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Amparo Indirecto Penal 1298/2012-5

C. Juez Cuarto de Distrito de Amparo


En Materia Penal del Primer Circuito.

Tomás Jesús Yarrington Ruvalcaba, por derecho propio y en mi carácter de


quejoso en el juicio constitucional de garantías anotado al rubro, ante usted,
con el respeto que me merece su investidura, comparezco para exponer:

Con fundamento en el artículo 17 de la Constitución Política de los Estados


Unidos Mexicanos, por medio del presente escrito, en tiempo y forma, vengo a
ampliar mi inicial demanda de amparo, por cuanto de los informes justificados
rendidos por el C. Agente del Ministerio Público de la Federación Adscrito a la
Unidad Especializada en Investigación de Delitos Contra la Salud de la
Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada de
la Procuraduría General de la República (como ejecutora), y, el C. Juez Segundo
de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales del Estado de Tamaulipas
(como ordenadora), se desprende:

Del primero de ellos, la existencia de un diverso acto reclamado y de una


autoridad responsable, Director Generales de Asuntos Policiales Internacionales
e INTERPOL, como ejecutora, que no fue señalada en mi demanda inicial con
dicho carácter.

Y del segundo, (i) una modificativa agravante en el delito contra la salud,


prevista en el artículo 196, párrafo primero, fracción I, del Código Penal
Federal; (ii) la existencia de los testigos protegidos con nombres claves
“Yeraldín”, “Rufino", "Pedro" y “Droper” (además de los denominados
"Ángeles", "Óscar" y "Pitufo"); (iii) de que se cita, para sostener la probable
responsabilidad del quejoso en la comisión del delito contra la salud referido, el
nombre del testigo protegido bajo el nombre de “Droper”, sin que asiente su
declaración o parte de ella en el texto de la orden de aprehensión combatida;
(iv) de que las especies de colaboración al fomento que se me imputan son en

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el tenor de conservar en sus puestos a los comandantes de la Policía Ministerial
del Estado una vez asumido el cargo de Gobernador del Estado de Tamaulipas,
de permitir el nombramiento por el crimen organizado de los órganos de
procuración de justicia y de persecución de los delitos, de brindar protección a
miembros de delincuencia organizada, y de permitir el trasiego de drogas por la
entidad; circunstancias todas que no fueron analizadas en la inicial demanda
por desconocimiento de ellas.

En lo conducente a la ampliación de la demanda de amparo, son aplicables la


tesis de jurisprudencia por contradicción de tesis y la diversa por reiteración de
tesis, obligatorias para su Señoría en términos de lo que mandata el artículo
193 de la Ley de Amparo, siguientes:

“Época: Novena Época. Registro: 183 933, Instancia: Pleno Tipo Tesis:
Jurisprudencia, Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
Localización: Tomo XVIII, Julio de 2003, Materia(s): Común, Tesis: P./J.
12/2003 , Pág. 11

AMPLIACIÓN DE LA DEMANDA DE AMPARO. DEBE ADMITIRSE AUNQUE NO


ESTÉ PREVISTA EN LA LEY DE AMPARO, YA QUE CONSTITUYE UNA FIGURA
INDISPENSABLE PARA QUE EL JUZGADOR DÉ UNA SOLUCIÓN COMPLETA A
LA ACCIÓN DEL GOBERNADO. La ampliación de la demanda de amparo
implica la adición o modificación, por parte del quejoso, de lo expuesto en su
escrito original para que forme parte de la controversia que deberá resolver el
Juez o tribunal, y si bien no está prevista expresamente en la Ley de Amparo,
su inclusión se estima indispensable para que el juzgador dé una solución
adecuada al conflicto que le plantea el quejoso, por lo que es posible
considerarla como parte del sistema procesal del amparo con fundamento en
el artículo 17 de la Constitución Federal, que establece como garantía
individual la impartición de justicia completa, además de pronta e imparcial,
máxime que dicha figura no está en contradicción con el conjunto de normas
legales cuyas lagunas deban llenar.”

”Época: Novena Época, Registro: 163231, Instancia: SEPTIMO TRIBUNAL


COLEGIADO EN MATERIA, ADMINISTRATIVA DEL PRIMER CIRCUITO Tipo
Tesis: Jurisprudencia, Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, Localización: Tomo XXXIII, Enero de 2011, Materia(s): Común, Tesis:
I.7o.A. J/61, Pág. 2870

[J]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXXIII, Enero de 2011; Pág.
2870

AMPLIACIÓN DE LA DEMANDA DE AMPARO INDIRECTO. PROCEDE


DESECHARLA ÚNICAMENTE CUANDO LA CAUSA DE IMPROCEDENCIA
INVOCADA POR EL JUEZ DE DISTRITO SEA MANIFIESTA E INDUDABLE. El
Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido los
supuestos generales para la interposición de la ampliación de la demanda de
amparo indirecto -cuando del informe justificado aparezcan datos no
conocidos por el quejoso, en éste se fundamente o motive el acto reclamado
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o cuando aquél tenga conocimiento por cualquier medio de actos de autoridad
vinculados con los reclamados-, limitando su procedencia a que sea
presentada dentro de los plazos contemplados en los artículos 21, 22 y 218 de
la ley de la materia, a partir del conocimiento de tales actos, pero antes de la
celebración de la audiencia constitucional. En esos términos, si la ampliación
de la demanda encuadra en cualquiera de las indicadas hipótesis, al igual que
el escrito inicial, únicamente procede desecharla cuando la causal de
improcedencia invocada por el Juez de Distrito sea manifiesta e indudable, de
manera que con ningún elemento de prueba que pudiera ofrecerse en el
transcurso del procedimiento pueda desvirtuarse.”

