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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA


CIENCIA Y TECNOLÓGICAS

PROGRAMA DE ESTUDIOS AVANZADOS GJ- UBV

YARITAGUA- EDO. YARACUY

PENSAMIENTO JURÍDICO
EMANCIPADOR Y EL NUEVO
CONSTITUCIONALISMO
EL PODER JUDICIAL ANTE LA
DIVERSIDAD CULTURAL Y EL
PLURALISMO JURÍDICO

ABOGADOS

Linarez Omar José C.I. 5.242.955


Vargas Francisca C.I. 9.604.640
Ustariz Luzmey C.I.10.859.973
González Mariangela C.I. 19.712.357
Gutiérrez María C.I. 8.773.802
Parra Alonzo C.I. 7.403.750
Torres Carmen C.I. 7.402.767
Anzola Fátima C.I. 11.275.277
Dudamel Wilmer. C.I. 9.616.380

Yaritagua, Abril de 2018


PENSAMIENTO JURÍDICO ENMACIPADOR Y EL NUEVO CONSTITUCIONALISMO

El pensamiento jurídico emancipador puede, por ende, no significar otra


cosa que el ideario de nuestros próceres independentistas apoyado en los
paradigmas de las revoluciones francesa e inglesa, en aquella época donde se
buscaba fervorosamente un camino para ser independientes de los imperios
español y portugués; pensamiento que hoy aún está vigente, enriquecido por las
ideologías emancipadoras y revolucionarias de los siglos XIX y XX, y que lucha
por la ruptura de la asimétrica dependencia externa, así como por la
transformación a fondo de las estructuras represivas internas que son el legado de
medio milenio de evolución truncada.

En esta vía encaminada hacia el levantamiento de una sociedad fraternal,


participativa y democrática es menester guiarnos por la historia que mira hacia
adelante, como lo propone el historiador Eduardo Galeano. Los pueblos
latinoamericanos dependen de su identidad para determinar su propio destino, es
decir, de la comprensión de las tres dimensiones de nuestro ser histórico: pasado,
presente y futuro. La Identidad es lo que confiere al cambio, la esencia de
continuidad, autodeterminación y razón del sujeto, mientras el cambio le permite a
la Identidad, la permanencia de su esencia.

Un pueblo sin identidad es un cíclope, un gigante que mira con un solo ojo y
que además es miope. Por esa razón le es imposible discernir cuál es el camino
que ha de transitar para su liberación. Acabar con su identidad significa dejar ciego
al pueblo soberano y sujetarlo aún más a las cadenas que le han sido impuestas
por el imperialismo de ayer y el imperialismo de hoy. Coadyuvar a la reedificación
y al desarrollo de esta Identidad, es decir, su disposición a la emancipación y
autodeterminación es, por consiguiente, exigencia de cualquier legítima aspiración
emancipadora latinoamericanista.

Es así como el pensamiento emancipador nace en Latinoamérica de la


fusión de diferentes ideologías progresistas europeas, que a mediados del siglo
XIX, contribuyeron al derrumbe de los imperios europeos de la época.
Posteriormente esas ideologías se acrisolaron en el fragor de la lucha
independentista y fue tomando cuerpo un pensamiento propio emancipador,
adecuando el ideario revolucionario europeo a nuestra gesta emancipadora.

Será dentro de la magna idea de Bolívar sobre "América la Patria Grande",


reafirmada en el pensamiento de "Nuestra América" de José Martí, y la praxis
abnegada de millones de latinoamericanos, como se ha de crear el nuevo mundo
americano, poblado por mujeres y hombres hermanados viviendo juntos como
integrantes de una poderosa y única nación.

Agotado Desde un principio, la Independencia de Venezuela, la peculiaridad


del proceso mediante el cual este país rompió sus vínculos políticos con España,
llamó la atención de otros pueblos y, en varios casos, le sirvió de ejemplo y
modelo. Posteriormente, el tema ha seguido despertando la curiosidad de los
historiadores y suscitando sus investigaciones: sin antecedentes que permitiesen
suponerlo, esta porción de América, encabezada por la ciudad de Caracas, da al
mundo hispánico una generación de personalidades de primer orden, cuyo
conjunto es expresión de madurez evolutiva en los aspectos sociales e
intelectuales. Y no es para menos cuando tal proceso tuvo como protagonistas a
hombres que marcaron el destino americano: Bolívar, Miranda, Bello, Sucre,
Simón Rodríguez, así como actores menos divulgados entre los que se
encuentran Juan Germán Roscio o Miguel José Sanz.

