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bell hooks

Obras incompletas

El feminismo es para todo el mundo


Devorar al otro: deseo y resistencia
Claridad: dar palabras al amor
Entender el patriarcado
Mujeres negras. Dar forma a la teoría feminista

Recopilación Tiago
Desde sus inicios Traficantes de Sueños ha apostado por licencias
de publicación que permiten compartir, como las Creative Com-
mons, por eso sus libros se pueden copiar, distribuir, comunicar
públicamente y descargar desde su web. Entendemos que el co-
nocimiento y las expresiones artísticas se producen a partir de
El feminismo es para todo el mundo elementos previos y contemporáneos, gracias a las redes difusas
bell hooks en las que participamos. Están hechas de retazos, de mezclas, de
experiencias colectivas; cada persona las recompone de una for-
ma original, pero no se puede atribuir su propiedad total y excluir
a otros de su uso o replicación.
Sin embargo, «cultura libre» no es sinónimo de «cultura gratis».
Producir un libro conlleva costes de derechos de autor, traduc-
ción, edición, corrección, maquetación, diseño e impresión. Tú
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traficantes de sueños
Indice
Índice 9
Nota editorial. Origen del proyecto y agradecimientos
Prólogo. Ochy Curiel
1. Política feminista. Donde estamos
Traficantes de Sueños no es una casa editorial, ni siquiera una 2. Toma de conciencia. Un continuo cambio de actitud
editorial independiente que contempla la publicación de una co- 3. La sororidad sigue siendo poderosa
lección variable de textos críticos. Es, por el contrario, un proyec- 4. Educación feminista para una conciencia crítica
to, en el sentido estricto de «apuesta», que se dirige a cartografiar 5. Nuestros cuerpos, nosotras. Derechos reproductivos
las líneas constituyentes de otras formas de vida. La construcción 6. Belleza por dentro y por fuera
teórica y práctica de la caja de herramientas que, con palabras 7. Lucha de clases feminista
propias, puede componer el ciclo de luchas de las próximas déca- 8. Feminismo global
das. 9. Mujer y empleo
Sin complacencias con la arcaica sacralidad del libro, sin concesio- 10. Raza y género
nes con el narcisismo literario, sin lealtad alguna a los usurpado- 11. Acabar con la violencia
res del saber, TdS adopta sin ambages la libertad de acceso al 12. Masculinidad feminista
conocimiento. Queda, por tanto, permitida y abierta la reproduc- 13. Crianza feminista
ción total o parcial de los textos publicados, en cualquier formato 14. Liberar el matrimonio y las relaciones de pareja
imaginable, salvo por explícita voluntad del autor o de la autora y 15. Una política sexual feminista.
sólo en el caso de las ediciones con ánimo de lucro. Una ética de libertad mutua
16. Plenitud total. Lesbianismo y feminismo
Omnia sunt communia! 17. Volver a amar. El corazón del feminismo
18. Espiritualidad feminista
19. Un feminismo con visión de futuro

se permite la copia @
Nota editorial Finalmente lo hemos traducido un equipo de cinco mujeres xica-
nas, colombianas y del Estado español, con la colaboración de
Origen del proyecto y agradecimientos otra compañera para la traducción de un capítulo. A más compa-
ñeras les hubiera gustado participar en el proyecto pero por dis-
 Todas las mujeres blancas de este país saben que su esta- tintos motivos no pudieron seguir, entre ellas Elena Rey.
tus es muy distinto al de las mujeres negras y de color, y lo
saben desde muy pequeñas porque tanto en la televisión Desde nuestro primer contacto con Traficantes de Sueños, la edi-
como en las revistas solo ven imágenes como la suya. Sa- torial puso mucho empeño, ilusión y constancia para que el libro
ben que el único motivo por el que las personas de color fuera finalmente publicado. En la larga búsqueda de los derechos
están ausentes y son invisibles es porque no son blancas. de la obra y la localización de la autora tuvimos que recurrir a
Todas las mujeres blancas de este país saben que su raza nuestras redes feministas a uno y otro lado del Atlántico, las cua-
es una categoría privilegiada y, por mucho que decidan les (aunque sin mucho éxito) se pusieron a la tarea. Queremos
reprimir o desmentir este hecho, no significa que lo desco- agradecer especialmente la ayuda de Mara Viveros.
nozcan. Simplemente lo están negando.
Ya en el proceso de traducción fue mucha la gente que nos animó
Esta cita es el origen de esta publicación; a una de las tra- y nos apoyó y que espera con ilusión leer el libro traducido. Gra-
ductoras, Maira Puertas, le llamó poderosamente la atención cias de manera especial a Kath Nygard, que contribuyó con la tra-
cuando la encontró en Internet. Tanto que buscó y se leyó el libro. ducción de un capítulo, y a Ivonne Donado Kerguelén y Carmen
Y le pareció tan completo, variado y útil, y tan necesario tenerlo Romo Velasco, que ayudaron en la pre-revisión de otros.
en castellano que lanzó la propuesta de traducirlo a varias com- Por último, queremos dar las gracias en especial a Ochy Curiel
pañeras feministas de acá y de allá. Pichardo por aceptar nuestra propuesta de escribir el prólogo.

Desde el principio la idea nos entusiasmó y nos pusimos manos a Fdo. El equipo de traductoras:
la obra: primero confirmamos qué compañeras estarían dispues- Beatriz Esteban Agustí Lina Tatiana Lozano Ruiz Mayra Sofía Mo-
tas a participar y después encontramos una editorial que quisiera reno Maira Puertas Romo Sara Vega González
publicarlo. Por diversos motivos, desde que el proyecto echó a
andar han transcurrido casi cuatro años y un sinnúmero de perso-
nas ha colaborado para que saliera adelante.
to quién es ella. No obstante, es bueno saber que bell hooks, co-
Prólogo mo ha sucedido con la mayoría de afronorteamericanas, fue víc-
Ochy Curiel tima de la segregación racial, del sexismo y del clasismo en Esta-
dos Unidos; es desde esta experiencia desde donde se posiciona
Feminism is for Everybody / El feminismo es para todo el mundo es en torno al feminismo, en el que cree profundamente, colocando
uno de los textos más importantes de la escritora, teórica activis- su propio standpoint [punto de vista]. Este es uno de los marcos
ta, académica y crítica cultural afronorteamericana bell hooks. fundamentales del libro: la experiencia como autoridad analítica,
desde una posición crítica, constructiva y vivencial, es el hilo con-
A diecisiete años de su primera edición, ya solo el título invita a
ductor de este texto.
una reflexión que hoy sigue estando en boga en los espacios fe-
ministas y que podemos sintetizar en esta pregunta: ¿cuál es el Fue escrito de forma simple y explicativa, pues su propósito era
sujeto del feminismo? hacer una especie de «manual» sencillo, que todo el mundo pu-
diera leer, que permitiera eliminar los prejuicios en torno al femi-
La respuesta la encontramos a lo largo de diecinueve pequeños
nismo —y en torno a las feministas como mujeres que «odian a
capítulos que, si bien cortos, profundizan en cuestiones clave para
los hombres»— y que ayudara a ampliar su alcance, ya que, según
el feminismo norteamericano, también abordadas en otras geo-
ella, las propuestas feministas circulan fundamentalmente en la
políticas, y que continúan siendo hoy debates importantes. Por lo
academia y en los movimiento políticos.
tanto, su lectura es una reactualización de historias, debates,
disputas, propuestas, en las que encontramos continuidades y Contar con la traducción en castellano de Feminism is for
discontinuidades y que son presentadas por bell hooks desde su Everybody. Passionate Politics es un privilegio que nos permite
experiencia, su apasionamiento y desde profundos y complejos adentrarnos en el pensamiento y la práctica política de una de las
análisis. feministas afronorteamericanas que ha construido lo que hoy se
denomina Feminismo Negro, una de las propuestas feministas
bell hooks fue un nombre construido por la autora combinando
más coherentes y radicales, que promueve un análisis y una ac-
parte de los nombres y apellidos de su madre y de su abuela, un
ción política que consideren la imbricación de las opresiones deri-
acto de reconocimiento de una ancestralidad que define su propia
vadas del sexo, la raza y la clase.
ubicación, lo que ha sido una práctica política reiterada por parte
de muchas mujeres negras. Pero además lo escribe en minúsculas, ¿Por qué «el feminismo es para todo el mundo» para bell hooks?
cuestionando el canon gramatical hegemónico que señala que los Es la pregunta que me condujo a leer este libro. Y no encontré una
nombres propios deben escribirse en mayúsculas. Para ella lo más sola respuesta, sino muchas.
importante son las ideas que están vertidas en sus textos, no tan-
I. Lo primero que la autora nos propone es que el feminis- periencia de muchas mujeres empobrecidas y negras que no eran
mo tiene el potencial de cambiar no solo la vida de las mujeres, consideradas en un feminismo cuyas integrantes legítimas eran
sino la de todo aquel y aquella que busque claves para transfor- las blancas y de clase burguesa. Es desde allí desde donde intro-
marla. duce interesantes análisis en torno a la raza y a la clase.

En este libro bell hooks conecta este potencial de transformación En torno a la raza, señala que fueron las feministas negras, a
con una toma de conciencia del sexismo que no debe quedarse en quienes define como visionarias, las que desvelaron la relación
las mujeres, sino llegar también a los hombres, para que se hagan entre racismo y sexismo y las que —aunque fueron catalogadas
conscientes de su sexismo y renuncien a sus privilegios masculi- como «traidoras», porque para muchas feministas blancas esto
nos. Es uno de los temas recurrentes de la autora. Así desesencia- disminuía el estatus del género en el feminismo— forjaron las
liza la relación mujer = feminista, hombre = enemigo, pues sostie- bases para una posición antirracista dentro del feminismo.
ne que un hombre que ha renunciado a sus privilegios de sexo es
un compañero de lucha, y una mujer que sostiene el sexismo es Critica un feminismo blanco que, si bien aprendió de la lucha de
una peligrosa amenaza para el feminismo. la población afronorteamericana por los derechos civiles para
lograr sus propios derechos, no integró por ello ningún compro-
Esta posición está inscrita en debates que surgieron en la década miso con la lucha antirracista. Al contrario, se negaron a analizar
de los años setenta y ochenta en el feminismo (y que hoy siguen el impacto que tenía la raza al colocar el género como único cen-
presentes) en torno a la idea de que el feminismo era exclusiva- tro de sus luchas, lo que reproducía el racismo dentro del femi-
mente para las mujeres, pues han sido oprimidas por el sexismo, y nismo. La experiencia de las mujeres negras, la mayoría en situa-
que había que enfrentarse con los hombres. hooks problematiza ción de precariedad material, era borrada de los análisis y luchas
esta relación analizando cómo los hombres no son el problema feministas. Fue así como se cuestionó la supuesta hermandad y
principal. Si bien asume críticamente sus privilegios en el sistema sororidad que muchas feministas blancas y con privilegios de clase
patriarcal y cómo reproducen el sexismo, propone una teorización enarbolaban como un principio ético feminista, pues la mayoría
más compleja que coloque el problema en el patriarcado, el se- de las mujeres y feministas negras eran objeto de explotación y
xismo y la dominación masculina, que incluya el hecho de que racismo por parte de la sociedad en general, y por muchas femi-
muchas mujeres también reproducen esta dominación, y que nistas blancas en particular; por tanto, no había tal opresión com-
ponga en el centro que para lograr erradicar este sistema es im- partida. Si bien hooks señala que posteriormente muchas feminis-
portante asumir la toma de conciencia crítica. tas blancas han teorizado sobre la relación entre género y raza,
cabe destacar que esto sigue ausente en la práctica feminista de
II. Pensar y hacer un feminismo para todo el mundo no es muchas otras.
pensar solo en los hombres: hooks coloca en primer plano la ex-
III. Para bell hooks la clase también ha sido una cuestión pro- siguieron en gran medida abocadas a abortos ilegales en precarias
blemática para el feminismo. Partiendo del cuestiona- miento de condiciones.
lo que Betty Friedan llamó «el problema que no tiene nombre» en
su célebre texto The Feminism Mystique [La mística de la femini- Sobre esta cuestión analiza también cómo los derechos logrados
dad], un best-seller de la época en el que Friedan analizaba las por algunas en torno a la reproducción y la sexualidad fueron pos-
frustraciones de muchas mujeres por estar en sus casas como teriormente perdiéndose, mientras la radicalidad feminista iba
amas de casa, hooks restringe esa frustración a un grupo de muje- desapareciendo y se fortalecía la ultraderecha religiosa funda-
res blancas pequeño burguesas pues una gran mayoría de muje- mentalista, lo que colocó de nuevo el aborto en la agenda pública,
res trabajaban ya fuera del hogar por pésimos salarios y, a la vez, en un intento de socavar el derecho de las mujeres a decidir sobre
a su regreso, tenían que asumir el trabajo doméstico en sus pro- sus cuerpos, su sexualidad y su reproducción.
pias casas. Por tanto, cuestiona el concepto de «libertad» que V. En relación con los cánones de belleza, examina cómo las
Friedan demandaba para ciertas mujeres con privilegios, pues no feministas lograron cuestionar la belleza promovida por la indus-
era aplicable para mujeres sin privilegios de clase y raza. tria de la moda y la obsesión que esta impone para que las muje-
hooks examina cómo fue dándose la institucionalización del femi- res asuman una determinada apariencia. Así, muchas feministas
nismo, al crearse los estudios de la mujer en el campo académico, se bajaron de los tacones, dejaron el maquillaje, empezaron a
que en buena medida desplazaron a los grupos de autoconciencia, usar pantalones y se sintieron más libres y cómodas con sus cuer-
espacios no jerárquicos y autónomos que permitieron analizar las pos. Sin embargo, también analiza cómo el patriarcado capitalista
vidas cotidianas de muchas mujeres. Esta institucionalización pro- supremacista blanco, posteriormente, ha sido capaz de volver a
fesionalizó la apuesta feminista por parte de mujeres privilegiadas generalizar nociones sexistas de la belleza a través de los medios
convirtiéndolo en un estilo de vida más que en una apuesta trans- de comunicación.
formadora, lo que fortaleció un feminismo clasista. VI. bell hooks amplía en este texto los análisis en torno a la
IV. Por otro lado, para la autora, si bien la sexualidad de las violencia. Prefiere el concepto de «violencia patriarcal» en vez de
mujeres fue un catalizador fundamental para el movimiento femi- «violencia doméstica», porque la liga al sexismo y a la dominación
nista, pues permitió reconocer los cuerpos de las mujeres, defen- masculina y porque además esta violencia no incluye solo a las
der el derecho a elegir, a ejercer más libremente su sexualidad, a mujeres, sino también a los niños y a las niñas, que muchas veces
acceder a métodos anticonceptivos seguros o al aborto, lo cierto son violentados, también por las mujeres. Ante esto propone una
es que de mucho de esto solo hicieron uso mujeres blancas con crianza feminista como vía para evitar la violencia hacia las muje-
privilegios de clase. Las empobrecidas, incluyendo a las negras, res, hacia niños y niñas, pero también para generar procesos de
socialización que eviten la reproducción de la violencia a nivel mental de las lesbianas radicales y, segundo, trabajando contra la
general. homofobia y la lesbofobia.

VII. En temas como el matrimonio y la vida de pareja, bell Con todos estos temas, lo que nos propone bell hooks en este
hooks recuerda que fueron las posturas feministas de la década libro es un feminismo visionario y radical que debe analizar las
de los setenta, que criticaron el matrimonio heterosexual por experiencias personales desde la posición de cada uno, desde
constituir otra forma de esclavitud sexual y por reforzar la hege- nuestros lugares de sexo, raza y clase para que «entendamos con
monía patriarcal de los hombres, las que construyeron el para- claridad nuestro lugar dentro del patriarcado capitalista suprema-
digma sexual más libre que vivimos hoy y que ha permitido a las cista blanco»; un feminismo que debe recuperar los aportes de
mujeres y a los hombres tener mejores relaciones con sus parejas muchas feministas que no se quedaron en una política reformista,
heterosexuales. sino que apostaron por la transformación de la vida; un feminismo
que debe reconocer la importancia de «otra» espiritualidad lejos
VIII. A partir de un sugerente título, bell hooks analiza la rela- del sexismo, del racismo, del funda- mentalismo y que contenga
ción entre lesbianismo y feminismo. Lo denomina «plenitud to- ideas de justicia y liberación; un feminismo que debe cuestionar
tal». Reconociendo que fueron lesbianas las que le ayudaron a su las nociones de amor que se basan en la dominación y la coerción;
propia autodefinición, analiza cómo las lesbianas y las bisexuales un feminismo que luche contra todas las formas de violencia y
fueron la vanguardia del movimiento de la liberación de las muje- que debe invitar a sumarse a todo el mundo.
res por dos razones: por haber mostrado a través de su propia
experiencia que, en tanto mujeres, no era necesario depender de
los hombres para lograr el bienestar y el placer sexual; y porque
eran las que estaban más dispuestas a asumir una perspectiva de
raza y clase. Muestra además el heterosexismo del feminismo, en
tanto que las heterosexuales del movimiento no legitimaban a
lesbianas y bisexuales, cuestión que era reforzada por los medios
de comunicación. Una aportación interesante de hooks es el cues-
tionamiento de la consigna «el feminismo es la teoría y el lesbia-
nismo la práctica» ya que muchas lesbianas reproducían formas
de violencia dentro de sus parejas y asumían roles y actitudes
sexistas, y muchas terminaron por alejarse de las prácticas políti-
cas radicales. Con todo ello hooks invita a una práctica feminista
frente al heterosexismo, primero, reconociendo el legado funda-
está representado por mujeres comprometidas principalmente
1. Política Feminista con la igualdad de género: el mismo salario por el mismo trabajo
Donde estamos y, a veces, el reparto de las tareas del hogar y la crianza entre
mujeres y hombres. Generalmente ven que estas mujeres son
blancas y privilegiadas materialmente y saben, por los medios de
comunicación de masas, que la liberación de las mujeres se centra
EXPLICADO DE FORMA SENCILLA, el feminismo es un movimiento en la libertad para abortar, para ser lesbianas y en la lucha contra
para acabar con el sexismo, la explotación sexista y la opresión. la violación y la violencia doméstica. De todos estos temas, mucha
Esta definición del feminismo la incluí en mi libro Feminist Theory: gente está de acuerdo con la idea de la igualdad de género en el
From Margin to Center hace más de diez años. En ese momento trabajo: el mismo salario por el mismo trabajo.
esperaba que se convirtiera en una definición común que utilizara
todo el mundo; me gustaba porque no implicaba que los hombres Como nuestra sociedad sigue teniendo principalmente una cultura
fueran el enemigo. Al especificar que el problema era el sexismo, «cristiana», mucha gente sigue creyendo que Dios ha dispuesto
iba directamente al corazón de la cuestión. A efectos prácticos, es que las mujeres deben estar subordinadas a los hombres en el
una definición que implica que el problema es el conjunto del hogar. Aunque muchísimas mujeres se hayan incorporado a la
pensamiento y la acción sexista, independientemente de que lo población activa o aunque muchas familias estén encabezadas por
perpetúen mujeres u hombres, niños o adultos. Es lo suficiente- mujeres como únicas proveedoras, sigue dominando en el país la
mente amplia como para comprender el sexismo sistémico insti- imagen de que la dominación masculina sigue intacta, haya o no
tucionalizado; y es una definición abierta. Para entender el femi- hombres en el hogar.
nismo es necesario entender el sexismo.
La errónea noción del movimiento feminista como movimiento
Como bien saben todas las personas que defienden la política antihombres conllevaba también la errónea asunción de que los
feminista, la mayoría de la gente no sabe lo que es el sexismo o, si espacios en los que solo había mujeres serían necesariamente
lo sabe, cree que no es un problema. Mucha gente cree que el entornos libres de patriarcado y pensamiento sexista. Muchas
feminismo consiste única y exclusivamente en mujeres que quie- mujeres, incluidas las que participaban activamente en política
ren ser iguales que los hombres, y la gran mayoría de esta gente feminista, también decidieron creérselo. De hecho, sí que existía
cree que el feminismo es antihombres. Esta falta de comprensión un fuerte sentimiento antihombres entre las primeras activistas
de la política feminista refleja lo que la mayoría de la gente feministas que luchaban con rabia contra la dominación masculi-
aprende sobre el feminismo a través de los medios de comunica- na. Esa rabia ante la injusticia fue lo que les impulsó a crear el
ción de masas patriarcales. El feminismo del que más oyen hablar movimiento de liberación de las mujeres. En un principio, la ma-
yoría de las activistas feministas (la mayor parte blancas) tomaron
conciencia de la naturaleza de la dominación masculina cuando bre las divisiones de clase entre las mujeres a mediados de los
militaban en espacios anticlasistas y antirracistas con hombres setenta en la recopilación de artículos Class and Feminism. Estos
que hablaban al mundo sobre la importancia de la libertad mien- debates no trivializaban la insistencia feminista en que «la sorori-
tras subordinaban a las mujeres en sus filas. Ya fuera en el contex- dad es poderosa», sino que simplemente hacían hincapié en que
to de mujeres blancas que luchaban en nombre del socialismo, solo podríamos llegar a ser hermanas en la lucha si nos enfrentá-
mujeres negras que luchaban a favor de los derechos civiles y la bamos a las formas en las que las mujeres —mediante la clase, la
liberación de la población negra o mujeres nativas estadouniden- raza o la orientación sexual— dominaban y explotaban a otras
ses que luchaban por los derechos indígenas, estaba claro que los mujeres y creábamos una plataforma política que abordara estas
hombres querían ser los líderes y que querían que las mujeres los diferencias.
siguieran. Participar en estas luchas radicales de liberación des-
pertó el espíritu de rebelión y resistencia de las mujeres progresis- Aunque las mujeres negras de forma individual habían participado
tas y las condujo a la lucha contemporánea de liberación de las en el movimiento feminista contemporáneo desde sus inicios, no
mujeres. fueron las que se convirtieron en las «estrellas» del mismo, las
que atrajeron la atención de los medios de comunicación de ma-
Según fue evolucionando el feminismo contemporáneo y según se sas. A menudo, las mujeres negras activas en el movimiento femi-
fueron dando cuenta las mujeres de que los hombres no eran el nista eran feministas revolucionarias (como muchas lesbianas
único grupo de nuestra sociedad que perpetuaba el pensamiento blancas). No estaban de acuerdo con las feministas reformistas
y la práctica sexista —las mujeres también podían ser sexistas— el que querían proyectar firmemente una imagen del movimiento
sentimiento antihombres dejó de moldear la conciencia del mo- que consistía únicamente en lograr la igualdad entre hombres y
vimiento; los esfuerzos pasaron a centrarse en la creación de jus- mujeres dentro del sistema existente. Incluso antes de que se
ticia de género. Pero las mujeres no podíamos unirnos para im- empezara a debatir sobre la cuestión de la raza en los círculos
pulsar el feminismo sin enfrentarnos a nuestro pensamiento se- feministas, las mujeres negras (y sus aliados revolucionarios en la
xista. La sororidad no podía ser poderosa mientras las mujeres lucha) tenían claro que nunca iban a conseguir la igualdad dentro
siguieran compitiendo entre ellas. Las visiones utópicas de la soro- del patriarcado capitalista supremacista blanco existente.
ridad que se basaban únicamente en la conciencia del hecho de
que todas las mujeres eran de alguna manera víctimas de la do- Desde sus inicios, el movimiento feminista ha estado polarizado.
minación masculina se vieron afectadas por los debates de clase y Las pensadoras reformistas eligieron hacer hincapié en la igualdad
raza. Los debates sobre las diferencias de clase surgieron muy de género. Las pensadoras revolucionarias no queríamos simple-
pronto en el feminismo contemporáneo, antes que los debates mente modificar el sistema existente para que las mujeres tuvie-
sobre la raza. Diana Press publicó unas notas revolucionarias so- ran más derechos; queríamos transformar ese sistema, acabar con
el patriarcado y el sexismo. Como los medios de comunicación de
masas patriarcales no estaban interesados en la visión más revo- el pensamiento feminista revolucionario tenía una mayor acepta-
lucionaria, la prensa convencional nunca le prestó atención. La ción y seguimiento en los círculos académicos, en los cuales se
imagen de la «liberación de las mujeres» que quedó y que perma- siguió produciendo teoría feminista revolucionaria, pero en mu-
nece en el imaginario de la gente representa a mujeres que que- chos casos esa teoría no llegaba al gran público. Pasó a ser, y lo
rían lo que tenían los hombres; y esto era más fácil de alcanzar. sigue siendo, un discurso privilegiado disponible para aquellas
Los cambios de la economía del país, la crisis económica, la pérdi- personas con una amplia formación académica, buenos estudios
da de empleos, etc., crearon el clima adecuado para que nuestra y, generalmente, materialmente privilegiadas. Obras como Femi-
ciudadanía aceptara la noción de la igualdad de género en el tra- nist Theory: From Margin to Center, que ofrecen una visión libe-
bajo. radora de la transformación feminista, no reciben nunca mucha
atención. Mucha gente no ha oído hablar de este libro; no han
Dada la realidad del racismo, tenía sentido que los hombres blan- rechazado su mensaje, simplemente no lo conocen.
cos estuvieran más dispuestos a tener en cuenta los derechos de
las mujeres, al considerar que la obtención de esos derechos po- Al patriarcado capitalista supremacista blanco establecido le in-
dría servir a los intereses de mantener la supremacía blanca. No teresaba acabar con el pensamiento feminista visionario que no
podemos olvidar que las mujeres blancas empezaron a reivindicar era antihombres o cuyo objetivo no era conseguir el derecho de
su necesidad de libertad siguiendo los pasos de los derechos civi- las mujeres a ser como los hombres, y las feministas reformistas
les, justo en el momento en el que se estaba luchando contra la también querían silenciar estas fuerzas. El feminismo reformista
discriminación racial y en el que la población negra, especialmen- se convirtió en un medio para la movilidad de clase; les permitía
te los hombres negros, podrían haber logrado la igualdad con los liberarse de la dominación masculina en el trabajo y tener un esti-
hombres blancos en el trabajo. lo de vida más independiente. Aunque no se había acabado con el
sexismo, podían maximizar su libertad dentro del sistema existen-
El pensamiento del feminismo reformista, que se centra princi- te y podían contar con la existencia de una clase más baja de mu-
palmente en la igualdad con los hombres en el trabajo, eclipsó las jeres subordinadas explotadas que harían el trabajo sucio que
bases radicales originales del feminismo contemporáneo que ellas se negaban a hacer. Al aceptar y, de hecho, confabular por la
reivindicaban la reforma y la reestructuración general de la socie- subordinación de la clase trabajadora y las mujeres pobres, no
dad para que nuestro país fuera fundamentalmente antisexista. solo se aliaron con el patriarcado existente y su sexismo concomi-
La mayoría de las mujeres, especialmente las mujeres blancas tante, sino que se concedieron a sí mismas el derecho a llevar una
privilegiadas, dejaron incluso de tener en cuenta las visiones fe- doble vida: una en la que eran iguales que los hombres en el em-
ministas revolucionarias cuando empezaron a conseguir poder pleo y otra en el hogar cuando querían permanecer en él. Si opta-
económico dentro de la estructura social existente. Irónicamente, ban por el lesbianismo, tenían el privilegio de ser iguales que los
hombres en el empleo, mientras utilizaban su poder de clase para evoca es el que se obtiene mediante la explotación y opresión de
crear hogares en los que podían elegir tener poco o ningún con- otras personas.
tacto con los hombres.
La política feminista está perdiendo fuerza porque el movimiento
El «feminismo como estilo de vida» se acomodaba en la noción de feminista ha perdido definiciones claras. Tenemos esas definicio-
que podía haber tantas versiones del feminismo como mujeres en nes. Reivindiquémoslas. Compartámoslas. Volvamos a empezar.
el mundo. De repente, el feminismo se fue vaciando lentamente Hagamos camisetas y pegatinas, postales y música hip-hop, anun-
de contenido político y se impuso la idea de que no importaba la cios para la televisión y la radio, carteles y publicidad en todas
tendencia política de una mujer, ya fuera conservadora o liberal: partes, y cualquier tipo de material impreso que hable al mundo
ella también podía incorporar el feminismo en su estilo de vida. sobre feminismo. Podemos compartir el mensaje sencillo pero
Obviamente, esta forma de pensar ha hecho que se acepte más el potente de que el feminismo es un movimiento para acabar con la
feminismo porque presupone que las mujeres pueden ser feminis- opresión sexista. Empecemos por ahí. Dejemos que el movimiento
tas sin desafiar la esencia de la cultura o a ellas mismas. Por ejem- vuelva a empezar.
plo, tomemos el caso del aborto: si el feminismo es un movimien-
to para acabar con la opresión sexista y privar a las mujeres de los
derechos reproductivos es una forma de opresión sexista, no se
puede estar en contra del derecho a decidir y ser feminista. Una
mujer puede insistir en que ella nunca optaría por abortar, pero
afirmará su apoyo al derecho de las mujeres a elegir y seguirá
siendo una defensora de la política feminista. No se puede ser
antiabortista y defensora del feminismo. Asimismo, no puede
existir un «feminismo del poder1» si la imagen del poder que se

1
Power feminism. En los años ochenta y noventa, feministas ligadas al
neoliberalismo acusaron a ciertas corrientes feministas de mostrar siem-
pre a las mujeres como víctimas sometidas a un orden externo [victim
feminism]; frente a ellas, pretendían promover imágenes de las mujeres
como agentes con poder [power feminism] pero no entraban en profun-
didad a la cuestión de la posibilidad de agencia en contextos de opresión
y a menudo se terminaba culpando a las mujeres de su propia situación.
[N. de E.]
suelta a la hostilidad y a la rabia reprimidas por los abusos, y se
2. Toma de conciencia. centraban poco o nada en las estrategias de intervención y trans-
Un continuo cambio de actitud formación. En un nivel muy básico, muchas mujeres heridas y
oprimidas utilizaron los grupos de conciencia de manera terapéu-
tica; era el espacio donde destapaban y revelaban abiertamente la
profundidad de sus heridas más íntimas. Este aspecto confesional
Las feministas no nacen, se hacen. Una no se vuelve una defenso-
funcionó como ritual de sanación. A través de la toma de concien-
ra de la política feminista simplemente por tener el privilegio de
cia las mujeres obtuvieron la fuerza para desafiar a las fuerzas
haber nacido mujer. Como en todos los posicionamientos políti-
patriarcales en el empleo y en el hogar.
cos, una se vuelve partidaria de la política feminista por elección y
por acción. Cuando, por primera vez, las mujeres se organizaron Sin embargo, de forma importante, la base de este trabajo empe-
en grupos para hablar juntas sobre la cuestión del sexismo y la zó cuando las mujeres examinaron el pensamiento sexista y crea-
dominación masculina, tenían claro que a las mujeres se las socia- ron estrategias con las que cambiar nuestras actitudes y creencias
liza al igual que a los hombres para creer en el pensamiento y los a través del pensamiento feminista y del compromiso con la polí-
valores sexistas. La única diferencia es que los hombres se benefi- tica feminista. Fundamentalmente, el grupo de conciencia era un
cian del sexismo más que las mujeres y, como consecuencia, es espacio para la transformación. Para construir un movimiento
menos probable que quieran renunciar al privilegio patriarcal. feminista de masas las mujeres necesitaban organizarse. La sesión
Antes de que las mujeres pudiéramos cambiar el patriarcado, de toma de conciencia normalmente tenía lugar en casa de al-
teníamos que cambiarnos a nosotras mismas, teníamos que to- guien (en vez de en un espacio público que había que alquilar o
mar conciencia. que tenía que ser cedido). En ese lugar de reunión las pensadoras
y activistas feministas con experiencia podían reclutar nuevas
La toma de conciencia feminista revolucionaria enfatizaba la im-
conversas.
portancia de aprender sobre el patriarcado como sistema de do-
minación, sobre cómo llegó a institucionalizarse y sobre cómo se La comunicación y el diálogo eran, de forma significativa, la priori-
perpetúa y se mantiene. Entender la manera en que la domina- dad fundamental en las sesiones de toma de conciencia. En mu-
ción masculina y el sexismo se expresaban en la vida diaria con- chos grupos se tenía como política que hablara todo el mundo.
cienció a las mujeres sobre cómo eran acosadas, cómo trabajaban Las mujeres se turnaban para hablar con el fin de asegurarse de
para otros y, en el peor de los casos, cómo no tenían ningún con- que se oyera a todas. Este intento de crear un modelo de debate
trol sobre sus vidas. En los orígenes del movimiento feminista no jerárquico verdaderamente dio a todas las mujeres la oportu-
contemporáneo, los grupos de conciencia a menudo se convirtie- nidad de hablar, pero a menudo no creó un contexto para un diá-
ron en espacios en los que las mujeres simplemente daban rienda logo comprometido. Aun así, en la mayoría de los casos, se discu-
tía y debatía después de que todas hubieran hablado por lo me- A finales de los años setenta los estudios de la mujer estaban en
nos una vez. En los grupos de conciencia, eran frecuentes los de- proceso de ser aceptados como una disciplina académica. Este
bates acalorados ya que de esa forma pretendíamos aclarar nues- triunfo ensombreció el hecho de que muchas de las mujeres que
tra comprensión colectiva sobre la naturaleza de la dominación habían abierto el camino para su institucionalización fueron des-
masculina. Solo a través del debate y el desacuerdo podríamos pedidas porque tenían estudios de máster y no doctorados. Mien-
empezar a encontrar un planteamiento realista sobre la explota- tras algunas de nosotras volvimos a la escuela de postgrado para
ción y la opresión de género. obtenerlos, algunas de las mejores y más brillantes no lo hicieron
porque estaban totalmente desilusionadas con la universidad y
El pensamiento feminista surgió por vez primera en el contexto de hartas del exceso de trabajo, así como decepcionadas y enfureci-
pequeños grupos en los que, con frecuencia, las personas se co- das porque la política radical en la que se apoyaban los estudios
nocían entre sí (tal vez habían trabajado juntas o eran amigas). A de la mujer estaba siendo reemplazada por el reformismo liberal.
medida que este empezó a teorizarse en material impreso para Poco tiempo después, las aulas de estudios de la mujer habían
llegar a una audiencia más amplia, los grupos se deshicieron. La reemplazado al grupo de conciencia en el que todo tenía cabida.
creación de los estudios de la mujer como disciplina académica Mientras que en los distintos grupos de conciencia podían encon-
aportó otro escenario desde el que se podía informar a las muje- trarse mujeres de orígenes variados (las que trabajaban exclusi-
res sobre el pensamiento y la teoría feminista. Muchas de las que vamente como amas de casa, en el sector servicios o profesiona-
encabezaron la introducción de las clases de estudios de la mujer les exitosas), la academia era y sigue siendo un lugar de privilegio
en facultades y universidades habían sido activistas radicales de de clase. Las mujeres blancas de clase media privilegiadas, que
las luchas por los derechos civiles, los derechos de las personas eran mayoría en número aunque no necesariamente las que lide-
homosexuales y el movimiento feminista temprano. Muchas de raban la vertiente radical del movimiento feminista contemporá-
ellas no tenían doctorados, lo que significaba que habían entrado neo, a menudo ganaron protagonismo porque eran el grupo en el
en las instituciones académicas recibiendo un salario más bajo y que se centraban los medios de comunicación como las re-
trabajando más horas que sus colegas de otras disciplinas. Cuando presentantes de la lucha. Las mujeres con conciencia feminista
estudiantes de postgrado más jóvenes se unieron al esfuerzo de revolucionaria, muchas de las cuales eran lesbianas y de clase
legitimar los estudios feministas, en la academia sabíamos que era trabajadora, con frecuencia y a medida que el movimiento recibía
importante conseguir mejores títulos universitarios. La mayoría de más atención, perdieron visibilidad. Pero una vez que los estudios
nosotras veía nuestro compromiso con los estudios de la mujer de la mujer arraigaron en las facultades y universidades, al fin y al
como una acción política; estábamos preparadas para sacrificar- cabo, estructuras corporativas conservadoras, se vieron totalmen-
nos para crear una base académica para el movimiento feminista. te desplazadas. Cuando el aula de estudios de la mujer reemplazó
al grupo de conciencia como escenario primario de transmisión
del pensamiento feminista y de estrategias de cambio social, el se al sexismo interiorizado, mujeres que enarbolaban la bandera
movimiento perdió su potencial de masas. feminista, a menudo traicionaban a la causa en sus interacciones
con otras mujeres.
De un día para otro y de buenas a primeras, cada vez más mujeres
empezaron a denominarse a sí mismas «feministas» o a usar la A principios de los años ochenta, la evocación de una sororidad
retórica de la discriminación de género para cambiar su estatus politizada, tan crucial en los inicios del movimiento feminista,
económico. La institucionalización de los estudios feministas ge- perdió significado a medida que el terreno de la política feminista
neró un conjunto de empleos tanto en el mundo de la academia radical fue ensombrecido por un feminismo basado en el estilo de
como en el mundo editorial. Estos cambios profesionales conduje- vida, el cual sugería que cualquier mujer podía ser feminista sin
ron a formas de oportunismo, y mujeres que nunca habían estado importar cuáles fueran sus creencias políticas. Huelga decir que
comprometidas políticamente con la lucha feminista de masas ese pensamiento ha socavado la teoría y la práctica feministas, en
empezaron a adoptar la actitud y la jerga del feminismo cuando suma, la política feminista.
esto mejoraba su movilidad social. El desmantela- miento de los
grupos de conciencia prácticamente borró la idea de que para Cuando el movimiento feminista se renueve, reforzará las estra-
llegar a ser una defensora del feminismo una tenía que formarse y tegias que permitan que un movimiento de masas acabe con el
tomar una decisión informada sobre qué significa acoger la políti- sexismo, la explotación y la opresión sexista que subyugan a todo
ca feminista. el mundo, y la toma de conciencia recuperará de nuevo su impor-
tancia original. Al imitar de forma efectiva el modelo de las
Sin el grupo de conciencia como el lugar donde las mujeres se reuniones de Alcohólicos Anónimos, los grupos de conciencia
enfrentaban a su propio sexismo hacia otras mujeres, el rumbo feminista se reunirán en las comunidades y ofrecerán el mensaje
del movimiento feminista cambió para centrarse en la igualdad en del pensamiento feminista a todo el mundo independientemente
el empleo y la lucha contra la dominación masculina. Al centrarse de su clase, raza o género. Aunque pueden aparecer grupos espe-
cada vez más en la construcción de la mujer como «víctima» de la cíficos basados en identidades compartidas, los grupos de base
igualdad de género y por tanto merecedora de reparaciones (ya deben componerse con personas de procedencias distintas.
sea a través de modificaciones de las leyes discriminatorias o de
políticas de discriminación positiva) perdió vigencia la idea de que La toma de conciencia feminista por parte de los hombres es tan
las mujeres, como parte de su transformación en feministas, ne- esencial para el movimiento revolucionario como los grupos de
cesitaban primero enfrentarse a su sexismo interiorizado. Mujeres mujeres. Si se hubiera hecho hincapié en los grupos masculinos
de todas las edades actuaban como si la preocupación o la rabia que enseñaran a los niños y a los hombres qué es el sexismo y
por la dominación masculina o la igualdad de género fuera todo lo cómo puede transformarse, a los medios de comunicación de
que se necesitaba para convertirse en «feminista». Sin enfrentar- masas les habría resultado imposible retratar al movimiento como
antihombres. También habría evitado la formación de un movi- mujeres enarbolan la bandera de la política feminista sin abordar
miento masculino antifeminista. A menudo los grupos de hombres y transformar su propio sexismo, el movimiento acabará debili-
se formaron siguiendo los pasos de un feminismo contemporáneo tándose.
que no abordaba en absoluto las cuestiones del sexismo y la do-
minación masculina. Al igual que el feminismo basado en el estilo
de vida y dirigido a las mujeres, estos grupos a menudo se volvie-
ron espacios terapéuticos en los que los hombres se enfrentaban
a sus heridas sin una crítica al patriarcado o un programa de resis-
tencia a la dominación masculina. El movimiento feminista futuro
no cometerá este error. Los hombres de todas las edades necesi-
tan espacios donde se afirme y se valore su resistencia al sexismo.
Sin los hombres como aliados en la lucha, el movimiento feminista
no avanzará. En este momento tenemos mucho trabajo por hacer
para contrarrestar la idea profundamente interiorizada en la psi-
que cultural de que el feminismo es antihombres. El feminismo es
antisexismo. Un hombre que ha renunciado al privilegio masculino
y que ha adoptado la política feminista es un valioso compañero
de lucha; no supone, de ninguna manera, una amenaza para el
feminismo; mientras que una mujer infiltrada en el movimiento
feminista que se sigue rigiendo por el pensamiento y el compor-
tamiento sexista sí supone una peligrosa amenaza. La interven-
ción más poderosa que hicieron los grupos de conciencia fue, de
manera significativa, la reivindicación de que todas las mujeres
deben enfrentarse a su sexismo interiorizado y a su lealtad al pen-
samiento y a la acción patriarcal, y deben comprometerse con la
transformación feminista. Todavía se necesita esa intervención;
sigue siendo el paso necesario para cualquiera que opte por la
política feminista. Hay que transformar al enemigo interior antes
de que podamos enfrentarnos al enemigo exterior. La amenaza, el
enemigo, es el pensamiento y el comportamiento sexista. Si las
capacidad y empecé a dudar de mí misma. Entonces, el movimien-
3. La sororidad sigue siendo to feminista sacudió el campus. Las estudiantes y las profesoras
exigían que se acabara con la discriminación por género dentro y
fuera del aula. ¡Guau! Fue un momento intenso e increíble. Allí
asistí a mi primera clase de estudios de la mujer con la escritora
Cuando se utilizó por primera vez el eslogan Sisterhood is power- Tillie Olsen, quien hizo a sus estudiantes pensar, primero y ante
ful [«La sororidad es poderosa»] fue increíble. Yo empecé a parti- todo, sobre el destino de las mujeres de clase trabajadora. Allí la
cipar de lleno en el movimiento feminista en mi segundo año de académica y posteriormente biógrafa de Anne Sexton, Diane
universidad. Al haber asistido a una universidad solo de mujeres Middlebrook, repartió uno de mis poemas en nuestra clase de
un año antes de pasarme a la Universidad de Stanford, conocía poesía contemporánea sin decir de quién era y nos pidió que
por experiencia propia la diferencia en la autoestima y la confian- identificáramos si estaba escrito por un hombre o por una mujer,
za en sí mismas de las mujeres en un aula del mismo sexo frente a un experimento que nos hizo reflexionar críticamente acerca de
otra en la que hay hombres. En Stanford los hombres reinaban en los prejuicios de género a la hora de juzgar el valor de la escritura.
todas las clases. Las mujeres hablaban menos, tomaban menos la Allí empecé a escribir mi primer libro a la edad de diecinueve
iniciativa y muchas veces, cuando hablaban, difícilmente se podía años: Ain't I a Woman: Black Women and Feminism. No se habría
escuchar lo que decían. Sus voces carecían de fuerza y confianza. producido ninguna de estas increíbles transformaciones si el mo-
Para empeorar las cosas, de vez en cuando, los profesores, tam- vimiento feminista no hubiese creado una base para la solidaridad
bién hombres, nos decían que no podíamos ser «grandes» pensa- entre mujeres.
doras, escritoras, etc., que no éramos tan inteligentes como los
hombres. Estas actitudes me chocaban dado que yo venía de un Esa base se apoyaba en nuestra crítica a lo que entonces llamá-
ambiente solo de mujeres donde se afirmaba constantemente bamos «el enemigo interior», refiriéndonos a nuestro sexismo
nuestra valía y valor intelectual por el nivel de excelencia acadé- interiorizado. Todas sabíamos de primera mano que habíamos
mica establecido por nuestras docentes, en su mayoría mujeres, sido socializadas como mujeres por el pensamiento patriarcal para
tanto para nosotras como para ellas mismas. considerarnos a nosotras mismas inferiores a los hombres; para
vernos entre nosotras única y exclusivamente como competidoras
De hecho, sigo en deuda con mi profesora favorita de inglés, blan- por la aprobación patriarcal; para mirarnos entre nosotras con
ca, que pensaba que yo no estaba recibiendo la orientación aca- celos, miedo y odio. El pensamiento sexista nos hacía juzgarnos
démica que necesitaba en nuestra universidad para mujeres por- las unas a las otras sin compasión y castigarnos duramente. El
que no tenían un programa intensivo de escritura. Ella me animó pensamiento feminista nos ayudó a desaprender el autodesprecio
a ir a Stanford; creía que algún día sería una pensadora y escritora
importante. Allí, en cambio, se cuestionaba constantemente mi
de las mujeres. Nos permitió liberarnos del arraigo que el pensa- Siguiendo los pasos de la revolución por los derechos civiles, el
miento patriarcal tenía en nuestras conciencias. movimiento feminista de las décadas de los años setenta y ochen-
ta cambió el panorama nacional. Las activistas feministas que
La unión entre los hombres es un aspecto aceptado y afirmado de hicieron posibles estos cambios se preocuparon por el bienestar
la cultura patriarcal. Simplemente se sabe que los grupos de hom- de todas las mujeres. Nosotras entendíamos que la solidaridad
bres se mantendrán unidos, se apoyarán, harán equipo y pondrán política entre mujeres expresada en la sororidad va más allá del
el bien del grupo por encima del beneficio y del reconocimiento reconocimiento positivo de las experiencias de las mujeres e in-
individual. La unión de las mujeres no era posible dentro del pa- cluso de la afinidad por los sufrimientos comunes. La sororidad
triarcado, era un acto de traición, pero el movimiento feminista feminista está enraizada en el compromiso compartido de luchar
creó el contexto para que esta unión fuera posible. No nos unimos contra la injusticia patriarcal, sin importar la forma que tome esa
en contra de los hombres, nos unimos para proteger nuestros injusticia. La solidaridad política entre mujeres siempre socava el
intereses como mujeres. Cuando retamos a los profesores que no sexismo y prepara el escenario para la destrucción del patriarca-
enseñaban libros escritos por mujeres no fue porque no nos gus- do. De manera significativa, la sororidad nunca habría sido posible
taran esos profesores (muchas veces nos gustaban), sino porque a través de las fronteras de raza y clase si las mujeres individual-
queríamos terminar, legítimamente, con los prejuicios de género mente no hubieran estado dispuestas a desprenderse de su poder
en las aulas y en el currículo. para dominar y explotar a grupos subordinados de mujeres. Si las
Las transformaciones feministas que estaban teniendo lugar en mujeres utilizan su poder de clase o de raza para dominar a otras
nuestra universidad mixta a principios de los años setenta se es- mujeres, es imposible alcanzar plenamente esta sororidad.
taban produciendo también en el ámbito del hogar y del empleo. En la década de los años ochenta, a medida que más mujeres em-
Primero y ante todo, el movimiento feminista instó a las mujeres a pezaron a reivindicar el feminismo de forma oportunista, sin ex-
dejar de vernos a nosotras mismas y a nuestros cuerpos como perimentar la toma de conciencia feminista que les habría permi-
propiedad de los hombres. Para exigir el control de nuestra sexua- tido despojarse de su sexismo, el supuesto patriarcal de que los
lidad, métodos anticonceptivos efectivos y derechos reproducti- poderosos deben subordinar a los débiles rigió sus relaciones con
vos, y acabar con las violaciones y los abusos sexuales, teníamos otras mujeres. Cuando las mujeres, en particular las mujeres blan-
que ser solidarias. Para que se modificara la discriminación de las cas privilegiadas antes privadas de sus derechos, empezaron a
mujeres en el empleo necesitábamos presionar como grupo para adquirir poder de clase sin despojarse de su sexismo interiorizado,
que se cambiaran las políticas públicas. Desafiar y modificar el se intensificaron las divisiones entre las mujeres. Cuando las mu-
pensamiento sexista de las mujeres fue el primer paso hacia la jeres de color criticaron el racismo en la sociedad en su conjunto y
creación de una sororidad poderosa, una potente hermandad de llamaron la atención sobre las maneras en que el racismo da for-
mujeres, que finalmente sacudió nuestro país.
ma y conforma a la teoría y a la práctica feminista, muchas muje- tre mujeres, que fue la fuerza que trajo cambios positivos, ha sido
res blancas simplemente le dieron la espalda a la visión de sorori- y es hoy en día socavada y amenazada sistemáticamente. Como
dad, cerrando sus mentes y corazones. Lo mismo sucedió cuando consecuencia, tenemos tanta necesidad de un compromiso reno-
se abordó la cuestión del clasismo entre las mujeres. vado con la solidaridad política entre mujeres como cuando se
inició el movimiento feminista contemporáneo.
Recuerdo cuando mujeres feministas, en su mayoría mujeres
blancas con privilegios de clase, debatían sobre si contratar o no En ese momento, teníamos una visión de la sororidad sin un en-
ayuda doméstica, tratando de no participar en la subordinación y tendimiento concreto del trabajo real que tendríamos que llevar a
la deshumanización de las mujeres menos privilegiadas. Algunas cabo para hacer de la solidaridad política una realidad. A través de
de estas mujeres lograron crear uniones positivas entre ellas y las la experiencia y el trabajo duro y, sí, aprendiendo de nuestros
mujeres que contrataban de modo que hubo un avance mutuo en errores y fracasos, contamos ahora con un cuerpo de teoría y de
un contexto más amplio de desigualdad. En vez de abandonar la práctica compartida que puede enseñar a las nuevas personas que
visión de la sororidad porque no podían alcanzar un estado utópi- se acerquen a la política feminista lo que puede y debe hacerse
co, crearon una verdadera sororidad, una que tenía en cuenta las para crear, sostener y proteger nuestra solidaridad. Dado que
necesidades de todas las personas implicadas. Este fue el duro muchas mujeres jóvenes saben poco sobre el feminismo y muchas
trabajo de la solidaridad feminista entre mujeres. Tristemente, a asumen de forma equivocada que el sexismo ya no es un proble-
medida que el oportunismo dentro del feminismo se intensificó, y ma, la educación feminista para la conciencia crítica debe ser
los logros del feminismo se volvieron lugares comunes, y por lo constante. Las pensadoras feministas de más edad no pueden
tanto se dieron por sentados, muchas mujeres no quisieron traba- asumir que las jóvenes adquirirán conocimientos sobre feminismo
jar duro para crear y sostener esta solidaridad. cuando se vayan haciendo adultas; necesitan orientación. En ge-
neral las mujeres de nuestra sociedad han olvidado el valor y el
Un número importante de mujeres simplemente abandonó la poder de la sororidad. Un movimiento feminista renovado debe
noción de sororidad. Algunas que alguna vez habían criticado y levantar la voz otra vez para proclamar de nuevo que «la sorori-
retado al patriarcado se volvieron a poner del lado de los hombres dad es poderosa».
sexistas. Otras mujeres radicales que se sintieron traicionadas por
la feroz competencia negativa entre mujeres a menudo simple- Los grupos radicales de mujeres mantenemos nuestro compromi-
mente se retiraron. En este punto, el movimiento feminista, que so con la construcción de la sororidad, con hacer de la solidaridad
estaba dirigido a transformar positivamente la vida de todas las política entre mujeres una realidad en marcha. Nosotras seguimos
mujeres, se estratificó de forma más visible. La sororidad, que trabajando para unirnos a través de la raza y la clase. Seguimos
había sido el grito de batalla del movimiento, parecía que había aplicando el pensamiento y las prácticas antisexistas que afirman
dejado de importar a muchas mujeres. La solidaridad política en- que las mujeres pueden lograr la autorrealización y el éxito sin
establecer relaciones de dominio las unas sobre las otras. Y tene-
mos la buena suerte de saber, y recordar todos los días de nues- 4. Educación feminista para una conciencia crí-
tras vidas, que la sororidad en la práctica es posible, que la sorori-
tica
dad sigue siendo poderosa.

