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TITULOS AL PORTADOR

CARACTERES Y EFECTOS DEL TÍTULO AL PORTADOR

Título al portador es aquél en el que no figura el nombre de persona determinada


como su titular. Sólo se indica que es “al portador”, o sea que quien lo posee
materialmente es reputado como su legítimo dueño. Sí, no obstante tal
indicación, se insertara el nombre de persona determinada, esto no alteraría la
naturaleza del título (art. 22°).
Mediante esta clase de títulos se ha logrado hacer realidad el propósito de dotar
a la obligación de un valor desvinculado del sujeto, incorporándola a una forma
material que habilita para la transmisión como un derecho de propiedad,
asegurando al adquiriente de buena fe que no le serán opuestas excepciones
derivadas del negocio básico, ni tampoco, por causa de enriquecimiento injusto.
La facilidad y rapidez de su circulación quedan promovidos por el hecho de la
falta de indicación de un sujeto que sea el dueño del título, lo que se vincula con
la transmisión eficaz, con poder de exigibilidad, mediante la simple tradición.
De lo dispuesto en el art. 22° de la Ley resultan los siguientes efectos:
a) En cuanto a la transmisión, la simple tradición material del título al portador
representa su ley de circulación y la posibilidad del ejercicio del derecho
que de él emerge.
b) En cuanto al hecho de la infestación del título en favor de persona
determinada, ello no altera su naturaleza. Por esto, para evitar que se
confunda este título con el nominativo debe colocarse la cláusula al
portador, que resulta así de inserción obligatoria.

Al expresar el art. 22° que la transmisión del título se efectúa por la simple
tradición, quiere decir algo más que transferencia de la posesión. Ello comporta
un acto traslativo.
El titulo valor no pierde su naturaleza como tal, si en el mismo se indica el nombre
de una persona determinada. Por otra parte, la persona que se menciona no
adquiere ninguna clase de obligaciones a menos que se trate de una intervención
para asumir alguna obligación, según lo dispone el art.22°.2.
Sin embargo, en el caso del cheque, la Ley en su art,177°.2 considera que
cuando el cheque emitido a la orden de una persona determinada contenga
también la mención “al portador”, vale como cheque a la orden de dicha persona
(infra N°209).

LIMITACIONES A LA EMISION DE LOS TITULOS AL PORTADOR

El art. 23° de la Ley niega la ley la libertad ilimitada de emitir títulos al portador,
si ellos contienen la obligación de pagar alguna cantidad de dinero. Solo podrán
emitirse en los casos en que a Ley lo permita expresamente. Así lo establece el
mencionado artículo. Esta limitación se justifica porque de otro modo se daría
lugar a que los particulares emitieren documentos que harían las veces de papel
moneda, lo cual es privilegio del Estado.
La contravención a la prohibición origina que al título emitido no se le asigne la
condición de título valor, aparte de la sanción pecuniaria al emisor consistente en
una multa por una cantidad igual al importe del título emitido, que constituye
ingreso del Poder Judicial.

CIRCULACION IRREGULAR DEL TITULO AL PORTADOR

Se ha expresado (supra N°1) que el titulo valor tiene como destino la circulación.
Esta característica se acentúa tratándose de los títulos al portador debido a que
su transmisión solo requiere la entrega del título.
Para este efecto, la emisión es el acto en virtud del cual el título sale del poder
de disposición del suscriptor o emitente para pasar a otro sujeto (tomador) en
forma idónea para legitimar al poseedor, de modo que pueda valerse del título.
Le emisión puede efectuarse en forma voluntaria o involuntaria. La primera tiene
por base un negocio valido de emisión y se produce por la entrega del documento
(tradición) a una determinada persona relacionada con la obligación fundamental
que el propio documento expresa. La segunda supone un negocio inválido o que
el titulo ha entrado a la circulación contra la voluntad del emitente.

