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Demostración de una de las manifestaciones de la inclusión política el

derecho a elegir y ser electo

Todos los ciudadanos deben disponer del derecho universal e igual al sufragio así
como al de contender en las elecciones sin ningún tipo de discriminación. Cuando
al interior de los partidos políticos, de manera abierta o velada, se obstaculiza su
ejercicio, se está negando ese derecho y, por lo tanto, se lo esta violando. La
Constitución Política de Colombia, en su artículo 40, consagra ese derecho
diciendo: “Todos ciudadano tiene derecho a participar en la conformación, ejercicio
y control al poder político. Para hacer efectivo ese derecho puede: 1. Elegir y ser
elegido…”

Lo que no se puede aceptar


Lo que no se puede aceptar es la imposición, la coacción, las amenazas, las
presiones y hasta las agresiones que se realizan contra quienes no comparten una
candidatura. Se impone cuando se manipula la organización de los partidos para
que decida o tome decisiones a favor de intereses particulares. Se coacciona
cuando se quiere que todos los miembros de un partido voten por unos candidatos
que no se han sometido a procedo interno democrático. Se amenaza cuando al
potencial elector que no comulga con un candidato se le dice que perderá el
puesto o el de sus familiares más cercanos. Se presiona cuando al elector se le da
la opción de votar a favor de determinado candidato o de lo contrario que se
atenga a las consecuencias: despido, cancelación de contrato o cero contratos.
Las agresiones pueden ser físicas, morales o psicológicas cuando al contradictor o
potencial elector se le pega, insulta, denigra o se le somete a persecución y
terrorismo.

Lo ideal
Lo ideal sería que las campañas, tanto internas como generales, utilicen la
argumentación y el debate de las ideas con la finalidad de convencer y persuadir a
los electores. Cuando esto se da, los procesos democráticos se enriquecen y la
sociedad se beneficia con las mejores ideas y propuestas.

Comencemos por desmontar algunas falsas creencias o criterios


Si en la modernidad la lealtad debida es hacia las instituciones y no hacia las
personas, seamos consecuentes con esa afirmación, dejemos de emplear frases
descalificativas, como “es un desagradecido” o “es un torcido” o “es un desleal”
por el solo hecho de no compartir con una candidatura o postulación. A los
partidos le ha producido gran daño el culto a la personalidad, por tal razón, sus
nombres son remplazados por el de las personas que han logrado dignidades a su
nombre, especialmente el de los parlamentarios. “El que no esta conmigo está
contra mí” es un principio que los políticos tradicionalmente han aplicado al pie de
la letra y lo peor es que lo concretan en hechos cuando logran ganar las
elecciones, el ejemplo esta en que cuando llega al poder un partido, sin tener
consideraciones de ninguna naturaleza, barre con todo lo que pueda del otro
partido. Así como éstos, existen muchos más que expondré en posteriores
columnas y que le han causado daños a instituciones democráticas como los
partidos políticos.

Que se puede hacer


Comenzar por madurar políticamente. Respetemos al otro y a los otros en su
derecho a elegir y ser elegidos, puesto que sus razones podrán tener para asumir
esa posición. Argumentemos las ideas y las propuestas conservando la
disposición para debatir y discutir para que finalmente, a la luz de la razón,
logremos convencer o persuadir. Aceptemos que no todos piensan de la misma
manera y que por lo tanto siempre se amerita un proceso de franca y respetuosa
discusión sobre diferentes temas de la vida municipal, departamental y nacional.
Entendamos que es en la diversidad y no en la unanimidad donde esta la riqueza
ideológica y política.

Hay que buscar la unidad en torno a propósitos, objetivos y metas altruistas, tanto
a nivel social como a nivel partidista, no es un proceso fácil, pero tampoco
imposible. No hay que dejarse imponer ni coaccionar y cuando esto sucede se
debe denunciar ante las instancias correspondientes.Hay que tomar las decisiones
que más le convengan al desarrollo y el bienestar social de los municipios, el
departamento y la nación, de sus instituciones, de las organizaciones de la
sociedad civil.

Deberes y derechos políticos es el título del Artículo 136 de la Constitución


Política de Guatemala, que indica los deberes y derechos políticos de todos los
ciudadanos guatemaltecos (Constitución Política de la República de Guatemala,
s.f.).
Deberes y derechos políticos se encuentran detallados en el Artículo 136 de la
Constitución Política de Guatemala. Éstos son (Constitución Política de la
República de Guatemala, s.f.):
– Inscribirse en el Registro de Ciudadanos.
– Elegir y ser electo.
– Velar por la libertad y efectividad del sufragio y la pureza del proceso electoral.
– Optar a cargos públicos.
– Participar en actividades políticas.
– Defender el principio de alternabilidad y no reelección en el ejercicio de
la Presidencia de la República.