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NO ACORDÉIS EL PASADO – CONFÍE EN EL SEÑOR – Isaías 43:18-19

“No os acordéis de las cosas pasadas ni traigáis a la memoria las cosas antiguas. 19
He
aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz, ¿no la conoceréis? Otra vez abriré
camino en el desierto y ríos en la tierra estéril.” – Isaías 43:18-19
Dios le está diciendo a Isaías“No os acordéis de las cosas pasadas ni traigáis a la
memoria las cosas antiguas.” Él esta literalmente, diciendo que debemos recibir el
perdón de Dios y mirar hacia adelante para nuestro futuro.
Todos tenemos un pasado y algunas cosas no son tan buenas, por lo tanto, tenemos que
pedir perdón a Dios, aprender de nuestros errores, si es posible hacer las paces con los
que herimos y esperar por las cosas nuevas que el Señor hará en nuestras vidas.
Al estudiar la Biblia, vemos que Dios usó a la gente con menos probabilidades para
hacer algunas de las cosas más sorprendentes para Él. Él eligió el adúltero, el asesino,
el ladrón y la prostituta. Dios los usó como un ejemplo para nosotros.
¿Así que si Dios usó personas como el Rey David, que era un adúltero y un asesino y
otros, porqué no nosotros? Jesús murió en la cruz por nosotros, y una vez que lo
aceptamos como nuestro Señor y Salvador somos nuevas criaturas en Él (2 Corintios
5:17). Gálatas 2:20 nos dice:“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo,
mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el
cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
Los creyentes deben dejar de vivir en el pasado porque Dios quiere que nos enfoquemos
en lo que está delante de nosotros y olvidar lo que pasó ayer o hace muchos años, ya
que Jesús pagó el precio por nosotros en la cruz y ha borrado todos nuestros
pecados. “Yo, yo soy quien borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me
acordaré de tus pecados.” – Isaías 43:25
Tenemos que aprender a dejar el pasado detrás de nosotros. Así que podemos
preguntarnos: ¿Cómo pudoDios perdonarme? Según Lamentaciones 3:22-23, la
misericordia de Dios es nueva cada mañana, y el Señor le dice a Jeremías “perdonaré la
maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado.” (Jeremías 31:34). Él dijo a
Isaías:“aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán
emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca
lana.”(1:18).
Dios quiere sanar todo lo que nos duele, pero primero tenemos que optar por dejarlo
ir. Al igual que David, debemos reconocer nuestros pecados y pedirle aDios que nos
perdone. Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad. Dije: “Confesaré mis rebeliones
a Jehová”, y tú perdonaste la maldad de mi pecado. – Salmos 32:5
Después de una fuerte exhortación a olvidar las cosas pasadas, el Señor dice:“He aquí
que yo hago cosa nueva; ¿no la conoceréis?“ Esta cuestión es vital para la comprensión
de cómo vivir en el pasado nos afecta. El hecho es que, cuando estamos atrapados en
los pensamientos y los acontecimientos del pasado, revolcándose en las heridas y el
dolor de ayer, nos volvemos insensibles a las“nuevas”cosas que el Señor está haciendo
a nuestro alrededor. Por eso Dios pregunta:¿no la conoceréis?“ Las percepciones de
alguien que lucha por dejar atrás el pasado, literalmente se embotan – manteniéndolos
de “ver” las cosas buenas que el Señor está haciendo a su alrededor.
Debemos quitar nuestros ojos del pasado y fijarlos en el poder del Señor. El escritor de
Hebreos nos dice que:“… puestos los ojos en Jesús, el iniciador y perfeccionador de
nuestra fe …” (Hebreos 12:2) Esto no se puede hacer cuando nuestros ojos están fijos
en nuestro pasado.
Aunque hay un lugar y un tiempo para recordar los acontecimientos del pasado para
ganar la sabiduría, también hay un tiempo para dejarlo – suéltelo. El apóstol Pablo
dijo:“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si
logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.” – (Filipenses 3:12)
Dios no quiere que vayamos por la vida mirando por el espejo retrovisor. Ya es hora de
mirar hacia adelante y centrarse en lo que tenemos ante nosotros.Dios quiere hacer algo
nuevo en nuestras vidas. Él quiere que nos levantemos a nuestro máximo potencial en
Él. Dios nos ha llamado a hacer cosas poderosas. Incluso abrirá camino en el desierto y
ríos en la tierra estéril.
Tenemos ques eguir adelante. Es sólo en el avance que vamos cumplir las cosas para la
cual Dios nos ha llamado. No podemos quedarnos donde estamos, ni podemos ir hacia
atrás. La única dirección que podemos ir es hacia adelante. Así que vamos a seguir
adelante y mantener nuestros ojos fijos en Dios y crecer. Antes bien, como está escrito:
“Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios
ha preparado para los que lo aman.” (1 Corintios 2:9)
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti
ha confiado.”
Isaías 26:3

