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Tipo Uno: El Reformador

CARACTERÍSTICAS
Rasgos Lleno de principios, GENERALES
Justo, Autodisciplinado,
Organizado, Exigente,
Descalificador, Obstinado.

Deseo Básico Tener la razón

Virtud Principal Razonable

Defecto Principal La ira

Queja Oculta “El mundo estaría mejor si la gente


escuchara lo que digo”

A continuación se enuncian y luego se profundizan los niveles de desarrollo y los rasgos principales que caracterizan al tipo de personalidad
Uno.
NIVEL SANO

En su mejor estado, los Uno se vuelven extraordinariamente tolerantes con los demás y flexibles en sus criterios: la verdad será escuchada
ante todo. De magnífico criterio y juicio, dan consejos sabios y tienen nobleza de visión y de objetivos.

Los Uno sanos son concienzudos, poseyendo un profundo sentido del bien y del mal y sólidos valores morales. Racionales, razonables,
autodisciplinados y moderados. Altamente éticos: la verdad y la justicia son valores fundamentales para ellos. La integridad y la rectitud los
convierte en sobresalientes maestros morales, ejemplo como personas y testimonios vivientes de la verdad y otros valores.

De elevados principios, siempre deseando ser imparciales, justos y objetivos, y anhelando sublimar el sí mismo en áreas del bien supremo.
Encarnan el ideal de cultivar la virtud, logrando excelencia y equilibrio.

NIVEL PROMEDIO

Los Uno promedio empiezan a sentir que dependen de ellos mejorar todo personalmente: se convierten en formadores, cruzados, críticos e
idealistas nobles. Promueven causas, se preocupan de trabajar en pos de un ideal que haga que las cosas progresen como “debieran”. Se
vuelven temerosos de cometer un error: todo debe ser consecuente con sus ideales.

Se tornan ordenados, pulcros, metódicos, bien organizados, lógicos, y detallistas; aunque rígidos, impersonales, serios y emocionalmente
constreñidos. Tienen refrenados sus sentimientos e impulsos, lo que resulta también en una tendencia a reprimir su sexualidad. Puritanos,
compulsivos, exigentes, meticulosos, puntuales, y pedantes.

Tienden a un pensamiento deductivo y dicotómico, separando todo en blanco y negro, bueno o malo, correcto o incorrecto. Exigentes
consigo mismos y con los demás, son enjuiciadores, impacientes y criticones. Perfeccionistas, trabajólicos, y detallistas, jamás se sienten
satisfechos con otra cosa que no sea la perfección en sí mismos y los demás. Moralizadores y enojones, se indignan con cualquier persona
(o cosa) que ellos consideren incorrecta, equivocada, desordenada o fuera del lugar.

NIVEL MALSANO

Los Uno malsanos pueden ser farisaicos, intolerantes, extremadamente dogmáticos e inflexibles. Sólo ellos conocen “La verdad”, son
implacables y muy severos en sus juicios: Ellos tienen razón, los demás no.

Se obsesionan respecto a la maldad de los demás; aunque, irónicamente puede que ellos hagan lo mismo o peor, haciendo hipócritamente
lo contrario de lo que predican mientras racionalizan sus propias acciones o actitudes contradictorias.

Si los demás no actúan como ellos dicen, se tornan inhumanamente crueles y sádicos, condenando a los demás y encargándose de que
sean castigados.

1
Tipo Dos: El Ayudador
CARACTERÍSTICAS
GENERALES
Cariñoso,
Rasgos Altruista,
Servicial,
Empático,
Efusivo,
Adulador,
Posesivo,
Manipulador.
Deseo Básico

Ser querido y necesitado


Virtud Principal por los demás

Preocupación por los


demás
Defecto Principal
La auto- adulación

Queja Oculta
“Las personas no me
quieren tanto como yo las
quiero a ellas”

A continuación se enuncian y luego se profundizan los niveles de desarrollo y los rasgos principales que caracterizan al tipo de personalidad
Dos.
NIVEL SANO

En su mejor estado, los Dos son empáticos, compulsivos, muestran una gran sensibilidad con y por los demás. Se ponen en el lugar de
otros, son cariñosos y se preocupan por las necesidades ajenas. Son sinceros. Afectuosos, agradecidos y estimulantes, desempeñando a
veces casi un rol parental en la relación con los demás. Son extremadamente generosos, dadivosos y serviciales. Amorosos y
considerados, dan a la luz gente lo que realmente necesita, aún ello signifique hacer un esfuerzo extraordinario.

