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Héctor Espino: El máximo

jonronero en la historia del béisbol


profesional, una leyenda en el
camino





 Juan VenéThe Huffington Post

** Era de los Naranjeros, pero por equivocación, jugó con el uniforme


de los Yaquis.
** Quien ha bateado más jonrones, sumando los de las Ligas de varias
categorías.

** Miguel (Pilo) Gaspar fue compañero de habitación de Espino, y lo


conoció muy bien.
CORAL GABLES, Florida (VIP-WIRE).- Obregón es un precioso
pedazo del beisbolerísimo Estado de Sonora. Y fue escenario de una
de esas leyendas del camino, creadas por la verdad de la historia,
pero que suenan más asombrosas que la más descabellada de las
fantasías.
“Sí, claro que eso es cierto” fue la respuesta de tres personas de
Obregón consultadas, quienes tienen el hecho en sus recuerdos, o lo
han conocido de boca a boca a través de los tiempos.

“Yo no estaba aquí aún” me dijo quien fuera gerente-general de los


Yaquis, el equipo de esa ciudad, Luis Carlos Joffroy, “pero lo que he
oído siempre es esa versión. Es lo que se tiene por cierto".

El caso fue protagonizado por Héctor Espino, conocido como El 'Babe


Ruth de México' por la facilidad que siempre exhibió para sacar la
pelota de los estadios.
Corría el año de 1960, cuando la Liga Mexicana del Pacífico
comenzaba su actividad. Entre tanto, en uno de esos cansados trenes
de rodar lento, de esos que paraban en cuanta estación veían al paso,
viajaba desde Chihuahua un jovencito con sueños, con muchos
deseos, de ser estrella del beisbol. A los 20 años de edad, era su
primera experiencia en un viaje de tantas horas. Su carácter
introvertido, callado, le hizo aún más pesado el recorrido. La máquina
y su ristra de vagones se detenían una y otra vez para dejar y para
recoger pasajeros, y para que las calderas tomaran agua... Estación
San Juanito... Estación Greel... Samachic... La Bufa... San Ignacio...
La Fuente.... San Blas... Los Mochis... Huatabampo... Navojoa...
Obregón...

Fíííííííííííííííí... chas chus-chás-chás, chas, chu-chás-chás, chás-chás,


chu-cha-chas-chás...

El muchacho, Héctor Espino, tenía pasaje para unas 10 paradas más,


hasta Hermosillo, donde lo esperaban los Naranjeros con su primer
contrato para jugar beisbol profesional. Pero en la escala de Obregón,
todavía a más de 270 kilómetros de su destino, creyó haber llegado.
Se confundió, quizá por el cansancio y el aburrimiento, quizá
simplemente por su ingenuidad e ignorancia. Y descendió al andén
con su vieja y destartalada maleta que un amigo le había prestado.
Haciendo un gran esfuerzo para vencer la timidez, preguntó cómo
llegar al estadio de beisbol.

“Es que soy pelotero, ¿ve usted?, y vengo a jugar con el club de aquí”
se explicó.

Un fanático entusiasmado le ofreció acompañarlo hasta las oficinas


del club. Y lo llevó.

“¿Quién eres, cómo te llamas?”, le preguntaron los ejecutivos del


equipo, muy extrañados, porque no esperaban a ningún jugador
nuevo. Pero llamó la atención que viniera desde Chihuahua, y también
por su juventud y por su aparente fortaleza. Además, necesitaban
peloteros. “Está bien, jovencito, te vamos a firmar”.

“Al día siguiente ya estaba Héctor uniformado y en el line-up” contó


Miguel (Pilo) Gaspar, quien durante más de tres décadas fue
compañero de habitación de Espino, por lo que conoce mejor que
nadie su vida.

Agregó Pilo...: “Y esa misma noche sacó su primer jonrón en esta


Liga. Pero claro, entre tanto, en Hermosillo estaban de lo más
angustiados porque no les llegaba el muchacho. Y comenzaron a
averiguar, hasta que lo encontraron, después que ya había aparecido
en tres juegos con el equipo de Obregón. Se lo trajeron
inmediatamente a Hermosillo, por supuesto”.

Hoy día, como es de suponer, con la buena organización y los


controles de peloteros de la Liga Mexicana del Pacífico, los draft y
otros pormenores, ésto no ocurriría. Pero estamos hablando de hace
52 años.

“Imagínate que una vez, siendo yo gerente-general de los Ostioneros


de Guaymas” recordó Joffroy, “me llegó un pelotero de Estados
Unidos, a quien yo mismo fuí a esperar en el aeropuerto de
Hermosillo, y me lo llevé a Guaymas (a unos 125 kilómetros). Pues,
cuál no sería mi sorpresa al día siguiente, al comprobar que ese no
era mi pelotero. Había cargado con uno de los Naranjeros, y la
persona que fue a esperarlo, se llevó al mío... claro que igualmente
por equivocación”.

Después de aquel jonrón inicial con los Yaquis, Héctor disparó nueve
más con los Naranjeros, y fue el líder de la temporada 60-61. El
primero de siete campeonatos de la especialidad que ganó allí,
incluídos los 26 de su mejor temporada, 1972-´73. En total, dejó el
record de 310 cuadrangulares, promedio al bate de 330, y mil 120
carreras impulsadas. Dos años después de aquel histórico viaje en el
tren Chihuahua-Hermosillo, debutó Espino con los Sultanes de
Monterrey en la otra Liga, la Mexicana (AAA) de Verano. Y tuvo totales
de 453 jonrones, promedio de 335, y mil 573 impulsadas, en dos mil
388 juegos de 23 temporadas, entre 1962 y 1984.

Una tarde, en Monterrey, precisamentem le consulté a Héctor si era


verdad esta historia, me respondió...: “Sí, fue cierto... Me dí cuenta de
que estaba en otra ciudad diferente a Hermosillo cuando me uniformé.
Pero ya era tarde. Tuve que jugar... ¡Qué tonto era yo cuando
chamaco, ¿verdad?”.

En tales circunstancias y en aquella época, quizá también habrían sido


tontos Vinicio Castilla, y Babe Ruth, y Josh Hámilton, Miguel Cabrera...
y yo...

Los 881 jonrones de Héctor Espino


Héctor Espino ha sido el de más jonrones en la historia del beisbol
profesional, inclusive por encima de los 868 de Sadaharu Oh en la
máxima categoría de Japón y dos más en las menores de aquel país,
para 870.

** Sadaharu Oh…868 en las Mayores de Japón, y dos en las


sucursales…: 870.

** Barry Bonds, 762 en las Mayores y 20 en las menores...: 782.

** Hank Aaron… 755 en Grandes Ligas, más 31 en las menores…:


786.

** Babe Ruth… 714 en Grandes Ligas, más uno en las menores…:


715.
** Héctor Espino…: 453 en la Liga Mexicana (AAA) de Verano; 310 en
la Liga Mexicana del Pacífico; 115 en la Liga Mexicana Central; y tres
en Jacksonville...: 881.

El record en la LMV lo tiene Nelson Barrera, 455. Héctor es segundo.


En la LMP sí encabeza el pelotón Héctor con sus 310.

En la Liga Mexicana Central, en la cual se hizo profesional, jugó


Espino en 1959, 1960 y 1961 con el equipo de San Luis Potosí.

viernes, 5 de junio de 2015

NACIMIENTO DE HÉCTOR ESPINO


Al Bat

Aniversario 76 de Espino
 Nuestra admiración y reconocimiento al más grande
bateador que ha surgido hasta hoy en el béisbol
mexicano.

Por Jesús Alberto Rubio.

Hoy, 6 de junio, Héctor Espino estaría festejando en grande


su aniversario de vida 76.

El héroe de la pelota mexicana y del Caribe nació el 6 de


junio de 1939 en la ciudad de Chihuahua --calle Justiniani
y 34--, siendo el cuarto de ocho hijos de un transportista
de materiales de construcción.

Su infancia se desarrolló en un ambiente propicio para


jugar béisbol, al lado de sus hermanos, en los campos
llaneros de la famosa colonia Dale.
Se sabe que Héctor, de niño, era “corre bolas” en los
equipos donde veían acción sus hermanos, entre ellos
Abel, el mayor de todos, quien veía que conforme crecía y
practicaba, mostraba grandes cualidades para batear, lo
que le hizo llegar a jugar en la segunda y primera fuerza
donde mostraba su poder al bat, pegando frecuentemente
¡dos cuadrangulares por juego!

En esos días era ya la admiración de la afición del barrio y


con más razón cuando una vez pegó tres jonrones y en
otra, ¡cuatro en un juego!, curiosamente los que nunca
logró en un partido en su trayectoria profesional.

