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Universidad Central del Ecuador

Facultad de Ciencias Médicas


Escuela de Medicina
Hospital General Enrique Garcés
Cátedra de Ginecología
Integrantes:

- Moreno M. Jefferson S.
- Naranjo C. Nathaly M.
- Portilla R. Nicolás A.

Antígeno carcinoembrionario
El ACE es una glucoproteína de superficie compuesta en 50-75% por carbohidratos y el resto por
proteínas. El ACE se expresa en los tejidos de adultos sanos, así como durante el desarrollo fetal,
siendo su principal origen el colon. Otros sitios donde se ha encontrado expresión del ACE son
las células del estómago, células epiteliales escamosas de la lengua, esófago y cérvix, el epitelio
secretor y las células epiteliales de la próstata. La expresión del ACE en estos tejidos inicia entre
las semanas nueve a 14 de la vida fetal y persiste por el resto de la vida. Matsuoka, et al.,
encontraron que adultos sin neoplasia producen ACE de manera habitual, 90% se encuentra
ligado a la membrana celular del enterocito en su polo apical y es liberado hacia la luz a través
de una fosfolipasa-C específica, por lo que diariamente se eliminan por las heces de individuos
sanos entre 50 mg y 70 mg. Sin embargo, se cree que la cantidad real liberada por día es mayor,
y que gran parte se degrada hacia fragmentos más pequeños no detectables en el lumen del
intestino, por lo cual esta cantidad determinada en las heces subestima la cantidad producida.

Diversos requisitos debe cumplir el marcador tumoral ideal, entre ellos estar presente
únicamente en las células tumorales, ser específico para el órgano y tipo de tumor, evaluable en
el suero de todos los pacientes con el mismo tumor, detectable en el inicio del desarrollo del
tumor, sus concentraciones deberían correlacionarse con la carga tumoral y deberían constituir
un predictor de la enfermedad en pacientes con el tipo específico de tumor. Hasta ahora, no
existe un marcador tumoral que se encuentre presente únicamente en las células tumorales,
pues otros factores y condiciones no neoplásicas pueden afectar su concentración en el suero;
por lo tanto, las desventajas más importantes de los marcadores tumorales son la inadecuada
especificidad para el tipo de cáncer, la producción del marcador en condiciones fisiológicas y en
tejidos sanos, y su elevación en condiciones no malignas como en procesos inflamatorios,
tumores benignos y enfermedades no malignas.

El cáncer de ovario es el tipo de cáncer más frecuente del aparato genital femenino. Su alta
frecuencia y pobre pronóstico enfatiza la necesidad de identificar marcadores diagnósticos para
el cáncer de ovario.

En el presente estudio se evaluó el papel de tres marcadores tumorales comúnmente empleados


en el diagnóstico de cáncer de ovario el CEA, CA125 y HE4. Se compararon los niveles séricos de
los tres marcadores en los grupos de pacientes con tumor maligno, benigno y en sujetos
aparentemente sanos (control), encontrando que los niveles séricos de CA125 y HE4 fueron
mayores en las pacientes con tumor ovárico maligno con respecto al grupo control y benigno;
asimismo, el CA125 se encontró elevado en pacientes con tumor ovárico benigno con respecto
a las pacientes controles, tal y como ha sido reportado en otros estudios; lo cual sugiere que
dichos marcadores podrían ser útiles para discriminar a las pacientes con tumor ovárico maligno
y benigno, pudiendo por lo tanto tener valor diagnóstico en el cáncer de ovario. En contraste, la
concentración sérica de CEA no fue diferente entre los grupos estudiados lo que indica que bajo
nuestras condiciones experimentales, el CEA no es un marcador tumoral adecuado para el
diagnóstico de cáncer de ovario; pues, el CEA es una proteína oncofetal que ha demostrado
encontrarse elevada en pacientes con cáncer colorectal, mama, ovario, pancreático, pulmonar,
hepático y endometrial; asimismo, el CEA ha sido empleado como un marcador para diferenciar
obstrucciones biliares malignas y benignas. Sin embargo, se ha demostrado que se eleva en
patologías no neoplásicas como bronquitis, gastritis, úlceras duodenales, enfermedades
hepáticas, pancreatitis, poliposis colorectal, entre otros. La función real que cumple el CEA no
ha sido determinada; sin embargo, existen múltiples hipótesis, siendo una de las más aceptadas
la que plantea al CEA como un agente que bloquea la diferenciación terminal celular
permitiendo la potencial proliferación de la célula; por lo tanto, en el presente estudio, bajo
nuestras condiciones de estudio, se pudo observar que el CEA es un marcador tumoral que no
tiene valor diagnóstico en el cáncer de ovario.