Antes de los estudios de la mujer, antes de la literatura feminista,


algunas mujeres aprendían sobre feminismo en grupos. Ellas fue-
ron las primeras en comenzar a crear una teoría feminista que
incluía tanto un análisis del sexismo como estrategias para cues-
tionar el patriarcado, así como nuevos modelos de interacción
social. Todo lo que hacemos en la vida tiene una base teórica. Si
exploramos de manera consciente las razones que hay detrás de
una perspectiva particular o para llevar a cabo una determinada
acción, también encontraremos un sistema subyacente que con-
forma los pensamientos y las prácticas. En sus inicios, la meta
fundamental de la teoría feminista era explicar a mujeres y hom-
bres cómo funciona el pensamiento sexista y cómo podríamos
cuestionarlo y cambiarlo.

En esa época, la mayoría de nosotras habíamos sido socializadas


por nuestros padres, y madres y por la sociedad para aceptar el
pensamiento sexista. No nos habíamos tomado el tiempo necesa-
rio para descifrar las raíces de nuestras percepciones. El pensa-
miento feminista y la teoría feminista nos instaron a hacerlo. La
primera teoría feminista se difundió a través del boca a boca o de
boletines y folletos de poco coste. Las editoriales de mujeres que
se estaban desarrollando (donde las mujeres escribían, publicaban
y controlaban la producción a todos los niveles, incluyendo la
comercialización) se convirtieron en el medio para la difusión del
pensamiento feminista. Mi primer libro, Ain't I a Woman: Black sé de ninguno— en el que se consideraran poco importantes o
Women and Feminism, escrito en los años setenta y publicado en irrelevantes los trabajos desarrollados por hombres. Las críticas
1981, fue editado por un pequeño colectivo socialista, South End feministas a los cánones del conocimiento o a las obras literarias
Press, en el que al menos la mitad de sus miembros eran mujeres realizadas exclusivamente por hombres revelan los sesgos basa-
feministas y la totalidad eran antisexistas. dos en el género. Pero lo que es más importante, destapar estos
elementos era fundamental para permitir la recuperación de la
Producir un cuerpo de literatura feminista junto con la exigencia producción de las mujeres y la producción contemporánea de
de recuperar la historia de las mujeres fue una de las intervencio- nuevos trabajos hechos por mujeres y sobre las mujeres.
nes más poderosas y exitosas del feminismo contemporáneo.
Históricamente, en todos los ámbitos de la literatura y el conoci- El movimiento feminista cobró impulso cuando encontró su pro-
miento académico, los trabajos de las mujeres habían recibido pia manera de entrar en la academia. En las aulas de todo el país
poca o ninguna atención como consecuencia de la discriminación las mentes jóvenes podían aprender sobre el pensamiento femi-
de género. Fue increíble cuando el movimiento feminista reveló nista, leer la teoría y usarla en sus investigaciones académicas.
los sesgos en los currículos y muchos de los trabajos olvidados e Cuando era estudiante de postgrado y me estaba preparando
ignorados fueron redescubiertos. La creación de los programas de para escribir la tesis, el pensamiento feminista me permitió optar
estudios de la mujer en facultades y universidades proporcionó la a escribir sobre una escritora negra que en ese momento no era
legitimación institucional para investigar los trabajos realizados muy conocida: Toni Morrison. Antes del movimiento feminista
por mujeres. Siguiendo los pasos de los estudios negros, los estu- había muy poco trabajo académico serio sobre las obras de escri-
dios de la mujer se convirtieron en un espacio donde se podía toras negras. Cuando Alice Walker adquirió fama participó en la
aprender sobre género, sobre mujeres, desde una perspectiva recuperación del trabajo de la escritora Zora Neale Hurston,
libre de sesgos. quien, poco después, llegó a ser la escritora negra más reveren-
ciada dentro de la literatura estadounidense. El movimiento femi-
Al contrario de los estereotipos populares, entre el profesorado nista generó una revolución cuando exigió que se respetara el
de las clases de estudios de la mujer no menospreciábamos ni trabajo académico de las mujeres, que se reconociera ese trabajo
menospreciamos los trabajos realizados por hombres. Simple- pasado y presente, y que se acabara con los sesgos de género en
mente intervenimos sobre el pensamiento sexista demostrando los currículos y en la pedagogía.
que la producción de las mujeres es a menudo tan buena, tan
interesante, si no más, que la producida por los hombres. La lla- La institucionalización de los estudios de la mujer ayudó a hacer
mada alta literatura escrita por los hombres se critica únicamente correr la voz sobre el feminismo. Ofreció un lugar legítimo para
para demostrar los sesgos presentes en la evaluación del valor formarse, generando un grupo constante de mentes abiertas. El
estético. Nunca he asistido a un curso de estudios de la mujer —ni alumnado que acudía a las clases de estudios de la mujer estaba
allí para aprender; querían saber más sobre el pensamiento femi- tas estaban deseosas de producir una teoría que respondiera a las
nista. Y en esas clases fue donde muchas de nosotras desperta- realidades de la mayoría de las mujeres.
mos políticamente. Yo había llegado al pensamiento feminista al
enfrentarme a la dominación masculina de nuestro hogar patriar- La legitimidad académica era crucial para el avance del pensa-
cal. Pero simplemente el hecho de ser víctima de un sistema ex- miento feminista pero al mismo tiempo creó nuevas dificultades.
plotador u opresivo, e incluso ejercer resistencia, no significa que De repente se prestaba menos atención al pensamiento feminista
entendamos por qué está arraigado o cómo cambiarlo. Yo ya tenía surgido directamente de la teoría y de la práctica que a teorías
prácticas feministas mucho antes de entrar en la universidad, metalingüísticas, que creaban una jerga excluyente y estaban
pero fue en las aulas de estudios feministas donde aprendí el pen- escritas exclusivamente para un público académico. Era como si
samiento y la teoría feminista, donde recibí el estímulo para pen- se hubiera juntado un conjunto importante de pensadoras femi-
sar críticamente y para escribir sobre la experiencia femenina nistas para formar un grupo elitista y escribir teoría que solo pu-
negra. dieran entender las personas «iniciadas».

Durante los años setenta la producción de pensamiento y teoría Las mujeres y los hombres fuera del mundo académico ya no se
feminista era un trabajo colaborativo en el que las mujeres está- consideraban un público importante. El pensamiento y la teoría
bamos constantemente debatiendo sobre ideas, probando y re- feministas ya no estaban ligados al movimiento feminista. La polí-
formando nuestros paradigmas. De hecho, cuando las mujeres tica académica y el arribismo ensombrecieron la política feminis-
negras y otras mujeres de color plantearon la cuestión de los ses- ta. La teoría feminista comenzó a quedar relegada a un gueto
gos raciales como un factor que moldeaba el pensamiento femi- académico con poca conexión con el mundo exterior. El trabajo
nista, hubo una resistencia inicial a la noción de que buena parte producido en la academia a menudo era y es visionario, pero estas
de lo que las mujeres de clases privilegiadas identificaban como reflexiones rara vez llegan a la mayoría de la gente. Como conse-
verdadero en la experiencia de las mujeres podía estar equivoca- cuencia, esta academización del pensamiento feminista debilita al
do; con el paso del tiempo, sin embargo, la teoría feminista fue movimiento feminista a través de la despolitización. Al estar des-
cambiando. Aunque muchas pensadoras blancas eran capaces de radicalizado, se convierte en una disciplina académica como las
reconocer sus sesgos sin hacer el trabajo de repensarse, fue un demás, con la única diferencia del enfoque en el género.
giro importante. A finales de los años ochenta, la mayoría de la La literatura que ayuda a informar a la población, la que ayuda a
literatura feminista reflejaba cierta sensibilidad sobre las diferen- los individuos a entender el pensamiento y la política feminista,
cias raciales y de clase. Las académicas que estaban verdadera- tiene que estar escrita en distintos estilos y formatos. Necesita-
mente comprometidas con el movimiento y la solidaridad feminis- mos obras dirigidas en especial a la cultura juvenil; nadie en ámbi-
tos académicos produce este tipo de trabajo. Sin abandonar los
programas de los estudios de la mujer —que ya de por sí están en pal lugar en el que la gente aprende acerca del feminismo, y la
riesgo en las facultades y las universidades debido a que el sector mayor parte de lo que se aprende en ellos es negativo. Que la
conservador intenta deshacer los cambios generados por las lu- enseñanza del pensamiento y la teoría feminista llegue a todo el
chas por la justicia de género—, necesitamos estudios feministas mundo requiere que vayamos más allá del mundo académico e
comunitarios. Imagínate un movimiento feminista de masas en el incluso de la palabra escrita. Muchas personas carecen de las ca-
que la gente vaya puerta por puerta repartiendo textos, tomándo- pacidades para leer la mayor parte de los libros feministas. Los
se tiempo (al igual que los grupos religiosos) para explicar a la audiolibros, las canciones, la radio y la televisión son todos ellos
gente de qué trata el feminismo. medios para compartir el conocimiento feminista; y por supuesto
necesitamos un canal de televisión feminista, que no es lo mismo
Cuando el movimiento feminista contemporáneo estaba en su que un canal para mujeres. Reunir fondos para crearlo nos ayuda-
punto álgido, se criticaron los sesgos sexistas de los libros infanti- ría a difundir el pensamiento feminista a nivel global. Si no pode-
les. Se escribieron libros «para niñas y niños libres». Cuando de- mos contar con un canal propio, hagamos programas en uno que
jamos de vigilar críticamente, el sexismo comenzó a reaparecer. ya exista. La revista Ms., después de años de ser propiedad de
La literatura infantil es uno de los terrenos cruciales para la edu- varones, no todos antisexistas, es ahora propiedad de mujeres,
cación feminista con conciencia crítica, precisamente porque es todas ellas profundamente comprometidas con los principios fe-
cuando las creencias y las identidades aún se están formando. Y a ministas. Este es un paso en la dirección adecuada.
menudo el pensamiento tradicional sobre el género continúa
siendo la norma en los patios escolares. Las activistas feministas Si no trabajamos para crear un movimiento de masas que ofrezca
deben seguir incidiendo en la educación pública infantil para crear una educación feminista a todo el mundo, mujeres y hombres, la
un currículo sin sesgos. información negativa producida en la mayoría de los principales
medios de comunicación de masas seguirá desvirtuando la teoría
El movimiento feminista del futuro tiene que pensar en la educa- y la práctica feminista. Es imposible que la ciudadanía de este país
ción feminista como algo significativo en la vida de todo el mun- llegue a conocer las contribuciones positivas que ha generado el
do. A pesar de los avances económicos de algunas mujeres femi- movimiento feminista en todas nuestras vidas si no destacamos
nistas, que han llegado a ser ricas o han aceptado contribuciones estos logros. La cultura dominante a menudo se apropia de las
de varones pudientes y que son nuestras aliadas en la lucha, no contribuciones feministas al bienestar de nuestras comunidades y
hemos creado ninguna escuela que se fundamente en los princi- nuestra sociedad y después proyecta representaciones negativas
pios feministas para niñas y niños, para mujeres y hombres. Al no del feminismo. La mayoría de la gente no entiende las innumera-
haber logrado crear un movimiento educativo de masas para en- bles maneras en las que el feminismo ha cambiado todas nuestras
señar a todo el mundo sobre feminismo, permitimos que los me- vidas de forma positiva. Compartir el pensamiento y la práctica
dios de comunicación de masas patriarcales sigan siendo el princi-
feminista sostiene al movimiento feminista. Los saberes feminis-
tas son para todo el mundo. 5. Nuestros cuerpos, nosotras
Derechos reproductivos

Los asuntos planteados como más relevantes por el movimiento


feminista contemporáneo fueron aquellos vinculados directamen-
te a las experiencias de las mujeres blancas con estudios superio-
res (y, en su mayoría, materialmente privilegiadas). Dado que el
feminismo seguía la estela de los derechos civiles y la liberación
sexual, en ese momento parecía adecuado dar protagonismo a los
temas relacionados con el cuerpo de las mujeres. Al contrario de
la imagen que los medios de comunicación de masas presentaban
al mundo —primero un movimiento feminista que quemaba suje-
tadores en los concursos de Miss América y después mujeres que
querían abortar—, uno de los primeros asuntos que sirvieron de
catalizador para la formación del movimiento fue la sexualidad
entendida como el derecho de las mujeres a elegir cuándo y con
quién ser sexualmente activas. La explotación sexual de los cuer-
pos de las mujeres ya era un tema tratado de forma recurrente en
los movimientos radicales de lucha por la justicia social, fueran de
corte socialista, de defensa de los derechos civiles, etc.

En pleno apogeo de la llamada revolución sexual, el amor libre


(que normalmente significaba mantener todas las relaciones se-
xuales que una quisiera con quien quisiera) hizo que las mujeres
tuvieran que enfrentarse cara a cara con el problema de los em-
barazos no deseados.
Antes de lograr cualquier equidad de género relacionada con el zada, las cesáreas o histerectomías innecesarias y las complicacio-
amor libre, las mujeres necesitaban acceder a métodos anticon- nes médicas que estas provocan. Las mujeres blancas con privile-
ceptivos seguros y eficaces, así como al aborto. Las mujeres blan- gios de clase se identificaron de manera más íntima con el sufri-
cas con privilegios de clase tenían acceso a ambas cuestiones, miento de los embarazos no deseados y por ello destacaron el
pero la mayoría de las mujeres no. En muchas ocasiones, las mu- aborto de entre todos estos aspectos. Ellas no eran en absoluto el
jeres con privilegios de clase se sentían demasiado avergonzadas único grupo con necesidad de acceder al aborto legal y seguro; de
de sus embarazos no deseados como para hacer uso de su acceso hecho, tenían más posibilidades de acceder al aborto que las mu-
directo a la asistencia médica. Las mujeres de finales de los años jeres pobres de clase trabajadora, como ya hemos indicado. En
sesenta y principios de los setenta que clamaban por el aborto aquella época, las mujeres pobres, incluidas las mujeres negras,
entendían que la tragedia de los abortos ilegales y la desgracia de solían verse abocadas a abortos ilegales. El derecho al aborto no
los matrimonios forzados eran una consecuencia de los embara- era un asunto exclusivo de las mujeres blancas, pero para muchas
zos no deseados. Muchas de nosotras somos hijas no esperadas estadounidenses no se trataba de la única preocupación ni tam-
de mujeres creativas y con talento cuyas vidas cambiaron por poco del tema más importante relacionado con la reproducción.
embarazos no planeados y no deseados. Habíamos sido testigos
de su amargura, de su rabia y su decepción ante el destino que se Aunque no fuesen completamente seguras, el desarrollo de píldo-
les impuso y teníamos claro que no existiría una auténtica libera- ras anticonceptivas eficaces —creadas por hombres científicos en
ción sexual para mujeres y hombres si no teníamos métodos anti- su mayoría no antisexistas— sin duda allanó el camino para la
conceptivos mejores y más seguros, si no teníamos derecho a un liberación sexual de las mujeres más que el derecho al aborto. Las
aborto legal y seguro. mujeres como yo, que despedíamos la adolescencia en la época
en la que se pudo acceder abiertamente a la píldora por primera
Con la perspectiva del tiempo resulta evidente que, al destacar el vez, nos libramos del miedo y de la vergüenza de los embarazos
aborto por encima del conjunto de derechos reproductivos, se no deseados. Muchas mujeres liberales y con un control de la
reflejaba el sesgo de clase de las mujeres que estaban al frente natalidad responsable como yo estábamos a favor del derecho a
del movimiento. El aborto afectaba y afecta a todas las mujeres, decidir, aunque no nos posicionábamos necesariamente como
pero existen otros asuntos relacionados con la reproducción que proabortistas al no haber tenido que enfrentarnos personalmente
también son de vital importancia, que merecieron atención y que a este asunto. Nunca tuve un embarazo no deseado en pleno
podrían haber servido para movilizar a la gente corriente, desde la apogeo de la liberación sexual, pero muchas compañeras creían
educación sexual básica, los cuidados prenatales o la asistencia que el aborto era una opción mejor que el uso consciente y preci-
sanitaria preventiva —que habrían ayudado a las mujeres a en- so de las píldoras anticonceptivas. De hecho, lo utilizaron a menu-
tender cómo funcionan sus cuerpos — hasta la esterilización for- do como forma de control de la natalidad. El uso de la píldora
anticonceptiva suponía que las mujeres afrontasen de manera Ninguna activista feminista de finales de los años sesenta y princi-
directa su elección de ser sexualmente activas. Los hombres solían pios de los setenta se imaginaba que tendríamos que librar una
considerar que las mujeres más concienciadas con el control de batalla por los derechos reproductivos en los noventa. Después de
natalidad estaban más liberadas sexualmente. Para algunas era que la revolución cultural del movimiento feminista lograse que se
más fácil dejar que sucediera lo que tuviera que suceder y luego aceptasen los anticonceptivos y que fuese posible el derecho al
resolver el «problema» con un aborto. Ahora sabemos que tanto aborto legal y seguro, las mujeres asumieron que esos derechos
los abortos repetidos como el uso prolongado de la píldora anti- no volverían a cuestionarse. Sin embargo, a la desaparición de un
conceptiva con altos niveles de estrógenos no están exentos de movimiento político feminista radical, organizado y de masas, se
riesgos; sin embargo, las mujeres de entonces estaban dispuestas sumó el contraataque antifeminista de un frente político de dere-
a asumir esos riesgos para lograr la liberación sexual, para tener el chas que, basándose en las interpretaciones fundamentalistas de
derecho a decidir. la religión, volvió a poner el aborto en la agenda política. El dere-
cho de las mujeres a decidir ha quedado en entredicho.
El problema del aborto llamó la atención de los medios de comu-
nicación de masas porque cuestionaba el pensamiento fundamen- Por desgracia, la plataforma antiabortista se ha ensañado con los
talista del cristianismo; se oponía a la idea de que el sentido de la abortos subvencionados, asequibles o gratuitos llegado el caso.
vida de la mujer era procrear y centró la atención de todo el país Como consecuencia, las mujeres de todas las razas con privilegios
en el cuerpo de las mujeres como ningún otro asunto. Cuestiona- de clase siguen teniendo acceso al aborto seguro y mantienen su
ba directamente a la Iglesia. La mayoría del resto de temas rela- derecho a decidir, mientras que las mujeres desfavorecidas sufren
cionados con la reproducción que las pensadoras feministas abor- por no tener esa posibilidad. Las mujeres pobres y de clase traba-
daron posteriormente fueron ignorados por los medios de comu- jadora pierden el acceso al aborto cuando el gobierno no financia
nicación; los problemas a largo plazo de las cesáreas e histerec- la salud sexual y los derechos reproductivos. Las mujeres con pri-
tomías no eran temas suculentos para la prensa. Además, apun- vilegios de clase no sienten ninguna amenaza cuando el acceso al
taban con el dedo al sistema médico patriarcal capitalista domi- aborto es posible a cambio de grandes sumas de dinero porque
nado por hombres, que controlan los cuerpos de las mujeres y sigue estando a su alcance, pero la mayoría de las mujeres no
hacen con ellos lo que se les antoja. Centrar la mirada en las injus- tienen acceso a ese poder de clase. Más mujeres que nunca se
ticias de género presentes en estos asuntos habría sido demasia- encuentran ahora en situaciones de pobreza e indigencia. Sin el
do radical para unos medios de comunicación que a día de hoy derecho al aborto seguro, asequible y gratuito, ellas pierden el
siguen siendo muy conservadores y, en su mayoría, antifeminis- control sobre sus cuerpos. Si volvemos a un mundo en el que el
tas. aborto solo es accesible para aquellas mujeres que tienen dinero,
nos arriesgamos a que las políticas vuelvan a apuntar hacia la ile-
galización del aborto. Ya está sucediendo en muchos estados con- Si damos pasos atrás en materia de aborto seguro, legal y asequi-
servadores. Las mujeres de todas las clases deben seguir luchando ble, las mujeres perderemos en todos los ámbitos reproductivos.
por el aborto legal, seguro y asequible. El movimiento contrario a la libre elección es fundamentalmente
antifeminista. Llegado el caso, las mujeres pueden decidir no
El derecho de las mujeres a decidir si quieren abortar o no es solo abortar, pero el compromiso con las políticas feministas exige que
un aspecto de la libertad reproductiva. En función de la edad y las sean proelección, que apoyen el derecho de las mujeres que ne-
circunstancias vitales de la mujer, variará la importancia de cada cesiten abortar a decidir si lo hacen o no. Las jóvenes que siempre
uno de los derechos reproductivos. Una mujer sexualmente activa han tenido acceso a métodos anticonceptivos eficaces no han
de veinte o treinta y tantos años que considere que las píldoras llegado a conocer la tragedia de los abortos ilegales y no han vivi-
anticonceptivas no son seguras puede verse algún día con un em- do de primera mano la impotencia y la vulnerabilidad que se ge-
barazo no deseado. El derecho a un aborto legal, seguro y asequi- nera cuando las mujeres no tienen derechos reproductivos.
ble puede ser la cuestión reproductiva fundamental para ella pe-
ro, cuando entre en la menopausia y los médicos le insten a prac- Es necesario que exista un continuo debate en torno a la gran
ticarse una histerectomía, este se convertirá en el derecho repro- variedad de asuntos que se incluyen bajo el paraguas de los dere-
ductivo más importante. chos reproductivos para que las mujeres de todas las edades y los
hombres aliados en la lucha entiendan por qué estos derechos
Queremos reavivar las llamas del movimiento feminista de masas son importantes. Este conocimiento es la base para mantener
y los derechos reproductivos deben permanecer en el centro de nuestro compromiso y que los derechos reproductivos sigan sien-
nuestras agendas. Si las mujeres no tenemos derecho a decidir do una realidad para todas las mujeres. El feminismo debe centrar
sobre nuestros cuerpos, nos arriesgamos a ceder derechos en el la atención en los derechos reproductivos para proteger y mante-
resto de ámbitos de nuestras vidas. En el movimiento feminista ner nuestra libertad.
renovado, los derechos reproductivos, en todos sus aspectos,
tendrán prioridad sobre cualquier otro tema; la lucha por un abor-
to seguro, legal y asequible seguirá estando en el centro de las
reivindicaciones pero no será lo único. Si se ofrece a todas las
mujeres una educación sexual, una asistencia sanitaria preventiva
y un acceso a los anticonceptivos, se producirán menos embara-
zos no deseados y, en consecuencia, se reducirá el número de
abortos.
habían estado cómodas con vestidos y faldas, todos estos cambios
6. Belleza por dentro y por fuera fueron emocionantes. Hoy pueden parecer trivialidades para las
que han podido elegir libremente qué quieren ponerse desde la
niñez. Muchas mujeres adultas que abrazaron el feminismo deja-
ron de usar zapatos de tacón, incómodos y paralizantes. Estos
CUESTIONAR EL PENSAMIENTO SEXISTA sobre el cuerpo de las cambios llevaron a la industria de calzado a diseñar zapatos bajos
mujeres fue una de las intervenciones más poderosas realizadas para las mujeres. Al dejar de vernos forzadas por la tradición se-
por el movimiento feminista contemporáneo. Antes de la libera- xista a usar maquillaje, las mujeres nos miramos en el espejo y
ción femenina, todas las mujeres, jóvenes y mayores, éramos aprendimos a enfrentarnos a nosotras mismas tal y como somos.
socializadas en la idea sexista de que nuestro valor recae exclusi-
vamente en la apariencia y en si somos o no percibidas como gua- La ropa y la revolución creada por las intervenciones feministas
pas, especialmente por los hombres. Entendiendo que las mujeres permitieron afirmar en las mujeres la idea de que nuestra carne
nunca podríamos liberarnos si no desarrollábamos amor propio y merece amor y admiración en su estado natural; no se necesitaba
autoestima, las pensadoras feministas fueron directamente al añadir nada a menos que una mujer eligiera mayores adornos.
corazón del asunto examinando críticamente cómo nos sentimos Inicialmente, los inversores capitalistas de la industria de la moda
y pensamos sobre nuestros cuerpos y ofreciendo estrategias cons- y la cosmética temieron que el feminismo acabara con sus nego-
tructivas para cambiarlo. Al mirar atrás después de años de sen- cios. Pusieron dinero en campañas mediáticas que trivializaban la
tirme cómoda decidiendo si usar o no sostén, recuerdo lo tras- liberación de las mujeres, con imágenes que sugerían que las fe-
cendental que fue esta decisión hace treinta años. Las acciones de ministas eran gordas, hipermasculinas y simplemente viejas y
liberación de ropa dañina, incómoda y restrictiva —sostenes, fa- feas. En realidad, las mujeres involucradas en el movimiento fe-
jas, corsés, ligueros, etc. — reivindicaban de forma radical y ritua- minista eran de todo tipo de formas y tamaños. Éramos absolu-
lizada la salud y el esplendor de los cuerpos de las mujeres. Las tamente diversas. Y qué emocionante era ser libres para apreciar
que hoy en día nunca han conocido estas restricciones solo pue- nuestras diferencias sin juicios ni competencia.
den confiar en nosotras cuando decimos que esta reivindicación
Hubo un periodo en los primeros días del feminismo en que mu-
fue trascendental.
chas activistas renunciaron a todo interés por la moda y la apa-
En un nivel más profundo, este ritual permitió que las mujeres riencia. A menudo criticaban duramente a cualquier mujer que
usáramos ropa cómoda en todas las facetas de nuestras vidas. mostrara interés por la frivolidad de un atuendo femenino o del
Simplemente poder usar pantalones para ir a trabajar fue increí- maquillaje. La mayoría de nosotras estábamos emocionadas por
ble para muchas mujeres cuyos empleos requerían que estuvieran tener opciones y, dada la elección, por lo general optábamos por
constantemente inclinándose y agachándose. Para las que nunca la comodidad y la practicidad. Nunca ha sido un asunto sencillo
para las mujeres conjugar el gusto por la belleza y el estilo con la apoyo de miles de mujeres, estén o no comprometidas con la
comodidad y la practicidad. Las mujeres tuvieron que exigir que la política feminista. Vemos el poder colectivo de las mujeres cuan-
industria de la moda (totalmente dominada por hombres en aque- do se trata de asuntos ginecológicos, de las formas de cáncer (es-
llos días) creara diversos estilos de ropa. Las revistas cambiaron pecialmente el cáncer de mama) que amenazan más a las mujeres
(las activistas feministas exigieron más mujeres escritoras y artícu- que a los hombres y, más recientemente, de las enfermedades
los sobre temas serios). Por primera vez en la historia de nuestro cardíacas.
país, las mujeres fuimos conscientes de la fuerza de nuestros dó-
lares para el consumo y usamos ese poder para crear cambios La lucha feminista para acabar con los trastornos de la alimenta-
positivos. ción es una batalla que sigue vigente porque nunca se ha llegado a
eliminar del todo la obsesión de nuestro país de juzgar a las muje-
Desafiar a la industria de la moda, definida por el sexismo, permi- res de todas las edades por nuestro aspecto; estos juicios conti-
tió que las mujeres por primera vez en nuestras vidas examinára- núan aferrados a nuestro imaginario cultural. A principios de los
mos los aspectos patológicos de la obsesión por la apariencia que años ochenta, muchas mujeres se alejaron del feminismo. Aunque
pone en riesgo nuestra vida. Se trajeron a primer plano la alimen- todas se beneficiaron de los logros de las intervenciones feminis-
tación y la inanición compulsivas. Aunque daban lugar a distintas tas, cada vez más mujeres adoptaron de nuevo nociones sexistas
«apariencias», estas adicciones que ponían en riesgo la vida te- de belleza. Algunas mujeres que tenían veintitantos años cuando
nían la misma raíz. El movimiento feminista obligó al sector médi- empezó el movimiento feminista contemporáneo estaban llegan-
co sexista a prestar atención a estas cuestiones. Inicialmente, este do a los cuarenta y cincuenta y tantos. A pesar de que los cambios
sector ignoró las críticas feministas, pero cuando las feministas feministas en la manera en que vemos el cuerpo de las mujeres
empezaron a crear centros de salud, espacios centrados en las han hecho del envejecimiento una experiencia más positiva para
mujeres y en el cuidado de la salud, la industria médica se dio ellas, enfrentarse a la realidad de envejecer en una sociedad pa-
cuenta de que, al igual que en la moda, muchas mujeres gastarían triarcal, particularmente ante la realidad de no poder tener hijos
su dinero en esos servicios de salud que proveían más facilidades biológicos, llevó a muchas mujeres a adoptar otra vez nociones
y mayor cuidado y respeto por el cuerpo de las mujeres. Todos los sexistas de la belleza femenina.
cambios positivos en las actitudes del sector médico frente al
cuerpo de las mujeres han sido el resultado directo de la lucha Hoy más que nunca antes en la historia de nuestro país, un gran
feminista. En lo que se refiere a la cuestión de los cuidados médi- número de mujeres heterosexuales mayores de cuarenta están
cos, de tomar nuestros cuerpos en serio, las mujeres continúan solteras. Al competir por la atención de los hombres con mujeres
cuestionando y enfrentándose a la industria médica. Este es uno más jóvenes (muchas de las cuales no son ni serán nunca feminis-
de los pocos espacios en los que la lucha feminista consigue el tas), tienden a emular las representaciones sexistas de la belleza
de las mujeres. Desde luego, a la industria de la moda y la cosmé-
tica del patriarcado capitalista supremacista blanco le interesaba prefeministas. Aunque el movimiento feminista produjo muchos
devolver el glamour a las nociones de belleza definidas por el se- tipos de revistas promujeres, no apareció ninguna con orientación
xismo. Los medios de comunicación de masas han seguido el feminista sobre moda que ofreciera visiones alternativas de belle-
ejemplo. En las películas, la televisión y la publicidad, las imágenes za. Criticar las imágenes sexistas sin ofrecer alternativas es una
de mujeres extremadamente delgadas como palillos y teñidas de intervención incompleta. La crítica de por sí no conduce al cam-
rubio, con aspecto de que matarían por una buena comida, se han bio. En efecto, gran parte de la crítica feminista a la belleza sola-
vuelto la norma. Las imágenes sexistas de la belleza de las mujeres mente ha dejado a las mujeres confundidas sobre qué es una op-
han vuelto con ganas de venganza, abundan y amenazan con des- ción saludable. Como mujer de mediana edad que está ganando
hacer gran parte de los avances realizados gracias a las interven- más peso que nunca, quiero perder kilos sin generar cierto auto-
ciones feministas. desprecio sexista de mi cuerpo al hacerlo. Hoy en día, en el mun-
do de la moda, especialmente del lado del consumidor, donde la
Lamentablemente, a pesar de que las mujeres son más conscien- norma es la ropa que parece que se ha diseñado exclusivamente
tes que nunca de lo extendidos que están los trastornos de la ali- para cuerpos de adolescentes flacas como palillos, todas las muje-
mentación, que llegan a poner en riesgo la vida, un gran grupo de res, independientemente de su edad, son socializadas, ya sea
mujeres, desde las más jóvenes hasta las de edad más avanzada, consciente o inconscientemente, para sentir ansiedad por sus
siguen matándose de hambre para estar delgadas. La anorexia se cuerpos, para ver su carne como un problema. Si bien tenemos la
ha convertido en un tema común, que aparece en libros, películas, suerte de que algunas tiendas vendan ropa bonita para mujeres
etc., pero no hay advertencias que funcionen y hagan que las mu- de todas las formas y tamaños, muchas veces esta ropa es mucho
jeres dejen de creer que su importancia, belleza y valor intrínseco más cara que la destinada al público general. Las revistas de moda
viene determinado por si están o no delgadas. Las revistas de mo- de hoy en día se parecen cada vez más a las revistas del pasado y
da de hoy en día pueden incluir un artículo sobre los peligros de la sus autores son cada vez más hombres. Rara vez incluyen artículos
anorexia, mientras bombardean a su público con imágenes de con perspectiva feminista o contenido feminista y la moda repre-
cuerpos jóvenes demacrados que representan la cima de la belle- sentada tiende a reflejar un gusto sexista.
za y lo atractivo. El mensaje confuso es más dañino para aquellas
que no conocen las políticas feministas. Sin embargo, existen in- Estos cambios no se han reconocido públicamente porque muchas
tervenciones feministas recientes dirigidas a renovar nuestros de las mujeres feministas que han llegado a la madurez ejercen su
esfuerzos para afirmar la belleza natural de los cuerpos de las libertad de elegir y buscar modelos saludables alternativos de
mujeres. belleza. Sin embargo, si abandonamos la lucha por eliminar las
nociones de belleza definidas por el sexismo, nos arriesgamos a
Con frecuencia, las niñas hoy en día se odian a sí mismas tanto, en socavar las intervenciones feministas que nos permitieron aceptar
lo que se refiere a su cuerpo, como lo hacían sus predecesoras
y amar a nuestros cuerpos y a nosotras mismas. Aunque todas las
mujeres son más conscientes de las trampas y peligros de adoptar 7. Lucha de clases feminista
las nociones sexistas de belleza de las mujeres, no estamos ha-
ciendo lo suficiente para eliminar esos peligros, para crear alter-
nativas.
EN EL MOVIMIENTO FEMINISTA, las mujeres empezaron a hablar
Las chicas jóvenes y adolescentes no llegarán a saber que las pen- de la problemática de la diferencia de clase y la forma en que di-
sadoras feministas también reconocen el valor de la belleza y del vide a las mujeres mucho antes que de la diferencia de raza. En los
estilo si seguimos permitiendo que los gustos patriarcales copen círculos mayoritariamente blancos del recién formado movimien-
la industria en todos los niveles. El rígido rechazo feminista del to de liberación de las mujeres, la división más evidente entre
gusto de las mujeres por el cuidado estético ha socavado las polí- mujeres era la de clase. Las blancas de clase trabajadora recono-
ticas feministas. Aunque esta percepción es la menos común, a cieron enseguida la jerarquía de clases dentro del movimiento. El
menudo los medios de comunicación de masas la presentan como conflicto surgió entre la visión reformista de la liberación de las
la forma en que piensan las feministas. Hasta que las feministas mujeres, que exigía igualdad de derechos dentro de la estructura
no vuelvan a la industria de la belleza y de la moda, y creen una de clases existente, y los modelos más radicales o revolucionarios
revolución vigente y sostenida, no seremos libres. No sabremos que impulsaban cambios fundamentales en la estructura existente
cómo amar nuestros cuerpos como parte de nosotras mismas. para que los modelos de reciprocidad e igualdad remplazaran a
los viejos paradigmas. Sin embargo, conforme avanzaba el movi-
miento feminista y los grupos privilegiados de mujeres blancas
con educación superior empezaron a tener el mismo acceso al
poder de clase que los hombres blancos, la lucha de clases femi-
nista dejó de ser considerada importante.

Desde los inicios del movimiento, las mujeres de clases privilegia-


das consiguieron que sus inquietudes fueran «las» cuestiones en
las que había que centrarse, en parte porque eran el grupo de
mujeres que recibía más atención pública, el que atraía a los me-
dios de comunicación de masas. Las cuestiones más relevantes
para las mujeres trabajadoras y para las mujeres de los sectores
populares jamás fueron resaltadas por los medios de comunica-
ción convencionales. Betty Friedan en The Feminist Mystique
identificó que «el problema sin nombre» era la falta de satisfac- que disfrutaban los hombres de su clase. Su resistencia a la domi-
ción que sentían las mujeres por estar encerradas y subordinadas nación masculina patriarcal en el hogar les permitió conectarse y
en sus hogares como amas de casa. Aunque esta cuestión se pre- unirse más allá de las clases con mujeres que estaban hartas de la
sentaba como una crisis de las mujeres, en realidad solo lo era dominación masculina. Pero solo las mujeres privilegiadas podían
para un pequeño grupo de mujeres blancas con educación supe- llegar a pensar que trabajar fuera del hogar les proporcionaría
rior. Mientras ellas se quejaban de los peligros de estar encerra- ingresos bastantes como para ser autosuficientes económicamen-
das en el hogar, la mayoría de las mujeres ya formaban parte de la te. Las de clase trabajadora ya sabían que los salarios que ellas
mano de obra del país. Muchas de estas mujeres, que en el ámbi- recibían jamás podrían liberarlas.
to laboral trabajaban largas jornadas por salarios escasos además
de tener que hacer todo el trabajo doméstico en sus hogares, Los esfuerzos reformistas desde los grupos de mujeres privilegia-
habrían visto el derecho a quedarse en casa como una «libertad». das para cambiar el entorno laboral, aumentar la remuneración
de las mujeres y reducir la discriminación de género y el acoso en
No era la discriminación de género ni la opresión del sexismo lo el trabajo tuvieron un impacto positivo en la vida de todas las
que hacía que las mujeres privilegiadas de todas las razas no tra- mujeres. Estos logros son importantes, pero el hecho de que las
bajaran fuera del hogar, sino el hecho de que los trabajos disponi- privilegiadas ganaran poder de clase mientras gran parte de las
bles para ellas eran puestos no especializados con salarios bajos, mujeres siguen sin recibir el mismo salario que los hombres es
los mismos que para todas las mujeres trabajadoras. Grupos de una prueba de que los intereses de clase desbancaron a los es-
élite de mujeres con educación superior se quedaban en casa en fuerzos feministas por lograr la igualdad salarial.
vez de realizar el tipo de trabajo que desempeñaban muchas mu-
jeres de clase media-baja y de clase trabajadora. Ocasionalmente, Las pensadoras feministas lesbianas fueron de las primeras acti-
algunas de ellas desafiaban las normas y trabajaban fuera del ho- vistas que alzaron la voz sobre la problemática de la clase dentro
gar realizando tareas muy por debajo de su nivel de educación y del movimiento feminista al expresar sus planteamientos con un
se enfrentaban con la resisten-cia de sus esposos y su familia. Esta leguaje accesible. Formaban un grupo de mujeres para las que
resistencia es lo que convirtió la cuestión del trabajo fuera del depender del sustento económico de sus esposos no era una op-
hogar en una cuestión de discriminación de género; y así la oposi- ción. Muchas veces eran mucho más conscientes que sus compa-
ción al patriarcado y la lucha por la igualdad de derechos con los ñeras heterosexuales de las dificultades a las que se enfrentan
hombres de su misma clase constituyeron la base política que todas las mujeres en el entorno laboral. A principios de los años
eligió el feminismo por encima de la lucha de clases. setenta, en antologías como Class and Feminism, editada por
Charlotte Bunch y Nancy Myron, se publicaron el trabajo de muje-
Desde los inicios, las mujeres blancas reformistas con privilegios res de diversas clases que estaban abordando esta cuestión en
de clase fueron conscientes de que querían el poder y la libertad círculos feministas. Todos los ensayos enfatizaban que la clase no
solo era una cuestión de dinero. En «The Last Straw», Rita Mae comportamiento adecuado y sobre las cuestiones que se presen-
Brown (que no era famosa en ese momento) expresó con clari- tarían como las preocupaciones feministas fundamentales. Dentro
dad: del movimiento feminista, algunas mujeres de clase privilegiada
que nunca antes habían estado involucradas en luchas de libera-
La clase es mucho más que la relación con los medios de ción de izquierdas tuvieron que aprender a enfrentarse a la lucha
producción como la definió Marx. La clase incluye tu com- de clases y a los desafíos planteados por mujeres menos privile-
portamiento, tus supuestos básicos, cómo te han enseña- giadas, así como desarrollar en el proceso la capacidad de ser
do a comportarte, las expectativas que tienes, tanto per- asertivas y de afrontar los conflictos de distintas formas. A pesar
sonales como sobre otras personas, tu concepto del futu- de los debates constructivos, muchas mujeres blancas privilegia-
ro, cómo entiendes y resuelves los problemas o cómo pien- das siguieron actuando como si el feminismo les perteneciera y
sas, sientes o actúas. ellas tuvieran que encabezarlo.
Estas activistas que formaron parte de grupos feministas com- El patriarcado convencional recalcaba la idea de que las preocu-
puestos por mujeres de distintas clases fueron las primeras en paciones de las mujeres de clase privilegiada eran las únicas que
identificar que la idea de una sororidad política entre mujeres merecían atención. La reforma feminista pretendía conseguir la
unidas para luchar contra el patriarcado no sería posible hasta igualdad social para las mujeres dentro la estructura existente. Las
que no se abordara la cuestión de la clase. mujeres privilegiadas querían la igualdad con los hombres de su
Incluir la cuestión de la clase en las agendas feministas abrió un clase, a pesar del sexismo prevalente en su clase; no deseaban
espacio para que las interseccionalidades de clase y raza salieran a correr la suerte de los hombres de clase trabajadora. Las fuerzas
la luz. En nuestra sociedad, dentro del sistema social instituciona- patriarcales capitalistas supremacistas blancas temían que se re-
lizado de clase, sexo y raza, las mujeres negras estaban claramen- dujera el poder de la raza blanca si las personas no blancas llega-
te en la parte más baja de la escala económica. Al principio, las ban a tener el mismo acceso al poder económico y a privilegios.
blancas de clase trabajadora con educación superior tenían más Apoyar lo que se convirtió en un feminismo reformista blanco
visibilidad que las negras de cualquier clase en el movimiento permitió al patriarcado supremacista blanco aumentar su poder y
feminista. Eran una minoría dentro del movimiento, pero de ellas al mismo tiempo socavar la política radical del feminismo.
era la voz de la experiencia. Conocían mejor que sus compañeras Las pensadoras feministas revolucionarias fueron las únicas que
de clase privilegiada de cualquier raza el precio de resistirse a la expresaron su indignación por la cooptación del movimiento fe-
dominación de género, clase y raza. Sabían lo que era luchar por minista. Nuestra crítica e indignación captaron la atención de la
cambiar la situación económica propia. Con frecuencia había con- prensa alternativa. En su colección de ensayos, The Coming of
flictos entre ellas y las compañeras de clase privilegiada sobre el
Black Genocide, la activista blanca radical Mary Barfoot manifestó de mujeres pobres y de clase trabajadora. En la década de los
con valentía: años noventa, el precio de la «liberación de las mujeres» fue la
complicidad con la estructura social existente. Al final del día, el
Algunas mujeres blancas, dolidas y enfadadas, creían que poder de las clases demostró ser mayor que el del feminismo y
el movimiento de las mujeres de los años setenta signifi- esta complicidad ayudó a desestabilizar al movimiento feminista.
caba sororidad y se sienten traicionadas por aquellas que
escalaron posiciones, por las que regresaron al patriarca- Cuando algunas mujeres adquirieron más poder y un estatus de
do. El movimiento de las mujeres nunca abandonó del to- clase más alto sin comportarse de forma distinta a los hombres, la
do a papá-patriarcado. No hubo guerra; y no hubo libera- política feminista sufrió un duro golpe. Muchas mujeres se sintie-
ción. Conseguimos una parte de los beneficios del genoci- ron traicionadas. Las mujeres de clase media y media-baja que de
dio y nos encanta. Somos hermanas del patriarcado y ver- repente se vieron obligadas por el ethos del feminismo a ingresar
daderas seguidoras de la opresión nacional y de clase. El en mercado laboral no se sintieron liberadas: comprobaron que
patriarcado en su forma más avanzada es el euroimperia- trabajar fuera del hogar no quería decir que el trabajo doméstico
lismo a escala global. Si queremos lo que tienen nuestros sería compartido con los hombres por igual. El divorcio no con-
hermanos patriarcales, al final estamos apoyando ese tencioso demostró ser económicamente más beneficioso para los
mismo sistema del que lo obtuvieron todo. hombres que para las mujeres. Como muchas mujeres negras y de
color vieron que las mujeres blancas de clases privilegiadas se
De hecho, muchas mujeres feministas consideraban y consideran habían beneficiado económicamente más que otros grupos de los
más fácil liberarse del pensamiento supremacista blanco que de logros de las feministas reformistas, por añadir el género a la dis-
su elitismo de clase. criminación positiva de raza, se reafirmaron sus miedos a que el
Conforme algunas mujeres privilegiadas fueron teniendo más feminismo en realidad apuntara a incrementar el poder de la raza
acceso al poder económico junto a los hombres de su misma cla- blanca. La traición más profunda ha sido la ausencia de una lucha
se, los debates feministas sobre la clase dejaron de ser habituales. feminista masiva frente el ataque del gobierno a las madres solte-
En su lugar, se animaba a todas las mujeres a ver como una señal ras y frente al desmantelamiento del sistema de bienestar social.
positiva para todas las mujeres las ganancias económicas de las Las mujeres privilegiadas, muchas de las cuales se autodenominan
mujeres pudientes. En realidad, esas ganancias poco cambiaban la feministas, simplemente se han retirado de la lucha contra la
suerte de las mujeres pobres y de clase trabajadora. Y como los «feminización de la pobreza».
hombres privilegiados no asumieron por igual su parte como cui- Los medios de comunicación de masas tienden a destacar las vo-
dadores en el ámbito doméstico, la libertad de las mujeres de ces del «feminismo del poder» mucho más que las de mujeres
clase privilegiada de todas las razas ha requerido la subordinación feministas concretas que han vivido procesos de movilidad social
ascendente sin abandonar su solidaridad con los sectores que no feministas actuales equivocadas, a la vez que ofrece nuevas estra-
tienen esos privilegios. Mantenerse leal a la política feminista tegias. Un movimiento visionario enraizaría su trabajo en las con-
significa que nuestras metas han sido y siguen siendo conseguir diciones concretas de las mujeres pobres y de la clase trabajadora.
ser más autosuficientes económicamente y encontrar formas de Esto supone crear un movimiento que fomente la conciencia críti-
ayudar a otras mujeres en sus esfuerzos para mejorar su situación ca, en el que mujeres feministas en posiciones altas, por ejemplo,
económica. Nuestras experiencias se oponen al supuesto de que creen viviendas asequibles para que las mujeres logren ser dueñas
las mujeres solo pueden conseguir ganancias económicas si ac- de su propio hogar. La creación de cooperativas de vivienda con
túan en complicidad con el patriarcado capitalista existente. En principios feministas demostraría de qué forma la lucha feminista
todo el país, las feministas en posiciones sociales altas que apoyan puede ser relevante para la vida de todas las mujeres.
una visión revolucionaria de cambio social comparten recursos y
usan su poder para impulsar reformas que mejoren la vida de las Cuando las mujeres de clases altas utilizan de manera oportunista
mujeres independientemente de su clase. la plataforma feminista mientras ayudan a mantener el mismo
sistema patriarcal que en última instancia las volverá a subordi-
La única esperanza auténtica de liberación feminista reside en una nar, debilitan las políticas feministas y no solo traicionan al femi-
visión de cambio social que cuestione el elitismo de clase. Las nismo sino también a sí mismas. Retomando el debate sobre la
mujeres occidentales han ganado poder pero en el mundo ha clase, las mujeres y los hombres feministas restaurarán en el futu-
aumentado en gran medida la desigualdad de género porque el ro las condiciones necesarias para la solidaridad. Así, podremos
patriarcado supremacista blanco global esclaviza o subordina a alcanzar un mundo donde se compartan los recursos y abunden
multitud de mujeres del Tercer Mundo. En nuestro país, una in- las oportunidades de crecimiento personal para todo el mundo
dustria penitenciaria floreciente y un sistema de bienestar social independientemente de su clase.
vinculado al empleo, en combinación con una política migratoria
conservadora, crean y toleran las condiciones de una esclavitud
contratada. Aniquilar el sistema de bienestar social creará una
nueva subclase de mujeres, niñas y niños de la que abusarán y a la
que explotarán las estructuras existentes de dominación.