Así, llegó 1959 cuando el manager Memo Garibay


impresionado por su poder en el béisbol amateur lo firmó
para que jugara con los Dorados de Chihuahua en lo que
fue la Liga Nacional donde participaban Cd. Juárez,
Durango y Aguascalientes.

Y fue precisamente contra los “Chileros” de Aguascalientes


contra quienes debutó y en su primer turno ¡pegó
cuadrangular!

Cuando Garibay fue llamado de nuevo por los Tigres del


México para tomar la dirección, pretendió llevarse a
Espino, pero al directiva no aceptó su propuesta.

Iba a repetirse esa historia cuando ya demostrando su


enorme clase con Naranjeros, el 10 de noviembre de 1961
el buscador cubano Corito Varona iba a pasarles la ficha
técnica de Espino a los Tigres y de nuevo no lo aceptaron
alegando que tenían material de sobra en una escuela de
béisbol que tenían.

Esa temporada del 59 los Dorados se retiraron del circuito,


pero cuando Aguascalientes visitó a Chihuahua el timón
Domingo Santana se dio cuenta del talento y poder de
Espino cuando les conectó un salvaje jonrón, por lo cual lo
invitó para que jugara con Acámbaro, un circuito
semiprofesional en la Liga del Bajío.

A Santana se le conocía como “El Cerebro Mágico”, mote


que años más tarde iba a tener Benjamín “Cananea” Reyes.

Para 1960, Santana se fue a dirigir a los Tuneros de SLP,


sucursal de los Sultanes de Monterrey y por supuesto que
se llevó al joven Espino al equipo.

Ahí, en 68 juegos, demostró ser un diamante en bruto:


promedió .368, con 20 jonrones, igual número de dobles y
tres triples.
Domingo Santana lo llevó ante Anuar Canavati, el magnate
de Monterrey, quien en efecto, se interesó en sus
servicios, pero sólo quería pagarle 1,500 pesos al mes, lo
cual rechazó el de Chihuahua porque con los Tuneros
ganaba 2,500.

Al rechazar la oferta, el “buen” Canavati lo castigó y no lo


dejó continuar con San Luis Potosí.

La Invernal de Sonora

Al concluir la temporada de verano, Héctor Espino regresó


a Chihuahua y ahí comenzó a escribirse un histórico
capítulo donde los protagonistas iban a ser Mauro
Contreras y Germán Liogon:
A la víspera de la temporada 1960-1961, tercera edición,
el horizonte para el joven y poderoso bateador iba apuntar
hacia el béisbol de la Invernal de Sonora, inaugurada tras
el fin de la Liga de la Costa del Pacífico, en la temporada
1957-1958.

Al respecto, hay dos versiones sobre cómo llegó a nuestro


béisbol del Pacífico:

La primera, y quizá la más recurrente, fue aquella anécdota


de que Mauro, “El Maistro” Contreras lo firmó en un
restaurant de Chihuahua “en una servilleta”.
Al parecer, Mauro le dio 20 pesos a Espino para que se
reportara a prácticas en Hermosillo. El viaje en transporte
costaba 5 pesos desde aquella capital.

La otra tesis, es de Germán Liogon, a quien entrevisté en


Cajeme:

Esa vez, me dijo, lo conoció en la Liga Central, invitándolo


para que jugara con Cd. Obregón donde su hermano Oscar,
entonces principal directivo de los Yaquis, le envió hasta
cinco contratos.

Liogon jugaba para Aguascalientes y Espino con San Luis


Potosí.
Liogon, acotó:

“Llegó en un avión de carga al aeropuerto local y de ahí se


fue a Frenos del Yaqui, el taller de nuestra familia. Al
siguiente día se fue a entrenamientos, practicó una
semana y luego estuvo listo para jugar en la inauguración”.

En otra plática telefónica que tuve con Mauro Contreras,


quien radica en Chihuahua, ratificó tal versión, agregando
que, él acompañaba a Espino en ese vuelo y que al hacer
escala en Cd. Obregón, “de pronto se me desapareció del
avión”.

Espino, se había bajado de la nave sin avisarle para


trasladarse precisamente al negocio de los hermanos
Liogon donde lo estaban esperando para de ahí llevarlo al
estadio.

Su primer line up
Lo cierto es que el prospecto Héctor Espino debutó con los
Yaquis de Obregón el domingo 23 de octubre de 1960 en
el desaparecido estadio “Álvaro Obregón” y esta fue la
alineación:

Ostioneros: Florencio "Chico" Estrada (9), Arnoldo "Kiko”


Castro (4), Alfredo "Yaqui" Ríos (5), José “Pasitos”
Echeverría (3), Héctor "Mara" Sañudo (7), Andrés
"Aveztruz" Rodríguez (8), Guillermo “Bachichas” Frayde
(2), Abundio Hernández (6) y Emilio "Pollo" Ferrer (1).
Manager, Manuel Magallón.

Yaquis: Agustín Enríquez (4), Guillermo "Huevito" Álvarez


(5), Héctor Espino (9), Roberto "Chamaco" Vea (8),
Francisco Luzanilla (7), Gumaro Corral (3), Nazario Moreno
(2), Germán Liogon (6) y Arturo Cacheux (1). Manager,
Guillermo “Huevito” Álvarez.

En el primero de la doble jornada conectó en la sexta


entrada su primer hit, un doble, a Alejandro “Chicles”
Rodelo. En el partido de la tarde, lograría en el quinto
episodio su primer jonrón en este béisbol invernal ante
Cliserio Trujillo.

Más tarde, Hermosillo reclamaría la pertenencia del


prometedor novato y seis días después pasaría al equipo
capitalino en el primer partido de la serie Yaquis-
Naranjeros en el “Fernando M. Ortiz”.

Cambió de dogout
Eradio Burruel, testigo fiel de ese momento, recuerda que
desde el dogout vio cómo Espino se cambió hacia el de
Hermosillo luego de que la directiva del circuito cotejó la
fecha de las firmas hechas por Mauro Contreras y Germán
Liogon.

El presidente de la Liga, Matías Cázarez, constató que


primero lo había firmado Mauro y por lo tanto le concedió
la razón a Hermosillo.

“Así, se cambió hacia nuestro dogout y se puso el nuevo


uniforme, con el No. 11, el cual luego cambió por su eterno
21 durante 24 temporadas”.

Con Naranjeros debutó el sábado 29 de octubre ante


Arturo Cacheux, a quien le pegó par de imparables; luego,
el 13 de noviembre, al “Chicles” Rodelo, de Guaymas, le iba
a conectar su primer cuadrangular con su nueva franela.

Héctor Espino falleció el 7 de septiembre de 1997 en


Monterrey, Nuevo León.

HÉCTOR ESPINO… UN BAT


DIFERENTE
POR MANUEL DE JESUS SORTILLÓN VALENZUELA

En la historia del béisbol mexicano, no existe otro jugador que haya acaparado tanto la
atención en las décadas de los años 60’s y 70’s como lo hizo Héctor Espino González;
el nativo de Chihuahua sobresalió en todos los departamentos de bateo de todas las
ligas en que participó. Dueño de una técnica muy especial, el siempre naranjero alcanzó
un porcentaje global de bateo de .330 en la Liga Mexicana del Pacífico en sus 24 años
de trabajo continuo de 1960-61 al 84-85; el más cercano competidor es Matías Carrillo
con .293 en 23 años de labor hasta la temporada 2004-2005, y no hay otro jugador con
2000 o más turnos al bat por encima de los .300. Quienes lo vimos en el diamante
siempre le reconocimos una forma de batear característica que lo llevó a superar la crisis
de los bateadores, esto es, que normalmente hay más respeto de un bateador hacia el
pitcher que del pitcher al bateador… las estadísticas son muy crueles al respecto. En
una ocasión, José Luis “Chito” García manager de los Tigres del México de 1963 a 1979,
comentaba sobre las complicaciones de un bateador: “Es increíble… hay que
sincronizar todo: el cuerpo… desde la cabeza, ¿dónde están los ojos?, el cuello, los
hombros, la cintura, las caderas, las manos, las muñecas… todo hay que sincronizarlo
en unas décimas de segundo… y todavía… si no la ve…. no le dá… ¡pa´ su mecha!....”

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¿Qué hizo Espino que no hacen hoy, como ayer, aquellos que toman un turno al bat?
El bateador en el béisbol es un perdedor… las estadísticas son muy contundentes.
Alguien que afirma batear bien lo hace con un promedio de .300 o más, es decir, si se
para a la caja de bateo 100 veces, en 30 tendrá éxito y logrará acomodarse en alguna
almohadilla, o recorrerlas todas con un cuadrangular; dicho de otra manera, regresará
a la caseta a esperar otra oportunidad en 70 veces después de que recibe los tres
strikes, fue retirado con una jugada en el cuadro, bien con elevados cómodos o difíciles
en el jardín; 70 fallos… ¿no serán demasiados?.

