como una
especie de placenta artificial. Si antes en la placenta, el niño sentía que toda necesidad se cubría
automáticamente, ahora, puede sentir que existe algo que trata de suplir esas carencias
cumpliendo con la misma función que otrora fuera la placenta.
La diferencia, de cualquier modo, es notable. La madre no solo da los cuidados al bebe
como si fuera aquella placenta sino que lo hace de manera distorsionada. ¿Por qué? Porque la
madre pasa a ser una interpretadora de lo que ella cree que el niño necesita, si el chico llora
puede ser por hambre, -allí va la teta-; puede ser por dolor de estómago –allí va el jarabe, el aceite
o la pócima contra el estreñimiento- o puede ser calor o frío, entonces lo abriga o desabriga,
etcétera. Conclusión: la madre desde el inicio cumple como función interpretar al niño, dice lo que
el niño tiene aunque no lo tenga. O como dice Lacan; recibe su propio mensaje invertido, es decir
ella provee del mensaje al niño y lo recibe como si fuera de éste. Además es quien efectivamente
cumple con tratar de palear las necesidades del niño por lo que se transforma en un asistente del
niño, es como una prótesis, el instrumento que el niño tiene para que le alcancen la mamadera, la
tela, la toalla, el sonajero, etcétera. También ocupa el lugar de la voz del niño, es quien lo hace
hablar a través de ella, la madre dice: ¡salude al tío! ¡hola tío! La madre dice: ¡uy qué linda que
está la papilla, qué rica como le gusta al nene! La madre es vocero del hijo y dice por el hijo, la
voz materna es un elemento clave de socialización ya que incluye al niño en el universo del
lenguaje. A su vez, funciona como anticipadora, se adelanta al estimulo del niño instruyendo al

49
estímulo, en un sentido ejerce sobre el niño una cierta violencia sobre la psiquis a los fines de
imprimir un modelo de necesidad que luego será demanda. Otra razón fundamental para la madre
es el deseo, deseo de ser madre, deseo de tener ese hijo. ¿Y cómo se mide ese deseo? Se mide
en el nombre que piensa darle, en el lugar que le asigna en la casa, en las ropas que prepara, en
como lo habla ante otros miembros, o sea, a alguien que no existe aún lo hace existir virtualmente,
prepara un lugar en el mundo antes que el niño llegue. Finalmente el amor. La madre es quien da
calor, ternura, caricias, dulzura y todo aquello que devela el afecto, inscripción fundante para el
niño. El deseo anticipa el lugar, el amor hace efectivo ese deseo en un quehacer aquí y ahora.
Hagamos una pequeña síntesis: una madre cumple con estas funciones:

ASISTENTE
MADRE: VOCERO
INTERPRETADORA
DESEO (EROTIZACION)
AMOR (TERNURA)
ANTICIPADORA

Ahora bien, cualquier madre que se jacte de madre en tanto crítica sabe que no puede
cumplir a la perfección con lo anteriormente dicho, a veces lo hace, otras no y muy en general otra
persona la reemplaza cubriendo la falencia. De hecho, una buena madre es una madre
incompleta, conciente de su incompletud.
Por otro lado, obsérvese que lo que describimos son acciones y cualidades que definen la
función materna y, en tanto función, es factible que cualquier persona pueda realizar. Esto nos
sirve para pensar que una madre biológica se distingue muy poco de una madre adoptiva y que en
cierto sentido toda madre debe ser adoptiva. Véase la diferencia respecto al deseo: una madre
biológica prepara al ritmo biológico de su cuerpo el espacio, nombre, prendas, etcétera. Una
madre adoptiva carece de la experiencia biológica, diferencia no menor. Sin embargo, su deseo de
ser madre se pone a prueba del mismo modo que con la madre biológica, prepara el espacio, el
nombre, a su familia, etcétera.29 Por lo anterior se puede entender porqué ciertas personas
huérfanas o con padres separados o abandónicos, cuando no carecen del afecto, ternura, deseo,
asistencia de aquel que puede suplir la función (léase abuela, hermano, padre, tía, etcétera) no
vivencia interiormente la carencia del modo en que alguien con madre pero sin cumplimiento de
aquellas funciones suele manifestar.

29
Sin embargo la distinción es cualitativa. Consideramos a la madre adoptiva más cercana a un padre adoptivo que debe
maternizarse. La falta biológica debe sustituirse por un deseo de ser madre que no puede ir acompañada del cuerpo sino
de simbolización. Más adelante conceptuaremos la diferencia del siguiente modo: la madre biológica parte de la
primarización del vínculo a la secundarización. El padre biológico y adoptivo parten de la secundarización hacia la
primarización. La madre adoptiva parte de la secundarización a la primarización para luego retornar a la secundarización.
Una madre adoptiva nunca será igual a una madre biológica. Lo real de la experiencia de la madre biológica es parte del
vacío que no podrá ser llenado por la madre adoptiva. Si se quiere, una buena madre adoptiva compensa, con relación a la
biológica, en que no puede no saber de su falta, cosa que la otra tiende a confundir con el bebe y puede creerse plena.
Véase el tema de adopción en las páginas siguientes.
50
El bebe
Habíamos propuesto pensar al recién nacido como una pantalla en blanco pronta a ser
llenada a partir de las percepciones y sensaciones que recibe del mundo exterior e interior y de
esa madre que intenta suplir las carencias que el niño siente luego de salir de un estado de
satisfacción constante.
Dos momentos vamos a describir de este niño recién nacido.
a) Al momento del nacimiento, si es una pantalla mental en blanco, no tiene porqué saber
o entender que su brazo es su brazo, que esa pierna que se mueve arrítmicamente es
su pierna y que esa persona que viene en su ayuda es otra cosa distinta del mundo
que él percibe como propio. Carece del concepto de unidad, del concepto de uno, por
lo tanto, del otro, del adentro y del afuera. ¿Por qué habría de saber que la sensación
estomacal producto del hambre es algo interno? ¿Cómo sabe qué es lo interno o lo
externo? Este es el momento donde podemos decir que la vivencia del niño es la de
un cuerpo fragmentado, un grupo de pedazos que se mueven a su alrededor.
b) El segundo momento se va conformando con la actuación materna. La madre a través
de sus caricias, mirada, mimos, palabras, etcétera va promoviendo sensaciones de
unidad, es el tacto materno el que hace que el niño pueda sentir cierta unidad entre el
hombro y el brazo, entre el brazo y la mano, entre el pie y la pierna, etcétera. Ahora
bien, al tiempo que va logrando concebirse como una unidad, va registrando que ese
otro que está allí como parte de la misma unidad. Por ejemplo, tiene hambre, tiene
sensación en el estómago, la sensación genera en él una carga que en determinado
momento se hace insoportable, entonces produce una descarga de esa tensión en
forma de llanto, el llanto hace aparecer una cosa (llamada teta) que se inserta
mágicamente en su boca la cual succiona y logra ingresar un alimento que lo
satisface. Desde el niño, ¿por qué pensaría que esa cosa es ajena a su cuerpo? El
bebe siente incomodidad, frío, o humedad, nuevamente se sobrecarga su psiquis y
realiza la descarga a través del llanto, viene otra cosa, parecida a la anterior que lo
toma, lo alza, lo huele, le saca los pañales, lo seca, le habla, lo mima y le pone ropa
fresca y lo arrulla. ¿Por qué el niño entendería que aquello no es parte de él?
Por lo que, así como su primera vivencia es de desmembramiento, su segunda vivencia
es de unificación pero no de unificación al modo del “mí mismo”, ni del uno como parte (unidad)
sino de uno como unión, como Todo. Dicho de otro modo: él y la madre son el Uno, el todo. Todo
el universo, todo lo existente, todo el espacio; él y la madre son como Dios.
Así como concluíamos anteriormente que la madre debe saber que ella no es todo para el
niño, que ella falla para el niño, desde el niño la madre es Todo para él.
Primer momento Segundo momento

51
Cuerpo Fragmentado Cuerpo Todo
madre

Placenta artificial
Hijo
hijo

El Padre
Incorporar al padre en esta díada hace imprescindible nuevamente empezar por la madre.
En esa unidad vivenciada por el chico ocurre algo. La madre, que sabe que no es todo
para el chico, se ocupa y preocupa de otras cosas. La madre trabaja, hace tareas del hogar, ve
televisión, atiende a los hermanitos y también al marido.
Ese desviar la mirada de la madre incorpora un nuevo espacio para el bebe, “hay otra
cosa que algo de mi ve y yo no lo veo”. De alguna manera esa mirada de la madre que se desvía
produce un quiebre en el bebe, una vivencia de quiebre de ese todo. Y el bebe, en la búsqueda de
no perder ese todo, desvía la mirada hacia ese espacio donde la madre mira. En ese espacio está
el otro del otro. El bebe es uno, la madre otro, el espacio al que se dirige la madre es el otro del
otro. Ese espacio está preparado para la entrada del padre, “el primer representante de los otros”.
Presentación del padre

Agregamos un elemento más a la función materna, la madre es quien presenta el hijo al


padre y al padre el hijo. “Este es tu papá, éste es tu hijo”.
Ninguna madre biológica duda que su hijo seas su hijo, no necesita presentación, lo ha
gestado, criado y cuidado en su vientre y mientras el niño se formaba, ella misma se conformaba
como madre. El padre no tiene esa experiencia interna, a lo sumo, en convivencia comparte las
experiencias de la mujer y trata, como puede, de comprenderlas. Del mismo modo, su preparación
como padre es diferente de la preparación, si se quiere, ínsita de la madre. Padre es un agregado
cultural, madre es biológica, natural y también cultural.
Y es fundamental cómo la madre presenta a ese padre. No es lo mismo decir: “éste es tu
padre” que decir: “éste es el imbécil de tu padre”. Si bien parece parodiado, no es lo mismo que un
padre sea tratado como un imbécil, “no tengas al nene porque se te va a caer, no le preparés la
leche porque lo vas a quemar, dejame a mí, vos no entendés nada de lo que le pasa.” Es verdad
que el padre no entiende nada de lo que le pasa al bebe, pero no entender lo convierte en un
ignorante cosa muy distinta a ser un cretino.
Si dijimos anteriormente que el niño es una hoja en blanco a llenarse por el accionar de la
madre, ahora decimos que el padre es una hoja en blanco a llenarse por la madre y también por el
hijo.

52
Si el padre es el primer representante de los otros, en tanto primero, esa presentación es
otra nueva marca en la hoja en blanco del niño y es sumamente importante como esa marca será
inscripta en el bebe, insistimos: no es lo mismo presentar a un ignorante que a un imbécil.
Ser padre/tener un padre
Al mismo tiempo, si el padre ocupa el lugar es importante su operatividad porque el hecho
de que un padre no sea presentado como un imbécil no implica que no lo sea. Para dilucidar esto
último veamos de qué se trata un padre.
Antes de explayarnos en las funciones que son propias del padre trataremos de ver de
donde surge el padre.
Se puede decir que antes que un padre hay un hombre y agregar: antes de una madre
hay una mujer. Si bien esto es cierto en lo cronológico pido que se permita la duda respecto a sí
psicológicamente es así. Yo afirmo que antes que mujer hay en la niña una madre. La cultura
occidental prepara, ya sea por religión, costumbre, tradición, sociedad machista o lo que se quiera
a que la niña desarrolle un espíritu materno antes que femenino. Juega a la mamá, toma el té con
las amigas y hablan como mamás, se les enseña a cocinar, se las obliga a limpiar la casa,
etcétera. Pero con el hombre pasa algo distinto, se lo educa para la calle, para el fútbol, se jacta la
madre y el padre si es mujeriego, hay una insistencia absoluta para que no resulte homosexual,
(un temor particularmente puesto para el niño en comparación a la niña), etcétera.
Al niño se lo prepara para ser hombre antes que padre. ¿Y qué es ser hombre? Es una
pose, es tomar la iniciativa, es ser “el guapo”, es adoptar una figura que produzca temor, es
juntarse con otros hombres para hablar de mujeres, es jactarse de lo que hacen con las mujeres (a
sabiendas de todos los allí presentes de que la mayor parte de lo que se cuenta es mentira), es
obligarse a piropear mujeres, a mirarlas y a no llorar “porque los hombres no lloran”.
¿Cómo se consolida esto en el sujeto masculino? Se consolida porque la mujer llega con
cierta inhibición respecto a su ser femenino, se presenta como si no supiera, parece que algo del
juego de seducción, aún en nuestros días funciona análogamente a los animales, la mujer está
para decir si o no, el hombre para insistir. Este juego de “actividad-pasividad” se reproduce en la
sexualidad pero por otra razón, hay algo de violencia que debe ejercer el hombre, una violencia
obligada, debe penetrar, obligarse a actuar para que haya acto.
Ahora, la mujer demanda de un hombre no sólo firmeza, dureza, sino también, ternura,
contención. Elementos que un hombre tiene y adquiere a medias. Muchas de las peleas de las
parejas se producen porque el hombre utiliza la rudeza como su modo allí donde la mujer requiere
otro tipo de conducta. Con este hombre, el rudo, el macho, el de la pose, se casan o unen las
mujeres quienes prontamente pueden empezar a desarrollar su “don” que es la maternidad. Y si
antes quien patinaba era la mujer, ahora el que trastabilla es el hombre. -“Vas a ser papá”.
-“¡Bárbaro! ¡qué lindo! ¿qué diablos significa eso?”.30
30
Ante la multitudinaria protesta femenina de que lo afirmado es de los años 50 y no corresponde al nuevo rol de la mujer
en el munod, solicito se examinen hoy en día las juguetrías o que se contemple con observación crítica las publicidades
53
Función paterna
Un padre es aquel que ejerce la autoridad en la casa, es quien tiene una ley ordenadora,
quien provee, quien se sienta en la cabecera. Es “el jefe de hogar”.
Veamos estos puntos con detenimiento. ¿De dónde proviene esto de ejercer la autoridad,
de tener una ley ordenadora? Padre no es confundir autoridad con gritos, autoridad con dictadura,
autoridad con superioridad. El padre como función es quien ejerce la autoridad de instaurar una
ley que ordena. ¿Qué ley?
Habíamos dicho que la madre se presenta para el bebe como alguien que falla, pero que
desde el bebe ella es todo. Ser todo es un desorden, piensen en el valor del todo, si todo es todo,
no hay arriba, abajo, adentro, afuera, 1 y 4 es lo mismo porque pertenecen a lo mismo, hablar y
soñar es lo mismo. El todo como una sola cosa es confuso. Si Dios es todo, ¿también es el
diablo?
El padre aparece para obligar al niño a ver que existe algo fuera del todo, por lo tanto,
todo no es todo, el supuesto todo es algo. El padre aparece para ayudar, ordenando a la madre a
que no funcione de todo sino de parte, ¿cómo? obligándola a que además de madre sea mujer, es
decir, hace de esa madre una mujer objeto de su deseo. Y esto es propio del padre porque como
padre no olvida lo que de sí conoce; que es hombre. Por lo tanto decir que el padre es ley y
autoridad es decir que el padre, por su sola presencia, es quien coloca otro orden al dúo madre
hijo inscribiendo un trío, hijo, madre, mundo. Mundo porque a través del padre aparecen los otros
del otro del otro, y los otros de los otros del otro del otro, etcétera. Sobre el padre recae el operar
una ley social que debe ejecutarse. Entonces padre no es quien reta, pega o asusta, aunque haga
eso, no es eso, padre es quien le ofrece a la mente del chico la posibilidad de otro orden. Un orden
para la madre con relación al chico y para el chico con relación a la madre y el mundo.
Entiéndase, la simple presencia del lugar tercero es ordenador y ese lugar tercero lo
promueve la madre (soltera, casada, concubinada, etcétera) quien lo ofrece a aquel que lo
ocupará (padre biológico o no; sujeto o cosa) en tanto función paterna. Se hace necesario que
alguien ocupe ese lugar para operar en él y si no es alguien alcanzará con que sea algo que
ocupe lo suficiente a la madre para quebrar el espacio ilusorio del todo del infante.
La función de la ley
De acuerdo a Levi-Strauss, las estructuras (elementales) básicas de parentesco son
cuatro. La relación esposo-esposa; la relación padres-hijos; la relación entre hermanos y la
relación de los hijos con el pariente más importante de la familia materna que el antropólogo llama
avuncular y coloca allí la figura del tío materno (hermano de la mujer). Esta organización social de
la familia se establece por una ley simbólica que no fue impuesta por decreto sino que funcionó
articulando el desarrollo social.

televisivas.
54
Tratemos de ilustrar la propuesta de Levi-Strauss. Ubiquemos una figura con los cinco
lugares vacíos.

Instalados los lugares nada queda indicado. No se entiende porqué habrían tres arriba y
dos abajo, tampoco habría objeción en colocar a los dos de abajo arriba y los otros abajo o los
cinco en línea paralela. Visto de este modo la ilustración no tiene mayor significado.
Coloquemos, entonces, a los lugares denominaciones con letras y vinculémoslas:

A B C

D E

El vínculo A/B, B/C, C/D, C/E y D/E parecen indistintos. A/B como conjunto se vinculan al
conjunto D/E. A y C carecen de unión salvo intermediada por B, D y E. Se puede leer que A /B
tienen una relación conjunta con D/ E distinta de la que tiene C/D y C/E.
La ubicación tiene que tener un sentido provocado por algo que lo estructure y no por
capricho. Tampoco en este caso hablar de convención sirve. La convención es un efecto de algo
establecido que luego se conviene. No se es padre o madre o tío porque sí, sino porque algo
ordena la estructuración. De modo tal que si ubicamos a padre/madre en los lugares D y E y a los
hijos en A y B no habría razón para objetar. C, al estar simétrico a A y B, se convertiría en otro
hermano o medio hermano. Cómo vemos, el cuadro sigue sin una lógica que explique la
organización. Necesitamos de una ley que límite y diferencie. La ley denominada prohibición del
incesto fue la que Levi-Strauss y Freud, entre otros, encontraron como denominador común de las
organizaciones sociales. Legaliza lo permitido y prohibido de acuerdo al tipo de vínculo que esa
ley establece entre los miembros. Veamos ahora el gráfico con la ley incluida:

55
A B C
(L)

D E

Ahora podemos observar mayores diferencias. El vector (L; Ley) parte desde A. En A
recae la ejecución de la ley.
Las relaciones B/C; B/D; B/E; C/D; C/E; A/C y A/D mantienen la semejanza mientras A y C
continúan sin vincularse entre sí. Pero surge esta novedad: A y B aparecen diferentes del resto, no
padecen del segmento interdictor.
Alguien ejecuta la ley, los demás se someten a esa ley. Todas las relaciones, menos una,
tienen una prohibición. Si es función paterna ayudar a la madre en no caer en la trampa narcisista
de creerse todo para el niño, si es quien ayuda a la madre a sostener el espacio tercero entre el
niño y la madre, resulta claro que A es el padre. Esa relación que no tiene prohibición es la que
Levi Strauss denominó relación de alianza. Si la alianza no está interdicta, el vínculo que se
genera entre A/B indica que el producto de la alianza son D y E que son los hijos de esa alianza.
Por eso, en el gráfico, D y E están abajo porque marca una línea de temporalidad (generacional), y
se observa un vector diferencial al resto que une la relación A/B con D y E porque D y E son
producto de la alianza y no de cada cual en la alianza. La relación entre A/B con D/E es
denominada de filiación. Y justamente el segmento (L) es quien permite entender porque el dibujo
vinculaba a D/E con A/B de manera diferenciada a C. Entonces ya podemos poner nominaciones
a los lugares; A equivale al padre, B equivale a la madre, D y E equivale a hijos de A y B. D y E
visto de manera separada, iguala al dibujo entre B y C; si D y E son hermanos podemos indicar
que B y C también lo son; aquí la relación de consanguineidad. C se vincula a D y E como
producto de su relación con B. Esta relación diferencial es la que se denomina avuncular. El
avúnculo es el vínculo por línea materna que se establece en el grupo. Es el hermano de la madre
por eso no tiene relación con A de manera directa y el modo vincular con D y E es diferencial. Si
se observa con detenimiento en el gráfico, sobre el padre que recae la ejecución de la ley que
separa al hijo de la madre y a la madre del hijo, al tío de los sobrinos, a los hermanos entre sí, y
algo más, el padre se prohibe de sí al hijo y lo prohibe para sí. Es una ley que el padre coloca y
que él mismo debe obedecer porque es una ley que recae sobre él, no la inventa. Una ley que
ordena y también lo ordena a él. Esta ley, (los padres pueden ejercer la unión sexual entre sí pero
no con los hijos), organiza lo generacional, lo trascendente, instalando la temporalidad: la alianza
es primera, la filiación es posterior. Por eso el avúnculo se encuentra paralelo a los padres, es de
la misma generación. ¿Por qué se prohibe el vínculo entre hermanos? De acuerdo a Levi-Strauss

56
el primer tipo de intercambio social se produce cuando el hermano entrega a la hermana a otro
hombre a cambio o con la esperanza que algún otro hermano entregue a la suya para él. Se
rompen los vínculos endogámicos instituyendo lo que se denomina exogamia. Aquí la acepción del
término es político; no sólo se es pariente político sino que el intercambio era una razón política
para generar alianzas entre clanes y tribus a los fines de fortalecerlos. En nuestra época, en los
casamientos se observa como el padre es quien entrega a la hija, si no hay padre es el padrino, si
no hay padrino es el hermano y de última, un amigo. Con ello podemos ver que la figura
avuncular, como las anteriores, puede ser ocupada por cualquiera sin importar que efectivamente
sea hermano o no de la mujer. Gracias a esa ley ejecutada por la función paterna, tenemos las
diferencias básicas dentro del universo familiar, primera diferencia importante para el niño que, a
partir de ella, podrá comenzar a diferenciar el resto del universo.
Veamos el esquema completo:
(a) (b)
Padre Madre hermano de la madre

(c) (d) (d)

(b)
Hijo hija

Referencias:
a) Vínculo de alianza
b) Vínculo de consanguinidad
c) Vinculo paterno-filial
d) Vínculo avuncular

La ley que pone el padre no es una ley inventada por él, ni caprichosa, es una ley cultural
y social que ha penetrado en los sujetos, por lo tanto, cualquiera que sea capaz de ejecutarla
cumple con la función. Esto relativiza una vez más al padre como a la madre en tanto seres
biológicos.
Veamos la siguiente objeción. Si el hijo mayor de una familia numerosa cumple con la
función paterna para sus hermanos, ¿corre el riesgo de enfermarse porque no cumple con el rol
de hijo? No necesariamente, porque si se entiende que estamos hablando de funciones y no de
roles es esperable pensar que ese hijo mayor, a su vez, haya recibido de un tercero la ley que
ahora en él se encarna y para que sea efectiva, el lugar de tercero diferenciador ingrese en la
mente de los niños depende de cómo la madre presenta a ese lugar. Dicho de otra forma, el padre
no es, al padre se lo tiene, si el hermano tiene un padre en su aparato psíquico no importa que
ejecute un rol de padre, con esta ejecución tal vez, este brindando a sus hermanos la posibilidad
de que también en ellos exista un “tener padre” como función.

57
El deseo de ser padre
Inscribir la función paterna es inscribir el deseo del padre. Padre es alguien que desea.
Pero, ¿exactamente, qué desea? Debe existir en él también deseo de ser padre, pero a diferencia
de la mujer/madre, su deseo contempla una instancia distinta. Tener un hijo es ser dador de un
apellido pero a la vez de un lugar. Un hombre que se hace padre desplaza del lugar paterno a su
propio padre, lo desplaza al lugar de abuelo. El deseo de ser padre en el varón tiene la
connotación de la temporalidad y, en consecuencia, de la muerte. Es advertir en él y en el otro el
paso del tiempo, el corrimiento de lugares y la aceptación de la muerte.
Un giro: El asesinato de Dios
¿Por qué el mandato divino inscribe judío a un sujeto sin su voluntad de afiliarse al
"pacto"?31 ¿Por qué no les dio la posibilidad, como la tuvo Abraham, el único circunciso del pueblo
judío que, adulto y consciente de sus actos, adhirió al pacto?
En Génesis 17, Dios ordena a Abram la circuncisión como señal del pacto que harán las
partes: Dios por un lado; Abram, su progenie, y todo varón que cohabite con éste por el otro. A
cambio de la circuncisión Dios promete descendencia a Abram. El hombre entrega su prepucio y
gana a cambio un signo, pierde algo de su cuerpo y gana una sílaba, de Abram se transforma en
Abraham, "el padre de las naciones".
Ahora bien, para que haya pacto debe haber renuncia de ambos lados y ganancia de ambos
lados. Abraham entrega el prepucio y gana la descendencia. Dios con el pacto gana la descendencia
de Abraham que conformará al pueblo de Dios; pero Dios ¿qué entrega a cambio de esa ganancia?
El pacto, hasta aquí unilateral, parece aún más asimétrico cuando Dios pide a Abraham que
entregue a su hijo en sacrificio. Dios parece un demagogo, pide el prepucio a cambio del hijo y ahora
además ¿pide el hijo?
El pacto que Dios demanda es un pacto paradójico y si bien todo pacto es asimétrico en su
intercambio, ¿Dios, no pone nada o pone más que Abraham?
Cuando a Abraham se le ordena sacrificar a su hijo, hijo que aún no era suyo por no haber
introyectado la paternidad (recuérdese la incredulidad de Abraham frente a Dios que le da promesa
de hijo), la sospecha de desobediencia es vana. Abraham obedecería a Dios, su padre, el único
padre, pues ¿acaso no es por mediación de Dios que engendra a través del cuerpo de Sara a Itzjak?
¿Por qué no matarlo? Dios lo dio y ahora lo pide de regreso. Según la interpretación bíblica, lo que
estaba en juego no era una vida humana sino la fe de Abraham en su Dios. Sacrificar a Itzjak sólo
tenía valor en tanto se ponía a prueba la obediencia de Abraham, nunca el valor de la escena remitió
a la vida o la muerte de nadie. Esta interpretación nos abre otro interrogante posible: ¿por qué Dios
no ordena a Abraham entregar a Itzjak para que Dios mismo le quite la vida? O ¿por qué Dios no
puso a prueba la fe de Abraham (como lo hizo con Job), matando directamente a Itzjak sin tanto
preámbulo?

31
Referencia al ritual judío Brtih Mila (pacto con la palabra).
58
Estas preguntas cambian el acento de la cuestión porque el interrogante ofrece otras
opciones para la respuesta. Por ejemplo, que jamás se trató de poner a prueba la fe de Abraham
¡harto conocida, por cierto! ¿Qué necesidad podría tener Dios, el omnisciente, de probar algo? Salvo
que la finalidad de la prueba fuera una escena para ser vista. La prueba a Abraham no era ni para
Abraham ni para Dios, era para otro, era para Itzjak.
Dios, en Génesis 17,19, le anticipa a Abraham que el pacto perpetuo será con Itzjak, quien
ni ha nacido ni ha sido engendrado. Dios, entonces, ya le ha dicho a Abraham que el pacto se
recreará con su hijo y no a través de su hijo. La respuesta que Abraham da a Itzjak cuando éste lo
indaga sobre la falta del animal para el sacrificio es: "Dios sé proveerá" (Génesis 22,8). Este
pronombre "se" puede ser leído como que Dios buscará al cordero para sí, pero también puede ser
tomado como que Dios se proveerá a sí mismo. O sea, Dios y Abraham saben que la escena es
para un testigo y no para la víctima del sacrificio. Entonces, ¿el sacrificio de quién?
Para iniciar la respuesta veamos la significación del término sacrificio: "Ofrenda a una
deidad en señal de homenaje o expiación. Acto de abnegación inspirado por la vehemencia del
cariño, privación o esfuerzo que alguien se impone para sacrificarse." La primera acepción del
concepto remite a la interpretación vulgar del texto bíblico. Dios pedía algo en sacrificio como
muestra de amor, adoración; pero la segunda parte ya nos presenta otra alternativa, sacrificio
también es algo que un sujeto hace de sí para otro; o sea, sacrificio no siempre es sobre otro,
también puede recaer sobre uno mismo. He aquí el "se" como pronombre reflejo.
Una vez más, ¿qué sacrificio pedía Dios?
Veamos. ¿Cuándo detiene Dios la mano de Abraham?, ¿acaso cuando el hombre ya estaba
resignado? Sí, pero ¿resignado a qué? Abraham no tenía nada que re-signar, nada que re-significar,
era un sujeto sometido a su creencia, a su padre, era un hombre certero y obedecería ciegamente,
salvo que aún no hubiese re-signado a Dios mismo. ¿Cuándo, entonces, el ángel detiene la mano de
Abraham? Cuando Abraham está por ejecutar la ley, cuando Abraham hace de su brazo la ley,
cuando la encarna, cuando él es la ley de Dios. En otras palabras, cuando Abraham hace para sí a
Dios. Se coloca en el lugar, sustituye el lugar, sale del lugar del hijo para construirse como padre.
Entonces, el sacrificio que Dios pidió, peticionó, fue el propio. La paradoja de Dios fue enviar a
Abraham a que lo mate, lo destituya para que el asesino asimile al padre, se convierta en el Padre,
en Abraham, Padre de las naciones y también, desde ese momento, un hombre incierto.
La mano de Abraham se detiene cuando asume el lugar al sacrificar a Dios, un Dios
mágicamente transformado en carnero, ya que el asesinato de Dios no puede ser metafórico más sí,
su muerte. Dios re-signa a Abraham allí donde Abraham ha re-signado al propio Dios. ¿Qué da Dios
a cambio del prepucio? A sí mismo.
La circuncisión es un ritual, un acto mostrable de la asumición de la ley para que otro lo vea.
Si repetir es una petición que se renueva, ¿qué pide el judío con la circuncisión? Nuestra hipótesis

59
es: pide ser reconocido por el padre en tanto padre, pide, por lo tanto, una tautología, reconocerse
de sí por sí.
Abram se reconoce a sí mismo como Abraham, el "padre enaltecido" reconoce de sí al
"padre de una multitud". El padre imaginario cae en favor de un padre simbólico, algo así como dejar
de jugar a ser como el padre para asumir la paternidad. Curiosamente Abraham llama al lugar del
sacrificio "Dios proveerá". Sacrificado Dios hay caída del "se", el pronombre pasa al nuevo dueño, el
"se" pertenece ahora a Abraham, quien gana una sílaba: ha. En hebreo se incorpora ese sonido a

dicho nombre con la letra: ‫( הּ‬se lee "jei"). La jei es equivalente a una hache. Abraham incorpora una
letra muda que habla, colocada antes que un sustantivo hace de pronombre: el/los; ella/ellas, y con

apóstrofe es una de las maneras de indicar a Dios : ‫ = ´הּ‬El. El Padre enaltecido queda incorporado
al padre de la multitud, Dios no se pierde, queda asimilado.
Volvamos al interrogante inicial: ¿Por qué Dios no permite al judío elegir afiliarse o no al
pacto? En rigor, sí lo permite. El judío acepta incluirse en el pacto cuando circuncida al hijo y no
cuando es circuncidado; cuando resignifica el legado que como hijo tuvo para significarse en el lugar
del padre. Circuncidar al hijo es el bautismo del padre, o dicho más judaicamente, es el ingreso
del padre al pacto teniendo al hijo como testigo. Es el reconocimiento de la temporalidad, de la
sustitución y de la muerte. Es sacar al padre del lugar para ser portador del legado. En la circunci-
sión, el padre inscribe sobre el cuerpo del hijo una respuesta en forma de pregunta, la misma marca
que se le imprimió en su propio cuerpo. Entrega la pregunta en tanto que él ya devino respuesta. El
hijo testigo recibe el testimonio, reiniciando la carrera en busca de su respuesta.32
El deseo de ser padre es un deseo de ser sobrevivido por el hijo. El deseo es el
equivalente a la circuncisión judía en cualquier otro valor, religioso o no, que el padre inscribe
sobre el hijo. (¿Qué significa -como deseo- poner al hijo el mismo nombre del padre?). Desear ser
padre es saber sobre la muerte del otro y de la propia muerte. Es un deseo de ser sobrevivido, de
ser superado. La inscripción de este deseo va acuñada a la ley interdictora. La ley sin contenido,
es decir formal, meramente actuada, no implica tanto como una ley llena. Llena significa llenarla
del deseo de la propia muerte, del asesinato que sobre él, como padre, advendrá.
Un hombre hecho padre, desplaza al suyo al lugar de abuelo. Lo desplaza
generacionalmente en un empuje hacia la muerte. Este acto que recae en el hombre padre sobre
su padre y el padre de la madre, conlleva el deseo de que haya re-petición de parte de su hijo
hacia él. ¿Cuántas veces nos hemos preguntado cómo es posible que el abuelo haya sido
semejante tirano cuando era padre de mi padre? Pregunta que tiene su explicación; cuando el
padre es desplazado al lugar de abuelo ya no es responsable de la ley. Y fuera de ese cauce, el
abuelo es el viejito transgresor que deja sobre las espaldas de su asesino, su hijo, la carga del
mandato social que socializa.

32Entre las derivaciones del término testigo encontramos testículus: "testigo de la virilidad". Diccionario Etimológico de J.
Corominas.
60
El conjunto de funciones maternas y paternas pueden resumirse como comunes y
complementarias. La diferencia específica entre una función y la otra la designamos así: la madre
es quien presenta al padre; el padre es quien ejecuta una ley cultural y social sobre sí y todo el
grupo, inscribiéndose como padre allí donde se reconoce mortal.
Hemos interpretado el mito bíblico utilizando la lectura de Piera Aulagnier, ella escribe:..."El
hombre puede considerar, finalmente, que su deuda frente a su propio padre ha sido pagada, dueda
cuya carga recae ahora sobre su hijo." "En la relación padre-hijo, la muerte estará doblemente pre-
sente: el padre del padre, en efecto es aquel que en una época lejana se ha querido matar, y el hijo
propio, aquel que deseará la muerte de uno. Este doble deseo de muerte sólo puede ser reprimido
gracias a la conexión que se establece entre muerte y sucesión y entre transmisión de la ley y
aceptación de la muerte. Será necesario que el deseo de muerte, reprimido en el padre, sea
reemplazado por el anhelo conciente de que su hijo llegue a ser, no aquel que lo arranque de su
lugar, sino aquel a quien se le da (en el sentido mas profundo del término) el derecho a ejercer una
misma función en un tiempo futuro."33 "De ese modo, enuncia la aceptacion de su propia muerte.
Mientras el padre ocupa su lugar, entre el sujeto y la muerte hay un padre que, a traves de su
muerte, pagará su tributo a la vida: después de su muerte, es el propio sujeto quien deberá pagar
con su muerte el derecho a la vida de los demás."34
Función avuncular

El avúnculo que enseña Isidoro Berenstein con relación a lo obtenido de Levi-Strauss “es
considerado no como una relación exterior sino como una relación interior al sistema para lo cual
es menester percibir éste en todo su conjunto. (…) El problema del tío materno muestra un nivel
de organización fundante basado en la noción de intercambio por el cual lo esencial no es el
sistema familiar en sí sino la relación de por lo menos dos sistemas familiares (…) El principio de
intercambio subyace en lo inconsciente y es fundante porque está asociado al tabú del incesto y,
por necesidad, dirige la búsqueda de cónyuges fuera del grupo biológico y ubica la significación de
parentesco en la relación de, por lo menos, dos estructuras de parentesco”35.
Esta forma de entender al avúnculo es simbólica. El intercambio, si se observa bien, es de
significantes y no de objetos, tanto la mujer como la dote tienen valor de cambio, valor de
significación en el entrecruzamiento de sistemas familiares. Lo que se juega en la estructura
familiar es, justamente, el valor de significancia de esos significantes materializados.
Ahora, el avúnculo que se ubica en oposición al padre con relación al hijo juega en la
estructura un conflicto de poder. ¿Qué poder? ¿Una ley contra otra ley? La ley paterna ordena
hacia fuera (fuerza activa), la ley avuncular ordena hacia adentro (fuerza reactiva), retrotrae la
estructura familiar a la de origen. Indicamos que la debilidad de la función paterna (fuerza activa
inoperante) incrementa el poder en la función avuncular (fuerza reactiva) que genera patología.
33 .
CASTORIADIS-AULAGNIER, Piera. Op. Cit. Pag. 154
34 Ibíd. Pág. 155.
35
Berenstein, I.: “Familia y enfermedad mental.” Paidos, 1.988.
61
El avúnculo es positivo en tanto apuntala los intercambios, es negativo cuando impone un
dominio endogámico. El avúnculo puede ser una sustitución coyuntural de la función paterna, pero
no debe instalarse en ese lugar sino que debe procurar que alguien/algo se instale en el lugar a
costa de sí mismo.
El intercambio entre dos sistemas familiares lo significamos como el encuentro entre lo
exogámico y lo endogámico.
A modo de síntesis podemos indicar que la función materna en la constitución familiar es
nodal respecto a la presentación de la función paterna. A su vez, es nodal cómo la asuma aquel
que es presentado.
Puede ocurrir que:
a) una madre no presente el espacio de terceridad. En ese caso no se puede
incluir la función paterna,
b) puede que presente a un hombre dentro de la función y que éste no la sepa
cumplir,
c) esto llevaría a la madre, en el mejor de los casos, a presentar a otra figura que
ejerza la función o a inclinarse por la función avuncular.
d) También puede ocurrir que la madre mal presente la función paterna en
beneficio de la avuncular. Lo que se pone aquí en juego es la inclinación de la
estructura de poder. El poder se instala del lado del exogámico o del
endogámico. Al poder como estructura en sí mismo no le interesa esta división
mientras predomine su propia estructura.
Recuérdese, no hay lazo social sin función paterna, por lo que: para el primer
caso estaríamos frente a un lazo social ausente, para el segundo un lazo social fallido,
para el tercero y el cuarto un lazo social roto por renegación, ya sea del propio padre o de
la propia madre.
Cuando nos encontramos frente a grupos familiares con disfunciones o patologías
sociales graves, el Estado a través de la justicia y del ejecutivo ¿qué función cumple aquí?
Nosotros sostenemos que se trata de reinstalar la función paterna, más si el estado
apuntala a su destitución; legaliza, paradójicamente, la causa por la que existe demanda.
La tarea terapéutica del trabajador social debe tener como dirección reinstalar la función,
generando un equilibrio de poder entre el estado y la configuración y, a la vez,
desapuntalar el avunculado, que en tanto dominante, quiéralo o no, hace nudo,
complicidad con el Estado.