NIVEL PROMEDIO

Los Dos promedio empiezan a hablar más cerca de sus sentimientos antes que ayudar: el “amor” es su valor supremo y hablan
constantemente sobre él, volviéndose emocionalmente demostrativos (histriónicos), efusivos, demasiado amistosos, llenos de “buenas
intenciones” respecto a todo. Atienden, aprueban y adulan. Comienzan a ponerse excesivamente íntimos, demasiado solícitos e intrusos,
necesitan ser necesitados, rondando, metiéndose e interfiriendo en la vida de los demás so pretexto de ser un “amigo cariñoso”. Se
convierten en la persona maternal abnegada a quién nunca le basta lo que hace por los demás, creando necesidades que satisfacer y
desgastándose por todo el mundo, pero siendo posesivos y celosos de aquellos en quién han “ han invertido”. Desean que las personas
dependan de ellas, los mantengan informados acerca de todo, acudan a pedirles permiso y consejos.
Cada vez más engreídos y presumidos, empiezan a sentirse indispensables (mientras sobreestiman lo que hacen por los demás), y a sentir
que los demás les deben por lo que han constantemente se les agradezca y honre por su bondad. Pueden convertirse en hipocondríacos o
desempeñar el rol de mártires que han sufrido debido a sus buenas obras a favor de todos los demás.

NIVEL MALSANO

Al sentirse poco apreciados, los Dos malsanos se ponen resentidos y se aquejan amargamente. Empiezan a engañarse en extremo
respecto a sus motivaciones y cuán agresivos y egocéntricos pueden ser. Aún creyéndose “buenos”, se convierten en individuos
manipuladores y que funcionan en beneficio propio, destruyendo insidiosamente a la gente y explotando su culpa y debilidades.
Comienzan a hacer observaciones desdeñosas y menospreciativas; gradualmente se vuelven coercitivos y dominantes, sintiéndose con
derecho a obtener cualquier cosa que deseen, les deben devolver antiguos favores, dar dinero en señal de agradecimiento, conceder
favores especiales.
Pueden convertirse en personas muy agresivas y conflictivas, sintiéndose constantemente que los demás los agreden, y desconociendo sus
propias agresiones. Son capaces de racionalizar y justificar cualquier cosa que hagan, ya que se sienten víctimas y objeto de abusos por la
ingratitud de los demás. La ira reprimida se evidencia en problemas psicosomáticos (“reacciones de conversión).

2
Tipo Tres: El Motivador

Autoafirmativo,
CARACTERÍSTICAS
Energético, GENERALES
Buen Comunicador,
Rasgos Eficaz,
Pragmático,
Ambicioso,
Competitivo,
Preocupado por su
imagen.

Deseo Básico Ser aceptado por los


demás

Virtud Principal La motivación por


superarse
Defecto Principal
La falsedad

Queja Oculta “Los demás están celosos


de mí porque soy mejor
que ellos”
A continuación se enuncian y luego se profundizan los niveles de desarrollo y los rasgos principales que caracterizan al tipo de personalidad
Tres.
NIVEL SANO

En su mejor estado los Tres son autoaceptantes, guiados por normas propias, genuinos y auténticos: todo lo que parecen ser. Aceptan sus
limitaciones y viven dentro de ellos, dentro de su propio “centro”.
Los Tres sanos son seguros de sí mismo, se sienten deseables y gozan de alta autoestima, creyendo en ellos mismos y en su propio valor.
Adaptables, energéticos, a menudo atractivos, encantadores y populares.
Ambiciosos para perfeccionarse y ser los mejores: con frecuencia se vuelven sobresalientes en algún aspecto, verdaderamente admirables.
Los demás quieren ser como ellos, imitar sus logros. Buenos comunicadores, motivadores y promotores, saben presentar algo en forma
agradable y atractiva.
NIVEL PROMEDIO

