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Banco Mundial:

demanda interna en
Bolivia es insuficiente
31/10/2017
El consumo puede ayudar en el corto plazo, pero en largo plazo el crecimiento de
un país estará dado por las inversiones públicas, las inversiones privadas y las
reformas estructurales, sostuvo Carlos Végh, economista jefe del Banco Mundial
(BM) para América Latina y el Caribe, que estuvo en Bolivia celebrando los 25
años de la Universidad Privada de Bolivia (UPB).

“Creo que en el corto plazo el consumo interno puede ayudar, pero lo vería más
como una medida política contracíclica. Es diferente a una política fiscal o a una
monetaria, pero en el largo plazo el crecimiento está determinado por la oferta, es
por eso que hacemos tanto hincapié en las reformas estructurales. En el caso de
Bolivia, sería seguir manteniendo y expandiendo las reservas de gas”, explicó
Végh.

Cabe recordar que el Gobierno abandera la demanda interna como impulsor del
desarrollo del país. En una publicación del Ministerio de Economía, denominada
La economía boliviana no está en desaceleración, se destaca que como resultado
de las políticas económicas que incentivan la redistribución del ingreso, el impulso
a la inversión pública y privada en el marco del Modelo Económico Social
Comunitario, la demanda interna es el principal motor del crecimiento económico
boliviano.
Tanto es así, que al primer trimestre de 2017 presentó una incidencia positiva de
7,2 puntos porcentuales, situándose por encima de los valores registrados en los
tres últimos años.
Existe una desaceleración

A decir de Jorge Akamine, presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz,


el término desaceleración no es del agrado de los gobernantes, puesto que puede
generar desaliento en los agentes económicos. Para desvirtuar esta realidad de
forma válida presenta la información de crecimiento del PIB por sectores, que
muestra el efecto negativo que dan al total de la producción el sector de
hidrocarburos y minería.

“Existe un decrecimiento en la economía. Los gobernantes deben generar políticas


para contrarrestar el efecto negativo de los hidrocarburos y de esa forma lograr un
crecimiento económico constante”, dijo Akamine.

Para el economista Carlos Hugo Barbery, es evidente que se sigue creciendo,


pero en menor cuantía de manera sostenida, desde el 6,8% de crecimiento del
PIB en 2013, hasta el 3,34% reportado por el INE, a marzo de 2017. “Si bien
existe crecimiento, y por más que sea entre el top de la región, queda claro que es
menor, por lo que conceptualmente no puede negarse una desaceleración
económica”, afirmó.
ESTUDIO DE CASO
DEMANDA INTERNA

La propuesta de Keynes se basa en el equilibrio entre ingresos y gastos, entre


renta y demanda agregada. El modelo de Keynes surgió frente a la gran depresión
de los años treinta, se considera el golpe final a los fundamentos del liberalismo
económico centrados en la “mano invisible de Smith”. La mayor lección que dejo el
sistema capitalista la depresión citada es que se debe fomentar la demanda
efectiva (consumo e inversión) a fin de incrementar los niveles de empleo o reducir
las tasas de desempleo.
Desde el año 1986, y en pleno proceso de estabilización económica y de ajuste
estructural en el país, salíamos de un proceso hiperinflacionario provocado por
políticas económicas populistas sin sustento fiscal, y ante el fracaso de los
procesos neoliberales en nuestro país. Se adoptó desde 2006 el nuevo
keynesianismo, un pro estatismo populistas que ha sustituido el neoliberalismo
económico impuesto desde 1985.
Dentro de esta nueva política económica dl estado boliviano estatizo la economía.
La demanda interna no es suficiente para mantener los actuales niveles de la
economía, existe una probable desaceleración de los precios internacionales lo
que podría dar inicio a un nuevo ciclo económico.