2 Función paterna y adopción


El tema de adopción tiene múltiples vértices para observar, el que me propongo en esta
oportunidad es distinguir la función paterna en relación con la función materna, el vínculo entre

62
identidad y origen.
Con relación al derecho a la identidad que surge de la modificación de la ley 19.134, en el
artículo 328 donde se lee que todo "adoptado tendrá derecho a conocer su realidad biológica y
podrá acceder al expediente de adopción a partir de los dieciocho años de edad." Este artículo
condice con la ley 23.849 sobre la Convención sobre los Derechos del Niño. En el artículo 7 de la
Parte I dice: "El niño será inscripto inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho
desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer
a sus padres y a ser cuidado por ellos”. El artículo 8 completa: "Los Estados Partes se
comprometen a respetar el derecho del niño a preservar su identidad, incluidos la nacionalidad, el
nombre y las relaciones familiares de conformidad con la ley sin injerencias ilícitas."
El punto en cuestión es la equivalencia que se le otorga al concepto identidad con el de
origen. Nosotros proponemos pensar la diferencia entre estos dos conceptos. La identidad es
aquello que es idéntico a sí mismo, es algo ligado al ser y el ser de todo sujeto humano es algo
que se conforma antes, durante y después de su nacimiento, incluso de su vida. El origen, la
nacionalidad, la microcultura de su grupo son elementos que coadyuvan a la formación de la
identidad pero no la hacen. La identidad es ínsita, es propiedad del sujeto y si bien la identidad es
alienada en su fundación (necesariamente el otro no puede ser excluido para que el uno viva) es
algo inalienable una vez obtenido. En ese sentido, no debe ser confundido identidad con
identificación. La nacionalidad, el origen y la microcultura del sujeto son elementos que identifican.
La identificación es el vestido, la cáscara de la identidad y no la identidad misma.
Aclaro que no pongo en duda el derecho del menor a conocer su origen pero si cuestiono
que la identidad de un sujeto quede regida únicamente por lo biológico y contextual sin reflexionar
sobre el valor que tiene un origen y su texto.
Desligaré la figura de padres adoptivos en padre y madre adoptivos deteniéndome un
instante en la figura paterna.
La pregunta que formulo en voz alta al auditorio es: ¿existe el padre que no sea
adoptante/adoptado? ¿Adosar el adjetivo "adoptante/adoptado" a padre, no es algo necesario,
inevitable? Para justificar una respuesta tomaré como modelo a examinar un mito griego
asimilado por el psicoanálisis como pilar de su teoría. Me refiero al mito de Edipo.
Recordaré brevemente la historia. Edipo es el hijo de Yocasta y Layo, reyes de Tebas.
Estos reyes no tenían descendencia porque Layo consultando al oráculo supo que, de tener un
hijo, éste lo mataría. Yocasta, deseosa por concebir, emborracha al rey para acceder carnalmente
a él y de esa manera se embaraza. Layo, al enterarse del nacimiento del niño, ordena de
inmediato a un siervo que lo mate. El siervo lleva al niño hasta los límites de su reino con el de
Corintio donde, apiadado, en vez de asesinar lo cuelga de los talones en un árbol abandonándolo
a su suerte. El neonato es divisado por un siervo del reino de Corintio y prontamente lo lleva hasta
sus reyes Pólibo y Mérite quienes no podían concebir hijos y lo toman bajo su protección

63
adoptándolo.
Edipo, ya adulto, consulta al oráculo quien le dice que su destino es matar a su padre y
casarse con su madre. Espantado huye de Corintio tratando de evitar el designio. En un cruce de
caminos entre los reinos de Corintio y Tebas, Edipo enfrenta a un grupo de hombres que le
impiden el paso y como modo de resolver la disputa los combate, matándolos, sin saber que entre
aquellos se encontraba Layo, su genitor. Continuando el camino encuentra a la Esfinge que
asolaba al reino de Tebas con una peste la cual cesaría si algún mortal pudiese vencerla. Para
derrotarla era necesario resolver un enigma que la Esfinge proponía, no resolver el acertijo
implicaba la muerte para quien la desafiase. Edipo vence a la Esfinge y recibe como premio a su
proeza el reino de Tebas y a la reina como esposa. Edipo, finalmente, desposa a Yocasta, su
madre.
El Dr. Sigmund Freud utilizó al mito y a la tragedia para develarla como el modo simbólico
de expresión de una fantasía infantil inconsciente que cohabita en todos los seres humanos, el
deseo carnal por la madre y el deseo de la muerte del rival del niño: su padre. Pero para sostener
su tesis, el Dr. Freud no cuestiona la literalidad del mito, lo da por sentado, es el contenido
paradojalmente manifiesto lo que le abre el universo de lo inconsciente.
Mi intento será tratar de utilizar al mito y a la tragedia para dar otra interpretación la que
surge de la siguiente duda: ¿Pudo Edipo burlar el destino o quedó signado por aquel? Quienes
hayan leído la tragedia o el mito pueden responder prontamente el interrogante. Todo da a
entender que el oráculo se impuso. Sin embargo, propongo hacer valer esta consideración.
Sófocles, el autor, nos sitúa a nosotros los lectores, en aquellos que sabemos de antemano lo que
pasará, nos sitúa como el oráculo, como Tiresias el sabio que sabía lo que había ocurrido o como
el propio Sófocles que sabe de antemano lo que va a ocurrir. Nosotros, los lectores, quedamos
expectantes, casi con morbosidad, a la espera de los acontecimientos que sabemos ocurrirán. Lo
maravilloso del autor, y más morboso aún, es que nos hace creer que nosotros sabemos la verdad
sin darnos cuenta que Edipo durante toda la tragedia, también cree saber la verdad y tal vez
nosotros somos situados no como los que saben desde fuera de la trama, sino como el propio
Edipo desde dentro, con una certeza que luego será negada por los acontecimientos. Entonces,
¿Edipo pudo o no burlar la predicción del oráculo?
Para develar la verdad de la tragedia es necesario en consecuencia indagarse sobre
¿quién en verdad es el padre de Edipo? o retomando el tema al que los convoco ¿la identidad de
Edipo se liga a su origen con Layo o con Pólibo? De acuerdo a la respuesta sabremos si la
profecía se cumple o no. Si Layo es el padre la profecía se cumplió, si no lo es ¿acaso pudo ser
burlada?
Entonces veamos, ¿es Layo el padre de Edipo? En rigor, Layo es el hombre que ofrece el
espermatozoide que le permite a Yocasta engendrar. Dato no del todo preciso porque, en verdad,
Layo no quería tener relaciones sexuales con la reina y ella debe emborracharlo para poder tener

64
acceso a él, lo cual no nos da seguridad ni que hayan tenido relaciones sexuales ni que Yocasta
no haya estado ya embarazada y justifique una gestación a través de una borrachera ni que Layo
haya podido siquiera eyacular. Pero demos fe a la palabra de Yocasta quien dice que el padre del
niño a venir es Layo. Layo, en consecuencia, es el dueño del espermatozoide que engendra.
Ahora bien ¿un espermatozoide es un padre? En cierto sentido tenemos que contestar
afirmativamente, es cierto que el dueño del espermatozoide que engendra es quien se señala
como padre pero, un padre ¿es únicamente un espermatozoide?
¿Cómo definir a un padre? Intentaremos responder describiendo parte de su función. Un
padre es aquel que reconoce al niño como hijo y es aquel que es reconocido por el hijo como
padre o, dicho de otro modo, padre es aquel que nombra al hijo y es aquel que es nombrado por
su hijo. Este dato no puede ser menor para nosotros. El nombre es básico para el ser humano, lo
inscribe en el mundo simbólico como alguien y no como algo, un alguien subjetivado por el deseo
de quien lo nombra. Llamar al hijo por el nombre del abuelo, el propio o el del santo del día,
etcétera, indica un deseo que inscribe en una cadena simbólica e histórica al sujeto. También
nombrar es dar un lugar que permite que una persona pueda ser llamada, reconocida. Un padre
también es aquel que representa a lo social, al orden social, a las leyes sociales, participa
activamente de la discriminación entre lo permitido y lo prohibido, fundamentalmente,
diferenciando el vínculo de un hijo con su madre y de ésta con su marido. La ley de la prohibición
del incesto es fundante de las organizaciones sociales como explican, entre otros, el propio Freud
y el antropólogo Levi-Strauss cuya ejecución y sostén de la misma recae en la función paterna.
Detengámonos en estas consideraciones; ¿quién nombra a Edipo? ¿quién le pone el
nombre? Polibio. Polibio es aquel que cría, educa, protege y desea un porvenir para ese niño. Y
no sólo lo nombra sino que elige un nombre que da significación a una marca corporal del niño,
ofrece una respuesta simbólica a un interrogante que, de no tenerla, puede generar un vacío
psíquico grave para el niño, Edipo significa "tobillos hichados".
Pero algo más, ser padre es aquel que reconoce a su hijo pero también es aquel que es
reconocido por el hijo. ¿Edipo reconoce o no en Polibio a su padre? ¡Claro que lo reconoce! Lo
reconoce con tal fuerza que su decisión ante el designio del oráculo es huir de su padre y de su
madre para que el presagio no se cumpla. Edipo reconoce a Polibio como su padre, por eso se
exilia de Corintio.
La significación de la palabra adoptar es "desear a, desear hacia". Acaso Layo, el padre
espermatozoide, ¿deseó algo distinto a la muerte para el niño? Si ese fue su deseo, su deseo es
de no padre. Polibio sí desea al niño y lo encubre de deseo al nombrarlo y reconocerlo.
Entonces, ¿tiene más valor paterno para el niño el espermatozoide de un hombre o la
función aledaña? Mi posición es que un espermatozoide no legaliza la paternidad como la función
aledaña a la gestación. En este sentido, no cabe otra posibilidad que indicar que todo padre
siempre es un padre adoptante y adoptado. Es decir, lo que hace padre a un hombre no es un

65
espermatozoide sino su función como tal, o dicho de otro modo, lo que hace padre a un hombre es
su deseo de ser padre.
Si todo padre, biológico o no, debe ser un padre adoptante/ adoptado, "padre que desea
hacia... ese niño", ¿cómo diferenciar a un padre gestor que adopta a un niño y es adoptado por el
niño de otro que adopta y es adoptado sin gestar?
Ofrezco esta posible diferenciación, se debe modificar la tópica que registra el vínculo
paterno filial del vínculo conyugal. Una cosa es un padre y otra cosa es un hombre que puede o no
concebir. La primera acepción vincula al padre con el hijo, la segunda vincula al hombre con su
mujer. El poder o no poder engendrar apunta a la alianza. El tener, que no es lo mismo que poder,
o no tener un hijo apunta a la filiación.
Tópica
Alianza esposo/esposa poder (concebir)
Filiación padre-madre/hijo tener deseo (de criar)
La adopción vincula a un niño con una pareja de padres y no con una pareja matrimonial.
El hecho es fácilmente demostrable, el divorcio divorcia a la pareja conyugal; concluye la alianza
pero no existe divorcio parental.
La "elaboración de la muerte de los padres biológicos en favor de los padres adoptivos" es
un duelo falso porque el padre biológico es el mismo padre adoptivo. La elaboración del duelo
recae sobre la función masculina/femenina cuando uno o ambos de la pareja no pueden realizar
naturalmente la transformación en padre/madre. El que la biología los prive de procrear de ningún
modo los inhibe a desear ser padres.
En este sentido, he recibido información de la Licenciada en Trabajo Social Ana María
Pérez, quien me indica haber detectado que existe mayor resistencia en la mujer adoptante que en
el varón. Como no hay estadísticas que certifiquen la observación, no se pueden establecer leyes
sin embargo, aquella aseveración congenia con lo antedicho; la madre biológica tiene un costo
psíquico plus y la negación o rechazo a la adopción puede estar ligado al rechazo de aceptar la
disfunción femenina. De cualquier modo, no debe ser excluido el hombre en este tipo de
observación. Se puede indicar que históricamente y hasta muy avanzada la década del 70, la
cultura vulgar daba por sentado que en caso que una pareja no procreaba, la dificultad siempre
era de la mujer. Mucho costó incorporar el concepto de disfunción orgánica masculina. En ambos
casos, algo del orden de la herida narcisista o colapso narcisista, como llama Blechmar a una
variable del efecto patológico del narcisismo, produce la negación o frustración. Sea como fuese,
lo que ocurre, ocurre al hombre y/o a la mujer de donde, una vez más, la elaboración del duelo por
la pérdida de una función orgánica recae sobre ellos en tanto tal y no en tanto padres.
Y la madre, ¿es siempre madre adoptiva?
Aquí pongo en consideración una diferencia. El lugar paterno y su función son algo cultural
a adquirir, pero la cosa materna es propia y si bien una mujer debe aprender a ser madre, la "cosa

66
madre", a diferencia de la "cosa padre", surge desde un lugar anterior a la cultura, surge en el
mismo cuerpo.
En una conferencia ofrecida por la Dra. Bianchi, Jueza Penal de Menores, en el Hospital
Paroissien, la escucho exponer sobre el respeto que se debe tener a una mujer que está por
entregar a su hijo, porque no es igual la dedicación de la misma al futuro niño por venir de aquella
que decide directamente abortarlo. Esta diferencia de deseo de vida y la culpabilidad aledaña de
no poder hacerse cargo es algo que debe ser cuidadosamente tratado.
Como modo de interpretar lo anterior, sugiero pensar que si bien el padre biológico no es
garantía de padre, la madre biológica si lo es. Si la palabra adoptar conlleva en su significación la
palabra optar, es factible colegir que una mujer en gestación en tanto cuida a su embarazo, lo
desea. No importa si luego esta mujer entrega al niño en adopción, el hecho es que el deseo de
tenerlo ya la ubica de manera diferenciada al masculino.
El rey Salomón y la madre
Salomón, rey de los judíos, conocido por su enorme sabiduría, recibe en su reino a dos
mujeres que se disputan la maternidad de un niño. Una de ellas perdió a su niño puesto que se
había quedado dormida mientras amantaba al niño y lo asfixió. Siendo ambas prostitutas, no
existiendo testigos que puedan hablar a favor de una u otra, no habiendo partera, Salomón, al
modo de un padre tiránico decide sentenciar ofreciendo lo que se denominó “solución salomónica”.
Da la orden de partir al niño en dos para que cada mujer se quede con un pedazo de hijo. La
primera acepta la propuesta, la segunda decide renunciar al hijo con tal de que viva. La decisión
de la segunda mujer modifica el arbitrio de Salomón que ve en esa mujer el valor simbólico de una
madre. ¿Qué es una madre? Es aquella que cede al niño a favor de la vida. La primera no solo no
cede, ahoga. ¿A qué cede la madre?, cede a la ley paterna, a la intromisión de la ley paterna que
interdicta el vínculo que separa la monada transformándola en una tríada. Salomón se ve a su vez
sometido a la ley, porque el acto materno transforma su dictamen caprichoso en un dictamen con
reconocimiento social. El ceder no es una ley, es una función que da lugar a articular una ley.
Si debemos justificar a una madre adoptante tendríamos que utilizar los mismos
argumentos que para el padre en general. Una madre adoptante debe adoptar y ser adoptada por
el niño. Pero la mujer gestora, en tanto cuida la gestación ya es, antes de tenerlo, una mujer que
se ha adoptado a sí misma como madre. Aquí lo biológico si cuenta porque construye cultura,
diferente a lo paterno donde lo cultural construye la función y ésta se instruye de quien la actúa.
Si la función paterna refiere a la limitación del vínculo materno filial, la función materna
implica la ligazón, léase la incorporación del deseo del niño al padre que la madre presenta y del
padre reconocido por la madre al hijo.
En el caso de la madre adoptante, puede ella transmitir el deseo de adoptar a su pareja,
pero es distinto incorporar el deseo por criar un hijo, que el deseo de una madre biológica de que
se críe a su hijo. De manera tal que si pudiésemos utilizar las categorías psicoanalíticas de

67
proceso primario y secundario, diríamos que el proceso de una madre biológica es primario a la
secundarización, mientras que el del padre biológico y el del padre y madre adoptantes/adoptivos
es secundario con tendencia a la primarización. Lo primario para los dos tipos de padre transcurre
por la masculinidad, en el caso de la madre biológica y adoptante por la femineidad, pero la
diferencia entre ambas está en un cuerpo que elabora su secundarización desde el poder concebir
haciendo un pasaje natural entre mujer/madre y aquella que no puede concebir, debiendo hacer
un pasaje cultural entre lo primero y lo segundo.
Definiciones
Definamos proceso primario y secundario, siguiendo a Laplanche y Pontalis "a) Desde el
punto de vista tópico: el proceso primario caracteriza al sistema inconsciente mientras que el
proceso secundario caracteriza al sistema preconsciente y consciente. b) Desde el punto de vista
económico-dinámico: en el caso del proceso primario, la energía psíquica fluye libremente,
pasando sin trabas de una representación a otra según los mecanismos de desplazamiento y de
la condensación; tiende a recatectizar plenamente las representaciones ligadas a las experiencias
de satisfacción constitutivas del deseo. La oposición entre proceso primario y proceso secundario
es correlativo de la existente entre principio de placer y principio de realidad." El proceso
primario... "presenta sus mecanismos propios, regido por ciertas leyes y muy diferente de los
procesos de pensamiento que se ofrecen a la observación psicológica tradicional. Este modo de
funcionamiento, (...) no se caracteriza por una ausencia de sentido, sino por un deslizamiento
incesante de éste. (...) fue el modelo del sueño el que condujo a Freud a postular que el objetivo
del proceso inconsciente consistía en establecer, por las vías más cortas la identidad de
percepción. (...) En oposición a tal tipo de funcionamiento mental, puede describirse como
procesos secundarios las funciones clásicamente descriptas en psicología como el pensamiento
vigil, la atención, el juicio, el razonamiento, la acción controlada. En el proceso secundario, lo que
se busca es la identidad de pensamiento. (...) Desde este punto de vista, el proceso secundario
constituye una modificación del proceso primario. Cumple una función reguladora, que se ha
vuelto posible por la constitución del yo, cuyo principal papel consiste en inhibir el proceso
primario."36
Sinteticemos entonces: por proceso primario debemos entender lo eminentemente
inconsciente, donde el aparato psíquico busca la vía más corta para lograr una identidad de
percepción y responde al principio de placer. Las pulsiones, impulsos, actos compulsivos, amores
a primera vista son elementos de este proceso. Es donde entre el deseo y el hacer el deseo no
hay mediación. Por proceso secundario ubicamos la preconsciencia y la consciencia, ligazones
para lograr la identidad de pensamiento, predominio del principio de realidad. Aquí a la reflexión,
simbolización, argumentación, podemos señalarlas como elementos de este proceso. Es donde el
deseo se ve postergado por impedimentos que, de ser subsanados, logran que la satisfacción de

36
Laplanche y Pontalis. Diccionario de psicoanálisis.
68
aquel sea mayor o más duradera. El principio de placer se rige sobre la ecuación placer/displacer
donde el camino psíquico produce el acto inmediato que genera la satisfacción. El principio de
realidad se nutre circunstancialmente del displacer en razón de un placer mayor.
Sobre la función del Trabajador Social frente a la adopción
Como parte de la función del Trabajador Social, allí donde se le pide intervenir por
problemas de orden familiar, cuando se trata de una pareja de padres biológicos, la ayuda debe
orientarse hacia la secundarización, es decir, a observar la función paterna y la adaptabilidad,
aceptación o resistencia a la misma de parte de la madre, lo que implicaría la observación de la
secundarización de su función. Ejemplos observables: en las tenencias o reintegros, cuando el
padre dice que el tema de los hijos es tema de la madre y evade la entrevista, cuando el padre
desconoce el nombre de sus hijos, cuando el padre desconoce las actividades u horarios del
quehacer de sus hijos, habla de la disfunción del lugar, del posicionarse de este sujeto frente al
hijo y de la falta de ligazón entre este y su hijo. La desautorización de la madre a la palabra del
padre, el uso del padre para el reto o castigo, o sea; el padre amenaza (además de
desautorizado), la forma despectiva de presentarlo, dar la lista de los hijos, el nombre propio, el de
sus padres y olvidar que con ella convive el marido, puede ser observado como disfunción de la
posición materna con relación al padre. También, si es factible observar al vínculo conyugal en
cuanto al rol de la mujer para el hombre o el del hombre para la mujer son elementos a tomar
como el modo de inscripción de las funciones masculina/femenina para el niño.
En el caso de la pareja adoptante, la observación remite al control de las funciones pero
también al proceso de primarización del vínculo entre los padres y el niño. Ejemplos observables:
La capacidad de la madre de interpretar a un niño, de ser su vocero, de tocarlo, de ofrecerle
espacio, cariño, ternura y de transmitir estas sensaciones al padre, de contagiarlo. La capacidad
del padre de recibir esos mensajes maternos, de internalizarlos y apropiarlos para su uso,
recrearlos y retransmitirlos a la madre.
Origen e identidad.
Cuando Edipo enfrenta a la Esfinge, ésta lo desafía a resolver un acertijo: “¿Cuál es el
animal que cuando nace camina en cuatro patas, cuando crece camina en dos y ya viejo camina
en tres?”. Edipo responde: el hombre y la Esfinge cae derrotada.
El acertijo de la esfinge nunca podría responderse como el ser humano, el ser racional, el
ser parlante o el ser. El monstruo interroga la identidad del rival. Identidad ligada al género. El
origen biológico determina la naturaleza corporal pero no su función. En ese sentido, Layo es el
origen del cuerpo de Edipo. La identificación la da el reconocerse en el deseo de los padres y
asumir semblantes de aquellos. Edipo se identifica con el llamado del padre al hijo: Te llamarás
Edipo. La identidad es el producto de un trabajo interior, íntimo que Edipo logra en sus vicisitudes.
No podía responder: es Edipo, porque la Esfinge simplemente pedía saber con quién hablaba no
con quién se identificaba el hablante. La identidad de pensamiento en Edipo es evidente, se

69
identifica con Políbio y Merite. La identidad de percepción es el mandato de Layo que lo quiere
muerto. Edipo burla el deseo de Layo allí donde pudo no reconocerlo, se quita los ojos, se
enceguece pero sigue vivo. Edipo burla la percepción de su identidad allí donde puede crear una
diferencia específica frente a la Layo, y ello lo logra gracias a Merite y Políbio.

70
Capitulo IV
Lazo ausente: Aporte del Trabajo Social al tratamiento de las psicosis a través del abordaje
en familia.

1 El caso Sofía

Motivo de derivación
Sofía pertenece a un grupo familiar de la clase media sanjuanina. Es derivada a un
tratamiento psicoanalítico por reiterados brotes psicóticos, el último frente a su alumnado. La
familia de Sofía preocupada y acuciada por la situación de su hija y hermana, invade espacios
personales y familiares del profesional tratante quien deriva al grupo al trabajador social con fines
de propiciar una terapia familiar ya sea de orientación o de contención pero factible de “liberarlo” a
él y a Sofía para la realización normal de su tarea.
Vale la pena preguntarse en este momento si una familia de clase media “pudiente” y
demandante de contención ante la problemática del pariente es tarea para el Trabajo Social. Aquí
no está en juego ni el estipendio, ni las redes sociales, ni la necesidad de obras sociales. Aquellos
que trabajan en familia dirán de inmediato que sí, que es factible que el Trabajo Social aborde a
esta familia. El punto en cuestión es ¿cuál es el objetivo? Si el objetivo es derivarla nuevamente a
un terapeuta de familia no sólo es absurdo sino que cabe la indicación de no aceptar la derivación.
Este es un caso ejemplificador para el Trabajo Social puesto que tomando familias
carenciadas, el esfuerzo del profesional es munir a la familia de recursos y redes que acompañen
su convivir para que al fin, otro trabajador de la salud, tome a la familia para abordar las
problemáticas “del alma”. Si el trabajador social ingresa a una familia carenciada donde se
vehiculiza la violencia como elemento permanente; su tarea ¿es lograr recursos materiales y que
otro aborde el problema o acaso hay algo frente al problema familiar que el trabajador social
puede realizar sin necesidad de derivar el caso?
La familia de Sofía es derivada a un trabajador social porque el psicoanalista conoce que
el Trabajo Social aborda familia, hay una demanda a la profesión por parte de aquel profesional y
también de parte de la familia que asume la derivación demandando, a su vez, al profesional.
71
¿Tiene algo propio que decir el Trabajo Social frente a estas demandas? Tenemos por un lado los
aportes psicoanalíticos sobre familia y su estructura. Aplicarlos literalmente es contribuir con la
teoría de la tecnología social que se postula sobre la profesión. Un profesional en Trabajo Social
que se especializa en psicoanálisis vincular actuará como psicoanalista vincular del mismo modo
que aquel especializado en la escuela pichoniana lo haría desde aquella o un sistémico desde la
propia. La razón por la cual un profesional elige una escuela y no otra no es motivo de este libro,
salvo el indicar que son profesionales conscientes de la propia falta en la profesión que no da
instrumentos suficientes para el abordaje, por lo que se recurre a otras escuelas a los fines de
cubrir ese vacío teórico.
Tenemos hoy un trasluz teórico propio denominado lazo social y la teoría psicoanalítica de
familia. Si logramos integrar una teoría con la otra habrá un aporte, en el mejor de los casos,
diferencial que pueda dar el Trabajo Social. Vayamos, pues, en esa dirección.
Sofía tiene como diagnóstico psicosis. Investiguemos el término.
Psicosis37
Término acuñado por el psiquiatra austríaco von Feuchterslenhen para reemplazar al de
locura y definir las enfermedades del alma desde la perspectiva psiquiátrica. Comenzó a ser
utilizada en la escuela alemana de psiquiatría a mediados del siglo XIX por intermedio de
Kraepelin. Se empleaba para designar a aquellas enfermedades que comenzaron a llamarse
mentales para diferenciarlas de aquellas de origen neuronal, o sea a las neurosis. Paralelamente,
Charcot y Freud se abocan de lleno a la investigación de las neurosis, principalmente la histeria.
Las psicosis no fue, en los escritos de Freud, el tema principal, sin embargo su preocupación
sobre el tema está desde el principio hasta el final de su obra. Muestra una postura de
interrogantes permanentes sobre el origen de las psicosis tratando de diferenciarlas
estructuralmente de las neurosis. La represión piedra basal de las neurosis no le sirve para
explicar el fenómeno psicótico. Tampoco la proyección para dar cuentas de los síntomas
paranoicos le resulta suficiente. Encuentra en el concepto “rechazo” para la psicosis el equivalente
a “represión” para las neurosis.
Por otro lado, en el seno de la escuela clásica francesa Clérambault es quien aporta la
idea de trastornos ideo afectivos nucleares a los fenómenos psicóticos paranoicos. Clerambault es
el maestro de Lacan quien tomando las ideas de aquel le sirven de base para la formulación de lo
que denomina fenómeno elemental. A posteriori y siguiendo los estudios de Freud a los que se
coagula con la teoría lingüística diferencia los conceptos de represión y rechazo elaborando el
concepto de forclusión. Este concepto que elabora Lacan designa un mecanismo específico de la
psicosis por el cual se produce el rechazo de un significante fundamental, expulsado afuera del
discurso simbólico del sujeto. Cuando se produce este rechazo, el significante está forcluído. No

37
Se agradece la contribución del Dr. Oscar D´Angelo, médico psicoanalista quien aportó a esta investigación con su
escrito Psicosis: generalidades y puntuaciones. Trabajo que fue congeniado con las definiciones del “Diccionario de
Psicoanálisis de Elizabeth Rudinesco y Michel Plon de la editorial Paidós.
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está integrado en el inconsciente, como representación y retorna en forma alucinatoria en lo real
del sujeto.
Forclusión es un término tomado del Derecho y que entre sus múltiples acepciones
(recusación, exclusión, preterición, etcétera) puede ser traducido a la lengua castellana por:
“circunstancias de no existir pero de haber existido”. Abocado cada vez más a la investigación de
las psicosis, Lacan va incorporando conceptos que abren el campo de la investigación que Freud
veía cerrados: el Nombre del Padre, el empuje a La Mujer, erotomanía de transferencia, sinthome.
Amelia Imbriano describe estados clínicos para la psicosis producto de la no operatividad
del Nombre del Padre (su forclusión): 1) Regresión tópica al estadio del espejo, 2) Resolución de
la identidad sexual a través del empuje a la mujer, 3) Ausencia de deseo, 4) Ausencia de angustia
5) el sujeto queda ubicado con relación al universo del lenguaje fuera del discurso.
Respecto al concepto sinthome, este es un fenómeno de estabilización de la psicosis que
al igual a la holofrase o el delirio viene a ocupar el lugar vacío que dejo la función paterna. El
sinthome es asirse a un hacer, ya que el sujeto no puede permanecer en el parecer porque no
pudo identificarse al quedar fuera del ser. Una de las maneras de hacer fenómenos
sinthomatizados es a través de las creaciones artísticas como lo vemos repetidas veces en
nuestra cultura. Por casos: Schreber, Joyce, Rousseau, Holderin, Nerval, Van Goth.
La forclusión es el mecanismo que impide la simbolización de lo denominado por Lacan
metáfora paterna.38 La tarea del psicoanalista direcciona la cura hacia un sinthome que de
estabilidad al sujeto, que lo semeje a un neurótico en el plano social. Presta su cuerpo, su
significante, su saber al delirio, a la transferencia delirante del otro con dicho fin.
Claramente diferenciada la función del psicoanalista con un trabajador social en el plano
de la psicosis. Entonces, ¿para qué un trabajador social y de familia?
En nuestro libro anterior se describió, a través del caso Elena, el aporte del Trabajo Social
a una posible psicosis a través de la observación y la lectura de la vivienda. Aquello, a los fines
didácticos, sólo era un aporte más en su carácter interdisciplinario de colaborar con un
diagnóstico. En este caso, el psicoanalista no está consultando el diagnóstico del paciente sino
que requiere tratamiento para la familia.
Sosteniendo lo indicado en las primeras páginas39 podemos valernos de la escuela de
Pichon Riviere y postular la posibilidad de distribuir la enfermedad en el grupo familiar alivianando
la carga pulsional del psicótico y ayudando a su curación. O trabajar la identificación estructural
de la familia con la enfermedad a los fines de modificar las conductas del grupo para bien del
enfermo, o utilizar cualquier herramienta teórica que el trabajador social haya aprendido de
cualquier especialidad, lo que transforma al profesional en un terapeuta de familia identificado con
la escuela que adhirió.
Pero de la mano del lazo social como objeto específico y de estudio del Trabajo Social
38
En nuestro texto como la madre presenta al padre y como el padre ocupa su lugar.
39
Lo referido a especialización y especificidad. Ver página 6 “El trípode roto”
73
podríamos dar un toque distintivo a cualesquiera de las técnicas foráneas adoptadas con aquello
que insisto en llamar “lo propio”. Hipoteticemos que, una vez logrado la construcción del sinthome
a- la familia puede ser la herramienta que se haga cargo y sostén del mismo para permitir la
declinación del psicoanalista o, b- que la construcción del sinthome se facilita si la familia se hace
cargo de la enfermedad, que apuntala y protege. La tarea específica para el trabajador social sería
entonces, diagnosticar a la familia para prepararla a recibir al enfermo designado, una vez
estabilizado, y saber actuar sin necesidad de intervenciones profesionales, dicho de otra forma;
normalizar al lazo social que en lo interno y externo funciona indiscriminado respecto a espacios,
alteridad, yo-no yo..
Familia con modalidad psicótica
En las psicosis “el sujeto queda ubicado en relación al universo del lenguaje, tesoro de
significantes, fuera del discurso, o sea, fuera de la posibilidad de hacer lazo social”. Al lazo social
lo postulamos como anterior y estructurante de la configuración familiar. Si un miembro de un
grupo familiar está fuera del lazo, fuera del discurso, es posible observar e investigar cómo se
estructura dicha falta a los fines de enhebrar el discurso delirante a un discurso de conjunto. Es
posible intentar una acción que permita significar el delirio dentro de una cadena familiar que
pueda socializar al sujeto con un discurso sostenido desde lo colectivo. Así como una de las
funciones originarias de la madre es ser vocero de su hijo recién nacido, poniendo palabras por
boca del niño y lo socializa, así también una familia puede traducir a un miembro down para que
éste sea interpretado y atendido por terceros, del mismo modo sostenemos que la familia puede
hacerse cargo de la modificación de un discurso a-social y socializarlo, socializando de ese modo
al sujeto psicótico, reestableciéndolo en el lazo social. Este aporte sería el modo de sinthome o de
apuntalamiento a la estabilización por parte de la familia lo que postulo para el Trabajo Social
como modo de aporte a esta problemática.
En el presente caso no nos encontramos con una familia carenciada y esto nos ubica
frente a una dificultad. Lo que denomino “fácil” o “cómodo” para nuestro accionar, muestra el óbice
porque no existen demandas al respecto. Pero llevemos la pregunta a cualquier grupo familiar
carenciado con el que trabaja el profesional social. Si estamos con un grupo con violencia familiar,
marital o filial, ¿nuestra intervención se detiene únicamente en solucionar problemas económicos
del grupo y contactarlo con una red de profesionales especializados en el tema? Si estamos frente
a una familia delictiva o una familia con adictos o una familia abandónica, ¿la intervención en
familia es solucionar problemas materiales y luego derivarlo? ¿No conocemos hartos casos donde
el autodiagnóstico y autoreflexión del grupo no son más que instrumentos que ofrecemos a ciertos
grupos para que obtengan más elementos que retroalimentan su patología social? Si bien es
posible que la pobreza genere delincuencia como que el poder genere corrupción, estos son
argumentos sociológicos para medirlos en la masa y generar una solución de orden político.
Sabemos, por nuestra experiencia, que esa familia delictiva y estructuralmente pobre se diferencia

74
de esta otra familia con pobreza y esa diferencia debe saber ser diagnosticada porque, de lo
contrario, generamos un reduccionismo donde el sistema es culpable de todo y la única solución
para nuestros casos es la revolución social.
El caso de Sofía nos coloca en un embrollo porque a los fines del diagnóstico nos
posiciona directamente en el nivel 2. El lazo social en cuestión no es el relacional entre A y B sino
dentro de A donde el modo genera dificultades para el nivel 1. Tampoco nos lleva a preguntarnos
sobre lo institucional porque está funcionando acorde a la demanda. Lo que entra en cuestión es
A’, el B’ y el C’.
La tarea se realiza convocando al grupo familiar de Sofía indicando la necesidad de que al
menos dos generaciones se hagan presentes. Se logran realizar ocho entrevistas donde
concurren Sofía, sus hermanos Julia Estela, Julia Elena y Obadia y la progenitora Elena. Oberó.
padre de Sofía, no se presenta a ninguna entrevista.
GRUPO FAMILIAR:
NOMBRE FILIACION EDAD ESTADO CIVIL OCUPACIÓN ESTUDIOS
Sofía Enferma designada 34 Soltera Profesora Universitarios
universitaria completos
Elena Progenitora 64 Casada Docente Sec. Completa
Oberó Progenitor 73 Casado Docente Sec. Completa
Julia Elena Hermana 37 Casada Arquitecta Univ. Completa
Julia Estela Hermana 31 Casada Ama de casa Univ. Incompl.
Obadia Hermano 25 Soltero Empleado de Cursa 3er año de la
comercio universidad

Este grupo tiene características caucásicas con la única excepción de Sofía que tiene
rasgos aborígenes. La diferencia de color y sesgos es una muestra del real en la estructura. Como
elementos de mayor contención y diferenciación podemos observar que las mujeres del grupo
tienen un desplazamiento metonímico en sus nombres:
1- La madre se llama Elena.
2- La hija mayor Julia Elena
3- La hija menor Julia Estela.
Hay un deseo de la madre puesto en sus hijas y un desplazamiento de ese deseo en Julia
Estela, que lleva el nombre de su hermana mayor y las vocales y consonantes en su segundo
nombre de su madre y de su hermana. Sofía carece de cualesquiera de dichos elementos. No sólo
su cuerpo marca una diferencia sino que en el nombre se ha marcado ya una diferencia del deseo
en el grupo femenino de la familia. Además Sofía carga con el peso de su nombre, ella es la que
sabe.
Se Observa que entre Julia Elena y Sofía hubo un hermano, Bruno, fallecido hacía tres años del
momento en que se realizaba la entrevista.
Veamos algunas viñetas del discurso familiar:
El problema de uno lo hacemos problemas de todos.
Como con Bruno. Bruno era como un hermano para nosotros.
Mis abuelos eran como mis padres. Eramos mi papa un tío paterno que era como un hermano para mí, más
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o menos de mi edad, tenía 13 años más que yo.
Sofía ha sido la protegida de papa. Él la llamaba mamá sofiíta.
Nos hemos encerrado.
Cuando nosotros nos casáramos dejaríamos la puerta abierta de las casas para que cualquiera de nosotros
entrara sin permiso.
Recordamos que el enfermo designado es Sofía y lo que se acaba de leer es un discurso
del grupo todo. Resulta evidente que el grupo interactúa de modo confusional. A la vez, vemos
una marca de hiperdiscriminación, al menos entre las mujeres y en particular con Sofía. Nosotros
hemos adquirido una tipología de este término, veremos si se adecua o no.
Ubicado entre el conjunto de los grupos fatalistas cuyo indicador básico sería el
sostenerse sobre una anomia iatrogénica, denominamos al grupo confusional a: “Aquel donde
los roles, lugares y funciones de sus miembros no están claros, el hijo hace de marido, la abuela
de madre, el padre de hijo semental de la madre, etcétera”. Descripción: Son grupos que por
circunstancias determinadas sostuvieron como más económico mentir roles y asumirlos desde esa
posición sin que se explicite o se enseñe el rol. Mujeres jóvenes que tienen un hijo que es
educado como hermano de la madre donde la abuela es la madre, el abuelo es el padre, a la vez
el padre, débil en su accionar, parece hijo de esa madre, hermano de su esposa y tío de su nieto,
etcétera. Con más claridad aquí la función paterna se encuentra ausente. Si la función paterna es
ordenadora e interdictora por excelencia, los grupos confusionales carecen del orden que
promueve la comprensión del espacio-tiempo, de la otredad, de la muerte y de la trascendencia.
Algunas de las características descriptas se aplican a la familia de Sofía. Otras no. De
cualquier modo, el intento tipológico abarca generalidades donde siempre, en el caso a caso,
encontraremos variantes que no se ajusten a la descripción. Tal vez el grupo se aproxime más a la
tipología de grupo en crisis desamparado donde rige una norma iatrogénica y el lazo se encuentra
fallado pero no inexistente. Veamos la definición de dicho tipo: Grupo desamparado: Se trata de
un grupo familiar donde los acontecimientos o avatares dejaron sin inscripción a las funciones
parentales, fundamentalmente la función paterna. Descripción: Es un grupo de hermanos o de
pares con padres presentes, ausentes o muertos. Hay un vínculo pactado en la falta de autoridad
por lo que, cada cual actúa a su antojo y sin control o de manera sobreadaptada. Puede existir la
apariencia de un hijo o algún miembro que muestre hacerse cargo de la función, pero es una
mostración externa, formal. La dinámica interna implica la falta de control para con cada uno de
los miembros, quienes pueden funcionar muy fusionados o hiperdiscriminados, aunque con una
alta cuota de solidaridad entre sí producto del desamparo, vivencia real que los unifica.
Tampoco aquí vemos que la definición se ajuste absolutamente al grupo de Sofía, pero
existen elementos de este tipo para con la familia. Podríamos decir entonces que estamos frente a
un grupo desamparado con características confusionales o a un grupo confusional con
características de desamparo. Dado que la tipología describe más no diagnóstica debemos
indagar por la modalidad del lazo y su producto normativo.
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Lo cierto es que el grupo familiar no es por determinismo psicótico o; no resulta un
psicótico de una familia psicótica. El grupo está compuesto por miembros neuróticos donde uno
de sus miembros ha pdecido la forclusión del Nombre del Padre. Ya sea por contagio,
identificación de los miembros de la familia al sujeto designado o transferencia de este al grupo
familiar, la configuración se ha tornado con modalidad psicótica. De allí las dos tipologías;
funcionan con desamparo y de manera confusional. Véase la razón del concepto “modalidad”, no
existe grupo psicótico, actúan al modo de la psicosis. El lazo social en el primer nivel diagnóstico
genera conflictos sociales del “que dirán sobre la familia”, a la vez promueven intromisiones en los
vínculos transferenciales con el psicoanalista y Sofía, y en el segundo nivel se desempeñan
“enloquecidos” como “la loca” del grupo. En nuestra teoría indicamos que el inicio del diagnóstico
se da en el tercer nivel y este debe mostrar en sus dos variables: función paterna y poder, la
diferencia diferencial.
Veamos a la familia expresarse sobre el padre:
Es viejo, parece una tortuga.
Está viejo sin dientes.
Es un buen hombre, conmigo habla muchísimo.
Mi papá no cumple su función.
Mi papá se cerró, dejó de hablar, dejó de tomar parte en la familia, eso después que murió Bruno.
Se puso una coraza.
Recuérdese que el progenitor no se hizo presente en ninguna de las entrevistas excusado
por su edad y problemas físicos. Aún a sabiendas de ello es Sofía quien en una de ellas indaga:
Papá ¿por qué no vino?
Estamos ante la presencia de un padre ausente o muy débil. El grupo familiar lo mantiene
vivo en su condición de “tortuga”, salvo Sofía que es quien aún lo considera y lo llama. Por la
teoría psicoanalítica vincular sabemos que a la debilidad del padre en su función surge la fortaleza
del avunculado. El avúnculo privilegia la endogamia en la estructura. Esto dato puede ser
aseverado en este grupo donde las puertas están abiertas para los demás miembros sin que
exista intimidad, los problemas se llevan a la familia de origen, lo que le pasa a uno les pasa a
todos y además por la clara ausencia de los dos maridos de Julia Elena y Julia Estela,
representantes de la exogamia. El avúnculo remite en nuestra teoría al análisis del juego de
fuerzas del poder dentro de la configuración. De hecho, el avúnculo representante de la fuerza
reactiva se impone sobre la activa. La falta de una función que equilibre las fuerzas y estereotipe
el predominio de la endogamia sobre la exogamia produce en la familia dos fenómenos: locura y
muerte. Esto nos permite inclinarnos a pensar que sobre el grupo recae una anomia iatrogénica
antes que una norma iatrogénica.
Paréntesis didáctico
Abrimos un paréntesis para explicar como se está pensando el caso para el diagnóstico.
Lo primero que se indicó es que se inicia la investigación en el segundo nivel y directamente sobre

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la dinámica familiar. En el primer nivel nos encontramos con viviendas propias para cada subgrupo
familiar, trabajan todos los miembros, alto nivel de educación. Algunos casados y con hijos, todos
inscriptos. En conclusión el nivel de socialización es alto. Establecen lazos sociales con las
instituciones y con la comunidad. El problema social radica en que la familia se ve afectada por la
conducta de Sofía. Sofía “se brota” en público y esto motoriza al conjunto a actuar. A su vez se
puede observar como el grupo hace resonancia con la patología de Sofía. El “que dirán” social
afecta al grupo. No es un “que dirán” ingenuo, es propio de la fuerza social afectando lo
estructural. No es una cuestión de vergüenza, en todo caso la vergüenza es el síntoma; pero ¿de
qué?