Los Tres promedio empiezan a preocuparse competitivamente por mostrarse superiores a los demás: se comparan con otros en busca de
éxito, status y prestigio. Escaladores sociales, para quiénes es importante la exclusividad, la carrera y ser un “triunfador”.
Son pragmáticos, eficientes y orientados a metas, pero también calculadores y faltos de afecto bajo una fachada pulida. Se tornan
conscientes de su imagen, altamente preocupados por la forma en que los perciben los demás; preocupados por la credibilidad, por
proyectar la imagen adecuada, decir lo correcto, presentarse según lo que sea socialmente valorizado. Se convierte en camaleones,
adecuándose a cada situación, haciendo resaltar el estilo por sobre la sustancia. Surgen problemas con la deshonestidad y la falsedad, que
afectan principalmente su capacidad de compromiso y de establecer relaciones afectivas cercanas.
Desean impresionar a los demás con su completa superioridad, y, por eso, se promueven constantemente y se hacen aparecer mejores de
lo que realmente son. Narcisistas y pretenciosos, se sienten “especiales”, llenos de amor propio inflado, con expectativas grandiosas
respecto de sí mismos y su potencial. Arrogantes y exhibicionistas, como si estuvieran diciendo “¡mírenme!”, a medida que emerge la
hostilidad y el desprecio por los demás. Hábiles para “insegurizar” a su interlocutor a través de una agresión generalmente velada y así
ponerse en una situación de dominio en la interacción.
NIVEL MALSANO

Temiendo al fracaso y a la humillación, los Tres malsanos pueden ser explotadores y oportunistas, haciendo todo para sí mismos, utilizando
a los demás para mantenerse arriba. Viles, inmorales, mentirosos patológicos, aprovechándose de los demás de cualquier modo posible.
Completamente indignos de confianza, saboteando y traicionando maliciosamente a la gente, apuñalando por la espalda a amigas y
colegas, arruinando reputaciones y relaciones por la sensación de triunfo que ellos les brinda. En forma inconsciente, se ponen delirantes
celosos de los demás. Insinceros y falsos para proteger su imagen asegurarse de que sus engaños no sean revelados. Por último se tornan
vengativos y sádicos, intentando arruinar a los demás. Pueden finalmente presentar tendencias violentas o psicopáticas, llegando a la
tortura o al asesinato.

3
Tipo Cuatro: El Artista

CARACTERÍSTICAS
Creativo, GENERALES
Rasgos Sensible,
Intuitivo,
Auténtico,
Melancólico,
Retraído,
Poco práctico,
Atormentado.

Deseo Básico
Comprenderse a sí
mismos
Virtud Principal
La autopercatación
Defecto Principal
La envidia

Queja Oculta
“Soy diferente a los demás y
nadie me comprende”
A continuación se enuncian y luego se profundizan los niveles de desarrollo y los rasgos principales que caracterizan al tipo de personalidad
Cuatro:
NIVEL SANO

En su mejor estado, los Cuatro son profundamente creativos, expresando lo personal y universal, posiblemente en una inspirada obra de
arte. A nivel personal, se tornan regeneradores y autorrenovadores – poseyendo la capacidad de transformar todas sus experiencias en
algo valioso.
Los Cuatro sanos son individuos introspectivos, percatándose de sí mismos, en “busca del sí mismo”, en contacto con los sentimientos y los
impulsos internos. Sensibles e intuitivos respecto a sí mismos y a los demás: compasivos, atinados, discretos y respetuosos de los demás.
Son autoexpresivos e individualista, les gusta estar solos, dándose tiempo para que sus impulsos inconscientes emerjan en la conciencia.
Se revelan, son emocionalmente honestos, auténticos y fieles al sí mismo. Tienen una visión irónica de la vida y del sí mismo: pueden ser
serios y graciosos, fácilmente conmovibles pero emocionalmente fuertes.

