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Primer texto

http://4.bp.blogspot.com/_AaXJKhmEhsY/Rxe3NefBxII/AAAAAAAABCo/XzU2S
nRheeE/s1600-h/Humos.jpg

La ONU lanza página web sobre


"mecanismo de desarrollo limpio" de Kyoto. El Secretariado de la
Convención Marco de la ONU sobre cambio climático (UNFCCC) y el
Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) anunciaron el
lanzamiento de una página web para facilitar el intercambio de
información vinculado con el "mecanismo de desarrollo limpio" del
Protocolo de Kyoto.

El "mecanismo de desarrollo limpio" (CDM, según sus siglas en inglés)


otorga a los países industrializados que tienen fijadas metas de
reducción de emisión de gases de efecto invernadero según e Protocolo
de Kyoto la posibilidad de cumplir con parte de estos compromisos
mediante la financiación de proyectos en naciones en vías de desarrollo,
y obtener a cambio certificados de reducción de emisiones (CERs).

La página en Internet, www.cdmbazaar.net, no tiene la intención de ser


una plataforma para el comercio de CERs, sino más bien una fuente de
información para compradores y vendedores de estos certificados, así
como para los proveedores de servicios tecnológicos y de aquellos
relacionados con el mercado de carbono, señaló la UNFCCC en un
comunicado de prensa.

El secretario ejecutivo del UNFCCC en Bonn, Yvo de Boer, sostuvo que


el CDM "ha visto un crecimiento exponencial en cantidad de proyectos,
con fuerte interés por parte de los países en vías de desarrollo en los
proyectos y de las naciones desarrolladas en los CERs. El 'CDM Bazaar'
hará justamente lo que su nombre sugiere, ayudar a los compradores y
vendedores, y todos aquellos que participan en el mercado, a hacer
negocios".

En la página en Internet se puede publicar y obtener información sobre


potenciales proyectos de reducción de emisiones de gases de efecto
invernadero que buscan financiamiento, CERs disponibles para su venta,
compradores de estos créditos de carbono, entre otros.

Segundo texto

Fuente: www.adnmundo.com

ETIQUETAS: GASES DE EFECTO INVERNADERO, INTERNET, ONU, PNUMA,

PROTOCOLO DE KYOTO

NOTICIAS DE LATINOAMERICA:
ECUADOR
10/06/2010- Nuevos bonos de carbono a la venta
El Deutsche Bank de Inglaterra firmó ayer el contrato de compraventa de los bonos de carbono
que generará el proyecto de focos ahorradores del Ministerio de Electricidad. Este proyecto implica
el reemplazo de 16 millones de focos incandescentes por focos ahorradores o fluorescentes a fin
de incrementar el ahorro de energía y reducir anualmente la emisión de 439 000 toneladas de
CO2 a la atmósfera durante los próximos 10 años. Cada tonelada menos de CO2 en la atmósfera
equivale a un Certificado de Reducción de Emisiones (CER). Estos bonos pueden comercializarse
en los países firmantes del Tratado de Kioto en 1997, que se comprometieron a disminuir sus
emisiones de efecto invernadero. El Gobierno calcula que la emisión por el proyecto de focos
ahorradores bordee los 4,3 millones de CER. En este sentido, el Deutsche Bank comprará en los
próximos 10 años entre USD 40 millones y 70 millones. Este margen, de acuerdo con la ministra
de Patrimonio, María Fernanda Espinosa, se debe a que los precios de los CER fluctúan en el
mercado. Estos instrumentos se han cotizado entre USD 5 y USD 20 por tonelada no emitida de
CO2 en el mercado internacional, según datos del Ministerio del Ambiente. Pero el precio está a la
baja luego del fracaso del encuentro de Copenhague, en diciembre del 2009. Los recursos,
producto de la venta de los CER, serán destinados para el desarrollo de proyectos de generación
de energía renovable como los fotovoltaicos (que aprovechan la luz del sol), geotérmicos (para
obtener energía de los volcanes) y eólicos (que obtienen energía con el aprovechamiento del
viento), indicó el ministro de Electricidad, Miguel Calahorrano. El primer desembolso del banco
inglés se realizará una vez que los CER estén registrados ante las Naciones Unidas. Espinosa
indicó que se prevé obtener la certificación durante este año. Sin embargo, no estableció ningún
plazo. De los 16 millones de focos ahorradores, seis millones fueron instalados en el 2009, en lo
que va de este año se han reemplazado unos cuatro millones más. Se espera que todo el cupo
programado de luminarias termine de reemplazarse hasta octubre próximo, antes de la llegada del
estiaje. El objetivo es contribuir al ahorro de electricidad y reducir la demanda de energía. La
venta de los CER del proyecto de focos ahorradores se suma a un grupo de 14 proyectos privados
y uno estatal que se han lanzado para aprovechar la demanda internacional de estos bonos. En
esta lista prevalecen los proyectos de centrales de generación hidroeléctrica.

