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UNIVERSIDA NACIONAL DE EDUCACION

ENRIQUE GUZMAN Y VALLE

“Alma Mater del Magisterio Nacional”

MESOPOTAMIA

Monografía de historia del mundo antiguo, que presentan los estudiantes:

Alexia Dextre Maldonado

Gustavo Adolfo Palomino Hernández

Miguel Ángel Alva Huamancayo

Rosario Cisneros Acuña

Sandro Cabana Pacotaype

Profesor: Andrés Alfaro Lagos

Chosica, 4 de mayo de 2018


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RESUMEN

El presente trabajo expone en su desarrollo el origen de las civilizaciones que florecieron

en el Creciente Fértil de Asia Menor. Se trata de las culturas que nacieron en la región

conocida por la Historia como Mesopotamia, “país entre ríos”, según los griegos, quienes

gustaban de cambiar el nombre a las cosas de acuerdo a sus propias realidades y

conocimientos conceptuales.

Se enfrentará el trabajo de acuerdo a la siguiente pauta: Ubicación Geográfica de las

civilizaciones, contexto histórico, tipo de organización y aporte a la cultura occidental.


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AGRADECIMIENTOS

A Dios por darnos la oportunidad de la vida y de poder explorar, disfrutar y aprender de

las experiencias contribuyendo con la sociedad de manera positiva. A nuestras familias

por el apoyo incondicional durante nuestra etapa universitaria y porque continúan

haciéndolo incondicionalmente, en especial a nuestros padres. A nuestros profesores, por

los conocimientos y experiencias enseñadas en clases. A nuestros amigos por hacer de

esta etapa vivida mucho más placentera y llevadera. A nosotros, por haber compartido

durante el desarrollo del trabajo experiencias enriquecedoras que siempre recordaremos

con alegría, incluso llegando a disfrutar y aprender uno del otro.


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INDICE GENERAL

RESUMEN………………………………………………………………………………...2

AGRADECIMIENTO……………………………………………………………………..3

1. CAPITULO I: CONCEPTOS BASICOS……………………………………….……..6

1.1. Ubicación geográfica………………………………………………………………6

2. CAPITULO II: HISTORIA……………………………………………………………8

2.1. Orígenes……………………………………………………………………………8

2.2. Sumerios (4000-2500 a.C.) …………………………………………………………..9

2.3. Acadios (2500-2100 a.C.) …………………………………………………………..10

2.4. Babilónios (2100-1250 a.C.) ………………………………………………………..12

2.5. Asirios (2350-612 a.C.)………………………………………………………..…15

2.6. Neobabilonicos (612-539 a.C.)……………………………………………….…..16

2.7. Invasión Persa………………………………………………………………….…18

3. CAPITULO III: TIPO DE ORGANIZACIÓN………………………………………20

3.1. Organización Política…………………………………………………………….20

3.2. Organización Social………………………………………………………………23

3.3. Organización Económica…………………………………………………...…….25

4. CAPITULO IV: RELIGION………………………………………………………....27

5. CAPITULO V: APORTES…………………………………………………………..31

5.1. Ciencias…………………………………………………………………………..31

5.2. Lengua……………………………………………………………………………32

5.3. Literatura…………………………………………………………………………33

5.4. Escritura ………………………………………………………………………….34

5.5. Escultura...………………………………………………………………………..35
5

5.6. Pintura……………………………………………………………………………36

5.7. Arquitectura………………………………………………………………………36

5.8. Cerámica………………………………………………………………………….37

5.9. Metalurgia……………………………………………………………………...…38

5.10. Rueda……………………………………………………………………………..39

6. Bibliografía

7. Ilustraciones
6

1. CAPITULO I: CONCEPTOS BASICOS

1.1. Ubicación Geográfica

Mesopotamia no es definida por fronteras naturales marcantes, extendiéndose al

este hacia Irán, al norte hacia Anatolia y al oeste hacia Siria. La historia de Mesopotamia

corresponde también a un periodo histórico de la antigüedad oriental que se inicia con los

primeros poblamientos de Mesopotamia en lugares como Tell Hassuna, Samarra y Tell

Halaf. La relación de la Mesopotamia con el Antiguo Testamento hizo ese campo de

estudio particularmente atractivo para los occidentales a partir del siglo XVIII.

Josef Klima(1983) Mesopotamia (del griego: Μεσοποταμία Meso-

potamía ‘entre ríos’, árabe ‫ الرافدين‬bilād al-rāfidayn, traducción del persa

antiguo Miyanrudan ‘la tierra entre ríos’, o del siríaco ‫ ܢܗܪܝܢ ܒܝܬ‬beth nahrin ‘entre

dos ríos’) es el nombre por el cual se conoce a la zona del Oriente

Próximo ubicada entre los ríos Tigris y Éufrates, si bien se extiende a las zonas

fértiles contiguas a la franja entre ambos ríos, y que coincide aproximadamente

con las áreas no desérticas del actual Irak y la zona limítrofe del noreste de Siria.

El término alude principalmente a esta zona en la Edad Antigua que se dividía

en Asiria (al norte) y Babilonia (al sur). Babilonia (también conocida


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como Caldea), a su vez, se dividía en Acadia (parte alta) y Sumeria (parte baja).

(p. 9).

Ver Ilustración 1.
8

2. CAPITULO II: HISTORIA

2.1. Orígenes

Los primeros asentamientos humanos estables surgieron en la Mesopotamia

asiática, en el sur de la región, entre los cursos inferiores de los ríos Tigris y Éufrates,

unos 9000 años a. C. A esta desértica región se la bautizaría con el nombre de creciente

fértil, al definirla como la zona donde surgió primero la Revolución neolítica (VIII

milenio a. C.) y posteriormente la Revolución urbana (IV milenio a. C.)

Los antecedentes del Neolítico se situaron en el área de la cordillera del

Tauro y la costa mediterránea cananea, mediante la transformación de los

cazadores-recolectores en agricultores y ganaderos, entre los milenios 12 y 10.

Este cambio se fue haciendo más evidente en el natufiense (10000-8300 a. C.) en

las áreas de Siria y Canaán principalmente. Entre 9300 y 4400 las formas

protoneolíticas ya predominaban en estas áreas, además de empezar a notarse

en Anatolia y los montes Zagros, regiones todas periféricas al área de

Mesopotamia. Las primeras comunidades agrícolas de la Mesopotamia surgieron

en el norte de la región alrededor del año 7000 a. C., donde la lluvia era lo

suficientemente regular para el desarrollo de una agricultura simples. Tres


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complejos culturales fueron identificados por los arqueólogos a partir de la

cerámica: Hassuna, Samarra y Halaf. En Sumeria, región sur de Mesopotamia,

la agricultura parece haber surgido alrededor del año 5500 a. C. Los agricultores

del sur fueron los primeros en emplear el método de riego a partir del río Tigris y

el Éufrates, una vez que la lluvia en esa región pasó a ser intensamente irregular,

suponiendo la entrada de lleno al Calcolítico. Durante este período, las nuevas

técnicas de producción que se habían desarrollado en el área inicial del Neolítico

se expandieron por las regiones más tardías, entre ellas la Mesopotamia interior.

(Margueron 2002a, p. 30).

Ver Ilustración 2.

2.2. Sumerios (4000-2500 a.C.)

Los sumerios se asentaron en el entorno de los ríos Tigris y Éufrates, cerca de su

desembocadura en el Golfo Pérsico. A esta región se la conoce como Sumeria o Sumer.

