Está en la página 1de 27

Fr.

Rufino María Grández

HIMNOS Y CANCIONES
PARA EL AÑO DE LA FE

GUADALAJARA, JAL., FEBRERO 2013

1
2
Envío

Este folleto recoge Himnos y Poemas


previamente publicados en Internet
(mercaba.org / Rufino María Grández / Las
hermosas palabras del Señor: 298, 305, 311,
313, 315, etc.). Son poemas meditativos y
oraciones – incluso con cierto sentido hímnico
– que esperamos puedan servir para la
oración.
De hecho comienzan a llegarme ecos de
“cómo he disfrutado en mi Oración con esas
frases…” (una madre de familia), o de cómo
llenan el corazón de dulces anhelos. Así lo
deseo. Así lo pido para mí y para ti, hermano
mío, hermana mía.
In corde Iesu

Guadalajara, Jal., 4 nov. 2013

Fr. Rufino María Grández

3
PORTA FIDEI
Un Himno para el Año de la Fe
Cantemos el Año de la Fe
El Logotipo para el Año de la Fe, que nos llega desde Roma, tiene
cuatro símbolos:
1. La barquilla, que es la iglesia, que navega como la barca de
Pedro sobre las olas del mar (ondulación de la base). A mí se me
antoja como un ave..., como si la misma Iglesia fuese el Espíritu de
Dios.
2. Un mástil, que es Jesús alzado en la cruz.
3. El Nombre de Jesus, con las tres letras iniciales: IHS. Jesús es
nuestro anuncio.
4. Y la Eucaristía, significada en la Hostia redonda.

“… A la luz de todo esto, he decidido convocar un Año


de la fe. Comenzará el 11 de octubre de 2012, en el
cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano
II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del
Universo, el 24 de noviembre de 2013. En la fecha del 11
de octubre de 2012, se celebrarán también los veinte años
de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica,
promulgado por mi Predecesor, el beato Papa Juan Pablo
II, con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y
belleza de la fe” (Benedicto XVI, Carta apostólica Porta
Fidei, n. 4).

Estribillo
Que brille y resplandezca nuestra fe,
porque eres tú, Jesús, feliz encuentro;
y toda nuestra vida, a ti entregada
florezca en el servicio, amor fraterno.

Estrofas
1. Entremos por la Puerta de la Fe,
alzando con fervor el Evangelio;

4
Jesús abre camino y va delante,
y habiéndole encontrado es el sendero.

2. Conversos a la Fe, que es nuestra ruta,


por Cristo, vencedor y humilde Siervo,
seamos como hermanos bien unidos
discípulos, testigos, misioneros.

3. Yo creo firmemente y yo confieso


la Fe de mi bautismo, don del cielo,
y quiero compartirla con los hombres,
que al paso que yo creo va creciendo.

4. Las santas Escrituras en mis manos


serán mi luz, mi gozo y mi alimento,
mi fuerza, mi recarga y medicina,
y sombra de mis sienes en el sueño.

5. La Fe, sabiduría y catecismo,


que cuanto más la estudio más la entiendo;
¡oh santa fe, oh luz que nos conduce
al reino del amor, destino eterno!

6. ¡Dichosa tú, María, que creíste,


y fuiste, por creer, Madre del Verbo!;
la Iglesia a ti se acoge y te contempla,
y quiere, al verte a ti, seguir tu ejemplo.

7. ¡A Cristo, inicio y fin de nuestra Fe,


amor presente y premio venidero,
a Él que vive y reina junto al Padre,
ascienda de su Iglesia el vivo fuego! Amén.

Guadalajara, Jal., 10 octubre 2012.