El negocio de emisión, que los italianos, liga la relación fundamental y la cartular


que nacen de la emisión del título y constituye interpartes la iusta causa
traditionis, capaz de transferir el derecho real sobre el título.
Todo esto supone la emisión voluntaria del título. Pero éste puede entrar en
circulación sin la voluntad e incluso contra la voluntad del suscriptor, teniendo
per base un contrato de entrega o expedición no válido, o directamente sin
contrato de expedición, como en los casos de sustracción, robo o pérdida del
título.
En los supuestos enunciados, falta la iusta causa traditionis y, por tanto, la
propiedad del título y la consiguiente titularidad del derecho no pasan al accipiens
inmediato.
El art. 24° de la Ley reconoce el derecho del tenedor de buena fe para reclamar
del emitente el pago respectivo, aunque el título hubiese entrado en circulación
contra la voluntad de éste. Es el mismo principio que inspiró los arts. 1802- y
1803 del Código Civil de 1936 cuando estableció que el poseedor de un bono
hipotecario al portador puede reclamar del emisor la prestación debida,
quedando éste liberado si la cumple frente a cualquier portador siempre que no
hubiese sido notificado judicialmente para retener el pago; y que la obligación del
emisor subsiste aunque el título hubiese entrado en circulación sin su voluntad.
IDENTIFICACIÓN DEL ÚLTIMO TENEDOR
En el caso del título al portador se presume que el tenedor del título es el
propietario, y que su transferencia es mediante su simple entrega sin requerirse
de identificación. El art. 25° requiere la identificación del tenedor que exija la
prestación representada en el título valor, con lo que se pierde el anonimato, ca-
racterística propia de los títulos valores.
Este artículo recoge una práctica bancaria de requerir la identificación de quien
se presenta para el cobro de un cheque al portador.
El aspecto referente a la identificación está contemplado en diversos artículos de
la Ley. El que requiere el cumplimiento de la obligación, el tenedor del título que
lo presenta, tiene la obligación de identificarse, según el art. 16°.1 de la Ley
(supra N° 19).
Por otra parte, quien paga está en la obligación de constatar el nombre, docu-
mento oficial de identidad y firma de quien presenta el título como último tenedor,
así como la continuidad ininterrumpida de los endosos, según el art. 46° de la
Ley (infra N° 50).

TITULOS A LA ORDEN
LA CLÁUSULA A LA ORDEN
En el título a la orden debe de figurar el nombre de persona determinada y, en
general, la cláusula a la orden. En algunos casos la Ley permite que ésta se
omita, conforme se detalla más adelante.
De acuerdo a lo expresado en el art. 26° de la Ley, el título a la orden debe
contener las siguientes menciones:
a) La cláusula a la orden, salvo los casos en que la Ley permite su
supresión; y,
b) Estar extendido a nombre de persona determinada.
La cláusula a la orden puede figurar en forma expresa, o estar contenida en
forma implícita, así lo señala el art. 26°.2. Es el caso del título de cambio (art.
125°.1); el cheque (art. 176°.1 “a”); el certificado bancario en moneda extranjera
(art. 218°), el certificado bancario en moneda nacional (art. 223°), el certificado
de depósito (art. 224°.1) y el warrant (art. 231°.1); así también se disponía en el
caso del título agrario (Ley N° 14509). Estos títulos no necesitan contener la
cláusula a la orden para que puedan transmitirse por endoso.
La circunstancia de que deba expresarse el nombre del adquiriente no significa
que el título deba confundirse con el nominativo en que también figura el
nombre deI titular.
Hay entre ambas clases de documentos una distinción que se relación con la
forma de circulación. Mientras que en los títulos a la orden el título se transmite
por endoso, según resulta de lo dispuesto al final de la primera parte del art.
26°.1., los títulos nominativos requieren la anotación en el título y la inscripción
en los registros del emisor.
En los títulos a la orden, el emisor no interviene nada en el endoso y la
transmisión del título. El hecho de haber puesto en circulación un instrumento de
crédito a favor de persona determinada con la cláusula a la orden, confiere a esa
persona la facultad de hacerse sustituir designando a otro acreedor, y este puede
transferirlo a otro y así sucesivamente; de modo que el deudor no conoce quien
llegará a ser su acreedor cuando se le exija el cumplimiento de la obligación.
También en cuanto a los efectos del título existen diferencias entre títulos
nominativos y títulos a la orden, pues mientras en los primeros el cedente no
asume obligación personal de pagarlos, en los títulos a la orden cambiarios el
endosante asume la obligación personal y solidaria de responder por su importe,
según se reconoce en los arts. 11° y 29° de la Ley.
En los títulos a la orden, para el efecto de la transmisión no basta el endoso para
legitimar al poseedor del título. Se necesitará siempre la tradición.
El art. 26°.3 permite prescindir de la entrega física al endosatario del título valor
endosado a éste, previo pacto entre endosante y endosatario. Esta medida
responde a la necesidad de evitar el desplazamiento físico de los documentos
entre instituciones financieras, cuando se trata de títulos valores sujetos a pago
mediante el cargo en cuenta corriente u otras cuentas que se mantengan
empresas del Sistema Financiero Nacional.
En ese sentido, deberá tenerse presente que el art. 215° de la Ley (infra N° 250)
dispone que las empresas del Sistema Financiero podrán utilizar medios y
procedimientos mecánicos o electrónicos para el truncamiento del cheque y
demás títulos valores en el proceso de sus cobranzas, debiendo para tal efecto
acordar procedimientos especiales o sustitutorios del endoso en procuración.
Por su parte, la Ley define al truncamiento, en su art. 279°, como el proceso que
permite detener en poder de una empresa del Sistema Financiero Nacional un
título valor, prosiguiendo su trámite de cobranza o pago de derechos que el título
represente, así como las constancias de rechazo o incumplimiento total o parcial,
por medios mecánicos, electrónicos u otros, prescindiendo de su entrega física,
previo los acuerdos que al efecto adopten las empresas involucradas.

