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CRONOLOGIA DE LOS REYES Y PROFETAS EN ISRAEL

REINO UNIDO
(12 TRIBUS)
120 años duró el Reino Unido
REY SAUL (40 AÑOS) 1 Sam 9
Profetizó Samuel en su tiempo
REY DAVID (40 AÑOS) 2 Sam 5
Profetizó Natan y Gad
REY SALOMON (40 AÑOS) 1 Reyes

REINO DEL SUR ( 2 TRIBUS)


JUDA Y BENJAMIN
REINO DE JUDA
ROBOAM, ABIAM, ASA, JOSAFAT, JORAM, OCOZIAS, ATALIA, JOAS AMASIAS,
UZIAS, *JOTAM, *ACAZ, EZEQUIAS, MANASES (ISAIAS – MIQUEAS )
AMON (NAHUM)
JOSIAS +babilonia se lleva cautivos
(HABACUC - SOFONIAS)
JOACAZ

(JOEL)
JOACIM, JOAQUIN, SEDEQUIAS (JEREMIAS)
SEDEQUIAS ( EZEQUIEL - ABDIAS)

JUDA CONQUISTADO POR BABILONIA


REINO DIVIDIDO
Image by Tom Mooring
REINO DEL NORTE
CRONOLOGIA DE LOS REYES Y PROFETAS EN ISRAEL
REYES DEL NORTE
JEROBOAM, NADAB, BAASA, ELA, ZIMRI, TIBNI, OMRI,
ACAB (ELIAS), OCOZIAS, JORAM, JEHÚ, JOACAZ (ELISEO),
JOAS (JONAS), JEROBOAM II ( AMOS), ZACARIAS, SALUM, MANAHEN, PEKA, PEKAIA
(OSEAS)

ASIRIA CONQUISTA EL REINO DEL NORTE


(722 a.C)
REINO DEL SUR
Se le llamó "JUDA"
Capital: Jerusalem. Tuvo: 19 reyes (descendientes de David)
1 Reina
¡8 REYES BUENOS!
REINO DIVIDO
REINO DEL NORTE ( 10 TRIBUS)
Simeon
Dan
Efrain
Manases
Isacar
Zabulon
Aser
Neftali
Ruben
Gad
Se le llamó "ISRAEL"
Capital: Samaria, Tuvo 19 REYES
¡NINGUNO BUENO!

EL MINISTERIO PROFETICO DE DANIEL Y EZEQUIEL, SUCEDIÓ EN EL CAUTIVERIO.


FUERON CONTEMPORANEOS.

Más presentaciones de yesman tamayo


https://es.wikipedia.org/wiki/Derecho_divino_de_los_reyes

Este aviso fue puesto el 11 de agosto de 2017.

Las bases bíblicas del derecho divino de los reyes provienen en parte de
la Epístola a los romanos (13:1–2), donde se dice:
Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad
sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo
que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que
resisten, acarrean condenación para sí mismos.

Derecho divino de los reyes


El concepto de derecho divino consiste en que la autoridad de un rey para
gobernar proviene de la voluntad de la deidad que consiste en que el rey no
gobierna solo sino acompañado de un grupo de caballos y vacas, no
deautoridad temporal, ni siquiera de lavoluntad de sus súbditos ni de
ningún testamento. Elegido por su deidad, un monarca sólo
es responsable ante él y sus animales, y sólo debe responder por sus
acciones ante Dios. La doctrina implica que la deposición del rey o la
restricción del poder y prerrogativas de la corona son actos contrarios a la
voluntad de Dios. No obstante, la doctrina no es una teoría
política concreta, sino más bien una aglomeración de ideas. Las
limitaciones prácticas supusieron límites muy considerables sobre el poder
político y la autoridad de los monarcas, y las prescripciones teóricas del
Derecho divino rara vez se tradujeron literalmente en un absolutismo total.

http://www.marcoszuniga.com/2017/12/alguna-autoridad-no-puesta-dios/

Cuando se habla de autoridad desde la perspectiva bíblica surgen algunos


pasajes que pueden ser un poco grises al respecto, uno de ellos es Oseas 8:4, el
cual dice así: Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí;
constituyeron príncipes, mas yo no lo supe; de su plata y de su oro hicieron
ídolos para sí, para ser ellos mismos destruidos.
Oseas 8:4

Hace unos días algunos amigos en diferentes momentos me han preguntado qué
pienso sobre el pasaje de Óseas 8:4, puesto que pareciera dar a entender que
hay reyes (o autoridades) no puestas por Dios… ¿Será así? ¡Vamos a verlo con
más detalle!

Estableciendo una base


Hay algunos principios de interpretación de la Palabra que constituyen una base
importante para entender este pasaje, a continuación algunos:

 La Biblia no se contradice, puesto que es la Verdad de Dios y no puede enseñar

algo en un lado y lo contrario en otro lado.

 Los pasajes grises u obscuros que parecieran indicar una contradicción se deben

interpretar a la luz de los pasajes claros.

 El método correcto para interpretación de la Palabra lleva la siguiente línea: literal-

gramatical-histórico-contextual.

(Nota: Sí quieres profundizar más en ese último tema, quizás te interese el


artículo: “¿Cuál es el Método Correcto para Interpretar la Biblia?” que publiqué
en BlogdeCristo un tiempo atrás).
Conociendo “la” verdad bíblica
Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría
a los sabios, y la ciencia a los entendidos.
Daniel 2:21
La verdad bíblica es una, y es que “Dios quita reyes y pone reyes” (o utoridades),
no sólo porque lo dice textualmente Daniel 2:21, sino también lo confirma
Romanos 13:1 al afirmar que: Sométase toda persona a las autoridades
superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay,
por Dios han sido establecidas.
Romanos 13:1

No hay autoridad que no haya sido establecida por Dios, y punto. Sí alguien
quisiera discutir esa verdad bíblica tendría que explicar -y superar- al menos los
siguientes planteamientos:

1. Jesús respetó la autoridad civil del Imperio de Roma al punto de enseñar que se

debían honrar los impuestos (Mateo 22:21).