NIVEL PROMEDIO

Antes de exponerse al riesgo de expresarse, los Cuatro promedio comienzan a dar una orientación artística, estética y romántica a la vida,
revelando sentimientos personales indirectos a través de algo hermoso. Intensificando la realidad mediante la fantasía, la imaginación y
enalteciendo sentimientos apasionados.
Puede que empiecen a estar emocionalmente abrumados: para manejar sus sentimientos, se retraen, ensimismándose, tomándose
cohibidos y tímidos. Comienzan a cuestionar el sí mismo constantemente (duda de su propia capacidad) y toman todo en forma personal,
poniéndose hipersensibles, sintiendo que son “diferentes”, “extraños”. Malhumorados, graves, fáciles de herir y emocionalmente
vulnerables. Añoran liberarse de la cohibición y del sentimiento melancólico que ello produce.
Se sienten cada vez más diferentes a los demás, y, por lo tanto, exentos de vivir como los demás. La autocompasión los conduce a
distintas clases de autoindulgencia - a tomarse decadentes y sensuales, a revolcarse en un mundo de sueños y expectativas poco
realistas. Se van tomando altivos, incapaces, poco prácticos e improductivos.

NIVEL MALSANO

Si sus sueños fracasan, los Cuatro malsanos se enfurecen consigo mismos y se deprimen severamente, se avergüenzan de sí mismos y se
alienan de los demás debido a las autoinhibiciones y a la parálisis emocional. Fatigados, mentalmente confundidos, emocionalmente
“bloqueados” e incapaces de trabajar o funcionar, desarrollando un profundo sentido de futilidad e insensatez.
Agobiados por un autodesprecio delirante, odio a sí mismos, autorreproches, pensamientos morbosos y emocionalmente atormentados por
sus fracasos: todo se convierte en una fuente de autoacusaciones dañinas.
Al sentirse inútiles y desesperanzados se afligen mucho y se autodestruyen, posiblemente abusando del alcohol o las drogas para escapar
de su odio a sí mismos. En casos extremos, es probable un colapso emocional o el suicidio.

4
Tipo Cinco: El Pensador
CARACTERÍSTICAS
GENERALES

Perceptivo,
Rasgos Analítico,
Mentalmente Inquieto,
Investigador,
Reduccionista,
Introvertido,
Individualista,
Desconfiado,
Hostil.

Deseo Básico
Comprender el mundo
que lo rodea
Virtud Principal
La capacidad de observación
Defecto Principal
La avaricia

Queja Oculta
“Soy tan inteligente que nadie más puede
entenderme”
A continuación se enuncian y luego se profundizan los niveles de desarrollo y los rasgos principales que caracterizan al tipo de personalidad
Cinco.
NIVEL SANO

En su mejor estado, los Cinco se convierten en descubridores, comprendiendo el mundo amplia y profundamente. Visionarios, imparciales,
observando las cosas en su totalidad, en su verdadero contexto, haciendo las conexiones adecuadas, viviendo las cosas como realmente
son. Puede que hagan descubrimientos pioneros de algo completamente nuevo: con frecuencia brillantes, posiblemente genios de magnitud
histórica. Por otra parte, pierden su temor a los demás, siendo capaces de establecer relaciones cercanas con un número reducido de
personas.
Los Cinco sanos son capaces de observar todo con extraordinaria perceptividad e introvisión. Mentalmente alertas, curiosos, con una
inteligencia aguadamente escudriñadora. Capaces de concentrarse, de enfrascarse en lo que ha llamado su atención y predecir el probable
desenlace de alguna cadena de eventos.
Les encanta aprender, les entusiasma poseer conocimientos y a menudo se convierten en expertos en algún campo. Pensadores
independientes, innovadores e inventivos, que desarrollan ideas extremadamente valiosas y originales.

NIVEL PROMEDIO

Los Cinco promedio se especializan, se tornan analíticos, examinando constantemente las cosas en forma intelectual, “haciendo una
ciencia” de las cosas: involucrados en investigaciones, estudios académicos, elaborando teorías.
Se sumergen en detalles, temas esotéricos y teorías complicadas, empezando a “perder el bosque por los árboles”, no siendo capaces de
ver el contexto más amplio. Se convierten en ”mentes incorpóreas”, aunque pueden volverse muy tensos y aguadamente agresivos como
una defensa contra el verse emocionalmente involucrados. Quieren tener certeza sobre sus ideas para poder tener algo seguro a lo cual
aferrarse: sacan conclusiones precipitadamente, interpretando los hechos según sus teorías, tornándose reduccionistas, imponiendo sus
ideas sobre los hechos.
NIVEL MALSANO