Los Gigantes de San Francisco ganaron la Serie Mundial de la MLB el año pasado
(2014); del roster oficial, solo 3 jugadores rebasaron la mágica cifra de .300 en la
temporada regular: Buster Posey (.311 en 147 juegos), Joe Panik (.305 en 73 juegos)
y Angel Pagan (.300, 96 juegos); el bateo colectivo promedio fue de .255. El líder
bateador en Grandes Ligas fue el venezolano José Altuve con .341, y solo 17 igualaron
o rebasaron la cifra de .300 en una larga lista de más de 240 jugadores que pisaron los
diamantes con regularidad; si son 30 equipos, se da el caso de que hubo 15 clubes que
no tuvieron un bateador arriba de la frontera de .300; San Diego por ejemplo, el peor
equipo con un promedio general de .226 tuvo a Set Smith como su mejor carta con
.266. El mejor en este departamento fue Detroit con .277 en la Liga Americana, mientras
que Colorado en la Nacional llegó a .276 muy similar; a nivel global la Liga Americana
bateó para .253 y la Nacional .249, unos puntos menos debido a que el pitcher toma
el bat en este circuito y es considerado como un out casi por regla. En la Liga Mexicana
del Pacífico, durante la temporada 2013-14 solo 5 jugadores batearon por encima de los
.300 de un mínimo de 72, y el mejor fue Jerry Owens con .361; hubo tres mexicanos
que rebasaron la cifra y de ellos Rolando Acosta ocupó el tercer lugar con .321. Y esto
no es nada nuevo; en la temporada 1964-65 Espino ganó la triple corona de bateo (.382,
25HR, 62CP) y 7 más lograron promedio arriba de .300 que fueron Emilio Sosa (.350),
Arnoldo Castro (.333), Marcelo Juárez (.329), William Berzunza (.315), Moi Camacho
(.313), Ramón Montoya (.313) y Obed Plascencia (.304).

¿Quién enseñó a batear a Héctor Espino?.

La clave podemos encontrarla, curiosamente, en los entrenamientos para los jugadores


de cuadro y jardineros... ¿cómo es eso?.... Recuerdo que en mis años de niño era en
extremo divertido para nosotros que asistíamos a los entrenamientos del Naranjeros por
allá a mediados de los 60’s, en el antiguo Estadio Fernando M. Ortiz, ver a Espino
mandar batazos a los jugadores de cuadro o jardineros. Era un experto en eso de
acomodar la bola para sacar líneas o elevados de foul al cátcher, altos, muy altos, y yo
supongo que también el chihuahuense lo hacía para entrenarse él mismo en la técnica
de bateo sin que nadie se diera cuenta. Con la mano derecha se presenta la pelota al
aire no muy alta, y mientras la bola sube y baja a la altura conveniente, la mano derecha
regresa al bat, se realiza un swing rápido en el momento conveniente, después de lo
cual la mano izquierda se queda con el bat mientras que la derecha se suelta tras el
impacto. La secuencia se muestra en la siguiente figura:

Este modo de atacar la pelota difiere enormemente de la tradicional, la que se enseña


a los niños en sus primeros pasos en el béisbol tal y como se aprecia en la figura; se
considera que al terminar el giro con las dos manos se le pega más fuerte a la pelota,
pero en el béisbol moderno esto no es necesariamente cierto.

Es bastante probable que Espino descubrió esa forma de batear “con una
mano” cuando de muchacho, como lo hicimos muchos en aquellos tiempos,
bateábamos piedras en el campo con un palo de escoba; debió haberse pasado horas
y horas tratando de perfeccionar el golpeo del bat con las piedras. Y hay razón en ello:
si podemos impulsar a larga distancia una piedra que prácticamente está sin movimiento
al caer verticalmente cuando choca con el palo, imaginemos cómo saldría disparada la
pelota cuando choca frente a frente con la madera; evidentemente la esférica llegará
mucho más lejos.

Esta técnica de quedarse con el bat en la mano después de golpear la pelota es la única
forma de sacar el bat rápidamente para vencer las velocidades de los lanzadores que
poco a poco fueron incrementándose al desarrollarse el béisbol desde los años 60’s,
aunque terminar con las dos manos también fue utilizado por jugadores importantes
como Pete Rose, Ted Williams, Wade Boggs o Joe DiMaggio.Algunos estrellas del
bateo que han tenido gran éxito con este sistema fueron Tony
Gwynn, Rod Carew, Kirby Puckett, Stan Musial o Miguel Cabrera en la actualidad.
Veamos otros ejemplos:

Tony Gwynn (1989), 8 títulos de Rod Carew, 7 títulos de bateo en la MLB,


bateo; .338 de por vida promedio de por vida de .328

Mark McGwire, 583HR en 16 años Sammy Sosa, 545 HR 18 años en MLB


Stan Musial, .331 de por vida con 3630 Barry Bonds, 762 HR en Grandes Ligas
hits

Alex Rodríguez, 654HR, .299 de por Manny Ramírez, .312 en 19 años


vida

Babe Ruth terminando el swing con las Hank Aaron, al conectar cuadrangular
dos manos en el bat 755
Ted Williams, bateó .406 en Joe Dimaggio, bateó .381 en
1941; .344 en 19 años. 1939; .325 en 13 años

Pete Rose, .303 en 24 años, 4256 hits Mickey Mantle, 536HR, .298 en 18 años
de MLB
Nelson Barrera, 455HR en su carrera Vinicio Castilla, .276 en MLB,
(26 años), 320HR, MLB
.298 Liga Mexicana

Espino pertenece a ese selecto grupo de bateadores que se salieron de lo tradicional, y


desde joven exhibió su sabiduría con el madero; nació el 6 de junio de 1939 en la Colonia
DALE de Chihuahua; su hermano Abel comenta: “comenzó a jugar desde los 11 años y
practicaba mucho; desde que empezó a jugar en Tercera Fuerza ya sacaba la bola del
campo; no tardó mucho en brincar a la primera fuerza con Benjamín Chávez”. A los 20
años debuta con los Dorados de Chihuahua y conecta un cuadrangular en su primer
turno con los Chileros de Aguascalientes; pasa después a los Tuneros de San Luis bajo
el mando de Domingo Santana en 1960, dentro de una liga semiprofesional en El Bajío
y promedia .368 con 20HR. Después la historia es bien conocida, llega a los Naranjeros
en el invierno de 1960-61 y se retira en 1985 escribiendo una de las historias de éxito
más importantes en el béisbol mexicano del siglo XX. En una entrevista personal con
Obed Plascencia, compañero de Espino con Naranjeros en los años 60's, aproveché la
oportunidad para preguntarle: ¿cuál era el movimiento clave en la técnica de bateo de
Espino?; Obed no tardó en contestar: "... bateaba como si matara un mosca... es un
movimiento muy rápido e intenso... las moscas se matan con una mano".

ESPINO EN LA VII TEMPORADA DE LA LIGA INVERNAL DE SONORA:


Un artículo escrito por Joe Reichler fechado en Nueva York el 22 de Enero de 1964 dice
lo siguiente de Espino: “Desde los tiempos en que Beto Avila brilló en la época de los
Indios de Cleveland, los mexicanos no tenían un héroe comparable a Héctor Espino, el
Mickey Mantledel sur de la frontera. Y si el fuerte muchacho de Chihuahua a quien los
aficionados mexicanos llaman “El Rebelde” da resultado con los Cardenales de San
Luis, será rival de Beto como figura máxima en la historia del béisbol de México. Espino
es un rudo bateador de 24 años que destrozó los récords de la Liga Mexicana el año
pasado, avanzó a Jacksonville y fue vendido en forma condicional a los Cardenales de
San Luis por un precio que se dijo fue de 25,000 dólares. Antes de salir de
Jacksonville el joven primera base y jardinero había asegurado dos coronas en la Liga
Mexicana clase AA: bateo y jonrones. En 125 juegos con los Sultanes de Monterrey
bateó para .372, impuso récord con 46 jonrones y produjo 117 carreras; en Jacksonville
agregó tres cuadrangulares más y bateó .300 en 32 juegos. Espino se ha convertido
casi en una leyenda en México a pesar de su juventud; en tres temporadas bateó 93
cuadrangulares, produjo 342 carreras y registró un porcentaje de .361. Bateador
derecho, Espino puede enviar la pelota con igual facilidad sobre la cerca del jardín
izquierdo que por el jardín derecho. Sus batazos más largos generalmente son por el
jardín central. Nadie en México puede enviar la pelota más lejos que Espino; se le han
visto batazos de más de 500 pies; puede jugar en las Ligas Mayores ahora mismo,
dijo Rodolfo González Castillo, veterano cronista deportivo de Monterrey: No solo es
un toletero poderoso sino un gran bateador. Héctor Espino será uno de los
prospectos en el campo de entrenamiento de los Cardenales.”