Se tiene conocimiento de su existencia en torno al año 3500 a.C. aunque no está en

absoluto claro su origen. La tradición sumeria dice que la realeza bajo del cielo en la

Ciudad de Eridu y que después del Diluvio bajó nuevamente del cielo en la ciudad de

Kish. Lo cierto es que no se conoce con certeza si los sumerios eran población autóctona

de Mesopotamia o bien se desplazaron desde alguna zona cercana.

La humanidad les debe a los sumerios un enorme conjunto de avances que

significaron una gran transformación en todos los aspectos de la vida. Quizá los más

importantes fueron la invención de la rueda en torno al año 3500 a.C. y la invención de

la escritura cuneiforme en torno al año 3300 a.C. pero no debemos olvidar que fueron los

precursores de las primeras ciudades (Umma, Uruk, Ur, Eridu, Nipur, Kish y Lagash
10

entre otras). Los sumerios nos dejaron las primeras leyes escritas, fueron los inventores

del sistema sexagesimal, de los inicios de la medicina, y de las construcciones con

ladrillos de adobe y los arcos arquitectónicos.

La sumeria fue la primera civilización mesopotámica. Después del

año 3000 a. C. los sumerios crearon en la baja Mesopotamia un conjunto

de ciudades-estado: Uruk, Lagaš, Kiš, Uma, Ur, Eridu y Ea cuya economía se

basaba en el regadío. En ellas gobernaba un rey absoluto, que se hacía llamar

«vicario» del dios protector de la ciudad. Los sumerios fueron los primeros en

utilizar la escritura (escritura cuneiforme) y también construyeron grandes

templos (zigurat). Pese a la existencia de las listas reales sumerias la historia de

este período es relativamente desconocida, ya que gran parte de los reinados

expuestos en ellas tienen fechas imposibles. En realidad, estas listas se

confeccionaron a partir del siglo XVII a. C., y su creación se debió

probablemente al deseo de los monarcas de remontar su linaje hasta tiempos

épicos. Algunos de los reyes son probablemente reales, pero de muchos otros no

hay constancia histórica y otros de los que se sabe su existencia no figuran en

ellas. (Margueron 2002a, p. 56)

Ver Ilustración 3.

2.3. Acadios (2500-2100 a.C.)

Imperio acadio fue un gran reino de Mesopotamia formado a partir de las

conquistas de Sargón I. Mantuvo su máximo esplendor en el siglo XXII a. C. en los que


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se sucedieron cinco monarcas: el propio Sargón, sus hijos Rimush y Manishutusu, su

nieto Naram-Sin y el hijo de este, Sharkalisharri que gobernaron un total de 141 años.

Los dominios del Imperio acadio se extendieron a toda la cuenca

del Tigris y Éufrates, Elam, Siria y aún más allá, hasta el Líbano y la costa mediterránea.

Según dichas inscripciones se llegarían a realizar incursiones hasta Anatolia y el interior

de los montes Zagros y el imperio controlaría el comercio del golfo Pérsico hacia

posiblemente Omán y la región del valle del Indo.

Ver Ilustración 4.

La prosperidad de los sumerios atrajo a diversos pueblos nómadas. Desde

la península arábiga, las tribus semitas (árabes, hebreos y sirios) invadieron

constantemente la región mesopotámica a partir del 2.500 a.C., hasta que

establecieron su dominio definitivo. Hacia 3000 a. C. se extendieron hacia el

norte, creando diferentes grupos como los amorreos, en los que se

incluyen fenicios, israelitas y arameos. En Mesopotamia el pueblo semita que

adquirió mayor relevancia fueron los acadios. Hacia 2350 a. C., Sargón, un

usurpador de origen acadio, se hizo con el poder en la ciudad de Kiš. Fundó una

nueva capital, Agadé y conquistó el resto de ciudades sumerias, venciendo al rey

de Umma hasta entonces dominante, Lugalzagesi. Este fue el primer gran Imperio

de la historia y sería continuado por los sucesores de Sargón, que se tendrían que

enfrentar a constantes revueltas. Entre ellos destacó el nieto del

conquistador, Naram-Sin. Esta etapa marcó el inicio de la decadencia de la cultura

e idioma sumerios en favor de los acadios. El Imperio se deshizo hacia

el 2220 a. C., debido a las constantes revueltas y las invasiones de los


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nómadas gutis y amorreos. Tras su caída, la región entera cayó bajo el dominio de

esta tribu, que se impuso sobre las ciudades-estado de la región, especialmente en

el entorno de la destruida Agadé. Las crónicas sumerias los describen

constantemente de forma negativa, como "horda de bárbaros" o "dragones de

montaña", pero es posible que la realidad no fuese tan negativa; en algunos

centros se produjo un verdadero florecimiento de las artes, como la ciudad

de Lagaš, por ejemplo, especialmente durante el gobierno del patesi Gudea.

Además de la calidad artística, en las obras de Lagaš se utilizaron materiales

provenientes de regiones lejanas: madera de cedro del

Líbano o diorita, oro y cornalina del valle del Indo; lo que parece indicar que el

comercio no se debió ver especialmente lastrado. Las ciudades meridionales, más

alejadas del centro de poder Guti, compraban su libertad a cambio de importantes

tributos; Uruk y Ur prosperaron durante sus IV y II dinastías. (Isaac Asimov 1986,

p. 87).

2.4. Babilónios (2100-1250 a.C.)

Babilonia fue un antiguo imperio localizado en la región central-sur

de Mesopotamia, teniendo su epicentro en la ciudad de Babilonia y que llegó a extenderse

por Acad y Sumeria, arrebatando la hegemonía a las dinastías amorritas de Isín y Larsa

del llamado Renacimiento sumerio. En Babilonia se hablaba el acadio (lengua semítica) y

mantuvo el lenguaje escrito acadio para uso oficial (el idioma de su población nativa), a

pesar de sus fundadores, los amorreos y sus sucesores los casitas, que no tenían el acadio

como idioma nativo. Sin embargo, conservó la lengua sumeria para un uso religioso, a

pesar de que en el momento en que fue fundada Babilonia, probablemente ya no era una

lengua hablada. Las antiguas tradiciones acadias y sumerias jugaron un papel importante
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en la cultura babilonia (y asiria), y la región seguirá siendo un importante centro cultural,

incluso en períodos prolongados y largos de gobiernos externos.

Ver Ilustración 5.

En 1792 a. C. Hammurabi llega al trono de la hasta entonces poco

importante ciudad de Babilonia, a partir de la cual comenzará una política de expansión;

en primer lugar se liberó de la tutela de Ur para, en 1786, enfrentarse al vecino rey

de Larsa, Rim-Sin I, arrebatándole Isín y Uruk; con la ayuda de Mari, en 1762 venció a

una coalición de ciudades de la ribera del Tigris, para, un año después, conquistar la

ciudad de Larsa. Tras esto se autoproclamó como rey de Sumeria y Acad, título que había

surgido en tiempos de Sargón de Acad, y que se había venido utilizando por los monarcas

que conseguían el dominio de toda la región de Mesopotamia. Tras un nuevo

enfrentamiento con una nueva coalición de ciudades conquistó Mari, tras lo cual, en 1753,

completó su expansión con la anexión de Asiria y Esnunna, al norte de Mesopotamia.

Los amorreos se establecieron entre los ríos Tigris y Éufrates, haciéndose

sedentarios y mezclándose con la población sumeria, como consecuencia

subirían al poder dinastías de origen amorrita en distintas ciudades del centro y

sur de Mesopotamia. La más importante en Babilonia, ya que el

propio Hammurabi sería amorreo. A los inicios del imperio paleobabilónico la

población era pues una mezcla acadio-amorrita.

