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ARGENTINA

PERFIL DE PAÍS SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO Y SALUD

Abril de 2008
Introducción

Este Perfil de País sobre Cambio Climático y Salud se realiza en el marco de la preparación del
“Plan Regional de Acción sobre Cambio Climático y Salud” que la OPS ha decidido elaborar en
2008.

Como parte de la preparación del Plan, la SDE lIeva a cabo una encuesta para evaluar el
trabajo sobre cambio climático y salud en cada uno de los Países Miembros, que ayude a
evaluar la vulnerabilidad, la preparación y la respuesta frente al problema, y para definir las
actividades que OPS ulteriormente programará para una mejor asistencia a los países en este
campo emergente. La encuesta habrá de servir como un perfil de país que posteriormente
podrá completarse cuando sea requerida una estrategia nacional.

En los fundamentos de la iniciativa se sostiene que “eI cambio climático se presenta como una
grave amenaza para la salud y el bienestar humano. Dado que muchas enfermedades son
causadas por variaciones en el clima, el cambio c1imatico representa una amenaza directa para
la salud. Esto también influye negativamente sobre varios factores determinantes claves de la
salud, como el aire, el agua y los alimentos”. Es por esta razón, que la OPS y OMS dedicarán el
Día Mundial de la Salud 2008 al tema "Proteger la Salud frente al Cambio Climático".

El instructivo para preparar el perfil de país indica que el consultor deberá guiarse por el
formato del informe presentado, que deberá estar preparado en español o en ingles,
incluyendo referencias y enlaces electrónicos que consideren relevantes.

Para la preparación del reporte eI consultor ha mantenido contacto con el asesor de SDE/OPS
en el país, con objeto de asegurar que todos los interrogantes que pudieran haberse planteado
fueran resueltos de una manera apropiada.

Asimismo, el instructivo ha proveído una guía temática y definido la extensión del informe. Se
entiende que las preguntas y tópicos deben serán considerados en el marco de una evaluación
objetiva y, no como una opinión personal del consultor.

Sin embargo, debido a la brevedad del plazo disponible desde la fecha inicial de la encomienda
hasta la finalización del informe, este documento de trabajo ha abordado la tarea mediante
compilación de textos e información disponible en el robusto cuerpo estudios científicos y de
análisis técnico e institucional existente en la materia en la Argentina y los articula desde la
perspectiva del estado de situación nacional en materia de cambio climático, y en particular de
la relación entre cambio climático, vulnerabilidad y salud.

Este perfil de país sobre cambio climático y salud en la República Argentina provee pues una
caracterización y descripción del estado de la cuestión que podrá ulteriormente refinarse con
la realización de entrevistas adicionales con objeto de elaborar una descripción más detallada
para algunos de los tópicos que puedan considerarse particularmente relevantes luego de esta
primera fase de compilación y análisis.
1. Aspectos generales del cambio climático

Proporcione una breve descripción de la situación del país respecto a cambio c1imático, los sectores involucrados
y su rol, incluyendo el sector salud; agencias con mandato en el tema; instituciones académicas importantes que
investigan este tópico, incluyendo además el apoyo gubernamental y financiamientos. (una pagina)

Mediante el Decreto 2213 del año 2002 se designó a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo
Sustentable (SAyDS), entonces en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, como la
autoridad de aplicación de la Ley 24.295 por la cual la República Argentina ha ratificado la
UNFCCC. Posteriormente, la Resolución 56 del año 2003 de dicho Ministerio creó la Unidad
de Cambio Climático (UCC) en el ámbito de la SAyDS con el propósito de instrumentar las
responsabilidades asignadas a dicha Secretaría en el cumplimiento de los compromisos
asumidos al ratificar la UNFCCC.

La UCC cuenta, para el cumplimiento de sus funciones, con el asesoramiento de una Comisión
Nacional Asesora sobre el Cambio Climático (CNACC), compuesta por funcionarios tanto del
Gobierno Nacional como de los gobiernos provinciales. La CNACC puede incluir académicos
de universidades públicas y privadas, expertos e instituciones del sector privado y
especialidades en temas vinculados a los objetivos de la UNFCCC.

Otras áreas del Gobierno Nacional tienen incumbencias en temas relevantes desde el punto de
vista de los diversos aspectos relacionados con el Cambio Climático. Entre las más destacadas,
cabe mencionar el papel que cumple la Cancillería en las negociaciones internacionales; la
Secretaría de Energía, en lo concerniente al sector que le compete; y la Secretaría de
Agricultura, Ganadería Pesca y Alimentación en cuestiones relacionadas, principalmente, con
el sector agropecuario y las plantaciones forestales.

Recientemente, en el marco de una reestructuración organizativa de la SAyDS y en línea con la


importancia que la temática suscita en el contexto de las políticas ambientales en Argentina, se
elevó el nivel organizacional de Unidad a Dirección de Cambio Climático (Res. 58/2007,
Jefatura de Gabinete de Ministros). En la nueva estructura, la Dirección de Cambio Climático
(DCC) se establece bajo la órbita de la Dirección Nacional de Gestión del Desarrollo
Sustentable dependiente de la Subsecretaría de Promoción del Desarrollo Sustentable.
2. Descripción del país

Proporcione una breve descripcion de las caracteristicas geograficas c1imaticas generales del pais (zonas
climaticas, tendencias recientes en temperatura y precipitacion, etc.), el desarrollo economico e industrial y su rol
en el cambio c1imatico; las zonas geograficas vulnerables, etc. Use mapas si estan disponibles. (una pagina)

La República Argentina se extiende sobre el sur del continente americano, las islas del
Atlántico Sur y parte de la Antártica. La superficie de su región continental es 2.737.000 Km2 y
la de la Antártida y de las islas del Atlántico Sur de alrededor de un millón de Km2.

El país abarca en latitud desde el Trópico de Capricornio hasta el Polo Sur, y en altura desde
los picos más altos de América en la Cordillera de los Andes hasta el nivel del mar en las
costas atlánticas, lo que determina una amplia variedad de climas.

Las zonas húmedas en el este de su territorio, comprenden bosques y montes subtropicales y


la llanura pampeana en la que se desarrollan las principales actividades agrícolas y ganaderas del
país. Las zonas áridas y semiáridas ocupan dos tercios de la superficie de la Argentina. Las
mismas presentan una alta variabilidad en su paisaje con bosques xerófilos, zonas con
desiertos, monte y espinal, en la región norte y centro. En el sur se encuentra la Patagonia,
casi toda árida y con fuertes vientos.

