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1. Mito y Cultura.

1.1. Mito y Cultura.

El mito tiene una doble naturaleza. Es simultáneamente un cierto tipo de producto


cultural, en el sentido de que la cultura produce y distribuye mitos, y también un
vehículo a través del cual la cultura se perpetúa y mantiene una coherencia a lo
largo del tiempo.

Toda sociedad posee una cultura que le es propia y la define. Ésta se compone de
las creencias, las costumbres, los valores, la moral, el arte, la tecnología, los
saberes, etc., de una sociedad. De una manera bastante precisa, podemos decir
que nuestra cultura dice quiénes somos a nivel social o colectivo.

La cultura utiliza diversos canales para producir y difundir mitos. Actualmente los
vehículos principales de producción y difusión de mitos son la publicidad y los
medios de comunicación. La publicidad elabora una serie de narraciones que los
medios de comunicación trasladan a los miembros de la sociedad culturalmente
instituida.

La palabra Mito viene del griego mythos, que significa relato o historia; es
una narración que presenta explicaciones fantásticas de hechos reales o
fenómenos de la naturaleza. Suele hablar de dioses, héroes y personajes que hacen
cosas imposibles de hacer en la realidad.
En otras palabras, es un tipo de creación literaria primitivo-popular que trata de
explicar por un camino pseudo-científico y pseudo-religioso ciertos fenómenos de la
naturaleza mediante narraciones inverosímiles.
Los mitos son relatos legendarios y simbólicos que tratan de las relaciones entre
la divinidad y los seres humanos, desvelan el sentido del mundo y de la vida o
explican el origen de ciertos fenómenos, instituciones y prácticas
humanas. Ejemplos de mitos, tenemos a el padre de los dioses, el dios Zeus o los
relatos de la creación de Adán y Eva y de su vida en el paraíso.
Muchas veces los mitos formaban parte de la religión de un determinado
pueblo. Casi todas las culturas poseen o poseyeron alguna vez mitos y vivieron en
relación con ellos. El estudio de esos relatos y narraciones míticas es conocido
como mitología.
En nuestros tiempos, un mito es algo que las personas no creen, en el sentido
habitual que haya ocurrido, ni se piensa tampoco que vaya ocurrir en un futuro. Es
algo que pertenece a otro mundo, a una edad lejana y milagrosa, en que la realidad
poseía una conformación radicalmente distinta.
Una de las interpretaciones del mito considera a éste como un hecho histórico que
efectivamente ha sucedido, y cuya narración, con el transcurso del tiempo, se ha
ido alterando, llegando a ser sólo un reflejo lejano de lo que de verdad ocurrió.
En razón de su contenido, se distinguen diferentes tipos: mitos teogónicos (tratan
de la procedencia de los dioses); mitos cosmogónicos (origen del mundo); mitos
antropogónicos (origen del hombre); mitos del paraíso (relación de la vida humana
con las leyes supratemporales); mitos soteriológicos (acción salvadora de la
divinidad) y mitos escatológicos (tratan del fin del mundo).
El concepto de mito también se refiere a la persona muy famosa o excepcional en
su género, convertida en un modelo o prototipo. Por ejemplo: Meryl Streep es uno
de los mitos del cine moderno.
1.2. Mito y Arte
Como sabemos, la actividad artística entronca directamente con las capacidades
simbólico-representativas humanas y, tomando esto en consideración, podemos
decir que tanto el mito como el arte nos brindan una suerte de "conocimiento
configurado del mundo". El "arte" es una categoría cultural y, aunque es posible
encontrarla en prácticamente todas las culturas, cabe señalar que si bien esto es
factible desde una perspectiva etic -con las categorías de los investigadores-, desde
un enfoque emic, con las categorías propias del grupo humano estudiado,
encontramos que no todas las culturas diferencian de igual modo a lo que
consideran arte de lo que no lo es (o, dicho de otra manera, cómo entienden qué
"entra" o "no entra" en la categoría de "arte" propia de una cultura dada). Según
Durkheim, el origen primordial de cada proceso social de cierta importancia debe
buscarse en la constitución del ambiente social interno.
"En la civilización occidental, una realización concreta, para ser considerada
artística, debe ser valorada como tal por un grupo de autoridades que hacen o
juzgan el arte y que controlan los museos, conservatorios, revistas críticas y otras
organizaciones e instituciones consagradas al arte como medio y estilo de vida. La
mayoría de las culturas no tienen nada parecido a este stablishment del arte, lo que
no significa que carezcan de cánones estéticos. Un dibujo pintado sobre una vasija
o una roca, un palo o una máscara con grabados, una canción o canto en una
ordalía de pubertad están sujetos a la evaluación crítica de artistas y espectadores.
Todas las culturas distinguen las experiencias estéticas más satisfactorias -en el
campo de la pintura, la decoración, la expresión- de las que son menos."
El término "arte" proviene del latín arts que, a su vez, procede del griego tecné. En
la antigüedad griega se consideraba "artista" a "aquél que ejecuta brillantemente su
técnica", esto es, al artesano especialmente habilidoso en su oficio. Además de la
griega, otras culturas han considerado al virtuosismo técnico como una "fuerza"
(un mana) o un "don" de procedencia divina. Pero es en la cultura occidental donde
la separación entre arte y sentido práctico (plasmada ejemplarmente en la
separación gremial entre Bellas Artes versus Artes y Oficios), ha llegado a definir lo
artístico en base a su carencia de utilidad práctica (ya desde Kant, el objeto artístico
se caracteriza por su inutilidad), potenciando así, tanto la idea del "arte por el
arte" como el énfasis otorgado a la denominada "originalidad formal"(esto es, el
imperativo artístico de crear formas artísticas novedosas -o, en otros términos,
"romper" con las normas establecidas-). En nuestra civilización, el arte, laicizado, se
ha tornado un objeto de consumo más (creándose así un mercado y una esfera de
consumidores propios); la función del arte reposa sobre su velada consideración de
mercancía y su explícita carencia de utilidad práctica. En otros entornos culturales
no encontramos esa separación entre "artesanía" y "arte" que es patrimonio de la
cultura occidental; en esas culturas, el juicio estético no recae en la autoridad de un
círculo de expertos. Sin embargo, desde la propia cultura occidental, no existen
reparos a la hora de considerar que las primeras manifestaciones artísticas
rupestres tuvieron a su base una fuerte impronta religiosa.
"La historia y etnografía del arte son inseparables de la historia y etnografía de la
religión. El arte respecto de las creencias y rituales relacionados con lo sobrenatural
data, como mínimo, de hace 40.000 años." (...) "Está claro que el arte, la religión y
la magia satisfacen necesidades psicológicas similares en los seres humanos. Son
medios para expresar sentimientos y emociones que no se manifiestan fácilmente
en la vida corriente."