La sociedad europea del siglo XVIII estaba dividida en varios estamentos


claramentediferenciados:la nobleza, el clero, la burguesía y el pueblo; la nobleza
gozaba deprivilegios y tenía el poder político alrededor de los monarcas; el clero
integrado por la jerarquía de la iglesia católica también gozaba de privilegios
sociales y económicos. Laburguesía formada por comerciantes e industriales con
propiedades y dinero carecíande poder político y el pueblo en su mayor parte
integrado por campesinos, artesanos ytrabajadores carecían de derechos sociales
y políticos y en su mayor parte vivían en lapobreza.
Las ideas de la Ilustración, la Guerra de Independencia de Estados Unidos
y laRevolución Francesa ejercieron gran influencia en los territorios coloniales de
Españaen América. Gracias a la Enciclopedia de Diderot, las ideas de
la Ilustración fueron muy estudiadas entre los sectores educados de
Latinoamérica, en especial, por miembros del clero y la burguesía criolla.

En estos sectores sociales, las ideas de libertad, igualdad, progreso y


soberanía entre otras corrientes se difundieron rápidamente, asícomo las ideas de
Rousseau, Bayle, Mostesquieu, Voltaire y Rainal. Sin embargo, la mayoría de la
población no entró en contacto con estas corrientes de pensamiento debido a
factores como el analfabetismo y la fuerte censura prevaleciente contra todo
aquello que representara un peligro para el Estado colonial. No obstante, las
medidasestablecidas por España no impidieron la expansión de las nuevas tenden
ciasfilosóficas y políticas.

La Guerra de Independencia de los pueblos hispanoamericanos fue cruenta


,encarnizada, y puso de manifiesto las luchas internas de poder entre la élite
criolla.Laclase dominante se fraccionó en distintos grupos de poder: patriotas reali
stas, centralistas, federalistas, moderados, liberales y conservadores.

Por ejemplo,en Chile,el Congreso Nacional estaba dividido en grupos: mod


erados e independentistas(en cabezados por Bernardo O'Higgins).

En Venezuela, el Congreso Nacional mostró, también, diferencias entre los


grupos políticos, sin embargo, los grupos a favor de laindependencia dominaron
Francisco de Miranda y Simón Bolívar organizaron, en 1810,
la Sociedad Patriótica, con el fin de lograr la separación.Venezuela declaró la
independencia en 1811, y redactó una constitución que adoptó la forma de
gobierno republicano y federal, similar a la Constitución de Estados Unidos.

Los conflictos internos y la movilización de las fuerzas españolas sofocaron


y suprimieron la Primera República de Venezuela asumieron el control directo del
poder. La formación de juntas iniciada en Caracas se expandió rápidamente y, al
igual que en España y en América, en cada capital deprovincia y de región se
estableció una junta de gobierno en defensa del rey FernandoVII.

La cohesionada Capitanía General quedó dividida en tantos núcleos como


grupos de poder existían. Sin embargo, era indispensable conformar un poder
centralizado en cargado de coordinar las acciones de defensa, garantizar el
control interno y establecer relaciones con las potencias internacionales, sin cuyo
apoyo la aventura criolla corría peligro. Inmediatamente el cabildo de Caracas
mandó emisarios a las distintas provincias para imponer su liderazgo.

La pretensión de los criollos caraqueños descansaba en el predominio


económico y demográfico que desde las primeras décadas del siglo XVIII alcanzó
la ciudad. Además, Caracas era la sede de la Capitanía General desde 1777 y de
los organismos en cargados del manejo y administración de la política, de la
justicia y de la economía colonial, lo que la convirtió el en punto de unión de toda
Venezuela.

Sin embargo, apartir del 19 de abril de 1810, la preeminencia de la capital


fue desconocida.De tal modo, que para 1811 la guerra civil ya era un hecho
inevitable, debido a una serie de insurrecciones que se iniciaron en Cumaná y
continuaron en Maturín,Guayana, Los Teques y Valencia. Los partidarios de la
independencia se dieron cuentaque no podían alcanzar ningún acuerdo posible
con los defensores de la monarquía.Temían a sus posibles represalias y
venganzas en caso que se restableciera el ordencolonial.