Si atendemos al aumento de la brecha entre ricos y pobres y a la


continua feminización de la pobreza, podemos afirmar que nece-
sitamos desesperadamente un movimiento feminista masivo radi-
cal, construido a partir de la fuerza del pasado, que incluya los
avances positivos logrados por las reformas y cuestione las teorías
Al principio, cuando las líderes feministas de Estados Unidos pro-
8. Feminismo global clamaron la necesidad de igualdad de género en el país, no trata-
ron de averiguar si ya había algún movimiento contestatario orga-
nizado por mujeres en el mundo. En su lugar, ellas se considera-
ban las liberadas y, por ende, las que estaban en posición de libe-
QUIENES HAN LUCHADO POR LA LIBERTAD de las mujeres en todo rar a sus hermanas menos afortunadas, especialmente las muje-
el mundo se han enfrentado al patriarcado y a la dominación res del «Tercer Mundo». Este paternalismo neocolonial sirvió para
masculina sin ayuda de nadie. Dado que los primeros pueblos del mantener a las mujeres de color en la sombra y para que las mu-
planeta Tierra no eran blancos, es improbable que las mujeres jeres blancas conservadoras y liberales aparecieran como las au-
blancas fueran las primeras en rebelarse contra la dominación ténticas representantes del feminismo. Las mujeres blancas radi-
masculina. El pensamiento neocolonial es la base de muchas prác- cales tampoco suelen estar «representadas» y, si lo están de al-
ticas culturales dentro de la cultura occidental patriarcal capitalis- guna manera, se las muestra como un elemento extraño, al mar-
ta supremacista blanca. Ese pensamiento siempre se centra en gen. Así, no sorprende que el «feminismo del poder» de los años
identificar quién ha conquistado un territorio, a quién le pertene- noventa muestre a las mujeres heterosexuales blancas de clase
ce la propiedad y quién tiene derecho a gobernar. Las políticas privilegiada como ejemplos del éxito feminista.
feministas contemporáneas no surgieron como una respuesta
radical al neocolonialismo. En realidad, su usurpación hegemónica de la retórica feminista
sobre la igualdad ha ayudado a enmascarar su alianza con las cla-
Las mujeres blancas de clase privilegiada rápidamente se conside- ses dominantes dentro del patriarcado capitalista supremacista
raron las «propietarias» del movimiento. De esta forma lograron blanco. Las feministas radicales quedaron consternadas al ver a
posicionar como seguidoras a las mujeres blancas de clase traba- tantas mujeres (de todas las razas) apropiarse de la jerga feminis-
jadora, a las mujeres blancas pobres y a todas las mujeres de co- ta mientras mantenían su compromiso con el imperialismo occi-
lor. No se valoró cuántas mujeres blancas de clase trabajadora y dental y con el capitalismo transnacional. Las feministas de Esta-
cuántas mujeres negras habían dirigido inicialmente el movimien- dos Unidos tenían razón en llamar la atención sobre la necesidad
to en direcciones radicales. Al final, las mujeres blancas con poder de igualdad para todas las mujeres del mundo, el problema estaba
de clase se autoproclamaron las propietarias y líderes del movi- en las fantasías imperialistas que proyectaban las feministas de las
miento y consideraron que el resto de las mujeres eran simples clases dominantes sobre el resto. La principal de estas fantasías
seguidoras. Las parasitarias relaciones de clase eclipsaron las afirma que las mujeres de Estados Unidos tienen más derechos
cuestiones de raza, nación y género en el neocolonialismo con- que cualquier otro grupo de mujeres del mundo. Son «libres» si
temporáneo, y el feminismo no permaneció ajeno a esta dinámi- así lo desean y por tanto tienen derecho a liderar el movimiento
ca.
feminista y a dictar la agenda al resto de mujeres, en particular a xuales en Tailandia, el velo impuesto a mujeres en África, la India,
las de países del Tercer Mundo. Este pensamiento es un simple Oriente Medio y Europa o el asesinato de niñas en China son
reflejo del sexismo y del racismo imperialista de los grupos domi- preocupaciones importantes. Las feministas occidentales siguen
nantes de hombres occidentales. luchando por descolonizar su pensamiento y sus prácticas para
que estas cuestiones se puedan abordar de una forma que no
La mayoría de las mujeres de Estados Unidos ni siquiera conocen reinscriba el imperialismo occidental. Si examinamos la manera en
ni utilizan los términos colonialismo o neocolonialismo. La mayo- la que las mujeres occidentales, blancas o negras, abordan la prác-
ría, en particular las mujeres blancas, no han descolonizado su tica de la ablación en África y Oriente Medio, veremos que gene-
pensamiento en relación con el racismo, el sexismo y el elitismo ralmente se representa a estos países como «no civilizados y sal-
de clase que sostienen con respecto a grupos menos poderosos vajes» y el sexismo allí presente se entiende como más brutal y
de mujeres, en Estados Unidos y en el mundo. Cuando pensadoras peligroso para las mujeres que el sexismo aquí en Estados Unidos.
feministas poco sensibilizadas abordaban cuestiones globales de
explotación y opresión de género, lo hacían y lo siguen haciendo Lo primero y más importante que haría una perspectiva feminista
desde una perspectiva neocolonialista. De forma significativa, las descolonizada sería investigar la relación entre las prácticas sexis-
mujeres blancas radicales que escribieron Night-Vision: Illumina- tas y los cuerpos de las mujeres a nivel global. Por ejemplo, estu-
ting War and Class on the Neo-Colonial Terrain destacaron que: diar un posible paralelismo entre la ablación y los trastornos de la
«No entender el neocolonialismo es no vivir totalmente en el pre- alimentación que ponen en riesgo la vida (y que además son una
sente». Las feministas blancas poco sensibilizadas no estaban consecuencia directa de una cultura que impone la delgadez como
dispuestas a reconocer las distintas dimensiones de la vida de ideal de belleza) o la ablación y las operaciones de cirugía estética
Estados Unidos en las que actuaban y actúan en complicidad con también peligrosas, destacaría que el sexismo y la misoginia que
el patriarcado capitalista supremacista blanco imperialista. Por hay detrás de estas prácticas globales tienen su correlato en el
ello, la resistencia y las protestas sostenidas de las mujeres negras sexismo que también existe en este país. Cuando se analizan estas
y de color, junto con nuestras hermanas blancas radicales, fueron cuestiones de esta manera, evitamos que se restituya el imperia-
necesarias para derribar el muro de la negación. lismo occidental y que el capitalismo transnacional se apropie del
feminismo como otro producto de lujo de Occidente por cuyo
Sin embargo, aun cuando muchas activistas feministas adoptaron consumo las mujeres de otras culturas deben pelearse.
una perspectiva que incorpora la intersección entre raza, género,
clase y nacionalidad, las «feministas del poder» siguieron y siguen Hasta que las mujeres radicales de Estados Unidos no se enfren-
proyectando una imagen del feminismo que liga la igualdad de las ten a las que actúan como si fueran feministas por un interés
mujeres con el imperialismo. Cuestiones que afectan a las mujeres oportunista de clase, el tono del feminismo global en Occidente lo
a nivel global como la ablación forzada del clítoris, los clubes se- seguirán marcando aquellas con mayor poder de clase, y se man-
tendrán por lo tanto este tipo de sesgos. El trabajo de las feminis-
tas radicales a nivel mundial fortalece diariamente la solidaridad 9. Mujer y empleo
política entre mujeres más allá de los límites de raza o etnia y
nacionalidad. Los medios de comunicación de masas rara vez pu-
blican las intervenciones positivas de esta índole. Zillah Eisenstein
compartió el siguiente análisis en Ha treds: Racialized and Sexuali- Más DE LA MITAD DE LAS MUJERES de Estados Unidos pertenecen
zed Conflicts in the 21st Century: a la población activa. Cuando el movimiento feminista contempo-
ráneo echó a andar, más de un tercio de la población activa esta-
El feminismo, o los feminismos, como movimiento trans- ba formado por mujeres. La mayor parte de las mujeres que co-
nacional — entendido como rechazo de las falsas fronte- nocía en mi entorno afroamericano y de clase trabajadora perte-
ras de género o raza y las falsas construcciones del necían a la población activa, así que fui una de las voces más críti-
«otro»— es un importante desafío al nacionalismo mas- cas contra la idea sostenida por las pensadoras feministas refor-
culinista, a las distorsiones del comunismo de Estado y a la mistas de que el trabajo liberaría a las mujeres de la dominación
globalización de «libre» mercado. Es un feminismo que re- masculina. Hace más de diez años escribí lo siguiente en Feminist
conoce la diversidad, la libertad y la igualdad, que se defi- Theory: From Margin to Center: «El énfasis en que el empleo es la
ne a través y más allá del diálogo entre el Norte/ Occiden- clave para la liberación de la mujer hizo que muchas activistas
te y el Sur/Oriente. feministas blancas insinuaran que las mujeres que trabajaban “ya
estaban liberadas". A todos los efectos, estaban diciendo a la ma-
Si se analiza el crecimiento del feminismo global, no se puede
yoría de las mujeres trabajadoras que el movimiento feminista no
negar el importante trabajo que están haciendo las mujeres para
era para ellas». Pero, sobre todo, yo sabía de primera mano que el
garantizar nuestra libertad. Nadie pone en duda que las occiden-
empleo con salarios bajos no liberaba de la dominación masculina
tales, en particular las mujeres de Estados Unidos, han hecho una
a las mujeres pobres y de clase trabajadora.
gran contribución a esta lucha y que esta debe continuar. La meta
del feminismo global es tender puentes y unir las luchas globales El objetivo de las pensadoras feministas reformistas de clase privi-
para acabar con el sexismo, la explotación sexista y la opresión. legiada era conseguir la igualdad social con los hombres de su
clase y por ello igualaban empleo con liberación, pero solo habla-
ban de las profesiones bien remuneradas. Su visión del trabajo era
irrelevante para la mayoría de las mujeres. Cabe destacar que el
feminismo hizo hincapié en un aspecto que sí afectaba a todas las
mujeres: la reclamación del mismo salario por el mismo trabajo.
Las mujeres ganaron más derechos respecto a sueldos y puestos
gracias a las protestas feministas, pero no se logró acabar por Muchas mujeres se enfadaron porque esa idea feminista les hizo
completo con la discriminación de género. En la actualidad, en creer que encontrarían la liberación entrando en la población
muchas aulas universitarias el alumnado dirá que el movimiento activa, pero la mayoría terminaron trabajando muchas horas en
feminista ya no es importante dado que las mujeres ya disfrutan casa además de en sus puestos de trabajo. Incluso antes de que el
de igualdad. Lo que no saben es que la mayoría de mujeres siguen movimiento feminista animara a las mujeres a trabajar fuera de
sin recibir el mismo salario por el mismo trabajo y que, de hecho, casa, las necesidades de una economía deprimida ya dieron su
reciben de media setenta y tres céntimos por cada dólar que reci- beneplácito para este cambio. Aunque el movimiento feminista
ben sus compañeros. contemporáneo no hubiera existido, miles de mujeres habrían
entrado igualmente en la población activa, pero es poco probable
Ahora sabemos que un empleo no libera a las mujeres de la do- que disfrutásemos de los mismos derechos si las feministas no
minación masculina. De hecho, hay muchas profesionales con hubieran cuestionado la discriminación de género. Las mujeres se
sueldos elevados, muchas mujeres pudientes, que establecen equivocan al «culpar» a las feministas por hacerlas trabajar —que
relaciones con hombres en las que la dominación masculina es la es una idea muy extendida—. La realidad es que el capitalismo
norma. Sabemos que, si una mujer tiene acceso a la independen- consumista fue el factor que introdujo a más mujeres en la pobla-
cia económica y apuesta por la libertad, es más probable que ción activa. Debido a la crisis económica, las familias blancas de
abandone una relación en la que la dominación masculina es la clase media no habrían podido mantener su estatus de clase ni su
norma. La abandona porque tiene esa posibilidad. Muchas muje- estilo de vida si las mujeres, que en su momento habían soñado
res se comprometen con el pensamiento feminista, eligen la libe- con trabajar únicamente en sus hogares, no hubieran elegido tra-
ración, pero están atadas económicamente a hombres patriarca- bajar fuera de ellos.
les y eso hace difícil —por no decir imposible— salir de esas rela-
ciones. La mayoría de las mujeres saben lo que ya sabíamos algu- Los estudios feministas documentan que los beneficios positivos
nas cuando comenzó el movimiento: el empleo no nos liberará que consiguieron miles de mujeres gracias a su entrada en la po-
necesariamente, pero es un hecho que la independencia econó- blación activa están más bien relacionados con el aumento de su
mica es necesaria para que las mujeres se liberen. Cuando habla- autoestima y su participación activa en su entorno. Independien-
mos de independencia económica como un agente más liberador temente de su clase, la mujer que se quedaba trabajando en el
que el empleo, debemos dar un paso más y hablar de qué tipo de hogar, al estar aislada, solía sentirse sola y deprimirse. Aunque la
empleo nos libera: evidentemente, los empleos mejor pagados mayoría de trabajadores sienten que su puesto de trabajo no es
con horarios cómodos suelen ofrecer una libertad mayor a la tra- estable, ya sean hombres o mujeres, sí les proporciona la sensa-
bajadora. ción de formar parte de una estructura mayor. Mientras los pro-
blemas del hogar generan altos niveles de estrés y son difíciles de
resolver, las dificultades en el lugar de trabajo se comparten con cupaciones de todas las mujeres. El feminismo se ha cen-
el resto y la búsqueda de soluciones no es tanto una tarea indivi- trado en realidad en conseguir que las mujeres tengan
dual o aislada. Cuando los hombres eran la mayoría de los que trabajo en profesiones muy bien pagadas más que en to-
salían a trabajar en un empleo, las mujeres trabajaban para que das las mujeres alienadas del movimiento feminista. Las
los hogares fueran un lugar cómodo donde ellos pudieran relajar- activistas feministas se equivocaron al considerar que el
se. El hogar solo resultaba relajante para las mujeres cuando no aumento de mujeres burguesas en la población activa po-
estaban cerca ni sus maridos ni sus hijos e hijas. Cuando las muje- día ser una señal de que las mujeres en su conjunto esta-
res que trabajan en casa pasan la mayor parte del tiempo aten- ban ganando poder económico. De haberse fijado en la si-
diendo las necesidades de otras personas, los hogares se convier- tuación económica de las mujeres pobres y de clase traba-
ten en un lugar de trabajo para ellas, no en un lugar para relajar- jadora, el feminismo habría visto el problema creciente del
se, sentirse cómodas y disfrutar. El trabajo fuera del hogar ha sido desempleo y el actual proceso de feminización de la po-
siempre más liberador para las mujeres solteras (muchas de las breza.
cuales viven solas y pueden ser o no heterosexuales). La mayoría
de las mujeres no puede siquiera encontrar un trabajo satisfacto- La pobreza se ha convertido en un problema central para las mu-
rio y su participación en la población activa está reduciendo su jeres. Los intentos del patriarcado capitalista supremacista blanco
calidad de vida en el hogar. por desmantelar el sistema de bienestar de nuestra sociedad pri-
varán a las mujeres pobres e indigentes del acceso a las necesida-
Ciertos grupos de mujeres privilegiadas con educación superior des más básicas para la vida: techo y comida. El regreso a los ho-
anteriormente desempleadas o con empleos precarios consiguie- gares patriarcales es la solución que ofrecen a las mujeres los
ron, gracias a los cambios que el feminismo logró en materia de políticos conservadores que ignoran la realidad del desempleo
discriminación laboral, un mayor acceso a empleos que satisfacen masivo de hombres y mujeres, así como el hecho de que ya no
y sirven de base para la independencia económica. Sin embargo, existen empleos capaces de sostener por sí solos una familia y de
su éxito no cambia el destino de miles de mujeres. Hace años, que muchos hombres no quieren sostener económicamente a
comentaba lo siguiente en Feminist Theory: From Margin to Cen- mujeres, niños y niñas, a pesar de tener un sueldo.
ter:
Actualmente no existe ningún plan feminista que ofrezca una
Si mejorar las condiciones de las mujeres en el lugar de salida a las mujeres ni una manera de repensar el empleo. Como
trabajo fuese el objetivo central del movimiento feminista, el coste de la vida en nuestra sociedad es elevado, el empleo no
junto con conseguir empleos para todas las desempleadas supone independencia económica para la mayoría de los trabaja-
y mejorar el salario de todos ellos, entonces el feminismo dores, tampoco para las mujeres. Sin embargo, la independencia
se podría considerar un movimiento que afronta las preo- económica es necesaria para que todas las mujeres puedan elegir
liberarse de la dominación masculina y autorrealizarse completa- sobre todo aquellas que han heredado su riqueza— están desa-
mente. rrollando estrategias de economía participativa que recogen su
preocupación y solidaridad con las mujeres pobres y de clase tra-
El camino hacia una mayor independencia económica debe incluir bajadora. En la actualidad, estas mujeres son una pequeña mino-
formas de vida alternativas a la imagen de buena vida que nos ría, pero su incidencia crecerá a medida que su trabajo sea más
presentan los medios de comunicación patriarcales, blancos, su- conocido.
premacistas y capitalistas. Para vivir bien y con plenitud, para
tener un empleo que mejore la autoestima y el respeto por una Hace treinta años, las feministas no pudieron anticipar los cam-
misma con un sueldo digno, necesitamos medidas para el reparto bios que tendrían lugar en nuestra sociedad en términos labora-
de tareas. El profesorado y el personal de servicios deben cobrar les. No se dieron cuenta de que el alto nivel de desempleo se con-
más. Los hombres y las mujeres que deseen quedarse en el hogar vertiría en la norma, que las mujeres se podrían preparar para
para criar a sus hijos e hijas deben contar con subsidios del Esta- empleos que, sencillamente, no existirían. No previeron el asalto
do, así como con programas de educación en casa, para que pue- conservador y en ocasiones liberal al Estado del bienestar, no
dan terminar la educación secundaria o realizar estudios universi- sospecharon que las mujeres solteras sin recursos serían demoni-
tarios; gracias a la tecnología, podrían seguir cursos universitarios zadas y culpadas por su precariedad económica. Todas estas
a través de vídeos, además de acudir a clases presenciales. Si realidades inesperadas hacen que necesitemos pensadoras femi-
nuestro gobierno apostara por el bienestar en vez de por el gasto nistas que reflexionen de nuevo sobre la relación entre libe-ración
militar y toda la ciudadanía tuviera acceso legal a una ayuda esta- y empleo.
tal durante un año o dos en caso de no poder encontrar un em-
pleo, se acabaría con el estigma asociado a los programas de asis- Contamos con mucha literatura feminista que aborda el papel de
tencia social. Si los hombres tuvieran un acceso igualitario a esta la mujer en la población activa actual y cómo ha cambiado su pro-
asistencia, también se acabaría con el estigma del género. pia percepción y su papel en el hogar, pero no con estudios que
confirmen si el crecimiento del empleo de las mujeres ha cambia-
Cada vez es mayor la brecha que separa a las mujeres pobres de do de manera efectiva la dominación masculina. Muchos hombres
sus homólogas privilegiadas. De hecho, gran parte del poder de culpan a las mujeres del desempleo, ante el miedo de perder esa
clase que poseen los grupos de mujeres de élite, sobre todo las identidad estable que les otorga ser proveedores patriarcales, a
ricas, se ha conseguido a expensas de la libertad de otras mujeres. pesar de que se trate tan solo de un mito. Uno de los objetivos
Ya existen pequeños grupos de mujeres de la clase dominante que futuros más importantes para el feminismo debe ser informar a
están tendiendo puentes a través de programas económicos que los hombres de forma realista sobre la relación de las mujeres con
apoyan y ayudan a mujeres menos privilegiadas. Las mujeres pu- el empleo para que puedan entender que las mujeres trabajado-
dientes que siguen comprometidas con la liberación feminista — ras no son sus enemigas.
Las mujeres pertenecen a la población activa desde hace mucho
tiempo. Tanto si los salarios son dignos como si son bajos, muchas 10. Raza y género
mujeres no perciben que su empleo sea tan significativo como
preveían las feministas utópicas. Cuando las mujeres trabajamos
para ganar más dinero y consumir más en vez de para mejorar la
calidad de nuestras vidas a todos los niveles, el empleo no nos NADA CAMBIÓ MÁS el feminismo estadounidense que la exigen-
conduce a la independencia económica. Tener más dinero no sig- cia de que las pensadoras feministas reconocieran la realidad de
nifica tener más libertad si no invertimos en bienestar. Es impor- la raza y la existencia del racismo. Todas las mujeres blancas de
tante que el futuro movimiento feminista repiense el significado este país saben que su estatus es muy distinto al de las mujeres
del empleo. Para su éxito, es vital tanto buscar vías para que las negras y de color, y lo saben desde muy pequeñas porque tanto
mujeres salgan de la pobreza como pensar estrategias que las en la televisión como en las revistas solo ven imágenes como la
permitan disfrutar de una buena vida a pesar de la escasez sus- suya. Saben que el único motivo por el que las personas de color
tancial de recursos. están ausentes y son invisibles es porque no son blancas. Todas
las mujeres blancas de este país saben que su raza es una catego-
En las etapas tempranas del movimiento feminista, no se estable- ría privilegiada y, por mucho que decidan reprimir o desmentir
ció la independencia económica como objetivo principal, pero este hecho, no significa que lo desconozcan. Simplemente lo están
poner encima de la mesa las necesidades económicas de las muje- negando.
res puede ser un trampolín que provoque una respuesta colectiva.
También puede ser un punto de encuentro para la organización Ningún grupo de mujeres blancas ha entendido mejor la diferen-
colectiva, una cuestión en común que puede unir a todas las mu- cia de su estatus respecto de las mujeres negras que aquellas mu-
jeres. jeres blancas con conciencia política que participaron activamente
en la defensa de los derechos civiles. Así lo atestiguan sus diarios y
memorias, escritas en este periodo de la historia estadounidense.
Aunque muchas de ellas pasaron de defender los derechos civiles
a defender la liberación de las mujeres, lideraron un movimiento
feminista que suprimió y negó la diferencia que vieron y escucha-
ron de primera mano durante la lucha por los derechos civiles. Su
participación en el movimiento antirracista no hizo que se despo-
jaran de la supremacía blanca ni de la sensación de ser superiores
a las mujeres negras: creían estar más informadas, tener mejor
formación y ser más adecuadas para «liderar» cualquier movi- negras empezaban a relacionarse con mujeres blancas como
miento. compañeras. No debemos sorprendernos de que las mujeres ne-
gras que eligieron el feminismo tuvieran dudas sobre introducir su
En muchos sentidos, siguieron los pasos de sus predecesoras abo- conciencia de raza: debía de resultarles increíble que las mujeres
licionistas que reclamaron que todo el mundo (mujeres blancas y blancas apelasen a la sororidad cuando su experiencia había con-
personas negras) tuviera derecho a voto pero que, al ver que los sistido básicamente en ser objeto de su explotación y opresión.
hombres negros podían conseguir este derecho mientras que ellas
no por cuestiones de género, prefirieron aliarse con los hombres y La generación más joven de mujeres negras y de color de finales
unirse bajo la rúbrica de la supremacía blanca. Las mujeres blan- de los años setenta y principios de los ochenta cuestionamos el
cas de esa época presenciaron la reclamación de más derechos racismo de las mujeres blancas. A diferencia de nuestras aliadas
para las personas negras y aprovecharon ese momento para exigir negras de más edad, nos habíamos formado principalmente en
más derechos para ellas. Algunas de estas mujeres afirman que, ambientes de población blanca y la mayoría jamás habíamos es-
gracias a la lucha por los derechos civiles, se hicieron conscientes tado en una posición subordinada respecto de una mujer blanca.
del sexismo y de la opresión sexista. En este contexto, se podría Casi ninguna habíamos formado parte de la población activa.
pensar que su conciencia política recién descubierta se habría Nunca habíamos estado en «nuestro lugar». Estábamos en mejo-
transmitido a su teorización del movimiento feminista contempo- res condiciones de criticar el racismo y la supremacía blanca den-
ráneo. tro del movimiento de las mujeres. Sin embargo, las mujeres blan-
cas que trataron de organizar el movimiento en torno a la idea de
Sin embargo, muchas entraron en el movimiento eliminando y la opresión compartida y que proponían que las mujeres formá-
negando la diferencia, sin tener en cuenta raza y género a la vez. bamos una clase o casta sexual fueron las más reacias a admitir
Borraron la raza del mapa. Al poner el género en primer plano, las las diferencias entre mujeres, unas diferencias que ensombrecían
mujeres blancas podían ser el centro de atención y reclamar el las experiencias comunes que compartíamos todas. Y la raza era la
movimiento como suyo a pesar de apelar a todas las mujeres para diferencia más evidente.
que se unieran. La visión utópica de sororidad propuesta por un
movimiento feminista que en sus inicios no se tomó en serio la En los años setenta escribí el primer borrador de Ain't a Woman:
diferencia de razas o la lucha antirracista no logró llamar la aten- Black Women and Feminism. Tenía diecinueve años, no conocía lo
ción de la mayoría de las mujeres negras y de color. Sin embargo, que era trabajar a jornada completa y venía de un pequeño pue-
las mujeres negras activas en el movimiento desde sus inicios por blo segregado por raza al sur de la Universidad de Stanford. Crecí
lo general permanecieron vinculadas. Cuando el movimiento fe- enfrentándome al pensamiento patriarcal, pero fue en la univer-
minista comenzó a dar sus pasos, la integración racial era un fe- sidad donde tomé parte en el feminismo. Era la única mujer negra
nómeno extraño; por primera vez en sus vidas, muchas mujeres en las aulas feministas y, en esa toma de conciencia, di mis prime-
ros pasos en la relación teórica entre raza y género, empecé a Este intercambio supuso además la reformulación de la teoría y la
reclamar que se reconociera que el sesgo racista afectaba al pen- práctica feministas. Las participantes del movimiento feminista
samiento feminista y comencé a exigir un cambio. En otros luga- afrontaron la crítica y los desafíos sin perder su compromiso más
res, otras mujeres negras y de color estaban haciendo la misma sincero con la justicia o la liberación, y este hecho demuestra la
crítica. fortaleza y el poder del movimiento. Esto nos muestra que, a pe-
sar de haber estado profundamente equivocadas, en muchas fe-
En aquella época, las mujeres blancas que no estaban dispuestas a ministas fue más fuerte la voluntad de cambiar, la voluntad de
enfrentarse a la realidad del racismo y la diferencia racial nos acu- crear un espacio que hiciera posible la lucha y la liberación, que la
saban de traidoras por introducir la cuestión racial. De una mane- necesidad de aferrarse a creencias y suposiciones erróneas.
ra injusta, pensaban que estábamos desviando la atención del
género. En realidad, lo que estábamos demandando era que se Durante años, fui testigo de las reticencias de las pensadoras fe-
afrontase el estatus de las mujeres de una forma realista y que ministas blancas para reconocer la importancia de la raza; vi cómo
esa mirada realista sirviera de base para crear una verdadera polí- se negaban a deshacerse de su supremacía blanca, cómo se nega-
tica feminista. Nuestra intención no era ensombrecer la sororidad, ban a reconocer que el movimiento feminista antirracista era la
sino poner en marcha políticas concretas de solidaridad que hicie- única base política que haría posible una verdadera sororidad.
ran posible una verdadera sororidad. Sabíamos que no podría También fui testigo del cambio de conciencia que supuso para
haber una sororidad real entre mujeres blancas y de color si las muchas otras librarse de la negación y del pensamiento de su-
blancas no eran capaces de despojarse de su supremacía de raza, premacía blanca. Estos cambios tan increíbles me hacen recuperar
si el movimiento feminista no era antirracista. la fe en el movimiento feminista y refuerzan la solidaridad que
siento hacia todas las mujeres.
Las intervenciones críticas sobre la cuestión racial no destruyeron
el movimiento de las mujeres, sino que lo fortalecieron. Al de- En términos generales, el pensamiento y la teoría feminista se han
rrumbar la negación de la raza, las mujeres pudieron afrontar la visto beneficiados por todas las intervenciones críticas en torno a
realidad de las diferencias a todos los niveles; por fin estábamos la cuestión de la raza. El único ámbito problemático es trasladar la
creando un movimiento que no ponía los intereses de clase de las teoría a la práctica: si bien las mujeres blancas han incorporado el
mujeres privilegiadas, especialmente las blancas, por encima de análisis de raza en gran parte de sus análisis feministas, lo cierto
los del resto de mujeres. Estábamos apostando por una sororidad es que esta perspectiva no ha tenido un gran impacto en las rela-
en la que se pudiera hablar de todas nuestras realidades. No exis- ciones cotidianas entre las mujeres blancas y las de color. Las in-
te ningún otro movimiento contemporáneo por la justicia social teracciones antirracistas son difíciles en una sociedad que perma-
con semejante intercambio dialéctico entre sus participantes co- nece segregada por cuestiones de raza. A pesar de la diversidad
mo el surgido en torno a la raza entre las pensadoras feministas. de los entornos laborales, la gran mayoría de las personas se si-
guen socializando únicamente con otras de su mismo grupo. La seguir pueden ser los cimientos para construir un movimiento
combinación de sexismo y racismo crea a su vez una serie de ba- feminista antirracista de base.
rreras muy dañinas entre las mujeres y las estrategias feministas
para evitarlo no han sido muy útiles hasta la fecha.

Las mujeres blancas y las de color que superamos las dificultades


y creamos espacios donde pudieran surgir vínculos de amor y
solidaridad política debemos compartir los métodos y las estrate-
gias que utilizamos con éxito. Prácticamente no se presta ninguna
atención a la relación entre las jóvenes de distintas razas. Por su
parte, la sesgada idea supuestamente feminista que dice que las
chicas blancas son más vulnerables al condicionamiento sexista
que las negras simplemente perpetúa la suposición supremacista
blanca de que los males y las preocupaciones de las mujeres blan-
cas necesitan y merecen más atención que los del resto. El com-
portamiento de las mujeres negras puede diferir de sus homólo-
gas blancas, pero no solo están interiorizando el condicionamien-
to sexista, sino que tienen más probabilidades de ser víctimas del
sexismo de formas irreparables.

El movimiento feminista, en especial el trabajo de las activistas


visionarias negras, allanó el camino para reformular la raza y el
racismo, y tuvo un impacto positivo en el conjunto de nuestra
sociedad. Sin embargo, los análisis sociales más amplios no suelen
tener en cuenta este hecho. Como teórica feminista escribí largo y
tendido sobre la cuestión de raza y racismo dentro del movimien-
to feminista, y sé que todavía hay mucho que cambiar y enfrentar,
pero es igualmente importante alegrarnos de los grandes cambios
que se han producido. La alegría de reconocer y compartir nues-
tros triunfos y nuestra capacidad de identificarlos como modelos a
nuamente a quien la oye que la violencia en el hogar está ligada al
11. Acabar con la violencia sexismo y al pensamiento sexista, a la dominación masculina.
Durante demasiado tiempo el término violencia doméstica ha sido
utilizado como un término «suave» que sugiere que aparece en
un contexto íntimo que es privado y, de alguna manera, menos
SIN DUDA UNA DE LAS INTERVENCIONES más positivas del movi- peligroso, menos brutal, que la violencia que se produce fuera del
miento feminista contemporáneo ha sido y sigue siendo el esfuer- hogar. Esto no es cierto, ya que hay más mujeres maltratadas y
zo por crear y mantener una mayor conciencia sobre la violencia asesinadas dentro del hogar que fuera. La mayoría de la gente
doméstica, así como sobre los cambios que deben producirse en también tiende a ver la violencia doméstica entre adultos como
nuestro pensamiento y nuestra acción si queremos ver su fin. Hoy algo distinto y separado de la violencia contra la infancia, cuando
en día se habla del problema de la violencia doméstica en tantos en realidad no lo es. A menudo, niños y niñas sufren abusos al
círculos, desde los medios de comunicación de masas hasta la tratar de proteger a su madre cuando está siendo atacada por su
educación formal, que normalmente se olvida que fue el movi- marido o pareja masculina, o sufren daños emocionales por pre-
miento feminista contemporáneo la fuerza que destapó y expuso senciar violencia y abusos.
de manera radical la realidad vigente de este problema. Al princi-
pio el enfoque feminista sobre la violencia doméstica solo hablaba Del mismo modo que la mayoría de la ciudadanía de este país
de la violencia de los hombres contra las mujeres, pero a medida cree que se debería recibir el mismo salario por el mismo trabajo,
que la discusión se fue ampliando, se vio que la violencia también la mayor parte de la gente cree que los hombres no deberían pe-
estaba presente en las relaciones entre personas del mismo sexo gar a las mujeres ni a los niños y niñas. Sin embargo, cuando se les
(las mujeres en relaciones con otras mujeres pueden ser víctimas dice que la violencia doméstica es el resultado directo del sexismo
de abuso) y que las niñas y los niños eran también víctimas de la y que no terminará hasta que el sexismo se extinga, son incapaces
violencia patriarcal adulta. de hacer este salto lógico porque requiere enfrentar y modificar
formas esenciales de pensar sobre el género. Cabe destacar que
La violencia patriarcal en el hogar se basa en la creencia de que es soy una de las pocas teóricas feministas que creen que es crucial
admisible que un individuo con más poder controle a los demás para el movimiento feminista tener como objetivo primordial
mediante distintas formas de fuerza coercitiva. Esta definición acabar con todas las formas de violencia. El enfoque feminista
ampliada de violencia doméstica incluye la violencia de los hom- sobre la violencia patriarcal contra las mujeres debería seguir
bres hacia las mujeres, la violencia entre personas del mismo sexo siendo la preocupación fundamental. No obstante, hacer hincapié
y la violencia de las personas adultas contra niñas y niños. El tér- en la violencia de los hombres contra las mujeres de tal forma que
mino «violencia patriarcal» es útil porque, al contrario de la ex- quedan minusvaloradas las demás formas de violencia patriarcal
presión más aceptada de «violencia doméstica», recuerda conti-
no es útil al movimiento feminista. Oculta la realidad de que bue- ta para acabar con la violencia]» en Feminist Theory: From Margin
na parte de la violencia patriarcal se ejerce contra la infancia por to Center:
parte de adultos sexistas.
La lucha feminista contra la violencia contra las mujeres es
En un necesario esfuerzo por llamar la atención sobre la violencia indispensable que se entienda como parte de un movi-
de los hombres contra las mujeres, las pensadoras feministas re- miento más amplio que busca acabar con la violencia.
formistas con frecuencia retratan a las mujeres única y exclusiva- Hasta ahora el movimiento feminista se ha centrado prin-
mente como víctimas. El hecho de que también algunas mujeres cipalmente en la violencia de los hombres y como conse-
ejerzan violencia sobre los niños y niñas no se resalta igual, ni se cuencia da credibilidad a los estereotipos sexistas que su-
percibe como otra expresión de la violencia patriarcal. Ahora sa- gieren que los hombres son violentos y las mujeres no; que
bemos que la infancia sufre violencia no solo cuando son objeto los hombres son los abusadores y las mujeres las víctimas.
directo de la violencia patriarcal, sino también cuando se ven for- Este tipo de pensamiento nos permite ignorar hasta qué
zados a ser testigos de actos violentos. Si las pensadoras feminis- punto en esta sociedad las mujeres (junto con los hom-
tas hubieran expresado su indignación ante la violencia patriarcal bres) aceptan y perpetúan la idea de que es admisible que
ejercida por mujeres y la hubiesen situado al mismo nivel que la un partido o un grupo dominante mantenga el poder so-
violencia de los hombres contra las mujeres, habría sido y sería bre los sujetos dominados mediante el uso de la fuerza
más difícil que la gente restara atención a la violencia patriarcal coercitiva. Nos permite pasar por alto o ignorar hasta qué
por percibirla como un asunto antihombres. punto las mujeres ejercen autoridad coercitiva sobre otras
personas o actúan de manera violenta. El hecho de que las
Si bien numerosas encuestas señalan que las mujeres están más mujeres no cometan actos violentos con tanta frecuencia
predispuestas a usar la no violencia, existen testimonios de per- como los hombres no niega la realidad de la violencia de
sonas adultas víctimas de violencia patriarcal por parte de muje- las mujeres. Si queremos eliminar la violencia, debemos
res. Al no poseer la infancia una voz colectiva organizada, es difícil ver tanto a los hombres como a las mujeres de esta socie-
saber la frecuencia de estos casos; si no fuera por la atención mé- dad como grupos que apoyan su uso.
dica que requieren los niños y niñas que han sufrido violencia
ejercida por mujeres y hombres, puede que no hubiera pruebas Una madre que nunca ejerza violencia de forma directa pero que
que documentaran la violencia de las mujeres. enseñe a sus hijas e hijos, especialmente a los varones, que la
violencia es una forma aceptable de ejercer control social, sigue
La primera vez que planteé estas preocupaciones fue en el capítu- siendo cómplice de la violencia patriarcal. Su forma de pensar
lo «Feminist Movement to End Violence» [Un movimiento feminis- debe cambiar.
Está claro que la mayoría de las mujeres no usa la violencia para hombres son aculturados por otros hombres de las clases domi-
dominar a los hombres (aunque un número reducido de mujeres nantes para aceptar una posición subordinada en el mundo públi-
golpee a hombres a lo largo de su vida), pero muchas mujeres co del trabajo y para creer que el mundo privado del hogar y de
creen que una persona que tiene autoridad tiene derecho a usar las relaciones íntimas les devolverá la sensación de poder que
la fuerza para mantenerla. Una inmensa mayoría de los padres y identifican con la masculinidad. A medida que más hombres han
madres utilizan alguna forma de agresión física o verbal contra engrosado las listas del desempleo o reciben bajos salarios y más
niños y niñas. Como las mujeres siguen siendo las principales cui- mujeres han entrado en el mundo laboral, algunos hombres sien-
dadoras de la infancia y en ese contexto nuestro sistema jerárqui- ten que el uso de la violencia es su única manera de establecer y
co y nuestra cultura de la dominación da poder a las mujeres (co- mantener el poder y el dominio dentro de la jerarquía sexista de
mo en la relación maternofilial), estas usan con demasiada fre- los roles de género. Hasta que no desaprendan el pensamiento
cuencia la fuerza coercitiva para mantener el control. En una cul- sexista que les dice que tienen derecho a mandar sobre las muje-
tura de la dominación, todas las personas son socializadas para res por cualquier medio, la violencia de los hombres contra las
ver la violencia como un modo aceptable de control social. Los mujeres continuará siendo la norma.
grupos dominantes mantienen el poder a través de la amenaza (se
lleve o no a la práctica) de que se aplicará un castigo violento, En las primeras etapas del pensamiento feminista, las activistas se
físico o psicológico, cuando las estructuras jerárquicas estableci- equivocaron al no equiparar la violencia de los hombres contra las
das se vean amenazadas, ya sea en las relaciones entre hombres y mujeres con el militarismo imperialista. No se solía hacer esta
mujeres o en los vínculos materno o paternofiliales. comparación porque, en muchos casos, quienes estaban en con-
tra de la violencia de los hombres a menudo aceptaban e incluso
La violencia de los hombres contra las mujeres ha recibido mucha apoyaban el militarismo. Mientras el pensamiento sexista siga
atención en los medios de comunicación de masas (puesta de socializando a los niños varones para ser «asesinos», ya sea en
relieve por procesos judiciales reales como el juicio contra O. J. luchas imaginarias entre buenos y malos, ya sea como soldados
Simpson), pero su visibilización no ha llevado al público estadou- del imperialismo para dominar al resto de naciones, continuará la
nidense a cuestionar las causas subyacentes de esta violencia, a violencia patriarcal contra las mujeres y la infancia. En los últimos
enfrentar el patriarcado. El pensamiento sexista sigue respaldan- años, jóvenes de distintas clases sociales han cometido horribles
do la dominación masculina y una de sus consecuencias: la violen- actos de violencia y, aun-que han sido condenados de forma uná-
cia. Como multitud de hombres desempleados y de la clase traba- nime, tampoco se ha intentado poner en relación esa violencia
jadora no se sienten con poder en sus empleos dentro del patriar- con el pensamiento sexista.
cado supremacista blanco, son alentados a sentir que el único
lugar donde tendrán toda la autoridad y el respeto es el hogar. Los Concluí el capítulo sobre violencia del libro Feminist Theory: From
Margin to Center haciendo hincapié en que los hombres no son
las únicas personas que aceptan, consienten y perpetúan la vio- En nuestro país miles de personas están preocupadas por la vio-
lencia, que crean una cultura de violencia. Insté a las mujeres a lencia pero rehúsan relacionarla con el pensamiento patriarcal o
asumir su responsabilidad por el papel que desempeñan en la la dominación masculina. El pensamiento feminista ofrece una
justificación de la violencia: solución y depende de nosotras ofrecer esa solución a todo el
mundo.
Al llamar la atención únicamente sobre la violencia de los
hombres contra las mujeres o al convertir el militarismo en
otra expresión de la violencia de los hombres, no conse-
guimos abordar correctamente el problema de la violencia
y se hace difícil desarrollar estrategias y soluciones viables
de resistencia. [...] En ningún caso hay que minimizar la
gravedad del problema de la violencia de los hombres con-
tra las mujeres o de la violencia de los hombres contra las
naciones o el planeta, pero también debemos reconocer
que hombres y mujeres conjuntamente han hecho de Es-
tados Unidos una cultura de la violencia y debemos traba-
jar codo con codo para transformar esa cultura. Mujeres y
hombres deben oponerse al uso de la violencia como for-
ma de control social en todas sus manifestaciones: la gue-
rra, la violencia de los hombres contra las mujeres, la vio-
lencia de las personas adultas contra la infancia, la violen-
cia adolescente, la violencia racial, etc. Los esfuerzos femi-
nistas para terminar con la violencia de los hombres con-
tra las mujeres deben ampliarse a un movimiento que
busque acabar con todas las formas de violencia.

