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Operación Highjump

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La Operación Highjump (cuya denominación oficial fue Programa de Desarrollos


Antárticos de la Armada de los Estados Unidos 1946-47), fue un amplio despliegue
científico-militar organizado por el Almirante Richard Byrd, de la Armada de los
Estados Unidos.

Contenido
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1. Antecedentes
2. Objetivos científicos
3. Flota de la Operación Highjump
4. Desarrollo de la Operación
5. El Oasis de Bunger
6. Preguntas incómodas
7. Retirada de la Flota y declaraciones del Almirante Byrd
8. Desinformación
9. ¿Primera Batalla?: La versión novelesca de Felipe Botaya
10. ¿Segunda Batalla?: El supuesto testimonio de John Sireson
11. Fuentes para este artículo

Antecedentes
Insignia de la Operación Highjump.

Tras la Segunda Guerra Mundial, los Aliados descubrieron que más de 2.000
científicos del Tercer Reich e Italia habían desaparecido, junto a uno o dos millones de
personas, y que todos ellos se habrían dirigido a Nueva Suabia, o algún otro lugar de la
Antártida. Debido a esto, entre fines de 1946 y principios de 1947, los Aliados
realizaron la Operación Highjump («Salto de Altura»).

Las órdenes parten de Washington con la firma del Almirante D.C. Ramsey hacia las
flotas del Atlántico (Norfolk, Virginia) y del Pacífico Sur (San Diego, California). El
Secretario de la Marina, James Forrestal y el presidente Harry Truman aprueban la
Operación.

El nombre de la Operación fue dado por el Almirante Chester W. Nimitz y el


calendario fijado era desde Diciembre de 1946 (Verano Austral), hasta Julio de 1947, en
pleno Invierno Austral.

Para justificar públicamente un no del todo claro gasto militar como ese en un momento
en que los Estados Unidos estaban exhaustos económicamente tras la guerra, se buscó a
un personaje de excelente reputación y proyección pública y aceptado como un «gran
héroe americano» al nivel del legendario aviador Charles Lindbergh: el almirante
antártico Richard Evelyn Byrd.

Byrd fue nombrado Comandante Científico de la Operación.

Objetivos científicos
Se dijo a la prensa que se trataba, solamente de una misión científica, que incluía la
circunnavegación costera de 25.750 Kms de la Antártida para hacer nuevos mapas. En
resumen, los objetivos científicos declarados eran:
1) Entrenar al personal y probar material en condiciones de frío extremo.
2) Consolidar y extender la soberanía estadounidense sobre la mayor área
posible del Continente Antártico.
3) Determinar la viabilidad de establecer y mantener bases en la Antártida, e
investigar posibles ubicaciones para las mismas.
4) Desarrollar técnicas para establecer y mantener bases en la Antártida.
5) Ampliar conocimientos en hidrografía, geografía, geología, meteorología y
electromagnetismo en la zona.

Flota de la Operación Highjump


Sin embargo, Estados Unidos desplegó el destacamento de Fuerzas Operativas «Task
Force 68», que sumaban 13 naves (incluyendo tres portaaviones, un destructor y un
submarino), y 4.700 hombres, bajo las órdenes de Richard Creuzen como Comandante
Militar, y Richard Byrd como Comandante Científico.

La Fuerza de Operaciones o Task Force 68, fue dividida en tres grupos:

 Grupo Central (TF-68.1, al mando del Comandante Richard Creuzen):

 Buque de Comunicaciones USS Mount Olympus (AGC-8).


 Rompehielos USS Burton Island (AG-88).
 Rompehielos USCGC Northwind (WAG-282).
 Buque de Suministros USS Yancey (AKA-93).
 Buque de Suministros USS Merrick (AKA-97).
 Submarino USS Sennet (SS-408).

 Grupo Occidental (TF-68.2, al mando del Capitán Charles A. Bond):

 Portaviones USS Currituck (AV-7).


 Petrolero USS Cacapon (AO-52).
 Destructor USS Henderson (DD-785).

 Grupo Oriental (TF-68.3, al mando del Capitán George J. Dufek):

 Portaviones USS Pine Island (AV-12).


 Petrolero USS Canisteo (AO-99).
 Destructor USS Brownson (DD-868).

El Portaaviones USS Philippine Sea (CV-47) también participó, pero no fue asignado a
ninguno de los grupos...

Semanas después, se sumaron hasta 17 barcos de otras Naciones, incluyendo Inglaterra,


Japón y Rusia, que aportaron en conjunto, otros 2.300 hombres.

Desarrollo de la Operación
El Submarino Sennet durante la Operación Highjump.