Por cuanto a la oportunidad de su planteamiento, manifiesto a su Señoría que


por lo que hace a la autoridad responsable el C. Agente del Ministerio Público
de la Federación Adscrito a la Unidad Especializada en Investigación de Delitos
Contra la Salud de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de
Delincuencia Organizada de la Procuraduría General de la República (como
ejecutora), al rendir su informe justificado reconoció como cierta la ejecución
de la orden de aprehensión combatida y que con fecha veintinueve de agosto
de dos mil doce giró el oficio CG/TAM/1380/2012 de la averiguación previa
PGR/SIEDO/UEIDCS/0240/2012, para solicitarle al Director General de Asuntos
Policiales Internacionales e INTERPOL su intervención a efecto de que
instruyera a sus distintas agencias en otros países para la captura de Tomás
Jesús Yarrington Ruvalcaba por encontrarse sustraído de la acción de la justicia
por cuanto a que el Juez Segundo de Distrito en Materia de Procesos Penales
Federales del Estado de Tamaulipas, había librado orden de aprehensión en su
contra por el delito contra la salud en la modalidad de colaboración al fomento
para posibilitar la ejecución de delitos de esa misma naturaleza; y recayéndole
a dicho informe acuerdo de fecha veintidós de febrero del año en curso,
publicado en la lista del veinticinco de esa misma mensualidad, razón por la que
estoy dentro del término a que se refiere el artículo 21 de la Ley de Amparo
para accionar la presente ampliación.

Y en lo que se refiere a la autoridad ordenadora C. Juez Segundo de Distrito en


Materia de Procesos Penales Federales del Estado de Tamaulipas, rindió su
informe justificado reconociendo como cierto el acto reclamado consistente en
la orden de aprehensión combatida y de la cual se desprenden los extremos
desconocidos para el suscrito quejoso que ya quedaron señalados, recayéndolo
auto de fecha ocho de marzo último, publicado en lista del día once y con
producción de efectos al día siguiente, razón por la que de igual modo estoy
ampliando la demanda de amparo en tiempo.

Por cuanto a que la ampliación de la demanda debe contener los mismos


requisitos que para la demanda exige el artículo 116, a continuación expreso
los siguientes datos:

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I. Nombre y domicilio del quejoso y de quien promueve en su
nombre. Tiene el carácter de quejoso el suscrito Tomás Jesús
Yarrington Ruvalcaba, quien promueve por derecho propio, con el
domicilio señalado en la demanda inicial.

II. Nombre y domicilio del tercero perjudicado. No existe en el


presente caso.

III. Autoridades responsables.

Con el carácter de ordenadoras:

El C. Juez Segundo de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales del


Estado de Tamaulipas; y

el C. Agente del Ministerio Público de la Federación Adscrito a la Unidad


Especializada en Investigación de Delitos Contra la Salud de la Subprocuraduría
Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada de la Procuraduría
General de la República.

Con el Carácter de Ejecutora:

El C. Director General de Asuntos Policiales Internacionales e INTERPOL de la


Procuraduría General de la República.

IV. Actos reclamados

Del C. Juez Segundo de Distrito en materia de Procesos Penales Federales del


Estado de Tamaulipas, reclamo la orden de aprehensión de ocho de agosto de
dos mil doce, dictada en la causa penal 122/2012, por el delito contra la salud
en la modalidad de fomento para cometer delitos de esa misma naturaleza
previsto y sancionado por los artículos 194 fracción III, en relación con el 193,
párrafos primero y segundo, con la agravante contenida en el numeral
196 párrafo primero fracción I, en términos del dispositivo 13,
fracción II, del Código Penal Federal.

Del C. Agente del Ministerio Público de la Federación Adscrito a la Unidad


Especializada en Investigación de Delitos Contra la Salud de la Subprocuraduría
Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada de la Procuraduría
General de la República, reclamo el oficio CG/TAM/1380/2012 de la
averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/240/2012, por virtud del cual
solicitó al Director General de Asuntos Policiales Internacionales e
INTERPOL, su intervención a efecto de que instruyera a sus distintas
agencias en otros países para la captura del suscrito quejoso Tomás
de Jesús Yarrington Ruvalcaba, por encontrarse sustraído de la acción
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de la justicia, por cuanto a que el Juez Segundo de Distrito en Materia de
Procesos Penales Federales en el Estado de Tamaulipas, emitió orden de
aprehensión por el delito de contra la salud en la modalidad de colaboración al
fomento para posibilitar la ejecución de delitos de esa misma naturaleza.

Del C. Director de Asuntos Policiales Internacionales e INTERPOL, reclamo las


instrucciones dadas a las distintas agencias de INTERPOL en otros países para
capturarme por encontrarme sustraído a la acción de la justicia por la existencia
de orden de aprehensión dictada en mi contra por el Juez Segundo de Distrito
en Materia de Procesos Penales Federales del Estado de Tamaulipas.

V. Garantías Individuales violadas. Las consagradas en los artículos 14


y 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

VI. Fundamento de la demanda de garantías. Los artículos 103 y 107


constitucionales; 1, 2, 3, 4, 27, 114, 116 y demás relativos de la Ley
de Amparo; así como el 51 fracción I de la Ley Orgánica del Poder
Judicial de la Federación.

VII. Declaración bajo protesta. Los hechos y abstenciones que


constituyen los antecedentes de los actos reclamados, son ciertos y
así lo declaro bajo protesta de decir verdad.

Antecedentes.

1. Por escrito de fecha seis de diciembre de dos mil doce, demandé el


amparo y protección de la Justicia Federal en contra de diversas
autoridades ordenadoras y ejecutoras, entre ellas el C. Juez Segundo de
Distrito en Materia de Procesos Penales Federales del Estado de
Tamaulipas y el C. Agente del Ministerio Público de la Federación
adscrito a la Unidad Especializada en la Investigación de Delitos Contra
la Salud de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de
Delincuencia Organizada.

2. Por auto de quince de febrero de dos mil trece, fue admitida por su
Señoría la demanda de amparo, solicitándose los informes justificados
correspondientes de todas y cada una de las autoridades que fueron
señaladas como responsables.