Algunos hechos en el campo para Espino aquel año de 1964-1965 con los Naranjeros
de Hermosillo se dan a continuación:

1964-10-03. Un hit y 3 ponches en la victoria de Hermosillo 2-0 sobre Cañeros de los


Mochis;
1964-10-11. Espino disparó dos jonrones en victoria de Hermosillo 5-3 sobre Navojoa y
Alfredo Ortiz.
1964-10-13. Espino Exigirá Bonificación. Héctor Espino ignora la venta de su contrato
de los Sultanes de Monterrey de la Liga Mexicana a los Cardenales de San Luis, pero
de lo que si tiene plena conciencia es que exigirá a Anuar Canvatti una participación
económica en la operación.. o sencillamente no me reporto, agregó. El cuarto bat de los
Naranjeros, se anunció ayer en el curso de la transmisión del quinto juego de la Serie
Mundial (Cardenales-Yanquis), que el campeón de la Liga Nacional había comprado el
contrato del mexicano en 375 mil pesos. Mi contrato con Monterrey ya venció, dijo y de
haberse hecho la operación con San Luis exigiré una bonificación… de otra manera no
pienso reportarme. Felipe Montemayor fue comprado por los Piratas de Pittsburgh
al Aguila de Mexicali en 17500 dólares en 1951; el gran jugador regiomontano percibió
el 25 por ciento del costo del contrato. Rubén Amaro cuando los Cardenales lo
obtuvieron también pagaron entre 16 y 17 mil dólares; Beto Avila llegó a las Ligas
Mayores pagándole 16,500 dólares.
1964-10-14. Anuar Canavati: “NI UN CENTAVO” (Gómez Torres). –¿Me entiende
usted?.. ¿me entiende?. Y poseído por una extraña urgencia, estado imperativo que yo
captaba a través del hilo telefónico que se extendía desde la redacción de PERIODICOS
HEALY hasta Monterrey, repetía una vez más: No daré un centavo a Héctor Espino. Ni
un centavo. Al otro lado de la línea hablaba Anuar Canavatipresidente del Club Sultanes
de Monterrey.
PH ¿Es un hecho la venta de Héctor Espino a los Cardenales?
CAN: Un hecho, la operación está cerrada. Firmé la operación el domingo.
PH ¿Cuánto pagó Cardenales?.
CAN: No se lo puedo decir; es un secreto de los dos clubes.
PH: ¿Entonces San Luis ya rompió el pacto… dijo haberlo adquirido en 375 mil pesos.
CAN: Es una cifra falsa, ¿me entiende?.
PH: Nó..
CAN: El contrato de Espino fue adquirido por San Luis a un costo más bajo de lo que se
dio a publicidad.
PH: ¿Porqué?.
CAN: Pues.. porque en la Convención de noviembre, San Luis no quiere tener
competencia con otros clubes de Ligas Mayores; es que pueden hacer ofertas
superiores.
PH: ¿Entonces Espino no se puede considerar propiedad de los Cardenales?
CAN: Sí.. sí… Bueno, hay cosas que le puedo decir ¿entiende?.
PH: Sr. Canavati: Espino ha declarado que exigirá una participación económica en esa
operación de la venta de su contrato ¿Qué porcentaje le corresponde?
CAN: Ninguno, no daré un centavo a Héctor Espino. Ni un
centavo.. ¡nada!.. no tengo porqué hacerlo.
PH: El pelotero ha dicho que de no obtener un beneficio en la venta de su contrato no
se reportará a los entrenamientos primaverales del San Luis.
CAN: Mire, las cosas están muy claras. Si Espino no se reporta, San Luis no le va a
gastar consideraciones ni van a mandar un avión por él. Lo suspenden sencillamente.
Pero si Usted es amigo de Espino, aconséjele que no vaya a cometer la burrada de no
presentarse.
PH: ¿Porqué Felipe Montemayor obtuvo el 25% del costo de su contrato cuando fue
comprado por los Piratas?.
CAN: Porque una cláusula del contrato lo estipulaba, y en el contrato de Héctor Espino
esta cláusula no existe.
PH: Si Usted fuera Héctor Espino no pelearía un derecho económico por esta
operación?
CAN: Yo estoy viendo la carrera del muchacho.. que suba más.. que gane más.. Le he
tolerado muchas cosas. Aquella vez que huyó de Arizona pensé que su oportunidad de
oro se había extinguido. Luché porque fuera a Jacksonville. Y fue.. todos lo sabemos.
La operación ya quedó cerrada. No creo que Espino deje ir esa oportunidad. No la debe
dejar ir. Dígaselo Usted. El sueldo anual mínimo en las Ligas Mayores es de 20 mil
dólares; que vaya. Espino significa taquilla en Monterrey. Yo dejaré de ganar dinero al
venderlo, pero como pelotero que siga adelante. Que no se detenga en tonterías; ¿me
entiende Usted?.. ¿me entiende?..
PH: Sr Canavati, gracias.
CAN: Estuve para servirle…
TELMEX: ¿ya terminaron?.

1964-10-17. Espino, un hit en cuatro viajes en la victoria de Hermosillo 7-0 sobre


Empalme.
1964-10-19. José Soto ponchó a Espino y Villarreal para terminar el juego en derrota de
Hermosillo 2-1; perdió “Temo” Balderrama.
1964-10-23. Hermosillo conectó 5 jonrones; dos de Villarreal, uno de Espino, Leo
Rodríguez y Avestruz Rodríguez en victoria de 7 a 6 sobre Ciudad Obregón.
1964-10-25. Espino bateó de 6-3 en triunfo de Hermosillo 9-8 sobre Yaquis de Ciudad
Obregón
1964-10-31. Espino conectó HR de dos carreras a Vicente Romo pero Hermosillo perdió
en 11 entradas 3-2 en un duelo de pitcheo con Miguel Sotelo. Un error de Benjamín
Reyes permitió la carrera del gane en la entrada 11.
1964-11-01. Espino produjo 5 carreras con 2 jonrones en victoria de Hermosillo sobre
Guaymas 9-2; fue el HR número 6 y 7.
1964-11-06. Espino disparó su noveno cuadrangular; Guaymas ganó a Hermosillo.
1964-11-09. Mala racha de bateo para Espino. Hermosillo está a 4 juegos del
líder Ostioneros de Guaymas con quienes perdió la serie por limpia.
1964-11-14. Espino HR, bateó de 4-2 en victoria de Hermosillo sobre Navojoa 5-3.
1964-11-15. Espino dos jonrones, uno en el décimo para romper empate en victoria de
Hermosillo 5-3 sobre Navojoa y Alfredo Ortiz.
1964-11-16. HR de dos carreras de Espino (13) en derrota de Hermosillo 7-4 ante los
Mayos de Navojoa.
1964-11-20. Espino HR de tres carreras en el noveno para dar la victoria 14-13 a
Hermosillo sobre Cañeros.
1964-11-22. Hermosillo perdió ante Los Mochis pero Espino conectó el jonrón número
15. En el último reporte, Espino batea para .361; Plascencia va con .358 y Marco Antonio
Manzo .268 para ser los mejores de Hermosillo.
1961-11-28. Espino enfermo de amigdalitis; no participó en el juego con Ciudad
Obregón.
1964-12-05. Empate entre Hermosillo y Empalme a 0 carreras en 12 entradas; duelo
entre Horacio Solano y José Soto.
1964-12-06- Espino de 4-2 en derrota de Hermosillo ante Empalme 4-0; blanqueó
Alfredo Mariscal.
1964-12-07- Espino logró 3HR en dos partidos para una división de honores con
Empalme.
1964-12-13. Se anuncia un homenaje a Héctor Espino para el domingo 13 de diciembre;
“ha botado 18 pelotas, ha conquistado cuatro títulos de bateo en forma consecutiva y en
esta temporada aparece empatado en el primer lugar con Kiko Castro. Hermosillo ganó
a Mochis con lanzamientos de Eusebio Elizalde; “Cananea” Reyes de 4-4.
1964-12-16. Espino 2 dobletes en 3 turnos en victoria de Hermosillo 5-4 sobre Empalme.
1964-12-19. Espino líder de bateo con .356, 18HR y 41CP; Miguel Gaspar .353 y
Arnoldo Castro .346 ocupan el segundo y tercer lugar.
1964-12-20. Espino de 4-2 en victoria de Navojoa 3-2 en 10 entradas.
1964-12-22. Hermosillo ganó a Culiacán 4-1; Espino doblete y sencillo en cuatro viajes.
1964-12-28. Error de Espino en el jardín izquierdo permite 2 carreras en derrota de
Hermosillo ante Empalme.
1964-12-29. Espino 2 hits en victoria de Hermosillo 7-5 sobre Empalme.
1964-12-30. Espino único líder de bateo con .364
1965-01-01. Artículo: UN GIGANTE DEL BATEO: ESPINO. De por vida: .370; Lleva 77
jonrones; y va por el quinto.
1965-01-03. Espino de 5-2 en victoria de Hermosillo sobre Obregón. Alfredo Ortiz
ponchó a 23 y perdió el juego por Navojoa contra Guaymas en 13 innings (6-4) en el
Valle del Mayo.
1965-01-07. Espino de 5-0 en el Juego de Estrellas Norte contra Sur; Gana la Sur 10-4
en 14 entradas en el FM Ortiz.
1965-01-10. Espino 2 HR (19 y 20), produjo 4 carreras en victoria de Hermosillo 5-4
contra los líderes Ostioneros de Guaymas.
1965-01-24. Espino HR de dos carreras (23) en la onceava para dar la victoria a
Hermosillo 5-3 sobre Navojoa
1965-01-25. Doblete de Espino en el octavo impulsó a “Cananea” Reyes con la carrera
del triunfo en victoria de Hermosillo 3-2 sobre Navojoa
1965-01-26. Espino líder de bateo con .377; Arnoldo Castro .341 (9 con .300 o más).
Hermosillo 42-30 en primer lugar.
1965-01-31. Espino HR solitario en derrota de Hermosillo 5-3 ante Los Mochis.
Hermosillo y Los Mochis a un juego de Guaymas en el standing
1965-02-08. Espino HR (25) en victoria de Hermosillo ante los Yaquis de Ciudad
Obregón. Guaymas campeón (47-33), Los Mochis (46-34), Hermosillo (45-35). Espino
termina con .382, 25HR y 62C; ganó la triple corona de bateo en la VII Liga Invernal de
Sonora.