Abriré camino en el desierto, y ríos


en la soledad (Page 1)
10/12/2012 by José R. Hernández

Una gran realidad es que ninguno de nosotros somos perfectos. Todos aquí hemos
cometidos errores, y definitivamente hemos experimentado maltratos, o hemos
maltratado a alguien. Estas experiencias en ocasiones pueden influenciar nuestra
relación con Dios, ya que en casi toda ocasión nuestros errores y los maltratos, ya sea
que hemos recibido o iniciado, causan dolor o remordimiento, duda o apatía, y
resentimientos. En otras palabras, no nos comportamos de la manera que Dios desea y
espera que nos comportemos.

Qué bueno sería si pudiéramos recoger nuestros errores y faltas, ¿verdad? Que bueno
seria si pudiésemos viajar al pasado y corregir todas esas cosas que hemos hecho que
están mal hechas, ¿verdad? Pero aquí es donde comienza el problema, el problema de
muchos en el cuerpo de Cristo es que se concentran más en el pasado que en el futuro.

Lo que sucede es que una vez que hacemos esto, en esencia nos hacemos esclavos de
nuestro pasado, y nunca logramos experimentar una vida fructuosa y bendecida.
¿Cuántos desean una vida fructuosa y bendecida? ¿Cuántos desean tener un nuevo
comienzo? Pasemos ahora a la Palabra de Dios para descubrir lo que tenemos que hacer.
Isaías 43:18-19 – No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas
antiguas. 19He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra
vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

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Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios
tiene para nosotros hoy, es necesario que hagamos un breve repaso de historia. Isaías
vivió cuando el pueblo de Dios estaba dividido en dos reinos; Israel era el reino del norte
y Judá era el reino del sur. El reino del norte había pecado grandemente contra Dios, y
el reino del sur iba en la misma dirección.

cuando estudiamos lo que estaba aconteciendo con el pueblo de Dios en ese entonces,
no es difícil encontrar que ellos se habían nuevamente rebelado en contra de Dios. Esto
es algo que queda bien reflejado en la advertencia de Isaías al pueblo de Judá referente
al juicio pendiente de Dios según encontramos en Isaías 1:2-4 cuando leemos: “…Oíd,
cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se
rebelaron contra mí. 3El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel
no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. 4!!Oh gente pecadora, pueblo cargado de
maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira
al Santo de Israel, se volvieron atrás…”
Debido a que el pueblo no abandonaba el pecado, Isaías les dijo que eventualmente
ellos serian derrotados, y que serian esclavos de Babilonia. Esto es algo que queda bien
claro en Isaías 39:5-7 cuando leemos: “…He aquí vienen días en que será llevado a
Babilonia todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy;
ninguna cosa quedará, dice Jehová. 7De tus hijos que saldrán de ti, y que habrás
engendrado, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia…” Habiendo
establecido esta base, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

El pueblo de Judá tendría que atravesar cien años de dificultad antes de la caída de
Israel, y setenta años de exilio, pero en los versículos que estamos explorando hoy
encontramos que a través de Isaías Dios les estaba ofreciendo palabras de consolación.
Dios les estaba llamando a un nuevo comienzo, Dios les estaba llamando al
arrepentimiento. Pero, ¿qué significa esto para nosotros hoy en día? ¿A caso seremos
llevados cautivos por Babilonia?

La respuesta a esta pregunta es que existen muchos que ya lo están. Existen muchos
que debido a la rebeldía, idolatría, falta de fuerza de voluntad, apatía y desánimo están
cautivos y son esclavos de este mundo de maldad. Pero si te encuentras en esa situación,
Dios quiere hacer algo nuevo en tu vida en el día de hoy. Dios te llama a que tengas un
nuevo comienzo, y aquí en estos versículos encontramos la formula que nos permitirá
tener un nuevo comienzo.