Esto los obligó a definir el conflicto, es decir, intentar polarizarlo en bandos


favorables u opuestos a la independencia. Un debate que, en última instancia, se
decidió en el campo de batalla, en un conflicto que destruyó al país y enfrentó a
los venezolanos en una feroz guerra de exterminio.En cuanto a la declaración de
la independencia la última palabra la tenía el Congreso, que en un principio vaciló
en formalizar la discusión relacionada con la ruptura de las relaciones con la
metrópoli. No obstante, en la sesión del 2 de julio, el Congreso iniciólas
discusiones y se abrió un polémico debate que terminó el 5 de julio de 1811 con el
acuerdo definitivo de disolver el vínculo que por 300 años los unía con España.
Quedaron encargados Juan Germán Roscio y Francisco Iznardi con la misión
deredactar el documento, que fue aprobado el 7 de julio, y presentado al día
siguiente al Poder Ejecutivo, para la firma definitiva del acta que sentenció la
independencia deVenezuela

Ante el fracaso venezolano, y las pocas posibilidades delograr el apoyo de


Nueva Granada para la recuperación de Venezuela, Bolívar decidióexilarse en
Jamaica.

Ahora bien, el 19 de abril de 1810 se formó en Caracas una junta


conservadora de los
derechos de Fernando VII. Los miembros del cabildo de la ciudad rechazaron la
pretendida autoridad de la Regencia por considerarla ilegítima, y decidieron tomar
elcontrol del poder en nombre del rey.

Alegaron su derecho de establecer, tal como sehabía hecho en España, la


formación de un gobierno provisional mientras que se erigíaotro sobre bases
legítimas que gobernaran todas las provincias del reino.

La medida del cabildo partía de la necesidad de mantener el orden interno y


de defender los interesesde la provincia, que en gran medida eran los suyos. El
cabildo estaba compuesto por los criollos de Caracas, conocidos como
mantuanos, que en su mayoría eran poderosos terratenientes, dueños de la mano
de obra esclava y del comercio. La soberanía del pueblo recaía en ellos por
un derecho proveniente de sus ancestros, representados en los primeros
conquistadores del nuevo mundo. El poder soberano le pertenecía a los criollos
por el derecho de conquista, un principio que les otorgó visibilidad política y
relevancia social.

Por otro lado, los criollos concretaron la conjura final que sería la definitiva;
el cabildo de Caracas apresó al Capitán General Vicente Emparan y
sustituyó a los principales fueron
de la administración colonial por representantes locales afines a susintereses.
Este desplazamiento de autoridades se realizó sin violencia, en forma
pacífica y en algunos casos el enroque se logró de manera amistosa. Ante la
necesidadde establecer referentes de autoridad soberanas, con la legitimidad
necesaria para
mantener el orden interno, todos los cabildos provinciales, regionales y locales.

En su vertiente social y política, el estallido de la crisis de la sociedad


colonial venezolana permitió en su momento la maduración de un conjunto de
situaciones quevalen destacarse. En primer lugar, la guerra facilitó la decantación
de las llamadas ideas francesas hasta convertirlas en ideas bolivarianas, es decir,
en ideas nacionales.

Dicho de otro modo, las consignas de libertad, igualdad, fraternidad y


propiedad quealimentaban el ideario claramente burgués de la Revolución
Francesa fueron reelaboradas por la elite política que acompañaba a Simón
Bolívar, quien, al analizar las consecuencias sociales que produjera la difusión de
dichos postulados entre los esclavos, los pardos y los indígenas, encontró en el
cuerpo de los militares republicanos al sector social que le permitió cumplir con el
doble propósito de crear una repúblicaindependiente y, al mismo tiempo, satisfacer
las aspiraciones de los individuosintegrantes de la sociedad de ese momento, con
respecto a la libertad, la igualdad y lapropiedad.

Por otra parte, la independencia significo para Bolívar mantener el equilibrio


entre la anarquía y la tiranía, entre la oposición y el desorden, y para controlarlo
debía existir una constitución cuya función era detener los excesos de la
colectividad y frenar los desmanes de la autoridad, además de servir de vehículo
para la educación y la disciplina cívica.

Haciendo una breve reseña, pueden establecerse algunos de los textos


constitucionales más significativos de Venezuela. El 21 de diciembre de 1811
aparece la primera Constitución venezolana, que constituyó además la precursora
de Hispanoamérica, adelantándose, incluso en tres meses, a la célebre
Constitución española de Cádiz. De carácter republicana, se inspiró en las
doctrinas liberales estadounidenses y proclamó algunos derechos idénticos a los
enunciados por losrevolucionarios franceses. Fue el producto del movimiento
independentista que luego estallaría en toda América del Sur.

Asimismo las constituciones de 1819, 1821 y 1830 estuvieron


estrechamente ligadas a la lucha contra el colonialismo español y al intento
unificador de los que fueron susterritorios conquistados, y en gran medida fueron
la obra de ilustres patriotas o políticosde la época, que le imprimieron, además de
lo más avanzado de las prácticasconstitucionales de entonces, una especie de
sello personal.