La población del país, según el censo del año 2005, era de 38.592.150 habitantes con una
proporción de la población urbana de alrededor del 90 %. La población argentina ha crecido en
el período 2000-2005 a una tasa anual media de 9,6 por mil. La densidad media es de 13
habitantes por Km2. La distribución es muy desigual y gran parte de la población se concentra
en los mayores centros urbanos.

La tasa bruta de natalidad argentina es de 18 por mil, en tanto que la de mortalidad es del 7,6
por mil. La mortalidad infantil de los nacidos vivos, es de 16,3 por mil, habiendo declinando
desde el año 1980, cuando se elevaba al 33,2 por mil. La esperanza de vida es de cerca de 74
años, habiendo aumentado en dos años, respecto a la registrada a principios de la década de
los noventa. En el caso de las mujeres la esperanza de vida es de 77 años y en los, hombres de
70 años.

Hay un creciente envejecimiento demográfico: mientras que a inicios de la década de los


noventa el porcentaje de adultos mayores (más de 65 años) era del 8,9 %, actualmente es el 10
% de la población. A la vez, la cantidad de jóvenes (hasta 14 años) en el total de la población se
ha reducido desde 30,6 % en 1991 a 28,3 %.

Argentina, es un estado republicano, representativo y federal; tiene una organización político-


administrativa descentralizada formada por 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires. En materia ambiental y según los principios básicos de la Constitución Nacional, cada
provincia goza del dominio y la administración de sus recursos naturales. La Nación tiene entre
sus facultades dictar las normas con los presupuestos mínimos de protección ambiental (Ley
25.675).
3. Carga de problemas de salud por causas climáticas (2)

Identifique y proporcione los datos sobre las cargas de problemas de salud por causas climaticas, (enfermedades
relacionadas con calor, enfermedades por transmision vectorial, enfermedades infecciosas transmitidas por el
agua, enfermedades por causa de la contaminacion de aire urbano, y enfermedades y lesiones relacionadas con
climas extremos recientes, como inundaciones, sequias, tormentas de viento huracanado, incendios, etc.) (dos
paginas)

Argentina, por su situación y configuración geográfica, por sus características socioeconómicas,


y por sus diversas circunstancias nacionales es un país sometido a los impactos del cambio
climático, así como muy vulnerable a sus efectos adversos, como se viene poniendo de
manifiesto en los más recientes estudios e investigaciones realizados en nuestro país a los fines
de identificar los impactos del calentamiento global y determinar su alcance, recurrencia e
intensidad.

Los escenarios climáticos para este siglo resultan ciertamente preocupantes para la Argentina,
donde el clima es uno de sus más importantes activos físicos y contribuye a definir su impronta
productiva.

Según esos escenarios, el aumento de temperatura abarcará todo el territorio, pero será más
intenso en el norte donde podría superar los 4° C. Los aumentos serían menores hacia el sur,
pero aún en la Patagonia alcanzarían hasta 2° C, que sumados al calentamiento ya producido
durante el siglo XX continuarían impulsando el retroceso generalizado de los glaciares.

Los graves problemas ambientales ya existentes que se ven reforzados por efecto del cambio
climático son entre otros: el aumento de las precipitaciones y la alteración de los regímenes
hidrológicos, la disminución de los recursos hídricos en Cuyo y el Comahue y la regresión de
los glaciares en los Andes Patagónicos, las pérdidas de la biodiversidad biológica y de
ecosistemas naturales y los aumentos en los procesos de erosión del suelo.

El cono sur de América, al este de los Andes, fue la región del planeta con el mayor aumento
en la precipitación durante el siglo XX. Estas tendencias se intensificaron a partir de la década
de 1960 en la mayor parte del territorio argentino. Consistente con este aumento de las
precipitaciones, los caudales de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay aumentaron
considerablemente desde mediados de la década de 1970.

La cara negativa de este cambio es la mayor frecuencia e intensidad de inundaciones de todo


tipo que se convirtieron en las catástrofes de origen natural que mayores daños económicos y
sociales causaron en las últimas décadas.

Asimismo hay otros efectos del cambio climático que también van a provocar serios impactos
en los sectores económicos.

Son notables las tendencias climáticas que han ocurrido en la mayor parte del territorio
argentino en las últimas tres o cuatro décadas. Y es muy probable que ellas estén relacionadas
con el cambio climático global.

Dichas tendencias han afectado los sistemas naturales y las actividades humanas requiriendo
una rápida adaptación.

Las más importantes son:


a. aumento de las precipitaciones medias anuales en casi toda la Argentina y muy
especialmente en el Noreste y en la zona oeste periférica a la región húmeda
tradicional;

b. aumento de la frecuencia de precipitaciones extremas en gran parte del este y centro


del país;

c. aumento de la temperatura en la zona cordillerana de la Patagonia y Cuyo con


retroceso de glaciares;

d. aumento de los caudales de los ríos y de la frecuencia de inundaciones en todo el país


excepto en San Juan, Mendoza, Comahue y norte de la Patagonia;

e. retroceso de los caudales de los ríos de origen cordillerano en San Juan, Mendoza y
Comahue.

Los probables cambios proyectados para el período 2020/2040 que se originarían por el
cambio climático global y que aumentarán o crearán nuevas vulnerabilidades son:

1. retroceso de los caudales de los ríos de la cuenca del Plata debido al aumento de la
temperatura y, por consiguiente, de la evaporación;

2. aumento del estrés hídrico en todo el norte y parte del oeste del país debido a la
misma causa;

3. retroceso de la precipitación nival en la Cordillera de los Andes y probable crisis del


agua en Mendoza, San Juan y disminución de la generación hidroeléctrica en el
Comahue;

4. continuidad de la alta frecuencia de precipitaciones intensas

Como se observa de la descripción somera de los impactos identificados y de los potenciales


efectos adversos sobre sistemas físicos e hidrológicos que tienen efectos sustantivos sobre los
sistemas sociales y económicos, no hay casi referencias a los efectos adversos sobre la salud,
aunque algunos estudios comienzan a investigar esas consecuencias. Es necesario, sin embargo,
un análisis sistemático de los efectos en materia de salud en nuestro país.
4. Tendencias futuras en las enfermedades

Describa impactos potenciales del cambio climático en la carga de la salud, es decir, proyecciones cualitativas y
cuantitativas de futuras cargas. Identificar la preparación del sector salud relacionada con los cambios en los
factores determinantes e impactos en la salud por cambio c1imatico (dos paginas)

Los impactos directos estarán relacionados con los eventos meteorológicos extremos (por
ejemplo: tormentas e inundaciones o, en el otro extremo, sequías), como así también con las
olas de calor o frío más fuertes y prolongadas.