Si los demás no están de acuerdo con sus ideas, se vuelven altamente pendencieros, groseros y cínicos: los demás son demasiado
estúpidos como para comprender. Al rechazar todos los vínculos sociales, los Cinco malsanos se recluyen y se aíslan de la gente y de la
realidad, volviéndose cada vez más reservados, extraños, excéntricos y mentalmente inestables.
Altamente hostiles, pero temerosos de las agresiones de los demás, se ponen cada vez más desconfiados y su mente se sobre-estimula.
Se obsesionan y se atemorizan con sus propias ideas (proyectadas) que parecen amenazarlos, volviéndose paranaoides y experimentando
grotescas distorsiones, fobias y alucinaciones.
Finalmente pierden contacto con la realidad, por tanto, existe la posibilidad de locura con tendencias esquizofrénicas.

5
Tipo Seis: El Lealista
CARACTERÍSTICAS
GENERALES
Simpático, Responsable,
Rasgos Cooperador, Leal,
Inseguro, Tenso,
Inestable, Sobrerreaccionador.

Deseo Básico Tener seguridad

Virtud Principal Compromiso

Defecto Principal La dependencia

Queja Oculta
“Siempre cumplo con lo que considero mi
deber, aunque los demás no lo hagan”
A continuación se enuncian y luego se profundizan los niveles de desarrollo y los rasgos principales que caracterizan al tipo de personalidad
Seis:
NIVEL SANO

En su mejor estado, los Seis se vuelven completamente seguros y confiados en sí mismos, a la vez que independientemente y
profundamente interdependientes en la relación con los demás. La fe en el sí mismo los lleva a tener una actitud positiva y a mantener,
liderazgo, riqueza de creatividad y auto-expresión.
Los seis sanos son capaces de obtener intensas respuestas emocionales de los demás: son graciosos, atrayentes, cautivadores, adorables,
amistosos, juguetones y congraciadores. La confianza es importante para ellos, al igual que vincularse con los demás y establecer
relaciones permanentes. A menudo, los demás sienten ternura hacia ellos y desean corresponder sus sentimientos, ayudarlos y
protegerlos.
Se comprometen y son leales con aquellos con quiénes se han identificado: su prototipo es el del “caballero de brillante armadura”, fiel a su
causa, a su reino y a su señor. La familia y los amigos son importantes para ellos, al igual que el sentimiento de que “pertenecen” a algún
lugar. Responden a los demás siendo cooperadores, confiables, responsables, fiables, trabajadores y cumplidores.

NIVEL PROMEDIO

Los Seis promedio empiezan a temer el tomar decisiones y el responsabilizarse de sí mismos: se identifican con una figura (o un grupo) de
autoridad, obedeciéndola (o). Se convierten en tradicionalistas, “jugadores de equipo”, y miembros de organizaciones, haciendo
obedientemente lo que se les dice, con una gran dificultad para confrontar o para plantear sus desacuerdos asertivamente.
Empiezan a ser ambivalentes (a tener sentimientos encontrados) y a reaccionar contra la autoridad, a través de conductas pasivo-agresivas
indirectas, dando señales contradictorias y confusas. La ambivalencia se debe a que, por una parte, son fuertemente dependientes de la
aprobación de la autoridad (y de toda la gente, por extensión); y por otra parte, se enrabian consigo mismos y con los demás al sentir la
magnitud de su dependencia, e intentar reaccionar contra ella. La ambivalencia hace que los seis vacilen y reaccionen imprevisiblemente:
se ponen indecisos, cautelosos y evasivos respecto a todo.
A medida que aumentan las tensiones internas, se vuelven gruñones, negativistas y obstruccionistas. Para superar las dudas y tensiones se
vuelven contrafóbicos (exageradamente “valientes” como una compensación al miedo real) y reaccionarios, adaptando una actitud recia y
rebelde como una reacción ante sus crecientes inseguridades. Se vuelven beligerantes, reaccionando agresivamente a las aparentes
amenazas a su seguridad. Puede ser altamente parciales y sectarios, defendiendo a grupos y atacando a otros (mentalidad “ellos contra
nosotros”). Llegan a volverse agresivos e intolerantes, convirtiendo a los demás en chivos expiatorios y tacando a cualquiera que parezca
amenazarlos, como una forma de acallar sus temores e inseguridades.