A partir de 1857, con la Constitución promulgada durante el gobierno de


José Tadeo Monagas, aparecen numerosas normas supremas, cuya inestabilidad
y efímera existencia reflejan procesos de elaboración con carácter acomodaticio y
personalista.Constituciones de facto, que fueron marcando los continuos cambios
en el poder yreforzando el caudillismo que caracterizó gran parte de la historia
política venezolana.Salvo la de 1858 que estatuyó el voto directo, universal, libre y
secreto, imprimiéndole un sentido democrático a aquella sociedad, y la de 1891
que estableció por primera vezel control de la constitucionalidad de las leyes y los
actos del poder público a través deuna Alta Corte Federal, el resto de las
constituciones en ese período pasaron sinrealizar grandes aportes.

En los años 1864; 1874; 1893; 1901; 1904, se promulgaron otras


constituciones, donde los cambios esenciales operaron en la estructura estatal-
territorial del Estado venezolano, período de mandato presidencial. La creación de
estas magnas leyes estuvo matizada por los constantes cambios políticos y el
proceso de sustitución de uno por otro gobierno bajo el régimen del continuismo.
Siete reformas constitucionales se produjeron durante el gobierno Juan Vicente
Gómez.

La finalidad de estas estaba acorde a cualquier desmán político que


proviniese de aquella figura. No por gusto aeste período de le conoce como el de
las "constituciones gomecistas", cuyo carácter antidemocrático es fácil advertir.En
1909; 1914; 1922; 1925; 1928; 1929 y 1931 aparecerían estas
sucesivastransformaciones, hasta que el sucesor Gómez, Eleazar López
Contreras, puso el cúmplase a la Constitución de 20 de julio de 1936, en un
proceso que intentó ser democrático, mas no fue otra cosa que otro acto
puramente político. Nueve años más tarde Medina Angarita promulgó otra
Constitución que apenas era una modificación de su antecesora.

A partir de 1947 la práctica constitucional venezolana comienza a


experimentar importantes cambios. Las nuevas reformas democráticas aparecidas
al término de la Segunda Guerra Mundial llegaron, como en gran parte del mundo,
también al escenariopolítico y jurídico de Venezuela. La primera muestra fue la
Constitución de 1947,adoptada durante el gobierno de la Junta Revolucionaria
dirigida por RómuloBetancourt. Se dice que esta fue la primera ley de leyes que se
promulgó en uncontexto democrático, pues emanó de una discusión de diputados
elegidos por elpueblo. Sin embargo, Rómulo Gallegos ascendería a la presidencia
al siguiente año,por lo que la permanencia de Betancourt con la nueva
Constitución fue bastanteefímera.

El golpe de Estado propinado por Pérez Jiménez puso fin a la vigencia de


aquella Constitución años más tarde, siendo posteriormente sustituida por la que
diese el propio golpista el 15 de abril de 1953. No obstante, Betancourt regresaría
a la presidencia, siendo aprobada el 23 de enero de 1961 la Constitución de la
República deVenezuela, que pasaría a la historia como la de más larga duración,
hasta el momento. Aquella Carta Magna había sido el producto del acuerdo de las
principales fuerzaspolíticas venezolanas tras el Pacto de Punto Fijo, el 31 de
octubre de 1958, que abriría el camino hacia la reestructuración política de aquel
país, concentrando el poder en los partidos tradicionales que luego inaugurarían la
era del bipartidismo en Venezuela. Por tanto, se duda de su contenido popular,
mientras se advierte a todas luces queconstituyó la vía para elevar y legitimar las
aspiraciones de los firmantes de aquelpacto.

Durante casi cuatro décadas rigió la Constitución de 1961 los destinos de


Venezuela,sustentada en la renta petrolera, se vio abocada en una gran crisis a
finales de la década de 1970 e inicios de los ochenta, provocada por la caída de
los precios de loshidrocarburos. A partir de entonces, y sin dudar que aquel
sistema nunca funcionó, comienza a sentirse el franco deterioro de la democracia
venezolana, que se refuerza con la creciente ola de corrupción, ineficacia
institucional y los serios problemas defuncionamiento del aparato estatal.

La crisis social y los continuos encontronazos entrelas fuerzas políticas,


gobernantes y la sociedad civil desencadenarían un profundoproceso de
deslegitimación, que encontró en la Constitución de 1961 el punto másvulnerable y
nace una nueva Constitución.Una vez que Hugo Rafael Chávez Frías, es electo
presidente empezó a trabajar en una nueva Constitución más social y más
enfática en cuanto a las responsabilidades del aparato gubernamental.

