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LA CASA DE LA PRADERA

El mito fundacional del socialismo patrio descansa en la consideración de lo español como un


atributo inherente a toda forma de fascismo. En el imaginario colectivo del izquierdismo patrio
sentirse español es sinónimo de ser un ultra derechista y mostrar la enseña nacional es equivalente a
enseñar una esvástica o una iconografía anti democrática. Ha habido muchas explicaciones acerca
del por qué de esta alergia de la izquierda española hacia los signos distintivos nacionales. Para
algunos sería una especie de vestigio del regeneracionismo hispano que siempre vio lo español
desde una especie de complejo de inferioridad. Ser y sentirse español equivaldría a pertenecer a una
nación subdesarrollada, oscurantista y alejada del ideal ilustrado europeo. Esta visión entronca
claramente con la llamada Leyenda Negra, cuyos orígenes han sido magníficamente glosados por
intelectuales de la talla de Julián Juderías, Fernández Álvarez o más recientemente por Elvira Roca
o Iván Vélez. Para otros sectores de la izquierda la enseña nacional se considera mancillada por su
vinculación con la guerra civil y el franquismo. Los que defienden dicha tesis aparte de manifestar
una ignorancia supina de la historia, pues el emblema nacional lo ha sido bajo regímenes políticos
muy diversos incluido el de la primera república, también exhiben un sectarismo atroz. Según su
visión no cabe otra visión de la nación española que la vinculada a su credo político. La frase “
España : la mía o de nadie” sintetiza muy a las claras su posicionamiento. El colapso de la II
República, con todos sus extremismos y fracasos políticos, también habría supuesto el final de su
idea de España. No cabría una idea de España que no estuviera adjetivada como socialista,
confederal, anarquista o comunista. Al igual que los revolucionarios jacobinos franceses señalaron
su particular comienzo de la historia con el derrocamiento de la monarquía, su año I, los nostálgicos
de la II república consideran que su España comienza un 14 de abril de 1931 y acaba un 18 de julio
de 1936.