FORMAS DE TRANSMISION DIFERENTES DEL ENDOSO

El título valor a la orden puede transmitirse por un medio diverso del endoso,
como sería la cesión, que produce el efecto de atribuir al cesionario el mismo
derecho del cedente, y no ya un derecho autónomo, y, por tanto, permite al
deudor oponer al cesionario las excepciones personales oponibles al
transferente, como expresa el art. 27° de la Ley. Lo mismo ocurre si se emplea
otro medio legal diverso del endoso, como la herencia, donación, etc.
Por su parte el cesionario tiene derecho a exigir la entrega del título.
De lo expresado derivan, las consecuencias de que la cesión o transferencia por
otros medios que no sean el endoso, exigen la notificación al deudor y, además,
que el cedente o transferente responden tan sólo de la veritas nominis, pero no
de la bonitas.
El art. 27°. 1 de la Ley alude, pues, a una cesión en virtud de la cual se produce
una adquisición del crédito a título derivativo, es decir, que un acreedor sucede
a otro, quedando sin modificar la relación en su sustancia objetiva. En este caso,
no interesa tanto la enajenación o la transferencia del derecho de crédito, cuanto
la sustitución en la titularidad del crédito, o sea, la sustitución subjetiva.
Para que la cesión tenga efecto frente al deudor cedido, que se supone ajeno a
la relación e ignorante de ella, es necesaria la notificación judicial o la aceptación
de parte de dicho deudor.
Otro efecto de la cesión es que el cedente del crédito no responde de la solvencia
del deudor sino cuando se hubiese obligado a ello y solamente hasta la cantidad
que recibió como precio (art. 1213° del Código Civil).
Por su parte el art. 27°.2 establece la obligación del cedente o transfiriente de
entregar el título al cesionario o adquiriente, la negativa dará lugar a las acciones
judiciales, las que también pueden referirse a la indemnización por daños y
perjuicios que ocasione tal actitud.
En cuanto a las principales diferencias que existen entre el endoso y la cesión se
señalan las siguientes:
a) La cesión tiene naturaleza contractual y, consiguientemente, es un acto
bilateral; el endoso es un acto unilateral;
b) La cesión puede hacerse constar o no en el título; el endoso forzosamente
debe constar en el título o en hoja adherida al mismo;
c) La cesión puede sujetarse a condición; el endoso debe ser puro y simple,
incondicionado;
d) La cesión de los derechos consignados en un título puede ser parcial; el
endoso parcial es nulo;
e) En la cesión pueden oponerse al adquiriente o cesionario las excepciones
que los obligados pudieran tener contra el cedente o autor de la transmi-
sión; en el caso de transmisión de un título por endoso -en propiedad o en
garantía-, los obligados no pueden oponer al endosatario, en virtud del
principio de la autonomía, las excepciones personales que pudieran tener
contra el endosante;
f) El cedente responde por la existencia y legitimidad del crédito al tiempo
en que se realiza la cesión, no respondiendo de la solvencia del deudor,
salvo pacto en contrario; en el endoso, el firmante se hace solidariamente
responsable de la obligación cambiaria.
g) En una sucesión de cesiones, resulta necesario que todas sean válidas y
realizadas por sus legítimos titulares, respecto del endoso, mientras la
serie sea regular e ininterrumpida desde el punto de vista formal, ella
legitima al portador del título, aunque tales endosos sean extendidos por
quienes no son realmente los propietarios de la letra, “ya que una de las
características de la cambial es la posibilidad de adquirirla a non domino”
En los casos de transmisión de títulos de crédito por cesión ordinaria o por
medios legales distintos del endoso, el adquiriente tiene el derecho de exigir la
entrega del título y que el juez, en vía de jurisdicción voluntaria, haga constar la
transmisión en el documento mismo o en hoja adherida a él.
CONSTANCIA DE LA TRANSMISIÓN FUERA DEL TÍTULO