PROFESIONALES INTERVINIENTES

FAMILIA
Nivel 1 Sociedad

Nivel 2 Fuerza social

Nivel 3

El sombreado indica de donde parte la demanda familiar.


Indaguemos el tercer nivel.

PADRE MADRE AVUNCULO

Oberó Elena ¿?

HIJOS LOCURA/MUERTE
Obadia/ Julia Elena/ Julia Estela Sofía/Bruno

Hemos ubicado en el lugar del padre a Oberó quien tendría una función muy debilitada, en
el lugar de la madre a Elena, en el lugar de los hijos a Obadía, Julia Elena y Julia Estela. Sofía y
Bruno aparecen por fuera de la estructura porque aún no sabemos ligarlos, representarían lo

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patológico en términos de locura y muerte. Mientras que el avunculado aún es una incógnita pero
en razón a la debilidad de la función paterna es un hecho que opera en la estructura.
No hemos dado con la anomia que rige al grupo y tampoco detectamos al avúnculo que
en términos de significante indicaría encontrar la frase que ordena al grupo. Los hermanos hablan
mucho del hermano muerto. Veamos aquí qué podemos escuchar.
Bruno estudiaba Derecho.
Era de la J.P., lo picanearon y eso degeneró en un tumor.
Pronto se cumple el aniversario de la muerte de Bruno y eso está muy presente entre nosotros.
Si él estuviese las cosas no serían como son.
A mí me gustaría que la familia volviera a ser como era.
Teníamos humor, nos juntábamos a las 12 para almorzar y nos íbamos a las 14.
Cuando Bruno murió la cosa cambió.
Nos dejó mensajes para todos. Para mí que rece, para Julia Estela y Obadia que sigan su línea política, para
Sofía… no sé.
Me acuerdo que Bruno me decía: “no tenés que cuidarle el culo a tus hermanas. En Córdoba es fácil
encamarse con una mina, son distintas a las de acá.” Decía que es feo tener más de veinte años y no tener
relaciones.
Bruno tiene varias significaciones en la historia familiar. Su muerte marca un antes y un
después. No es una muerte cualquiera, es una muerte producto de la represión militar del
momento. La familia cambia, el progenitor enmudece. Bruno también es quien intentaba generar
un nuevo mandato familiar u otra ley dentro del grupo (iba a ser abogado). Propone la sexualidad
como un elemento rebelde dentro de la educación familiar. No aparece como la figura avuncular
sino más bien como quien se rebela contra dicha figura. Y su destino exogámico culmina en la
muerte. El reclamo de su figura puede significar la apuesta de los hermanos al “fuerte” capaz de
oponer una ley distinta a la regente en la familia. Parecería que en Bruno recayó el intento de
refuncionalizar la función paterna y su discurso arremete en la sexualidad. Ahora pensamos el
nivel tres del siguiente modo:

PADRE MADRE AVUNCULO

Oberó Sofía/ Elena ¿?


Bruno
LOCURA/MUERTE

HIJOS
Obadia/ Julia Elena/ Julia Estela

El lugar de Bruno lo incluimos en la función paterna como aquel que invoca una ley contra
otra ley. A Sofía le damos el lugar sin que aún podamos sostener la razón. Ahora la hipótesis para
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el tercer nivel indica que la función paterna anida a la locura y a la muerte. No sabemos si es
correcta o no esta aseveración.
El grupo habla de sexualidad: Yo me he criado muy sola. Y con muchos tabúes, me refiero al
tema sexual, la menstruación. Es el cuco de la casa. Yo no tuve con quien hablar esas cosas. Todo eso era
cochino. No quería saber nada con eso. Le decíamos que como había tenido cinco hijos eso era garantía que
al menos cinco veces había estado con papá.
La sexualidad aparece como el tema vedado en la familia y el fantasma de los padres
fusionados o del origen aparece dentro del discurso. Sabemos por la derivación que Sofía sufrió
un brote luego de mantener relaciones sexuales con su novio. Pero sería simplificar la cosa
atenernos a los datos de la represión sexual, paradigma básico de las neurosis. Represión que no
evita que ningún miembro acceda al tema y busque respuestas para ello. Tal vez la excepción es
Sofía. El tema ligado a la sexualidad nos introduce pero no explica.
Cuando se indagó sobre la historia familiar una hija dijo: Deberías empezar vos mami que sos
la raíz.
La enunciación es muy significativa, la raíz de la familia no es el matrimonio sino la madre.
La teoría psicoanalítica estructural enseña que el avúnculo es el representante por línea materna.
Nosotros enunciamos como una de las funciones fundamentales de la madre la presentación del
padre. ¿A qué padre presenta la madre? La frase consolida la entrada en la estructura del
avúnculo. ¿Cómo reaccionan los hombres ante este predominio?
Los hombres de nuestra familia se caracterizan por hablar y no miden lo que dicen y los querés hacer callar y
no se callan.
En la adolescencia, Bruno le reprochaba a mamá que era hija natural, esta era una forma de herir.
Después pedían perdón.
Obadia hace lo mismo.
Papá también.
Eran de hablar y seguir y provocar algo hiriente. No tenían medida, era una característica de los hombres
empezando por papá.
Se describe una estructura con organización dual, los hombres/las mujeres; los
agresores/las agredidas; los arrepentidos; las que perdonan. Sofía emerge en esta dualidad con
un discurso diferenciado. A esta altura se puede indicar que la organización dual es defensiva, ¿a
qué? a lo que Sofía representa. También se puede interpretar el acto como el esfuerzo frustrado
de los hombres por imponer a la raíz una novedad o una diferencia. Si bien el mensaje de Bruno
hacia sus hermanas es claramente una diferencia respecto a la modalidad sexual de la familia, la
agresión dirigida a la madre no está ligada a lo sexual como tabú sino a su producto. Si Bruno
intentó representar a la función paterna, si Oberó calló a partir de la muerte de Bruno, es factible
colegir que la función paterna como impulsora de la fuerza activa es impotente. Por lo que a la
organización dual se le puede agregar: impotencia/potencia.
Recordemos que la función paterna en tanto función es un lugar factible de ser ocupado
por cualquiera capaz de vestir el cetro y la corona. El avúnculo también pertenece a un rey pero de
80
otro feudo. Un rey que no tiene derecho a ejercer su poder sobre el nuevo reino salvo que alguien
le dé entrada, autorizándolo. Ligado a la teoría de pareja, algo gestado desde la formación de la
pareja puede explicar el desajuste pero como la demanda es familiar, no ingresaremos en la otra
configuración sino que leeremos la configuración efecto/producto y a la vez causa que es la familia
sin inmiscuirnos en la pareja.
Nace una nueva duda en el profesional. Si bien no se observa en el dato transferencial
resistencia del grupo hacia el trabajador social, se observa la resistencia de la estructura familiar a
poder remover sus espacios. Y frente a esta situación se indaga si no se está frente a un grupo
fatalista o adictivo definido como: el caso donde un miembro de un grupo es vocero a través de
su adicción de la adicción de todo el grupo que sintomatiza la misma siendo adicta al adicto.
Descripción: Las características básicas de estos grupos son la resistencia a la cura del adicto,
nadie sabe que hacer, nadie se puede hacer cargo, nadie está interesado, nadie tiene tiempo,
etcétera. De modo tal que el enfermo no pueda curarse y el grupo no deje su adicción a la penuria
de tener un enfermo en el grupo.40
Lo confusional se fusiona en la muerte. Mantener la adicción es sostener una posición de
dependencia con lo nocivo, (léase no creativo). Traemos esta tipología, primero: porque ya
podemos aseverar estar frente a un lazo social ausente, si bien el grupo se vincula con el afuera
es un hecho que la verdadera vinculación es endogámica y que lo externo se dramatiza con
excepción de Sofía, quien no solo hace actúa, además es. Esta forma de ser rompe con la
actuación familiar que de algún modo se presenta como una familia normal hacia fuera salvo
cuando Sofía está presente. Y Sofía está y es “loca” dando el modo vincular de la familia, cosa
que molesta. Segundo; la resistencia no está puesta en la figura del profesional pero
probablemente esté en la misma patología, dicho de otro modo, el profesional no observa
resistencia a su función, pero percibe resistencia a la cura de Sofía. Inmiscuirse en la vida
personal y en el tratamiento personal del psicoanalista y de Sofía puede leerse como
preocupación, pero también como modo de control para que nada cambie. La muerte de Bruno
pesa en la familia tal vez como un saber de la medida trágica que hubo que realizar para mantener
el status quo familiar. La locura de Sofía puede ser el encuentro con el modo más económico de lo
mismo. La no cura de Sofía implicaría la adicción a la locura que es actuada de manera grupal sin
que los miembros, con excepción de Sofía, padezcan la enfermedad. La fuerza activa está muy
debilitada y nos resulta evidente que quien la impulsa es Sofía. Ahora justificamos a Sofía dentro
de la función paterna. Marca la diferencia, es lo extranjero dentro del grupo, aquella que es
físicamente distinta, lleva un nombre fuera de la cadena metonímica de las mujeres, pregunta por
el padre y la que por imposibilidad de simbolizar retorna con lo real la verdad de la historia. El
problema es que: afuera (donde está ella), está la locura. No hay equilibrio entre la locura de Sofía
(fuerza activa) y la resistencia familiar (fuerza reactiva). Allí donde la función paterna se encuentra
40
De cualquier modo vale la pena reflexionar que el indicador resistencia a la cura no le pertenece a esta tipología. La
resistencia a la cura será un genérico de todo grupo patológico, es la regla, por lo tanto no toda resistencia es adicción.
81
ausente. Por lo tanto, rehacemos el cuadro estructural del siguiente modo:

SILENCIO/LOCURA/MUERTE
PADRE MADRE AVUNCULO

Oberó Sofía/Bruno Elena ¿?

HIJOS
Obadia/ Julia Elena/ Julia Estela

Nosotros postulamos como axioma que toda configuración sea familiar, de pareja, de
grupo o institucional en conflicto se presentará ante el terapeuta con una modalidad perversa o
psicótica. Esto no implica que sus miembros sean perversos o psicóticos sino que en la
configuración estructural construyen la modalidad. Por lo tanto, las características de grupo
desamparado no nos deben sorprender, los miembros del grupo, a excepción de Sofía, son
neuróticos y cada cual recibió la función paterna fallida, pero en la configuración, la función quedó
anulada, expulsada, ausente. Sofía, aún no sabemos por qué, padeció la forclusión del nombre del
padre y el resto de sus hermanos no. En el grupo configurado sí opera la forclusión ya sea por
contagio, identificación o transferencia y como conjunto se dificulta de establecer un lazo social
más efectivo. La reconstrucción del esquema nos permite entender la confusión originaria del
grupo. Todos son como hijos, como padres, como tíos, etcétera. La figura paterna está excluida y
nos habla de locura de muerte y de autismo.
Afirmamos en el inicio que la dirección de la cura ofrecida en estos abordajes para la
familia es dar protagonismo a sus miembros para el sostén del sinthome de Sofía, de modo tal que
ella pueda reinstaurar el lazo social y, a la vez, para que todo el grupo reinstale un lazo social
acorde a sus demandas. Ahora agregamos lo siguiente: todo tratamiento familiar se direcciona a la
neurotización del vínculo. Es decir, al reconocimiento de la otredad como forma efectiva de
socialización. Dicho de otro modo, no alcanza con que los miembros de una familia sean
neuróticos es necesario que el anudamiento, la estructuración, la configuración también lo sea.
Pero tenemos una sospecha: ¿la resistencia del grupo está dirigida a la cura de Sofía, o es una
fuerza social la que impulsa la resistencia? Esto último en razón de un naturalizado encerramiento
del grupo que parecería percibir cierta hostilidad desde el afuera.
Podemos tener ya un diagnóstico diferencial: la modalidad del grupo es psicótica con
tipología confusional, adictiva y algunos sesgos de desamparo. Esto nos enseña que la función
paterna está ausente y hay que reestablecerla para neurotizar el vínculo, equilibrar las fuerzas del
poder y dar una contención familiar para Sofía.
82
Lo que no sabemos es quién es el representante avuncular, qué ley incluyó en el grupo
que aún opera, si existe una fuerza social que apuntala al avúnculo y en estos casos cómo se
redacta la anomia iatrogénica de este grupo.
La madre raíz dice:
Yo fui criada por mis abuelos paternos y mi papá se volvió a casar y no quise vivir con él, yo quise vivir con
mis abuelos. Viví agarrada a ellos hasta que me casé. No conocí a mis abuelos maternos. Mi madre murió
cuando era muy pequeña y nunca supe donde está enterrada ni nada. Creo que se llamaba Rosenda. Yo era
hija natural, Es un lastre que llevo desde vieja.
Elena es una mujer mayor, podría considerarse vieja, ¿pero desde cuándo? Nosotros
pensamos un fallido en la frase. Es un lastre viejo que lleva desde siempre. Es un lastre que
alguien viejo llevó y ahora ella carga. Veamos si podemos saber de qué se trata.
Mis abuelos eran como mis padres. Para mi ser hija natural era muy problemático. Por mi tía Pepa mi
abuelo se enteró de mi existencia. Ella informó en casa. El abuelo era Juez de Paz y rápido me reclamó. Yo
era como una hija para él. Sofía lleva el nombre de mi bisabuela que es como mi madre.
T.S.: ¿De qué madre habla?
Elena: Yo dije que es como mi madre.
T.S.: ¿De qué madre habla?
El discurso de Elena deja en claro que la figura avuncular que buscamos está en su
abuelo que es como un padre y que además es Juez. Como función corresponde ser
representante de la ley para ejecutar justicia. No olvidemos que Bruno aparece con una ley familiar
diferenciadora (estudiaba abogacía) y que la justicia de la época (dictadura militar) es quien lo
detiene y tortura. No sabemos aún cuál es el mandato del avúnculo pero desde ya aseveramos
que, si bien está ligado a la sexualidad, no implica niveles de represión a la misma ya que el grupo
no se muestra como neurótico. Debemos indagar más.
A Sofía no le gusta el lugar que ocupa.
Para mí ocupa el lugar de la desvalida.
A ella no le gustaba ninguno de los muchachos que le presentábamos, yo le digo “manzanita” por Betty Boo,
esa chica que vestía minifalda, cantaba, bien redondita que trabajaba en cabarets.
La virginidad ha sido un problema para Sofía.
Lo que Papá y vos nos inculcaron era un tabú un pecado.
Nosotros lo que queríamos es que no fueran liberales. Que no cedieran hasta que fuera el momento. Tener
relaciones así porque así y que después hay que bancarse las consecuencias porque más de un hombre lo
que quiere es tener relaciones y después no le importa nada.
T.S.: ¿Cómo ocurrió con Rosenda?
Yo no he censurado a mi madre… a tanta distancia. (Los hijos objetan en conjunto). La progenitora
comienza ha hablar en sentido figurado de las mujeres solteras con hijos y del abuso del hombre sobre la
mujer que no tiene las cosas claras y que cae en el cuento del hombre y después se queda sola.
T.S.: ¿Cómo ocurrió con Rosenda?
Mi padre era familiar del dueño de la estancia. Mi padre se aprovechó de la situación, era jovencito, tenía
quince años, no creo que supiese lo que estaba haciendo.
83
La historia devela el mandato. Rosenda es una peona de campo abusada por un pariente
del dueño. Si el padre de Elena tenía 15 y Rosenda 13, la figura se llama estupro. El abuelo (juez)
de Elena, enterado de la situación, toma a Elena a su cuidado, evitando la denuncia contra su hijo.
Pero este juez va más allá. Es posible que Rosenda ni siquiera haya muerto, por lo tanto es
“asesinada” para no saber más de su presencia. Se forcluye una historia para rearmar otra que
libere al padre de Elena. Es posible que Elena haya sido querida por sus abuelos tal como lo
describe, pero también es factible pensar que fue “querida a la fuerza”, es decir tomada como un
mal menor. El abuelo Juez, infringe la ley, no la representa sino que la inventa, la es. Acomoda las
normas a su conveniencia y a la de su hijo. La anomia iatrogénica que rige el grupo puede
redactarse como “de eso no se habla”, siendo “eso” la violación y el homicidio figurado ó “la
mentira es la verdad” y la fuerza social es propia del que dirán social sobre este juez y su hijo.
Sofía puede que haya heredado rasgos genéticos de su abuela biológica, delatando con su cuerpo
la verdad que se oculta. Sofía es fuerza activa en ese sentido, pero no hay función paterna capaz
de darle continente. La sexualidad no está prohibida, está connotada de abuso por parte de la
masculinidad y en ese sentido, Sofía es el cuerpo que representa ese abuso.
Conocida la historia, el tratamiento debe dirigirse a reconstruir la historia, pero ello tiene un
costo muy elevado para Elena quien decide no concurrir más a las entrevistas. Los hijos hacen
alianza con la progenitora y dan por finalizada la intervención. Aquí la resistencia se hace
palpable. Rearmar la historia daría protagonismo a otra figura capaz de ejercer la función paterna,
anular la anomia y modifique la dinámica del grupo. Esta figura podría ser el controlador de los
medicamentos que debe tomar Sofía, si ella logra un sinthome en su tratamiento, quien ejerza el
modo de distribuir tareas familiares para proteger ese logro. Pero por sobre todo, modificar el
discurso familiar donde el lugar que ocupe Sofía sea el de una hermana más con el peso de una
historia familiar que ella cargará en su cuerpo y su nombre pero que todos cargan en saber que
Sofía es emergente de la situación que cada cual ha padecido.
Se pueden explicar varias conductas de este grupo, “las puertas abiertas, los problemas
de uno lo llevamos a todos”: es el modo de decir “entre nosotros no hay secretos porque en
verdad hay un enorme secreto”. “Los hombres abusan”, no sólo se dirige a los hijos, marido y
padre, sino, por sobre todo, al abuelo Juez que abusó de su autoridad para rescribir la historia a su
modo. Manifestado el secreto que es la enorme transgresión del juez/abuelo/avúnculo tal vez
pueda aparecer otro Bruno en la familia que no tenga que pagar con la tortura y la muerte por
oponerse a la figura avuncular, antes que eso ocurra, el trabajador social (el nuevo Bruno), es
eliminado por la misma configuración.
Esta familia actúa con modalidad psicótica, y se manifiesta como de tipo adictivo
confusional. La función paterna anulada, inexistente en la configuración permite el predominio de
la fuerza reactiva de modo estereotipado que rige al grupo a través de una anomia iatrogénica.
Es importante destacar, una vez más, que la orientación terapéutica para el grupo es

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hacia su neurotización. Los facilitadores para tal instancia la tienen los miembros del grupo, con
excepción de Sofía, porque no son psicóticos. Un objetivo factible a plantear es que, dado que se
trata de una familia de gente adulta, donde ya muchos de sus miembros han formado su propia
familia de procreación, logren una identidad diferenciada en cada grupo familiar y comiencen su
propia historia con la familia optada, separándose de la historia imaginaria que los acuña y
recrearse en una historia propia a lograr.
2 Familia adictiva.
Introducción: Todos somos adictos
Reelaboramos una de las tipologías descriptas en nuestro libro anterior y creemos que
podremos hacer lo propio con todas ellas a medida que los casos nos permitan mayor
comprensión sobre cada una de ellas.
De acuerdo al Diccionario de Lengua Castellana se define a la palabra “adicto” por
dedicado, muy inclinado, apegado. Secuaz, partidario. Unido o apegado a otro u otros; y al término
“adicción” como el hábito de quienes se dejan dominar por el uso de una droga tóxica.
El significado etimológico de la palabra adicto es adjudicar, dedicar, derivado de dicere:
"decir". Por otro lado la palabra latina “dicto” significa: dictar-componer-prescribir, ordenar, mandar.
La "a" latina, entre otras acepciones y al igual que el griego significa "alejamiento o privación".
También esta "a" implica dirección: hacia.
Ordenando las definiciones podemos indicar que la palabra “adicto” conlleva como
significación a aquel que está alejado o privado de un decir o de una orden o de un mandato o de
una prescripción. El adicto sería entonces una persona a quien le falta un decir, esta privado de un
decir o de un mandato o refiere a aquel que se dirige a un dictamen.
Adicción cobra un valor particular de acuerdo a la significación que se le de a esa palabra.
Porque si adicción es "el hábito de quienes se dejan dominar por una sustancia tóxica"; ¿al
problema lo acentuamos en la sustancia tóxica o en el hábito de quienes se dejan dominar? ¿Se
trata del sujeto o de la cosa?
En la década del 70 la dicotomía era "liberación o dependencia". Dicotomía ideológica que
respondía a enfrentamientos de grupos de poder referidos a la liberación social, económica y
política de Argentina contra el Imperialismo. El discurso oficial trasladó esta dicotomía en la
década del 80 a narcodependencia/no narcodependencia. "Narco" es un prefijo que significa
entorpecimiento proveniente de narcótico, palabra griega cuya significación etimológica es
adormecimiento, entumecimiento. Es cierto que salir del estado narco es una liberación, pero
también obsérvese que "liberarse" del narco, no es la liberación de la dependencia sino de uno de
los productos posibles que genera ese tipo de dependencia. Es una fachada de liberación, donde
la liberación recae sobre el narco pero de ningún modo sobre la dependencia. Dicho de otro modo,
si hoy nos liberamos del narco no nos liberamos de la causa que hace sujeción.
Quienes se dejan dominar ¿son los drogadictos, los vendedores de drogas o los acólitos

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del poder que aceptan el entumecimiento, el adormecimiento de la conciencia activa del sujeto en
favor de la entrega, del dominio de lo propio a otros que, de ese modo, ejercen el verdadero poder
de dominio?
El valor de la dupla “liberación o dependencia” trasladó su contenido significativo al
integrar la idea de adicción a la dependencia de una sustancia tóxica. De ese modo, en vez de
estar sujetos a un modo político, social y económico de un sistema ideológico pergeñado,
programado, planificado y actuado, se traslada la idea de liberación al simple hecho de liberarse
de una cosa. Entonces, ¿se trata del sujeto o de la cosa?
Si hacemos una observación introspectiva de nuestro hacer cotidiano no nos sorprendería
observar la cantidad de adicciones que un ser humano tiene. Están las conocidas socialmente
como nefastas o patológicas: el cigarrillo, la droga y el alcohol. Pero las adicciones no terminan
allí, no son más que una categorización mínima de las adicciones humanas. Tenemos para la lista
aquellos que son adictos a la televisión, a los autos o a las motos, al dinero, a las seudoreligiones.
Están los adictos a las modas, a las peluquerías o prendas. Hay adictos a libros, a la comida y así
podemos nombrar cada uno de los aquí presentes, a qué cosa estamos, tal como el diccionario lo
indica, dedicados, muy inclinados, apegados, partidarios a algo.
Desde esta perspectiva: ¿quién puede atribuirse no ser adicto?
Insisto en no perder de vista la connotación ideológica del tema. Si adicción es tomada
desde el adicto, aquel con un no decir, centramos la cuestión en el sujeto que llama a un decir que
no le llega. Si tomamos adicción como aquellos que se dejan dominar por una sustancia tóxica, el
acento recae en la sustancia. En el primer caso se lucha contra la dependencia, en el segundo
contra la cosa.
La manipulación ideológica fue trasladar como agente pasivo al sujeto de la oración. Se
hace una construcción en voz pasiva. El sujeto pasa a ser objeto directo de la oración.
De: a- El hombre es dominado por sustancias tóxicas.; a
b- Las sustancias tóxicas dominan al hombre.
El Estado promueve políticas de acción contra la droga y el alcohol, pero no prohíbe al
alcohol, no prohíbe al cigarrillo, no prohíbe el uso de antitranspirantes que dañen la capa de ozono
y si bien prohíbe la droga, la prohíbe utilizando a Maradona como estandarte de la liberación de
esa adicción. Quiero decir, el Estado da todo el tiempo mensajes contradictorios, dobles, porque si
bien delata las adicciones, al tiempo que las combate, las difunde.
Creo que el ejemplo es preciso, el Estado no combate al objeto, lo promueve como sujeto
activo de la acción. Desvirtúa la lucha transformando al hombre en objeto en favor a un objeto al
que enaltece. El problema, para el Estado, es la sustancia, la droga, la cosa en sí y para sí, el
hombre su mera consecuencia.
Hagamos esta división: el Estado, a través de sus profesionales, combate, con el sujeto en
cuestión, la adicción. El Estado, a través de sus organismos de represión, simula combatir a los

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grupos que promueven el objeto puesto que el propio Estado muta las calificaciones. El objeto
enaltecido a sujeto deja de ser el objetivo de las organizaciones de represión. El sujeto denigrado
a objeto es el objetivo de dichas organizaciones.
Una hipótesis

Propongo la siguiente hipótesis: todos los humanos, necesariamente, somos adictos.


Para explicar esta adicción necesaria tomaremos la significación etimológica del término:
sin orden, sin mandato, sin decir, y reformularemos la pregunta del siguiente modo: ¿a quien no le
falta un decir? ¿de qué decir se trata? y ¿a quién corresponde ese dicto que falta?
Antes de develar el motivo que genera la adicción en el sujeto humano nos veremos
obligados a otra diferenciación; ¿existe lo patológico y lo no patológico de la adicción?
Vamos a usar a la droga y al alcohol como elementos sintomáticos para obtener la
respuesta. ¿Por qué el drogadicto y el alcohólico son considerados personas enfermas? Porque
se considera que el objeto al que se encuentran sumidos los domina, es decir que el sujeto queda
sujeto al objeto, siendo éste su fuente energética, razón o motivo. El objeto pasa a ser una especie
de sujeto amo, dominante del accionar del dependiente.
Si esto es así, propongo establecer que no es la sustancia la que prevalece en la división
de lo patológico o no, sino que es el modo en que la persona queda sujeta a la sustancia. No
debemos perder de vista al sujeto de la acción en su calidad de sujeto activo, aunque se trate de
un dependiente. De modo tal que si un objeto cualquiera pasa a ser indispensable para un sujeto
podemos decir que existe en ese sujeto una adicción patológica.
Como una aproximación propongo colocar del lado de lo patológico aquello que inhabilita
y de lo no patológico aquello que habilita. Pero no al objeto que habilita o no, sino al modo
relacional en que un sujeto queda inhabilitado (o no) frente al objeto.
Retomemos el camino de la hipótesis planteada: todos somos necesariamente adictos y
por lo tanto combatir la adicción es, en sí mismo, un contrasentido. Lo que se debe combatir es la
dependencia que genera en un sujeto una determinada adicción.
Ahora veamos lo siguiente: ¿Por qué somos todos adictos?
Respuesta: porque somos humanos, y en nuestra condición humana somos sujetos.
¿Sujetos a qué? Piensen que el humano es el único ser de la naturaleza que no puede sobrevivir
sin el otro, eso nos hace sujetos, a la madre, a la leche materna, a la caricia materna, a la mirada
materna, a la palabra materna, y al lenguaje. Somos sujetos de lenguaje, sin lenguaje no podemos
estar sujetos al mundo, el mundo humano es el mundo de los otros, los otros seres o sujetos
parlantes. Por lo tanto, estar sujetado a un otro, ya sea la madre en el peor de los edipos, o al
chupete, o al osito, es la mostración primera de nuestra necesaria dependencia a un otro cosa o
persona.
A medida que crecemos, ese objeto primero de satisfacción es sustituido por equivalentes
acordes con la edad. Lo que la sustitución no anula es la impresión primera de satisfacción que
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imprime en nosotros la fantasía, vivencia o idea de totalidad. Si el crecimiento de un sujeto es
normal, vivirá buscando el sustituto de ese objeto primero de satisfacción en otros objetos.
Búsqueda inútil por imposible, pero el que sea imposible no priva al sujeto de seguir buscando. Si
esto es así, podemos indicar que este tipo de sujeto es un adicto, utilizando la "a" de adicto como
dirección. Alguien que se dirige a lo que falta no está paralizado, no se muestra inhabilitado sino,
por el contrario, habilitado "a... hacia", en oposición a la misma "a" como prohibitoria,
impotentizadora.
Propongo tentativamente el siguiente resumen para obtener algunas distinciones:
a- todos los humanos son adictos
b- la calidad de la adicción no la da el objeto sino la posición del sujeto frente al objeto.
c- si el sujeto está posicionado en la búsqueda, se habilita en tanto se dirige hacia...
d- si el sujeto está posicionado frente a la falta de dicción, obturando la falta, haciendo negación
de ella, sustituyéndola con un objeto cristalizado, la entiendo como inhabilitante.
El decir que falta
La "a" como negación: ¿privado del discurso de quién?, ¿de qué discurso?
Ahora bien, estamos diciendo que se trata de un decir, en verdad no es una palabra en
particular o específica, pero es un decir que de alguna manera prescribe, dicta, ordena. No
podemos desentrañar cuál es la palabra. Recordemos, es un "dicto", un decir que prescribe y en el
caso del adicto, que falta. Pero esforcémonos en desentrañar de dónde proviene o quién es el
responsable de pronunciarla.
El tatuaje como ejemplo del dicto que falta
Un tatuaje es un símbolo a través de un dibujo alegórico, incluso a través de una palabra
que se adhiere al cuerpo a modo de una inscripción. Un tatuaje marca al cuerpo de manera
permanente. Una persona que se tatúa marca en su cuerpo algo que su cuerpo no lleva y que
quiere llevar.
Todas las cosas que nosotros conocemos las conocemos en tanto las introyectamos, y la
introyección de las cosas las hacemos de manera simbólica, es decir, aparecen en nuestro cuerpo
como significantes. Si decimos que tenemos "roto el corazón", ya sea por una pérdida amorosa o
sentida, hacemos alegoría de una marca que efectivamente tenemos en el cuerpo, pero a nadie se
le ocurriría tajearse el corazón para evidenciar el corazón roto. Tenemos el corazón roto sin
romperlo sólo allí donde podemos decir "corazón roto", es decir, simbolizar, hacer metáfora.
Ahora ¿cuándo una marca aparece en el cuerpo de modo real? Cuando hay incapacidad
de simbolizar, de conceptuar.
El tatuaje es una simbolización de una metáfora que falta.
Voy a utilizar ahora dos tatuajes característicos para ejemplificar tendenciosamente lo
anterior. Muchos se tatúan dentro de un corazón el nombre de la madre o las iniciales de ese
nombre o la palabra mamá o madre. Y muchos de los que se hacen ese tatuaje también se tatúan

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la cruz cristiana o el rostro de Jesús. Para que se entienda, el tatuarse a la madre y a Jesús
implica que tanto la madre y Jesús están introyectados, por eso se eligen como figuras para
anexar al cuerpo, pero si mamá, madre, María, etcétera, es representante de la madre y Jesús es
el representante del hijo, lo que el tatuaje marca es que algo falta, ¿y qué falta entre la madre y el
hijo?: el padre. Algo del padre falta. Algo del padre quedó no simbolizado, algo del padre quedó
fuera del cuerpo.
¿Qué vínculo puede tener el tatuaje con la adicción?
En un momento indicamos que todos los humanos son adictos en tanto y en cuanto el
hecho de nacer humanos nos condiciona a ser sujetos de otros. Hay un otro primero que debemos
acordar como la madre. La madre es la primer otro que un sujeto tiene y es evidente que la vida
humana depende básicamente de ese otro. No importa si la madre biológica muere, abandona o
entrega al hijo, llamo madre a aquel, aquella o aquellos que cumplen con la función elemental
primaria de nutrición alimenticia y espiritual. Calor, amor, mirada, seducción, caricias, etcétera.
Colocamos en el lugar de causa necesaria de la dependencia a la madre. Responsable
primera de que el niño se dirija a la palabra o que directamente la pretenda inexistente. ¿quién es
el tercero al que la madre manda a acudir?: Al padre, entiéndase como lugar y función.
Al fin y al cabo es el padre quien da la palabra prescrita, el mandato o el dictamen. Sobre
el padre recae la responsabilidad de generar el corte, la ruptura, el espacio. El padre, el partero, el
que parte, el que hace partir, el patrón, el que tiene el patrón es quien separa al hijo de la madre.
Ubica al hijo en vínculo con la madre de un modo diferenciado al originario. Rompe con la
dependencia, iniciando la adicción.
Tres fuerzas para romper la adicción imposibilitadora
Colegimos tres fuerzas para romper la adicción imposibilitadora. Una recae en la madre.
El vínculo originario del niño con su madre es, desde el niño, un vínculo de fusión, los dos
son uno. Para que exista espacio entre la madre y el niño es imprescindible la presentación del
padre y ello depende de la madre. Ese espacio hace símbolo hace palabra, por ejemplo, "tu mamá
es mi esposa", "no jodás", "dejá a tu madre tranquila".
Si no existe aquella interdicción mediadora, y aquí el responsable es el padre (la segunda
fuerza para romper la adicción imposibilitadora), el niño queda adherido a su madre. Si de algún
modo la madre logra salir como figura concreta de esa adhesión pero sin mediar alguna
interdicción, es decir sin que medie la ley que ordena, que explique ese espacio, el niño buscará
aquello que cubra el vacío. Y si no existe símbolo del espacio, eso buscado tendrá forma concreta,
será un objeto de la realidad y en tanto cosa y no símbolo, ese niño-sujeto será un a-dicto en el
sentido inhabilitante. Y entre otras cosas podrá buscar en la droga (una cosa metida adentro) la
marca que a su cuerpo falta, como también en el tatuaje (una cosa metida para afuera).
El dicto, el dictamen que hace ruptura, debe dar dirección "pegoteado a tu madre no, andá
a jugar", no es lo mismo que "pegoteado a tu madre no" porque entonces es "no y nada". Hay dos

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direcciones para la exogamia, la primera la otorga la madre y es cuando orienta al niño hacia el
padre, la segunda es del padre que señala al niño en relación con lo social a la cultura.
La tercer fuerza que empuja a la adicción imposibilitante la genera el Estado. Demos un
rodeo para explicar eso. ¿Cómo han sido insertos los juzgados de menores, particularmente los
jueces y sus auxiliares, en esta problemática?
El Juez es un representante de una ley social, sus auxiliares, a su vez, son delegados
para representar esa ley. Ley que equivale a un dictamen, a un dicto. Una ley ordenadora, el
dictamen por el cual se supone es apelado un juez. El juez es llamado por las familias cuando algo
del grupo familiar falla, cuando la función materna o paterna está fallida. Propongo considerar que
un Juez de familia, sea hombre o mujer, es siempre demandado en su calidad de función paterna.
Pero el Estado trampea al ciudadano colocando a la Justicia como moño ideal de un
callejón sin salida.
Cuando la política estatal insiste en combatir al objeto dejando al sujeto en manos de la
justicia, proponiéndose para sí al abstracto de la droga, de los narcotraficantes, del contrabando o
de la mafia, todos elementos aparentemente foráneos al Estado, elude su propia responsabilidad
como generador del problema, a más de repetir el propio discurso del dependiente, la defensa
aloplástica, que la culpa de lo que pasa está afuera. La adicción es un problema político social
antes que médico, es un problema de planificación de políticas sociales donde se juega el
proyecto de tener un pueblo entumecido o un pueblo despierto y crítico. Si no hay trabajo, si no
hay dinero, si no existen alternativas de recreación, si el sujeto queda sumergido en un fango de
pobreza y marginación, la droga, el alcohol, el robo pasan a ser instancias para el marginado. El
Estado atrapa al adicto en nombre de su rehabilitación pero el Juez, el trabajador social, el auxiliar
en general, aún si lograsen incorporar el dicto que falta, el dicto que de esperanzas, dirección,
¿qué posibilidades tiene si el mismo sistema político promueve constantemente la privación o
forclusión de ese dicto?
Qué valor tiene la palabra del representante de la ley por ejemplo: debe estudiar o
trabajar, si los sistemas educativos colapsan y no hay trabajo. O el trabajo, que el Estado define
como “digno”, ¿qué dignidad puede tener para alguien que deba trabajar 12 horas por 150 pesos?
De ese modo se inicia un círculo sin fin: el enfermo es enviado a institutos de rehabilitación donde
interiormente vive la carencia de recursos para realizar sus objetivos o a Municipios llenos de
programas escritos pero carentes de efectividad por falta de presupuesto. Entonces, el Municipio o
las instituciones rehabilitantes o la misma escuela, lo reintegra a la sociedad para que el sujeto
repita y llegue nuevamente a los Juzgados, etcétera, etcétera, para al final quedar entumecidos,
narcotizados, haciendo síntoma con el síntoma.
En conclusión, todos somos adictos, pero que seamos adictos no significa que debamos
dejar que nos narcoticen. La trampa a la que hemos sido sometidos, hacernos creer que de
nosotros depende lo que ellos, el estado político se niega a asumir, nos deja impotentes,