Producto de su incansable trabajo fue la ConstituciónBolivariana de 1.999


promulga por nuestro eterno Comandante Presidente bajo Gacetaoficial 36870 el
30 diciembre del 1999, la cual ocupa un papel clave en la historia delnuevo
constitucionalismo social latinoamericano, recoge un vasto catálogo de
derechosindividuales y colectivos, tanto civiles y políticos como sociales, culturales
yambientales.

Todos estos derechos se consagran como derechos sin jerarquíasinternas,


sujetas a un sistema equivalente de garantías y consagradas de acuerdo a
losestándares más avanzados fijados por el constitucionalismo comparado y por
elderecho internacional y regional de los derechos humanos. Su énfasis en lo
social es quizás lo más novedoso de nuestra Carta Magna, sonnumerosos los
artículos que proclaman y expones los derechos tanto familiares,laborales,
educacionales, entre otros, de los ciudadanos (la mayoría de estos
derechosestaban contemplados en la Constitución de 1961 pero de forma
general). De igualforma, por primera vez se reconoce a los pueblos indígenas; se
hace un llamamiento ala participación (art. 70) y se establecen los medios de
participación popular (art. 62).
Gracias a la constitución de la República Bolivariana de Venezuela el
pueblo deVenezuela puede participar y ser protagonista de los proyectos
socialista, aquella viejacultura individualista debe acabarse por una cultura de
colectivos, de grupos y deequipos siempre pensando y desarrollando la
integralidad dentro de una comunidad yfuera de la comunidad, por eso que la
integración tiene sus pasos definido en PlanNacional Simón Bolívar 2007 2013 es
una integración de manera local, estadal,nacional y mundial siguiendo este orden
de integración los pueblos toman fuerzasocialista pensando en un colectivo y no
en la vieja cultura individualista.

Ahora bien los modelos socialistas que está escrito en Plan Nacional se
centra enproducir para un colectivo no para un capitalista donde todos los
trabajadores ytrabajadoras incluyendo las comunidades son participante de los
modelos productivosen el cual la producción es para la nación según sus
necesidades humanas y esto lebeneficie al gobierno en que no tienen que
importar tantos productos, pudiendo aquí enVenezuela producir lo necesario para
darle a nuestro pueblo la mayor suma de felicidadposible.

EL PODER JUDICIAL ANTE LA DIVERSIDAD CULTURAL Y EL PLURALISMO


JURÍDICO

La diversidad cultural en Venezuela se ha ido manifestando en los últimos


años a través de un conjunto de normas jurídicas que en su contenido expresan
las aspiraciones de los diferentes grupos sociales y, en forma especial, las de los
pueblos indígenas. Por ello el pluralismo jurídico tácito que ha operado dentro del
sistema de justicia formal constituye un mecanismo alterno y eficaz para consagrar
los derechos propios y vitales de los pueblos originarios de Venezuela.

Venezuela debe sumarse al fortalecimiento de la cooperación internacional


para la solución de los problemas que enfrentan los pueblos indígenas en general
y reforzar la lucha por la protección y defensa de sus derechos individuales y
colectivos que garanticen sus espacios vitales.
También se debe entender que una iniciativa de reforma constitucional,
sobre la base de su realidad pluricultural, debe dar cabida a las instituciones y a
los sistemas jurídicos propios de los pueblos enraizados en el territorio
venezolano. Por ello, podríamos advertir que la experiencia de un pluralismo
jurídico tácito que ha operado en Venezuela e inserto dentro del sistema de justicia
formal, puede conllevar a la aceptación del concepto de igualdad no sólo desde
una perspectiva formal (igualdad "ante la ley), sino una igualdad a través de la ley"
(igualdad material) y que implica el reconocimiento a un equilibrio de situaciones
económicas y sociales de los miembros de las comunidades indígenas, que
impida la absorción y destrucción de sus culturas ancestrales.

Visto así, nuestro régimen democrático se enmarca dentro de las nuevas


concepciones del Estado de Derecho como un Estado Social de Derecho en los
cuales justicia social y dignidad humana son los dos valores rectores de tal
concepción. La dignidad humana podemos decir que constituye el fundamento del
Estado de Derecho, así como la afirmación de la vida y la libertad como derechos
esenciales (Colmenares O., 1994:9). Igualmente se pueden señalar otros dos
valores fundamentales de la democratización, los cuales son: la igualdad que
conlleve la satisfacción real de las necesidades básicas del hombre y el valor del
pluralismo social e ideológico (Combellas, 1990:55-58). Luego entonces, el estado
democrático deberá entenderse como un sistema que consagre un gobierno de
mayorías y permita los derechos políticos de los grupos minoritarios, como es el
caso de los pueblos indígenas del territorio venezolano, porque las prácticas
democráticas no son plenas si no tienen en cuenta la diversidad cultural para el
efectivo respeto de los derechos humanos.