La Palabra nos dice: “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las
cosas antiguas”. Ahora debemos reflexionar y preguntarnos: ¿por qué es esto tan
importante? Esto es de suma importancia porque como les he dicho en numerosas
ocasiones, nuestro enemigo utilizara todo medio o avenida posible para tratar de
separarnos de la presencia de Dios, y entre los muchos que existen encontramos que
nuestro pasado, nuestras faltas, y nuestros errores le proveen una buena entrada en
nuestra vida para acusarnos, y tratar de mantenernos esclavos de nuestra propia
conciencia.

En otras palabras, nuestro enemigo utilizara estas cosas para que no logremos vivir la
vida que Dios quiere que vivamos. ¿Qué tipo de vida murió Cristo en la cruz para
entregarnos? El Señor nos responde esta pregunta claramente en Juan 10:10 cuando
leemos: “…El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que
tengan vida, y para que la tengan en abundancia…” Y la palabra “abundancia” usada
aquí es derivada de la palabra Griega “perissos” (pronunciada: pe-rí-sós) que significa
“…superior, extraordinaria, superada, fuera de lo común..”[1]
Nuestro adversario utilizara nuestro pasado para que nunca alcancemos ver lo mucho
que Dios ha hecho, esta haciendo y hará por nosotros. Claro está en que nunca podemos
olvidarnos del lugar de donde Cristo nos saco, limpio, y purifico; es más, esto es algo
que siempre debemos testificar. No podemos olvidarnos o ignorar lo que encontramos
en Hechos 10:42-43 cuando leemos: “…Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y
testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. 43De éste
dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de
pecados por su nombre…” Tenemos que testificar para que la gloria, poder, y
misericordia de Dios sea conocida. Tenemos que testificar para glorificar a Dios. No
podemos permitir que nuestro pasado influencie de la manera que ahora pensamos, o
que afecte de la manera que ahora nos sentimos.

Esa vida que una vez vivimos, esa vida pecaminosa, esa vida que era como una gran
autopista que nos conducía directamente al infierno, no puede influenciar nuestro
presente, y definitivamente NO tiene lugar alguno en nuestro futuro. En otras palabras
es como encontramos en 2 Corintios 5:17 cuando leemos: “…De modo que si alguno
está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas
nuevas…” Siempre recordemos que Cristo vino a este mundo de maldad para
entregarnos la libertad, y es por eso que en varias ocasiones les he repetido que
debemos ejercer gran cuidado de la manera que pensamos.

Fíjense bien lo que encontramos en Proverbios 4:23 cuando leemos: “…Sobre toda cosa
guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida…” ¿Qué nos dice esto a
nosotros? Lo que esto nos está diciendo es que si nuestros pensamientos son
desanimados, si nuestros pensamientos son apáticos, si nuestros pensamientos son
deprimentes, eso mismo es lo que será reflejado en nuestra manera de ser y
comportamiento.

Si le permitimos al diablo que nos acuse, si le permitimos al diablo que nos mantenga
concentrado en los errores del pasado, entonces nunca llegaremos al lugar donde Dios
nos quiere. Esto es exactamente lo que le paso al pueblo de Israel en ese entonces. Ese
pueblo que Dios libero después de mas de 400 años de esclavitud de Egipto, este pueblo
que Dios condujo a la tierra prometida y le entrego victoria tras victoria, ahora se habían
nuevamente rebelado en contra de Él. Ellos vieron Su poder, majestad y gloria. Vieron
señales y prodigios, pero no obstante todo esto, le faltaban, y permitieron ser conducidos
por el enemigo fuera de la voluntad de Dios y nuevamente a la esclavitud del pecado.

El enemigo detuvo el progreso de ese pueblo con lo mismo que detuvo a sus antecesores
en el desierto; lo hizo con los demonios de apatía, rebeldía, y desanimo. No podemos
permitirle al enemigo que nos detenga, no podemos permitirle al enemigo que invada
nuestra mente. Tenemos que renovar de la manera que pensamos y nos conducimos.
En otras palabras tener muy en mente lo que encontramos en Romanos 12:2 cuando
leemos: “…Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de
ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es
bueno, agradable y perfecto…” (Traducción en lenguaje actual).

