Está en la página 1de 8

Liderazgo y género

Cristhian Martínez Canivilo

Liderazgo y trabajo en equipo

Instituto IACC

05 de marzo de 2018
Introducción

A continuación, se dará respuesta a la tarea de la semana 3 de la asignatura de “Liderazgo y trabajo

en equipo”, con el tema estudiado esta semana: “Liderazgo y género”. Se intentará responder un

caso planteado, en base al cual, utilizando conceptos de discriminación y prejuicios, se determinará

los factores potenciadores o restrictivos para la elección de una mujer.


Desarrollo

Según lo estudiado durante la tercera semana de “Liderazgo y trabajo en equipo”, como alumno

ya me siento capaz de responder el siguiente caso:

Respuesta:

El concepto de prejuicio, etimológicamente viene del latín y puede traducirse como “juicio

previo”, es decir es la acción de prejuzgar algo o a alguien sin tener un cabal conocimiento

efectivo de las cosas que se están prejuzgando. En otras palabras, los prejuicios se elaboran a

partir de opiniones, de conceptos generales o de temas tradicionales, sin ahondar en evidencias

concretas, son críticas sin pruebas fehacientes.

El concepto de discriminación es el acto de excluir, diferenciar o segregar a alguien o algo de un

grupo. En el caso de las personas, es quitarle derechos, negarle accesos, ya sea por su condición

social, apariencia, educación, orientación sexual, género o religión. En otras palabras, es

menospreciar la diferencia de tal forma que, al hacerlo, el individuo sea afectado en su condición

humana, en su dignidad.

En base al concepto hipotético que se nos plantea y utilizando los criterios de “discriminación y

prejuicio” me referiré a el porqué una mujer no podría optar al cargo de Ministro de defensa
Los factores potenciadores o restrictivos para la elección de una mujer siendo prejuicioso y

discriminador, serían:

 Barreras Gubernamentales:

o Existe el prejuicio generalizado, de que una mujer no puede guardar secretos, que

de una u otra forma contará a alguien el tipo de transacción que se está haciendo.

o Que una mujer le dará prioridad a su familia por sobre los intereses de su país.

o Que no podrá tomar decisiones rápidas y efectivas sin que se sienta influenciada

por sus emociones.

o Es poco confiable como líder, ya que no saben imponerse, sobre otros hombres.

o No posee una alta capacidad de dedicación exclusiva a las labores ministeriales.

o Necesita de reconocimiento constante a sus esfuerzos.

o Una mujer siempre optará por la solución menos terminal.

o Una mujer evita hacer sacrificios.

o Una mujer no sabe manejar la presión y el estrés en forma adecuada.

 Barreras interpersonales:

o Hay problemas que se producen a nivel de trabajo, que no se le pueden confiar a

una mujer.

o Una mujer sociabiliza, más que dirige.

o Los hombres no confían en las mujeres con poder y no se dejan avasallar frente a

estas.

o No se puede compartir con una mujer en un ámbito más relajado de trabajo.


 Barreras personales:

o Las mujeres que dejan abandonados a sus hijos por priorizar el trabajo son

consideradas como malas madres, lo cual las inhabilita para dar el 100% de su

tiempo al trabajo de ministro.

o Cuando la mujer tiene problemas en casa, deja de producir correctamente,

priorizando a su familia.

Por lo anterior, listé una cantidad de prejuicios que se producen en forma normal cuando una

mujer quiere liderar, son los prejuicios que se pueden dar en todo orden de cosas.

Cuando la mujer es líder, en forma automática se las evalúa de forma negativa y más cuando ellas

postulan o logran obtener un puesto que ha sido tradicionalmente ocupado por hombres, cundo

la estructura de gobierno o empresarial, es de tipo jerárquica y eminentemente masculina, no así,

en organizaciones que están hechas para ser lideradas por mujeres, como de tipo social, dirigida

a la familia o sistemas de salud, donde ya el matiz cambia y el liderazgo masculino se desdibuja

y desmarca paulatinamente, ya que el trabajo es más social, de persona a persona, buscando el

bienestar de la comunidad, de grupos e individuos, no de números y estadísticas.

Un liderazgo femenino como Ministro de Defensa, debe estar enmarcado de una alta capacidad

técnica y de instinto político, para poder enfrentar y empoderarse en un sistema que es manejado

y dirigido por hombres, donde las decisiones difíciles están a la orden del día, y tener una alta

capacidad de resiliencia y autoridad, siendo capaz de dirigir con legitimidad y no con

intimidación, además de una alta asertividad y efectividad.


Siempre se ha considerado a la mujer como un ente cálido y de alta capacidad y con un tipo de

dirección blando y de tipo democrático, capaz de mostrar su interés en los sentimientos de las

personas, apoyándolas. Por lo mismo es difícil ver a una mujer en un ministerio de defensa, donde

las decisiones son más técnicas, de tipo duro y pragmático, donde se debe evaluar contantemente

los intereses de la ciudadanía, frente a la capacidad económica del país, además de ser analítico

con respecto a leer el contexto internacional y poder manejar el ambiente político e internacional.

La mujer como entidad, es capaz de manejar todo tipo de situaciones, el detalle, es que

históricamente y biológicamente, la mujer siempre ha tendido o a dirigido su interés hacia las

personas, a la sociabilidad y al interés de su entorno y semejantes, al contrario, la tendencia

masculina, desde siempre ha tendido a lo abstracto, a la lucha, a su mentalidad mecánica, a

intentar dirigir en forma instintiva y no como un concepto aprendido. Lo anterior, no es un juicio

acelerado, esto ha sido demostrado incluso por científicos de sexo femenino; lo que sucede

actualmente, es una revolución social, en donde gracias a la educación, la formación actual de la

sociedad, la ampliación de oportunidades, la mujer ha derivado y desglosado sus intereses,

dejando atrás o de manera secundaria, su instinto básico de criar o de centrarse en profesiones o

actividades tradicionalmente de mujeres, desafiándose a sí mismas, demostrando que son capaces

de más y de ir a la par con un hombre, exigiendo igualdad de oportunidades y derechos.


Conclusión

Gracias a lo estudiado durante la presente semana tres de la asignatura de liderazgo y trabajo en

equipo, se puede dar por contestado esta tarea, llamada Liderazgo y género.
Bibliografía

IACC (2018). Liderazgo y trabajo en equipo. Liderazgo y género. Semana 3.