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Mi clásico favorito

P. A. M. Dirac,
el ingeniero que imaginó casi todo
antes que todos
por J. Adolfo de Azcárraga*

No es fácil condensar lo mucho que la física debe a Paul Adrien Maurice


Dirac (8-VIII-1902, 20-X-1984), uno de los más grandes físicos de todos
los tiempos. Aunque prácticamente desconocido para el gran público,
sólo está por debajo de Einstein en la famosa escala logarítmica de
Landau de los físicos de su época. Las páginas que siguen presentan un
retrato humano de Dirac, de su razonar científico y de sus extraordinarias
contribuciones, que cambiaron la física para siempre.

1. Los primeros años1 brillantez de Paul. Todo ello determi- obtuvo una beca de 70 libras/año para
Dirac fue el segundo de tres hermanos. nó que tuvieran una infancia poco feliz. el St John’s College de la Univ. de Cam-
Su padre, el suizo Charles A. L. Dirac, Felix se suicidó en 1925, con 24 años, bridge. Como ésta resultó insuficiente,
era profesor de francés en Brístol, don- cuando Paul iniciaba sus grandes con- optó por estudiar matemáticas durante
de conoció a su esposa, Florence; él y tribuciones a la física cuántica; es posi- dos años en la Univ. de Brístol —con
sus hijos adquirieron la nacionalidad ble que Dirac culpara parcialmente a su matrícula gratuita— graduándose en
británica en 1919. Charles Dirac se padre de ese hecho. No obstante, Gra- 1923, también First Class Honours. Allí
preocupó de la formación académica ham Farmelo, en su magnífica biografía le dio clase Peter Fraser, quien influyó
de Paul, pero su trato era dictatorial. de Dirac, menciona cómo se asombró en Dirac: “Fraser nunca publicó nada,
Por ejemplo, como en la mesa sólo per- ante el dolor de sus padres, que “que- pero era un profesor excelente, capaz de
mitía hablar francés, sólo Paul cenaba daron terriblemente afectados… nunca suscitar entusiasmo por las ideas bási-
con él mientras su madre y hermanos pensé que los padres se preocupaban de cas de las matemáticas”. El matemático
lo hacían en la cocina. En palabras de sus hijos, pero entonces lo supe”. Tras escocés William V. D. Hodge, que había
Dirac: “como no podía expresarme la muerte de Felix, Dirac interrumpió estado en la Univ. de Brístol antes de
bien en francés, prefería permanecer definitivamente las relaciones con su trasladarse a Cambridge, también tenía
en silencio a hablar inglés. Así que en padre, ya difíciles, y se retrajo aún más;
esa época me volví muy retraído”. Con cuando éste murió en 1935, Dirac llegó
el tiempo, su precisa y lacónica forma a decir que se “sintió mucho más libre”
de hablar acabaría siendo legendaria: y que no le debía “absolutamente nada”.
‘sí’, ‘no’ o ‘no lo sé’ era todo lo que un A los doce años ingresó en la escue-
extraño podía esperar de él, como pude la secundaria que formaba parte del
comprobar en el Einstein Centennial Merchant Venturers School de Brístol,
Symposium de Jerusalén (1979), la donde su padre era director del Dpto.
única ocasión en que vi a Dirac. Por lo de Lenguas Modernas. Dirac diría de
demás, se atenía a una regla de oro que ella que era excelente para estudiar
aprendió en el colegio: no empezar una ciencias e idiomas modernos, sin latín
frase sin saber cómo terminarla. ni griego. Su excepcional capacidad
Los tres hermanos crecieron en un para las matemáticas se hizo paten-
ambiente muy estricto, dentro de un te enseguida, pero Dirac creía que la
matrimonio gris y mal avenido; Dirac única salida de un matemático era la
tampoco se llevaba bien con su herma- enseñanza, que no le atraía. Así pues
no mayor, Felix, igualmente sometido en 1918, con 16 años, comenzó a es-
a la tiranía paterna e incómodo ante la tudiar ingeniería en la Universidad de
Brístol, formación que siempre apreció
*  Dpto. de Física Teórica, Univ. de Valencia e para convivir con aproximaciones. Tras
IFIC (CSIC-UV). graduarse First Class Honours en 1921, Entrada al St John’s Coll., Cambridge.

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a Fraser en alta estima. Hodge para que pudiera clausurarlo formalmente su fun-
fue fellow del St John’s, donde dador quien, ya famoso y reconocido en la URSS
coincidió con Dirac muchos (recibiría el Nobel en 1978, propuesto por Dirac),
años. consiguió autorización para el viaje. En esa últi-
ma sesión, esta vez en el Gonville and Caius Coll.,
2. Mecánica cuántica y Dirac y Kapitza expusieron una idea conjunta de
QED 1933, The reflection of electrons from standing light
Tras conseguir una beca adi- waves [P.  L. Kapitza y P.  A.  M. Dirac, Proc. Camb.
cional de investigación, Dirac Phil. Soc. 29, 297–300 (1933)]. El efecto Kapitza-
pudo trasladarse al St John’s Dirac, la difracción de electrones por una intensa
en 1923, iniciando su brillantí- onda de luz estacionaria, es un fenómeno ‘dual’ a
sima carrera científica en Cam- la difracción de la luz por un retículo. Ambos se
bridge con Ralph H. Fowler (del preguntaban si los avances del láser, finalmente
Trinity Coll.) como director de construido en 1960, permitirían comprobarlo du-
tesis. Cambridge era una cons- rante sus vidas. No fue así; pero el láser permitió
telación de físicos establecidos, observar el fenómeno para la dispersión de átomos
como J. Larmor, J. J. Thomson, de sodio en 1985 y finalmente para electrones en
E. Rutherford, A. S. Eddington 1988 y 2001.
o J. H. Jeans, y de futuras estre- El 28 de julio de 1925, Werner Heisenberg vi-
Retrato de Dirac joven llas como J. Chadwick, P. M. S. Blackett, E. A. Milne, sitó el club Kapitza desde Gotinga. Al final de su
(con permiso del P. Kapitza, D. R. Hartree o el propio Fowler. Dirac charla (sobre el efecto Zeeman) mencionó algu-
Master y Fellows del St
deseaba trabajar en relatividad, su pasión. Como nas de sus ideas sobre la futura mecánica cuántica
John’s Coll.).
contaría después, en Cambridge “estudié el libro (MC), que luego comentó con Fowler; Dirac, soño-
clásico de Eddington, The mathematical theory of liento, no las apreció según dijo en 1972 (aunque
relativity [1923], que encontré difícil al principio antes Dirac manifestó no estar presente). Pero, en
aunque acabé dominándolo”. De hecho, la única septiembre, Fowler le pasó las galeradas del primer
vez que lloró en su vida fue cuando murió Eins- trabajo de Heisenberg sobre la MC que éste le ha-
tein, no por fallecimientos familiares próximos. bía remitido. En él, Reinterpretación teórico-cuán-
Pero Fowler, excelente físico teórico, lo encaminó tica de las relaciones cinemáticas y mecánicas [Über
hacia la física cuántica. quantentheoretische Umdeutung kinematischer und
En Cambridge, Dirac era miembro del club mechanischer Beziehungen, Zeits. f. Phys. 33, 879-
fundado en 1922 por el físico experimental ruso 893 (1925)], Heisenberg trataba de “basar exclusi-
Peter (Pyotr) Kapitza (también formado inicial- vamente [la MC] en relaciones entre magnitudes
mente como ingeniero eléctrico), que se reunía en que en principio son observables”, mostrando
su College, el Trinity, después de cenar; también ya su visión positivista de la física. Su álgebra no
pertenecía al club ∇2V, éste de física matemática. conmutativa captó enseguida la atención de Dirac,
Kapitza y Blackett eran dos de los Rutherford boys, aunque esa propiedad inquietó (inicialmente) a
personajes muy distintos con quienes Dirac hizo Heisenberg. Dirac, en uno de sus solitarios paseos
amistad igualmente. Kapitza adoraba a Ruther- dominicales para clarificar sus ideas y descansar
ford, que le había admitido en 1921 en el ilustre del intenso esfuerzo intelectual de la semana, se
laboratorio Cavendish (29 Nobel por ahora) y a dio cuenta en octubre de que el aspecto funda-
quien a escondidas llamaba ‘el cocodrilo’, ‘porque mental de la nueva mecánica de Heisenberg, el
con sus fauces abiertas sólo puede ir hacia adelan- álgebra no conmutativa de las variables dinámi-
te’. Rutherford construyó para Kapitza el labora- cas, guardaba un gran parecido con los paréntesis
torio Mond dentro del complejo del Cavendish; de Poisson de la formulación de la mecánica del
en su entrada está el huecorrelieve del cocodrilo irlandés William Hamilton. La no conmutatividad
que Kapitza hizo tallar. Kapitza tenía manifiestas tampoco le era ajena por conocer los cuaterniones
inclinaciones por el bolchevismo, lo que influyó (1843), también de Hamilton.
en las simpatías de Dirac por la Unión Soviética Dirac, ansioso, no encontró al regresar notas
aunque, pragmático políticamente, nunca fue un sobre la mecánica hamiltoniana y las bibliotecas
activista y con el paso del tiempo perdió el idea- —entonces— cerraban los domingos. Pero el lu-
lismo juvenil. Dirac siempre fue amigo de sus nes pudo confirmar en el enciclopédico Treatise on
amigos: cuando Kapitza fue retenido por Stalin al Analytical Dynamics (2.ª ed. 1917) de E. Whittaker
visitar a sus padres en 1934 y no pudo regresar a que su analogía era correcta. El resultado fue
Cambridge, Dirac realizó múltiples gestiones, in- The fundamental equations of Quantum Mecha-
cluyendo un viaje a la URSS en 1935, para solicitar nics [Proc. R. Soc. London A (en adelante, PRSLA)
—inútilmente— su liberación. Pese a la ausencia 109(752), 642-653 (1925)], su primer trabajo sobre
de Kapitza, el club continuó hasta 1958; por en- la MC. En él, como en el dedicado al átomo de
tonces, los seminarios formales ya reemplazaban hidrógeno dos meses después, Quantum Mecha-
las discusiones en los clubs. No obstante, el de Ka- nics and a preliminary investigation of the hydrogen
pitza se reunió en 1966 una última vez, la 676ª, atom [PRSLA 110(755), 561-579 (1926)], menciona