3. El C. Agente del Ministerio Público de la Federación adscrito a la Unidad


Especializada en la Investigación de Delitos Contra la Salud de la
Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia
Organizada, licenciado David Juárez Mora, con el visto bueno del
Coordinador General de la Unidad Especializada en la Investigación de

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Delitos Contra la Salud de la SEIDO, rindió informe justificado respecto
del acto reclamado consistente “… la solicitud a la Organización Policial
Internacional INTERPOL en la Ciudad de México, para dar iniciada mi
búsqueda en cualquier país en que me encuentre, para efectos de ser
detenido y extraditado en cumplimiento a la orden de aprehensión
reclamada a las autoridades ordenadoras…” , manifestando que el
veintinueve de agosto de dos mil doce, en términos del oficio
CG/TAM/1380/2012 de la averiguación previa
PGR/SIEDO/UEIDCS/0240/2012, solicitó al Director General de Asuntos
Policiales Internaciones e INTERPOL, su intervención a efecto de que
instruyera a sus distintas agencias en otros países para mi captura en
función de la existencia de orden de aprehensión dictada por el C. Juez
Segundo de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales del Estado
de Tamaulipas, por el delito contra la salud en la modalidad de
colaboración al fomento para posibilitar la ejecución de delitos de esa
misma naturaleza.

4. A dicho informe le recayó acuerdo de veintidós de febrero de dos mil


trece, publicado el día veinticinco de esa misma mensualidad, dándonos
vista por el término de tres días misma que quedó desahogada según
escrito de veintiséis de febrero de dos mil trece presentado por mis
autorizados en términos del artículo 27 de la ley de la materia.

5. Por lo que hace al C. Juez Segundo de Distrito en Materia de Procesos


Penales Federales del Estado de Tamaulipas, mediante oficio 1763/2013,
rindió informe justificado en el que reconoció la existencia de orden de
aprehensión dictada en mi contra con fecha ocho de agosto de dos mil
doce dentro de la causa penal 122/2012-IV, por el delito contra la salud
en la modalidad de colaboración al fomento para posibilitar la ejecución
de delitos de esa misma naturaleza previsto y sancionado por el artículo
194, fracción III en relación con el precepto 193, párrafos primero y
segundo, con la agravante contenida en el precepto 196, párrafo
primero, fracción I, en términos del dispositivo 13, fracción II, del Código
Penal Federal.

6. A este informe recayó acuerdo del ocho de marzo del año en curso,
publicado en lista del día once de esa misma mensualidad.

7. Dado el contenido de los informes justificados de las autoridades


mencionadas en estos precedentes, justifica la ampliación de la presente
demanda.

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VIII. Conceptos de Violación.

Primero. Ad cautelam, por cuanto no reconozco haber cometido delito contra


la salud alguno, la autoridad ordenadora el C. Juez Segundo de Distrito en
Materia de Procesos Penales Federales del Estado de Tamaulipas, en el
Considerando Sexto de la orden de aprehensión que se le reclama, quebranta
en mi perjuicio las garantías de legalidad, de seguridad jurídica, así como la de
fundamentación y motivación, al estimar que en el caso se actualiza la
modificativa o modalidad a que se refiere el artículo 196, fracción I, del Código
Penal Federal, en la especie de que el activo revista la doble calidad de servidor
público y con facultades o atribuciones de denunciar delitos, por las razones
que a continuación se hacen valer.

En el aludido considerando, después de que, inconstitucionalmente se tiene por


acreditado el cuerpo del delito contra la salud por el que se libró orden de
aprehensión en mi contra, señala el juez responsable que en el caso se advierte
como factible la existencia de la hipótesis agravante del aludido tipo penal,
invocando tesis de jurisprudencia en el sentido de que al dictarse el mandato
de captura deben analizarse las modalidades o calificativas del delito.

Y así, trascribe el artículo 196 del Código Penal Federal, en su enunciado


general y fracción I, para concluir que única y exclusivamente como agravante
o calificativa del cuerpo del delito en análisis y no como parte integrante del
mismo, se actualiza:

“…

d) Que el activo, en su carácter de servidor público, no haga la denuncia de la


comisión de delitos contra la salud.

(…)”

Para cuyo efecto argumenta que la calidad de servidor público se demuestra


con lo informado por el Periódico Oficial del Estado de Tamaulipas de doce de
diciembre de mil novecientos noventa y ocho por el que expidió el bando
solemne referente a la declaratoria de Gobernador Constitucional de dicha
entidad federativa, de Tomás Jesús Yarrington Ruvalcaba, para el período de
mil novecientos noventa y nueve a dos mil cuatro, invocando jurisprudencia
definida respecto del hecho notorio que deriva de páginas electrónicas oficiales
que los órganos de gobierno utilizan.

Y luego, en lo conducente a las facultades del Gobernador del Estado de


Tamaulipas, invoca el artículo 91 de la Constitución de dicha entidad federativa,
para concretar que en su fracción II se actualiza la de encargado de denunciar
la comisión de delitos, y así señalar:

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“Luego, con lo anterior, se justifica la calidad de servidor público que tenía el
sujeto activo, y produce los efectos legales de acreditar que hasta durante los
años mil novecientos noventa y nueve a dos mil cuatro, Tomás Jesús
Yarrington Ruvalcaba, tenía la calidad de Gobernador Constitucional del
estado de Tamaulipas, con lo cual tenía la obligación de denunciar la comisión
de delitos contra la salud, de conformidad con el artículo 91, fracción II, de la
Constitución de esa propia entidad federativa…”

Las leyes que establecen tipos penales son de interpretación estricta; sólo
pueden comprender a las personas, tiempos, modos, hechos y circunstancias
expresamente previstas.

El incremento en una mitad a que hace referencia el artículo 196 del Código
Penal Federal, únicamente puede estar referida a los servidores públicos,
personas, circunstancias, lugares y conductas expresamente previstas.

