Está en la página 1de 2

Tony Stark es un ingeniero industrial, un genio de la tecnología que usó su talento para

convertirse en multimillonario gracias a la fabricación de armamento para el ejército de los


Estados Unidos. Tony Stark es, ante todo, un patriota.
¿Pero qué tipo de persona es? Es "un cerebro superior, pero indisciplinado y hedonista. Un
niño rico que lo ha tenido todo fácil y que se toma todo a broma", explica el traductor de los
cómics de Iron Man, Santiago García. "Es un alcohólico y un prototipo a lo James Bond
pasado de moda", dice Salvador Larroca, su actual dibujante para Marvel. "Stan Lee lo
imaginó como un Howard Hughes, un playboy millonario y, a su vez, visionario" según Julián
M. Clemente, editor de Marvel en España. "Es un mujeriego habitual de las revistas del
corazón y de la jet set", remata García.
Pero Tony Stark tenía una debilidad: una pieza de metralla alojada cerca de su corazón le
obligó a construirse una armadura que le convirtió en invencible. Ese es el nacimiento de
Iron Man. Stark necesita a Iron Man no sólo para convertirse en un superhéroe, como
Supermán, sino simplemente para sobrevivir.
"Cuando hacía un sobreesfuerzo o la energía de la armadura se agotaba, Tony estaba en
peligro. Un hombre de hierro por fuera con el interior frágil y siempre al borde del desastre.
Digamos que Tony Stark era frívolo por fuera y serio por dentro, mientras que Iron Man era
duro por fuera y blando por dentro" analiza Santiago García. Pero el personaje creado en
1963 ha evolucionado mucho y ahora "ese problema parece superado" gracias a la alta
tecnología, como el tecnovirus extremis que lleva en el interior de su cuerpo y le permite
ser capaz de controlar su armadura mentalmente. "De manera que la frontera entre Tony e
Iron Man se ha ido borrando".
El Iron Man del año 2010, orquestado por el guionista Matt Fraction y el dibujante valenciano
Salvador Larroca en la serie The Invincible Iron Man, es ya "un protociborg, el primer paso
en la fusión hombre/máquina" explica el crítico Javi Sánchez. "El guionista Warren Ellis le
convirtió hace poco en un ciborg de la era de la información, un router posthumano. La
historia de 'necesito la tecnología de Iron Man para sobrevivir a mi fragilidad humana' ha
tenido muchas variantes en los cómics: Tony Stark ha sido alcohólico, parapléjico, enfermo
degenerativo y un desgraciado en general". La sociedad cambia, Iron Man cambia
El escenario bélico en el que nació Iron Man en los años 60 era el de Estados Unidos en la
Guerra del Vietnam. En cambio, la gran amenaza terrorista actual post-11S de su país es
la del terrorismo islámico, las guerras de Irak y Afganistán, "las células de Al Qaeda, bombas
atómicas perdidas en Ucrania, bandas de mercenarios salidos de las ex-repúblicas
soviéticas y amenazas oscuras enterradas en lo más profundo de China" describe su
traductor. Pero, en los 60, Iron Man "se adhiere con ingenuo júbilo a la causa, mientras que
ahora vive en permanente estado de crítica al gobierno". Los vaivenes políticos de Estados
Unidos y el pulso de su sociedad convierten al superhéroe en una veleta: "El Iron Man
clásico se volvió antibélico cuando también se volvió la sociedad, y ya a finales de los 60
iba a Vietnam a ver morir a los niños y a preguntarse por qué y a plantearse que la guerra
es una barbarie en la que todos perdemos".
"A lo largo de sus casi cincuenta años, la personalidad de Stark ha ido variando de acuerdo
con los acontecimientos sociales de cada década", resume Eduardo Salazar, autor de un
libro sobre Los Vengadores, la pandilla superheroica encabezada por Iron Man y que Joss
Whedon llevará a la gran pantalla. "El de ahora es el Iron Man de los tiempos que corren -
cuenta su dibujante-, ya no fabrica armas, sino que utiliza su energía repulsora para salvar
el planeta". Marvel tomó esta decisión porque Iron Man "es una franquicia básica de la que
sale mucho dinero y se explota bien, ha de representar los valores de la empresa", cuenta
Larroca. "Iron Man no ha sido popular porque representa el lado de los derechos del
Gobierno de los Estados Unidos. Ya no despierta simpatías el tipo que fabrica las armas
con las que el gobierno invade países y monta guerras".
"Lo que le hace contemporáneo es que, por encima de su genialidad, está cargado de
defectos. Se los perdonamos, pero están ahí, él es consciente de ellos y quizás sea eso lo
que le convierte en un héroe con cara, ojos y pies de barro" explica el representante de
Marvel. Esa misma expresión usa Larroca: "un héroe con pies de barro". Para Clemente,
sólo personajes como Steve Jobs o Shigeru Miyamoto podrían reflejarse en Tony Stark.
"Tenemos un señor que dirige grandes corporaciones y hace el bien. Para unos puede ser
algo imposible, para otros no", explica Eduardo Salazar. "Los personajes de ficción no son
realistas, están idealizados para atraer al público, y jamás se equivocan en algo irreparable,
el malo es el malo. Idealizamos a Robin Hood y sus alegres hombres de Sherwood pues
sabemos que el Príncipe Juan era un tirano usurpador y que los buenos en verdad
redistribuían lo robado entre los pobres, en la vida real serían terroristas o ladrones".
Con la llegada de la "Guerra Civil de Marvel, la misma que trajo noticias como Spiderman
desenmascarado o la muerte del Capitán América", explica Javi Sánchez, tenemos a "Iron
Man dirigiendo el cotarro oficialista y jugando a empresario metido a político neocon. El
personaje fue como un villano de James Bond que ganara todo el rato, sancionado por un
regimen conspiranoico muy a lo Bush. Una historia que todavía continua a día de hoy, con
Tony buscando la redención y el perdón de sus antiguos amigos, ahora que está Obama y
hay que ser buenos".
El siglo XXI es el del Stark político, "un personaje que, en su prepotencia capitalista y
conservadora, se pone al frente de la comunidad superheroica en un intento de organizarles
a todos bajo la autoridad del gobierno de los Estados Unidos. Apoya una serie de leyes que
obligan a los enmascarados a trabajar para el gobierno y a revelar sus identidades (algo a
lo que él llevaba negándose desde sus inicios) y al frente de sus seguidores comienza a
dar caza a los que no pasan por el aro, gran parte de ellos amigos suyos de toda la vida,
como el Capitán América. Tras una temporada al frente de la seguridad de los Estados
Unidos, es víctima de su propia política, y cuando cae en desgracia, él mismo es convertido
en víctima de sus propios designios, acosado y perseguido, por la nueva administración
que le sustituye. Ahora que Bush ya no está y ha entrado Obama, parece que todo va a
arreglarse. Así funciona", cuenta Salazar.
Una conclusión que confirma Sánchez: "Fans del cómic y público general han dado su
bendición a ese entrañable bastardete que es Tony Stark, y la productora lo tiene como
buque insignia para llegar al blockbuster que será Los Vengadores, en 2012"

Intereses relacionados