La reforma constitucional que se abre paso en Venezueladebe seguir el


reconocimiento de los pueblos indígenas como expresión de la diversidad cultural
de la sociedad venezolana, valorando sus costumbres, creencias y todas sus
aspiraciones. Según el último censo indígena realizado en 1992, la población india
del país estaba conformada por 28 etnias con un peso cultural propio y diferente,
aunque constituyen una minoría étnica en comparación con el resto de la
población total (1.5%).

Todos estos pueblos han sufrido modificaciones en sus estructuras pero sin
perder su razón de ser, es decir, conservando sus factores específicos que
constituyen el fundamento de su identidad cultural: lenguas propias, cosmovisión,
arte, sentido colectivista de las tierras y uso de normas consuetudinarias para
resolver sus conflictos, entre otros. El establecimiento de un Estado Pluricultural
no implica que cada pueblo debe desarrollar su propio Estado, sino de lo que se
trata es de cambiar la idea de un Estado cultural y socialmente homogéneo por un
nuevo modelo político que acepte su realidad social y reconozca la existencia de
sus diversas realidades socioculturales. En fin, se trata de buscar en la relación
intercultural un equilibrio para que " ... ninguna cultura se convierta en instrumento
de hegemonía y represión" (Almeida, 1994:1).

Este nuevo paradigma se ha ido manifestando progresivamente en


diferentes instrumentos legales gracias a la fuerza en las reclamaciones de los
movimientos sociales en los últimos veinte años, entre ellos la de los indígenas.
En el Informe de la Comisión Bicameral para la revisión y reforma de la
Constitución actual se plasmó lo siguiente: "Las etnias, comunidades y pueblos
indígenas tienen derecho a la conservación de su cultura e identidad. El Estado
protegerá el hábitat natural que utilizan para su bienestar y desarrollo según SUB
costumbres y tradiciones. Tendrán derecho a que la educación que se les imparta
sea en idioma castellano y en su lengua" (artículo 23). Otra aproximación al
reconocimiento del pluralismo jurídico en Venezuela la constituye el carácter
multiétnico y pluricultural (artículo 2) de la Constitución del Estado Amazonas
(antes Territorio Federal) y cuyos habitantes indígenas alcanzan el 50% del total
de su población. A solicitud de diversas etnias se reconocieron formalmente los
siguientes derechos colectivos: a) la biodiversidad ecológica, genética y biológica
(artículo 3); b) el derecho a la propia cultura, religión ancestral y lengua nativa
(artículo 11); el derecho a la tierra mediante adjudicación de propiedad colectiva
(artículo 12) y la creación de parroquias indígenas como mecanismo que permita
la autonomía organizacional político - territorial de los pueblos indios.
Organizaciones indígenas como la-8.U.Y.A.O. (Shaponos Unidos Yanomami Alto
Orínoco), la O.R.P.I.A. (Organización Regional de Pueblos Indígenas de
Amazonas), la Oficina de Derechos Humanos del Vicariato Apostólico de Puerto
Ayacucho, entre otras, son los que hacen posible el efectivo cumplimiento de
estos derechos específicos.

Igualmente, otra experiencia de pluralidad jurídica en Venezuela ha sido


puesta de manifiesto con la creación de la reciente ''Ley Orgánica de la Justicia de
Paz", publicada en Gaceta Oficial No. 4.817 Extraordinario de fecha 21-12-94, que
reconoce una realidad sociológica pre-existente en el país y que constituye un
sistema de justicia alterna al establecer una jurisdicción especial que crea
tribunales con caracteres propios y con procedimientos específicos y que pretende
resolver los conflictos interpersonales en forma directa, expedita, efectiva,
partiendo de una justicia basada en la equidad.

En el único aparte del artículo 22 se acuerda que el Concejo Municipal


deberá establecer condiciones y requisitos especiales en las comunidades
indígenas, considerando los elementos étnicos y culturales de cada grupo, aunque
agregó 11 •••sin que se vulneren principios constitucionales" (¿Cuáles?).

En la última década del siglo XX hay una tendencia semejante en las


reformas constitucionales emprendidas por los países que conforman la
Comunidad Andina de Naciones1: Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador y Venezuela,
que hace comparables a dichos procesos. Tales países también han ratificado el
Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre Pueblos
Indígenas y Tribales en Países Independientes de 1989, lo que les da un marco
jurídico semejante.

