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¿Los medios de comunicación “reflejan” o “construyen” la realidad?

Responden Becerra, Martini y Mastrini

Martín Becerra: Los medios reflejan versiones de la realidad. Como en el cuento de Borges “Del rigor en la ciencia”
en el que el arte de la cartografía había logrado una perfección tal que el mapa de una sola provincia ocupaba toda
una ciudad, es desatinado postular que los medios reflejan todo cuanto acontece. En rigor: los medios recortan
porciones de la realidad y las re-presentan ante su audiencia. Esa re-presentación no es aséptica, no puede serlo.
Más de mil años, desde Platón hasta hoy, permiten aseverar que la designación de las cosas nunca es neutra, que el
enfoque de la realidad jamás es imparcial, que en la selección de las fuentes y de los testimonios hay tendencia. La
representación de algunas porciones de la realidad merece estudiarse en relación con aquellas que no son
representadas por los medios. Lo que aparece en ellos y lo que es omitido (por criterios de noticiabilidad siempre
falibles), construye a su vez un marco de agenda que instala unos temas y valores determinados, en detrimento de
otros.

Stella Martini: Hace más de 50 años que en todos los tratados sobre la noticia y en todas las carreras que forman
periodistas se afirma que la noticia es el relato de un hecho, esto es, una versión, una construcción de un hecho. En
las declaraciones de varios medios y periodistas aparece una oscura interpretación que identifica construcción con
difamación o manipulación, como si la noticia fuera un producto “natural” alejado de todo artificio o tarea
especializada (ergo, no existirían o no necesitaríamos periodistas). Piénsese por ejemplo que, en la historia de la
investigación de los medios de comunicación, el paso de un modelo lineal nacido en las primeras décadas del siglo
XX y que afirmaba un efecto inmediato de los productos mediáticos sobre conductas y actitudes de los individuos a
otro no lineal de la comunicación que sostiene que se trata de efectos acumulativos sobre los sistemas de
conocimiento de los individuos favorece a las empresas de medios y al periodismo porque les quita el “peso” de ser
únicos responsables de ciertas conductas sociales, tal como señala el italiano Mauro Wolf (1989: 158- 159) asesor de
la RAI hasta su muerte hace unos pocos años.

Construir es hacer, la noticia se hace, es el modo “pedagógico” o mejor dicho cognitivamente accesible para
que los individuos podamos conocer la diversidad, simultaneidad y densidad de un sinnúmero de hechos que no
siempre suceden de forma ordenada y en un mismo espacio. Todos los medios reconocen que seleccionan lo que
publican de un conjunto heterogéneo de acontecimientos según ciertos criterios de noticiabilidad y según su público
e intención editorial y a partir de ella hacen la crónica. No hay objetividad absoluta posible porque por ejemplo lo
que es relevante para un diario y es noticia de tapa no lo es de igual manera para otro. La construcción, que no es
una “mala palabra”, dice de la misma índole de la tarea periodística. Si la noticia fuera el “espejo” de la realidad no
necesitaríamos más que un diario, una estación de radio y otra de TV y no existirían las luchas por el rating, por la
imposición de un diario. Porque no existe el pensamiento único, porque vivimos en un sistema democrático. De
modo que nadie puede sin pecar de megalómano pensar que es poseedor de toda la verdad, o dicho en otros
términos, la objetividad es imposible.