Fuente: El Comercio (Pe)

Tercer texto
http://democraciayterritorio.wordpress.com/2008/08/19/el-protocolo-de-kioto-y-el-
mercado-de-bonos-de-carbono/
Editorial
El siguiente texto es un fragmento de un artículo publicado en
cambio_climatico.ine.gob.mx Para leerlo completo dale click aquí
Además, al final del post incluímos un par de links a noticias relacionadas con los
bonos de carbono en México y en Chiapas.
Fragmento:
¿Qué son los bonos de carbono?
Los bonos de carbono son un instrumento económico contemplado en el Protocolo de
Kioto. Cada bono de carbono equivale a una tonelada de bióxido de carbono equivalente
(ton CO2 eq.) que ha sido dejada de emitir a la atmósfera.
El objetivo de la existencia y uso de los bonos de carbono es disminuir los costos de las
actividades de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero; únicamente
pueden ser generados por los mecanismos establecidos en el Protocolo de Kioto.
¿Qué es el comercio de bonos de carbono?
El comercio de bonos de carbono consiste en la compra y venta de certificados de
reducción de emisiones (CERs), permisos de emisión, montos asignados anualmente
(AAUs), o unidades de reducción de emisiones (ERUs).
El comercio de los bonos de carbono está basado en dos puntos:
1) No importa en qué parte del planeta se eviten las emisiones de GEI, el efecto es el
mismo. Evitar que una tonelada de carbono sea liberada a la atmósfera tiene el mismo
efecto en la mitigación del cambio climático, sin importar si la reducción de emisiones
se hizo en México, Venezuela, India o Europa.
2) En términos ambientales, no es tan importante si las emisiones se evitan hoy o en
unos años. Dado el tiempo de permanencia de los GEI en la atmósfera (el tiempo que
duran en la atmósfera), el efecto ambiental de evitar las emisiones el día de hoy o en
unos años es el mismo, siempre y cuando realmente se evite la emisión.
¿Existen mercados de carbono fuera del Protocolo de Kioto?
El mercado de carbono (compra-venta de bonos o de emisiones) ha sido creado
principalmente para alcanzar los compromisos establecidos en el Artículo 3 del
Protocolo de Kioto, que menciona que las Partes incluidas en el anexo I se asegurarán,
individual o conjuntamente, de que sus emisiones antropógenas agregadas, expresadas
en dióxido de carbono equivalente, de los gases de efecto invernadero no excedan de las
cantidades atribuidas a ellas, con miras a reducir el total de sus emisiones de esos gases
a un nivel inferior en no menos de 5% al de 1990 en el período de compromiso
comprendido entre el año 2008 y el 2012..
Para facilitar y controlar el comercio, algunos países como Noruega, Reino Unido,
Dinamarca, Suecia, Francia, Alemania y Estados Unidos, han creado esquemas de
compra-venta de bonos. Esto permitirá que empresas e instituciones interesadas en el
comercio de bonos puedan tener un sitio, la infraestructura y la regulación para las
operaciones. Por ejemplo, en el caso de la Unión Europea, se ha decidido establecer un
esquema multinacional de comercio que le permitiera a los países miembros de la UE
participar en el mercado del carbono. Bajo este esquema se podrán realizar
transacciones electrónicas de Montos Asignados Anualmente (AAU) ente los países
miembros.
El mercado del carbono se da en todo el mundo aunque no se puede hablar de un único
esquema de comercio o de un único sistema de transacciones. Esto hace que el precio de
cada bono de carbono (equivalente a una tonelada de CO2 no emitida a la atmósfera)
esté sujeto a la oferta y demanda del mercado; así, algunos países, presionados por
cumplir con sus compromisos de reducción de emisiones según lo establecido en el
Protocolo de Kioto, pueden tener más interés en comprar bonos a un determinado precio
o en comprar una mayor cantidad a lo largo de cierto lapso de tiempo. Por su parte,
otros países o empresas que hayan obtenido o sean poseedoras de bonos de carbono,
estarán interesados en vender sus bonos al mejor precio posible.
Además, en el mercado de los bonos de carbono será posible comprar y vender los
diferentes tipos de bonos.
¿Cuál es el potencial estimado de México en el mercado de carbono?
De acuerdo a información provista por la SEMARNAT, se estima que el país tiene un
potencial de reducción y captura de carbono cercano a los 81 millones de toneladas
entre 2008-2012.
Este potencial puede aprovecharse mediante la realización de proyectos dentro del
Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL).
Considerando los precios del mercado, este potencial puede traducirse en un ingreso
cercano a $500 millones de dólares por concepto de venta de Certificados de Reducción
de Emisiones.
La participación de México en el mercado de bonos de carbono a través del MDL es
relativamente reciente. Los principales logros alcanzados son los siguientes:
• Existen 178 proyectos con carta de aprobación expedida por la Comisión
Intersecretarial de Cambio Climático.
• Según la firma Noruega DNV, tan solo la Comisión Federal de Electricidad puede
tener un mercado de reducción de emisiones del orden de 100 MM USD/año. Es
necesario evaluar el potencial real del mercado y realizar proyectos demostrativos. Estos
ingresos ayudarán a promover el desarrollo de proyectos en los sectores energético,
industrial, agrícola y forestal*.
• En octubre de 2005 el Gobierno del Distrito Federal suscribió un Convenio con el
Banco Mundial para la emisión de Bonos de Carbono estimados en 2.5 millones de
dólares, considerando reducciones de CO2 del Metrobús por 34.5 mil toneladas
verificadas anualmente
Un mercado que mueve US$125 mil millones al año