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a Fowler en los agradecimientos. En The Funda- más alla” [de los nuestros]. Dirac
mental… Dirac formula la primera teoría mate- y Heisenberg mantuvieron co-
mática general de la MC en correspondencia con rrespondencia, viajaron juntos y
la mecánica clásica hamiltoniana: “introducimos fueron amigos toda su vida.
la hipótesis fundamental de que la diferencia en- Dirac obtuvo su Ph.  D. en ju-
tre los productos de Heisenberg de dos magnitudes nio de 1926; su tesis, Quantum
cuánticas es igual a ih/2π veces la expresión de su Mechanics, fue la primera del
paréntesis de Poisson. En símbolos, xy-yx  =  ih/2π mundo sobre MC. Para entonces
[x,y]” (cursivas originales; hoy escribiríamos {x,y} tenía once trabajos y… 23 años.
para el paréntesis de Poisson). Por medio de esa Paralelamente, e influenciado por
analogía, “toda la teoría de la dinámica clásica, en de Louis de Broglie, Erwin Schrö-
la medida en la que puede expresarse en térmi- dinger había introducido en 1926
nos de paréntesis de Poisson, puede trasladarse su ecuación de ondas y la mecá-
inmediatamente a la teoría cuántica” [Relativity nica ondulatoria en Cuantización
Quantum Mechanics with an application to Comp- como un problema de valores pro-
ton scattering, PRSLA 111(758), 405-423 (1926)]. pios [Quantisierung als Eigenwertproblem, Ann. der Tesis doctoral de
La cuantización ‘à la Dirac’ pasaría a indicar la Phys. 384, 273-376 (1926)] y artículos posteriores. Dirac (1926).
correspondencia entre las magnitudes dinámicas La presentación de Schrödinger parecía comple-
del sistema clásico y los operadores (observables) tamente distinta de la versión matricial de Hei-
del sistema cuántico asociado que, en general, ya senberg, en la que no aparece la función de onda.
no conmutan. Muy poco después, en On the theory Dirac, inicialmente poco favorable a la mecánica
of Quantum Mechanics [PRSLA 112(762), 661-677 ondulatoria de Schrödinger, estableció pronto la
(1926)], Dirac estudió por primera vez la estadísti- equivalencia entre ambas formulaciones en The
ca de partículas idénticas desde un punto de vista Physical Interpretation of the Quantum Dynamics
completamente cuántico. Tras analizar la simetría [PRSLA 113(165), 621-641 (1-I-1927)], donde de-
de las correspondientes funciones de onda, recu- sarrolló la teoría de transformaciones canónicas
peró la estadística de Bose(1924)-Einstein(1925) en la MC. En el nuevo esquema, la distinción
para el gas ideal y obtuvo —tras Fermi— la llamada entre las imágenes de Heisenberg y Schrödinger
estadística de Fermi-Dirac, incorporando el prin- desaparece (aunque más tarde diría e.g. en Quan-
cipio de exclusión de Wolfgang Pauli (1925). Los tum electrodynamics without dead wood [Phys. Rev.
términos ‘bosón’ y ‘fermión’ los introdujo Dirac en 139B, 684-690 (1965)] que, en QED, “la imagen
1945; también reintroduciría en 1959 el ‘gravitón’, de Heisenberg es buena y la de Schrödinger es mala,
nombre inventado por D. I. Blokhintsev en 1934. y ambas no son equivalentes, como los físicos su-
Con su característica humildad, Dirac diría que ponen generalmente”). Según Dirac, ese trabajo
en aquella época excepcional “resultaba muy fácil de 1927 —“su amada”, decía— fue “el que más le
para un físico de segunda fila hacer contribuciones satisfizo en su vida”. Pero, además de esa unifi-
de primera” aunque, más tarde, resultase “difícil cadora clarificación, contiene una joya matemá-
para un físico de primera hacer contribuciones de tica: la famosa ‘función’ δ(x) y sus derivadas tal
segunda”. como se usan hoy. “Por supuesto”, escribe Dirac,
Dirac introdujo los c-números (por ‘clásico’ o “δ(x) no es estrictamente una verdadera función
‘que conmuta’, estableciendo un nuevo signifi- de x… aunque puede usarse como tal para casi
cado para la palabra ‘conmutar’) y los q-números todos los propósitos de la mecánica cuántica sin
(por quantum o queer, peculiar). Dirac considera- obtener resultados incorrectos”. Con su ‘función’
ba que la no-conmutatividad cuántica era la idea δ, Dirac inicia en passant una nueva rama de las
más importante introducida por Heisenberg; por matemáticas, la teoría de distribuciones por la que
su parte, éste le señaló amistosamente que la re- el matemático Laurent Schwartz, pionero en su
lación [q,p] = ih/2π también había sido encontra- estudio, recibió la medalla Fields en 1950; ambos
da por Max Born, Pascual Jordan (descendiente de coincidieron en una conferencia matemática en
un Jordá homónimo de Alcoy) y por Heisenberg Vancouver (Canadá) en 1949.
en dos artículos. El primero de ellos, de Born y Ese mismo 1927 Dirac pu-
Jordan, Zur Quantenmechanik [Z. Phys. 34, 858- blicó otro trabajo fundamen-
888 (1925)], contiene la primera exposición de la tal en una visita al Instituto de
mecánica cuántica (nombre que se debe a Born); Niels Bohr en Copenhague, en
en el segundo [id. II, Z. Phys. 35, 557-615 (1926)], el primero de los numerosos
muy detallado, ya participa Heisenberg. No obs- viajes de Dirac tras doctorar-
tante, la relación entre la mecánica hamiltoniana se: ésta, Gotinga y Cambridge
y sus paréntesis de Poisson con la MC pertenece fueron las ciudades clave para
exclusivamente a Dirac. El propio Heisenberg le la MC. The quantum theory of
escribió: “no cabe duda de que todos tus resulta- absorption of radiation [PRSLA
dos son correctos… la conexión de las condiciones 114(767), 243-265 (1927)] abre Kapitza y Dirac en
cuánticas con el paréntesis de Poisson va mucho una nueva área de la física, la teoría cuántica de Lindau, 1982.