Y es especialmente importante que las madres y los padres


aprendan a criar de formas no violentas, porque nuestras niñas y
nuestros niños no se alejarán de la violencia si es la única manera
que conocen de gestionar situaciones difíciles.
Los medios de comunicación de masas conservadores representa-
12. Masculinidad feminista ban constantemente a las feministas como mujeres que odiaban a
los hombres. Y cuando había una facción o sentimiento antihom-
bres en el movimiento, lo resaltaban como una manera de des-
acreditar al feminismo. Como parte del retrato de las feministas
CUANDO EL MOVIMIENTO FEMINISTA contemporáneo empezó a como mujeres que odiaban a los hombres, también decían que
andar, había una feroz facción antihombres. Muchas mujeres todas las feministas eran lesbianas. Al apelar a la homofobia, los
heterosexuales llegaron al movimiento desde relaciones en las medios de comunicación intensificaron el sentimiento antifemi-
que los hombres eran crueles, desagradables, violentos e infieles. nista entre los hombres. Antes de que el movimiento feminista
Algunos de ellos eran pensadores radicales que participaban en contemporáneo cumpliera diez años, las pensadoras feministas
movimientos por la justicia social y hablaban en nombre de los empezaron a hablar de cómo perjudicaba a los hombres el pa-
trabajadores y los pobres, o sobre justicia racial. Pero en lo que se triarcado. Sin modificar nuestra encarnizada crítica a la domina-
refería a la cuestión del género eran tan sexistas como los con- ción masculina, la política feminista se amplió para incluir el reco-
servadores. Algunas mujeres llegaron rabiosas por esas relaciones nocimiento de que el patriarcado arrancaba ciertos derechos a los
y utilizaron esa rabia como catalizador para la liberación de las hombres al imponerles una identidad masculina sexista.
mujeres. A medida que el movimiento fue avanzando y el pensa-
miento feminista fue evolucionando, algunas activistas feministas Los hombres antifeministas siempre han tenido una potente voz
visionarias entendieron que los hombres no eran el problema, que pública. Los hombres que temían y odiaban el pensamiento femi-
el problema estaba en el patriarcado, el sexismo y la dominación nista y a las activistas feministas no tardaron en aunar su fuerza
masculina. Era difícil enfrentarse a la realidad de que el problema colectiva y atacar al movimiento. Pero desde los inicios del movi-
no radicaba solo en los hombres. Hacerlo requería una teorización miento, también hubo un pequeño grupo de hombres que reco-
más compleja; requería admitir el papel que desempeñan las mu- noció que el movimiento feminista era un movimiento por la jus-
jeres en el mantenimiento y la perpetuación del sexismo. A medi- ticia social tan válido como todos los demás movimientos radica-
da que más mujeres se alejaban de relaciones destructivas con les de la historia de nuestro país que habían apoyado los hom-
hombres era más fácil ver la imagen completa. Se hizo evidente bres. Estos hombres se convirtieron en camaradas de nuestra
que incluso si algunos hombres se desprendían de los privilegios lucha y en nuestros aliados. Con frecuencia, algunas mujeres he-
del sistema patriarcal, el sexismo y la dominación masculina per- terosexuales activas en el movimiento tenían relaciones íntimas
manecerían intactos y las mujeres seguirían estando explotadas u con hombres que estaban luchando por asumir el feminismo; si
oprimidas. estos hombres no afrontaban el reto de convertirse al pensamien-
to feminista, corrían el riesgo de que acabara su relación.
A las facciones antihombres dentro del movimiento feminista les Estos hombres se identificaban a sí mismos como víctimas
molestaba la presencia de hombres antisexistas, porque contra- del sexismo y trabajaban para liberar a los hombres. Iden-
rrestaba la idea de que todos los hombres son opresores o de que tificaban los rígidos roles sexuales como el origen principal
todos los hombres odian a las mujeres. Polarizar a hombres y mu- de su victimización y, aunque querían cambiar la noción de
jeres y encasillarnos en categorías claras de opresor/oprimida masculinidad, no estaban especialmente preocupados por
promovía los intereses de las mujeres feministas que buscaban la explotación sexista y la opresión de las mujeres.
una mayor movilidad de clase y acceso a formas de poder patriar-
cal. Retrataban a todos los hombres como el enemigo para repre- Aunque las facciones antihombres nunca fueron numerosas den-
sentar a todas las mujeres como víctimas. Poner el foco en los tro del movimiento feminista, ha sido difícil cambiar la imagen de
hombres desviaba la atención sobre los privilegios de clase de las feministas como mujeres que odian a los hombres en el imagi-
algunas activistas feministas, así como de su deseo de aumentar nario colectivo. Por supuesto, caracterizar al feminismo como un
su poder de clase. Estas activistas, que invitaban a todas las muje- movimiento que odia a los hombres permitía a los hombres des-
res a rechazar a los hombres, se negaban a fijarse tanto en los viar la atención de su responsabilidad en el mantenimiento de la
vínculos afectivos que las mujeres compartían con los hombres dominación masculina. Si la teoría feminista hubiese ofrecido
como en los lazos económicos y emocionales (independientemen- visiones más liberadoras de la masculinidad, nadie habría podido
te de que fueran positivos o negativos) que ataban a las mujeres a rechazar al movimiento por considerarlo antihombres. La teoría
los hombres sexistas. feminista no solo no abordaba de manera efectiva la cuestión de
qué pueden hacer los hombres para ser antisexistas sino que
Las feministas que pedían que se reconociera a los hombres como tampoco explicaba en qué consistiría una masculinidad alternati-
camaradas en la lucha nunca recibían la atención de los medios de va; y ello alejó, de forma preocupante, a muchos hombres y muje-
comunicación de masas. Nuestro trabajo teórico, que criticaba la res. Con frecuencia, la única alternativa a la masculinidad patriar-
demonización de los hombres como el enemigo, no cambió la cal presentada por el movimiento feminista o por el movimiento
perspectiva de las mujeres que eran antihombres. Y las represen- de hombres eran hombres que se volvían más «femeninos». La
taciones negativas de la masculinidad dieron pie al desarrollo de idea de lo femenino que se evocaba procedía del pensamiento
un movimiento de hombres que era antimujeres, y que reflejaba sexista y no representaba una alternativa al mismo.
de muchas maneras los aspectos más negativos del movimiento
de mujeres. Al escribir sobre el «movimiento de liberación de los Lo que era y sigue siendo necesario es una visión de la masculini-
hombres» llamé la atención sobre el oportunismo en el que se dad en la que la autoestima y el amor a uno mismo como ser úni-
apoyaba: co formen la base de la identidad. Las culturas de la dominación
atacan la autoestima y la sustituyen por una idea de que obtene-
mos nuestro sentido de ser a partir del dominio de otros y otras.
La masculinidad patriarcal enseña a los hombres que su concien- prácticamente nunca forman parte del debate. De manera trágica,
cia de sí mismos y su identidad, su razón de ser, reside en su ca- estamos presenciando un resurgimiento de supuestos misóginos
pacidad para dominar a otros y otras. Para cambiar esto, los hom- dañinos, como que las madres no pueden educar hijos varones
bres deben criticar y desafiar la dominación masculina sobre el sanos, o que los niños varones «se benefician» de las nociones
planeta, sobre hombres con menos poder, sobre mujeres, niñas y patriarcales y militaristas de la masculinidad ya que hacen hinca-
niños; y también deben tener una visión clara de qué podría ser pié en la disciplina y en la obediencia a la autoridad. Los niños
una masculinidad feminista. ¿Cómo transformarse en algo que no necesitan una autoestima sana. Necesitan amor. Y una política
puedes imaginar? Las pensadoras y los pensadores feministas feminista sabia y amorosa puede ser lo único capaz de salvar las
todavía tienen que desbrozar esa imagen. vidas de los niños varones. El patriarcado no los curará; si así fue-
ra, ya estarían todos bien.
Como sucede a menudo en los movimientos revolucionarios por la
justicia social, se nos da mejor nombrar el problema que visualizar La mayoría de los hombres de este país se sienten preocupados
la solución. Sabemos que la masculinidad patriarcal anima a los por la naturaleza de su identidad. A pesar de que se aferran al
hombres a ser patológicamente narcisistas, infantiles y psicológi- patriarcado, empiezan a intuir que es parte del problema. La falta
camente dependientes de los privilegios que reciben (por muy de empleo, la insatisfacción ante el trabajo asalariado y el aumen-
relativos que sean) por el simple hecho de haber nacido hombres. to del poder de clase de las mujeres han hecho difícil saber cuál es
Muchos hombres sienten que sus vidas se ven amenazadas si se su sitio a los hombres no ricos y no dominantes. El patriarcado
les priva de esos privilegios, al no haber estructurado otra identi- capitalista supremacista blanco no puede proporcionar todo lo
dad central significativa. Este es el motivo por el que el movimien- que ha prometido. La angustia de muchos hombres proviene de
to de hombres intentó enseñar a los hombres cómo volver a co- su incapacidad de abrazar las críticas liberadoras que podrían
nectar con sus sentimientos, recuperar al niño interior perdido y permitirles afrontar el hecho de que esas promesas están basadas
alimentar su alma, su crecimiento espiritual. en la injusticia y en la dominación y de que incluso cuando se
cumplen tampoco conducen a los hombres a la «gloria». Al criticar
No hay mucha literatura feminista dirigida a los chicos, que les las bases de su posible liberación a la vez que reinscriben las for-
haga saber cómo pueden construir una identidad que no esté mas de pensar del patriarcado capitalista supremacista blanco —
arraigada en el sexismo. Los hombres antisexistas no han trabaja- que ahogan su espíritu—, están tan perdidos como muchos niños.
do propuestas educativas de cara al desarrollo de una conciencia
crítica centradas en la infancia masculina o en los chicos adoles- Una visión feminista que incorpore la masculinidad feminista, que
centes. Como consecuencia de esta laguna, ahora que se está acoja a los niños varones y a los hombres y que exija en su nom-
prestando atención a nivel nacional a los debates sobre la educa- bre todos los derechos que deseamos para las niñas y las mujeres
ción de los niños varones, las perspectivas feministas rara vez o puede constituir un nuevo hombre estadounidense. En primer
lugar, el pensamiento feminista nos enseña a todas las personas
cómo amar la justicia y la libertad de tal modo que promuevan y 13. Crianza feminista
reafirmen la vida. Está claro que necesitamos nuevas estrategias,
nuevas teorías, nuevos caminos que nos muestren cómo crear un
mundo en el que prospere la masculinidad feminista.
LA INFANCIA ha sido uno de los campos de trabajo fundamentales
del movimiento feminista radical contemporáneo. Las mujeres
tenían la esperanza de que, con una crianza libre de sexismo, se
crearía un mundo en el que no haría falta el movimiento antisexis-
ta. En un principio, ese enfoque se centró principalmente en los
roles de género sexistas y en la manera en la que estos se impo-
nen a niños y niñas desde su nacimiento. El feminismo ha centra-
do casi siempre su atención en las niñas criticando los prejuicios
sexistas y promoviendo imágenes alternativas. También se ha
señalado la necesidad de educar a los niños varones de forma
antisexista, pero esta cuestión casi siempre ha terminado deri-
vando hacia una crítica al patriarcado masculino y hacia la repeti-
ción de la idea de que los hombres tienen las cosas más fáciles
que las mujeres. La presunción de que los chicos siempre han
gozado de más privilegios y poder que las chicas impulsó a las
feministas a priorizar su enfoque en las niñas.

Una de las principales dificultades que encontraron las pensado-


ras feministas al afrontar el sexismo dentro de las familias era
que, la mayoría de las veces, eran las propias madres quienes
transmitían ese pensamiento sexista. Incluso en los hogares don-
de no había padre, las mujeres enseñaban y transmitían el pen-
samiento sexista a niñas y niños. Paradójicamente, mucha gente
asume que los hogares encabezados por una mujer son automáti-
camente matriarcales. En realidad, las mujeres que encabezan sus
hogares en la sociedad patriarcal suelen sentirse culpables por la
ausencia de una figura masculina y sobretransmiten valores sexis- niños y la teoría feminista no ha ofrecido todavía ni una crítica ni
tas, especialmente a los niños varones. Los medios conservadores una estrategia para abordar la violencia de las mujeres adultas
han utilizado los últimos actos violentos de hombres jóvenes de sobre la infancia.
todas las razas para acusar a las mujeres solteras de no saber edu-
car y criar a niños varones sanos. Esto es simple y llanamente fal- En una cultura de la dominación en la que los niños y las niñas no
so. Está comprobado que algunos de los hombres más poderosos tienen derechos civiles, quienes tienen el poder —es decir, los
y afectuosos de nuestra sociedad fueron criados por madres sol- hombres y las mujeres adultos—, pueden ejercer un poder auto-
teras. Insistimos en que la mayoría de la gente asume que las ma- crático sobre ellos. Todas las evidencias médicas demuestran que
dres solteras no saben educar a los niños para que se conviertan las niñas y los niños sufren abusos violentos a diario en esta so-
en «hombres del patriarcado», pero no es el caso. ciedad y muchos de estos abusos ponen en riesgo su vida; de he-
cho, muchos mueren. Las mujeres perpetúan esta violencia tanto
Dentro de las culturas de dominación patriarcales capitalistas como los hombres si no más. Existe una enorme laguna en el pen-
supremacistas blancas, las niñas y los niños no tienen derechos. El samiento y la práctica feminista porque el movimiento se niega a
movimiento feminista fue el primer movimiento por la justicia afrontar la violencia de las mujeres adultas hacia la infancia. Todas
social que puso encima de la mesa que nuestra cultura en realidad hemos sido socializadas para aceptar el pensamiento patriarcal,
no ama a los niños y niñas, sino que los trata como si fueran pro- una ética de la dominación que afirma que los poderosos tienen el
piedad de sus padres y madres, quienes pueden hacer lo que derecho de gobernar sobre los indefensos utilizando cualquier
quieran con ellos. La violencia de los adultos hacia la infancia es medio para subordinarlos; por eso son casi invisibles para las mu-
una norma en nuestra sociedad. El problema está en que la mayo- jeres —incluidas las pensadoras feministas— las formas en que las
ría de pensadoras feministas no han querido poner nunca el foco mujeres abusan de la infancia. En las jerarquías del patriarcado
en el hecho de que, por el simple hecho de ser las principales cui- capitalista supremacista blanco, se consiente la dominación mas-
dadoras de la familia, las mujeres son las que con mayor frecuen- culina sobre las mujeres, pero también la dominación adulta so-
cia ejercen violencia sobre niñas y niños. Fue crucial y revolucio- bre la infancia, y nadie quiere hablar de las madres que ejercen
nario que el movimiento feminista llamase la atención sobre la estas violencias.
dominación masculina en el hogar, y sigue siendo cierto que esta
crea una autocracia en la que los hombres pueden abusar, tam- Suelo contar la anécdota de una elegante cena a la que acudí en la
bién sexualmente, de niños y niñas. Pero esto no nos debe hacer que una mujer relató cómo castigaba a su hijo con pellizcos fuer-
obviar que a diario multitud de niñas y niños sufren abusos verba- tes. Su método consistía en apretarle la piel todo el tiempo que
les y castigos físicos también por parte de mujeres. El sadismo hiciera falta hasta controlarlo y todos los asistentes aplaudieron
maternal puede llevar a ejercer violencia emocional contra los su voluntad para imponerle disciplina. Intervine para señalar que
su comportamiento era agresivo: esa mujer había plantado la
semilla de la violencia en su hijo, podría llegar a agredir a las mu- so sexual, hay muchas otras formas de violencia contra la infancia
jeres cuando fuese adulto. Además, les hice ver que, si alguna vez y las más habituales son la violencia verbal y psicológica.
oyésemos a un hombre decir que pellizca a una mujer con fuerza
para controlar su comportamiento, lo reconoceríamos inmedia- La violencia y la humillación son los cimientos para otras formas
tamente como un abuso. Sin embargo, consentimos que un niño o de abuso. Los niños varones suelen ser castigados cuando su
una niña sufra y viva esta forma de dominación. No se trata de un comportamiento no se ajusta a las nociones sexistas de la mascu-
hecho aislado, a diario, padres y madres ejercen violencias mucho linidad y son humillados por adultos sexistas (sobre todo sus ma-
más graves sobre sus hijos e hijas. dres) y por otros niños y niñas. Sin embargo, las niñas y los niños
tienen la oportunidad de ver el feminismo en acción si sus cuida-
En efecto, la infancia vive el choque entre el pensamiento patriar- dores personifican un pensamiento y un comportamiento anti-
cal y los cambios feministas, un choque que está convirtiendo a la sexistas. Cuando las pensadoras y las activistas feministas propor-
familia en un territorio en guerra, quizá con más enfrentamientos cionan a niños y niñas espacios educativos en los que los prejui-
que cuando la dominación masculina era la norma en los hogares. cios antisexistas no son el estándar para juzgar su comportamien-
El movimiento feminista sirvió de catalizador y descubrió y desve- to, estos pueden desarrollar su autoestima de forma sana.
ló el gravísimo alcance de los abusos sexuales que se producen en
las familias patriarcales por parte de hombres sobre niños y niñas. Una de las intervenciones más positivas del movimiento feminista
Esto fue posible gracias a las mujeres adultas del movimiento fe- a favor de la infancia fue generar una mayor conciencia sobre la
minista que recibieron tratamientos terapéuticos y que reconocie- necesidad de que los hombres participen de forma igualitaria en
ron haber sufrido abusos en el pasado. Estas mujeres sacaron su la crianza, no solo para lograr la equidad de géneros, sino también
relato del espacio privado de la terapia y lo llevaron al discurso para establecer mejores relaciones con las niñas y los niños. Los
público; sus testimonios crearon el actual contexto ético y moral futuros estudios feministas documentarán cómo mejora esta
positivo que permite que niñas y niños puedan afrontar los abu- crianza antisexista la vida de niñas y niños. Al mismo tiempo, ne-
sos. Sin embargo, hablar únicamente del abuso sexual ejercido cesitamos conocer más detalles sobre la crianza feminista en ge-
por hombres no crea el clima necesario para que la gente entien- neral, sobre las formas prácticas para educar a un hijo o a una hija
da que el abuso está vinculado a la dominación masculina y que en un entorno antisexista y, sobre todo, necesitamos saber en qué
solo terminará cuando se elimine el patriarcado. Los abusos se- tipo de personas se convertirán las niñas y los niños criados en
xuales a niños y niñas por parte de hombres tienen lugar y se de- estos entornos.
nuncian con más frecuencia. Pero el movimiento feminista debe Las activistas feministas de más amplias perspectivas nunca he-
criticar a las mujeres que cometen abusos con la misma dureza mos negado la importancia y el valor de los cuidadores masculi-
con la que criticamos los abusos de los hombres. Más allá del abu- nos, aunque a la vez trabajamos para que nuestra cultura valore
más la maternidad y el trabajo que realizan las madres que crían a la cultura patriarcal convencional lanzó una tremenda crítica hacia
sus hijos. Se hace un flaco favor a todas las mujeres cuando, al los hogares monoparentales encabezados por mujeres. La crítica
elogiar la participación masculina en la crianza, se menosprecia y fue especialmente dura en términos de acceso al bienestar. Sin
devalúa el trabajo positivo que realizan las mujeres. En los inicios hacer mención a los datos que muestran la capacidad de las ma-
del movimiento, las feministas eran muy críticas con la materni- dres solteras para criar a sus hijas e hijos con pocos recursos, ya
dad y enfrentaban esa tarea con sus carreras profesionales, a las sea a través de ayudas estatales, ya sea con trabajo remunerado,
que se consideraba más liberadoras y reafirmantes. Sin embargo, las críticas patriarcales han puesto la atención en los hogares con-
a mediados de los años ochenta, algunas pensadoras feministas se flictivos encabezados por mujeres, afirman que esta es la norma
enfrentaron al desprecio feminista a la maternidad y la sobrevalo- —que todos los hogares encabezados por mujeres son conflicti-
ración del trabajo realizado fuera del hogar. Escribí sobre este vos— y sugieren que el problema se resolvería si hubiera un hom-
tema en Feminist Theory: From Margin to Center: bre en el papel de proveedor patriarcal y cabeza de estos hogares.

Al trabajar en un contexto social en el que el sexismo sigue Ningún contraataque antifeminista ha sido tan nocivo para el bie-
siendo la norma, en el que hay una competitividad innece- nestar de los niños como el menosprecio hacia las madres solte-
saria que promueve la envidia, la desconfianza, el enfren- ras. En una cultura que tiene a la familia patriarcal compuesta por
tamiento y la maldad entre las personas, que hace que el padre y madre como la mejor opción en detrimento de cualquier
trabajo sea estresante, frustrante y casi siempre comple- otra, las niñas y los niños se sienten emocionalmente inseguros
tamente insatisfactorio [...] muchas mujeres a las que les cuando su familia no cumple ese estándar. La visión utópica de la
gusta y disfrutan del trabajo asalariado sienten que les familia patriarcal permanece intacta a pesar de todas las eviden-
ocupa demasiado tiempo y que les deja poco espacio para cias que demuestran que el bienestar de la infancia no es mayor
otros fines más satisfactorios. El empleo puede ayudar a en un hogar conflictivo encabezado por un hombre que en uno
las mujeres a ganar cierto grado de independencia eco- encabezado por una mujer. Los niños y las niñas deben crecer en
nómica o incluso la autosuficiencia total, pero no logra un entorno de amor y cariño. Cuando surge cualquier tipo de do-
que la mayoría de las mujeres puedan satisfacer sus nece- minación, entonces falta el amor. Los hogares encabezados por
sidades humanas de forma adecuada. Como consecuencia padres cariñosos, mujeres o hombres, solteros o en pareja, de
de la búsqueda por parte de las mujeres de un ambiente distinto o del mismo sexo, tienen más probabilidades de criar a
amable de trabajo, se acentúa de nuevo la importancia de niñas y niños felices y sanos con una buena autoestima. En el fu-
la familia y de los aspectos positivos de la maternidad. turo movimiento feminista, necesitamos trabajar más para que
los padres y las madres sepan que, al acabar con el sexismo, se
Irónicamente, justo cuando las pensadoras feministas habían tra- cambia positivamente la vida de las familias. El movimiento femi-
bajado para crear una imagen más equilibrada de la maternidad,
nista está a favor de la familia. Acabar con la dominación patriar-
cal de niñas y niños, sea ejercida por hombres o por mujeres, es la 14. Liberar el matrimonio y las relaciones de
única forma de que la familia sea un lugar donde niñas y niños
pareja
estén seguros, puedan ser libres y conozcan el amor.

CUANDO EL MOVIMIENTO FEMINISTA contemporáneo estaba en


su punto álgido la institución del matrimonio fue duramente criti-
cada. Muchas mujeres heterosexuales entraron en el movimiento
motivadas por el sexismo de sus relaciones íntimas, en particular
en los matrimonios de larga duración en los que la desigualdad de
género era la norma. Desde el comienzo, el movimiento desafió el
doble estándar en relación con la sexualidad que condenaba a las
mujeres que no fueran vírgenes o fieles amantes o esposas, mien-
tras permitía a los hombres hacer lo que desearan sexualmente y
aprobaba su comportamiento. El movimiento de liberación sexual
reforzó la crítica feminista al matrimonio, especialmente la exi-
gencia de un control de la natalidad seguro y asequible.

Desde el principio, las activistas feministas se centraron mucho en


los vínculos personales y las relaciones domésticas porque las
mujeres de todas las clases y razas sentían el yugo de la domina-
ción masculina en esos espacios, ya fuera por parte de padres o
de esposos patriarcales. Una mujer podía enfrentarse asertiva-
mente a un jefe sexista o a un desconocido y después volver a
casa y aceptar un papel de subordinación frente a su pareja. Las
feministas contemporáneas, tanto las heterosexuales que venían
de matrimonios de larga duración como las lesbianas aliadas en la
lucha, criticaban el matrimonio como otra forma de esclavitud
sexual. Resaltaban el hecho de que las uniones sexistas tradiciona-
les conducían a matrimonios donde se sacrificaban los elementos ser virgen sino que además pusieron el bienestar sexual de las
de intimidad, cuidado y respeto para que los hombres pudieran mujeres al mismo nivel que el de los hombres. Al instar a las mu-
estar por encima, para que pudieran sentirse como patriarcas que jeres a no seguir fingiendo que estaban sexualmente satisfechas
llevaban los pantalones. cuando no era el caso, el movimiento feminista amenazó con ex-
poner las deficiencias sexuales de las relaciones lideradas por
Desde el principio, muchas feministas fueron pesimistas acerca de hombres.
la posibilidad de que los hombres cambiaran. Algunas heterose-
xuales decidieron que preferían el celibato o el lesbianismo antes Para apaciguar esta amenaza, los hombres sexistas insistían conti-
que mantener una relación desigual con hombres sexistas. Otras nuamente en que la mayoría de las feministas eran lesbianas o en
entendían que la monogamia con los hombres reforzaba la idea que lo que necesitaban era «un buen polvo» que las volviera a
de que el cuerpo de la mujer era propiedad del hombre con quien poner «en su sitio». En realidad, la rebelión feminista expuso el
estableciera una relación. Nosotras elegimos relaciones no monó- hecho de que muchas mujeres no estaban teniendo sexo satisfac-
gamas y muchas veces nos negamos a casarnos. Creíamos que torio con los hombres en relaciones patriarcales. Con respecto a
vivir con un compañero fuera del matrimonio sancionado por el las relaciones íntimas, la mayoría de los hombres estaban más
Estado ayudaba a los hombres a mantener un respeto sano por la dispuestos a acoger los cambios feministas en la sexualidad de las
autonomía de las mujeres. Las feministas abogaron por exigir el mujeres, que llevaban a que ellas fueran sexual- mente más acti-
fin de la esclavitud sexual y llamaron la atención sobre la impor- vas, que aquellos cambios que exigían que los hombres cambiaran
tancia de la violación marital, defendiendo al mismo tiempo los sus comportamientos sexuales. La ausencia de juegos sexuales
derechos de las mujeres a expresar su deseo sexual, iniciar la in- previos fue un tema muy discutido cuando las agendas feministas
teracción sexual y estar sexualmente satisfechas. se centraron primero en la heterosexualidad. Las heterosexuales
estaban cansadas del chantaje sexual de los hombres y su falta de
Muchos hombres heterosexuales adoptaron el pensamiento fe- interés en el placer de las mujeres. El enfoque feminista en el
minista precisamente porque no estaban satisfechos sexualmente placer sexual dio a las mujeres un lenguaje para criticar y cuestio-
en relaciones con parejas que no estaban interesadas en el sexo nar el comportamiento sexual de los hombres.
porque les habían enseñado que las mujeres virtuosas no eran
sexualmente activas. Estos hombres estaban agradecidos al mo- Las mujeres dieron grandes pasos en materia de libertad sexual.
vimiento feminista por ofrecer un paradigma sexual liberador La crítica a la monogamia fue quedando en el olvido a medida que
para sus parejas porque les aseguraba que tendrían vidas sexuales la expansión de enfermedades de transmisión sexual hizo más
más satisfactorias. Al oponerse a la idea de que la virtud de las difícil para las mujeres optar por la promiscuidad. La importancia
mujeres estaba determinada por sus prácticas sexuales, las pen- de enfermedades que ponen en riesgo la vida como el sida, que
sadoras feministas no solo acabaron con el estigma vinculado a no tiende a transmitirse más fácilmente de hombre a mujer, en una
cultura patriarcal en la que se anima a los hombres a mentir a las mayor parte del trabajo doméstico y de cuidado de niños y niñas.
mujeres, ha hecho más duro para las heterosexuales optar por En general, los hombres están más dispuestos a aceptar y afirmar
varias parejas. Sin duda, cuando se pone el énfasis en la monoga- la igualdad en el dormitorio que en el trabajo doméstico y el cui-
mia en las uniones heterosexuales dentro del patriarcado, suele dado de la prole. No sorprende que, a medida que algunas muje-
ser más difícil para las parejas romper los paradigmas sexistas. Al res obtuvieron poder de clase, estas abordaran la desigualdad
mismo tiempo, muchas feministas se dieron cuenta de que las contratando a otras personas para hacer las tareas que ni ellas ni
relaciones no monógamas dentro del patriarcado a menudo sim- sus compañeros querían hacer. Sin embargo, cuando una pareja
plemente les daban a los hombres más poder mientras socavaban heterosexual contrata a alguien para hacer las tareas que el pen-
el de las mujeres. Además, aunque las mujeres podían elegir tener samiento sexista considera «de mujeres», suele ser la mujer la
sexo con un hombre ya emparejado con otra mujer, los hombres que gestiona la selección y supervisa el trabajo.
frecuentemente no mostraban interés sexual en una mujer con
pareja; o concedían poder continuamente a ese hombre, buscan- Más que cualquier otro factor, la crítica feminista a la maternidad
do incluso su aprobación. A pesar de estas dificultades, que las como la única finalidad satisfactoria de la vida de una mujer cam-
mujeres tengamos la libertad de no ser monógamas, ejerzamos o bió la naturaleza del matrimonio y de las uniones duraderas.
no esa libertad, sigue quebrantando y desafiando la idea de que el Cuando el valor de una mujer dejó de estar determinado por si
cuerpo de las mujeres es propiedad de los hombres. Como todos tenía o no descendencia y por la crianza de la misma, empezó a
los cambios positivos producidos por la crítica feminista a las ideas ser posible, para las parejas en las que ambas partes tenían una
sexistas sobre el placer sexual, también ha ayudado a crear un carrera y que no querían tener hijos, concebir un matrimonio de
mundo en el que hombres y mujeres pueden tener relaciones pares, una relación entre iguales. La ausencia de descendencia
sexuales más satisfactorias. hizo más fácil ser pares simplemente porque la manera en que la
sociedad patriarcal asume automáticamente que algunas tareas
Al principio parecía que los cambios en la naturaleza de las unio- serán realizadas por las madres hace más difícil que las mujeres
nes sexuales llevarían a otros cambios en las relaciones domésti- logren la equidad de género con respecto al cuidado de niños y
cas, que los hombres también asumirían una parte igualitaria de niñas. Por ejemplo, es significativo que en el despertar del movi-
las tareas domésticas y del cuidado de niños y niñas. Hoy en día, miento feminista, el sector médico patriarcal que había quitado
hay tantos hombres que reconocen que deberían hacer las tareas importancia previamente a la lactancia materna de repente em-
domésticas, las hagan o no en realidad, que las jóvenes no ven pezó no solo a destacar sus beneficios, sino a insistir en ellos. Este
necesario abordar este tema; simplemente lo aceptan como una es solo un aspecto de la crianza que automáticamente da más
norma. Claro que la realidad es que esto nunca ha pasado a ser la responsabilidad a la mujer que pare, ya sea heterosexual o lesbia-
norma: en la mayoría de los casos las mujeres siguen haciendo la na. De hecho, muchas mujeres en relaciones con hombres con
frecuencia se dan cuenta de que tener un bebé recién nacido hace agotada y mal pagada. El mundo laboral en el patriarcado capita-
que sus relaciones caigan en picado de vuelta a roles definidos de lista supremacista blanco ha hecho más difícil que las mujeres
manera sexista. Sin embargo, cuando las parejas se esfuerzan en puedan dedicarse totalmente a la crianza. De hecho, esta realidad
mantener la igualdad en todas las esferas, especialmente en el está llevando a mujeres que podrían elegir una carrera a quedarse
cuidado de niñas y niños, se puede conseguir. La clave, sin duda, en casa. Hoy en día, el factor que está sacando a las mujeres de la
es esforzarse, trabajar duro; no obstante, la mayoría de los hom- población activa y las está devolviendo al hogar es el miedo de
bres no han elegido trabajar duro en la crianza. que estemos criando una sociedad de niñas y niños «sin padres ni
madres», más que el pensamiento sexista de la dominación mas-
Es evidente que las intervenciones feministas llamaron la atención culina. Muchas mujeres consideran que la competitividad de la
sobre el valor y la importancia de la paternidad tanto en lo que se carrera profesional deja poco tiempo para sustentar relaciones
refiere al bienestar de niñas y niños como en la equidad de géne- amorosas. El hecho de que nadie hable de hombres que dejan su
ro. Cuando los hombres participan de manera igualitaria en la trabajo para ser padres a jornada completa muestra hasta qué
crianza, las relaciones entre las mujeres y los hombres son mejo- punto prevalece el pensamiento sexista sobre los roles. La mayo-
res, estén los dos progenitores casados o vivan juntos o separa- ría de las personas en nuestra sociedad sigue creyendo que a las
dos. Gracias al movimiento feminista, hay más hombres que parti- mujeres se les da mejor la crianza de niños y niñas que a los hom-
cipan en la crianza que en ningún otro momento, aunque no he- bres.
mos logrado ni siquiera algo parecido a la equidad de género. Y
sabemos que esta participación igualitaria hace de la crianza una En buena medida las mujeres, que por un lado criticaban la ma-
experiencia más positiva y gratificante para todas las partes impli- ternidad pero por el otro también disfrutaban del estatus especial
cadas. Por supuesto, las exigencias del trabajo muchas veces y de los privilegios que les otorgaba —especialmente en lo que se
crean dificultades para que padres y madres que trabajan, en refiere a los lazos maternofiliales—, no estaban tan dispuestas a
especial los hombres, participen más en el cuidado de niños y ceder el lugar de honor en la crianza a los hombres como espera-
niñas. Hasta que no veamos grandes cambios en la forma en que ban las pensadoras feministas. Otras pensadoras feministas que
está estructurado el tiempo de trabajo, no vamos a vivir en un criticaban el determinismo biológico en cualquier otro ámbito a
mundo donde la vida esté diseñada para conceder a los hombres menudo lo aceptaban con respecto a la cuestión de la materni-
el tiempo y el espacio para participar en la crianza. En ese mundo dad; no eran capaces de asumir plenamente la idea de que los
los hombres tal vez tendrían más ganas de criar a sus hijas e hijos; padres son tan importantes como las madres y que pueden criar
a día de hoy, muchos hombres trabajadores están agotados y mal tan bien como ellas. Estas contradicciones, además del predomi-
pagados y aceptan con mucho gusto que una mujer se encargue nio del pensamiento sexista, han socavado las exigencias feminis-
de todo el cuidado de niños y niñas, aunque ella esté igual de tas de equidad de género en lo que se refiere a la crianza.
Hoy en día los medios de comunicación de masas nos bombar-
dean continuamente con el mensaje de que el matrimonio ha 15. Una política sexual feminista.
hecho una reaparición. El matrimonio nunca pasó de moda. Mu- Una ética de libertad mutua
chas veces, al decir eso, en realidad quieren decir que las ideas
sexistas sobre el matrimonio han vuelto. Y esto preocupa al mo-
vimiento feminista porque está tan claro hoy, como lo estaba ANTES DEL MOVIMIENTO FEMINISTA, antes de la liberación se-
ayer, que los matrimonios construidos sobre bases sexistas suelen xual, a la mayoría de las mujeres les resultaba difícil, si no direc-
ser breves y profundamente problemáticos. Los matrimonios se- tamente imposible, mantener un rol sexual activo y sano. El pen-
xistas tradicionales están cada vez más en boga. Y aunque tienden samiento sexista que se les inculcaba desde su nacimiento dejaba
a cultivar las semillas de la miseria y la insatisfacción que sirvieron claro que el campo del deseo sexual y del placer sexual era única y
como catalizador de la rebelión feminista en las relaciones domés- exclusivamente de los hombres, que tan solo una mujer poco o
ticas, el factor que rompe con la tradición es que estas uniones nada virtuosa reconocería su necesidad o sus ganas de sexo. Las
tienden a cortarse rápidamente. La gente se casa joven y se divor- mujeres, obligadas a elegir por el pensamiento sexista entre el rol
cia joven. de virgen o el de puta, no tenían ninguna base sobre la que cons-
truir una identidad sexual sana. Afortunadamente, el movimiento
La dominación masculina patriarcal en el matrimonio y las parejas
feminista cuestionó enseguida los estereotipos sexuales sexistas.
ha sido la principal causa de rupturas y divorcios en nuestra socie-
Fue de gran ayuda que este cuestionamiento llegara en un mo-
dad. Todos los estudios recientes sobre matrimonios exitosos
mento de la historia de nuestro país en el que los métodos anti-
muestran que la equidad de género crea un contexto de recono-
conceptivos fiables pasaron a ser accesibles para todo el mundo.
cimiento mutuo que genera una mayor felicidad y que, aunque el
matrimonio no dure para siempre, sobrevive la amistad entre Antes de los métodos anticonceptivos fiables, la auto- afirmación
pares que era la base de la unión. En el movimiento feminista del sexual de las mujeres siempre podía llevar al «castigo» de un em-
futuro pasaremos menos tiempo criticando las uniones matrimo- barazo no deseado y al peligro de un aborto ilegal. No hemos re-
niales patriarcales y nos esforzaremos más en mostrar alternati- copilado suficientes testimonios que hagan a todo el mundo cons-
vas, en mostrar el valor de las relaciones de pares que se basan en ciente de las patologías sexuales y los horrores que padecían las
los principios de igualdad y respeto y en la creencia de que la sa- mujeres antes de la existencia de métodos anticonceptivos fia-
tisfacción y el crecimiento mutuos son necesarios para que las bles. Me da escalofríos simplemente pensar en un mundo en el
parejas sean gratificantes y duraderas. que cada vez que una mujer es sexualmente activa se arriesga a
quedarse embarazada, imaginar un mundo en el que los hombres
quieren sexo y las mujeres le tienen miedo. En un mundo así, una
mujer con deseo a lo mejor conseguiría encontrar el punto inter- inicios, el activismo feminista en torno a la sexualidad se centró
medio entre el deseo y el miedo. No tenemos suficientes testimo- tanto en conseguir que las mujeres conquistáramos el derecho a
nios que nos digan lo que hacían las mujeres para mantener a ser activas sexualmente cuando quisiéramos serlo y con quien
raya las proposiciones sexuales de los hombres, cómo lidiaban con quisiéramos serlo que se descuidó la educación feminista para
la violación marital o con el riesgo de muerte al abordar los emba- una conciencia crítica que nos enseñara cómo respetar nuestros
razos no deseados. Lo que sí que sabemos es que el mundo de la cuerpos de forma antisexista y en qué consistiría un sexo libera-
sexualidad de las mujeres cambió para siempre con la llegada de dor.
la revolución sexual feminista.
A finales de los años sesenta y principios de los setenta, a menudo
Para quienes habíamos vivido las relaciones sexuales dolorosas de se animaba a las mujeres a percibir como sinónimos la libertad
nuestras madres, su amargura, y su miedo y su odio absoluto ha- sexual y la promiscuidad sexual. En esa época y hasta cierto punto
cia la sexualidad, fue increíble llegar, justo cuando nos estábamos en la actualidad, la mayoría de los hombres heterosexuales veían
volviendo más activas sexualmente, a un movimiento que nos y ven a una mujer liberada sexualmente como a alguien sexual-
prometía libertad, placer y disfrute. Hoy en día las mujeres tienen mente activo que les dará pocos problemas, es decir, que no exigi-
tan pocos impedimentos que repriman la expresión de su deseo rá nada a cambio, en especial en el terreno emocional. Asimismo,
sexual que nuestra cultura corre el riesgo de enterrar la memoria un buen número de feministas heterosexuales pensaban lo mis-
histórica del asalto patriarcal sobre los cuerpos y la sexualidad de mo, de forma equivocada: su comportamiento seguía los patrones
las mujeres. Desde ese lugar del olvido, los intentos de ilegalizar el del modelo proporcionado por los hombres patriarcales. Sin em-
aborto pueden centrarse en la cuestión de si se acaba o no con bargo, las mujeres no tardaron mucho en darse cuenta de que la
una vida sin debatir siquiera las devastadoras consecuencias que promiscuidad sexual y la liberación sexual no eran lo mismo.
tendría sobre la sexualidad de las mujeres acabar con el aborto
legal. Seguimos viviendo entre generaciones de mujeres que no Cuando el movimiento feminista estaba en pleno auge, las activis-
han conocido nunca el placer sexual, mujeres para las que el sexo tas lesbianas radicales animaban a las mujeres heterosexuales a
solo ha significado una pérdida, una amenaza, un peligro o una que reconsideraran sus vínculos con los hombres y plantearon la
derrota. cuestión de si era o no posible que las mujeres tuvieran en algún
momento una experiencia heterosexual liberada en un contexto
La libertad sexual de las mujeres requiere métodos anticoncepti- patriarcal. Este cuestionamiento fue útil para el movimiento. No
vos seguros y fiables. Sin ellos, las mujeres no pueden controlar solo obligó a las mujeres heterosexuales a analizar de forma críti-
completamente las consecuencias de la actividad sexual. Pero ca las prácticas heterosexuales, sino que puso el foco en las les-
esta libertad también requiere un conocimiento del propio cuer- bianas de una forma que destacaba positivamente su fuerza y
po, una comprensión del significado de la integridad sexual. En sus revelaba al mismo tiempo debilidades. Algunas mujeres que pasa-
ron de tener relaciones con hombres a elegir a las mujeres porque sobre la sexualidad, particularmente en cualquier debate que
se vieron seducidas por el eslogan popular de «el feminismo es la surgía sobre relaciones sexuales, hizo que pareciera que cualquier
teoría y el lesbianismo es la práctica» descubrieron rápidamente coito era una extorsión sexual, que cualquier penetración de la
que esas relaciones eran tan demandantes emocionalmente y mujer por el hombre era una violación. Durante un tiempo, estas
tenían tantas dificultades como cualquier otra. teorías y las mujeres carismáticas que las defendían tuvieron un
fuerte impacto sobre las conciencias de las jóvenes que estaban
Que las relaciones lésbicas fueran tan buenas o mejores que los luchando por establecer identidades sexuales nuevas y diferentes.
vínculos heterosexuales solía estar determinado no porque ambas Muchas de estas jóvenes acabaron eligiendo la práctica de la bise-
partes fueran del mismo sexo, sino por el grado de compromiso xualidad o relaciones con hombres en las que se acordaba que
alcanzado con acabar con la idea de romanticismo y con las rela- ellas serían las que determinaran la naturaleza de cualquier en-
ciones basadas en una cultura sadomasoquista de la dominación, cuentro sexual. Sin embargo, muchas jóvenes simplemente se
según la cual en todas las relaciones hay una parte dominante y alejaron del pensamiento feminista y en este alejamiento volvie-
otra sumisa. La promiscuidad sexual entre lesbianas no podía ron a encontrar su sitio en nociones obsoletas de libertad sexual,
equipararse a la liberación sexual, al igual que sucedía con la prác- y las adoptaron, a veces como venganza.
tica heterosexual. Independientemente de su preferencia sexual,
las mujeres a las que esta identificación les suponía sufrimiento No es de extrañar que las contradicciones y los conflictos que
acabaron desilusionándose con el sexo. Por otra parte, conside- surgieron como consecuencia de las tensiones entre placer sexual
rando la conexión entre la dominación masculina y la violencia y peligro, o libertad sexual y servidumbre, encontraran un seduc-
sexual, no sorprende que a menudo fueran mujeres heterosexua- tor campo de experimentación en el sadomasoquismo sexual. En
les las que se quejaban de su insatisfacción sexual. esencia, todos los interrogantes feministas de la sexualidad esta-
ban ligados a la cuestión del poder. No importaba cuánto habla-
Como consecuencia de esta desilusión con el sueño de la libertad ran las pensadoras feministas sobre igualdad, en el campo del
sexual muchas pensadoras feministas abandonaron estas expe- deseo sexual y su puesta en práctica, las dinámicas de poder y
riencias o dejaron de discutir sus efectos negativos, a los que se falta de poder ponían en duda nociones simplistas de opresores y
enfrentaba una amiga o compañera, y albergaron cierto resenti- oprimidos. Nada restó más legitimidad a la crítica feminista de la
miento hacia cualquier actividad sexual, especialmente con hom- práctica heterosexual que la revelación de que las lesbianas femi-
bres. A las lesbianas radicales, que en su día habían sido las únicas nistas practicaban sadomasoquismo, un mundo de cambio de
voces que animaban a las mujeres a que dejaran de «acostarse roles en el que las posiciones de poder y de sumisión se conside-
con el enemigo», se les sumaron mujeres heterosexuales que raban aceptables.
empezaron a elegir vínculos del mismo sexo porque estaban to-
talmente desilusionadas con los hombres. De repente, el discurso
En la práctica, el debate feminista radical sobre la sexualidad se A pesar de la revolución sexual y del movimiento feminista sabe-
cerró cuando las mujeres del movimiento empezaron a discutir si mos que la mayoría de las mujeres heterosexuales tienen relacio-
una mujer podía considerarse liberada, fuera lesbiana o heterose- nes sexuales solo porque los hombres quieren tenerlas; que los
xual, si practicaba sado- masoquismo. Las diferencias de opinión homosexuales jóvenes, hombres y mujeres, siguen sin tener un
sobre el significado y la importancia de la pornografía patriarcal entorno público o privado de apoyo que afirme su preferencia
estaban ligadas a este asunto. Al enfrentarse a cuestiones de tan- sexual; que la iconografía sexista de virgen o puta sigue presente
to peso como para dividir y afectar al movimiento, la mayoría de en la imaginación erótica de hombres y mujeres; que la pornogra-
los debates feministas radicales sobre sexualidad dejaron de ser fía patriarcal sexual impregna todos los medios de comunicación
públicos a finales de los años ochenta; se desarrollaban en espa- de masas; que los embarazos no deseados están aumentando;
cios privados. Hablar en público sobre sexualidad había devastado que los y las adolescentes a menudo practican sexo insatisfactorio
al movimiento. e inseguro; y que en muchos matrimonios y parejas de larga dura-
ción, ya sean del mismo sexo o heterosexuales, las mujeres no
Las feministas que siguieron hablando de sexualidad en público tienen relaciones sexuales. Todos estos hechos demuestran la
eran en su mayoría conservadoras, a veces puritanas y antisexo. El necesidad de un discurso feminista renovado sobre sexualidad.
movimiento cambió radicalmente: pasó de ser un espacio donde Seguimos necesitando saber en qué consiste una práctica sexual
se reivindicaba y se celebraba la liberación sexual de las mujeres a liberadora.
otro en el que los debates públicos sobre sexualidad se centraban
más en la violencia sexual y la victimización. Muchas feministas Básicamente, el respeto mutuo es esencial para una práctica se-
convencionales, que habían sido las grandes defensoras de la li- xual liberadora así como la convicción de que el placer sexual y la
bertad sexual de las mujeres y ya empezaban a tener años, co- satisfacción se logran mejor en un contexto de elección y acuerdo.
menzaron a hablar sobre el placer sexual como algo sin importan- Dentro de la sociedad patriarcal, los hombres y las mujeres no
cia y a valorar la abstinencia sexual. Cada vez más, las mujeres que pueden alcanzar la plenitud heterosexual a menos que ambas
hablan y escriben abiertamente sobre deseo y prácticas sexuales partes se hayan liberado de su pensamiento sexista. Mucha gente
tienden a descartar y a distanciarse de la política sexual feminista. sigue considerando que el rendimiento sexual de los hombres
Y más que nunca, el movimiento feminista se percibe fundamen- está determinado únicamente por si el pene está duro y se man-
talmente como antisexo. El innovador discurso feminista sobre la tienen las erecciones, una noción que está ligada al pensamiento
pasión y el placer sexual ha sido arrinconado y es ignorado por sexista. Al igual que los hombres tienen que librarse del supuesto
casi todo el mundo y, por lo tanto, las mujeres y los hombres si- sexista de que la sexualidad de las mujeres existe para servir y
guen dependiendo de modelos patriarcales de libertad sexual. satisfacer sus necesidades, muchas mujeres tienen que librarse de
la fijación en la penetración.
Durante el auge de la liberación sexual y el movimiento feminista que cuando una mujer se prostituye porque no puede satisfacer
contemporáneo, las mujeres descubrieron que los hombres a de otra forma sus necesidades materiales está poniendo en riesgo
menudo estaban dispuestos a aceptar la igualdad en todos los su integridad sexual, el espacio donde ella controla su cuerpo.
ámbitos salvo en el sexual. En el dormitorio muchos quieren una
mujer con deseo sexual, con ganas de dar y compartir placer, pero Muchas mujeres heterosexuales no han podido liberarse todavía
en el fondo no renuncian al supuesto sexista de que su actividad del supuesto sexista de que su sexualidad tiene que ser siempre
sexual (es decir, su deseo de tener relaciones) debe responder de objeto de deseo para los hombres para que tenga un valor y un
forma automática a la de ellos. Muchos encontraron divertido sentido. Para liberarse, deben terminar de creerse que tanto las
hacerlo con mujeres dispuestas, liberadas y excitadas, pero dejaba relaciones con personas del mismo sexo como la masturbación o
de tener gracia cuando esas mujeres manifestaban que también la ausencia de sexo pueden ser tan enriquecedoras y vitales como
querían compartir un espacio que no fuera sexual. A menudo, las relaciones sexuales con hombres en el marco de una cultura
cuando pasaba esto, los hombres heterosexuales dejaban claro patriarcal. Cuando se van haciendo mayores, muchas mujeres que
que en ese caso ellos necesitarían igualmente otro espacio de apostaron por la transformación feminista descubren que deben
desahogo sexual, lo que revelaba su identificación con un para- aceptar nociones sexistas de feminidad y de deseabilidad sexual
digma sexista de propiedad del cuerpo de las mujeres así como para mantener relaciones con hombres y que estos no prefieran a
con la noción de que les bastaba cualquier cuerpo femenino. En alguien más joven. En cierto modo, las pensadoras feministas
relaciones liberadoras homosexuales o heterosexuales, ambas radicales tenían razón hace años cuando señalaban que las muje-
partes deberían ser libres para decidir cuándo y con qué frecuen- res solo estaríamos liberadas sexualmente del todo cuando nos
cia quieren tener relaciones sexuales sin miedo a ser penalizados. viéramos como poseedoras de un valor y de una voluntad sexual
Hasta que los hombres dejen de creer que alguien distinto de propios independientemente de si somos o no objeto del deseo
ellos mismos debe satisfacer sus necesidades sexuales, se man- de los hombres. De nuevo, necesitamos teorías feministas que
tendrá la exigencia de subordinación sexual de sus parejas. nos muestren cómo expresar nuestros sentimientos y nuestra
identidad sexual en una sociedad que sigue siendo profundamen-
Una política sexual feminista verdaderamente liberadora reivindi- te patriarcal.
cará siempre como aspecto central un rol sexual activo para las
mujeres. Este rol no puede existir si las mujeres creen que sus A pesar de las limitaciones del discurso feminista sobre la sexuali-
cuerpos tienen que estar siempre al servicio de otros. A menudo dad, el feminismo sigue siendo el único movimiento por la justicia
las prostitutas profesionales y las mujeres en general entienden sexual cuya teoría y práctica persiguen el bienestar colectivo. Ne-
su libre intercambio de sexo por bienes o servicios como una cesitamos un erotismo del ser que se base en el principio de que
prueba de que están liberadas. Se niegan a reconocer el hecho de tenemos derecho a expresar deseo sexual cuando nos lo pida el
cuerpo, así como a encontrar en el placer sexual un ethos a favor
de la vida. La conexión erótica nos saca del aislamiento y la aliena-
ción y nos lleva a la comunidad. En un mundo en el que las expre- 16. Plenitud total.
siones positivas de deseo sexual nos conecten, todas las personas Lesbianismo y feminismo
seremos libres de elegir las prácticas sexuales que afirmen y ali-
menten nuestro crecimiento. Esas prácticas pueden optar por la
promiscuidad o por la castidad, por abrazar una identidad y prefe- A VECES ES DIFÍCIL SABER qué llegó primero, si el movimiento por
rencia sexual específica o por elegir un deseo cambiante, no enca- la liberación de las mujeres o la revolución sexual —para algunas
sillado, que se despierte tan solo por la interacción y el compro- activistas ambos tuvieron lugar a la vez y mezclados —. Esto fue
miso con personas concretas con quienes sentimos la chispa del sin duda cierto para muchas mujeres bisexuales y lesbianas que
reconocimiento erótico, independientemente de su sexo, raza, formaron parte de la primera vanguardia feminista contemporá-
clase o incluso su preferencia sexual. Los debates feministas radi- nea. Estas mujeres no acabaron en el feminismo por ser lesbianas.
cales sobre sexualidad deben salir a la luz para que el movimiento Muchas lesbianas no estaban metidas en política, eran conserva-
hacia la liberación sexual pueda volver a empezar. doras y no deseaban hacer nada radical. Las lesbianas y las bise-
xuales que ayudaron a formar la vanguardia por la liberación de
las mujeres se hicieron feministas porque ya estaban comprome-
tidas con políticas de izquierdas y estaban luchando contra los
límites impuestos por la clase, la raza y la sexualidad. La liberación
de las mujeres era un tema que ya habían reivindicado psicológi-
camente, al rebelarse contra las nociones tradicionales de género
y el deseo.

