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La discriminación de las clases sociales en "El árbol de la ciencia" de Pio Baroja

El tema fue escogido ya que uno de los problemas en España en la época en la cual la

obra fue escrita era una marcada diferencia entre clases socioeconómicas debido a la

difícil situación por la cual estaba pasando España. Pio Baroja, en conjunto de otros

autores pertenecientes a la Generación del 98 como Azorín y Maeztu, buscaban la

regeneración de España, pero tenían posturas juveniles radicales, como por el ejemplo el

anarquismo. Pio Baroja logra crear una obra cargada de varios sentimientos de aquella

época, como miedo al futuro, añoranza al pasado, pesimismo y la discriminación que

recibían los de las clases sociales bajas por parte de aquellos que estaban mejor en mejor

posición económica.

La obra “El árbol de la ciencia” relata la vida de Andrés Hurtado, desde que empieza a

estudiar medicina hasta que comete suicidio debido a la pérdida de su esposa e hijo. La

obra tiene gran carga pesimista y tiene muchos elementos autobiográficos, puesto que Pio

Baroja al igual que Andrés Hurtado estudiaron medicina sin interés alguno en la carrera,

se mudaron constantemente y disfrutaban de la filosofía. Por lo tanto, para crear una obra

tan rica en personajes secundarios como lo es “El árbol de la Ciencia”, Baroja no solo se

basó en personas allegadas a él, sino que también pudo utilizar los personajes

secundarios para poder plasmar los pensamientos de la sociedad española creando así

una crítica social en su obra, donde uno de los temas es la discriminación entre clases

socioeconómicas, puesto que a lo largo de su vida, Andrés Hurtado, estuvo conviviendo

de ambos estratos socioeconómicos.

Por ejemplo, el propio padre del personaje principal, Don Pedro, el cual se describe como

un hombre a la antigua, y que para él “la sospecha de que un obrero pretendiese


considerarse como una persona, o de que una mujer quisiera ser independiente le ofendía

como un insulto.” (Baroja, 1990), demuestra la opinión que tenían los españoles hacia la

clase obrera y pobre, rebajándolos a algo menos que una persona incluso llegando a

sentirse ofendido si se les daba el respeto que cualquier persona merece. El hecho que
sea descrito como un hombre a la antigua demuestra que esta creencia de considerar

como menos a los obreros pobres ya era tradición entre los españoles que estaban bien

posicionados socialmente. También se describe como Don Pedro discrimina a todos

aquellos que eran de ideologías revolucionarias puesto que él aseguraba que la única

gente decente eran los conservadores y que la máxima virtud de una persona es su

riqueza puesto teniendo dinero se puede tener y lograr cualquier cosa que se desee, esto

se considera como un reflejo de la sociedad aristocrática y burgués la cual estaba en

contra del cambio que los pertenecientes al grupo más poblado pero con menos poder

político, el proletariado, tanto añoraban, puesto que su estilo de vida lleno de

comodidades al cual estaban acostumbrado se pondría en riesgo. Otro personaje con el

mismo pensamiento que Don Pedro es Venancia, quien no solo coincide con el
pensamiento que la aristocracia es gente superior a aquellos que viven en pobreza sino

que también era una señora de edad por lo que refuerza la idea que la discriminación

hacia los pobres considerándolos como algo inferior a un ser humano es un pensamiento

de antaño en España. Para Venancia, aquellos de las clases sociales altas podían actuar

como se les plazca sin importar que tan inmoral fueran sus obras mientras que ella se

veía a sí misma como una monstruosidad solo por el hecho de ser pobre y vieja.

Es en la segunda parte de la novela es donde se expresa, con la ayuda del personaje de

Julio Aracil, amigo de Hurtado, la creencia de aquella época que las muchachas de

familias pobres se podían usar para saciar los deseos meramente carnales utilizando su

miseria como ventaja haciéndoles creer a ella y tal vez a la familia de la muchacha que

tenía intenciones de ayudar más adelante. Es un amigo de Julio, Antoñito quien expreso:”
unas las pobres, para divertirse, y otras las ricas, para casarse con alguna de ellas por su

dinero, a ser posible.” También en esta parte de la novela se obtiene la idea que la

pobreza equivale a una fealdad no solo física sino que también de espíritu puesto que

varios personajes vivían con alcoholismo o tenían actitudes vengativas, violentas y

crueles, esto se considera como el reflejo de la imagen que tenían los burgueses hacia la

clase obrera considerándolos sin educación, con actitudes bárbaras y con fealdad.

En la sexta parte de la novela, Andrés le expresa la siguiente idea a su tío Iturrioz: “Los

pueblos como Alcolea están perdidos porque el egoísmo y el dinero no está repartido

equitativamente; no lo tienen más que unos cuantos ricos; en cambio entre los pobres no

hay sentido individual.” (Baroja, 1990), lo cual es una forma de decir que no solo la

riqueza pertenece solo a una pequeña fracción de la población, sino que también el

egoísmo pues los ricos solamente se preocupan por ellos mismos, sin importarles que

tengan la responsabilidad de ver por aquellos menos afortunados, como es el caso de los

políticos con grandes puestos o del clero. Más adelante, en ese mismo dialogo, es donde

el tío comenta que es de naturaleza que el pobre tenga espíritu de miseria y el rico de

riqueza, e incluso hace la comparación entre humanos y abejas, ya que es la naturaleza

inherente de las abejas obreras, que desde larvas son malnutridas y desarrolladas

incompletamente acostumbradas a una vida de trabajo, miseria y sumisión, también así es

con los humanos, puesto que unos nacen para trabajar y ser obreros, mientras que otros
no.

Bibliografía
Baroja, P. (1990). El Arbol de la Ciencia. Madrid: French & European Pubns.
Donald L. Shaw. (1971). HACIA UNA INTERPRETACIÓN SOCIOLÓGICA DE LA
GENERACIÓN DEL 98. 10 de Febrero de 2015, de Centro Virtual Cervantes Sitio web:
http://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/04/aih_04_2_061.pdf

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