LECTURAS RECOMENDADAS:
http://www.cronicadechihuahua.com/Hector-Espino-el-mejor-beisbolista.html
http://www.elsoldechiapas.com/nota.php?sec=2&id=2571

OBED PLASCENCIA
“Un Vida Dedicada al Béisbol”

Santa Rosalía es un poblado situado en el Estado de Baja California Sur a 555


kilómetros al norte de La Paz sobre el alargado Estado del noroeste de México. Situada
en medio de dos mesetas frente al Mar de Cortés, este pequeño puerto mexicano luce
su peculiar arquitectura afrancesada. El 7 de julio de 1885 la compañía europea “El
Boleo” inició la explotación de los ricos yacimientos de cobre existentes en la
región, mediante una concesión otorgada por el Presidente Porfirio Díaz; el arreglo
sería que, autorizada la compañía para explotar el valioso mineral, debía construir
además las viviendas de los trabajadores, el puerto para el embarque, los edificios
públicos necesarios como escuelas, hospitales e iglesia, entre otros, y finalmente
establecer una ruta marítima con Guaymas para dar empleo a la mayor cantidad de
trabajadores mexicanos.

La Antigua Mina “El Boleo”, Santa Rosalía, Baja California

Mercado Municipal, 1953

La compañía se mantuvo por varias décadas en las labores de producción de lingotes


de cobre que eran transportados hasta Canadá bordeando la Península en un viaje lento
y difícil. Uno de los trabajadores que por los años 40’s laboraba en el buque que movía
las placas de producción de “El Boleo” por el mar de Cortés y el Océano Pacífico era
Don Candelario Plascencia, jefe de una familia conformada por su esposa Doña Lucila
Verdugo y los hijos Eleazar, Obed, Rigoberto, Herlinda y Judith. La dura faena en los
largos viajes pronto despertó cierta inquietud en Don Candelario que lo hizo cambiar de
opinión. Obed comenta: “… resultó que en uno de los viajes hacia Canadá, el buque se
enfrentó a un serio problema en el mar por la presencia de oleajes increíbles que
terminaron por convencer a mi padre que lo suyo no era la navegación, así es que
prefirió buscar otro lugar en la Compañía de menos riesgos; él había estudiado por
correspondencia un curso de Mecánico Diesel y pronto encontró lugar en el
departamento de producción de energía eléctrica”.

Obed nace el 19 de octubre de 1942 bajo el ambiente de las minas y los mares, de los
trenes y los buques en ese continuo movimiento de máquinas y olas en este pequeño
poblado donde ya estaba rodando la pelota sobre los diamantes de béisbol. Pero
tiempos traen otros tiempos y la compañía empieza a despedirse de Santa Rosalía en
el año de 1954. Obed comenta: “Aquel año de 1954 fue muy triste para nosotros; al
suspender actividades la compañía mi familia tuvo que emigrar a Guaymas; todavía
recuerdo aquella tarde cuando esperábamos con nuestras pertenencias nuestro turno
para ser embarcados rumbo a Sonora y despedirnos con la más profunda tristeza del
lugar donde viví los primeros 12 años de mi existencia”.

Por aquellos años Guaymas vivía una buena época; había empleo a través de las
famosas Cooperativas implementadas en parte por Don Abelardo L. Rodríguez y
además el mar aún producía mucho marisco, de tal forma que poco a poco la
familia Plascencia Verdugo se abrió camino, como otras tantas, en la dura faena del
trabajo digno y ejemplar. A los años vemos a Obed trabajando en una Hielería; “el hielo
era muy importante porque no había cuartos refrigerados como ahora; en aquel
entonces, por ejemplo, se tendía una capa de hielo triturado, luego venía otra capa del
marisco, otra capa de hielo y así sucesivamente para mantener fresco y en buen estado
la pesca del día; los barcos requerían de mucho hielo y los pesados lingotes teníamos
que moverlos con las tijeras para llevarlos a las máquinas trituradoras… era una faena
realmente agotadora pero que al final de cuentas nos permitió hacer mucho músculo
con un ejercicio inevitable”.

El béisbol empezó a interesarle al joven Obed a través de su hermano Eleazar, que


practicaba este deporte en un equipo dentro de la Liga organizada entre Cooperativas,
y aunque Eleazar no permitió mucho su compañía cuando iba a los juegos, pronto
“el hielero” se dio maña para alinear en un club. Obed comenta: “… aprendí el béisbol
ya grande; yo nunca lo jugué de pequeño… es más, tomaba el bat al revés, es decir, mi
mano derecha la ponía debajo de la izquierda para hacer el swing de derecho, lo cual
por supuesto todos sabemos que es una aberración; pero pronto me corrigieron esa
fallita y los batazos salieron con fuerza hielera. Comencé a practicarlo en 1958 y dos
años después ya estaba en un equipo de la Liga de mi hermano mayor Eleazar”.

Estadio Abelardo L. Rodríguez de Guaymas, 40´s


Inauguración Hermosillo Vs Guaymas, 1959-60

Poco a poco el béisbol iba cautivando a Plascencia en el béisbol llanero, en el béisbol


de sábados y domingos entre compañeros trabajadores. Obed comenta: “disfrutaba el
juego a plenitud y despacio las cosas se me fueron dando; resultó que a los 18 años de
pronto nos vimos en un partido por el campeonato entre la Liga de Cooperativas. Me
tocó en aquel año de 1960 alinear con el club de la Cooperativa Rodolfo Elías Calles la
cual se enfrentaba a la de la Sección 57 donde también estaba dando sus primeros
pasos en la loma el brillante jovencito Vicente Romo; el “Huevo” llevaba como 5 juegos
completos sin permitir carrera… ¡45 entradas al hilo, imagínate!… lanzaba por debajo
del brazo y la bola curveaba hacia adentro francamente imposible de batear”.

Por aquellos años de 1960 la Liga Invernal de Sonora estaba en plena consolidación;
los equipos de Hermosillo, Guaymas, Empalme y Obregón iniciaban una nueva
aventura en el béisbol profesional después de la fallida Liga de la Costa del Pacífico,
donde tantas luminarias de la pelota y el bat participaron, pero que la postre no pudo
sostenerse por los altos salarios que devengaban y las escasas entradas en malas
temporadas de los clubes participantes tanto de Sinaloa como de Sonora. En el
transcurso del partido, un sigiloso automóvil de la Policía Federal de Caminos se hizo
presente en el partido a corta distancia según Obed: “… todos nos miramos con cierto
recelo… ¿a quién andarán buscando?... ¿Qué haría el delincuente?... ¿estará aquí en
el juego?. Pronto las preguntas tendrían respuesta. Al terminar el juego, que perdimos
por cierto, se nos acercó el Comandante Sr. Don Guillermo Lozano y nos dijo: -tú Vicente
(Romo), Obed (Plascencia), René (Alvarez) y Angel (Montaño), pasen mañana al
Estadio para entrevistarse con Manuel Magallón”. Resultó ser que el Sr. Lozano era
accionista del club Ostioneros de Guaymas y andaba reclutando jugadores para
complementar el Club; la noticia llenó de alegría a aquellos jovencitos que nunca se
imaginaron que el béisbol de paga les tocaría la puerta.