Los Gobernadores de los Estados no están comprendidos dentro de los


supuestos previstos por el referido artículo 196 del Código Penal Federal por las
siguientes razones:

Para la fecha en que supuestamente se cometieron los ilícitos, no se trata de


servidores públicos que tuvieran la responsabilidad o el encargo de prevenir,
denunciar, investigar o juzgar los delitos contra la salud.

Ciertamente, a partir del veintiocho de noviembre de dos mil cinco, por virtud
de reformas hechas a la fracción XXI del artículo 73 de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, las autoridades locales tienen competencia
para intervenir en la persecución y sanción de delitos federales, en especial de
los delitos contra la salud: “En las materias concurrentes previstas en esta
Constitución las leyes federales establecerán los supuestos en que las
autoridades del fuero común podrán conocer y resolver sobre delitos federales.”

El precepto constitucional confiere a las autoridades locales una intervención


acotada y condicionada, por cuanto a que:

Sólo obliga al Ministerio Público local, así como a los tribunales y jueces
locales;

No obliga a otro tipo de autoridades, entre ellos no constriñe a hacerlo a los


gobernadores de los Estados;

La intervención está condicionada a que el Congreso de la Unión emita las leyes


en que se contemplen los términos y la forma en que los funcionarios locales lo
podrán hacer;

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Mientras la legislación federal no se emita, no existe la obligación de hacerlo ni
aún para los servidores locales expresamente enumerados.

Es de hacerse notar que la Ley General para Prevenir y Sancionar los Delitos en
Materia de Secuestro, reglamentaria de la fracción XXI del artículo 73 de la
Constitución Política, se publicó el treinta de noviembre de dos mil diez y que
las reformas a la Ley General de Salud y Código Federal de Procedimientos
Penales, que regulan la intervención del Ministerio Público local y de los jueces
locales en el conocimiento de los delitos federales se emitieron el veinte de
agosto de dos mil nueve, muchos años después de que el suscrito quejoso
dejara de ser Gobernador del Estado de Tamaulipas.

Las mencionadas reformas solo regulan la intervención que deben tener el


Ministerio Público local y los jueces locales. No confiere intervención a los
gobernadores de los Estados.

Resulta claro que de conformidad con el artículo 14 constitucional, la obligación


y responsabilidad de los servidores públicos locales no puede tener efectos
retroactivos.

Por disposición expresa, la responsabilidad de investigar los delitos corresponde


al Ministerio Público (artículo 21 constitucional).

La responsabilidad de perseguir los delitos federales corresponde al Ministerio


Público Federal (artículos 21 y 102 A de la constitución política); dado que se
trata de una materia altamente especializada y que tiene que ver con la libertad
y seguridad de los mexicanos, debe entenderse que en esta materia goza de un
virtual monopolio, que excluye la intervención de otras autoridades e, incluso,
de los particulares.

Por virtud de lo dispuesto en el artículo 124 constitucional, debe entenderse


que si una facultad ha sido otorgada expresamente a los poderes y autoridades
federales, la tienen prohibida los funcionarios de los Estados. No es admisible
que los poderes y autoridades locales pretendan ejercer una facultad conferida
a los poderes o funcionarios federales. Hacerlo implicaría una invasión de
competencia y, eventualmente una conducta sancionable.

Los gobernadores de los Estados tienen conferidas como facultades aquellas


que derivan a su favor de la Constitución Federal y de las constituciones
locales.

Por tratarse de autoridades, debe entenderse que los gobernadores de los


Estados, lo que no tienen conferido expresamente, lo tienen prohibido.

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Cualquier intervención que los gobernadores de los Estados pretendan tener
respecto de las funciones confiadas en forma exclusiva al Ministerio Público
Federal, implicaría una violación sancionable en los términos de los artículos
110, párrafo segundo de la Constitución Política, y 7º, fracción V, de la Ley
Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos.

En el caso extremo de que las autoridades locales, antes de la reforma de dos


mil cinco, debieran intervenir, únicamente lo podría haber hecho el Ministerio
Público local y eso en casos muy limitados, pero nunca los gobernadores de los
Estados.

Se podría alegar que de conformidad con el artículo 120 de la Constituciòn


Política, los gobernadores de los Estados están obligados a publicar y hacer
cumplir las leyes federales; empero, el precepto debe ser interpretado en
función del siguiente contexto constitucional:

Que el artículo 89 de la Carta Magna, confiere al presidente de la República la


obligación y la facultad de hacer cumplir las leyes federales.

Que cuando los gobernadores de los Estados intervienen para hacer cumplir
una ley federal, es cuando son requeridos expresamente para hacerlo y existe
un fundamento para que lo haga; debe entenderse que tienen prohibido
intervenir en los restantes casos.

Ciertamente de conformidad con el artículo 16 constitucional, cualquier persona


puede detener a un indiciado en el momento en que esté cometiendo un delito;
al respecto debe tenerse presente que se trata de algo potestativo y que está
referido únicamente a regular la actuación de los particulares. Esto es así por
cuanto a que las autoridades únicamente pueden actuar por virtud de un
mandamiento expreso. Rebasar esa limitante implica abuso de autoridad.

Por virtud de lo anterior, los gobernadores de los Estados no pueden: intervenir


en la investigación y persecución de los delitos federales; y ser perseguidos
penalmente por no perseguir los delitos federales.

Por otra parte, en función de las argumentaciones constitucionales que han


quedado precisadas, cuando la responsable en cita concluye en la actualización
de la modificativa agravante en análisis, quebranta de manera manifiesta el
principio de legalidad contenido en el párrafo tercero del artículo 14 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, habida cuenta de que
realiza una interpretación constructiva que sólo le es dable al hacedor de la ley.