1.3. Cultura, Arte y Educación

En la cultura y arte de este periodo convivieron ingredientes propios del mundo


hispano y novohispano, así como elementos tomados del extranjero.

Tradiciones, comida, vestidos, fiestas y costumbre seguían presentes y por lo


mismo fueron motivos de escritores, músicos y pintores.
Tal esfuerzo estuvo impulsado por los gobernantes, que ante la necesidad de crear
conciencia y lazos de identidad consideraba importante difundir a personajes,
costumbre, fiestas y el paisaje nacional; además de contar la historia patria.

Más tarde se escribieron obras como "México a través de los siglos”, publicada en
1880.
Asimismo se pensó que enseñar una misma historia, con sus héroes, batallas y
símbolos, sería la clave para la creación de la conciencia nacional.
Por ello está se convirtió en una asignatura importante, aunque en general se puso
mucho empeño en la educación como algunos conceptos: "nación", "identidad”,
"mexicanidad" y "patria".

En las primeras décadas del siglo XIX, Anastasio Bustamante, José María Luis
Mora, Lorenzo de Zavala y Lucas Alemán se dieron a la tarea de reconstruir el
pasado mexicano, con lo que se puso especial atención en la Independencia, los
orígenes de la nación y sus héroes.
1.4. Cultura y Arte Prehispánico.

El arte colonial hispanoamericano es el desarrollado en las colonias españolas en América,


desde su descubrimiento por Cristóbal Colón en 1492 hasta la independencia de los diversos
países americanos a lo largo del siglo XIX (los últimos Cuba y Puerto Rico en 1898). Los
españoles llevaron al nuevo continente su idioma, cultura, religión y costumbres, los cuales
impusieron a la población indígena, que anteriormente había desarrollado
grandes civilizaciones como la maya, la azteca y la inca. Así, el arte colonial será fiel reflejo del
arte efectuado en la metrópoli, suponiendo el final de las representaciones artísticas autóctonas,
el arte precolombino. Vemos por tanto en el arte colonial los mismos estilos artísticos que se
desarrollan paralelamente en el continente europeo, principalmente el Renacimiento,
el Barroco y el Rococó.
La llegada de los conquistadores supuso una gran revolución sobre todo en el terreno de
la arquitectura, con la traslación de las diversas tipologías de edificios propios de la cultura
europea: principalmente iglesias y catedrales, dado el rápido desarrollo de la labor
de evangelización de los pueblos nativos americanos, pero también edificios civiles
como ayuntamientos, hospitales, universidades y palacios y villas particulares. En el terreno
religioso, se dio a menudo la circunstancia de que muchas iglesias fueron construidas sobre
antiguos templos indígenas. Aun así, frecuentemente se produjo una síntesis entre los estilos
colonizadores y las antiguas manifestaciones precolombinas, generando una simbiosis que dio
un aspecto muy particular y característico a las originales tipologías europeas. Así, observamos
cómo las principales muestras de arte colonial se produjeron en los dos centros geográficos de
más relevancia en la era precolombina: México y Perú. En pintura y escultura, en las primeras
fases de la colonización fue frecuente la importación de obras de arte europeas, principalmente
españolas, italianas y flamencas, pero enseguida comenzó la producción propia, inspirada en
inicio en modelos europeos, pero incorporando nuevamente signos distintivos de la cultura
precolombina.
2. Conquista y Colonia.
2.1 Aculturación y Conquista.
Se refiere al resultado de un proceso en el cual una persona o un grupo de ellas
adquieren una nueva cultura (o aspectos de la misma), generalmente a expensas
de la cultura propia y de forma involuntaria. Una de las causas externas tradicionales
ha sido la colonización
En la aculturación intervienen diferentes niveles de destrucción, supervivencia,
dominación, resistencia, soporte, modificación y adaptación de las culturas nativas
tras el contacto culturalmente.
La definición tradicional diferencia a veces entre aculturación por un individuo
(transfiguración) y por un grupo, generalmente grande.
Las definiciones viejas y nuevas tienen una frontera borrosa en las
sociedades multilaterales modernas, en las que los hijos de familias inmigrantes
pueden ser motivados a adquirir la cultura dominante, pero también la familiar,
considerando a cualquiera de las dos como la extranjera, cuando ambas son parte
del desarrollo infantil.
La conquista es un proceso de toma de territorios mediante la fuerza. En este
proceso una organización política fuerza a otra a dejarlos o a someterse. A lo largo
de la historia han sido muchos los procesos de estas características, pero quizá los
más representativos sean los que se dieron en América cuando chocaron las
primitivas sociedades aborígenes contra las sociedades europeas. En este caso, la
conquista llevó varias años en extenderse por todo el continente, pero una vez que
se concretó dio lugar a distintas organizaciones sociales que tuvieron una relación
ambivalente con Europa; en efecto, las distancias hacían harto difícil un control
adecuado de las nuevas colonias, situación que con el paso del tiempo llevaría a
las independencias.

Desde tiempos inmemoriales, las relaciones entre pueblos qué diferían


enormemente en lo que respecta a cultura podían ser en extremo tirantes. Cuando
existían intereses económicos contrapuestos era común que un determinado pueblo
buscara atacar a otro para el control de los mismos. La conquista en este caso
consistía en un proceso de control de las tierras de otra sociedad, control que podía
implicar distintas consecuencias. En efecto, en muchas ocasiones se esclavizaba a
otras poblaciones para controlar sus recursos de forma permanente.

En el caso de la conquista de América, cabe señalarse que existieron distintas


particularidades según la zona. En efecto, el Norte y el Sur sufrieron procesos
distintos, procesos que llevaron también a distinto tipo de consecuencias políticas.
Un caso muy significativo al respecto es el hecho de que en el Norte se llevó primero
a cabo un proceso de colonización y luego uno de conquista; por el contrario, en el
Sur hubo primero uno de conquista y luego uno de colonización.
Por colonización debe entenderse un proceso de toma pacífica de tierras, en
donde familias se instalan para trabajar la tierra, generando vínculos productivos,
sociales, políticos, etc. Esta diferencia llevó a que, por ejemplo, a la conquista en
el Norte se llevase a cabo ante todo por los nuevos habitantes de América,
aquellos que habían venido y se habían instalado para vivir; como consecuencia
de la disputa por el territorio, la conquista fue llevando a la frontera cada vez más
al oeste. En cambio, en el Sur, la conquista fue llevada a cabo por las naciones
europeas, naciones que enviaron tropas militares en una primera instancia para
enfrentar a los aborígenes; con posterioridad, las familias vinieron y se instalaron
en los territorios.