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entumecidos, frustrados y para colmo culpables. Y tal es nuestro nivel de narcotización que
terminamos haciendo lo mismo que pretendemos que el drogodependiente no haga: carecer de
conciencia propia, para terminar echándonos culpas entre todos los profesionales, colegas, de
institución a institución, sabiendo íntimamente que cada uno y cada institución hace lo que puede.
Y lo que puede no alcanza porque el problema no es nuestro, salvo en el uno a uno, pero cuando
es un problema del conjunto social que desborda, ya no podemos cargar con la responsabilidad.
Para salir de este círculo narcotizante, que nos entumece, propongo diferenciar la adicción como
problema eminentemente político social del problema del sujeto adicto, emergente de alguna
problemática familiar o individual. Para lo primero, la justicia no debe actuar más que como
contralor de las políticas de Estado, para lo segundo, las instituciones pertinentes tienen razón de
ser.
Familia adictiva/Estado dependiente
Quiero poner en consideración de ustedes una nominación que puede ser útil a los fines
diagnósticos y que tal vez dé una mano en el planteo terapéutico para la recuperación del adicto.
Mi discurso está dirigido a los terapeutas familiares en general y a los trabajadores sociales en
particular, allí donde cualesquiera de ellos se sientan habilitados al abordaje familiar.
Las preguntas
No es novedoso encontrar a la familia implicada en la dinámica que promueve un sujeto
dependiente. Desde el campo psicológico se leen múltiples problemáticas que orientan a un
tratamiento individual para el sujeto y algo similar para el grupo al que se le recomienda terapia
familiar. Pero en general, cuando se diagnóstica a la familia, daría la sensación que los múltiples
factores no difieren mayormente de aquellos propios de familias en conflictos: el desamparo,
abandono, malos tratos, edipos mal elaborados, madres fálicas, padres débiles, etcétera, son
razones y causas que explican la situación actual familiar y que ha llevado a un miembro de la
familia a su situación patológica. Pero si el adicto es un emergente familiar ¿cuál es la situación
actual que ha llevado a una familia a su situación actual? A mi entender, cuando se interroga a
una familia se obvia a aquello que motiva la consulta: la adicción propiamente dicha. Parecería
que la familia cuando consulta no tiene síntomas, tiene a un pariente con síntomas.
Cuando se intenta abordar desde el campo social o interdisciplinario a la familia de un
adicto con los fines de promover un apoyo en su recuperación, se parte de supuestos y entre ellos
los maniqueos, la familia “sana” apoyará al sujeto enfermo. Se propone reorientar o educar a la
familia a los fines de que obtengan los instrumentos necesarios para dar lugar a la recuperación
del adicto.
¿Qué se le indica a la familia para ayudar al enfermo? Que controle los medicamentos,
que no deje de llevarlo a terapia, que hablen con él, a veces hasta que le consigan trabajo y si es
con el padre mejor para que el control sea más riguroso; vigilar las salidas, los amigos, las
influencias, en qué utiliza el dinero, etcétera. Se orienta a la familia al control del síntoma, pero una

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vez más, del síntoma del otro. Si este es el apoyo terapéutico que se le pide a una familia, que
nadie se sorprenda de que fracase.
Cuando se trata de la resocialización del sujeto, el trabajador de familia construye el
esquema de intervención desde los indicadores externos del lazo social. Pero el lazo social no
comienza afuera, es una dialéctica entre el afuera y el adentro, donde el adentro da las formas y
modos de hacer sociedad con el afuera. El modo social, lo relacional familiar, antecede o va de la
mano de lo relacional social exogámico. Trabajar con la familia apuntalando los indicadores
externos, excluyendo la dinámica interna del conjunto, es ser miope en la elaboración diagnóstica
y su consecuencia, el modo de abordaje.
Existen casos donde la evaluación indica que el sujeto ha controlado la adicción, se ha
reinsertado socialmente al medio con éxito y la familia participa y ayuda en el proceso. Al tiempo
el conflicto vuelve y a veces agravado. ¿Qué podemos pensar de esta repetición? Recordemos
que repetición significa una petición que se renueva ¿qué pedido es el que retorna?
El profesional de familia puede atribuirse el fracaso o como la familia atribuirle al adicto
“que es un caso perdido” ese fracaso. Entonces no sólo estamos frente a un enfermo que padece
sino que además convertimos al enfermo en victimario de su no curación. La familia es orientada
porque no sabe, pero cuando se resigna a que su pariente “no tiene solución”, esa resignación
¿acaso no es un saber conveniente? En este caso; la resistencia a la cura ¿no debería leerse
como familiar?
Leemos hasta aquí el término adicción como el síntoma y nos preguntamos ¿por qué la
adicción como sintomatología no recae sobre toda la familia?
Ideas referenciales
De cualquier modo, la formulación “adicto” no la consideramos apropiada como síntoma.
Propongo pensar que el objeto al que el adicto se adhiere es el modo en que nomina al síntoma.
El adicto al alcohol es un síntoma diferente al de la droga, al del tatuaje, al cigarrillo, etcétera. El
tipo de alcohol, el tipo de droga, el tipo de tatuaje, redactan una frase que (d)escribe un síntoma.
Quiero decir, si “me duele la cabeza” es la redacción de un síntoma, me “drogo con poxirán” o “me
drogo con cocaína” o “tomo cerveza” también lo son, aunque redactando sintomatologías
diferentes. Este modo puede colegirse como la manifestación individual del sujeto que elige ese
objeto y no otro para la adicción. Lo común en todas las redacciones de las sintomatologías que
expresa el sujeto adicto, nos da el concepto de adicción que, en este caso, haría las veces de
síndrome y que remiten al conjunto de sintomatologías. Pero visto de esa manera, una vez más,
excluimos a la familia. La familia también redacta sus síntomas: “mi hijo se droga con poxirán” o
“no hay forma de ponerle límites” o “le hablo y no me hace caso” o “el problema son las juntas” son
modos escriturales de indicar la sintomatología del grupo familiar. ¿Por qué no pensar a lo común
de las excusas de las familias también como el síndrome de adicción? ¿Pero adicción a qué?
Veamos ahora si podemos expiar un poco más el concepto “adicción” para rastrear alguna

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etiología en el problema. Recordemos que adicto tiene por significación “sin dicto, sin dictamen,
sin palabra, sin ley”. Y pensados en términos familiares, cuando hay un adicto en una familia, éste
hace de vocero de un problema de conjunto, hay una palabra, una ley, un dictamen que no se
habla. Emerge como un problema que habla de otro problema.
Las familias están llenas de a-dicciones: de esto no se habla, de sexo no se habla, de la
relación conyugal no se habla, de la muerte no se habla, de la estafa del abuelo no se habla, del
amor o de los sentimientos no se habla y así, indefinidamente. Pero aunque asemeja no estoy
hablando del secreto familiar. El secreto familiar es un silencio a voces, el a-dicto familiar es un
saber que opera en silencio, que opera como un no saber..
Agreguemos a este desarrollo la idea de estructura dual. La estructura dual es una
instancia regresiva a un estado imaginario. Es colocarse frente al otro para ver-se de acuerdo a la
conveniencia que genera el otro. El maniqueísmo es la consecuencia lógica: la familia de los
buenos y los malos, los sanos y los enfermos, los inteligentes y los cretinos, los prácticos y los
inútiles, etcétera.
Si el adicto es un emergente de una patología familiar de la cual es vocero en su actuar,
si su actuación es la voz de lo no dicho y la familia se re-signa (se re-significa) como una
estructura dual maniquea; la adicción, lo no dicho, queda ubicada dentro del grupo familiar. Lo a-
dictivo ya no es síndrome, es etiología. Etiología puesta en la familia donde las implicancias de un
disfuncional desarrollo en la estructuración dan con un emergente pero emergente del grupo todo.

El alcohol/droga/etcétera : nivel sintomático el sujeto tapa la pregunta


Adicción: nivel sindromático el sujeto y lo social responden la pregunta con un problema que
tapa el problema
Lo no dicho: nivel fantasmal el sujeto y lo familiar con la pregunta develada

Lo social
Si el gobierno está verdaderamente preocupado por la salud de sus gobernados, ¿para
qué coloca el cartel de advertencia en los cigarrillos? Es más simple prohibirlo y punto. Pero
razones de mercado, económicas, impiden al estado tomar radical determinación. De donde el
gobierno queda gobernado por el mercado o sus intereses. Un poder que está tras el poder. Más
aún, ese poder tras el poder no carece de ideología y, a la vez, genera su propio estado. Para las
sustancias tóxicas en general se observa el mismo contrasentido: gobiernan intereses superiores
que hacen imposible combatirlas, entonces cabe preguntarse si las instituciones de rehabilitación
no son más que la fachada institucional de un estado impotente para sostener la ideología del otro
estado potente y tóxico. Este estado fantasma tóxico, embrutece y adormila al estado republicano
que impotente, obedece y depende del primero. A su vez, el estado impotente crea instituciones
sin recursos para desintoxicar ciudadanos, promoviendo la impotencia y dependencia de los

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profesionales sobre este estado. Y los profesionales intentan sacar de la dependencia al sujeto
uno que no hace más que reproducir en su cuerpo la descomposición social.
La anomia social que postula el Estado puede denominarse: “curo para sostener la
enfermedad.” La norma iatrogénica que postula el estado es: “el libre mercado prohíbe ser libre
del mercado”.
El estado construye una a-dicción en su participación activa como gestor de la enfermedad
disimulando la misma en una simulación de querer atacar el problema, ¿la familia, por qué no
reproduciría el esquema?
Repite el sujeto adicto la modalidad familiar, repite la familia la modalidad estatal, repite el
estado la modalidad del sujeto adicto. Repetición: una petición que vuelve, ¿cuál?
Visto desde lo familiar, uno tiene la tentación de postular que el mercado, a través de las
mafias y sus traficantes, dio con la sustancia química que ayuda a no ver el problema. En ese
sentido, la droga y sus subrogados no es un problema social, es una solución social a un problema
familiar. A su vez, el problema familiar: “la adicción”, es la solución social al problema político “la
dependencia”.
Tenemos entonces dos instituciones: el estado y la familia que se apuntalan mutuamente
promoviendo un chivo expiatorio: “el adicto”.
Lo terapéutico
El terapeuta familiar no puede lidiar con las políticas de estado. Eso va a cuenta de los
políticos. Pero puede lidiar con la micropolítica institucional, en este caso la familia, con fines de
obtener alguna transformación que rompa el círculo de la dependencia.
Retomemos ahora la idea de resistencia familiar y tratemos de demostrarlo.
Si es una medida radical prohibir el cigarrillo veamos esta otra a modo de interrogante:
supongamos que todas las instituciones a cargo del tema de adicción postulasen que todo
tratamiento condiciona si o si al grupo familiar del adicto al mismo tipo de tratamiento.
Desintoxicación del enfermo a la dependencia del objeto y a la familia del adicto elegido como
objeto, más tratamiento familiar con el adicto incluido, no diferenciado; ¿cuántas familias
aceptarían el trato, enteradas que su participación no es la de mero apoyo secundario al enfermo
sino que son parte de la enfermedad?
Lo resistencial puede leerse del siguiente modo: la familia es adicta al adicto. ¿Por qué?
Porque en la actuación del adicto está la respuesta de la que nadie se quiere enterar. Y ponerle
palabras a la enfermedad, ponerle palabras a la ausencia del “dicto”, coloca al resto del grupo
familiar como responsables, autores y protagonistas de la adicción. Llevar el interrogante al grupo
desmembra la organización dual, rompe con el esquema imaginario y termina colocando la
enfermedad en el conjunto. dejando al sujeto adicto únicamente en calidad de vocero o si se
quiere del “miembro más fuerte del grupo que carga con la enfermedad familiar” como postulaba
Pichón Riviere.

94
Este planteo puede ser útil para modificar la perspectiva del tratamiento. Porque la
desintoxicación necesaria y las entrevistas para que tome conciencia de algo por parte del sujeto
tiene sentido si al pensarlo socialmente, es decir en familia, se traslada la patología al conjunto
familiar.
Un dato más, apuntalar la dualidad familiar del sujeto adicto, resignarse (en el peor de los
sentidos) a que el sujeto es el enfermo, estereotipar la dinámica; genera una sensación fatalista de
conjunto donde la muerte se ve como alivio y solución. Se genera una especie de creencia en el
entorno donde nadie puede ser activo en sus actos sino parte de la vorágine del río que los
arrastra. Un adicto grave puede morir, pero si se contempla a la adicción como fenómeno familiar,
la muerte seguirá siendo la terapia del grupo para cada conflicto que delate a ese a-dicto familiar.
Dejo en consideración las siguientes definiciones:
Familia fatalista o adictiva:
Definición: Remite al caso donde un miembro de un grupo es vocero, a través de su adicción, de
la adicción de todo el grupo que sintomatiza la misma siendo adicta al adicto.
Descripción: Las características básicas de estos grupos son la resistencia a la cura del adicto,
nadie sabe qué hacer, nadie se puede hacer cargo, nadie está interesado, nadie tiene tiempo, no
se permiten una reflexión sobre su estado como familia, etcétera. De modo tal que el enfermo no
pueda curarse y el grupo no deje su adicción a la penuria de tener un enfermo en el grupo.

95
96
Capítulo V
Lazo roto: Aporte del Trabajo Social a un caso de familia diagnosticada con modalidad
perversa.
1 El caso Evangelina
El presente caso supervisado por este autor, fue abordado por dos colegas que intentaron
la aplicación de la teoría del lazo social a sus investigaciones. A ellas mi agradecimiento por su
colaboración con este libro. Cabe acotar que toda crítica que lleva el presente estudio recae sobre
el propio autor quien, en su carácter de supervisor, apuntaló los caminos luego refutados.
Concepto de modalidad perversa
Está claro que hasta aquí acuñamos términos de la psiquiatría y del psicoanálisis y hasta
nuevo aviso, es decir, hasta que no obtengamos algún vocablo propio, sigue siendo su uso
orientador para este autor. Sin embargo, vale la pena aclarar que no utilizamos las categorías
clínicas/estructurales del psicoanálisis sino que las adaptamos a un uso particular llamado
“modalidad”. Definimos por modalidad a toda estructura familiar que construye una forma particular
de organización incidiendo sobre el conjunto y las individualidades de sus miembros, ya sea por
efecto de una fuerza social impuesta, sea esta insita o externa. Hay veces donde la fuerza social
estructura una forma a la que se puede identificar41.
Definamos el concepto de perversión.
Perversión: término derivado el latín pervertere (dar vuelta), empleado en psiquiatría y por los
fundadores de la sexología para designar a veces de manera peyorativa, y otra valorizándolas, las
prácticas sexuales consideradas desviaciones respecto de una norma social y sexual. Desde
mediados del siglo XIX, la psiquiatría ubicó entre las perversiones a prácticas sexuales tan
diversas como el incesto, la homosexualidad, la zoofilia, la paidofilia, la pederastría, el fetichismo,
el sadomasoquismo, el transvestismo, el narcisismo, el autoerotismo, la coprofilia, la necrofilia, el
exhibicionismo, el voyeurismo, las mutilaciones sexuales. Retomado por Freud en 1896, el término
perversión fue definitivamente adoptado por el psicoanálisis, conservando la idea de desviación
sexual respecto a una norma inscribiendo el término en una estructura tripartita con las psicosis y
las neurosis. Si el concepto de neurosis pertenece en rigor al dominio predilecto del psicoanálisis y
el de psicosis participó del origen de la historia de la nosología psiquiátrica, el termino perversión
cubre un campo mucho más amplio, en la medida en que los comportamientos, las prácticas, e
41
En la teoría de grupo y de Instituciones se verá con más claridad el concepto de “identificación con el objeto de la tarea”.
(N.d. A.)
97
incluso los fantasmas que abarca solo pueden ser aprehendidos con relación a una norma social,
a su vez inductora de una norma jurídica. Freud definió la perversión con referencia a un proceso
de negatividad y en relación dialéctica con las neurosis (…) caracterizó a la neurosis como el
negativo de la perversión. A diferencia de la sexualidad de los neuróticos, la sexualidad perversa
no conocía la prohibición del incesto, ni la represión, ni la sublimación. A partir de 1.915 Freud
introdujo numerosas modificaciones en su primera concepción de las perversiones, paso de la
descripción de las perversiones sexuales a la idea de una posible organización de la perversión en
general como paradigma de una organización del yo basada en el clivaje. (…) en oposición al
mecanismo de represión para las neurosis, el perverso reniega la realidad. (...) La perversión
aparece como una renegación o desmentido de la castración, con fijación en la sexualidad infantil.
A Jaques Lacan y sus discípulos franceses (Jean Clavreul, Francois Pierre, Piera Aulagnier,
Wladimir Granoff, Guy Roselato) les corresponde el merito, único en la historia del freudismo, de
haber finalmente sacado la perversión del dominio de la desviación para considerarla una
verdadera estructura (…) para hacer de la perversión un componente principal del funcionamiento
psíquico del hombre en general, una especie de provocación o desafío permanente en relación
con la ley. Demostrando que la estructura perversa se caracteriza por la voluntad del sujeto de
transformarse en objeto de goce ofrecido a Dios convirtiendo la ley en una burla. Al sacar de tal
modo la perversión del ámbito de las perversiones sexuales, la corriente lacaniana abrió el camino
a nuevas perspectivas terapéuticas”.42
La nueva perspectiva lacaniana sobre perversiones es lo que nos da la posibilidad de
pensar lo que denominamos modalidad perversa. No nos ajustamos solamente a las
consecuencias fenomenales de las actuaciones sexuales sino al reconocimiento de aquello que
luego será burlado. No alcanza el incesto, el abuso sexual, el maltrato infantil o marital como
conductas para inscribir lo perverso, es la renegación de lo conocido, el desafío, la burla a la
norma o ley. En este caso, lo perverso deberá ser tratado meticulosamente en su diferenciación
con el psicópata y sociópata, tema que desarrollaremos más adelante.43
El caso
Las colegas, reciben la demanda por denuncias reiteradas de Evangelina sobre el
maltrato de su concubino Armando con una de sus hijas. Es un caso que se reitera ya que las
medidas tutelares del juzgado interviniente (exclusión de hogar a la pareja) son transgredidas por
Evangelina quien decide, al tiempo, reincorporar a Armando al hogar.
Comentario.
1- Uno se tienta de pensar en los denominados ciclos de la violencia familiar y suponer
que Evangelina, sometida al ciclo, luego del arrepentimiento de Armando, ingresa
nuevamente en la etapa del enamoramiento para repetir el final del ciclo con la
violencia. Lo que ocurre con el ciclo es que, si bien describe, no explica.
42
Elizabeth Rudinesco y Michel Plon. Diccionario de Psicoanálisis. Paidós. Bs. As. 1.998.
43
En página 60 y subsiguientes.
98
Entre las renegaciones observadas, tenemos las internaciones de Armando y Alicia
reintegrados sin el alta, luego volver a pedir la internación. Las exclusiones del hogar a Armado
para que luego Evangelina lo deje reingresar al hogar. Por intermedio del grupo de salud
reproductiva y con consentimiento de Evangelina, se le colocó un dispositivo el que se sacó por
sus propios medios terminando internada.
GRUPO FAMILIAR:
NOMBRE PARENTESCO EDAD NACIONALIDAD OCUPACION ESCOLARIDAD
Evangelina Progenitora 33 Argentina Percibe plan jefes y jefas Semialfabeta
Armando Concubino de la 55 Argentina Trabaja esporádicamente Analfabeto
progenitora y en changas rurales
progenitor de los
hijos
Alicia Hija 15 Argentina Prim. Incompl.
(esc.diferencial)
Jesús Armando Hijo 13 Argentina Cursa 5to grado
EGB
Roberta Hija 12 Argentina Cursa 5to grado
Evangelina E.G.B
Ezaquiel Hijo 7 Argentina Cursa 1er grado
EGB
Leonardo Rodrigo Hijo 1 año y 6 Argentina
meses
Samuel Hijo de Evangelina 17 Argentina Prim. Compl.

Se trata de un grupo familiar que reside en zona rural de Mendoza. En diez años
aproximadamente han intervenido diversos juzgados, generalmente como consecuencia de
denuncias reiteradas por presunción de maltrato y/o abuso de parte del progenitor hacia una de
sus hijas. El último expediente data del año 2001, sobre una denuncia anónima de un docente de
Alicia por la situación de la niña (11 años en dicha fecha). Al 2005 el caso sigue sin resolverse.
La última intervención da los siguientes datos: Armando tiene diagnóstico de alcohólismo
crónico con conductas violentas. Evangelina carece de familia extensa. Samuel abandonó el
hogar a sus 15 años, presenta conductas adictivas y transgresoras a la ley, no tiene domicilio fijo y
deambula por la zona vinculándose a pares negativos. Alicia convive con su pareja de 35 años,
padeció de una pérdida, se encuentra embarazada; profesionales de la salud mental evaluaron a
la niña con conductas psicóticas e ideas suicidas. Jesús tiene mala conducta en la escuela,
callejea, suele robar pajaritos o jaulas que luego vende. Roberta, en una oportunidad, sustrajo
dinero de la cartera de la directora de la escuela, suele ir a buscarla un hombre mayor a la salida
del establecimiento, ese hombre es un amigo del progenitor y se ha interpretado este acto como
que “el padre entregó a su hija a cambio de favores”. Ezequiel carece de quejas y tiene buen
rendimiento escolar. Evangelina formó una nueva pareja con quien convive junto a sus hijos y al
señor Armando. La pareja de Alicia es quien aporta económicamente para el sostén del grupo
familiar. La familia presenta extrema precariedad en las condiciones habitacionales así como la
carencia de recursos necesarios para la subsistencia. La vivienda pertenece al ferrocarril y no
tiene agua potable, luz ni gas. Armado construyó una letrina a un costado de la misma. El
mobiliario es insuficiente, las camas son tablas sobre el piso, ropa vieja amontonada, hace las

99
veces de colchones. Pocos utensilios ennegrecidos por el hollín ya que se cocina con fuego de
leña. Sin electrodomésticos. Se la observa sucia y en desorden permanente.
Comentarios:
2. El presente caso está más cercano a la cotidianeidad del trabajador social. Es un
caso de un grupo marginal en extrema pobreza con dificultades serias en la
convivencia que colocan en situación de riesgo y vulnerabilidad a los niños y mayores.
Las colegas nos ubican de inmediato frente al nivel uno y dos del diagnóstico ya que
la demanda parece provenir de ambos niveles:
FAMILIA INSTITUCIÓN
Nivel 1

Nivel 2 Fuerza Social

Nivel 3

3. El hecho que la familia sea rural genera una serie de prejuicios dentro de los
trabajadores sociales que, enterados de la etnología y de la antropología, suelen
justificar conductas por estar éstas contenidas en el conjunto poblacional. Este no es
el caso por la siguiente razón; dos instancias diferenciadas apelaron al Juzgado:
Evangelina y un docente. Cuando se apela a una Institución reconocida en lo social,
se hace en pos de normatizar algo que se está leyendo como anormal. Hay un
reclamo para que el representante de la Institución normatice el funcionamiento de la
Institución familia. La presencia del juez y de los trabajadores sociales judiciales o
municipales o de cualquier otra organización es llamada para establecer un lazo social
de este grupo con el exterior. Los grupos sociales con funcionamientos “anómicos” al
conjunto social pueden no ser intervenidos puesto que, todos quienes lo comparten, lo
viven con “normalidad”. Si esto es así, nunca llegará la demanda a ninguna Institución.
Pero la demanda llega desde Evangelina quien, entonces, reconoce en una norma
externa la razón para normatizar internamente al grupo y de la escuela, porque este
grupo rural no opta por una conducta endogámica o de conjunto con una comunidad
determinada sino que al escolarizar a los niños da ingreso a la fuerza positiva y
negativa social como reguladora de las relaciones. De modo tal, sugerir, por ser gente
del campo, que es propio el incesto o iniciar sexualmente a la hija por parte del padre,
no rige para la actual situación porque el grupo apela a las normativas de Argentina y
si apela a ellas es porque las conoce y sabe que debe someterse a las mismas.
4. El caso fue judicializado y la justicia, cuya función es tomar medidas coherentes
con el derecho, lo hizo de la manera en que sabe hacerlo. A ciertos hechos, otros

100
hechos correctivos. Medidas como la exclusión del hogar o internación de niños deben
ser evaluados en su acierto o no por los profesionales auxiliares encargados de
describir la situación que promueve las determinaciones del juez. La justicia no se
detiene en la evaluación de los niveles diagnósticos, su función es correctora de todo
aquello que irrumpe la normalidad. A la descripción de situaciones irregulares, tanto al
nivel uno o dos, la justicia responde desde el nivel uno, hacer para que los hechos
descriptos en uno y dos no resurja. Medidas extremas no serán efectivas en sí misma
si no se implementan otras complementarias que un juez desconocerá, más no así los
profesionales actuantes. Esas otras herramientas complementarias deben surgir de un
diagnóstico lo más completo posible para que las medidas a tomar sean acordes a
causas y no a fenómenos.
5. En el caso del trabajador social judicial, en su doble carácter de perito y de
trabajador social (o por caso psicólogo, psiquiatra o médico de familia o pediatra), no
puede optar entre una y otra función sino que debe accionar en ambas direcciones.
Como perito podrá investigar indicios suficientes que den prueba de las anormalidades
o delitos para que la justicia actúe. En su carácter de profesional, debe dar con un
diagnóstico para que la medida tutelar que se impondrá sea pertinente al hecho pero
con una solución que se aproxime a lo definitivo o, en nuestros términos, a algo
curativo. Insistimos en que el diagnóstico descriptivo tiene valor y a la vez su debilidad
si no se indican causas de lo descrito puesto que, aquel que tenga en su haber las
soluciones las implementará únicamente desde el fenómeno. No se trata de cambiar
las leyes o las soluciones que aportan justicia, se trata de cambiar el punto de vista del
juez para que su orden se adecue al grupo y, a la vez. modificar algo del grupo a los
fines de que su accionar en el medio sea productivo creativo.
Toda acción se sustenta, al menos, en una hipótesis diagnóstica que genere reflexión
sobre cuáles son las medidas adecuadas a tomar y en qué orden. En este caso no conocemos la
hipótesis pero sí la evaluación diagnóstica.
El diagnóstico general
El diagnóstico que se elaboró fue el siguiente:”Se trata de un grupo familiar crónico con
modalidad anoréxico/bulímico y manipulador. Lo consideramos manipulador porque Evangelina, a
lo largo del tiempo, acudió a pedir ayuda a distintas instituciones de la zona y en particular a los
profesionales que no la conocían para solucionar algunos de sus problemas. Así por ejemplo
obtuvo en tres oportunidades la exclusión del hogar de Armando, la internación hospitalaria de
Armando y Alicia, la ayuda económica y material de la Dirección del Menor y municipalidad. Al
mismo tiempo tiene el carácter de bulímico/anoréxico si se considera que ayuda que recibe la
regurgita. El tipo crónico es el que más se acerca a la conducta del grupo si se considera la
cronicidad como el modo de fagocitar todo recurso que intenta un cambio a favor del problema

101
planteado. Así Evangelina reincorporó por su cuenta a Armando al núcleo familiar luego de cada
exclusión. Reintegró sin alta médica a Armando y Alicia a su hogar cuando estaban internados.
Ante cada demanda obtenía beneficios económicos pero a la solución de la demanda principal la
anulaba para que el problema volviese, volviese la demanda y con ello el beneficio secundario.
Es, entonces, una familia que repite el mismo problema en el tiempo, deteriorando la situación a la
vez que fagocita en beneficio de la cronicidad toda instancia interna y externa que pretende
modificar la situación.
Más adelante se describen repeticiones: Armando golpeador de Samuel y luego de
Jesús. Abusador de Alicia y luego de Roberta. Evangelina 20 años menor que Armado como Alicia
20 años menor que su actual pareja. Armando, a pesar de los tratamientos, sigue padeciendo
alcoholismo. Evagelina sigue pidiendo ayuda y a la vez saboteándola.
Comentarios:
6. Las profesionales presentan las repeticiones e incapacidad de las
Instituciones de dar una respuesta al problema. La familia recibe a la vez que rechaza,
por ello se la lee como manipuladora y crónica. Los juzgados, pese a la reiteración de
años de golpizas y abusos, insiste en medidas de exclusión y la Dirección del Menor y
los Municipios en considerar la ayuda alimentaria, material y económica por falta de
familia extensa o de lugares de internación para los niños. Un diagnóstico diferencial
nos ayudaría a entender una causa estructural que explicase el fenómeno. Hasta aquí
se elabora el caso considerando solo dos niveles:
FAMILIA INSTITUCIÓN
Nivel 1

Nivel 2 Fuerza Social

Nivel 3

He aquí lo paradojal: la demanda es escuchada desde el nivel uno y dos, la respuesta


surge sólo para el nivel uno. Estamos frente a la situación que se intento desarrollar en las páginas
35 en adelante, si esto es así debemos ser cautos y tomar a la institución como objeto de
intervención. En este caso desdoblar la función institucional:
INSTITUCIÓN
FAMILIA institución
Nivel 1

Nivel 2

102
Nivel 3

El sombreado indica donde debe investigarse a la institución; ¿qué pasa a nivel tres de la
institución que no pueden leer la demanda familiar más que en dos y uno?

7. La debilidad de las tipologías acontece porque en su carácter descriptivo


pueden fácilmente adaptarse a cualquier modalidad conductual de un grupo. Lo
descripto anteriormente por los colegas responde a las definiciones tipológicas dadas.
Sin embargo, tratar la descripción sin abocarse a lo estructural puede generar un
engaño peligroso. Sin duda se puede observar indicadores de perversión en el grupo
por las conductas sexuales, pero ya advertimos que no es la conducta sexual quien
marca la perversión sino el elemento estructural renegación. Se puede presumir
renegación en el grupo, también eso es observable: Aparentemente Evangelina
reniega constantemente de lo que solicita, pretende la imposición de una ley para
luego burlarla. Estas acciones tan evidentes nos obligan a dudar porque no se trata de
lo observable manifiesto sino de la interpretación de ese fenómeno y hacia allí se debe
apuntar. Por lo tanto, la evaluación diagnóstica debería considerarse como hipótesis
diagnóstica a comprobar y no certeza imaginaria del profesional.
El diagnóstico diferencial
“Lo fenomenal nos informa de un padre victimario (fuerza reactiva) que somete a sus hijos
víctimas y a Evangelina quien es vocero (fuerza activa) de la situación. Pero a cada ayuda o
solución institucional que se le brinda a Evangelina, ella misma la reniega devolviendo la
problemática al círculo inicial. De modo tal que Evangelina, en realidad, aparenta la fuerza activa
cuando funciona como reactiva. El padre, en tanto función imaginaria, es presentado por
Evangelina y por la misma conducta de Armando como un borracho violento a quien se lo interna
y reintegra a voluntad de su mujer. Es un padre impotente, figura esta consolidada en la nueva
pareja de Evangelina que trae a otro hombre a la casa para convivir con él en presencia de
Armando. La conducta de Armando no puede ser justificada por este acontecimiento,
seguramente sus inclinaciones a la adicción y a la transgresión tienen origen en su propia historia,
pero sin duda la pareja lograda con Evangelina apuntala la misma sin discernimiento ni cuestión.
El padre imaginario del grupo (Armando) aparece como aquel que ni es padre ni tiene o del modo
en que se ubica la pareja actual de Alicia, aquel que tiene pero no es. El padre simbólico, la
función paterna representada por las instituciones no se salva de los adjetivos, también es
burlada, renegada, humillada. Es un padre que es y no tiene. Por lo tanto estamos frente a un lazo
social renegado, roto”.
En nuestro libro anterior aseveramos que no hay trabajo social posible sin lazo, concepto
que será modificado.

103
Comentario:
8. El esfuerzo por la elaboración estructural nos da el siguiente esquema:

PADRE MADRE AVUNCULO


Armando Evangelina ¿?
Instituciones

HIJOS
Alicia
Jesús Armando
Roberta Evangelina
Ezequiel
Leonardo Rodrigo
Samuel

La función paterna representada por Armando alcohólico o las instituciones


impotentes son renegadas por Evangelina. La falta de entrada del ordenador
promueve el desorden descripto. No hay datos sobre el avúnculo.
9. Una advertencia importante a establecer es que este diagnóstico
diferencial se sustenta sobre conductas (hechos) y no sobre interpretaciones a dichas
conductas.
Entrevista con Evangelina:
Las colegas, generosamente, ofrecen al autor la oportunidad de entrevistar personalmente
a Evangelina. La razón principal era la ausencia de varios datos sobre este grupo que no parecían
haber sido investigados en su momento. He aquí lo más sobresalientes de la entrevista.
“Yo vivía con mi padre Estanislao y una tía Clemencia, hermana de mi mamá que se llamaba
Paulina. Mi mamá me dejó de chica y yo viví con mi tía a la que le digo mamá, era mi mamá
después de todo y con mi papá. Vivíamos los tres en la misma casa. No sé por que me dejó. Yo
era un bebe. (…) Me llamo Evangelina por una abuela, creo, la madre de mi mamá. Me casé
enamorada hasta que Armando empezó a mostrar lo que era. No sé por que lo traía de vuelta a la
casa, supongo que por miedo a la soledad. Lo necesitaba para que me ayudara. No ayudaba
mucho con el trabajo pero sí con los chicos. Le pusimos Alicia Evangelina y Roberta por unas
hermanas del Armando. Jesús se llama Jesús Armando. Jesús me gustaba mucho, no sé, yo
esperaba un milagro. Ezequiel fue por un compañero de trabajo que conocí y me gustó ese
nombre. Leonardo y Rodrigo porque me gustaba mucho las canciones de Rodrigo y me gusta
como canta Favio. A Samuel lo tuve porque no conocía algunas cosas. No fue ni violación ni nada
de eso. Era que yo era chica y no sabía. Samuel fue criado por mi padre y mi mamá (tía). El padre
de Samuel no quiso saber nada. Mi padre trabajaba en un bar de mozo. Era alcohólico pero no
nos pegaba. Volvía del trabajo y si había de comer comía y si no, se iba a acostar. Al otro día se

104
tomaba una sopa y se volvía a ir. Era de gritarnos, pero nunca nos golpeó. Mi mamá murió de un
cáncer y al tiempo me junté con Armando. Mi papá no dejaba que él me golpease o gritara.
Después, cuando murió mi papá, las cosas cambiaron. (Se emociona ante el relato de la muerte
de sus progenitores, son diferentes y a la vez muy sentidas). Soy católica. Sé quién fue Jesús. No
era de ir a la iglesia, creo que fui bautizada, no sé si hice la comunión.”
El discurso de Evangelina modifica, de manera radical, lo diagnosticado hasta aquí. La
presentación de la función paterna no es de ningún modo la de un padre ausente o de un padre
que no es ni tiene, sino que es una presencia activa, contenedora, protectora y amada. El propio
Armando es activo en su pareja. Del análisis de los nombres, siguiendo las ideas de Berenstein, 44
Roberta y Alicia son invocaciones a la familia paterna. Alicia Evangelina como Jesús Armando
llevan nombres mixturados, Alicia por el padre, Evangelina por la madre; Jesús por la madre,
Armando por el padre; Leonardo Rodrigo y Ezequiel fueron elecciones de la madre de cualquier
modo relacionados con el afuera, la sociedad. La elección es casi simétrica y habla de algún modo
del acuerdo de esta pareja dónde el padre tiene lugar. El padre de Evangelina se hizo cargo de
ella cuando niña y Armando era el que más podía controlar la conducta de los niños. (lo hacía con
amenazas y golpes). Los nombres elegidos por Evangelina para sus hijos representan el deseo
exogámico; Jesús, un milagro; Leonardo y Rodrigo son cantantes famosos, Ezequiel por un
compañero de trabajo. Los nombres elegidos por Armando muestran prevalencia endogámica. La
función del padre de Evangelina pesa en el grupo a pesar de ser la propia Evangelina quien
promueve lo exogámico, al menos el deseo de darle entrada a la función paterna. La estructura
familiar tiene prevalencia avuncular por el padre de Evangelina, por el valor que Evangelina le da
al padre y por el propio Armando.
La definición de lazo social roto se obtiene por el concepto de renegación. El lazo se
encuentra roto allí donde, sabiendo cómo es el lazo social, se actúa en pos de ignorarlo o
rechazarlo o desmentirlo. La renegación es a la ley representada en la función paterna. Esta
función en el discurso de Evangelina y por inferencia en cuanto a los nombres propios de los hijos
que incluye a Armando, no está renegado. Sumemos entonces que los niños van a la escuela, que
fueron inscriptos y tienen documentos, que han sido controlados en los centros de salud, que
Evangelina recorre toda Institución que ella cree que puede brindarle ayuda. No parece una
estructura familiar con modalidad perversa. Si el lazo social no está roto, las conductas de
Evangelina respecto a las instituciones deben ser leídas de otro modo. Evangelina intenta
consolidar el lazo y solicita ayuda a distintas instituciones donde todas representan a la función
paterna que Evangelina sabe fallada pero ninguna responde desde dicho lugar.
Si el caso reitera repeticiones frente a las respuestas institucionales, cabe aquí dos
interrogantes: a- ¿Qué ofrecían las instituciones como respuesta? y b- ¿Qué pasaba con
Evangelina que no aceptaba las respuestas?