2. Pablo respetó la autoridad del concilio aunque éste lo había acusado y dañado

injustamente (Hechos 23:1-5).

3. El mismo Pablo reconoció la autoridad del César al apelar a él (Hechos 25:11).

4. Dios condenó la murmuración que tuvieron Aarón y María contra la autoridad de

Moisés (Números 12).

5. Al menos en 3 ocasiones Dios llama “mi siervo” al rey Nabucodonosor de

Babilonia (Jeremías 25:9, 27:6 y 43:10).

6. Dios profetizó que el rey Ciro sería como un “pastor” para Su pueblo y que

cumpliría lo que Él quería (Isaías 44:28).

7. La única situación en la que los discípulos se opusieron a la autoridad era cuando

les mandaron expresamente algo en contra de lo que Jesús les había mandado

(Hechos 4:18-22).

8. De manera paralela en el Antiguo Testamento, el profeta Elías no se rebeló contra

la autoridad civil de Acab y Jezabel sino contra la instrucción espiritual de adorar a

Baal y seguir sus profetas paganos (1 Reyes 18:20-40).


9. Pedro tuvo el mandato de evangelizar a Cornelio y su familia siendo él un alto

oficial romano; ¿Qué hubiera pasado sí Pedro fuera conocido por ser una persona

enemiga del gobierno de Roma? ¿Lo hubiera recibido en paz Cornelio? (Hechos

10).

Exégesis de Oseas 8:4


Ahora bien, teniendo como referente “la” verdad sobre el tema, ¿Qué pasa con
Oseas 8:4? ¿Qué está enseñando este pasaje? Para eso nos auxiliaremos del
método literal-gramatical-histórico-contextual.

Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes, mas

yo no lo supe; de su plata y de su oro hicieron ídolos para sí, para ser ellos mismos

destruidos.

Oseas 8:4

Desglosemos el pasaje desde estas perspectivas:

Literal
Este pasaje NO puede enseñar literalmente que existieron reyes de Israel no
puestos por Dios, porque entraría en contradicción con toda la Escritura. Un
pasaje se interpreta literalmente hasta donde es posible, este no es el caso.

Gramatical
Para este punto es importante entender que el significado de las palabras está
determinado por el contexto en donde se usan y además nos auxiliaremos de otra
versión del mismo pasaje: “Establecen reyes que yo no apruebo, y escogen
autoridades que no conozco. Con su plata y con su oro se hacen imágenes
para su propia destrucción.” Oseas 8:4 NBD (Nueva Biblia al Día)

El hecho que Dios “no apruebe” se refiere a que Él condena las decisiones que
éstos reyes tomaron en pro de la apostasía del pueblo de Israel, y el “no conozco”
es interesante porque cuando Dios usa la expresión “conocer” a alguien se refiere
a tener una relación íntima con Él. Ningún rey pagano tiene una relación íntima
con Dios.

Histórico
Dios participó activamente en la elección del rey Saúl (1 Samuel 9:17), luego Saúl
por su propia rebeldía fue desechado y Dios escogió al rey David (1 Samuel 16:1).

Incluso cuando Dios decidió que por la apostasía de Salomón sus descendientes
ya no serían reyes de todo Israel sino solamente de Judá, Él escogió a Jeroboam
por rey de Israel (1 Reyes 11:31) y le hizo la misma promesa que a Salomón y
que a Roboam, promesa que ninguno cumplió.

Después, todos los reyes de Israel y de Judá siguieron la línea real; es decir,
fueron descendientes de Roboam y Jeroboam.

Contextual
El gran tema de todo el libro de Oseas es el fiel amor de Dios hacia un pueblo que
le había sido infiel, este es un tema espiritual, no político. Es el dolor de un
cónyuge engañado, incluso cuando habla de los reyes se denota que el gran
reclamo de Dios es que ellos propiciaron que el pueblo se alejara de Él.

Despedida
Amemos a las personas sin distinciones políticas. No podemos amar a todos sí
lanzamos mensajes de odio contra algunos… ¡Y Dios ya nos mandó hacer
discípulos a todos!
¡Que Dios te bendiga querido (a) amigo (a)!
Marcos Zúniga
https://www.actualidadevangelica.es/index.php?option=com_content&view=article&id=8278:cuan
do-no-es-dios-quien-establece-autoridades&catid=47:columnas
MARTES, 19 DE MAYO DE 2015 00:00
ESCRITO POR JORGE FERNÁNDEZ

Cuando "no" es Dios quien establece


autoridades…
“Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron
príncipes, mas yo no lo supe” (Oseas 8:4)
(JORGE FERNÁNDEZ, 19/05/2015) |
El escenario en el que el profeta Oseas ejerce su ministerio profético era
excepcional –por anárquico y caótico—como excepcional y único fue su estilo de
ministerio.

Las once tribus del norte de Israel se encontraban inmersas en un círculo vicioso de
corrupción política, social y religiosa. El haber abandonado su devoción a Dios y
sus mandamientos, trajo como consecuencia la avaricia (que es idolatría-- Col. 3:5),
el materialismo, la desunión, la rebeldía, la desigualdad social, la pobreza, la
violencia, la inmoralidad sexual y todo tipo de males, injusticias y perversiones que
sería largo describir.