Los cuatro muchachos se hicieron presentes en el Estadio acudiendo al “llamado del


Diamante” a temprana hora y tímidamente entraron por una pequeña puerta de atrás
del Abelardo L. Rodríguez; de lejos empezaron a ver el entrenamiento; “nos recargamos
en la barda con los guantes en el brazo y empezamos a dudar si entrábamos o nó…
entra tú… no tú primero… no nos la creíamos pues… Al final nos dimos valor los cuatro
y poco a poco nos fuimos acercando hasta que Magallón nos gritó: - ¡a ver Ustedes…
que están haciendo ahí… vénganse para acá pues… póngase a calentar… ahorita los
llamo!”…. Nos reímos… nos vimos las caras… tomamos el guante y rápidamente
pedimos las pelotas… ¡habíamos entrado al béisbol profesional… así de
fácil”. Obed Plascencia se mantendría como excelente jugador y aún de manager por
48 años (al 2008) y Vicente Romo es comparado con las estrellas más brillantes
del pitcheo mexicano y al decir de muchos, con la categoría de ser “el mejor” en el
béisbol moderno y aún pisa los Estadios de la Liga en calidad de auxiliar.

Manuel Magallón

Obed y sus amigos eran por supuesto, fieles seguidores de


los Ostioneros de Guaymas; “en alguna ocasión estábamos en la Calle Serdán cuando
de repente un automóvil se detuvo ante nosotros por allá en 1959 y nos dijo –súbase el
que quiera ir a Hermosillo al Estadio Fernando M. Ortiz para el juego contra los
Naranjeros-. Por supuesto que nos apilamos rápidamente en el pickup y nos fuimos; él
entraba a los palcos del centro y nosotros a las gradas de sol; era Miguel León,
popularmente conocido como “Miguelón” que siempre portaba un altoparlante
para gritarle a los jugadores. La verdad es que nos arrepentíamos cada vez que íbamos
con él porque manejaba como loco; nos teníamos que agarrar de donde podíamos para
no caernos en aquella carretera Internacional siempre en pésimas condiciones, muy
angosta y con los camiones y el frío de la noche; pero todo era aguantable tan solo para
ver aquel béisbol. Recuerdo que nos advertía que si él salía y no estábamos en
el pickup, se iría sin nosotros de tal forma que no quedaba de otra y el último out siempre
nos lo perdíamos”.

Pronto llegaría el primer juego, el del debut para los jovencitos que empezaban la difícil
carrera de beisbolista. “Recuerdo que nos tocó debutar tanto a Romo como a mí en el
mismo juego allá en Empalme; el tercera base de Guaymas era Armando Murillo y de
pronto salió lastimado de un tobillo siendo retirado del encuentro, dándome la
instrucción Magallón de que tomara la tercera base. Con Romo sucedió lo mismo ya
que él entró sustituyendo a Emilio Ferrer, el abridor del juego, al ser tocado por un fuerte
batazo. Así es como iniciamos los dos este largo camino de pelotero”.

Vicente Romo pudo terminar la temporada con el club en forma brillante y pronto firmó
contrato con los Tigres del México para iniciar una carrera que lo llevaría a Grandes
Ligas por varios años. Pero Obed tuvo un momento desafortunado; “Magallón tenía
acondicionado un pequeño espacio con aserrín para amortiguar las barridas durante el
entrenamiento al que fui sometido para mejorar este asunto tan importante para un
pelotero; tuve la mala fortuna de no controlar adecuadamente mis pies y sufrí una
torcedura inoportuna que me dejó enyesado por varias semanas… ahí perdí mi primera
temporada”. De cualquier forma durante el tiempo que permaneció en
activo, Plascencia logró demostrar sus facultades y merecieron el interés de varios
buscadores que se fijaron en su talento.
Héctor Espino, Obed Plascencia y Felipe Montemayor

Después de que Obed estuvo en buenas condiciones para jugar de nuevo, fue invitado
a participar en la Liga Norte de Sonora con el club de Puerto Peñasco para la temporada
de 1962, y sucedió que en Cananea tuvo un encuentro interesante con el famoso
buscador “Corito” Varona de los Tigres del México; “… fue un día domingo jugando un
doble partido, donde por cierto tuve la fortuna de conectar cuatro dobletes, cuando
Varona se me acerca para invitarme a cenar a la que acepté gustoso. Estando en el
restaurante del Hotel Central, “Corito” inmediatamente presenta sus condiciones: -mira
muchacho, TÚ NO SABES JUGAR, así es que nosotros te vamos a enseñar, te vamos
a capacitar correctamente y como eres novato, pues te ofrezco un contrato por $1,200
pesos. A un lado de nuestra mesa, detrás de Varona estaban mis compañeros de equipo
Marco Antonio Manzo y Eradio Burruel, quienes escucharon la conversación y me
hicieron señas de que no le hiciera caso; y así lo hice, presenté mis evasivas y Corito
insistía… bueno, pues te daré $1500 pesos… no se lo hemos dado a ningún novato
todavía… tienes que aceptarlo.. tú no sabes aún jugar… eres muy joven. Los
muchachos insistían en que me negara a todo lo que Varona me decía moviendo sus
dedos de aquí como si fueran parabrisas. Varona aumentó la cantidad hasta $3,500
pesos y tampoco lo acepté. Se levantó enojado de la silla, bastante molesto en el
momento en que se da cuenta de la presencia de mis asesores, a quienes regañó…
¡ah… con que ustedes son los que están entorpeciendo las cosas… no!... se
levantó.. tomó su sombrerito y salió furioso. Eradio y “el cieguito” Manzo se rieron y me
dijeron que tuviera confianza… -si ya te echaron el ojo van a regresar-. Al día siguiente,
ya en mi casa (vivía en un vagón de ferrocarril adaptado con mi compañero Pilar
Camacho allá en Puerto Peñasco), llegó un joven con el contrato: $4000 pesos con el
recado de que es todo lo que pueden ofrecer por un novato, y nunca lo hemos hecho”.

Esa temporada con Peñasco el club quedó subcampeón y


tanto Manzo como Burruel recomendaron al prometedor novato con los Naranjeros de
Hermosillo siendo suplente del inmortal Leo Rodríguez en la tercera base para aquella
temporada de invierno 1962-1963. Plascencia ocupó algunas veces la tercera base
debido a una fractura de Rodríguez por un pelotazo recibido en el antebrazo; ahí el
joven Obed empezó a mostrar sus habilidades con el madero y en la esquina caliente.

Su entrada al béisbol y con los exigentes aficionados de la capital de la república no fue


fácil; el mismo Obed comentó: “Una de las causas fue el sobrepeso, cosa que
desapareció con el transcurso de la campaña. Los aficionados a la hora de batear me
silbaban o cuando después de un tercer out llegaba a la caseta me tiraban con cuanto
objeto había a la mano. Otro de los puntos a vencer fue que había muchos elementos
que estaban peleando por un puesto de titular, por lo que yo procuraba jugar cada día
mejor…. Pero el que me dio gran confianza desde un principio y lo cual agradezco fue
el timonel José Luis “Chito” García, además de los tres cuadrangulares que conecté en
Monterrey…. Después todo fue más fácil…”. Desde aquel momento, Plascencia se ganó
un lugar en el line-up por las siguientes 14 temporadas, equipo en el que se desempeñó
también en el difícil cargo de manager.

Obed Plascencia y el famoso Javier Solís

Plascencia ocupa el lugar 19 en el liderato de bateo de todos los tiempos de la Liga


Mexicana del Pacífico; dejó un respetable .267, 61HR y 368 carreras impulsadas
habiéndose mantenido activo en 21 temporadas de 1961-62 a 1984-85; tiene el lugar 14
en hits conectados con 946 con participación en 1090 encuentros. Su mejor año fue en
1964-65 con .304 de promedio al bat, 92 hits, 9 jonrones y 38 carreras impulsadas; jugó
para Guaymas, Hermosillo, Los Mochis, Guasave y Ciudad Obregón.