Estos efectos se verían agravados por la presencia de niveles de humedad superiores a los
actuales, vientos menos potentes y una radiación solar ultravioleta más fuerte.

Se espera un incremento de muertes por efecto del calor (afectando en mayor medida a
ancianos y niños) y disminución de aquellas relacionadas con las bajas temperaturas. Por ello
cabe esperar un aumento en la morbi-mortalidad causada por las olas de calor, que se apuntan
como más frecuentes en intensidad y duración en los próximos años.

Los impactos indirectos estarán relacionados por un lado con la expansión del área de
incidencia de los vectores de transmisión de enfermedades (hacia los polos y hacia mayores
alturas), debido a las mayores temperaturas resultantes del calentamiento global y, por otro,
con los cambios en los ciclos hidrológicos, que a través de inundaciones o de escasez de agua
faciliten la aparición de enfermedades relacionadas con el uso y la disponibilidad de agua apta
para el consumo humano, como el cólera o la diarrea.

Las enfermedades típicas en las regiones tropicales y subtropicales de América Latina y de


otras partes del mundo encontrarán un clima más propicio para su expansión. Por ejemplo, las
aguas más cálidas permitirán la transmisión de agentes infecciosos diversos, ya sean virus,
bacterias o protozoos, que pueden vivir por periodos de tiempo prolongados hasta encontrar
un huésped en el cual instalarse.

El cambio climático producirá también cambios en las condiciones marítimas, por lo que se
espera que haya una mayor presencia de bio-toxinas perjudiciales que pueden llegar al hombre
a través de pescados y moluscos, como algunas comunes hoy en áreas tropicales, que podrían
extenderse hacia aguas actualmente más frías.

En las ciudades, a las olas de calor se suma el efecto del calentamiento urbano, ocasionando
problemas en la salud de la población y un aumento en la demanda del consumo eléctrico para
refrigeración.

El aumento en las temperaturas que pronostican los modelos para escenarios futuros en la
Argentina también se trasladará a las temperaturas extremas. Aunque las temperaturas
mínimas crecerían el doble que las máximas, las olas de calor pueden ser mucho más
frecuentes e intensas. Si bien las zonas que se verán más afectadas serán las ubicadas en el
norte del país --donde se esperan los mayores incrementos en las temperaturas- los grandes
conglomerados urbanos del centro del país como Córdoba, Rosario, Mendoza y Buenos Aires
también se verían afectados por más extremas olas de calor.

En relación con el alto grado de urbanización de la Argentina, ya que casi el 90% de la


población habita en aproximadamente sólo 800 localidades y dado que las afectaciones de
origen hídrico ya se encuentran vigentes, es posible asimismo identificar problemas emergentes
de las mismas y las vulnerabilidades vinculadas. Una parte de los centros urbanos y casi todos
los de mayor tamaño tienen una localización ribereña, lo cual los hace más proclives a sufrir
efectos de las precipitaciones intensas como los anegamientos por desbordes de los cursos de
agua. A su vez, cabe destacar que si bien es habitual que los cascos fundacionales de los
centros urbanos se encuentren ubicados en zonas altas, los crecimientos posteriores han
ocupado muy frecuentemente zonas bajas próximas a los cursos de agua. Se han detectado
problemas por afectaciones hídricas negativas en al menos 32 ciudades con una población total
de aproximadamente 21.700.000 habitantes, algo menos del 60 % de la población del país. De
este total se estima que al menos un 10% de esta población podría sufrir riegos de inundación
de uno u otro tipo y por lo menos un 5 % por las lluvias intensas.

Son varias las enfermedades cuya expansión se verá facilitada en la Argentina. Se destacan
entre ellas las transmitidas por insectos, como la malaria y el dengue, cuyos vectores son
mosquitos, que se verán favorecidos por las posibles nuevas condiciones de humedad y calor.
También es posible que enfermedades típicas de estaciones cálidas se presenten durante las
épocas más frías, aunque también se espera que otras relacionadas con las temporadas frías
disminuyan su área de influencia. Junto a esto hay que señalar el riesgo debido a la extensión
geográfica a nuestro país de vectores ya establecidos o la implantación y la instalación de
vectores subtropicales adaptados a sobrevivir a diferentes climas.

Existe la posibilidad de que la enfermedad del Chagas, el Dengue, el Paludismo, la Fiebre


Hemorrágica, las Micosis profundas, entre otras, aparezcan en zonas subtropicales cuyos
climas sufran variaciones bruscas de incremento de temperaturas y grandes lluvias.

En este sentido, algunas provincias han implementado planes de vigilancia y control


epidemiológico que incluyen las enfermedades tropicales cuya propagación y llegada al país es
favorecida por el aumento de la temperatura. Será importante centralizar, no obstante, a nivel
nacional las estadísticas sobre las enfermedades infecciosas relacionadas con el clima y
preparar programa de respuesta a la aparición de focos infecciosos.

En síntesis, aún cuando los impactos en salud derivados del cambio climático pueden haberse
visto morigerados en la Argentina, debido a los efectos positivos de las políticas sanitarias, es
posible identificar algunas condiciones y patologías que han podido sea agravarse por aquellos
impactos, sea facilitarse, como incluso reaparecer luego de muchos años de no haberse
registrado casos. Pueden citarse entre otros los siguientes:

 Distress térmico
 Golpes de calor
 Envenenamiento por animal ponzoñoso
 Muertes y enfermedades debidas a eventos climáticos extremos
o Inundaciones
o Tornados
o Aludes
o Deslizamientos y peladuras
 Dengue
 Leishmaniasis
 Fiebre Hemorrágica Argentina
 Chagas-Mazza
SITUACIÓN DEL DENGUE EN ARGENTINA1
En 1916 se produjo el primer brote conocido de dengue en nuestro país, introducido desde Paraguay y que afectó las provincias
de Corrientes y Entre Ríos. Durante ochenta y dos años la enfermedad desapareció de Argentina, si bien a partir de los años
setenta causó importantes brotes en el Caribe y Centro América. En 1998 un brote epidémico en la región del chaco salteño, con
epicentro en la ciudad de Tartagal, por serotipo DEN 2, causó varios cientos de casos, todos de dengue clásico. Todo indicó que
la introducción del virus se había operado desde Bolivia.. En 1998 se diagnostica el primer paciente proveniente de Venezuela. A
partir de diciembre de 1999 y hasta mayo de 2000 el Hospital FJ Muñiz asistió más de 50 casos de dengue clásico causados por el
serotipo DEN 1. Estos fueron en su totalidad importados de Paraguay, que en ese momento sufría una extendida epidemia de
dengue clásico. En la frontera Noroeste comenzaron a circular otros serotipos además del DEN2: el DEN1 y el DEN3, con brotes
epidémicos reducidos, hasta que en 2004 un brote extendido se produjo en las ciudades del chaco salteño (Salvador Maza, Orán,
Tartagal, Embarcación, Aguaray y Pichanal) con miles de casos a DEN3. En ese mismo año y como consecuencia de la epidemia de
Salta, una comunidad del oeste formoseño, denominada Ingeniero Juárez, compuesta en gran proporción por aborígenes de la
etnia wichi, fue afectada por dengue. Un estudio constató que el 60% de esa población había sido infectada, y que una localidad de
Salta (La Unión) presentaba una tasa de incidencia superior al 30%, lo cual indica el potencial epidémico del virus dengue. La
situación en la frontera noroeste se agravó en 2006 por las inundaciones que sufrió Tartagal. Tanto en el noroeste argentino,
como en Iguazú (provincia de Misiones), en forma concomitante se produjeron brotes de paludismo y de dengue: en el chaco
salteño 55 casos de dengue y 96 de paludismo y en Iguazú 90 de dengue y 13 de paludismo. En este último lugar los casos fueron
en su mayoría importados por el gran tránsito de personas en la denominada “triple frontera”. A mediados de diciembre de 2007
las autoridades de Paraguay informaron casos de dengue en la ciudad de Asunción, lo cual se transformó rápidamente en una
epidemia de magnitud. Como había sucedido en 2006 el serotipo era DEN3. Es probable que se introdujera desde Brasil a través
del Estado de Mato Grosso. La población de Asunción que estuvo expuesta a DEN 1 en 1999-2000, ante el nuevo serotipo DEN3
quedó expuesta a presentar DH, como efectivamente sucedió. Este hecho marca una inflexión en la historia del dengue en la
región, habida cuenta que es la primera vez que Paraguay presenta esta forma clínica. Es de destacar que entre fines de 2006 y
2007 hubo influencia del fenómeno del Niño, que produjo precipitaciones abundantes, a diferencia del período 2003-2006 con bajo
nivel de lluvias. Debido a la situación epidémica en Paraguay, se consideran las provincias argentinas limítrofes como de alto riesgo,
especialmente la provincia de Formosa, donde pese a las intervenciones tanto de la Nación, de la Provincia y sus municipios y de
ONGs que vienen trabajando desde hace varios años en el control vectorial, lo índices de abundancia de Aedes aegypti siguen lo
suficientemente altos para que se produzca un brote autóctono. Toda la región norte de Argentina debe considerarse entonces en
“alerta rojo”. La situación en el Área Metropolitana de Buenos Aires es, comparada con los escenarios anteriores, de menor
riesgo. Sin embargo, situaciones climáticas como las atribuidas al cambio climático global, pueden transformar en pocos años,
zonas de bajo riesgo en regiones con transmisión autóctona.

Evolución de patologías prevalentes en un área ecológica vulnerable del nordeste argentino

Una investigación realizada por especialistas de la UNNE constató que la diarrea e infecciones respiratorias agudas sufrieron un
notable incremento acompañando a un ascenso del promedio de la temperatura mínima y de la humedad, en una región ecológica
vulnerable de la provincia de Corrientes. El estudio, realizado por investigadores de la cátedra de Infectología de la Facultad de
Medicina e Instituto de Medicina Regional de la UNNE arrojó resultados que establecen el crecimiento de diferentes
enfermedades en la localidad de Ituzaingó, midiendo perfiles sanitarios y ambientales en el período comprendido entre los años
2001 y 2006, y compararlos con los obtenidos entre 1994-2000 en la misma localidad. Se analizaron 12800 casos. Transcurridos
siete años, la observación realizada arroja que los datos de diarreas e infecciones respiratorias agudas sufrieron un incremento de
notable magnitud acompañando a un ascenso del promedio de la temperatura mínima y la humedad relativa mínima ambiental,
probablemente debido a inestabilidad ecológica en el área de impacto ambiental o por repercusión del calentamiento global, lo
cual constituye un indicador preocupante.

Cambio climático y patologías 2

Un reciente informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) señala que "si se cumplen las previsiones de los
expertos, la Argentina deberá enfrentar durante este siglo un aumento de las tormentas y del granizo; una creciente incidencia de
enfermedades como el mal de Chagas, el dengue y la malaria; la migración de los peces característicos de sus aguas e, incluso, la
desaparición de cultivos, como el maíz y el trigo". Respecto a las patologías mencionadas, si bien la presunción formulada puede
ser correcta, éstas no son las únicas a tener en cuenta. Epidemiológicamente deben consignarse además, la Leishmaniosis,
Esquistosomiasis, Leptospirosis, Fiebre amarilla, Fiebres hemorrágicas; Fiebre por virus del Nilo Occidental, Encefalitis de San Luis,
Hantavirus, etc; habida cuenta del papel que cumplen los agentes vectores transmisibles. También deben tenerse en cuenta, desde
el punto de vista multimicrobiano, las diarreas y las neumopatías, particularmente en desnutridos; además de otras patologías no
infecciosas como las cardiovasculares por estrés; las oncológicas por cáncer de piel; etc. La presencia o conminación de patologías
como las mencionadas, están influenciadas significativamente por el calentamiento global, el cual constituye sin duda un factor de
indudable significación. Pero no es la única causa que determina el compromiso sanitario en toda su complejidad, sino que deben
tenerse en cuenta otros componentes que inciden en la magnitud de la problemática y son en gran medida responsables del
impacto ambiental resultante, por lo tanto, debe hablarse de multifactoriedad epidemiológica.

1
Sobre la base de un informe producido por el Dr. Alfredo Seijo
2
Doctor Jorge Gorodner, profesor titular de la cátedra de Infectología de la Facultad de Medicina de la UNNE
5. Evaluación de la vulnerabilidad

Describa cuales grupos en la actualidad son vulnerables al cambio climático y las fuentes de su vulnerabilidad
(agua, seguridad alimentaria, casos de clima extremo, etc.). Indique en cada uno de ellos a que se atribuye su
vulnerabilidad. Esto puede incluir grupos dentro de una comunidad (por ejemplo, trabajadores específicos, grupos
étnicos, grupos etarios, etc.) (dos paginas)

Los impactos del cambio climático están produciendo y aumentarán importantes


vulnerabilidades sociales y económicas en la Argentina, incluso al punto de crear barreras
adicionales a la materialización de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Es que una gran parte de la Argentina es vulnerable a eventos climáticos e hidrológicos


extremos como consecuencia del desajuste entre el uso del espacio, la infraestructura y el
ambiente natural. Esta vulnerabilidad ha ido aumentando como consecuencia de los cambios en
las condiciones climáticas e hidrológicas que han tenido lugar especialmente en los últimos 30
años y que, probablemente, continuarán evolucionando en el marco del cambio climático
global.