Ello, por cuanto a que si bien es cierto que el suscrito en la temporalidad de


cinco de febrero de mil novecientos noventa y nueve al treinta y uno de

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diciembre de dos mil cuatro, tuve la calidad de servidor público, concretamente,
de Gobernador del Estado de Tamaulipas, también lo es que dentro de las
facultades contenidas en el artículo 91 de la Constitución local de dicha entidad
federativa, no se encuentra ninguna expresa en el sentido de estar obligado a
denunciar los delitos ante las autoridades correspondientes, como no sea la
genérica a que se refiere el artículo 116 del Código Federal de Procedimientos
Penales.

Pero no es esa la obligación a que se refiere el artículo 196, fracción I, en


análisis, ya que, como se desprende de su simple interpretación literal, para
que se actualice la modificativa agravante en estudio, es preciso que el servidor
público tenga como función o encargo la de denunciar los hechos de que tenga
conocimiento y que sean constitutivos de delito; y el Gobernador no la tiene
establecida en el numeral al que alude el C. Juez Segundo de Distrito en
Materia de Procesos Penales Federales del Estado de Tamaulipas.

Más aún, el artículo 91 de la Constitución del Estado de Tamaulipas, al


establecer, con el rango de facultades y obligaciones del Gobernador, la de
cuidar de la seguridad y tranquilidad del Estado según la Constitución y las
leyes que al caso resulten aplicables, como deriva, hace remisión al propio
Pacto Federal y a leyes secundarias que al caso resultan aplicables, sin que en
el caso concreto el juez responsable remita a un determinado dispositivo donde
derive que tiene precisamente la atribución u obligación de denunciar la
comisión de los delitos contra la salud.

Esto es, no solamente no tiene la obligación de denunciar los delitos contra la


salud (de los que tenga conocimiento), sino que se pretende encuadrar en ese
enunciado específico “… servidores públicos encargados de prevenir, denunciar,
investigar o juzgar la comisión de los delitos contra la salud…”, en la facultad
de “… cuidar la seguridad y tranquilidad del Estado según la Constitución y las
leyes que al caso resulten aplicables…”

Es decir, el juez responsable, violentando la garantía de legalidad, construye,


labor que tiene el legislador, una modificativa derivada de otra modificativa o, si
se quiere, da sinonimia a la facultad de cuidar la seguridad y tranquilidad del
Estado con la de denunciar los delitos contra la salud; de la genérica
desprende, inconstitucional e ilegalmente, una específica que pretende sea
componente de la primera.

El principio de legalidad a que se refiere el artículo 14 constitucional en su


tercer párrafo, dispone que en los juicios del orden criminal está prohibido
imponer por simple analogía y aún por mayoría de razón, pena alguna que no
esté decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trate
(nullum crimen nulla poena sine lege), que, incluso, se ha extendido en el

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sentido de que dicho principio también le es exigido al legislador por cuanto
debe emitir normas claras, precisas y exactas respecto de la conducta
reprochable.

En este orden de ideas no solo para determinar la tipicidad de una conducta,


sino también la modificativa que corresponda, debe el intérprete tener en
cuenta como derivación del principio de legalidad, al de taxatividad o exigencia
de un contenido concreto y unívoco en la labor de la tipificación de la ley; esto
es, que ni la descripción típica ni las modificativas, sobre todo aquellas que
incrementan la penalidad, deben ser vagas e imprecisas, abiertas o amplias, al
grado de permitir la arbitrariedad en su aplicación.

Por ello es que, en el caso concreto, cuando se pretende por el juez


responsable que las facultades y obligaciones del Gobernador contenidas en la
fracción II del artículo 91, cuidar de la seguridad y tranquilidad del Estado
según la Constitución y las leyes aplicables, de la constitución local, es la misma
consistente en denunciar delitos contra la salud a que se refiere el artículo 196
fracción I del Código Penal Federal y que por ello se actualiza la modificativa
agravante en análisis, es francamente violatoria del principio de legalidad, así
como del diverso de fundamentación y motivación.

La ley penal no puede interpretarse en el sentido que lo hizo el juez


responsable; interpretarse así es violentar la Constitución y la Ley.

Segundo.- El C. Juez Segundo de Distrito en Materia de Procesos Penales


Federales del Estado de Tamaulipas, en el Considerando Sexto de la orden de
aprehensión combatida, violenta en perjuicio del suscrito quejoso las garantías
de legalidad, fundamentación y motivación, así como la de seguridad jurídica,
contenidas en los artículos 14 y 16 constitucionales, al omitir una ponderación
de los testigos colaboradores con nombres claves "Ángeles", "Óscar", "Pitufo",
“Yeraldín”, "Rufino", y "Pedro", puesto que, según se advierte, lista esos
testimonios y reproduce parte sustantiva de ellos, para luego concluir que se
encuentra acreditado el cuerpo del delito contra la salud a que se ha hecho
mérito, violando con ello el artículo 94 párrafo segundo del Código Penal
Federal, como al caso se precisa.

El artículo 94 del Código Penal Federal, establece que toda resolución judicial
deberá ser fundada y motivada, redactando en forma clara, precisa y
congruente con la promoción o actuación procesal que la origine; este mandato
constituye la congruencia de toda resolución con ese carácter.

Si lo anterior es así, no puede perderse de vista que, según se advierte de la


orden de aprehensión, el juez responsable parte del mandato contenido en el
artículo 16 constitucional, en el sentido de tener por acreditado el cuerpo del

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delito y la probable responsabilidad como base del ejercicio de la acción penal y
lo tiene por comprobado en términos de la exigencia que se refiere el artículo
168 del Código Federal de Procedimientos Penales.

Así, en el Considerando Sexto, al referirse a la materialidad del delito contra la


salud descrito y penado por el ordinal 194, fracción III, en relación con el 193,
párrafos primero y segundo, del código punitivo aplicable, deriva que sus
elementos integrantes son: (i) una conducta consistente en realizar actos de
colaboración de cualquier manera; (ii) que la conducta esté encaminada al
fomento para posibilitar la ejecución de algún delito contra la salud; (iii) y que
dicha actividad se realice en contravención a las disposiciones que sobre el
particular establece la Ley General de Salud; y que en relación a los elementos
normativos, como formando parte del cuerpo del delito, por “colaborar” debe
entenderse trabajar con otra u otras personas en la realización de una obra y
por “fomentar”, se quiere significar la sinonimia con excitar, promover, impulsar
o proteger algo.