Continuando con nuestro estudio leemos: “He aquí que yo hago cosa nueva”. Dios quiere
hacer algo nuevo con tu vida en el día de hoy, Dios quiere renovarte, Dios quiere
fortalecerte. Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios va hacer algo nuevo en mi vida
hoy. ¿Cuántos desean que Dios haga algo nuevo en su vida hoy? Dios quiere hacer algo
nuevo en nuestra vida, y la palabra aquí nos dice: “…pronto saldrá a luz…” Esto es
promesa de Dios; esto nos deja saber que Dios obrara, y que Dios se glorificara en
nuestra vida. Pero aquí también leemos: “..¿no la conoceréis?..” ¿Por qué esta pregunta?
Esta pregunta es de suma importancia porque como les dije la semana pasada, muchos
no alcanzan recibir todas las bendiciones de Dios. Muchos no alcanzan recibir todo lo
que Dios tiene para nosotros porque en vez de buscar más de Dios se alejan de Él. ¿Qué
causa este alejamiento? En realidad existen numerosas cosas que lo pueden causar,
pero yo diría que entre una de las mayores es que muchos no estamos dispuestos a
reconocer nuestras faltas. Después de todo, ¿cómo podemos esperar que Dios nos
bendiga si nuestra vida está llena de pecado? La realidad es que el pueblo de Dios de
ese entonces no la recibió; ellos fueron nuevamente llevados cautivos.

Y la verdad es que al igual que ese pueblo, ninguno de nosotros recibirá las bendiciones
de Dios si continuamos conduciendo en esa autopista que bien sabemos NO nos conduce
a Dios. Nunca recibiremos bendición si primero no admitimos nuestras faltas y nos
arrepentimos genuinamente. Y es por eso que siempre debemos tener muy en mente lo
que encontramos en Proverbios 28:13 cuando leemos: “…El que encubre sus pecados
no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia…”

En los versículos que estamos explorando hoy el Señor nos dice: “…¿no la conoceréis?..”
¿Por qué pregunta el Señor esto? El Señor hace esa pregunta para que nos demos cuenta
que cuando continuamos en ese camino que nos aleja de Dios, entonces no sabremos
reconocer las bendiciones que Dios derrama sobre Su pueblo a diario. Preguntémonos
ahora, ¿con que me ha bendecido Dios a mi hoy? Seguramente que algunos piensan,
bueno hasta ahora con nada. Pero si piensas así repréndelo en el nombre de Jesús.

¿Por qué digo esto? ¿Te despertaste esta mañana, verdad? Aquí esta tu primera
bendición. ¿Te vestiste con esa ropa y zapatos que tienes puesto, verdad? Aquí esta tu
segunda bendición. ¿Desayunaste o comiste algo, verdad? Aquí está tu tercera
bendición. ¿Llegaste hasta este lugar ya sea en automóvil, bus, o caminando, verdad?
Aquí esta tu cuarta bendición. ¿Has tenido la oportunidad de alabarle con gozo, verdad?
Aquí esta la quinta bendición. ¿Has escuchado un mensaje de Su palabra, verdad? Aquí
esta la sexta bendición. ¿Has podido tener comunión con tus hermanos en Cristo,
verdad? Aquí esta tu séptima bendición.

Pudiéramos continuar con una lista inmensa, pero creo que todos ya se están dando
cuenta de las muchas bendiciones que Dios derrama sobre su pueblo a diario, y que en
muchas ocasiones no reconocemos. Por eso es que nos pregunta: “..¿no la
conoceréis?..” La gran realidad es que muchos quisieran tener un día más de vida, pero
no lo tienen. Muchos quisieran desayunar a diario, pero no pueden. Muchos quisieran
poder caminar, pero no pueden.

Muchos quisieran poder alabar a Dios libremente, pero se les prohíbe. Muchos quisieran
escuchar un mensaje, pero no pueden oír. Muchos desean tener una comunión con otros
hermanos, pero no la llegan a alcanzar. Pero si no has alcanzado a ver las bendiciones
de Dios en tu vida, te digo que Dios va hacer algo nuevo en nosotros hoy. Dile al hermano
que tienes a tu lado: Dios está haciendo algo nuevo en mi vida hoy.