Desde el antiguo campamento-base de Byrd «Little America» (ahora llamada Little


America IV, por ser la cuarta vez en ser ocupada), los tres grupos iniciaron sus
operaciones siguiendo un esquema de rodeo del continente antártico.

Pronto la Antártida se encontró literalmente rodeada. Enjambres de aviones recorrían


sus tierras, equipados con Radares y Localizadores Termomagnéticos, buscando
afanosamente la o las Bases Secretas de los Nazis en la Antártida.

Mientras tanto, se filma el documental «The Secret Land» (la Tierra Secreta), que hace
hincapié en los aspectos científicos de la expedición.

El Oasis de Bunger

1946-47 Operation Highjump - AMAZING discoveries

El «Oasis Antártico» sin hielo descubierto por el Teniente Comandante David Bunger.

El Teniente Comandante David Bunger estaba al mando de uno de los 6 aviones de


transporte utilizados en la Operación Highjump. A principios de Febrero, partió de la
Base de Shackleton, en las inmediaciones de la Costa de la Reina María, en la Tierra de
Wilkes, en un vuelo dirigido al interior de la Antártida.
A unos 6.5 Kms del litoral descubrió una zona sin hielos y con lagos. El agua de los
lagos era de distintos colores, del rosado al verde y azul intenso. Cada lago tenía una
longitud de unos 9 Kms.

Al aterrizar con su hidroavión, Bunger pudo comprobar que el agua de esos lagos era
más tibia que la del Océano. El litoral de los lagos mostraba una leve pendiente.

El oasis presentaba un perímetro más o menos cuadrado; sus bordes estaban delimitados
por la nieve y los hielos eternos. Dos de los lados del oasis se erguían unos 30 mts y
estaban constituidos por muros de hielo. Los otros lados tenían un declive más gradual y
suave.

La existencia de tal oasis en pleno Océano Glacial Antártico, en medio de una perenne
extensión de hielos, indicaría la presencia de condiciones climáticas más moderadas, tal
vez producto de la actividad volcánica subterránea.

El 12 de Febrero, el Almirante Byrd anunció el descubrimiento de lo que describió


como un «oasis de lagos con agua barrosa, de color verde oscuro. Dicha región lacustre,
de unos 30 Kms de ancho y unos 65 de largo, está completamente desprovista de hielo y
se encuentra a corta distancia de la isla de Knox».

Preguntas incómodas
Sin embargo, pese a la cobertura científica de la expedición, los Aliados llegaron a
sufrir cerca de 1.500 bajas, en cuanto a hombres, aviones de combate y material aéreo
de alta tecnología, además de serias abolladuras en el casco del Submarino Sennet.

Aunque disponía de 8 meses y de fondos económicos ilimitados, la Operación


Highjump se interrumpió abruptamente a los dos meses de haberse iniciado.

Retirada de la Flota y declaraciones del Almirante


Byrd
A principios de Febrero, toda la flota regresó a los Estados Unidos tras sufrir numerosas
pérdidas. El primero en marcharse (y que fue el último en llegar) fue el USS Philippine
Sea en el que había llegado el Almirante Byrd. Para facilitar la huida, llegó rápidamente
el rompehielos USS Burton Island, llegado desde San Diego, además de llevar víveres
y el correo.

El 22 de Febrero, el USS Mount Olympus evacuó tanto a Byrd como a los últimos
hombres que permanecían en Little America IV.

El 4 de Marzo, toda la flota encaraba el Océano Pacífico en dirección Norte. Ese día, el
Almirante Byrd es entrevistado por Lee Van Atta, corresponsal del INS (International
News Service).

El 5 de Marzo, el periódico «El Mercurio» de Chile, publica la nota de Van Atta,


titulada «El almirante Richard E. Byrd se refiere a la importancia estratégica de los
polos», del cual extractamos los siguientes fragmentos:
Artículo de «El Mercurio» de Chile, con las declaraciones de Richard Byrd al finalizar
la Operación Highjump.

A BORDO DEL MOUNT OLYMPUS, EN ALTA MAR. El almirante Richard


E. Byrd advirtió hoy que es preciso que los Estados Unidos adopten medidas de
protección contra la posibilidad de una invasión del país por aviones hostiles
procedentes de las regiones polares.
El almirante dijo: «no intento asustar a nadie, pero la amarga realidad es que, de
ocurrir una nueva guerra, los Estados Unidos serán atacados por aviones que
volarán sobre uno a ambos polos».
[...]
«No puedo menos que hacer una fuerte advertencia a mis compatriotas en el
sentido de que ha pasado ya el tiempo en que podíamos refugiarnos en un
completo aislamiento y descansar en la confianza de que las distancias, los
océanos y los polos constituyen una garantía de seguridad».
[...]
El almirante encareció la necesidad de permanecer «en estado de alerta y
vigilancia a lo largo de las fronteras de hielo que constituyen los últimos
reductos de defensa contra una invasión».