El proceso de adaptación para minimizar los perjuicios de estos cambios, y eventualmente


optimizar posibles beneficios, requiere de la reducción sustancial de las incertidumbres sobre
los cambios climáticos, del conocimiento como estos cambios derivan en modificaciones de
los sistemas físicos como el hidrológico y los glaciales, así como los socio económicos, como
los de los oasis del piedemonte de los Andes, la agricultura y los sistemas hídricos del Litoral,
entre otros.

Las mayores vulnerabilidades proyectadas en la Argentina para el periodo 2020/2040 son:

 El retroceso de los caudales de los ríos de la cuenca del Plata debido al aumento de la
temperatura.

 El aumento del estrés hídrico en todo el norte y oeste del país debido a la misma
causa.

 Potencial crisis del agua en Mendoza, San Juan y Comahue.

 Continuación de la alta frecuencia de precipitaciones intensas e inundaciones en las


zonas actualmente afectadas.

 Continuación del retroceso de los glaciares.

 Afectación de algunos puntos del litoral marítimo y de la costa del Río de la Plata por
el aumento del nivel del mar

Como se observa las principales vulnerabilidades señaladas se refieren también a cuestiones


vinculadas con sistemas físicos o hidrológicos, casi sin referencias a la problemática de la salud
derivada de los impactos del cambio climático.

La vulnerabilidad natural es una función de la exposición y susceptibilidad a los efectos de un


determinado proceso biofísico (en este caso, los cambios en las condiciones climáticas e
hidrológicas).
La vulnerabilidad socioeconómica está determinada por el impacto potencial que surge de la
vulnerabilidad del sistema natural y de la habilidad técnica, institucional, económica y cultural
de la sociedad para prevenir o manejar esos impactos.

En el caso de la Argentina, los datos del último censo nacional de población realizado en 2001,
revelaban que sobre algo más de un total de 10 millones de hogares en toda la Argentina, el
14,3% eran hogares con necesidades básicas insatisfechas, incluyendo un 60,2% de esos 1,4
millones de hogares sin cobertura médica privada u obra social, un 50,8% (algo más de la
mitad del total de los hogares con necesidades básicas insatisfechas) sin provisión de agua en la
vivienda, y un 17,6% todavía con piso de tierra en la vivienda. Algo más de 6,3 millones de
ciudadanos, pertenecientes a hogares con necesidades básicas insatisfechas vivían en esas
condiciones que aumentan la vulnerabilidad a eventos climáticos extremos, o a la incidencia de
patologías relacionadas, al mismo tiempo que disponían de menos recursos para hacer frente a
las nuevas condiciones que el cambio climático empieza a generar.

Es claro, que la mejora de las condiciones socioeconómicos producidas en el último


quinquenio, desde el pico más agudo de la crisis ocurrido en marzo de 2002, ha facilitado una
disminución de los indicadores sociales más preocupantes, incluidos la tasa de desempleo, la
pobreza, indigencia, marginalidad y los relacionados con ingresos insuficientes. No obstante
ello, aún en el contexto de una acentuada mejora de las condiciones socioeconómicas todavía
existen grupos vulnerables que no han podido participar plenamente de los beneficios del
crecimiento económico.

Cómo y con que alcance los eventos de riesgo, los accidentes y los riesgos sistémicos se
convierten en desastres depende esencialmente de la vulnerabilidad del sistema o de la
población expuesta.

El análisis de eventos pasados muestra que en general la capacidad de anticipar o hacer frente a
los riesgos, y la de resistir y recuperar de los impactos de los desastres difiere de un sitio a
otro, de una región a otra. La vulnerabilidad, en principio, ocurre en el contexto de una
desigualdad social creciente o sostenida.

Las comunidades que sufren privaciones sufren también, con la mayor frecuencia la peor
calidad del aire, es más probable que habiten áreas de inundación o cerca de áreas industriales
de alta intensidad de contaminación, o de ambas a la vez.

Debe anotarse que el campo de estudio de la vulnerabilidad acumulada está en una etapa
incipiente. No hay definiciones estandarizadas de impactos acumulativos o de impactos
múltiples ni abordajes estandarizados para su ponderación o medición.

Empieza, sin embargo, a haber estudios que consideran los impactos de las condiciones
ambientales sobre comunidades con privaciones sea desde la perspectiva de la salud y/o de los
impactos sociales. No obstante, los grupos de población que sufren privaciones también
pueden ser más vulnerables a los efectos acumulativos de las desigualdades ambientales que
otros grupos. Los factores socio-económicos, físicos y demorgáficos asociados con la privación
(edad avanzada, dificultades de aprendizaje, situación sanitaria) con frecuencia afectan la
capacidad de la gente para responder a otras presiones, incluyendo aquellas causadas por la
degradación ambiental.

En este contexto, el cambio climático y sus efectos adversos agravan las condiciones de
desigualdad ambiental, y aumentan el efecto acumulativo de sus impactos al intensificar las
condiciones desfavorables y aumentar el riesgo.
A escala global el IPCC sostiene con un grado de confianza alta que “Las tendencias
proyectadas en las exposiciones relacionadas con el cambio climático de importancia para la
salud humana tendrán consecuencias de peso” y también que “Es probable que las
exposiciones relacionadas con el cambio climático proyectado afecten la salud de millones de
personas, especialmente la de personas con poca capacidad de adaptación”.

Estos efectos adversos identificados a escala planetaria incluyen:

 Un aumento de la desnutrición y sus consiguientes trastornos, con implicaciones para


el desarrollo y crecimiento de los niños;

 Un aumento de muertes, enfermedades y lesiones a raíz de las olas de calor, las


inundaciones, las tormentas, los incendios y las sequías;

 Un aumento de enfermedades diarreicas;

 Un aumento de la frecuencia de enfermedades cardiorrespiratorias ocasionadas por


mayores concentraciones de ozono a nivel del suelo debidas al cambio climático;

 La modificación de la distribución espacial de algunos vectores transmisores de


enfermedades infecciosas.

El IPCC, en su más reciente informe de evaluación, sugiere también que es necesario revisar,
reorientar y, en algunas regiones, divulgar los recientes programas y medidas nacionales e
internacionales cuyo objetivo es reducir la carga que representan los determinantes climáticos
en la salud y sus consecuencias, para hacer frente a los estreses adicionales del cambio
climático.