¿Qué está haciendo Dios en nuestra vida hoy? La Palabra nos dice: “…Otra vez abriré
camino en el desierto, y ríos en la soledad…” Estas fueron palabras de consolación al
pueblo de Judá; Dios les dijo que Él nuevamente les libraría de la esclavitud, que Él
nuevamente les guiaría, y estas palabras hoy nos hablan tan fuertes como a ellos en ese
entonces. A nosotros nos dice que cuando confiamos en Dios, Él nos guiara a través de
esas pruebas que estamos pasando. Dios quiere abrirnos hoy un camino para que
podamos atravesar ese desierto de depresión, y desánimo. Él quiere abrir hoy un camino
nuevo en ese desierto para que podamos superar la rebeldía y apatía. Y es por eso que
no podemos permitirle al enemigo que nos desvié del camino que nos conduce a nuestro
Padre celestial. No podemos permitirle al enemigo que nos deprima o desanime trayendo
a memoria nuestro pasado; tenemos que concentrarnos en Dios, tenemos que
concentrarnos en lo que Él quiere hacer con nosotros.

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Para concluir . El pueblo de Dios en ese entonces estaba a punto de ser capturados y
llevados a la esclavitud nuevamente por Babilonia. Debido a su desobediencia y rebeldía,
Dios permitiría que ellos nuevamente fuesen capturados, pero aquí el profeta Isaías les
trajo un mensaje lleno de esperanza y poder.

Dios les dijo que Él les libraría y haría cosas aun mayores de las que Él había hecho
cuando les libero de las manos de Egipto. Como todos sabemos, las advertencias del
profeta cayeron en oídos sordos, y ese pueblo eventualmente cayó bajo el dominio de
Babilonia. Desdichadamente, muchos en el pueblo de Dios caen nuevamente en la
esclavitud de Satanás debido a lo mismo. Muchos caen bajo el dominio del dios de este
siglo porque las advertencias caen en oídos sordos.

Dios le dijo a ese pueblo que haría cosa nueva, que haría aun mayores cosas con ellos,
pero para que esto sucediera ellos primero tenían que volverse a Él. Dios nos habla a
nosotros igual, tenemos que volvernos a Dios y dejar una vida pecaminosa, tenemos
que volvernos a Dios y dejar de ser rebeldes. Dios quiere hacer algo nuevo en nuestra
vida, Él quiere restaurarnos y utilizarnos. ¿Te encuentras esclavo de este mundo ahora
mismo? ¿Estas a punto de ser llevado cautivo a causa de tu rebeldía? Escucha hoy que
Dios te dice: “…He aquí que yo hago cosa nueva…” Él quiere renovarte, Él quiere
bendecirte, pero tienes que quererlo. Escucha que Él te dice hoy: “…Abriré camino en
el desierto, y ríos en la soledad…”