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campos (QFT, quantum field theory) iniciada con la rror estalinista comenzaría enseguida). Dirac, por
QED (quantum electrodynamics o electrodinámica cierto, no consideró en su libro simetrías discretas
cuántica). En ese trabajo se introduce el campo como la paridad ni se sorprendió de su violación,
cuántico; las variables dinámicas que satisfacen descubierta en 1957.
las ecuaciones de Maxwell ya no son funciones, Einstein elogió The Principles en 1931 como “la
sino operadores. Dirac establece la ‘segunda cuan- presentación más lógica de la teoría”; gracias al
tización’ para bosones, la correspondencia entre énfasis en los principios más que en la situación
campos y partículas, las leyes para la absorción y experimental, el libro ha envejecido admirable-
creación de cuantos de luz y, finalmente, da cuenta mente. Desde 1959 Dirac impartía su curso en el
de la emisión espontánea y de- entonces creado Dept. of Applied Mathematics and
duce “los valores correctos de los Theoretical Physics (DAMTP). Sus últimos alumnos
coeficientes A y B de Einstein”. recuerdan a Dirac, alto y enjuto, inclinado sobre
Como diría en The Quantum el atril en equilibrio tan frágil como su delgada
Theory of Dispersion [PRSLA 144, figura; otros le hacían fotos subrepticiamente. Su
710-728 (1927)], “hay una recon- exposición era lógica al extremo, nada pedagógi-
ciliación formal entre los puntos ca para las modas actuales. Algunos estudiantes
de vista ondulatorio y de cuanto seguían el curso más de una vez, aunque también
de luz”. En este trabajo, por cier- había algún abandono —como el de su futuro doc-
to, ya advierte de la “dificultad” torando Harish-Chandra— por considerar que Di-
de la divergencia ultravioleta, rac se ceñía tanto a su libro que éste bastaba. No es
porque “la integral respecto de extraño: los grandes científicos que han pensado
la frecuencia del cuanto de luz y filtrado tanto sus ideas acaban expresándolas
emitido no converge para altas siempre de igual forma. Los artículos de Dirac,
frecuencias”. Desde el primer tra- sobrios y lógicos, parecen llevar a una conclusión
bajo de Heisenberg en Gotinga inevitable; sin embargo, en 1926 Schrödinger le
había transcurrido… ¡año y me- dijo a Bohr que Dirac “no tenía ni idea de lo difíciles
dio! En su Quantum Mechanics que resultaban a los seres humanos normales”. Por
of Many Electron Systems [PRSLA la misma época, Einstein comentó: “tengo proble-
Dirac y Heisenberg 123(792), 714-733 (1929)], Dirac ya se siente au- mas con Dirac; ese vertiginoso equilibrio entre el
(entre 1925 y 1927). torizado para afirmar: “las leyes subyacentes… de genio y la locura es sobrecogedor”. En sus clases,
una buena parte de la física y de toda la química las respuestas de Dirac repetían con frecuencia lo
son pues completamente conocidas; la dificultad ya dicho. Sea como fuere, siempre he lamentado
radica en que su aplicación exacta conduce a ecua- no haber llegado al DAMTP a tiempo de seguir dos
ciones demasiado complicadas para ser resueltas”. veces un curso de Dirac.
Cuatro años después, Dirac haría una exposición
de la QED completamente moderna en Quantum 3. La ‘ecuación relativista del electrón’
Electrodynamics [Comm. Dublin Inst. of Adv. Stu- En octubre de 1927 Dirac asistió —siendo el más jo-
dies A, 1-36 (1943)]. ven— a la quinta conferencia de Solvay, sobre ‘elec-
Ante tales logros, Dirac fue elegido fellow del trones y fotones’. Ésta tuvo especial importancia: en
St John’s Coll. en 1927 y fellow de la Royal Society, ella se desarrollaron los célebres debates entre Bohr
FRS, en 1930. En el Easter term de 1926 Dirac ha- y Einstein sobre el realismo local y la completitud
bía comenzado a impartir en Cambridge su famo- de la MC que concluyeron con el distanciamiento
so curso de MC, cuyas notas se transformaron en de Einstein de la teoría que también había contri-
The Principles of Quantum Mechanics (Oxford Univ. buido a crear. Aunque cabría considerar a Dirac
Press, 1.ª ed. 1930, 16 chelines y 6 peniques, 82.5 próximo a la visión positivista-operacionalista de
peniques decimales), uno de los grandes clásicos de la escuela de Copenhague, él no participó en esas
la literatura científica. Ese texto, cuya cuarta y últi- discusiones. Como dijo después, lo importante era
ma edición fue en 1958 salvo cambios menores en tener las ecuaciones correctas; su interpretación
1967, ha influido a varias generaciones de físicos. era algo más secundario. Bohr le preguntó a Dirac
La tercera (1947) incorpora la notación <bra| |ket> en qué estaba trabajando: “trato de encontrar una
(de bra-(c)-ket) que Dirac había introducido en ecuación relativista para el electrón”, respondió.
1939 en A new notation for quantum mechanics “Pero [Oskar] Klein ya ha resuelto ese problema”
[Proc. Camb. Phil. Soc. 35, 416-418 (1939)] y de repuso Bohr. Se refería a la ecuación de ondas re-
la que estaba especialmente satisfecho. Su libro lativista hoy conocida como de Klein-Gordon (KG)
se tradujo enseguida al alemán (1930), francés para partículas de masa m y espín cero, (⧠+m2)
(1931), ruso (1932) y japonés (1936). El editor ruso ɸ(x)  =  0 en unidades (c  =  1  =  ħ) naturales. Ésta ya
incluyó una advertencia, al estilo de la de Osiander era conocida por Schrödinger (por lo que debería
en el libro de Copérnico, alertando de “las muchas ser SKG) antes de publicar su ecuación no relati-
afirmaciones contrarias al materialismo dialécti- vista, pero la había descartado por no describir el
co”: la MC era tildada de ‘idealista’ en la URSS, espectro del átomo de hidrógeno. En el espacio de
crítica que no cabía tomar a la ligera (el Gran Te- momentos pμ = (p0,p), donde p0 determina la energía

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relativista, p es el vector momento y μ  =  0,1,2,3 el


índice de Minkowski, la ecuación de SKG se escribe
(pμpμ-m2)ɸ(p) = 0 o (p2-m2)ɸ(p) = 0. La ecuación tenía
un problema de consistencia: las funciones de onda
ɸ(x) de energía negativa, posibles dado su carácter
relativista, daban lugar a densidades de probabili-
dad negativas, algo incompatible con la interpre-
tación probabilística de Born (y Dirac). Prescindir
de esas soluciones presentaba una dificultad: clá-
sicamente no caben saltos de energías positivas a
negativas, lo que permite ignorar las segundas, pero
cuánticamente sí son posibles. Así pues, la ecuación
de ondas buscada debía ser relativista pero sin pro-
babilidades negativas.
Con ese fin, Dirac requirió que la derivada tem- (1929) y en Proc. Nat. Acad. Sci. US 15, 323-334 Participantes de la
poral de la ecuación fuera de primer grado (así el (1929); véase también la pág. 100 de la versión in- quinta (1927) confe-
rencia de Solvay (sobre
conocimiento de la función en un instante permi- glesa (1931) del Gruppentheorie].
Electrones y Fotones);
te conocerla en otro posterior); también tenía in Dirac no se limitó a la relatividad especial; en el centro, Dirac.
mente la ecuación de evolución de Heisenberg, que también consideró The electron wave equation in
es en d/dt. La covariancia relativista exigía enton- de-Sitter space [Ann. Math. 36, 657-669 (1935)]. En
ces que también fueran primeras las derivadas es- él trata el grupo de de Sitter (4+1, dS) y de paso
paciales. En esencia, Dirac escribió el operador de el anti-de Sitter (3+2, AdS). A este último volvería
la ecuación de SKG en espacio de momentos, (pμpμ- con las representaciones ‘singleton’ en A Remarka-
m2)≡(p2-m2), como el producto (ϒμpμ+m)·(ϒνpν-m) ble Representation of the 3+2 de Sitter Group [J. Math.
—suma por diferencia— usando una combinación Phys. 4, 901-909 (1963)] artículo que, como el físi-
lineal ϒμpμ con cuatro constantes ϒμ a determinar. co Juan Maldacena comentó a Farmelo, contiene
Identificando el resultado con (p2-m2) se concluye aspectos de la famosa correspondencia AdS/CFT
que esos coeficientes no conmutan y que su an- (CFT por conformal field theory). La ‘búsqueda de
ticonmutador es {ϒμ, ϒν}  =  2gμν1 (donde gμν es la ecuaciones’ siguió viva: en An extensible model of
métrica de Minkowski y 1 es la matriz unidad), lo the electron [PRSLA 268 (1332), 57-67 (1962)], Dirac
que define un álgebra de Clifford. El operador dife- exploró (ignorando el espín) las propiedades de un
rencial buscado con todas las derivadas de primer ‘electrón’ no puntual cuyo primer estado excitado
orden (pμ→i∂μ) es uno de los factores. Dirac en- sería un muón. Lo interesante es que la acción de
contró en pocas semanas que las ϒμ eran matrices ese modelo establecía el patrón para las acciones
4x4 y que, por tanto, la ecuación (iϒμ∂μ+m)ψ(x) = 0 de objetos extensos en general: cuerda (acción de
determinaba espinores ψ(x) de cuatro componen- Nambu-Goto, p = 1), membrana (p = 2), etc., donde
tes. Para su sorpresa, la ecuación incorporaba el p indica la extensión del objeto (p = 0 es la partícu-
espín ½ del electrón; aplicada al átomo de hidró- la puntual) y que estas acciones forman parte de
geno, daba cuenta de la fórmula de Sommerfeld sus generalizaciones supersimétricas, las ‘super-p-
para la estructura fina etc., como mostró en The branas’. También, aunque pueda sorprender, Dirac
quantum theory of the electron [PRSLA 117 (778), se preocupó de encontrar una ecuación de ondas
610-624 (1928)] y un mes después en id. II [PRSLA relativista que sólo permitiera soluciones acepta-
118 (778) 351-361 (1928)]. Lo curioso de esta his- bles de energía positiva en A positive-energy relati-
toria de excepcional éxito es que el motivo inicial vistic wave equation [PRSLA 322, 435-445 (1971)].
—eliminar las probabilidades negativas— era una No obstante, la versión de Dirac de esa ecuación,
pista falsa: las dificultades reseñadas (y otras) que- parecida a la del electrón pero con espín entero,
darían resueltas en la QFT para la ecuación de SKG presenta dificultades insalvables para introducir la
y para los campos de las ecuaciones relativistas en interacción con el campo electromagnético.
general, que ahora ya no describen una partícula
y en las que la conexión espín-estadística, la cau- 4. La predicción de antimateria
salidad y los signos correctos están íntima y ele- La ecuación ‘relativista del electrón’ para Dirac —y
gantemente entrelazados. Pero fascina el aplomo de Dirac para todos— “resultó mucho más inteli-
de Dirac dejándose llevar por su ecuación: en esa gente que su inventor” como solía decir. Guarda-
época, la noción matemática de espinor (de Élie ba, además, una consecuencia espectacular:
Cartan, 1913) era tan misteriosa como reciente;
el libro clásico de Hermann Weyl, Gruppentheorie relatividad especial + MC ⇒
und Quantenmechanik, no aparecería hasta 1928. existencia de antipartículas.
Weyl, por cierto, es otra figura clave de la física,
pues introdujo el principio de invariancia gauge en Dirac comprendió enseguida por qué sus espi-
uno de los trabajos fundamentales del s. xx, Elek- nores no tenían dimensión dos, como los de Pauli,
tron und Gravitatation I [Zeits. f. Phys. 56, 330-352 sino cuatro: dos por cada signo de la energía. Las