Como toda realidad compleja, las causas que están detrás suelen ser múltiples, y el
profeta Oseas enumera muchas de ellas: falta de misericordia, corrupción, rebelión,
hipocresía, falsedad, hurto, prevaricación, opresión, mentira, adulterios, perjurio,
homicidios… (¡la lista es larga y sigue!), teniendo como raíz y telón de fondo un
problema espiritual: la apostasía, como resultado de la ingratitud y la infidelidad a
Dios.
La espiritualidad y los valores son las guías La espiritualidad y los
maestras que dirigen nuestras decisiones, entre ellas, valores son las guías
las decisiones políticas. Así era entonces, y así maestras que dirigen
sucede también hoy en día. Así, en Israel reinaba la nuestras decisiones,
anarquía. Y esa anarquía era el resultado, según entre ellas, las
Oseas, de que el pueblo había estado decisiones políticas.
“estableciendo” reyes, y “constituyendo” Así era entonces, y así
príncipes, a espaldas de Dios. (Oseas 8:4). sucede también hoy en
LA "ELECCIÓN SOBERANA" DE DIOS, EN día.
PERSPECTIVA
Conviene tener en cuenta esta realidad al interpretar las enseñanzas apostólicas en
Romanos 13:1-7 y 1 Pedro 2:13-17, que describen “con carácter general”, el origen
y naturaleza de las autoridades y cómo debe ser la relación de los creyentes en
Jesucristo con tales autoridades (“no hay autoridad sino de parte de Dios, y las
que hay, por Dios han sido establecidas”).

Los principios básicos que se establecen en estos pasajes son básicamente dos: 1)
Qué Dios ha establecido orden y autoridades en el mundo “para castigar a los malos
y proteger y apoyar a los que hacen el bien”; y 2) Que los cristianos debemos
cooperar con las autoridades, “sujetándonos, obedeciéndoles y honrándolas”…
siempre que sea posible (Rom. 12:18).

Los "límites" de esa sujeción y obediencia también se señalan en la Biblia, de


forma explícita e implícita. En el Antiguo Testamento, por ejemplo, los amigos del
profeta Daniel –Sadrac, Mesac y Abed-Nego--se niegan a inclinarse ante la estatua
de Nabucodonosor aún a riesgo de sus vidas. En el Nuevo Testamento, el apóstol
Pedro señala al tribunal de Jerusalén que “obedecer a Dios” está primero que
“obedecer a los hombres” (Hch. 4:19). En el mismo contexto de Romanos 13, unos
versículos antes, el apóstol Pablo sugiere que debemos estar en paz con todos los
hombres “siempre que sea posible”, lo que puede interpretarse como una suerte de
“letra pequeña” de la declaración
inmediatamente posterior. … para defender por qué no
Todo esto está en armonía con un principio podía retractarse de sus
establecido por el mismo Señor Jesucristo, que escritos contra los errores y
también tiene dos caras en una misma moneda: abusos de la Iglesia Católica
“Dad al César lo que es del César, y a Dios lo romana, el gran reformador
que es de Dios” (Mt. 22:21), implica también alemán sentenció: “mi
que “no se debe dar al César, lo que es de conciencia está cautiva de
Dios”. la Palabra de Dios”.
EL ASUNTO DE "LA CONCIENCIA"
Los apóstoles también introducen otro elemento fundamental como condicionante
para esa obediencia, que es “la conciencia individual” ("...por causa de la
conciencia"-- Ro. 13:5; 1 Pedro 2:19), adelantándose dieciséis siglos al gran alegato
de Lutero ante el Emperador Carlos V. El gran reformador alemán, al defender por
qué no podía retractarse de sus escritos contra los errores y abusos de la Iglesia
Católica romana, sentenció: “mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios”.
En Oseas encontramos otra “letra pequeña”, que pone en perspectiva y en contexto
–sin contradecirlo-- el primer principio apostólico sobre las autoridades, y que
vendría a decir más o menos así: “con carácter general, toda autoridad es
establecida por Dios”… pero “con frecuencia, los hombres establecen autoridades
sin consultarle y, a sus espaldas”.
“Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes, mas
yo no lo supe…”.
Esto sin perjuicio de que "el Dios soberano" pueda reconducir todo liderazgo y
autoridad de acuerdo a sus más altos propósitos, por supuesto. ("El muda los
tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes..."-- Dn. 2:21)

Este punto de vista arroja una luz interesante sobre otra conocida recomendación
del apóstol Pablo, respecto a la importancia de “orar por las autoridades”.

“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de


gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en
eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere
que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1
Timoteo 2:1-4).