2.2 Cristianismo y Mestizaje


El cristianismo es una de las tres religiones monoteístas que existen en el mundo
hoy en día. Tiene como base y fundamento las enseñanzas de Cristo.
El cristianismo primitivo nace como una corriente de la religión judaica en el año I
a. de C., con el nacimiento de Jesús de Nazareth en Judea (actualmente Israel).

El cristianismo es actualmente una de las religiones más difundidas en el mundo


llegando a más de dos billones de seguidores en el año 2015. Los mayores grupos
cristianos se dividen en:

 la Iglesia Católica Romana, cuyos creyentes se llaman católicos.


 la Iglesia Ortodoxa o Iglesia de Oriente o Iglesia Ortodoxa Griega.
 la Iglesia Protestante, cuyos seguidores se llaman protestantes.

El cristianismo deriva de la corriente religiosa judaica en el año I a. de C., y es


basada en la vida, las enseñanzas y la muerte de Jesús. Los judíos no creen en
Jesús como mesías o persona divina.

La resurrección de Jesús y su divinidad será uno de los puntos a ser discutidos


por las autoridades del cristianismo que generará posteriormente su división.

El cristianismo tiene como libro sagrado la Biblia, compuesta por el Antiguo


Testamento y el Nuevo Testamento. Las enseñanzas del Nuevo Testamento son
casi exclusivas de la religión cristiana.
El cristianismo medieval tenía varias corrientes, especialmente por la diferencia de
opiniones sobre la divinidad, resurrección de Jesús y la existencia de la Santísima
Trinidad.

En el año 313 d.de C., el emperador Constantino I promulga el edicto de Milán, en


la cual se establecía finalmente la libertad de culto, acabando con las persecuciones
contra los cristianos.
2.3 Arte Colonial Arquitectura, pintura.

Arte colonial es el arte propio de una situación colonial. En


las distintas colonizaciones se produce la introducción de las
formas artísticas del colonizador en el espacio previamente
ocupado (por lo general en exclusiva, si es que no había
influencias anteriores a la colonización) por el arte indígena.
La convivencia entre ambos artes puede producir
un sincretismo, o una aculturación o supresión de las formas
indígenas para dar paso a las del colonizador.
Los pueblos colonizadores históricos de la Edad
Antigua (griegos, fenicios y cartagineses) ejercieron ese Ilustración 1.- Ejemplo
papel en el espacio del Mediterráneo Occidental, aunque de arte colonial.
ellos mismos también sufrieron las influencias artísticas de
las civilizaciones del Próximo Oriente Antiguo (Egipto, Mesopotamia).
Lo ibero en la Península Ibérica es esencialmente
un resultado de la influencia cultural de los pueblos
colonizadores sobre el sustrato indígena, y en
el arte ibero tiene una de sus más claras
expresiones.
Ilustración 2.- Arquitectura La colonización europea de América produjo tipos
colonial de arte colonial bien diferenciados según el
Imperio colonial de que se trató: el español, el
portugués y el británico.

2.4 Arte Colonial: Símbolos

Este período corresponde desde el desarrollo de las colonias españolas en América


a la independencia de los diferentes países latinoamericanos en la Edad Moderna,
siglo XV al XVIII. El siglo XIX se trata en la sección del arte en el siglo XIX. Las
grandes civilizaciones indígenas se encontraban en decadencia cuando llegaron los
conquistadores, estos impusieron su cultura suponiendo el final del arte maya,
azteca o inca. El cristianismo sustituyó a las creencias indígenas y esto se reflejo
en las nuevas construcciones religiosas, las iglesias y catedrales fueron un
instrumento para la evangelización, muchas de ellas se construyeron en antiguos
templos indígenas. Aún así, se produjo cierta adopción y simbiosis que dio un estilo
característico según el área geográfica. Sobre todo en Perú y México.

La pintura y escultura estaba muy influenciada por el arte que llegaba de Europa,
sobre todo español, pero también italiano y flamenco.
En México, en el siglo XVI fueron las órdenes religiosas, (agustinos, franciscanos,
dominicos) las encargadas de la edificación de muchas iglesias fueron de tipo
fortificado. Las órdenes rivalizaban entre ellas por una mayor dimensión y
decoración. A mediados de siglo comienzan a construir las grandes catedrales.

Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Está dedicada a la Asunción de


la Virgen María. Se inició en 1563, sobre un templo azteca y se finalizó en 1813.
250 años para su construcción. Durante todo ese tiempo fueron varios los
arquitectos y los estilos que forman la Catedral, desde el gótico, al barroco y el
neoclásico.

Basílica de Santa María de Guadalupe, México D.F. Dedicado a la Virgen María.


Es el recinto mariano (aparición de la virgen, rindiéndosele culto) más visitado del
mundo, superado sólo por la Basílica de San Pedro. Obra del arquitecto Pedro
Arrieta. 1695-1709.
Retrato de una señora principal con su negra esclava, Vicente Albán, 1783,
escuela quiteña, Ecuador. El pintor realizó un conjunto de 6 cuadros dedicados a la
representación de tipos humanos, con árboles frutales y plantas autóctonas.

Los Mulatos de Esmeraldas. Andrés Sánchez de Gallque, 1599. Escuela


quiteña. Quito. Museo de América de Madrid. Esta obra muestra un claro
mestizaje. Representa a Francisco de Arobe y sus hijos, cimarrones (huidos de
barcos españoles naufragados en la costa del Pacífico) convertidos en caciques de
los indígenas de la región ecuatoriana de Esmeraldas, se someten a la autoridad
española llegando a Quito desde su región una vez finalizadas las hostilidades con
la corona. El cuadro se envió a Felipe III junto con el acuerdo de pacificación de la
zona. Los tres se vestían con mantas y camisetas, pero se cubren para la ocasión
con capas españolas, argollas, narigueras y sortijas propias del mundo indígena en
el que viven y lanzas africanas.
3. Revolución Y México Moderno
3.1 Movimiento Revolucionario