Asimismo, los elementos de estrés no climáticos pueden aumentar la vulnerabilidad al cambio


climático al reducir la resistencia de las comunidades, grupos y de las personas, y contribuyen a
disminuir la capacidad adaptativa, ante la carencia de recursos para la satisfacción de las
necesidades más apremiantes.

En consecuencia, la vulnerabilidad total al cambio climático puede ser mayor que la suma de las
vulnerabilidades a impactos específicos considerados por separado y de manera aislada.

Así, el IPCC sostiene que “Las regiones vulnerables encaran múltiples elementos de estrés que
afectan su exposición y sensibilidad, así como su capacidad adaptativa. Estos elementos de
estrés se derivan, por ejemplo, de los actuales riesgos climáticos, la pobreza y el acceso
desigual a los recursos, la inseguridad alimentaria, las tendencias de la globalización económica,
los conflictos y la incidencia de enfermedades como el VIH/SIDA”.

También será necesario considerar los riesgos relacionados con el cambio climático en
sistemas de supervisión y seguimiento de enfermedades, planificación de sistemas de salud y
preparación. La mayoría de los problemas de salud pueden deberse también a cambios en las
condiciones ambientales.

Adicionalmente, las medidas aplicadas en los sectores de la agricultura, la gestión del agua y
construcción, entre otros, se pueden rediseñar para mejorar las condiciones de prevención en
salud.
Al mismo tiempo, debido a que las interacciones entre cambio climático y salud son complejas
y no siempre están determinadas con precisión, es difícil predecir exactamente como el
cambio climático habrá de impactar sobre la salud humana en la Argentina.

Es preciso también en el ámbito nacional desarrollar un marco de referencia conceptual que


permita integrar las nociones de efectos adversos, vulnerabilidad y riesgo climático, con el
objeto de contribuir a analizar de manera sistemática las condiciones bajo las cuales la
población puede verse afectada en los distintos escenarios climáticos, identificar los impactos
más severos, determinar su intensidad, recurrencia y extensión, y considerar las posibles
respuestas de adaptación a estas nuevas circunstancias incluyendo el diseño de las políticas de
prevención que tiendan a morigerar el riesgo.

Es particularmente necesario llevar a cabo esta tarea en el campo de la salud y de las políticas
sanitarias pues este es uno de los campos donde todavía resta mucho por hacer.

Específicamente, en la consideración de los efectos adversos del cambio climático sobre grupos
vulnerables el Perfil de la Salud Ambiental de la Niñez en la Argentina (Perfil Sana 2007)
sostiene que:

“Hay tres medios por los que el cambio climático global (CCG) puede afectar la salud infantil:

 Impacto directo de la contaminación del aire derivada de la quema de combustible fósil


o de bosques. Se pueden producir o exacerbar los procesos respiratorios y el asma,
sobre todo en los ambientes urbanos.

 Impacto directo de las alteraciones del clima. Las olas de calor, la intensidad y
frecuencia de las catástrofes climáticas pueden incrementar la deshidratación, las
enfermedades gastrointestinales y los traumas psicológicos (pérdidas de familias y
comunidades).

 Impacto indirecto por perturbaciones ecológicas. Pueden hacerse presentes problemas


en la producción y distribución de alimentos; incremento de la producción de polen y
esporas; el aumento de las temperaturas y de las inundaciones exacerbarán la actividad
y expansión territorial de los vectores transmisores de enfermedades; las sequías
seguidas de lluvias importantes producirán desbalance entre roedores y predadores y
habrá un aumento de la exposición humana a virus excretados por roedores.”

“Es dable esperar que en los niños se produzcan efectos directos por la exposición a las
condiciones derivadas de las alteraciones climáticas relacionados con temperaturas extremas
(golpe de calor o fríos intensos), enfermedades diarreicas, ahogamientos y trauma psicológico.
Los efectos indirectos –también en los niños– estarán relacionados con malnutrición, retardo
del crecimiento y retraso del desarrollo, incremento de las afecciones respiratorias, alergias y
asma, aumento de las enfermedades diarreicas y de las transmitidas por vectores, como
malaria, dengue, Chagas, leptospirosis y encefalitis.”

El Perfil Sana 2007 señala asimismo que “es difícil calcular los impactos que el cambio climático
global generará sobre la salud, puesto que sus efectos dependen de muchos factores, como la
migración, el hacinamiento, el ambiente urbano, la nutrición, la disponibilidad de agua potable,
la infraestructura sanitaria, las medidas de control de enfermedades transmitidas por vectores,
el uso del suelo, los cambios en la resistencia a insecticidas y el acceso a servicios de salud,
entre otros.”
En particular consigna que “Muchos países de América latina, entre ellos la Argentina, se ven
significativamente afectados por las consecuencias adversas estacionales y las variables
climáticas creadas por el fenómeno de “El Niño”.

Debe anotarse, sin embargo, que las políticas sanitarias argentina de los últimos años han
representando un esfuerzo para prevenir y morigerar los impactos resultantes del cambio
climático global, así como la mejora del empleo y de la distribución del ingreso contribuye a
atenuar los impactos no climáticos del cambio climático global. En este sentido los esfuerzos
presupuestarios dirigidos a expandir la atención general en salud, la inversión en
infraestructura sanitaria, la provisión gratuita de medicamentos y la mejora en la atención
primaria de la salud deben verse también como una política de adaptación no explícita al
cambio climático que se complementa con otra políticas públicas en materia de vivienda,
educación y ordenamiento territorial.

Sin embargo, estos esfuerzos pueden verse esterilizados si los efectos adversos del cambio
climático se incrementan en el mediano plazo debido a la imposibilidad de alcanzar un acuerdo
de largo plazo sobre un régimen climático internacional justo y eficaz.

6. Programas nacionales y proyectos

Describa los programas para reducir/mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero. Identifique estudios y
proyectos relacionados al cambio climático, incluyendo sus funciones en la Convenci6n Marco de las Naciones
Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), las Comunicaciones Nacionales y el Programa de trabajo de Nairobi
sobre los efectos, la vulnerabilidad y la adaptación al cambio climático. Identifique datos adicionales y
necesidades de investigación sobre los posibles efectos del cambio climático en la salud. Describa programas y
actividades actuales y futuros para la adaptación a las cargas de enfermedades presentes y venideras
relacionadas con el clima. (dos paginas)

La República Argentina por diferentes vías ha implementado políticas que permiten mantener
las emisiones de GEI dentro de límites razonables, habiendo reducido en el sector energético
la relación entre las emisiones de CO2 y el abastecimiento bruto de energía en un 25 % desde
1970 al año 2000. Esto refleja la contribución de la hidroelectricidad, la generación
nucleoeléctrica, la acelerada transformación de centrales térmicas a ciclo combinado, la
utilización de gas natural, sea en la sustitución de otros combustibles fósiles en la generación
eléctrica, como en el transporte vehicular. A ello pueden añadirse, con menor efecto pero
igual sentido, la promoción de la energía eólica y de la forestación, debido a que los recursos
públicos para una política a gran escala en esos conceptos estuvieron limitados por las
restricciones financieras que pesaron sobre el Estado Nacional.