LA PROMESA DE UN SACERDOCIO REAL


6. ¿Al cumplimiento de qué promesa contribuyó el pacto de la Ley?
6
Los israelitas comprendían el significado de la palabra pacto, pues Jehová ya había
establecido acuerdos solemnes de ese tipo con sus antepasados Noé y Abrahán (Gén.
6:18;9:8-17; 15:18; 17:1-9). Como parte de su pacto con Abrahán, Jehová había prometido:
“Mediante tu descendencia ciertamente se bendecirán todas las naciones de la tierra”
(Gén. 22:18). El pacto de la Ley contribuyó al cumplimiento de dicha promesa. Tomándolo
como base, Israel se convertiría en la “propiedad especial [de Jehová] de entre todos los
demás pueblos”. ¿Con qué propósito? El de ser “un reino de sacerdotes” para Jehová.
7. ¿A qué se refería la expresión “un reino de sacerdotes”?
7
Los israelitas habían oído hablar de reyes y también de sacerdotes, pero solo un hombre
de la antigüedad, Melquisedec, había desempeñado ambos cargos con la aprobación de
Jehová (Gén. 14:18). Ahora Jehová ofrecía a la nación la oportunidad de producir “un reino
de sacerdotes”. Tal como indicaron posteriormente los escritos inspirados, eso significaba
que habría reyes que también serían sacerdotes, o lo que es lo mismo, un sacerdocio real
(1 Ped. 2:9).
8. ¿Qué servicios proporcionan los sacerdotes nombrados por Dios?
8
La función obvia de un rey es gobernar. Pero ¿cuál es la de un sacerdote? Hebreos 5:1 lo
explica: “Todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es nombrado a favor de los
hombres sobre las cosas que tienen que ver con Dios, para que ofrezca dádivas y
sacrificios por los pecados”. Por lo tanto, un sacerdote nombrado por Jehová representa a
los pecadores ante Dios y suplica a favor de ellos mediante ofrendas prescritas. Y por otra
parte, también representa a Jehová ante el pueblo, enseñándole la ley divina (Lev. 10:8-
11;Mal. 2:7). Mediante sus servicios, los sacerdotes que reciben un nombramiento divino
tratan de reconciliar a la gente con Dios.
9. a) ¿Bajo qué condición podía Israel ver cumplida la promesa de producir “un reino de sacerdotes”?
b) ¿Por qué estableció Jehová un sacerdocio dentro de Israel? c) ¿Qué impidió a Israel producir “un reino
de sacerdotes” bajo el pacto de la Ley?
9
De esa forma, el pacto de la Ley brindó a Israel la oportunidad de producir un sacerdocio
real para beneficio de “todos los demás pueblos”. No obstante, esa maravillosa
perspectiva estaba sujeta a esta condición que les puso Jehová: “Si ustedes obedecen
estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto”. ¿Podían los israelitas obedecer
estrictamente la voz de Jehová? Hasta cierto grado sí. Pero ¿podían hacerlo de forma
perfecta? No (Rom. 3:19, 20). Por esa razón, Jehová estableció entretanto un sacerdocio
para los propios israelitas, separado de cualquier puesto de gobierno, a fin de ofrecer
sacrificios de animales por los pecados que el pueblo inevitablemente cometería (Lev. 4:1–
6:7). Esos pecados incluían los de los sacerdotes (Heb. 5:1-3; 8:3). Jehová aceptaba tales
sacrificios, pero estos no podían compensar por completo los pecados de quienes los
ofrecían. El sacerdocio bajo el pacto de la Ley no podía reconciliar del todo con Dios
ni siquiera a los israelitas fieles. Tal como lo explicó el apóstol Pablo: “No es posible que la
sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados” (Heb. 10:1-4). De hecho, debido a
que violaron la Ley, los israelitas llegaron a estar bajo una maldición (Gál. 3:10). En esas
condiciones, difícilmente podrían ser un reino de sacerdotes que ayudaran a toda la
humanidad.
10. ¿Qué propósito cumplió el pacto de la Ley?
10
Entonces, ¿carecía de fundamento la promesa de Jehová respecto a que los israelitas
proporcionarían “un reino de sacerdotes”? En absoluto. Si se esforzaban sinceramente por
obedecer, tendrían oportunidad de hacerlo, aunque no bajo la Ley. ¿Por qué
no? (LéaseGálatas 3:19-25.) Para quienes trataron fielmente de observar la Ley, esta tuvo
el efecto de protegerlos de la adoración falsa. Hizo que los judíos se dieran cuenta de sus
transgresiones y comprendieran la necesidad de un sacrificio mejor que los que podía
ofrecer el sumo sacerdote. Fue un tutor que los conduciría al Cristo, o Mesías, títulos que
significan “Ungido”. Sin embargo, cuando el Mesías llegara, los introduciría en el nuevo
pacto predicho por Jeremías. Quienes aceptaran al Cristo serían invitados a formar parte
del nuevo pacto y realmente se convertirían en “un reino de sacerdotes”. Veamos cómo.

EL NUEVO PACTO PRODUCE UN SACERDOCIO REAL


11. ¿Qué convirtió a Jesús en el fundamento de un sacerdocio real?
11
En el año 29 de nuestra era, el Mesías llegó en la persona de Jesús de Nazaret. Cuando
Jesús tenía unos 30 años de edad, se presentó para hacer la voluntad especial de Jehová
para él, simbolizando su disposición mediante bautismo en agua. Jehová dijo entonces:
“Este es mi Hijo, el amado”. Además, lo ungió, no con aceite, sino con espíritu santo (Mat.
3:13-17; Hech. 10:38). Ese ungimiento comisionó a Jesús para ser Sumo Sacerdote y futuro
Rey de todos los creyentes de la familia humana (Heb. 1:8, 9; 5:5, 6). Él sería el fundamento
de un auténtico sacerdocio real.
12. ¿Qué ha sido posible gracias al sacrificio de Jesús?
12
En su labor de Sumo Sacerdote, ¿qué sacrificio podía ofrecer Jesús que cubriera por
completo el pecado heredado de los creyentes? Tal como él mismo indicó al instituir la
conmemoración de su muerte, el sacrificio sería su propia vida humana perfecta (léase
Hebreos 9:11, 12). Desde su bautismo en el año 29, cuando fue comisionado para ser
Sumo Sacerdote, Jesús se sometió a pruebas y recibió preparación hasta el momento de
su muerte (Heb. 4:15; 5:7-10). Una vez resucitado, ascendió al cielo y presentó el valor de
su sacrificio ante el propio Jehová (Heb. 9:24). A partir de entonces, Jesús pudo abogar
ante Jehová por aquellos que ejercían fe en su sacrificio y ayudarlos a servir a Dios con
vida eterna en mira (Heb. 7:25). Además, dicho sacrificio sirvió para validar el nuevo pacto
(Heb. 8:6; 9:15).
13. ¿Cuáles eran las perspectivas de aquellos a quienes se invitó a formar parte del nuevo pacto?
13
Aquellos a quienes se invitó a formar parte del nuevo pacto también fueron ungidos con
espíritu santo (2 Cor. 1:21). Se incluyó primero a judíos fieles y luego a gentiles (Efe. 3:5, 6).
¿Cuáles eran sus perspectivas? Recibirían el perdón completo de sus pecados. Jehová
había prometido: “Perdonaré su error, y no me acordaré más de su pecado” (Jer. 31:34).
Al quedar legalmente cancelados sus pecados, ya podrían convertirse en “un reino de
sacerdotes”. Dirigiéndose a los cristianos ungidos, Pedro escribió: “Ustedes son ‘una raza
escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para posesión especial, para
que declaren en público las excelencias’ de aquel que los llamó de la oscuridad a su luz
maravillosa” (1 Ped. 2:9). En esa ocasión, Pedro citó las palabras que Jehová había dirigido
a Israel cuando introdujo la Ley, y las aplicó a los cristianos del nuevo pacto (Éxo. 19:5, 6).