El reconocimiento de los pueblos indígenas y su derecho al control de sus


instituciones, hábitat y territorios, autogobierno, sistemas jurídicos, autoridades,
identidad, idiomas y cultura, así como su derecho a participar en los planes
regionales y nacionales que puedan afectarlos, ha supuesto una larga lucha aún
inconclusa en América Latina. El hecho colonial puso a los pueblos originarios en
una condición de subordinación política, explotación económica y subvaloración
cultural. La ideología de la inferioridad natural de los indios del siglo XVI y la
herencia republicana de la idea del Estado-nación y la identidad Estado-derecho
del siglo XIX, han impedido el reconocimiento pleno de la dignidad de los
diferentes pueblos y culturas, así como de los diversos sistemas jurídicos
indígenas.

El límite del reconocimiento se asemeja con variantes al del Convenio 169


de la OIT, que señala que no debe haber incompatibilidad entre el derecho
consuetudinario y los derechos fundamentales definidos por el sistema jurídico
nacional ni con los derechos humanos internacionalmente reconocidos.

La legislación venezolana, hace un reconocimiento de la diversidad cultural,


y los derechos de los pueblos indígenas como base de la reestructuración política
del estado.

Específicamente en los capítulos VI, VIII. Art. 98 99, 100,101 y 119 al


126.Entre los avances destaca, que la esfera pública está abierta a la
participación, representación y toma de decisión de los pueblos indígenas y a la
actividad cultural. Así mismo se observa que la legislación venezolana busca
romper con una tradición convencional del Derecho Latinoamericano que pretende
ordenar los aspectos culturales de un país a través de una cultura nacional
hegemónica.

La Legislación Venezolana establece principio de igualdad, entre las


diversas culturas que coexisten en el espacio nacional.

Es de considerar que si el Proyecto Socialista del Siglo XXI logra ampliar su


horizonte político, y cobijar el tema de la diversidad cultural, podría establecer una
conexión entre la pluralidad socio-cultural y la búsqueda de igualdad como un
principio de justicia social.
La articulación de la diversidad cultural con la perspectiva de la igualdad
como principio de justicia social, implica una agenda política donde lo intercultural
se exprese como diálogo entre iguales, más allá de una reforma jurídica,
comprometiéndonos con un proceso de transformación socio-cultural.

En este sentido, es necesario abrir una amplia discusión, en torno a las


implicaciones de la diversidad cultural en el país. Por su parte el estado debe
implementar políticas públicas dirigidas a transformar el sentido común y las
relaciones que normalizan la exclusión y la discriminación de algunos sectores
sociales. Por otra parte se plantea que la discusión en relación con el tratamiento
de lo político de la diversidad cultural, puede contribuir a la redefinición de la
geometría del poder en Venezuela.

El reconocimiento de las instituciones tradicionales indígenas y la gestación


del poder público en las mismas, daría pie a discutir las relaciones tradicionales de
dominación y la posibilidad del ejercicio del gobierno público popular en sus
regiones.

El Pluralismo jurídico se puede definir como la aceptación de distintos


órdenes jurídicos y pueden convivir en un mismo espacio y tiempo, negando la
exclusividad estatal en la producción de normas jurídicas. En estos últimos años,
muchos analistas de la realidad jurídica latinoamericana están utilizando en sus
investigaciones experimentales y en sus teorizaciones, este argumento del
pluralismo jurídico.

El concepto de pluralismo jurídico supone una definición alternativa de


derecho, pues si se adopta la definición clásica, el derecho se reduce a las normas
producidas exclusivamente por el Estado. Si se acepta la noción de pluralismo
jurídico, se pone en cuestión la idea del monopolio de la fuerza estatal. Desde una
perspectiva socio jurídica, puede entenderse como derecho cualquier conjunto de
normas que regulen la conducta humana, y que sea reconocido por sus
destinatarios como vinculante.
El comercio informal, la presencia de grupos guerrilleros o paramilitares, o
la presencia de etnias o grupos indígenas en un Estado, son algunos ejemplos de
pluralismo jurídico. El tema del pluralismo atraviesa diferentes etapas de la historia
occidental, en los mundos medieval, moderno y contemporáneo, insertándose en
una compleja multiplicidad de interpretaciones, posibilitando enfoques marcados
por la existencia de más de una realidad y por la diversidad de campos sociales
con particularidades propias.

Se puede afirmar que el sistema de justicia penal venezolano se encuentra


“colapsado”, motivado fundamentalmente por la crisis económica y política que
afecta en forma directa a los sectores marginales de la población.

