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Contrato de servicios

profesionales

Derecho
Privado IV
(Contrato de
empresa)

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Contrato de servicios
profesionales
El contrato de servicios profesionales es aquel por el cual una parte,
llamada profesional o técnico, se compromete a realizar una labor de su
especialidad, y la otra parte, llamada cliente, se compromete a pagar una
retribución u honorario como contraprestación a favor de la primera.

Ello así, el objeto de este contrato se encuentra dado por la actividad que
el profesional o técnico se obliga a realizar y la retribución u honorario que
el cliente se obliga a pagar. La actividad debe ser posible y lícita, al igual
que el objeto de cualquier contrato.

Sujetos
Los sujetos son el profesional y el cliente.

El profesional es el sujeto que ofrece y se obliga a efectuar una labor que


corresponde a la esfera de sus incumbencias.

El cliente es el sujeto que solicita la prestación profesional y paga por ella


una remuneración.

Caracteres
Se trata de un contrato bilateral, oneroso, conmutativo, consensual,
informal, de consumo, e intuitu personae.

Teorías jurídicas sobre el contrato


profesional
Existen muchas teorías sobre la calificación del contrato profesional.
Enseña Lorenzetti (2009) que las principales posturas doctrinarias sobre
esta cuestión permiten mencionar las siguientes teorías:

 Teoría del mandato.


 Teoría de la locación de servicios.
 Teoría de la locación de obra.
 Teoría del contrato atípico.
 Teoría del contrato multiforme.
 Teoría del contrato profesional.
Para profundizar en el contenido de de cada posición, remitimos al alumno
a la lectura de la bibliografía de lectura obligatoria antes citada.

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El debate sobre la necesidad de habilitación
En general se ha entendido que la noción de profesional es más abarcativa
que la de técnico o experto, desde que implica la existencia necesaria de
una habilitación previa y un reglamento en cuanto al modo en que se debe
ejercitar la actividad a la que refiera la profesión, tal el caso de la profesión
de abogado que se encuentran estudiando. Se justifica esta exigencia en la
trascendencia o impacto social que poseen las actividades que
desempeñan los profesionales en general, poniéndose especial énfasis en
los casos en que se encuentra involucrada la vida o salud de las personas
como es en la profesión de los médicos, o en los que traen aparejadas
consecuencias en los pilares fundamentales del Estado, tal el caso de la
abogacía en cuanto se relaciona con la administración de justicia, y la
docencia que se encuentra encaminada a la formación de las personas con
clara repercusión en el grado de civilización e integración social que de ella
se deriva, de las que dependen, en gran medida, la pacífica convivencia
entre los miembros de una comunidad.

No obstante lo referenciado, hay quienes cuestionan este recaudo por


considerar que el cursado de una carrera universitaria o intermedia para
lograr el título habilitante, no asegura la idoneidad de los profesionales.
Otras posiciones críticas afirman que la capacitación adquirida en las
facultades, debe revalidarse pasado un período de tiempo para impedir
que los egresados queden desactualizados en sus conocimientos.

Definición normativa de profesional


El vocablo “profesional” es un término ambiguo. Para superarlo, la ley debe
dar una definición. El viejo Código de Comercio definía al comerciante,
haciendo referencia al modo de vivir o profesión, de lo que se infiere que
entendía por profesional a cualquier persona que se dedique a una
actividad de manera habitual, para su subsistencia. De esta manera, en la
noción de profesional quedaba comprendida la de técnico sin un título
habilitante. Para otros, en cambio, profesional es sólo aquella persona que
cuenta con un título habilitante. En tanto una posición intermedia admite
que se trata de una persona que se dedica en forma habitual a una
actividad, que la presta de manera onerosa y cuenta con un permiso o
habilitación, sea universitario o intermedio.

Prueba
En cuanto a la prueba, rige el principio liminar de libertad probatoria. Por lo
tanto, puede ser acreditada tal calidad por cualquier medio de prueba.

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El profesional: obligación nuclear
La obligación nuclear del profesional o técnico es la de prestar el servicio o
realizar la actividad contratada, en el tiempo, en el lugar, y en la forma
convenidos. Además, debe comunicar al cliente cuando no pueda cumplir
con el servicio o la actividad pactada; debe guardar secreto profesional, y
responder por su negligencia o dolo.

La tesis de la obligación de medios y de


resultado
Existen distintas posiciones respecto a la naturaleza jurídica de la
prestación objeto del contrato que nos ocupa. En tal sentido, existe un
sinfín de posiciones doctrinarias. Sólo explicaremos aquí la existencia de
dos corrientes clásicas: una que considera que se trata de una obligación
de medios, y otra opuesta que afirma que se trata de una obligación de
resultados.