Si bien el medio idóneo de transmisión del título valor a la orden es el endoso,


puede ocurrir que la transferencia se efectúe por medios diferente, según se ha
visto.
Así, puede tratarse del caso de transmisión mortis causa o de adquisición en
virtud de haberse vendido el título por orden judicial, en el supuesto de haberse
sacado a remate por el acreedor a quien se hubiera prendado el título.
Para estos supuestos, el art. 28° de la Ley establece el derecho del adquiriente
del título para exigir que el juez haga constar la transmisión en el documento
mismo o en hoja adherida a él.
La Ley ha querido proveer al titular de un medio rápido para que logre su
objetivo, señalando que el trámite con arreglo al cual debe seguirse la
oposición que se formule, es el que corresponde al proceso sumarísimo.
Si se trata de adjudicación en virtud de un remate judicial, es evidente que la
anotación vendría a ser un trámite del procedimiento de ejecución de sentencia
y, por lo tanto, no cabría admitir oposición.
TITULOS NOMINATIVOS
CARACTERES Y EFECTOS DEL TÍTULO NOMINATIVO
En esta clase de títulos, al igual que en los “a la orden”, figura el nombre de
persona determinada como su titular, pero se diferencia que no aparece la
cláusula “a la orden".
Hay otra diferencia entre títulos a la orden y títulos nominativos. Ella radica en
que mientras los títulos a la orden sólo pueden ser emitidos en forma singular,
los títulos nominativos pueden ser emitidos en dicha forma o en serie.
En tanto que los títulos a la orden son completos, en los nominativos no se
puede prescindir de la referencia a la intestación en la matrícula, que debe ser
conforme a lo expresado en el título. Si así no fuere, prevalece lo que resulte
del registro. Esto no hace perder su carácter literal al título valor; pues la
referencia al registro está expresada en el documento.
Existen ciertos títulos que según la Ley sólo pueden ser emitidos en forma
nominativa como es el caso de las acciones (art. 257°.1). En esta clase de
títulos, señala la última parte del art. 29°.1, la inclusión de la cláusula a la orden
no significa que se conviertan en tales.
TRANSFERENCIA DE LOS TITULOS NOMINATIVOS
La transferencia del título nominativo requiere, según el art. 29°.2, de una doble
operación: anotación del nombre del adquirente sobre el titulo mismo y en la
matricula del emitente, tratándose de valor con representación por anotación en
cuenta, la cesión debe ser inscrita en la ICLV correspondiente. Para efectuar esta
segunda operación es necesario notificar por escrito al emisor del título, sin
perjuicio de lo establecido en el texto de dicho documento o en el contrato que
hubiese dado lugar a su emisión; y es solo desde entonces que la transmisión
surte efectos contra el emisor.
CONSTANCIA DE LA TRANSFERENCIA
El art.30°.1 permite que la cesión de los títulos valores nominativos puede constar
en el mismo documento o en documento aparte, salvo disposición contractual o
legal distinta, la misma que debe constar en el texto del mismo título.
Así mismo se refiere a las facultades del tenedor, señalando que está en su
potestad requerir la entrega del título transferido, así como exigir la certificación
de la autenticidad de la firma de la cedente, hecha ya sea por intermediario
autorizado o por fedatario de la Ley.
La transferencia del título reviste ciertas formalidades. El art. 30°.2 establece que
debe indicarse cierta información al transferirse el título valor, la misma que
comprende: a) nombre del cesionario; b) naturaleza y, en su caso, las
condiciones de la transferencia; c) fecha de la cesión; y. d) nombre, el número
del Documento Oficial de Identidad y firma del cedente.
En lo que se refiere a la naturaleza, la cesión puede ser en propiedad, en
garantía, en procuración o en fideicomiso, aunque en cada caso se deberá tener
oriente la naturaleza del título. Así, el cheque no puede ser cedido en garantía; el
fideicomiso funciona siempre que el sujeto que recibe los títulos sea una empresa
del sistema financiero para actuar como empresa fiduciaria etc. Por otro lado, no
es cedible lo que se entregó con la cláusula de intransferible. ¿Cuál es el efecto
de dicha cesión? Debemos entender que la limitación está referida a los efectos
en la responsabilidad, pero no puede prohibirse el derecho de ceder; en todo
caso la cesión cubre su efecto con las limitaciones que derivan de la respon-
sabilidad en el pago.
De los requisitos señalados, los mencionados en los incisos ‘a y ‘d’ son de
carácter esencial, señala el art. 30°.3 la falta de los mismos determina que el
título valor deje de ser tal.
En cuanto a la falta de indicación de la naturaleza de la transferencia, que señala
el inc. ‘b’, la Ley presume que el cesionario adquiere la propiedad plena del título
y si es que no se indicó la fecha de la cesión se presume que la cesión se efectuó
en la fecha de la comunicación de ella al emisor.
En lo que se refiere a la transferencia de los valores con representaciones en
cuenta, se deberá observar la ley de la materia, señala el art. 30°.4. En este
sentido, la LMV, en su art. 213°, segundo párrafo indica que la transmisión de
valores representados por anotaciones en cuenta opera por transferencia conta-
ble. La inscripción a favor de un adquiriente tiene el mismo efecto como si el título
fuese entregado y es oponible a terceros desde el momento en que se efectúa.