El simple hecho de ser lesbiana no te convierte en feminista más


de lo que el hecho de ser lesbiana te hace tener compromiso polí-
tico. Formar parte de un grupo explotado no hace que una perso-
na sea más propensa a oponer resistencia. Si así fuera, todas las
mujeres (y eso incluye a todas las lesbianas del planeta) habrían
querido participar en el movimiento de las mujeres. La experien-
cia, la conciencia y la voluntad suelen ser los factores que llevan a
las mujeres a participar en movimientos de izquierdas.
Después de haber aportado en la sombra tanto en las tareas re- Yo era una defensora de los derechos de las personas gais mucho
productivas como en el campo del pensamiento radical en los antes de que conociera la palabra feminismo. Mi familia temía
círculos socialistas y en los movimientos militantes por los dere- que fuera lesbiana mucho antes de que se preocuparan porque no
chos civiles y por el black power, algunas mujeres radicales con me fuera a casar nunca. Y yo ya iba camino de ser un auténtico
diferentes trayectorias de vida estaban listas para reivindicar sus bicho raro porque sabía que siempre elegiría ir donde me llevara
propios derechos, estaban listas para el movimiento feminista. Y mi corazón, en cualquier dirección y en todas ellas. Cuando escribí
entre las más listas y valientes, auténticas visionarias, se encon- mi primer libro, Ain't I a Woman: Black Women and Feminism, ya
traban y se encuentran muchas mujeres lesbianas. estaba vinculada con el movimiento feminista, en el que había
mujeres heterosexuales, bisexuales y abiertamente gais. Éramos
Yo llegué al feminismo antes de haber tenido mi primera expe- jóvenes. Y en aquellos días algunas nos sentíamos presionadas
riencia sexual. Era una adolescente. A mi mundo no había llegado para demostrar que estábamos radicalmente comprometidas con
nada sobre los derechos de las mujeres, pero sí sabía algo sobre la el movimiento compartiendo nuestras políticas y nuestros cuer-
homosexualidad. En el mundo de mentes estrechas del funda- pos con mujeres. La lección que todo el mundo aprendió en esos
mentalismo religioso sureño del apartheid racial, en nuestra co- días fue que las prácticas sexuales transgresoras no la con-vertían
munidad negra, las personas gais eran conocidas y a menudo te- a una en progresista políticamente. Cuando salió mi primer libro y
nían un estatus especial; con frecuencia eran hombres de clase fui criticada por algunas mujeres lesbianas negras me quedé estu-
alta. La homosexualidad entre hombres estaba más aceptada que pefacta. Me acusaron de ser homófoba porque no había nada
el lesbianismo. Las lesbianas en nuestra pequeña y segregada sobre el lesbianismo en mi libro. Esa ausencia no era un indicador
comunidad negra generalmente estaban casadas; ellas sabían de homofobia. No hablé sobre sexualidad en el libro. No estaba
quiénes eran en realidad y solo dejaban que se conociera su ver- lista. No sabía lo suficiente. Y si hubiera sabido más lo habría seña-
dadero yo a puerta cerrada, en reuniones y fiestas secretas. Una lado de tal modo que nadie habría podido etiquetarme como ho-
de las mujeres acusada de ser lesbiana eligió ser mi mentora: una mófoba.
mujer profesional, una lectora, una pensadora, una juerguista; la
admiraba profundamente. Cuando mi padre se quejó de nuestra Lo que aprendí de las lesbianas poderosas y bondadosas que co-
relación diciendo que era «rara», mi madre protestó e insistió en nocí siendo niña, una lección que me ha acompañado siempre, es
que «la gente tenía derecho a ser quien es». Cuando unos chicos que las mujeres no necesitamos depender de un hombre para
adolescentes acosaron y se burlaron cruelmente del hombre gay nuestro bienestar y nuestra felicidad, ni siquiera para nuestra
que vivía al otro lado de nuestra calle, mi madre protestó y nos plenitud sexual. Este hecho abrió un mundo de posibilidades para
dijo que era un hombre responsable y bondadoso, que debíamos las mujeres. Amplió las opciones. Nunca sabremos cuántos millo-
respetarlo y quererlo. nes de mujeres permanecen en relaciones con hombres sexistas y
dominantes simplemente porque no pueden imaginarse una vida jado en la industria del sexo y había tenido muchos encuentros
en la que puedan ser felices sin hombres, estén o no satisfechas sexuales con hombres, aunque mantenía clara su identidad les-
sexual y emocionalmente con los hombres en sus vidas. Si una biana, defendió mi honor feminista diciendo: «Es una mujer iden-
mujer siente que necesita algo más que a sí misma para legitimar tificada con las mujeres que tiene sexo con hombres; es su dere-
y validar su existencia, está regalando su poder de definirse a sí cho y sigue comprometida con la causa».
misma: su agencia. Las mujeres lesbianas me inspiraron desde que
era niña para reclamar el espacio de mi propia autodefinición. Mantener la lealtad a las políticas feministas fue un tema central
de debate en los círculos feministas a mediados de los años
Esta es la sabiduría especial que las pensadoras lesbianas radicales ochenta dado que muchas mujeres los estaban abandonando.
trajeron al movimiento feminista. También había mujeres hetero- Aunque las pensadoras o activistas lesbianas habían sido la van-
sexuales excepcionales que teóricamente entendían que una mu- guardia y habían influido en las dimensiones radicales del movi-
jer podía realizarse sin la aprobación de los hombres, sin la afir- miento, a medida que las mujeres ganaron más derechos, su pre-
mación erótica masculina, pero no trajeron al movimiento una sencia y su aportación fueron a menudo olvidadas. Muchas de las
experiencia vivida de esa idea. En las primeras etapas del movi- lesbianas más radicales y valientes del movimiento eran de clase
miento feminista utilizábamos la expresión «mujer identificada trabajadora. Por lo tanto, no contaban con las credenciales nece-
con las mujeres» y «mujer identificada con los hombres» para sarias para ascender en los círculos académicos. La academización
distinguir a las activistas que no eligieron el lesbianismo pero que del feminismo reinscribió las jerarquías heterosexistas, por las que
decidieron identificarse con las mujeres, lo que quería decir que a las mujeres heterosexuales con currículum a menudo se les
su existencia ontológica no dependía de la afirmación de los hom- mostraba más respeto y se les daba más importancia, incluso si no
bres. Las mujeres que se identificaban con los hombres eran habían participado nunca en el movimiento de mujeres fuera de la
aquellas que abandonaban los principios feministas en un abrir y academia.
cerrar de ojos si interferían con sus preocupaciones románticas
heterosexuales. Eran las mujeres que apoyaban a los hombres En lo que se refería a la cuestión de la diferencia, a expandir la
más que a las mujeres, que podían ver siempre las cosas desde teoría y la práctica feministas para incluir la raza y la clase, las
una perspectiva masculina. Cuando impartí uno de mis primeros pensadoras lesbianas iban por delante y estaban entre las más
cursos de estudios de la mujer en San Francisco, me topé con un dispuestas a cambiar sus perspectivas. En muchos casos porque
grupo de estudiantes lesbianas radicales que querían saber por ellas comprendían, desde la experiencia, lo que significaba ser
qué seguía interesada en los hombres. Un día después de clase en explotadas u oprimidas por no conformarse a las normas generali-
la zona de aparcamiento se produjo una fuerte discusión; en ese zadas. Estas lesbianas, visionarias, estaban mucho más dispuestas
momento una estudiante lesbiana negra mayor, que había traba- a cuestionar la supremacía blanca que sus camaradas heterose-
xuales y estaban más dispuestas a estrechar sus vínculos con to-
dos los hombres. La gran mayoría de las mujeres heterosexuales, Hoy en día, la gran mayoría de las lesbianas, al igual que sus ho-
fueran o no feministas activas, estaban más preocupadas por sus mólogas heterosexuales, no participan en la política radical. Algu-
relaciones con los hombres. nas pensadoras lesbianas activas en el movimiento feminista en-
cuentran difícil enfrentarse a la realidad de que las lesbianas pue-
Nuestra libertad como mujeres de elegir a quién amamos, con den ser tan sexistas como las heterosexuales. La idea utópica de
quién compartimos nuestros cuerpos y nuestras vidas, ha aumen- que el feminismo era la teoría y el lesbianismo la práctica se vio
tado enormemente gracias a las luchas de las mujeres lesbianas continuamente desmentida por la realidad; la mayoría de las les-
radicales en nombre tanto de los derechos de las personas gais bianas que vivían en una cultura patriarcal capitalista supremacis-
como de los derechos de las mujeres. Dentro del movimiento ta blanca construían sus relaciones de pareja usando los mismos
feminista, tanto antes como ahora, las lesbianas siempre han te- paradigmas de dominación y sumisión que sus homólogas hetero-
nido que enfrentarse a la homofobia, en buena parte igual que sexuales. Construir uniones mutuamente satisfactorias en las que
todas las mujeres de color que, independientemente de su prefe- ninguna parte se vea subordinada es tan difícil de conseguir en las
rencia sexual o identidad, tenían que enfrentarse al racismo. Las relaciones lésbicas como en las heterosexuales. La revelación de
mujeres que dicen que son feministas mientras perpetúan la ho- que en relaciones lésbicas también se daban casos de violencia
mofobia están tan equivocadas y son tan hipócritas como aquellas doméstica fue la primera pista de que la igualdad entre mujeres
que quieren sororidad mientras se aferran al pensamiento supre- no era inherente a las uniones del mismo sexo. Por otro lado, las
macista blanco. lesbianas feministas estaban mucho más dispuestas a hablar
Los medios de comunicación convencionales siempre han elegido abiertamente de su participación en prácticas sadomasoquistas
a mujeres heterosexuales para representar lo que significa el mo- que sus homólogas heterosexuales.
vimiento feminista, cuanto más heterosexuales mejor. Cuanto Las feministas sexualmente conservadoras, gais y heterosexuales,
más glamurosa sea, más se puede utilizar su imagen para atraer a consideraban y siguen considerando inapropiados los rituales
los hombres. Las mujeres identificadas con las mujeres, ya seamos sexuales consensuados de dominación y sumisión, y los ven como
heterosexuales, bisexuales o lesbianas, rara vez hacemos de la una traición a los ideales feministas de libertad. Su juicio absoluto
obtención de la aprobación masculina una prioridad en nuestras y su negativa a respetar los derechos de todas las mujeres a elegir
vidas. Por eso es por lo que somos una amenaza para el patriarca- qué prácticas sexuales encuentran más satisfactorias es en la ac-
do. Las mujeres lesbianas que tienen una mentalidad patriarcal tualidad la postura que más debilita al movimiento feminista. Hay
son mucho menos peligrosas para el patriarcado que las mujeres muchas mujeres que nunca entenderán qué hacen juntas dos
feministas, gais o heterosexuales, que han apartado su mirada y mujeres sexualmente, que nunca desearán sexualmente a otra
su deseo del patriarcado, de los hombres sexistas. mujer, pero que siempre apoyarán el derecho de las mujeres a
elegir ser lesbianas o bisexuales. Se puede dar el mismo apoyo a
las lesbianas y heterosexuales que participan en actos sexuales 17. Volver a amar.
que nunca atraerán a la mayoría de las mujeres o a la mayoría de El corazón del feminismo
la gente. La crítica conservadora feminista al sadomasoquismo
lésbico oculta una homofobia subyacente. Cada vez que una mu-
jer actúa como si las lesbianas debieran seguir normas morales
Si MUJERES Y HOMBRES quieren conocer el amor, deben buscar el
rígidas para ser aceptadas o para no incomodar a las personas
feminismo; sin el pensamiento y la práctica feminista nos falta la
heterosexuales está perpetuando la homofobia. De forma sinto-
base para crear vínculos afectivos. Desde el principio, la profunda
mática, a medida que más mujeres heterosexuales empezaron a
desilusión con las relaciones heterosexuales fue lo que condujo a
hablar abiertamente sobre sus prácticas sadomasoquistas, la críti-
muchas mujeres hacia el movimiento de liberación. Muchas de
ca feminista dejó de ser tan dura e implacable.
ellas se sintieron engañadas por las promesas de amor y de felici-
Hacer frente a la homofobia siempre será una dimensión del mo- dad eterna al casarse con hombres que rápidamente dejaban de
vimiento feminista. Por lo tanto, no podrá existir una sororidad ser el príncipe azul y se transformaban en el dueño y señor pa-
entre las mujeres mientras las heterosexuales falten al respeto y triarcal de la casa. Esas mujeres heterosexuales trajeron al movi-
subordinen a las lesbianas. En el movimiento feminista que mira al miento su amargura y su rabia. Unieron su despecho con el de las
futuro se reconoce plenamente el trabajo de las activistas lesbia- lesbianas, quienes también se sentían traicionadas por sus víncu-
nas. Sin la contribución del lesbianismo radical, la teoría y la prác- los románticos basados en valores patriarcales. Como consecuen-
tica feministas nunca se habrían atrevido a superar los límites del cia, en lo que se refiere a la cuestión del amor, en los inicios del
heterosexismo para crear espacios en los que las mujeres, todas movimiento las feministas tomaron la postura de que la liberación
las mujeres independientemente de su identidad o preferencia de la mujer solo se podría lograr si las mujeres se desprendían del
sexual, pudieran y puedan ser tan libres como quieran. Este lega- amor romántico.
do debe ser constantemente reconocido y celebrado.
Nuestro anhelo de amor, se decía en nuestros grupos de concien-
cia, era la trampa seductora que nos llevaba a enamorarnos de
amantes patriarcales, hombres o mujeres, que usaban ese amor
para someternos y dominarnos. Como me sumé al movimiento
feminista antes siquiera de haber tenido mi primera relación se-
xual con un hombre, me dejó atónita el intenso odio y la rabia que
las mujeres expresaban con relación a los hombres. Sin embargo,
entendía totalmente las razones que había detrás de esa rabia. Mi
propia aproximación al pensamiento feminista durante mi adoles- recibe. Dentro del patriarcado, los vínculos heterosexistas se for-
cencia fue una reacción directa contra la dominación que ejercía maban a partir de la idea de que las mujeres, que están conecta-
mi padre sobre todo el mundo en nuestra casa. Mi padre, al ser das con las emociones y el cuidado, darían su amor a los hombres
militar, atleta, diácono en la iglesia, proveedor y mujeriego, era la y, a cambio, los hombres, que están conectados con el poder y la
encarnación misma de la norma patriarcal. Fui testigo del dolor de fuerza, serían los proveedores y protectores.
mi madre y me rebelé; ella jamás expreso ira o rabia ante la injus-
ticia de género, a pesar de la violencia y las humillaciones de mi Sin embargo, en muchas familias heterosexuales los hombres no
padre. respondían a los cuidados recibidos y eran más bien tiranos que
abusaban de su poder injustamente para que se hiciera lo que
Cuando asistí a mi primer grupo de conciencia y escuché a muje- ellos querían. Desde el principio, las mujeres heterosexuales llega-
res de la edad de mi madre expresar su dolor, su duelo y su rabia, ron al movimiento de liberación de las mujeres para poner fin a su
me quedaron claras las razones que había detrás de su insistencia angustia y romper los lazos del amor.
en que las mujeres se apartaran del amor. Pero yo seguía que-
riendo el amor de un hombre bueno y seguía creyendo que podría En esa época, también estaba en primer plano el deseo de no vivir
encontrarlo. Estaba completamente segura de que ese hombre solo para los hijos y las hijas. Esto también se presentó como otra
debía estar comprometido con la política feminista. A principios trampa del amor que impedía que las mujeres pudieran realizarse
de los años setenta, las mujeres que querían estar con hombres se plenamente. El feminismo nos advertía de que las madres que
enfrentaron al reto de acercarles al feminismo. Sabíamos que si intentaban vivir a través de sus hijos e hijas se convertían en
no eran feministas la felicidad no podría durar mucho. monstruos dominantes e invasivos capaces de impartir castigos
crueles e injustos. Quienes llegaban jóvenes a la política feminista
Lo que se entiende mayoritariamente como amor romántico en a menudo se revelaban contra sus madres dominantes. No que-
una cultura patriarcal nos vuelve inconscientes, impotentes, hace ríamos convertirnos en ellas; queríamos que nuestras vidas fueran
que perdamos el control. Las pensadoras feministas llamaron la lo más opuesto posible a las suyas. Una manera de asegurarnos
atención sobre el hecho de que esta noción del amor servía a los de que seríamos diferentes era, sencillamente, no tener descen-
intereses de mujeres y hombres patriarcales. Esta noción apoyaba dencia.
la idea de que se puede hacer cualquier cosa en nombre del amor:
pegar a alguien, restringir sus movimientos e incluso matar a al- Al principio, la crítica feminista del amor no era lo suficientemente
guien, llamarlo «crimen pasional» y declarar que «la amaba tanto compleja. En vez de cuestionar específicamente los supuestos
que tuve que matarla». El amor en la cultura patriarcal está unido patriarcales sobre el amor, presentaba al amor como el problema
a la idea de posesión y a paradigmas de dominación y someti- en sí. Debíamos evitar el amor y poner en su lugar la búsqueda de
miento por los que se asume que una persona da amor y la otra lo derechos y poder. Pero nadie habló del riesgo de que las mujeres
enfriaran sus sentimientos hasta tal punto que acabaran cerrán- hombres sentían que no podrían cultivar esos lazos y estar al
dose emocionalmente por completo, igual que los hombres pa- mismo tiempo comprometidas con el movimiento feminista. En
triarcales o las mujeres como ellos, a quienes rechazábamos en realidad, tendríamos que haber hecho saber al mundo que el fe-
nombre de la rebelión feminista. Y, en general, esto fue lo que minismo haría posible que hombres y mujeres conocieran el
sucedió. En vez de repensar el amor e insistir en su importancia y amor. Ahora ya lo sabemos.
su valor, el discurso feminista sobre el amor simplemente se de-
tuvo ahí. Las mujeres que querían amor, especialmente en rela- El feminismo del futuro es una práctica política sabia y amorosa.
ciones con hombres, tuvieron que ir a otros lados en su búsqueda El compromiso de acabar con la dominación se encuentra en la
de entender cómo podrían encontrar ese amor. Muchas de esas esencia misma de nuestras políticas. El amor jamás se podrá cons-
mujeres se alejaron de la política feminista porque sentían que truir en una relación basada en la dominación y la extorsión. La
negaba la importancia del amor, de las relaciones familiares y de crítica feminista radical de las nociones patriarcales del amor no
la vida construida en comunidad con otras personas. estaba equivocada. Sin embargo, tanto las mujeres como los
hombres necesitábamos algo más que una crítica, más que saber
Las pensadoras feministas más adelantadas tampoco estaban dónde nos habíamos equivocado en nuestros caminos hacia el
seguras sobre qué decir a las mujeres sobre el amor. En mi libro amor; necesitábamos una visión feminista alternativa. Aunque
Feminist Theory: From Margin to Center, escribí acerca de la nece- muchas nos estábamos acercando al amor en nuestra vida priva-
sidad de que las líderes feministas trajeran al activismo feminista da, un amor construido desde la práctica feminista, no fuimos
el espíritu del amor. «Deberían tener la capacidad de mostrar capaces de abrir una discusión feminista amplia sobre el amor que
amor y compasión, de mostrar este amor a través de sus acciones contrarrestara la centralidad de las facciones feministas que esta-
y de poder entablar un diálogo con éxito». Aunque compartí mi ban en contra del amor.
creencia de que «el amor actúa para transformar la dominación»,
en ese momento no escribí en profundidad sobre la importancia La intuición de nuestra visión alternativa sigue señalando una
de crear teorías feministas que ofrecieran a todo el mundo una verdad fundamental y necesaria: no puede haber amor cuando
visión liberadora del amor. hay dominación. El pensamiento y la práctica feminista dan mu-
cha importancia al valor del crecimiento mutuo y la autorrealiza-
Visto en retrospectiva, es evidente que al no crear un discurso ción en las parejas y en la crianza. Esta visión de relaciones en las
feminista positivo sobre el amor, especialmente en relación con la que se respeten las necesidades de todas las partes, en las que
heterosexualidad, permitimos que los medios de comunicación de todos disfruten de derechos y nadie tenga miedo a la subordina-
masas patriarcales representaran a la totalidad del movimiento ción o al abuso, va en contra de toda la estructura patriarcal de las
feminista como un movimiento político basado en el odio en vez relaciones. La mayor parte de la gente hemos sufrido o sufriremos
de en el amor. Muchas mujeres que querían tener vínculos con alguna forma de dominación masculina en nuestra vida íntima y
privada por parte de hombres encargados de la crianza, padres,
hermanos o, en el caso de mujeres heterosexuales, en una rela- 18. Espiritualidad feminista
ción romántica. En la actualidad, el bienestar emocional de muje-
res y hombres mejoraría si ambas partes adoptaran el pensamien-
to y la práctica feminista. Una verdadera política feminista nos
libra de las cadenas y nos conduce a la libertad, nos lleva de la EL FEMINISMO ha sido y sigue siendo un movimiento de resisten-
ausencia de amor al amor. El apoyo mutuo es la base del amor y la cia que reconoce el valor de la práctica espiritual. Antes de que la
práctica feminista es el único movimiento por la justicia social de teoría y la práctica feministas me ayudaran a ser totalmente cons-
nuestra sociedad que crea las condiciones en las que se puede ciente de lo necesarias que eran la autoestima y la autoaceptación
cultivar. para la autorrealización, me movía por una senda espiritual que
afirmaba esos mismos mensajes. A pesar del sexismo de las reli-
Cuando admitamos que el amor verdadero se basa en el recono- giones dirigidas por hombres, las mujeres han encontrado en la
cimiento y la aceptación, que ese amor se construye sobre la gra- práctica espiritual un lugar de consuelo y refugio. A lo largo de la
titud, el cuidado, la responsabilidad, el compromiso y el conoci- historia de la Iglesia en Occidente, las mujeres recurrieron a las
miento mutuo, entenderemos que no puede haber amor sin justi- tradiciones monásticas para encontrar un lugar para ellas mismas
cia. Si somos conscientes de ello, comprenderemos que el amor en el que poder estar con Dios sin intervención de los hombres,
tiene el poder de transformarnos y nos da la fuerza para oponer donde poder servirle sin dominación masculina. Con una aguda
resistencia a la dominación. Elegir la política feminista es elegir el visión espiritual y una enorme claridad, la mística Juliana de Nor-
amor. wich escribió lo siguiente mucho antes de que surgiera el femi-
nismo contemporáneo: «Nuestro salvador es nuestra verdadera
madre, en quien somos eternamente engendrados y del que no
saldremos jamás»2. Al atreverse a oponerse a la idea de que nues-
tro salvador es única y exclusivamente masculino, Juliana de Nor-
wich marcó el curso de vuelta a la feminidad sagrada, lo que ayu-
dó a liberar a las mujeres de las cadenas de la religión patriarcal.

2
Traducción de María Tabuyo en Norwich, Libro de visiones y
revelaciones, Madrid, Trotta, 2002, p. 134. [N. de la T.]
En sus inicios, el movimiento feminista lanzó una crítica a la reli- Desde sus inicios, en el movimiento feminista surgieron conflictos
gión patriarcal que tuvo un profundo impacto y modificó la natu- porque algunas activistas sentían que el movimiento debía ceñirse
raleza de la devoción religiosa en todo nuestro país. Expuso cómo únicamente a la política y no pronunciarse sobre la religión. Un
el dualismo metafísico occidental (el supuesto de que el mundo se número importante de las mujeres que habían llegado al femi-
puede entender siempre mediante categorías binarias en las que nismo radical desde la política socialista tradicional eran ateas.
una es inferior y otra superior, una buena y otra mala) era la base Veían los esfuerzos por volver a una visión sagrada de la femini-
ideológica de todas las formas de opresión de grupo, sexismo, dad como algo apolítico y sentimental. Esta división dentro del
racismo, etc., y que ese pensamiento era la base de los sistemas movimiento no duró mucho ya que muchas mujeres empezaron a
de creencias judeocristianos. Para cambiar la manera en la que ver la conexión entre el cuestionamiento de la religión patriarcal y
enfrentábamos nuestra espiritualidad, había que repensarla. Las la espiritualidad liberadora. La inmensa mayoría de la ciudadanía
críticas feministas de la religión patriarcal coincidieron con un de Estados Unidos se identificaba como cristiana. La doctrina cris-
cambio cultural general hacia la espiritualidad new age. En los tiana, que justifica el sexismo y la dominación masculina, no es
círculos espirituales new age, las y los practicantes abandonaron solo una simple fe religiosa, sino que conforma la manera en la
el pensamiento cristiano fundamentalista que había dominado en que integramos los roles de género en esta sociedad. Verdadera-
Occidente durante siglos y buscaron respuestas en las distintas mente, no puede haber ninguna transformación feminista de
tradiciones espirituales de Oriente. La creation spirituality [espiri- nuestra cultura sin una transformación de nuestras creencias reli-
tualidad de la creación] sustituyó a una espiritualidad patriarcal giosas.
basada en las ideas de pecado y redención externa.3 Las mujeres
encontraron diosas en esas tradiciones —el hinduismo, el budis- El despertar de la espiritualidad cristiana centrada en la creación
mo— que las permitieron sumarse a una espiritualidad centrada se vinculó con el movimiento feminista. En Original Blessing,
en figuras femeninas. Matthew Fox explica lo siguiente: «Las religiones patriarcales y los
paradigmas patriarcales de la religión han gobernado las civiliza-
ciones del mundo durante 3500 años, como mínimo. La tradición
3
La espiritualidad new age [nueva era], desarrollada en los años centrada en la creación es feminista. En esta espiritualidad, la
sesenta del siglo XX, sostenía que con la llegada de la llamada era astro-
lógica de Acuario empezaba una época de paz, bienestar y armonía sabiduría y el eros cuentan más que el conocimiento o el control».
mundial; reunía una serie de cultos y corrientes filosóficas como el orien- Al referirse a las tensiones entre las feministas interesadas en la
talismo, el esoterismo, la medicina alternativa o el sincretismo religioso. naturaleza y la ecología, y las interesadas en trabajar por los dere-
La creation spirituality considera que el hombre es bueno por naturaleza
chos civiles, muestra que se trata de un dualismo innecesario:
y que la redención es un proceso personal de reconexión con uno mis-
mo; es un culto no dualista, holístico, ecuménico, feminista y ecologista.
Los movimientos políticos por la justicia forman parte del
[N. de E.]
desarrollo más pleno del cosmos; la naturaleza es la ma-
triz en la cual los seres humanos llegan a una consciencia compromiso con la práctica cristiana. Sin embargo, estas activistas
de sí mismos y a una consciencia de su poder transforma- todavía no han conseguido organizar del todo un movimiento que
dor. Los movimientos de liberación suponen un desarrollo permita entender a las miles de creyentes cristianas que no tiene
más pleno del sentido de armonía, de equilibrio, de justicia por qué existir un conflicto entre el feminismo y la espiritualidad
y de celebración del cosmos. Es por esta razón que la ver- cristiana. Lo mismo sucede con las feministas judías, budistas,
dadera liberación espiritual exige rituales de celebración y musulmanas, etc. Hasta que esto no se consiga, la religión patriar-
de sanación cósmica, los cuales, a su vez, culminarán en la cal organizada seguirá minando los logros feministas.
transformación personal y en la liberación de las perso-
nas.4 En sus inicios, el feminismo contemporáneo hizo hincapié en los
derechos civiles y en las victorias materiales y no hizo mucho caso
Las teologías de la liberación entienden la liberación de grupos a la espiritualidad. Los medios de comunicación convencionales
explotados y oprimidos como actos de fe esenciales que obede- prestaron atención a las críticas feministas a la religión, pero no
cen a la voluntad divina. Las luchas para acabar con el patriarcado mostraron ningún interés en destacar el despertar de la espiritua-
siguen también un mandato divino. lidad que se produjo en distintos grupos de mujeres feministas.
Mucha gente sigue pensando que el feminismo está en contra de
La religión patriarcal fundamentalista ha sido y sigue siendo un las religiones. En realidad, el feminismo ha ayudado a transformar
obstáculo que frena la difusión del pensamiento y de la práctica el pensamiento religioso patriarcal para que más mujeres puedan
feministas. De hecho, ningún grupo ha demonizado tanto a las encontrar una conexión con lo sagrado y mantener su compromi-
feministas como los fundamentalistas religiosos de derechas, que so con la vida espiritual.
incluso promueven y justifican el asesinato de pensadoras femi-
nistas, especialmente de las que defienden los derechos repro- Con frecuencia, la práctica de la espiritualidad feminista encontró
ductivos de las mujeres. En un primer momento, las críticas femi- reconocimiento y aceptación en los espacios terapéuticos en los
nistas al cristianismo alejaron a muchas mujeres del movimiento. que las mujeres trataban de curarse las heridas provocadas por las
Pero cuando las cristianas feministas empezaron a ofrecer nuevas agresiones patriarcales, muchas de las cuales habían tenido lugar
críticas a las creencias cristianas a partir de la espiritualidad de la en sus familias de origen o en sus relaciones personales. Y fue en
creación y de renovadas interpretaciones de la Biblia, muchas las terapias feministas donde muchas mujeres se reafirmaron en
mujeres fueron capaces de reconciliar la política feminista y su su búsqueda de espiritualidad. La naturaleza privada de esta bús-
queda hace que a menudo la gente no sepa que las activistas fe-
4
Traducción de Verónica d'Ornellas en Matthew Fox, La bendición ministas reconocen en la actualidad la necesidad de abordar las
original. Una nueva espiritualidad para el hombre del siglo XXI, Barcelo-
necesidades del espíritu, de la vida espiritual. En el movimiento
na, Ediciones Obelisco, pp. 19 y 20. [N. de la T.]
feminista del futuro necesitaremos mejores estrategias para com- temas de creencias desfasados y se crearan nuevos caminos. Re-
partir información sobre la espiritualidad feminista. presentar a Dios de distintas formas y restaurar nuestro respeto
por la feminidad sagrada nos ha ayudado a confirmar o volver a
Elegir caminos espirituales alternativos ha ayudado a muchas mu- confirmar la importancia de la vida espiritual. Identificar la libera-
jeres a mantener su compromiso con la vida espiritual, a la vez ción de cualquier forma de dominación y opresión como una bús-
que siguen enfrentándose y cuestionando la religión patriarcal. queda espiritual nos devuelve a una espiritualidad que liga la
Las intervenciones feministas consiguieron cambiar en algunos práctica espiritual con nuestras luchas por la justicia y la libera-
sentidos la Iglesia, el templo patriarcal institucionalizado, pero en ción. Solo una idea de plenitud espiritual que incluya la perspecti-
los últimos años se han empezado a abandonar los avances con- va feminista puede servir de base para una auténtica vida espiri-
seguidos en relación con la igualdad de género. El crecimiento del tual.
fundamentalismo religioso amenaza la espiritualidad progresista.
El fundamentalismo no solo anima a la gente a creer que la de-
sigualdad es «natural», sino que perpetúa la idea de que es nece-
sario controlar el cuerpo de las mujeres; de ahí su ataque a los
derechos reproductivos. Al mismo tiempo, el fundamentalismo
religioso impone tanto a los hombres como a las mujeres nocio-
nes represoras de la sexualidad que alimentan la opresión sexual
de muy distintas formas. Claramente, sigue siendo necesario que
las activistas feministas apunten a la religión organizada y se com-
prometan a seguir criticándola y resistiendo.

En un momento en que están floreciendo multitud de tradiciones


espirituales maravillosas que afirman el feminismo, mucha gente
no tiene posibilidad de llegar siquiera a conocerlas. A menudo
sienten que la religión patriarcal es el único sitio donde existe una
preocupación por su bienestar espiritual. La religión patriarcal ha
utilizado con éxito los medios de comunicación de masas, en con-
creto la televisión, para difundir su mensaje. Las vías espirituales
alternativas deben hacer lo mismo si pretenden contrarrestar la
idea de que la religión patriarcal es la única vía. La espiritualidad
feminista abrió un espacio para que la gente cuestionara los sis-
preservar el planeta y que todos sus habitantes accedieran a la
19 . Un feminismo con visión de futuro paz y el bienestar.

Según iba evolucionando el movimiento, las propuestas feministas


radicales / revolucionarias se volvieron más claras y complejas. Sin
PARA ADELANTARNOS a nuestro tiempo, debemos centrar nues- embargo, se vieron ensombrecidas por el absolutismo de las fe-
tra imaginación en nuestra realidad concreta y al mismo tiempo ministas reformistas que trabajaban por el cambio dentro del
imaginar posibilidades más allá. La capacidad del feminismo con- orden social existente. Algunas de ellas tan solo pretendían acabar
temporáneo de cambiar de forma y dirección ha sido una de sus con la discriminación económica de género para alcanzar la igual-
mayores potencias. Los movimientos por la justicia social que se dad con los hombres de clases privilegiadas; otras se creían de
aferran a formas obsoletas de pensar y actuar tienden a fracasar. verdad que el movimiento lograría cambios más concretos y rele-
Las raíces del «feminismo visionario» se remontan a principios de vantes en las vidas de las mujeres si la energía se centraba en las
los años sesenta. En los inicios del movimiento de liberación de las reformas. En cualquier caso, el abandono del pulso radical de la
mujeres, muchas pensadoras visionarias soñaron con un movi- lucha feminista solo hizo que el movimiento se volviera más vul-
miento político revolucionario / radical que durante una fase re- nerable a la cooptación por parte del patriarcado capitalista con-
formista otorgara derechos civiles a las mujeres en el marco del vencional.
sistema patriarcal capitalista supremacista blanco y a la vez lucha-
Seducidas por el poder de clase o por la promesa de movilidad
ra por debilitar y derrocar a ese mismo sistema. Soñaban con re-
social, cuando consiguieron avanzar en el orden social existente,
emplazar esa cultura de la dominación por un mundo basado en
pocas mujeres siguieron interesadas en mantener la lucha para
una economía participativa,5 en lo comunitario y la democracia
derrocar al sistema. Lo cierto es que, aunque pensadoras feminis-
social, un mundo sin discriminación de raza o de género, un mun-
tas como Carol Gilligan nos dicen constantemente que las mujeres
do cuyo ethos serían el apoyo mutuo y el reconocimiento de la
son más bondadosas e íntegras, el comportamiento de algunas
interdependencia y que tendría una visión ecológica global para
mujeres hacia aquellas con menos poder sugiere lo contrario. La
ética y la bondad que demuestran las mujeres hacia los grupos
5 étnicos y raciales con los que se identifican no se extienden hacia
La participatory economics —conocida como ParEcon por su acrónimo
inglés— se ha propuesto como alternativa libertaria a las economías de aquellos grupos con los que no sienten empatía, identificación o
mercado capitalistas y al socialismo de planificación central y pretende solidaridad. Las mujeres privilegiadas (muchas de las cuales, aun-
aplicar los principios anarquistas de autogestión y federalismo. Surgió que no todas, son blancas) han contribuido a que se mantenga la
del trabajo del activista y teórico político Michael Albert y del economis-
subordinación de la clase trabajadora y de las mujeres pobres.
ta radical Robin Hahnel en las décadas de 1980 y 1990. [N. de E.]
Una meta fundamental de aquel feminismo visionario era crear reconstruir un movimiento feminista que sea de verdad para todo
estrategias para cambiar la suerte de todas las mujeres y aumen- el mundo.
tar su poder personal. Sin embargo, para ello, el movimiento hu-
biera necesitado ir más allá de las reivindicaciones de igualdad de Quienes abogan por el feminismo no han dedicado recursos para
derechos y empezar con cuestiones básicas como campañas de garantizar que tengamos canales de televisión o secciones fijas en
alfabetización; todas las mujeres se hubieran beneficiado y en algún canal existente. No hay una hora dedicada a las noticias
especial las de los grupos más empobrecidos. No existe todavía feministas en ningún programa de televisión o de radio. Una de
una escuela feminista o una universidad feminista. Tampoco he- las dificultades que afrontamos al difundir el feminismo es que
mos visto un esfuerzo mantenido para crear esas instituciones. cualquier tema relacionado con el género femenino se considera
Las mujeres blancas con estudios se beneficiaron de la discrimina- que cubre un campo feminista, aunque en realidad no tenga
ción positiva en el trabajo y en la carrera profesional dentro de las perspectiva feminista. Existen programas de radio y de televisión
estructuras existentes pero no fueron capaces de crear institucio- que destacan cuestiones de género, pero no es lo mismo que ha-
nes basadas en los principios feministas; es verdad que estas insti- blar de feminismo. Irónicamente, uno de los logros del feminismo
tuciones nunca podrían pagar salarios altos. Las feministas con contemporáneo es que la gente está más abierta a discutir cues-
recursos tampoco han usado su dinero para financiar programas tiones de género y preocupaciones de las mujeres, pero, insisto,
educativos que empiecen a trabajar con mujeres y niñas desfavo- no necesariamente desde una perspectiva feminista.
recidas en cuanto a formación básica. Por ejemplo, el movimiento feminista creó la revolución cultural
Aunque las pensadoras feministas visionarias comprendieron que hizo posible que nuestra sociedad afrontara el problema de la
nuestra necesidad de un movimiento feminista amplio que abor- violencia de los hombres contra las mujeres y la infancia. Aunque
de las necesidades de niñas y niños, mujeres y hombres, más allá los medios de comunicación de masas muestran abundantes re-
de las clases, todavía no hemos producido un cuerpo teórico es- presentaciones de violencia doméstica y hay debates desde todos
crito en un lenguaje accesible o que se pueda compartir por los ángulos, rara vez el público relaciona el fin de la violencia de
transmisión oral. Hoy en día, buena parte de la teoría feminista los hombres con el fin de la dominación masculina en el hogar,
más reconocida en los círculos académicos está escrita en una con erradicar el patriarcado. La mayoría de la ciudadanía de este
jerga sofisticada que solo pueden leer personas con estudios. La país sigue sin entender la relación entre la dominación masculina
mayoría de la gente no tiene un conocimiento mínimo del femi- y la violencia de los hombres en el hogar. Y esa falta de compren-
nismo y no puede adquirirlo a partir de distintos materiales, como sión queda patente cuando se afrontan casos de asesinatos de
manuales de educación primaria que irían complejizándose, por- familiares, amigos y amigas o compañeros y compañeras de clase
que esos materiales no existen. Debemos crearlos si queremos a manos de hombres jóvenes de todas las clases sociales. Todo el
mundo se pregunta entonces en los medios de comunicación de
masas por las razones de este tipo de violencia, pero nunca la políticos conservadores y liberales de mujeres que querían acce-
vinculan con el pensamiento patriarcal existente. der a un estatus y a un poder de clase privilegiado. Ellas fueron las
primeras en usar el término «feministas del poder»; también las
Se necesita una educación feminista de masas para la toma de que empezaron a decir que se puede ser feminista y estar en con-
conciencia crítica. Lamentablemente, el elitismo de clase ha mar- tra del aborto. No es así. Que las mujeres tengamos el derecho
cado el desarrollo del pensamiento feminista. La mayoría de las civil de tener control sobre nuestros cuerpos es un principio bási-
pensadoras y teóricas feministas realizan su trabajo en el entorno co feminista. Que una mujer deba o no abortar es claramente una
elitista de la universidad. La mayoría no escribimos libros infanti- cuestión de elección. No es antifeminista que optemos por no
les, enseñamos en escuelas primarias o presionamos para modifi- abortar, pero sí es un principio feminista que las mujeres deben
car lo que se enseña en la escuela pública. Yo empecé a escribir tener derecho a decidir.
libros infantiles precisamente porque quería formar parte de un
movimiento feminista que hiciera que el pensamiento feminista Los privilegios de clase y la avaricia han llevado a algunas mujeres
fuera accesible a todo mundo. Los audiolibros ayudan a difundir el a traicionar a las mujeres pobres y de clase trabajadora. Mujeres
mensaje entre personas de todas las edades que no saben leer ni que en su día propugnaron el pensamiento feminista ahora apo-
escribir. yan políticas públicas en contra del sistema de bienestar. No ven
la contradicción de esta postura. Simplemente crean una corrien-
Se requiere el esfuerzo colectivo de ir puerta a puerta difundiendo te, una «marca», dentro del feminismo. La representación del
el mensaje del feminismo para que se renueve el movimiento y feminismo como un estilo de vida o como una mercancía mina de
para que se vuelva a empezar con la premisa básica de que la forma automática la potencia de la política feminista. Muchas
política feminista es necesariamente radical. Y como lo radical se mujeres hoy en día quieren derechos civiles sin feminismo; quie-
invisibiliza en nuestro entorno, debemos hacer todo lo posible ren que el sistema patriarcal quede intacto en el ámbito privado,
para sacar a la luz al feminismo y darlo a conocer. Dado que el incluso cuando desean la igualdad en el ámbito público. Pero des-
feminismo es un movimiento que pretende acabar con el sexismo, de los inicios del movimiento, aquellas pensadoras feministas
la dominación y la opresión sexista, una lucha que se esfuerza por visionarias entendieron que la complicidad con el patriarcado
acabar con la discriminación de género y crear igualdad, es de por (también en los casos en los que el patriarcado apoya incluso al-
sí un movimiento radical. gunos aspectos del feminismo como la reivindicación de que las
Cuando las activistas feministas dejaron de enfrentarse al sexismo mujeres accedan al mercado laboral) dejaría vulnerables a las
en todas sus manifestaciones y se centraron únicamente en las mujeres. Los derechos que se ganan sin que se produzcan cam-
reformas se diluyó esta radicalidad inherente. La idea de que pue- bios fundamentales en el sistema se pueden perder fácilmente; lo
de haber muchos «feminismos» ha beneficiado a los intereses estamos viendo en el ámbito de los derechos reproductivos, en
particular con el aborto. Conseguir derechos civiles dentro del la vida de las mujeres. Lo que ha hecho la vida mucho más compli-
patriarcado ha demostrado ser peligroso dado que ha hecho que cada a las mujeres con pensamiento y práctica feminista es que el
pensemos que estamos mejor de lo que estamos en realidad y sistema patriarcal, su ideología y su poder, permanece básicamen-
que creamos que las estructuras de dominación sí que han cam- te igual.
biado; en realidad, esas estructuras vuelven a afianzarse cuando
las mujeres se alejan del feminismo. Las feministas con visión de futuro siempre han entendido que es
necesario incluir a los hombres. Es un hecho que si todas las muje-
El radical contraataque antifeminista también ha socavado el mo- res del mundo se hicieran feministas pero los hombres siguieran
vimiento. Una parte importante de este contraataque lo han pro- siendo sexistas, nuestras vidas seguirían estando limitadas. La
tagonizado mujeres conservadoras y oportunistas que despresti- guerra de géneros seguiría siendo la norma. Las activistas feminis-
gian y atacan al feminismo. Por ejemplo, Danielle Crittendon, en tas que se niegan a aceptar a los hombres como compañeros de
su reciente libro What Our Mothers Did Not Tell Us: Why Happi- lucha —que temen de forma irracional que las mujeres empeoren
ness Eludes the Modern Woman, [Lo que no nos dijeron nuestras si los hombres se benefician de alguna manera de la política femi-
madres: por qué las mujeres modernas no son felices] preconiza nista— han ayudado a que la gente mire al feminismo con sospe-
que las mujeres nos quedemos en casa y seamos madres de niñas cha y desprecio. A veces, las mujeres que odian a los hombres
y niños sanos y que reconozcamos las diferencias básicas entre la prefieren que el feminismo se quede estancado que enfrentarse a
psique de los hombres y la de las mujeres; sobre todo, insiste en los problemas que tienen con ellos. Es urgente que los hombres
que el feminismo ha sido un error. Quienes critican al feminismo alcen la bandera del feminismo y desafíen al patriarcado. La segu-
culpan al movimiento de todas las insatisfacciones que sienten las ridad y la continuidad de la vida en el planeta requieren que los
mujeres hoy en día. Nunca hablan del patriarcado, la dominación hombres se hagan feministas.
masculina, el racismo o la explotación de clase. Los libros antife-
ministas suelen estar escritos en un lenguaje accesible que atrae a Cada vez que cualquier mujer o cualquier hombre de cualquier
una audiencia amplia; sin embargo, no hay un cuerpo teórico fe- edad trabajan para acabar con el sexismo el movimiento feminista
minista popular que sirva para contrarrestar su mensaje. avanza. Esto no requiere que nos unamos a organizaciones nece-
sariamente; podemos trabajar en nombre del feminismo desde
Cuando hablo con feministas radicales, especialmente con las que donde estamos. Podemos empezar desde nuestro hogar, desde
estamos ahora en la mediana edad, entre los 35 y los 65 años, donde vivimos, formándonos a nosotras o nosotros mismos y a
escucho testimonios maravillosos sobre el impacto constructivo nuestros seres queridos. Hasta ahora el movimiento feminista no
del feminismo. Es esencial que lo documentemos para que sirva ha proporcionado suficientes proyectos de cambio ni a las muje-
como testimonio para contrarrestar el supuesto generalizado de res ni a los hombres. Si bien el feminismo está enraizado en un
que lo único que ha conseguido el feminismo es hacer más difícil
conjunto de ideas sobre cuáles son nuestros objetivos, nuestras realidad es que cada vez más hombres están estudiando el pen-
estrategias para el cambio feminista deben ser variadas. samiento feminista y adhiriéndose a él. Este importante cambio
dentro del movimiento feminista lo convierte en una amenaza
No existe un camino único hacia el feminismo. Las personas de mayor todavía para el patriarcado. Como se ha mencionado ante-
distintos orígenes necesitan teorías feministas que se refieran riormente, si el movimiento se hubiese centrado solamente en las
directamente a sus vidas. Como pensadora feminista negra, creo mujeres, el statu quo del patriarcado seguiría intacto y no habría
que es esencial examinar críticamente los roles de género en la motivo para atacar con dureza al feminismo.
vida de la población negra para descubrir los problemas específi-
cos y las estrategias que se deben abordar para que toda la pobla- Los medios de comunicación de masas y las autoridades sexistas
ción negra pueda entender la relevancia de la lucha feminista en nos dicen constantemente que el feminismo ha muerto, que ya no
nuestras vidas. tiene sentido. En realidad, mujeres y hombres de todas las edades
y en todos lados siguen luchando por cuestiones de igualdad de
El feminismo radical con visión de futuro nos anima a examinar género, siguen buscando roles que los liberen en vez de limitarlos;
nuestras vidas con valentía desde la perspectiva de género, raza y y se siguen dirigiendo al feminismo para encontrar respuestas. El
clase para que entendamos con claridad nuestro lugar dentro del feminismo nos da esperanza para el futuro. Al poner el énfasis en
patriarcado capitalista supremacista blanco. Durante años, mu- una ética de apoyo mutuo e interdependencia-cia, el pensamiento
chas feministas creyeron erróneamente que el género era el único feminista nos ofrece un camino para acabar con la dominación y,
aspecto que determinaba su estatus. Demostrar que no era así al mismo tiempo, cambiar el impacto de la desigualdad. En un
fue algo decisivo para la política feminista. Permitió a las mujeres universo donde el apoyo mutuo sea la norma, puede haber mo-
entender cómo los sesgos de raza y clase habían llevado a la for- mentos en los que no todo sea igualitario, pero la consecuencia
mación de un movimiento de mujeres que no era de masas. de esa desigualdad no será la subordinación, la colonización ni la
Ahora estamos preparadas para renovar la lucha feminista. Los deshumanización.
contraataques antifeministas existen porque el movimiento logró El feminismo, como movimiento para acabar con el sexismo, la
mostrar con éxito a todo el mundo la amenaza que constituye el explotación sexista y la opresión, está vivo y en buen estado.
patriarcado para el bienestar de mujeres y hombres. El feminismo Aunque no tenemos un movimiento de masas, nuestro objetivo
habría fracasado por si solo si no hubiera hecho una lectura real principal es la renovación del movimiento. Se debe crear y recrear
de los peligros de perpetuar el sexismo y la dominación masculi- constantemente teoría feminista con visión de futuro, que se re-
na. No habría hecho falta una campaña antifeminista. Aunque los fiera a nosotras, a dónde vivimos, a nuestro presente, para garan-
medios de comunicación de masas siguen difundiendo la mentira tizar que se mantenga la importancia del movimiento feminista en
de que los hombres no son bienvenidos en las aulas feministas, la nuestras vidas. Mujeres y hombres han hecho grandes avances
hacia la igualdad de género. Esos avances hacia la libertad deben
impulsarnos para seguir adelante. Debemos tener valentía para
aprender del pasado y trabajar por un futuro en el que los princi-
pios feministas puedan regir en todos los ámbitos públicos y pri-
vados de nuestras vidas. La política feminista pretende acabar con
la dominación para que podamos ser libres para ser quienes so-
mos, para vivir vidas en las que abracemos la justicia, en las que
podamos vivir en paz. El feminismo es para todo el mundo.
Este es el dilema agudo de la teoría: que el deseo se expre-
sa más plenamente sólo donde están presentes aquellos
inmersos en sus deleites y tormentos, que éste triunfa más
completamente sobre otras preocupaciones humanas en
los lugares resguardados de la vista. Así, paradójicamente,
sólo cuando están ocultos salen a la luz los secretos del
deseo, son más honestas y activas las imposiciones hege-
mónicas y sus inversos, las evasiones y subversiones, y se
exhiben más intensamente las identidades y disyuntivas
entre la pasión sentida y la cultura establecida.