La primera posición considera que el profesional se compromete a realizar


una actividad adoptando todos los recaudos necesarios y una actitud
diligente para arribar a un determinado resultado que es el querido por el
cliente. Esta posición considera que la naturaleza del contrato es la de una
locación de servicios.

La segunda postura sostiene, en cambio, que el profesional se obliga a un


determinado resultado, por lo que entiende que el contrato engasta en la
categoría de locación de obra.

Lorenzetti (2009) considera que esta distinción es inoperante para explicar


el funcionamiento de este contrato. Entiende este autor que más bien hay
que explicar por qué en algunos casos es más rigurosa la exigencia de
cuidados que en otros, por qué algunas veces hay resultados y en otros
medios (Lorenzetti, 2009). Efectuadas estas consideraciones, propone la
solución que adopta nuestro nuevo Código Civil y Comercial, y que consiste
en afirmar que se trata de una obligación de hacer, cuyo contenido varía en
función de una serie de parámetros tales como la costumbre, la ética, la
ciencia médica, el compromiso asumido frente a la contraparte, la
presencia de riesgo para los bienes jurídicos protegidos, como la libertad,
el patrimonio, la vida y la salud, etc.

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Principales características

El contrato de servicios profesionales se caracteriza por ser: consensual,


informal, bilateral, conmutativo y oneroso.

El profesional: deberes
secundarios de conducta
El profesional asume una serie de deberes a la par del deber principal que
le ha sido encomendado. Estos deberes profesionales reciben en la
doctrina el nombre de secundarios y se encuentran enderezados a
preservar los intereses del cliente evitando así causarle un perjuicio. Entre
estos deberes secundarios que seguidamente analizaremos, se presentan
como de gran trascendencia el deber de información y asimismo los
deberes de buena fe y de confidencialidad.

El deber de información

El deber de informar es el más importante de todos los deberes


secundarios que recaen sobre el profesional. Consiste en dar a conocer al
cliente todos los datos necesarios para que éste pueda decidir con absoluta
libertad la conveniencia de encomendarle la realización de la actividad a la
que se dedica, evitando de tal modo que el cliente ingrese al vínculo
contractual en inferioridad de condiciones dado el desconocimiento de las
cosas, e incluso la eventual producción de algún daño.

Principales deberes
Además de la prestación principal, como antes lo indicamos, el profesional
se obliga a otros deberes, entre los que se encuentran el deber de informar
antes mencionado, y, a la par, el deber de confidencialidad, el de buena fe,
el de colaboración, el de seguridad, el de cuidado y custodia, y el deber de
continua actualización.

Para profundizar sobre su contenido, remitimos a la lectura de la


bibliografía obligatoria en Lorenzetti (1999, T II, p. 630).

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El locatario: obligación nuclear del
pago del precio
El cliente, por su parte, se obliga de manera principal a pagar el precio o
retribución como contraprestación de la actividad profesional contratada.
Esta retribución es pactada libremente por las partes del contrato de
servicios profesionales.

El locatario: deber de
colaboración
Además del pago del precio pactado, el cliente tiene el deber de
colaboración que consiste en la obligación de cooperar con el profesional
prestador de servicios; por ejemplo, dándole a conocer los datos
necesarios según las características del servicio contratado y recibiendo el
servicio ejecutado conforme con lo convenido.

5
Referencias
Büeres, A. J., (2015). Código Civil y Comercial de la Nación, analizado, comparado
y concordado. Buenos Aires: Ed. Hammurabi.

Código Civil y Comercial de la Nación. Aprobado por Ley Nº 26.994 B.O.


08/10/2014 Suplemento. Vigencia: 1° de agosto de 2015, texto según art. 1° de la
Ley Nº 27.077 B.O. 19/12/2014. Honorable Congreso de la Nación Argentina.

Llambías, J. (1993). Tratado de Derecho Civil. Obligaciones. Ed. Abeledo Perrot.

Ley 17.418 – Ley de Seguros - Honorable Congreso de la Nación Argentina.

Ley 24.449 – Ley Nacional De Tránsito – Honorable Congreso de la República


Agentina.

Lorenzetti, R. (1999). Tratado de los Contratos. Buenos Aires: Ed. Rubinzal Culzoni.

Rivera, J. C. (2012). Comentarios al Proyecto de Código Civil y Comercial de la


Nación. Buenos Aires: Ed. Abeledo Perrot.

Banco Mundial (s.f.). Recuperado de www.bancomundial.org

www.21.edu.ar