5
POEMAS DEL AÑO DE LA FE 1
Yo creo personal y libremente
(Catequesis del Papa sobre la fe, III, 31 oct. 2012)

"Pero este creer no es el resultado de mi reflexión


solitaria, no es el producto de mi pensamiento, sino que es
el resultado de una relación, de un diálogo en el que hay
un escuchar, un recibir, y un responder; es el comunicarse
con Jesús, el que me hace salir de mi "yo", encerrado en
mí mismo, para abrirme al amor de Dios Padre. Es como
un renacimiento en el que me descubro unido no solo a
Jesús, sino también a todos aquellos que han caminado y
caminan por el mismo camino; y este nuevo nacimiento,
que comienza con el Bautismo, continúa a lo largo del
curso de la vida. No puedo construir mi fe personal en un
diálogo privado con Jesús, porque la fe me ha sido dada
por Dios a través de una comunidad de creyentes que es la
Iglesia, y por lo tanto me inserta en la multitud de
creyentes, en una comunidad que no solo es sociológica,
sino que está enraizada en el amor eterno de Dios, que en
Sí mismo es comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo, que es Amor trinitario. Nuestra fe es
verdaderamente personal, solo si es a la vez comunitaria:
puede ser “mi fe”, solo si vive y se mueve en el “nosotros”
de la Iglesia, solo si es nuestra fe, nuestra fe común en la
única Iglesia" (Benedicto XVI, 31 octubre 2012).
“Esta es nuestra fe, esta es la fe de la Iglesia que nos
gloriamos de profesar en Cristo Jesús Nuestro Señor”
(Liturgia bautismal).

1. Yo creo personal y libremente


uniéndome a la fe de mis hermanos,
yo creo en unidad y sinfonía
juntando a mi presente su pasado.

2. Yo creo desde el fondo y me abandono,


6
que Dios es quien me tiene de su mano,
yo creo con el coro de los mártires,
testigos de la sangre del Calvario.

3. Mi fe se multiplica cuando creo


en comunión con todo el pueblo santo,
las páginas sagradas se hacen mías
y el corazón de Dios a mí traspaso.

4. Yo creo recibiendo y devolviendo,


en un banquete dulce y sosegado,
y oro si el combate se presenta
y digo en paz: Yo creo porque amo.

5. ¡Qué hermosa es nuestra fe que deifica,


abierta a lo infinito sin engaño!
Yo creo y yo confieso y yo practico,
y pido a Dios quedar siempre asombrado.

6. ¡A Dios plena alabanza por su Iglesia,


ahora en esta ofrenda de los labios:
la fe sea armonía y bello gozo,
y sea en su presencia eterno canto! Amén.

Guadalajara, miércoles, 31 octubre 2012.

POEMAS DEL AÑO DE LA FE 2


Un éxtasis de amor conmigo llevo
(Catequesis del Papa sobre la fe, IV, 7 nov. 2012)

“El camino de reflexión que estamos haciendo juntos


en este Año de la Fe nos lleva a meditar hoy sobre un
aspecto fascinante de la experiencia humana y cristiana: el
hombre lleva en sí un misterioso anhelo de Dios. …

7
¿Qué es lo que realmente puede satisfacer el deseo
humano?
… (En la encíclica Deus caritas est) intenté analizar
cómo esta dinámica se realiza en la experiencia del amor
humano, experiencia que en nuestra época, se percibe más
fácilmente como un momento de éxtasis, de salir de sí
mismos, como lugar donde el hombre percibe que está
inundado por un deseo que lo supera. A través del amor, el
hombre y la mujer experimentan de un modo nuevo, el
uno gracias al otro, la grandeza y la belleza de la vida y de
lo verdadero. Si lo que experimento no es una mera
ilusión, si realmente deseo el bien del otro como medio,
también hacia mi bien, entonces debo estar dispuesto a
descentralizarme, para ponerme a su servicio, hasta
renunciar a mí mismo. La respuesta a la pregunta sobre el
sentido de la experiencia del amor pasa, por lo tanto, a
través de la purificación y la curación de la voluntad, que
requiere el mismo bien que se desea para el otro. Hay que
ejercitarse, entrenarse y también corregirse, para que ese
bien pueda ser querido verdaderamente.
El éxtasis inicial se traduce así como una
peregrinación "como camino permanente, como un salir
del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la
entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el
reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el
descubrimiento de Dios". (Encíclica Deus caritas est n. 6)”
(Benedicto XVI, IV catequesis en el Año de la Fe).

1. Un éxtasis de Dios conmigo llevo,


que solo el mismo Dios saciarlo puede,
un hambre de amistad y de belleza,
que es dulce sufrimiento y sed perenne.

2. Anhelo y busco el pan de cada día,


un poco de alegría que sustente;
saldré por el maná de madrugada
8
antes que el sol lo funda como nieve.

