Está en la página 1de 2

Y Si te hubiera conocido en otras circunstancias, me pregunto si las cosas hubieran sido

diferentes.

Nunca imagine que llegaría a estar contigo. (La verdad). Pero la vida es impredecible.

Recuerdo que mi amigo tuvo un accidente y se realizó una actividad para ayudarlo. Hasta ese
momento no hablaba mucho contigo, por así decirlo, no más de lo debido por las circunstancias.

Te deje un mensaje explicando lo que le había pasado a mi amigo y aceptaste ayudarme. En


retrospectiva ese fue el punto de partida de todo esto.

Aquel día te esperaba en frente de la puerta de tu casa y saliste (en cámara lenta como en las
películas), llevabas puesto un polo blanco y unos jeans azul y sandalias (hermosa). Recuerdo que
mientras conversábamos o lo poco que hablamos, salió tu madre y hermano, salude a ambos y
luego se fueron. Luego de eso me marche.

En los días siguientes a ese. Te seguí escribiendo. Era difícil no hacerlo (tú y tus memes). Me la
pasaba bien.

La ciudad de las ovejas

Unos días después te propuse salir. Y salimos a caminar, siendo sincero sin rumbo, y terminamos
en la ciudad de las ovejas. Fue un día agradable, me la pase muy bien, aunque nada salió como
lo había planeado y me alegro de que fuese así. (Aún tengo tus audífonos). En fin, en mi defensa
nada de lo que paso fue planeado, desde ver una película amarrando el celular al retrovisor, ver
un perro muerto, el olor a oveja y el terminar atascado en una zanja para luego empujar mi auto
tratando de sacarlo de la zanja. Ambos bajo la lluvia para poder salir. (Eso último fue mi parte
favorita). A pesar de todo valió la pena, me encanto eso de estar tú y yo juntos bajo la lluvia
viendo la ciudad iluminarse a lo lejos, hasta hoy es algo que no olvido.

Quieres estar conmigo?

Creo que lo más curioso de todo esto fue como llegamos a estar.

Volvimos a salir, nos llevábamos mejor por así decirlo, y fuimos a un lugar apartado de la ciduad.
Al llegar nos sentamos a conversar y ver la ciudad.

No recuerdo cómo sucedieron las cosas, pero estábamos sentados en el asiento trasero del auto,
en silencio, con mis brazos rodeando tu cuerpo y tu cabeza apoyada en mi pecho, viendo cómo
la ciudad se empezaba a iluminar a lo lejos. Así estuvimos un tiempo, sin que nada nos importara,
en silencio, mientras te acariciaba y jugaba con tu hermoso cabello. (Hay momentos en la vida
donde quisieras que el tiempo y el espacio no influyeran, ese fue uno de ellos). Son estos
momentos los que no quiero olvidar.

Pero como siempre la realidad me dio de bruces . Sonó tu celular, te levantaste, sin darnos
cuenta ya era tarde y éramos los únicos en el lugar. Aquella noche no hubo ni besos, ni un te
quiero, ni promesas de amor, solo dos personas en auto, viendo la ciudad, viviendo el momento.

Encendí el auto para llevarte a casa. Para sorpresa nuestra las salidas estaban cerradas. Luego
de unos minutos baje del auto y me acerque a una casa que estaba al costado de la entrada.
Toque la puerta , salió una señora que me vio algo sorprendida, pero luego abrió las rejas y
logramos salir.
Me preguntaste que somos. Ya hace un rato había llegado a mi casa. Estaba hechado en mi casa
cuando leí tu mensaje. Que te parece si lo intentamos, respondí. Si tú quieres . Eran casi media
noche. Nos dimos el si, por así decirlo a la media noche, a través de un mensaje.

Me encanta tu forma de ser. Han pasado varios días desde que te marchaste aunque desde un
principio supe que lo harías, hay cosas que me recuerdan a ti.

También podría gustarte