REYES Y SACERDOTES QUE AYUDARÁN A TODA LA


HUMANIDAD
14. ¿Dónde servirían los miembros del sacerdocio real?
14
¿Dónde servirían los integrantes del nuevo pacto? En la Tierra, donde como grupo
servirían como sacerdotes, representando a Jehová ante la gente mediante declarar en
público sus excelencias y suministrar alimento espiritual (Mat. 24:45; 1 Ped. 2:4, 5).
Después de su muerte y resurrección servirían con Cristo en el cielo como reyes y
sacerdotes, desempeñando plenamente las funciones de ambos cargos (Luc. 22:29; 1 Ped.
1:3-5; Rev. 1:6). Esto queda confirmado por el hecho de que el apóstol Juan contempló en
visión a unas criaturas espirituales cerca del trono de Jehová en el cielo. En “una canción
nueva” que cantan “delante del Cordero”, ellas dicen: “Con tu sangre compraste para Dios
personas de toda tribu y lengua y pueblo y nación, e hiciste que fueran un reino y
sacerdotes para nuestro Dios, y han de reinar sobre la tierra” (Rev. 5:8-10). En una
visiónposterior, Juan indica respecto a estos gobernantes: “Serán sacerdotes de Dios y del
Cristo, y reinarán con él por los mil años” (Rev. 20:6). Junto con Cristo, componen el
sacerdocio real que ayudará a toda la humanidad.
15, 16. ¿Qué bendiciones traerá el sacerdocio real a la humanidad?
15
¿Qué bendiciones traerán los 144.000 a la Tierra? En el capítulo 21 de Revelación se les
representa como una ciudad celestial, la Nueva Jerusalén, también llamada “la esposa del
Cordero” (Rev. 21:9). Los versículos 2 al 4 afirman: “Vi también la santa ciudad, la Nueva
Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para
su esposo. Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: ‘¡Mira! La tienda de Dios está
con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará
con ellos. Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más
lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado’”. ¡Qué maravillosas
bendiciones! Al ser eliminada la muerte, desaparecerá la principal causa de lágrimas,
lamento, clamor y dolor. Y los humanos fieles serán elevados a la perfección,
reconciliándose completamente con Dios.
16
Revelación 22:1, 2 describe con más detalle las bendiciones que traerá este sacerdocio
real: “Él me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que fluía desde el trono
de Dios y del Cordero, por en medio [del] camino ancho [de la Nueva Jerusalén]. Y de este
lado del río, y de aquel lado, había árboles de vida que producían doce cosechas de fruto,
y que daban sus frutos cada mes. Y las hojas de los árboles eran para la curación de las
naciones”. Mediante estas provisiones simbólicas, “las naciones”, o grupos familiares de la
humanidad, serán curadas por completo de la imperfección heredada de Adán.
Verdaderamente, las cosas anteriores habrán pasado.

EL SACERDOCIO REAL COMPLETA SU COMISIÓN


17. ¿Qué logrará con el tiempo el sacerdocio real?
17
Después de mil años de servicio útil, el sacerdocio real habrá llevado a sus súbditos
terrestres a la perfección. Como Sumo Sacerdote y Rey, Cristo presentará entonces ante
Jehová a la familia humana totalmente restaurada (léase 1 Corintios 15:22-26 22 Porque
así como en Adán todos están muriendo,+ así también en el Cristo todos serán
vivificados.+ 23 Pero cada uno en su propia categoría: Cristo las primicias,+después los
que pertenecen al Cristo durante su presencia.*+ 24 En seguida, el fin,* cuando él entrega
el reino a su Dios y Padre, cuando haya reducido a nada todo gobierno y toda autoridad y
poder.+ 25 Porque él tiene que reinar hasta que [Dios]* haya puesto a todos los enemigos
debajo de sus pies.+ 26 Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a
nada.*+). En ese momento, el sacerdocio real habrá completado su misión.
18. Una vez que el sacerdocio real haya cumplido su objetivo, ¿cómo utilizará Jehová a los colaboradores
de Cristo?
18
A partir de entonces, ¿cómo utilizará Jehová a estos privilegiados colaboradores de
Cristo? Revelación 22:5 indica que “reinarán para siempre jamás”. ¿Sobre quiénes?
La Biblia no lo dice. Pero la vida que han alcanzado y su experiencia en ayudar a un
mundo de gente imperfecta los capacitarán para seguir ocupando siempre un puesto
regio en los propósitos de Jehová.
19. ¿Qué debemos tener presente todos los que asistamos a la Conmemoración?
19
Cuando nos reunamos para celebrar la Conmemoración de la muerte de Cristo el 5 de
abril de 2012, tendremos presentes estas enseñanzas bíblicas. El pequeño resto de
cristianos ungidos que queda en la Tierra participará de los emblemas del pan sin
fermentar y el vino tinto, lo que indica que forman parte del nuevo pacto. Estos símbolos
del sacrificio de Cristo les recordarán sus maravillosos privilegios y responsabilidades en el
propósito eterno de Dios. ¡Que todos nosotros asistamos a la Conmemoración con
profundo agradecimiento por la provisión que ha hecho Jehová Dios de un sacerdocio real
que ayudará a toda la humanidad!
[Ilustración de la página 29]

http://www.misionvida.org/reyes-y-sacerdotes/

SACERDOCIO DE MELQUISEDEC

El sacerdocio de Aarón surge en un momento de la historia cuando Israel se constituye


como pueblo y Dios establece normas y leyes. Pero mucho antes, unos quinientos
años más o menos, cuando todavía no había pueblo, cuando no había tribus y sólo
existía Abraham, la Biblia menciona otro sacerdote.