Los amorreos que se mantuvieron nómadas, fueron contenidos fácilmente

al principio, pero conforme el imperio de Ur III fue perdiendo su poder, estos se

fueron volviendo más peligrosos. Con la caída de Ur III y acabada la época de

dominio sumerio, empieza una época en la que los semitas obtendrían la mayor
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importancia a través de pueblos como los acadios o los amorreos. Los elamitas

apenas disfrutaron su conquista.

Los mayores ganadores de la caída de Ur fueron primero los acadios del

reino de Isín y después los amorreos, que en un siglo llenarían Mesopotamia de

reinos, quedando lo que fue el imperio de Ur fragmentado en numerosos reinos

amorreos y acadios cuyas capitales serían ciudades que hasta ese momento

habían tenido poca importancia. En la alta Mesopotamia, la ciudad de Assur con

los reyes de origen amorreo comenzará a ganar importancia tras vencer en una

guerra por el control de las rutas comerciales a Ešnunna y Mari.

Situada a ambas orillas del Éufrates, la ciudad de Babilonia mantuvo en

su origen una posición moderada, bajo la sombra de la cercana y más

poderosa Kiš. Comenzó a cobrar importancia con la llegada de

los amorreos entre el 2000 y el 1800 a. C., que se erigieron reyes de la ciudad.

Los amorreos, también semitas, se adaptaron fácilmente a la lengua

acadia, propiciando el declive del sumerio. También se amoldaron con facilidad

al panteón mixto sumerio-acadio, rindiendo culto a Marduk, deidad protectora de

la ciudad. En torno al 1782 a. C. llegó al trono el sexto miembro de esta

dinastía, Hammurabi. En este tiempo al norte y sur de la ciudad se encontraban

los territorios de las ciudades de Assur (que dará nombre a Asiria) y Larsa, más

poderosas pero con monarcas envejecidos. En 1763 a.C. Hammurabi venció

a Rim-Sin de Larsa, apoderándose de la parte sur de Mesopotamia. En 1755 a. C.

tomó igualmente Asus, haciéndose con el poder de todo el valle de los ríos Tigris

y Éufrates. Con el triunfo de Babilonia sobre el resto de Mesopotamia, también

su dios principal, Marduk, fue alzado a la cabeza del panteón de dioses locales.

(Asimov 1986, p. 206)


15

Con el paso de los siglos la imagen del monarca fue mitificada, no solo debido a

sus conquistas, sino también a su actividad constructora y de mantenimiento de los

canales de riego, y a la elaboración de códigos de leyes, como el conocido código de

Hammurabi.

Ver Ilustración 6.

Hammurabi murió en 1750 a. C., siendo sucedido por su hijo Samsu-iluna, quien

tuvo que enfrentarse a un ataque de los nómadas casitas. Esta situación se repetiría en

1708 a.C., durante el reinado de Abi-Eshuh. En efecto, desde la muerte del conquistador,

los problemas con los casitas se habían multiplicado. Esta presión fue constante y en

progreso durante el siglo XVII a. C., lo que fue desgastando el Imperio. Fue un ataque del

rey hitita, Mursili I, lo que le dio el golpe de gracia a Babilonia, tras lo cual la región cayó

bajo el poder de los casitas.

2.5. Asirios (1250-612 a.C.)

Asiria fue un imperio de la antigüedad situado en el suroeste asiático, que ocupaba

el norte de la antigua Mesopotamia en el valle del río Tigris, mientras Babilonia ocupaba

la parte sur. Sus límites fueron, al sur Caldea (Babilonia), al este la Media y al oeste Siria.

La ciudad más importante se hallaba a orillas del Tigris, en el altiplano de caliza

de la Alta Mesopotamia, al lado del templo de su principal divinidad Assur; la ciudad

tomó el nombre de Assur o El-Assur dando lugar al nombre del país: Asiria. Otras

ciudades importantes fueron Nínive destruida en 612 a. C. sobre gran parte de sus ruinas

se asienta Mosul), Harrán, Calakh y Dur Sharrukin (actualmente Jorsabad). Assur llegó a

ser la capital del imperio en el siglo XIII a.C.


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El fin del Imperio asirio se vincula a la devastación de Susa por parte de

los ejércitos Asurbanipal, con lo cual se crea un vacío de poder en la región de

Elam, que posteriormente será ocupado por los persas, y a la posterior derrota

sufrida por los últimos reyes asirios Sin-shar-ishkun y Ashur-uballit II contra los

medos y los babilonios; y un nuevo pueblo que llegaba por el norte: los escitas.

Babilonia recuperó su independencia y Ciáxares de la Media sitió y

destruyó Nínive, la ciudad asiria más poderosa y odiada por sus enemigos. Allí fue

donde murió Sin-shar-ishkun en el año 612 a. C. Se puede ver en la Biblia el

sentimiento de venganza entre los conquistadores de la capital de uno de los

Imperios más crueles de la región: «¡Asolada está Nínive! ¿Quién tendrá piedad

de ella?». (Wagner 1999, p.106).

Ver Ilustración 7.

Asiria aún resistiría tres años más mediante el autoproclamado rey Ashur-uballit

II, que gobernó un reducido territorio con capital en Harrán merced al apoyo egipcio.

En 609 a. C. medos y babilonios tomaban Harrán poniendo punto final al Imperio asirio.

2.6. Neobabilonicos (612-539 a.C.)

La independencia de Babilonia supuso de inmediato la guerra entre ésta y

Asiria. Coincidiendo con la rebelión en el sur, al noroeste, un jefe medo

llamado Ciáxares consiguió unificar bajo su mando un grupo de

tribus medas y escitas. Ciáxares firmó una alianza con Nabopolasar, sellándola

con el matrimonio entre su hija y el hijo del rey babilonio en el 616 a. C. De esta

forma, medos desde el norte y caldeos desde el sur, atacaron conjuntamente

Asiria, quien, viéndose rodeada, firmó una alianza con sus antiguos enemigos
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de Egipto. La ayuda egipcia no llegó a tiempo. En 614 a. C. cayó la ciudad

de Assur y, finalmente, en 612 a. C. medos y caldeos tomaron la capital

asiria, Nínive, la cual fue saqueada de tal forma que no quedaron más que ruinas.

La caída asiria fue celebrada por los reinos anteriormente sometidos. Así la

Biblia lo relata: Se han abierto las puertas de los ríos, y el templo ha sido

arrasado. Ha sido llevada cautiva su reina y las mujeres conducidas a la

esclavitud [...] Y Nínive con las aguas ha quedado hecha una laguna [...]

Devastada ha quedado ella, y desgarrada y despedazada [...] ¡Ay de ti, ciudad

sanguinaria, llena toda de fraudes y extorsiones, y de continuas rapiñas! (

Asimov 1986, p. 206).

Ver Ilustración 8.

Tras la caída de Nínive, el ejército asirio resistió unos años más en la ciudad

de Harrán. El ejército egipcio, entretenido en una campaña contra los judíos, no llegó a

tiempo de rescatar la ciudad, que cayó finalmente en 605 a. C. Tras la derrota asiria, el

ejército babilonio, marchó a por el egipcio. Al mando ya no estaba Nabopolasar, quien

había enfermado, si no su hijo, que sería conocido como Nabucodonosor II. Se enfrentó a

los egipcios en la Batalla de Karkemiš, derrotándoles completamente. Esta batalla supuso

que toda la región de Canaán quedase bajo control caldeo. A partir de este momento nace

el llamado Imperio babilónico o caldeo, que dominará una extensión de terreno tan

importante como su predecesor, el Imperio asirio.

