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UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA

ESCUELA DE ESTUDIOS INTERNACIONALES


CATEDRA DE HISTORIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES I
Sección 51
Duplat, Brigitte C.I. V- 23.944047 / Santamaría, Joseluis C.I. V-7.927.341

En el caso de estudio que nos ocupa (Las guerras italianas) y utilizando las
herramientas de análisis vistas en clase, trataremos de hacer una identificación tanto
del concepto desarrollado por Renouvin, como de otros de igual importancia tales
como: el fenómeno, las coyunturas (desde sus perspectivas macro y micro), el tejido
diplomático, así como también los términos de balanza de poder y status quo, sin
embargo antes de abordar el tema de análisis, consideramos pertinente señalar que
Renouvin hace propuestas muy puntuales para estudiar la Historia de las Relaciones
Internacionales de una forma mucho más compleja, yendo más allá de la visión de la
Historia Diplomática y explorando en otros elementos que le son propios a la vida
cotidiana y al desarrollo de los pueblos y a sus relaciones internacionales. En ese
sentido, el autor asigna una especial importancia al papel que juegan las fuerzas
profundas a estos aspectos, entendiéndolas como, esas circunstancias económicas,
demográficas y psicológicas que van desarrollando las mentalidades o pensamientos
colectivos.

Renouvin también delibera sobre de las relaciones entre las unidades políticamente
organizadas en el marco de un territorio y sobre la necesidad de incorporar en los
análisis de las Relaciones Internacionales las vinculaciones que se establecen entre
los pueblos y los individuos que componen esos pueblos – figuran así el intercambio
de productos y servicios, la circulación de ideas, el juego de las influencias recíprocas
y las manifestaciones de simpatías y antipatías. Pero también constata que raramente
esas relaciones pueden ser disociadas de aquellas que son establecidas entre los
Estados y sus respectivos gobiernos, ya que éstos frecuentemente no dejan la vía
libre a esos contactos entre los pueblos, imponen reglas y limitaciones, también
pueden ayudar o interferir, restringir, atenuar o contribuir a modificar el carácter.
(Renouvin e Duroselle, 1964: 1).

De esta forma y tratando de obtener una mayor comprensión sobre el tema,


estimamos que se deben considerar todos estos elementos, no obstante, entendemos
que a los efectos de un análisis, no se debe establecer entre ellos algún tipo de
jerarquía, ni mucho menos asignarles un lugar fijo o inamovible. En otro orden de
ideas, también sería erróneo intentar explicaciones individuales o monocausales, o
lo que es lo mismo tratar de estudiar aisladamente dichos factores. Por lo tanto, las
fuerzas económicas, los elementos naturales que le dan forma al territorio y población
de un Estado, el sentimiento nacional, las mentalidades colectivas, la manera como
la población se percibe así misma y a su vez a los otros pueblos, así como las
acciones de los gobernantes, se complementan entre sí. La importancia que ellas
representan y su capacidad para influir y formular y aplicar las acciones relativas a la
Política Exterior, también se van transformando en función de las épocas, los
diferentes momentos de un Estado, y generalmente suelen estar influidas, en parte,
por el tipo de régimen político que asume el Estado.

INTRODUCCIÓN:
Las Guerras Italianas fueron una serie de enfrentamientos que ocurrieron entre 1494
hasta 1559. Estas guerras implicaron a los principales Estados de la Europa
Occidental: Francia, España, Sacro Imperio Romano Germánico, Inglaterra, la
República de Venecia, los Estados Pontificios, el Imperio Otomano y la gran mayoría
de las ciudades – estados italianas. Principalmente se trató de una disputa dinástica
acerca de los derechos hereditarios de Francia sobre el Ducado de Milán y el Reino
de Sicilia, pero las guerras Se transformaron rápidamente en luchas territoriales y de
poder

CONTEXTO HISTÓRICO:
Durante la Edad Media, la Península Italiana se Vio envuelta en numerosos conflictos
que se dieron entre las muchas entidades políticas que ocupaban su territorio. Aunque
en la segunda mitad del siglo XIV se consiguió una frágil estabilidad. Siendo el inicio
de las Guerras Italianas la disputa por el reino de Nápoles, que en aquel entonces,
pertenecía al reino de Aragón.

