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Paradoja: la ciencia muestra que se aprende mejor con historias, pero ella

misma rara vez se enseña con historias

9 enero, 2017

https://decienciayliteratura.com/2017/01/09/paradoja-la-ciencia-muestra-que-se-aprende-mejor-con-
historias-pero-ella-misma-rara-vez-se-ensena-con-historias/

Se ha denominado neuroeducación al campo que une neurociencias y educación en el afán de conocer y


caracterizar el proceso de aprendizaje con el fin de optimizar la educación.

El avance de las neurociencias ha permitido obtener información sumamente valiosa acerca de las bases
neurales del aprendizaje. En particular, se ha observado que las emociones tienen un rol vital en la
educación, al menos, en dos sentidos; por un lado, modulando la memoria (2), un componente clave
para el aprendizaje; por el otro, despertando la atención y la curiosidad, lo que permite focalizar el
interés sobre un tema particular durante un tiempo prolongado (3,4,5). Las emociones son reacciones
inconscientes que la naturaleza ha evolucionado para garantizar la supervivencia (6). Por lo tanto, que
favorezcan el aprendizaje tiene perfecto sentido desde un punto de vista evolutivo. Así, surge entonces
el interrogante, ¿cómo involucrar las emociones si podrían ser tan importantes para el aprensizaje? La
respuesta, quizá, no debería sorprender: con historias.

Contarse historias es una actividad ancestral del ser humano. Todas las culturas orales conocidas utilizan
esa técnica de forma sustancial. Es un proceso donde la imaginación permite que el oyente o lector se
“transporte” hacia el contexto narrativo, involucrando zonas del cerebro relacionadas con las acciones
que realizan los personajes. Y lo más importante, las historias pueden incluir una gran carga emocional,
lo que precisamente se recomienda para estimular la memoria y el aprendizaje (7,8,9,10).

¿Pero, cómo ocurren estos eventos a nivel molecular?

La neurociencia avanza continuamente al respecto. Por lo pronto, existe evidencia de que los estímulos
emocionales pueden provocar la liberación de norepinefrina hacia múltiples áreas cerebrales,
incluyendo el hipocampo y la amígdala, dos estructuras cerebrales independientes que participan en la
modulación de la memoria y que pueden actuar en conjunto, precisamente, a causa de estímulos
emocionales (9,10). La noerpinefrina es capaz de influir luego sobre una proteína denominada GluR1
facilitando su incorporación en sinapsis involucradas en la formación de la memoria (10,11,12). Se han
clasificado en tres a los estadios en que se procesa la memoria: codificación, consolidación y recuperación,
siendo el papel de la emociones tan importante que afecta a las tres etapas (13).

Con las evidencias científicas sobre la mesa, resulta difícil oponerse a la necesidad de emplear el recurso
de las emociones en el aprendizaje. Sin embargo, y de forma llamativa, la enseñanza de la ciencia misma
y, en particular, la divulgación al público general, lejos están de apelar asiduamente al empleo de
historias. Muchos son los motivos que están involucrados en esta paradoja, los cuales se han abordado
en entradas anteriores. Resumidamente, tienen que ver con: a) que el lenguaje técnico, preciso y
monótono de la ciencia resulta sumamente incompatible con el de una obra literaria, b) que la literatura,
como forma de arte, requiere de cierta distorsión de la realidad, un hecho que se contrapone
notoriamente con la ciencia, ya que los científicos no deben jamás distorsionar lo que observan, c) que
el objeto de interés de la literatura es lo privado, lo que importan son las emociones y los puntos de vista
subjetivos; en cambio, para la ciencia, el objeto de interés es público y debe ser abordado desde un punto
de vista objetivo, y d) que la profundidad y la cantidad de información que puede incluirse en una trama
literaria es limitada.

De esta lista, no exhaustiva, tal vez la restricción más importante tenga que ver justamente con las
emociones. La ciencia debe prescindir de todo componente subjetivo a la hora del análisis y la
comunicación entre pares. Esto es así y está muy bien. Pero a la hora de la comunicación al público
general, ¿puede existir mayor libertad?

En este blog pensamos que sí. De hecho, en el camino hacia la generación de hipótesis lo más importante
es la imaginación, la cual sería, en definitiva, un punto en común clave entre ambos tipos de actividades,
científica y literaria. Además, una vez que los conocimientos han sido validados con rigurosidad
científica, la divulgación se encuentra en libertad de apelar a todos los recursos narrativos disponibles,
en tanto y en cuanto no se tergiverse el contenido científico.

Razón y emoción han sido consideradas fuerzas opuestas durante muchísimo tiempo. Ahora las ciencia
revela que, en realidad, están íntimamente ligadas, al punto de demostrar que las emociones son
inseparables del aprendizaje. En este marco, cabe preguntarse si no debería aumentar el empleo de
historias en la enseñanza, y, por qué no, en la divulgación de la ciencia al público en general.

El tiempo dirá.
Para seguir leyendo

1.Kieran, E. (1989). Memory, Imagination, and Learning: Connected by the Story. Phi Delta Kappan, v70
n6 p455-59.

2) Erk, S., Kiefer, M., Grothe, J., Wunderlich, A. P., Spitzer, M., Walter, H. (2003). Emotional context
modulates subsequent memory effect. Neuroimage;18(2):439-47.

3) Carol A. Lyons. (1999). Emotions, Cognition, and Becoming a Reader: A Message to Teachers of
Struggling Learners. Literacy Teaching and Learning, Volume 4, Number 1, page 67

4) Fundación CADAH. Disponible en:

http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/la-importancia-de-las-emociones-en-el-aprendizaje-y-
su-relacion-con-el-tdah.html

5) Daisy Yuhas. Curiosity Prepares the Brain for Better Learning Neuroimaging reveals how the brain’s
reward and memory pathways prime inquiring minds for knowledge. Scientific american.

Disponible en: https://www.scientificamerican.com/article/curiosity-prepares-the-brain-for-better-


learning/

6) Jesús C. Guillén. Las emociones. Disponible en:

https://escuelaconcerebro.wordpress.com/2012/12/27/neuroeducacion-estrategias-basadas-en-el-
funcionamiento-del-cerebro/

7. Schultz, W. 2015. NEURONAL REWARD AND DECISION SIGNALS: FROM THEORIES TO DATA.
Physiol Rev 95: 853–951.

8. Paul J. Zak. How Stories Change the Brain. Disponible en:

http://greatergood.berkeley.edu/article/item/how_stories_change_brain

9. Phelps, E. A. Human emotion and memory: interactions of the amígdala and hippocampal complex.
Current Opinion in Neurobiology 2004, 14:198–202.

10. Medina J. The biology of memory extinction. Psychiatr Times. 2005;22(2):23-25.


11. Slipczuk, L., Bekinschtein, P. Katche,1C., Cammarota,M., Izquierdo, I., and H. Medina, J. H. (2009)
BDNF Activates mTOR to Regulate GluR1 Expression Required for Memory Formation. PLoS ONE. 2009;
4(6): e6007.

12. Aanderson, D.J., Good, M.A., Seeburg, P.H., Sprengel, R., Rawlins, J.N., Bannerman, D.M. The role of
the GluR-A (GluR1) AMPA receptor subunit in learning and memory. Prog Brain Res. 2008;169:159-78.

13. Brosch T., Scherer, K. R., Grandjean, D., Sander, D. (2013). The impact of emotion on perception,
attention, memory, and decision-making. Swiss Med Wkly. 2013;143:w13786