El dominio de Canaán no estuvo exento de problemas. Los egipcios alentaron las

revueltas locales y se sucedieron los levantamientos de los reinos y ciudades-estado de la

región. Así, en el 598 a. C. el reino de Judá se rebela. Es derrotado y algunos líderes de la


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rebelión son enviados al exilio, llegando al trono un nuevo rey, Sedecías. Esto no impidió

que se produjeran nuevas rebeliones, y en 587 a. C. el pueblo de Judá, cuyo rey estaba

siendo alentado por los egipcios, vuelve a levantarse en armas. Este periodo coincide con

la actividad del profeta Jeremías, que según dice la Biblia pidió al rey judío la rendición

ante los caldeos, profetizando en caso contrario la destrucción de Jerusalén.

2.7. Invasión persa

Durante el reinado de Nabónido, en la vecina Media se sucedió la inestabilidad.

Un nuevo jefe llegó al principado de Anshan, vasallo del reino medo. Se hizo llamar Ciro

II de Anshan, más conocido como Ciro el Grande. En 559 a. C. el nuevo rey se declaró

independiente de Media, lo que supuso la guerra. No sólo consiguió mantener la

independencia del principado, sino que en 550 a. C. tomó la capital meda, Ecbatana,

convirtiéndose así en el nuevo monarca de toda la región. A continuación, Ciro se lanzó a

la conquista del reino de Lidia, en Asia menor, cuya conquista completó en el 547 a. C.

Durante estas campañas Nabónido de Babilonia se mantuvo inactivo. Sin

embargo, tras la caída de Lidia, buscó la alianza de Egipto contra el posible invasor. Ésta

resultó inútil y en 539 a. C. Ciro se encontraba atacando la capital babilonia. La caída de

la ciudad fue narrada posteriormente por el historiador griego Heródoto:

En medio de su apuro, ya fuese que alguno se lo aconsejase, o que él

mismo lo discurriese, [Ciro] tomó esta resolución. Dividiendo sus tropas, formó

las unas cercas del río en la parte por donde entra en la ciudad, y las otras en la

parte opuesta, dándoles orden de que luego que viesen disminuirse la corriente

en términos de permitir el paso, entrasen por el río en la ciudad. Después de estas

disposiciones, se marchó con la gente menos útil de su ejército a la famosa


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laguna, y en ella hizo con el río lo mismo que había hecho la reina Nitocris.

Abrió una acequia o introdujo por ella el agua en la laguna, que a la sazón estaba

convertida en un pantano, logrando de este modo desviar la corriente del río y

hacer vadeable la madre. Cuando los persas, apostados a las orillas del Éufrates,

le vieron menguado de manera que el agua no les llegaba más que a la mitad del

muslo, se fueron entrando por él en Babilonia. Si en aquella ocasión los

babilonios hubiesen presentido lo que Ciro iba a practicar o no hubiesen estado

nimiamente confiados de que los persas no podrían entrar en la ciudad, hubieran

acabado malamente con ellos. Porque sólo con cerrar todas las puertas que miran

al río, y subirse sobre las cercas que corren por sus márgenes, los hubieran

podido coger como a los peces en la nasa. Pero entonces fueron sorprendidos por

los persas; y según dicen los habitantes de aquella ciudad, estaban ya prisioneros

los que moraban en los extremos de ella, y los que vivían en el centro ignoraban

absolutamente lo que pasaba, con motivo de la gran extensión del pueblo, y

porque siendo además un día de fiesta, se hallaban bailando y divirtiendo en sus

convites y festines, en los cuales continuaron hasta que del todo se vieron en

poder del enemigo. De este modo fue tomada Babilonia la primera vez.

Ver Ilustración 9.

Con la conquista persa terminó la historia de Babilonia como reino independiente.

Otros rebeldes y jefes locales posteriores tomarían el título de Rey de Babilonia, pero no

se trató más que de actos ceremoniales o de rebeldía frente al poder central.


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3. CAPITULO III: TIPO DE ORGANIZACIÓN

3.1. Organización Política

En este aspecto existió una tendencia a la unificación. De la Ciudad-Templo

Sumeria se pasó al estado unificado de los Caldeos. Babilonios y asirios reforzaron el

poder real de tal manera que se puede decir que el rey gobernaba de forma absoluta. El

rey era el primer sacerdote, jefe del Ejército y máxima autoridad del aparato

administrativo.

El sur de Mesopotamia, entre el sexto y mediados del tercer milenios, acogió

un cierto número de ciudades (Uruk, Ur, Eridu, Larsa, Lagash, Girsu, Umma,

Nippur, Khafajeh, etc.) que controlaban un territorio no muy extenso que acogía

ciudades más pequeñas y un número indeterminado de pueblos y, seguramente, de

haciendas. Estas llamadas ciudades-estado (un término que, en propiedad, se

debería aplicar solo a la organización política de la Grecia arcaica y clásica),

mantenían relaciones conflictivas, sin duda, pero sobre todo comerciales. Al

parecer ninguna dominó totalmente a las otras.

Este sistema fue precedido por lo que se ha llamado, sin duda impropiamente, el

imperio de Uruk, en el sexto y quinto milenios. Seguramente, no tuvo que ser un

imperio -al menos atendiendo al significado que otorgamos a este término-, sino
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un territorio, sin duda extenso, dominado, controlado o influido por la ciudad de

Uruk, la primera ciudad de la historia, al menos hasta ahora, en un mundo aún

inmerso en el neolítico, que no conocía ni leyes, ni realeza, ni escritura.

Un verdadero primer imperio sucedió a la pléyade de ciudades sumerias. Esta

organización política poseyó un centro, una nueva capital, Accad, aún no hallada,

en la que reinaba un monarca que fue divinizado o se divinizó. Una sola lengua

escrita se impuso en las transacciones comerciales, los decretos y las leyes.

Apenas duró dos siglos, en la segunda mitad del tercer milenio, cuando, al parecer

una sucesión de revueltas urbanas, devolvió la independencia de las ciudades que,

poco tiempo después, fueron subordinadas a una nueva ciudad, Ur. Se iniciaba el

último régimen político del sur de Mesopotamia, llamado Imperio de Ur (bajo la

Tercera Dinastía de Ur, o Ur III) que, a principios del segundo milenio, caería en

manos de Babilonia: un nuevo y duradero imperio fue forjado. Alternando con el

imperio asirio, ubicado más al norte, dominaría todo el próximo oriente antiguo

durante los segundo y primer milenios. Persia (hoy, Irán), a mediados del primer

milenio pondría fin al poder de Babilonia y de Assur (que ocupaban lo que hoy

son Iraq, Siria y una parte de Turquía).

El "Imperio de Ur" duró, como el imperio acadio, unos dos siglos, hasta los

últimos años del tercer milenio o los primeros del segundo. Se trataba, empero, de

un imperio muy particular. Los monarcas más importantes, Ur-Nammu, y su hijo,

Shulgi, organizaron un territorio de modo muy distinto al imperio acadio. No se

trataba de poseen un territorio férreamente controlado desde Ur. La posesión de la

tierra, las incesantes conquistas y sometimiento de pueblos y ciudades no fueron

los medios con los que estos reyes lograron apaciguar un extenso territorio.

Basaron su control, y la paz consiguiente, en una extensa red de vías de


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comunicación, fluviales y terrestres -vías fluviales que también irrigaban los

campos, junto con una red de postas. Favorecieron, pues, el comercio: el

intercambio de bienes, conocimientos y experiencias, los contactos humanos. El

comercio, como medio que permite que los humanos interactúen, y no el dominio

guerrero o militar, fue, al parecer, el sistema con el que se ordenó todo el centro y

el sur de Mesopotamia, desde la moderna ciudad de Bagdad hasta el Golfo

Pérsico.