3. De cuerpo y alma, oh Cristo, nos hiciste,


y unidos cada cual su gozo quieren;
mi cuerpo espiritual busca un abrazo
mi alma corporal hambre padece.

4. Y así camino, así voy jadeando,


los años abreviando al par que crecen;
mi vida es un poema y yo un rapsoda,
la fe es la melodía que enternece.

5. Así, como un infante de ojos grandes


que goza ya de aquello que no tiene,
mi Dios, mi fantasía en carne pura,
mi Dios que te derramas y te excedes.

6. Andar con mis sentires es mi ruta,


mi Dios amante, firme en mis vaivenes;
a ti me arrojo en fe, a lo infinito,
oh brazos de mi Dios, brazos calientes. Amén.

Guadalajara, Jal., 7 noviembre 2012

POEMAS DEL AÑO DE LA FE 3


La alegría de la Fe
(Catequesis del Papa sobre la fe, III, 14 nov.. 2012)

El Papa nos ha hablado en la audiencia de hoy (14


noviembre 2012, quinta catequesis en el Año de la Fe) de
la Alegría de la Fe, y de tres vías de acceso a Dios: El
mundo, el hombre, la fe. Nos advertía al principio: “que la
iniciativa de Dios precede siempre a cualquier acción del
hombre, y también en el camino hacia Él, es Él el primero

9
que nos ilumina, nos orienta y nos guía, respetando
siempre nuestra libertad”.
“La primera: el mundo. San Agustín, que en su vida ha
buscado durante mucho tiempo la Verdad y se aferró a la
Verdad, tiene una página bella y famosa, en la que dice
así: "Interroga a la belleza de la tierra, del mar, del aire
enrarecido que se expande por todas partes; interroga la
belleza del cielo..., interroga todas estas realidades. Todas
te responderán: míranos y observa cómo somos hermosas.
Su belleza es como un himno de alabanza. Ahora bien,
estas criaturas tan hermosas, que siguen cambiando,
¿quién las hizo, si no que es uno que es la belleza de modo
inmutable?" (Sermón 241).
… Albert Einstein dijo que en las leyes de la
naturaleza "se revela una razón tan superior, que todo
pensamiento racional y las leyes humanas son una
reflexión comparativamente muy insignificante" (El
mundo como lo veo yo, Roma 2005).
… La segunda palabra: el hombre. Siempre san
Agustín, quien tiene una famosa frase que dice que Dios
está más cerca de mí que yo a mí mismo (cf. Confesiones,
III, 6, 11). A partir de aquí se formula la invitación: "No
vayas fuera de ti, entra en ti mismo: en el hombre interior
habita la verdad" (De vera religione, 39, 72). Este es otro
aspecto que corremos el riesgo de perder en el mundo
ruidoso y disperso en el que vivimos: la capacidad de
pararnos y mirar en lo profundo de nosotros mismos, y de
leer esta sed de infinito que llevamos dentro, que nos
impulsa a ir más allá y nos refiere a Alguien que la pueda
llenar.

1. La alegría de la fe
es por dentro manantial;
es un vena divina
que brota si Dios la da.

10
2. Cuando vemos verde vida
sin cansarnos de mirar
la alegría de la fe
se comienza despertar.

3. La belleza es un misterio
que ante los ojos está,
y de pronto yo me he visto
que empezaba a dialogar.

4. ¿Quién me mira cuando miro


lo que yo quiero mirar?
Seguro que al ser mirado
yo me quiero enamorar.

5. La belleza muy discreta


sonríe y no quiere hablar,
que es más íntimo decirlo
con solo vivir y estar.

6. Cuando adentro de mí mismo


descanso quieto en mi hogar,
la luz ya estaba encendida
y había una inmensa paz.

7. ¿Quién había, si yo estaba


fuera de mi propiedad,
vagando y muy ocupado
en charlar y negociar?

8. Eres dentro de mi yo
llave de mi intimidad
antes de que yo retorne
eres tú mi identidad.

11
9. Mi Dios, palabra de fe,
encuentro para gozar:
mi vida ya es poseerte,
poseerte es adorar.

Guadalajara, Jal., 14 nov. 2012.