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soluciones de energía negativa son consecuencia D. Anderson, observando con Seth Neddermayer
(como para la ecuación de SKG) de que la energía rayos cósmicos en una cámara de niebla; recibió
p0 (c = 1) de una partícula relativista de masa m sa- —con 31 años— el Nobel de 1936 con V. F. Hess.
tisface p02 = m2+ p2 (o, con c  ≠  1, p02 = E2/c2 = m2c2+ Su descubrimiento, basado en una única fotogra-
p2). Por tanto, p0 (o E) es una raíz cuadrada con fía, fue confirmado en el Cavendish por Blackett y
sus dos signos, al contrario que la energía newto- Occhialini en febrero de 1933 aunque, en el oto-
niana p2/2m, que siempre es positiva. ¿Qué hacer ño de 1932, Blackett —que ya había informado a
con las soluciones de energía negativa? Dirac ob- Dirac— mencionó en un coloquio del Cavendish
servó que éstas debían corresponder a una partí- el hallazgo de partículas describiendo espirales
cula con carga opuesta a la del electrón y pensó curvadas a la inversa en la cámara de niebla, de-
en descartarlas. Pero las transiciones cuánticas de latando su carga positiva. Parece ser que Kapitza,
energía positiva a negativa son posibles. Final- que estaba presente, se volvió hacia Dirac y le dijo:
mente, haciendo uso del principio de exclusión “electrones positivos, ¿eh? ponlos en tu teoría”, a
que impide que dos electrones estén en el mismo lo que éste respondió, “oh, ya llevan en ella mucho
estado, Dirac imaginó ocupados todos los esta- tiempo”. La cautela de Blackett le privó del des-
dos de energía negativa, considerando el vacío cubrimiento, pero no se quedó sin Nobel: recibió
como el estado de menor el de 1948, íntegro, “por desarrollar el método de
energía e identificando los la cámara de niebla de Wilson y por sus descu-
posibles huecos —la ausen- brimientos en el campo de la física nuclear y de
cia de esos electrones de la radiación cósmica”. El antiprotón, debido a su
energía y carga negativas— mayor masa, se hizo esperar más; lo detectaron
con… protones, de energía y en 1955 Emilio Segrè y Owen Chamberlain en el
carga positivas. Dirac creía hoy demolido Bevatron de Berkeley, recibiendo el
que de haber existido ‘elec- Nobel de 1959.
trones’ con carga positiva Hoy puede sorprender que Dirac, un genio ex-
ya se habrían descubierto y, plotando su inteligentísima ecuación, identificara
soslayando la dificultad de en 1930 los ‘huecos’ con el protón, ignorando sus
la gran diferencia de masa ‘obvias’ simetrías (que sí advirtió Weyl); tan senci-
protón-electrón, publicó su llo parece todo a posteriori. El Nobel (1969) Mu-
‘teoría de los huecos’ como rray Gell-Mann le preguntó una vez por qué no
A theory of electrons and había predicho el positrón: “por pura cobardía”,
protons [PRSLA 126 (801), respondió Dirac. Pero en 1930 no existía el Particle
360-5 (1930)]. Pero J.  R. Properties Booklet del LBNL-CERN y su intermi-
Oppenheimer (1930) y Weyl nable lista de partículas. Por su parte Gell-Mann,
(1931) hicieron enseguida ante el buen número de ellas ya existente en los
serias objeciones, físicas y sesenta, no siguió el método lógico-deductivo de
Óvalo en un muro del de simetría, a identificar un ‘hueco’ con un protón. Dirac, sino el de síntesis. Con el grupo SU(3) (‘las
viejo Cavendish lab.
Finalmente, en el trabajo sobre el monopolo que ocho vías’) y el modelo de quarks (1964) se inició
que conmemora el
descubrimiento del luego comentaremos, Quantised singularities in the el largo y tortuoso camino hacia el actual ‘mode-
electrón en 1897, “la electromagnetic field [PRSLA 133, 60-72 (1931)], Dirac lo estándar’. No importa el color del gato si caza
primera partícula fun- concluyó que “un hueco, si existiera, sería una nue- ratones.
damental de la física va partícula, desconocida para la física experimen-
y la base del enlace
químico, la electrónica
tal, con igual masa que el electrón y carga opuesta. 5. Física y topología: monopolos
y la computación”. Podemos llamar a tal partícula un anti-electrón”. Y, La fuerza de Lorentz que determina el movimien-
para borrar definitivamente su error, postula tam- to de una partícula cargada en la electrodinámica
bién el anti-protón. Había nacido la antimateria y la clásica depende de los campos eléctrico E y mag-
noción de antipartícula, término que estableció de nético B. Sin embargo, en la ecuación de Schrödin-
Broglie en 1934. La teoría de los huecos —que no ger intervienen los potenciales electromagnéticos
gustó a Heisenberg, ni a Bohr ni a Pauli— quedaría que en la MC adquieren un carácter esencial y no
pronto obsoleta, como mostraron Pauli y Victor de cómodo artificio, como establece el efecto AB
Weisskopf aplicando la QFT al campo escalar en descrito por Y. Aharonov y D. Bohm [Significance
su artículo ‘anti-­Dirac’, Über die Quantisierung der of electromagnetic potentials in quantum theory,
skalaren relativistischen Wellengleichung [Helv. Phys. Phys. Rev. 115, 485-491 (1959)]. Éste muestra que
Acta VII, 709-­731 (1934)]. una partícula cargada puede percibir la existencia
Cabía esperar que el positrón se detectara en el de un campo magnético B ≠ 0 a través del poten-
Cavendish, líder absoluto de la física experimen- cial vector A aunque su movimiento tenga lugar
tal, donde J.  J. Thomson (Nobel 1906) había des- en una región donde B = 0, como comprobó R. G.
cubierto el electrón en 1897 (y James Chadwick, Chambers en 1960. Así pues, A tiene consecuen-
Nobel 1935, encontraría el neutrón en 1932). cias observables: puede haber efectos e.m. (deter-
Pero el positrón fue hallado en 1932 —y así bau- minados por factores de fase exp{ie/ħc ∮A·dx }) en
tizado— por un audaz post-doc de Caltech, Carl regiones donde B = 0.