Abraham es el padre de los hebreos, y de Abraham surgen las doce tribus que
después conformarían el pueblo de Israel. Pero en ese tiempo en el que Abraham era
uno solo y ni siquiera tenía hijos, ocurrió un hecho trascendente. Èl tenía un sobrino
llamado Lot quien se fue extendiendo hasta llegar a la ciudad de Sodoma. Entonces
hubo una guerra en la que cuatro reyes lucharon contra cinco reyes, entre los que
estaba el rey de Sodoma. Éste fue derrotado y les fueron arrebatados los hombres y
mujeres, les robaron el ganado, y se llevaron todo lo que había en la ciudad. El rey de
Sodoma no se pudo defender y cuando huía cayó en un pozo de asfalto. Oyó Abram
que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa y fue a
recuperar a su sobrino. Dios le dio victoria y un gran botín, y recobró todos los bienes,
y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.

Cuando Abraham volvía con el botín, tuvo un encuentro muy especial con alguien
llamado Melquisedec. Aquí comienza la historia de la que quiero hablarte. Leemos en
Génesis 14: 17 en adelante: “Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de
los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de
Save, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote
del Dios Altísimo, sacó pan y vino…” Abraham se encontró con un sacerdote
llamado Melquisedec que además era rey de Salem. De este término surge la palabra
Shalom y de ahí luego viene la palabra Jerusalém, compuesta por el término ieru o
ciudad y shalem que significa paz, cuidad de paz. Shalom es paz, y en cuanto al rey
de Salem, significa, rey de paz.
Abraham pues, se encontró con este rey Melquisedec, pero que además de ser rey era
sacerdote del Dios Altísimo. Según el orden sacerdotal de Aarón, estas cosas no eran
posibles, porque el sacerdocio estaba designado solo para el linaje de Aarón. Ningún
descendiente suyo podía ser rey. Ningún levita podía ser rey porque Dios los escogió
para las tareas del templo y las celebraciones religiosas. Un rey no podía ser sacerdote
y ningún sacerdote podía ser rey. Era la tribu de Judá la que poseía el cetro de poder.
El rey David era de la tribu de Judá; y de esa tribu fueron la mayoría de los reyes de
Israel: David, Salomón, Jeroboam, Roboam, etc., todos ellos descendientes de Judá.
El rey que quiso usurpar el sacerdocio, murió. El rey Saúl, que era de la tribu de
Benjamín quiso oficiar de sacerdote y Dios lo desechó, luego murió en una guerra.
Entonces Dios levantó después de él, a David como rey.

Pero esto nos hace cortocircuito en nuestra cabeza porque Abraham se encuentra con
uno que es rey y además es sacerdote del Dios Altísimo. Otro evento significativo fue
que este rey de Salem sacó pan y vino. ¿No te llama la atención? Pan y vino, rey y
sacerdote: esto no cuadra con lo que Dios había estipulado para la tribu de Leví ni
para Aarón. Tampoco cuadra con la religión judía. Pero antes de que existiera el
pueblo de Israel, había un sacerdote del Dios Altísimo, lo que significa que había gente
que adoraba al Dios Altísimo creador del cielo y de la tierra, por lo que Dios no sólo es
el Dios de Israel, sino que también es el Dios de las naciones. ¡Es el Dios de todos los
que le aman y los que le invocan!

Abraham que fue el elegido de Dios, y de cuyos lomos salió el pueblo escogido, el
pueblo de Israel, se encuentra con un sacerdote que no es de su linaje. La Biblia
señala que no se le conoce linaje a ese sacerdote; no se conoce quienes fueron sus
padres ni de dónde venía, pero era sacerdote del Dios Altísimo. Éste sacerdote sacó
pan y vino.