POEMAS DEL AÑO DE LA FE 4


Tú te revelas y entregas
(Catequesis del Papa sobre la fe, 21 nov.. 2012)

En la sexta catequesis en el Año de la Fe el Papa ha


hablado de la fe como encuentro más allá de la
comunicación de un mensaje, y de la fe y la razón. Sobre
estos pensamientos va nuestro romance de oración,
meditativo y oblativo.
“Queridos hermanos y hermanas:
Avanzamos en este Año de la fe, llevando en nuestros
corazones la esperanza de redescubrir cuánta alegría hay
en creer y encontrar el entusiasmo de comunicar a todos
las verdades de la fe. Estas verdades no son un simple
mensaje de Dios, una particular información sobre Él.
Sino que expresan el acontecimiento del encuentro de
Dios con los hombres, encuentro salvífico y liberador, que
realiza que las aspiraciones más profundas del hombre,
sus anhelos de paz, de fraternidad y de amor. La fe lleva a
descubrir que el encuentro con Dios valoriza, perfecciona
y eleva lo que es verdadero, bueno y bello en el hombre.
De este modo, se da la circunstancia de que, mientras Dios
se revela y se deja conocer, el hombre llega a saber quién
es Dios y, conociéndolo, se descubre a sí mismo, su origen
y su destino, así como la grandeza y la dignidad de la vida
humana.
La fe permite un conocimiento auténtico sobre Dios,
que implica a toda la persona humana: se trata de un
"saber", un conocimiento que le da sabor a la vida, un
12
nuevo sabor a la existencia, una forma alegre de estar en el
mundo. La fe se expresa en el don de sí mismo a los
demás, en la fraternidad que nos hace solidarios, capaces
de amar, derrotando la soledad que nos hace tristes. Este
conocimiento de Dios mediante la fe, por lo tanto, no es
sólo intelectual, sino vital. Es el conocimiento de Dios-
Amor, gracias a su mismo amor”.

1. Tú te revelas y entregas
cuando revelas verdades:
entregas tu corazón
y en las verdades lo abres.

2. Te revelas a ti mismo:
que eres el mar de los mares
y cuanto más nos revelas
más te entregas a raudales.

3. Revelación es encuentro
donde las palabras caen
y en amor se han convertido,
don infinito y radiante.

4. Revelación eres tú,


regalo de intimidades,
cruzando por la Razón
más allá de los umbrales.

5. Que la persona eres tú,


no mis conceptos audaces;
hasta ti caminaré
amando hasta embriagarme.

6. Conocerte es experiencia
más que saber el mensaje,
es fundirse vitalmente
13
como carne de tu carne.

7. Yo no creo en el absurdo,
pero sí en el Inefable;
y al creer soy recreado
alzado a gracia tan grande.

8. Comprendo para creer,


porque mi Fe es razonable,
mas mi Razón yo transciendo
al darme a Dios fascinante.

9. Yo creo y yo me abandono
y entrego dudas y afanes,
que el gozo de conocer
es la paz del homenaje.

10. Y cuando llego a mi Dios


retorno nuevo a la calle,
que en la Fe ha amanecido
de un mundo nuevo el semblante.

11. Mi Dios, llamado Jesús,


hermano de carne y sangre,
tu vida será mi Evangelio:
ilumíname, arrebátame. Amén.

Guadalajara, 21 noviembre 2012.

POEMAS DEL AÑO DE LA FE 5


Quiero anunciar lo que llevo
Catequesis del Papa Benedicto XVI – 28 noviembre 2012
Hablar de Dios en nuestro tiempo

14
El Papa concentraba con estas palabras el resumen de
su catequesis de hoy (28 noviembre 2012) sobre la Fe, en
el Año de la Fe.
Queridos hermanos y hermanas:
La pregunta que nos hacemos hoy es: ¿cómo podemos
hablar de Dios en nuestro tiempo? Sabemos que el amor
de Dios es expansivo por su propia naturaleza. El mismo
Dios, en virtud de este amor, se nos comunica en su Hijo
muerto y resucitado. Recibimos la fe precisamente
escuchando este anuncio. Es este amor el que nos exige
salir de nosotros mismos para proclamarlo a todos. Para
hablar de Dios, es necesario que crezcamos cada día en el
conocimiento y la intimidad con el Señor. En el anuncio
del Reino no debemos buscar el éxito inmediato, sino
seguir su ejemplo de humildad y paciencia. No buscarnos
a nosotros mismos sino centrarnos en lo esencial del
misterio de Dios. Con el ejemplo de su vida, Jesús nos
enseña a hacernos cargo de la debilidad del hombre para
llevarlo hacia Dios. Nos pide que nuestra vida sea, como
la suya, reflejo de una íntima unión con Dios. Así, en
nuestras vidas, nuestras familias, con nuestros hijos,
podremos manifestar ese mismo amor de Cristo, estando
atentos a cada necesidad, a los anhelos más profundos,
para poder dar una respuesta de esperanza a la humanidad.