Joan Cocks

Devorar al otro: deseo y The Oppositional Imagination

resistencia6
bell hooks

6
* Tomado de Black Looks: Race and Representation, Boston, MA,
South End Press, 1992.
En los debates actuales acerca de raza y diferencia, la cultura de con el Otro, de una conexión arraigada en el anhelo del placer,
masas es la que declara públicamente y perpetúa la idea de que funcione o no como una intervención crítica que desafíe y subvier-
puede ser placentero reconocer y disfrutar las diferencias raciales. ta la dominación racista, que invite y permita la resistencia crítica,
Convertir la Otredad en mercancía ha tenido mucho éxito porque es una posibilidad política aún no realizada. Explorar cómo se
se ofrece como un nuevo deleite, más intenso y más satisfactorio expresa, manipula y transforma el deseo del Otro a través de en-
que los modos comunes de hacer y sentir. En la cultura comercial, cuentros con la diferencia y lo diferente es un terreno crítico que
la etnicidad se convierte en especia, condimento que puede ani- puede indicar si alguna vez se cumplirán estos anhelos potencial-
mar el platillo aburrido que es la cultura blanca dominante. Se mente revolucionarios.
transgreden y se hacen explícitos los tabúes culturales en torno a
la sexualidad y el deseo cuando los medios de información bom- La jerga contemporánea de la clase obrera inglesa juguetonamen-
bardean a la gente con un mensaje de diferencia que ya no se te hace convergir el discurso del deseo, de la sexualidad y del
basa en la suposición de que "las rubias se divierten más", según Otro, al evocar la frase de tomar "un pedacito del Otro" como una
proclamaba la supremacía blanca. La "diversión real" se logra al manera de hablar del encuentro sexual. Coger es el Otro [Fucking
traer a la superficie todas esas "molestas" fantasías y anhelos is the Other]. Al desplazar la noción de Otredad de la raza, la etni-
inconscientes acerca del contacto con el Otro, insertados en la cidad y el color de la piel, el cuerpo surge como un sitio de con-
estructura profunda secreta (no tan secreta) de la supremacía troversia en que la sexualidad es el Otro metafórico que amenaza
blanca. De muchas maneras es la alteridad: reconociendo al otro con controlar, consumir y transformar mediante la experiencia del
un renacimiento contemporáneo del interés por lo "primitivo", placer. Deseado y buscado, el placer sexual altera al sujeto que lo
con un matiz claramente postmoderno. Como dice Marianna Tor- acepta, y desconstruye las nociones de voluntad, control y domi-
govnick en Gone Primitive: Savage Intellects, Modern Lives: lo que nación coercitiva. La cultura comercial en Estados Unidos explota
ahora queda claro es que la fascinación de Occidente por lo primi- las ideas convencionales acerca de raza, género y deseo sexual al
tivo tiene que ver con sus propias crisis de identidad, con su pro- "trabajar" la idea de que la diferencia racial marca a la persona
pia necesidad de delimitar claramente sujeto y objeto, aun cuan- como Otro y la suposición de que la acción sexual expresada den-
do coquetee con otras maneras de vivir el universo. tro del contexto de un encuentro sexual interracial es una expe-
riencia convertidora que altera la posición y la participación de la
Desde luego, desde la perspectiva del patriarcado capitalista de la persona en la política cultural contemporánea. La promesa seduc-
supremacía blanca, la esperanza es que los deseos de lo "primiti- tora de este encuentro es que contrarrestará la fuerza aterradora
vo" o las fantasías sobre el Otro puedan explotarse continuamen- del statu quo que hace que la identidad sea fija, estática, una
te, y que tal explotación ocurra de una manera que reinscriba y condición de contención y muerte. Y esta voluntad de transgredir
mantenga el statu quo. La posibilidad de que el deseo de contacto los límites raciales dentro del campo de lo sexual es la que erradi-
ca el temor de que uno debe siempre ajustarse a la norma de tros cuerpos, sin siquiera mirarnos ni reconocer nuestra presen-
permanecer "seguro". La diferencia puede seducir precisamente cia.) Aparentemente sin darse cuenta de mi presencia, estos jóve-
porque la imposición dominante de la igualdad es una provoca- nes hablaban acerca de sus planes para cogerse al mayor número
ción que aterra. Como sugiere Jean Baudrillard en Estrategias posible de muchachas de otros grupos raciales o étnicos que pu-
fatales: dieran "atrapar" antes de graduarse. "Recorrieron" la lista. Las
negras estaban bien paradas, no era fácil encontrar a indias nor-
La provocación —al contrario de la seducción, que permite teamericanas, las asiáticas (todas amontonadas en la misma cate-
que entren en juego algunas cosas y aparezcan en secreto, goría) se consideraban más fáciles de seducir y eran vistas como
duales y ambiguas— no te permite ser libre; te convoca a "objetivos primordiales". Al comentar esta conversación con mis
revelarte tal como eres. Siempre es un chantaje mediante alumnos, me enteré de que se aceptaba comúnmente que uno
la identidad (y, por ello, un asesinato simbólico, ya que "iba de compras" para conseguir compañeros sexuales de la mis-
nunca eres eso, salvo precisamente cuando estás conde- ma manera en que uno "iba de compras" para conseguir cursos en
nado a serlo). Yale, y que raza y etnicidad era una categoría importante en la
Ser vulnerable a la seducción de la diferencia, buscar un encuen- que se basaba la selección.
tro con el Otro, no requiere renunciar para siempre a la posición Para estos jóvenes y sus amigos, coger era una manera de con-
dentro de la corriente dominante. Cuando la raza y la etnicidad se frontar al Otro, así como una manera de transformarse, dejar
comercializan como recursos para el placer, puede considerarse atrás la "inocencia" blanca y entrar al mundo de la "experiencia".
que la cultura de grupos específicos, así como los cuerpos de los Como suele suceder en esta sociedad, estaban convencidos de
individuos, constituyen un parque de recreo distinto en que los que la gente no blanca tenía más experiencia de vida, era más
miembros de razas, géneros y prácticas sexuales dominantes mundana, sensual y sexual porque era diferente. Conseguir un
afirman su poder en las relaciones íntimas con el Otro. Cuando yo pedacito del Otro, en este caso tener encuentros sexuales con
daba clases en Yale, un día de primavera fui al centro de New mujeres no blancas, se consideraba un ritual de trascendencia, un
Haven, que está cerca de la universidad e invariablemente lo pone movimiento hacia un mundo de diferencias que transformaría, un
a uno en contacto con mucha gente negra pobre que vive cerca rito de transición aceptable. El objetivo directo no era sólo poseer
de allí, y me encontré caminando tras un grupo de muchachos sexualmente al Otro, sino que el encuentro los cambiara de algu-
muy rubios, muy blancos, muy "galancitos". (Se suele hablar del na manera. "Naturalmente", se consideraba que la presencia del
centro como un sitio en que la dominación racista de los blancos Otro, el cuerpo del Otro, existía para servir a los fines de los de-
sobre los negros se realiza en las banquetas, dado que la gente seos del hombre blanco. Al escribir acerca de cómo se recupera la
blanca, por lo general hombres, con frecuencia galancitos, usan diferencia en Occidente en 'The 'Primitive' Unconscious of Modern
sus cuerpos para bajar a los negros de la banqueta, empujar nues-
Art, or White Skin, Black Masks", Hal Foster recuerda a los lectores ción racista colectiva de los blancos, creen que su deseo de con-
que Picasso consideraba los objetos tribales que había adquirido tacto representa un cambio positivo en la actitud de los blancos
como "testigos" más que como "modelos". Foster critica esta ubi- frente a los no blancos. Creen que no están perpetuando el racis-
cación del Otro y subraya que tal reconocimiento "dependía de la mo. Para ellos, la indicación más potente de ese cambio es la ex-
instrumentalidad": "Así, a través de la afinidad y el uso, lo primiti- presión franca del anhelo, la declaración abierta del deseo, la ne-
vo se pone al servicio de la tradición occidental (que después se cesidad de una relación íntima con los Otros más morenos. El
considera en parte como su productor)". Una crítica parecida pue- asunto es cambiar mediante esta convergencia de placer y Otre-
de hacerse de las tendencias actuales de deseo sexual interracial y dad. Uno se atreve —y actúa— de acuerdo con la suposición de
el contacto iniciado por hombres blancos. Se apoderan instrumen- que explorar el mundo de la diferencia, el cuerpo del Otro, pro-
talmente del cuerpo del Otro de otra raza, como terreno inexplo- porcionará un placer mayor y más intenso que ninguno de los que
rado, una frontera simbólica que será terreno fértil para su re- existen en el mundo común del grupo racial propio y conocido. Y
construcción de la norma masculina, para afirmarse como sujetos aunque están convencidos de que el mundo conocido permanece-
deseosos transgresores. Convocan al Otro para que sea tanto rá intacto aunque uno se aventure fuera de él, tienen la esperanza
testigo como participante en esta transformación. de volver a entrar distintos a ese mundo.

El hecho de que los muchachos blancos hablen abiertamente La tendencia actual de "nostalgia imperialista" (definida por Rena-
acerca de su deseo de muchachas (o muchachos) no blancos to Rosaldo en Culture and Truth como "nostalgia, que suele en-
anuncia públicamente su ruptura con un pasado de supremacía contrarse bajo el imperialismo, en que la gente lamenta la desa-
blanca que habría articulado ese deseo sólo como tabú, secreto, parición de lo que ellos mismos han transformado" o como "un
vergüenza. Ellos consideran que su voluntad de nombrar abierta- proceso de añoranza por lo que uno ha destruido, que es una
mente su deseo por el Otro es la afirmación de un pluralismo cul- forma de mistificación") suele oscurecer las estrategias culturales
tural (su impacto en la preferencia y la elección sexuales). Al con- contemporáneas desplegadas no para lamentar, sino para cele-
trario de los hombres blancos racistas que a lo largo de la historia brar el sentido de una continuidad del "primitivismo". En la cultu-
violaban los cuerpos de mujeres negras o de color para afirmar su ra de masas, la nostalgia imperialista toma la forma de volver a
posición como colonizadores/conquistadores, estos jóvenes no se realizar y a ritualizar de distintas maneras el viaje colonizador
consideran racistas, eligen transgredir los límites raciales dentro imperialista como una fantasía narrativa de poder y deseo, de
del campo sexual no para dominar al Otro, sino más bien para que seducción por parte del Otro. Esta añoranza se origina en la
éste actúe sobre ellos, de modo que experimenten un cambio creencia atávica de que el espíritu de lo "primitivo" reside en los
totalmente radical. Para nada conscientes de los aspectos de sus cuerpos de Otros morenos cuyas culturas, tradiciones y estilos de
fantasías sexuales que los vinculan irrevocablemente a la domina- vida, de hecho, pueden cambiar irrevocablemente mediante el
imperialismo, la colonización y la dominación racista. Este deseo crisis contemporáneas de identidad en Occidente, sobre todo
de hacer contacto con esos cuerpos considerados Otros, sin vo- experimentadas por la juventud blanca, se calman cuando lo
luntad aparente de dominar, mitiga la culpa del pasado, y hasta "primitivo" se recupera a través de centrarse en la diversidad y el
toma la forma de un gesto desafiante en que se niega la respon- pluralismo que sugiere que el Otro puede proporcionar opciones
sabilidad y la conexión histórica. De modo más importante, esta- que nutren la vida. Al mismo tiempo, diversos grupos étni-
blece una narración contemporánea en que el sufrimiento im- cos/raciales también pueden abrazar esta sensación de ser espe-
puesto por estructuras de dominación sobre los designados como ciales, en que pueden considerarse con admiración las historias y
Otros se desvía por un acento sobre la seducción y el anhelo en la experiencia que antes se consideraban sólo dignas de despre-
que el deseo no es rehacer al Otro a nuestra imagen, sino conver- cio.
tirse en el Otro.
La apropiación cultural del Otro mitiga las sensaciones de priva-
Mientras que la triste nostalgia imperialista conforma el mundo ción y carencia que asaltan las psiques de la juventud blanca radi-
traicionado y abandonado del Otro como una acumulación de cal cuando ésta elige ser desleal a la civilización occidental. Al
carencia y pérdida, el anhelo actual por lo "primitivo" se expresa mismo tiempo, los grupos marginados, considerados como Otro,
mediante la proyección al Otro de un sentido de abundancia y que han sido ignorados, hechos invisibles, pueden quedar seduci-
generosidad, un campo de sueños. Al comentar esta estrategia en dos por el acento en la Otredad, por su comercialización, porque
"Readings in Cultural Resistance", Hal Foster dice: ofrece la promesa de reconocimiento y reconciliación. Cuando la
cultura dominante exige que el Otro se ofrezca como señal de que
"Así, la diferencia se usa de manera productiva; de hecho, se está dando un cambio político progresista, que el Sueño Norte-
en un orden social que parece no conocer ningún exterior americano de hecho puede incluir la diferencia, invita al resurgi-
(y que debe inventar sus propias transgresiones para rede- miento de un nacionalismo cultural esencialista. El Otro reconoci-
finir sus límites), la diferencia suele fabricarse en favor de do debe asumir formas reconocibles. Por lo tanto, no sale a la
los intereses de control social así como de la innovación superficie la cultura africanoamericana formada en la resistencia a
comercial". las situaciones contemporáneas, sino la evocación nostálgica de
Muchos jóvenes, insatisfechos con el imperialismo estadouniden- un pasado "glorioso".
se, el desempleo, la falta de oportunidades económicas, que su- Y aunque se suele centrar la visión en las maneras en que ese
fren el malestar postmoderno de la enajenación, de no tener nin- pasado era "superior" al presente, esta narración cultural depen-
guna sensación de arraigo, ninguna identidad redentora, pueden de de estereotipos de lo "primitivo", aunque evita el término,
ser manipulados por estrategias culturales que ofrecen la Otredad para evocar un mundo en que los negros estaban en armonía con
como un lenitivo, en especial mediante la comercialización. Las la naturaleza y entre sí. Esta narración se vincula con las concep-
ciones occidentales blancas del Otro moreno, no con un cuestio- Aunque habla desde el punto de vista de su experiencia individual,
namiento radical de esas representaciones. Foucault expresa un dilema sentido por muchos en Occidente. Es
precisamente la añoranza por el placer que ha llevado al Occiden-
Si acaso la juventud de cualquier otro color no supiera cómo acer- te blanco a mantener una fantasía romántica de lo "primitivo" y la
carse al Otro, o cómo entrar en contacto con lo "primitivo", la búsqueda concreta de un paraíso primitivo real, ya sea que su
cultura consumista promete mostrar el camino. El drama de la ubicación sea un país o un cuerpo, un continente oscuro o piel
Otredad encuentra su expresión dentro del campo comercial de la oscura, percibido como la encarnación perfecta de esa posibilidad.
publicidad. Los encuentros con la Otredad están marcados clara-
mente como más excitantes, más intensos y más amenazadores. Dentro de esta fantasía de la Otredad, el anhelo del placer se pro-
El señuelo es la combinación de placer y peligro. En el mercado yecta como una fuerza que puede perturbar y subvertir la volun-
cultural el Otro está codificado como capaz de estar más vivo, de tad de dominar. Actúa para mediar y para desafiar. En la obra de
conocer el secreto que permitirá a quienes se aventuran y se atre- teatro de Lorraine Hansberry Les Blancs, el deseo de experimentar
ven a romper con la anhedonia cultural (definida en The Passiona- la cercanía y la comunidad lleva al periodista blanco estaduniden-
te Life de Sam Keen como "la insensibilidad ante el placer, la inca- se Charles a hacer contacto y establecer una amistad con Tshem-
pacidad de experimentar la felicidad") a experimentar una reno- be, el revolucionario negro. Charles lucha por despojarse del privi-
vación sensual y espiritual. Antes de su muerte prematura, Michel legio de la supremacía blanca, evita el papel de colonizador y re-
Foucault, la quintaesencia del pensador transgresor en Occidente, chaza la exotización racista de los negros. Sin embargo, sigue su-
confesó que tenía muchas dificultades para experimentar el pla- poniendo que sólo él puede decidir la alteridad: reconociendo al
cer: otro naturaleza de su relación con una persona negra. Evocando la
idea de un sujeto trascendente universal, cuando repudia el papel
Considero que el placer es un comportamiento muy difícil. de opresor acude a Tshembe y declara: "Soy un hombre que tiene
Disfrutar no es tan sencillo. Y he de decir que ése es mi ganas de hablar". Cuando Tshembe se niega a aceptar la relación
sueño. Me gustaría y espero morir de una sobredosis de de confianza que se le ofrece, se niega a satisfacer el anhelo de
placer de cualquier tipo. Porque creo que es realmente di- camaradería y contacto por parte de Charles, se le acusa de que
fícil y siempre tengo la sensación de que no siento el pla- odia a los blancos. Recordando las situaciones en que los blancos
cer, el placer total y completo y, para mí, está relacionado han oprimido a otros blancos, Tshembe desafía a Charles, y decla-
con la muerte. Porque creo que el tipo de placer que yo ra que "la raza es un recurso, ni más ni menos", que "no explica
consideraría el placer real sería tan profundo, tan intenso, nada". Complacido con este repudio de la importancia de la raza,
tan sobrecogedor que no lo sobreviviría. Me moriría. Charles está de acuerdo y dice que "la raza no tiene nada que ver
en esto". Tshembe entonces deconstruye la categoría de "raza" cos y negros, en la cultura de masas. La publicidad es un campo en
sin minimizar ni ignorar el impacto del racismo, y le dice: que han tenido gran impacto la política de diversidad y su insis-
tencia consiguiente en una representación inclusiva. Ahora que
Yo creo en el reconocimiento de los recursos como recur- complicados estudios de mercado revelan el grado en que con-
sos, pero también creo en la realidad de esos recursos. En sume productos la gente pobre y materialmente desvalida de
un siglo los hombres prefieren ocultar sus conquistas bajo todas las razas y grupos étnicos, a veces en una cantidad despro-
la religión, y en otro bajo la raza. Así que tú y yo podemos porcionada a sus ingresos, resulta más evidente que se puede
reconocer el carácter fraudulento del recurso en ambos recurrir a estos mercados con la publicidad. Los estudios de mer-
casos, pero el hecho sigue siendo que un hombre que tiene cado revelaron que los negros compran más Pepsi que otros re-
una espada atravesada porque no quiere convertirse en frescos y de pronto vemos más comerciales de Pepsi con imáge-
musulmán o en cristiano, o a quien se ha linchado en Mis- nes de negros.
sissippi o Zatembe porque es negro, sufre la realidad total
de ese recurso de conquista. Y no tiene caso hacer como El mundo de la moda también ha llegado a comprender que la
que no existe, sólo porque es una mentira... venta de productos aumenta con la explotación de la Otredad. El
éxito de los anuncios de Benetton, que se han convertido en un
Una y otra vez Tshembe debe aclararle a Charles que el contacto modelo para varias estrategias publicitarias con sus imágenes
de sujeto a sujeto entre blancos y negros que señala la ausencia racialmente diversas, resume esta tendencia. Muchos anuncios
de dominación, de una relación entre opresor y oprimido, debe que se centran en la Otredad no hacen comentarios explícitos, ni
surgir a través de la elección mutua y la negociación. Al expresar dependen únicamente de mensajes visuales, pero el catálogo de
simplemente su deseo de contacto "íntimo" con los negros, los este otoño de Tweeds proporciona un ejemplo excelente de la
blancos no erradican la política de dominación racial, ya que se manera en que la cultura contemporánea explota las nociones de
manifiesta en la interacción personal. Otredad con imágenes visuales y texto. La portada del catálogo
El reconocimiento mutuo del racismo, su impacto en quienes es- muestra un mapa de Egipto. Insertada en el corazón del país, por
tán dominados y en quienes dominan, es el único punto de vista así decir, está una foto de un hombre blanco (del tipo de Out of
que hace posible un encuentro entre razas que no se base en la África) con un niño egipcio en los brazos. Atrás no hay un paisaje
negación y la fantasía. Porque la realidad siempre presente de la de Egipto como ciudad moderna, sino siluetas algo borrosas que
dominación racista, de la supremacía blanca, es la que hace pro- parecen chozas y palmeras. En las páginas interiores, el ejemplar
blemático el deseo de los blancos de tener contacto con el Otro. cita los comentarios de Gustave Flaubert tomados de Flaubert in
Esta realidad suele ser la más disfrazada cuando aparecen repre- Egypt. A lo largo de setenta y cinco páginas, Egipto se convierte en
sentaciones del contacto entre blancos y no blancos, entre blan- un paisaje de sueños, con un trasfondo de gente de piel más mo-
rena, escenografía para resaltar lo blanco, y la añoranza de los "con su esposo y su bebé, Ahmedio A'bass, 22 años, lleva vida de
blancos de habitar, aunque sólo sea por una época, el mundo del gitana"; la segunda mujer es una modelo de piel blanca. Las ma-
Otro. La primera página dice: nos entrecruzadas sugieren que estas dos mujeres comparten
algo, tienen una base de contacto y, de hecho, sí la tienen: se pa-
No quisimos que nuestro viaje estuviera lleno de fotos de recen, tienen más semejanzas que diferencias. Otra vez, el mensa-
una tierra antigua. Más bien queríamos redescubrir nues- je es que el "primitivismo", aunque más aparente en el Otro, tam-
tra ropa en el contexto de una cultura diferente. ¿Sería po- bién reside en la persona blanca. Esta foto no afirma el mundo de
sible —nos preguntamos— expresar nuestro estilo de una Egipto, de vida "gitana", sino la capacidad de la gente blanca para
manera desacostumbrada, rodeado por colores egipcios, vagar por el mundo y hacer contactos. La mujer blanca, que usa
texturas egipcias, y bañado en una antigua luz egipcia? pantalones, parada junto a su "hermana" morena que viste una
No es esto la nostalgia imperialista por excelencia: expresión po- falda tradicional, parece utilizar vestimentas entrecruzadas (un
tente del anhelo de lo "primitivo"? Uno desea "un pedacito del tema actual en Tweeds). Visualmente, la imagen sugiere que ella,
Otro" para realzar el paisaje monótono de lo blanco. No se dice así como otras mujeres blancas del primer mundo, está liberada,
nada en el texto acerca de los egipcios, pero su imagen aparece a tiene mayor libertad para viajar que las mujeres más morenas que
lo largo de todas las páginas. Los rostros suelen estar borrosos por viven estilos de vida peripatéticos.
efecto de la cámara, estrategia que asegura que los lectores no se Es significativo que el catálogo posterior a éste se centrara en
entusiasmen más con las imágenes de la Otredad que con las de Noruega. Allí no se representa a los noruegos, sólo el paisaje.
lo blanco. El objetivo de este intento fotográfico de extrañamien- ¿Debemos suponer entonces que los blancos de este país se sien-
to es distanciarnos de lo blanco, para que regresemos a ello con ten tan "en casa" en Noruega como en su propio país, de modo
más fervor. que no hay necesidad de fotos y explicaciones? En este texto vi-
En la mayoría de las "instantáneas", cuidadosamente escogidas y sual, lo blanco es el rasgo unificador, no la cultura. Desde luego,
para las que se posó, no hay una mirada mutua. Uno desea el cuando Tweeds explota la Otredad para dramatizar lo "blanco" en
contacto con el Otro aun cuando se desea que los límites perma- Egipto, no puede incluir modelos de piel más oscura, ya que no se
nezcan intactos. Cuando los cuerpos entran en contacto, cuando daría el juego de contrastes que debe resaltar lo "blanco", ni tam-
se tocan, casi siempre es una mano blanca la que toca, manos poco la explotación que impulsa el consumo del Otro podría esti-
blancas que reposan en los cuerpos de gente de color, a menos mular el apetito de la misma manera; igualmente, incluir modelos
que el Otro sea un niño. Una foto de contacto "íntimo" muestra a más morenas en el número dedicado a Noruega insinúa que Occi-
dos mujeres tomadas del brazo, como lo harían unas amigas cer- dente no está tan unificado por lo "blanco" como lo sugiere este
canas. Una es una egipcia identificada con un pie de foto que dice texto visual. En esencia, ambos catálogos evocan el sentido de
que la gente blanca es homogénea y comparte la "cultura del pan En el ensayo "Hip, and the Long Front of Color", el crítico blanco
blanco". Andrew Ross interpreta la declaración de Langston Hughes ('Te
has llevado mis blues y te has ido/Los cantas en Broadway/Y los
Los intelectuales blancos progresistas, que critican sobre todo las cantas en Hollywood Bowl/Y los mezclaste con sinfonías/Y los
nociones "esencialistas" de identidad cuando escriben acerca de arreglaste/ Para que no suenen a mí. Sí, te llevaste mis blues y te
la cultura de masas, raza y género, aún no han dirigido sus críticas fuiste") como una "queja" que "celebra... el purismo del folklore".
hacia la identidad blanca y la manera en que el esencialismo in- Pero la declaración de Hughes también puede oírse como un co-
forma las representaciones de lo blanco. El culpable del esencia- mentario crítico respecto de la apropiación (no como una queja).
lismo siempre es el no blanco, y a veces el Otro no heterosexual. Hay que distinguir entre la añoranza de un reconocimiento cultu-
Pocos intelectuales blancos han llamado la atención sobre la ma- ral continuo de la fuente creativa de productos culturales africano
nera en que la obsesión contemporánea con el consumo del Otro americanos específicos que surgen de la experiencia negra parti-
moreno por parte del blanco ha servido como catalizador para el cular, e inversiones esencialistas en nociones de pureza étnica que
resurgimiento del nacionalismo negro y étnico basado en el esen- apuntalan versiones burdas del nacionalismo negro.
cialismo. El nacionalismo negro, con su acento en el separatismo
negro, vuelve a surgir como una respuesta a la suposición de que En la actualidad, la comercialización de la diferencia promueve
el imperialismo cultural blanco y el anhelo del blanco por poseer paradigmas de consumo en que se erradica cualquier diferencia
al Otro están invadiendo la vida de los negros, apropiándose de la habitada por el Otro, a través del intercambio, por un canibalismo
cultura negra y violándola. Como estrategia de supervivencia, el consumista que no sólo desplaza al Otro sino que niega la signifi-
nacionalismo negro sale a la superficie con más fuerza cuando la cación de la historia de ese Otro a través de un proceso de des-
apropiación cultural blanca de la cultura negra amenaza con des- contextualización. Así como el "primitivismo", según afirma Hal
contextualizar y, con ello, borrar el conocimiento del contexto Foster, "absorbe lo primitivo, en parte mediante el concepto de
histórico y social específico de la experiencia de los negros a partir afinidad", las nociones contemporáneas de "cruzar el límite" am-
de la cual surgen los productos culturales y estilos distintivos ne- plían los parámetros de producción cultural para permitir que un
gros. Sin embargo, la mayoría de los intelectuales blancos que público más grande oiga la voz del Otro no blanco aun cuando
escriben críticas respecto de la cultura negra no ven las dimensio- niegue la especificidad de esa voz o la recupere para su propio
nes constructivas del nacionalismo negro y más bien tienden a uso.
verlo como un esencialismo ingenuo, arraigado en nociones de
pureza étnica semejantes a las suposiciones racistas de los blan- Esta circunstancia aparece en la película Heart Condition cuando a
cos. Mooney, un policía racista blanco, se le hace un transplante de
corazón y recibe el corazón de Stone, un negro a quien ha inten-
tado destruir porque Stone ha seducido a Chris, la prostituta blan-
ca de quien Mooney está enamorado. Transformado por su nuevo hombre blanco debe estar sostenido por el "trabajo" (en este caso
"corazón negro", Mooney aprende a ser más seductor, cambia sus el corazón) de un Otro moreno. Desde luego, la fantasía es que
actitudes ante asuntos raciales y, en un estilo perfectamente ho- este trabajo ya no se exigirá mediante la dominación, sino que se
llywoodense, al final logra el amor de la muchacha. dará voluntariamente. No debe sorprender que muchos negros
consideraran que esta película es "racista". El negro joven, desea-
Dramatizando desvergonzadamente el proceso de "devorar al ble, guapo e inteligente (de quien se dice mediante su propio au-
Otro" (en antiguas prácticas religiosas entre la gente llamada torretrato que está "muy bien equipado") debe morir para que el
"primitiva", podía extirparse el corazón de una persona, comérse- hombre blanco más viejo pueda recuperar su potencia (cuando
lo y así encarnar su espíritu o algunas de sus características), una despierta del transplante encuentra una réplica de un inmenso
película como Heart Condition se dirige a las fantasías de un pú- pene negro entre sus piernas) y ser más sensible y cariñoso. Tor-
blico blanco. Al final de la película Mooney, unido a Chris a través govnick recuerda a los lectores en Gone Primitive que un elemen-
del matrimonio y rodeado por la familia de Stone de negros cari- to central de la fascinación occidental con el primitivismo es su
ñosos, se ha convertido en el "padre" del bebé birracial de Chris y acento en "superar la enajenación del cuerpo, restituir el cuerpo
Stone, que es moreno como su padre. Stone, cuyo fantasma ron- y, por lo tanto, el yo, en una relación de armonía plena y suave
daba a Mooney, de pronto se hace "historia", se va. Es interesante con la naturaleza y el cosmos". Esta conceptualización de lo "pri-
que esta película de la cultura dominante sugiere que la lucha mitivo" y el hombre negro como su representante esencial es lo
patriarcal sobre la "propiedad" (es decir, la posesión sexual de los que se escenifica en Heart Condition. Un punto débil en el trabajo
cuerpos de mujeres blancas) es la pieza clave del racismo. Una vez de Torgovnick es que se niega a reconocer cuán profundamente
que Mooney puede aceptar y vincularse con Stone sobre la base afianzada está la idea de lo "primitivo" en la mente de la gente
falocéntrica de su posesión y "deseo" mutuos respecto de Chris, común, lo cual modela los estereotipos racistas contemporáneos
su vínculo homoso- cial posibilita la hermandad y erradica el ra- y perpetúa el racismo. Cuando sugiere la autora que "nuestra
cismo que los ha mantenido separados. Es significativo que la propia cultura rechaza en general la asociación de lo negro con la
vinculación patriarcal funcione como mediadora y como base para sexualidad y la irracionalidad desenfrenadas, con decadencia y
erradicar el racismo. corrupción, con enfermedad y muerte", sólo podemos preguntar-
En parte, esta película ofrece una versión del pluralismo racial que nos cuál es la cultura que ella considera la suya.
desafía al racismo al sugerir que la vida del hombre blanco será Las películas como Heart Condition hacen que la cultura y la vida
más rica, más placentera, si acepta la diversidad. Pero también de los negros queden como telón de fondo, escenografía para
ofrece un modelo de cambio que aún deja intacto al patriarcado narraciones que se centran principalmente en gente blanca. Las
capitalista de la supremacía blanca, aunque ya no se base en la voces del nacionalismo negro critican este cruce del límite cultu-
dominación coercitiva de los negros. Insiste en que el deseo del
ral, el desplazamiento de la experiencia negra en relación con los sobre raza. Este punto de vista inhibe su capacidad para com-
negros, y su insistencia en que es aceptable que los blancos explo- prender las necesidades políticas específicas de los negros a las
ren lo negro siempre y cuando su último punto en el programa que atiende, aunque de manera poco adecuada, el separatismo
sea la apropiación. Estas voces, políticamente "ocupadas del ca- negro basado en el esencialismo. Como aclara Howard Winant en
so", no pueden descartarse como ingenuas cuando critican la "Postmodern Racial Politics in the United States: Difference and
apropiación de la experiencia negra por parte de la cultura blanca, Inequality", debe comprenderse la raza para comprender la clase
que la reinscribe en una narración "alivianada" de la supremacía porque "en el marco político postmoderno actual de Estados Uni-
blanca. Se equivocan cuando sugieren que la mejor manera de dos, la hegemonía se determina por la articulación de raza y cla-
criticar y resistir el imperialismo cultural blanco es el separatismo se". Y, más importante aún, "la capacidad de la derecha de repre-
negro, o cuando evocan nociones de pureza étnica pasadas de sentar problemas de clase en términos raciales" es un elemento
moda que niegan la manera en que existen los negros en Occiden- "central para la pauta actual de la hegemonía conservadora".
te, que son occidentales y que a veces están influidos positiva- Desde luego, un nacionalismo negro basado en el esencialismo,
mente por aspectos de la cultura blanca. imbuido con muchos estereotipos raciales y que los perpetúa, es
una respuesta inadecuada e ineficaz a la demanda urgente de una
El ensayo de Steve Perry, 'The Politics of Crossover", desconstruye lucha de liberación negra revolucionaria viable que tuviera como
las nociones de pureza racial al esbozar los diversos intercambios objetivos centrales la politización radical de los negros, estrategias
culturales entre músicos negros y blancos, pero parece incapaz de de descolonización, críticas del capitalismo y la continuación del
reconocer que esta realidad no cambia el hecho de que la apro- combate a la dominación racista.
piación imperialista cultural blanca de la cultura negra apoya la
supremacía blanca y es una amenaza continua para la liberación El resurgimiento del nacionalismo negro como una expresión del
negra. Aunque Perry acepta que artistas negros exitosos que han deseo de los negros de defenderse de la apropiación cultural
cruzado el límite entre las culturas, como Prince, llevan el "impul- blanca indica el grado al que la comercialización de lo negro (in-
so del cruce" al grado en que "empieza a ser una negación de lo cluido el programa nacionalista) se ha reinscrito y comercializado
negro", es incapaz de entender que esto es una amenaza para los con una narración atávica, una fantasía de Otredad que reduce la
negros que combaten cotidianamente al racismo, que abogan por protesta al espectáculo y estimula una añoranza aún mayor por lo
que continúe la descolonización, y necesitan una lucha eficaz de "primitivo". Dado este contexto cultural, el nacionalismo negro es
liberación negra. más bien un gesto de impotencia que una señal de resistencia
crítica. ¿Quién podría tomar en serio la insistencia de Public
Bajo la condescendencia de Perry, y a veces su actitud despectiva Enemy de que los dominados y sus aliados "luchan contra el po-
ante todas las expresiones de nacionalismo negro, hay una insis- der", cuando esa declaración no está vinculada de ningún modo a
tencia tradicionalmente izquierdista en la precedencia de clase
una lucha colectiva organizada? Cuando los jóvenes negros hablan negros tienen un ritmo natural y son más sexuales). El programa
con la retórica del nacionalismo negro de la década de 1960, vis- de televisión In Living Color se inicia con una canción cuya letra
ten telas Kente, medallones de oro, se esponjan el cabello y plati- dice al oyente: "haz lo que quieras hacer". En lo positivo, este
can con los blancos con quienes se juntan, muestran cómo la co- programa aboga por la transgresión, pero en lo negativo promue-
mercialización sin sentido desnuda a estos signos de su integridad ve estereotipos sexuales, sexismo y homofobia. La cultura de la
y significado político, negando la posibilidad de que pudieran ser- juventud negra representa el límite máximo de "estar en onda". El
vir como catalizadores para una acción política concreta. Como nexo comercial explota el deseo de la cultura (expresado por
signos, su poder para impulsar la conciencia crítica se diluye blancos y negros) de inscribir lo negro como un signo "primitivo",
cuando se comercializa. Las comunidades de resistencia se susti- como lo salvaje, y con ello la sugerencia de que los negros tienen
tuyen con comunidades de consumo. Como subrayan Stuart y un acceso secreto al placer intenso, sobre todo a los placeres del
Elizabeth Ewen en Channels of Desire: cuerpo. El cuerpo del hombre negro joven se ve como el epítome
de esta promesa de salvajismo, de proeza física ilimitada y erotis-
La política del consumo debe entenderse como algo más que lo mo desenfrenado. Este cuerpo negro fue el más "deseado" por su
que se comprará, o incluso lo que se boicoteará. El consumo es trabajo durante la esclavitud, y este cuerpo es el más representa-
una relación social, la relación dominante en nuestra sociedad: do en la cultura popular contemporánea como el cuerpo que se
una que dificulta cada vez más que la gente permanezca unida, debe observar, imitar, desear y poseer. Más que un signo de pla-
que forme una comunidad. En una época en que para muchos de cer en la vida cotidiana fuera del campo del consumo, el cuerpo
nosotros la posibilidad de cambio significativo parece estar fuera de un joven negro debería representarse más gráficamente como
de nuestro alcance, éste es un asunto de inmensas proporciones el cuerpo adolorido.
sociales y políticas. Para establecer la iniciativa popular, debe
trascenderse el consumismo, tarea difícil pero fundamental que Desde un punto de vista fetichista en la imaginación racial psico-
enfrenta toda la gente que busca una vida mejor. sexual de la cultura juvenil, los cuerpos reales de jóvenes negros
son asaltados ferozmente todos los días por la violencia racista
Las obras abiertamente políticas y radicales de artistas negros rara blanca, la violencia de negros contra negros, la violencia del traba-
vez se vinculan con una cultura política opositora. Cuando se co- jo excesivo y la violencia de adicciones y enfermedades. En la in-
mercializa es fácil que los consumidores pasen por alto los mensa- troducción a The Body in Pain, Elaine Scarry afirma que "por lo
jes políticos. general no hay un lenguaje para el dolor", que "el dolor físico es
Y aunque un producto como el rap articula narraciones acerca de difícil de expresar; y esta falta de lenguaje tiene consecuencias
cómo lograr una conciencia política crítica, también explota este- políticas". Esto, desde luego, es cierto respecto del dolor de los
reotipos y nociones esencialistas de lo negro (como decir que los hombres negros. Los hombres negros son incapaces de articular y
reconocer plenamente el dolor en sus vidas. No tienen un discur- formada por la pobreza, fuera de los espacios cerrados en que el
so y un público dentro de la sociedad racista que les permita que cuerpo de los jóvenes negros debía ser contenido y controlado.
alguien escuche su dolor. Lamentablemente, los hombres negros
suelen evocar la retórica racista que identifica al hombre negro En sus primeras etapas, el rap era "cosa de hombres". Los jóvenes
como un animal, y hablan de sí mismos como "especie en peligro" negros y morenos no podían bailar breakdance ni cantar el rap en
o "primitivos", para conseguir que se reconozca su sufrimiento. conjuntos habitacionales apretados. La creatividad masculina,
expresada en el rap y el baile, requerían espacios amplios y abier-
Cuando los jóvenes negros adquieren una voz pública y una pre- tos, fronteras simbólicas donde el cuerpo podía hacer lo suyo,
sencia poderosa a través de la producción cultural, como ha suce- expandirse, crecer y moverse, rodeado por una multitud de es-
dido con la explosión de música rap, no significa que tienen un pectadores. El espacio doméstico, igualado a la represión y la con-
vehículo que les permita articular ese dolor. El rap niega este do- tención, así como a lo "femenino", se combatía y se rechazaba
lor al presentar narraciones que tratan sobre todo del poder y el para que surgiera un paradigma patriarcal afirmador de la mascu-
placer, que abogan por la resistencia contra el racismo pero apo- linidad competitiva y su acento en la proeza física. Como resulta-
yan el falocentrismo. Es cierto que las condiciones de sufrimiento do, mucha música de rap está llena de sexismo y misoginia. El
y supervivencia, pobreza, privación y carencias caracterizaban los relato público de vidas de hombres negros narrado por la música
sitios marginales de donde surgieron el breakdance y el rap. Des- de rap habla directamente a la dominación racista blanca y contra
critos como "rituales" por los participantes en las comunidades ella, pero sólo sugiere indirectamente la enormidad del dolor del
urbanas pobres de no blancos donde primero se dieron, estas hombre negro. Al construir el cuerpo masculino negro como sitio
prácticas ofrecían un medio para que los individuos consiguieran de placer y poder, el rap y los bailes asociados con esa música
reconocimiento y voz públicos. Gran parte del dolor psíquico que sugieren vibración, intensidad y una alegría insuperable de vivir.
experimentan los negros todos los días en un contexto de supre- Bien podría ser que vivir al borde, tan cerca de la posibilidad de
macía blanca es provocado por fuerzas opresoras deshumaniza- ser "exterminado" (eso sienten muchos jóvenes negros) aumente
doras, fuerzas que nos hacen invisibles y se niegan a reconocer- la capacidad de riesgo y de intensificar el placer propio. Esta car-
nos. Michael H. (al comentar el estilo del libro de Stuart Ewen, All ga, generada por la tensión entre placer y peligro, muerte y de-
Consuming Images) también habla de este deseo de atención, seo, es la que evoca Foucault cuando habla del placer total y
diciendo que el breakdance y el rap son una manera de decir "es- completo relacionado con la muerte. Aunque Foucault habla co-
cuchen mi historia, mi vida, mis romances". La música de rap pro- mo individuo, sus palabras resuenan en una cultura afectada por
porciona una voz pública para los jóvenes negros a quienes se la anhedonia, la incapacidad de sentir el placer. En Estados Uni-
suele callar y a quienes no se hace ningún caso. Surgió en las ca- dos, donde cotidianamente asaltan y bombardean nuestros senti-
lles, fuera de los límites de una domesticidad conformada e in- dos a tal grado que se instala un entumecimiento emotivo, tal vez
se necesita estar "al borde" para que los individuos puedan sentir buscan contacto con los Otros morenos. Tal vez añoran conquistar
intensamente. De ahí la tendencia general en la cultura de consi- su temor de la oscuridad y la muerte. En la derecha reaccionaria,
derar a los jóvenes negros como peligrosos y deseables a la vez. tal vez la juventud blanca sólo intenta afirmar el "poder blanco"
cuando coquetea con tener contacto con el Otro. Pero hay mu-
Desde luego, la relación entre la experiencia de la Otredad, de chos jóvenes blancos que desean ir más allá de lo blanco. Críticos
placer y muerte, se explora en la película El cocinero, el ladrón, su del imperialismo blanco y "partidarios" de la diferencia, desean
esposa y su amante, que critica la dominación imperialista mascu- espacios culturales donde puedan transgredirse los límites, donde
lina blanca, aunque rara vez se menciona esta dimensión de la puedan formarse relaciones nuevas y distintas. Estos deseos se
película cuando se ha analizado en este país. Quienes hicieron escenifican en dos películas contemporáneas: Hairspray de John
reseñas de esta película no hablaron acerca de la representación Waters y la más reciente Mystery Train de Jim Jarmusch. En
de los personajes negros; a partir de las reseñas se podría suponer Hairspray, los blancos "alivianados", que son Traci de la clase
que todos los actores son blancos e ingleses. Pero hay hombres obrera y su novio de la clase media, transgreden los límites de
negros que forman parte de la comunidad de subordinados, do- clase y de raza cuando bailan con los negros. Ella le dice en un
minados por un hombre blanco que controla todo. La mujer rubia callejón lleno de ratas con vagabundos borrachos: "Ojalá fuera
y blanca, después de que su marido mata a su amante, habla con morena". Y él contesta: "Traci, nuestras almas son negras aunque
el cocinero moreno, que claramente representa a los inmigrantes nuestra piel sea blanca". Una vez más, lo negro —la cultura, la
no blancos, acerca de los vínculos entre muerte y placer. El coci- música, la gente— se asocia con el placer así como con la muerte
nero le explica cómo se concibe lo negro en la imaginación blanca. y el deterioro. Sin embargo, su reconocimiento de los placeres y
Le dice que los alimentos de negros son deseados porque recuer- pesares específicos que experimentan los negros no lleva a una
dan la muerte a quienes los comen, y por eso son tan caros. apropiación cultural, sino a una apreciación que se extiende hasta
Cuando se comen (en la película siempre sólo por blancos), el el campo de lo político: Traci se atreve a apoyar la integración
cocinero como informante nativo nos dice que es una manera de racial. En esta pelí¬cula, el anhelo y el deseo de contacto con la
coquetear con la muerte, de ostentar el poder que uno tiene. Dice cultura negra que expresan los blancos se acompaña del recono-
que comer comida de negros es una manera de decir "muerte, te cimiento del valor de la cultura. No se transgreden los límites para
estoy devorando" y así conquistar el temor y reconocer el poder. permanecer igual, para reafirmar la dominación blanca. Hairspray
El racismo blanco, el imperialismo y la dominación sexista preva- es casi única en su intento de construir un universo ficticio en que
lecen mediante ese consumo valiente. Al devorar al Otro (en este los "indeseables" blancos de la clase obrera son solidarios con los
caso, la muerte) uno afirma el poder y el privilegio. negros. Cuando Traci dice que quiere ser negra, lo negro se con-
Una confrontación parecida puede estar sucediendo dentro de la vierte en una metáfora de la libertad, la terminación de los lími-
cultura popular en esta sociedad ahora que los jóvenes blancos tes. Lo negro es vital no porque represente lo "primitivo" sino
porque invita a comprometerse con un espíritu revolucionario nante. Sin embargo, la película no aclara el carácter de su identifi-
que se atreve a desafiar y perturbar el statu quo. Al igual que los cación con la cultura negra. A lo largo de la película, ella se coloca
raperos blancos MC Search y Prime Minister Pete Nice que dicen en una relación de comparación y competencia con las mujeres
"querer presentar algún tipo de mensaje positivo a los negros de negras, aparentemente mostrando la envidia de la mujer blanca
que por ahí hay unos blancos que entienden de qué se trata todo por la mujer negra y su deseo de "ser" una imitación de la mujer
esto, que entienden que tenemos que ir más allá de todo el odio", negra; pero también se burla de las negras. La negra no identifica-
Traci cambia su posición para solidarizarse con los negros. Está da que aparece en la película como un fantasma, mirándose en el
preocupada por su libertad y cree que su liberación está ligada a espejo, no tiene ni nombre ni voz. Pero su imagen siempre con-
la liberación de los negros y a un esfuerzo por terminar la domina- trasta con la de Bernhard. ¿Será ella el Otro de fantasía en quien
ción racista. desea convertirse Bernhard? ¿Será ella el Otro de fantasía que
Bernhard desea? La última escena de la película parece confirmar
En su nueva película Without You I'm Nothing, Sandra Bernhard que las mujeres negras son la vara con que se mide Bernhard.
expresa una solidaridad parecida con los temas de "liberación", Aunque juguetonamente sugiere en la película que el trabajo de
que incluyen la libertad para transgredir, y asocia lo negro con cantantes negras como Nina Simone y Diana Ross es derivado,
esta lucha. En el número de marzo de Interview dice que la pelícu- "robado" de su propia obra, esta inversión de la realidad irónica-
la tiene "todo un tema negro, que es como una metáfora personal mente llama la atención sobre la manera en que algunas mujeres
de estar afuera de la jugada". Esta afirmación muestra que el sen- blancas han tomado "prestado" de mujeres negras sin reconocer
tido de lo negro de Bernhard es problemático y complejo. La pelí- su deuda. De muchas maneras, la película critica la apropiación
cula se inicia con ella aparentando ser negra. Vestida con ropa cultural blanca de "lo negro" que no deja huella. De hecho, Bern-
africana, complica la cuestión de raza e identidad, ya que esta hard especifica que inició su trabajo artístico en clubes nocturnos
representación sugiere que la identidad racial puede construirse de negros, entre gente negra. Aunque reconoce de dónde provie-
socialmente, aun cuando implica que la apropiación cultural se ne, la película muestra cómo Bernhard define claramente un es-
queda corta porque siempre es una imitación, es falsa. Al contra- pacio de espectáculo artístico que sólo ella como blanca puede
rio, hace un contraste entre su intento de ser una mujer negra habitar. Las negras no tenemos un público amplio que pague por
transvestida y el intento de la mujer negra de imitar el aspecto de ver nuestras imitaciones cómicas de muchachas blancas. De he-
una blanca. La película de Bernhard sugiere que hay una cultura cho, es difícil imaginar algún espacio que no sea únicamente entre
blanca que deriva su posición y su ímpetu de la cultura negra. Si negros en que las mujeres negras pudieran usar la comedia para
bien se identifica con los Otros marginados, la herencia judía de criticar y ridiculizar a las blancas de la misma manera en que
Bernhard así como sus prácticas eróticas sexualmente ambiguas Bernhard se burla de las negras.
son experiencias que en sí la ubican fuera de la corriente domi-
Bernhard cierra la escena envuelta en una capa que se parece a la Tweeds, al fin de cuentas los negros quedan reducidos —como
bandera de Estados Unidos, y luego descubre su cuerpo casi des- declara Bernhard en Interview— a "una metáfora personal". Lo
nudo. La película termina con la figura de la mujer negra, que negro es el telón de fondo de la Otredad que ella usa para aclarar
hasta entonces sólo había estado en segundo plano, ahora en su posición como Otro e insistir en su carácter alivianado, en onda
primer plano como la única espectadora que queda para ver este y transgresor. Aunque informa a su público que como "novata"
espectáculo seductor. Como si buscara un reconocimiento de su del espectáculo empezó trabajando de manera muy cercana con
identidad y su poder, Bernhard mira fijamente a la negra, quien negros, el asunto es definir cuándo empieza a subrayar hasta
devuelve la mirada con un gesto de desprecio. Como si esta mira- dónde ha llegado. Cuando Bernhard "llega", capaz de explotar la
da de desinterés y desgano no fuese suficiente para comunicar su Otredad en grande, llega sola, no acompañada por sus socios ne-
indiferencia, saca de su bolsa un lápiz de labios rojo y escribe so- gros. Ellos son la escenografía, el telón de fondo. Sin embargo, el
bre la mesa "a la chingada [fuck] Sandra Bernhard". Su mensaje final de la película complica este adiós. ¿Bernhard está dejando a
parece ser: "tal vez necesites la cultura negra porque sin nosotros los negros o ha sido rechazada y despedida? Tal vez ambos. Al
no eres nada, pero las mujeres negras no te necesitamos a ti". En igual que Madonna, su pareja del espectáculo, Bernhard abando-
la película, todas las mujeres blancas se desnudan, ostentan su na sus encuentros con el Otro más rica que cuando los inició. No
sexualidad, y parecen dirigir su atención a la mirada de un hombre tenemos idea de cómo se va el Otro.
negro. La película sugiere que esta perspectiva puede llevarlas a
no fijarse en las negras y sólo advertir lo que las negras piensan de Cuando empecé a pensar en este ensayo y a hacer la investiga-
ellas cuando estamos "justo en sus narices". ción, pregunté a gente de diversos lugares si pensaban que cen-
trarse en la raza, la Otredad y la diferencia en la cultura de masas
La película de Bernhard camina por una cuerda floja crítica. Por sería un desafío para el racismo. Hubo un acuerdo general en que
una parte, se burla de la apropiación blanca de la cultura negra, el el mensaje de que el reconocimiento y la exploración de la dife-
deseo de los blancos por los negros (como en la escena en que se rencia racial pueden provocar placer representa un adelanto, un
ve que Bernhard, en el personaje de una muchacha blanca rubia, desafío a la supremacía blanca y a diversos sistemas de domina-
es "inspeccionada" por un negro a quien, según vemos después, ción. El temor principal es que las diferencias culturales, étnicas y
sólo le importa su pelo, es decir, su propia imagen), aun cuando la raciales serán continuamente comercializadas y ofrecidas como
película funciona como espectáculo sobre todo por el hábil modo nuevos platillos para estimular el paladar blanco, que el Otro será
en que Bernhard "utiliza" la cultura negra y los estereotipos racia- devorado, consumido y olvidado. Después de semanas de discutir
les comunes. Dado que tantas representaciones de lo negro en la acerca de la distinción entre apropiación cultural y apreciación
película son estereotipos, en realidad no se opone al estilo cine- cultural, los estudiantes en mi curso de introducción a la literatura
matográfico de Hollywood. Y, al igual que el catálogo de Egipto de negra quedaron convencidos de que algo radical estaba sucedien-
do, porque estos asuntos estaban "saliendo a la luz". Dentro de un Foucault, Michel, Language, Counter-memory, Practice: Selected
contexto en que el deseo de contacto con quienes son diferentes Essays and Interviews, editado por Donald F. Bouchard, traducido
o son vistos como el Otro no se considera malo, políticamente por Bouchard y Sherry Simon, Ithaca, NY, Cornell University Press,
incorrecto o equivocado, podemos empezar a conceptualizar e 1977.
identificar maneras en que el deseo informa nuestras elecciones y
afiliaciones políticas. Reconocer las maneras en que el deseo de Foucault, Michel, Power/Knowledge: Selected Interviews and
placer, incluidos los anhelos eróticos, informa nuestra política, Other Writings, editado por Colin Gordon, traducido por Gordon
nuestra comprensión de la diferencia, sabremos mejor cómo el et al., Nueva York, Pantheon, 1980.
deseo perturba, subvierte y hace posible la resistencia. No obstan- Hansberry, Lorraine, Les Blancs: The Collected Last Plays of Lorrai-
te, no podemos aceptar estas imágenes nuevas sin una actitud ne Hans- berry, editado por Robert Nemiroff, Nueva York, Ran-
crítica. dom House, 1972.
Traducción: Mónica Mansour Keen, Sam, The Passionate Life, San Francisco, Harper, 1983.

