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HOLISMO, cualquiera de la amplia variedad de tesis que de un modo u otro atribuyen una realidad mayor o igual, o la necesidad

explicativa, al todo de un sistema en relación a lo que son sus partes. En filosofía, la preocupación por el holismo aparece
tradicionalmente en la filosofía de la biología, en la filosofía de la psicología y especialmente en la filosofía de las ciencias
humanas. En el contexto de descripción, el holismo mantiene que el todo tiene algunas propiedades de la que carecen sus partes.
Esta doctrina sería de ordinario trivialmente verdadera si no estuviera acompañada de la tesis de la emergencia descriptiva según
la cual esas propiedades del todo no pueden ser definidas a través de las propiedades de las partes. La doctrina según la cual las
propiedades de las totalidades en cuestión sí pueden ser definidas de este otro modo constituye el individualismo descriptivo. En
el contexto de la explicación, el holismo puede mantener alguna de las siguientes posiciones: a) que las leyes de los casos más
complejos no son deducibles por medio de cualesquiera métodos de coexistencia o composición a partir de las leyes de los casos
menos complejos (por ejemplo, que las leyes de la conducta de grupos de personas no son deducibles empleando métodos como
los indicados a partir de las leyes de la conducta individual, o b) que todas las variables que constituyen el sistema interactúan
unas con otras. Este rechazo de la existencia de una relación de deducibilidad se conoce bajo el nombre de holismo metodológico
o metafísico, mientras que afirmar la existencia de dicha relación de deducibilidad es conocido como individualismo
metodológico. Para un caso especial del holismo explicativo que presupone la tesis de la emergencia de la descripción, las
posiciones holistas se interpretan como aquella tesis según la cual en algunos sistemas el todo tiene propiedades que retroactúan
con las propiedades de sus partes. En la filosofía de la biología estas formas de holismo pueden ser conocidas bajo la forma del
vitalismo, mientras que en la filosofía de la psicología han recibido el nombre de doctrina de la Gestalt. En la filosofía de las
ciencias sociales, se ha dado el uso filosófico más intenso del «holismo», se ha acabado reduciendo los diversos problemas
existentes a la oposición entre el holismo metafísico y el individualismo metodológico. Esta terminología refleja la opinión del
positivismo según la cual el holismo se comporta de una forma no empírica al postular «colectividades» sociales o una realidad
social más allá de los individuos y más allá de sus propiedades y relaciones (como sucede en Durkheim y en otros pensadores, en
su mayoría continentales), mientras que el individualismo es no metafísico (esto es, empírico) al apoyarse en última instancia en
propiedades observables a la hora de describir y explicar los fenómenos sociales. Más recientemente, el «holismo» ha adquirido
usos adicionales en filosofía, especialmente en epistemología y filosofía del lenguaje. El holismo epistémico y el holismo
doxástico representan tesis acerca de la «red de la creencia», algo que se dispone al efecto de explicar cómo es posible que las
creencias de una persona se encuentren conectadas de tal modo que el cambio en cualquiera de sus aspectos llegue a afectar al
contenido de cualquier otro tópico. El holismo semántico y el holismo del significado han sido ambos empleados para denotar
tanto la tesis de que los significados de todos los términos (o enunciados) en un lenguaje están conectados de tal modo que
cualquier cambio en el significado en uno de ellos puede cambiar cualquier otro significado, como la tesis de que los cambios de
creencia implican cambios de significado.