Esta concepción de las relaciones humanas, basadas en el intercambio y no el

sometimiento, favoreció el movimiento constante. La red de "anchas carreteras" -

como eran descritas en los textos-, recorridas por pesados carros cubiertos por

bóvedas de lona, tirados por bueyes u onagros, y por ágiles carros individuales de

dos ruedas tan solo, permitió que la parte más activa, vivaz y curiosa de la

sociedad, se pusiera en marcha. La posesión de la tierra, el enraizamiento -que

tanto vertido de sangre ha provocado a lo largo de la historia-, la "autoctonía" (una

noción ateniense según la cual los "verdaderos" ciudadanos habían brotado del

Ática y, por tanto, tenían preferencia sobre los extranjeros, los "desarraigados"),

no tuvieron cabida en el "Imperio" de Ur III. ¿Ur-Nammu y Shulgi no hicieron

acaso la guerra? Sí, sin duda, pero no para lograr nuevas conquistas. Se

equipararon con los dioses omnipotentes, pero debido a las leyes justas, y

la paz de los mercaderes que lograron. La tierra no era una posesión. Los seres

humanos no se definían por el arraigo a una tierra dada, sino por su capacidad de

producir e intercambiar bienes, por el conocimiento sobre otras tierras que traían.

El buen "ciudadano" (si es que este término se puede aplicar retroactivamente a la

sociedad mesopotámica del tercer milenio) era el mercader, el negociante, el

viajante, aquel que no descansaba nunca, cuya tierra era la carretera (lo que no le
23

impedía posee una casa-refugio).

Cuando Montesquieu escribió El espíritu de las leyes, a mediados del siglo XVIII,

no se conocía aún la cultura mesopotámica y menos la sumeria. Faltaba más de un

siglo para que ésta se descubriera en los desiertos del sureste del imperio otomano.

Montesquieu tenía en mente la sociedad ateniense clásica, y la inglesa de su

tiempo, cuyo imperio obedecía, según él, más a motivos comerciales que

propiamente de dominio territorial. Pero el análisis de Montesquieu sobre el buen

gobierno explica, aclara bien la organización, la bondad del gobierno de Ur, sobre

todo bajo los reyes Ur-Nammu y Shulgi, inventores de la unificación de unidades

de medida, del derecho, del catastro, antes que un exceso de burocracia acabara

por paralizar, y hundir esta, quizá, modélica organización territorial y política, que

debería ser estudiada una y otra vez. (Mesopotamia, 2015).

3.2. organización Social

La sociedad está compuesta por El rey y su familia, jefes militares sacerdotes

grandes propietarios mercaderes, los artesanos y campesinos, los esclavos.

Ver Ilustración 10.

los reyes eran representantes de la divinidad, por los que eran supremos sacerdotes

y amos de todo el territorio. Ayudados por los jueces y gobernadores, controlaban las

cosechas y las aguas. Los sacerdotes servían al pueblo como magos curanderos,

intérpretes de sueños, adivinadores y astrólogos los comerciantes formaron un importante

estrato social. Los artesanos y campesinos, estos últimos eran libres en su mayoría.
24

Los esclavos, No tenían ningún tipo de derechos. había esclavos del Estado y de

particulares. Además de los prisioneros de guerra, integraban este grupo los ciudadanos

libres endeudados que podían venderse a sí mismos y a toda su familia.

La organización social de Mesopotamia estaba establecida por rangos y jerarquías.

Estos rangos jerárquicos eran bastante marcados: el cargo mayor lo tenía el rey,

mientras que el más bajo lo formaban los esclavos de la época. A su vez, entre los

reyes y los esclavos estaban las personas con clase intermedia, entre las que

figuraban los sacerdotes, los campesinos y los artesanos. La base fundamental

para establecer la organización social era la familia. Esto se debe a que las clases

eran completamente hereditarias.

Solo se podía llegar al poder de rey si este lo heredaba. Lo mismo ocurría con las

demás clases. Esta organización social varió durante un periodo; esta variación fue

principalmente entre las clases de mayor rango y poder. Se dio sobre todo entre

los hombres libres, los cleros y la nobleza; estos grupos se turnaban los cargos en

el gobierno. Reyes, príncipes y sus familias Los reyes eran quienes poseían el

mayor cargo jerárquico y autoridad en la sociedad. Su poder lo adquirían de forma

hereditaria, además era de carácter divino. Sin embargo, los reyes no se

consideraban dioses de la época, estos eran considerados como intermediarios

entre dioses y sus creyentes. Los reyes eran asesorados por los sacerdotes, estos

últimos eran los más confiables.

Entre sus funciones, los reyes tenían el mando absoluto del poder legislativo,

poder judicial y el ejecutivo. El rey era caracterizado por ser el juez supremo y

primer comandante militar. Cabe resaltar que estos mismos se encargaban de

controlar las aguas y las cosechas de todo el territorio. Clase dirigente o nobleza
25

Esta división estaba integrada por los sacerdotes, jefes militares, propietarios de

grandes tierras y comerciantes. En esta clasificación estaba el estrato de la clase

alta. Los sacerdotes trabajaban en el pueblo como curanderos y adivinos. Los

sacerdotes más cercanos al rey se encargaban de asesorarlo en decisiones de suma

importancia. Los pertenecientes al grupo dirigente ocupaban cargos

administrativos por debajo del rey. Es importante destacar que los comerciantes

poseían un papel fundamental, ya que obtuvieron sus riquezas gracias al

intercambio. Hombres libres Esta categoría estaba formada por todos aquellos

campesinos, ganaderos, agricultores y artesanos. Estos tres últimos en su mayoría

trabajaban para el rey. Paulatinamente el rey dio autorización a los artesanos,

ganaderos y agricultores a trabajar en sus tierras; luego de esto surgió la propiedad

privada. Asimismo, los agricultores formaban el grupo más grande, ya que la

economía que predominaba en Mesopotamia era la agricultura. Esta clase social

era la más numerosa. Los esclavos Esta última organización la conformaban todos

aquellos prisioneros y los ciudadanos de escasos recursos que, para saldar sus

deudas, debían venderse a sí mismos y a sus familiares.

Los esclavos eran personas sin derecho alguno, pertenecientes al reino y a las

personas de la clase alta. Los esclavos realizaban los trabajos en las tierras y las

construcciones de monumentos. A estas personas sus dueños les pagaban

básicamente solo con comida, vestimentas y aceites. (Mesopotamia, 2015).

3.3. Organización Económica

La cebada, el trigo, las legumbres, los olivos, las palmeras y la vid constituían los

elementos principales de la dieta de los babilonios.


26

La generosa tierra que fertilizada con limo permitía a los babilonios acopiar

excedentes de sus cosechas y la posibilidad de disfrutar de abundante lana debido al

pastoreo. La abundancia de productos ganaderos y agrícolas hizo que los babilonios

desarrollaran un activo comercio con otras regiones, intercambio mediante el cual

conseguían productos que escaseaban en Mesopotamia, como metales y maderas.

La vitalidad de la actividad comercial era facilitada por la construcción de obras

civiles como diques, presas, canales de regadío, todos los cuales eran llevados a cabo con

mano de obra esclavizada.

La base de la economía mesopotámica era la agricultura y el comercio. Los

principales productos agrícolas cultivados eran la cebada, el trigo, las legumbres,

los olivos y la vid. El comercio era muy escaso y por lo general se trazaba con los

excedentes de cereales y lana, y se intercambiaban mediante el trueque por piedras

madera y metales.

