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Para salir de la trampa del ingreso medio

La discusión acerca del crecimiento en el país se centra en el corto plazo. ¿Podrá


el PBI crecer al 4 ó 5%? ¿Cómo detener la caída de la recaudación tributaria,
disminuir el déficit fiscal y aumentar la inversión pública, necesaria para la
reconstrucción y la reactivación económica?
Como tuvimos un crecimiento económico importante del 2003 al 2013, se ha
instalado la creencia de que el bajón actual es temporal y que las bases
estructurales para seguir creciendo ya están dadas. Apenas vuelvan a entrar los
proyectos mineros, el país estará listo para crecer como antes. Claro, le faltarían
algunas reformas, como una reforma del Estado porque “frena el crecimiento” y,
también, una reforma laboral para “bajar los sobrecostos”.

Pero no es así. Los informes de los organismos multilaterales de los últimos 5


años coinciden en afirmar que el crecimiento de América Latina se debió al alza de
los precios de las materias primas, que a su vez se debió a la gran demanda china
para su proceso de industrialización. China es el primer consumidor del mundo de
plomo (44%), zinc (42.5%), estaño (41%), cobre (38.4%) y acero (45%).
Los países de la Región aprovecharon su dotación de recursos naturales y
pudieron crecer, pero poco o nada hicieron para modernizar su aparato productivo,
como China. Ese crecimiento económico hizo que, por ejemplo, en el caso
peruano, el ingreso promedio per cápita aumente de US$ 1,990 a 6,300 del 2002
al 2016. Ya no somos de ingresos bajos sino de ingresos medios.
Cierto, el oso ingreso per cápita tiene defectos y quizá no es la mejor medida pues
no contabiliza las diferencias en la distribución. Pero es útil para fines
comparativos. Y como tal la usamos. Como ya no somos de ingresos bajos no
podemos competir con ellos en las industrias de mano de obra barata. Pero
tampoco tenemos los niveles de productividad que da la industria ni el necesario
capital humano que caracteriza a los países que tienen ingresos altos, de
US$12,200 para arriba.
En una palabra, ya no somos Bangla Desh, pero tampoco somos Bélgica. Dice el
Banco Mundial que la política económica que nos llevó a los ingresos medios no
nos llevará a los ingresos altos. Hay que promover políticas de desarrollo
productivo que enciendan nuevos motores económicos, al lado de los sectores
tradicionales (respetando siempre la licencia social, ambiental y fiscal).
Agregan que muchos caen en la llamada “trampa del ingreso medio”, quedándose
allí durante mucho tiempo, sin llegar al ingreso alto. El FMI, en su último informe
sobre el Perú (Artículo IV) hace una medición de varios países desde el momento
en que alcanzaron el mismo ingreso per cápita que el Perú.
Se puede apreciar que países mucho más industrializados que nosotros siguen en
la trampa (ver gráfico), como México y Malasia (19 y 11 años). Y siguen allí. Chile
cruzó la línea de ingresos altos 7 años después de llegar al ingreso medio, pero no
ha avanzado mucho más desde entonces. Los ejemplos de éxito son Taiwan y
Corea del Sur: se demoraron 8 a 10 años en llegar, pero ahora están por encima
de los US$ 22,000 per cápita. ¿El secreto? Hyundai, LG, Samsung, Daewoo, para
Corea. Asus, HTC, Acer, Advantech y Delta, para Taiwan.
De su lado, el Presidente de China Xi Jingping ha dicho que no caerán en la
trampa del ingreso medio, adonde llegó en el 2010. Al 2017 ya está en US$ 8,250
per cápita. Perú entró a ingresos medios en el 2008. Ya tenemos 10 años allí y
nuestro per cápita ha retrocedido en los últimos 2 años: estamos en US$ 5,950
(1).
La salida va por la diversificación productiva, que apoyanlas multilaterales y
economistas como Dani Rodrik y Ricardo Hausmann. Aquí comenzó con el
ministro Piero Ghezzi: se trata de impulsar “clusters”, mesas ejecutivas, centros de
innovación tecnológica, entre otros. Lamentablemente, fue abandonada por PPK y
sus ministros.
Pero el mensaje del Premier Villanueva puede abrir nuevos horizontes, al plantear
Ejes Territoriales, como el del Sur, que “articula la inversión del Gasoducto del
Sur con la Petroquímica, con la carretera Tacna-Colpa-La Paz, con la ejecución
del aeropuerto de Chinchero en Cusco y la modernización del puerto de Marcona;
y asociando todo ello con una educación y desarrollo cultural y turístico para un
potente impacto en la macrorregión, así como la segunda etapa de Majes Siguas y
el corredor ferroviario Ilo-Desaguadero” (Mensaje en el Congreso, 2 de mayo).
Se necesitan nuevas políticas para no quedarnos estancados e ir hacia un nuevo
crecimiento basado en el desarrollo productivo. ¿No les parece?