Luego señala que los elementos objetivos “realizar actos de colaboración de


cualquier manera” y “que la conducta de colaboración esté encaminada al
fomento para posibilitar la ejecución de algún delito de esa misma naturaleza”,
se encuentran acreditados con las declaraciones de los testigos protegidos
"Ángeles", "Óscar", "Pedro", "Pitufo", Yeraldín y "Rufino", para luego hacer el
señalamiento de que tienen el carácter de prueba testimonial y de indicio, para
demostrar la existencia de un grupo delictivo que, entre sus actividades, tenía
la de realizar actos con narcóticos, tales como el transporte y comercio; y sigue
diciendo que con esos testimonios se conforma la prueba circunstancial, con el
carácter de prueba plena, con el que se demuestra que el sujeto activo durante
el período de febrero de mil novecientos noventa y nueve a diciembre de dos
mil cuatro, colaboró al fomento para posibilitar la ejecución de delitos contra la
salud, consistente en que el Cártel del Golfo designara o pusiera como
servidores públicos relacionados con la procuración de justicia y particularmente
con la persecución de delitos a personas vinculadas con esa organización
facinerosa para satisfacer las necesidades del grupo criminal existente en esa
entidad.

No obstante lo anterior, por cuanto a que dicha autoridad sólo trascribió las
deposiciones de los testigos protegidos, sin valorar en términos del artículo 289
del Código Federal de Procedimientos Penales, ya que no tomó en
consideración los requisitos que establece dicho numeral y del cual deriva el
valor jurídico de la prueba; simplemente alude al numeral, pero no pondera los
testimonios de conformidad a las exigencias en él contenidas.

Simplemente, trascribió; amontonó las pruebas y luego concluyó; obviamente,


sin la ponderación que al caso resultaba exigible.

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Tercero.- El C. Juez Segundo de Distrito en Materia de Procesos Penales
Federales del Estado de Tamaulipas, en el Considerando Noveno de la orden de
aprehensión combatida, violenta en perjuicio del suscrito quejoso las garantías
de legalidad, fundamentación y motivación, así como la de seguridad jurídica,
contenidos en los artículos 14 y 16 constitucionales, al dejar de realizar una
correcta ponderación, en términos de lo que dispone el artículo 94 párrafo
segundo del Código Federal de Procedimientos Penales, de los elementos de
prueba que cita para tener por comprobada la probable responsabilidad del
suscrito quejoso en el delito contra la salud por el que se libró la orden
combatida.

En efecto, en ese considerando de mérito, después de trascribir el artículo 13,


fracción II del Código Penal Federal; así como 8 y 9 del mismo ordenamiento,
llega a la conclusión de que el delito en análisis es esencialmente doloso.

Y luego sostener que de las constancias de autos se patentiza la probable


responsabilidad penal del suscrito quejoso en la perpetración del ilícito contra la
salud ya referido, por cuanto a que las declaraciones rendidas por los testigos
"Ángeles" (de veintitrés de mayo de dos mil once, veintitrés de enero,
veinticuatro de mayo y cinco de junio de dos mil doce); de "Óscar" (de
veintitrés y veinticuatro de febrero de dos mil doce); de "Pedro" (de once de
abril de dos mil doce); y de "Pitufo" (dos de marzo de dos mil doce), conforman
la prueba circunstancial o indiciaria prevista en el artículo 286 del Código
Federal de Procedimientos Penales y que de ella se deduce que los hechos
imputados se realizaron con dolo, ya que conociendo los elementos del tipo
penal quiso el resultado de los hechos descritos por la ley de la materia.

Y escuétamente señala que son sustento de esa conclusión los medios de


prueba que refiere, los que según dicho juzgador fueron debidamente
analizados y valorados en apartados anteriores, toda vez que durante el
período de febrero de mil novecientos noventa y nueve a diciembre de dos mil
cuatro colaboré al fomento para posibilitar la ejecución de delitos contra la
salud, en las especies de que el Cártel del Golfo (i) decidiera la designación o
pusiera como servidores públicos relacionados con la procuración de justicia y
particularmente con la persecución de los delitos, a personas vinculadas con
esa organización facinerosa; (ii) se estableció el apoyo, mediante permisión,
para el cometido del grupo delictivo; (iii) se brindó protección a los dirigentes a
través de policías en activos; todo ello con quebranto al bien jurídicamente
tutelado.

No obstante lo anterior, como quedó precisado en el inmediato anterior


concepto de violación, el juez no ponderó el valor jurídico de cada una de las
pruebas en términos de los requisitos a que se refiere el artículo 289 del Código

14
Federal de Procedimientos Penales; y, tan lo anterior es así, que no precisa qué
persona o personas de la procuración de justicia, así como qué persona o
personas encargadas de la persecución de los delitos, fueron puestas o
designadas por el crimen organizado, lo que de suyo provoca la falta de
ponderación a que se refiere el artículo 94 del aludido código sustantivo.

Para los efectos de determinar que una persona obra conociendo la


materialidad del delito y queriendo el resultado, es preciso la existencia de
pruebas que así lo indiquen; en el caso concreto, como los testimonios
simplemente fueron trascritos a la letra, sin aludir a las condiciones o requisitos
de los que depende el valor jurídico de las pruebas, no se puede sostener un
presupuesto de esa naturaleza, sin agravio de contrariar a la Constitución y a la
Ley.

Tan no se analizaron las pruebas, para llegar a la conclusión de la


responsabilidad del suscrito en la comisión del delito contra la salud que se me
imputa, que, a manera de ejemplo, en el Considerando Diez de la orden de
aprehensión, cuando el juez alude a los testigos confidenciales, cita a uno bajo
el nombre de “Droper”, cuyo testimonio no aparece en dicha orden, pero que
se atreve a valorar.