A su regreso fue hospitalizado y, según se dice, se le prohibió dar conferencias de


prensa por el resto de su vida.
Ante la creciente suspicacia del público, se dijo que todas las bajas se debieron,
únicamente, a «accidentes», y que en la Antártida no hay más que pingüinos. Por eso se
conoce también a la Operación Highjump con el irónico nombre de «La Guerra de los
Pingüinos».

Hoy, casi 70 años después, todos los archivos relacionados con la Operación Highjump
siguen clasificados. Algo incomprensible, si tenemos en cuenta que la Versión Oficial,
dice que no sucedió nada extraño durante la misma.

Desinformación
En muchas fuentes, se citan distorsionadamente las declaraciones de Richard Byrd a «El
Mercurio», haciéndolo hablar de «objetos volantes» o hasta «platillos volantes» que
vuelan «a velocidades increíbles»:

«Estados Unidos debe iniciar medidas de defensa inmediatamente contra las


regiones polares. No quiero asustar a nadie, pero debo declarar la verdad amarga
de que, en caso de una nueva guerra, el continente americano sería atacado por
objetos volantes ['platillos volantes', según otras versiones] que pueden volar de
un polo al otro a velocidades increíbles».

Esto es falso, pues, como puede verse en las declaraciones originales citadas más arriba,
Byrd habló de AVIONES, no de «objetos volantes», ni de «platillos volantes»; y la
frase «a velocidades increíbles» no aparece en el texto original de la entrevista.

¿Primera Batalla?: La versión novelesca de Felipe


Botaya
La novela «Antártida, 1947: La guerra que nunca existió», de Felipe Botaya.

En su novela «Antártida, 1947: La Batalla que nunca ocurrió», el investigador y


escritor Felipe Botaya describe el siguiente escenario:

La TF-68 hizo contacto con fuerzas hostiles el 25 de Diciembre de 1946, cuando


un helicóptero fue derribado por misiles tierra-aire, disparados desde una
estructura cilíndrica que surgió del hielo antártico.
A las 5:41 de la madrugada del 26 de Diciembre —y mientras se trataba de sacar
del hielo al Pine Island que había quedado atrapado—, se produjo un ataque a
gran escala desde varios puntos, y por armas e ingenios desconocidos para la
tripulación, mientras eran sobrevolados por tres Discos Voladores de color
aluminio brillante.
Entre tanto, un grupo de tareas había logrado desembarcar varios blindados con
una cobertura de tropas de tierra, que fueron totalmente diezmados, y luego
destruidos: el USS Canisteo explotó en una estruendosa deflagración, mientras
los vehículos blindados y el campamento sufrían feroces ataques.

¿Segunda Batalla?: El supuesto testimonio de John


Sireson

En el documental ruso «Tercer Reich: Operación OVNI», se expone el supuesto


testimonio de un miembro de la expedición, un experimentado piloto llamado John
Sireson, que describe una supuesta batalla ocurrida el 25 de Febrero de 1947 (¿Una
segunda batalla?), de la siguiente manera:

Salió con mucha fuerza del agua volando verticalmente. Se deslizaba entre los
mástiles de los barcos con tal velocidad que la corriente de aire arrastró y partió
la antena de radio. No me dio tiempo ni para parpadear. Los dos soldados del
Casablanca fueron destruidos por algún tipo de misterioso rayo disparado desde
la nariz del Platillo Volador. Luego, eso se sumergió en el agua próxima a los
barcos.
En ese momento, yo estaba en la cubierta del Casablanca y lo vi como usted me
está viendo a mí. No pude entenderlo: Aquel objeto era silencioso, como si
flotara entre los barcos; como una bestia satánica escupiendo fuego mortífero.
En ese momento vi al destructor Murdoch, el cual estaba a unos 120 pies.
Estalló en llamas y se empezó a hundir.
A pesar del riesgo, rescaté equipos y botes salvavidas que lancé inmediatamente
desde el lugar del desastre hasta otros barcos. La pesadilla se alargó unos 20
minutos. Cuando los Platillos otra vez se hundieron bajo el agua, evaluamos los
daños. Fue terrorífico.

La duda que ofrece este testimonio es que ninguna de las unidades de la expedición
tenía los nombres de Casablanca o Murdoch. Además, el documental ruso no explica
cómo se obtuvo dicho testimonio.

Fuentes para este artículo


 Operación Highjump (Artículo de Wikipedia).
 Operación Highjump (Blog).
 Antártida, 1947: La guerra que nunca existió (Ponencia de Felipe Botaya).
 Batalla en la Antártida (Video de Pablowild).
 Tercer Reich: Operación Ovni (Documental ruso).