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J. Adolfo de Azcárraga  •  Mi clásico favorito

Por otra parte, la forma usual de las ecuacio- ticas de un fibrado de grupo U(1), el de las trans-
nes de Maxwell (Heaviside, 1884) presenta una formaciones de gauge del electromagnetismo,
manifiesta asimetría: no hay densidad de carga cuya ‘conexión’ es el potencial A del monopolo;
magnética en la ley de Gauss para B, ∇·B = 0, ni de el entero n de la condición de Dirac es la ‘clase de
corriente magnética en la de inducción de Faraday. Chern’ que clasifica los fibrados de Hopf sobre S2
Cuando se incluyen, las ecuaciones resultan inva- con grupo U(1) (Wu y Yang analizaron también en
riantes bajo un giro o ‘transformación de dualidad’ el caso no abeliano de los campos de Yang-Mills in-
entre las magnitudes eléctricas y magnéticas (si- troducidos en 1954). Así pues, dos décadas antes de
metría que, por cierto, requiere un espaciotiempo que Charles Ehresmann introdujera su noción ma-
tetradimensional para que haya reciprocidad entre temática de conexión, Dirac anticipó ideas básicas
las dos cargas puntuales). Si el cociente entre las de la cohomología de De Rham, de los fibrados con
cargas eléctrica y magnética es universal para to- conexión y de las clases características de la geome-
das las partículas, un giro recupera las ecuaciones tría diferencial global. Yang, cuyo padre había sido
de Maxwell tradicionales. Ése es el caso; no obs- precisamente profesor de S.  S. Chern en China (y
tante, la posible existencia de monopolos aislados éste del propio Yang), le expresó a Chern en 1975
sigue en pie. que esas estructuras le producían “asombro, pues
El efecto AB y los monopolos magnéticos en la los matemáticos las habían soñado de la nada”, sin
MC están, ambos, asociados a situaciones físicas referencia al mundo físico. Chern respondió: “no,
topológicamente no triviales cuyo estudio inició no; esos conceptos no fueron ensoñaciones. Eran
Dirac en 1931 al considerar un monopolo de car- muy naturales y reales”. También opinaba así Dirac,
ga qm en la MC en su Quantised… ya citado (y que para quien las matemáticas siempre habían existido
siguió en The theory of magnetic poles, Phys. Rev. 74, esperando ser descubiertas. Cabe especular sobre
817-830 (1948) y en 1978). La dificultad radica en qué hubiera sucedido si Dirac, físico, y Hodge, ma-
la imposibilidad de encontrar una expresión regu- temático, hubieran interaccionado científicamente
lar en todo el espacio para el A del B∽qm/r2 de un en el St John’s, donde coincidieron durante décadas.
monopolo puntual (o de Dirac), pues B = ∇  ×  A es La condición qe  =  ne sugiere, pero no exige, la
incompatible con ∇· B  =  4πρm ya que ∇·∇ × ≡ 0. existencia de monopolos de Dirac. Ésta también
En el artículo ya citado, Dirac concluyó que A tiene indicaría, de paso, el confinamiento de los quarks
que ser singular en una línea, la ‘cuerda’ de Dirac, dada su carga fraccionaria, pues así la condición de
solenoide idealizado de grosor cero a través del Dirac no les sería aplicable (a Dirac, por cierto, le
cual fluye el campo magnético que al salir por un agradaron los quarks por tener espín ½; no así al
extremo mimetiza el del monopolo, como en una positivista Heisenberg). Pero, al final de su vida, Di-
lámpara de mesa cuya luz sale de una base muy rac perdió la esperanza. En 1981 escribió a Abdus
estrecha para repartirse en numerosos filamentos Salam desde Tallahassee: “me inclino a pensar que
luminosos que se abren esféricamente. Dirac con- los monopolos no existen”. No obstante, si bien
cluyó que la no observabilidad de la cuerda requie- en el modelo estándar no hay monopolos, otras
re (unidades gaussianas) 2qmqe /ħc = n, que explica teorías (como las ‘de gran unificación’ o GUTs) sí
que las cargas eléctricas sean múltiplos enteros: tienen soluciones con un comportamiento asin-
tótico semejante a los monopolos magnéticos. De
MC + monopolo magnético ⇒ hecho, el Big Bang prevé una elevada densidad de
cuantización de la carga eléctrica ellos cuya ausencia experimental explica la cos-
en múltiplos enteros de e  =  ħc/2qm . mología inflacionaria, pues la veloz y gigantesca
expansión que implica diluiría esa densidad inicial
La cuerda de Dirac no dejaba de ser un artificio. a valores inobservables. Sólo mencionaré que en
La descripción actual del monopolo se debe a T. T. 1982 Blas Cabrera Navarro, nieto de Blas Cabrera Dirac en Ottawa, 1955.
Wu y C. N. Yang (Nobel 1957) [Concept of noninte- y Felipe (presidente en 1916 y 1923-24 de nuestra
grable phase factor and global formulation of gauge Sociedad, entonces SEFyQ), encontró en Stanford
fields, Phys. Rev. 12, 3845-3857 (1975)] y no pro- un único suceso que no fue reconfirmado. En los
cede detallarla aquí. Baste decir que el monopolo últimos años se han encontrado recreaciones de
de Dirac se describe por medio de dos potenciales monopolos en el campo de la materia conden-
no singulares, cada uno definido sobre la ‘carta’ sada, pero no auténticos monopolos. Así pues, el
de una esfera S2 que cubre cada polo hasta el tró- estudio teórico y su búsqueda por diversas vías
pico más lejano (el espacio R3 sin el punto donde continúa e.g., en MoEDAL (Monopole and Exotics
está el monopolo pasa a ser S2×R), que entonces el Detector at LHC del CERN, con participación del
movimiento de la partícula cargada requiere dos IFIC); su descubrimiento tendría un impacto ex-
ecuaciones de Schrödinger, una para el potencial traordinario en la física.
vector de cada carta, y que la necesaria compati- La influencia de Dirac en los aspectos geométri-
bilidad de las dos funciones de onda (‘secciones cos y topológicos de la física (y en las matemáticas)
locales’) en el ecuador reproduce la cuantización continuó. El discípulo de Hodge Michael Atiyah y
de Dirac. Lo interesante es que la situación física otro matemático, I.  M. Singer, descubrieron una
mimetiza exactamente las propiedades matemá- sorprendente y notable conexión entre el operador

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diferencial de Dirac, por un lado, y la geometría y que constituyen la parte no calculable de los fe-
la topología por otro: el ‘teorema del índice’ (1968) nómenos físicos y que reemplazan las condicio-
juega un papel importante en los aspectos más nes iniciales de la vieja visión mecanicista”. Todo
modernos de la QFT. El operador de Dirac existe esto mucho antes de la inflación, las fluctuaciones
en cualquier dimensión espaciotemporal aunque, cuánticas y las sondas Wilkinson y Planck.
curiosamente, ha sido en dimensión cuatro donde Dirac siempre estuvo preocupado por la cuan-
ha tenido las aplicaciones más profundas. tización. En On Quantum electrodynamics [con
V.  A. Fock y B. Podolski, Phys. Zeits. Sowjetunion
6. Cosmología, cuantización con ligaduras, 2, 469-479 (1932)], ya había anticipado la ‘cuan-
integrales de camino, renormalización tización de Gupta-Bleuler’ (1950) del campo elec-
Dirac introdujo la Hipótesis de los Grandes Nú- tromagnético, observando que la condición de
meros [The cosmological constants, Nature 139, Lorenz (sic, sin t) “no puede ser considerada una
323-324 y 1001-2, (1937); A new basis for cos- ecuación mecánico-cuántica, sino más bien una
mology, PRSLA 165(921), 199-208 (1938)], en la condición sobre las funciones admisibles” porque,
que “tenía gran confianza” [Cosmological models de otro modo, “contradice las relaciones de cuanti-
and the Large Numbers Hypothesis, PRSLA 338, zación”. Más tarde, en Forms of relativistic dynamics
439-446 (1974)], el año de su matrimonio. Dirac [Rev. Mod. Phys. 21, 392-­399 (1949)] introdujo lo
observó que ciertos cocientes adimensionales que sería la ‘cuantización en el cono de luz’, que
formados a partir de las constantes fundamen- después se usaría con frecuencia. También abordó
tales tienen un valor muy elevado y que, además, la dificultad que la invariancia gauge presenta para
guardan entre sí relaciones sencillas. Dirac obtu- la cuantización canónica: la presencia de grados de
vo (entonces) el valor ∽1039 para la edad del uni- libertad no relevantes. La cuantización à la Dirac
verso en ‘unidades atómicas’ de e2/mec3, al igual de un sistema clásico es sencilla cuando es posi-
que para el cociente e2/Gmpme de las atracciones ble emparejar cada coordenada qi con su momento
eléctrica y gravitatoria entre electrón y protón. p i: [qi, pj] = iħδij . Pero hay sistemas, descritos por
Éstos y otros grandes números “proporcionados lagrangianos ‘singulares’, para los que esa corres-
por la naturaleza”, razonó, no pueden ser casuales pondencia biunívoca no es posible por la existen-
sino “relacionados por una relación matemática cia de ligaduras entre coordenadas y momentos
sencilla” que “debe mantenerse en el tiempo”. Por i.e., relaciones f s(q i,p j )   =  0. En ese caso, la cuan-
tanto, si “algunos de esos números varían con el tización debería prescindir previa y consistente-
tiempo… todos deberán hacerlo para preservar las mente de tantas parejas de variables conjugadas
relaciones matemáticas entre ellos”. Así, como el como ligaduras. Dirac estudió estos sistemas des-
universo se hace más viejo, la ‘constante’ G de de 1950 y, en especial, en Generalized Hamiltonian
Newton debe decrecer, lo que afectaría a las ór- dynamics [PRSLA 246(1246), 326-332 (1958)] y en
bitas planetarias (Milne fue el primero en pensar sus Lectures in Quantum Mechanics [Yeshiva Univ.,
en una G variable). N.  Y. 1964], mostrando cómo reducir los grados
Bohr, tras leer las dos páginas casi sin fórmulas de libertad a los independientes e incluyendo el
del Nature de Dirac, le comentó a Gamow: “mira caso del campo e.m. y su simetría gauge. Dirac
lo que le pasa a la gente cuando se casa”. Según también estudió la formulación hamiltoniana de
Dirac, el universo estacionario queda descartado la gravedad usando sus técnicas en The theory of
por requerir G constante; el Big Bang sería con- gravitation in hamiltonian form [PRSLA 246, 333-
sistente con su hipótesis, pero con una creación 343 (1958)] para intentar su cuantización. Entre
continua de materia. La idea de Dirac —como las los padres de la MC, Dirac fue el único que inves-
numerologías de Arthur Eddington— no ha pros- tigó realmente la relatividad general de Einstein.
perado (véase la crítica de Richard P. Feynman en La QED ‘moderna’ comienza en junio de 1947
sus lecturas sobre gravitación de 1962-63), aun- con la famosa conferencia de Shelter Island, N. Y.;
que continuó elaborándola para reconciliarla con Dirac no asistió, aunque sí a la siguiente en Po-
la teoría de Einstein (donde G es constante) en The cono (1948). Durante tres intensos días, sus 24
Large Numbers Hypothesis and the Einstein theory of participantes iniciaron la renormalización de
gravitation [PRSLA, 365(1720), 19-30 (1979)]. Por QED, es decir, la eliminación consistente de los
otra parte, cabe argumentar que sólo tiene sentido infinitos de la teoría, imprescindible para realizar
hablar de variación temporal para magnitudes adi- predicciones contrastables. Dirac ya se había en-
mensionales. Sin embargo, otros aspectos de la vi- frentado por primera vez a esos problemas en su
sión cosmológica de Dirac fueron prescientes: en Théorie du positron en 1933 [7ª conf. de Solvay,
The relation between mathematics and Physics [PRS Gauthier Villars, 1934] y en Discussion of the infini-
(Edinbourgh) 59, II p. 122-129 (1939)] dice sobre te distribution of electron in the theory of the positron
el origen del universo: “parece que tuvo lugar una [Proc. Camb. Phil. Soc. 30 (II), 150-163 (1934)]. Pero
explosión (Lemaître había propuesto su ‘átomo Dirac no estaba convencido —por ejemplo— de
primigenio’ en 1931), cuyos fragmentos observa- que el problema de lo que se llamaría ‘renorma-
mos dispersándose todavía”. Y añade: “podemos lización de la masa’ fuera estrictamente cuántico.
adscribir esa complejidad a los saltos cuánticos… En su Classical theory of radiating electrons [PRSLA