44
Berenstein; I. Familia y enfermedad mental. Bs. As. Paidós. 1.987. Capítulo IV: “Los nombres propios”
105
En rigor, creemos que ambas preguntas se conjugan porque la verdadera cuestión aquí es
¿qué escuchaban las instituciones como demanda?
La pobreza estructural y el recurso material como cliché para que el profesional se saque
de encima el problema.
¿Qué aportaron las instituciones? Sus propios recursos, léase limitaciones. Alimentos,
estipendios, planes jefes y jefas de hogar, material para la construcción, el diu. Respuestas obvias
al problema primario que es material. Pero ya sea porque Evangelina insiste o porque las
Instituciones no son almacenes de mercadería gratuitos sino estamentos con profesionales
formados, se debería haber escuchado en la necesidad la demanda y tratar de entender el pedido
simbólico de Evangelina. El recurso material, postulamos, debe operar como significante. Un
significante particular en una cadena simbólica donde se vaya construyendo un discurso que de
respuesta (o pregunta), orientación, reflexión, ideas sobre la situación planteada por la mujer. Las
instituciones devolvían a la demanda de Evangelina respuesta a la necesidad. Evangelina volvía a
las instituciones y éstas repetían el circuito. Finalmente se cataloga a Evangelina como vocero de
una conducta grupal manipuladora cuando en verdad “la manipulación” es una manera de
acomodar un diagnóstico a la propia inoperancia.
La licenciada más afín al caso hace dos aportes importantes para esta investigación :
“Durante un tiempo relativamente prolongado, el año de control del juzgado a la familia, se notaron
cambios importantes. Armando construyó la letrina, la casa empezó a verse más ordenada, hasta
consiguieron un televisor. En esta zona el valor del hombre para la mujer es muy preciado. Una
mujer sola, si en la ciudad ya tiene problemas, aquí es mucho peor. La mujer sola es muy
vulnerable, necesita al menos de la figura masculina para no ser molestada.”
Comentarios:
10. Los dos argumentos son un rico aporte a este estudio. Mientras el juzgado ejerció
su función como contralor se pudieron dar modificaciones. Era este tercero, a través
de su profesional, que ejercía la función paterna. Este dato transferencial no fue
tomado en cuenta a la hora del diagnóstico.
11. El valor del hombre en la zona puede considerarse un dato subcultural
“antropológico”. La mujer de la zona, vulnerable a todo tipo de abuso y maltrato por los
hombres del lugar, puede ser respetada en tanto y en cuanto haya un hombre a la que
ella pertenezca. Cuando Evangelina indicó que tal vez hacía regresar a Armando a su
hogar por miedo a la soledad, este “miedo” se contextualiza desde otra significación;
es el miedo al acecho externo que padecía por no tener aquel que pone la barrera
simbólica al resto de la comunidad. Para Evangelina era más seguro el maltrato de
Armando que los riesgos de vivir sin él. Esto tampoco fue entendido ni por los
juzgados ni por las instituciones que de ninguna manera supieron construir un
“hombre simbólico” para que Evangelina pudiera sostener el mandato externo, que

106
más que externo parecía excéntrico a su situación. Evangelina solicitaba función
paterna. Alguien que pudiese ocupar el lugar de su padre o cómo hacer que Armando
ocupe el lugar. Las instituciones respondieron desde su propio imaginario
interpretando la obviedad del problema. No se escuchó a Evangelina.
Desde nuestra perspectiva, el lazo social, del lado del grupo de Evangelina, no se
encuentra roto sino fallido. Los constantes pedidos de Evangelina son indicadores de socialización
y no de manipulación y las respuestas institucionales ubican al grupo familiar como un grupo
imposibilitado o desahuciado: Grupo imposibilitado o desahuciado o el Estado tiránico:
Definición: Denominamos como tal a aquel caso donde no existe dentro del grupo elementos
potenciales activos de modificación de conductas. Pero no por ello el grupo es terminal. Es un
grupo imposibilitado. Para reactivar las potencialidades de ese grupo, para modificar las
potencialidades de pasivas a activas es necesario el apuntalamiento del grupo o de algunos de
sus miembros por parte de las instituciones que intervienen. Descripción: Grupo con carencias
físicas, mentales, materiales, históricas (un grupo que en todo su desenvolvimiento ha vivido
penurias, accidentes.) Predominio de la frustración, la desidia, la falta de sentido, de esperanza o
de proyecto. Un grupo entregado “a la buena de Dios”. Sin embargo, reflexivo, inteligente, capaz
de reconocer las carencias y saber demandar. Si las instituciones deciden actuaciones formales sin
importar los resultados, por ejemplo, dar material de construcción sin importar que nadie del grupo puede
construir o dar medicamentos sin enseñanza ni control o directamente indica no tener programas
para ese grupo; el eje diagnóstico debe centrarse en la inoperancia institucional antes que en la
imposibilidad familiar. Indicador transferencial: Del lado de la familia es posible que el trabajador
social reciba el monto de desesperanza y frustración del conjunto o que se identifique con él. Del
lado Institucional, el profesional recibe de las instituciones el mismo rechazo que el grupo recibe
ante sus solicitudes. Lazo social: El grupo familiar está inscripto como marginal, en tanto tal el
lazo está roto porque lleva una sola dirección: el grupo a la sociedad sin que haya respuesta de
ella”.
Hemos hecho ahora una doble afirmación, el lazo social del grupo familiar de Evangelina
no está roto. Pero desde la definición del tipo, sí lo está. Léase con cuidado la definición y se verá
que el lazo social se encuentra roto desde el lado de las instituciones. ¿Qué ha ocurrido aquí?
Que se han mezclado los objetos de intervención. De haberse diagnosticado correctamente la
situación del grupo de Evangelina se debería haber evaluado de inmediato a las Instituciones
dando estatus propio de objeto de intervención. En este caso, la fuerza social sobre la dinámica
institucional implica el mandato de inmediatez, de urgencia, del “que no se note”. Desde la
institución se reniega del propio saber (si es que lo tienen), o de querer saber sobre lo que se
ignora y compete, o tal vez sobre los propios objetivos institucionales. Se articulan en la
comodidad del recurso material para zafar la comprensión del caso y del verdadero accionar que
deberían haber realizado.

107
Comentarios:
12. En el caso de Sofía indicamos que había que partir del segundo nivel diagnóstico
ya que no se observaban dificultades en el grupo en la relación institucional y, del lado
de las instituciones, que estas daban respuestas a su demanda. Por ello el diagnóstico
se iniciaba en el segundo nivel para observar desde allí las disfunciones y anomalías
respecto al modo relacional con la sociedad.
13. En el caso Evangelina, se inició el diagnóstico en el primer y segundo nivel por lo
fenomenal del caso, de hacerlo como hipótesis, no vemos inconveniente; el caso en sí
mismo se presta a confusión. Pero estudiado con detenimiento y profundidad la
hipótesis, desde el inicio se observan contradicciones en el primer nivel,
aparentemente hay lazo, hay demanda y respuesta, si de cualquier modo hay fracaso,
es tentador ingresar al segundo nivel optando por la configuración familiar, pero lo
tentador no debe ser obnuvilador, el lazo social debe dar cuenta de los elementos en
juego: la configuración y el mundo o lo social o las organizaciones institucionales.
Ahora bien, los fracasos de las medidas correctoras nos tienta a afirmar que el grupo
es el renegador, pero esta afirmación debe sustentarse en la evaluación del nivel tres.
Si el tercer nivel no confirma aquello, la pregunta debe caer en las instituciones que
laboran sobre un diagnóstico mal logrado.
14. El caso desahuciado o imposibilitado llamado también Estado tiránico es el único
caso de lazo roto donde lo roto surge del lado institucional. La asimetría la provoca la
propia institución /es en cuando a la direccionalidad del lazo que va en una sola
dirección, sin retorno del mismo.
15. Referido al lazo roto vemos tres instancias diferenciadores que deben ser
contempladas a la hora del diagnóstico diferencial. Tenemos en el caso de Evangelina
que el lazo queda roto desde la sociedad a través de sus Instituciones, la segunda se
rompe desde las configuraciones. Para el primero señalamos la tipología Estado
tiránico o caso desahuciado, para el segundo el caso crónico y muerto. Cuando esto
ocurre el diagnóstico debe referirse a las instituciones intervinientes antes que al
grupo familiar de Evangelina.
De cualquier modo el grupo familiar de Evangelina no deja de producir sus propias
anomalías, ahora si las fallas se producen en su corrector, la corrección debe abocarse
primeramente en éste.
Volviendo al caso
Con Evangelina vemos que a las demandas para el primer nivel diagnóstico hay respuesta
institucional. Pero como las instituciones no elaboran el nivel dos y tres del grupo familiar,
respondiendo de manera fáctica al nivel uno (diagnóstico general, lo fenoménico), obviando el
nivel dos, (diagnóstico específico, lo dinámico) y ni qué hablar del nivel tres. Al nivel dos y tres del

108
grupo de Evangelina, la institución “lo ve” como nivel uno, es decir, no lo interpreta, no lo quiere
comprender. Evangelina repite su modo familiar (nivel 3 y 2) porque su demanda parte desde allí
y también desde las necesidades materiales pero recibir respuesta solamente de uno de los
niveles de su demanda hace que el circuito se renueve. Y se renueva porque las instituciones
“ven” pero no escuchan, “ven” pero no leen lo que hartamente Evangelina escribe, incluso en su
propio cuerpo cuando se arranca el diu.
Diagnóstico específico.
Hemos saltado del nivel uno al tres sin analizar el dos equivalente al diagnóstico
específico. Lo propio ocurrió con el caso Sofía. Insistimos en que el modo cronológico de estudio
parte del nivel uno, pero su modo lógico parte del nivel tres. La puerta de entrada la tendremos
siempre desde el llamado, el dato, el síntoma, la demanda manifiesta. A nosotros, los
profesionales nos cabe escuchar aquello y al mismo tiempo qué de ese decir habla del nivel tres.
Por ello el específico surge en tercer lugar, porque nuestra propuesta es ir del tres al uno.
El grupo está regido por una anomia iatrogénica. Se concluye que la omnipotencia nutrida
de pensamiento mágico, de acuerdo a la conducta de Evangelina (actuada como soy la víctima),
puede leerse como la “el orden soy yo, nada que venga de afuera sirve si no pasa por mí”.
Esta construcción es coherente con todo el desarrollo anterior. No hay duda que existe
dentro del grupo familiar de Evangelina una anomia iatrogénica y el modo de redacción es
entendible dado que todo el accionar del grupo y las instituciones pasaron por la mediación de
Evangelina que terminó haciendo con toda la ayuda o disposición lo que creyó conveniente.
Desde la nueva perspectiva del caso debemos revisar el análisis logrado. En el grupo de
Evangelina existe una anomia iatrogénica que rige. La misma confirmada como conducta nos
permite iniciar una lectura de qué cosa mueve al grupo a conducirse así, por lo que la conducta
no tiene valor en sí misma.
Damos un giro a esta deducción tomándonos de los nombres propios de los miembros del
grupo familiar y desde una construcción que, inconsciente, sustenta un elemento que refuerza
aquella hipótesis de anomia iatrogénica.
Los nombres de los hijos son:

Jesús
Samuel
Roberta
Alicia
Ezequiel
Leonardo

Hemos cambiado el orden y forzamos la “Jota” como “I”, leyendo Israel45. Evangelina se
asocia con evangelización. Evangelina protege a Israel de Armando. En el diagnóstico inicial se
piensa en la prevalencia del pensamiento mágico y omnipotente de Evangelina. El pensamiento
45
Aclarando que el nombre real de Jesús comienza con “i”. (n.d.a.)
109
mágico lo vemos aquí ilustrado. Evangelina protege a su pueblo y lo protege de Armando
esperando un milagro de Jesús o de Leonardo Rodrigo o de Ezequiel.
He aquí repeticiones estructurales: ¿quién es Armando sino el mismo padre Estanislao
que vuelto Armando ha cambiado su función? ¿Quién es ella sino Clemencia, la tía que le enseñó
que no hay que abandonar a los hijos? ¿Cómo protege Evangelina a su pueblo?, invocando a la
función paterna que sabe existe en las Instituciones. Si el pensamiento de Evangelina es mágico;
la apuesta a la institución, el nivel transferencial también lo es. En consecuencia, si la Institución
dice que con ladrillos se resuelve el problema, para Evangelina y su grupo, los ladrillos son parte
del milagro que esperan. Si el milagro fracasa, Evangelina retorna al modelo conocido para poder
volver a pedir ayuda.
Pero a diferencia del grupo familiar de Evangelina, ¿cuál es el diagnóstico para las
instituciones intervinientes? La existencia de una norma iatrogénica. Norma que puede leerse
como hay que sacarse el caso de encima lo más rápido posible. ¿Cómo se logra? Dando lo que se
pide. Piénsese lo siguiente desde el sentido común. Si se responde literalmente a una demanda
se deja explícito que el saber lo tiene el otro. Si el otro, cuando pide, sabe lo que pide es porque él
sabe lo que se tiene que hacer. Todo sujeto viene con una demanda a la Institución, es esperable
de la Institución que estudie, analice y evalúe la demanda para no dar respuesta a ella en cuanto
tal, sino a la misma en cuanto interpretada. Darle el saber al demandante es ubicarse en el lugar
de la ignorancia, pero no de la ignorancia como función, (no sé, por eso investigo) sino a la
ignorancia como comodidad.
El dibujo estructural de este caso se modifica:

PADRE MADRE AVUNCULO


¿? Evangelina Instituciones
Armando
Estanislao

HIJOS
Alicia
Jesús Armando
Roberta Evangelina
Ezequiel
Leonardo Rodrigo
Samuel
110
Las medidas tutelares y sus consecuencias.
Aunque el diagnóstico logrado está cuestionado en este trabajo, siendo consecuentes con
lo obtenido surgen las medidas traumáticas para este grupo. En esta oportunidad, en vez de la
exclusión del hogar del hombre se opta por la internación de los niños en casas del programa
perteneciente a la Dirección del Menor: madre sustituta u hogares externos. La medida desde lo
fenomenal está justificada. Los niños de ese hogar están en una situación vulnerable y es
necesario darle protección inmediata. Se supone que en estos hogares recibirán protección,
cuidado, educación y afecto con la esperanza que al menos uno de ellos pueda incorporar
elementos de socialización para tener una vida mejor.
Los riesgos de los diagnósticos “sentido común” son que si bien a veces pueden ser los
acertados (prácticamente esto ocurre cuando no hay otra alternativa), otras pueden ser dañinos
para quienes lo padecen.
¿Qué pasó después de la medida judicial? Evangelina se separó de Armando, se fue a
vivir con su nueva pareja en una vivienda de barrio que tiene las condiciones habitacionales
básicas. Es precaria aunque cualitativamente es muy superior a la anterior. Su nueva pareja, con
quien ya tiene un hijo, no la golpea, no es alcohólico, trabaja y aporta económicamente. Armando
se quedó en la vieja casa junto a Alicia y la pareja de la niña, los que ya tienen un bebé. Armando
se está transformando en un alcohólico de fin de semana. La pareja de Alicia trabaja y de algún
modo ejerce la función que tenía Estanislao respecto a Amado pero con Alicia. De Samuel se sabe
que se juntó con una muchacha del lugar y que ya tienen un hijo.
Sin duda, el efecto simbólico y operativo de la medida tutelar fue terapéutico. Relatado
hasta aquí, uno se tienta de pensar que de nada vale complicar tanto la teoría si al final la medida
correctora, no importe cómo se genere, produce semejantes cambios.
Y sin embargo…, la imposición de una norma operativa de parte del representante de la
función paterna pasó de golpe a ser iatrogénica. Dado que Evangelina no sólo no es perversa ni
ayudó a la construcción de una configuración perversa, tomó la medida como una respuesta
verdadera a su demanda y gracias a eso comenzó a perfilar una mejor manera de vivir,
seguramente con la esperanza de que sus niños le sean reintegrados una vez que ella lograse
mejorar su estado. Mejorado, la situación es la siguiente: los niños; Jesús, Ezequiel y Leonardo
viven en un hogar sustituto y Evangelina tiene prohibido acercarse a la vivienda so pena de
detención. Nunca supo dónde fue ubicada Roberta. Roberta se escapó del hogar donde fue
alojada, llegó con dos chicas del mismo hogar a la casa de Evangelina, se quedó un día y se
marchó. Actualmente se desconoce su paradero y según Evangelina, el Juzgado le ha dicho que
la busque. Evangelina se oculta de las instituciones porque teme que le saquen el nuevo hijo.
Evangelina siente haber sido robada y teme que la Institución vuelva a robarle o estafarla.

111
La medida tutelar se tomó sobre la base de una estructura con modalidad perversa en la
familia de Evangelina. Las instituciones actuaron en consecuencia. Si el diagnóstico hubiera girado
en torno a las potencialidades de Evangelina y su grupo, en los enormes esfuerzos que hizo la
madre por mejorar la situación familiar, es mi opinión que la medida debería haberse tomado de
igual modo pero con la salvedad de instruir con la misma severidad a todas las instituciones
intervinientes a los fines de consolidar, ayudar y mejorar los cambios de Evangelina para que todo
el grupo saliese del atolladero donde se encontraba. El costo del error diagnóstico, producto de las
propias negligencias institucionales, ubican a éstas en la situación de modalidad perversa. siendo
autoras y protagonistas de la ruptura del lazo.
La supervisión
Vale la pena recordar que el presente caso fue supervisado por quien escribe. Que la
supervisión llevó a pensar la estructura con modalidad perversa dentro de la estructura familiar sin
detenerse en las instituciones. “Con el resultado puesto” aparece como sencillo ser critico a la
actuación de las colegas y del propio supervisor. Creo indispensable indicar que la supervisión
cobra una riqueza particular si la misma se realiza sobre discursos de los actores antes que
relatos de profesionales. A la postre, el relato del profesional mide la subjetividad del informante y
en rigor, no cabría más supervisión que del profesional por sobre el propio caso.
Lazo social e incosciente
A esta altura el lector debe desconfiar, y con fundamento, de la ingerencia de la teoría
psicoanalítica en la propuesta. Es un hecho que el caso Sofía perfila una terapia o investigación
psicoanalítica más que de trabajo social y absolutamente lo contrario el caso Evangelina del modo
en que se ha expuesto. Solicito al lector crédito para el autor ya que la conjugación de ambas
disciplinas no se ha realizado y que este intento puede resultar forzado o demasiado subjetivizado
en el afán de demostrar la hipótesis. Sin embargo creo factible poder demostrar algunas
coordenadas donde aparecen los puntos de intersección.
El caso Sofía intenta demostrar la prevalencia de la teoría de las configuraciones
vinculares particularmente referido al lugar avuncular en la estructura. En tanto función, en tanto
significante que opera y, justamente, estructura. De cualquier modo, en el caso de que el abordaje
fuera interdisciplinario, un trabajador social debería haber leído en la demanda del grupo “la
vergüenza por la actuación social de Sofía” un significante reflejo, quiero decir, la vergüenza es
por un acto público a condición del público. O para ser menos oscuro, la resonancia del acto
genera verguena. Un acto impúdico frente al espejo puede avergonzar provocar placer a quien lo
haga porque ese acto es para sí. Sin embargo un acto “fuera del curso” resuena en el Otro
observador que tal vez hable o no, lo advierta o no, pero que en el caso familiar no se hace
necesario que se compruebe porque es el mismo grupo que se coloca por fuera y lo juzga. La
misma familia se averguenza, no de Sofía sino de sí misma. La vergüenza aparece como correlato
de la fuerza social (en lo imaginario y simbólico), y atravieza a la estructura inconsciente como un

112
dato anterior y posterior a la configuración. La vergüenza como fuerza se acuña en los juegos de
poder dentro de la estructura. La vergüenza fue anterior por ello el Poder acuña en el avunculo
esconder los hechos. Si el fin del tratamiento para esta familia fuera aprender a vivir con el secreto
familiar ya no como secreto sino como verdad incorporada, ello no resolvería el tema de la
vergüenza ya que esta funciona como social. Se hace necesario rearmar el lazo social a partir de
la nueva resignificación y en este sentido, es resignificar el valor de la vergüenza como elemento
operativo y afectativo de la estructura. La reinstalación de un nuevo ordenamiento (la función
paterna sobre la avuncular) implicaría a este ordenador resignificar el modo social del conjunto al
mundo.
A su vez, el caso Evangelina no excluye bajo ningún aspecto que tanto ella como su
familia deban ser intervenidas desde el ámbito psi, ya que acomodar socialmente al grupo no es
una cuestión de hábitos y educación, al menos no de manera excluyente. Este caso es menos sutil
porque la situación de pobreza hace apertura a nuestra profesión y de huida a las otras. Pero no
del todo, la fuerza social atravieza a la misma y el punto nodal y dificultoso para ver es que las
instituciones apuntalan, reproducen y profundizan en permanente repitencia el conflicto del grupo
de Evangelina. Hasta me atrevería a afirmar recrean un conflicto ajeno al propio grupo pero
encarnado de tal manera ya es del grupo. Lo interesante aquí, en terminos topológicos es que el
objeto de diagnóstico no cae sobre el objeto de intervención y en ello la teoría del lazo social
ayuda. A su vez en el caso de tratar la modalidad estructural del grupo familiar desde el ámbito
psi, no podría excluir el atravesamiento de la fuerza social sobre el grupo que hace lazo de este
modo y no de otro. En síntesis, es un cretinismo creer que si el entorno se modifica Evangelina y
su grupo quedan “curados”, del mismo modo es un cretinismo creer que el grupo de Evangelina
puede ser tratado sin modificar el entorno.
.

113
114
Capítulo VI
Terapéutica social: Salidas Traumáticas y Medidas de acción no convencionales

Psicopatía y lazo social

En nuestro intento, si se quiere, nosológico para el trabajo social, ubicamos esta variedad
tipo dentro de lo denominado lazos rotos46. En los lazos sociales rotos ubicamos a la modalidad
perversa y a la modalidad psicopática. Es importante recordar que nuestro trabajo no conceptúa
sujetos aislados sino al sujeto con su entorno, ya sea, la pareja, la familia o el grupo, incluso
creemos que es factible la definición para institución. Por lo tanto, todo lo anteriormente descripto
deberá ser adaptado a la idea de conjunto y a la idea de modalidad. En nuestro libro anterior
diferenciamos como dos subestructuras (modalidad perversa/modalidad psicopática) que remiten
a la estructura de renegación de la función paterna. La diferencia la establecimos en la posición de
la función paterna: para la perversión una función paterna débil; para la psicopatía una función
paterna tiránica. Otra diferenciación fue que en la perversión el padre se presente como “un ser
que no tiene” y en la psicopatía como “un no ser que tiene”. La importancia de este tema radica en
que por definición si el lazo social está roto, el trabajador social carece de posibilidades de
intervención puesto que no hay objeto, a diferencia de la modalidad psicótica donde aún siendo el
lazo social inexistente cabría la posibilidad de recrearlo puesto que la configuración asume una
modalidad de actuación donde los actores no son necesariamente psicóticos. Tomados de la
alternativa que nos dan las neurosis individuales de los miembros, es factible operar en la
estructura con modalidad psicótica. Al desarrollar el tema “un aporte del Trabajo Social a la
modalidad perversa”47 se nos generaron varias dudas. ¿Por qué la modalidad perversa no tendría
alternativas terapéuticas si la constitución de la configuración también estuviese conformada de
neuróticos? Y a partir de lo que desarrollaremos más adelante como salidas traumáticas y
soluciones no convencionales vimos una luz posible para este tipo de modalidad. Ahora bien, ¿la
psicopatía tiene los mismos intereses que la perversión? ¿De qué tipo de grupo estamos
hablando? En nuestro desarrollo se caracterizan (sin exclusividad) los grupos caso muerto y
crónico como grupos con modalidad psicopática y/o perversa. Son grupos donde sus
características son: la delincuencia, la trasgresión a las normas sociales y legales, la mentira, el
poco apego al prójimo, la cosificación. El punto es que el caso muerto o mafioso, por definición,
exige que “todos los miembros del grupo estén involucrados”. Al tener dicha definición cabe
preguntarse ahora si existe la posibilidad que la configuración sea independiente de sus miembros
en el uno a uno. Y consideramos que sí. Así como un grupo no es la suma de sus voluntades, así
como tampoco es lo consensuado sino aquello que en conjunto configura una diferencia respecto
a lo individual, así sostenemos que una estructura psicopática o perversa es propia y recreada en
46
Marchevsky, C.: Lazo social. “Una propuesta sobre el objeto de conocimiento en Trabajo Social.” Bs. As. Espacio. 2.006.
47
Véase más arriba el capítulo IV.
115
esa configuración. En la modalidad psicótica es necesario utilizar las estructuras yoicas de los
miembros para ayudar a abrochar el “sinthôme” de su pariente enfermo que puja por establecer el
propio agujero en la estructura. Y si no hay pariente enfermo, abrochar un sinthôme en la
estructura para restablecer una modalidad neurótica. En la modalidad perversa se trata de salvar
algunos yoes, vía salida traumática y estamos en condiciones de afirmar que no puede haber
modalidad perversa sin al menos un perverso dentro del grupo. Ese queda excluido de nuestra
labor. En el caso de la modalidad psicopática, ¿habrá algún yo para rescatar? ¿En una familia
hablamos de un psicópata y sus complementarios48o son asociativos49? El problema que se nos
presenta aquí es que la configuración actúa como un todo, no es que hay un embaucador y el
resto son cómplices pasivos o temerosos, es el conjunto con distribución de funciones que hasta
podría semejar a los tres tipos de conductas psicopáticas que describe Marietán, el normal, el de
accionar psicopático y el de la tormenta psicopática. Existen grupos que en conjunto actúan las
conductas psicopáticas de modo distributivo. De aplicarse las salidas traumáticas o soluciones no
convencionales a este grupo, ¿existe algún miembro, algún yo rescatable? Por ahora dejamos la
duda pendiente, del mismo modo que queda pendiente la pregunta si la psicopatía tiene cura. De
cualquier modo, y a diferencia de Marietán, nosotros diremos que una configuración con
modalidad psicopática si es un pathos social.
Psicopatía/sociopatía/perversión
Nos hemos encontrado con muchas limitaciones en la bibliografía consultada. Da la
sensación que para el psicoanálisis la psicopatía es un modo de perversión, para la psiquiatría
aparecería como una personalidad difícil de diferenciar estructuralmente y que el concepto
sociopatía es un sinónimo del término en cuestión.
De cualquier modo haremos el esfuerzo retomando el concepto perversión desde el
psicoanálisis, abordaremos la psicopatía desde la psiquiatría y construiremos una hipótesis hacia
el final del presente.
Utilizando la diferenciación lacaniana50 entre placer y goce podemos dar una nueva vuelta
al concepto perversión. El placer/displacer (la búsqueda de la satisfacción) estaría del lado del
neurótico que, producto de la represión primaria, aboca su existencia a la búsqueda del objeto
perdido e imposible. Este objeto (la madre en su representación originaria) queda en categoría de
cosa imposible por la interdicción paterna que se impone, ocupando el lugar y obnubilando la
presencia del objeto. En el caso del psicótico, dado que la interdicción paterna no aparece, el
objeto se presenta como posible y hacia su captura se dirige el sujeto generando una situación
paradojal, el sujeto que pretende atrapar al objeto es atrapado por éste. Sin interdicción, el sujeto
48
Para el psicópata, ¿qué son los complementarios? Son objetos que le pertenecen por fuera de cualquier formativa legal,
social o la que les parezca? Marietán. Ibíd.
49
Es cuando un psicópata entra en relación con otro psicópata. Este tipo de asociación se da cuando el proyecto que debe
realizar lo supera ampliamente como individuo. La relación es tensa y el equilibrio se mantiene mientras persista el
objetivo. Marietán. Ibíd.
50
La presente síntesis corresponde al trabajo del Dr. Juan José Ipar. “Ética perversa: hedonismo y transgresión” El texto se
encuentra en la hoja web: www.marietan.com.ar/material _psicopatía/
116
iría directo a la posesión incestuosa, pero esto no se verifica, lo que se verifica es que el psicótico
queda anidado al Goce del otro que lo manipula a su gusto. A esta fuerza (pulsión) del psicótico
Lacan la ubica como goce.
Otra forma de definición de goce es la del placer en el displacer. El masoquismo primario,
la pulsión de muerte, la envidia, la auto destructividad, dan cuenta en la clínica de este concepto.
En el caso de los perversos, no hay goce en el sentido del psicótico de querer alcanzar la cosa,
sino búsqueda del objeto al modo de los neuróticos pero con esta diferencia: el perverso se
predica conocedor del mayor placer, dado que desconoce los límites de la represión (al menos en
la forma en que la registra el neurótico). De modo tal que el perverso pretende ubicarse del lado
del goce absoluto frente al partenaire invirtiendo de algún modo la posición establecida para el
psicótico. ¿Cómo lo logra? Porque reniega del padre real y simbólico y se identifica con el padre
imaginario, el padre todopoderoso. Un estudio de Lacan sobre el Marques de Sade, (Kant con
Sadé51) explica con mayor precisión las afirmaciones freudianas sobre la renegación a la
castración que padece el perverso. Para el perverso toda sexualidad se sustenta en una “moral”
antiprocreativa o contra la ley moral sexual heterosexual procreativa, lo prohibido para el neurótico
será justamente aquello factible de transgredir por el perverso. Por ello el perverso se atribuirá un
mayor saber sobre el goce. Todo vale menos el pene en la vagina. “Como consecuencia de lo ya
dicho, concluiremos que los placeres de la perversión serán una fiel imagen especular invertida de
cuantos placeres se hallen a mano de un neurótico, Mientras el neurótico goza inconscientemente
con la renuncia al objeto perdido y sus síntomas vienen a ser una perpetua conmemoración de
dicho acto de desprendimiento, y aún de apostasía, el perverso hará gala de un desenfreno
opuesto a la renuncia neurótica.”52 Entre las características del perverso encontramos el placer por
la humillación, el gusto por lo escabroso, el predicarse de sí mismo como “valiente” por atreverse a
experimentar el placer allí donde el neurótico retrocede debido al espanto.
¿Qué tenemos hasta aquí?
El perverso va más allá del objeto prohibido como el psicótico pero, a diferencia de éste,
no actúa porque no lo reconozca sino porque al reconocerlo (aquí se acerca al neurótico), lo
reniega, indicando que él tiene ese objeto y es un objeto capaz de dar un placer desconocido para
su partenaire. Esto lo coloca en una estructura propia diferenciada de las dos anteriores.
Psicopatía
Para el Dr. Marietán “la psicopatía es una manera de ser, es una personalidad, una
variante de los tipos humanos. No es una enfermedad. Sino una manera de ser atípica,
infrecuente y estridente, por su patrón conductual que desentona, en ocasiones con el patrón
general de la conducta de la comunidad53”. En otro de sus trabajos define: “La psicopatía es una

51
Lacan, J.: Escritos I. Bs. As. Paidós. 1.977
52
Ipar, J.J. Ibíd.
53
Marietan, Hugo.: El complemento y su psicópata. Conferencia presentada en el Séptimo Congreso Internacional de
Psiquiatría. Puede leerse este discurso en la página web: www.marietan.com.ar/material-psicopatía.
117
manera de ser, no es circunstancial ni adquirida, no corresponde a una etapa de la evolución del
individuo, ni a una fase ni a un aprendizaje. No se está psicópata, se es psicópata. Los rasgos de
esta personalidad se manifiestan aún en la infancia, se acentúan en la adolescencia y se
despliegan plenamente en la adultés y permanecen hasta que el individuo perece”54. Entre los
elementos característicos destaca: “Empiezan a manifestar su psicopatía desde la adolescencia y
no se van a modificar después. El psicópata no aprende de ciertas experiencias y menos aún de
la argumentación. Hay rasgos psicopáticos que se observan desde la infancia, crueldades sobre
los animales o los otros niños, desprecio por las jerarquías escolares, aberraciones de conductas,
que suelen ser amortiguadas por los docentes y familiares so pretexto de ‘problemas emocionales’
o ‘travesuras.’55 ”La cosificación, quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa
es uno de los pilares de la estructura psicopática.” “Alguien que tiene una necesidad especial debe
poseer la amplitud mental, la libertad mental, para diseñar la satisfacción de la misma y darle el
marco de justificación a esas acciones, es lo que se conoce en la literatura como la creación de
códigos propios. Ya que los códigos comunes lo acotan y estrechan sus posibilidades de
satisfacer ‘legítimamente’ tales necesidades.”56 “El psicópata, como no tiene introyectada la norma
la bordea. Para él la norma es un obstáculo, es una piedra a saltar. Conoce la letra pero no tiene
la música. Conoce la norma porque cognitivamente no es un abandonado de Dios, pero no
conoce el sentimiento, no le da importancia al bien común, tal vez no crea que exista el bien
común.”57
Destacamos algunas definiciones históricas58 que intentaron circunscribir este estado;
Kraepelin de quien obtenemos que “las personalidades psicopáticas son formas frustradas de
psicosis”. Sheneider indica que “Para el psicópata su incompletud fue producida por otros, por lo
que le parece justo que alguien o algo pague por ellos.”
Cleckey destaca dieciséis criterios que datan de 1.941:
a) Inexistencia de alucinaciones o de otras manifestaciones de pensamiento irracional.
b) Ausencia de nerviosismo o de manifestaciones neuróticas.
c) Encanto externo y notable inteligencia.
d) Egocentrismo patológico e incapacidad de amar.
e) Gran pobreza de reacciones afectivas básicas.
f) Vida sexual impersonal, trivial y poco integrada.
g) Falta de sentimientos de culpa y de vergüenza.
h) Indigno de confianza.
i) Mentiras e insinceridad.
j) Pérdida específica de la intuición.
k) Incapacidad para seguir cualquier plan de vida.
l) Conducta antisocial sin aparente remordimiento.
m) Amenazas de suicidio raramente cumplidas.
n) Razonamiento insuficiente o falta de capacidad para aprender la experiencia vivida.

54
Marietán, H.: Tipos de relación del psicópata.
55
Marietán, H.: Personalidades psicopáticas.
56
Tipos de relación del psicópata.
57
Personalidades psicopáticas
58
Tomadas del texto de Marietan: “Personalidades Psicopáticas.”
118
o) Irresponsabilidad en las relaciones interpersonales.
p) Comportamiento fantástico y poco regulable en el consumo de alcohol y drogas.

Basados en Cleckley, en 1.976, Hare, Hart y Hapurt proponen diez criterios para el
trastorno de la personalidad psicopática:
1- locuacidad y encanto personal.
2- Autovaloración exageradamente alta/arrogancia
3- Ausencia total de remordimiento
4- Ausencia de empatía en las relaciones personales
5- Manipulación ajena con recurso frecuente de engaño
6- Problemas de conducta en la infancia
7- Conducta antisocial en la vida adulta
8- Impulsividad
9- Ausencia de control
10- Irresponsabilidad.59

Marietan saca sus propias conclusiones de las cuales destacamos:


o El psicópata no transgrede las normas. Transgredir es valorar (conocer y sentir)
las normas y a pesar de ello sortearlas. El psicópata ve a las normas como un
obstáculo a sus ambiciones. La norma no le genera el temor inhibitorio que a la
mayoría de las personas. La norma tiene un enunciado y un significado por sí
(explícito) y por la amenaza (implícita) que implica su no seguimiento. Es decir, en
toda ley hay una amenaza, una apelación a las consecuencias negativas que
pueden ocurrirle al individuo de no seguirlas. Subyace una prohibición, un daño a
futuro para aquel que no la cumpla.
o Toda ley, toda norma, genera temor e implica la posibilidad de castigo. La ley está
hecha para domar, para doblegar y para condicionar las conductas instintivas de
los individuos y entornarlas con el siguiente lema “Si quieres pertenecer a este
grupo, estas son las reglas. Si cumples las reglas estás dentro, si no las cumples
estas fuera”. El psicópata tiene la particularidad de estar dentro del grupo y de
sortear alguna de sus normas pero no todas, de lo contrario sería desplazado del
grupo.
o El psicópata es siempre otro, no hace insight, es decir, no hay un darse cuenta.
El no es consciente de su propia psicopatía.
o Los psicópatas son refractarios a los estímulos, tanto negativos como positivos.
o La mentira, para el psicópata, es una herramienta de trabajo. La mentira es
desvirtuar la verdad ex profeso, con un objetivo “en mente”, con el objetivo de
conseguir algo. La mentira siempre apunta a algo, Se miente para evitar un
castigo, para conseguir una recompensa, para engañar a otro. Detrás de la
mentira siempre hay un rédito y eso lo diferencia de la fabulación, que también es

59
Ibíd.
119
una transgresión a la verdad, pero por el mero hecho de satisfacer el ego. Lo que
se dice del fanfarrón.
o Dentro de las alteraciones de la ética, está su particular relación con los otros
seres humanos, que es la cosificación del otro, que le permite utilizarlo como una
cosa, como un objeto de intercambio o de utilidad. Esta cosificación es lo que
explica, tal vez, llegar a torturar o matar al otro. Hay distorsión en la forma de
autoestimulación por eso el psicópata a veces cae en la droga y el alcohol.
o Puede no cumplir las leyes éticas, en general, de la sociedad o puede tener
conductas sexuales como la prostitución, la homosexualidad y cualquier otro tipo
de perversión.
o Algunas conductas psicopáticas pueden parecer ilógicas (visto desde afuera),
pero es perfectamente lógica para el psicópata. Son lógicas distintas, son
sistemas de razonamientos distintos, códigos distintos y valores diferentes
basados en necesidades distintas.
o El psicópata puede tener tres tipos de conductas: a- Accionar normal: es la parte
adaptada al patrón conducta normal. No se le nota la psicopatía. b- Accionar
psicopático: es la manifestación de sus conductas psicopáticas. La ejerce sobre
determinadas personas, complementarios o víctimas. Y; c- Tormenta psicopática:
es la conducta psicopática desestabilizada. De gran inestabilidad emocional y
tensión interna, que el psicópata trata de equilibrarla a través del rito psicopático,
grupo de conductas repetitivas (el patrón conductual psicopático). Hay impulsos y
automatismos. Intensa descarga de la tensión interna sobre lo externo. No puede
parar sus acciones hasta lograr reestabilizarse. La forma que toma esta
desestabilización dependerá del tipo y grado de psicopatía. Aquí es donde se
producen los homicidios seriales o extremadamente crueles, las violaciones,
destrucciones y también los suicidios, Es donde el psicópata de tipo asocial deja
su sello, su marca personal.
Marietan concluye su trabajo de manera taxativa: “El psicópata, puede ser raro,
inadaptado, malvado, delincuente o tener una conducta incomprensible, pero no es un enfermo.”
Daría la sensación que la psicopatía no puede ubicarse en alguna estructura de las
conocidas y que tal vez tenga su propia manera de lectura.
Queda claro que a los fines del Lazo Social es imposible trabajar con el tercer tipo de
psicópata descripto por Marietan y sí, aparentemente, con el primer modelo. También nos queda
claro que la psiquiatría confundió y luego logró salir de dicha confusión respecto a la psicopatía
con la perversión y la psicosis. Desde lo descripto tiene características con los dos tipos de
estructuras.