Cuarto texto
http://www.elespectador.com/impreso/temadeldia/articuloimpreso198160-

colombia-el-negocio-del-carbono
Colombia, en el negocio del
carbono
Por: Redacción Vivir

Divaldo Rezende, invitado al Foro de El Espectador, propuso crear la Primera Mesa


Colombiana de Carbono para negociar los bonos producidos por empresas locales.

Foto: Daniel Gómez

Divaldo Rezende, director de la empresa Cantor CO2e.

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“El próximo Gobierno debería tomar la bandera del cambio climático para posicionar al
país a nivel internacional”, señaló el martes el Ministro de Ambiente, Vivienda y
Desarrollo Territorial, Carlos Costa ante los más de 500 asistentes al foro organizado
por El Espectador para discutir el papel de Colombia ante los nuevos mercados de
bonos de carbono.

En concepto del Ministro, Colombia goza de tres grandes cualidades que le permitirían
ser un importante jugador internacional. Por un lado, su cobertura boscosa
relativamente bien conservada. En segundo lugar, la matriz energética en un 65% ya
es limpia, pues depende de la energía hidroeléctrica. Por último, el sector empresarial
colombiano ha dado signos de estar muy comprometido con el desarrollo sostenible.

Según Costa, ante la dificultad de lograr acuerdos internacionales vinculantes que


establezcan compromisos puntuales a cada país, las soluciones para frenar el
calentamiento global correrán por cuenta de las iniciativas de cada nación, de las
empresas y de los individuos.

Uno de los sectores más activos en este sentido son los mercados de carbono,
regulados y voluntarios, que mueven en promedio unos US$125 mil millones al año en
todo el mundo y su perspectiva de crecimiento se multiplica a medida que crece la
conciencia por establecer modelos de desarrollo sostenibles.

Se calcula que un 60% del empresariado colombiano está dispuesto a asumir


compromisos para reducir sus emisiones y mitigar el impacto ambiental.

Este es el caso de empresas como Isagen y Transmilenio. Además de su convicción


de participar en una economía verde, ambas compañías han encontrado en el cambio
climático una oportunidad para hacer negocios.

Luis Fernando Rico, gerente general de Isagen, contó a los asistentes del foro que el
objetivo de la empresa, desde 2007 cuando creó el Proyecto de Gestión Integral del
Cambio Climático, ha sido convertirse en una industria “carbono 0”, es decir que cada
una de sus emisiones esté compensada con un proyecto de mitigación. Para esto han
medido el nivel de carbono que producen sus actividades y ahora buscan reducirlo.

“En Colombia no hemos explotado ni el 15% de la potencia hidroeléctrica del país”,


dijo Rico al señalar que este tipo de energía está llamada a jugar un importante papel
en un mundo que se aleja del uso de combustibles fósiles.

Por su parte, Fernando Páez, gerente de Transmilenio, recordó que Colombia fue el
primer país en registrar ante las Naciones Unidas un proyecto de transporte para
reducir la huella de carbono. El transporte en todo el mundo representa el 40% de las
emisiones.

Según lo reveló el funcionario, por la implementación de las fases II, III y IV de


Transmilenio la empresa recibirá por venta de bonos de carbono alrededor de $4.000
millones.

Un asunto de todos
¿Será usted el líder o el seguidor en un mercado de bonos de carbono y empresas
verdes? Esa fue la pregunta que Tomás Uribe Moreno, hijo del Presidente Álvaro
Uribe y quien gerencia la empresa Ecoeficiencia, le lanzó al auditorio.