Los sumerios, al asentarse en la región, construyeron una red de canales

con tanta perfección que aun sirven como modelo para las autoridades

agronómicas de Irak.

La organización económica era tributaria, es decir, se exigían impuestos

diarios a los ciudadanos y para evitar el fraude se calculaban las cosechas y se

controlaban mediante comisiones especiales, integradas por escribas, vecinos y

funcionarios del templo (el templo no solamente era para rendir culto a los dioses,

también era el lugar donde se guardaban las cosechas y otros productos, y donde

se administraban las tierras y los sistemas de riego). (Paseando por la historia,

2010)
27

4. CAPITULO IV: RELIGION

La religión en la Mesopotamia antigua era politeísta, puesto que rendían culto a

una gran variedad de dioses.

Los dioses de Mesopotamia tenían una apariencia antropomórfica y un

comportamiento similar al de los humanos: comían, se casaban, se peleaban, tenían

descendencia, etc.

La diferencia fundamental entre dioses y hombres era la inmortalidad de los

primeros. Aunque podían concedérsela a quien ellos quisieran.

Los dioses mesopotámicos eran crueles y vengativos, inmisericordes con el

hombre la mayoría de las veces. El mejor ejemplo de esto lo tenemos en el relato del

Diluvio (copiado posteriormente en la Biblia) que envió el dios Enlil contra los hombres

para exterminarlos por ser demasiado ruidosos y no dejarle dormir. Es decir, los hombres

mesopotámicos no sentían amor por sus dioses, sino una mezcla de miedo, temor y

sumisión hacia sus creadores. Y de esto no se libraban ni los reyes, que debían recurrir a

los oráculos para saber si los dioses aprobaban cualquiera de sus decisiones (campañas

militares, sucesión, etc.)


28

La religión en Mesopotamia o las religiones de Mesopotamia cubre el conjunto de

diferentes creencias, mitos, cultos mistéricos, teologías y prácticas adivinatorias que se

profesaron por los diferentes pueblos que ocuparon diferentes partes de la antigua

Mesopotamia, desde aproximadamente el IV milenio a. C. hasta comienzos de nuestra

era.

El poder de los dioses era ilimitado y sobrenatural, de manera que tanto las

bendiciones como las calamidades que experimentaba el hombre a lo largo de su vida

eran causadas por ellos.

Los hombres habían sido creados para ser los servidores de los dioses, por lo cual

estaban completamente a su merced y debían procurar mantenerles contentos (oraciones y

plegarias), o sufrirían las consecuencias. Es decir, el hombre y la mujer mesopotámicos

tenían una mentalidad muy pesimista de la vida. Creían que cada castigo y enfermedad

que padecían estaban justificados, al haber cometido alguna ofensa contra los dioses.

Las creencias y prácticas religiosas en Mesopotamia se pueden decir que

forman una única corriente coherente de tradición de origen sumerio. A las

existentes, las fueron añadiendo y modificando poco a poco

los acadios (semitas que emigraron a Mesopotamia desde el oeste a finales del IV

milenio a. C.), cuyas creencias propias fueron en gran medida asimiladas e

integradas con las tradiciones propias y con las de otros pueblos que vivieron o

convivieron en Mesopotamia (una región que abarca el actual Irak, Kuwait, el

sudeste de Turquía y el noreste de Siria), destacando los babilonios o los asirios y

más adelante, los arameos y los caldeos.


29

Hay que tener en cuenta que no existía en las lenguas del Próximo Oriente

Antiguo la palabra "religión" ni se tenía un concepto de la misma, aunque desde el

comienzo de los tiempos, el ser humano ha tenido lo que hoy llamamos "vivencias

religiosas", imaginando seres sobrenaturales con los que debía interactuar para

fortalecer sus certidumbres y creencias. Al igual que con la mayoría de las

religiones muertas, muchos aspectos de sus prácticas y complejidades doctrinales

se han perdido y olvidado con el tiempo. Afortunadamente, gran parte de la

información y el conocimiento procedente de una amplia variedad de fuentes se ha

podido recuperar, y el trabajo realizado por historiadores y científicos, con ayuda

de especialistas en Religión se ha podido reconstruir un conocimiento académico

de la historia religiosa, las costumbres y el papel que estas creencias ha jugado en

la vida cotidiana de los pueblos mesopotámicos

de Súmer, Acad, Babilonia o Asiria durante este tiempo.

La religión era politeísta; en cada ciudad se adoraba a distintos dioses,

aunque había algunos comunes. Entre estos figuran: Anu: dios del cielo y padre de

los dioses. Enki: dios de la Sabiduría. Nannar: dios de la Luna. Utu: dios del Sol

(hacia el 5100 a. C. se llamaba Ninurta). Inanna: diosa del amor y de la guerra;

asociada posteriormente a la diosa Venus. Ea: creador de los hombres. Enlil: dios

de la agricultura.

En el siglo XVII a. C., el rey Hammurabi unificó el Estado, hizo de

Babilonia la capital del imperio e impuso como dios principal a Marduk. Este dios

fue el encargado de restablecer el orden celeste, de hacer surgir la tierra del mar y

de esculpir el cuerpo del primer hombre antes de repartir los dominios del

universo entre los demás dioses.


30

Algo que caracterizaba a estos dioses era que estaban asociados a distintas

actividades; es decir, existían dioses de la ganadería, escritura, confección, etc., lo

que hizo que hubiera un panteón muy amplio. (Historiae, 2015)

Ver Ilustración 11.


31

5. CAPITULO V: APORTES

5.1. Ciencias

El cálculo floreció en Mesopotamia mediante un sistema de numeración

decimal y sistema sexagesimal, cuya primera aplicación fue en el comercio. Además de la

suma y resta conocían la multiplicación y la división. A partir del II

milenio a.C. desarrollaron una matemática que permitía resolver ecuaciones hasta de

tercer grado. Conocían asimismo un valor aproximado del número π, de la raíz y la

potencia, y eran capaces de calcular volúmenes y superficies de las principales figuras

geométricas.

La astronomía floreció de igual forma. Los sumerios sabían distinguir entre

planetas –objetos móviles– y estrellas. Pero fueron los babilonios quienes más

desarrollaron este campo, siendo capaces de prever fenómenos astronómicos con

antelación. Este conocimiento de la astronomía les llevó a adoptar un preciso calendario

lunar, que incluía un mes suplementario que lo ajustaba al solar.

También se han encontrado tratados de medicina y listados sobre geología, en los

que se trataba de clasificar los diferentes materiales.

Ver Ilustración 12.


32

5.2. Escritura

El tipo de escritura de Mesopotamia es conocido como escritura cuneiforme. Fue

creada durante la revolución neolítica, era en la que la economía habría sido manejada por

los líderes de los templos religiosos. Esta forma de escribir nació dada la creciente

necesidad de mantener registradas las transacciones económicas para su correcta

contaduría y distribución.

El origen de la escritura cuneiforme data desde la creación de la primera

ciudad conocida en la historia del mundo como Uruk, en la región de Sumeria.