120
Hemos utilizado el término estructura psicopática. Trataremos de justificarla. Tomando las
características descriptas anteriormente y agregando algunas sacaremos nuestra conclusión:
“El psicópata tiene como rara habilidad captar las necesidades del otro. Esta capacidad
determina un rasgo importante como es la seducción, llevando así a los demás a entrar en un
circuito psicopático. El psicópata demuestra al otro que es necesario, pero que él le es mucho más
necesario al otro. (...) Sólo se puede manipular a alguien si primero se lo ha seducido, si se lo ha
captado, Nadie puede manipular a alguien que no se deje manipular. El psicópata socava la
autoestima del otro, y al final el otro cree que gracias al psicópata es alguien, porque si no él fuese
lo que es: una basura.” “Cuando el psicópata encuentra su complementario o el complementario
encuentra su psicópata la relación es de doble vía y está lejos del preconcepto victima-victimario,
ambos participan activamente para mantener el vínculo. Considero que la persona que logra
permanecer junto a un psicópata no es otro psicópata, como habitualmente se entiende. Yo creo
que el que más chances tiene de relacionarse y permanecer con un psicópata es un neurótico”60.
Por lo tanto, el psicópata conoce la falta, no la reniega. Simplemente lo frustra, (por eso se
lo confunde con el neurótico) pero se ubica frente al sujeto seduciéndolo, haciéndole creer en su
fantasmática que él (el otro) tiene el objeto. Dicho de otro modo, seduce al otro mintiéndole que es
el otro al que no le falta (por eso se confunde con el psicótico). Cuando el otro, llamado
complementario, ingresa en su propia fantasía sostenida especularmente por el psicópata es
cuando el psicópata dispara su artillería para desmentir (aquí se confunde con el perverso) la
completud del otro. Por eso “no es y tiene”. Tiene la capacidad de hacerle creer al otro que es
posible tener y que de hecho el otro tiene para luego desmentirlo porque el psicópata tiene el
saber que el otro no tiene. Algunos castigan al partenaire por haberse dejado seducir en la
creencia del tener, mostrándoles no sólo que no tienen sino que ellos sí tienen el poder de mostrar
que no tienen. (Tú tienes el dinero, te robo para que veas que no lo tienes; tú tienes la vida, te
mato para que veas que no la tienes, tú tienes el goce, te gozo para que veas que no lo tienes).
Para nuestros casos lo que debemos escudriñar es si la configuración remite al psicópata
y sus complementarios o si los complementarios del psicópata son únicamente sus víctimas.
Respecto al concepto sociopatía, hemos encontrado una definición en el Diccionario de la
Real Academia Gallega, Diccionario de Pedagogía que indica respecto al término sociopatía:
“Trastorno básico de personalidad que se manifiesta con comportamientos antisociales y
problemas de inadaptación social; por ejemplo, en casos de criminalidad, delincuencia,
vagabundeo, toxicomanía, alcoholismo, etcétera. A diferencia del psicopático, las conductas
antisociales del sociópata dependen de factores socioculturales más que constitucionales.”
Las conductas no difieren de las descripciones del psicópata y la diferencia que se
sustenta es causal. De ser así, el sociópata tendría posibilidades de tratamiento ya que se trataría
de cambiar las condiciones socio culturales que lo determinaron. Se nos presenta una duda

60
Ibíd.
121
importante respecto a ese determinismo. Es cierto que la fuerza social influye y condiciona al
sujeto, ¿pero es factible que lo determine? ¿Cómo se constata un ambiente sociocultural
diferenciado donde la regla sea la criminalidad, la delincuencia, el vagabundeo, etcétera? Salvo
que estuviésemos hablando de nuestros “casos muertos” donde podríamos redefinir que esta
modalidad está constituida por un o unos psicópatas y su grupo se conforma de sociópatas. Si
esto fuera así, definimos entonces a la modalidad psico/sociopática regida por el mismo tipo de
estructura, el mismo tipo de finalidad, pero diferenciamos el motivo o motivación, Para el psicópata
se trata de sí mismo, para el sociópata de pertenecer, pero en ambos casos la nutriente narcisista
predomina.
Conceptuamos, nuevamente, el caso muerto: Se considera tal cuando el grupo
conlleva una subcultura o una especie de antropología familiar vinculada al delito o a la
anomia general, con tendencia tanática tanto para el grupo como para con la sociedad. Se
trata de todo el grupo familiar en interacción. Conformado por (al menos) un sujeto
psicopático y sus asociados sociopáticos. El lazo social se encuentra roto y es un caso
exclusivo de la modalidad psicopática.61
Dejamos abierta la duda sobre la factibilidad del tratamiento, al menos en lo que respecta
al Trabajo Social.

61
No modificamos la descripción redactada en el libro anterior Lazo Social. Una propuesta sobre el objeto de
conocimiento... Pág. 64 y tampoco Pág.87. En cuanto a la redefinición de Pág. 120 entramos en duda de la necesidad de
las tres generaciones. Para nosotros, en su momento, servía para proponer una lógica de la pérdida de la función paterna,
desde esta nueva perspectiva no resulta necesario, en aquel entonces la idea del grupo muerto se encaminaba hacia la
estructura de modalidad psicótica cosa que hoy descartaríamos. (N.d.A)
122
El sujeto de derecho, el sujeto de conocimiento y el sujeto de inconsciente.
El sujeto de la ciencia no es el sujeto de la calle
Dos argumentaciones que pululan en nuestra sociedad de manera asidua y han llamado
mi atención. “La inversión de un país está en la educación” o “todo depende de la educación” son
frases que han sobrecargado a los docentes haciéndolos sentir responsables del futuro del país y,
para peor, del presente que vivimos. La otra se la observa con frecuencia por televisión cuando se
produce una manifestación barrial por algún robo, homicidio, secuestro, desalojo, etcétera. Las
parcantas y los gritos de la gente son:”queremos justicia”. Esta frase, leída literalmente parece una
demanda a la institución judicial, sin embargo aprecio que la misma se dirige siempre al Ejecutivo,
porque cuando la gente requiere justicia pide equidad, mayor distribución de la riqueza, justicia
social y obviamente justicia judicial. De cualquier modo, el ejecutivo de un tiempo a esta parte, no
sólo hace la vista al costado frente a los reclamos sino que pergeñó una política de exclusión
basada en la disolución de las redes sociales intermedias haciendo que la justicia, que tenía que
ser el último recurso y la educación que debería ser el primero se conviertan, ambos, en el único
recurso, panacea de ese sistema. Consecuencia: ambas instituciones colapsan, quedan
incapacitadas ante la demanda, y la impotencia, desidia y/o desesperación rigen para bien del
sistema político que ve con pláceme a quién se le puede echar la culpa.
Por otro lado, la justicia y la educación repiten el esquema y buscan su propio chivo
expiatorio. Tanto en los casos que le resultan imposibles a la educación, como aquellos que
obligados por la ley deben ser tutelados en búsqueda de resocialización. El recurso de ambas
instituciones recae sobre los efectores de salud, principalmente los de salud mental. Y el circuito
se renueva en colapsos, en órdenes de externación sin mediar la opinión profesional y como
efecto, en la mediocridad de la acción éste. El Ejecutivo feliz, el Estado da cobertura, el problema
no es la política de Estado sino sus profesionales y sus Instituciones.
A los fines de no caer en una nueva repetición, este trabajo apunta a replantear algún
elemento que, propio de nosotros, los profesionales, nos permita revisar nuestro accionar ya no
desde el campo de la obediencia debida, es decir, de la alienación laboral, sino desde un aspecto
un tanto más reflexivo, ¿cómo laboran al concepto de sujeto la educación y el derecho?, dejando
abierto el interrogante para los efectores de salud mental en cuanto si hay algo diferente en su
aportación.
Pensando los sujetos.
En ambos casos, educación y derecho, el sujeto fue colocado en oposición al objeto. En
educación el niño dejó de ser un objeto y se lo conceptuó como un sujeto activo. “El ser humano
se encuentra, desde sus orígenes, inmerso en la compleja trama de lo real, y en ella se constituye
en sujeto de conocimiento por su posibilidad de autorrealización, que significa obviamente
autonomía, pero también dependencia, de las múltiples determinaciones que lo atraviesan. Esta
complejidad de lo real, con la que el sujeto se relaciona en su acontecer histórico se constituye en

123
“su mundo”, es decir en su horizonte de sentido y significado posibilitándole constituir la génesis
de su ser y conocer.” ”En estas actividades el sujeto se relaciona simultáneamente con “lo otro” y
“los otros” construyendo situaciones relaciones con el mundo exterior y con los sujetos entre sí.”
”Tiene pues el hombre como sujeto de conocimiento la posibilidad de ser subjetivo y al mismo
tiempo de objetivar su subjetividad a través del lenguaje constituyendo de ese modo el nosotros.
El conocimiento de sí mismo, de los otros, y del mundo, permitirá a cada ser humano constituirse
en sujeto en cada época histórica y en cada cultura de manera singular, única e irrepetible en un
proceso dialéctico de encuentro con el mundo material, social y cultural; en aras de una
construcción intersubjetiva del nosotros con notas de identidad propias y no ajenas e impuestas.”
“Aparece entonces, la conciencia de ser consciente y la conciencia de sí afirmándose como sujeto
cognoscente frente a un objeto de conocimiento en una relación dialéctica de mutua
interpelación.”62
Como efecto de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, el Derecho
convirtió al niño y al adolescente en sujetos de derecho.
En la ley 6.354 llamada “Ley del niño y el adolescente de la provincia de Mendoza”, en su
capítulo II “De los derechos y garantías del niño y adolescente” se lee: “Artículo 6: El Estado
asegurará el derecho del niño y el adolescente a la libertad, integridad física, psíquica y social,
preservando la imagen, la identidad, la autonomía de valores, ideas o creencias y los espacios y
objetos personales. Artículo 7: En la educación del niño y el adolescente, el Estado, a través de
los sistemas de enseñanza formal y no formal, deberá inculcarles el respeto por los derechos
humanos, por sus padres, por su propia identidad cultural, por el medio ambiente natural y por los
valores sociales, capacitándolos para asumir una vida responsable”.63
Hay algunos elementos en común que podemos encontrar en las concepciones de sujeto.
Los artículos judiciales citados parecen la fuente de las razones de autonomía que presenta el
sujeto de conocimiento. Para el derecho, todos los entes susceptibles de adquirir derechos y
obligaciones, debe entenderse en oposición a quienes no son susceptibles de ello. Refiere a los
incapaces: “Tienen incapacidad absoluta: 1. Las personas por nacer, 2. Los menores impúberes,
3. Los dementes y 4. Los sordos mudos que no saben darse a entender por escrito”. Por demencia
el código define: Art. 141. Se declara incapaces por demencia, las personas que por causa de
enfermedades mentales no tengan aptitud para dirigir su persona o administrar sus bienes” 64 . Art.
145. Si el demente fuese menor de catorce años no podrá pedirse la declaración de demencia.”
El concepto “persona” desde el ámbito del derecho parece muy restrictivo o por el
contrario, demasiado amplio respecto al mismo término en su calidad filosófica. El término

62[
Gelroth, N., Lucero, L. y Villata, M.: “Una propuesta metodológica” obtenido de la revista digital de educación y nuevas
tecnologías Contexto educativo.
63
Ley citada. UNICEF. 1.977
64
De acuerdo al texto fue derogado por la ley 17.711 este mismo artículo que rezaba: Se declaran dementes los individuos
de uno u otro sexo que se hallen en estado habitual de manía, demencia o imbecilidad, aunque tengan intervalos lúcidos o
que la manía sea parcial.
124
‘persona’, de origen latino, tiene entre otras significaciones la de máscara. La máscara que cubría
al actor en su accionar sobre todo en la tragedia. Persona es el personaje. 65 El pensamiento
cristiano se debatió en torno a la figura de Cristo, estaban aquellos que le atribuían una naturaleza
divina y aquellos que le atribuían una naturaleza humana. Finalmente se estableció que Cristo
tiene una doble naturaleza pero tiene una sola persona. San Agustín labora el concepto quitándole
la ‘exterioridad’ y condimenta la idea con la intimidad. En la época medieval, Boecio definió
persona como una substancia individual de naturaleza racional. La persona es una substancia que
existe por derecho propio y es perfectamente ‘incomunicable’. El ser de la persona es un ser suyo,
de modo que, para hablar en términos actuales, diríamos que la nota distintiva de la persona es la
propiedad. Para Santo Tomás persona es substancia individual con el fin de designar lo singular
del género de la substancia. Los autores modernos no han eliminado, ni mucho menos, los
elementos metafísicos en su concepción de persona. Sin embargo, muchos autores modernos han
empleado además de elementos metafísicos, otros psicológicos y con frecuencia éticos. Kant
definió la persona como la libertad e independencia frente al mecanismo de la Naturaleza entera,
para Fichte el Yo es persona porque es un centro de actividades racionales. Se puede indicar que
el concepto ha ido experimentando ciertos cambios fundamentales, por lo menos en dos aspectos,
se ha tendido a abandonar la concepción ‘susbstancialista’ de la persona para hacer de ella un
centro dinámico de actos. En cuanto a sus actividades, se ha tendido a contar entre ellas las
volitivas y las emocionales tanto o más que las racionales. La concepción de persona difundida en
las tendencias adscriptas a las filosofías del espíritu y a la llamada ética material de los valores,
destaca en la realidad de la persona un motivo que considera fundamental: su trascendencia.
Trascenderse a sí misma quiere decir que la persona no se rige, como el individuo, por los límites
de su subjetividad.
Como se observa, hay muchas concepciones de persona y sin desacreditar que algún
erudito o legislador haya hecho un estudio concienzudo del término, para el Derecho no existe en
la ley ningún dato que nos indique cómo es finalmente conceptuado el término. El concepto sujeto
es sinónimo de persona y esta es física, espiritual, racional y libre.
El sujeto del derecho es aquel habilitado a contraer derechos y obligaciones. Y lo es
porque se lo considera una persona no insana o no enferma. El derecho no define “la normalidad”
ni define “la patología”. Supone la normalidad a partir de las aptitudes del sujeto para ejercer
libremente el derecho.
La educación plantea un sujeto mucho más amplio. Es un sujeto que va acumulando a lo
largo o corto de su vida las experiencias e instrumentos que no solo lo capacitan en aptitudes y
actitudes sino que además lo hacen activo respecto a su educación. Es un educando-educador y
es en función del respeto a su saber que la educación utilizará instrumentos que se sumen a los
ya adquiridos a los fines de otorgar las posibilidades de un pleno desarrollo. Modifica su posición
65
Una definición que se adecua perfectamente al de persona jurídica e hilando más fino, incluso a la persona física del
derecho. (Chascarrillo del autor)
125
ontológica; de: el sujeto es, a: el sujeto es bio-psico-social. En definitiva hizo más compleja la
ontología.
Si bien los sujetos en cuestión no son contradictorios y hasta podrían considerarse
complementarios queda claro que para ambos sujetos falta la definición del sujeto “anormal” o
patológico. En la educación aquel que no entra en lo común pasa a ser educando de
establecimientos diferenciados o especiales. De cualquier modo, al parecer no hay
establecimientos escolares para dementes. Ni el Derecho, a pesar que hace un esfuerzo, ni la
educación definen exactamente a qué se refieren.
Un ejemplo: El caso Pedro
Ahora veamos un ejemplo para observar la contradicción que intentamos señalar entre el
sujeto de la educación y el derecho con el sujeto con el sujeto de la calle.
Pedro tiene 12 años, lleva tres repeticiones en tercer grado primaria. Su padre (54,
analfabeto), sus dos hermanos mayores (25 y 23 años, ambos primaria incompleta) están privados
de libertad por hurtos calificados y reiterados. Su madre (42, primaria completa) no trabaja y se
encarga de atender el hogar y a los otros niños, menores que Pedro. Dos hermanas de Pedro, de
16 (primaria incompleta) y 13 años (cursa 5to grado) ejercen la prostitución, mientras que Pedro y
su hermano inmediato mayor (18, primaria incompleta) se dedican a hurtos. Pedro tiene ya un
prontuario de 8 detenciones por riña, hurto, resistencia a la autoridad, hurto agravado, robo, hurto
seguido de homicidio. En su grupo dos hermanos murieron, uno de acuerdo a la información
familiar en manos de la policía, el otro en una riña entre bandas en el barrio. El niño, en la mayoría
de las causas fue declarado inimputable. En la última no hubo mérito para sancionarlo. En los
informes periciales se presume inhalación de poxiran y paco. Propio de la ley del niño y del
adolescente, el Juez ordena medidas tutelares. Una sola vez incluyó la internación en los institutos
especializados, el muchacho se fugó a los diecisiete días y se lo reintegró a la familia so promesa
del riguroso control que se ejercería sobre él. El diagnóstico sobre la dinámica familiar pululó entre
la tipificación de caso manipulador, crónico y muerto.
Bien, este chico es sujeto. Pero utilizar el concepto educativo para el púber es un
contrasentido. Se trata justamente de no alentar ni su formación, ni su cultura, ni sus aptitudes, por
lo tanto se trata de algo totalmente diferente. También es un sujeto de derecho y dado que no es
demente (por la edad) y los exámenes psicológicos y psiquiátricos de los auxiliares del Juez
indican trastorno disocial de la conducta, (antesala al diagnóstico de conducta psicopática o
personalidad psicopática); es tomado como persona sujeta a derechos y obligaciones. Entiéndase
que desde la concepción jurídica el Juez está atado de manos, no tiene porqué entender la
patología, por su parte la legislación tampoco la contempla más que como un genérico que no
descifra. Por lo que, dado que es persona, racional, inteligente, con plena conciencia de sus actos,
suena absolutamente lógico pensar que si el medio no ha sido muy beneficioso para su desarrollo,
se trata de impulsar los medios conocidos para tratar de modificar esa conducta adquirida.

126
Consecuencia: el juez ordena la escolaridad66. ¿Qué pasa en la escuela? No lo quieren recibir, no
saben cómo tratarlo, lo poco logrado en un curso puede perderse con su presencia. Los padres de
los otros alumnos protestan. La escuela también está atada de pies y manos por la ley de
enseñanza obligatoria, por un lado y por el concepto de sujeto de conocimiento que impulsan.
Pedro no sale de los cánones definidos como sujeto del conocimiento a pesar de que los docentes
“intuyen” o saben que este niño está por fuera de lo establecido. Ni la psicopedagoga, ni el
psicólogo escolar pueden aportar mayor ayuda en el caso. De cualquier modo, Pedro abandonará
o dejará la escuela por una nueva detención perdiendo el año y será nuevamente repetidor.
Hasta aquí podemos observar cómo la educación y el derecho caen en un círculo cerrado,
ambos con las mejores intenciones pero entrampados por sus propias definiciones.
El sujeto que descubrió el psicoanálisis
Veamos el aporte del psicoanálisis al concepto sujeto: “es posible rastrear la noción de
sujeto hasta Kant, o incluso Descartes.”67 Albano, Naughton y Levit68 colaboran: “El concepto de
‘sujeto’, junto al reciente concepto de subjetividad, atraviesa toda una serie de prácticas
discursivas bajo la forma de un sujeto ideal.. El ‘sujeto’ del conocimiento, tal como lo ha recordado
Foucault, aparece exceptuado de las determinaciones y los atravesamientos discursivos. Su
paradigma ha sido pues el sujeto cartesiano y kantiano del conocimiento, postulados como un
‘sujeto puro’, trans-histórico, sede de las capacidades cognitivas, y lugar de producción discursiva.
Este ‘sujeto puro’, a partir del cual la ciencia ejerce su maniobra sobre el saber, requiere que la
‘verdad subjetiva’ sea evacuada de la operación epistemológica, pues de otro modo, está
resultaría imposible. Se obtiene así un sujeto no dividido, no escindido, como condición de
posibilidad de conocimiento”.69 Continuemos con el texto de Payme: “Según Descartes (pienso,
luego existo) desde esta mínima pero férrea certeza pudo proceder a establecer la realidad de un
mundo externo contra todos los demonios de la duda escéptica. Existe una contradicción
preformativa manifiesta –una imposibilidad lingüística o discursiva- el sujeto que dice pienso no
debe confundirse con el sujeto cuya existencia es postulada en el acto mismo de pensar. La forma
lingüística, discursiva o lógico gramatical que emerge en un análisis más minucioso, no permite el
confiado recurso a un sujeto unitario del conocimiento y la verdad. Antes bien, nos enfrenta con la
evidente imposibilidad de que el pensamiento coincida consigo mismo. Es precisamente dentro
del lenguaje o el discurso, en el uso específico que Beneviste le da al termino- donde percibimos
la brecha ineludible que se abre entre ‘el sujeto de la enunciación’ y ‘el sujeto del enunciado’.“70
Lacán reafirma el descubrimiento freudiano pensando y repensando el cogito cartesiano.
El sujeto de la duda cartesiana es aquel que elimina toda categorización del ser o del existir como
originario, colocando la subjetividad como fundamento. Descarte sabe que duda, y porque sabe
66
Por supuesto que un juez jamás reintegrará al niño al colegio donde va su hijo.
67
Payme Michael. Diccionario de Teoría crítica y estudios culturales. Bs. As. Paidós. 2002
68
Albano, S., Lebit, A., Naughton,V.: Lacan: Redes, nudos y fórmulas.
69
Ibíd. Pág.
70
Ibíd. Pág. 600
127
que duda luego existe. Ahora bien, ¿quién existe? El yo. La gran contradicción o novedad es que
el sujeto pensante no es el sujeto pensado. El que duda logra la conciencia de la existencia de sí
mismo a través de una conclusión. Por lo tanto, el sujeto avenido consciente no es el sujeto que lo
piensa, aún siendo sí mismo. Para Lacan, “los sujetos son radicalmente distintos del yo. La
tendencia general es concebir al sujeto como efecto de una estructura y no como su fuente u
origen. El sujeto no habla y no es el origen del sentido, antes bien, es hablado por la ley y la
cultura. Lacan intenta recordarnos que el yo no es el amo de su propia casa. El ‘yo’ no es más
que un epifenómeno del discurso, cuyo funcionamiento elude los poderes más fuertes de la
conciencia o de la capacidad reflexiva”.71 ”El concepto sujeto, tal como lo constata la experiencia
analítica, no designa a una entidad sustancial, la fórmula lacaniana se opone al sujeto definido
tradicionalmente en el dominio de la filosofía como lo opuesto al objeto, no remite a una instancia
ontológica, sino define una posición lógica. El sujeto de la ciencia se opone al sujeto del
inconsciente. Donde hay ciencia no hay sujeto dividido (…) en el sentido de un saber totalizante
cuya operación consiste en la sutura de la división y la forclusión de la verdad subjetiva.”72
El sujeto del inconsciente nos habla de un sujeto dividido entre la conciencia y el
inconsciente. El mismo sujeto que le dice al Juez que se portará bien, es el sujeto que no puede
controlar sus actos. El mismo sujeto que pide ser sacado de su ambiente es el mismo sujeto que
no puede salir de la estructura que lo atenaza. Este sujeto no está contemplado ni en la educación
ni en el Derecho. Estos últimos manifiestan claramente que los sujetos sacados de la “normalidad”
no son su objeto de intervención, pero no diferencia cuál es el normal y cual no lo es. La nueva
contradicción y confusión que observamos es que tanto la Educación como el Derecho emulan
sujeto con persona pero también con yo. Sintetizando: para el Derecho y la Educación el sujeto es
persona, es el sujeto del conocimiento es el cartesiano, para el psicoanálisis el sujeto es un efecto
de estructura y esta dividido. Para la Educación y el Derecho el sujeto es ontológico para el
psicoanálisis es efecto de una construcción lógica, el ser se va construyendo no “es”. Para el
Derecho y la Educación el sujeto es racional, inteligente, voluntario y capaz de acceder al saber
universal superando su subjetividad, para el psicoanálisis el sujeto es racional e irracional,
inteligente e ignorante de su propio saber y su saber es subjetivo. Para el Derecho y la Educación
el sujeto es un Yo, para el psicoanálisis el yo no es el sujeto, es su mascarada. Para el Derecho y
la educación el sujeto es universal, para el psicoanálisis el sujeto es cada uno.
No se trata de tomar postura, no se trata de quien tiene razón; la discusión aquí tiene
validez en relación al caso anteriormente descripto, ¿por qué el derecho y la educación no saben o
no pueden resocializar a ciertos niños y adolescentes, incluso adultos? Tal vez porque en tanto
sujetos, sujetos de la educación, sujetos del derecho, esos sujetos también son sujetos del
inconsciente y esto es ignorado.

71
Ibíd. Pág. 601
72
Albano y otros Op. cit. Pág.
128
El Trabajo Social siguiendo modas ha modificado el concepto individuo a persona a cliente
a co-sujeto sin imbuirse en la epistemología que conllevan los términos. El Trabajo Social debe
definir si cuando dice “comunidad” abarca a todas las comunidades, si cuando dice “grupos”
implica a todos los grupos; si todas las familias responden a la idea de familia y si todos los sujetos
responden a la idea de sujeto; ya que de ser así, lo universal del concepto responde a la
normalidad y nuestra intervención queda limitada a ajustar al problematizado a esa normalidad.
Pero si por el contrario, nuestro objeto a intervenir no es la familia sino cada familia, no es el sujeto
sino cada sujeto, etcétera, nos obliga a cuestionar elementos de cada abordaje para la aplicación
de cada caso, porque en definitiva, Pedro nos es el conjunto de todos los Pedros, sino que es sí
mismo y es su derecho serlo como nuestra obligación respetarlo en lo que en definitiva es su
diferencia.
Salidas traumáticas para los casos con el lazo roto.
El término es acuñado por la colega Susana Boccia quien, sin ser afín a la teoría del lazo
social más, con una basta experiencia profesional, propone que para casos donde implica a la
configuración, donde ni la educación ni la terapéutica convencional funcionan, la alternativa de
salidas traumáticas. La salida traumática se traduce como medidas que violentan la estructura, es
decir, forzar la incorporación de la norma o ley social de manera compulsiva al grupo. Esto puede
significar la exclusión del hogar o la internación de los menores. El concepto es válido ya que
estas dos medidas judiciales son sugeridas en la ley mendocina de minoridad como extremas.
Medidas de esta índole se deben sostener porque el lazo social está roto. Por lo tanto, las
medidas no apuntan a rehacerlo sino a construir nuevos lazos a los integrantes de la familia
afectados aún con perspectivas de socialización. Es la destrucción traumática de una familia, pero
acaso, familias caso muerto o crónicas, ¿son una familia? Y para que esto último no genere un
tufillo de moralidad, cuando decimos familia, hablamos de una estructura básica cuya función
elemental refiere a la potenciación de sus miembros en pos de una socialización donde aporten y
reciban el aporte del afuera.
Medidas no convencionales. La anomia creativa.
Menores que siendo sujetos no ingresan en el parámetro normal y tampoco en los
parámetros de demencia, piensan y existen, son madera corriente para las intervenciones del
trabajador social. Para un sujeto diferenciado, las medidas de protección o de socialización
convencionales no sirven. Está claro que la aparición de esta convención “medidas no
convencionales” surge para la elaboración de salidas a nuestros casos denominados “lazos rotos”,
lo que no impide puedan ser aplicadas a cualesquiera de las otras estructuras, siempre y cuando
se tenga en cuenta la diferencia diagnóstica a la hora de la interpretación. Somos escépticos
frente a la modalidad psicopática. Sin embargo, si como definimos anteriormente la modalidad
psicopática está formada por un psicópata y sus asociados sociópatas, vamos a suponer, en el

129
caso de Pedro, que él es un sociópata afectado por su medio cultural y, que tal vez, movilizándolo
de aquel y mostrándole alternativas, exista la posibilidad de reinsertarlo socialmente.
Hemos modificado nuestra posición respecto a las modalidades estructurales “lazo roto”
que considerábamos imposible de acceso para el Trabajado Social, en tanto y en cuanto no
hubiera posibilidad de ingreso al conjunto por falta de voluntad de enlazamiento. El giro lo produce
el hecho de evaluar la estructura conformada, al igual que en el caso de la modalidad psicótica,
por miembros neuróticos. Esto lo hemos podido colegir para la modalidad perversa. En el caso de
la modalidad psicopática mantenemos nuestras dudas pero agregamos, ahora que hemos logrado
discriminar el caso muerto como propio de una modalidad específica, que el caso no está muerto
para el trabajador social, sino que es un caso de alto nivel tanático donde los miembros corren
riesgo de perder la vida en el caso de mantenerse en esa estructura, tal como lo muestra el
ejemplo de Pedro por lo ocurrido con sus hermanos.
Recordamos también que en los casos lazo roto se considera conveniente las medidas
traumáticas y las que definiremos a continuación como no convencionales. No una separada de la
otra. Se trata entonces de romper la estructura para imponer por la fuerza una nueva ley
ordenadora. La medida traumática se produce por una ley que irrumpe y rompe, la no
convencional crea la alternativa.
En mi libro anterior hay una frase que quiero rescatar y reflexionar sobre ella: “La anomia
creativa es el elemento fundamental del trabajador social para saberse como recurso de sí
mismo.”73
¿Qué hacer con estos chicos que son un problema social? ¿Cómo obtener su reinserción
social y resocialización si las medidas convencionales y los recursos existentes carecen de
significación para la solución?
Si no existen recursos comunitarios, el profesional debe erigirse como recurso, él es el
recurso comunitario. En ese caso ¿cómo hacer? Si el profesional cree poder abordar la
problemática familiar o individual de manera directa (nos referimos a intervenciones con
entrevistas que funcionen terapéuticamente)74 debe armar un plan y una estrategia para llevar el
caso. Si se lo considera insuficiente, debe pensar un plan de acción más amplio que de respuesta
a la cuestión. Un plan más amplio implica inventar, crear medidas no convencionales para casos
no convencionales. Esta creatividad del profesional lo ubica como generador de anomias
creativas, puesto que en la institución donde esté, el tipo de medida a sostener no corresponde a
lo existente y sin embargo, puede ser la respuesta que se busca. La anomia creativa no debe
pensarse sólo como actividad original, debe pensarse con la construcción dramatizada de un
nuevo significante que se intentará incorporar al sujeto. Alguna vez dimos el ejemplo del médico
psiquiatra dando como medicación una pastilla. La pastilla puede ser un objeto o puede ser un

73
Marchevsky, C.: “El lazo social. Una propuesta sobre el objeto de conocimiento en Trabajo Social. Espacio. Bs. As. 2006.
Pág. 172
74
Como en el caso Sofía.
130
significante, dicho de otro modo, un objeto con valor de palabra. Lo propio dijimos del trabajador
social respecto a la ayuda material, no debe negarse a darla si es parte de su función, pero un litro
de leche puede ser un objeto o una concepción reformulada de la alimentación, la nutrición y del
desarrollo de los niños. En este caso -medidas no convencionales-, nos referimos a algo más
complejo. El significante ingresa “subliminalmente”, como efecto de la experiencia y no como
efecto de una clase educativa o, ingresa al inconsciente sin que podamos saber a ciencia cierta su
efecto hasta muy luego.
He aquí, para el trabajador social, una posibilidad de repensar la planificación estratégica,
la elaboración de proyectos, etcétera. En vez de inmiscuirnos en las planificaciones sociales que
competen a una política partidaria determinada, el profesional puede elaborar planes y proyectos
que invoquen demandas reales a su quehacer y la falta de respuesta a dichas demandas.
Utilizando los recursos institucionales existentes pero dándoles otro destino o reclamando medios
e instrumentos no existentes pero necesarios para la realización de sus planes. Incluso esta
alternativa ubica al trabajador social como coordinador de equipos inter o multidisciplinarios
valiéndole el lugar no como efecto de un ascenso jerárquico sino por ser promotor de la iniciativa.
Para lo convencional, la intervención del profesional será utilizando sus recursos
convencionales; para lo no convencional, el profesional inventará los recursos que en caso de
éxito se transformarán de anomia creativa en norma operativa. Definimos como medidas no
convencionales a todas aquellas que surgen de la creatividad del profesional siendo
pertinentes al problema diagnosticado y que procuran su solución.
Ejemplo de medidas no convencionales.75
Ahora daremos una serie de ejemplos de lo antedicho. Nuestro espíritu crítico dice que la
reacción será que lo argüido se aplica para Europa o para países centrales. Que la falta de
recursos en nuestro país o en países pobres limita la posibilidad de dichos ejemplos. Agregaré mi
propio escepticismo indicando que aún si estas medidas fueran factibles de realización nada
garantiza su éxito hasta tanto no pueda ser evaluada. Pero lo que quiero dejar como valor aquí es
la creatividad como instrumento terapéutico del trabajador social. Si mis ejemplos no son
pertinentes, que cada profesional mida sus posibilidades y las practique.
Medidas no convencionales:

75
No se debe perder de vista que el objetivo de las medidas no convencionales intenta ser un concepto que en tanto
implica la creatividad del profesional sólo puede sustentarse en ejemplos. Los ejemplos que se verán a continuación
remiten a la provincia de Mendoza. Por lo tanto, de aplicarse, deben ser adaptados a los recursos naturales de la región.
Mendoza no puede aspirar a ciertos deportes de mar que ofrecería la costa atlántica como que la costa no puede hacer lo
propio con recursos que implican la montaña. Lo mismo para las provincias mediterráneas, patagónicas o litoraleñas. Se
leerá en los recursos cierto carácter de obligatoriedad. Sin duda, son medidas pensadas por un Trabajador Social Judicial
que considera que las medidas tutelares que se aplican a cierto tipo de sujetos carecen de fundamento y que de inicio se
sabe que fracasarán. Por ello, las medidas no convencionales están pensadas sobre todo como medidas tutelares y de
protección dentro de la esfera judicial. Por lo que el valor de esta iniciativa incluye un inicio de Inter o multidisciplina que
incluye al Derecho. Insisto en que el valor de este desarrollo está en obtener lo conceptual, desde ese lugar no sólo debe
adaptarse este desarrollo a cada geografía, sino que además debe adaptarse a cada institución de acuerdo a los objetivos
que cada una de ellas tenga. (N.d.A)
131
Objetivos: (Común a todas las medidas no convencionales) Lograr la reinserción y re-
socialización de los miembros a partir de la introyección de la función paterna como ordenadora
del quehacer del o los sujetos. Neurotizar los vínculos.
Ejemplo 1: Para el caso Pedro.
Requisitos: Grupo de 5 a 8 miembros con problemáticas comunes y edades cercanas.
Proyecto: Trepar el Aconcagua.
Plan: El grupo deberá realizar el entrenamiento necesario para poder hacer cumbre en el
Aconcagua. Deberá tener aptitud física, someterse al riguroso entrenamiento para llegar al estado
ideal para la empresa. El grupo deberá tener una sesión diaria como grupo operativo a los fines de
elaborar sus dificultades personales y grupales para la realización de la empresa.
Programa: para chicos como Pedro es necesario que la disciplina del proyecto sea rigurosa. Los
muchachos deberán convivir en una estancia (entiéndase casa o club o lugar apropiado para
todas las actividades) permitiéndose, de manera optativa, que el fin de semana regresen con sus
familias o salidas con retorno al lugar de entrenamiento. Por lo tanto, entre los recursos materiales
es necesaria la existencia del hábitat que contenga este tipo de actividad.
Tiempo total: Un año.
Diario76: Entrenamiento de 2 horas. Clases de instrucción sobre andinismo (incluirá técnicas,
curso de iniciación de montañismo, aprendizaje de geografía, zoología y botánica sobre la zona).
Grupo Operativo. Grupo de recreación.
Mensual: Examen médico. Trepadas a cerros o pequeñas montañas que de manera escalonada
acerquen a la altura del Aconcagua. (Cerro Arco, Cerro Comisión, Lomas Blancas, San Bernardo,
El Platita, El Plata, Cerro Franckie, Aconcagua). Evaluación por parte del coordinador general del
proyecto.
Recursos:
Humanos: Médico especializado. Guía de montaña y/o preparador físico. Docente. Trabajador
social.
Materiales: Todos los pertinentes al montañismo. Primeros auxilios.
Observaciones: El objetivo principal de la medida es la resocialización a partir de la introyección
de la función paterna. No es importante si llegan a la cumbre, es importante utilizar la tarea para
activar la elaboración en el grupo operativo de los problemas de convivencia, con los profesores o
instructores, con el encuadre y con toda las nuevas normativas que obligan al sujeto a adaptarse
para poder permanecer.
Hipótesis
Supongamos que en el mejor de los casos a Pedro o cualesquiera de los otros miembros,
terminado el proyecto, manifestasen su deseo de seguir como guía. Esto implicaría la
necesariedad de escolarizarse. Es decir de terminar la primaria y la secundaria. O sea se
76
La propuesta es tentativa. La idea es que el niño en cuestión este con actividades programadas la mayor parte del día,
incluso el tiempo libre debe ser parte del mismo.
132
generaría una motivación real para que el menor ingrese en el sistema formal. Supongamos que
Pedro sale con algunos de sus compañeros del proyecto un sábado a la noche a bailar.
Imaginemos a este grupo conversando con sus pares de “algo” que no fuese la droga o el sexo
lábil. Tendrían un discurso diferenciado que los representaría y a la vez los reconocería en la
diferencia con el resto.
Si el diagnóstico sobre el grupo familiar de Pedro es el de caso muerto, es imprescindible
comprender que si Pedro ha logrado niveles de reinserción, no debe volver con su grupo familiar.
Por lo que se debe preparar para él, lugares apropiados con sus pares para apuntalar el proceso
iniciado.
Ejemplo 2: Para el caso Lucía. (La chica que quiere volar)
Requisitos: Grupo de 5 a 8 miembros con problemáticas comunes y edades cercanas.
Proyecto: Realizar paracaidismo.
Plan: El grupo deberá realizar el entrenamiento necesario para poder hacer paracaidismo. Deberá
tener aptitud física, someterse al riguroso entrenamiento para llegar al estado ideal para la
empresa. El grupo deberá tener una sesión diaria como grupo operativo a los fines de elaborar sus
dificultades personales y grupales para la realización de la empresa.
Programa:
Observaciones: para chicos como Lucía es necesaria que la disciplina del proyecto sea rigurosa.
Los muchachos deberán convivir en una estancia (entiéndase casa o club o lugar apropiado para
todas las actividades) permitiéndose, de manera optativa, que el fin de semana regresen con sus
familias o salidas con retorno al lugar de entrenamiento. Por lo tanto, entre los recursos materiales
es necesaria la existencia del hábitat que contenga este tipo de actividad.
Tiempo total: Un año.
Diario: Entrenamiento de 2 horas. Clases de instrucción sobre Paracaidismo (incluirá técnicas,
curso de iniciación, aprendizaje de aeronáutica, cosmología y aeromodelismo, astronomía). Grupo
Operativo. Grupo de recreación.
Mensual: Examen médico. Actividades alternativas prácticas que de manera escalonada
acerquen al objetivo77. Evaluación por parte del coordinador general del proyecto.
Recursos:
Humanos: Médico especializado. Instructor y/o preparador físico. Docente. Trabajador social.
Materiales: Todos los pertinentes al paracaidismo. Primeros auxilios.
Observaciones: El objetivo principal de la medida es la resocialización a partir de la introyección
de la función paterna. No es importante si llegan a logran el objetivo, es importante utilizar la tarea
para activar la elaboración en el grupo operativo de los problemas de convivencia, con los
profesores o instructores, con el encuadre y con toda las nuevas normativas que obligan al sujeto
a adaptarse para poder permanecer.
77
Se hace imperioso estudiar previamente sobre paracaidismo para que la propuesta sea lo más sustentable posible. No
es este el caso. (N.d.A).
133
Hipótesis
Ofreciéndole a Lucía y sus compañeros la alternativa real del vuelo por sobre el volar
artificial de la droga, es posible que la incorporación del principio de realidad junto con la función
paterna reordene el quehacer de estos sujetos. Si el diagnóstico sobre el grupo familiar de Lucía
es el equivalente al caso familia adictiva con modalidad crónica, es imprescindible el tratamiento
paralelo con el grupo familiar, el cual en caso de no ser exitoso implicaría, al igual que con Pedro
que Lucía no retorne a su hogar y por lo tanto deba elaborarse una instancia alternativa para sí.
Actividades equivalentes: Alas Delta o cualquier deporte extremo que implique el volar.
Ejemplo 3: Para familias con violencia familiar incorporada:
La familia recibirá “un premio municipal” que tenga carácter de obligatorio. Un
campamento móvil por la provincia de tres meses de duración. La institución a cargo del programa
deberá velar por el trabajo y los estudios o cualquier actividad que estos meses comprometan. Los
miembros recibirán los sueldos, y no perderán ni estudios, ni trabajo.
Requisitos: Grupo familiar.
Proyecto: Realizar un viaje en conjunto, conociendo zonas de la provincia difíciles de acceder.
Plan: El grupo deberá aprender a convivir en situaciones diferentes a las cotidianas, debiendo
distribuir sus tareas; armado y desarmado de carpas, limpieza de las carpas, lavado de ropa,
cocina, caza (en caso de ser necesario) y toda actividad que implica un campamento. El grupo
deberá tener una sesión diaria como grupo terapéutico/operativo a los fines de elaborar sus
dificultades personales y grupales para la realización de la empresa.
Programa:
Tiempo total: Tres meses.
Diario: Clases de geografía, zoología y botánica regional. Grupo de recreación que incluirá
enseñanza de pesca, de caza, día de la supervivencia, trepada de cerros, y todo aquello que las
distintas geografías del lugar aporten. Terapia de grupo familiar. Examen médico
Mensual: Evaluación por parte del coordinador general del proyecto. Recorrido planificado.
Asentamientos en los Altos Limpios de Lavalle, La Laguna Dorada, El Manzano Histórico, El
Sosneado, Valle Grande, El Nihuil, El Cañón del Atuel.
Recursos:
Humanos: Médico especializado. Guía y/o preparador físico. Docente. Trabajador social.
Materiales: Todos los pertinentes al campamentismo. Primeros auxilios. Movilidad.
Observaciones: El objetivo principal de la medida es reflexionar con el grupo familiar sus
problemas, dificultades, con el fin de introyectar la función paterna. La tarea activa la elaboración
en grupo y de manera individual los problemas de convivencia, con los profesores o instructores,
con el encuadre y con toda las nuevas normativas que obligan al sujeto a adaptarse para poder
permanecer.
Para parejas en conflictos. (Violencia Marital)