 Redacción Vivir | EL ESPECTADOR

Quinto texto
http://medionatural.blogspot.com/2005/0
7/comercio-con-el-medio-ambiente-
bonos.html
Thursday, July 28, 2005

COMERCIO CON EL MEDIO AMBIENTE: BONOS DE CARBONO

El siguiente documento constituye una introducción al tema de los bonos de


oxigeno y los sumideros de carbono, brinda una aproximación a la
oportunidad de negocio en este tema y a las expectativas que brinda este
nuevo mercado, otros temas que complementarían a este están en lo
concerniente a agricultura biológica, conservación de la biodiversidad y
bioprospecion. Proyectos que claramente se pueden desarrollar en la zona
del Pacifico Colombiano por ejemplo.
INTRODUCCIÓN:

“El planeta se está calentando”. La Tierra está sufriendo un Cambio


Climático, pero ¿qué es lo que produce este cambio en la temperatura
global ?
El clima de un planeta se decide por su masa, su distancia al sol y la
composición de su atmósfera. La composición de la atmósfera de la tierra es
de 78% nitrógeno, 21% oxígeno y 1% otros gases.
La tierra tiene un sistema natural para el control de la temperatura. Los
gases de efecto invernadero (GEI) son de gran importancia para dicho
control. En promedio, cerca de un tercio de la radiación solar que golpea la
tierra es reflejada de nuevo al espacio. Del resto, una parte es absorbida por
la atmósfera, y la otra parte (que es la mayoría de la radiación) es absorbida
por la tierra y los océanos, provocado que la superficie de la tierra se
caliente y que emita radiación infrarroja. Los gases de invernadero atrapan
la radiación infrarroja, calentando así, la atmósfera. Éstos, a los que
llamamos gases de efecto invernadero (GEI’s), se presentan de manera
natural en la atmósfera, y son: vapor de agua, el bióxido de carbono, el
ozono, el metano y el óxido nitroso, y juntos crean un efecto natural de
invernadero. Estos gases, encargados de calentar la atmósfera llevan la
temperatura media anual de –18° C a alrededor de 15° C, haciendo posible
la vida en nuestro planeta.

Desde el inicio de la era industrial (siglo XVII), las emisiones de los GEI’s han
aumentado considerablemente como consecuencia del uso de energías
derivadas de fuentes fósiles usadas en las actividades del hombre. La
utilización de combustibles fósiles, la deforestación, la quema de biomasa y
la ganadería son actividades humanas que liberan gases de efecto
invernadero. Esto ha provocado desequilibrios ecológicos. Las zonas
climáticas se desplazan, los glaciares de descongelan, trayendo así, un
aumento en el nivel medio de las aguas del planeta.
La parte significativa de emisiones del bióxido de carbono proviene de la
producción energética, de procesos industriales y de transporte, es decir,
que la mayor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero son de
los países industrializados, y dada la desigual distribución de la industria en
todo el mundo, los países en vías de desarrollo son los más afectados con
estos cambios climáticos.

EL PROTOCOLO DE KIOTO:

Todos estos cambios que experimenta la humanidad, han preocupado a la


comunidad internacional en aspectos socioeconómicos, políticos, jurídicos,
etc. Desde el hecho de preparar a los países potencialmente más afectados
para enfrentar el cambio climático hasta ver los efectos en la estructura
económica que podría traer una disminución en el consumo de combustibles
fósiles, por mencionar algunos.
De cualquier manera todos los países, sea cual sea su tasa de crecimiento,
de desarrollo, de población o de industrialización se verán afectados por el
inevitable cambio climático al que nos enfrentamos día a día.
Lo primero a realizar para enfrentar este cambio climático es reducir las
emisiones de GEI’s, en especial de CO2, tanto industrial como
domésticamente. Esto se puede lograr a través del desarrollo e
incorporación de tecnologías menos contaminantes, así como cambios en
las fuentes de energía, por ejemplo: la eólica, solar, hidráulica, etc, de modo
que se generen menos emisiones. Estos cambios tan profundos dentro de
los sectores económicos pueden conllevar costos altos si no se realizan con
la ayuda de la comunidad internacional.
La mitigación del cambio climático es una razón más para impulsar diversos
programas de conservación, reforestación, aprovechamiento sustentable de
recursos renovables, promoción del desarrollo sustentable, apoyo a la
transferencia tecnológica, mejoramiento de la eficiencia energética, impulso
a las fuentes renovables de energía, entre otros.
El Protocolo de Kyoto adoptado en 1997, se encontró con diferentes
barreras para ser ratificado por algunos países. Quedó abierto para firma
durante un año a partir del 16 de marzo de 1998, más cada país puede
ratificarlo en cualquier momento.
Dentro del Protocolo de Kyoto los países se dividen por anexos. Países
pertenecientes al Anexo I, es decir países desarrollados y por lo tanto con
más emisiones de GEI’s, que se comprometen a reducir los niveles de estas
emisiones, así como brindar asesoría, apoyo técnico y financiero a los países
en vías de desarrollo (países cambiando a economías de mercado, no Anexo
I). Estos países acordaron a su vez, proteger el sistema climático para
beneficio de la humanidad sobre una base de equidad y de acuerdo con sus
responsabilidades y capacidades.
Según lo estipulado en el artículo 25 del Protocolo, éste entrara en vigor 90
días después de la fecha en la cual al menos 55 países de la Convención
que ratifiquen incluyendo los países de Anexo I, cubran así el 55% del total
de emisiones de 1990.
El protocolo pasó por momentos críticos y las partes tuvieron que pasar por
arduas negociaciones y realizar ciertas concesiones para superar las
diferencias que los distanciaban.
El Protocolo obliga a países desarrollados a reducir sus emisiones para el
quinquenio 2008-2012 distribuidas de la siguiente manera:

Emisiones por países

– 8% para Suiza, varios países de Europa Central y del Este y la Unión


Europea (esta última logrará su objetivo por medio de tasas de
reducción diferenciadas para cada uno de sus estados miembros)
– 7% para Estados Unidos
– 6% para Canadá, Hungría, Japón y Polonia
– Nueva Zelanda y Ucrania deberán estabilizar sus emisiones al nivel
de 1990
– Noruega podrá incrementar sus emisiones en un 1%, Australia en un
8% e Islandia en un 10%
MECANISMOS DE FLEXIBILIDAD DEL PROTOCOLO:

Dentro de los artículos 6° y 12° del Protocolo se establecen tres mecanismo


de flexibilidad para que los países con compromiso de reducción de
emisiones puedan cumplir con sus objetivos, bajo la condición de que sus
mayores esfuerzos deban siempre invertirse en la reducción domésticas.
También los países del no Anexo I se comprometen a asistir a las partes del
Anexo I a cumplir con sus obligaciones. Estos mecanismos son:

o Implementación conjunta
o Comercio de emisiones
o Mecanismos de desarrollo limpio (MDL)

Implementación conjunta y comercio de emisiones:

Los países industrializados (Anexo I) pueden vender y comprar entre ellas


las reducciones resultantes de proyectos específicos a través de las
unidades de reducción de emisiones. Con el comercio de emisiones se les
permite a los países vender sus emisiones reducidas en caso de que un país
haya sobrepasado su meta de reducción.
Estos mecanismos solo se pueden realizar entre países que tengan objetivos
de reducción.
Esta ayuda entre países hace que si para algunos países resulta menos
costosa la reducción que para otro, entre ellos pueda existir un comercio,
para equilibrar las reducciones.

Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL)

Estos mecanismos abren la posible negociación entre países Anexo I, es


decir con objetivos de reducción, y los países no Anexo I. Esto quiere decir
que existe la posibilidad de la transferencia de tecnología por medio de
grades cantidades de recursos financieros y del know-how tecnológico para
promover y ayudar a los países no Anexo I a desarrollar y crecer en base a
sistemas y procesos amistosos con el medio ambiente, es decir, en base al
desarrollo sustentable.
Estos MDL serán proyectos que apuntan a la maximización de la efectividad
de los costos de la mitigación del cambio climático de los países
industrializados, permitiéndoles así, la oportunidad de reducir las emisiones
de GEI’s, invirtiendo en el desarrollo sustentable de proyectos en países en
vías de desarrollo.
El Protocolo establece los MDL como un camino de promover el DS mientras
se minimizan los costos de los límites de reducciones de gases. En
respuesta a las inversiones de estos proyectos en países en vías de
desarrollo, los países desarrollados ganarán “certificados de reducción de
emisiones” que deben usar para llegar a sus metas de reducción
establecidas.
Estos proyectos deberán demostrar que producen: la reducción de
emisiones industriales ó la fijación de gases y/o la conservación del carbono
ya existente.
Estos MDL son uno de los principales objetivos de las Conferencias de las
Partes (las COP’s) y los cuales jugaran un papel muy importante.

A través de aluna de estas formas, o mediante su combinación, los países


industrializados podrán contabilizar la reducción de emisiones de CO2 o su
fijación en sumideros, medidos e toneladas de carbono, para poder alcanzar
sus compromisos ante la CMCC (Convención Marco para el Cambio
Climático) en el Protocolo de Kyoto.
A pesar de ser uno de los objetivos primordiales, aún no se llega al
establecimiento jurídico, social y económico, que no permita las
interpretaciones erróneas de países con grandes cantidades de recursos
ambientales a desarrollar.

El papel de los bosques como sumideros de carbono.

