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Para exfoliar el rostro

A base de miel de abeja: prepara una crema con dos cucharadas de azúcar morena,
unas gotas de jugo de limón y una cucharada de miel. Masajea con ella el rostro en
pequeños círculos. Aclara primero con agua tibia y después con fría. El limón
eliminará las manchas y la miel nutrirá, suavizará y evitará los poros abiertos.

A base de semilla de girasol: coloca en un mortero media taza de semillas de girasol


y tritúralas hasta obtener un polvo grueso. Añade una cucharada de agua y mezcla
hasta formar una pasta. Aplícala sobre el rostro con la yema de los dedos, masajeando
en círculos hacia adentro durante un par de minutos. Déjala actuar como mascarilla
durante otros 10 minutos y luego enjuaga bien, primero con agua tibia y luego con
agua fría, para que tus poros se cierren nuevamente.

A base de harina de maíz: mezcla una cucharada de azúcar morena con un cuarto de
taza de harina de maíz y unas gotas de aceite esencial de rosas. Añade dos cucharadas
de agua pura y mezcla bien hasta lograr una pasta. Aplícala sobre el rostro
masajeando suavemente en círculos. Déjala actuar durante unos 10 minutos y retírala
luego enjuagando con agua tibia y después fría.

Exfoliantes corporales

A base de avena: mezcla media taza de avena en hojuelas con dos cucharadas de
azúcar morena y dos cucharadas de aceite de oliva extra virgen hasta lograr una pasta
gruesa. Aplícala sobre la piel húmeda durante 10 minutos. Masajea suavemente con
una esponja o un guante de baño para tonificar y lograr el efecto limpiador. Enjuaga
bien, primero con agua tibia y luego con agua fría.

A base de sal marina: mezcla una taza de sal marina con dos cucharadas de aceite de
almendras. Añade unas gotas del aceite esencial de tu preferencia. Aplica la mezcla
sobre toda la piel masajeando suavemente durante unos 15 minutos. Enjuaga con
duchas alternas de agua tibia y fría. La piel quedará impecablemente limpia y tersa.

A base de semillas de sésamo: tuesta una taza de semillas de sésamo hasta que salga
el aceite. Ponlas en un mortero, añade media taza de sal marina y tritura bien hasta
lograr un polvo grueso. Agrega dos cucharadas de aceite de almendra (puedes
sustituirlo con aceite oliva). Aplica la mezcla sobre la piel húmeda y masajea durante
unos 15 minutos. Enjuaga bien, primero con agua tibia y luego con fría.