NIVEL MALSANO

Al temer la condena y rechazo por parte de la figura de autoridad, si han ido demasiado lejos o si sus defensas contrafóbicos han fallado,
los seis malsanos se sienten altamente inseguros y se tornan excesivamente dependientes y automenospreciativos, con agudos
sentimientos de inferioridad. Tienen una autoimagen disminuida y se deprimen, sintiéndose cobardes, inútiles, incompetentes,
atormentados por temores e incapaces de hacer nada.
Sobrerreaccionan a todo, exagerando los problemas: puede que sus actos irracionales en efecto causen precisamente aquello que temen.
En extremo angustiados, se sienten perseguidos y atacados por los demás, imaginando que la gente está “empeñando en atraparlos”.

6
Para liberarse de la angustia, el abandono y las consecuencias de sus actos, se tornan autoderrotantes y quizás se rebajen y humillen ente
la figura de autoridad para ser rescatados. Como patología se presenta una actitud autocastigadora y masoquista.

Tipo Siete: El Generalista


CARACTERÍSTICAS
GENERALES
Entusiasta, Extrovertido,
Rasgos Multifacético, Planificador,
Hiperactivo, Materialista,
Egoísta, Escapista.

Deseo Básico
Aprovechar la vida

Virtud Principal
Capacidad de disfrutar

Defecto Principal
La inmoderación

Queja Oculta
“Soy feliz, aunque sería más feliz si
se cumplieran todos mis deseos”
A continuación se enuncian y luego se profundizan los niveles de desarrollo y los rasgos principales que caracterizan al tipo de personalidad
Siete.
NIVEL SANO

En su mejor estado asimilan a fondo las experiencias, convirtiéndose en individuos reconocidos y agradecidos, asombrados por las
maravillas de la vida. Afirmativos de la vida, alegres y extraños. Comienzan a tener indicios de una vida más allá de lo físico, una realidad
espiritual, y un profundo sentido de la bondad de la vida.
Altamente responsivos, excitables y entusiastas respecto a sus experiencias; los siete sanos son extrovertidos clásicos, orientados hacia el
mundo real de las cosas y las sensaciones. Son espontáneos y se regocijan con todas las experiencias. Cada estímulo produce una
respuesta inmediata y todo les parece excitante y vigorizador. Alegres, vivaces, estimulantes, flexibles y animosos.
Se convierten en realizadores versados y en individuos de aptitudes y conocimientos variados que hacen bien muchas cosas distintas:
multitalentosos, renacentistas, dotados con talentos virtuosos y destrezas prodigiosas, prácticos, productivos, versátiles.

NIVEL PROMEDIO

A medida que aumentan sus aptitudes, los Siete promedios desean divertirse con una variedad cada vez más amplia de experiencias. Se
convierten en consumidores ávidos, materialistas, codiciosos, playboys y gente de alta sociedad, personas mundanas y buscadores de
sensaciones. Es importante tener dinero para solventar nuevas diversiones.
Se vuelven incapaces de negarse a cualquier cosa: comienzan a ser hiperactivos, lanzándose en una actividad constante, haciendo y
diciendo cualquier cosa que se les ocurra. Temen aburrirse y tratan de aumentar su estímulo y excitación manteniéndose en constante
movimiento, distrayéndose con algo entretenido y nuevo, aunque hagan demasiado cosas, volviéndose superficiales. Locuaces, sin
inhibiciones, ostentosos extravagantes, abiertos, ruidosos y descarados – siempre hablando, haciendo comentarios chistosos o agudos,
bromeando y “actuando” para mantenerse animados.
Comienzan a sentir que jamás se satisfacen, así que se vuelven inmoderados y desmedidos, sumiéndose en un consumo excesivo, pero
codiciando más. Egocéntricos, egoístas, exigentes e impacientes. Rendidos y endurecidos por su disipación y exceso, pero insatisfechos.
Insensibles con los demás, pueden ser groseros y descorteses. Tienen tendencias adictivas, especialmente al alcohol y las drogas.