La vegetación por medio de la fotosíntesis transforma la energía solar,


absorbiendo el CO2 del aire en oxígeno que lo libera a la atmósfera. Los
bosques, en particular, son sumamente importantes en el ciclo de carbono
por que:
– Almacenan grandes cantidades de carbono e su biomasa.
– A través de la fotosíntesis y respiración intercambian C con la atmósfera.
– Son fuentes de emisión de C cuando son perturbados por causas naturales
(incendios, etc. ) o a causa del hombre y sus actividades (quema de campos
para actividades agropecuarias, o explotaciones forestales, etc.)
– Son sumideros cuando abandonan las tierras perturbadas, que se
recuperan mediante la regeneración natural. Los sumideros son
componentes del sistema planetario que actúa como reservorio del gas
fuera de tiempo y trasfieren del CO2 del aire a la vegetación y al suelo,
donde son almacenados.
El hombre, por la creación de nuevos bosques mediante forestaciones y
reforestaciones en lugares donde no existen árboles, o por el manejo de la
silvicultura de los bosques nativos existentes, altera las reservas y flujos de
carbono, modificando así, el ciclo de éste y utilizando con esto su potencial
para mitigar el cambio climático.
La conservación de los bosques de manera natural es sumamente
importante para la reducción de uno de los gases de efecto invernadero
más abundante, el CO2.

¿Qué está sucediendo?

Dentro del Artículo 6 el Protocolo de Kyoto incluye tanto la reducción como


la eliminación de emisiones de gases efecto invernadero. Explícitamente se
refiere a “proyectos con objetivos de reducir las emisiones antropogénicas
por medio de recursos o aumentar estas reducciones por medio de los
sumideros”
Por otro lado el artículo 12 dentro de los MDL solo se refiere a las
reducciones de emisiones, más no aclara nada acerca de las eliminaciones
de estos gases por los sumideros de países que no sean solamente del
Anexo I.

Como podemos observar, existe una ligera contradicción dentro de los


mecanismos permitidos dentro de los MDL del protocolo.

¿Qué es lo que ha generado esta ambigüedad?

Existen países que han decidido implementar un mercado de venta de


“bonos de carbono”. Estos bonos son vendidos a empresas extranjeras que
pertenezcan a algún país del Anexo I, es decir con objetivos de reducción.
Por lo tanto ha generado que los países con grandes zonas boscosas, las
pongan a la venta para que los objetivos de otros países sean cumplidos.
Una característica del efecto invernadero es que resulta indiferente dónde
se produzcan las emisiones o la captura del CO2 por los sumideros, ya que
sus consecuencias son de carácter global.
El Protocolo claramente dice que los países no Anexo I también tienen que
ayudar al buen funcionamiento de sus bosques, así como el cuidado de sus
reservas naturales.
Otra de las dificultades de este tipo de comercio es establecer la medición
de la capacidad de cada árbol de capturar el CO2 y transformarlo en
Oxígeno.
Esta venta de “bonos de carbono” abre una posibilidad a los países, y en
particular a los sectores forestales, donde el manejo de bosques nativos y el
desarrollo de nuevas plantaciones ofrecen la posibilidad de generar una alta
oferta de captura de carbono, que es comerciable en este nuevo mercado y
con nuevas posibilidades de comercio para el país.
Para otros sin embargo, resulta una medida solo de comercio y no de ayuda
a solucionar el problema del medio ambiente, siendo que se están poniendo
en venta parte del territorio del país, y se le está poniendo un precio al
medio ambiente. Así como se destruyen zonas con vegetaciones exóticas,
para poder tener zonas boscosas, afectando así los ciclos naturales. No
obstante resulta también una interesante medida de conservación del
bosque húmedo tropical, bosque que poseemos en Colombia y en el caso
que nos atañe en la zona del Pacifico.
EL NUEVO MERCADO DEL OXÍGENO

No por casualidad fue una empresa chilena la primera en vender oxígeno.


En los próximos cuatro años, diversas compañías en Chile esperan concretar
negocios por US$ 150 millones en el incipiente mercado de los bonos de
carbono. Sobre todo ahora, a días de que se ratifique el Protocolo de Kyoto.
Un cheque por 7 millones de dólares está próximo a ser entregado a la
central hidroeléctrica Chacabuquito. Es el pago por un negocio, aunque no
precisamente por el abastecimiento de energía. En palabras simples, la
empresa vendió oxígeno.
Claramente, no es una transacción cualquiera.
En este caso, el carbono que se dejó de liberar a la atmósfera se vendió a
3,5 dólares la tonelada. El 90% de los bonos los compró el Fondo Prototipo
de Carbono, una iniciativa creada por el Banco Mundial para impulsar el
diseño y materialización de proyectos que reduzcan los gases en países que
no deben cumplir metas. El fondo es, entonces, dueño del bono y puede
volver a transarlo en el mercado. Algo así como el Tesoro norteamericano,
que coloca bonos, aunque en este caso son de aire. El otro 10% lo adquirió
directamente la japonesa Mitsubishi.