La acción nacional sostenida en materia de reducción de emisiones de gases de efecto


invernadero y la fijación de carbono en los sumideros no se sustentó en la obligación de
cumplir con metas cuantitativas reguladas exógenamente ni se originó en una gran
responsabilidad primaria en la génesis del problema; se vincula más bien con los principios que
animan hoy las políticas de Estado, entre ellos la equidad, el acceso al desarrollo, y la
convicción que los derechos ambientales son parte de los derechos básicos y que el cambio
climático global representa un riesgo severo para esos derechos así como representa barreras
adicionales para el desarrollo sostenible.

La República Argentina ha desarrollado importantes actividades vinculadas al proceso para


hacer frente al cambio climático global, en el plano internacional. En tal sentido, La Argentina
ha participado activamente de la negociación del régimen climático internacional, mediante los
aportes realizados por sus negociadores a los acuerdos que condujeron a la firma de la
UNFCCC y del Protocolo de Kioto. La Argentina contribuyó en la búsqueda de soluciones y
en la construcción de consensos durante las doce sesiones de la Conferencia de las Partes de
la UNFCCC. Recientemente, Argentina ha impulsado en ese ámbito, el Programa de Trabajo
de Buenos Aires sobre Adaptación y Medidas de Respuesta. Argentina ha sido sede de dos
conferencias de las Partes (CdP) de la UNFCCC en noviembre de 1998 y en diciembre de
2004. Argentina también ha contribuido con las actividades orientadas al establecimiento y
funcionamiento del GEF. Todos estos esfuerzos indican el compromiso nacional dirigido a la
constitución de un régimen climático internacional justo, eficaz y duradero que se completara
con la elaboración de dos comunicaciones nacionales en el marco de los compromisos
asumidos por el país como parte de la Convención Marco. Expertos argentinos también
participan desde sus inicios en las labores desarrolladas por el Panel Intergubernamental de
Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Los instrumentos creados por el Protocolo de Kyoto para facilitar la mitigación del cambio
climático global, dan origen a oportunidades que podrían mejorar la eficiencia de las industrias
ya instaladas y poner en valor nuevos recursos y actividades que se originan en el proceso de
cambio tecnológico destinado a enfrentar el cambio climático, a la vez constituyendo una
oportunidad para participar activamente en los procesos asociados al desarrollo de la
economía mundial del carbono.
Por otra parte, en el orden nacional, se han adoptado un conjunto de políticas y medidas
dirigidas a reducir emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas a la eficiencia
energética, el desarrollo de energías renovables, la fijación de carbono en los sumideros, la
gestión de los residuos, en particular de los residuos sólidos urbanos3, el aprovechamiento del
metano entérico y el desarrollo de los bio-combustibles así como el aprovechamiento pleno
del gas natural comprimido en el transporte. Más específicamente en lo referente a la política
forestal, Argentina dispone de dos grandes líneas de acción: la protección del bosque natural,
que incluye acciones para evitar su degradación o destrucción, y la creación de nuevos
recursos forestales a través de las plantaciones.

En lo concerniente a las cuestiones relacionadas con el Mecanismo de Desarrollo Limpio, la


Dirección de Cambio Climático de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
también tiene responsabilidades en otros dos entes, la Oficina Argentina del Mecanismo para
un Desarrollo Limpio (OAMDL) y el Fondo Argentino de Carbono, creado en setiembre de
2005 por el Gobierno nacional. La Autoridad Nacional Designada en la Argentina es la
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable donde se ha establecido la Oficina Argentina
del Mecanismo de Desarrollo Limpio (OAMDL). Esta evalúa los proyectos que se presentan
ante la Autoridad Nacional Designada.

Entre los programas y proyectos nacionales más importantes puestos en marcha para la
mitigación del cambio climático así como los marcos regulatorios y normativos se cuentan los
siguientes:

 Programa de uso racional de la energía


 Plan Estratégico Nacional de energía eólica
 Programa nacional de bio-combustibles y Ley Nacional de bio-combustibles
 Proyecto nacional de eficiencia energética
 Ley de Bosques Nativos

Asimismo, con el objetivo de impulsar y acompañar a las Pequeñas y Medianas Empresas hacia

3
Como alrededor del 60% de los residuos sólidos urbanos es aún dispuesto en vertederos a cielo abierto sin controles sanitarios,
la mitigación mediante tratamiento de los residuos contribuirá a mejorar simultáneamente la situación sanitaria.
un Desarrollo Sustentable, se creó una línea de créditos blandos pensados para resolver los
problemas existentes en sectores industriales y su cadena de valor, a fin de optimizar,
transformar o reconvertir los procesos productivos, logrando una mejora sustancial en el
desempeño ambiental de las mismas. A través de esta línea de Créditos, las PyMEs podrán
emprender acciones tendientes a optimizar el uso de recursos (materia prima, agua y energía)
y minimizar residuos, efluentes y emisiones.

En otro campo, siguiendo a otros planes plurianuales, la Secretaría de Ciencia, Tecnología e


Innovación Productiva (SECyT) en el año 2006 lanzó el Plan Estratégico Nacional en Ciencia,
Tecnología e Innovación Bicentenario 2006-2010. En ese plan, el Programa Transversal
Integrador de la SECyT incluye ocho áreas consideradas estratégicas. Entre ellas se encuentra
el conocimiento, uso sostenible de los recursos naturales renovables y la protección del
ambiente. En esta área del conocimiento, los temas prioritarios en materia de investigación
fueron discutidos y consensuados con la SAyDS de la Nación. Entre los temas a priorizar figura
el cambio climático y más específicamente los estudios sobre escenarios climáticos e
hidrológicos y, sobre vulnerabilidad y mitigación.

En el campo científico se han ido incorporando los temas del cambio climático en varios
proyectos, especialmente en escenarios climáticos y vulnerabilidad y ello también permitió la
formación de nuevos recursos humanos y una mayor experiencia por parte de toda la
comunidad científica dedicada a estos temas.

La cooperación internacional contribuyó con la financiación de proyectos y la formación de


personal científico, y de personal ocupado con la gestión oficial.

