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ESQUEMA GENERAL DE LOS PRINCIPALES PARADIGMAS

EN SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN

(ficha elaborada por el Prof. Gastón Amen)

Paradigma: Noción antigua en el pensamiento filosófico (Platón –modelo-, Aristóteles –


ejemplo-), que vuelve al ruedo filosófico en 1962 a través de la obra de Thomas Kuhn “La
estructura de las revoluciones científicas”. Con este término se designa un sistema de creencias
básicas (principios, supuestos) sobre:
a) La naturaleza de la realidad investigada (supuesto ontológico).
b) Sobre el modelo de relación entre el investigador y lo investigado (supuesto
epistemológico).
c) Sobre el modo en que podemos obtener conocimiento de dicha realidad (supuesto
metodológico).

El paradigma es lo que guía al investigador. Decisiones en (a) tienen consecuencias en (b) y (c); y
decisiones en (b) tienen consecuencias en (c).

Paradigma Positivista

Nace a comienzos del siglo XIX, fundado por Augusto Comte, y experimenta un importante
desarrollo en la obra de Durkheim. Es el predominante hasta alrededor de los ´60 del siglo XX.
Algunas de sus principales características son:

a) Creencia en la existencia de una realidad objetiva a la cual podemos conocer a través de la


ciencia (supuesto ontológico).
b) Se considera que sujeto de conocimiento y objeto a conocer están separados, y el
investigador debe dejar de lado sus prenociones para no afectar el objeto a conocer
(supuesto epistemológico).
c) El modo de obtener conocimiento es a través del método lógico-experimental (supuesto
metodológico).
d) Rechazo hacia la metafísica, entendiendo por tal toda teoría que no se reduzca a la
constatación o generalización de hechos de experiencia.
e) Defensa del valor de la ciencia, entendiendo por conocimiento científico el conocimiento de
hechos de experiencia y regularidades legales (“leyes científicas”) de tales hechos.

Este paradigma dentro del marco de la Sociología de la Educación supone algunos aspectos
relevantes:

1- Se enfoca al conocimiento desde el punto de vista técnico, o sea que el interés que lo
guía es puramente instrumental.
2- La educación tiene como fin último el logro de la eficacia social; por lo tanto no es
un fin en sí misma sino un medio. Otra vez, entonces, enfoque instrumentalista.
3- La educación es entendida como proceso de socialización, lo cual implica la
preparación del individuo para su integración social. Esto conlleva que la misma
deba estar en función de la demandas sociales.
4- La escuela es el principal agente socializador. En ella se da un proceso de enseñanza-
aprendizaje centrado en objetivos operativos en tanto suponen la modificación de
conductas.
5- El docente es un técnico del cual se espera que cumpla eficientemente con un
“curriculum” prescrito por científicos.
Si bien el positivismo es muy criticado teóricamente a partir de la década del ´60 del siglo XX,
sigue predominando a nivel institucional y por tanto incidiendo en las prácticas escolares.

Paradigma funcionalista

Tiene su base en el estructural-funcionalismo de Parsons y Merton. Concibe a la sociedad como un


sistema. Este tiende al orden y al equilibrio. Este paradigma no se contrapone al positivismo en
cuanto a los supuestos adoptados, aunque a diferencia de aquél pone un fuerte énfasis en la teoría.
Es el predominante entre la década del ´40 y del ´60 del siglo XX.

Dentro del marco de la sociología de la educación este paradigma supone que:

1- La educación cumple funciones que posibilitan el mantenimiento del sistema pues ayuda
a mantener el orden y la estabilidad a través de la transmisión y reforzamiento de las
normas y de los valores. De esta forma se mantiene la cohesión y la integración social.

2- El concepto de socialización no es asimilado a lo educativo pero es central dentro del


acto educativo puesto que los papeles de la educación son: a) capacitar al individuo para
una competente inserción en el mercado laboral; y b) conformar su personalidad de
acuerdo a los distintos roles que desempeñará dentro del orden social establecido.

Desde este paradigma se resalta que en la sociedad moderna se da una alta diferenciación social y
el criterio de estimación y de selección es el mérito. Este se mide por: las credenciales educativas,
la productividad y la eficiencia. Por detrás está el supuesto de que todos los individuos tienen
igualdad de oportunidades (esto Parsons lo relativiza). La selección de individuos para los distintos
roles ocupacionales es responsabilidad del sistema escolar. La igualdad de oportunidades que
supuestamente existiría en la democracia tiene como base la igualdad de oportunidades escolares.
En definitiva, la escuela es concebida como instrumento de movilidad social.

Paradigma crítico

Este paradigma dentro de la sociología de la educación surge aproximadamente en la década del


sesenta del S.XX, inspirándose en distintos autores (Gramsci, Escuela de Francfort, etc), muchos
de ellos ubicables dentro de la tradición marxista. El fenómeno de la sobre-titulación en los países
desarrollados en el capitalismo evidencia que la titulación no genera necesariamente más empleo
ni más salario. Se comienza a criticar ese postulado funcionalista.

Igualmente hay que destacar que si bien es en los ´60 que surge este planteo crítico desde una
sociología muy influenciada por el marxismo, existe un antecedente muy importante en cuanto a
un planteo crítico de la educación: es el paradigma libertario.