Se espera que exista una ausencia de prejuicios y una cierta distancia con los acontecimientos: esa es la
objetividad periodística. Y es lo que está en las afirmaciones por ejemplo de los manuales de estilo de diarios como
Clarín (1997) y Perfil (1998): que las noticias sirvan a la sociedad cumpliendo con las condiciones de “precisión,
integridad y equidad” ya que “una noticia no es sólo el hecho o el acontecimiento en sí, sino su reconstrucción”
(Clarín, 197: 22) y sabiendo que “toda verdadera información es interpretación” por lo que “un diario es como una
fábrica que refina y transforma informaciones” donde “con informaciones inéditas se construye la realidad. Todo
buen periodista es un partero de informaciones” (Perfil, 1998: 32, 33 y 38). La idea de objetividad se constituye
cultural e históricamente en una sociedad: es decir que hay un cierto consenso sobre el proyecto de país, de vida
cotidiana, de futuro personal que se comparte y que de algún modo se mide en la voluntad que se expresa en las
urnas. La presunción de objetividad está en la índole misma de la profesión y en la ética que la anima y se traduce en
el intento de tomar distancia del hecho a cubrir y de dejar de lado los propios prejuicios e ideas partidarias en el
momento de hacer la noticia. Porque la noticia es un género del gran conjunto que es la comunicación social que
está constituida por diversas, similares y hasta contradictorias versiones de lo que pasa o ha pasado. Justamente, es
propio de los medios de comunicación ordenar el mundo publicando versiones que se ajusten del modo más exacto
posible a la realidad de los hechos y haciendo conocer todas las versiones y/o voces implicadas.

La noticia es una construcción porque la realidad es una construcción social o sea que los individuos (y las
instituciones y los emprendimientos y asociaciones y hasta los estamentos familiares) son los que producen los
hechos de la realidad, algunos de esos hechos son noticia, son construidos por los medios a través de la selección de
los mismos, de la relevancia que cada medio le otorga, de los modos de decir la noticia, diseñar una tapa, poner una
primicia en el aire o usar el vivo televisivo. Sirva también de muestra el que los más de los 50 periodistas de los
grandes medios que entrevisté junto a Lila Luchessi para el libro Los que hacen la noticia. Periodismo, información y
poder afirmaron casi sin variaciones que el periodismo es un servicio público y que su vocación primera es la de
informar correctamente a la población y defender la democracia. Y en ninguno de ellos apareció una reacción
negativa acerca de preguntas sobre cómo se construyen las noticias y las agendas.

Guillermo Mastrini: Desde mi punto de vista hay una combinación de ambos factores. De alguna manera puede
decirse que los medios producen un determinado recorte de la realidad. Son observadores y a la vez narradores de
hechos. Y como no puede ser de otra manera, todo observador lo hace desde un punto de vista, y todo narrador
incorpora su subjetividad en el relato. De esta forma se puede decir que hay una construcción de la realidad. Es decir
que hay una mirada particular sobre un hecho social. Ahora bien, los medios no crean los hechos sociales. Hay una
dinámica social que permanentemente produce hechos. Además la sociedad ha constatado que una manera de
alcanzar visibilidad social es a través de los medios de comunicación. Dado que lanzar un periódico o montar una
estación de radio y televisión suele ser complicado y demasiado oneroso, la sociedad produce actos con el objetivo
de que los medios recojan esa información. Pero lo que es claro es que son los medios los que eligen que temas
cubrir y sobre todo desde que ángulo.

Las teorías modernas señalan la capacidad de los medios de establecer una agenda de temas que se priorizan
en la información, llamada agenda setting. Además hay que considerar que los medios de comunicación como
empresas que son tienen intereses económicos y políticos que defender. En ese sentido la línea editorial del diario
no puede interferir con sus propios intereses. Este hecho podría considerarse lógico, dichos intereses deberían ser
claramente explicitados en aquellas noticias en las que informan sobre cuestiones que los afectan. Quienes leen un
periódico no tienen porqué conocer, y de hecho en la mayoría de los casos no conocen, los intereses económicos
cruzados que atraviesan una información. Un diario que sea propietario de la mayor empresa de cable, al referirse al
sector telefónico, debería explicitar que en estos momentos la convergencia hace que ambas economías tienden a
entrelazarse, y por lo tanto dicha información afecta directamente sus intereses. De esta manera el lector puede
tener una mayor capacidad de análisis de la información. Si no se toman recaudos vinculados a una ética
periodística, no sólo hay construcción sino que además hay manipulación de la información. No me refiero con esto
a manipulación de las conciencias, sino a la construcción de la noticia con un sentido determinado no explicito, que
va mas allá de la mera información.