1. Quiero anunciar lo que llevo


dentro de mi corazón:
la Fe, regalo y milagro
mayor de la creación.

2. Por la Fe yo he comulgado
al Dios de la Encarnación,
que en el portal yo lo adoro
hombre frágil como yo.

3. Por la Fe veo en la Cruz


15
al divino Redentor:
Dios es creíble sufriendo,
solo así, por ser amor.

4. Pero el amor es victoria


que traspasa roca y sol,
y en carne humana del Verbo
es vida y Resurrección.

5. Anunciaré a mis hermanos


el gran don que se me dio;
lo anunciaré con mi vida
que irradie su resplandor.

6. Y con palabras corteses


en la propicia ocasión;
con sencillez y alegría,
con entusiasmo y pasión.

7. No importa que yo me vea


pobre humano pecador:
seré, Jesús, tu peana,
la prueba de tu perdón.

8. Acreciéntame la fe
para anunciarte mejor,
adéntrame en tus misterios
para ser predicador.

9. Con la brasa de tu pecho


abrasa mi corazón,
que solo busque tu gloria
y nunca jamás mi honor.

10. Que te anuncie en humildad


con resistencia y vigor,
16
y apártame el miedo vano
de perder reputación.

11. Dame, Jesús, tu empatía


para ser el servidor,
y llevar el Evangelio
como amable invitación.

12. Mi palabra sea encuentro


para el hombre buscador;
mi amistad sea la puerta
del Adviento de mi Dios.

13. Yo quiero decir al mundo


que Dios no es competidor,
que siempre ha sido y será
nuestro amigo y defensor.

14. Acepta, mi Dios amado,


el gemido de mi voz;
eres Dios maravilloso,
sea yo tu anunciador. Amén.

Guadalajara, 28 noviembre 2012.

POEMAS DEL AÑO DE LA FE 6


Por amable beneplácito
Catequesis del Papa Benedicto XVI – 5 diciembre 2012
La fe, conversión al benévolo designio

El comienzo de la carta a los Hebreos es un Himno a


Jesucristo, un estallido de luz: el amor de Dios a nosotros,

17
antes de la fundación del universo, que nos hizo hijos en el
Hijo, y nos constituyó coherederos con el Hijo. Esa es
nuestra fe; esa es nuestra herencia que ya la poseemos pro
al esperanza. Es nuestra fe de Adviento y de todo tiempo.
El Papa cita a san Juan Crisóstomo: "¿Qué te falta? Te
has convertido en inmortal, te has hecho libre, te has
convertido en hijo, te has convertido en justo, eres un
hermano, te has convertido en un coheredero, con Cristo
reinas, con Cristo eres glorificado. Todo se nos ha dado, y
--como está escrito-- ¿cómo no nos dará con él
graciosamente todas las cosas?".
Convirtámonos a esta fe por la gracia del Espíritu
Santo.

Estribillo
Por amable beneplácito
de su divino querer,
yo creo cuanto yo creo
y el creer es poseer.

Estrofas
1. La Creación y la Historia
desembocan en la fe
y por la fe se comprende
lo que sin fe no se ve.

2. La unidad del universo


y Cristo en este vergel
es la fe la que lo anuncia,
heraldo del sumo Rey.

3. El ser hijos en el Hijo,


ser herederos con él,
por la fe de mi bautismo
yo lo confieso y lo sé.

18
4. Ver en todo a Jesucristo,
permanecer, comprender,
es la ruta de mi vida
que jamás quiero perder.

5. Es la visión cotidiana,
la escucha del alma fiel,
la palabra recogida,
la lectio que yo he de hacer.

6. Lo que jamás ojo vio


ni nadie pudo entrever,
es un regalo de amor
que pide corresponder.