El paradigma libertario de la educación tiene su primer exponente en William Godwin a fines del
S.XVIII, pero experimenta su mayor desarrollo durante el S.XIX y principios del S.XX.
Actualmente está viviendo un renacimiento.
Se pueden distinguir dos tendencias a su interior:

a) Una tendencia no directiva (que parte del individuo como eje de toda acción educativa,
acentuando el respeto a la autonomía y libertad del mismo). Algunas figuras claves de
esta tendencia son: William Godwin, Max Stirner, Ricardo Mella, León Tolstoi, entre
otros.
b) Una tendencia sociopolítica (que si bien concuerda con la tendencia no directiva en la
importancia del anti-autoritarismo, igualmente reconoce la importancia de que la
comunidad conforme al educando en ciertos valores, pues consideran a la libertad como
una construcción social más que como una posibilidad meramente individual). Algunas
figuras claves de esta tendencia son: Pierre-Joseph Proudhon, Mijail Bakunin,
Kropotkin, Paul Robin, Ferrer i Guardia, entre otros.

Principales postulados del paradigma libertario:

a) Pone el acento en la importancia de la libertad, y por lo tanto en el cuestionamiento al


principio de autoridad.
b) Distingue entre educación y escolarización.
c) Denuncia el vínculo existente entre los sistemas de educación nacional y las necesidades
de los modernos Estados-nación, en cuanto a formar obedientes y disciplinados
ciudadanos/trabajadores.
d) Critican el papel de los sistemas de educación nacional en cuanto a la formación de
individuos que responden a la ideología de las clases dominantes.
e) Cuestionan la descalificación de otros saberes que se efectúa desde la enseñanza oficial.

Dejando ahora el paradigma libertario y volviendo al tratamiento del paradigma crítico marxista de
la sociología de la educación hay que señalar que el mismo:

a) Supone que la realidad está históricamente configurada (supuesto ontológico).

b) Se basa en la creencia de que la investigación está mediada por la relación entre el sujeto
investigador -socialmente enraizado- y el objeto investigado -producto histórico-
(supuesto epistemológico).

c) El método de generación de conocimiento y transformación de la realidad es el


materialismo histórico y dialéctico (supuesto metodológico).

d) Al abordar la relación educación-sociedad se focaliza en la naturaleza conflictiva de la


misma (lucha de clases como motor de la historia). La dominación de una clase implica
persuasión y supremacía ideológica, coerción y uso de aparatos represivos (recordar
Gramsci). La escuela sería la encargada de proveer a los trabajadores de un nivel
adecuado de subordinación y disciplina para el trabajo, así como también motivación de
acuerdo a criterios de recompensas según eficiencia. La escuela refuerza y reproduce la
desigualdad social.

e) El Estado juega un papel fundamental en este proceso de transmisión de ideología. Este


es representante de la clase explotadora y en tal sentido procura reproducir y perpetuar
las relaciones económicas y políticas desiguales en que se sustenta la sociedad. A través
del “currículum” éste legitima la cultura hegemónica de la clase dominante. Los
contenidos curriculares se presentan como neutrales y universales, sin embargo, este
paradigma denuncia el “currículum” como construcción histórica y social, área de
conflicto donde predominan los intereses de la clase explotadora y donde la cultura de
los explotados trata de ganar espacio.

f) El docente, como “trabajador de la enseñanza”, es decir, agente activo de la producción


y difusión de la cultura de la sociedad, puede ser: a) un intelectual que cuestiona el
orden social establecido y sus relaciones con la educación buscando cambiarlos, o b) un
reproductor del status-quo imperante.

g) En definitiva, la escuela no es neutral, es el principal instrumento de reproducción social


y cultural, ya que reproduce las desigualdades al distribuir y legitimar formas de
conocimiento, valores y lenguaje propios de la cultura explotadora y sus intereses.

En el paradigma crítico también se pueden ubicar a los autores influenciados por el pensamiento
post-estructuralista (principalmente a los seguidores de las ideas de Foucault)- Autores que
cuestionan la visión centralista y meramente represiva del poder, poniendo en su lugar el énfasis en
la idea de que las relaciones de poder se dan en múltiples lugares y “allí donde hay poder, también
hay resistencia”.

Existen dos vertientes en el paradigma crítico:

a) los críticos reproductivistas: Ven a la escuela como un instrumento


inevitablemente al servicio de la reproducción social.

b) los críticos de la resistencia: Ven a la escuela como un instrumento de


reproducción social, pero también como ámbito de resistencia y de lucha. Se
desarrolla sobretodo a partir de la década de los ´80 del S.XX.

Paradigma interpretativo

Este paradigma, si bien tiene sus raíces en Weber, la Escuela de Chicago y Alfred Schutz, bajo el
auge del estructural-funcionalismo (1940-1960) se mantuvo en una posición marginal. Recién a
comienzos de la década del 60 comienza a recuperar posiciones en la sociología, encontrando su
expresión en las corrientes del interaccionismo simbólico y la etnometodología.
Considera que los fenómenos sociales son singulares, irrepetibles, diferentes a los hechos físicos o
naturales. La realidad social es creada continuamente por las personas y sus interacciones
simbólicas.
Algunas de sus principales características son:

a) Constructivismo: existen múltiples realidades sociales, construidas en distintos


contextos sociales concretos (supuesto ontológico).
b) La generación de conocimiento está mediada por la relación entre el sujeto investigador
y el objeto investigado, que interactúan (supuesto epistemológico).
c) Lo que buscan es efectuar una reconstrucción de los puntos de vista de los actores
estudiados, persiguiendo una interpretación consensuada suficientemente documentada
(supuesto metodológico).

Quienes adoptan este paradigma en la sociología de la educación (lo que se da a partir de la década
del setenta del siglo XX), sostienen que:

1- El aprendizaje se construye en el aula, a partir de las interacciones que allí


se dan, y los códigos y significados que los participantes ponen en juego.
2- Hay que abrir “la caja negra” de la educación, estudiando lo que pasa en el
aula, “microcosmos” situado en un tiempo y espacio particular.

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