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5 preguntas que debes hacerte para

cerrar un ciclo
Con el año nuevo llega la oportunidad de oro para “empezar de cero”, al menos esa es la
intención de casi todos. Estas 5 preguntas te ayudarán a saber cómo cerrar un ciclo.

Con el año nuevo llega una oportunidad de oro para “empezar de cero”, al menos esa es
la intención de casi todos. El tiempo para “resetearnos”, cambiar lo que sea necesario y
añadir nuevos sueños y objetivos.

¿Cuántos de nosotros no iniciamos el año decididos a dejar atrás todo aquello que nos
ha hecho daño? Heridas, rencores, pérdidas, resentimientos, etc. Nos juramos que a
partir del primero de enero ya no permitiremos que esas situaciones sigan afectándonos.
En cada uva la esperanza de que mágicamente esos problemas desaparezcan.

No tengo nada contra las uvas y los rituales de año nuevo. Creo que son tradiciones
que nos pueden ayudar a establecer nuevas metas de manera vivencial y divertida, pero
ninguno de esos rituales servirá si no trabajamos esos cierres de ciclo desde el fondo y
no sólo desde la forma.
Los ciclos no se cierran quemando, rompiendo o tirando cosas, para cerrarlos se
necesita la consciencia y la decisión de dejar algo atrás para hacerte responsable de ti
mismo y de tus propios sufrimientos.
Lo que hace difícil el cierre de algunos ciclos es la carga de dolor, culpa y rencor que
traen implícita y enfrentarlos nos obliga a pasar por todos esos sentimientos, es por eso
por lo que muchas veces preferimos “enterrarlos” y ponernos la careta de “no pasa
nada, ya lo superé”.
Se convierte en una piedrita en el zapato o una pequeña astilla que, aunque no es visible
no deja de doler y está ahí para recordarnos constantemente que tenemos algo pendiente
por resolver.

Cada uno de nosotros somos los únicos responsables de cerrar los ciclos que no nos
dejan avanzar, aunque en esas situaciones estén otras personas involucradas, es decir,
no importa si el ciclo que quieres cerrar es un divorcio y la relación con tu expareja, no
hay nada que la otra persona pueda o deba hacer para que tú cierres la parte que te
corresponde y sueltes el conflicto.
Seguramente, muchas personas te han dicho qué hacer para cerrar tus ciclos. Consejos
que nacen de una buena intención para que no sufras más, recetas de cocina para que te
liberes del dolor. Tal vez algo de eso pueda funcionar, pero en mi caso no puedo decirte
cómo cerrarlo, no hay una receta mágica ya que cada situación y persona es distinta.
Lo que sí puedo hacer es dejarte algunas preguntas que te ayudarán a profundizar en tu
cierre de ciclo desde el fondo y no desde la forma. La respuesta a estas preguntas tiene
como objetivo la generación de consciencia sobre aquello que sigues cargando y que ya
no te funciona más.

1. ¿Cómo te darás cuenta de que ese ciclo se cerró?


¿Qué necesita pasar para que te des cuenta de que ya has superado cierta etapa dolorosa
de tu vida? Visualizando esta parte te será más fácil definir lo que necesitas soltar para
cerrar. Muchas veces el dolor nos nubla la vista y perdemos claridad sobre la situación,
formando una maraña tal que al final ya no sabemos ni lo que tenemos que cerrar, son
tantas cosas y tan revueltas que es difícil encontrar una salida.
2. ¿Qué consecuencias te traerá seguir cargando con esta situación?
Esos ciclos sin cerrar influyen de manera consciente en nuestras decisiones y en la
forma en que nos observamos a nosotros mismos y a los demás. Los rencores se
apoderan de nosotros y la amargura puede convertirse en un estado de ánimo
permanente. El resentimiento es el lente a través del cual enfocamos todo lo que nos
sucede en la vida, ya sea bueno o malo. ¿Qué influencia está teniendo en tus relaciones?
3. ¿Qué ganas al seguir atrapado en ese pasado que te lastima?
Muchas veces no nos damos cuenta, pero si no hemos cerrado un ciclo -por muy
doloroso que este sea- es porque creemos que nos sigue reportando algunas ganancias
(aunque en el fondo no sea así). Muchas veces el papel de víctima atrae la atención de
los demás, o podemos continuar chantajeando emocionalmente a los implicados,
culpando a esta situación por nuestros fracasos, evadir responsabilidades, etc. ¿Cuáles
son las falsas ganancias que tú has obtenido de mantener abierto ese ciclo?
4. ¿Qué aprendiste y qué recursos obtuviste?
Si tenemos la voluntad, de todo podemos obtener algo bueno, por muy malo que haya
sido. Toda situación tiene algo que enseñarnos. Siempre habrá algo que pudimos hacer
mejor, define estas áreas de mejora personal para que puedas aplicar estos
aprendizajes en forma de nuevos recursos en situaciones futuras.
5. ¿Quién te dijo que a ti no te podía pasar?
Una de las principales fuentes de sufrimiento es la falta de aceptación de la realidad,
de los demás y de nosotros mismos. Lo más importante es entender que el dolor es
inherente al ser humano y que como humanos todos estamos expuestos a perder, a
fracasar, ser lastimados, decepcionarnos, equivocarnos, etc. Si continuamos aferrados a
lo que debería ser y a una vida “perfecta”, seguiremos sufriendo constantemente.
Cerrar un ciclo significa aceptar que las cosas malas pueden pasar y que forman parte
de la vida, pero que nosotros siempre seremos libres de tomar lo mejor de cada
situación para continuar creciendo y avanzando.
En resumen:
 Visualiza el estado en el que te encontrarás cuando ya hayas cerrado el ciclo. ¿Cómo te
sentirás? ¿cómo actuarás? ¿Cómo verás la vida a partir de esto? ¿En qué tipo de persona
te convertirás una vez que hayas superado esta situación?
 ¿De qué te estas perdiendo por vivir atrapado en ese pasado que te lastima?
 Define tus falsas ganancias y responsabilízate de tu situación.
 Saca lo mejor de la situación y crece.
 Acepta que las adversidades son parte de la vida y que como humanos todos estamos
expuestos a éstas.
 El pilón: regálate el perdón, ya sea a otros, a ti mismo o a la vida en general, no hay
nada que puedas hacer para cambiar el pasado, pero si lo observas desde la lente del
perdón y la compasión hacia los errores propios y ajenos, podrás experimentarlo
desde un estado de paz y aceptación y dejar atrás el rencor y el dolor.
Hay un proverbio de los indios de Dakota que me encanta y que define perfecto el tema
de cierre de ciclos:

“Cuando te encuentres cabalgando un caballo muerto, es


hora de que te bajes de él”.