NIVEL MALSANO

Los Siete malsanos se frustran muy fácil y rápidamente, poniéndose ofensivos a mediada que exigen cualquier cosa que deseen para
mantenerse distraídos. Se vuelven escapatistas infantiles, impulsivos e insultantes, sumiéndose en ataques de ira y pataletas: tienen serios
problemas para controlarse. Las condiciones al alcohol, a las drogas y otros excesos cobran su precio a medida que se convierten en
individuos disipados, libertinos, pervertidos y depravados. Debido a su angustia, expresan sus impulsos en conductas sin inhibiciones,
descontrolándose, siendo víctimas de cambios anímicos caprichosamente erráticos, volátiles, y de actos compulsivos (maníacos).

7
Participan en locas parrandas de diversos tipos, grandiosos y delirantemente poco realistas, como si no hubiera límites para ellos. Huyen
del sí mismo y son objeto de súbitos ataques de pánico si fallan las defensas.

Tipo Ocho: El Dominador

CARACTERÍSTICAS
Rasgos Seguro de sí mismo, Asertivo, GENERALES
Luchador, Aventurero,
Autoritario, Avasallador,
Arrogante, Imprudente.
Deseo Básico
Controlar a los demás

Virtud Principal
La fuerza

Defecto Principal
La agresividad

Queja Oculta “Los demás se aprovecharían de


mí si yo mostrara mi debilidad”

A continuación se enuncian y luego se profundizan los niveles de desarrollo y los rasgos principales que caracterizan al tipo de personalidad
Ocho:
NIVEL SANO

En su mejor estado: se vuelven moderados, magnánimos, misericordiosos y tolerantes, dominándose, apoyando a los demás, y
satisfaciendo las necesidades ajenas con su fortaleza. Valientes, posiblemente heroicos e históricamente grandiosos.
Asertivos, confiados en sí mismos y fuertes. Los ocho sanos han aprendido a luchar para conseguir lo que necesitan y desean, se orientan
a la acción, con una actitud de “puedo hacerlo” y motivación interna. Les encanta los desafíos y son hábiles para iniciar proyectos, tomando
la iniciativa y haciendo que las cosas ocurran.
Son líderes naturales, que los demás respetan y a quiénes acuden en busca de decisiones y orientación. Son decididos, autoritarios y
dominantes, se ganan el respeto siendo honorables, usando el poder en forma constructiva, defendiendo y protegiendo a la gente, actuando
como proveedores, auspiciadores y promotores de causas nobles y empresas valiosas.

NIVEL PROMEDIO

Los Ocho promedio desean ser autosuficientes, usar su poder y fuerza sólo por su propio interés. La autosuficiencia económica es muy
importante: se convierte en “individualistas recios”, atrevidos negociantes y empresarios. Audaces, les encanta las aventuras y correr
riesgos para ponerse a prueba y confirmarse.
Empiezan a querer dominar completamente el ambiente (incluyen a la demás gente), tornándose enérgicos, agresivos y más expansivos: el
constructor de imperios y el agente de poder cuya palabra es ley. Orgullosos, egocéntricos, imponiendo su voluntad y su visión en todo,
mandando de un lado a otro a los demás arrogantemente como si fueran sus vasallos, no considerando a las personas como iguales ni
respetando sus necesidades, creando relaciones del tipo amo-esclavo.
Sienten que deben salirse con la suya, tornándose confrontadores, peladores, amedrentadores y desafiantes, creando y gozando de
relaciones antagónicas. Todo lo convierte en una prueba de voluntad y no ceden. Utilizan las amenazas y el temor a las represalias para
que los demás les obedezcan, para mantenerlos en desequilibrio y con una sensación de impotencia. Los demás se sienten inseguros y
oprimidos: le trato injusto hace que la gente tenga resentimiento hacia los ocho y se una contra ellos.