La Revolución mexicana conllevó varios cambios sociales. En primer lugar, los


dirigentes porfiristas perdieron el poder político, aunque mantuvieron poderío
económico, y las clases medias ingresaron a la administración pública. “Es el
momento en el que nacen el burócrata, el funcionario, el líder […]”. El ejército abrió
el sistema sociopolítico y pasó a ser la institución principal de la Revolución. Este
ascenso puede observarse en el porcentaje de puestos gubernamentales ocupados
por militares: en el gobierno de Madero fue de 0% mientras que en el de Calles fue
de 50 a 60%. La nueva clase dirigente incrementó su poder económico a través de
propiedad de bienes raíces y algunos negocios. Sin embargo, no se convirtieron en
una burguesía que invertía su capital a largo plazo, sino que más bien acumulaba
bienes inmuebles y gastaba en diversión y ostentación.
Por otro lado, aunque la proporción de población rural y urbana y el número de
obreros y de la clase media se mantuvieron prácticamente iguales, hubo cambios
cualitativos en las ciudades. Grandes propietarios rurales se mudaron a las
ciudades huyendo del desorden en el campo. Algunos campesinos también
emigraron a las urbes, asentándose en los barrios de la antigua élite porfirista, pero
manteniendo su estilo de vida rural. El nivel de vida en las ciudades creció: pasó de
contribuir 42% al producto interno bruto en 1900 al 60% en 1940. Sin embargo, la
desigualdad social era profunda.
El cambio más marcado ocurrió entre la población rural. La reforma agraria permitió
a los revolucionarios poseer tierras y surgió una nueva clase de ejidatarios. No
obstante, la estructura de propiedad de la tierra no facilitó el desarrollo agrícola y
empobreció a los campesinos. “De 1934 a 1940, los salarios reales bajaron 25% en
el campo mientras que los salarios obreros aumentaron en 20%”. “Faltaba el pan,
no había gran cosa que vender y menos aún que comprar. […] sigue la costumbre
de dormir en el suelo, […] la dieta se limita al frijol, a la tortilla, al chile; el vestido es
pobre”. Los campesinos pasaron a emigrar temporalmente a otras regiones y
estados para participar en la producción de ciertos cultivos donde eran
frecuentemente maltratados y explotados y sufrían de enfermedades. Otros pasaron
a emigrar a Estados Unidos

Museos

En la república mexicana existen varios museos y monumentos dedicados a este


conflicto bélico. Algunos de ellos son:

 Monumento a la Revolución.- El monumento se encuentra en la Ciudad de


México, y originalmente estaba planeado para ser el Palacio Legislativo, siendo
Porfirio Díaz quien puso la primera piedra el 23 de septiembre de 1910. En el
monumento se encuentran los restos de Francisco I. Madero, Venustiano
Carranza, Francisco Villa, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas.195
 Monumento a los Defensores.- El monumento se encuentra en la ciudad
fronteriza de Tijuana, y está dedicado a quienes combatieron a los soldados
estadounidenses durante la revolución y con motivo del centenario del
nacimiento de Francisco Villa.
 Museo Nacional de la Revolución.- El 20 de noviembre de 1986 se inauguró en
el sótano del Monumento a la Revolución este museo, bajo la administración
de Miguel de la Madrid.
 Museo de la Revolución Mexicana.- Este museo se encuentra en la ciudad
de Puebla, y es la antigua casa de Aquiles Serdán. En 1960 la propiedad se
encontraba en remate, por lo que el entonces Secretario de
Gobernación Gustavo Díaz Ordaz rescató el inmueble y ese mismo año fue
abierto el museo.
 Museo histórico de la Revolución en Chihuahua.- El museo se encuentra en la
antigua casa de Luz Corral, viuda de Francisco Villa. En dicho museo se exhibe,
entre otras cosas, al automóvil que manejaba el caudillo el día de su muerte.
 Museo de la Revolución.- El museo se encuentra en la ciudad de Torreón,
Coahuila. Fue inaugurado en octubre de 2007 y se centra en la vida de Francisco
Villa y Francisco I. Madero.
 Museo de la Revolución.- Este museo se encuentra también en el estado de
Coahuila, en la ciudad de Saltillo, y se centra en la vida de Francisco I. Madero.
 Museo Sonora en la Revolución.- El museo se encuentra en Ciudad Obregón,
en el estado de Sonora. Fue construido en la casa de Francisco Obregón Tapia,
hijo de Álvaro Obregón.
3.2 Vasconcelos Nacionalismo E identidad

José Vasconcélos, había sido rector de la universidad e impulsa este hecho y


elabora un plan de salvación/regeneración de México por medio de la cultura,
Vasconcélos quería disminuir en el menor tiempo posible el analfabetismo creando
centros culturales y fundando escuelas rurales la frase de Vasconcélos era: educar
es establecer los vínculos nacionales “el arte es la única salvación de México.
Algunas de las características del plan de Vasconcelos primero que nada era la
educación como actividad evangelizadora que se efectúa a través de las menciones
rurales que predican literalmente el alfabeto y despierta una conciencia cultural, la
difusión y la promoción de las artes donde se funda un departamento de Bellas Artes
cuya obligación es aumentar el entusiasmo por la pintura, la escultura, la música y
el canto, la incorporación de la minoría indígena a la nación a través de un sistema
escolar, es decir, todas las clases sociales tenían derecho asistir a una institución
educativa.
En 1929 Vasconcélos como candidato a la presidencia mueve a los universitarios y
a la clase media a recobrar moralmente a México y a apuntalar la dimensión ética
Por otra parte, el autor nos menciona que se funda la Escuela Mexicana de Pintura
(el muralismo) y se realiza la novela de la revolución.
La Escuela Mexicana de Pintura y a su vez el muralismo se convierte en la expresión
más consecuente, que es otorgarle forma significativa al movimiento armado y
constitucional que logro conocer y reconocer a México, el muralismo también refleja
el credo humanista y la ética de la revolución. Sin embargo, lo más brillante de la
Escuela Mexicana de Pintura es la creencia en el pueblo su exaltación de la lucha
revolucionaria y su fe en la eficacia del removedor de los murales y la adquisición
de una identidad nacional. También el muralismo propicia arrogancia y
conformismo, así, el muralismo ha sido uno de los fenómenos más conmovedores
de una sociedad necesitada de afirmaciones externas e interna, urgida del
conocimiento y requerida de estímulos internos
El muralismo creía en el descubrimiento de un país oculto por el porfirismo, en el
hallazgo del ser nacional solo posible en el proceso de las luchas sociales y el
espíritu que se le otorga a la raza puesta por la revolución.
Por otro lado, la lectura también nos habla de la poesía nos dice que la poesía es el
fundamento de las situaciones maravillosas y el sustrato religioso que elimina o aleja
la bajeza los impulsos materialistas y sordidez de la vida. En plena revolución, la
noción dominante de la poesía es aquella que la concibe como escuela del
comportamiento del alma.
En 1925 J.M. Puig Casauranc, secretario de la educación pública, publica páginas
viejas con ideas actuales y ahí menciona que “la poesía es un símbolo altísimo de
las razas y baluarte donde, en las horas de prueba, respira y vive la individualidad
de los pueblos.
El poeta Amado Nervo por su parte ofrece al lector un programa estético y una
facilidad moral, él dice que la poesía será de utilidad práctica se constituirá en
recomendación, en estimulo sentimental o en afirmación de vida.