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167(929), 148-169 (1938)] afirmó: “puede pensarse tir del formalismo lagrangiano y
que esta dificultad sólo se resolverá entendiendo de la correspondiente integral de
mejor la estructura del electrón según las leyes acción. Ello permite que, si pro-
cuánticas… Sin embargo, es más razonable supo- cede, todo “pueda expresarse con
ner… que la MC no es necesaria para la solución de facilidad en forma relativista”. La
esa dificultad. Se necesita alguna idea nueva que teoría resultante es el germen de
sea aplicable a la teoría clásica y a la cuántica, y el las integrales de camino de Feyn-
mejor camino a seguir es permanecer dentro de man, consideradas en su tesis de
los límites de la teoría clásica”. En cualquier caso, Princeton de 1942 (supervisada
Dirac no tomó parte en el programa de la renor- por J. A. Wheeler) y en su Space-
malización de QED (tampoco en el estudio de la time approach to non-relativistic
interacción débil iniciado por E. Fermi en 1932) Quantum Mechanics [Rev. Mod.
y, como antes Einstein con la MC, mostró reitera- Phys. 20, 367-387 (1948)]. El
damente su desacuerdo con estos aspectos de la método de las integrales de ca-
teoría que había contribuido a crear. El cálculo del mino, extendido a las teorías de
efecto Lamb por H. Bethe (la back of the envelope campos de gauge no abelianas
calculation por antonomasia), o las correcciones (Yang-Mills) a partir de finales
al momento magnético del electrón (la primera, de los años 60 (integrales fun-
α/2π, está grabada en la tumba de Julian Schwin- cionales, formulación de De Witt-Fadeev-Popov, Dirac y Feynman en la
ger, quien la calculó en 1948), impresionaron a transformaciones BRST, etc), junto con las reglas Conf. de Jablonna, Var-
sovia, sobre gravedad,
Dirac. Pero nunca dio su brazo a torcer, incluso de Feynman en ese esquema, conforman la actual
1962.
cuando F. Dyson mostró la renormalizabilidad de QFT. Pero, como el propio Feynman recordó repe-
[De un encuentro en
QED en 1949. tidamente, todo comenzó con el estudio de la rela- Solvay 1961:]
Para Dirac, la renormalización sólo proporcio- ción entre la acción clásica y la mecánica cuántica F. Debió haber sido
naba reglas prácticas para eliminar los infinitos iniciado por Dirac en una revista soviética. maravilloso descubrir
carentes de la belleza de una auténtica teoría, por esa ecuación.
D. Fue hace mucho
lo que QED debería ser reemplazada. En su inter- 7. Belleza y simplicidad: la mente
tiempo [pausa] ¿En qué
vención en la reunión de premios Nobel de Lindau matemática de Dirac trabajas?
en 1982, The requirements of fundamental physical Sus colegas consideraban a Dirac un brillante alge- F. Mesones.
theory [Eur. J. Phys. 5, 65-67 (1984)] Dirac se man- brista, alejado de imágenes visuales; la deducción D. ¿Estás tratando de
tuvo por última vez en sus trece: “se establecen de la ecuación del electrón parecería confirmar- encontrar una ecua-
ción para ellos?
reglas que se llaman proceso de renormalización… lo. Pero Dirac declaró al historiador de la cien-
F. Es muy difícil
esas reglas dan un acuerdo sorprendentemen- cia Thomas Kuhn que “no era bueno realizando D. Hay que intentarlo.
te bueno y la mayoría de los físicos dice que eso montones de cálculos algebraicos sin visualizar lo
prueba que las reglas son correctas. A mí no me que expresaban las ecuaciones”. Dirac comentó a
parece que sea una razón adecuada. Que los re- menudo que cuando desarrollaba la MC pensaba
sultados estén de acuerdo con la experimentación en la geometría proyectiva, que había estudiado
no prueba que la teoría sea correcta. Después de en Brístol con Fraser; en Cambridge acudía algún
todo, la teoría de Bohr lo era en casos sencillos… sábado a los tea parties del geómetra del St John’s
La teoría renormalizada… no se justifica porque Henry Baker (que influyó en Hodge), de quien
esté de acuerdo con los experimentos bajo ciertas Fraser había sido discípulo en Cambridge. En uno
condiciones”. Ya en 1975 había dicho “que el cam- de esos parties, Dirac incluso habló —la primera
bio necesario será tan drástico como el paso de charla de su vida— sobre geometría proyectiva;
las órbitas de Bohr a la mecánica cuántica.” Ante sin embargo, no la menciona en ninguno de sus
el éxito de QED o del modelo estándar, la tenaz trabajos. Dirac comentó que la había usado por
crítica de Dirac puede suscitar sorpresa. Pero la ejemplo “para visualizar relaciones en el espacio
exigencia de la renormalizabilidad de una teoría de Minkowski” y “entre espinores”, pero que “no
como garantía de su consistencia ha perdido hoy estaba relacionada en absoluto con el álgebra no-
parte de su estatus: las teorías de campos actuales conmutativa” [de los observables cuánticos].
se consideran como teorías ‘efectivas’ (debería de- En 1972 Dirac fue invitado para dar una confe-
cirse eficaces), aproximaciones a las ‘bajas’ energías rencia en Boston, cuyo título, Projective geometry
actualmente accesibles de teorías más fundamen- and the origin of the quantum equations, le obligaba
tales cuya estructura podría ser muy diferente. Es a discutir esa conexión. El moderador era el físico
posible ver esta perspectiva como una póstuma matemático Roger Penrose, perfecto para sonsa-
vindicación del irreductible Dirac. car al lacónico Dirac. Pero éste se limitó a dar una
Dirac formuló la MC partiendo de la formula- introducción a la geometría proyectiva, sin alusión
ción hamiltoniana de la mecánica clásica. Pero en alguna a la MC. Penrose, al concluir, le preguntó
un breve e importante artículo, The Lagrangian in ya directamente por la influencia de esa geometría
Quantum Mechanics [Phys. Zeits. Sowjetunion 3, 64- en su pensamiento; Dirac movió la cabeza, pero
72 (1933)], luego incorporado a la segunda edición no respondió. De esa charla quedan algunas notas
(1935) de su libro, cambió de perspectiva para par- suyas en los archivos Dirac de la Univ. de Flori-

