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La formación del sujeto en valores

Realizado por: Karla Ivonne Barnard Rodríguez

Ante lo que está ocurriendo en nuestro país y en el mundo, es inevitable pensar en


cómo se están formando los sujetos, cuestionando si se están formando en valores
y lo que se entiende por valor. Da angustia darse cuenta de que la educación en
valores se está tergiversando en algo que conlleva conflictos en la convivencia
social y problemas en la relación con uno mismo, mirarse ajeno de los Otros y sin
sentido en este mundo que está lleno de complejidades, cuestiones y oportunidades
para su transformación, por lo que las reflexiones aquí vertidas invita a la reflexión
de cómo se están formando los sujetos y a partir de qué y quiénes.

Al reflexionar lo que está aconteciendo en el mundo actual, requiere mirar el pasado,


analizarlo y cuestionar lo que nuestros familiares, maestros y la sociedad nos han
transmitido sobre nuestro actuar en lo cotidiano. Entendiendo que uno se va
formando a partir de lo que los Otros le han mostrado del mundo, a través de sus
actitudes, maneras de relacionarse y cultura.

La educación, entonces, es parte de la formación de los sujetos, la cual es brindada


desde su nacimiento, a partir de los cuidados que le dan las personas que se
responsabilizaron de su cuidado, en lo personal y en su relación con los demás. Por
lo que la formación se va dando a partir de la transmisión1 que se da en la interacción
entre uno y otro. Cabe aclarar que al ser consciente de lo que les sucede a los
sujetos, va recuperando ciertos aspectos, actitudes y estilos de vida que le
interesan, ya no de manera simultánea entre el decir y hacer de los demás, como
se realizaba en los primeros años de vida o en la infancia, sino que, al tener los

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Entendiendo a la transmisión como “aquel que entre los sujetos de la palabra se lleva a cabo rodeado y
atravesado de fantasmas, de requisitos a los que se les atribuye objetividad, y de condiciones que hacen a lo que
no se deja comunicar totalmente, a lo que rehúye una razón y se resiste a la racionalización.” (Frigeiro & Dicker,
2004, p.9)
elementos primarios para su relación con el mundo, al pensar y entender lo que se
quiere o no, va transformando su formación.

Entendiendo que la formación es “un proyecto propio, asumido personalmente, el


que decide y participa activamente en el proceso de su vida, a través de distintos
procesos y mecanismos de aprendizajes y conocimientos que se llevan a efecto en
situaciones relacionales donde resulta fundamental la presencia de los otros” (S/A,
p. 153-155). Ésta se va construyendo con el querer ser a partir de los otros.

Es así que la formación de sujetos en valores, parte de quienes se han dedicado a


su cuidado, en su estar, compartiendo experiencias y maneras de mirar el mundo,
que ha sido construido por los otros. Tal caso, lleva a pensar si realmente existe
esto que se versa. La situación anímica de los sujetos se ha ido en declive, debido
a que se percibe un incremento de violencia por la situación socio-política que se
vive en el presente.

La familia y la escuela han ido cambiando por las demandas socio-políticas, así
como los valores, sin olvidar que los medios masivos de comunicación han
contribuido para mirar de una manera distinta de lo que se quiere ser, plasmando
ideas que hagan pensar a los sujetos que eso quieren llegar-a-ser.

Por lo que la visión de vida de los sujetos ha sido violenta, al ser pensada desde
una postura ideológica para poder llevar sus actos hacia el beneficio de ciertas
personas, trayendo como consecuencias baja autoestima, desvalorización de la
familia y de los otros que son ajenos a los sujetos, pero que implican en su
cotidianidad.

Recordemos que es en la familia donde se instituyen valores para regular las


relaciones intrafamiliares (García & Escámez, p.43), pensando que pueden
fomentar el egoísmo, la individualidad, el desencanto por la participación o, por el
contrario, pueden preocuparse por la autonomía o libertad, el respeto a las reglas,
la participación en la mejora de la sociedad, la búsqueda y el trabajo por el bien
común. (García & Escámez, p.44) Dado a que somos seres que podemos ser
influidos por alguien superior a nosotros, que nos muestra aquello que “queremos”
o “interesa” de manera inconsciente y que es transmitido de una generación a otra.
Comprendiendo lo relevante que es la construcción crítica de los sujetos, la
formación racionalizada para el bien personal, ya que con ello deviene la relación
con los otros y con el mundo, trayendo consigo la formación de los sujetos en
valores.

Para cerrar estas reflexiones, requiero enfatizar que la formación de valores en los
sujetos deviene de la convivencia con los otros, quienes les han o no brindado las
herramientas para su desarrollo en el mundo. La condición social en la que se
encuentra influye en el proceso de formación de valores. Sin embargo, esto se
visibiliza al ser pensado por los sujetos y se da de manera inconsciente en algunos
aspectos. Por lo tanto, se requiere reflexionar y actuar sobre las actitudes que se
están tomando en la vida, porque influyen en las demás personas. Pensarlo para
mantener una cultura que está llena de tradiciones y costumbres, que caracterizan
a las personas y que conllevan valores para una sana convivencia entre todos. La
formación de los sujetos, se da de manera personal, pero siempre requerirá de los
otros para su construcción y deconstrucción.

Referencias

Frigeiro. G. & Dicker, G. (2004). La transmisión en las sociedades, las instituciones


y los sujetos. Ediciones Novedades Educativas: México.

García, R. & Escámez, J. (2009). La familia como agente de educación ética. En:
La educación ética de la familia. UNESCO: España.

Pasillas, M. (S/A). Pedagogía, educación y formación.