3.3 Cultura y Arte Nacionalista

La identidad de los alteños gire en torno al catolicismo y la hispanidad, el folclore


expresa el porte del charro, su jornada de trabajo y el apego a la tierra a través de
generaciones, la diversión gira en torno a la charrería y la crianza de ganado; y
sobre todo su religiosidad expresada a través de los cantos cristianos y la devoción
mariana (Virgen de San Juan de los Lagos). Los alteños han sido objeto de estudio
desde hace muchos años, su vida rural forjó la identidad del folclore nacional, la
lejanía con la Ciudad de México evitó el mestizaje de razas al casar a sus hijos con
otros criollos para poder heredar la vastas extensiones de tierra, el movimiento
revolucionario, el movimiento cristero y la migración hacia los Estados Unidos
marcó la pauta de una unidad cultural e ideológica de los mexicanos.
La modernización de la sociedad mexicana tuvo un desenvolvimiento rápido a
través del arte y los medios masivos de comunicación como el cartel, la radio, la
televisión e inicialmente el cine. Las primeras películas mexicanas estaban basadas
en retratos de la vida rural de México, los calendarios tenían imágenes paisajistas
(Popocatepetl e Iztaccihuatl) con reminiscencias indígenas de la civilización azteca
o de los pueblos vernáculos.
La Escuela de Jalisco fue una propuesta de esos movimientos socio-políticos que
demandaba el país, Luis Barragán logró conjuntar la forma del espacio con formas
de la arquitectura rural vernácula de México y países del Mediterráneo (España-
Marruecos), integrando un colorido impresionante que maneja la luz y la sombra en
distintas tonalidades abriendo una mirada al minimalismo internacional.
La arquitectura mexicana es un fenómeno cultural que nace de la ideología de
gobiernos revolucionarios del siglo XX la cual fue dando forma a la imagen de
identidad por su colorido y abigarramiento de elementos ornamentales heredados
de culturas ancestrales, de formas clásicas, monumentales; y posteriormente la
incorporación del modernismo y las tendencias vanguardistas de corte
internacional. Dentro de la arquitectura del estado por la fuerte incidencia del
presidencialismo mexicano, sobresalen arquitectos como Teodoro González de
León, Agustín Hernández Navarro, Abraham Zabludovsky Kraveski, Mario Pani,
entre otros.
Como expresión del arte y nacionalismo se amalgamó el muralismo mexicano
durante la primera mitad del siglo XX, decorando grandes espacios en edificios
públicos con escenas de libertad, igualdad, crítica social y con temática indigenista.
Los muralistas tenían siempre una clara noción de la función de su arte en la
sociedad y este valor impresionó a todos los pintores del mundo. Los murales
señalaron la reaparición del arte mexicano en el mundo artístico y definió de nuevo
el papel del arte en la sociedad. El muralismo fue representado principalmente por
David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, y José Clemente Orozco
3.4 Arte y Ruptura del Nacionalismo
Generación de la Ruptura es el nombre que dio la crítica de arte Teresa del Conde
al conjunto de artistas mexicanos y extranjeros radicados en México, que en la
década de los 50 comenzaron a reaccionar contra lo que percibían como los
gastados valores de la Escuela Mexicana de Pintura, la cual aglutinaba a
los muralistas mexicanos (David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y Clemente
Orozco entre otros) cuya temática nacionalista, izquierdista y revolucionaria había
sido la corriente artística hegemónica en México desde el estallido de la revolución
mexicana en 1910.
La generación de la Ruptura incorporó valores más cosmopolitas, abstractos y
apolíticos en su trabajo, buscando entre otras cosas expandir su temática y su estilo
más allá de los límites impuestos por el muralismo y sus ramificaciones.
El movimiento no fue jamás organizado ni definido, como tal se daba de modo
bastante espontáneo, no era deliberado y las relaciones entre sus miembros fueron
más bien informales.
4. México Contemporáneo
4.1. Antecedentes de la cultura y Arte