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existente de la física teórica y, después de cada éxi-


to en esa dirección, intentar interpretar los nuevos
aspectos matemáticos en términos de magnitudes
físicas”. Esta visión perdura en la física actual: las
teorías supersimétricas (‘teoría M’) continúan es-
tudiándose por su carácter unificador y su rique-
za matemática pese a la falta, por el momento, de
apoyo experimental concreto. Como siempre, la
experimentación tendrá la última palabra.
Dirac siempre creyó que la belleza de las ecua-
ciones de la física era necesaria para su veracidad.
Ya en 1939 afirmó: “el investigador, en sus esfuer-
zos por expresar las leyes de la naturaleza en forma
matemática, debe perseguir sobre todo la belleza
matemática. La simplicidad debería tenerla en
cuenta de forma subordinada a la belleza mate-
mática… Sucede con frecuencia que los requisitos
de simplicidad y belleza son los mismos, pero esta
última debe tener preferencia allí donde entren
en conflicto”. Por eso, a la cuestión de si debería
Baldosa conmemo- da. Reproduzco unas líneas del guion: “prefiero rechazarse la gravedad einsteiniana si apareciera
rativa en la abadía de las relaciones que puedo visualizar en términos algún resultado experimental contrario a ella, res-
Westminster.
geométricos” […] “en general es mejor usar los pondió: “yo diría que la respuesta a esta cuestión
métodos de la geometría proyectiva que los de la es un no rotundo. Quienquiera que sepa valorar
euclídea. ¿Por qué? Porque la geometría proy. es la armonía fundamental existente entre el devenir
más potente. Uno puede obtener teoremas más del universo y los grandes principios matemáticos
generales con menos trabajo”. Así pues, el misterio tiene que comprender que una teoría dotada de
permanece; ante él, como dice Farmelo en Dirac’s la belleza y la elegancia de la de Einstein ha de ser
hidden geometry (Nature, 2005), sólo cabe recordar esencialmente correcta. La eventual aparición de
a L. Wittgenstein al final del Tractatus: “de lo que una discrepancia en alguna de sus aplicaciones
no se puede hablar, mejor es no decir nada”. tiene que obedecer a alguna circunstancia que no
La penetrante mente de Dirac es legendaria se ha tomado adecuadamente en consideración,
entre los físicos por la extraordinaria originalidad pero no puede atribuirse a los principios genera-
y el carácter pionero de sus ideas, movidas por la les de la teoría”. En 1977 expresó su sintonía con
belleza de la estructura matemática utilizada para Schrödinger en estos términos: “Schrödinger y yo
introducirlas. Sus trabajos tienen la sencillez y la teníamos un gran aprecio por la belleza matemá-
precisión de quien sabe exactamente qué decir y tica… que dominó todo nuestro trabajo. Para no-
cómo expresarlo; cabe imaginarlos escritos de un sotros era una especie de acto de fe que todas las
tirón, sin tachaduras. No cabe duda de la preocupa- ecuaciones que describieran leyes fundamentales
ción de Dirac por llegar al fondo del asunto, pres- [mis cursivas] de la naturaleza debían poseer una
cindiendo de aspectos menos importantes. Pero gran belleza matemática. Era una especie de reli-
ese esfuerzo es difícil y de éxito incierto; como de- gión para nosotros, una religión muy provechosa
cía Einstein, se comprende “por qué hay muchas a la que adherirse y, puede considerarse, la base de
más personas que prefieren cortar madera: en ese mucho de nuestro éxito”. Pero, como dijo en 1981,
tipo de trabajo los resultados son inmediatos”. Di- “la belleza matemática, por sí misma, no basta para
rac describió muy bien el camino para descubrir que la naturaleza haga uso de una teoría”.
esos primeros principios en el artículo ¡de 1931! En sus últimos años, el pesimismo sobre sus lo-
del monopolo, ya citado: “actualmente la física gros se apoderó del ánimo de Dirac, que juzgaba
teórica tiene problemas… cuya solución requerirá que no había contribuido a la física gran cosa. Dos
una revisión de nuestras ideas más drástica que las años antes de su muerte, resumió con humildad
efectuadas hasta la fecha. Es bien posible que estos su carrera científica: “buena parte de mi trabajo de
cambios sean tan grandes que esté más allá de la investigación en física no ha consistido en poner-
de la inteligencia humana obtener las ideas nece- me a resolver algún problema particular, sino en
sarias intentando formular directamente en forma examinar magnitudes de las que usan los físicos
matemática los datos experimentales. Por tanto, el para intentar reunirlas de forma interesante, sin
trabajador teórico deberá proceder en el futuro de preocuparme por la aplicación que pudiera tener.
una forma más indirecta. El método de progreso Es simplemente una búsqueda de matemáticas bo-
más potente que puede sugerirse en estos momen- nitas (pretty). Después puede resultar que el traba-
tos consiste en emplear todos los recursos de la jo tenga aplicación; entonces uno ha tenido buena
matemática pura para perfeccionar y generalizar suerte”. Así será, pero es una suerte reservada a
el formalismo matemático que constituye la base Dirac y a sus iguales.

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8. Pinceladas personales se apasionó por el programa Apolo de la NASA; el


Dirac fue lecturer en Cambridge desde 1929 hasta 20-VII-1969 esperó ante la TV, como tantos otros,
1932 y, con 30 años, titular de la famosa cátedra el “gran paso para la humanidad” de Armstrong
Lucasiana de matemáticas que tuvo Newton en- sobre la Luna. Sobre Dirac circulan incontables
tre 1669 y 1702. Dirac fue lucasiano hasta 1969, anécdotas —anécdotas autistas, dice Farmelo—
jubilándose a los 67 años reglamentarios. En 1933 que reflejan su fascinante personalidad. Ésta es la
compartió el Nobel con Schrödinger por “descu- más conocida: alguien comenta que no ha enten-
brir nuevas formas fructíferas de la teoría atómica” dido algo de una exposición de Dirac, que guar-
(Heisenberg también recibió ese año, íntegro, el de da un silencio embarazoso. Cuando se le insta a
1932). Aunque Dirac sí tenía sentido de las formas responder, se sorprende: “eso era una afirmación,
en cada momento, era poco proclive a la pompa no una pregunta”. Tiempo después, le piden que
ceremonial y consideró rechazar el Nobel para evi- confirme la historia: “sí es cierta, pero no le veo la
tar la publicidad. Pero lo aceptó cuando Ruther- gracia”. En otra ocasión, para romper el hielo con
ford le hizo comprender que no hacerlo generaría algo de polite conversation, alguien le comenta que
más aún; a Estocolmo invitó a su madre, pero no hace mucho viento. Dirac se acerca a la ventana y
a su padre. El título de la conferencia Nobel de Di- regresa diciendo ‘sí’.
rac el 12-XII-1933 era obligado, Theory of electrons Dirac viajó mucho, por Europa, América, Japón,
and positrons; en ella —y avant la lettre— especuló India, China… y la Unión Soviética, que visitó re-
sobre el balance materia-antimateria en el univer- petidamente desde 1928. Tras la segunda guerra
so. Además de múltiples reconocimientos, aunque mundial no pudo reanudar sus visitas hasta 1957,
no aceptó doctorados honoríficos, Dirac recibió pues antes del conflicto bélico e inicialmente ani-
en 1973 la Orden del Mérito, la más alta de UK, mado por Kapitza, había trabajado en la separa-
limitada a 24 personas en todo momento (la del ción de isótopos. Dirac, ya lucasiano, diseñó un
Toisón de Oro en España lo está a 50+1). método basado en desviar un
Dirac era poco sociable; en la travesía al Japón chorro gaseoso de la mezcla
con Heisenberg le sorprendía que a su amigo le para separarlos, pero tuvo
gustase bailar con guapas desconocidas. Pero que interrumpir sus experi-
también apreciaba ocasionalmente la compañía mentos cuando Rutherford
femenina: se sintió atraído por la bella y sofisti- envió el instrumental del
cada ‘Rho’ Gamow, que le dio clases de ruso a su Mond lab. a Moscú para que
paso por Cambridge (Dirac llegó a hablar cuatro Kapitza pudiera continuar
idiomas). Rho era esposa de George Gamow; am- allí sus investigaciones. En
bos habían huido de la Unión Soviética con un 1941 Dirac envió un informe
visado para asistir a la conferencia de Solvay de confidencial a Rudolf Peierls
1933, fuga que influiría en la posterior deten- [The theory of the separa-
ción de Kapitza al pisar la URSS. Finalmente, el tion of isotopes by statistical
reservado Dirac se casó en Londres en 1937 con methods] que éste citaría en
la húngara Margit (Manci) Wigner, a quien co- 1942 y del que sólo se cono-
noció en una estancia en el Instituto de Estudios cen tres páginas. Peierls ha-
Avanzados de Princeton cuando Margit visitaba bía escrito con Otto Frisch
a su hermano Eugene, amigo de Dirac, futuro en marzo de 1940 el famoso
Nobel (1963) y… también formado inicialmen- memorándum “sobre la po-
te como ingeniero. Margit tenía dos hijos de un sibilidad de construir una superbomba” usando El cocodrilo del Mond
matrimonio anterior, que adoptaron el apellido U235. El método de separación centrífuga de Di- lab.
Dirac, quien tuvo dos hijas con ella. La jovial Mar- rac, incluyendo la caracterización del ‘poder se-
git describió su matrimonio como “victoriano, a parador’ del aparato utilizado, no llegó a usarse
la antigua”, y cuidó de las necesidades materiales durante la guerra, pero sí después.
de su marido. Por su parte, Dirac no reprodujo la Pese al reconocimiento científico que recibía en
tiránica conducta de su progenitor, pero fue un todo el mundo, Dirac no abandonó su retraimien-
padre distante. Probablemente, como argumenta to. En su madurez, fuera del St John’s, Dirac ya
Farmelo, había rasgos autistas en su personalidad: no se encontraba a gusto en su entorno académi-
Dirac era taciturno, ascético y frugal, reservado, co; sus viejos compañeros del Cavendish, Kapit-
directo y con escasa empatía, de interés absolu- za, Blackett, Cockcroft, Walton, Chadwick (todos
tamente focalizado (sobre todo en su juventud) y Nobel) habían abandonado Cambridge. Cuando el
apasionado por la rutina, intuitivo pero lógico en DAMTP se trasladó en 1964 de la Free School Lane
extremo, y no sólo en la física. Fue poco aficiona- a la cercana Silver St., Dirac ya no tuvo despacho
do al deporte, salvo a caminar por las montañas. allí, marginado por su director, un especialista en
Al margen de la física le gustaba Cher, las películas fluidos que no identificaré. Como resultado, Dirac
de James Bond y el 2001 de Stanley Kubrick, por prefería trabajar en su casa, acudir al departamento
ejemplo; parece ser que tardó dos años en leer la para las clases, algún seminario o coffee break y…
novela de Tolstoi Guerra y Paz. Su alma ingenieril ausentarse de Cambridge lo más posible.