Por otro lado, me permito insistir en este mismo concepto de violación, que los
testigos confidenciales, protegidos o colaboradores, pertenecen a un régimen
de excepción, a ese régimen que se aplica a quienes son miembros de
delincuencia organizada; y que, consecuentemente con ello, habiendo negado
el juez responsable mismo orden de aprehensión en contra del suscrito por el
delito de delincuencia organizada, luego entonces no puede surtir efectos como
pruebas en mi contra lo vertido en sus deposiciones.

No soy miembro de la delincuencia organizada; luego entonces, no me resulta


aplicable el régimen de excepción; luego entonces, no resultan válidos,
jurídicamente hablando, los dichos de los testigos confidenciales, colaboradores
o protegidos.

Cuarto. El C. Juez Segundo de Distrito en Materia de Procesos Penales


Federales del Estado de Tamaulipas, en los Considerandos Sexto y Noveno de
la orden de aprehensión combatida, violenta en perjuicio del suscrito quejoso
las garantías de legalidad, fundamentación y motivación, así como la de
seguridad jurídica, contenidos en los artículos 14 y 16 constitucionales, al dejar
de realizar una correcta ponderación, en términos de lo que dispone el artículo
94 párrafo segundo del Código Federal de Procedimientos Penales, de los
elementos de prueba que cita para tener por comprobado el cuerpo del delito
contra la salud en análisis y la probable responsabilidad del quejoso en su
comisión.

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En efecto, en el Considerando Sexto en donde se analizó el cuerpo del delito
contra la salud por el que se libró la orden de aprehensión en mi contra, se
concluyó que durante el período de febrero de mil novecientos noventa y nueve
a diciembre de dos mil cuatro, colaboré al fomento para posibilitar la ejecución
de delitos contra la salud, en la medida en que: el Cártel del Golfo decidiera la
designación o pusiera como servidores públicos relacionados con la procuración
de justicia y particularmente con la persecución de delitos, a personas
vinculadas con esa organización facinerosa; que se apoyó a dicha organización
criminal, mediante la permisión, para el desempeño de su cometido delictivo;
que se le brindó protección a sus dirigentes a través de policías en activo.

En el Considerando Noveno en que se analiza la probalbe responsabilidad del


suscrito quejoso en la comisión del delito en análisis, se establece que con el
dolo directo que al caso se exige, se permitió la designación por el crimen
organizado de servidores públicos relacionados con la procuración de justicia y
con la persecución de los delitos; que se apoyó a la organización criminal Cártel
del Golfo, mediante la permisión, para cumplir con su finalidad delictiva; y que
se le brindó protección a través de policías en activo.

Pero estas afirmaciones, que se dice se sostienen con las deposiciones de los
testigos confidenciales, colaboradores o protegidos, en realidad no contienen
una correcta ponderación en términos de lo que dispone el artículo 94 del
Código Federal de Procedimientos Penales, en la medida en que:

a) Es una afirmación genérica y, como tal, no precisa qué persona o personas


de la procuración de justicia fueron puestas o designadas como servidores
públicos durante mi gestión;

b) Es una afirmación genérica, que de igual manera, no precisa qué persona o


personas encargadas de la persecución de los delitos, fueron las designadas o
puestas por el crimen organizado;

c) Es una afirmación genérica que, del mismo modo, no precisa qué persona o
personas encargadas de la procuración de justicia brindó protección a
miembros del Cártel del Golfo;

d) Es una afirmación genérica que tampoco precisa qué persona o personas


encargadas de la persecución de los delitos, fueron los que brindaron
protección a miembros del Cártel del Golfo;

e) Es una afirmación genérica que, del mismo modo, es omisa en hacer el


señalamiento de qué persona o personas del ámbito de la procuración de
justicia, permitieron el trasiego de droga por el territorio del Estado;

16
f) Es una afirmación genérica que tampoco señala qué persona o personas del
ámbito de la persecución de los delitos permitieron al Cártel del Golfo el
trasiego de droga por el territorio del Estado de Tamaulipas.

Por otro lado, la orden de captura combatida resulta incongruente por una
razón sencilla: la premisa de que órganos encargados de la procuración de
justicia y de que órganos encargados de la persecución de los delitos, fueron
nombrados por el crimen organizado; la diversa consistente en que estos
órganos brindaron protección a grupos facinerosos; y de que permitieron el
trasiego de droga por el territorio del Estado de Tamaulipas; traería como lógica
consecuencia, que el juez específicamente determinara, con vista a las pruebas
rendidas en autos de la causa penal correspondiente, independientemente de
que hubieran sido materia de consignación o no se hubiera ejercitado acción
penal en su contra, el nombre de esas personas.

Pero contrariamente a esa consecuencia, el juez omite pronunciarse al


respecto.

Por eso resulta incongruente la resolución combatida.

El juez que resuelve sobre una orden de aprehensión, cuando sostiene una
afirmación, está obligado a sustentarla; a hacer el señalamiento o
señalamientos que la justifiquen, con vista a los elementos de convicción que
obren en el sumario; cuando ello no sucede, como en el caso, las afirmaciones
devienen en inconstitucionales e ilegales por la simple razón de que
representan una mera especulación.

Quinto. El juez responsable, en los Considerados Sexto y Noveno de la orden


de aprehensión combatida, violenta en perjuicio del suscrito quejoso las
garantías de legalidad, fundamentación y motivación, así como la de seguridad
jurídica, contenidas en los artículos 14 y 16 constitucionales, por la indebida
interpretación del artículo 286 del Código Federal de Procedimientos Penales, al
sostener que en el caso concreto, con los testimonios de los testigos
confidenciales a que se ha hecho mérito en anteriores conceptos de violación,
se conforma la prueba circunstancial e indiciaria y que, como elemento de
convicción pleno, acredita tanto cuerpo del delito contra la salud como la
probable responsabilidad del suscrito quejoso en su comisión.

