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PRESENTACION DE HOE EN COVADONGA

En el Apostolado Seglar represento al Instituto Secular H O E.


Hace algo más de 70 años se vio la necesidad de que hubiese seglares
comprometidos siendo luz y sal en medio del mundo y que, estando
incorporados en las realidades temporales, diesen un buen testimonio de
compromiso cristiano, había muchas órdenes religiosas metidas en sus
conventos y era necesario estar en medio del mundo, así surgieron los IISS
que, adquirieron personalidad jurídica en la Iglesia en 1947 en la
Constitución Apostólica Provida Mater Ecclesia de Pío XII. Desde entonces
hasta ahora, muchos religiosos se han ido dando cuenta de esta necesidad,
podemos comprobar que han ido incorporándose a actividades eclesiales, que
se han quitado el hábito, etc… pero los Institutos Seculares nacieron
expresamente por dicha necesidad, para servir al mundo y a la Iglesia con el
testimonio de una vida cristiana y comprometida desde nuestra seglaridad,
estando en medio de las realidades temporales.
Nuestro fundador fue D. Avelino López Rodríguez de Castro, un sacerdote
asturiano de Cortina (Trevías), que se adelantó a la Provida Mater fundando
el IS Acies Christi masculino y poco después el femenino como Pía Unión
Acies Christi. En 1998 pasamos a ser aprobadas como Instituto Secular con
el nombre de HOE.
El área fundamental de nuestra actuación es el trabajo profesional, pero
también nos comprometemos en tareas apostólicas tanto individualmente
como a nivel colectivo.
Queremos vivir y trabajar con sencillez, naturalidad y esfuerzo, identificadas
con la gente que nos rodea, solidarias con sus necesidades y problemas y
también con otras realidades del mundo.
Vivimos nuestro carisma en comunidad, en grupo de vida fraterna que nos
orienta, estimula y exige. Compartimos nuestra fe y nuestros bienes.
Utilizamos los medios del mundo con sobriedad, con sentido real de pobreza
y desprendimiento evangélico.
INTERPRETACIÓN DEL CARTEL
Hemos querido reflejar que estamos en medio de las realidades del mundo
(los puntitos de colores, que pueden ser la variedad de personas, de
situaciones, de problemas, de necesidades…), la cruz simbolizando que el
amor a Cristo es para nosotros fundamental, la Iglesia, porque fue deseo
expreso de nuestro fundador que la amásemos y que viviésemos nuestro
carisma colaborando con ella. Y por último las caras, mirando hacia arriba,
porque somos conscientes de que, como enviadas a una misión, es
imprescindible estar atentas a las orientaciones que el Espíritu nos vaya
indicando para cada situación en el día a día.