Los expertos auguraban que el 2002 sería el año de los bonos de carbono.
Se esperaba que el mercado empezara a operar, pues ya alcanzaría el nivel
de ratificación necesario para que el Protocolo de Kyoto entrara en vigencia.
Esto es, que el 55% de los países que emiten el 55% de los gases
invernadero, lo ratifiquen.
Sin embargo, ello no fue así y el mercado comenzó a funcionar de manera
incipiente y apostando a que cada vez más países se hicieran responsables
del cambio climático.
De allí que aún existan obstáculos que impiden su funcionamiento a plena
capacidad. Por ejemplo, los costos de transacción son muy altos, porque
todavía son pocos los bonos que se transan y reducidos los operadores. Así,
un broker puede llegar a quedarse hasta con el 30% de las ganancias
obtenidas en la venta. A ello hay que sumarle que en muchas ocasiones hay
que contratar abogados para que redacten los contratos, especialmente las
cláusulas que dicen en cuánto tiempo se cancelarán los bonos o los
resguardos que hay que tener si el Protocolo de Kyoto finalmente no entra
en vigencia. En el caso de Chacabuquito, por ejemplo, se establecieron
indemnizaciones. Tampoco se trata de cualquier abogado, pues usualmente
deben conocer las normas de Europa o bien tener contactos con otros
profesionales allá.
Con todas estas barreras, la rentabilidad de un proyecto -que debe ser
reducida para poder postular al beneficio-, muchas veces ni siquiera alcanza
a ser atractiva con la colocación de los créditos. Por eso es que el precio al
que se transe la tonelada de carbono será vital. Y como no hay una bolsa
establecida, aún es difícil incluso saber a cuánto venden los otros proyectos.
Se estima que el precio de la tonelada de carbono fluctúa entre los 3 y 4
dólares, cifra que podría aumentar con la ratificación del tratado.

Ingresar al sistema puede llevar unos seis meses de espera. Porque para
entrar al mercado, un proyecto debe cumplir varias etapas. Luego de su
diseño acabado, debe cumplir con la ley ambiental del país (en Colombia el
codigo de recursos naturales y la ley 99 de 1993), lo cual debe ser
certificado por la autoridad ambiental (en este caso Ministerio de Medio
Ambiente). Superada esta etapa, las Naciones Unidas lo publican en una
página Web durante 30 días para que se le realicen observaciones.
Después, una empresa certificadora externa revisa el proyecto y las
respuestas que se le han hecho a las observaciones. Recién entonces viene
la concreción del proyecto. Pero el proceso tampoco termina allí. Porque
luego otra certificadora debe chequear en terreno que el proyecto se realizó
tal como se dijo y que está realizando las reducciones de carbono que
prometió.
La reunión del 31 de mayo entre los líderes de la Unión Europea y el
presidente de Rusia, Vladimir Putin, fue clave para el mercado del oxígeno.
Después de casi una hora de conversación en San Petersburgo, los líderes
emitieron una declaración comprometiéndose a trabajar para que el
Protocolo de Kyoto sea en el corto plazo un instrumento real para combatir
el llamado efecto invernadero. Una declaración estratégica, pues este mes
el Parlamento ruso deberá decidir si ratifica o no el acuerdo, por lo que la
postura de Putin es vista como un gran espaldarazo.
Si todo sucede como los ambientalistas esperan y Rusia, que es responsable
del 17% de los gases invernadero sujetos al Protocolo, lo aprueba, se
lograría el quórum necesario para que el tratado entre en vigencia. Esto es,
que al menos el 55% de los países que emiten el 55% de los gases
invernadero, lo ratifiquen.
Ello pese a la férrea oposición de EE.UU., la principal fuente de estos gases,
pues libera un 36% de todas las emisiones sujetas al Protocolo de Kioto.
Con la aprobación rusa, se destrabaría finalmente el mercado de los bonos
de carbono y todo indica que su inicio oficial será con el acelerador a fondo.
Porque el 2008 deberá cumplirse la primera meta de reducción: Europa
deberá bajar un 7% sus emisiones. Como no queda mucho plazo y la propia
Unión Europea se autoimpuso disminuir sus emisiones, más allá del
Protocolo, hoy todos apuestan a que la bolsa de oxígeno deberá comenzar a
funcionar de prisa.
El Protocolo de Kyoto pretende reducir la dependencia de la economía
mundial del consumo de combustibles fósiles, como petróleo, gas y carbón,
cuya combustión libera gases de efecto invernadero y aerosoles
responsables del llamado calentamiento terrestre. Según el Panel
Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) en su informe de 2001,
durante el transcurso del siglo XX el promedio de la temperatura de la
superficie terrestre aumentó en cerca de 0,6%. Incluso, hay científicos que
postulan que la década de los '90 fue la más cálida del siglo.