Es otra época, otras necesidades, otras expresiones. Han existido guerras,


revoluciones, cataclismos sociales, para una mejora de la sociedad. Esto causa una
evolución. La sociedad ya no es la misma “conservadora” ni refinada que solía ser.
Se convierte en una sociedad desordenada y quizá empieza a no tener sensibilidad.
Como los sociólogos buscan una mejora de la sociedad, los artistas tratan de que
el ser humano se integre a la sensibilidad. En el siglo XX se rompe todo canon de
la estética tradicional, no crea para un Ser Supremo, hay muchas razones por la
cual hacer arte. Una nueva razón es: crear para innovar y ser reconocido.
La tecnología ha dado a las artes nuevas materias primas, nuevas formas de crear
y por ende nuevos avances. En México, la época conflictiva fue a partir del
crepúsculo del Porfirismo, cuando inicia la Revolución Mexicana. México tuvo
fuertes y constantes guerras por la lucha de la presidencia. Desde que inició la
Revolución Mexicana, no paró de estar en guerra. Por eso el arte pictórico de
México se basaba mucho en la burla y en la lucha social.
El arte en México siempre se ha visto de un modo menor, un pasatiempo; muchos
de los artistas mexicanos han sido reconocidos por su originalidad, (en algún
tiempo) su nacionalismo y la forma tan magnánima de realizarla. Desde los
muralistas, hasta un grabado muestran la situación social del país. Una pintura
surrealista y una escultura muestran una vida cotidiana vista de otro ángulo que
trata de romper las reglas. Cansado de reglas, guerras, mandatos y
conservadurismo, el siglo XX rompe con todo, revolucionan y crean. Un siglo XX
rebelde, loco, “despeinado” e innovador.
ARTE ACADÉMICO XIX PINTURA La Antigua Academia de San Carlos fue una
base fundamental para la enseñanza del llamado: Arte Académico. Juan Cordero.
En México se implementó en Neoclasicismo que era lo que en ese momento se
consideraba moderno. Sin embargo, México no tuvo artistas nacionales, sino
extranjeros como Claudio Linati, Federico Waldeck, Daniel Thomas Egerton y Juan
Mauricio Rugendas. Hasta a mediados el siglo XIX que México empezó a tener su
arte basado en la academia. Cuando se tuvieron los artistas mexicanos se fundó la
Academia, que contenía maestros europeos y estos se basaban en el Clasicismo.
La forma principal de pintura fue el paisaje. Un autor muy representativo fue: José
María Velazco.
Descubrió la vasta belleza del Valle de México que fue desarrollando cada vez más
con mayor perfección. Sus paisajes son una verdadera meditación y se presentan
como una visión poética en la que la profundidad y lontananza son casi
inalcanzables, inabarcables.
Aquí introduce con sutileza temas históricos que abarcan el pasado indígena, la
historia colonial y el progreso moderno; síntesis con la que llega a convertirse en el
artista representativo de la modernización mexicana, tomando como punto de
referencia para su obra la confluencia de todos los factores que en ese momento
constituían la cultura nacional.
A fines del siglo XIX apareció el interés por lo propio y auténtico de la vida mexicana,
sin hacer uso de temas derivados del extranjero, este cambio respondió
principalmente a la nueva conciencia que se empezaba a crear sobre el concepto
de un arte diferente al tradicional y pasando así en este momento del ideal clásico
de belleza, a representar formas que antes se habían considerado exóticas y que
eran las formas realmente mexicanas.
El nuevo arte pictórico, de esencia romántica, lo representan artistas como Julio
Ruelas, Saturnino Herrán, Joaquín Clausell y el Dr. Gerardo Murillo), quien innovó
la pintura mexicana no sólo en cuanto a la técnica sino también en su expresión.
ESCULTURA En el siglo XIX no se presentaron importantes logros en la escultura,
aun con los esfuerzos de la Academia. El Neoclásico aportó solamente esculturas
de Apolos, Venus y gladiadores, copiando el arte grecorromano. Manuel Vilar,
escultor español, fundó la Escuela Clásica en la que empezó amostrar, a través de
sus esculturas, un marcado interés por los retratos de héroes indígenas. Uno de sus
discípulos, Miguel Noreña, fue el creador de la conocida estatua de Cuauhtémoc. A
fines de siglo, empezaron a encargarse obras a talleres europeos, debido a esto
México se vio invadido por una corriente de afrancesamiento a la que se sumaron
gran número de escultores, entre ellos Jesús Contreras.
MURALISMO MEXICANO Después de la Revolución, el Arte Mexicano se encaminó
hacia nuevos objetivos, en busca de una identidad nacional que se venía gestando
desde principios del siglo, consolidándose en la pintura de la Revolución en el
llamado movimiento muralista, representado principalmente por: José Clemente
Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, O’Higgins y Juan O ’Gorman. Fueron
la Revolución y los cambios que de ella partieron lo que hizo posible el surgimiento
y el esplendor del muralismo.
Los pintores muralistas llevaron a los edificios públicos la historia y la ideológica de
un México nuevo que retomaba la riqueza del pasado, en sus tradiciones, en su
folklor, en los vestigios de México prehispánico.
En el periodo entre las dos guerras mundiales y continuando hasta la década de los
60s floreció en México un movimiento artístico muralista que impactó al mundo. El
movimiento era dominado por tres pintores mexicanos: Diego Rivera, José
Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.
Cada uno tuvo una técnica y personalidad distinta, pero compartieron aspiraciones
comunes. Los tres muralistas trabajaron durante el tiempo en el que México se vio
liberado del sofocante régimen de Porfirio Díaz en 1911, y es en este periodo donde
se encontró un nuevo espíritu nacionalista bajo la Constitución de 1917.
El mensaje artístico-político principal, era que los murales a pintar pudieran ser
"leídos" fácilmente por el ciudadano mexicano promedio. Los tres artistas
participaron en las primeras comisiones, para la Escuela Nacional Preparatoria en
la Ciudad de México, durante1922. El resultado tuvo mucho éxito, y pronto le
siguieron otros. Un nuevo movimiento artístico se había creado.
Orozco gusta de capturar lo trágico y en su obra encontramos una pintura agresiva
y desencantada del mundo donde la realidad aparece en su forma más cruda, con
figuras contorsionadas llenas de dramatismo e incendiadas de color. Entre sus
obras destacan las que realizó en el “Hospicio Cabañas” en Guadalajara.
La Pintura de Diego Rivera se caracteriza por su carácter narrativo cuyo interés
temático central se centra en el mundo indígena, la historia nacional y la cultura
popular; en sus obras destacan siempre la ironía y lo festivo, que se manifiestan en
los rostros de los personajes representativos en un marco cromático de gran
riqueza.
David Alfaro Siqueiros, poseedor de una técnica magistral, abordó principalmente
temas sociales y políticos a través de una pintura fuerte y vigorosa de trazos y
pinceladas muy marcadas.
Tomaron la iniciativa de rechazar las convenciones europeas que habían
estrangulado el arte mexicano, y apreciando por completo el arte precolombino,
impulsó un retorno a los temas y tratamientos nativos de México. De hecho, un
enfoque populista se había tomado en los estampados innovadores y audaces de
José Guadalupe Posadas (1852- 1913) el cual es representado por Rivera en Sueño
de una tarde dominical.

