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Algunos aspectos particulares de la terapia

Duración de la terapia

La pregunta de cuánto dura una terapia tiene difícil contestación. La terapia es un


proceso que realiza el paciente y hay que cambiar su comportamiento desde su
propia perspectiva. Ahí reside uno de los principales retos y problemas de la
terapia. En efecto, no es un proceso automático como cuando se suelda una
pierna o un antibiótico mata a una bacteria. Son procesos en los que interviene la
persona que tiene que cambiar, por eso se dan grandes variaciones en la duración
de la terapia.
Explicar qué se tiene que hacer para resolver el problema puede ser muy sencillo
y corto, bastarían unas cuantas sesiones. Pero explicarlo de forma adecuada para
que lo entienda un paciente en particular puede ser mucho más costoso y ponerlo
en práctica depende de la persona que inicia el tratamiento.

El coste de la terapia

La terapia tiene que tener un coste por varias razones fundamentales:

1. La primera es que se está utilizando el tiempo y los conocimientos de un


terapeuta, que es un profesional preparado, tanto teórica como
personalmente y se le debe compensar por ello. No lo hace solamente por
vocación, sino que tiene que vivir de ello para ser realmente profesional.
2. Otra razón de menos peso es que las cosas las valoramos por lo que nos
cuesta y si no nos cuesta nada, la terapia la valoraremos muy poco.
3. La terapia establece una relación profunda entre el terapeuta y el paciente,
y el pago deja claro en todo momento que se trata exclusivamente de una
relación profesional. Este aspecto es muy importante para que el paciente
valore lo que dice y hace el terapeuta y para que el terapeuta pueda colocar
entre ambos la distancia necesaria.
4. El proceso terapéutico exige un compromiso al paciente. Por eso, de
manera general, se pide al paciente un compromiso de pagar la terapia;
incluso si no puede acudir a ella y no avisa en determinados plazos, que
pueden ser 24 ó 48 horas, aunque en determinadas orientaciones se es
más inflexible. La lógica de esta petición se basa primero en que el
terapeuta ha reservado su tiempo para esa persona y no puede dedicarlo a
otra tarea o a otro paciente y segundo, y fundamental, porque el paciente
adquiere de esta manera un compromiso de asistencia frente a posibles
incidencias que ocurran en la vida. Por ejemplo, a una paciente tímido, si el
jefe le pide que se quede a trabajar más tiempo cuando ya salía por la
puerta, tiene que valorar decirle si o no, si le dice que sí sabe que tiene que
pagar la terapia, lo que será un aliciente para defender sus derechos.