ANOTACIÓN DE LA TRANSFERENCIA DEL TÍTULO NOMINATIVO


La transferencia del título nominativo debe anotarse por el emisor en la respectiva
matrícula o registro, debiendo firmar la constancia el cedente, y observando las
demás formalidades contempladas en el art. 30°. En el caso de títulos valores
con representación por anotación en cuenta el registro deberá hacerse en la
correspondiente Institución de Compensación y Liquidación de Valores.
La Ley (art. 31°) exige una declaración escrita de la voluntad del enajenante, bien
sea firmando la constancia respectiva en el registro del emitente, o expidiendo
un documento auténtico que acredite la transferencia si no comparece.
El art. 32°.2 contempla la situación del transferente que no comparece a firmar
la matrícula o el registro, o, cuando el beneficiario del derecho carezca de
documento indubitable que contenga el derecho constituido, en esta situación el
beneficiario podrá solicitar su anotación o registro judicialmente, mediante el pro-
ceso sumarísimo.
Los sucesivos endosatarios de un título nominativo no se vinculan al derecho de
su antecesor, sino a través del tenor literal del documento; de modo que cada
nuevo adquiriente es un nuevo y distinto acreedor a quien no pueden oponérsele
las excepciones que podrían hacerse valer frente al anterior.
La notificación al emisor del título y la obligación de la inscripción en el registro,
son formalidades, pues el emisor no puede oponerse a ellas sin incurrir en
responsabilidades, ni puede oponerle al adquiriente las excepciones o defensa
extracartulares que podría haber invocado frente al tradens.
No se afecta, en consecuencia, la libre circulación del título. Quedan vigentes los
principios de literalidad y autonomía que son notas esenciales de los títulos
valores.
El art. 31°.2 en su segundo párrafo contiene dos supuestos:
a) anotación del cambio del titular en el mismo título; y,
b) otorgamiento de un nuevo título si el anterior queda sin efecto.
En el supuesto b) pueden originarse gastos correspondientes al otorgamiento del
nuevo título. En este caso dichos gastos son de cuenta del cesionario o
adquiriente.
CONSTITUCION DE DERECHOS SOBRE UN TITULO VALOR NOMINATIVO
El título valor incorpora los derechos en él expresado, para la construcción de los
mismos, señala el art. 32°.1 que deberá observar las mismas reglas que para su
transferencia, en este sentido se observara los aspectos correspondientes a la
comunicación, la constancia de la transmisión en el mismo documento o en
documento aparte, de no ser así se deberá indicar esta situación en el mismo
título y, finalmente, su matrícula o registro.
El titular del documento, deudor en la relación con el tercero, debe firmar la
matricula o registro, en caso que no concurra, la anotación o registro debe
solicitarse por el beneficiario judicialmente vía proceso sumarísimo; igual
procedimiento deberá emplear este último cuando se carezca de documento
indubitable que contenga el derecho constituido.
RESPONSABILIDAD POR EL REGISTRO Y ANOTACION DE DERECHOS
Con referencia a la legitimación pasiva, en relación con el emisor o la ICLV, el
art. 33°, establece que si han hecho la anotación sujetándose a las disposiciones
de la Ley, quedan exonerados de toda responsabilidad, salvo el caso de mala fe.