Otro país que viene trabajando fuertemente en el tema es Costa Rica.


Costa Rica se convirtió en el primer país del mundo en colocar en la bolsa
de valores de Estados Unidos, Certificados Transferibles de Emisiones de
Carbono (CTOs), que permitirán combatir los gases del efecto invernadero.
Costa Rica se ha constituído en uno de los principales productores de
oxígeno, gracias a su posición geográfica, ubicada en el trópico, y a la
política de preservación de su biodiversidad. Un 24% de su territorio de solo
51.100 km2 se encuentra bajo algún régimen de protección.
La transacción se realizó entre el gobierno de Costa Rica y la compañía
estadounidense Center Financial Products.
Los primeros mil certificados, con un precio inicial de 10 dólares, aseguran
la eliminación de mil toneladas de carbono en el medio ambiente. Esa
cantidad equivale a las emisiones que realizan 900 automóviles en Estados
Unidos durante un año.
"Cada certificado, que elimina una tonelada métrica de carbono, tiene un
precio base de diez dólares, pero la cifra final la definirá el mercado",
manifestó Gorbitz.
Como antecedente a esta iniciativa, en febrero pasado el gobierno de
Noruega pagó a Costa Rica dos millones de dólares por la conservación de
400.000 hectáreas de bosque, lo que aseguraba al país europeo la
producción de aire puro.
Los expertos consideran que una hectárea de bosque es capaz de fijar al
suelo, cada año, cinco toneladas de bióxido de carbono presente en la
atmósfera.
Según informes del Consejo de la Tierra, los recursos económicos que se
generen por la venta de CTOs se utilizarán para financiar los programas que
impulsa Costa Rica para conservar y regenerar sus bosques tropicales
mediante el programa de parques nacionales y zonas protegidas.

Es una empresa estadounidense. Quiere negociar el dióxido de carbono que


retienen los árboles del bosque húmedo tropical. Ofrece pagar 20 dólares
por tonelada de carbono “secuestrada” por hectárea de monte por año, es
la empresa estadounidense Carbon Trading and Trust.
La empresa radicada en California, esta encabezada por el vicepresidente
de la Brian Hill.

Los proyectos siguientes, están siendo desarrollados por la organización sin


animo de lucro Conservación Internacional (CI), ilustra de la mejor manera
proyectos de alta calidad, múltiple beneficio y da una clara muestra de las
oportunidades disponibles, a las compañías interesadas en bonos de
oxigeno, compensación por sumideros de carbono y compensación por la
conservación de la biodiversidad. Para más información contacte,
carlos.cesar.parrado@upc.es

La restauración del Bosque húmedo Costero, Ecuador,


Ecuador tiene la biodiversidad más alta por la hectárea de cualquier país de
Suramerica; también es la nación más densamente poblada en el
continente. Las políticas nacionales animan invasión y colonización en
tierras naturales: a la proporción actual de deforestación, 2.3% al año, el
país será deforestado para el año2025. La fundación Jatun Sacha pretende
reforestar y restaurar 275 hectáreas (ha) de prado degradado del bosque de
lluvia Costero ecuatoriano. A través de la inversión de las compañías, se
estima que más de 65,000 toneladas de carbono se absorberán.

Restauración y Protección del Bosque Atlántico, Brasil


El Bosque Atlántico de Brasil es biológicamente uno de los mas ricos—así
como uno de los mas amenazados— ecosistemas en el mundo. Este bosque
húmedo tropical y subtropical lo encontramos a lo largo de la costa oriental
de Brasil, la agricultura y las quemadura han producido la destrucción de 2
millones de hectáreas. Ayudar a proteger la biodiversidad y mitigar los
efectos de cambio climático, son tareas desarrolladas por Conservación
Internacional junto con el Instituto de la Investigación Socio-medioambiental
de Bahia Del sur se pretenden restaurar 4,400 hectáreas de tierras
aclaradas y proteger 6,800 hectáreas de bosque cerca del una la Reserva
Biológica y la región de la sierra grande, región equivalente a 13 por ciento
de la cantidad total de bosque que está de pie desde 1990. Ésta
restauración y las actividades de protecciones separarán y absorberán más
de 3.5 millones de dióxido de carbono en unos 30 años, con un costo del
proyecto de $17 millones de dólares. Para asegurar que las ganancias del
carbono se protegerán permanentemente, se buscarán reservas privadas
para estos sitios. Las actividades también apoyarán la comunidad local, a
través de los trabajos en las actividades de la restauración y ayuda técnica
a los campesinos.