Esta ciudad contaba con un sistema político y social definido, liderado por un rey

sacerdotal. Los sumerios fueron los primeros en escribir sobre tablillas conceptos

no abstractos. Sin embargo, la escritura cuneiforme fue más tarde copiada por

otros idiomas. Una de las primeras muestras de escritura presenta una lista de 120

oficiales que formaban parte de la estructura política de la ciudad. Se cree que el

desarrollo de esta ciudad se debe al nacimiento de la escritura cuneiforme. La

escritura cuneiforme era realizada en tablillas. Estas eran hechas de arcilla, ya que

era un recurso económico y abundante en la región. Después de su fabricación, las

tablillas eran humedecidas para dibujar los pictogramas con cañas o palos afilados

en forma de cuñas. Inicialmente, los símbolos se trazaban en dirección de arriba

abajo y de derecha a izquierda. El trazado fue eventualmente direccionado de

izquierda a derecha para evitar manchas de arcilla sobre la tablilla. Luego, las

tablillas se horneaban bajo la luz del sol, razón por la cual las tablillas eran

generalmente frágiles. La palabra cuneiforme proviene del latín “cuña”, otorgada

gracias a la forma del caño que presionaba la arcilla para dibujas un símbolo. Las

primeras tablillas, llamadas proto-cuneiformes, estaban compuestas por

pictogramas. Estos pictogramas eran conceptos concretos mediante símbolos que


33

representaban una idea simple. Estas primeras tablillas solo transmitían objetos,

como un toro o un tigre, y no son consideradas como un sistema de escritura. Poco

a poco los pictogramas evolucionaron para describir información intangible. Esta

refinación de lenguaje se conoce como el principio de Rebus, donde los símbolos

se transformaron en fonogramas, o caracteres que expresaban ideas por medio de

vocales y silabas. Ahora, la escritura cuneiforme era funcionalmente fonética y

semántica. Esto quiere decir que la escritura cuneiforme no solo representaba

objetos simples, sino también transmitía el significado dado por el escriba. El

lector podía entender razones precisas y emociones por medio de la escritura,

como, por ejemplo, un tigre que corre o un ser humano entristecido. Este avance

en la escritura cuneiforme simplificó 600 caracteres en 400. La escritura

cuneiforme jugó un papel vital en la historia de Mesopotamia. Escribas de la

época fueron capaces de escribir nombres, palabras y redactar historias e incluso

las leyes del rey. Gracias a la escritura cuneiforme también nacieron las primeras

representaciones literarias y de sistemas legales, conocidas como El Poema de

Gilgamesh y el Código Hammurabi, respectivamente. La escritura cuneiforme

constituye el principio de la escritura que dio pie al desarrollo económico y

comunicacional del mundo. (María Nieves, 2016)

Ver Ilustración 13.

5.3. Literatura

Antes del desarrollo de la literatura, el lenguaje escrito se usaba para llevar las

cuentas administrativas de la comunidad. Con el tiempo, se le empezó a dar otros usos,

como explicar hechos, citas, leyendas o catástrofes. Himno a Iddin-Dagan, rey de Larsa.

Inscripciones cuneiformes en arcilla en sumerio. Hacia 1950 a. C.


34

La literatura sumeria comprende tres grandes temas: mitos, himnos y

lamentaciones. Los mitos se componen de breves historias que tratan de perfilar la

personalidad de los dioses mesopotámicos: Enlil, principal dios y progenitor de las

divinidades menores; Inanna, diosa del amor y de la guerra; o Enki, dios del agua dulce,

frecuentemente enfrentado a Ninhursag, diosa de las montañas. Los himnos son textos de

alabanza a los dioses, reyes, ciudades o templos. Las lamentaciones relatan temas

catastróficos como la destrucción de ciudades o palacios y el resultante abandono de los

dioses.

Algunas de estas historias es posible que se apoyasen en hechos históricos como

guerras, inundaciones o la actividad constructora de un rey importante, magnificados y

distorsionados con el tiempo.

Una creación propia de la literatura sumeria fue un tipo de poemas dialogados

basados en la oposición de conceptos contrarios. También los proverbios forman parte

importante de los textos sumerios.

Ver Ilustración 14.

5.4. Lengua

El desarrollo temprano de la agricultura en la región pudo haber permitido que

numerosos pequeños grupos humanos se expandieran independientemente por la región,

causando que la diversidad lingüística de esta fuera inicialmente muy grande. Esta

situación contrasta con la que se presenta cuando grupos humanos agrícolas con una

tecnología superior penetran en un territorio menos densamente poblado por poblaciones

seminómadas, lo que da lugar a una diversidad mucho menor, como lo acontecido en

Europa con la entrada de los pueblos indoeuropeos.


35

En Mesopotamia se reconocen dos grandes familias lingüísticas:

la indoeuropea (cuya presencia se debe a varias olas, por lo que existen lenguas de

diferentes ramas) y la semítica(de la que se testimonian dos ramas). Junto con estas existe

un número importante de lenguas aisladas (sumerio, elamita) o cuasiaisladas (hurrita-

uratiano), y un número de lenguas mal documentadas cuya filiación no puede precisarse

adecuadamente (kasita, hatti, kaskas). Muchas de las lenguas aisladas, cuasi-aisladas y no

clasificadas parecen tener rasgos ergativos, lo cual las acerca tipológicamente a

algunas lenguas caucásicas aunque esto no es prueba de parentesco, ya que dichos rasgos

podrían ser muestra de que en el pasado habría existido un área lingüística de

convergencia.

Ver Ilustración 15.

5.5. Escultura

La escultura representa tanto a dioses como a soberanos o funcionarios, pero

siempre como personas individualizadas (a veces con su nombre grabado), y busca

sustituir a la persona más que representarla. La cabeza y el rostro estaban

desproporcionados respecto al cuerpo, por lo que se dice que desarrollaron el

llamado realismo conceptual: simplificaban y regularizaban las formas naturales mediante

la ley de la frontalidad (parte derecha e izquierda absolutamente simétricas) y el

geometrismo (figura dentro de un esquema geométrico que solía ser el cilindro o el cono).

Las representaciones humanas mostraban una total indiferencia por la realidad, aunque en

los animales se presentaba un mayor realismo.

Algunos temas recurrentes de la escultura mesopotámica son toros monumentales,

muy estilizados y realistas (genios protectores, monstruosos y fantásticos como todo lo

sobrenatural en Mesopotamia). Sus técnicas principales fueron el relieve monumental, la


36

estela, el relieve parietal, el relieve de ladrillos esmaltados y el sello: otras formas de

esculpir y desarrollar auténticos cómics o narraciones en ellos.

Ver Ilustración 16.

5.6. Pintura

Debido a las características del país, existen muy pocas muestras de pintura, sin

embargo el arte es muy parecido al arte del período magdaleniense de la prehistoria. La

técnica era la misma que en el relieve parietal, sin perspectiva. Al igual que los mosaicos

(más perdurables y característicos) tenía un fin más decorativo que las otras facetas del

arte. En la pintura y el grabado, la jerarquía se mostraba de acuerdo al tamaño de las

personas representadas en la obra: los de más alto rango se mostraban más grandes en

comparación con el resto. La pintura fue estrictamente decorativa, pues se utilizó para

embellecer la arquitectura. Carece de perspectiva, y es cromáticamente pobre: solo

prevalecen el blanco, el azul y el rojo. Se usaba la técnica del temple, que se puede

apreciar en los mosaicos decorativos o azulejos. La pintura se empleaba en la decoración

doméstica. Los temas eran escenas de guerras y de sacrificios rituales con mucho

realismo, y se representaban figuras geométricas, personas, animales y monstruos, sin

representar las sombras.

Ver Ilustración 17.

5.7. Arquitectura

Los mesopotámicos tenían una arquitectura muy particular debido a los recursos

disponibles. Hicieron uso de los dos sistemas constructivos básicos: el abovedado y el

adintelado. Construyeron mosaicos pintados en colores vivos, como negros, verdes o

bicolores, a manera de murales. Los edificios no tenían ventanas y la luz se obtenía del
37

techo. Se preocupaban de la vida terrenal y no de la de los muertos, por tanto, las

edificaciones más representativas eran el templo y el palacio.

