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Nombre: William Alejandro Osorio Montenegro

Código: 2161538

Grupo B

IDEA DE LA HISTORIA

Historia y narración es una serie de escritos de R.G Collingwood donde realiza una
reinterpretación de los métodos y concepciones que contraía la historia hasta el siglo XIX.
Este libro se compone de varios escritos en los cuales se analiza las diferentes maneras de
hacer historia hasta el siglo XIX entre las cuales se encuentran: historiografía
Grecorromana, la influencia del cristianismo, el umbral de la historia científica y la historia
científica.

A manera de introducción Collingwood analiza la filosofía y la historia y de esta manera


replantear la filosofía de la historia. En primer lugar la filosofía es una actividad reflexiva
en la medida en que se piensa al objeto, no solo como objeto, sino el entorno del objeto,
por ende cataloga a la filosofía como “pensamiento en segundo grado”. Cabe aclarar que
para el autor existen dos tipo de pensamiento: El pensamiento en primer grado que abarca
los métodos de la observación inmediatos de la naturaleza, por el cual se basan todas las
ciencias. El pensamiento en segundo grado es el pensar del pensar (lógica), por el cual se
fundamenta la mayoría de ciencias humanas entre ellas la historia y la filosofía. Así pues
la esta se encarga de entender la relación objeto-pensamiento, por lo que el objeto del
pensamiento o estudio del historiador es el pasado. Bajo esta perspectiva, la filosofía se
encarga de estudiar la manera de pensar de los historiadores, mientras que la historia se
preocupa por la manera de conocer de los historiadores. En consecuencia, le compete la
aprehensión del pasado como una cosa por sí, por lo que le compete afirmar hechos que
sucedieron en un tiempo pasado., por lo cual la filosofía facilita las condiciones para que
el historiador pueda conocer tales hechos.

Ya establecidas las concepciones de la filosofía y la historia, Collingwood replantea la


filosofía de la historia muy diferente a la concepción que tiene estas ciencias por separado,
es decir es un concepto nuevo que contiene elementos teóricos de dichas disciplinas, pero
es una nueva ciencia filosófica. Es por esto que la filosofía de la historia, es en cuanto
filosofía, en el desarrollo organizado y científico dela autoconciencia. Por su parte es
historia, debido a que comprende el objeto de estudio del historiador. Así mismo,
Collingwood expone a la filosofía como reflejo del interés de estudio de cada época, es
decir, que para una época en específico se estudia o interpreta un problema o cuestión dado,
así por ejemplo en la filosofía griega se encarga de desarrollo de la lógica matemática, en
la edad media se estudiaron los problemas de la teología, para el siglo XVI y XVII la
fundamentación de las ciencias naturales. De ahí que estos paradigmas de la filosofía no
son aplicables al campo histórico, debido a los siguientes factores: El estudio de la lógica
y las matemáticas (Filosofía griega) no estudie los objetos en espacio y tiempo; la teología
estudia lo singular y lo infinito (Edad media) y la historia es finita; el estudio de la
naturaleza que solo abarca la observación y el experimento (siglo XVII), por lo que la
historia contiene hechos que ya pasaron y por lo tanta ya no existe. Por ende la filosofía de
la historia es una forma especial de pensamiento en lo que se cuestiona: la naturaleza,
objeto, método y valor, los cuales hacen parte de la historia.

Establecido la concepción de la filosofía de la historia de Collingwood, analiza los


epifenómenos o problemas filosóficos inherentes al conocimiento histórico y la tarea del
historiador. Por lo tanto se proponen siete epifenómenos: la naturaleza humana y la historia
humana; la imaginación histórica; la evidencia del conocimiento histórico; la historia como
re-creación de la experiencia pasada, el asunto de la historia; historia y libertad y por último
el progreso como creación del pensar histórico.

La naturaleza humana y la historia humana

Comprende tres factores: el primero la ciencia de la naturaleza humana, donde se analiza:


autoconocimiento el cual se faculta por la historia, el conocimiento de la naturaleza en
función de familiarizar cosas singulares y después tomarlas como generales y la
investigación de la mente humana mediante los métodos históricos. El segundo, campo de
conocimiento histórico, en el cual se proponen dos formas de investigación: El
conocimiento interior y exterior del pensamiento. En el caso del primero solo puede
describirse en términos de pensamiento y el segundo estudia todo lo que pertenece y se
puede describir en términos de cuerpos y acontecimientos. Por lo tanto el historiador no
investiga acontecimientos, sino acciones en el interior o exterior del pensamiento. De esta
manera para la historia, el objeto de describir no es acontecimiento, sino pensamiento. El
tercero histórica como pensamiento de la mente, reitera que la historia no es una narración
de acontecimientos sucesivos o relación de cambios, conllevando al historiador a repensar
los hechos del pasado, razón por la cual el conocimiento histórico es el conocimiento de lo
que la mente ha hecho en el pasado, reviviéndolo y al hacer esto se concibe.

Imaginación histórica

El pensamiento histórico guarda gran relación con la percepción, ya que cada pensamiento
tiene un enfoque personal. La individualidad es necesaria para toda investigación histórica,
es una opción propia del investigador, a la cual no pueden aspirar las ciencias naturales. El
historiador piensa los acontecimientos de manera adjunto a un significado individual que
le ha otorgado en sus experiencias. El pensamiento histórico nunca puede ser un esto, jamás
se encuentra aquí y ahora, sus objetos son acontecimientos que han dejado de ocurrir y
condiciones que han desaparecido, solo en cuanto un acontecimiento deja de ser perceptible
y accesible a la empírea, se convierte en objeto del pensamiento histórico.