Obed Plascencia pertenece al selecto grupo de peloteros que se formaron en la década


de los años 60´s, época en la que brillaron Héctor Espino, Ronnie Camacho, José Peña
y tantos otros elementos que contribuyeron a consolidar al Rey de los Deportes en
nuestro país, acumulándose una rica historia de 7 décadas de profesionalismo con un
futuro muy prometedor todavía.
Estadística de Bateo de Obed Plascencia en la Liga Mexicana del Pacífico

Obed Plascencia (2009)

VICENTE ROMO NAVARRO


“Un brazo de Acero”
POR MANUEL DE JESUS SORTILLÓN VALENZUELA
Hay jugadores que brillan de manera sobresaliente por encima de muchos en las
diversas ramas del deporte; Michael Jordan en el básquetbol, Maradona y Pelé en el
futbol, Babe Ruth o Pete Rose en el Rey de los Deportes son un rápido ejemplo. Al paso
del tiempo, el profesionalismo en el deporte se consolidó en la segunda mitad del siglo
XX, formándose las ligas o circuitos apropiados a la disciplina y con ellas inicia la historia
deportiva que tanto apasiona en el mundo entero; el béisbol no fue la excepción y desde
1945 en que nació la Liga de la Costa en el noroeste de México, empezaron a escribirse
las estadísticas que dan evidencia de aquellos superdotados que fueron acumulando
cifras y hechos que dejaron una huella imborrable en el recuerdo; en México, uno de
ellos es el llamado popularmente “Huevo” Romo, lanzador con una larga carrera en los
diamantes.

Vicente Romo Navarro destacó de manera sobresaliente en la Liga invernal Mexicana


del Pacífico; en sus 24 años de activo en la pelota posee el récord de 182 juegos
ganados; su más cercano competidor fue José Peña con 173 (22 años) y Angel Moreno
137 (24 años). Así también, es el mejor en ponches con 2038 muy lejos de José Peña
quien quedó con 1601. En el importante rubro de efectividad también es el mejor con
2.38 carreras limpias admitidas por juego; el más cercano es Horacio Piña con 2.43
quien trabajó diez años menos; Romo lanzó el juego completo en 178 ocasiones de
364 oportunidades para un 48.9% dando muestra de un brazo privilegiado; el “MLB
Hall Fame” Tom Seaver (1967-86) contemporáneo de Romo, terminó 231 en 647
comienzos para un 35.7% en una época en que los relevistas no ganaban buenos
sueldos; esto significa que Vicente sacó los 27 outs en la mitad de los juegos que
comenzaba. Y para no dejar sentido a nadie, en el verano nuestro biografiado ganó otros
182 juegos en la Liga Mexicana y 45 más en otros circuitos para un total de 409 victorias
en su vida profesional; Cy Young (511) y Walter Johnson (417) fueron los mejores en
las Ligas Mayores y según la época de Romo, Nolan Ryan y Don Sutton empataron con
324 triunfos de por vida; Vicente los supera con 85 triunfos más.

Enrique y Vicente Romo (1963)

El nativo de Santa Rosalía Baja California un 21 de Mayo de 1943, comenzó su


carrera con los Ostioneros de Guaymas en aquel invierno de 1961, temporada que
terminó con 2 triunfos, 4 reveses y un promedio de efectividad de 2.61 en labores de
relevo. Subió a la loma por primera vez en Ciudad Obregón en el juego inaugural del
día 13 de octubre; en esa ocasión se lanzó un juego sin hit aunque con carrera salido
del brazo del pitcher yaqui Rubén Rendón quien permitió anotación después de una
base por bolas (a Mara Sañudo) y dos “wild pitch” en la segunda entrada; el score quedó
4 a 1 con un cuadrangular de dos carreras de “Papelero” Valenzuela y dos
producciones de Jesús Lechler; Romo tomó el montículo en el octavo episodio. Pero el
domingo 19 de noviembre por la mañana Vicente lanza 6 entradas y un tercio en relevo
a Emilio Ferrer desde la tercera, combinándose ambos para lanzar un juego sin hit ni
carrera contra los Arroceros de Ciudad Obregón; a la semana siguiente ganó su
segundo juego con otro gran relevo de 5 entradas y dos carreras permitidas.

Pronto despertó el interés de los buscadores de talento, y para el verano de 1962 vemos
a Romo con los Tigres de Aguascalientes en la extinta Liga Central Mexicana de Verano;
ganó 8 y perdió 9 con 4.47 de PCLA; regresa a Sonora de nuevo con Ostioneros y en
el invierno gana una decena de victorias a cambio de 8 reveses y 4.25PCLA tomando
participación en 24 juegos y 117 innings lanzados; al año siguiente acumuló 17 victorias
de las 40 de su equipo, la cifra más alta en una temporada de invierno para el derecho
de Baja California. Romo realizó un trabajo suficiente para despertar el interés de los
buscadores y para el verano de 1965 lo vemos con Portland Beavers de la Liga de la
Costa del Pacífico sucursal de los Indios de Cleveland, donde logró 2 victorias y 5
derrotas con 4.50 de PCLA; regresó ahí mismo en 1967 pero no tuvo mucha fortuna al
ganar 3 y perder 11 con 4.25PCLA, después de que en 1966 lograra 17-7 y 2.41 con los
Tigres del México, números que contribuyeron en gran manera a que el equipo capitalino
se llevara el campeonato haciendo gran pareja en el montículo con otro inmortal de la
pelota mexicana, José Peña, quien por cierto lo superó con dos triunfos más.

Vicente Romo con


Portland Beavers

Las Grandes Ligas llegaron para Vicente en 1968 con los Dodgers de Los Angeles en
la ciudad Californiana y en contra de los Mets de Nueva York, aunque participó en un
solo encuentro en labores de relevo; fue la noche del 11 de abril de 1968 cuando entró
por el abridor Luis Alcaraz; enfrentó a Jerry Grote en la novena entrada aceptándole un
sencillo al jardín izquierdo; el pitcher Koosman llega quieto en error del mismo Romo al
recoger un toque y tirar mal a segunda base; Harrelson es dominado en rola al segunda
forzando a Koosman y Grote pasa a tercera, desde donde anota con fly de sacrificio
de Boswell al jardín central; Agee termina la entrada con rola al short stop entregando
a Harrelson en segunda. Así pues, el sueño americano había cruzado a la realidad:
Romo estaba en la gran carpa.
Debido a la regla V de los “drafts” de 1967, el bajacaliforniano regresó a los Indios de
Cleveland con quienes logró una campaña excelente ese 1968 al ganar 5 y perder 3 con
12 salvamentos y un porcentaje de carreras limpias sorprendente de 1.60, 84-1/3 de
entradas y 44 hits; parte de ese año estuvo también con los
Portland Beavers acumulando 4 victorias y 3 reveses con un aceptable 3.16PCLA. Al
parecer las cosas iban mejorando cada vez más para Romo, sin embargo en los años
siguientes pasaría por varias novenas sin consolidarse en la Liga Mayor: pasa a los
Medias Rojas de Boston en abril de 1969; Boston lo cambia a los Medias Blancas de
Chicago en marzo de 1971; en octubre de 1972 es negociado ahora con los Padres de
San Diego quienes lo dejan libre en la primavera de 1975; no logra más de dos años
con un equipo entre 1969 y 1975.

Con Boston logró sus mejores números al ganar 14 y perder 12, (7-9, 3.18) y (7-3,4.08)
entre 1969 y 1970; salvó 17 juegos, ponchó a 160 contrarios y regaló 93 pasaportes;
comenzó 21 juegos y participó en 100 de 324, es decir, aproximadamente pisó el
montículo en uno de cada tres partidos durante dos años; en 1969 Boston quedó en
tercer lugar del Este de la Liga Americana a 22 juegos del Orioles; en 1970 se mantuvo
en la misma posición y casi con la misma distancia de los oropéndolas (21 juegos). En
1969 después de Sparky Lyle quien participó en 71 juegos, Romo le siguió con 52
aunque el primero lanzó menos con 102.2 entradas contra 127.1 del mexicano.
Para 1971 Vicente cambia de medias y se las pone blancas con Chicago que también
es un club de media tabla; en esa ocasión ganó 2 y perdió 2 con 3.38PCLA en 45 juegos
siempre en labores de relevista bajo el mando de Chuck Tanner, quien tampoco le
prestó mucho la bola teniendo de compañeros a los conocidos Rich Hinton y
Dennis O´Toole. Para 1972 jugó menos lanzando las costuras en 28 encuentros, ganó
3 y no perdió con 3.31 de PCLA en un club que tenía en sus filas al también mexicano
Cecilio Acosta. Para los siguientes dos años el bajacaliforniano Romo toma maletas y
se va a San Diego; en 1973 ganó 2 y perdió 3 con 3.70PCLA en 49 juegos; al año
siguiente lanzó 5 juegos más, quedó con marca de 5-5 y 4.56PCLA, más alto de lo
acostumbrado en un club que terminó a 42 juegos del primer lugar Los Angeles; ese
año fue el peor equipo de todo Grandes Ligas.

