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Proyecto de Reemplazo del sueldo mínimo por instauración del Impuesto Negativo sobre la

Renta (INR)

Dilema Moral

No podemos señalar culpables de la brecha salarial si no nos centramos primero en Chile: los
conflictos limítrofes y su ubicación "egocéntrica" dentro de Sudamérica; Que por estabilidad
económica se pueda llegar a creer que se está por encima del resto en otras áreas que no van al caso
como un país que se mantiene en cifras estables mientras los mercados se derrumban. Por eso, se
puede no solo alabar el modelo económico chileno, sino, también criticarlo:

Y la didutativa es: ¿a qué costo se posee esta estabilidad? Esto se refleja de forma evidente en la falta
de transparencia y sus consecuencias a corto plazo con la ciudadanía chilena desde hace décadas. El
hecho de generar tal brecha de desigualdad en tan poco tiempo solo para poder acelerar las
ganancias y el desarrollo económico, tiene un costo muy grande y obstaculiza la creación de
proyectos que signifiquen pérdida de ganancia por un bien superior.

Y es que, parcialmente, la desigualdad es resultado de las inmoralidades de este modelo económico.

Aún así, es injusto atribuir todo solo al modelo o a los “Chicago”, porque haciendo una retrospectiva
en la historia de Chile, se ve una evolución desde la Colonia. El chileno se acostumbra a tratar de
forma desigual.

Ese modelo, que por supuesto es ideológico, viene desde distintos frentes: político, religioso,
empresarial y existe un problema moral en ese sector.

Hay un problema muy grande en Chile, de formación moral. La estructura de formación ética de Chile
es muy frágil. Y esto no es nada nuevo. Y por ello, la Ley INR no pretende encontrar un chivo
expiatorio atribuible a un modelo.

Esta formación moral no solo se asocia a la moral sexual o familiar. Sino también en lo que se enseña
dentro de las iglesias y su aplicación a nivel superior.

Respecto a la moralidad de los empresarios, existen y sobran ejemplos como la colusión y los Matte,
¿Qué pasa con la moral de esas personas?

Obviamente, no puede hablarse de la figura del hombre de negocios de forma tan generalizada, pero
en el caso mencionado anteriormente, existe una disociación. Si se tuviera un desarrollo ético
simultáneo al desarrollo social, existiría una mayor integridad en el comportamiento de carácter
público, de hacer acuerdos, de establecer compromisos con operadores, trabajadores y poner ese
sello en la acción del empresario.