En efecto, el juez responsable, como se ha hecho valer en anteriores conceptos


de violación, se sirve de la prueba circunstancial, indiciaria o inferencial, para
sostener que mi conducta encuadra en los elementos materiales del cuerpo del
delito contra la salud por el que se me libró orden de aprehensión y que,

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además, se evidencia mi actuar eminentemente doloso que al caso exige la
comisión de ese delito.

Empero, la prueba circunstancial o indiciaria solamente adquiere eficacia,


cuando de ella se desprenden datos unívocos, convergentes, y concurrentes de
cuya articulación, concatenación y engarce, se obtiene objetivamente una
verdad formal a través de una conclusión natural, a la cual, cada indicio,
considerado en forma aislada, no podría conducir por sí solo; y esto quiere
significar, ineludiblemente que cualquier indicio, en el caso cada uno de los
testimonios rendidos por los testigos confidenciales o colaboradores, tuviera
valor probatorio y alcance probatorio, en la diferencia conceptual que al caso
resulta relevante; es decir, que cada uno de los testimonios hubiera rendido los
requisitos a que se refiere el artículo 289 del procesal aplicable y que así
adquiriera el valor de prueba plena, para que luego, atendiendo a su contenido,
se determinara su carácter de elemento de convicción.

En el caso concreto no sucede así, por la simple razón de que el juez


responsable no ponderó, individualmente, cada una de las deposiciones de los
testigos confidenciales, colaboradores o protegidos y menos aún determinó, de
cada una de ellas, el alcance que le deriva de su propio contenido.

En función de ello, cuando dicho juzgador sostiene que se integra la prueba


circunstancial y que de ella deriva la comprobación del cuerpo del delito y
probable responsabilidad, lo que en realidad concluye es en un dogma, en una
manifestación que no tiene ningún sustento jurídico.

La prueba inferencial en análisis, insisto, se conforma por indicios que


constituyen datos unívocos, concurrentes y convergentes; pero además, que de
su articulación, concatenación y engarce, se obtenga objetivamente una verdad
formal, tal y como se desprende de la jurisprudencia por reiteración de tesis,
con localización, rubro y texto siguiente:

“Época: Novena Época, Registro: 171660, Instancia: SEGUNDO TRIBUNAL


COLEGIADO EN MATERIAS PENAL Y ADMINISTRATIVA DEL QUINTO CIRCUITO,
Tipo Tesis: Jurisprudencia, Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
Localización: Tomo XXVI, Agosto de 2007, Materia(s): Penal, Tesis: V.2o.P.A. J/8,
Pag. 1456

[J]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Agosto de 2007; Pág. 1456

PRUEBA INDICIARIA O CIRCUNSTANCIAL EN MATERIA PENAL. SU EFICACIA NO


PARTE DE PRUEBAS PLENAS AISLADAS, SINO DE DATOS UNÍVOCOS,
CONCURRENTES Y CONVERGENTES, DE CUYA ARTICULACIÓN, CONCATENACIÓN Y
ENGARCE, SE OBTIENE OBJETIVAMENTE UNA VERDAD FORMAL, A TRAVÉS DE
UNA CONCLUSIÓN NATURAL A LA CUAL CADA INDICIO, CONSIDERADO EN FORMA
AISLADA, NO PODRÍA CONDUCIR POR SÍ SOLO. En el proceso penal no es dable
acoger la falacia de la división, que consiste en asumir que las partes de un todo
18
deben tener las propiedades de éste, y que en el caso se refleja al aislar cada
elemento de convicción y demeritar su eficacia o contundencia demostrativa por sí
mismo, es decir, considerado aisladamente. Lo anterior es improcedente, cuenta
habida que de cada medio de prueba pueden desprenderse uno o varios indicios,
signos o presunciones, con un determinado papel incriminador, partiendo de que el
indicio atañe al mundo de lo fáctico e informa sobre la realidad de un hecho
acreditado, que sirve como principio de prueba, no necesariamente para justificar
por sí mismo un aserto, o la verdad formal que se pretende establecer, sino para
presumir la existencia de otro hecho desconocido, a base de razonar
silogísticamente partiendo de datos aislados que se enlazan entre sí en la mente,
para llegar a una conclusión, y es precisamente la suma de todos los indicios, lo que
constituye la prueba plena circunstancial, que se sustenta en la demostración de los
hechos indiciarios y en el enlace natural, más o menos necesario, entre la verdad
conocida y la buscada. Por ello, la eficacia de la prueba indiciaria o circunstancial,
como prueba indirecta, no parte de pruebas plenas aisladas, sino de datos
unívocos, concurrentes y convergentes, de cuya articulación, concatenación y
engarce, se obtiene objetivamente una verdad formal, a través de una conclusión
natural, a la cual cada indicio -considerado en forma aislada- no podría conducir por
sí solo.”

Cuando, como en el caso, se abusa de la prueba circunstancial, se incide en un


quebranto manifiesto a la Constitución y la Ley, en la medida en que se realiza
una inexacta ponderación de las pruebas y de los hechos imputados, en
quebranto a lo dispuesto por el artículo 94 del Código Federal de
Procedimientos Penales; y por cuanto a que la prueba circunstacial no consiste
en un amontonamiento de pruebas sino en el engarce de las mismas de una
manera lógica y armónica.

Por lo expuesto y fundado,

A USTED C. JUEZ, atentamente pido:

Primero.- Tenerme por presentado en tiempo y forma ampliando mi inicial


demanda de amparo, en los términos de este escrito.

Segundo.- Tener por exhibido el número de copias que para el caso exige el
artículo 120 de la ley de la materia.

Tercero.- Admitir a trámite dicha ampliación, pidiendo los informes justificados


correspondientes.

Protesto lo necesario

México, D.F., a 13 de marzo de 2013

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