4.2 Contemporáneo
Actualmente el país está atravesando por una serie de cambios, que a corto plazo
modificaran su fisonomía política y social, sin embargo, a continuación se intentara
dar un breve resumen sobre su situación reciente y actual.
Teniendo en cuenta el inmenso mosaico cultural y los diversos cambios sociales
que ha sufrido México, los cuales han sido tratados en los capítulos anteriores,
resulta un poco complicado como en todos los análisis de sociedades, abarcar no
solo el estado actual por medio de porcentajes sobre la población, el PIB, la
alfabetización, los principales medios productivos , ya que si bien estas son
importantes para darnos un marco de referencia, dejan fuera otros puntos de gran
importancia, aun así a continuación se da una reseña del México Contemporáneo.
En las elecciones presidenciales del 2 de julio de 2006 participaron más personas
de las que se esperaba que iban a participar. En estas elecciones ganó el candidato
del Partido Acción Nacional (PAN) Felipe Calderón Hinojosa por un estrecho
margen, lo que originó inconformidad por parte de los seguidores del candidato del
Partido de la Revolución Democrática (PRD) Andrés Manuel López Obrador. No
sólo el estrecho margen de las cifras oficiales de la elección, sino la realización de
una campaña electoral considerada como campaña negra o negativa trajo como
consecuencia una fuerte división entre los ciudadanos. El Tribunal Federal Electoral,
desestimó las inconformidades presentadas y el 1 de diciembre de 2006 tomó la
presidencia el candidato del PAN, a partir de esa fecha no se han podido realizar
los consensos políticos necesarios para enfrentar los graves problemas del país que
sufre un estancamiento de su desarrollo económico que ha perdurado por varios
años, trayendo como consecuencia el incremento de los índices de pobreza y de
inseguridad pública.
4.3 Arquitectura, Escultura y Pintura
Gracias a esta estabilidad, en el país floreció la cultura. En 1934 se termina en la
capital el Palacio de Bellas Artes, comenzado durante el Porfiriato. Alberga desde
entonces los conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional, fundada en 1928 por el
compositor Carlos Chávez, así como exposiciones y funciones de ópera, teatro y
danza.
En 1931 se filmó la primera película sonora y en los cuarenta, las películas que
dieron a esa década la fama de época de oro del cine mexicano y lanzaron al
estrellato, entre otros, a María Félix, Dolores del Río, Pedro Armendáriz y Cantinflas.
En la literatura se escribió de un modo nuevo sobre México. Comenzando los treinta,
el grupo de los contemporáneos trajo a México las ideas más avanzadas de los
artistas europeos. En 1947 se publicó Al filo del agua, de Agustín Yáñez y, en 1955,
Pedro Páramo del también jalisciense Juan Rulfo, novelas que marcan el inicio de
nuestras actuales letras. También hubo una nueva oleada de reflexión sobre nuestra
identidad. Samuel Ramos y Octavio Paz, entre otros, escribieron acerca del
mexicano. En la pintura, el muralismo cedió el paso a otras formas de expresar la
realidad.
En los años cincuenta, las ciudades experimentaron tal crecimiento que fue
necesario planificar su expansión. Se construyeron los primeros multifamiliares y las
primeras vías rápidas en la ciudad de México.
A principios de los años sesenta, el país que nos legó la revolución se había
transformado casi en el México que conocemos hoy.
4.4. Literatura Teatro y Cine

Frida Khalo, Rufino Tamayo, Pedro Coronel y Francisco Toledo son algunos de los
pintores que incorporaron elementos nacionalistas en sus obras. Manuel M. Ponce,
Silvestre Revueltas y Carlos Chávez son tres ejemplos de músicos que incorporaron
elementos nacionalistas en su creación.
Estrellita, Janitzio y Los cuatro soles, respectivamente, son algunas composiciones
fruto de su inspiración.
Alfonso Reyes nació en 1889 en Monterrey, Nuevo León. Su padre fue el general
Reyes, quien se vio en la posibilidad de ser electo presidente; sin embargo, la
situación política de su época se lo impidió; por esa razón, la familia Reyes se alejó
de la vida política del país.
Alfonso Reyes en 1909 fundó con otros compañeros El Ateneo de la Juventud y en
1939 creó y se hizo cargo de El Colegio de México. Es considerado una de las
mentes más cultas del momento, escribió ensayos, tratados, artículos, cuentos,
críticas y poemas. Estos últimos mezclan lo tradicional mexicano y sus propias
experiencias, además de una enorme información y, en ocasiones, un picante
sentido del humor.
Él decía que: "La única manera de ser provechosamente nacional consiste en ser
generosamente universal". Murió en 1959.
Entre los literatos de mayor trascendencia dentro de la corriente nacionalista está
Juan Rulfo.
Siendo niño le tocó vivir la guerra cristera. La violencia, el dolor, la pobreza que vio
y vivió en el campo durante su niñez están reflejadas en su obra. La magia mexicana
se manifiesta perfectamente en Pedro Páramo, donde convive lo real con lo irreal.
En la literatura, México se ha caracterizado por la excelencia de sus autores, por
ejemplo Efraín Huerta, Octavio Paz, Alí Chumacero, Rosario Castellanos, José
Revueltas, Rodolfo Usigli, Rubén Bonifaz Nuño, Jaime Sabines, Elena Garro, Juan
José Arreola, Carlos Fuentes, Jorge Ibargüengoitia, Hugo Argüelles, José Emilio
Pacheco y otros más.
La estabilidad económica favoreció el desarrollo y expansión de la cultura mexicana.
A partir de la década de 1930, numerosos artistas mexicanos han destacado en el
mundo por la calidad de sus obras (pictóricas, musicales, teatrales, literarias o
escultóricas).
La radio y el cine se convirtieron en dos de las diversiones favoritas de la vida
moderna en las ciudades de la República.
Mediante la radio, la gente se divertía con las radionovelas, los concursos de
aficionados y las canciones de amor. De ahí surgieron ídolos de gran arraigo popular
como Agustín Lara y Pedro Vargas.
Durante la década de los años cuarenta, el cine mexicano alcanzó gran calidad,
prestigio y reconocimiento en todo el mundo.
Por este motivo se dice que existió una época dorada del cine nacional. Dolores del
Río, María Félix y Pedro Armendáriz son algunos actores que destacaron en ese
periodo.
Más tarde llegaría la televisión, la cual se popularizó rápidamente, convirtiéndose
en una de las principales diversiones no sólo de la ciudad, sino incluso de las zonas
rurales donde se captaba la señal televisiva. La tele llegó a México hace como
sesenta años. En aquellos años, la programación empezó durando tres horas y poco
a poco fue aumentando el tiempo de transmisión televisiva.
Los programas eran en vivo; esto significa que se transmitían al mismo tiempo que
se producían, por lo que los locutores y personajes de la televisión debían ser muy
cuidadosos en su trabajo.
Cuando alguien se equivocaba, no había manera de remediarlo y tenían que seguir
adelante, pretendiendo que nada había ocurrido.
El primer programa para niños se llamó Teatro de fantasía y en él aparecía un
personaje muy simpático llamado Don Ferruco.
El cine es ahora uno de los entretenimientos más populares y divertidos, al que
millones de personas se han aficionado. Pero, antes de convertirse en un
entretenimiento familiar, el cine ha tenido que sufrir muchos cambios para llegar a
ser lo que actualmente es.
En 1895, los hermanos Louis y Auguste Lumière inventaron el cinematógrafo y el
28 de diciembre de ese mismo año, organizaron el primer espectáculo en el Gran
Café del Boulevard de los Capuchinos, en París. Durante los 20 minutos que duró
la exhibición, los asistentes vieron tres películas: Salida de los obreros de la fábrica,
La llegada del tren a la estación y El mar embravecido.
Se cuenta que durante la exhibición de La llegada del tren a la estación, fue tal la
impresión que produjo en varios asistentes, que algunos abandonaron la sala por
temor a que el tren se "saliera" de la pantalla.
La crisis de las últimas décadas en la que se ha visto golpeado el teatro se relaciona
con temporadas cortas, presupuestos que se esfuman, espacios teatrales cerrados.
No obstante el quehacer y la búsqueda no cesaron en las manos de quienes han
dado una fisonomía a los escenarios desde la dramaturgia y la dirección. Las
nuevas generaciones recogieron y transformaron las enseñanzas, muchas con la
incorporación de diversas técnicas como la circense, la pantomima, y con el uso -
cuando los medios lo permiten- de nuevas tecnologías.5 Los dramaturgos que
destacaron como nuevos hacedores de teatro fueron: Óscar Liera (1946 -
1990), Carlos Olmos (1947 - 2003), Luis Mario Moncada (1963 - ) y Felipe
Santander (1935 - 2001), entre otros.
El teatro mexicano ha estado en constante cambio y se ha renovado conforme la
situación del país ha ido evolucionando, no se ha mantenido desasociado del
avance científico y tecnológico, ni de los cambios políticos y sociales. Si bien ha ido
cambiando debido al surgimiento de nuevos medios de comunicación como lo es el
cine, la radio y la televisión, esto no ha significado una decadencia en el ámbito
escénico; aunque no se podría decir con exactitud si ha perjudicado o beneficiado
la aparición de estas nuevas tecnología
En 1925 comenzaron a destacar algunos escritores jóvenes que retomaron el
esfuerzo renovador de los ateneístas, con la diferencia de que su interés se centró
en la literatura, principalmente en la poesía.
Este grupo publicó en 1928 la revista Contemporáneos y de ahí tomaron su nombre.
Estos escritores querían la perfección poética, y esto les hacía olvidar la situación
social del país, por lo que no fueron tan populares como los miembros del Ateneo.
Sin embargo, la influencia de estos escritores ha sido muy importante para la
literatura mexicana.
Algunos de los Contemporáneos son: Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Jorge
Cuesta, Gilberto Owen, Bernardo Ortiz de Montellanos, Enrique González
Rojo, Carlos Pellicer y José Gorostiza
4.5 Música y Danza