Según la teoría del sentido común la labor del pensamiento histórico existen dos partes
claves: La memoria y la autoridad. La primera permite al historiador, no solo conocer un
acontecimiento, sino que también ponerse en contacto con él, posteriormente recordarlo y
exponerlo en términos inteligibles, para de esta manera aceptar lo expuesto como
verdadero. Según esta teoría, la verdad histórica es accesible debido a que se encuentra pre
fabricada en las constataciones de las autoridades, el historiador debería según esto trabajar
sobre lo dicho por la autoridad, tratando de no modificar su sentido

La evidencia del conocimiento histórico

Abarca diferentes aspectos del pensamiento histórico. En primera instancia se relaciona el


pensamiento histórico con el sentido de la percepción o lo que se percibe aquí y ahora. Por
lo tanto los hechos que ya no son perceptibles se convierten en objeto del pensamiento
histórico, en la medida que hacen parte del pasado, motivo por el cual es imposible aplicar
el conocimiento histórico dada la relación sujeto-objeto que coexisten en lo real. Entonces,
la historia debe contener dos factores importantes: la memoria y la autoridad sobre la
elección de fuentes. Allí es donde impera la libertad y autonomía del historiador, ya que
dichas fuentes funcionan como testimonios históricos, estableciendo el cuestionamiento
producto de su investigación. Por otra parte se cuestiona la verdad histórica definida como
“aceptación por parte del historiador de las afirmaciones de sus autoridades”, por lo que la
reconstrucción histórica se realiza de manera a priori. Así pues la imaginación histórica
como forma de pensamiento es autodependiente, auto determinante, y autosuficiente.

Por otra parte y de manera más concisa Collingwood en este apartado fomenta una crítica
la forma de hacer historia catalogándolo como historia de “Papel y engrudo”. Es definida
como “historia que construye entre sacando y combinado los testimonios de autoridades
diferentes”, ya que este tipo de historia tiene sus orígenes en la historia grecorromana y
dela edad media. Bajo estos términos la afirmación del autor, tomado como fuente, no debe
considerarse como verdad, se debe cuestionar o investigar lo que se afirma, debido a que
la historia se escribe llegando a conclusiones propias, mas no copiando testimonios.
Posteriormente el autor trata la influencia histórica, donde proponerla critica histórica como
solución a lo expuesto anteriormente, ya que esta conlleva a una conclusión afirmativa o
negativa con resultados inductivos para el caso o inducción por medio del conocimiento de
las fuentes. Así pues la influencia histórica no es nunca compulsiva y que el mejor de los
casos es impulsiva, así la inferencia histórica no desemboca en la incertidumbre, solo en la
probabilidad.

Otros factores a comprender en este apartado son: la pregunta, la declaración y pregunta de


la prueba histórica. Para el caso del primero la pregunta de investigación debe girar en
torno a lo que se quiere investigar, ya que la historia exige incertidumbre. La actividad
interrogativa comprende dos ítems: a) La exposición de la lógica de la interrogación,
catalogando las preguntas en orden general e b) interposición de las preguntas así mismo.
Para la declaración y prueba histórica se describe la autoridad del historiador al catalogar
las fuentes, cuestionar el material histórico llegando a una conclusión propia. Respecto a
la pregunta y prueba histórica se interpreta el escepticismo histórico en la probabilidad del
conocimiento científico. Así mismo interpone dos pruebas históricas: la potencial (pruebas
existentes de un hecho histórico que no existen en la historia científica) y la actual (fuentes
o pruebas aceptadas).

El asunto de la historia

Se afirma que solamente puede haber conocimiento histórico de aquello que puede re-
crearse en la mente del historiador. La vía de acceso al conocimiento histórico es la re-
creación del pasado. En consecuencia se postulan tres condiciones para catalogar aquello
que puede ser re-creado. Primero, todo aquello que puede re-crearse tiene que ser
experiencia, no puede existir un relato histórico de aquello que no es experimentable. Así,
en comparación con la historia de la naturaleza, solo puede haber historia de esta si los
acontecimientos que le acaecen son acciones de algún ser o seres pensantes. Segundo la
experiencia en cuanto tal, no es el objeto del conocer histórico, debido a que la experiencia
inmediata, o sea, el conjunto de sensaciones, no es un proceso histórico, está dado con
anterioridad y delimitado para el ser humano. Tercero así mismo, el pensamiento
individualizado es decir, las cosas que se piensan, no son objeto del conocimiento
histórico. El historiador no puede aprehender el acto del pensar individual de otro ser en su
propia individualidad, debido a que el pensamiento de otro es imposible de re-crear fuera
de su mente y su mismo pensamiento.

El progreso como creación del pensar histórico

El término progreso ha sido empleado para categorizar tanto el progreso del mundo natural,
al cual se le renombrará como evolución, y el progreso de la historia. Los términos ya
citados dan cuenta de los procesos naturales que dan existencia a nuevas formas específicas
de naturaleza. Los acontecimientos naturales se repiten uno sobre otro de cierta manera
específica, permaneciendo constantes sin importar las individualidades.
Debido a lo expresado anteriormente, los cambios en las sociedades no se pueden entender
de manera frecuente como progresivos, debido a que las sociedades destruyen y construyen
a partir de oposiciones binarias, si el blanco no funciona, sí lo hará el negro.

La idea del progreso en el hombre puede sin duda negarse desde diferentes perspectivas.
Por ejemplo, se puede pensar que no tiene ningún tipo de valor absoluto, es decir, que su
razón existe en virtud de la destrucción cada vez más exacerbada, lo cual lo convierte en
un ser maléfico.