134
Advertencia:
Este tipo de solución refiere a parejas en crisis ocasional (lazo deshilachado o fallido) o para
grupos con el lazo ausente. Si la violencia marital se produce por un miembro que actúa
psicopática o perversamente en el grupo, esta actividad no corresponde a esta pareja.
Requisitos: De 5 a 8 parejas con problemáticas comunes y edades cercanas.
Proyecto: Campamento ambulante.
Plan: Se formarán dos grupos; uno con las mujeres y otro con los varones. Realizarán el
campamento ambulante comenzando por extremos opuestos, por ejemplo; la mujeres desde
Malargüe, los hombres desde Lavalle. Ambos grupos campamenteros se cruzarán en Tunuyán un
día para luego proseguir cada grupo por su lado. Los postulantes deberán tener aptitud física.
Cada grupo deberá tener una sesión diaria como grupo operativo a los fines de elaborar sus
dificultades personales y grupales para la realización de la empresa.
Programa:
Tiempo total: tres meses.
Diario: Clases de geografía, zoología y botánica regional. Grupo de recreación que incluirá
enseñanza de pesca, de caza, día de la supervivencia, trepada de cerros, y todo aquello que las
distintas geografías del lugar aporten. Torneos de truco, fútbol u actividades pertinentes a cada
género. Grupo operativo.
Mensual: Evaluación por parte del coordinador general del proyecto. Recorrido planificado.
Asentamientos en los Altos Limpios de Lavalle, La Laguna Dorada, El Manzano Histórico, El
Sosneado, Valle Grande, El Nihuil, El Cañón del Atuel.
Recursos:
Humanos: Médico especializado. Guía y/o preparador físico. Docente. Trabajador Social.
Materiales: Todos los pertinentes al campamentismo. Primeros auxilios. Movilidad.
Observaciones: El objetivo principal de la medida es la reflexión sobre los conflictos de pareja. No
se trata de una organización anti divorcista, si la reflexión lleva a la necesidad de la separación de
la pareja porque ésta así lo desea, no será vedado dicho análisis. En el momento del cruce de
ambos grupos se realizarán actividades grupales, dejando un relativo tiempo libre a las parejas y
no habrá ni grupo operativo ni de reflexión ese día. La tarea, una vez finalizado los campamentos,
deberá continuar con cada pareja de manera individual orientados por un profesional
especializado.
Otras alternativas:
Para muchachos y chicas con un alto nivel de anomia social.
a- El cruce de los Andes. La tarea consiste en formar grupos que reproduzcan la travesía
sanmartiniana. Un grupo saldrá de Godoy Cruz, otro de Las Heras y otro de Mendoza para
encontrarse en el Cristo Redentor. La travesía debe hacerse a caballo, con todas las limitaciones
de la época. Tiene la característica de las actividades de andinismo o paracaidismo, en cuanto a

135
entrenamiento y grupo de profesionales. Indirectamente se le enseña historia y puede generar
motivaciones al modo en que se hipotetizó para el caso Pedro.
b- Realización de una película donde el guión y las actuaciones como así también el manejo
técnico de la filmación vaya a cuenta de sus integrantes. Secundariamente se enseñarán técnicas
cinematográficas (fotografía, sonido, etc.), lengua y literatura, historia del cine.
c- Explotación de los deportes extremos dentro de la provincia pertinentes a la problemática
planteada. (trepar rocas, tirarse de los puentes, la vuelta a Mendoza en bicicleta, etcétera)
Lo fundamental de las medidas no convencionales es tratar de dar con el tipo de actividad
que provoque en el sujeto la sensación interna que le provoca la actividad anómica (si quiere volar
algo vinculado al vuelo, si quiere morir algo vinculado a situación límite, si la culpa de todo la
tienen los demás una actividad donde sea responsable absoluto, etcétera). El objetivo siempre es
el mismo, la reinsersión social y socialización del sujeto. Por reinserción y socialización no debe
entenderse adaptación pasiva al medio, debe entenderse incorporar valores de convivencia que
permitan al sujeto actuar libremente sin ponerse en riesgo ni poner en riesgo a terceros.
Cuando se afirma introyección de la función paterna no se indica dar clases sino elaborar,
a través del encuadre y de la rigidez de la tarea, esa función ordenadora que alguien (el
coordinador, el guía, el profesional, etcétera) realizan. El desempeño positivo de la introyección
puede medirse en la delegación de actividades y responsabilidades a la par de la declinación de la
función de los profesionales.
Imaginemos un complejo lo suficientemente amplio donde, en vez de menores internados
abúlicos y desinstruidos, convivan todos estos grupos (exceptuando los grupos de familias y
parejas) entrenen, coman en conjunto. No deja de ser imperioso el encuadre institucional. Por otro
lado, fantaseemos con la realización de un congreso de Trabajadores Sociales donde cada
expositor muestre su inventiva específica para casos complicados y que podamos así aprender del
otro nuevos mecanismos y formas de acción.
4. Fuerza social y medidas no convencionales
Pero podemos encontrarnos con problemas familiares, individuales o de pareja donde la
gravedad se radica en su soporte, a la conflictiva natural de la familia se suma la fuerza social.
Dicho de otro modo, lo que cierta familia solucionaría sin necesidad de un tercero o lo que otra
solucionaría con una intervención relativamente sencilla, existen otros casos donde la intervención
convencional no generaría absolutamente ninguna modificación.
El caso Pedro descripto anteriormente, pertenece a los grupos denominados
metastaseados, es decir, en sí mismo es un grupo producto de una fuerza social negativa. Un
padre golpeador, diagnosticado dentro de una estructura con modalidad perversa que se entera de
la homosexualidad de su hijo o del embarazo de su hija o de la repetición de grado de un hijo
encuentra un motivo más para su violencia, la que no está promovida por sus hijos sino por su
propia estructura, merece un tratamiento diferenciado.

136
En esa categoría colocamos las llamadas medidas no convencionales. Las medidas no
convencionales tiene por intención generar una fuerza social positiva, es decir la intromisión,
violación si se quiere, en el espacio estereotipado con el fin de romper la estructura establecida y
poder generar una relectura de aquella y las modificaciones pertinentes. En ese sentido, el
trabajador social puede procurar cambios sociales, es decir puede procurar algún tipo de actividad
que promueva una modificación radical a la modalidad estructural. Una vez más, en los casos del
lazo roto, tal vez disgregando la familia a los fines de rescatar a algunos de sus integrantes, en los
casos de la modalidad del lazo ausente y deshilachado tratando de rescatar al grupo todo.
Distinguimos entonces dos razones para incorporar a la fuerza social en nuestro estudio,
1º porque permite diagnosticar no siempre patologías para casos con desajustes parciales y
relativos; 2ª porque es el fundamento mismo de las medidas no convencionales. La actividad no
convencional se liga a la creación de una fuerza social positiva. En el cúmulo de ejemplos
anteriormente dados como medidas no convencionales, ubicamos, como recursos, al profesional
de familia, grupo o pareja que, en términos de terapia familiar o de pareja, grupo de reflexión u
operativos, trabaja para la incorporación de la función paterna que debe estar inscribiéndose en la
actividad misma. Dicho de otro modo, debe realizar la tarea de simbolizar lo que se actúa e
imaginariza. La tarea del coordinador general de aquellas actividades que una vez al mes realiza
con el grupo la evaluación general del proceso, reafirma la tarea del terapeuta. No debe supervisar
solamente lo orgánico de la actividad, debe supervisar el proceso terapéutico con el grupo
confirmando la función paterna que el ejerce. El ejercicio grupal que se propone intenta establecer
el “eco”, el “qué dirán”. Así como “las juntas” son capaces de generar una fuerza social que se
impone sobre la familia y de la cual el sujeto aislado no participaría, así creemos posible generar
una “junta” que presione socialmente al sujeto a favor de la reinsersión social. Del lado del interés
participan las instituciones cuya función refiere a la socialización. Incorporar al sujeto el interés
social y al que dirán como sanción moral si no se acata la novedad ofrecida. El fundamento de las
medidas no convencionales la encontramos aquí, en la posibilidad de crear una fuerza social
positiva que ayude al sujeto a reincorporarse a lo social.
En síntesis, la medida no convencional tiene en su razón de ser o motivación en crear una
fuerza social positiva de tal valor que pueda irrumpir en la fuerza social negativa ya existente en el
sujeto. Al romper con lo adquirido se rompe la estereotipia de la estructura y la mal función paterna
dando la alternativa de reconstruirla desde una nueva modalidad.
Tuve oportunidad de desarrollar este tema en unas jornadas nacionales de la AAAAA, allí
encontré una fuerte oposición a la figura del Juez emulado a la función paterna. Del mismo modo
que cuestiono el modo conceptual del sujeto para el derecho, del mismo modo, cuestiono que la
idea de patronato que erigió al juez en un Amo Absoluto al modo del domus domini. Cuando
instalo la fusión paterna en la justicia o el juez o el maestro o el trabajador social, remito más a la

137
razón originaria de la paternidad que no es ejercer una dictadura tiránica sino de ejercer el
ordenamiento necesario que facilite la integración del sujeto al medio social.

138
Capítulo VIII
Conclusión

Trabajo Social y Psicoanálisis.


Al poder discernir entre el objeto de intervención del objeto de estudio, diferenciamos a su
vez la especialización de la especificidad. Nos parece que varios pensamientos cientistas han
podido desenvolver teorías sobre el objeto de intervención atravezados a su vez por su propio
objeto de estudio. Apelando a salir del prejuicio sobre el mundo interno y el inconsciente ofrecimos
la lectura estructural inconsciente de familia -del mismo modo que se hara con pareja, grupo e
institución en próximas publicaciones- con el fin de tener una lectura interpretativa del objeto a
intervenir y analizar como el lazo social, también en su vertiente inconsciente, lo atravieza y sus
consecuencias. Hemos tomado prestado del psicoanálisis el saber que la estructura es
inconsciente. Se trata de la estructura individual y grupal. No es la suma de inconscientes, no es el
consenso de inconscientes, no es el inconciente colectivo de Yung. Nosotros le agregamos el
modo particular de cómo un fuerza social ingresa en ella generando tipos de afectación y
operatividad. El Trabajo Social mide el efecto que una fuerza social provoca en el lazo social, mide
la ingerencia de esa fuerza en la función paterna y su correlato el poder. El psicoanálisis aporta la
idea del sujeto del inconsciente, permitiendo al Trabajo Social entender la razón del caso a caso,
de la individualidad, de la autodeterminación y a la vez que, como un oximorón, reduce el campo
al uno a uno, ampliándonos la posibilidad de planificaciones y acciones sociales. Nos aporta las
categorías clínicas de neurosis, perversión y psicosis que nos permiten entender modalidades
patológicas en familia, grupos y parejas (tal vez Institución), dándole un sentido diferenciado al
concepto de socialización, ahora, como sinónimo de neurotización de las relaciones. Nosotros

139
aportamos una definición estructural para la sociopatía y psicopatía, encontrando una modalidad
propia diferencial de las anteriores. Nos ayuda con la diferenciación entre placer y goce, para
entender el sufrimiento como un estado placiente y en tanto tal, clave para pensar resistencias.
Aportamos para ciertas estructuras la necesidad de salidas traumáticas y medidas no
convencionales y la posibilidad de construir un apuntalador del sintome para el enfermo psicótico.
A la ecuación función paterna versus avunculado nosotros agregamos el estudio del juego de
fuerzas para la función paterna como alternativa a la estructura.
El psicoanálisis nos ofrece la estructura inconsciente de las configuraciones, el lazo entra
en el engranaje y sale del mismo modificado por dicha estructura. Visto así el lazo social es un
mero apéndice o consecuencia de la estructura básica. El famoso caso del “Chacal de la cuarta”
en Mendoza donde nos encontramos con un psicópata en la puerta (el padre), una perversa detrás
de la puerta (la madre) y un hija con posible síndrome de Amsterdan o remitiendo a Maritain como
asociada al psicópata, hace a una configuración donde el lazo se adapta a la fortaleza interna de
este grupo modificandolo y adaptándolo a su conveniencia. Las denuncias externas provenientes
de la sociedad carecían de la fuerza suficiente para delatar la situación del grupo. En este caso, el
lazo aparece como maleable, adaptable y enajenado de sí. Para el trabajador social la pregunta se
orienta en otra dirección; ¿por qué grupos semejantes no llegan esta situación y se logra dar con
la denuncia y la intervención efectiva, cómo se obtiene la diferencia entre familias con
configuraciones similares en un mismo habitat donde en una se delinque, en otra se vive del
trabajo y en otra se pierden en la adicción? ¿Qué hace que sujetos en parecidas situaciones
aborden un vínculo social diferenciado? ¿Por qué un grupo constituido por neuróticos configura
una modalidad psicótica como es el caso Sofía? ¿Por qué una pareja funciona socialmente bien
siendo que cada miembro por separado o uno de ellos es diagnósticado psicótico? Otra familia
como la de Evangelina, ¿habría sostenido la desidia de las instituciones o se ubiese dejado llevar
por un fatalismo asegurado? La psicología y el psicoanálisis nos intentarán dar la respuesta desde
el yo fuerte o débil que permite la resiliencia del sujeto o la configuración. Nosotros aportamos un
elemento nuevo para el análisis de las configuraciones vinculares no contemplado por la ciencia
auxiliar: lo que permite la diferencia en las configuraciones es un elemento que atravieza al
conjunto y ese elemento no siempre es, como en el caso del Chacal, endeble y sometido a la
configuración sino que a veces conlleva la suficiente fuerza social para imponer modificaciones en
la estructura y este elemento externo al sujeto, no al objeto de intervención, realiza modificaciones
en la estructura que ningún yo fuerte o débil explicaría. En el caso Sofía lo que motiva al grupo a
pedir ayuda es la vergüenza, supuestamente de la actuación pública de la enferma, ayudar a
comprender que la vergüenza es anterior y está liada a la actuación del abuelo de Sofía y al
bisabuelo que se apodera de la ley quizás permitiría comenzar a escuchar al señor Oberó que con
su mudés habla, los gritos de los hombres impotentes que tal vez hablan más allá del grito y el
discurso del muerto Bruno que intentaba imponer una nueva normativa familiar al conjunto. La

140
terapia social se orienta a darle una posición distinta al lazo social entrampado en el mandato
familiar. El apoyo a esta lectura alentadora está dado por las propias neurosis de sus miembros
que reconocen con la salvedad de Sofía la función paterna. Es darle la misma a un lugar simbólico
y otorgarle el poder de operatividad en la misma. En el caso de Evangelina la cosa es más difícil
porque se trata de mover la estructuración institucional que se encuentra absolutamente
burocratizada. Sin embargo invertir el diagnóstico del caso familiar a la Institución puede ser inicio
de la instalación de la fuerza social apuntando al objeto patológico y tratar de mover desde allí la
constitución del lazo social. En el aspecto institucional no han faltado trabajadores sociales que
han puesto en aprieto a políticos haciendo público (es decir moviendo la fuerza social en dirección
a cierta política de estado) a través de foros, prensa, etcétera para que el afectado aumente
presupuesto, cree nuevas instituciones o contrate más especialistas. El lazo social no es entonces
un elemento apéndice producto de… sino que es causal y productor de…
Tema pendiente: la religión
Dejamos como tema pendiente la religiosidad. Sólo anudaremos algunos temas a modo
de introducción. Freud, en su pensamiento positivo vio la religión como parte de un zócalo
evolutivo del crecimiento racional de la humanidad. De la era totémica se saltó a la religiosa, de la
politeísta a la monoteísta y por fin la ciencia como máximo logro de la razón humana. Hoy queda
claro que la visión freudiana no ha sido acertada. La religión es la prueba más palpable de la
existencia del inconsciente. La predominancia tecnológica y científica de nuestros tiempos no ha
hecho más que incrementar la necesidad de la fe, la esperanza en un pensamiento mágico y de
un sentimiento oceánico. A mayor ciencia más deshumanización y a la vez más necesidad de un
fuerza externa superior que conviva con la novedad. A la vez, la religiosidad es un ejemplo de
excelencia para lo que denominamos fuerza social. Se impone desde un colectivo que aún ateo no
puede serlo más que a condición de creer en dios para poder proclamarse como “a”. A esta fuerza
social no la consideramos una más del conjunto, creemos que tiene particularidades y esperamos
poder dar luz sobre ella en nuestro próximo tomo.

141
142
APENDICE
La lógica de la sin razón

El sagaz periodista y abogado Mariano Grondona, en un programa de televisión por cable,


donde oficia de docente, me enteró del libro: “El olvido de la razón”. El comentario didáctico y
tendencioso sirvió para motivarme lo suficiente y desear leerlo.
La presentación del Dr. Grondona me había cautivado porque al desglosar el contenido
del libro citaba autores de mi formación y al hojear el índice descubrí que el recorrido de Sebrelli
abarca prácticamente a todos los que fueron mis fuentes e influencias para la creación del lazo
social como objeto de conocimiento para el Trabajo Social.
El libro78 se sostiene sobre la dicotomía, contradicción, dialéctica u opuestos entre el
racionalismo y el irracionalismo. El autor rastrea el origen de la segunda tendencia, sus
precursores, seguidores y la producción de los mismos donde, además de desmitificarlos, aporta
su crítica. En la introducción, propone no eludir la polémica 79, ello me recordó un estilo, propio de
los siglos XIX y XX, que remitían a la dialéctica. No es mi intención recrear el género y mucho
menos con Sebrelli de quien no me siento digno. De cualquier modo, considero que el género
discusión o polémica ya fue superado, en particular, por Pichón Riviere de quien aprendí el
concepto de co-pensar, pensar con el otro; en vez de discusiones para fortalecer narcisismos,
pensamientos reflexivos para sumar ideas a las propias. El libro en cuestión me obligó a
inspeccionar las ideas básicas de mis propuestas y lo expongo a consideración del lector.
Los ejes temáticos de Sebrelli.

Tres son los ejes temáticos que rescato del libro “El olvido de la razón” de Juan José
Sebrelli. El primero está ligado a la defensa que el autor hace del contexto con relación al valor
que en sí mismo tiene el texto de acuerdo a la corriente estructuralista. “Había que analizar,
únicamente, “el texto” o el “discurso” –palabras fetiches que lo mismo se usaban para una obra
literaria, pictográfica, musical, cinematográfica o una teoría filosófica o científica- en su propia
78
Las citas que vendrán a continuación pertenecen al libro del J.J. Sebrelli: “El olvido de la razón”. Editorial Sudamericana.
Bs.As. 2006.
79
Página 10
143
estructura interna, aislándolo de todo contexto social o histórico, el “textualismo”, el texto sin
contexto.”80 La manera de aplicar su idea es a través de una chismografía digna de semanarios
faranduleros que se venden en los kioscos. Desarrolla una diatriba de ejemplos sobre los autores
cuestionados, intentando una denuncia o demostración muñida de inconsecuencias entre lo
factual y lo idéico. El rumoreo se extiende pletórico en toda su obra y uno se tienta a preguntar si
Sebrelli quiere discutir ideas o demostrar que las ideas no valen porque el sujeto pensante era
débil, malo, obstinado, engreído, etcétera. Quienes conozcan la vida personal de Sebrelli,
seguramente, nutren su imaginario anteponiéndolo al Sebrelli pensador, escritor, obnubilando su
decir a cambio de su parecer. Supongo que a él mismo le molestaría mucho que sus ideas fueran
refutadas desde el imaginario del sujeto y no por lo expresado en su discurso.
Sin embargo, el autor usa valores de la subjetividad predisponiendo al lector sobre las
ideas de los pensadores. Por ejemplo: Schopenhauer “fue un hedónico, amante de la buena vida,
81
en contradicción con el pesimismo y su misantropía” ; Kojeve “maestro de la intelectualidad
francesa de entreguerras, en tanto servía de agente secreto del régimen soviético” 82; Nietzsche
“La influencia sobre su escasa o nula vida sexual emanó de una escena primordial acerca de la
visita juvenil en 1.865 a un prostíbulo”83; Heidegger tenía su “lado kitsch no solamente en la
cursilería de sus cartas de amor a Hanna Arendt o en su vida cotidiana donde solía olvidar su
desprecio artístico por las masas populares para compartir entretenimientos colectivos banales
como el fútbol, el boxeo o la televisión de la casa del vecino” 84 o “se presentaba en sus cátedras
vestido con traje tirolés, pantalón tres cuartos abrochado en la rodilla y camisa abierta 85”; o “su
padre fue sacristán y él monaguillo y hasta jugaba a “decir la misa”86; Freud: “en los primeros
tiempos (la sociedad psicoanalítica) se parecía sobre todo a una logia, una especie de masonería,
presidida por el jefe carismático, autoridad indiscutida y al que se le debía obediencia estricta (...)
poseedor de un conocimiento de “iluminado” que no se compartía con el profano. La transmisión
iniciática del conocimiento y la remisión al principio de autoridad los acercaba más a una secta
esotérica que a una comunidad científica.”87 “Tenía una vida sexual muy limitada: se abstuvo los
cuatro años de noviazgo, durante los primeros nueve años de matrimonio sus relaciones fueron
interrumpidas por numerosos embarazos y a partir de los cuarenta años restringió su sexualidad
porque desaprobaba el uso de preservativos y consideraba que la anticoncepción era
psicológicamente dañina”88. Después arremete contra los seguidores freudianos entre ellos:
Melanie Klein (odiaba a su hija), Marie Bonaparte (tenía deseos incestuosos por su hijo y un

80
Pág. 238
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amante), Ana Freud (era lesbiana)89; Bataille: “Un departamento pulcro, cierta elegancia en el
vestir, un cómodo empleo en la Biblioteca Nacional, alternaba con algunas noches de prostitutas y
alcohol90. Delleuze: “Aunque alentó al movimiento francés de liberación gay, era casado, padre de
familia, rutinario, sobrio y de hábitos convencionales.”91 Althuser: “poco antes de asesinar a su
mujer pidió una audiencia con el Papa.”92 “Un cierto tono melodramático –con el asesinato de su
mujer Hélene y su posterior reclusión en un convento- cubrió el final de la vida del rígido profesor
e intransigente filósofo. También en el plano intelectual sus teorías fueron desautorizadas por las
confesiones del propio Althusser, que reveló en la autobiografía sus escasos conocimientos
filosóficos, en especial sobre Hegel y Marx”93 Derrida: “era un profesor casado y padre de familia
que se dedicó a la filosofía después de haber pasado por la literatura y fracasado en su primera
vocación de jugador de fútbol”.94 Lacan: “Más que Bretón fue el surrealista heterodoxo Georges
Bataille que influyó en Lacan. Aunque lo citó una sola vez debía tenerlo presente, ya que le había
quitado a su mujer, la actriz Sylvie.”95 Levi-Strauss; “Con Bretón y Max Ernst se dedicaban a
coleccionar máscaras de los indios de la costa norte del Pacífico, que compraban baratas...” 96
Foucault: “durante el régimen del general De Gaulle ocupaba cargos oficiales en el exterior y
llevaba una ostentosa vida de play boy corriendo en su Jaguar deportivo blanco, tapizado en
cuerpo negro que hacía juego con su vestimenta.”97
Salvo una mala intencionalidad del autor, no veo el valor apodíctico del anecdotario. Que
Nietzsche no haya tenido una vida sexual importante o que Freud haya sido un pacato con las
mujeres o que su hija haya sido lesbiana o que a Heidegger le guste el boxeo y la vida en el
campo sobre la vida citadina o que a Foucault haya sido un oportunista político o que Lacan se
haya casado con la ex mujer de Bataille y que éste haya sido atraído por el esoterismo, las drogas
y las orgías o que Delleuze haya sido un mal futbolista, etcétera poco objeta las ideas producidas.
Si se trata de discutir ideas, siempre que Sebrelli lo permita, hagámoslo desde la racionalidad y no
desde la revista “Gente”.
En todo caso, todo el anecdotario sirve para desmitificar figuras y recordar nuestros
propios grupos provincianos formados en la clandestinidad y pensar que si Mendoza fuera París;
José Niemetz, Nicolás Lobos, Félix Marchevsky, Luis Vespa, Patricia Rodón, entre otros, serían
los pensadores de moda, leídos y discutidos por algún Sebrelli del tercer mundo. En rigor, todo el
chusmerío sebrelliano sirve para demostrar (mal que le pese) que el conjunto de autores estaba
signado por la neurosis (en el mejor de los casos) y como humanos (término que defenderá el

89
Pág.165 y 171
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145
autor) estaban divididos en tanto sujetos. Incluso, su modo de presentar pensadores aporta
argumentos más a favor del texto sin contexto ya que este hace óbice o mal predispone al lector
restándole así la oportunidad de nutrirse de las ideas.
Nazismo/antisemitismo

El segundo eje que utiliza Sebrelli en su libro es la mostración que estos autores
estuvieron atravesados por el nazismo o fueron antisemitas o victimas del antisemitismo. Al
parecer al nazismo lo considera como una ecuación hermanada a la misticidad y al esoterismo.
Como en el eje anterior redundan los ejemplos.

146
Schopenhauer: “El budismo le satisfacían cuanto era una religión sin Dios (...) Mas
extravagante y de consecuencias perniciosas fue su hipótesis de un cristianismo ario, originado en
la India y mezclado con las religiones hinduistas, de donde habría pasado a Judea, atravesando
Egipto. Los judíos lo habrían deformado incluyendo aspectos tan negativos para Schopenhauer,
como el optimismo salvacionista, el racionalismo y el libre albedrío. Un inocultable halo antisemita
recorría esta caprichosa interpretación”.98 “El orientalismo llevó a Schopenhauer por los caminos
oscuros del esoterismo y alentado por esos idearios no vaciló en aceptar la reencarnación de las
almas. Se volvió adepto al magnetismo animal y la magia, propugnó la validez de los fenómenos
paranormales, entre otros la clarividencia y elogió los grandes magos Paracelso y Agripa.”99Influyó
sobre numerosos artistas literatos, entre ellos Hesse, Ibsen, Borges, esto último parece un dato
ambiguo que no se sabe si sirve para confirmar lo bizarro del filósofo o, por el contrario, su
lucidez. “Mas insólita fue la resonancia del pensamiento schopenaueriano en Adolf Hitler, que
solía citarlo con frecuencia en sus conversaciones.” Para Hitler “como filósofo su modelo había
sido Schopenhauer”100. Nietzsche: “El esoterismo, el ocultismo y el orientalismo integraban otras
modas “fin de siglo” contemporáneas del nietzscheanismo; inevitable era el mutuo
trasvasamiento.” “Hitler ya en el poder, peregrinó hasta el archivo Nietzsche en Weimar,
convertido en santuario, donde Elizabeth lo consagró heredero del filósofo, entregándole el bastón
que pertenecía a su hermano.” “Ambos dictadores, ya en decadencia, recordarían a su maestro de
pensamiento: cuando Musollini cumplió sesenta años, en prisión, Hitler le envió como regalo las
Obras Completas de Nietzsche...”101. “El nietzschianismo de izquierda, para blanquear al maestro,
acostumbra resaltar algunas frases contrarias al antisemitismo y a los alemanes...” “Detrás del
racismo de Nietzsche estaba su admiración por los fundadores de la doctrina y por el darwinismo
social (...) Para no dejar lugar a dudas de que cuando hablaba de aristocracia se refería a la
sangre, adjudicaba a los judíos, no sin una perversa intención, la autoría del concepto ´aristocracia
de espíritu´”.102 Heidegger: “Los escritos que le interesaban procedían de los místicos, los budistas
zen, pensadores religiosos, rara vez hablaba de filósofos.”103 “El erudito profesor decía encontrar
más interesante que la filosofía las supersticiones, los prejuicios, los apotegmas, los proverbios y
la sabiduría popular (...)104 ”Por esos días circulaba entre los profesores un documento de
Heidegger incitando a afiliarse al partido nazi (...) aclamó el advenimiento de Hitler (...) La primera
manifestación antisemita fue el ya citado escrito en l.910 sobre Abraham de Sancta Clara (...) en
la última conferencia de 1.964 revelaba que Austzwich no le había enseñado nada.”105. Como
Freud era judío no puede acusárselo de antisemita o nazi pero sí de ser víctima del antisemitismo,
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curiosamente los autores citados por Sebrelli están atravesados por el anverso y reverso de la
misma moneda donde no parece importar la diferencia entre victima y victimario: “... la carrera
profesional de Freud no fue obstaculizadas por sus ideas supuestamente revolucionarias sobre el
sexo, y las mayores dificultades que tuvo en su vida fueron debidas al antisemitismo.”106 “En la
obra que marcó su ruptura con Freud, Jung no tuvo inconvenientes en citar a Houston Stewart
Chamberlain, fundador del racismo y del antisemitismo moderno. Mucho antes de la aparición del
nacionalsocialismo Freud había advertido la incidencia del antisemitismo en Jung. Unos años más
tarde Jung demostraría que las preocupaciones de Freud no habían sido erradas. En un escrito
“El papel del inconciente” arremetió contra el psicoanálisis de Freud y de Adler apropiado, según
él, solo para judíos pero no para alemanes.”107 Bataille: “André Bretón lo introdujo, a la vez al
esoterismo y a la izquierda.”108 “Reconocía Bataille su peculiar destino de predicar religioso que le
otorgaba un aura de monje negro.” “El proyecto de ritos iniciáticos sugeridos a los adherentes de
Acéphale y el Colegio de Sociología Sagrada muestra la voluntad de Bataille de convertir a esas
instituciones en la cobertura de una secta.” “El propio Bataille admitió que muchas de sus posturas
podían ser confundidas con el fascismo.””Bataille publicó un ensayo “la estructura psicológica del
fascismo” caracterizándolo al movimiento como una subversión de lo heterogéneo.” “Hitler y
Mussolini se le aparecían como “lo totalmente otro”, claramente opuestos a ”la homogeneidad” de
las débiles y mediocres democracias.”109 Levi- Strauss; “La fascinación por lo pueblos primitivos lo
impulsó a equipar el pensamiento mágico con el conocimiento científico.” (...) “El pensamiento
salvaje era, para él, una alternativa válida al racionalismo del hombre civilizado (...) Al incorporar
el concepto de raza como uno de los elementos que integraban su noción de cultura, Levi-Strauss
no vacilaba en apelar nada menos que al conde de Gabineau, padre fundador del racismo
moderno.”110. Si no puedes con Derrida busca en sus aliados: “El New York Time empañó un
tanto el éxito de Derrida cuando en diciembre de 1.987, reveló que uno de los principales
representantes de la reconstrucción, Paúl de Man, había colaborado con los nazis durante la
ocupación alemana en Bélgica donde en 1.940 a 1.942, había sostenido posiciones antisemitas en
el periódico Le Soir controlado por la Gestapo y propuesto como “solución al problema judío” la
deportación masiva.”111 Al resto de los autores, el no poder encontrar una veta fascista o
antisemita le alcanza a Sebrelli para indicar que son autores influenciados por los primeros, así,
Delleuze, Faucoult, Althuser, los miembros de la revista Tel Quel o el Gauchismo francés, la
French Teory de EE.UU., la escuela de Francfort inyectados de Schopenhauer, Nietzsche,
Heidegger , un Freud lacanizado y un Marx althuseriano, aunque no confesos nazis o antisemitas
no dejan de ser seguidores de aquellos y en consecuencia...