Abrazar lo nuevo (Isaías


43:18-19)
No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.
He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra
vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. (Isaías 43:18-19) En
tiempos de transición y de gran presión, nos es difícil ver lo que Dios hace en nuestras
vidas. Nuestras emociones oscilan, no soportan tanto peso. Las personas a nuestro
alrededor también son, de alguna forma, afectadas por nuestras actitudes en medio de la
turbulencia. Todo esto nos hace quedar estancados en el ayer, presos en nuestros errores
y fallas, y dejamos de mirar a Dios, dejamos de buscarlo. La buena noticia es que Dios nos
invita a dar vuelta la página y a dejar las cosas pasadas atrás. Él nos invita a recomenzar,
pues un nuevo capítulo de nuestra vida comienza a escribirse. Dios está haciendo algo
nuevo y nos pregunta: «¿No se dan cuenta?». Tal vez no, porque aún estamos distraídos
con las decepciones, con lo que ocurrió ayer, y todo lo que vemos son imposibles e
incertezas. Sin embargo, nuestro Dios es el Dios de los imposibles. Él nos promete que
hará un camino donde parecía que no había salida. En el desierto y soledad, él traerá agua
para saciar nuestra sed. Por ello, necesitamos tomar posesión de esta promesa. Todo lo
que tenemos que hacer es olvidar el pasado y arrepentirnos de nuestro orgullo, pues el
Padre está siempre dispuesto a perdonarnos. Debemos alegrarnos, porque Dios no deja de
actuar en nuestro favor. Tenemos que buscar su rostro intensamente, incluso en los
momentos de crisis, pues, de tal forma, comenzaremos a andar en el camino de sus
promesas. Jesús es el camino, y el mismo nos conducirá a nuestro destino. Él nos llena de
su Espíritu, llena nuestro ser que está como la tierra seca, que se siente muchas veces en
un desierto y soledad. El Señor es fiel para cumplir su palabra que dice que de nuestro
interior fluirán ríos de agua viva. Dios está haciendo algo nuevo, pero solo viviremos lo
nuevo de Dios si dejamos definitivamente el pasado atrás. Gedeón, no pierda lo que Dios
está haciendo en su vida hoy, a pesar de que no entienda todo. En realidad, no necesita
entender, sino tan solo confiar y alinearse a la voluntad del Señor. Observe que Dios actúa
aun cuando el mar se agita. Es en estas circunstancias que usted verá lo sobrenatural
ocurrir en todas las áreas de su vida. ¡Dios le bendiga! En el amor de Cristo, Ana Kelly O.
Rosário Departamento de Expansión de las Torres 24 Horas (55 31) 3429-1406 / (55 31)
8489-2535

RIOS EN LA SOLEDAD (Pte 10)


Publicado por admin | El 26 septiembre,2009 | En ALABANZA Y ADORACION

Lo último que destacaremos bajo este título, es que la adoración congregacional prepara al creyente
para “el próximo paso” de Dios. Veámos que queremos afirmar con esto.
“…os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es
agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Hebreos
13:21 Dios quiere hacer ALGO en nuestra vida. Y es algo que a él le agrada.
Es muy notable como Dios desafia a su pueblo,y a cada hijo en particular a buscar lo mejor que El tiene
para darnos. Suele suceder muy a menudo que el pasado nos impida apropiarnos de las bendiciones
presentes. Si es tu caso presta atención a las siguientes palabras:

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.” Isaías 43:18.
Es muy importante aceptar el perdón de Dios y renunciar al pasado. Una vez hecho esto, sólo nos resta
mirar hacia adelante con el propósito de ser “verdaderos adoradores.”
Sí, Dios quiere hacer algo nuevo y bonito con nuestras vidas. Con nuestro ministerio. Con nuestros dones.
Por eso, enseguida nos lanza un desafío en terminos de lo que yo llamaría “una expectativa sobrenatural
gloriosa”.

“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz, ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el
desierto, y ríos en la soledad.” Isaías 43:19
La primera parte de este verso es la expectativa sobrenatural. Sólo los adoradores entienden este
lenguaje. Es un desafío a cosas mejores. A dejar lo de siempre y buscar lo nuevo. Es comprender que los
caminos de Dios son una aventura espiritual excitante. Llena de obstáculos tal vez, pero que nos llevan de
“gloria en gloria y de poder en poder.” El adorador no se aclimata al stau quo…no se conforma…sabe
que hay mas y lo quiere. En su bandera esta escrita la frase de David: MI ALMA TIENE SED DE DIOS.
No me es suficiente, ¡Quiero más!
La segunda parte nos deja ver lo que puede lograr una verdadera inquietud espiritual. Caminos en el
desierto. Rios en la soledad. No hay como adorar para ver como por la intervención divina cada desierto
de la vida se convierte en un vergel. Sobrenaturalmente, claro…¿de que otra manera podria ser?
Hoy la sociedad esta enferma de soledad. Este es uno de los peores males que azotan a esta generacion
tan envalentonada por los avances tecnológicos mas sofisticados. Pero que no llenan la profunda soledad
del alma humana. Dios dice “quiero hacer algo nuevo y quiero hacerlo contigo.” El hará nacer rios en tu
soledad. ¿Cómo no adorar a un Dios tan bondadoso? Si tú te sientes sólo Cristo te esta susurrando estas
palabras:

“Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como díce la Escritura, de su interior correrán
ríos de agua viva.” San Juan7:37,38
El adorador aprende a vivir en lo sobrenatural. El sabe que su Dios hace fluir rios de agua viva en
el corazón de los que créen.
Palabras claves:adoracion, adorando en el espíritu, alabanza, artes creativos, banderas, director
alabanza, Espiritu Santo., gracia, La gracia de Dios., músicos, panderos