NIVEL MALSANO

Los ocho malsanos desean aferrarse a su poder y prevalecer sin importar el costo: se vuelven completamente crueles, violentos, inmorales
y despiadados, no admitiendo la culpa, el temor o cualquier otro sentimiento humano. Dictatoriales, tiránicos, adoptan la filosofía totalitaria
de “el poder concede el derecho” y “la ley de la selva”.
Comienzan a desarrollar ideas delirantes acerca de sí mismos (megalomanía) sintiéndose omnipotentes, invencibles e invulnerables. Se
ponen cada vez más temerarios, extendiéndose demasiado a sí mismos y sus recursos.
Finalmente, si están en peligro, puede que destruyan vengativa y brutalmente todo lo que no hay acatado su voluntad. Sociopáticos,
bárbaros y asesinos.

8
Tipo Nueve: El Conciliador

CARACTERÍSTICAS
Optimista, Receptivo, GENERALES

Rasgos Paciente, Amable,


Pasivo, Negligente,
Desligado, Evasivo.

Deseo Básico Fundirse con los demás

La paciencia
Virtud Principal

La pereza
Defecto Principal

“Me gusta como están las cosas,


Queja Oculta auque todos me presionan para que
cambie”

A continuación se enuncian y luego se profundizan los niveles de desarrollo y los rasgos principales que caracterizan al tipo de personalidad
Nueve:
NIVEL SANO

En su mejor estado se vuelven dueños de sí mismos y tienen gran ecuanimidad y genuina satisfacción. Se sienten autónomos y realizados,
pero capaces de establecer relaciones más profundas debido a su unión consigo mismo. Se ponen más atentos, despiertos, alerta a sí
mismos y a los demás.
Los Nueve sanos son profundos receptivos, abiertos, poco cohibidos, emocionalmente estables y serenos. Se vuelven aceptantes,
confiados en sí mismos y en los demás, relajados, en armonía interna y con la vida. En relación con los demás, se tornan pacientes,
amables, modestos, inocentes, sencillos y genuinamente agradables.
Optimistas, reforzadores, bondadosos, y apoyadores; hacen que la gente se sienta cómoda. Tienen una influencia sanadora, pues unen a
las personas y armonizan los grupos; siendo buenos mediadores, confortables y protectores. Tienen una enorme dignidad, profunda
serenidad y verdadera paz que provienen de la aceptación de su condición humana.

NIVEL PROMEDIO

Los Nueve promedio se vuelven humildes, acomodándose y probando demasiado a los demás. Dóciles, excesivamente adaptables y
conciliadores, subordinándose al otro, idealizándolo y viviendo a través de él. Se vuelven conservadores y temerosos a los cambios,
trastornos o presiones de cualquier tipo.
Se ponen pasivos, flemáticos, indiferentes y complacientes, alejándose de los conflictos y barriendo los problemas debajo de la alfombra.
Perezosos, emocionalmente indolentes, maldispuestos a esforzarse (y mantenerse focalizados), muestran indiferencia y floja dilación,
deteniéndose hasta que los problemas desaparecen solos. Empiezan a “desintonizarse” de la realidad, olvidándose de lo que no quieren
ver. Desligados, desatentos e irreflexivos: su pensamiento se vuelve confuso, poco claro y meditabundo, principalmente acerca de nociones
idealizadas acerca de cuán armoniosos y “placentero” debería ser todo.
Si los problemas no desaparecen, los Nueve empiezan a minimizar para tranquilizar a los demás, para “dejar atrás los problemas” y tener
“paz a cualquier precio”. Se ponen estoicos, fatalistas y resignados, como si no se pudiera hacer nada para cambiar las cosas. Tienen poco
criterio, y siendo responsables de los pecados de omisión y pensamientos fantasiosos, buscan una solución mágica que resuelva los
problemas sin su esfuerzo.
NIVEL MALSANO

Los nueve malsanos se tornan demasiado reprimidos y entonces, se produce un desarrollo personal inadecuado: se convierten en
individuos desvalidos e incapaces, y los demás deben intervenir para salvarlos de ellos mismos. Se vuelven obstinados, negando con porfía
la existencia de problemas y conflictos. Seriamente negligentes e irresponsables, peligrosos para cualquier persona que los necesite.
Si los problemas persisten, se disocian de cualquier cosa amenazante, de modo que a la larga no pueden funcionar, convirtiéndose en
individuos severamente desorientados, despersonalizados, catatónicos e inmovilizados.
Existe la posibilidad de colapso emocional y fragmentación de la personalidad, en personalidades múltiples. Detestan que se les presione.