Después de concluir sus servicios con Guaymas, en la temporada 1970-71 Vicente


Romo se integra a los Yaquis de Ciudad Obregón de la Liga Mexicana del Pacífico,
equipo para el cual lanzó hasta la temporada 1973-74; ayudó al club triguero junto con
su hermano Enrique a obtener el campeonato en la edición 1972-73 en una serie final
ante los Mayos de Navojoa bajo el mando de Dave García; sería el segundo
campeonato en su historia. Para la edición 74-75 se incorpora a los Tomateros de
Culiacán, equipo para el cual trabajó hasta la edición 1984-85, ayudando a la causa con
3 campeonatos y dejando récords para el club de más juegos completos con 49,
iniciados (159) y entradas lanzadas con 1127.
Al dejar Grandes Ligas en 1975, Vicente se incorporó a los Cafeteros del Córdoba
dejando marca de 13-6 y 2.83PCLA al terminar el año; permaneció hasta 1978 ganando
40 partidos, perdió 29 con efectividades de 2.51, 2.43 y 2.52; en 1979 pasó a los Azules
de Coatzacoalcos con quienes tuvo marca de 14-13 y un sorprendente 1.97PCLA con
10 blanqueadas, el número más alto en su larga carrera e igualando el récord de la Liga
junto con Gary Ryerson y Luis Meré; en 1980 siguió en plan grande pues ganó 15 y
perdió 11 con una efectividad de 1.88 y 1.22 antes y después de la huelga. A los 38
años Romo tendría su mejor año en la Liga Mexicana, con 16-6 y un minúsculo
porcentaje de 1.40PCLA y 21 juegos completos de 27 posibles. Al año siguiente registra
un 7-0 en ganados y perdidos con 1.54 antes de firmar contrato con los Dodgers de
Los Angeles en medio de la “Fernandomanía”; logró ganar uno, perdió 2, salvo otro y un
respetable 3.03PCLA en su fugaz regreso a Grandes Ligas.

En 1983 y después de 16 años, el ya veterano Vicente Romo de nuevo viste la franela


de los Tigres del México y se lleva 14 victorias a cambio de 6 reveses con 2.48PCLA; a
sus 40 años fue cuarto en victorias de la Liga. Al año siguiente pasó a los Diablos Rojos
del México con 10-6 y 3.45PCLA; en 1985 se fue de 4-2 con 2.11PCLA y en la última
temporada lanzó para Leones de Yucatán dejando marca de 4-2 y 3.59PCLA. En la Liga
Mexicana de Verano acumuló 182 victorias a cambio de 106 derrotas con 2.49PCLA, y
a pesar de trabajar durante 10 años en Estados Unidos, acumuló 1857 ponches (quinto
mejor), 52 blanqueadas (empatado en tercer lugar) y 179 juegos completos (séptimo
lugar de todos los tiempos). Para lanzadores con 2000 entradas o más, es el mejor en
carreras limpias superando al segundo lugar George Brunet por 0.17; en porcentaje de
ganados y perdidos es el tercero mejor con 0.632, solo superado por Rafael García
(.645) y Andrés Ayón (0.633).

México ha sido muy prolífero en la producción de lanzadores, y en medio de ellos,


destaca Vicente “El Huevo” Romo poseedor de un brazo de hierro que se mantuvo en
la batalla por 24 años, algo pocas veces visto; solo Angel Moreno se mantuvo más
tiempo en la loma de los disparos con 27 años y Mercedes Esquer, que igualó la marca
del bajacaliforniano. Dentro de su larga carrera, Romo lanzó un juego perfecto el día 5
de Enero de 1971 en la misma ciudad que lo vio crecer, Guaymas Sonora, jugando para
los Yaquis de Ciudad Obregón; ganó 12 por 0 en un encuentro al que asistieron solo 72
personas con boleto pagado.
Vicente Romo fue solicitado con mucha frecuencia en calidad de refuerzo en diferentes
equipos de la Liga Mexicana del Pacífico, ya sea para los juegos de postemporada o
bien en la Serie del Caribe; en febrero de 1971 abrió el cuarto juego que finalmente se
convirtió en la primera victoria de nuestro país en esta tradicional confrontación jugando
para Naranjeros de Hermosillo en Puerto Rico; Vicente también estuvo en el Naranjeros
de 1975-76 que logró por primera vez el título de la Serie del Caribe que en aquel
entonces se celebró en República Dominicana.

En realidad son pocas estas líneas para describir tan siquiera brevemente la gran obra
de Romo en el béisbol; no hay mucos que hayan lanzado tanto como él, en tantos
lugares y con tantos equipos que bien vale la pena un libro completo de su vida
deportiva; el 6 de diciembre del 2011 fue retirado su número 27 del Equipo Tomateros
de Culiacán, un hecho que debería repetirse en todos los clubes de la Liga Mexicana
del Pacífico ahora que se cumplen 70 años de béisbol en el noroeste de México, algo
así como ocurrió con el gran bateador mexicano Héctor Espino. El 22 de noviembre del
2011 fue retirado el número 24 del equipo de Yaquis de Ciudad Obregón así como el
número 11 de su hermano Enrique; Vicente fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol
Mexicano en 1992.

Después de este pequeño análisis nos queda una gran pregunta por contestar:
¿Porqué Romo nunca fue considerado como un abridor consistente en Grandes Ligas?;
la respuesta parece dibujarla en una reciente entrevista cuando comentó: “…no me
tocaron las grandes bolsas que se pagan ahora, ni la apertura que vino a poner fin al
racismo que se daba en Grandes Ligas, apertura que se la debemos a un sonorense…
al gran zurdo Fernando Valenzuela”. En los años 60’s aún las puertas no estaban
abiertas completamente al jugador latino, sin embargo algunos equipos empezaban a
ocupar sus diamantes con brillantes elementos de habla hispana como el dominicano
Juan Marichal (1960-75), el puertoriqueño Roberto Clemente (1955-72) o el venezolano
Luis Aparicio (1956,73) entre otros. Indudablemente que Romo tuvo momentos
brillantes en las Grandes Ligas, como aquella blanqueada de 5-0 en contra de los
Orioles de Baltimore quienes ese año quedarían Campeones de la Liga Americana,
temporada en la que completó 4 de 11 juegos, ponchó a 89 contrarios y tuvo un PCL de
3.13 bastante aceptable; Culp y Nagy terminaron 9 y 7 juegos en 32 y 33 comienzos y
entre los dos tuvieron 3 blanqueadas.

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Siete años después de su retiro de Grandes Ligas, el 2 de junio de 1982 Vicente entra
al relevo en la novena entrada por los Dodgers que ganaban 7-6 en Pittsburgh; retira a
Thompson pero otorga dos pasaportes a Easler y Stargell; Montañez conecta sencillo
corto al izquierdo para llenar las almohadillas, momento en que Tom Niedenfuer entra
al relevo, Nicosia recibe los 3 strikes pero Peña consigue el hit de una victoria que se le
va de las manos a la gente de TomLasorda. Vicente recibe la oportunidad de abrir el día
2 de julio contra los Astros en Los Angeles, permite 3 hits en 5 entradas en un partido
que termina en derrota para Dodgers 4-1. Romo le dice adiós a las Grandes Ligas con
un triunfo admirable de 2 carreras por 1 en contra de Expos de Montreal el día 19 de
Julio de 1982 cuando ya pisaba sus 40 años; aceptó 3 hits en 7 entradas, ponchó a 6,
otorgó una base por bolas y aunque Steve Howe recibe una carrera en la novena, logra
preservar el triunfo al mexicano.
Nuevos brazos están llenando los libros de estadísticas, pero hay alguien que seguirá
brillando por mucho tiempo y que logró cautivar no solo al público que aplaudía sus
disparos al plato, sino a los mismos compañeros que sentían la seguridad de que su
pitcher los llevaría a la novena entrada con una buena oportunidad para alcanzar la
victoria, ese es Vicente Romo Navarro. En una ocasión que lanzó de refuerzo con
Hermosillo, Romo abrió el primer partido y salió sin decisión después de ir ganando 4-1
en la octava; inició el quinto y salió expulsado del montículo con 6 carreras en la misma
primera entrada en un juego que enfrentó a su hermano Enrique; con la serie a favor de
Yaquis de Ciudad Obregón 3-2 ese año de 1976, Hermosillo iguala los cartones con una
victoria de “Pancho” Barrios 6-0 en el Valle del Yaqui; se llega el partido final por el
campeonato que comienza Rich Hinton dejando el partido ganado 2-0 en el octavo
inning, un out y hombre en primera; el derecho bajacaliforniano retira los últimos 5
tercios de manera consecutiva y la celebración comienza para un campeonato más de
Hermosillo…. “Cananea” Reyes, el manager naranjero, sabía quién era Romo y le confió
los outs más importantes de la temporada.
Estadística de Vicente Romo en la Liga Mexicana del Pacífico

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