En uno de los viajes que hicimos a Israel, una guía, nos llevó a un lugar llamado, la
ciudad de David, lugar en el que David se estableció cuando conquisto Jebùs, hace
tres mil años atrás. Allí puso su palacio. En Jerusalén hay una zona que se llama, la
ciudad de David, donde se hicieron excavaciones arqueológicas que muestran distintas
capas ya que en tres mil años han pasado varias civilizaciones que destruían el lugar y
edificaron encima. Cada capa que se puede apreciar son las distintas civilizaciones que
se establecieron en ese lugar. Cada diez metros más o menos se encuentran vestigios
de tres o cuatro civilizaciones. La guía nos hizo descender por unas excavaciones de la
ciudad de David unos treinta metros. Y nos dijo que está demostrado
arqueológicamente que ese era el lugar donde acontecieron determinados hechos.
Cuando te dicen que la tradición señala que en algún lugar sucedió tal y tal cosa,
sugieren que si lo dice la tradición no está científicamente comprobado. De otro modo,
los guías nos dicen que está demostrado científica y arqueológicamente, por ejemplo,
que ese fue el lugar donde Abraham tuvo un encuentro con Melquisedec. ¡Nosotros
quedamos maravillados! La guía, que no era cristiana, y ninguno de los guías son
cristianos, son judíos o agnósticos, nos dijo: “Aquí Melquisedec le dio a Abraham pan y
vino. Y aquí en la vertical, unos treinta metros hacia arriba se encuentra el cenáculo,
el lugar donde Jesús compartió la ultima cena con sus discípulos y les dio pan y
vino”. Dos mil años después de ese encuentro entre Abraham y Melquisedec, Jesús
estaba impartiendo la cena que era su pacto en su sangre, con pan y vino. ¿Esto te
llama la atención? Llama la atención lo que hizo Melquisedec a continuación. Dice la
palabra de Dios en Génesis 14: “y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del
Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios
Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano…” Abraham es el padre de
Israel, es el padre de la fe, el escogido por Dios para formar un pueblo llamado Israel.
Abraham es el poseedor de las promesas que Dios le dio cuando le dijo: “Te juro que
te bendeciré. Y te daré una descendencia que no podrás contar. Si se pueden contar
las estrellas del cielo, entonces tu generación podrá ser contada. Y serán benditas en
ti todas las naciones de la tierra”. ¡Era grande Abraham! En las entrañas de Abraham
estaba Isaac y Jacob; de las entrañas de Jacob salieron doce hijos, que formaron doce
tribus. Adentro de Abraham había ya una nación. Por decirlo en términos bíblicos,
Aarón, el sumo sacerdote, ya estaba en los lomos de Abraham, aunque en ese
momento no era visible, pasarían muchos años antes de que apareciera, pero allí
estaba Abraham ante otro sumo sacerdote, sacerdote del Dios Altísimo, quien lo
bendice. ¿Quién es más grande? ¿Melquisedec o Abraham? Es más grande
Melquisedec porque el mayor bendice al menor. Son los padres que bendicen a los
hijos; los pastores bendicen a la iglesia. Son los gobernantes los que bendicen o
maldicen una nación.

La conclusión al leer las escrituras, es que realmente Melquisedec es un hombre que


pasa desapercibido. ¿Cuánto conocemos acerca de este hombre? Sabemos muy poco o
nada acerca de él. Nosotros sabemos mucho de Abraham, pero apareció un hombre
que era mucho más importante que él, y fue el que bendijo a Abraham diciendo:
“Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y
bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio
Abram los diezmos de todo” (Génesis 14.19 y 20).

Cuando Israel fue pueblo, varios siglos después, aparece el sacerdocio aarónico o de
Aarón, y los levitas eran los responsables de recibir las ofrendas y los diezmos. Mucha
gente, entre ellos algunos predicadores cristianos, dice que si tu pastor levanta
diezmo es un hereje porque según ellos no estamos bajo la ley sino bajo la gracia así
que no se pueden levantar diezmos porque Dios nos libró de las cargas de la ley. Y yo
te digo hoy que nosotros no estamos bajo el yugo del sacerdocio de Aarón, sino que
estamos bajo el yugo del sacerdocio de Melquisedec. Abraham le dio a los diezmos a
Melquisedec mucho antes de que existieran los diezmos de la ley. O sea que hay un
diezmo que pertenece a la ley, y hay un diezmo que pertenece al sacerdocio de
Melquisedec.

Veamos; Melquisedec bendice a Abraham y éste le da los diezmos de todo su botín.


Fíjate que Abraham le estaba dando el diezmo al sumo sacerdote de Salem. No era del
pueblo de Dios. El Nuevo Testamento dice que, en Abraham, o en los lomos de
Abraham estaba Leví. O sea que los que eran responsables de recibir los diezmos
estaban entregando los diezmos a través de Abraham. Por lo que entiendo, parece
que Melquisedec era muy importante y te digo más; es más importante que el
sacerdocio de Aarón.

El rey David es el autor del Salmo 110, y él nació unos seiscientos años después de
Abraham. No todos los Salmos son de David, sí lo es el Salmo 110, y dice en el
versículo 1: “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a
tus enemigos por estrado de tus pies”. ¿A quién se refiere aquí? ¿A quién David le
llama mi Señor? ¡A Jesús! Este es Jesús quien está sentado a la diestra del Padre y
que intercede por nosotros. En una discusión teológica que tuvo Jesús con unos
fariseos dice la Biblia en Mateo 22:42 en adelante: “Jesús les preguntó, diciendo:
¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. Él les dijo:
¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi
Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de
tus pies? Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? Y nadie le podía
responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más”. Jesús está
haciendo alusión al hecho de que la Biblia señala que Èl es el Cordero de Dios
inmolado desde antes de la fundación del mundo; hace referencia al hecho de que Èl
es la misma raíz de Isaí, padre de David. Antes que Abraham fuese, yo soy, dijo
Jesús. Según el linaje de sangre es hijo de David, pero según la Biblia es Hijo de Dios,
eterno, sin principio y sin fin.
El Salmo 110 está hablando de Cristo el Mesías, y dice del Él: “Juró Jehová, y no se
arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de
Melquisedec”. Se salteó toda la historia del sacerdocio aarónico, y el Antiguo
Testamento dice que Jesús el Mesías es sacerdote según el orden de Melquisedec.
Jesús era de la tribu de Judá y no podía ser sacerdote porque para ello debía ser
descendiente de Aaròn y pertenecer a la tribu de Levi. Y Melquisedec no tenía linaje,
no se le conoce madre ni padre, pero se sabe que es sacerdote del Dios Altísimo
creador del cielo y de la tierra. Y el salmo 110 declara: “Jehová juro”. No hay ningún
juramento para levantar sacerdotes según el orden de Aaròn, mas aquí, dicen las
escrituras: “Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre
según el orden de Melquisedec”. Realmente Melquisedec era más importante.
Jesús podía ser rey porque era de la tribu de Judá, pero no sacerdote porque no
pertenecía a la tribu de Levi. Sin embargo, Melquisedec era rey y sacerdote, y
Jesucristo es Rey de reyes y es sacerdote, y está sentado a la diestra del Padre
intercediendo por nosotros. La Biblia señala que en el antiguo orden de Aaròn, el sumo
sacerdote entraba con sangre de machos cabríos y de toros, y se presentaba delante
de Dios en el lugar santísimo. El sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo con
una cuerda atada en su pie porque a la hora de presentarse delante de Dios, si no
estaba limpio y santificado, moría fulminado en ese lugar y nadie podía entrar a
sacarlo, así que, los que estaban afuera tiraban de la cuerda y lo sacaban a rastra.