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Mi clásico favorito  •  P. A. M. Dirac

Tras su jubilación, Dirac se trasladó con su fa- guo al St. John’s, el College ‘rival’), llegó a decir que
milia a Florida; en 1971, finalmente, fue nombrado era “un pesado; nunca para de hablar”. Dirac fue
profesor de la Univ. de ese Estado en Tallahassee. una leyenda en vida y hasta patrón para los demás:
Dirac era ya ‘mayor’ para algunas universidades Wigner, por ejemplo, consideraba que Feynman
de primera línea pero, aunque no estuviera muy era “como Dirac, sólo que humano”. Pero, sobre
al día, era como incorporar a Cervantes a un de- todo, Dirac fue un físico excepcional, de integri-
partamento de Filología Española. En Tallahassee dad, penetración y lucidez extraordinarias y deci-
se encontró feliz y continuó trabajando hasta su dido, como Einstein, a seguir su propio camino.
fallecimiento en 1984. El matrimonio Dirac repo- Quizá esa independencia e íntimo aislamiento
sa en Florida; sin embargo, una baldosa, tallada en eran resultado de su extraordinaria originalidad:
Cambridge, fue desvelada en la abadía de West- es significativo que de los dos centenares de traba-
minster el 13-XI-1995 por Sir Michael Atiyah, en- jos de Dirac (los más importantes muy al principio
tonces presidente de la Royal Society. No es tan de su carrera) sólo colaborase en media docena y
fácil de localizar como el gran túmulo de Newton con pocos coautores (incluyendo Fock, Podolski,
(cerca del cual reposan las cenizas de Rutherford), Kapitza, Peierls y Klaus Fuchs, que ya espiaba para
pero lo que dice basta: 1902 PAM DIRAC OM la URSS). Por la misma razón supervisó sin gran
PHYSICIST iϒ·∂ ψ  =  mψ 1984. Como dijo Bohr, entusiasmo a una docena de estudiantes, incluidos
“de todos los físicos, Dirac es quien tiene el alma Dennis Sciama y Fred Hoyle. Como Einstein, Di-
más pura”. rac no dejó escuela, aunque su influencia ha sido
y seguirá siendo inmensa.
9. Epílogo Al margen de la física, el recuerdo de Dirac per-
Dirac vivió en Cambridge una época irrepetible; dura especialmente en Cambridge. En uno de los
quizá por eso, cuando le preguntaban por la razón laterales del gran Hall del St John’s cuelga su re-
de sus extraordinarias contribuciones respondía: trato al óleo, que refleja el aire ausente y taciturno
“estuve en el lugar adecuado en el momento opor- que le era propio. Está junto al de Erasmus Darwin
tuno”. No todos los grandes físicos han sido tan (cuyo excepcional nieto Charles fue estudiante del
modestos; C. P. Snow contó que, cuando en una Christ’s, College ‘hermano’ del St John’s) y en com-
ocasión Rutherford oyó murmurar a sus espaldas pañía de otras personalidades. Dirac siempre se
“este Rutherford, siempre en la cresta de la ola”, se encontró a gusto en el St John’s. Cuando no pudo
volvió para apostillar “naturalmente, pues soy yo asistir al banquete por su octogésimo cumpleaños,
quien ha levantado la ola”. La que levantó Dirac escribió al Master: “cuando los fellows brinden a mi
sigue creciendo todavía. Sus ideas son la base de salud, ruego les manifieste mi pesar por no estar
gran parte de la física actual: alta energía (teoría con ellos… durante 59 años, el College ha sido cen-
cuántica campos, teorías gauge), materia conden- tral en mi vida y un hogar para mí”. En un armario
sada (semiconductores, magnetismo, láseres) y, del Master’s Lodge se guarda la toga que, como los
sin gran exageración, lo son de las teorías de su- demás fellows, Dirac se ponía para cenar en la High
percuerdas y supergravedad, la ‘raíz cuadrada de Table o en la exquisita Senior Combination Room
Dirac’ de la gravedad einsteiniana. También han del St John’s, sólo iluminada por las velas de múl-
tenido profundas consecuencias en varias áreas de tiples candelabros de plata. Prendido con un alfiler
las matemáticas y en la base de la química (recor- hay un pequeño papel en el que, con pequeña y
demos, “un caso particular de la física”); tampoco delicada letra redondilla, Dirac dejó su última in-
son ajenas a la medicina (PET, etc). dicación en Cambridge: “por favor, guardar para
Dirac tenía poco interés por las disquisiciones cuando vuelva”. Como me dijo Peter Goddard,
religiosas. Tras manifestarlo así en Solvay (1927) a entonces Master del St John’s y durante muchos
Heisenberg y al cáustico Pauli, éste sentenció: “no años después director del Instituto de Estudios
hay Dios, y Dirac es su profeta”. Pero Dirac diría Avanzados de Princeton, allí seguirá por si en al-
en 1963 que “Dios es un matemático del máximo gún momento Dirac decidiera regresar.
nivel” y, como Einstein, tenía una visión panteísta.
Dirac, agnóstico en su juventud, ingresó en la Aca- Bibliografía
demia Pontificia en 1961, un año después de que R. H. Dalitz y R. Peierls, Biographical memoirs of fellows of
el abate Lemaître, antiguo estudiante de Edding- the Royal Society 32, 139-185, 1984.
ton en Cambridge y amigo suyo, fuera nombrado P. A. M. Dirac, Recollections of an exciting era, en C. Weiner
presidente. En 1971, en Lindau, manifestó ante un (ed.), History of twentieth century physics, 57th Enrico Fer-
sorprendido público que la existencia de Dios era mi School, Varenna, 1972 (Academic Press, 1977).
uno de los cuatro problemas fundamentales de la P. A. M. Dirac, en H. Hora y J. Shepanski (eds.), Directions
física, que ligaba al origen de la vida pues, cuanto of Physics (Wiley, 1978).
más probable fuera ésta, menos lo sería Dios: “si la G. Farmelo, The Strangest Man (Faber and Faber, 2009).
vida puede comenzar muy fácilmente y no nece- P. Goddard, Dirac lecture 2014.
sita ninguna influencia divina, entonces diría que H. Kragh, Dirac: A Scientific Biography (CUP, 1990).
no hay Dios.” Tampoco le interesaba la filosofía; de L. van der Waerden (ed.), Sources of Quantum Mechanics
Wittgenstein, a quien conocía del Trinity (conti- (North Holland, 1967).

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