DESARROLLO:
PRIMERA GUERRA (1494 – 1498)
Tras la muerte de Fernando I de Nápoles, Carlos VIII de Francia intenta obtener ese
reino. Pero como el Papa (Alejandro VI) no accede a coronarle, Carlos decide
conseguir el reino a la fuerza, con armas militares. Sus ejércitos recorren toda la
península italiana y ocupan Nápoles. Aunque a esta decisión solo se oponen Venecia
y el Papado, en1495 se forma la Liga de Venecia (Milán, Venecia, España, los Estados
Pontificios y el Sacro Imperio Romano Germánico) para combatir contra el ejército
francés.
En la batalla de Fornovo, aunque no hubo un claro vencedor, Carlos VIII tuvo
Que retirar sus tropas del norte de Italia. El final de esta guerra acabó con el Tratado
de Marcousssis en 1498, en el que Fernando el Católico firmó con Luis XII.

Identificación de la Coyuntura: La guerra en sí mismas por ser un evento macro de


estudio y que reviste una gran importancia en cuanto a conocer tanto su orígenes,
causas y consecuencias en el período en que estas se dio.

Identificación de la Coyuntura micro: La muerte de Fernando I de Nápoles

Identificación del Status Quo: Las dinastías y en consecuencia el poder se


preservaban a través de los derechos hereditarios.

Identificación del Balance de poder: Podemos identificarlo en dos momentos: 1.-


Cuando se forma la Liga de Venecia para enfrentar a Carlos III y 2.- en el momento
en que Fernando el Católico y Luis XII de Francia acordaron repartirse el Reino de
Nápoles, apresurándose ambos a ocupar sus respectivos territorios.

Identificación del tejido diplomático: En 1493 el rey de Francia Carlos VIII lleva a
cabo negociaciones para reivindicar los derechos sobre el trono napolitano de la
dinastía de los Anjou, y asegura la neutralidad del emperador Maximiliano a cambio
del Artois y el Franco Condado, y de Fernando el Católico, a cambio del Rosellón y la
Cerdeña.

Identificación de un fenómeno: La negativa del Papa (Alejandro VI) de coronar a


Carlos VIII rey de Francia como rey de Nápoles.
Identificación de Fuerzas Profundas: Desde los aspectos económicos y
demográficos, debemos considerar la importancia que representaba conquistar y
expandir los territorios de los reinos en virtud de que por una parte obtendrían riquezas
materiales y dinero a través de los impuestos bien al comercio o a las tierras y por otra
parte el incremento de súbditos a los respectivos reinos. En ese sentido tenemos que
la rivalidad a causa de intereses enfrentados en la península italiana que había sido
aportada a la Monarquía española por la Corona de Aragón, que, como restos de su
expansión mediterránea, conservaba Cerdeña y Sicilia, mientras que el Reino de
Nápoles, anexionado en 1442, había pasado en 1458 al Reino de Aragón a la muerte
de Alfonso V.
Por su parte, Francia reivindicaba los derechos sobre el trono napolitano de la dinastía
de los Anjou, que habían reinado de 1282 a 1442 teniendo entonces que el rey de
Francia Carlos VIII, en 1493 se había asegurado la neutralidad del
emperador Maximiliano, a cambio del Artois y el Franco Condado, y de Fernando el
Católico, a cambio del Rosellón y la Cerdeña. Al año siguiente, a la muerte del
monarca napolitano Ferrante I, Carlos VIII invadió Italia camino de Nápoles,
atravesando Florencia y Roma, por lo que se forma la Liga de Venecia con el
papa Alejandro VI Borgia, Ludovico Sforza, regente de Milán, el emperador
Maximiliano I y los Reyes Católicos obligándolo a retirarse y restituyendo en el trono
de Nápoles a la rama bastarda de los Aragón en 1497, por un período que será
efímero. Fernando el Católico y Luis XII de Francia acordaron repartirse el Reino de
Nápoles, apresurándose ambos a ocupar sus respectivos territorios. Desde un factor
psicológico o bajo un enfoque de la mentalidad colectiva, tenemos que los
monarcas trataban construir una identidad nacional fronteras afuera del territorio
original de los reinos correspondientes, (algo muy poco probable) posiblemente sin el
éxito deseado, pero si manteniendo una fidelidad entre comillas por parte de los
súbditos conquistados, gracias al ejercicio de la fuerza y el poderío militar sobre estos.

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