Al término de la Revolución Mexicana, en 1920, el país entró en un periodo de


industrialización y estabilidad política, donde no han faltado los intermitentes brotes
de inconformidad y violencia. La refinación del petróleo, las industrias petroquímica
y textil, y el turismo, son importantes soportes de su economía actual.
Si algo caracteriza a la música mexicana de concierto durante las primeras seis
décadas del siglo XX es el eclecticismo, entendido como la búsqueda de soluciones
intermedias más allá de posturas extremas o hacia una sola dirección estética. El
eclecticismo musical fue el punto de confluencia de diversos estilos y tendencias
usados por los compositores mexicanos, aquellos que cultivaron más de un estilo
musical o corriente estética durante su trayectoria creativa. Además, muchos
compositores buscaron un estilo musical propio a través de la hibridación o mezcla
estilística, a partir de las diversas corrientes estéticas que asimilaron de la música
europea y americana.
En este periodo se aprecia que la mayoría de los compositores mexicanos siguieron
un camino ecléctico, el cual les permitió aproximarse a varios estilos combinando
elementos musicales nacionales o de otras corrientes. Las principales tendencias
cultivadas durante el periodo 1910-1960 fueron, además de la nacionalista, la post-
romántica, la impresionista, la expresionista y la neoclásica, amén de otras
excepcionales, como el llamado microtonalismo.
Durante la primera mitad del siglo XX la música y las artes no fueron ajenas a la
gran influencia ejercida por el nacionalismo, fuerza ideológica que ayudó a la
consolidación política y social de los países latinoamericanos en la búsqueda de
una identidad cultural propia. Si bien el nacionalismo musical disminuyó su
importancia en Europa hacia 1930, en América Latina continuó como una corriente
importante hasta más allá de 1950. El México posrevolucionario favoreció el
desarrollo del nacionalismo musical a partir de la política cultural aplicada por el
Estado mexicano en todas las artes. Ancladas en la estética nacionalista, las
instituciones culturales y educativas oficiales apoyaron la obra de artistas y
compositores, y propiciaron la consolidación de una infraestructura musical
moderna basada en la enseñanza y la divulgación.
El nacionalismo musical consiste en la asimilación o recreación de la música
popular vernácula por los compositores de música de concierto, ya sea de manera
directa o indirecta, evidente o velada, explícita o sublimada. El nacionalismo musical
mexicano fue proclive a la mezcla estilística, lo que explica el surgimiento de dos
fases nacionalistas y varios estilos híbridos. El nacionalismo
romántico, encabezado por Manuel M. Ponce (1882-1948) durante las dos primeras
décadas del siglo, hacía énfasis en el rescate de la canción mexicana como base
de una música nacional. Entre los compositores que siguieron a Ponce por esta vía
estuvieron José Rolón (1876-1945), Arnulfo Miramontes (1882-1960) y Estanislao
Mejía (1882-1967). El nacionalismo indigenista tuvo como líder más notable
a Carlos Chávez (1899-1978) durante las dos décadas siguientes(1920 a
1940), movimiento que pretendía recrear la música prehispánica mediante el uso de
la música indígena de la época. Entre los muchos compositores de esta fase
indigenista encontramos a Candelario Huízar (1883-1970), Eduardo Hernández
Moncada (1899-1995), Luis Sandi (1905-1996) y el llamado “Grupo de los cuatro”,
formado por Daniel Ayala (1908-1975), Salvador Contreras (1910-1982), Blas
Galindo (1910-1993) y José Pablo Moncayo (1912-1958).
Entre las décadas de 1920 y 1950 surgieron otros estilos nacionalistas híbridos
como el nacionalismo impresionista, presente en ciertas obras de Ponce, Rolón,
Rafael J. Tello (1872-1946), Antonio Gomezanda (1894-1964) y
Moncayo; el nacionalismo realista y expresionista de José Pomar (1880-1961),
Chávez y de Silvestre Revueltas (1899-1940), y hasta un nacionalismo neoclásico
practicado por Ponce, Chávez, Miguel Bernal Jiménez (1910-1956), Rodolfo Halffter
(1900-1987) y Carlos Jiménez Mabarak (1916-1994). A fines de los años cincuenta
se percibe un claro agotamiento de las distintas versiones del nacionalismo musical
mexicano, debido en parte a la apertura y búsqueda de los compositores hacia
nuevas corrientes cosmopolitas, algunos de ellos educados en los Estados Unidos
y en la Europa de la posguerra.