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Presentados como personas orgiásticas, inconsecuentes, burgueses, oportunistas,
pacatos, místicos, religiosos, orientalistas y además adheridos por voluntad o sin ella a partir de la
irracionalidad al antisemitismo, al fascismo y al nazismo; con semejante contexto ¿a quién le
puede interesar el texto de esos autores?
Las ideas

De cualquier modo, el tercer eje de su libro son las ideas. Promueve una dicotomía entre;
por un lado el perspectivismo, la incomprensibilidad, la literatura como fundamento, el lenguaje
como esencia, rechazo a la vida urbana y el retorno a la comunidad rural, lo particular, el
antihumanismo, la ahistoricidad, el sujeto barrado y por otro: las ideas, la verdad o la verdadera
realidad, la ciencia y la técnica, lo universal, el humanismo, la historicidad, el yo y el progreso.
Aunque el mismo Sebrelli acepta la irracionalidad como producto de la racionalidad moderna;
“El irracionalismo, paradójicamente, es dependiente de aquello que niega, ya que no hubiera
existido sin el proceso histórico que dio origen a la racionalidad moderna.”112 agregando más
adelante: “La dicotomía racionalismo/irracionalismo no es un dualismo maniqueo...”113; sin
embargo parece hacerlo leer de ese modo. Aceptando las mezclas de unos en otros y los
intentos de síntesis, Sebrelli concluye que el único camino de la razón es lo que denomina
razón crítica; “Optar por la razón no significa el regreso al rígido racionalismo clásico basado
en principios inmutables y eternos, impensables después del criticismo kantiano ni al ingenuo
evolucionismo lineal, camino imposible después de los inesperados giros que tomara la
historia. Una racionalidad crítica conoce y comprende lo irracional, sabe que la razón es
apenas una frágil isla en un turbulento océano de irracionalidad. Aún los hombres que creen
en la razón actúan y piensan, con frecuencia, irracionalmente. Pero lejos de idealizar, a la
manera romántica, ese lado oscuro de lo humano o de creer que lo irracional es la instancia
última e insuperable, confían en una comprensión racional de la irracionalidad que permita
enfrentarla como un peligro que alienta la violencia y los actos más perversos.” 114

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Hay un momento en el texto de Sebrelli denunciando paradojas del psicoanálisis “La
teoría de la resistencia permitía adecuar los resultados de la sesión analítica con los conceptos
apriorísticos del psicoanálisis. Si se concluía que el paciente odiaba al padre, esto probaba el
complejo de Edipo, pero el caso opuesto también lo probaba: el amor no era entonces sino una
forma de ocultar los verdaderos sentimientos, de reprimir el odio. Del mismo modo, la
heterosexualidad podía ser una homosexualidad reprimida o viceversa, la negativa era una
afirmación encubierta. Todo valía, nada podía ser refutado ni tampoco comprobado.”115
curiosamente, el autor acomoda la racionalidad del mismo modo en que critica al psicoanálisis,
las democracias racionales que generan desocupación, hambre y miseria son irracionales,
Hiroshima y Nagasaki es producto de lo irracional, las invasiones a las naciones de parte del
imperialismo es irracional, los golpes de estado y mandatos a asesinar presidentes democráticos
de parte de las democracias occidentales y racionales son por efecto de la irracionalidad, en
síntesis: toda la violencia y los actos perversos de la humanidad son producto de la irracionalidad,
aunque quien los lleve a cabo sea el país más democrático y/o racional.
Cita a sectores radicalizados en la corriente irracional: “Ciertas ideologías radicalizadas
descalifican el concepto de razón universal y autónoma del racionalismo porque lo juzgan
colonialista, etnocéntrico y xenofóbico, en tanto tuvo su origen en la sociedad europea. Alegan
además que los principios de libertad y derechos humanos ínsitos a ese racionalismo fueron sólo
privilegio de las naciones centrales, de la clase burguesa, del género masculino y de la raza
blanca, de ese modo la denotan por clasista, racista y sexista.”116 Si este argumento es radical,
aligerémoslo pero no saquemos los pies del plato. La libertad y los derechos humanos en
occidente responden sin duda a intereses económicos en juegos, la discriminación racial aún
persiste en los países centrales y periféricos, la libertad sexual lograda en occidente fue producto
de la lucha irracional de aquellos movimientos y de la oportunidad política de occidente de
aceptarlos. La crítica de los radicalizados no es menor y además se puede considerar que la
irracionalidad surge ante el agotamiento de la racionalidad como efecto necesario para generar
algún salto en el pensamiento.
Comparto que la irracionalidad es un producto de la razón, creo además que los filósofos y
pensadores irracionales no intentaron otra cosa que sumar comprensión al fenómeno irracional de
la humanidad. Tomado de ese modo, es maniqueo colocar una por sobre la otra porque, en rigor,
ambas van de la mano en una dialéctica que se pretenda superadora. Si lo superador es
demostrar que una es mejor que la otra no se comprende el esfuerzo del pensador irracional.
Sebrelli insiste en polemizar, no quiere sumar. Del mismo modo, no tiene sentido anular la
intencionalidad de Sebrelli. Por supuesto que Faucoult no conoce del sufrimiento del psicótico,
tampoco conoce del sufrimiento de la víctima del delincuente que ningún marxista aceptaría como
una nueva versión de la lucha de clases. Si la irracionalidad es un producto del racionalismo,
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¿acaso ese saber no aportó nada? ¿Es viable pensar que solo el título de irracionalidad tira por la
borda todo aporte de esta corriente o puede ayudar a la razón crítica a seguir sumando y
creciendo?
Los aportes de la irracionalidad: El antihumanismo

A la hora de las ideas el principal némesis de Sebrelli es Levi-Strauss, creador del


estructuralismo y pensador fundante de la corriente. “El concepto de culturas, tan caro a la
antropología, alentó el criterio de las diferencias y menospreció las similitudes destruyendo así la
concepción del género humano como unidad.”117 Uno de los pilares de la crítica recae en la
destitución del yo a favor del “efecto de estructura” y como consecuencia el antihumanismo y la
ahistoricidad . “La ponderación de la inconsciencia diluía el cogito cartesiano y, por consiguiente la
conciencia, el sujeto, el ego, el yo, el ser para sí, la individualidad, la persona, de acuerdo con la
perspectiva epistemológica, ontológica, psicológica, ética o histórica (...) En cambio, encontraba
aval teórico en el inconsciente psicoanalítico, origen del lacanismo, un freudismo estructuralizado.
Las estructuras nada tenían que ver con el accionar de los hombres, estos eran formados por las
estructuras entendidas como lo único real. Los individuos quedaban, de ese modo, reducidos a
apariencias o ´soportes de la estructura´; ni siquiera tenían conciencia de la estructura que los
regía, porque se la sobreentendía, como las leyes gramaticales, en el habla.”118 Remitiendo a
Lacan: “El sujeto no sabe lo que dice y por las mejores razones, no sabe lo que es”. “El sujeto está
´descentrado´ porque el centro no sería más que el ilusorio yo, mera ideología, el quiste de lo
imaginario´”119 .
El modo de cuestionar la descentración del Yo es atacando a Freud sumando su crítica a
quienes lo cuestionaron por defender la familia tradicional, ser sexista y con el horizonte puesto en
la burguesía media de su época. Cuestiona la validez de Freud, de Lacan y de los psicoanalistas
por ser una ciencia sin capacidad de suministrar una estadística o un resultado que verifique sus
hipótesis. Utilizando los argumentos de los pacientes de Freud: Bertha Pappenheimer, el hombre
de los lobos, Dora, refuta las conclusiones freudianas animándolas de subjetivas y más acorde a
los caprichos del científico que a la realidad de sus resultados.
Que el psicoanálisis no da estadísticas es un hecho, que ha fracaso en varios de sus
intentos terapéuticos también. De cualquier modo, usar las declinaciones de Freud sujeto y de
Freud científico con fines aferentes, premeditados queda claro en Sebrelli. Negar los logros implica
una construcción tendenciosa, de recortes manipulados a favor de sostener una idea. Freud
descubre al síntoma como efecto de un conflicto psíquico. La conciencia superficial sostiene el yo
sebrelliano, allí donde no existe otra cosa que explique a la cosa. El Yo promulgado como el gran
síntoma social del sujeto aparece en Sebrelli como sinónimo de moretón, de estornudo, de tos.
Los descubrimientos freudianos al respecto dan respuesta dentro de un campo no volitivo ni
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conciente, dentro de un campo tan inexplorado como la medicina hasta el siglo 19. Y a pesar de
los fracasos, la técnica permitió muchos éxitos que tampoco figuran en las estadísticas. Negar la
lectura freudiana del chiste, del sueño en particular, es bordear la injuria. Hoy, las escuelas de
marketing, de publicidad, la propia política de los países racionales utilizan los descubrimientos
freudianos en su favor, conceptos como sublimación, inconsciente, represión, transferencia, el
propio estadio del espejo lacaniano para la captura de la imagen y otros, son materia de estudios.
Puedo coincidir con Sebrelli que esto no construye del psicoanálisis una ciencia (en el sentido
positivista del término) pero ello no desvirtúa ni su saber ni su aporte.
Al efecto funcional del racionalismo en los sistemas democráticos centrales que invaden
naciones, matan indiscriminadamente por controlar ciertas zonas estratégicas de petróleo,
promueven golpes de estados en naciones no adictas, generan sabotaje de alimentos y
medicación para naciones no afines, el hambre, la desnutrición infantil, la desocupación, las
nuevas enfermedades masivas, los nuevos descubrimientos de armamentos químicos que
denigran la dignidad humana, la explotación de la naturaleza sin planificación, la destrucción de
los recursos naturales, la capa de ozono, etcétera, Sebrelli opone que la razón dio con
medicamentos, vacunas, medios de transportes, de comunicación, el alfabetismo, etcétera. No
vemos apropiado celebrar los logros sin entender que las consecuencias de los mismos llevan dos
direcciones, no es apropiado indicar que los logros son racionales y lo nefasto es irracional, (ahí el
maniqueísmo). El sistema racional no es humanista, de la mano de su máxima expresión
económica: el capitalismo, es una ofrenda a la destrucción y pocas veces a la construcción. La
zancadilla que la racionalidad se da, el nazismo como creación, no ha encontrado explicación en
la misma razón y esa isla en medio del torbellino de irracionalidad da lugar a los filósofos y
teóricos de la irracionalidad que tratan de dar mayor explicación a lo inexplicable. No a los mares
que bordean la isla sino los propios volcanes que esa isla generó. Para el caso los antihumanistas
son más humanistas que los propios embanderados.
Soy el otro
Hoy no hay equipos de fútbol que defiendan los colores de sus camisetas, defienden una
marquesina de productos similar a los autos de carreras de las distintas fórmulas. Curiosamente,
el hombre de la calle poco se diferencia del jugador de fútbol o del auto de carrera. Trasunta con
su propia vidriera: tres tiritas, un guión, el cocodrilo, el rombito, incluso ya más
desmesuradamente, la foto de los Simpson, del Che, de Coca Cola, del mismo equipo de fútbol
del que se dice afín, etcétera. El sujeto está escondido en su propio centro comercial que le da
identidad. ¿A quien? Al yo que está por debajo del sujeto. Habla a través de su yo, su propia
máscara. A Sebrelli lo vi en una oportunidad en el café de la librería Ateneo, un observador común
y en el caso de él, avezado, podría fácilmente visualizar como la gente se reúne en torno a una
mesa para hablar con un aparatito llamado celular, dejando al contertulio en la más absoluta
insignificancia porque, al tiempo, el otro hace lo mismo. ¿Dónde está el yo? hablando por teléfono

152
con el yo/yo, mientras el sujeto dividido está ahí en presencia. Los comercios de internet muestran
la extravagancia del yo que vive comunicado virtualmente, se masturba, llora, se enamora y se
casa con el otro especular. El yo del narcisismo tan bien elaborado por Lacan es insufrible para
Sebrelli que necesita que ese sujeto yo sea consciente y responsable. En verdad es consciente y
responsable de su máscara (persona) y a la vez es inconsciente e irresponsable hasta hacerse
consciente de su ello. Le guste o no a Sebrelli, detrás de ese yo adicto hay un sujeto sufriendo por
su empobrecimiento, chatura y prescindibilidad. El yo consciente y responsable que va a su
trabajo mecánico, repetitivo, aburrido, para producir plusvalía para otro a cambio de un sueldo
(que cree que le permitirá ser sí mismo), regresa a su casa para ver televisión o ir al cine o abrir
internet o jugar a los jueguitos. Ese yo disfraza al sujeto deseante que reprime, repite, sufre y se
enferma. De eso se trataba en la época de Freud, aún burgués y clase media, de eso se trata del
sujeto divido de Lacan, ya no solamente burgués ni tan clase media.
Atacar al psicoanálisis porque dejó de interesarle la cura es no querer comprenderlo ni
estudiarlo. La crítica que Sebrelli le hace Freud en razón a sus fracasos terapéuticos no fue dejado
de lado por Lacan quien conocedor de ellos comprendió que el psicoanálisis no es una terapia y
con ello estatuyó un lugar definitivo y diferenciado del psicoanálisis respecto a las corrientes
curativas. El psicoanálisis es un lugar de análisis, por ello se modificó la nominación de paciente
terapeuta por analizante/analista. La cura es un efecto secundario del proceso de análisis.
¿Analizar qué? Ese otro del sujeto que lo determina en muchos de sus actos y, ortodoxamente a
lo freudiano, el que tome conciencia de ello puede facilitar un mejor desempeño en su vida.
Desconocer el esfuerzo freudiano en dar con un elemento simbólico y estructurante del sujeto -lo
inconsciente-, por simple desidia o conveniencia no es lo apropiado en la crítica. Bajo ese yo
sintomático está la estructura de Levi-Strauss, estructura edípica, estructuras elementales de
parentesco. Desconocer cómo la voluntad política no altera las estructuras de poder, cómo éstas
siendo económicas determinan acciones y reacciones de las naciones más allá de la voluntad de
sus dirigentes, ignorar que ciertas estructuras familiares determinan patologías más allá del
individuo, su razón o voluntad no significa negar el saber de la filosofía y sus aportes; por el
contrario, es sumar a aquellos un espacio no comprendido por la pretensión de la razón. Marx hizo
su crítica al socialismo utópico atacando las razones volitivas del capitalista “bueno”. No es una
novedad que ningún sujeto con capital que por su bondad quiera ofrendar al trabajador con el 50%
de las ganancias o distribuirlas igualitariamente, quiebre. El sistema capitalista tiene sus propias
leyes, estructura, donde el sujeto no puede promover su iniciativa personal salvo con la condición
de salir del sistema. Un empresario o se somete o queda fuera. El antihumanismo no es más que
la destitución yoica de la primacía de la conciencia a favor del sujeto dividido. Este sujeto dividido
es más humano que el yoico, pero obviamente menos poderoso.
La primacía del significante

153
Lacan juega con el lenguaje como Joyce o Heidegger de quien parece lo aprendió,
construyendo una secuencia que si bien puede ser cuestionada por irracional (Lacan es
psicoanalista por lo que cuestionar su teoría de irracional suena a falacia) no puede ser
cuestionada por ilógica.
Todo es interpretación, también el texto de Sebrelli lo es. Hace cortes donde le resulta
conveniente y con ello logra construir una lectura particular. Con su texto no hace más que dar
razones a quienes reivindican esa postura. Sobre Heideggier: “Su megalomanía lo llevaba a la
120
convicción de ser él y no Hitler el conocedor de lo que debía ser el nacionalsocialismo” “Las
causas de este brusco giro en el interés por el psicoanálisis han sido entre otras, el surgimiento de
una nueva clase media asomada tímidamente a lo moderno, curiosa por las ideas renovadoras, y
la aparición simultánea de publicaciones que las divulgaba en forma trivializada. La frivolidad y el
esnobismo, característicos de toda clase en ascenso, las impelía afirmar su estatus con el
consumo ostensivo que incluía los consumos culturales, entre ellos, la sesión psicoanalítica. En
las reuniones sociales era de rigor preguntarse sobre el analista de cada uno, y aquel que no lo
tuviera caía en descrédito.”121 Las reaccionarias teorías sobre la condición femenina de Marie
Bonaparte, Marie Langer y Francoise Dolto hacen pensar que una mujer analista o partidaria del
psicoanálisis no es sino una contradicción en los términos, algo así como un judío
antisemita.”122”Para que Lacan se impusiera como figura estelar hicieron falta sus dones
histriónicos, la habilidad demagógica para crear su propio culto a la personalidad y un público muy
susceptible a esas aptitudes.”123 Estas argumentaciones, ¿acaso no son interpretaciones? La
puesta arriba del significante como lo postuló Lacan, permitió romper con el pre-sentido de las
cosas, con la certeza y bucear hacia un sentido implícito.
Si una persona se adjudica una verdad construirá una lógica afín a ella, a veces
irrefutable, cosa diferente pensada desde el corte, el punto de capitón, almohadillado, retroacción,
que genera un sentido distinto al decir manifiesto. He aquí, una vez más, al yo escindido entre lo
que quiere decir y lo que efectivamente dice. Sujeto divido, escindido, el yo se hará responsable
de su intención (encubridora) o de su deseo descubierto.
La primacía de lo simbólico en Argentina está ligada al modo en que se introdujo el
lacanismo en Argentina, de cualquier modo, el valor del hecho, acontecimiento, azar, nunca se
perdió de vista en el discurso lacaniano, lo que sí, daba estatuto de imposible y entonces la
necesariedad de imaginar y simbolizar. Tal como Sebrelli lo hace en su libro, su verdad es
producto de su modo de interpretación, quiéralo o no, y por ello el relativismo o perpectivismo que
pone en cuestión lo actúa.

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La historia se escribe como una historia de significantes y del modo en que se coloca uno
al lado de otro hace que sea oficial o no. El recorte de las actas, documentos, fotos, films,
testimonios, etcétera no nos dirá la verdad absoluta sino un saber posible de esa verdad que
siempre será reducida al punto de vista (interpretación) de quien la redacte. San Martín entregó su
sable a Rosas, ¿eso lo confina al prócer a ser un nacionalista mazorquero? La izquierda ortodoxa
defiende a Sarmiento, la izquierda nacionalista a Rosas, la derecha es rosista, la derecha liberal
es sarmientista, alberdista, morenista. El planeta Tierra era plano y no dejó de ser una verdad que
operó en su época, luego fue redondo pero centro del universo, verdad que también provocó sus
efectos y operaciones y así en más.
Un filósofo reflexionó: Si una piedra es arrojada al cielo y esta cae a la tierra un hechicero
brujo dirá que la Pachamama es quien llama a sus hijos a su seno y Newton dirá que es por la ley
de la atracción de los cuerpos. Seguramente ambos tienen razón en su interpretación donde lo
único cierto es el hecho, el modo de leerlo deriva en consecuencias diferentes, pero nada indica
que la ciencia que generó Newton sea superior a la operatividad que generó el hechicero,
simplemente son dos lógicas que derivan razones diferentes. La lógica del significante es aquella
que permite comprender que entregar un litro de leche como si el objeto fuese un litro de leche no
significa nada o a lo sumo significa el acto dadivoso, filantrópico, asistencial del estado, de la ONG
o de cualquier institución benéfica. Si el litro de leche es solamente un litro de leche no debemos
sorprendernos que entonces el beneficiado lo canjee por cigarrillos, pero si el litro de leche lleva
alguna significación, es decir, si el objeto cobra valor de símbolo, si el litro de leche es nutrición,
desarrollo hormonal, protección al menor, etcétera difícilmente sea canjeado por un paquete de
cigarrillo porque el valor del objeto cobra un sentido diferente.
Estamos frente al perspectivismo criticado por Sebrelli. Imposible de negar a la luz de la
propia razón que aún buscando fundamentos o esencias no deja de pergeñar puntos de vistas. La
irracionalidad no construye el perspectivismo, simplemente lo delata, delata la relatividad de lo
racional.
La a-historicidad
El descubrimiento de Levi-Strauss sobre la ahistoricidad señalado en Tristes Trópicos con
relación a los indígenas de las selvas del Mato Grosso y el Amazonas, donde postula la existencia
de pueblos sin historia, sostenidos por la nostalgia al pasado que se transfiguraba en el mito de los
orígenes es criticado por Sebrelli. Supone al antropólogo forzando el ejemplo para sostener el
romántico mito primordial del eterno retorno del siguiente modo: “Un procedimiento tramposo le
permitió a Levi-Strauss ocultar que, ya en aquella época, la civilización había entrado en esas
tribus. Luiz de Castro Faría, antropólogo brasileño que lo acompañó en la excursión, dejó notas de
campo y fotografías con tomas panorámicas donde se veían cables y puestos de telégrafo, latas
de conserva, postes, construcciones religiosas. Las fotografías publicadas en Tristes Trópicos, en
cambio, soslayan esos detalles inoportunos y se focalizan en los rostros y los cuerpos indígenas,

155
rodeados de algunos objetos etnográficos cuidadosamente seleccionados. La tardía publicación
del libro de Castro Faria –2001- puso en evidencia el fraude de Levi-Strauss.”124
Del modo en que entendí este concepto, tomado de Delleuze en “En que se reconocen los
estructuralistas”, este autor indica que el tiempo de la estructura es un tiempo de actualización. La
estructura está siempre ahí (potencia) pronto a actualizarse. En vez de generar una dialéctica del
proceso, lo que se impone es una repetición. La clínica psicoanalítica, comprobó en el sujeto uno,
aún en la diversidad económica, socio cultural, porta una estructura que se detiene en su retorno a
lo mismo. Familias enteras reproducen su accionar de generación en generación, personas que
se han pasado repitiendo durante su vida el mismo error, incluso si cambian autos, o incorporan la
televisión color y el teléfono celular a sus vidas.
No es una novedad que en civilizaciones llamadas primitivas por occidente se vea la
tecnología de punta inserta, pero también es cierto que ciertas civilizaciones son capaces de
adoptar las nuevas tecnologías sin modificar los rasgos esenciales de su existencia. La tecnología
muestra lo que es el imperialismo (que está del lado de la razón) al imponer sus medios de
producción pero no por ello puede imponer su lógica. Marx suponía que junto a la modernización
(modificación de los medios de producción) se generaría un cambio en las relaciones sociales
entre los sujetos. Occidente siempre creyó que imponiendo un bastión de cultura occidental en
lugares “atrasados” lograría imponer la cultura racional y séptica de occidente (véase Israel, al
intento con el Sha Reza Pahlevi, como ejemplos). Lo cierto es que el imperialismo logró imponer la
técnica, la tecnología pero no su lógica. Que ésta iba de la mano transformadora de la concepción
de mundo y de hombre fue un equívoco.
Un problema de lógicas
Pongamos en consideración una calculadora, instrumento que permite obtener resultados
matemáticos. El aparato en si es un invento organizado, sistematizado y armado para su función
específica. La calculadora no piensa ni inventa, simplemente responde mecánicamente para lo
que fue concebida. Un hombre utiliza una calculadora para obtener un resultado; para ello debe
aprender a manejar la forma técnica de ese aparato. Esa acción humana se transforma en el
último instrumento que falta para completar la máquina. No hay calculadora sin el ejecutante. El
ejecutante puede transformar esa acción en humana si con el resultado obtenido realiza algo, pero
un alumno que tiene que sumar, restar, obtener raíz cuadrada, etcétera, sólo pretende el número
final que la calculadora da para aprobar un examen. El diseño de ese aparato es solo para eso y
no otra cosa, ningún ejecutante utilizará una calculadora para escribir una carta, el ejecutante se
somete a las reglas del juego de dicho aparato o no tiene utilidad. Así como algunos utilizan la
tecnología con un fin diferenciado que puede estar en torno a la investigación científica, así
también hay otros que utilizan la tecnología como fin en sí mismo. El conductor de automóviles
difícilmente se pregunte qué hace andar a un motor, resulta más simple y rápido aprender a hacer

124
Pág. 209.
156
los cambios, apretar los botones y pedales pertinentes y manejar con música, aire acondicionado y
velocidad. Del mismo modo existen pueblos que han sabido de la practicidad de la técnica y de la
tecnología sin que les importe el cómo de su creación o el para qué de su sentido filosófico. No es
novedad que haya pueblos que hayan incorporado el reloj, el teléfono, el automóvil, el avión, la
televisión satelital, etcétera sin modificar en absoluto los valores de su vida, sino que han
adaptado a su modo de vivir un aparato, una calculadora. Este es un fuerte indicador para afirmar
que los “pueblos primitivos” no son pueblos de imbéciles. Estos pueblos con tecnología de punta
son pueblos marginados, de periferia, subdesarrollados de tercer o cuarto mundo tienen esa
catalogación por no aceptar la cultura del mercado, por no aceptar las leyes racionales del
derecho, por no creer en el dios de occidente, etcétera. Cabría preguntarse entonces sobre otra
posibilidad de pensarlos, no al modo de los calificativos racionales tales como: “bárbaros, salvajes,
primitivos” sino sobre el modo en que Levi-Strauss presenta a los pueblos sin historia. ¿Es posible
que exista un grupo, comunidad, tribu, pueblo capaz de vivir sin el registro de la temporalidad?
Para occidente esto es inaceptable. Pero veamos, algunos pueblos que tienen la tecnología de
punta en sus lares, realizan la ablación del clítoris en las mujeres, otros tienen un trato
diferenciado con respecto a sus niños y mujeres, otros queman pozos de petróleos, otros no
pueden concebir el sistema democrático, otros demuelen patrimonios de la cultura mundial por
creencias religiosas, otros promueven guerras santas. Movimientos nacionales en Nigeria del
pueblo Yoruba peleados entre sí, Al Qaeda destruyendo las torres gemelas. Hamas enfrentado a
Herztbola y ambos con Al Fataj, shiitas contra sumitas, y todos los ejemplos que podemos obtener
de las culturas orientales, hinduistas, aborígenes. Ninguna rechazó la tecnología pero todas
rechazaron su producción lógica, lo que Sebrelli llama la razón. El que no adhieran a la razón las
transforma en civilizaciones irracionales de acuerdo a la razón de occidente, pero no por ello las
hace ilógicas. La humanidad se conforma de sus propias estructuras y todas ellas conllevan una
lógica, lo loco para la universalidad de occidente es que aquellas no respondan a una y la misma
forma de razonar. La ciencia que genera la tecnología de occidente conlleva una lógica
determinada en la razón, ¿acaso es la única lógica? La ciencia es un modo de razonar que implica
a una filosofía y a una ética afín a occidente. El desenvolvimiento de la humanidad en el planeta
Tierra deja claramente establecido que la unidad ciencia/ tecnología es únicamente occidental.
La ilógica de la racionalidad
¿Desde que lugar tomamos el parámetro de lo irracional? El nazismo es irracional y dado
que algunos nazis se identificaron con el niezstchismo, luego ¿Nietzsche es irracional? Heidegger
se alinea con el nacional socialismo, además es un filósofo influenciado por Nietzsche, si
Nieztsche es irracional, luego, ¿Heidegger también lo es? El mismo Sebrelli indica que Hitler ni
debe haber leído a Niezstche y la poca importancia que el nazismo le dio a Heidegger. Lo que le
resulta intolerable a Sebrelli es reconocer que el nazismo es un producto lógico de la razón de
occidente. La diferencia existente entre el fundamentalismo oriental y el nazismo radica justamente

157
en que el primero está movido por la fe mientras que el segundo por la razón. Dos límites tiene la
razón de occidente, el borde con lo irracional y su propia intensidad que a veces lo lleva a la zona
oscura. Los límites de la razón son sus extremos en todas las direcciones. El nazismo es un efecto
del sistema capitalista tal como acertadamente leyó Trotsky y es un producto racional. El genocidio
judío fue racional, pensado, planificado y ejecutado.
Si el comunismo es la antítesis del capitalismo, ¿acaso la muerte de los 10.000.000 de
personas, vía purgas, delaciones; fue irracional? Por el contrario, fue un producto racional del
sistema soviético de Stalin quien puso en marcha el aparato represivo para sostenerlo. Del mismo
modo los 30.000 desaparecidos en Argentina, los 10.000 en Chile y todos aquellos que
participaron de la reorganización capitalista en América Latina respondiendo a una política
establecida desde el centro del Imperialismo.
El comparativo de estos dos sistemas que responden a una misma y única estructura
avalaría posiciones de Levi-Strauss. Cuando Marx planteó que sobre las ruinas del viejo sistema
se construirá el nuevo nos deja la lamentable certeza de una repetición estructural.
¿En qué se diferencia el incipiente capitalismo del actual pos industrial? Invasiones con
muertos sin culpas, marginaciones, hambruna, explotación, destrucción del medio ambiente,
etcétera. Sebrelli habla de las mejoras logradas gracias a la democracia capitalista: antes la
jornada de trabajo era esclavista, hoy gracias a la racionalidad se logró la jornada de 8 horas pero
los magros ingresos obligan a doble trabajo, por lo que hoy se trabaja igual que antes 16 horas.
¿Hay salud pública en Argentina? Hoy no está siquiera jerarquizado el médico, solo algunos
privados ganan un ingreso que supera ampliamente lo digno. La famosa copa de champaña que
profetizaba Cavallo, jamás derrapó porque el capitalismo es una copa sin fondo.
Ni Hitler, ni Stalin, ni Videla son inocentes, si frente a estos asesinos la posición subjetiva
de Strauss, Lacan, Faucoult es apolítica, que vaya a cuenta de su capacidad de compromiso,
llegaron hasta donde pudieron. En nuestro libro anterior intentamos dar una solución al sujeto y la
estructura demostrando el pacto narcisismo/ poder (otra vez Freud), lo que transformaba al sujeto
en inhumano. El verdadero antihumanismo es el capitalismo que obvia a sus integrantes a favor
de la cosa. A la cosa solo se le puede anteponer una fuerza social como propuso el comunismo
pero a condición de cambiar radicalmente la lógica racional de evolución y progreso, cosa a la que
no aspiró.
De Ovnis
Hablemos de ovnis aunque a Sebrelli le parezcan temas excatedra de la filosofía. Cuando
el presidente de los EE.UU. Ronald Reagan y otros autores de ciencia ficción profetizaron la unión
de la humanidad si el planeta era atacado por seres alienígenos, caían en el error lógico de creer
que toda humanidad es pensante racional al modo occidental. Por un lado, si el temor es la
invasión, los extra-terrestres (terrestres extraordinarios) ya están en la tierra y somos los seres
humanos. Al fin y al cabo lo más antinatural para la especie animal, vegetal, mineral es la raza

158
humana. En nombre de la dignidad del trabajo y de que el trabajo transforma la naturaleza; el
hombre está destruyendo el planeta: cambios ecológicos, muerte de miles de especies,
modificaciones de costumbres naturales por artificiales, el calentamiento global, la pérdida de la
capa de ozono, son nuestra producción que enfrenta, como reacción, las catástrofes de un cuerpo
vivo que se defiende. Somos los invasores de la naturaleza de nuestro planeta.
Aún si fuéramos invadidos por seres de otros planetas como lo pretendía el expresidente,
¿por qué Reagan cree que la raza humana se unirá? Que les puede importar a los pueblos
hambreados de África, Asía y la India el cambio de amo que en vez de ser rubio y de ojos claros,
será verde y de ojos chillones. La unidad del ser solo existe para la ratio occidental.
Finalmente Sebrelli se pronuncia a favor de un neo humanismo como negación al
antihumanismo del estructuralismo. En verdad la negación al humanismo por parte del
estructuralismo es la negación al humanismo positivista.
El logos
¿Cómo definir el racionalismo? Ferrater Mora en su Diccionario de Filosofía abreviado
125
nos instruye: “El vocablo racionalismo puede entenderse de tres modos. 1) Como designación
de la teoría según la cual la razón equiparada con el pensar o la facultad pensante es superior a la
emoción y voluntad; tenemos entonces un racionalismo psicológico. 2) Como nombre de la
doctrina para la cual el único órgano adecuado o completo del conocimiento es la razón, de modo
que todo conocimiento verdadero, tiene origen racional; se habla en tal caso de racionalismo
gnoseológico o epistemológico. 3) Como expresión de la teoría que afirma que la realidad es, en
último término, de carácter racional; este es el racionalismo metafísico”. “Durante los siglos 19 y
20 se han producido muchos equívocos en torno a la significación de ‘racionalismo’ por no
precisarse suficientemente el sentido del término. Muy común ha sido combatir el racionalismo
clásico e intentar integrar la razón con elementos que usualmente se consideran contrapuestos a
ella, como la vida, la historia, lo concreto, etc. Es importante hacer constar que en oposición al
racionalismo clásico coinciden la mayor parte de las tendencias contemporáneas; por lo tanto, no
sólo el irracionalismo, existencialismo y otras tendencias declaradamente opuestas al racionalismo
moderno, sino también el empirismo, positivismo, analitismo, etc., que se consideran a sí mismas
como fieles a la tradición racionalista. Puede decirse que en la época actual surge un nuevo
concepto del racionalismo, lo que vuelve a probar que, tanto sistemática como históricamente, es
poco apropiado definir el vocablo ‘racionalismo’ de un modo univoco.” Veamos ahora como define
razón: “1) Se llama razón a cierta facultad atribuida al hombre y por medio de la cual se le ha
distinguido de los demás miembros de la serie animal. Esta facultad es definida usualmente como
la capacidad de alcanzar conocimiento de lo universal, o de lo universal y necesario, de ascender
hasta el reino de las ideas, ya sea como esencias, ya como valores, o ambos. En la definición: El
hombre es un animal racional el ser racional es estimado como la diferencia específica. 2) Se

125
Ferrater Mora, J.: “Diccionario de Filosofía Abreviado, Sudamericana, Bs. As. 1.977
159
entiende la razón como equivalente al fundamento; la razón explica entonces por qué algo es
como es y no de otro modo 3) Razón se define a veces como un decir. Con frecuencia se supone
que este decir (logos) se funda en un modo de ser racional.” Siguiendo a Ortega y Gasset
concluye: “La razón no es heterogénea a la vida, ni tampoco idéntica a ella: es un órgano de la
vida que puede convertirse en el órgano de toda comprensión. Las repetidas lamentaciones
acerca del fracaso de la razón pueden entonces ser justificables sólo en tanto que fracaso de un
determinado concepto de razón.” El término razón se funda en la palabra logos que entre sus
acepciones quiere decir lógica: “Por un lado (Aristóteles) la concibió como introducción a toda
investigación científica, filosófica o perteneciente al lenguaje ordinario; por eso la lógica no es una
parte de la filosofía sino a lo sumo el pórtico de entrada a la filosofía. Por otro lado la lógica
aparece como el análisis de los principio según se halla articulada la realidad; en algunos casos la
lógica de Aristóteles parece seguir el trazado de una ontología. “Más adelante enumera las
distintas lógicas existentes: “La lógica empírica, la lógica metodológica, la lógica gnoseológica, la
lógica metafísica, la lógica fenomenológica, la lógica nueva o logística.”
Como se observa ni el racionalismo, ni la razón, ni la lógica responde a un mismo y único
parámetro. Hay varias maneras de pensar cualquiera de estos términos y se trata aquí de ubicar el
punto de encuentro entre ellos. Una lógica fundada en la fe no es igual a la razón medieval que
trató de acompasar ambos criterios y del que luego pudieron divorciarse. Una lógica fundada en la
fe genera un modo de racionalidad no racional para occidente. El esfuerzo por encontrar
universales no es privilegio de occidente, pero los universales hallados no son los mismos para las
distintas lógicas que generan al final paradojas: “Etimológicamente significa contrario a la opinión,
eso es, contrario a la opinión recibida y común. A veces se usa paradoja como antinomia. Existen
a- las paradojas lógicas, 1) paradojas de clases 2) paradojas de las propiedades, 3) paradojas de
las relaciones y b- las paradojas semánticas. En estas últimas encontramos la famosa paradoja
“miento” resuelta por los lingüistas en la separación que existe entre el sujeto del enunciado y el
de la enunciación. Los malos entendidos entre las naciones pueden considerarse como una
paradoja todas las naciones del mundo se comunican racionalmente siendo lo racional el modo
lógico que cada una aplica para entender esa razón, de modo tal, que lo comunicado es
malentendido por otra, dado que el modo de recepción del mensaje vuelve convertido por su
propia lógica.
La lógica fideista determinó al final que dios es Uno, esto es universal, sin embargo ese
Uno no es el mismo para todos. Por lo tanto las grandes religiones de la humanidad son
monoteístas a condición de tolerar el politeísmo que las aúna. En conclusión; la razón de
occidente es el modo final de la lógica pórtico de la filosofía, pero las lógicas de la humanidad no
concluyen en la razón occidental.
Tampoco se trata de tolerar la diferencia, se trata de una vez por todas de aceptar la
diferencia como valor universal. Y la lógica del significante que postula Lacan es un pórtico para la

160
comprensión de lo particular diferenciado que es lo que nos permite acercarnos al otro, no desde
nuestra tolerancia (la cara enmascarada de racismo) sino desde nuestra re-signación
(resignificación) del universal que es finalmente la propia diferencia.
Grondona termina su clase indicando que occidente ganó. Esa sentencia no es más que
una tautología. Su frase debería redactarse como: occidente gano de sí, para sí y contra sí
imponiendo la razón sobre la propia razón. De otro modo, ¿cómo explicar que occidente impulso la
imposición de la razón a la fuerza? Todavía hoy, guerras mediantes, se cree que impartir
tecnología implica colegir racionalidad. El mundo muestra claramente que occidente es minoría y
que no impone nada, avanza sobre sí misma dando muestra de su diferencia, mientras otros
pueblos, otros mundos avanzan sobre la fe, la espiritualidad, y valores que occidente también
toma a su modo, (los incluye en el mercado), meditación trascendental, yoga, hinduismo, etcétera,
pero que al igual que aquellos con la tecnología, nosotros lo incorporamos como técnicas o modos
para vivir mejor bajo la égida de la razón de occidente.
Trabajo Social
Llegado a este punto cabe preguntarse la utilidad de lo expuesto para el trabajo social.
Las diferencias de lógicas llevan a las naciones a acuerdos que terminan siempre “interpretados”
por las lógicas originarias. En verdad los encuentros entre naciones -traductores mediantes-, no
garantizan más que entendimientos paradójicos. Más aún, ¿occidente no hace lo propios con sus
entenderes, incluso si utilizan la misma lógica? Entre instituciones, ¿no hacen lo mismo con sus
modos de acuerdo? Finalmente, la gente común, ¿acaso no aplican la lógica de occidente
atravezada por la subjetividad? Dicho de otro modo, el encuentro con el otro es un encuentro con
su propia lógica subjetivizada y vemos en la lógica del significante la posibilidad de recrear un
posible comprender, aún paradójico.
El trabajo social debe apoyarse en la diferencia, en la paradoja como modo lógico de
comunicación. Estudiar la lógica del significante puede ayudar a descifrarlas. El lazo social no es
un relativismo, tiene genéricos propios de la cultura occidental que permiten evaluar el uno a uno.
Puede diagnosticar saliendo del relativismo acomodaticio que denomina “situación actual” por un
modo teórico que dé comprensión y lugar al colega y a otras ciencias. Saul Karsz lo escribe más
claro: “Sostener la emergencia del sujeto, proteger el espacio de lo singular, no excluye la
existencia de series, de séquitos, de conjuntos: ¡de lo contrario, cada nueva situación sería tan
ra5dicalmente inédita como literalmente incomprensible! La serie abre la posibilidad de forjar
conceptos, definiciones, los cuales poseen por fuerza un alcance general.”126 La irracionalidad
como modo de ensayo “de la lógica de la sin razón”, permiten al profesional salir de su ceñido
cinturón connotado de moralina más que de cientificidad.

126
Karsz, S.: “Problematizar el trabajo social. Definición, figuras, clinica. Gedisa ed. España. 2007. Pág.159
161
BIBLIOGRAFÍA

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162
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Sebrelli, J.J.: “El olvido de la razón”. Ed. Sudamericana. Bs. As. 2006.

163
INDICE

Aclaración………………………………………………….
………………………………………………………………..5
Introducción................................................................................................
.......................................................... 7
Capitulo I.
Precisiones..................................................................................................
....................................... 17
El trípode roto. Las especialidades y la especificación. La especificidad. Lazo social como
Virtual y simbólico. La experiencia hasta aquí desarrollada. La direccionalidad. Variables e indicadores.
Dialéctica de las normas.
Sobre los continentes. Sobre los términos Institución y Estado. El contenido del continente. La transferencia
y la función simbólica.
¿La estructura es anterior al lazo social? La función paterna. Los componentes del lazo social.
Capítulo II. Fuerza Social………………………………………………………………………..
………………………..33
La fuerza social. Fuerza social y clima. Trauma y traumatismo. La fuerza social y el conflicto social. Fuerza
social: su génesis.
Fuerza social, función paterna y poder.
Capítulo III.
Familia........................................................................................................
........................................49
1. El aporte del psicoanálisis. Definiendo función. Diferenciando sistema de estructura. Lugares de
Madre-Hijo-Padre.
Funciones de la madre. El bebe. El padre. Presentación del padre. Ser padre/tener padre. Función paterna.
La función de la ley. El deseo de ser padre. Un giro: El asesinato de Dios. Función avuncular.
2. Función paterna y adopción. Definiciones. Sobre la función del Trabajador Social frente a la
adopción. Origen e identidad.

164
Capítulo IV. Lazo ausente: Aporte del Trabajo Social al tratamiento de las
Psicosis a través del
abordaje en
familia.........................................................................................................
........................................79
1. El caso Sofía. Motivo de derivación. Psicosis. Familia con modalidad psicótica.
2. Familia adict5iva: Todos somos adictos. El tatuaje como ejemplo del dicto que falta. Tres fuerzas
para romper la adicción imposibilitadota.
Familia adictiva/Estado dependiente.
Capítulo V. Lazo roto. Aporte del Trabajo Social a un caso de familia
diagnosticada con
modalidad
perversa......................................................................................................
..........................................101
El caso Evangelina. Concepto de modalidad perversa. Perversión. Diagnóstico general. Diagnóstico
diferencial. La pobreza estructural
y el recurso material como cliché para sacarse el caso de encima. Diagnóstico específico.

Capítulo VI. Terapéutica social: Salidas traumáticas y medidas no


convencionales…………………………..119
1. Psicopatía/sociopatía/perversión. Psicopatía y lazo social.
2. El sujeto de derecho, el sujeto de conocimiento y el sujeto del inconsciente. El sujeto de la ciencia
no es el sujeto de la calle.
Pensando los sujetos. El sujeto que descubrió el psicoanálisis. Salidas traumáticas para los casos con el lazo
roto. Medidas no
Convencionales. La anomia creativa. Ejemplo de medidas no convencionales. Fuerza social y medidas no
convencionales.
Capítulo V.Conclusión………………
……………………………………………………………………………………..143
Apéndice: La razón de la sin
razón...........................................................................................................
............. 147
Los ejes temáticos de Sebrelli. Nazismo/Antisemitismo.Las ideas. Los aportes de la irracionalidad: el
antihumanismo. Soy el otro. La primacía
Del significante. La a-historicidad. Un problema de lógicas. La ilógica de la racionalidad. De ovnis. El logos.
Trabajo Social.
Bibliografía…………………………………………………………………………………………………
……………………165

165