He aquí que yo hago cosa nueva


“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago
cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en
la soledad”.
Isaías 43: 18, 19
Ayer ya es pasado, ¿Llorar por lo pasado, traerá resultados positivos?, no lo creo, y es que
somos numero uno para recordarnos del pasado y permitir que eso nos afecte para mal.
Tu mejor que nadie sabes que no te fue bien, que hubieras querido que las cosas fueran de otra
manera, que nunca te imaginaste el resultado que daría todo lo que se veía venir, pero ya esta,
se dio, sucedió, las cosas se dieron no como pensaste, pero ahora el panorama es otro.
Quizá en algún momento te preguntes: ¿Por qué Dios permitió?, pero yo te invito a que puedas
hacerte otra pregunta: ¿Qué decisiones o acciones tuyas propiciaron esto?, y es que a veces
pareciera que le queremos echar la culpa a Dios por lo que nosotros mismos hemos
decidido, como que Dios tuviera la culpa de que me haya equivocado o que las cosas me
hubieran salido totalmente contrarias a como hubiera querido.
Y es que Dios no tiene la culpa de tus decisiones, tu eres libre de decidir qué es lo que quieres
hacer o no, y eso también implica que cada decisión que tomes traerá consecuencias; buenas,
si son decisiones buenas; malas, si son decisiones malas, lo más recomendable es ir delante del
Señor y pedirle guianza y esperar a que pueda responder. Lastimosamente la mayoría de veces
tomamos nuestras propias decisiones basados en lo que creemos que es lo correcto,
olvidándonos de consultar a Dios y esperar una respuesta de Él.
Algunos otros se enojan con Dios porque dicen que le consultaron, y es que hay una gran
diferencia entre consultar a Dios y esperar a que El responda a la consulta. La mayoría quizá
pueda consultarle al Señor sobre algo en especifico, pero son pocos los que esperan la respuesta
de Dios para esa decisión y se dejan llevar por lo que creen que es lo mejor.
Por todo eso quizá últimamente te sientes un poco derrotado, como que al no salir las cosas
como quisieras te has sentido defraudado y con un sentimiento de impotencia frente a todo, mas
Dios en este día en especial a través de los versos que leímos al inicio te dice lo siguiente:
Primero, “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”, en pocas
palabras, olvida de una vez por todas esos malos episodios, su voluntad no es que estés
lamentándote todo el tiempo sobre “lo que hubiera sido”.
Segundo, “He aquí que yo hago cosa nueva…”, que difícil asimilar lo que Dios puede y quiere hacer,
mas cuando nuestra mente esta nublada por recuerdos del pasado, por eso el Señor en primera
lugar nos insta a olvidar lo pasado, y ahora nos promete que “hará cosa nueva”. Y es que así es
el Señor, mi Dios es un Dios de nuevas oportunidades, que a pesara de
nuestros constantes errores está dispuesto a hacer nuevamente algo precioso en nuestra vida.
Tercero, “Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”, además de prometernos que
hará algo nuevo, también nos recuerda su poder sobrenatural, en pocas palabras para El no hay
nada imposible, lo que para nosotros puede ser algo que jamás podrá volver a ser, para Dios es
de lo más fácil y lo puede volver a hacer y aun mejor que lo primero.
Hoy Dios quiere que olvides el pasado, te promete que hará algo nuevo y te confirma que su
poder es un Poder Sobrenatural, frente a todo esto, ¿Por qué temer?, ¿Por qué dudar?, ¿Por
qué desfallecer?, lo que Dios dice, lo cumple.
¡Vamos! es hora de levantarnos y comenzar a creer en lo que Dios puede hacer en nuestra vida,
no limitemos el Poder de Dios, no pensemos que todo está perdido pues El hace de lo perdido
algo NUEVO. Sonríe, sécate las lagrimas, date cuenta que tu Dios es un Dios Poderosos,
Omnipotente y Soberano.
La Palabra que Dios quiere que tu mente y corazón guarden en este día es:

“He aquí que yo hago cosa nueva”


Autor: Enrique Monterroza