El templo era el centro religioso, económico y político. Tenía tierras de cultivo y

rebaños, almacenes (donde se guardaban las cosechas) y talleres (donde se hacían

utensilios, estatuas de cobre y de cerámica). Los sacerdotes organizaban el comercio y

empleaban a campesinos, pastores y artesanos, quienes recibían como pago parcelas de

tierra para cultivo de cereales, dátiles o lana. Además, los zigurats tenían un amplio patio

con habitaciones para alojar a las personas que habitaban en este pueblo.

El urbanismo regulado estuvo presente en algunas ciudades, como la Babilonia

de Nabucodonosor III, mayoritariamente con diseño en damero. En cuanto a las obras

de ingeniería, destaca la extensísima y antigua red de canales que unían los ríos Tigris,

Éufrates y sus afluentes, propiciando la agricultura y la navegación

Ver Ilustración 18.

5.8. Cerámica

En Mesopotamia la cerámica comienza a desarrollarse ya empezado el Neolítico,

por lo que se habla de un Neolítico Precerámico. Tras este, se da un período en el que la

cerámica aparece de forma intermitente en los restos. Esto es debido, más que a una serie

de descubrimientos y olvidos, a que la "vajilla blanca" era aún suficiente para la mayor

parte de las aplicaciones. Hacia el IV milenio a. C. la cerámica alcanzó un desarrollo

pleno, con hornos donde el fuego y la cámara de cocción estaban bien diferenciados.18

A partir de aquí y con el dominio de temperaturas aún superiores, surgió una

nueva técnica: la vitrificación de la pasta. Hacia el III milenio a. C., durante el período

Jemdet Nasr se conseguía fabricar perlas de vidrio y un milenio después ya se dominaba


38

la técnica del vidriado. Finalmente, durante el II milenio a. C., se logró la fabricación de

objetos de vidrio.

Ver Ilustración 19.

5.9. Metalurgia

La utilización de pequeños objetos metálicos tallados había sido una constante en

la región desde el VI milenio a. C., sin embargo, no fue hasta el desarrollo de hornos más

potentes cuando se generalizó el uso de estos materiales mediante la aparición de

la metalurgia. Este cambio puede situarse a mediados el III milenio a. C.; empieza a

encontrarse mayor cantidad de objetos metálicos; por su composición, se aprecia que

estos objetos son obtenidos mediante fundición, no por el tallado de metales en estado

natural y se empieza a experimentar con aleaciones. Con el desarrollo de las aleaciones

se produjo el nacimiento de la metalurgia del bronce, que se diferenció en dos vertientes

según los metales con los que se obtenía la aleación, bien fuesen cobre y estaño o cobre

y arsénico. El bronce arsenioso se desarrolló en las áreas del Cáucaso, este de Anatolia,

sur de Mesopotamia y Levante mediterráneo, trazando un eje norte sur. El bronce de

estaño predomina en Irán, toda Mesopotamia, el norte de Siria y en Cilicia, trazando un

eje este-oeste. El punto de cruce de estos dos ejes es el sur de Mesopotamia, esto es, la

cuna de la civilización sumeria. Esta situación se mantiene durante los milenios IV y

III a. C., hasta que en el segundo el bronce arsenioso desaparece.

Entre el 1200 y el 1000 a. C. se produce un nuevo avance: el hierro, que hasta

entonces había sido escaso hasta el punto de costar igual que el oro, se populariza debido

probablemente al descubrimiento de nuevas técnicas, conseguidas en el área del norte de

Siria o en la tierra de los Hititas.


39

5.10. Rueda

La rueda es una pieza mecánica circular que gira alrededor de un eje.1 Puede ser

considerada una máquina simple, y forma parte del conjunto denominado elementos de

máquinas.

Es uno de los inventos fundamentales en la Historia de la humanidad (actualmente

uno de los inventos más importantes), por su gran utilidad en la elaboración de alfarería, y

también en el transporte terrestre, como componente fundamental de diversas máquinas.

El conocimiento de su origen se pierde en el tiempo, pues nadie sabe quién la invento1 y

sus múltiples usos han sido esenciales en el desarrollo del progreso humano: sumerios,

chinos, etc.

En febrero de 2003, en unos pantanos 22 km al sur de Liubliana, capital

de Eslovenia, se halló una rueda cuya antigüedad data desde 3350 a. C. al 3100 a. C. Se la

halló junto con su eje; mide 72 cm de diámetro y está hecha de madera de fresno,

mientras que el eje, que giraba junto con las ruedas, era de roble, más duro. Por otro lado,

en el llamado Estandarte de Ur, proveniente de la ciudad de Ur en

la Mesopotamia meridional, que data de 2500 a. C. aproximadamente, se representa un

carro tirado por onagros, la representación más antigua conservada de la rueda empleada

en un carro. Tres partes de una rueda maciza de madera se encontraron en Blair

Drummond Moss (Valle del Forth, Escocia). Son la evidencia más temprana de transporte

rodado en Gran Bretaña al haberse datado en el 1255 a. C.

La rueda, seguramente, merece un lugar de honor en cualquier lista de grandes

inventos. Una civilización industrializada es inconcebible sin ella. Su invención era tal

vez inevitable, pero tardó bastante en aparecer al lado del ser humano. Muchas

civilizaciones, incluyendo los incas y los aztecas, no tenían vehículos de ruedas. La más
40

antigua evidencia del uso de la rueda (un pictograma de Sumeria, en el moderno Irak)

data del año 3500 antes de Cristo. A partir de allí, el invento se difundió rápidamente por

el antiguo mundo Occidental.


41

Bibliografía

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Editor

 Margueron, J. (2002). Los inicios del Neolítico en Mesopotamia. Los

mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra.

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Fuenlabrada: Cátedra.

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 Nieves, María (2016). ¿Qué tipo de escritura había en Mesopotamia?. España:

Cultura General. Recuperado de https://www.lifeder.com/tipo-escritura-de-

mesopotamia/
42

Ilustraciones

Ilustración 1 Ubicación de Mesopotamia.


43

Ilustración 2 Cultura Hassuna-Samarra.


44

Ilustración 3 Situación de las principales ciudades sumerias y alcance de esta cultura


durante el período sumerio.
45

Ilustración 4 El Imperio acadio en la época de Sargón I, el Grande.


46

Ilustración 5 Babilonia durante la dinastía Casitas Siglo XIII a.C.


47

Ilustración 6 Babilonia de Hammurabi.


48

Ilustración 7 Expansión del Imperio asirio entre 824 a. C. y 671 a. C.


49

Ilustración 8 Extensión del Imperio Neobabilónico.


50

Ilustración 9 Invasión Persa.


51

Ilustración 10 Estructura social de la antigua Mesopotamia.


52

Ilustración 11 Estatuas de dioses Mesopotaneos.


53

Ilustración 12 Calendario babiloneo.


54

Ilustración 13 Himno a Iddin-Dagan, rey de Larsa. Inscripciones cuneiformes en arcilla


en sumerio. Hacia 1950 a. C.
55

Ilustración 14 Amuleto para ahuyentar epidemias con inscripción acadia de una cita de la
Epopeya de Erra.
56

Ilustración 15 Escrituras acadias.


57

Ilustración 16 Estela de los buitres. Conmemora la victoria del rey Eannatum de Lagaš
sobre Umma durante el período dinástico arcaico, año 2450 a. C.
58

Ilustración 17 Estandarte Babiloneo


59

Ilustración 18 Templo de Nippur, anejo a un zigurat.


60

Ilustración 19 Cuenco de Encantamiento