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Foster, Hal, Recoding: Art, Spectacle, Cultural Politics, Seatle, Bay


Press, 1985.
Los hombres que han pasado por vida han sido siempre personas
cautas a la hora de usar ligeramente la palabra "amor" Son cautos
porque creen que las mujeres nos tomamos el amor demasiado
en serio. Y saben que lo que pensamos que el amor significa no
siempre coincide con lo que ellos piensan. La confusión de qué es
realmente lo que queremos decir cuando utilizamos la palabra
"amor" es el origen de nuestra dificultad para amar. Si nuestra
sociedad tuviera un entendimiento común sobre el significado del
amor, el acto de amar no sería tan confuso. Los diccionarios tien-
den a poner el énfasis en el amor romántico, definiendo el amor
prioritariamente como "un afecto profundamente tierno y apa-
sionado por otra persona, especialmente si se basa en una atrac-
ción sexual." Por supuesto otras definiciones informan al lector de
que uno puede experimentar esos sentimientos en un contexto
7 no necesariamente sexual. Sin embargo, en realidad, un "cariño
Claridad: dar palabras al amor profundo" no describe de forma adecuada el significado del amor.
bell hooks La vasta mayoría de los libros sobre el tema del amor se esfuerzan
en evitar definiciones claras. En la introducción a Una historia
natural del amor, de Diane Ackerman, la autora afirma que "el
amor es el gran intangible" (2000). Unas líneas más abajo sugiere:
"Todo el mundo admite que el amor es maravilloso y necesario,
Texto “Clarity: Give Love Words”, publicado en All about Love de pero nadie se pone de acuerdo sobre qué es." Evasivamente aña-
bell hooks © 2000, The Women’s Press, Londres, pp. 3-14 de: "Utilizamos la palabra amor de una manera tan torpe que
puede significar todo y absolutamente nada". En su libro no apa-
rece ninguna definición que pueda ayudar a alguien a aprender el
arte de amar. Y sin embargo no es la única autora que escribe
sobre el amor en modos que nublan nuestro entendimiento.
7
Publicado en All About Love. The Women’s Press, 2000. pp. 3-14 Cuando el significado mismo de la palabra está revestido de mis-
terio, a la mayoría les resulta difícil definir lo que quieren decir gorjeando ante la presencia de la persona que les cuida y les gus-
cuando utilizan la palabra amor. ta. El afecto es sólo uno de los ingredientes del amor. Para amar
de verdad debemos aprender a mezclar diversos ingredientes—
Imaginemos lo fácil que sería aprender cómo amar si existiera una cuidado, afecto, reconocimiento, respeto, compromiso, y confian-
definición común. La palabra amor se define habitualmente como za, así como una comunicación abierta y honesta. Aprender defi-
nombre, y sin embargo los más sagaces pensadores sobre el tema niciones defectuosas del amor cuando todavía somos muy jóve-
convienen en que todos amaríamos mejor si se usara como ver- nes hace difícil amar cuando nos convertimos en adultos. Comen-
bo.8 Tras pasar muchos años buscando una definición significativa zamos apuntando hacia la dirección correcta pero nos desviamos
del término "amor", sentí un gran alivio cuando la encontré en un por el camino equivocado. La mayoría aprendemos muy tempra-
libro clásico de autoayuda, Un camino sin huellas de M. Scott namente a pensar en el amor como sentimiento. Cuando nos sen-
Peck, publicado en 19789. Haciéndose eco del trabajo de Erich timos profundamente atraídos hacia alguien, lo "catectizamos"10,
Fromm, Peck define amor como "la voluntad de extender nuestro esto es, lo investimos de emociones o sentimientos. Ese proceso
yo con el propósito de alimentar el crecimiento espiritual propio y de concentración por el que la persona amada se convierte en
el de otra persona" Desarrollando la explicación, continúa: "El alguien importante para nosotros se llama catexis. En su libro,
amor es lo que el amor hace. El amor es un acto de la voluntad -es Peck subraya correctamente que la mayoría de nosotros "confun-
decir, a la vez una intención y una acción-. La voluntad también dimos el acto de catectizar con el de amar". Todos sabemos cuán
implica elegir. No estamos obligados a amar. Elegimos amar." a menudo las personas que se sienten conectadas por un proceso
Como la elección debe hacerse para alimentar el crecimiento, esta de catexis insisten que aman a la otra persona, incluso cuando las
definición se opone al extendido supuesto de que amamos instin- hieren o descuidan. Al experimentar un sentimiento de catexis,
tivamente. insisten en que lo que sienten es amor.
Quien ha sido testigo del proceso de crecimiento de un niño des- Cuando entendemos el amor como la voluntad de nutrir nuestro
de su nacimiento en adelante ve con claridad que antes de que desarrollo espiritual y el de otra persona, se hace evidente que no
aprenda a hablar, antes de que reconozca la identidad de sus cui- podemos afirmar que amamos si somos hirientes o abusivos.
dadores, los niños responden al cuidado y al cariño. Normalmente Amor y abuso no pueden coexistir. El abuso y el descuido son, por
responden con sonidos o miradas de placer. A medida que va definición, los opuestos de nutrición y cuidado. A menudo oímos
creciendo van respondiendo a ese cuidado y afecto dando cariño, de hombres que pegan a sus hijos y a su mujer y luego se van al
8
A diferencia del castellano, en inglés la palabra "amor", "love", funciona
10
como nombre y como verbo Del inglés to cathect, derivado de cathexis (catexis): la concentración
9
En castellano, Un camino sin huellas: la nueva psicología del amor. de energía emocional en un objeto o idea.
Madrid: Salamandra, 1996
bar de la esquina y proclaman apasionadamente cuánto los tivo. A lo largo de mi infancia mi familia me proveyó de un contex-
aman.11 Si hablas con sus esposas en un día bueno, puede que to disfuncional; todavía hoy lo sigue siendo. Esto no significa que
incluso ellas insistan en que sus maridos las aman a pesar de la no sea también un contexto en el que están presentes el cariño, el
violencia. Una abrumadora mayoría de nosotros provenimos de placer y el cuidado.
familias disfuncionlales en las que se nos enseñó que no éramos
del todo satisfactorias/os, en las cuales se nos humillaba, se abu- En cualquier día de mi vida familiar podía recibir una atención y
saba de nosotros verbal o físicamente, se nos descuidaba emocio- afecto que afirmaban y alentaban el que fuera una niña espabila-
nalmente y al tiempo se nos enseñaba a creer que éramos ama- da. Luego, horas más tarde, se me decía que precisamente por
dos. Para la mayoría de la gente, es demasiado aterrador asumir creerme tan lista era muy probable que me volviera loca y acaba-
una definición del amor que ya no le permita ver amor en su fami- ra encerrada en un manicomio donde nadie me vendría a ver. No
lia. Muchos de nosotros necesitamos aferrarnos a una noción del es una sorpresa que esta extraña mezcla de cariño y falta de con-
amor que haga el abuso aceptable o, al menos, que haga que lo sideración no contribuyera positivamente a mi crecimiento espiri-
que nos ha pasado no parezca tan malo. tual. Si aplico la definición de amor de Peck a mis experiencias de
niñez no podría honestamente describirlas como "amorosas"
Criada en una familia en la que convivían el desprecio más agresi-
vo y la humillación verbal con el afecto y el cuidado, encontraba Bajo la presión de la terapia para que describiera mi familia nu-
dificultad para asumir el término "disfuncional". Como me sentía clear en términos de lo que era y no era amor en ella, llegué a
(y aún me siento) muy unida a mis padres y a mis hermanos y admitir dolorosamente que en mi casa no me había sentido ama-
también orgullosa de la dimensión positiva de nuestra vida fami- da, aunque sí cuidada y protegida. Fuera de mi casa me sentía
liar, no quería describirnos utilizando un término que implicara genuinamente amada por determinados miembros de la familia,
que nuestra vida juntos había sido completamente negativa o como mi abuelo. Esta experiencia de amor genuino (una combina-
mala. No deseaba que mis padres pensaran que les desdeñaba; yo ción de cuidado, compromiso, confianza, sabiduría, responsabili-
tenía en gran aprecio a las cosas buenas que habían dado a la dad y respeto) sirvió de alimento para mi espíritu, que estaba
familia. Gracias a la ayuda terapéutica, pude ver en el término dañado, y me ayudó a sobrevivir los actos de desamor. Doy gra-
"disfuncional" una descripción útil y no un juicio absoluto y nega- cias por haber crecido en una familia protectora y estoy sincera-
mente convencida de que si mis padres hubieran sido realmente
amados por sus padres hubieran dado ese amor a sus hijos. Die-
11
A pesar de que en España se suele utilizar el verbo querer como subs- ron lo que se les dio -atención-. Recuerda: la atención, el cuidado,
tituto del verbo amar, dada la importancia que el texto concede, preci- es una dimensión del amor, pero recibir atención no significa ser
samente, al uso de la palabra "amor", en la traducción hemos utilizado el
amado.
verbo amar.
Como muchos adultos que en su infancia han sufrido abusos ver- niñez continuaron en mis relaciones sentimentales adultas. Al
bales o físicos, pasé muchos años intentando pasar por alto las principio no quería aceptar una definición del amor que pudiera
malas experiencias y aferrarme exclusivamente a los buenos y llevarme a confrontar la posibilidad de que nunca había conocido
deliciosos recuerdos en los que había sentido el cuidado de mi el amor en mis relaciones primarias. Años de terapia y de refle-
familia. En mi caso, cuanto más éxito tenía menos quería hablar xión crítica me capacitaron para aceptar que reconocer la falta de
sobre la verdad que encerraba mi niñez. Por lo general, a aquellos amor en nuestras relaciones primarias no constituye ningún es-
que critican los libros de autoayuda y los programas de recupera- tigma. Y si el objetivo es recuperarnos, sentirse bien dentro de
ción les encanta pensar que la mayoría de la gente está deseando uno mismo, enfrentarse honesta y de forma realista al desamor es
admitir que sus familias eran, son o continúan siendo disfunciona- parte del proceso de curación. Una sostenida falta de amor no
les y carentes de amor, pero yo he descubierto que, como yo, la significa ausencia de cuidado, cariño o placer. De hecho, mis rela-
mayoría de la gente, criados o no en hogares excesivamente vio- ciones sentimentales más largas, igual que mis vínculos familiares,
lentos y abusivos, evitan asumir alguna crítica negativa de sus han estado tan llenas de atención que sería bastante fácil ignorar
experiencias. Normalmente necesitamos alguna intervención te- su continuada disfunción emocional.
rapéutica -bien a través de textos que nos eduquen e iluminen,
bien a través de una terapia- antes de que podamos siquiera co- Con el fin de cambiar ese desamor que se había dado en mis rela-
menzar a examinar críticamente nuestras experiencias de infancia ciones familiares, primero tuve que aprender de nuevo el signifi-
y a reconocer el modo en que han influido en nuestras vidas adul- cado del amor y a partir de ahí aprender a amar. Asumir una clara
tas. definición del amor fue el primer paso de ese proceso. Como mu-
chos otros que han leído Un camino sin huellas una y otra vez,
Casi todos encontramos difícil aceptar una definición de amor que estoy agradecida de que se me ofreciera una definición del amor
diga que no podemos haber sido amados en un contexto abusivo. que me ayudara a enfrentarme a los lugares de mi vida donde
La mayoría de los niños que han sufrido abusos psicológicos o faltaba. Tenía veintitantos años cuando por primera vez aprendí a
físicos han aprendido de sus tutores que el amor y el abuso pue- entender el amor "como la voluntad de extender nuestro yo con
den coexistir. Y en casos extremos que el abuso en una expresión el propósito de alimentar el crecimiento espiritual propio y el de
de amor. Este concepto erróneo del amor a menudo conforma otra persona." Todavía tuvieron que pasar años para que rechaza-
nuestra percepción adulta del amor. Igual que nos aferramos a la ra patrones aprendidos de comportamiento que anulaban mi ca-
idea de que aquellos que nos hacían daño en realidad nos ama- pacidad para dar y recibir amor. Un patrón que hizo que la prácti-
ban, intentamos racionalizar el hecho de ser heridos por otros ca del amor fuera especialmente difícil fue el elegir continuamen-
adultos insistiendo en que nos aman. En mi caso, muchas de las te hombres que estaban heridos emocionalmente, que no esta-
prácticas abusivas y humillantes a las que me vi sometida en mi ban muy interesados en amar aunque deseaban ser amados.
Yo quería conocer el amor, pero tenía miedo de rendirme ante significa amar habría sido más sencillo crear amor. Es particular-
otra persona y confiar en ella. Tenía miedo a la intimidad. Eligien- mente perturbador que tantos libros recientes sobre el amor con-
do hombres que no estaban interesados en amar, podía practicar tinúen insistiendo en que las definiciones del amor son innecesa-
el hecho de dar amor, pero siempre en un contexto carente de rias y carentes de sentido. O peor, algunos autores sugieren que
plenitud. Naturalmente, mi necesidad de recibir amor no era sa- hombres y mujeres deberían tener nociones distintas del amor -
tisfecha. Obtenía aquello a lo que estaba acostumbrada: cariño y que los sexos deberían respetar y adaptarse a nuestra incapacidad
atención, normalmente mezclados con dosis de desapego, des- para comunicarnos, ya que no compartimos el mismo lenguaje-.
cuido y, en ocasiones, de clara crueldad. En algunos momentos yo Este tipo de literatura tiene gran aceptación porque no exige un
también era desagradable. Me costó mucho tiempo reconocer cambio en la forma de pensar convencional sobre los papeles de
que a pesar de que deseaba experimentar amor, tenía miedo a la los sexos, la cultura o el amor. Más que compartir estrategias que
intimidad. Muchos de nosotros elegimos relaciones de atención y puedan ayudarnos a hacernos más capaces de amar, nos alientan,
cariño que nunca llegarán a ser de amor porque así nos sentimos de hecho, a adaptarnos a circunstancias donde falta amor.
a salvo. Las exigencias no son tan intensas como las del amor. Los
riesgos tampoco son tan grandes. Las mujeres, en mayor grado que los hombres, se lanzan a com-
prar este tipo de libros. Es así porque colectivamente estamos
Muchos anhelamos amor pero carecemos del coraje para asumir preocupadas por el desamor. Como muchas mujeres creen que
los riesgos. A pesar de que estamos obsesionados con la idea del nunca conocerán un amor pleno, están dispuestas a conformarse
amor, en realidad la mayoría vive vidas que no están mal, relati- con estrategias que alivien el dolor y acrecienten la paz, el placer y
vamente satisfactorias, incluso aunque sientan que están faltas de la alegría en sus relaciones existentes, en especial las sentimenta-
amor. En estas relaciones lo que compartimos es sincero cariño y les. No existe ningún vehículo en nuestra cultura que permita a los
cuidado. A muchos nos parece suficiente porque es bastante más lectores de este tipo de literatura comunicarse -responder- con
de lo que recibimos de nuestros padres. Sin duda muchos de no- sus autores. Y en realidad no sabemos si son verdaderamente
sotros nos sentimos más cómodos con la idea de que el amor útiles o promueven un cambio constructivo. El hecho de que las
puede tener un significado distinto para cada persona, precisa- mujeres, más que los hombres, compren libros de autoayuda y
mente porque cuando lo definimos con precisión y claridad nos gasten el dinero para que determinados libros encabecen las listas
sitúa cara a cara con nuestras carencias -con una terrible aliena- de venta no es indicación de que estos libros ayuden efectivamen-
ción-. te a cambiar nuestras vidas. Yo he comprado muchísimos de libros
de autoayuda. Sólo muy pocos han sido significativos. Y esto es así
Si hubiera encontrado antes una clara definición del amor me para muchos lectores.
hubiera costado menos convertirme en una persona capaz de
amar. Si hubiera compartido con otros una idea común de lo que
La ausencia de un debate continuado y de unos principios públi- que los padres aman a sus hijos, o que uno simplemente "se ena-
cos sobre las prácticas del amor en nuestra cultura y en nuestras mora" sin ejercitar su voluntad o su capacidad de elección, que
vidas revierte en que todavía hoy encontremos en los libros la existe el llamado "crimen pasional" (por ejemplo, que la mató
fuente prioritaria de consejos y guía. Gran número de lectores porque la amaba demasiado). Si estamos constantemente recor-
adoptan la definición del amor de Peck y la aplican a sus vidas en dando que el amor es lo que el amor hace, no utilizaremos la pa-
modos que son útiles y transformadores. Podemos hacer correr la labra en formas que devalúan y degradan su significado. Cuando
voz recordando la definición en conversaciones diarias no sólo con amamos expresamos abierta y honestamente cuidado, afecto,
adultos sino también con adolescentes o con niños. Cuando ac- responsabilidad, respeto, compromiso y confianza.
tuamos sobre esas vagas suposiciones que dicen que el amor no
puede ser definido ofreciendo definiciones prácticas y útiles, ya Las definiciones son vitales en cuanto que puntos de partida para
estamos creando un contexto en el que el amor puede empezar a la imaginación. Lo que no podemos imaginar no lo podemos llegar
florecer. a ser. Una buena definición marca nuestro punto de partida y nos
permite saber cuál es el de punto de llegada. A medida que nos
Hay gente que tienen problemas con la definición del amor que acercamos a nuestro deseado destino vamos trazando el itinera-
propone Peck porque utiliza la palabra "espiritual". Peck se refiere rio, creando un mapa. Necesitamos un mapa que guíe nuestro
a esa dimensión de nuestra realidad más profunda en la que men- camino hacia el amor -comenzando por saber qué queremos decir
te, cuerpo y espíritu son uno. Un individuo no necesita ser creyen- cuando hablamos de amor.
te de una religión para adoptar la idea de que hay un principio
vital en el ser -una fuerza vital (también llamada alma) que cuan-
do se nutre potencia nuestra capacidad para realizarnos más ple- Traducción Claridad: dar palabras al amor
namente y para ser capaces de entrar en comunión con el mundo
que nos rodea- . Bell Hooks

Comenzar pensando en el amor como acción y no como senti- Bibliografía


miento es una forma para que quien utilice el término automáti-
Ackerman, D. (2000). Una historia natural del amor. Madrid: Ana-
camente asuma su responsabilidad. Por lo general se nos enseña
grama.
que no tenemos control sobre nuestros "sentimientos". Y sin em-
bargo, normalmente aceptamos que elegimos nuestras acciones, Peck, S. M. (1996). Un camino sin huellas: la nueva psicología del
que la voluntad y la intención informan lo que hacemos. Pensar amor. Madrid: Salamandra
en las acciones como conformadores del sentimiento es un modo
de liberarnos de ideas convencionalmente aceptadas, como la de
El patriarcado es la más peligrosa enfermedad social que ataca el
cuerpo y el espíritu masculinos en nuestro país. Sin embargo, la
mayoría de los varones no usa la palabra “patriarcado” en su vida
diaria. La mayoría de los varones no piensan jamás en el patriar-
cado—lo que significa, cómo es creado y sostenido. Muchos varo-
nes de nuestro país no sabrían deletrear la palabra, ni pronunciar-
la correctamente. La palabra “patriarcado” no es parte de su pen-
samiento cotidiano ni de su habla normal. Los varones que sí han
oído y conocen la palabra, habitualmente la asocian con la libera-

Entender el patriarcado ción de la mujer, con el feminismo, y por lo tanto la descartan por
irrelevante a sus propias experiencias. He estado parada en po-
dios hablando sobre el patriarcado por más de treinta años. Es
bell hooks una palabra que utilizo diariamente, y los varones que me oyen
usarla a menudo me preguntan qué entiendo por ella.
publicado en The Will to Change: Men, Masculinity, and Love,
Simon and Schuster, 2004 Nada desvaloriza más la vieja proyección antifeminista de los va-
rones como todopoderosos que su ignorancia básica de una face-
traducción: Gabriela Adelstein, Buenos Aires, 2014 ta fundamental del sistema político que da forma y sustancia a la
identidad masculina y a su sentido de sí mismos desde el naci-
miento hasta la muerte. A menudo uso la frase “patriarcado capi-
talista imperialista supremacista blanco”, para describir los siste-
mas políticos interconectados que forman la base de la política de
nuestro país. De estos sistemas, el que más aprendemos mientras
crecemos es el sistema del patriarcado, incluso si nunca escucha-
mos la palabra, porque los roles de género patriarcales nos son
asignados cuando niñxs, y se nos entrena continuamente sobre las
formas en que mejor podemos cumplir con esos roles.
El patriarcado es un sistema político-social que insiste en que los expresar sentimientos. Se me enseñó que las mujeres pueden y
machos son inherentemente dominantes, superiores a todos los deben expresar sentimientos, o al menos algunos de ellos. Cuan-
seres y a todas las personas consideradas débiles (especialmente do respondía con ira al negárseme un juguete, se me enseñó,
las hembras), y dotados del derecho a dominar y reinar sobre los como niña en un hogar patriarcal, que la ira no era un sentimiento
débiles y a mantener esa dominación a través de distintas formas femenino adecuado, que la ira no sólo no debía ser expresada
de terrorismo y violencia psicológicos. Cuando mi hermano mayor sino que debía ser erradicada. Cuando mi hermano respondía con
y yo nacimos, con un año de diferencia, el patriarcado determinó ira al serle negado un juguete, se le enseñó como niño en un ho-
cómo cada unx de nosotrxs sería considerado por nuestro padre y gar patriarcal que su capacidad de expresar ira era buena, pero
nuestra madre. Ambxs progenitores creían en el patriarcado; se que debía aprender cuál era el mejor ámbito para desatar su hos-
les había enseñado el pensamiento patriarcal a través de la reli- tilidad. No era bueno para él utilizar su ira para oponerse a los
gión. deseos de su padre y su madre, pero más adelante, cuando creció,
se le enseñó que la ira estaba permitida y que dejar que la ira lo
En la iglesia habían aprendido que Dios creó al hombre para regir provocara a la violencia lo ayudaría a proteger su hogar y su na-
el mundo y todo lo que hay en él, y que el trabajo de las mujeres ción.
era ayudar a los hombres a realizar estas tareas, obedecer, y
siempre asumir un rol subordinado en relación con un hombre Vivíamos en una zona de granjas, aisladxs de otra gente. Nuestro
poderoso. Se les enseñó que Dios era varón. Estas enseñanzas sentido de los roles de género fue aprendido de nuestra madre y
fueron reforzadas en todas las instituciones que encontraron: nuestro padre, de las formas en que lxs veíamos comportarse. Mi
escuelas, tribunales, clubes, campos de deporte, además de igle- hermano y yo recordamos nuestra confusión sobre el género. En
sias. Al adoptar el pensamiento patriarcal, como todas las demás realidad, yo era más fuerte y más violenta que mi hermano, y
personas a su alrededor, lo enseñaron a sus hijxs porque parecía rápidamente aprendimos que eso era malo. Y él era un chico
una forma “natural” de organizar la vida. amable y pacífico, y aprendimos que eso era realmente malo. Si
bien a menudo estábamos confundidxs, sabíamos ciertamente
Como su hija, se me enseñó que mi rol era servir; ser débil; estar algo: no podíamos ser y actuar de la forma que queríamos, ha-
libre de la carga de pensar; cuidar y nutrir a otrxs. A mi hermano ciendo lo que sentíamos. Estaba claro para nosotrxs que nuestro
se le enseñó que su rol era ser servido; proveer; ser fuerte; pen- comportamiento tenía que seguir un guión generizado y prede-
sar, armar estrategias y planificar; y rehusarse a cuidar o nutrir a terminado. Ambxs aprendimos la palabra “patriarcado” en nues-
otrxs. Se me enseñó que no era correcto para una mujer ser vio- tra vida adulta, cuando aprendimos que el guión que había de-
lenta, que eso era “antinatural”. A mi hermano se le enseñó que terminado lo que deberíamos ser y las identidades que debíamos
su valor estaría determinado por su voluntad de hacer violencia
(en los ámbitos apropiados). Se le enseñó que un varón no debía
construir estaba basado en valores y creencias patriarcales sobre hagas.” Me pegó y me pegó, queriendo que yo admitiera que
el género. entendía lo que había hecho. Su ira, su violencia, captó la atención
de todxs. Nuestra familia estaba sentada como hechizada, fasci-
Siempre estuve más interesada que mi hermano en desafiar al nada por la pornografía de la violencia patriarcal. Después de esta
patriarcado, porque era el sistema que siempre me dejaba fuera paliza fui exiliada— forzada a quedarme sola en la oscuridad.
de las cosas en las que quería participar. En nuestra vida familiar Mamá vino a mi dormitorio para aliviar el dolor, diciéndome en su
de los años ’50, las bolitas eran juego de varones. Mi hermano suave voz sureña, “Traté de advertirte. Tenés que aceptar que sos
había heredado sus bolitas de varones de la familia; tenía una caja sólo una niñita, y las niñas no pueden hacer lo que hacen los va-
en la que las guardaba. De todos los tamaños y formas, de colores rones.” Al servicio del patriarcado, su tarea era reforzar que papá
maravillosos, eran a mis ojos los objetos más hermosos. Jugába- había hecho lo correcto, poniéndome en mi lugar, restaurando el
mos juntxs con ellas, y yo a menudo agresivamente acaparaba la orden social natural.
bolita que más me gustaba, rehusándome a compartir. Cuando
papá estaba trabajando, nuestra madre ama de casa estaba con- Recuerdo este evento traumático tan bien porque era una historia
tenta de vernos jugar juntxs a las bolitas. Sin embargo a papá, que que se contaba una y otra vez en mi familia. A nadie le importaba
miraba nuestro juego desde una perspectiva patriarcal, lo que que el constante re-relato pudiera desencadenar stress post-
veía lo perturbaba. Su hija, agresiva y competitiva, era mejor ju- traumático; el re¬relato era necesario para reforzar tanto el men-
gadora que su hijo. Su hijo era pasivo; al chico no parecía impor- saje como el estado recordado de absoluta impotencia. El recuer-
tarle realmente quién ganaba, y estaba dispuesto a entregar boli- do de esta brutal paliza a una hija-niña pequeña por parte de un
tas si se las pedían. Papá decidió que este juego tenía que termi- hombre grande y fuerte servía para más que un mero recordato-
nar, que tanto mi hermano como yo necesitábamos aprender una rio de mi lugar generizado: era un recordatorio para todas las
lección sobre los roles de género apropiados. personas que estaban mirando/recordando, para todxs mis her-
manxs, varones y mujeres, y para nuestra madre-mujer adulta que
Una tarde papá le dio permiso a mi hermano para sacar la lata de nuestro padre patriarcal era el gobernante en nuestro hogar. De-
las bolitas. Anuncié mi deseo de jugar, y mi hermano me dijo que bíamos recordar que si no obedecíamos sus reglas, seríamos cas-
“las chicas no juegan a las bolitas”, que era un juego de varones. tigadxs, castigadxs incluso hasta la muerte. Ésta es la forma en
Esto no tenía ningún sentido para mi mente de cuatro o cinco que fuimos entrenados experiencialmente en el arte del patriar-
años, e insistí en mi derecho a jugar, agarrando bolitas y tirando. cado.
Papá intervino para decirme que parara. No lo escuché. Su voz
subió de volumen. De pronto me agarró, rompió una tabla de la No hay nada de único o siquiera de excepcional en esta experien-
puerta, y empezó a pegarme con ella, diciéndome “Vos sos sólo cia. Escuchen las voces de hijxs adultxs heridxs criadxs en hogares
una nena pequeña. Cuando te digo que hagas algo, quiero que lo patriarcales, y oirán diferentes versiones con el mismo tema sub-
yacente, el uso de la violencia para reforzar nuestro adoctrina- del alcance del patriarcado. Los chicos sufren sus embates, como
miento y nuestra aceptación del patriarcado. En How Can I Get los sufren todos los niños y las niñas en mayor o menor medida.
Through To You?, el terapeuta familiar Terrence Real cuenta cómo Indudablemente, al crear un hogar amoroso que no es patriarcal,
sus hijos fueron iniciados en el pensamiento patriarcal aun cuan- Real al menos ofrece una alternativa a sus hijos: pueden elegir ser
do sus padres trabajaban para crear un hogar amoroso en el que ellos mismos, o pueden elegir la conformidad con los roles pa-
prevalecían los valores antipatriarcales. Cuenta cómo su pequeño triarcales. Real utiliza la frase “patriarcado psicológico” para des-
hijo Alexander disfrutaba vistiéndose de Barbie, hasta que unos cribir el pensamiento patriarcal común a mujeres y varones. A
chicos que jugaban con su hermano mayor presenciaron su per- pesar del visionario pensamiento feminista contemporáneo que
sona Barbie y le hicieron saber mediante su mirada y su silencio deja en claro que alguien con pensamiento patriarcal no necesa-
estupefacto y reprobador que su comportamiento era inacepta- riamente es un varón, mucha gente sigue viendo a los hombres
ble: como el problema del patriarcado. Esto no es así, de ninguna ma-
nera. Las mujeres pueden estar tan involucradas en el pensamien-
Sin un ápice de malevolencia, la mirada que mi hijo recibió to y la acción patriarcales como los varones.
transmitió un mensaje. No podés hacer esto. Y el medio en
el que ese mensaje fue transmitido fue una emoción po- Resulta útil la clara definición de patriarcado del psicoterapeuta
tente: vergüenza. A los tres años, Alexander estaba apren- John Bradshaw, en Creating Love: “El diccionario define al ‘pa-
diendo las reglas. Una transacción muda de diez segundo triarcado’ como una ‘organización social marcada por la suprema-
fue lo suficientemente poderosa para disuadir a mi hijo, de cía del padre del clan o familia, tanto en funciones domésticas
ahí en adelante, de lo que había sido una actividad favori- como religiosas’.” El patriarcado está caracterizado por la domina-
ta. Llamo a estos momentos de inducción la “traumatiza- ción masculina, por el poder masculino. Dice además que “las
ción normal” de los varones. reglas patriarcales aún gobiernan la mayoría de los sistemas reli-
giosos, escolares y familiares del mundo.” Describe las más noci-
Para adoctrinar a los varones en las reglas del patriarcado, los vas de estas reglas, enumerando “la obediencia ciega—el cimien-
forzamos a sentir dolor y a negar sus sentimientos. to sobre el cual se sostiene el patriarcado; la represión de todas
Mis historias ocurrieron en los años ’50; las historias que cuenta las emociones excepto el miedo; la destrucción de la voluntad
Real son recientes. Todas subrayan la tiranía del pensamiento individual; y la represión del pensamiento cada vez que se aparta
patriarcal, el poder de la cultura patriarcal para mantenernos cau- de la forma de pensar de la figura de autoridad”. El pensamiento
tivxs. Real es uno de los pensadores más iluminadxs en el tema de patriarcal moldea los valores de nuestra cultura. Somos sociali-
la masculinidad patriarcal en nuestro país, y sin embargo informa zadxs en este sistema, tanto las mujeres como los varones. La
a sus lectores que él mismo no puede mantener a sus hijos fuera mayoría de nosotrxs aprendimos las actitudes patriarcales en
nuestra familia de origen, y nos las enseñaron nuestras madres. triarcal son las que ocurren en el hogar entre progenitores pa-
Estas actitudes fueron reforzadas en las escuelas y las institucio- triarcales y niñxs. El objetivo de tal violencia es habitualmente
nes religiosas. reforzar un modelo de dominación, en el que la figura de autori-
dad es considerada amo y señor de aquellxs sin poder, con dere-
La presencia contemporánea de hogares encabezados por muje- cho a mantener esa dominación mediante prácticas de sojuzga-
res ha llevado a mucha gente a suponer que lxs niñxs en estos miento, subordinación, y sumisión.
hogares no están aprendiendo valores patriarcales, porque no hay
varones presentes. Suponen que los varones son los únicos que Una de las formas en que se mantiene la cultura patriarcal es evi-
enseñan el pensamiento patriarcal. Sin embargo, muchos hogares tar que tanto varones como mujeres cuenten la verdad sobre lo
encabezados por mujeres adhieren al pensamiento patriarcal y lo que les sucede en las familias. La gran mayoría de los individuos
promueven con mucha más pasión que los hogares con dos pro- hace cumplir una regla tácita de la cultura en general, que de-
genitores. Como no tienen una realidad experiencial que desafíe manda que mantengamos los secretos del patriarcado, protegien-
las falsas fantasías de los roles de género, es mucho más probable do así la dominación del padre. Esta regla de silencio se mantiene
que sean las mujeres de estos hogares quienes idealicen al rol cuando la cultura niega a todxs el acceso incluso a la palabra “pa-
masculino patriarcal y a los varones patriarcales, que las mujeres triarcado”. La mayoría de lxs niñxs no aprenden cómo se llama
que viven con varones patriarcales todos los días. Tenemos que este sistema de roles de género institucionalizado, y por lo tanto
subrayar el rol que asumen las mujeres en la perpetuación y el raramente lo nombramos en el habla diaria. Este silencio promue-
mantenimiento de la cultura patriarcal, de modo tal que reconoz- ve la negación. ¿Y cómo podemos organizamos para desafiar y
camos al patriarcado como un sistema sostenido igualmente por modificar un sistema que no puede ser nombrado?
mujeres y varones, incluso si son los varones quienes mayores
recompensas reciben de ese sistema. Desmantelar y cambiar la No es accidental que las feministas comenzaran a usar la palabra
cultura patriarcal es un trabajo que varones y mujeres deben rea- “patriarcado” para reemplazar los términos más comunes “chau-
lizar juntxs. vinismo machista” y “sexismo”. Estas valientes voces querían que
varones y mujeres tomaran consciencia de la forma en que el
Es obvio que no podemos desmantelar un sistema si nos dedica- patriarcado nos afecta a todxs. En la cultura popular, la palabra
mos a negar colectivamente su impacto sobre nuestras vidas. El misma casi no se utilizaba durante el apogeo del feminismo con-
patriarcado requiere la dominación masculina por cualquier me- temporáneo. Las activistas anti-hombre estaban tan poco deseo-
dio, y por lo tanto sostiene, promueve y consiente la violencia sas como sus contrapartes, los varones sexistas, de enfatizar el
sexista. Donde más oímos hablar sobre violencia sexista es en los sistema del patriarcado y la forma en que funciona, porque esto
discursos públicos sobre violación y abuso por parte de compañe- habría automáticamente desacreditado la idea de que los varones
ros domésticos. Pero las formas más comunes de violencia pa- son todopoderosos y las mujeres impotentes, de que los varones
son opresivos y las mujeres siempre y sólo víctimas. Al asignar la vistas feministas deberían reconocer ese daño, y trabajar
culpa de la perpetuación del sexismo solamente a los varones, para cambiarlo —ese daño existe. No borra o reduce la
estas mujeres podían mantener su propia lealtad al patriarcado, responsabilidad masculina en el sostenimiento y la perpe-
su propia ansia de poder. Enmascararon su deseo de ser domina- tuación de su poder en el patriarcado de explotar y oprimir
doras con un manto de víctimas. a las mujeres de forma mucho más nociva que el serio es-
trés psicológico y el dolor emocional causado por la obe-
Como muchas feministas radicales visionarias, desafié la idea diencia masculina a los modelos rígidos de roles sexuales.
errada (propuesta por mujeres que simplemente estaban hartas
de la explotación y la opresión masculinas) de que los hombres En este ensayo hice hincapié en el hecho de que las defensoras
eran “el enemigo”. Ya en 1984 incluí un capítulo titulado “Men: feministas contribuyen al dolor de los varones heridos por el pa-
Comrades in Struggle” [“Hombres: Camaradas en la Lucha”] en mi triarcado, cuando falsamente representan a los hombres como
libro Feminist Theory: From Margin to Center, instando a lxs de- siempre y sólo poderosos, como siempre y sólo obteniendo privi-
fensoras de la política feminista a desafiar cualquier retórica que legios de su obediencia ciega al patriarcado. Enfaticé que la ideo-
culpabilizara solamente a los varones por la perpetuación del pa- logía patriarcal lava el cerebro de los varones para que crean que
triarcado y la dominación masculina: su propia dominación de las mujeres es beneficiosa, cuando no lo
es:
La ideología separatista alienta a las mujeres a ignorar el
impacto negativo del sexismo sobre la persona masculina. A menudo las activistas feministas afirman esta lógica,
Refuerza la polarización entre los sexos. Según Joy Justice, cuando deberíamos constantemente nombrar estos actos
las separatistas creen que existen “dos perspectivas bási- como expresiones de relaciones de poder perversas, falta
cas” sobre el tema de nombrar a las víctimas del sexismo: general de control de las propias acciones, impotencia
“Está la perspectiva de que los hombres oprimen a las mu- emocional, irracionalidad extrema, y, en muchos casos,
jeres. Y también está la perspectiva de que las personas completa locura. La absorción masculina pasiva de la ideo-
son personas, y los roles sexuales rígidos nos dañan a logía sexista permite que los varones interpreten falsa-
todxs.” ... Ambas perspectivas describen con exactitud mente este comportamiento perturbado como positivo.
nuestra situación. Los hombres efectivamente oprimen a Mientras a los varones se les lave el cerebro para equipa-
las mujeres. La gente es lastimada por los esquemas rígi- rar la violenta dominación y el abuso de las mujeres con
dos de roles sexistas. Estas dos realidades coexisten. La privilegio, no tendrán comprensión del daño hecho a sí
opresión machista de las mujeres no puede ser excusada mismos o a otrxs, y ninguna motivación para cambiar.
con el reconocimiento de que hay formas en que los varo-
nes son lastimados por los roles sexistas rígidos. Las acti-
El patriarcado demanda de los hombres que se conviertan en Estos cambios en su pensamiento y comportamiento fueron pro-
minusválidos emocionales, y así queden. Dado que es un sistema vocados por su deseo de ser aceptado y afirmado en un lugar
lo que niega a los varones el pleno acceso a su libre albedrío, es patriarcal de trabajo, y racionalizados por su deseo de salir ade-
difícil para cualquier hombre de cualquier clase rebelarse contra lante. Su historia no es inusual. Los chicos brutalizados y victimi-
el patriarcado, ser desleal a su progenitor patriarcal --sea este zados por el patriarcado en general se tornan patriarcales, corpo-
progenitor mujer o varón. rizando la masculinidad patriarcal abusiva que antes reconocían
claramente como malvada. Pocos varones abusados brutalmente
El hombre que ha sido mi vínculo primario por más de doce años cuando niños en nombre de la masculinidad patriarcal resisten
fue traumatizado por la dinámica patriarcal de su familia de ori- valientemente el lavado de cerebro y se mantienen fieles a sí
gen. Cuando lo conocí tenía más de veinte años. Aunque había mismos. La mayoría de los hombres se adaptan al patriarcado de
pasado sus años de formación con un padre alcohólico y violento, una forma u otra.
sus circunstancias cambiaron a los doce y comenzó a vivir solo con
su madre. En los primeros años de nuestra relación hablaba abier- En efecto, la crítica feminista radical del patriarcado ha sido prác-
tamente sobre su hostilidad y su ira hacia su padre abusador. No ticamente silenciada en nuestra cultura. Se ha convertido en un
estaba interesado en perdonarlo ni en entender las circunstancias discurso subcultural disponible sólo para las élites educadas. In-
que habían formado e influido la vida de su padre, ya sea en su cluso en esos círculos, utilizar la palabra “patriarcado” es conside-
niñez o en su vida laboral como militar. rado fuera de moda. A menudo en mis conferencias, cuando uso
la frase “patriarcado capitalista imperialista supremacista blanco”
En los primeros años de nuestra relación era extremadamente para describir el sistema político de nuestro país, el público ríe.
crítico de la dominación masculina de mujeres y niñxs. Aunque no Nadie ha explicado nunca por qué llamar con exactitud a este
usaba la palabra “patriarcado”, entendía su significado y se oponía sistema resulta gracioso. La risa es en sí misma un arma de terro-
a él. Su comportamiento amable y tranquilo a menudo hacía que rismo patriarcal. Funciona como descargo, devaluando la impor-
la gente lo ignorara, considerándolo débil e impotente. A la edad tancia de lo que está siendo nombrado. Sugiere que las palabras
de treinta comenzó a asumir un personaje más macho, adoptando en sí mismas son problemáticas, no el sistema que describen.
el modelo dominante que antes criticaba. Poniéndose el manto de Interpreto esta risa como la forma que tiene el público de demos-
patriarca, ganó mayor respeto y visibilidad. Más mujeres eran trar su incomodidad al requerírsele aliarse con una crítica antipa-
atraídas hacia él. Era más notado en las esferas públicas. Su crítica triarcal desobediente. Esta risa me recuerda que si oso desafiar
de la dominación masculina cesó. Y en efecto comenzó a hablar abiertamente el patriarcado, me arriesgo a no ser tomada en se-
con retórica patriarcal, diciendo la clase de cosas sexistas que lo rio.
habrían horrorizado en el pasado.
Lxs ciudadanxs de esta nación temen desafiar al patriarcado aun si embargo, no existe una preocupación masiva por la difícil situa-
carecen de una abierta consciencia de que tienen miedo, tan pro- ción de los varones. En Stiffed: The Betrayal of the American Man
fundamente incorporadas están las reglas del patriarcado en [Petrificados: la traición del hombre estadounidense, 1999] Susan
nuestro inconsciente colectivo. A menudo le digo al público que si Faludi incluye un muy reducido análisis del patriarcado:
fuéramos puerta a puerta preguntando si deberíamos poner fin a
la violencia masculina contra las mujeres, la mayoría de las perso- Pidan a las feministas un diagnóstico de los problemas de
nas daría su apoyo inequívoco. Y después, si les dijéramos que los varones y a menudo recibirán una explicación muy cla-
sólo podemos detener la violencia masculina contra las mujeres ra: los hombres están en crisis porque las mujeres están
mediante el fin de la dominación masculina, erradicando el pa- correctamente desafiando la dominación masculina. Las
triarcado, comenzarían a dudar, a cambiar su posición. A pesar de mujeres están pidiendo a los hombres compartir las rien-
los muchos logros del movimiento feminista contemporáneo (ma- das públicas y los varones no pueden soportarlo. Pregun-
yor igualdad para las mujeres en los lugares de trabajo, mayor ten a antifeministas y obtendrán un diagnóstico que es, en
tolerancia para el abandono de los rígidos roles de género), el cierto sentido, similar. Los varones están perturbados, se-
patriarcado como sistema se mantiene intacto, y mucha gente gún muchos expertos conservadores, porque las mujeres
sigue creyendo que es necesario para que los seres humanos so- han ido mucho más allá de sus demandas de trato iguali-
brevivan como especie. Esta creencia parece irónica, ya que los tario y ahora están tratando de tomar el poder y el con-
métodos patriarcales de organizar las naciones, y en especial la trol, quitándoselo a los hombres... El mensaje subyacente:
insistencia en la violencia como medio de control social, han efec- los varones no pueden ser varones, sólo eunucos, si no es-
tivamente llevado a la masacre de millones de personas en el pla- tán en control. Tanto la visión feminista como la antifemi-
neta. nista están enraizadas en una percepción estadounidense
peculiarmente moderna de que ser un hombre significa es-
Mientras no logremos reconocer colectivamente el daño que cau- tar en control y sentirse siempre en control.
sa el patriarcado y el sufrimiento que crea, no podemos abordar
el dolor masculino. No podemos demandar el derecho de los va- Faludi nunca cuestiona la idea de control. Nunca considera que
rones a ser enteros, a ser dadores y sostenedores de vida. Obvia- sea falsa la idea de que los hombres estaban de alguna manera en
mente, algunos varones patriarcales son cuidadores y proveedo- control, en el poder, y satisfechos con su vida antes del movimien-
res responsables e incluso benévolos, pero de todos modos están to feminista contemporáneo.
aprisionados por un sistema que socava su salud mental. El patriarcado como sistema ha denegado el acceso a los varones
El patriarcado promueve la locura. Está en la raíz de los males al bienestar emocional completo, que no es lo mismo que sentirse
psicológicos que afectan a los hombres de nuestra nación. Sin recompensado, exitoso, o poderoso debido a la propia capacidad
de afirmar control sobre otrxs. Para verdaderamente atender el lectores masculinos que son sólidamente antifeministas, median-
dolor masculino y la crisis masculina debemos, como nación, estar te la idea de que ellos tienen algo que ganar de la lucha feminista.
dispuestxs a exponer la dura realidad de que el patriarcado ha
dañado a los varones en el pasado y que continúa dañándolos en Hasta ahora en nuestro país el movimiento feminista visionario es
el presente. Si el patriarcado fuera gratificante, no existiría la la única lucha por la justicia que enfatiza la necesidad de poner fin
abrumadora insatisfacción que siente la mayoría de los hombres al patriarcado. Ningún grupo masivo de mujeres ha desafiado al
en su vida laboral -una insatisfacción ampliamente documentada patriarcado, y tampoco se ha formado ningún grupo de varones
en el trabajo de Studs Terkel y retomada en el tratado de Faludi. para conducir la lucha. La crisis que enfrentan los hombres no es
la crisis de la masculinidad, es la crisis de la masculinidad patriar-
En muchos sentidos, Stiffed fue otra traición a los varones esta- cal. Mientras no aclaremos esta distinción, los varones seguirán
dounidenses, porque Faludi dedica tanto tiempo a tratar de no temiendo que cualquier crítica del patriarcado represente una
desafiar el patriarcado que no remarca la necesidad de poner fin amenaza. Distinguiendo al patriarcado político (que considera
al patriarcado, si queremos liberar a los varones. Por el contrario, dedicado en gran parte a terminar con el sexismo), el terapeuta
escribe: Terrence Real deja en claro que el patriarcado que nos daña a
todxs está integrado en nuestras psiques:
En lugar de preguntarme por qué los hombres resisten la lucha de
las mujeres por una vida más libre y más sana, comencé a pregun- El patriarcado psicológico es la dinámica entre aquellas cualidades
tarme por qué los varones se abstienen de una lucha propia. Por consideradas “masculinas” y “femeninas” en las que la mitad de
qué, a pesar de rabietas aleatorias in crescendo, no han ofrecido nuestros rasgos humanos son exaltados mientras la otra mitad
ninguna respuesta metódica y razonada a su situación: dada la son devaluados. Tanto hombres como mujeres participan en este
naturaleza insostenible e insultante de las demandas realizadas en atormentado sistema de valores. El patriarcado psicológico es una
nuestra cultura a los varones para que demuestren lo que valen, “danza del desprecio”, una perversa forma de conexión que re-
¿por qué no se rebelan los hombres? ... ¿Por qué los varones no emplaza a la verdadera intimidad con capas complejas y furtivas
han respondido a la serie de traiciones en sus vidas -a las fracasos de dominación y sumisión, complicidad y manipulación. Es el no
de sus padres en cumplir sus promesas- con algo recíproco al fe- reconocido paradigma de relaciones que ha impregnado a la civili-
minismo? zación occidental generación tras generación, deformando a am-
bos sexos, y destruyendo el apasionado vínculo entre ellos.
Nótese que Faludi no se anima a arriesgar ni la ira de las mujeres
feministas (sugiriendo que los varones pueden encontrar la salva- Al resaltar el patriarcado psicológico, vemos cómo todxs estamos
ción en el movimiento feminista), ni el rechazo de los potenciales implicadxs, y nos liberamos de la idea errónea de que los hombres
son el enemigo. Para terminar con el patriarcado tenemos que
enfrentar tanto sus manifestaciones psicológicas como concretas
en la vida diaria. Hay gente que puede criticar el patriarcado pero
no puede actuar de manera antipatriarcal.