Valores de referencia normales

 No fumadores 0-3 ng/ml


 Fumadores 0-5 ng/ml

En el 95% de los pacientes sanos no fumadores el CEA se va a encontrar en niveles menores que
3 ng/ml y en pacientes sanos fumadores el CEA va a estar en concentraciones menores a 5 ng/ml
en el 85% de los casos. Estos niveles altos se pueden encontrar en fumadores activos como en
exfumadores.

Alfa-feto proteína

La AFP fue descubierta por Abelev en 19632. Esta glicoproteína se produce en el humano
durante el desarrollo fetal en el hígado fetal y el saco vitelino. El hígado se convierte en la
principal fuente de AFP, ya que el saco vitelino degenera en el segundo trimestre. La
concentración de esta proteína en el suero del feto es muy alta (1-10 mg/ml), y durante el
segundo trimestre del embarazo es en promedio de 30 mg/ml, además, la AFP tiene afinidad
por el oxígeno y tiene un papel importante en el transporte de éste, remplazando la función de
la hemoglobina fetal. Posteriormente es secretada a la circulación fetal y, finalmente, localizada
en el líquido amniótico en concentraciones de entre 7 y 20 µg/ml, durante las semanas 14 y 16
del embarazo. La síntesis de AFP declina gradualmente y desaparece de 6 a 12 meses después
del nacimiento cuando se inicia una mayor síntesis de albúmina sérica. Se ha sugerido que una
función importante de la AFP durante la gestación podría estar relacionada con la supresión de
la respuesta inmune de la madre durante el desarrollo del embrión. Se ha identificado que la
variación en el contenido y en las características estructurales de esta proteína en el recién
nacido puede ser de utilidad para la detección de anomalías y malformaciones fetales,
incluyendo el síndrome de Down, el síndrome del tubo neural abierto, la espina bífida y los
tumores del saco vitelino. En el adulto, cuando el nivel sérico de la AFP es alto, es un marcador
útil para detectar enfermedades neoplásicas, por ejemplo, el carcinoma hepatocelular y el
teratoma testicular, entre otros tipos de cáncer.
En pacientes con tumores de células germinales, la elevación de las cifras séricas de AFP
constituye una evidencia absoluta de la presencia de elementos celulares no seminomatosos,
detectándose típicamente en pacientes con tumores del seno endodérmico y también con
carcinoma embrionario. La presencia simultánea de AFP y HCG elevadas en suero, indica la
presencia de poblaciones tumorales diferentes produciendo ambos MT. Un incremento de AFP
en un paciente diagnosticado de seminoma, exige que sea contemplado en cuanto a pronóstico
y tratamiento como si estuviera presente un tipo celular no seminomatoso. Su importante valor
en el seguimiento y sus implicaciones pronósticas en pacientes con tumores de células
germinales se ajusta a lo comentado previamente en relación con HCG. El IGCCCG incluye
valores de AFP de menos de 5.000 ng/ml, 5.000- 50.000 ng/ml o más de 50.000 ng/ml, en las
categorías de buen, moderado y mal pronóstico con las consecuencias de supervivencia y
tratamiento previamente comentados. En el hepatocarcinoma, AFP se eleva en un 70-80% de
los casos. Algunos estudios encuentran mejor supervivencia en aquellos pacientes con niveles
de AFP dentro de los límites normales. Los valores elevados se asocian con mayor extensión
tumoral. En poblaciones asiáticas y esquimales, crónicamente infectadas con virus de hepatitis
B o C con alto riesgo de desarrollar hepatocarcinoma, el screening con AFP puede detectar
tumores más precoces susceptibles de tratamiento quirúrgico curativo. Este MT tiene interés en
el seguimiento de hepatocarcinoma resecados. Sus niveles disminuyen rápidamente tras el
tratamiento y se elevan con la recidiva.

En cuanto a los tumores de células germinales del testículo, recientemente se ha propuesto la


clasificación de los pacientes en tres grupos según los valores séricos preoperatorios de tres
marcadores tumorales:

1. Grupo de buen pronóstico (56% de los pacientes; supervivencia total, 92%): AFP < 1.000
µg/l, hCG < 5.000 UI/l y lactatodeshidrogenasa < 1,5 veces el límite superior de la
normalidad.
2. Grupo de pronóstico intermedio (28% de los pacientes; supervivencia total, 80%): AFP
entre 1.000 mg/l y 10.000 µg/l, hCG < 50.000 UI/l y lactatodeshidrogenasa entre 1,5 y
10 veces el límite superior de la normalidad.
3. Grupo de mal pronóstico (16% de pacientes; supervivencia total, 48%): AFP > 10.000
µg/l, hCG > 50.000 UI/l y lactatodeshidrogenasa > 10 veces el límite superior de la
normalidad.