Esto a su vez ha generado un incremento en los índices de criminalidad y,


en consecuencia, ha aumentado el clima de inseguridad hacia la ciudadanía.
Además existe un retardo procesal en todas las instancias formales (tribunales,
fiscalías, entre otros.) grandes niveles de corrupción, constantes abusos y
atropellos por parte de los cuerpos de seguridad del Estado e innumerables
violaciones a los derechos humanos dentro de los recintos penitenciarios.

Por otro parte el pluralismo jurídico, manifiesta que los países no pueden
tener dos sistemas jurídicos estructurados independientemente sino, más bien que
se les debería unificar con el propósito de mantener una organización jurídica
justa, equitativa y no discriminatoria, que abarque todas las preocupaciones
centrales de sus naciones, respetando y examinando de algún modo las creencias
y costumbres de cada nacionalidad, para hacerlas parte de un Estado
plurinacional, que posee principios de solidaridad y respeto hacia los otros.

Para ello se debe tener en cuenta algo totalmente básico y es que cada
país tiene que vigilar por la convivencia de diferentes culturas dentro de un mismo
territorio, organizando y estableciendo una constitución que los proteja de igual
manera a todos, teniendo en cuenta, que cada nacionalidad a pesar de convivir en
un mismo territorio ha elaborado su podría constitución que muy a parte de la
constitución del estado central, trata de resolver sus conflictos internos, de
acuerdo a sus propias políticas de fe, que se han determinado de acuerdo a
costumbres ancestrales propias, las cuales tienen una significación dentro de su
cultura.

En la actualidad las nuevas políticas estatales, están siendo impartidas con


el aparente reconocimiento de los sectores indígenas y la libertad otorgada a los
mismos, sin embargo, aquello que no se ha tomado en cuenta es que estas
nuevas política alternativas están siendo nuevas formas de dominación de todo
tipo obviamente con más trabajadas e ilusoriamente sutiles, para recuperar la
confianza perdida, y tratar de estrechar vínculos entre el gobierno y los pueblos
indígenas.

Por eso el pluralismo jurídico está surgiendo como un nuevo derecho que
integra, estrategias que salvaguardan intereses sociales y políticos dentro de las
naciones que coexisten dentro de un mismo territorio, destacando su
autodeterminación es decir, la elección propia de todos sus proyectos, porque
mantienen una identidad cultural, que los inserta dentro de una comunidad que los
hace libres, más no independientes, porque las nacionalidades lucha por obtener
una autodeterminación más no reivindicarse de su estado, ya que poseen la
conciencia de que estos son parte de una nación que se convierte en su Estado
mayor, dentro de la cual deben ser reconocidas.

Si el pluralismo jurídico reconoce a la plurinacionalidad entonces está


obligado a organizar nuevamente el estado moderno, para obtener una visión
diversa de nación en un mismo estado plurinacional, ya que esta se encuentra
insertada dentro de un estado que debe velar por la soberanía y bienestar de sus
naciones, para desarrollar sus propios proyectos de acuerdo a sus necesidades.

Debe entenderse que el Estado a través de sus normas constitucionales y


ordinarias- no es el único productor de Derecho en una sociedad, sino que
también lo producen los "sistemas jurídicos paralelos", como es el caso del
derecho consuetudinario de los pueblos indígenas, que además es capaz de
dirimir conflictos. Por ello es esencial puntualizar que la función del juez, como
garante del Estado de Derecho dentro de un sistema democrático como el
nuestro, debe ser netamente creadora (Rossell, 1991:82), mediante la
interpretación progresiva y teleológíca de la norma constitucional y supranacional
contenida en los diferentes tratados sobre Derechos Humanos, tomando en
cuenta la realidad histórica y cultural de los pueblos, sobre todo si se trata de la
defensa de losderechos fundamentales relativos a los pueblos indígenas, aun
cuando no estén previstos expresamente en la Constitución. Como bien señala
O'Donnell, tl “el Juez que aplica la normativa internacional vigente, cuando es
pertinente, estará efectivamente ayudando a su país a cumplir con sus
obligaciones ante la comunidad de naciones ti (O'Donnell, 1988:42).

Todas estas experiencias y normatividad analizadas, como manifestaciones


propias de un pluralismo jurídico tácito en Venezuela, constituyen, sin lugar a
dudas, un marco programático que ha servido para demandar derechos humanos
específicos de los pueblos indígenas y reflejan el estado actual de la contienda por
el derecho a la diferencia cultural.

Para finalizar se debe tener bien claro que las autonomías no son sinónimo
de pluralismo jurídico, ya que ser reconocido, poseer una autodeterminación y
hacer respetar las política internas de una nacionalidad no implica, independencia
o rebeldía frente a su estado central, sino más bien un derecho de reconocimiento
y participar de una empatía con diferentes grupos sociales en un mismo Estado –
Nación.