7. ¡Gloria a Cristo, luz del Padre,


mi música y mi mantel,
amor que nunca se gasta,
fuente pura de mi ser! Amén.

Guadalajara, Jalisco, 6 diciembre 2012

POEMAS DEL AÑO DE LA FE 7


El camino de la Fe
Catequesis del Papa Benedicto XVI – 12 diciembre 2012

En la audiencia del 12 de diciembre, Fiesta de la


Virgen de Guadalupe (en este año 12, en el mes 12, y en el

19
día 12), el Santo Padre Benedicto XVI continuaba así sus
explicaciones sobre la Fe.
“En la catequesis anterior he hablado de la revelación
de Dios como la comunicación que hace de sí mismo y de
su plan benévolo. Esta revelación de Dios se inserta en el
tiempo y en la historia humana: la historia que se
convierte en "el lugar donde podemos constatar la acción
de Dios en favor de la humanidad. Él se nos manifiesta en
lo que para nosotros es más familiar y fácil de verificar,
porque pertenece a nuestro contexto cotidiano, sin el cual
no llegaríamos a comprendernos." (Juan Pablo II, Enc.
Fides et ratio, 12)”.
Al eco de esta catequesis, que invitamos a leer, vienen
estos versos, escritos como la sencillez del romance
castellano.

1. El camino de la Fe
es una historia divina;
las Escrituras lo narran,
la Madre Iglesia lo explica.

2. La historia es carne de Dios,


su entrañable cercanía,
que si Él historia no fuera,
la historia no existiría.

3. Es historia y memorial,
que se cuenta y se actualiza,
y Dios es contemporáneo
cuando leemos la Biblia.

4. Todo lo escrito me atañe,


y vivo en mi ser palpita,
Génesis y Apocalipsis:
mi alma allí resucita.

20
5. Y en un pueblo muy amado,
prez de la entera familia,
quiso Dios Amor contarnos
lo que a todos nos decía.

6. El origen y matriz
de nuestra Historia salvífica,
fue la salida de Egipto,
liberación, maravilla.

7. Entonces el pueblo santo


cual pueblo de Dios nacía,
y toda anterior memoria
ahora nueva aparecía.

8. Pero el centro y la corona,


la llave definitiva,
se llama la Encarnación:
Jesús, hijo de María.

9. Jesús, Palabra abreviada,


historia, escatología,
Dios volcado, Dios amante,
Dios que en Hombre encuentra cima.

10. Al Dios nuestro le adoramos,


a Jesús, historia viva;
con Él a la Trinidad
rendimos gloria infinita.

Guadalajara, 13 diciembre 2012.

POEMAS DEL AÑO DE LA FE 8


Yo busco lo infinito

21
Catequesis del Papa Benedicto XVI – 19 diciembre 2012

En su catequesis del 16 de enero (2013) sobre el Año


de la Fe, el Papa nos ha hablado de ese deseo tantas veces
expresado en el Antiguo Testamento: Buscar el rostro de
Dios.
“Algo completamente nuevo tiene lugar, sin embargo,
con la Encarnación. La búsqueda del rostro de Dios recibe
un viraje inimaginable, porque este rostro ahora se puede
ver: es el rostro de Jesús, del Hijo de Dios que se hace
hombre. En Él halla cumplimiento el camino de
revelación de Dios iniciado con la llamada de Abrahán, Él
es la plenitud de esta revelación porque es el Hijo de Dios,
es a la vez «mediador y plenitud de toda la Revelación»
(const. dogm. Dei Verbum, 2), en Él el contenido de la
Revelación y el Revelador coinciden. Jesús nos muestra el
rostro de Dios y nos da a conocer el nombre de Dios”.
Y, avanzando en estos pensamientos: “El deseo de
conocer realmente a Dios, es decir, de ver el rostro de
Dios es innato en cada hombre, también en los ateos. Y
nosotros tenemos, tal vez inconscientemente, este deseo
de ver sencillamente quién es Él, qué cosa es, quién es
para nosotros”.
Nosotros, que hemos conocido a Dios, porque él nos
conoció primero, confesamos de todo corazón: Jesucristo
es el rostro de Dios.
Al eco de estos pensamientos – que ojalá sean
vivencias de lo más íntimo – van estos versos de rima
sencilla, que acaso puedan servir de una pequeña canción
para la santa Comunión.