El apóstol Pablo declaró: “Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de


los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho
de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni
de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el
lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención…Porque no entró Cristo
en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo
para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (Hebreos 9).

En cuanto a Melquisedec dice la Biblia en Hebreos 7: 1 en adelante: “Porque este


Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a
Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo
dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey
de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin
madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino
hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aún Abraham el patriarca dio
diezmos del botín… Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el
mayor… Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que
recibe los diezmos”.

CONCLUSIÓN

Los que somos de Cristo no pertenecemos al orden sacerdotal de Aaròn; los que
somos de Cristo, pertenecemos al orden sacerdotal de Jesús. Y el Señor, no
perteneciendo a la tribu de Levi es sumo sacerdote, es Rey de reyes y Señor de
señores. Pero la historia no termina aquí. Dice la Biblia que Dios nos escogió a
nosotros como un pueblo de reyes y sacerdotes, y el Nuevo Testamento dice que
nosotros somos real sacerdocio. Dios te ha llamado para pertenecer al linaje de Cristo
y formar parte de su sacerdocio. En el Nuevo Testamento los creyentes no estamos
divididos en el clero y los laicos; no existen los laicos. Todos somos clero, sacerdotes
del Dios Altísimo; todos intercedemos ante Dios por el resto de la humanidad y todos
intercedemos ante la humanidad en nombre de Dios. Eso es ser sacerdote; alguien
que intercede delante de Dios por los pecadores, y que intercede a los pecadores por
Dios.
Tal vez hasta hoy no sabías a qué linaje perteneces y no entendías lo tremendo del
llamado que tienes. ¡Formas parte de una tribu apartada para llevar a cabo los planes
de Dios! Jesús les dijo a sus discípulos y te dice a ti: “Vayan y prediquen el evangelio,
hagan las obras que yo hago. Sanen a los enfermos, liberen a los endemoniados,
resuciten muertos. Yo les he dado mi Espíritu para que Èl haga la obra que yo hago.
Ustedes harán las obras que yo hago y aún mayores las harán porque yo voy al Padre.
Les enviare al Espíritu Santo a ustedes para que hagan las obras que yo hago”.

Quizás no tenías claro cuál es el llamado de Dios sobre tu vida. Creías que Dios te
llamó para complacer tus deseos, pero Dios tiene sus planes. No es la virtud que
tienes, no son tus dones ni la capacidad que tienes; la virtud es de Dios, de haberte
escogido a pesar de tus pecados. La virtud es del Señor por haber pasado por alto tus
pecados y perdonar tu vida pasada. La virtud es de Dios por haber enviado a su Hijo
Unigénito a morir en la cruz derramando su sangre para que pudiera entrar al lugar
santísimo y así interceder por nosotros. Tal vez no entendías que formas parte de ese
pueblo de reyes y sacerdotes para Dios. El Señor te quiere reinando, por cuanto eres
rey, e intercediendo, suplicando y trabajando por la humanidad por cuanto formas
parte del sacerdocio. ¡Dios no quiere menos para ti! Él ha escogido un pueblo para sí.
¡No te avergüences de Jesús! ¡No te avergüences del llamado que tienes!

Para algunos ser cristiano es lindo, es sano, pero ser cristiano es mucho más que eso;
es ser llamado y ungido por Dios para hacer su obra. A los reyes y sacerdotes se les
ungía con aceite, y el aceite representa el Espíritu de Dios. Tú eres llamado a ser
ungido rey y sacerdote. Bendigo a Dios que me llamó, que me arrancó de mis planes y
me puso en los suyos. Bendigo a Dios que se acordó de mí cuando yo no era nada;
cuando yo no lo buscaba, se acordó de mí. Yo tenía mis propios planes. ¡Bendito sea
Dios que los arruinó!

El Señor quiere involucrarte en las actividades del reino por eso quiere sacarte de tus
planes. Bendito sea Dios que hasta hoy fue paciente con nosotros. El Señor te ha
llamado una y otra vez y has hecho oídos sordos, pero bendito sea Dios que hoy una
vez más golpea a la puerta de tu corazón. El Señor te está llamando para que formes
parte del pueblo que tiene el llamado del sacerdocio de Melquisedec.

Tú sabes que no le has dado tu vida por completo a Jesús, que le has puesto muchas
excusas; has cambiado a Dios por tu familia, por tu trabajo, tu casa, tus estudios. El
joven rico quería seguir a Jesús, pero amaba más sus posesiones. Si tú amas otras
cosas más que a Dios no eres apto para el reino de Dios. Pon delante el Señor todo lo
que eres, todo lo que tienes y deja que Dios destruya lo que tenga que destruir.
Reconoce que le has fallado y pídele que tome tu vida.

“Señor, no queremos jugar al cristianismo, no queremos jugar a ser cristianos;


queremos ser verdaderos cristianos. No queremos religión, queremos a Cristo en el
corazón. No queremos ritos, queremos tu Espíritu. ¡Derrama de tu Espíritu que
convence de pecado, de justicia y de juicio! Tú nos llamaste a ser reyes y sacerdotes.
Úngenos para cumplir tu llamado, te lo pedimos en el nombre de Jesús, amén”.