Para terminar con el dolor de los varones, para responder efecti-


vamente a la crisis masculina, tenemos que nombrar el problema.
Debemos a la vez reconocer que el problema es el patriarcado, y
trabajar para terminar con el patriarcado. Terrence Real ofrece
esta valiosa idea: “La recuperación de la integridad es un proceso
aún más complejo para los varones de lo que lo ha sido para las
mujeres, más difícil y más profundamente amenazador para la
cultura en general.” Para que los varones recuperen la bondad
esencial del ser masculino, para que retomen el espacio de gene-
rosidad y expresividad emocional que es la base del bienestar,
debemos imaginar alternativas a la masculinidad patriarcal. Todxs
debemos cambiar.
En Estados Unidos, el feminismo nunca ha surgido de las mujeres
que de forma más directa son víctimas de la opresión sexista;
Mujeres negras. mujeres a las que se golpea a diario, mental, física y espiritual-
mente; mujeres sin la fuerza necesaria para cambiar sus condicio-
nes de vida. Son una mayoría silenciosa. Una señal de su victimi-
Dar forma a la teoría zación es que aceptan su suerte en la vida sin cuestionarla de
forma visible, sin protestar organizadamente, sin mostrar ira o

feminista12 rabia colectiva. La Mística de la feminidad, de Betty Friedan, que


sigue siendo apreciado por haber abierto el camino al movimiento
feminista contemporáneo, fue escrita como si esas mujeres no
existieran. La famosa frase de Friedan, «el problema que no tiene
nombre», citada a menudo para describir la condición de las mu-
jeres en esta sociedad, se refería de hecho a la situación de un
bell hooks
grupo selecto de mujeres blancas, casadas, de clase media o alta y
con educación universitaria: amas de casa aburridas, hartas del
tiempo libre, del hogar, de los hijos, del consumismo, que quieren
sacarle más a la vida. Friedan concluye su primer capítulo afir-
mando: «No podemos seguir ignorando esa voz que, desde el
interior de las mujeres, dice: “Quiero algo más que un marido,
unos hijos y una casa"». A ese «más» ella lo definió como una
12
1 Publicación original: bell hooks, «Black Women: Shaping Femi- carrera. En su libro no decía quién tendría entonces que encargar-
nist Theory», Feminist Theory from Margin to Centre, South End Press, se del cuidado de los hijos y del mantenimiento del hogar si cada
1984. [N. de e.]
vez más mujeres, como ella, eran liberadas de sus trabajos do-
mésticos y obtenían un acceso a las profesiones similar al de los ciantes de una gran cantidad de mujeres. Muchas de ellas vivían
varones blancos. No hablaba de las necesidades de las mujeres sin preocupadas por la supervivencia económica, la discriminación
hombre, ni hijos, ni hogar. Ignoraba la existencia de mujeres que racial y étnica, etcétera. Cuando Friedan escribió La Mística de la
no fueran blancas, así como de las mujeres blancas pobres. No Feminidad, más de un tercio de las mujeres formaban parte de la
decía a sus lectoras si, para su realización, era mejor ser sirvienta, fuerza de trabajo. Aunque muchas mujeres deseaban ser amas de
niñera, obrera, dependienta o prostituta que una ociosa ama de casa, sólo quienes tenían tiempo libre y dinero podían formar sus
casa. identidades a partir del modelo de la mística femenina. Se trataba
de mujeres a las que, en palabras de Friedan, «se les decía que
Hizo de su situación, y de la situación de las mujeres blancas como dieran marcha atrás y vivieran su vida como si fueran Noras, limi-
ella, un sinónimo de la condición de todas las mujeres estadouni- tadas a la casa de muñecas de los prejuicios victorianos».
denses. Al hacerlo, apartó la atención del clasismo, el racismo y el
sexismo que evidenciaba su actitud hacia la mayoría de las muje- Desde sus primeros escritos, queda claro que Friedan nunca se
res estadounidenses. En el contexto de su libro, Friedan deja claro preguntó si la situación de las amas de casa blancas de formación
que las mujeres a las que consideraba víctimas del sexismo eran universitaria era un punto de referencia adecuado para combatir
universitarias, mujeres blancas obligadas por condicionamientos el impacto del sexismo o de la opresión sexista en las vidas de las
sexistas a permanecer en casa. En su libro, argumenta: mujeres de la sociedad estadounidense. Tampoco se preocupó de
ir más allá de su propia experiencia vital para adquirir una pers-
Urge comprender cómo la misma condición de ser ama de pectiva ampliada acerca de las vidas de esas mujeres. No digo
casa puede crear en las mujeres una sensación de vacío, esto para desacreditar su obra. Sigue siendo la muestra de una
de no existencia, de nada. Hay aspectos de la función de discusión útil acerca del impacto de la discriminación sexista en un
ama de casa que hacen casi imposible para una mujer de grupo selecto de mujeres. Desde una perspectiva distinta, puede
inteligencia adulta mantener un sentido de la identidad verse también como un caso típico de narcisismo, falta de sensibi-
humana, el núcleo firme del «yo» sin el cual un ser hu- lidad, sentimentalismo y auto-indulgencia que alcanza su punto
mano, ya sea hombre o mujer, no está verdaderamente máximo cuando Friedan, en un capítulo titulado «La deshumani-
vivo. Estoy convencida de que, hoy en día en Estados Uni- zación progresiva», hace una comparación entre los efectos psico-
dos, hay algo de peligroso en el estado de ama de casa pa- lógicos del aislamiento de las amas de casa blancas y el impacto
ra las mujeres valiosas. del confinamiento en la imagen de sí de los prisioneros de los
Los problemas y dilemas específicos de la clase de las ociosas campos de concentración nazis.
amas de casa blancas eran problemas reales que merecían aten- Friedan fue una figura esencial en la formación del pensamiento
ción y transformación, pero no eran los problemas políticos acu- feminista contemporáneo. De manera significativa, la perspectiva
unidimensional de la realidad de las mujeres que su libro presenta cepción del futuro, cómo comprendes tus problemas y có-
se ha convertido en un hito señalado en el movimiento feminista mo los resuelves, cómo te sientes, piensas, actúas. Son es-
contemporáneo. Como había hecho Friedan antes, las mujeres tos patrones de comportamiento los que las mujeres de
blancas que dominan el discurso feminista hoy en día rara vez se clase media se resisten a reconocer aunque quieran per-
cuestionan si su perspectiva de la realidad de las mujeres se ade- fectamente aceptar la idea de clase en términos marxis-
cua o no a las experiencias vitales de las mujeres como colectivo. tas, un truco que les impide enfrentarse de verdad con el
Tampoco son conscientes de hasta qué grado sus puntos de vista comportamiento de clase y cambiar en ellas mismas ese
reflejan prejuicios de raza y de clase, aunque ha existido una ma- comportamiento. Son estos patrones los que deben ser re-
yor conciencia de estos prejuicios en los últimos años. El racismo conocidos, comprendidos y cambiados.
abunda en la literatura de las feministas blancas, reforzando la
supremacía blanca y negando la posibilidad de que las mujeres se Las mujeres blancas que dominan el discurso feminista, que en su
vinculen políticamente atravesando las fronteras étnicas y racia- mayoría crean y articulan la teoría feminista, muestran poca o
les. El rechazo histórico de las feministas a prestar atención y a ninguna comprensión de la supremacía blanca como política ra-
atacar las jerarquías raciales ha roto el vínculo entre raza y clase. cial, del impacto psicológico de la clase y del estatus político en un
Sin embargo, la estructura de clase en la sociedad estadounidense estado racista, sexista y capitalista.
se ha formado a partir de la política racial de la supremacía blan- Es esta falta de conciencia la que, por ejemplo, lleva a Leah Fritz a
ca; sólo a través del análisis del racismo y de su función en la so- escribir en Dreamers and Dealers, libro donde se discute la situa-
ciedad capitalista se puede obtener una comprensión completa ción del movimiento de las mujeres en 1979:
de las relaciones de clase. La lucha de clases está unida de forma
inseparable a la lucha para terminar con el racismo. En un intento El sufrimiento de las mujeres bajo la tiranía sexista es un vínculo
de urgir a las mujeres para que exploraran todas las implicaciones común entre todas las mujeres que trasciende las particularidades
de clase, Rita Mae Brown explicaba en «lo que faltaba», un ensa- que las diferentes formas de tiranía adoptan. El sufrimiento no
yo anterior: puede ser medido ni comparado cuantitativamente. ¿Son la indo-
lencia y la vacuidad forzada de una mujer «rica», que le llevan a la
La clase es mucho más que la definición de Marx sobre las locura y/o al suicidio, mayores o menores que el sufrimiento de
relaciones respecto de los medios de producción. La clase una mujer pobre que apenas sobrevive gracias a la asistencia pú-
incluye tu comportamiento, tus presupuestos básicos blica pero que, de algún modo, mantiene su espíritu intacto? No
acerca de la vida. Tu experiencia —determinada por tu hay manera de medir esa diferencia. Cada una de esas mujeres
clase — valida esos presupuestos, cómo te han enseñado debería mirar a la otra sin el esquema de clases patriarcal, pueden
a comportarte, qué se espera de ti y de los demás, tu con-
encontrar un vínculo en el hecho de que ambas son oprimidas, de Un principio central del pensamiento feminista moderno es el de
que ambas viven miserablemente. que «todas las mujeres están oprimidas». Esta afirmación implica
que las mujeres comparten una suerte común, que factores como
La afirmación de Fritz es un nuevo ejemplo de brindis al sol, así los de clase, raza, religión, preferencia sexual, etc., no crean una
como de la mistificación consciente de las divisiones sociales en- diversidad de experiencias que determina el alcance en el que el
tre mujeres, que ha caracterizado buena parte del discurso femi- sexismo será una fuerza opresiva en la vida de las mujeres indivi-
nista. Si bien resulta evidente que muchas mujeres sufren la tira- duales. El sexismo como sistema de dominación está instituciona-
nía sexista, hay pocos indicios de que este hecho forje «un vínculo lizado, pero nunca ha determinado de forma absoluta el destino
común entre todas las mujeres». Hay muchas pruebas que de- de todas las mujeres de esta sociedad. Estar oprimida quiere decir
muestran que las identidades de raza y clase crean diferencias en ausencia de elecciones. Ése es el primer punto de contacto entre
la calidad, en el estilo de vida y en el estatus social que están por el oprimido y el opresor. Muchas mujeres de esta sociedad tienen
encima de las experiencias comunes que las mujeres comparten; y la posibilidad de elegir —por muy imperfectas que sean las elec-
se trata de diferencias que rara vez se trascienden. Deben poner- ciones—, por lo que explotación y discriminación son palabras que
se en cuestión los motivos por los que mujeres blancas, cultas y definen de forma más acertada la suerte de las mujeres como
materialmente privilegiadas, con una variedad de opciones a la colectivo en Estados Unidos. Muchas mujeres no se unen a las
hora de elegir carrera y estilo de vida, insisten en que «el sufri- organizaciones que luchan contra el sexismo precisamente porque
miento no puede ser medido». Fritz no es, de ningún modo, la el sexismo no ha significado una falta absoluta de elecciones.
primera feminista blanca que realiza una afirmación semejante; Pueden saber que sufren discriminación por su sexo, pero no cali-
afirmación que jamás he oído a una mujer pobre de cualquier fican su experiencia de opresión. Bajo el capitalismo, el patriarca-
raza. Aunque hay mucho de discutible en la crítica que Benjamín do está estructurado de modo que el sexismo restringe el com-
Barber realiza del movimiento feminista en Liberating Feminism, portamiento de las mujeres en algunos campos, mientras en otras
estoy de acuerdo con él en la siguiente afirmación: esferas se permite una liberación de estas limitaciones. La ausen-
El sufrimiento no es necesariamente una experiencia universal cia de restricciones extremas lleva a muchas mujeres a ignorar las
que pueda medirse con una vara común: está vinculado a las si- esferas en las que son explotadas o sufren discriminación; puede
tuaciones, necesidades y aspiraciones. Pero deben existir algunos incluso llevar a imaginar que las mujeres no están siendo oprimi-
parámetros históricos y políticos para el uso del término de modo das.
que puedan establecerse prioridades políticas y distintas formas y Hay mujeres oprimidas en Estados Unidos, y es justo y necesario
grados de sufrimiento a los que prestar mayor atención. que hablemos contra esta opresión. La feminista francesa Christi-
ne Delphy señala en su ensayo Por un feminismo materialista que
la utilización del término opresión es importante porque sitúa la se obrera. De este modo, las mujeres de clase media fueron capa-
lucha feminista en un marco político radical: ces de convertir sus intereses en el foco principal del movimiento
feminista y de utilizar la retórica de lo común que convertía su
El renacimiento del feminismo coincide con el uso del tér- situación concreta en sinónimo de «opresión». ¿Quién podía en-
mino «opresión». La ideología dominante, i. e. el sentido tonces exigir un cambio en el vocabulario? ¿Qué otro grupo de
común, el discurso ordinario, no habla de opresión sino de mujeres tenía, en Estados Unidos, el mismo acceso a las universi-
«condición femenina». Pretende remitirse a una explica- dades, las editoriales, los medios de comunicación y el dinero? Si
ción naturalista; una restricción de la naturaleza, una las mujeres negras de clase media hubieran iniciado un movimien-
realidad exterior fuera de nuestro alcance y no modifica- to en el que se hubieran calificado a sí mismas de «oprimidas»,
ble mediante la acción humana. El término «opresión», nadie las hubiera tomado en serio. Si hubieran creado foros públi-
por el contrario, remite a una elección, una explicación, cos y hubieran dado discursos sobre su «opresión», habrían reci-
una situación que es política. «Opresión» y «opresión so- bido ataques de todas partes. No fue este el caso de las feministas
cial» son por lo tanto sinónimos o, mejor dicho, opresión burguesas blancas que resultaban atractivas para un grupo amplio
social es una redundancia: la idea de un origen político, i. de mujeres, como ellas mismas, que ansiaban cambiar su suerte
e. social, es parte integral del concepto de opresión. en la vida. Su aislamiento respecto de grupos de mujeres de otra
De todos modos, el énfasis feminista en la «opresión común» en clase y raza les impidió tener una base comparativa inmediata con
Estados Unidos era menos una estrategia de politización que una la que poner a prueba sus presupuestos básicos sobre la opresión
apropiación por parte de las mujeres conservadoras y liberales de común.
un vocabulario político radical que enmascaraba hasta qué punto En un inicio, las participantes radicales en el movimiento de las
habían dado forma al movimiento de manera que se adecuara y mujeres exigían que las mujeres rompiesen ese espacio de aisla-
defendiera sus intereses de clase. miento y creasen un espacio de contacto. Antologías como Libera-
Aunque el impulso hacia la unidad y la empatía que supone la tion Now, Women's Liberation: Blueprintfor the Future, Class and
noción de opresión común estaba dirigido a la construcción de la Feminism, Radical Feminism y Sisterhood Is Powerful, todas publi-
solidaridad, consignas como la de «organízate en torno a tu opre- cadas a principios de la década de 1970, contienen artículos que
sión» proporcionaban la excusa que muchas mujeres privilegiadas tratan de alcanzar a una audiencia amplia de mujeres, una au-
necesitaban para ignorar las diferencias entre su estatus social y el diencia que no fuera exclusivamente blanca, de clase media, uni-
de una gran cantidad de mujeres. Era una señal del privilegio de versitaria y adulta —en muchos casos, había artículos sobre las
raza y clase, así como la expresión de cierta libertad respecto de adolescentes. Sookie Stambler articuló este espíritu radical en su
muchas restricciones que el sexismo pone a las mujeres de la cla- introducción a Women's Liberation: Blueprint for the Future:
Las feministas son una vanguardia burguesa que mantie-
ne, de forma invertida, los valores dominantes. La inver-
Las mujeres del movimiento siempre se han sentido des- sión no facilita el paso a otra clase de estructura. ¡El re-
alentadas por la necesidad de los medios de comunicación formismo le viene bien a todo el mundo! El orden burgués,
de crear celebridades y superestrellas. Esto va contra el capitalismo, el falocentrismo son capaces de integrar
nuestra filosofía básica. No podemos relacionarnos con las tantas feministas como sea necesario. En la medida en
mujeres de acuerdo a criterios de prestigio y fama. No es- que esas mujeres se convierten en hombres, a fin de cuen-
tamos luchando en beneficio de una mujer o de un grupo tas sólo significan unos cuantos hombres más. La diferen-
de mujeres. Tratamos temas que afectan a todas las muje- cia entre sexos no reside en si se tiene o no pene, sino en si
res. se forma parte o no de la economía fálica masculina.
Estos sentimientos, compartidos por muchas mujeres en los Las feministas en Estados Unidos son conscientes de las con-
inicios del movimiento, no se impusieron. Y cada vez más mujeres tradicciones. Carol Ehrlich señala en su ensayo «El desgraciado
adquirieron prestigio, fama o dinero con escritos feministas y matrimonio entre marxismo y feminismo: ¿puede salvarse?» que
gracias a las victorias del movimiento feminista en la lucha por la «el feminismo parece cada vez más tener una perspectiva ciega,
igualdad en el trabajo; el oportunismo individual socavó las lla- segura y no revolucionaria» a medida que «el radicalismo feminis-
madas a la lucha colectiva. Mujeres que no se oponían al patriar- ta cede terreno ante el feminismo burgués», y señala que «no
cado, al capitalismo, al clasismo o al racismo se llamaban a sí podemos permitir que esto siga sucediendo»:
mismas «feministas». Sus expectativas variaban. Las mujeres pri-
vilegiadas querían igualdad social con los hombres de su clase, Las mujeres necesitan saber —y cada vez temen más descubrir—
algunas mujeres querían un salario igual por el mismo trabajo, que el feminismo no tiene que ver con la idea de vestirse para el
otras querían un estilo de vida alternativo. Muchas de estas preo- éxito o con convertirse en una ejecutiva de una gran empresa o
cupaciones legítimas eran fácilmente cooptadas por el patriarcado con ganar un puesto electoral; no se trata de hacer posible un
capitalista. La feminista francesa Atoinette Fouque señala: matrimonio con dos carreras y unas vacaciones de ski y pasar una
gran cantidad de tiempo con tu marido y tus dos maravillosos
Las acciones propuestas por los grupos feministas son es- hijos porque tienes una trabajadora doméstica que hace que todo
pectaculares, provocadoras. Pero la provocación sólo saca eso te sea posible, pero que no tiene ni el tiempo ni el dinero para
a la luz un determinado número de contradicciones socia- hacerlo ella misma; no tiene que ver con abrir un Banco de las
les. No revela las contradicciones radicales de la sociedad. Mujeres o con pasar un fin de semana en un taller carísimo que
Las feministas mantienen que no pretenden la igualdad garantice que aprenderás a ser asertiva —pero no agresiva—;
con los hombres, pero sus prácticas revelan lo contrario.
sobre todo, no tiene que ver con convertirse en policía o agente La ideología del «individualismo liberal competitiva y atomista»
de la CIA o, en general, del cuerpo de marines. ha permeado el pensamiento feminista hasta tal punto que soca-
va el radicalismo potencial de la lucha feminista. La usurpación del
Pero si estas imágenes distorsionadas del feminismo tienen más feminismo por parte de mujeres burguesas que defienden sus
realidad que la nuestra, es en parte nuestra culpa. No hemos he- intereses de clase ha sido justificada en gran medida por la teoría
cho todo el esfuerzo que podíamos en proponer análisis alternati- feminista a medida que ésta se ha ido construyendo —por ejem-
vos claros y significativos que remitan a las vidas de la gente y que plo, con la ideología de la «opresión común». Cualquier movi-
permitan la creación de grupos activos y accesibles en los que miento que pretenda resistirse a la cooptación de la lucha femi-
trabajar. nista debe comenzar por presentar una perspectiva feminista
No es accidental que la lucha feminista haya sido cooptada tan diferente —una nueva teoría— que no esté atravesada por la
fácilmente para servir a los intereses de las feministas conserva- ideología del individualismo liberal.
doras y liberales en la medida en que en Estados Unidos el femi- Las prácticas excluyentes de las mujeres que han dominado el
nismo ha sido una ideología burguesa. Zillah Eisenstein discute las discurso feminista han hecho prácticamente imposible que emer-
raíces liberales del feminismo norteamericano en The Radical jan nuevas teorías. El feminismo tiene su agenda de partido y las
Future of Liberal Feminism, y explica en su introducción: mujeres que sienten la necesidad de una estrategia diferente, una
Una de las contribuciones más importantes que encontra- fundamentación diferente, a menudo se ven silenciadas y conde-
remos en este estudio es el papel que la ideología del indi- nadas al ostracismo. Las críticas o las alternativas a las ideas femi-
vidualismo liberal ha tenido en la construcción de la teoría nistas establecidas no son incentivadas, por ejemplo, las recientes
feminista. Las feministas de hoy en día no discuten una controversias sobre la expansión del discurso feminista a la sexua-
teoría de la individualidad o adoptan de forma inconscien- lidad. Sin embargo, grupos de mujeres que se sienten excluidas
te la ideología competitiva, atomista del individualismo li- del discurso y la práctica feminista pueden hacerse un lugar sólo si
beral. Hay mucha confusión al respecto en la teoría femi- primero crean, a través de la crítica, una conciencia de los factores
nista que vamos a discutir aquí. Mientras no se haga una que las alienan. Muchas mujeres blancas han encontrado en el
diferenciación consciente entre una teoría de la individua- movimiento feminista una solución liberadora a sus dilemas per-
lidad que reconozca la importancia del individuo en la co- sonales. Tras haberse beneficiado del movimiento de forma direc-
lectividad social y la ideología del individualismo que acep- ta, se sienten menos inclinadas a criticarlo o a comprometerse
ta una visión competitiva del individuo, no tendremos una con un examen riguroso de su estructura que aquellas que sienten
imagen clara del aspecto que debe tener una teoría femi- que no ha tenido un impacto revolucionario en sus vidas o en las
nista de la liberación en nuestra sociedad occidental. vidas de gran cantidad de mujeres de nuestra sociedad. Las muje-
res no blancas que se sienten parte de la estructura actual del nazada por nuevas teorías de liberación; construye una
movimiento feminista —incluso aunque formen parte de grupos prisión para la mente.
autónomos— parecen sentir que su definición de la agenda de
partido, en el tema del feminismo negro o en cualquier otro, es el Resistimos a la dominación hegemónica del pensamiento feminis-
único discurso legítimo. Más que alentar la diversidad de voces, el ta insistiendo en que es una teoría en proceso de elaboración, que
diálogo crítico y la controversia, tratan, al igual que otras mujeres debemos necesariamente criticar, cuestionar, reexaminar y explo-
blancas, de silenciar el disenso. Como activistas y escritoras cuyo rar nuevas posibilidades. Mi crítica persistente está atravesada
trabajo es ampliamente reconocido, actúan como si estuvieran por mi situación como miembro de un grupo oprimido, una expe-
más capacitadas para juzgar si debemos escuchar las voces de riencia de explotación y discriminación sexista, y por el sentido de
otras mujeres. Susan Griffin se opone a esta tendencia hacia el que el análisis feminista dominante no ha sido la fuerza que ha
dogmatismo en su ensayo «El camino de toda ideología»: dado forma a mi conciencia feminista. Esto es cierto para muchas
mujeres. Hay mujeres blancas que nunca se habían planteado
... cuando una teoría se transforma en ideología, comienza resistir a la dominación masculina hasta que el movimiento femi-
a destruir la individualidad y la autoconciencia. Nacida en nista creó la conciencia de que podían y debían. Mi conciencia de
un principio de sentimientos, pretende situarse por encima la lucha feminista se vio estimulada por circunstancias sociales.
de los sentimientos. Por encima de las sensaciones. Orga- Crecí en un hogar negro y de clase obrera del sur, dominado por
niza la experiencia de acuerdo con ella misma, sin llegar a mi padre. Experimenté —como mi madre, mis hermanas y mi
ella. Por el mero hecho de ser lo que es, pretende tener ra- hermano— diferentes grados de tiranía patriarcal y eso me enfa-
zón. Invocar el nombre de esa ideología es convocar a la dó; nos enfadó a todas. La rabia me llevó a cuestionarme la políti-
verdad. Nadie puede decir nada nuevo. La experiencia deja ca de dominación masculina y me permitió resistir a la socializa-
de sorprenderla, de atravesarla, de transformarla. Se mo- ción sexista. A menudo las feministas blancas actúan como si las
lesta por cualquier detalle que no encaja en su visión del mujeres negras no supiesen que existía la opresión sexista hasta
mundo. Comenzó como un grito contra la negación de la que ellas dieron voz al sentimiento feminista. Creen que han pro-
verdad y ahora niega cualquier verdad que no encaje en su porcionado a las mujeres negras «el» análisis y «el» programa de
esquema. Comenzó como una forma de restaurar el senti- liberación. No entienden, ni siquiera pueden imaginar, que las
do de la realidad y ahora trata de disciplinar a la gente mujeres negras, así como otros grupos de mujeres que viven cada
real, rehacer a los seres naturales a su imagen. Todo lo día en situaciones opresivas, a menudo adquieren conciencia de la
que no consigue explicar se transforma en su enemigo. política patriarcal a partir de su experiencia vivida, a medida que
Comenzó como una teoría de liberación y ahora es ame- desarrollan estrategias de resistencia —incluso aunque ésta no se
dé de forma mantenida u organizada.
Estas mujeres negras veían el discurso de las feministas blancas profundamente. No había conocido a mujeres blancas que ignora-
sobre la tiranía masculina y la opresión de las mujeres como si ran el impacto de la raza y la clase en su conciencia y situación
hubiera una «nueva» revelación y ésta tuviera muy poco impacto social —las mujeres blancas del sur a menudo tenían una perspec-
en sus vidas. Para ellas no era más que otra indicación de las con- tiva más realista sobre el racismo y el clasismo que las mujeres de
diciones de vida privilegiadas de las mujeres blancas de clase me- otras zonas de Estados Unidos. No sentí ninguna simpatía hacia
dia y alta que necesitaban una teoría que les dijera que estaban mis compañeras blancas que sostenían que yo no podía esperar
«oprimidas». El hecho es que la gente que está de verdad oprimi- que ellas tuvieran el conocimiento o la comprensión de la vida de
da lo sabe incluso si no se compromete con una resistencia orga- las mujeres negras. A pesar de mi pasado —mi vida en comunida-
nizada o es incapaz de articular de forma escrita la naturaleza de des segregadas racialmente—, yo sabía cosas de la vida de las
su opresión. Esas mujeres negras no veían nada de liberador en mujeres blancas y desde luego ninguna de ellas vivía en mi barrio
los análisis oficiales de la opresión de las mujeres. Ni el hecho de ni trabajaba en mi escuela o mi casa.
que las mujeres negras no se hayan organizado de forma colectiva
en gran número alrededor de los temas del «feminismo» — Cuando participé en grupos feministas, descubrí que las mujeres
muchas de nosotras ni conocemos ni usamos el término— ni el blancas adoptaban una actitud condescendiente hacia mí y hacia
hecho de que no tengamos acceso a la maquinaria del poder que otras participantes no blancas. La condescendencia que dirigían a
nos permitiría compartir nuestros análisis o nuestras teorías sobre las mujeres negras era una forma de recordarnos que el movi-
el género con el público estadounidense, niegan su presencia en miento era «suyo», que podíamos participar porque ellas lo per-
nuestras vidas ni nos sitúan en una posición de dependencia en mitían, incluso nos alentaban a hacerlo. Después de todo, tenía-
relación con las feministas, blancas o no, que alcanzan a una ma- mos que legitimar el proceso. No nos veían como iguales. No nos
yor audiencia. trataban como a iguales. Y aunque esperaban que les proporcio-
náramos relatos de primera mano sobre la experiencia negra,
La comprensión que a los trece años tenía del patriarcado, creó en sentían que a ellas les tocaba decidir si esas experiencias eran
mí expectativas hacia el movimiento feminista que eran muy dife- auténticas. A menudo, las mujeres negras de formación universi-
rentes de las jóvenes blancas de clase media. Cuando entré en mi taria —incluso aquellas que procedían de familias pobres y de
primera clase de estudios de las mujeres en la Universidad de clase obrera— eran despreciadas como meras imitadoras. Nuestra
Stanford a principios de la década de 1970, las mujeres blancas presencia en las actividades del movimiento no contaba, ya que
estaban descubriendo la alegría de estar juntas: para ellas era un las mujeres blancas estaban convencidas de que la «verdadera»
momento importante y único. Yo no había vivido nunca una vida negritud consistía en hablar la jerga de los negros pobres, ser po-
en la que las mujeres no estuvieran juntas, en la que las mujeres co cultivadas, tener la sabiduría de la calle y toda una serie de
no se hubieran ayudado, protegido y amado las unas a las otras estereotipos. Si nos atrevíamos a criticar el movimiento o asu-
míamos la responsabilidad de dar nueva forma a ideas feministas estén preocupadas de forma sincera por el racismo, su metodolo-
e introducir ideas nuevas, nuestras voces eran despreciadas y gía sugiere que no se han liberado del paternalismo endémico de
silenciadas. Sólo se nos podía oír si nuestras afirmaciones eran un la ideología de la supremacía blanca. Algunas de esas mujeres se
eco de los sentimientos del discurso dominante. sitúan a sí mismas en el lugar de las «autoridades» que deben
mediar entre las mujeres blancas racistas —ellas, naturalmente,
Se ha escrito poco sobre los intentos por parte de las feministas se ven a sí mismas libres de racismo— y las mujeres negras furio-
blancas de silenciar a las mujeres negras. Demasiado a menudo sas a las que consideran incapaces de mantener un discurso ra-
estos intentos han tenido lugar en las salas de conferencias, las cional. Por supuesto, el sistema del racismo, clasismo y elitismo en
aulas o la privacidad de los cálidos cuartos de estar donde la única la educación debe permanecer intacto si pretenden mantener su
mujer negra se enfrenta a la hostilidad de un grupo de mujeres posición de autoridad.
blancas. Desde los inicios del movimiento de liberación de las
mujeres, ha habido mujeres negras que se unían a los grupos. En 1981, me matriculé en una clase de postgrado sobre teoría
Muchas de ellas nunca regresaron después de la primera reunión. feminista en la que recibimos una bibliografía con obras de muje-
Anita Cornwall tiene razón al afirmar en «Tres por el precio de res y hombres, uno de ellos negro, pero ningún material de o so-
uno. Notas de una feminista negra lesbiana» que «desgraciada- bre mujeres negras, indias americanas nativas, hispanas o asiáti-
mente, a menudo el miedo a encontrar actitudes racistas parece cas. Cuando critiqué esta falta de atención, las mujeres blancas
ser una de las razones principales por las que muchas mujeres me dirigieron una mirada de ira y hostilidad tan intensa que me
negras se niegan a unirse al movimiento de las mujeres». La re- pareció difícil atender a la clase. Cuando sugerí que el objeto de
ciente tendencia a tratar el tema del racismo ha generado discu- esa rabia colectiva era crear una atmósfera en la que me resultara
siones, pero apenas ha tenido impacto en el comportamiento de psicológicamente insoportable intervenir en las discusiones de la
las feministas blancas hacia las mujeres negras. clase o incluso atender, me dijeron que no estaban enfadadas. Era
yo la que estaba enfadada. Semanas después de que el curso ter-
A menudo, las mujeres blancas que se dedican a publicar ensayos minara, recibí una carta abierta de una estudiante blanca recono-
y libros sobre cómo «desaprender el racismo» continúan teniendo ciendo su rabia y expresando arrepentimiento por sus ataques.
una actitud paternalista y condescendiente cuando se relacionan
con mujeres negras. Esto no es sorprendente, dada la frecuencia Escribía:
con la que su discurso se dirige solamente a una audiencia blanca
y se centra tan solo en cambiar actitudes, antes que en situar el No te conocía. Eras negra. Al poco tiempo de estar en clase me di
racismo en un contexto histórico y político. Nos convierten en el cuenta de que iba a ser yo quien contestara a todo lo que dijeras.
«objeto» de su discurso privilegiado sobre la raza. Como «obje- Y habitualmente para contradecirte. No es que la discusión tratara
tos», continuamos siendo diferentes, inferiores. Incluso aunque siempre del racismo, pero pensé que la lógica oculta era que si
podía demostrar que estabas equivocada en una cosa, entonces blancas juegan en el mantenimiento y la perpetuación de esa vic-
era posible que no tuvieras razón en nada de lo que decías. timización. En la obra autobiográfica de Lillian Hellman, Pentimen-
to, escribe: «Toda mi vida, desde mi nacimiento, he recibido órde-
Y en otro párrafo: nes de mujeres negras, queriéndolas y temiéndolas, sintiéndome
Un día dije en clase que había gente que estaba menos atrapada supersticiosa cada vez que las desobedecía». Las mujeres negras
que otra por la imagen platónica del mundo. Dije que nosotras, que Hellman describe trabajaban en su casa como servicio domés-
tras quince años de educación, cortesía de la clase dominante, tico y su estatus nunca fue el de una igual. Incluso de niña, ella
podíamos estar más atrapadas que otras que no habían iniciado ocupaba siempre la posición dominante cuando ellas la cuestio-
su vida tan cerca del corazón del monstruo. Una compañera de naban, aconsejaban o guiaban; podían ejercer esos derechos por-
clase, tiempo atrás amiga íntima, hermana, colega, no me ha que ella u otra figura blanca de autoridad se lo permitía. Hellman
vuelto a hablar desde entonces. Creo que la posibilidad de que no sitúa el poder en las manos de esas mujeres negras en lugar de
fuéramos las mejores portavoces para todas las mujeres le hizo reconocer su propio poder sobre ellas; de este modo ella mixtifica
temer por su propia valía y por su doctorado. la verdadera naturaleza de su relación. Al proyectar en mujeres
negras un poder y una fuerza míticos, las mujeres blancas promo-
A menudo en situaciones en las que las feministas blancas ataca- cionan una imagen falsa de sí mismas como carentes de poder,
ban agresivamente a una mujer negra, se veían a sí mismas como víctimas pasivas, y distraen la atención de su agresividad, su poder
las que estaban siendo atacadas, las víctimas. Durante una discu- —por muy limitado que éste sea en un Estado dominado por
sión tensa con otra estudiante blanca en un grupo de mujeres hombres que defiende la supremacía blanca—, su voluntad de
racialmente mixto que yo había organizado, ella me dijo que le dominar y controlar a las demás. Estos aspectos no reconocidos
habían contado que yo había «destrozado» a varias personas en el del estatus social de muchas mujeres blancas les impiden trascen-
curso de teoría feminista y que temía ser «destrozada» también. der el racismo y limitan el alcance de su comprensión del estatus
Le recordé que yo había sido una persona sola hablándole a un social global de las mujeres en Estados Unidos.
grupo grande de gente furiosa y agresiva; apenas podía dominar
la situación. Fui yo quien salí llorando del aula, y no alguna de las Las feministas privilegiadas han sido incapaces de hablar a, con y
personas a las que supuestamente había «destrozado». para diversos grupos de mujeres porque no comprendían la inter-
dependencia de las opresiones de sexo, raza y clase o se negaban
Los estereotipos racistas de la mujer negra fuerte, sobrehumana, a tomarse en serio esta interdependencia. El análisis feminista de
son mitos operativos en la mente de muchas mujeres blancas, la situación de las mujeres tiende a centrarse exclusivamente en
mitos que les permiten ignorar hasta qué punto las mujeres ne- el género y no proporciona una fundamentación sólida sobre la
gras son víctimas en esta sociedad y el papel que las mujeres que construir una teoría feminista. Reflejan la tendencia dominan-
te, propia de las mentes patriarcales occidentales, a mixtificar la res blancas ha socavado las luchas feministas. En la medida en
realidad de la mujer insistiendo en que el género es el único de- que ambos grupos, o cualquier otro grupo, definen la liberación
terminante del destino de las mujeres. Sin duda ha sido más fácil como la posibilidad de adquirir la igualdad con los hombres blan-
para las mujeres que no han experimentado la opresión de raza o cos de la clase dominante, tienen intereses creados en la conti-
clase centrarse exclusivamente en el género. Aunque las feminis- nuidad de la explotación y opresión de los otros.
tas socialistas se centran en la relación de clase y género, tienden
a menospreciar la raza o a afirmar que la raza es un factor impor- Las mujeres negras sin «otro» institucionalizado al que puedan
tante para después ofrecer un análisis en el que la raza no es teni- discriminar, explotar u oprimir tienen una experiencia vivida que
da en cuenta. reta directamente la estructura social de la clase dominante racis-
ta, clasista y sexista, y su ideología concomitante. Esta experiencia
Como grupo, las mujeres negras están en una posición inusual en vivida puede dar forma a nuestra conciencia de manera que nues-
esta sociedad, pues no sólo estamos como colectivo en el fondo tra visión del mundo difiera de la de aquellos que tienen cierto
de la pirámide ocupacional, sino que nuestro estatus social es más grado de privilegio —por muy relativo que éste pueda ser en el
bajo que el de cualquier otro grupo. Al ocupar esa posición, sistema existente. Es esencial para el futuro de las luchas feminis-
aguantamos lo más duro de la opresión sexista, racista y clasista. tas que las mujeres negras reconozcamos el punto especial de
Al mismo tiempo, somos un grupo que no ha sido socializado para ventaja que nuestra marginalidad nos otorga y hagamos uso de
asumir el papel de explotador/opresor puesto que se nos ha ne- esa perspectiva para criticar la hegemonía racista, clasista y sexis-
gado un «otro» al que podamos explotar u oprimir —los niños no ta así como para imaginar y crear una contra-hegemonía. Estoy
representan un otro institucionalizado aunque puedan ser opri- sugiriendo que tenemos un papel central que jugar en la forma-
midos por sus padres. Las mujeres blancas y los hombres negros ción de la teoría feminista y una contribución que ofrecer que es
están en ambas posiciones. Pueden actuar como opresores o ser única y valiosa. La formación de una teoría y una práctica feminis-
oprimidos y oprimidas. Los hombres negros pueden ser víctimas tas liberadoras es una responsabilidad colectiva que debe ser
del racismo, pero el sexismo les permite actuar como explotado- compartida. Aunque critico aspectos del movimiento feminista tal
res y opresores de las mujeres. Las mujeres blancas pueden ser y como lo conocemos, una crítica que a menudo puede ser dura e
víctimas del sexismo, pero el racismo les permite actuar como implacable, no lo hago en un intento de menguar las luchas femi-
explotadoras y opresoras de la gente negra. Ambos grupos han nistas, sino de enriquecerlas, de compartir la tarea de construir
sido sujetos de movimientos de liberación que favorecen sus in- una ideología y un movimiento liberadores.
tereses y apoyan la continuación de la opresión de otros grupos.
El sexismo de los hombres negros ha socavado las luchas para @ se permite la copia
erradicar el racismo del mismo modo que el racismo de las muje-