Estribillo
Yo busco infinito,
cual Dios me creó:
yo busco en Jesús
22
los ojos de Dios.

Estrofas

1. El Verbo abreviado,
el rostro de Dios,
divino y humano
Jesús nos lo dio.

2. Yo soy puro anhélito,


de un gran corazón,
que busca su patria
desde que nació.

3. Me siento agitado
por fe y por razón
y voy a la zaga
de mi último yo.

4. Yo soy soledad
y en mí se alumbró
ser más que yo mismo,
que es mi vocación.

5. Y vi en la penumbra
que soy comunión,
que Dios encontrado
se me adelantó.

6. Yo soy mundo entero,


abrazo y amor,
yo soy con los otros
raíz y fusión.

7. Yo soy un destino
de vida y pasión,
23
eterno y presente,
yo soy mero don.

8. Yo soy creatura
y es Dios mi atracción;
soy nada sin Él,
soy todo en su unión.

9. Yo soy en su Verbo
destino y misión,
y soy gracia suya
porque él me miró.

***

10. Jesús deseado,


mi cerco y prisión,
yo soy en tu pecho
tu respiración.

11. Lo que era pecado


ya fue tu perdón,
tu sangre preciosa
mi culpa borró.

12. Yo soy tu esperanza,


tu fruto en sazón,
si humilde y gozoso
me rindo a tu acción.

13. Yo soy tu Evangelio,


seré clara voz;
diré a mis hermanos
que tú eres Señor.

14. En ti yo me pierdo,
24
perdido amador;
que nunca me vaya
de tu Corazón.

Guadalajara, 19 enero 2013.

Humilde como una flor


Canción a la Fe que vive en mí

El Santo Padre nos ha dicho cosas muy bellas sobre la


Fe en la Carta apostólica “Porta fidei” (11 oct. 2011) con
la que convocó el Año de la fe (11 oct. 2012 – 24 nov.
2013). Al leerla, subrayo destaco frases como estas:
“La fe crece cuando se vive como experiencia de un
amor que se recibe y se comunica como experiencia de
gracia y gozo” (n. 7).
Y un poco después: “la fe sólo crece y se fortalece
creyendo; no hay otra posibilidad para poseer la certeza
sobre la propia vida que abandonarse, en un in crescendo
continuo, en las manos de un amor que se experimenta
siempre como más grande porque tiene su origen en Dios”
(n. 7).
Queremos seguir cantando esta fe íntima y sencilla,
que puede ser fe hasta el martirio, solo por su bondad.

1. Humilde como una flor


de hojas blancas, pulidas,
que exhalan suave perfume,
así es mi fe recibida:
sacramento de la Iglesia,
flor de Dios y vida mía.

2. Esta es la fe en mí sembrada,

25
en el huerto una plantita,
que necesita cuidados
y hasta divinas caricias;
esta es la fe que celebro
en mis canciones sencillas.

3. Pero también como un roble,


yo siento la fe nutricia,
fe de martirio si acaso
mi Señor la necesita;
que no es fuerza de mi médula,
que es gracia a mí descendida.

4. Es la fe mi gran tesoro
de una infinita valía,
porque al misterio de Dios
la fe se entrega sumisa,
y todo lo que Dios es
en mi fe encuentra cabida.

5. En el corazón está
la fe que me santifica
mora en mí la Trinidad,
luz y presencia que guía:
mi fe es mi Dios Encarnado,
Jesús Hijo de María.

6. La fe, candela en la noche


hasta que se haga de día,
¡Guarda esta fe, mi Jesús,
tan grande y tan pequeñita,
y dame el gusto divino
de esta mi Fe peregrina! Amén.

Guadalajara, Jal., domingo 3 febrero 2013.

26
ÍNDICE
Porta fidei: Cantemos el Año de la Fe 4

Yo creo personal y libremente 6


Un éxtasis de amor conmigo llevo 8
La alegría de la Fe 11
Tú te revelas y entregas 13
Quiero anunciar lo que llevo 15
Por amable beneplácito 18
El camino de la Fe 20
Yo busco lo infinito 22
Humilde como una flor 25

Fraternidad de Hermanos Menores Capuchinos


Guadalajara, Jalisco
4 de febrero de 2013

27