Asimismo la Argentina comparte sus datos meteorológicos a través del sistema de la Vigilancia
Mundial de la OMM, y ha asumido compromisos dentro del Programa Global Climate
Observing System (GCOS) para mantener una red de observaciones de superficie y altura para
el monitoreo del Clima.

También comparte sus observaciones sistemáticas hidrológicas En general, participa


activamente de campañas y proyectos regionales e internacionales para la obtención de
información que es relevante al sistema climático. En todos los casos comparte los datos y
resultados con la comunidad científica internacional.

La observación sistemática para la vigilancia del clima y de parámetros relacionados con el


mismo en el territorio nacional es, en rigor, de interés directo de la República Argentina, Sin
embargo, la enorme extensión de su territorio y las limitaciones financieras hacen problemá-
tica su concreción en la medida y con la amplitud deseable.

Debe decirse, además, que las organizaciones no gubernamentales con objetivos académicos
han estado muy activas en el desarrollo del conocimiento y han colaborado activamente en la
identificación de los impactos y oportunidades que surgen del cambio climático, así como
aquellas dedicadas a la difusión de la problemática del calentamiento global han trabajado
activamente en la creación de conciencia respecto a la importancia de esta cuestión así como
de la necesidad de cambios en los patrones y estándares con que la sociedad se desempeña, de
modo que las organizaciones no gubernamentales han estado presentes en el desarrollo del
conocimiento y la difusión de la problemática del cambio climático en la Argentina y del diseño
de políticas para hacerle frente.
7. Organización institucional

Identifique y describa la funcion de las organizaciones/instituciones nacionales claves que trabajan con cambio
climatico. Identifique cualquier trabajo disponible que aborda asuntos de salud en este contexto. (dos paginas)

La Argentina cuenta dentro de la estructura de su Estado con las instituciones para la gestión
de la política sobre Cambio Climático. Mediante el Decreto 2213 del año 2002 se designó a la
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SAyDS) como la autoridad de aplicación de
la Ley 24.295 por la cual la República Argentina ha ratificado la Convención Marco de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Otras áreas de gobierno tienen asimismo
incumbencia en aspectos de la problemática del Cambio Climático dentro de las competencias
propias de sus funciones.

Los arreglos institucionales dirigidos a hacer frente al cambio climático en el nivel nacional se
vieron fortalecidos en su oportunidad con la definición del punto focal de los temas de la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en la Secretaría de
Ambiente y Desarrollo Sustentable en el año 2002 y con la consiguiente creación de la Unidad
de Cambio Climático dentro de dicha Secretaria de Estado.

Posteriormente se crearon una serie de programas y comisiones asesoras que aseguraron el


carácter multi-institucional de la gestión del cambio climático.

Por ultimo con el pasaje de la SAyDS a la Jefatura de Gabinete en el 2006, toda su gestión,
incluida la del cambio climático, alcanzó una mayor relevancia en la coordinación de políticas
intersectoriales.

8. Tendencias y retos

Indique los temas fundamentales y retos que enfrenta el país con relaci6n a la mitigación y adaptación al cambio
climático con el fin de reducir efectos en la salud. (dos paginas)

Muchos sistemas sociales, ecológicos y económicos en Argentina, así como sectores


específicos, y en el plano espacial, las diversas regiones de nuestro país, son vulnerables en
mayor o menor medida al cambio climático y la evaluación de esta vulnerabilidad debe ser uno
de los objetivos centrales de una estrategia nacional de adaptación dirigida a morigerar sus
efectos actuales y potenciales.

Un aspecto importante a integrar en las evaluaciones de impactos, vulnerabilidad y en el diseño


de respuestas de adaptación en cada uno de los diferentes sectores sociales y económicos y
sistemas ecológicos son los efectos en la salud (pública y ocupacional), económicos y
sociolaborales del cambio climático y de las medidas de adaptación en la población cuya forma
de vida depende de ellos.

Los sectores y sistemas no son estancos, sino muy a menudo extremadamente


interdependientes, y esto tendrá que ser tenido en cuenta en las evaluaciones de vulnerabilidad
y las opciones de adaptación para cada uno de ellos; por ejemplo la salud humana, la
agricultura o el sector forestal son dependientes de la disponibilidad de recursos hídricos.

Esto planteará un importante reto de integración y coordinación de disciplinas y grupos de


expertos que trabajan en los diversos ámbitos sectoriales.
En las evaluaciones de impactos y vulnerabilidad al cambio climático en cada uno de de los
sectores y sistemas se deben contemplar aspectos tales como los efectos sobre la seguridad
alimentaria, la pobreza, la desigualdad social, la seguridad humana, etc. y factores que pueden
condicionar las opciones de adaptación frente a esos impactos, entre otros: arreglos
institucionales y capacidad institucional de respuesta, gobernabilidad, demografía, cultura.

El cambio climático provoca de modo general dos tipos de impactos sobre la salud: directos e
indirectos. El alcance de estos impactos dependerá del tamaño, de la densidad y del estado
sanitario de las comunidades.

Las interacciones entre el cambio climático y la salud humana son múltiples y complejas.
Sintetizando podrían resumirse en:

 Cambios en la morbi-mortalidad en relación con la temperatura;

 Efectos en salud relacionados con eventos meteorológicos extremos (precipitaciones


extremas, tormentas, y tornados);

 Contaminación atmosférica y aumento de los efectos en salud asociados;

 Enfermedades transmitidas por alimentos y el agua y e) enfermedades transmitidas por


vectores infecciosos y por roedores

Es claro que la pobreza y la presión demográfica, que suelen estar acompañadas por sistemas
sanitarios e infraestructura de salud inadecuados, constituirán limitantes para la capacidad de
adaptación a los cambios.

Por otra parte, las evaluaciones de los impactos, la vulnerabilidad y la adaptación al cambio
climático de los distintos sectores y sistemas deben integrarse, a medida que vayan
desarrollándose, en distintos ámbitos geográficos regionales o sub-regionales, con objeto
proporcionar una información relevante para orientar las estrategias de uso, planificación y
gestión del territorio.

También es muy importante tener en cuenta que los horizontes temporales para planificar la
adaptación difieren significativamente entre los sectores y los sistemas, lo que va a condicionar
las diferentes estrategias que se adopten en cada caso.

Finalmente, la inclusión del cambio climático entre los factores que contribuyen a determinar
las condiciones de salud en la Argentina permitiría considerar los efectos adversos que aquel
produce, tal como se ha venido comprobando en los últimos años, y mejorar las capacidades
para la prevención y morigeración de sus impactos en las próximas décadas, incluyendo en
particular la consideración de la vulnerabilidad en la salud humana por la propagación de
vectores y enfermedades, en particular las asociadas con inundaciones, y las olas de calor.